Queridos hermanos:
Queremos agradecer a la Televisi�n Alemana por este servicio que est� prestando a nuestra Iglesia. Me valgo de esta oportunidad para enviar un saludo, a trav�s de este medio de comunicaci�n, a los hermanos cristianos de aquel pa�s que han comprendido y saben ayudarnos. Que el ejemplo de esta comunidad reunida en la Catedral y, a trav�s de la radio, reunida en toda la Arquidi�cesis lleve un mensaje de vida, de fe y esperanza a los otros pueblos que nos visitan y que encuentran siempre en la voz de la Iglesia, aunque sea un humilde ministro el que la pronuncia, el mensaje de la esperanza de los hombres.
a) Cuaresma, preparaci�n para celebrar la pascua: Muerte y Resurrecci�n del Se�or
Porque eso es el mensaje de la Cuaresma, a la que estamos dedicando lo principal de su esfuerzo pastoral durante estos domingos. Ya estamos en el Tercer domingo de Cuaresma y no olvidemos la meta hacia la cual camina esta Cuaresma: es una peregrinaci�n que con Cristo, cargando con su cruz o ayunando en el desierto, va en busca de aquel "consumatum est" -todo se ha cumplido- y, m�s all�, la gloria de la Resurrecci�n. Todas nuestras angustias como cruces a cuestas, como ayunos de Cuaresma, van a florecer, queridos hermanos. Por eso no perdamos la perspectiva de la Cuaresma. La gloria del resucitado es tambi�n nuestra gloria, nuestra herencia, en la medida en que nos unamos a su esfuerzo liberador en el dolor y en el sufrimiento.
b) El "misterio pascual": plenitud de los tiempos, clave de redenci�n
El Misterio Pascual es la meta, la muerte y la resurrecci�n de Cristo. Quiero decirlo con palabras de moda porque, desde el jueves de esta semana, ha salido la Enc�clica del Papa Juan Pablo II. La primera enc�clica como su programa, como su ideal. El mismo t�tulo, que lo dan las dos primeras palabras latinas, ya indica la fe de este hombre en ese Cristo, en el que todos ponemos nuestra ilusi�n, nuestra esperanza. La enc�clica se llama as�: Redemptor Hominis, que quiere decir: El Redentor del hombre. El Papa comienza as�: "El redentor del hombre, Jesucristo, es el centro del cosmos y de la historia". En la misma introducci�n desarrolla el pensamiento de su fe en Cristo. "En el acto redentor, la historia del hombre ha alcanzado su cumbre en el designio de amor de Dios. Dios ha entrado en la historia de la humanidad y en cuanto hombre, se ha convertido en sujeto suyo, -de esa historia- uno de los millones y millones, y al mismo tiempo �nico". Son palabras de la Enc�clica. Como ven, �qu� concepto m�s bello considerar a Cristo como un peregrino de la historia con nosotros! Unos entre los millones en los cuales nosotros nos confundimos pero, �nico entre todos los millones de hombres porque �l es un hombre en el cual Dios lleva a su cumbre, su proyecto de salvaci�n.
c) Implicaci�n de mi vida y de la historia de mi pueblo en esa "historia de salvaci�n"
La Cuaresma es nada menos que peregrinar al encuentro de ese hecho que le dio el verdadero sentido de la historia de todos los hombres y de cada hombre. Por eso no podemos vivir la Cuaresma y la Semana Santa sin pensar en una implicaci�n de mi vida personal. Como hombre y como pueblo, El Salvador, en su encrucijada actual, no est� perdido. Los salvadore�os, cada uno de los salvadore�os entre los millones que ya somos, sabemos que Dios nos ama, como dice el mismo Papa, "Con un amor irrepetible". Es �nica tu relaci�n con Dios. Dios respeta tu individualidad. As� como te ama como pueblo y no te confundes t� pueblo salvadore�o, con los otros pueblos. Para cada pueblo, como para cada hombre, Dios tiene designios en esta historia de salvaci�n que nos va recordando en forma de una peregrinaci�n hacia la Pascua, la santa Cuaresma.
d) Enlace con los domingos anteriores
Por eso, he tratado de llevar en mi predicaci�n de estos domingos de Cuaresma, un enlace ideol�gico en el nombre de la alianza.
- La alianza de Dios con No�... la creaci�n. Signo: Arco Iris
El primer domingo recordamos con las lecturas b�blicas, la alianza de Dios con No� despu�s del diluvio. El signo de esa alianza es el arco-iris. Es como la alianza de Dios con los hombres en el campo inmenso natural, humano, c�smico. Es all� donde el Papa puede decir como la primera l�nea de su enc�clica. "El redentor del hombre, Jesucristo, es el centro del cosmos y de la historia". El arco iris que Dios puso despu�s del diluvio como un signo de la alianza que hac�a con los hombres en el campo natural, toda la naturaleza ha vuelto a renacer del diluvio, y la entrega limpia al hombre. Cristo es el verdadero arco-iris porque en su Pascua de Resurrecci�n, la naturaleza nace nueva y se la entrega al hombre para que, purificada del pecado, la sepa manejar mejor que el a�o pasado. Por eso nos preparamos en Cuaresma para una renovaci�n de la naturaleza, de la humanidad, de la historia, de nosotros mismos, miembros de ese cosmos y de esa historia.
- La alianza de Dios con Abraham... nace el pueblo de Dios. Signo: La circuncisi�n
El segundo domingo reci�n pasado fue la alianza de Dios con Abraham. Ya es una selecci�n en el conjunto c�smico. Dios escoge un pueblo que nacer� de las entra�as est�riles del anciano Abraham y de la est�ril Sara. Nace Isaac y es el principio de un pueblo en el cual se cumplir�n las promesas de salvaci�n, porque de all� nacer� un Redentor: El Redemptor Hominis. Se le anunci� a Abraham, ya seleccionado del conjunto de todo el universo, no como una segregaci�n exclusivista. El pueblo jud�o que nace de Abraham es nada m�s un misionero de la historia. Va a traernos la bendici�n de Dios en un descendiente de Abraham que ser� Jesucristo, pero el destino de ese pueblo y de ese don que traer� como regalo de Dios, el Redentor de los hombres, no es exclusivo del pueblo jud�o. "Ya no hay distinci�n entre jud�o ni griego", dir� San Pablo. Ahora cuando el pueblo jud�o cumpli� su misi�n de traernos al Redentor, todos los pueblos del mundo tienen derecho a �l y por eso se puso como una caracter�stica del Padre del Pueblo de Dios: la fe. Es la fe la que distinguir� a los hombres de aqu� en adelante. No en jud�os y no jud�os, sino en creyentes e incr�dulos. "El que creyere se salvar�, el que no creyere se condenar�". La alianza con Abraham da el origen a un pueblo predilecto como fuente de bendici�n para todos los otros pueblos.
