Deonto Resumen Modulo 1y2
Deonto Resumen Modulo 1y2
MODULO 1
• Problemas Morales: problemas prácticos que se plantean en las relaciones efectivas o al juzgar
decisiones y acciones de ellos; problemas cuya solución afecta al sujeto y a otra/s persona/s que
sufrirán las consecuencias de su decisión y acción.
Los individuos se enfrentan a la necesidad de ajustar su conducta a las normas “adecuadas o dignas de ser
cumplidas”; son aceptadas íntimamente.
En estos casos decimos que el hombre se comporta moralmente; fruto de una decisión reflexiva; Los
demás juzgan conforme también a normas establecidas.
Es decir: tenemos:
• Problemas Éticos: El comportamiento humano es practico-moral; se pasa así del plano de la práctica
moral a la de la teoría moral, de la moral efectiva a la moral reflexiva. Los problemas éticos se
caracterizan por su generalidad. La ética podrá decirle, en general, lo que es una conducta sujeta a
normas o en qué consiste aquello.
El problema de qué hacer en cada situación concreta es un problema práctico moral. En cambio, definir
qué es lo bueno es un problema ético.
Se plantean a la ética diversos problemas:
1. La definición de lo bueno
2. Definición de la esencia del comportamiento moral
3. El de la responsabilidad: hablamos de comportamiento moral cuando el sujeto es responsable de sus
actos.
4. La libertad: decidir y obrar en una situación concreta.
5. Obligatoriedad moral: naturaleza y fundamentos de la conducta moral en cuánto conducta debida.
6. Realización moral: como empresa individual y colectiva.
7. Metaética: estudia la naturaleza, función y justificación de los juicios morales.
Los problemas teóricos y los prácticos se diferencian, las soluciones que se den a los primeros influirán en
el planteamiento y solución de los segundos, a su vez, los problemas que plantea la moral práctica, así
como sus soluciones, constituyen la materia de reflexión, el hecho al que tiene que volver, constantemente
la teoría ética, para que ésta no sea una especulación estéril.
Los problemas éticos pueden ser: PRACTICOS MORALES; qué hacer en cada situación o TEÓRICOS –
ETICOS que es lo bueno El campo de la ética:
Estudia una forma de conducta humana que los hombres consideran valiosa, obligatoria y debida.
• Tarea fundamental de la ética: Explicar, esclarecer o investigar una realidad dada produciendo los
conceptos correspondientes. La ética es teoría, investigación o explicación de la moral. El valor de la
ética como teoría esta en lo que explica, y no en prescribir o recomendar acciones en situaciones
concretas.
• Objeto de su reflexión: Práctica moral de la humanidad en su conjunto. Es la explicación de lo que ha
sido o es, no descripción. No le corresponde emitir juicios tiene que explicar la razón de ser de esa
diversidad y buscar el principio que permita comprenderlas
Ética y moral se relacionan, en la definición disciplinar, como una ciencia específica y su objeto de
estudio.
• Etimológicamente:
- Moral del latín mos o mores, “costumbre” o “costumbres”, en el sentido de conjunto de normas o
reglas adquiridas por hábito. La moral tiene que ver así con el comportamiento adquirido, o modo
de ser conquistado por el hombre.
- Ética del griego ethos, que significa análogamente “modo de ser” o “carácter” en cuanto forma de
vida también adquirida o conquistada por el hombre.
La relación que puede establecerse es que originariamente, ethos y mos, “carácter” hacen hincapié en el
modo de conducta que no responde a una disposición natural, sino que es adquirido o conquistado por
hábito. El significado etimológico de moral y de ética no nos dan el significado actual de ambos términos,
pero si nos instalan en el terreno específicamente humano en el que se hace posible y se funda el
comportamiento moral: lo humano como lo adquirido o conquistado por el hombre sobre lo que hay en él
de pura naturaleza.
• Ética y Filosofía
Hay argumentos que niegan el carácter científico de la ética: que no establece proposiciones con validez
objetiva, sino juicios de valor o normas. Esto es aplicable a la ética normativista, pero no a la teoría ética.