- La alianza de Dios con Mois�s... se promulga la ley de Dios. Signo: el S�bado
Muchos siglos despu�s, viene una tercera alianza que es la que ocupa nuestra atenci�n en las lecturas b�blicas de hoy. Se trata de Mois�s. El libro que hoy marca el estilo de este tercer domingo de Cuaresma es el �xodo, el segundo libro de la Biblia. Primero es el G�nesis, despu�s el �xodo. El �xodo es como la dogm�tica, como el n�cleo doctrinal de todo ese pueblo que va naciendo ya de Abraham y de los patriarcas. Fue llevado por el hambre a Egipto y en Egipto han pasado ya cuatro siglos, y es un pueblo esclavizado. �Dios no ha olvidado su promesa! La `promesa que le hizo Dios a Abraham va a cumplirse. El �xodo capta ese momento precioso en que Dios escoge un caudillo para conducir ese pueblo de la esclavitud, a trav�s de cuarenta a�os por el desierto, a la Tierra de Promisi�n.
1. El pueblo de Dios tiene una ley.
2. La ley de Dios es necesaria pero no basta.
3. Cristo es la plenitud de la ley y la fuerza de Dios que salva.
El �xodo -elecci�n, liberaci�n, alianza- dogma cardinal de la religi�n del Viejo Testamento. Mois�s.....
a) Antecedentes: Llegada al Sina�
Ya hace tres meses que salieron de Egipto y esa liberaci�n marca un rasgo definitivo en el pueblo de Dios. Liberado por los prodigios de Dios, ha caminado ya tres meses por el desierto y se encuentra, en la lectura de hoy, frente a la monta�a del Sina�. Va a suceder all� algo grande. Dios le recuerda a Mois�s que hay una promesa con ese pueblo y que la va a renovar, que se purifique porque dentro de tres d�as �l vendr� misteriosamente presente a platicar con el conductor del pueblo escogido: Mois�s. Mois�s manda que el pueblo se purifique y que nadie toque esa monta�a porque la va a tocar Dios al tercer d�a. La Biblia nos describe c�mo se siente la presencia de Dios. All� le dice Dios a Mois�s: "Ya visteis lo que hice con los egipcios y c�mo a vosotros os he llevado sobre alas de �guila y os he tra�do a M�. Ahora, si de veras este pueblo escucha mi voz y guarda mi alianza, ser� mi propiedad personal entre todos los pueblos, porque m�a es toda la tierra".
F�jense en este detalle, hermanos, por eso les dec�a: Pueblo de Dios, no es lo mismo que pueblo en general. Pueblo de Dios es: "entre todos los pueblos que son m�os -dice Dios- escojo uno con el cual quiero entablar relaciones muy especiales". Este ser� el Pueblo de Dios y esto es interesante tenerlo muy en cuenta. Cuando llamamos a nuestra Iglesia, pueblo de Dios aqu� en El Salvador, no se debe confundir con un sentido democr�tico como si todos los salvadore�os formaran el Pueblo de Dios. S�lo lo son los bautizados, "s�lo los que no han olvidado mis promesas, s�lo aquellos que recuerdan c�mo los voy llevando sobre alas de �guila, s�lo aquellos que tienen fe", es lo que caracteriza al verdadero descendiente del Pueblo de Dios. No todos los salvadore�os pertenecen al Pueblo de Dios, como no pertenec�an en tiempo de Mois�s, todos los pueblos del mundo a esta alianza que Dios ha hecho con un pueblo.
Es a esta porci�n escogida por Dios, no por capricho sino porque encuentra en los hombres una respuesta de fe, de esperanza que se dirige Dios para decirles, ya en la vigilia de la gran alianza con Mois�s: "vosotros ser�is mi propiedad personal entre todos los pueblos, ser�is para m� un reino de sacerdotes y una naci�n santa". Esto es lo que Dios quiere al escoger un pueblo. Es una selecci�n de humanidad a la cual pueden ingresar todos aquellos que se arrepientan de sus pecados y se incorporen por la fe a este Dios que ya no distingue entre Jud�os y no jud�os, sino que �nica puerta para entrar es la fe en el Redemptor Hominis -Redentor de los hombres-.
- Preparaci�n a la alianza. Mois�s convoca al pueblo y le notifica todo lo que Dios ha dicho y aquel pueblo da esta hermosa respuesta: "Haremos todo cuanto ha dicho Yahv�". Miren c�mo se ha preparado psicol�gicamente el momento en que Dios va a hablar. Ha recordado los or�genes de ese pueblo, ha dicho las condiciones de pertenencia a �l. Pide santidad, ofrece privilegios de santidad: pueblo sacerdotal, pueblo santo, pueblo de mi pertenencia. "Haremos todo cuanto el Se�or diga".
- La teofan�a. Entonces, el libro del �xodo nos comienza a describir la maravillosa "teofan�a". Comenz� a humear; y rel�mpagos y luces deslumbrantes; la gloria de Dios va bajando al Monte Sina�. Y Mois�s, que ha recibido el encargo de Dios, sube s�lo a platicar con el Se�or. Y all� le dicta lo que se ha le�do en la primera lectura de hoy: los diez mandamientos, el Dec�logo.
b) El Dec�logo, junto con el c�digo de la alianza es la carta magna de la alianza del Sina�
Desde ese momento, el Dec�logo ser� como la esencia del Pueblo de Dios. El Dec�logo junto con el c�digo de la alianza que est� escrito en los cap�tulos siguientes del �xodo, constituye como el alma de todo el Pentateuco. Los cinco primeros libros de la Biblia que Cristo, los profetas, los jud�os llaman simplemente la Ley. Acu�rdense cu�ntas veces dice Cristo: "La ley y los profetas". Estamos frente a la ley, es la Ley de Dios constituida en sabidur�a de aquel pueblo.
La ley de Dios que se dio en el Sina�, tiene un pre�mbulo como lo hemos escuchado hoy: "Yo soy el Se�or tu Dios". Tambi�n, un pr�logo hist�rico: "Yo soy el Se�or que te ha sacado del pa�s de Egipto, de la esclavitud". No hay que olvidar estos pre�mbulos. Si queremos encontrar el verdadero sentido de la ley de Dios, de la cual hoy muchos se r�en, pero quisiera recordarles, hermanos, ya que estamos en este primer pensamiento c�mo Dios ha dado una ley para todos los tiempos. Esto ya no es s�lo para Israel. All� ha resumido Dios todo el conjunto de las leyes naturales. Las leyes del Viejo Testamento que todav�a tienen prevalencia en el Nuevo Testamento.
Cuando Cristo en el Serm�n de la Monta�a recuerde este episodio del Dec�logo, dir�: "No he venido a abolir la Ley sino a perfeccionarla". �l recuerda al joven que busca los caminos de salvaci�n: "Guarda los mandamientos" "�Cu�les?", le pregunta el joven. Y Cristo comienza a enumerar esta p�gina que hemos le�do hoy.
Pre�mbulo teol�gico: "Yo soy el Se�or tu Dios". Hay una diferencia entre los c�digos, las leyes contempor�neas, al Dec�logo. Los estudiosos de la Biblia han encontrado muchos textos de aquel tiempo, peor notan una diferencia enorme. En los otros c�digos, las leyes de aquellos pueblos se presentan en forma casu�stica: Si alguno hace tal cosa... se le se�ala un castigo o un premio. Pero la ley de Mois�s es muy distinta. No dice: si alguna hace... sino: har�s esto, dejar�s de hacer esto. No es casu�stica, es ley de un soberano. Por eso se ha presentado ese Soberano al principio: "Yo soy el Se�or, tu Dios". Ning�n hombre puede alzar la frente en rebeld�a contra este Se�or que le ha dado la vida y la existencia. Y aunque el hombre se llame ateo, "yo no creo en Dios", el hecho es que est� viviendo porque Dios le est� dando el ser. Y al m�s ateo, al m�s incr�dulo, al hombre que se r�e m�s de la Iglesia, le puede decir el Se�or: "Yo soy tu Dios, tu Se�or, yo te he impuesto una ley. Hay que cumplirla".
Pre�mbulo hist�rico: "Yo soy el Se�or que te saqu� del pa�s de Egipto de la Esclavitud". Porque el �xodo marca para Israel, el origen como pueblo. La alianza que Mois�s est� haciendo aqu� con su Dios, es una alianza como pueblo, as� como la alianza que Dios hizo con Abraham era como individuo, pero como padre de un pueblo futuro. Ahora, ese pueblo ya existe y la alianza es con ese pueblo; tiene un sentido comunitario. Una comunidad que naci� de la liberaci�n. �Qu� hermoso pensar, ahora cuando se discute tanto sobre la liberaci�n, cu�l es el sentido de la liberaci�n! Dios es el gran liberador: Yo te he dado la libertad, pero la libertad no se da para libertinaje.
La libertad se da para algo. San Pablo dice: "libres para Cristo". Siempre que hay una liberaci�n hay un objetivo para el cual se es libre. Si Dios libera a Israel de Egipto es para someterlo como pueblo suyo. No, naturalmente, con la dureza del Fara�n, sino que: su yugo es suave, su ley es ligera, pero no hay un hombre que pueda vivir sin ley. Y el que no obedece a la ley de la libertad de los hijos de Dios, cae en la esclavitud de sus pasiones.
Cree que es libre el que no obedece a la ley de Dios. No hay m�s esclavo que el rebelde a la ley de Dios, porque es esclavo de algo: esclavo de la carne, esclavo del dinero, esclavo de la pasi�n pol�tica, esclavo de la lujuria, de la soberbia. La libertad que Dios ofrece tendr� un camino que llevar siempre: la ley de Dios. Es bueno recordarlo, queridos hermanos, porque ahora que nos ha puesto la Iglesia como p�gina de reflexi�n los diez mandamientos de la ley de Dios, yo quisiera que entr�ramos en la intimidad de cada coraz�n y mir�ramos de verdad c�mo estamos cumpliendo nuestra alianza con Dios.
- La �tica es interdependencia con el dogma. Pero miren una relaci�n, no es el capricho de mandar. Hay una �tica, pero basada sobre un dogma: es decir, sobre una verdad, sobre una revelaci�n. Dios se ha revelado como �guila que lleva al pueblo sobre sus alas. Dios se ha revelado como fuerza liberadora del pueblo. Dios se ha revelado como principio de amor a los hombres. No podemos olvidar estas revelaciones que constituyen nuestro dogma, sino queremos que la ley de Dios se convierta en algo odioso. �Por qu� mucha gente no cumple la ley de Dios? Porque la ha desligado de esta revelaci�n de amor. �Qui�nes cumplen mejor y con gusto, con alegr�a, la ley de Dios? Los que no han olvidado la revelaci�n de un Dios que se ha revelado Padre y que impone sus leyes para nuestro bien. Es as� c�mo teniendo en cuenta esos principios dogm�ticos: el pueblo israelita, y nosotros cristianos que tenemos una gran revelaci�n en Cristo, cumpliremos nuestra ley.
Pero yo creo que aqu� estamos tocando el fondo de nuestra situaci�n salvadore�a. Aqu� estamos tocando el fondo de tantos des�rdenes en nuestra vida social. Si preguntamos: �El porqu� de las huelgas, el porqu� de los secuestros, por qu� las divisiones, por qu� la violencia, por qu� tanto crimen, tanto desaparecido, por qu� torturas? Todo est� en una sola respuesta: los hombres se han olvidado de la ley de Dios. Y un d�a tambi�n se�alar�, queridos hermanos, la putrefacci�n de nuestro sistema. Se�alar� el abuso de poder que se convierte en ladr�n. Podemos describir situaciones bien vergonzosas de hombres que deb�an darnos el ejemplo de honradez en el puesto de su gobierno, en sus negocios, en su dinero �Y para qu� aprovechan esos puestos, esas situaciones? �Ya no se puede hacer nada por el bien com�n, se hace por el ego�smo!
�Ah! Si se revisaran muchas contabilidades �Ah! si se pidiera cuenta de muchas obras p�blicas. No se ha respetado la ley de Dios por aquellos que deb�an de ser el modelo: los legisladores, los que mandan. Y en el pueblo, naturalmente, al ejemplo de los de arriba, cunde la duda, la incertidumbre y el af�n tambi�n de aprovechar. Entonces tenemos una naci�n corrupta desde arriba hasta abajo porque se han olvidado todos de la ley de Dios, nos hemos olvidado de la ley de Dios.
Es necesario recordar ahora uno por uno, esos mandamientos y veremos de verdad c�mo todo estar�a f�cil: un retorno a ley de Dios. Les estoy recordando, ya en el primer punto, que el pueblo de Dios tiene una ley que se le dio en solemnidad de un Sina� y que llega hasta nosotros y que ahora en esta Cuaresma de 1979, nos pide una revisi�n de la vida: como comunidad, como pa�s, como gobernantes, como gobernados, como pueblo, como cristianos, s�lo as� la Cuaresma podr� operar su gran tarea renovadora, si tenemos delante el espejo ante el cual aparecer� tan feo nuestro rostro porque no se ha preocupado de copiar en la vida, la Ley del Se�or.
- Los diez mandamientos que hoy aparecen en la primera lectura, se dividen en dos, como dice nuestro catecismo. Los tres primeros nos presentan las relaciones del hombre con Dios; y los otros siete, las relaciones del hombre con su pr�jimo. �Qu� completo tratado de moral! Est� en la primera lectura de hoy.
Primer mandamiento. Monote�smo pr�ctico... ninguna imagen. Otros pueblos: im�genes de sus divinidades.
El primer mandamiento, que nuestro catecismo lo anuncia sencillamente: "Amar a Dios sobre todas las cosas", la Biblia lo describe un poco m�s. "Yo soy el Se�or tu Dios que te saqu� de Egipto, de la esclavitud; no tendr�s otros dioses frente a m�, no te har�s �dolos, figura alguna de las que hay arriba en el cielo, abajo en la tierra o en el agua debajo de la tierra. No te postrar�s ante ellos ni les dar�s culto, porque yo, el Se�or tu Dios, soy un Dios celoso, castigo el pecado de los padres en los hijos, nietos y bisnietos cuando me aborrecen; pero act�o con piedad por mil generaciones".
Algunos protestantes, quieren encontrar una acusaci�n a los cat�licos, de las im�genes. No es el tiempo para dedicarnos a esto, pero de paso les digo que: Dios no nos est� prohibiendo el uso de im�genes de santos sino que est� prohibiendo el uso de im�genes de Dios. Las im�genes de los santos son retratos de personas que sabemos nosotros que est�n ya en la otra vida y para tenerlos presentes, como tengo presente a mi mam�, en el retrato que tengo junto a mi cabecera sabiendo que no es ella la que est� all� sino su efigie, su retrato.
En cambio, la imagen que aqu� se prohibe, es la imagen idol�trica, la imagen c�ltica. Revisando, esto, las investigaciones modernas han encontrado las distinciones enormes que existen entre el pueblo de Israel y los pueblos vecinos que no ten�an esta prohibici�n. Se han encontrado en las excavaciones de aquellos pueblos: en el jud�o, ni una sola imagen de su divinidad. En cambio, en los otros pueblos, s� se encuentran divinidades presentadas en formas de serpientes, en forma de animales, etc. Para evitar este peligro de idolatr�a, Dios manda que no se hagan im�genes de lo divino, que no se trate de representar a Dios con im�genes visibles, porque el d�a en que un jud�o estuviera de rodillas ante un �dolo, hab�a traicionado todo el Dec�logo: "Yo soy un Dios celoso -dice el Se�or-, no quiero que adores a nadie fuera de a M�".
Este es el sentido del primer mandamiento el cual, como ven, tiene un gran sentido en nuestro tiempo. �Cu�les son los �dolos de nuestro tiempo? Lo hemos dicho muchas veces y por eso hay mucha gente que est� pecando contra el primer mandamiento porque se ha erigido como �dolos: el dinero, el poder, la soberbia, la egolatr�a. Este primer mandamiento es la oportunidad de la Cuaresma para destronar todo �dolo que no sea el verdadero Dios. Ser�a el momento de revisar si en tu vida, en tus criterios, aprecias m�s que a Dios.
Segundo mandamiento. Mal uso del nombre Santo: perjurio... apoyo de maldiciones... f�rmulas m�gicas.
El segundo mandamiento, que nuestro catecismo dice "No jurar el nombre de Dios en vano", la Biblia lo presenta m�s largo: "No pronunciar�s el nombre del Se�or, tu Dios, en falso. Porque no dejar� el Se�or impune a quien pronuncie su nombre en falso". Se refiere a tomar el nombre de Dios como juramento de algo falso. Tomar el nombre de Dios como fundamento para una maldici�n. Lleg� a tanto el respeto de este segundo mandamiento que los israelitas no pronunciaban el nombre de Yahv� sino que dec�an: Adonai que quiere decir "El Se�or". La revelaci�n del nombre santo es Yahv�, no es como dicen los testigos de Jehov�: Jehov�, Jehov� una corrupci�n de la palabra, eso no existe. Yahv� es el nombre.
�Yahv�! Pero era tan santo y respetaban este segundo mandamiento de no tomar sin respeto el nombre de Yahv�, que mejor no lo pronunciaban y lo cambiaban por otros: Adonai: "El Se�or".
Tercer mandamiento. El s�bado tiempo consagrado a Dios.
El tercer mandamiento que marca relaciones del hombre con Dios y es el signo de la alianza de Dios con Mois�s, el S�bado. El S�bado, el descanso sab�tico, es como el arco-iris, se�al de una alianza; el domingo se�al tambi�n de la alianza como pueblo. Por eso, venir a Misa el domingo es como si estuviera aqu� el pueblo de Dios renovando con Dios la alianza como pueblo. �Es bello mirar el domingo, a todos ustedes!.
Yo les agradezco que la presencia de ustedes en la Catedral, hermanos, le d� tanta vida al d�a de precepto. Podr�n pregunta: �por qu� no el s�bado, como dice la Biblia? S�bado es una palabra cuya ra�z significa descanso. No es propiamente un d�a de la semana, sino un d�a de descanso. Para los israelitas fue el s�bado, pero cuando Cristo resucit� en domingo ya los primeros cristianos cambiaron ese d�a de descanso al d�a de conmemorar la Resurrecci�n que es la base de nuestra esperanza. Por eso dijo el Concilio: "los cat�licos vienen a misa el domingo, se congregan para renovar su alianza con Dios, para darle gracias por la esperanza de la redenci�n que llevan en su coraz�n" �A eso venimos el domingo, a renovar la alianza! Santificar el d�a del Se�or; venir el domingo es parte de nuestros compromisos de alianza con el Se�or. Y vemos en esta Asamblea reunida, lo que hoy he mencionado: la asamblea convocada por Mois�s, cuando Dios le iba a hablar.
Yo les miro a ustedes, queridos hermanos, y s� que mi humilde ministerio no es m�s que el de Mois�s: transmitirles la palabra: "Esto dice el Se�or". Y qu� gusto me da cuando en la intimidad de sus corazones, como lo dicen, a veces de palabra o por cartas que me llegan, lo que el pueblo le contest� a Mois�s: "haremos todo lo que Yahv� ha ordenado".
Es bonito encontrar gente, el otro d�a un padre me dijo que un se�or andaba buscando confesarse -ten�a cuarenta a�os de no confesarse- porque quer�a convertirse como hab�a o�do aqu� en la Catedral.
Cuando dicen que yo predico pol�tica, yo remito a estos testimonios de conversi�n hacia Dios. Esto es lo que busco: conversi�n hacia Dios! Y si desde aqu� se�alo la pol�tica, muchas veces es por lo corrupto de esa pol�tica, para que se conviertan tambi�n a Dios los hombres que Dios ama a�n cuando est�n enlodados en el pecado.
Por eso vienen luego los siete preceptos de las relaciones de los hombres entre s�.
Cuarto mandamiento. Obligaci�n con los padres. "Primer mandamiento con una promesa".
El cuarto es la relaci�n del hombre con sus padres. Y San Pablo en la carta a los efesios lo llama: "el primer mandamiento con promesa". Es bien interesante saber que el �nico mandamiento que tiene una promesa de bendici�n, es aquel en que Dios dice: "Honrar�s a tu padre y a tu madre. As� se prolongar�n tus d�as en la tierra que el Se�or tu Dios te va a dar". Yo creo que basta apelar a la experiencia de los buenos hijos y de los malos hijos. �Qu� alegr�a lleva el hijo bueno!. �Qu� espina lleva el mal hijo! Qu� ternura la de la viejita que dice: mi hijo nunca se olvida de m�. Qu� amargura la del hombre que dice: mis hijos, ni se acuerdan de su tata. Si se cumpliera esta ley �Cu�nta felicidad a muchos hogares, a muchos corazones!.
Quinto mandamiento. Homicidio. Sacralidad de la vida humana.
El quinto mandamiento, breve pero tremendo: "No matar�s". Aqu� se proclama la sacralidad de la vida. Acu�rdense que todo est� bajo el ep�grafe: "Yo soy el Se�or tu Dios, yo que he dado vida, salud a tu hermano, t� se la vas a quitar" �Cu�nta sangre est� borrando entre nosotros la felicidad y la santidad de este mandato! Se manda a matar, se paga por matar, se gana por matar. Se mata para quitar de enfrente el enemigo pol�tico que estorba, se mata por odio. Cu�ntos cr�menes privados habr�n en esos cad�veres que aparecen; muchas veces el origen de la captura fue oficial, pero pienso yo el motivo del asesinato: �Cu�l habr� sido? �Qui�n habr� pagado?, �Qu� intereses hay detr�s de esa muerte? �No matar�s! �Es terrible!.
Ojal� me estuvieran escuchando hombres que tiene sus manos manchadas de homicidio. �Son muchos por desgracia! Porque tambi�n es homicida el que tortura. El que comienza a torturar no sabe a d�nde va a terminar. Hemos visto v�ctimas de torturas, llevados con mil subterfugios mentirosos, a morir en un hospital. Son asesinos tambi�n, son homicidas, no respetan lo sagrado de la vida. Nadie puede poner la mano sobre otro hombre porque el hombre es imagen de Dios. �No matar�s! Yo quisiera llevar tambi�n esta palabra breve a ese mar inmenso de ignominia que mata hasta en las entra�as de la madre. El aborto, crimen abominable, tambi�n es matar. Y pensar que la que tortura, la que asesina es su propia madre... �No matar�s!. Cuando Cristo perfeccionaba este mandamiento dec�a: "ya cuando comienzas a odiar, has comenzado tambi�n a matar". Por eso vino a perfeccionar �l, con los consejos evang�licos, los mandamientos: para ponerlos lo m�s lejos posible de la posibilidad del hombre, para que fueran siempre felices no cometiendo las desobediencias contra la ley del Se�or.
Pod�amos seguir aqu�, porque este quinto mandamiento entre nosotros, est� muy descuidado, pero �tr�gicamente descuidado!. Ojal� que ante la luz de mis palabras que repiten la palabra de Dios, mir�ramos con m�s respeto la vida del hombre. Sobre todo, si ese hombre est� bajo el poder de quien lo est� haciendo sufrir. �Resp�talo por favor!. �No lo mates!, �No lo est�s matando!. �D�nde est�n los desaparecidos?. �En que c�rcel mueren languideciendo o ya murieron, ya los mataron?. Digan siquiera para que las madres sepan siquiera d�nde llevarles una corona a sus hijos que lloran en la incertidumbre...
�No matar�s!, aunque manejes tanquetas y fusiles de altos calibres. �Por qu� murieron los espectadores de la huelga hace apenas unos pocos d�as? �Qu� no hay otra manera de apartar una muchedumbre m�s que tirando balas? Nueve hogares, por lo menos lloran la muerte inesperada tal vez imprudente, pero imprudente de ambas partes. �No matar�s!. Ojal� se grabara con cincel en la conciencia y en el coraz�n del que trata con otro hombre sobre todo de autoridad a s�bdito: �No matar�s!, la ley de Dios lo manda.
Sexto mandamiento. Santidad del matrimonio. Recto uso.
El sexto mandamiento, �tambi�n hay tanto que decir! �No cometer�s adulterio!. Cuando miramos a la luz de la ley de Dios el ambiente de nuestro Pa�s, nos asombramos c�mo Dios todav�a nos tenga paciencia y no nos trate peor de lo que nos est� tratando por culpa de nosotros mismos. Es la santidad del matrimonio, es que s�lo en el matrimonio puede haber la relaci�n sexual de un hombre con una mujer y para salvar la santidad de ese acto que colabora con el Creador de Dios en la fecundidad de la vida, Dios prohibe, terminantemente toda relaci�n fuera del matrimonio, entre hombre y mujer. Y he aqu� otro buen negocio en El Salvador: los moteles, los burdeles, las casas de cita. �Cu�nta podredumbre, cu�nta miseria, cu�nta explotaci�n de la dignidad de la mujer, de la salud, de la vida del pa�s!. Y son buenos negocios. Y si uno creyera, se asustara cuando dicen: es de Don...
Queridos hermanos, puede llover fuego sobre esta Sodoma. Son casa de pecado y que est�n ocupadas d�a y noche. Hay tiempo para ofender a Dios. No hay austeridad en la vida. La ley de Dios est� sobrando.
�No adulterar�s! �No fornicar�s!.
S�ptimo mandamiento. Santidad de la propiedad privada. Incluye libertad.
S�ptimo en el precepto, en el Dec�logo: �No robar�s!. Qu� examen de conciencia podr�amos hacer aqu�, hermanos cuando el robar como que se va haciendo ambiente. Y al que no roba se le llama tonto, y al que hace un negocio o emprende una obra y no saca su mordida -a veces millones-, no ha sabido aprovechar. �No robar�s!. Otra cosa ser�a el pa�s si no se robara tanto...
Quiero hacer justicia a muchas personas que tiene dinero y que son muy honradas y se quejan de que se les echa a ellos la culpa en todo. Nos hacen mirar hacia otra parte para decir: no son las catorce familias las culpables solamente, van multiplic�ndose ya esos apellidos. Van saliendo ex-funcionarios bien provistos para su porvenir. Se van multiplicando propiedades, casas, negocios. �Ser� todo bien habido? �Bendito sea Dios!. Pero, si en el fondo est� quej�ndose el s�ptimo mandamiento, no puede bendecir el Se�or. �No robar�s!, es la verdad y lo que tienes lo has robado, lo has robado al pueblo que perece en la miseria, lo has robado..... Cu�ntas m�s cosas podr�an decirse de este precepto para el cual parece que ya no hay importancia. Pero, hermanos, robar, siempre ser� pecado. Y ser� ley de Dios no robar.
Octavo mandamiento.
Sigue el octavo precepto: "No dar�s testimonio falso contra tu pr�jimo". �La ley de la sinceridad! Yo quiero darle gracias a Dios porque la Iglesia tiene el lenguaje de la sinceridad. Quiero darle gracias a Dios porque en medio de un mundo de mentiras, donde nadie cree en nada ya, se le cree todav�a a la Iglesia. Gracias a Dios que se conserva el sentido de la credibilidad. La capacidad de dialogar porque saben que la Iglesia no enga�a. Es dura, porque no sabe mentir. Pero en este mandamiento de la mentira �Cu�ntas cosas tambi�n habr�a que recortar! �Qui�n cree las noticias de nuestros peri�dicos, sobre todo cuando las comentan en favor de ciertos intereses? Por suerte que el pueblo -y yo lo felicito- est� aprendiendo a leer y est� aprendiendo a o�r radio y est� aprendiendo a ver televisi�n. No todo lo que sale all� es verdad. Hay mucha mentira. Hay mucho pecado contra el octavo mandamiento.
Un escritor moderno dice: "Si amaneci�ramos un d�a con el prop�sito de cumplir la ley de Dios, al llegar a tu casa y buscar el peri�dico, encontrar�as muchos lugares en blanco". �Ah!, es que ahora est� prohibido mentir. Cierto que habr�a m�s confianza en las relaciones de los hombres, pero �A qu� hemos llegado en nuestro ambiente?: Queridos hermanos, a una desconfianza tan grande que siempre que vamos a platicar con alguien miramos a todas partes a ver qui�n est� oyendo. Porque el ser oreja, tambi�n es pecado contra el octavo mandamiento..... Porque muchas veces la informaci�n que se lleva va inspirada por un odio, por una venganza. As� he visto sufrir a muchos hombres porque los mal informaron, dieron falso testimonio de ellos. Lo que est� pasando con las comunidades de nuestra Iglesia, es que son v�ctimas de este pecado: El falso testimonio.
Me acuerdo cuando me ense�aron algunos que dicen argumentos para la expulsi�n de alg�n sacerdote. Pude darme cuenta de la mentira y del descaro con que se llevan informaciones donde se toman decisiones injustas, inspiradas en el pecado contra el octavo mandamiento. �Un poco de conciencia, queridos hermanos!, un poco de conciencia para decir siempre la verdad. Mejor callar, aunque a veces el callar es cobard�a cuando tienes que hablar desmintiendo al que est� pecando con falso testimonio.
Noveno y D�cimo mandamientos. Los deseos il�citos que pueden desembocar en acciones contra el sexto y s�ptimo mandamientos.
Vienen los dos �ltimos preceptos: "No codiciar�s los bienes de tu pr�jimo", "ni desear la mujer del pr�jimo", como preceptos previsores para no caer luego en la violaci�n de la santidad de la propiedad o del matrimonio.
Como ven, los mandamientos escritos en el Monte Sina�, como nos contin�a diciendo la Biblia, son lo m�s grandioso de las relaciones con Dios y de nuestras mutuas relaciones. Ojal� que esta Cuaresma sea para volver a una revisi�n de vida y ver c�mo cumplimos.
c) Mediaci�n de Mois�s
Despu�s de esto, terminemos la ceremonia del Sina�, Mois�s mand� a matar animales para sellar la alianza que se hab�a rubricado con Dios y la mitad de la sangre la aspergi� sobre el pueblo, como para marcar con sangre de v�ctima, la promesa que hab�a hecho. Haremos todo lo que dice Yahv�. Los diez mandamientos de la ley de Dios son la respuesta de los hombres a la alianza que Dios quiere hacer con los hombres. Cumplir esos mandamientos es ratificar cada d�a el convenio firmado con Dios: "Yo ser� vuestro Dios y vosotros ser�is mi pueblo". No nos gloriaremos ser pueblo de Dios mientras conculcamos tanto los mandamientos contra la ley del Se�or.
Letra sin esp�ritu: el templo, las fiestas, la instituci�n sacrificial
Aqu� voy a fijarme ya en el Evangelio de hoy, �Qu� es el evangelio de hoy? Cristo formando con cordeles un azote para sacar del templo a los que hab�an hecho de la ley de Mois�s un negocio, a los que hab�an hecho del templo, signo de la uni�n con Dios, un mercado, una cueva de ladrones. Para fustigar y purificar el signo santo que era el templo y era el sacrificio y era el culto pero con tantas leyes se hab�an convertido en legalismos y estaban muy lejos del esp�ritu.
El Evangelio de San Juan es muy pintoresco en recoger todos esos signos de los jud�os. En el Evangelio de hoy aparece por ejemplo el signo de las fiestas, el signo del templo, el signo de la instituci�n sacrificial. Todo eso no era m�s que signo, era letra de la ley. Pero el legalismo no es el esp�ritu. Lo que Dios quiere ante todo es el esp�ritu.
No basta la letra, es necesario el esp�ritu. (Enc�clica Redemptor Hominis)
Ya que les anunci� la carta Enc�clica de su Santidad Juan Pablo II, no quiero privarles de leer un pensamiento cuando �l habla de la redenci�n y de los hombres de hoy. Dice que no basta la letra, sino que es necesario el esp�ritu: "Ya desde la primera mitad de este siglo, en el periodo en que se estaban desarrollando varios totalitarismos de Estado, los cuales -como es sabido- llevaron a la horrible cat�strofe b�lica, la Iglesia hab�a delineado claramente su postura frente a estos reg�menes que en apariencia actuaban por un bien superior, como es el bien del Estado, mientras la historia demostrar�a, en cambio, que se trataba solamente del bien de un partido, identificado con el Estado". Se trata de los reg�menes antes de la Guerra Mundial, sobre todo Alemania, Italia, de donde nacieron luego las formulaciones de la "seguridad del Estado", que son ahora las inspiraciones de nuestros reg�menes en Am�rica Latina. Dice el Papa que, precisamente, por haber visto esa triste historia de las violaciones de los derechos en esos pa�ses que se gloriaban de servir al bien com�n, por eso surgi� la Instituci�n de las Naciones Unidas y se hizo la Declaraci�n de los Derechos Humanos.
A esto se refiere el Papa cuando dice: "al compartir la alegr�a de esta conquista con todos los hombres de buena voluntad, con todos los hombres que aman de veras la justicio y la paz, la Iglesia, consciente de que la sola "letra" puede matar, mientras solamente "el esp�ritu da vida", debe preguntarse continuamente junto con esos hombres de buena voluntad si la declaraci�n de los derechos del hombre y la aceptaci�n de su "letra" significan tambi�n por todas partes la realizaci�n de su "esp�ritu". Surgen, en efecto, temores fundados de que muchas veces estamos a�n lejos de esta realizaci�n y que tal vez el esp�ritu de la vida social y p�blica se halla en una dolorosa oposici�n con la declarada "letra" de los derechos del hombre. Este estado de cosas, gravoso para las respectivas sociedades, har�a particularmente responsable, frente a estas sociedades y a la historia del hombre, a aquellos que contribuyen a determinarlos".
Entonces nos gloriamos de que los derechos humanos coinciden con la ley de Dios, pero as� como el Papa dice: De la declaraci�n de los derechos humanos aceptada por muchos pa�ses, como si un nuevo Sina� hubiera inspirado un nuevo respeto a Dios y al hombre, cabe preguntar: si tanto la ley de Dios como la Declaraci�n de los derechos humanos, solamente est� sirviendo para apa�ar con la "letra", pero su "esp�ritu" est� muy lejos de lo que se esperaba de todo esto.
Y aqu� es donde cabe una revisi�n de nuestra semana. Pero antes de mirar desde la Iglesia, yo miro hacia adentro de nuestra Iglesia para hacerla cada d�a m�s fiel, m�s coherente, m�s inspirada en la verdadera palabra del Se�or.
La primera noticia, de la cual ya he dicho bastante, es la Enc�clica de su santidad: Redemptor Hominis, que comienza a darle la vuelta al mundo. Los tres grandes conceptos que el Papa lleva muy grabados en su coraz�n: Cristo, la Iglesia, el Hombre; y, sobre todo, los hombres iluminados y servidos por Cristo y por la Iglesia, son como el alma de esta Enc�clica que respalda plenamente un servicio de la Iglesia a la palabra de Dios, y a los derechos de Dios y de los hombres. Preparamos una edici�n que muy pronto se comenzar� a difundir. En mi entrevista del pr�ximo mi�rcoles voy a darles m�s informes sobre este precios�simo documento.
Hoy iniciamos la jornada del Sacrificio Voluntario. El centro Ana Guerra de Jes�s que se ha encargado durante a�os anteriores, se va a encargar tambi�n, hoy, de recoger en los templos la ayuda fraternal que ustedes quieran dar para socorrer el hambre en el mundo y ayudar a otras obras de promoci�n de la Iglesia.
Ma�ana, recuerden todos, es el d�a de San Jos�. Varias parroquias y congregaciones lo celebran como patrono. Quiero recordar con cari�o el Seminario San Jos� de la Monta�a que est� puesto bajo su protecci�n. Queremos, por eso resucitar la obra de las vocaciones bajo el patrocinio de San Jos�. Entre las parroquias que celebran y tendr� el gusto de participar est�n San Jos� Villanueva, y San Jos� Cort�s a donde estar� esta tarde. A San Jos� Villanueva esta misma ma�ana.
Tambi�n, hablando del Seminario, quiero recordarles aqu� con cari�o tres reuniones con tres grupos de j�venes seminaristas de Chalatenango, donde tenemos un seminario menor, en San Jos� de la Monta�a con los menores y los mayores.
Como obra vocacional, una invitaci�n para que el S�bado pr�ximo 24 de marzo, a las cuatro de la tarde, asistan a la ordenaci�n sacerdotal del Di�cono Ezequiel G�mez que tendr� lugar en la Iglesia Parroquial de Santa Luc�a en Suchitoto.
Quiero avisarles con tiempo que para el Viernes de Dolores, 6 de abril, queremos que en toda la Di�cesis se intensifique la oraci�n y la penitencia. Que hagamos mucha oraci�n como dice el Papa en su Enc�clica, porque es la puerta que vivifica nuestra Iglesia.
Un alerta a las falsas celebraciones que muchas veces gente no autorizada por el p�rroco, organizan semanas santas, procesiones, v�a-crucis. Sepan siempre que el P�rroco es el responsable y hay que estar en comuni�n con �l para todas estas acciones.
Quiero anunciarles a las diversas comunidades que est�n escuchando por radio, por si quieren aprovechar los servicios que desde la Catedral va a prestar nuestra Radio, el Domingo de Ramos a las ocho de la ma�ana comenzar� la bendici�n de palmas en la Iglesia de El Calvario y de all� vendremos a terminar con la misa de campa�a frente a Catedral. El Jueves Santo, ya que la procesi�n del Silencio es una instituci�n en muchos pueblos, les invitamos a unificarla; desde las 10 hasta las 12 de la noche habr� un servicio radiof�nico para unificar el mensaje de esa concentraci�n que ojal� sea muy ordenada y muy piadosa, la procesi�n del silencio el Jueves Santo en la noche. El Viernes Santo, desde las 11 A.M., el v�a-crucis de la catedral que se puede tambi�n servir para las otras parroquias que hacen a esa hora sus v�a-crucis. Y el Santo Entierro si lo quieren unificar tambi�n con el de la Catedral que saldr� de El Calvario, a las 6 1/2 de la tarde hasta las 9 de la noche. Lo mismo la Vigilia del S�bado Santo que es la meta de nuestra Cuaresma, ser� celebrada en Catedral y transmitida por radio el S�bado Santo a las 7 de la noche.
Yo pido excusas a las comunidades de san Pedro Perulap�n, El Para�so, Monte San Juan, porque circunstancias especiales no me permitieron acudir a la invitaci�n que me hab�an hecho. Espero visitarlos en pr�xima oportunidad.
Quiero denunciar el robo sacr�lego en la Villa de San Crist�bal, en Cuscatl�n.
Quiero unirme a la alegr�a de los PP. Josefinos en el Colegio Crist�bal Col�n, donde celebraron una bella semana Josefina, cuya inauguraci�n tuve el gusto de hac�rselas el lunes por la ma�ana en una amistosa Misa de Juventud.
Quiero agradecer a la Escuela "Luis de Marillac" de Santa Tecla, el obsequio de v�veres, ropa y otros objetos para los necesitados, principalmente para la c�rcel de mujeres. Me dio mucho gusto que una escuela de pobres, ayuda a los pobres.
Desde la Iglesia que vive estas y otras circunstancias, enfocamos ahora dos acontecimientos principales de los conflictos obrero-patronales y la libertad que se ha concedido a los reos acusados de violar la ley de Garant�a y Orden P�blico.
En cuanto al conflicto de la Constancia y Tropical ya es conocido por ustedes el trabajo de nuestra Arquidi�cesis. Sin embargo quiero lamentar el poco respeto que las autoridades militares tuvieron para dos sacerdotes pedidos por los obreros como garant�a para salir de la huelga. No se les dej� entrar, se les tuvo cerrados en el bus de la Cruz Roja, ni siquiera se les permiti� abrir las ventanitas. Esto mismo sucedi� cuando la ocupaci�n de la OEA y la ocupaci�n de la Embajada de M�xico. Quiero decir claramente: que los sacerdotes no han ido de metidos han ido porque los ped�an aquellas personas que tienen confianza en la Iglesia. Y era deber permitir, as� como se permiti� a la Cruz Roja y a la Comisi�n de Derechos Humanos, que ellos tambi�n formaban parte de la Comisi�n, se les tratara con un poco de respeto.
Quiero aclarar que los peri�dicos publicaron parte de alguna declaraci�n que yo hice, pero que mutilaron un poco mi mensaje sobre el conflicto de la Constancia y Tropical. No mencionaron que yo hab�a dicho que la ra�z del malestar contin�a mientras no haya justicia social en las relaciones en El Salvador. Tambi�n omitieron la felicitaci�n que yo dirig� a los obreros de La Constancia por su serenidad, firmeza y valent�a, capacidad de di�logo y que tambi�n felicit� por esta apertura y capacidad a la parte patronal. A ambas partes les agradec� la confianza que manifestaron en la Arquidi�cesis y �ltimamente�he recibido el agradecimiento de la parte patronal.
Aunque ya este conflicto, gracias a Dios, ha terminado, la Iglesia estar� alerta para ver lo que va a seguir, porque la triste experiencia de otra situaci�n que se resolvi� fue que, poco a poco, con medidas represivas se fue destruyendo el sindicato, y acab� tambi�n hasta con uno o varios asesinatos de dirigentes obreros. Quiera el Se�or apartar de la mente, el demonio de la venganza y que todos nos alegremos de la paz que ha vuelto en ese conflicto.
Queremos lamentar algunos incidentes, adem�s del que ya dijimos de los sacerdotes, las muertes y los heridos que han quedado. Y un llamamiento de atenci�n para que ojal� no vuelvan a suceder esas cosas. Tambi�n el pueblo organizado para presionar el retiro del cerco policial en La Constancia y Tropical, se tom� la Catedral y estuvo incendiando buses. Acerca de esto quiero hacer m�as estas palabras de un comunicado cuando dice: "Que el movimiento popular encabezado por el FAPU y el BPR y otros, etc., comprendan que si cuentan con simpat�as y militantes en el seno del pueblo y en el sector trabajador su radicalismo tambi�n detiene su desarrollo y lo �nico que hace es encender pasiones que causan m�s da�o que unidad en las causas en que todo el pueblo necesita juntarse; pues sus aportes en la lucha tambi�n han servido". En otras palabras, el lenguaje de la Iglesia NO a la violencia, NO identificaci�n con ning�n grupo concreto. Lamenta que tenga que recurrirse a estos medios para contrarrestar la violencia contra la cual luchan estos organismos. Ser�a bueno que en momentos dif�ciles se reflexionara para no hacer m�s mal que bien.
Desde luego quiero decir que yo no estoy de acuerdo con la ocupaci�n de la Catedral, pero que lamento que se recurra a estos medios por no encontrar cauce donde esas voces tienen que o�rse.
Otros conflictos que se est�n negociando todav�a: PRONAC, STECEL, motoristas de la ruta 5 y 28 y otras f�bricas. Hacemos siempre una apelaci�n a la capacidad de di�logo que nuestros salvadore�os tienen, cuando quieren.
El Sindicato del Seguro Social denunci� que el Consejo Directivo viol� el contrato colectivo. El sindicato de la industria del Caf� denunci� el despido de 2836 trabajadores en los beneficios de la Compa��a Salvadore�a de Caf�.
Siempre en relaci�n con esta situaci�n laboral, identifican el cad�ver del l�der sindical Oscar Armando Interiano Garc�a, quien hab�a sido capturado el 13 de febrero y se le daba por "desaparecido". El 27 de febrero se encontr� su cad�ver como ya todos saben.
Respecto a estos incidentes, huelgas y dem�s conflictos declarados ilegales, que provocan agitaci�n, desaliento -dice la C�mara de Comercio-, provocan tambi�n desaliento en la inversi�n, en la desocupaci�n, disminuci�n de ingresos al tesoro del Estado. Tambi�n, el Se�or Presidente ve en la huelga s�lo un pretexto de los subversivos por crear agitaci�n, pide a obreros que propongan sus demandas a trav�s de los cauces legales. Yo quisiera recoger estos criterios para decir la voz de la Iglesia: que estar�a bien todo eso cuando de verdad hubiera esos cauces legales. Por eso, la declaraci�n del Se�or Ministro del Trabajo que anunci� la reforma de c�digos de trabajo y confes� la carencia de cauces legales, est� se�alando una contradicci�n en el gobierno. Que, por tanto, hay que buscar esos cauces legales para que las situaciones violentas tengan escapes leg�timos. Por su parte la Iglesia, en mi Tercera Carta Pastoral, he se�alado los servicios que est� dispuesta siempre a prestar. No son precisamente para fomentar agitaciones, pero s� reclaman para que las v�lvulas de escape existan y todas estas cosas se organicen, se resuelvan como desean quienes se ven precisamente en el conflicto.
Ahora hermanos, nos alegramos con la libertad que se anuncia a 75 procesados por la Ley de Orden P�blico, es una parte de lo que hemos pedido. Entonces faltar�a todav�a no dejar en el olvido y desamparadas a las familias de los otros por los cuales la Iglesia y muchas instituciones han estado abogando. Tambi�n, no basta la abolici�n de una ley, si no hay esp�ritu de cumplir un mayor acercamiento al bien del pueblo. �Por qu� se encontraron los cad�veres de los hermanos Mart�nez de Chalatenango? Yo he visto llorar personalmente a la mam� y a la esposa de estos cristianos hermanos nuestros. Lo mismo el cad�ver del catequista Juan Antonio Fuentes que fue identificado en Sensuntepeque, hab�a sido capturado el 22 de febrero en su casa de habitaci�n y varias personas vieron el hecho.
Continuaci�n de cateos, de desaparecidos, indican que la abolici�n de la Ley de Orden P�blico no es suficiente. Como ya dijimos antes, no se pone el esp�ritu a buscar una verdadera tranquilizaci�n y una verdadera justicia en nuestro pueblo.
Nos preocupan las noticias que en esta semana se dieron acerca de los secuestrados y esperamos que todav�a se aproveche el tiempo y la capacidad de negociaci�n para poner a salvo esas vidas.
Nos alegramos de que el ni�o miguele�o Carlos Mario Villatoro, haya sido encontrado. Y como notas de hero�smo y felicitaci�n, a prop�sito del secuestro de este ni�o, quiero decir en p�blico mi admiraci�n por un hermano Marista, un religioso que se ofreci� como reh�n a cambio de que se dejara al ni�o. No fue necesario, pero el gesto del religioso qued� en pie, lo mismo que quedaron en pie aqu� en la Arquidi�cesis sacerdotes y religiosas. Yo quiero felicitar y agradecer a aquellos sacerdotes y religiosas que cuando en un momento se dijo que se necesitar�a algunos voluntarios para ir a proteger del cerco militar a los obreros en huelga, se ofrecieron. Tampoco hubo necesidad, pero el gesto de estos sacerdotes y religiosas queda tambi�n como un signo de admiraci�n entre nosotros...
Nos vamos a acercar al altar con el tercer pensamiento, ya solamente lo insin�o: la ley es necesaria pero no basta la letra, sino que es necesario el esp�ritu de la ley, s�lo Cristo es la plenitud de la ley. No lo olvidemos cuando vamos caminando en nuestra Cuaresma hacia el Calvario y hacia la Resurrecci�n.
- Cristo, el verdadero templo: muerte y resurrecci�n puerta de salvaci�n. San Pablo nos ha dicho que ni el signo que buscan los jud�os con la ostentosidad de su templo, con los milagros, ni la sabidur�a de los griegos, salvar� a la humanidad, sino la fuerza salvadora est� en el Cristo crucificado. Este es el signo, cuando Cristo esta ma�ana nos recuerda su gesto valiente de sacar del templo, a los que estaban profanando ese signo, se presente �l mismo como el templo, como el campo donde Dios se encuentra con el hombre, como el perfecto adorador de Dios y salvador de los hombres.
- Ni los signos de los jud�os, ni la sabidur�a de los griegos, sino el �nico signo de Dios: esc�ndalo y necedad para los hombres: Cristo crucificado. Ojal� que todas estas reflexiones de la alianza y de nuestra realidad nacional, nos lleven a comprender como San Pablo ha dicho: "Que no tenemos otra esperanza ni en las leyes, ni en los poderes de los hombres, ni en los signos creados que nuestra confianza y nuestra esperanza. Trabajando, s� las cosas de la tierra, los medios humanos, pero el coraz�n muy puesto en el gran signo de los cristianos: �Cristo crucificado! �Cristo resucitado!. As� sea...
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