La ética se presenta como una pieza de una filosofía especulativa, trata más de buscar la concordancia
con principios filosóficos universales que con la realidad moral en su desenvolvimiento histórico y real.
En los tiempos modernos, se sientan las bases de un verdadero conocimiento científico. Ya no puramente
filosófica, divorciada de la propia realidad humana moral.
Presupone necesariamente:
• Una concepción filosófica inmanentista y racionalista del mundo y del hombre, en la que se eliminen
instancias o factores extramundanos o superhumanos, e irracionales.
• Una concepción filosófica del hombre como ser histórico, social y practico. El comportamiento moral
no es, por tanto, manifestación de una naturaleza humana eterna e inmutable, sino de una naturaleza
que está siempre sujeta al proceso de transformación.
Toda una serie de conceptos de la ética presuponen un esclarecimiento filosófico previo. Asimismo, la
ética recurra a disciplinas filosóficas especiales como la lógica, la filosofía del lenguaje y la epistemología.
En suma, a ética científica se halla vinculada estrechamente a la filosofía.
• La ética y otras ciencias
• Psicología
Aunque el comportamiento moral responda a la necesidad social de regular las relaciones de los
individuos, la actividad moral es siempre vivida interna o íntimamente por el sujeto en un proceso
subjetivo a cuyo esclarecimiento contribuye la psicología.
La psicología pone de relieve las leyes que rigen las motivaciones internas de la conducta del individuo,
ayuda al examinar los actos voluntarios, la formación de hábitos, la génesis de la conciencia moral y de los
juicios morales, a esclarecer las condiciones internas, subjetivas, del acto moral.
Con su análisis de las motivaciones o impulsos irresistibles, nos hace ver cuándo un acto humano escapa a
una valoración o enjuiciamiento moral. Cuando se sobrestima este aspecto subjetivo de la conducta
humana se cae en el psicologismo ético: tendencia a reducir lo moral a lo psíquico.
• Antropología y sociología
Ciencias que estudian las leyes que rigen el desarrollo y la estructura de las sociedades humanas.
El sujeto del comportamiento moral es un individuo concreto, un ser social y su modo de comportarse
moralmente tiene un carácter social. La ética no puede prescindir del conocimiento de las estructuras
sociales
• Historia
Existe una diversidad de morales no sólo en el tiempo, en el espacio, en las sociedades que se insertan en
un proceso histórico
La ética como teoría de la moral ha de tener presente un comportamiento humano que varía y se
diversifica en el tiempo. El antropólogo social y el historiador ponen ante nosotros la relatividad de las
morales. Los datos y conclusiones de la antropología e historia contribuyen a que la ética se aleje de una
concepción absolutista o suprahistorica de la moral, contribuyen a establecer la correlación entre moral y
vida social, plantean a la ética un problema fundamental: el de determinar si existe un progreso moral. •
Derecho
Estudia la conducta del hombre como conducta normativa. Abordan el comportamiento humano sujeto a
normas, aunque en el terreno del derecho se trata de normas que se imponen con una obligatoriedad
externa e incluso coercitiva, mientras que en la esfera de la moral las normas no se imponen
coercitivamente.
• Economía
Las relaciones económicas influyen en la moral dominante de una sociedad dada.
Los actos económicos no pueden dejar de tener cierta coloración moral. La actividad del trabajador, la
división social del trabajo, las formas de propiedad de los medios de producción y la distribución social de
los medios de producción y la distribución social de los productos del trabajo humano, plantean problemas
morales.
SÁNCHEZ VÁSQUEZ. CAPÍTULO 2: LA ESENCIA DE LA MORAL
La moral es un conjunto de normas, aceptadas libre y conscientemente, que regulan la conducta individual
y social de los hombres. Estos conocimientos no revisten de carácter científico, a diferencia de la Ética que
aspira a la racionalidad y a la objetividad
• Lo normativo y lo fáctico
• El normativo: Normas o reglas de acción e imperativos que enuncian algo que debe ser. Lo normativo
se encuentra en relación con lo fáctico apunta a un comportamiento efectivo. Lo normativo existe para
ser realizado.
• El fáctico: o plano de los hechos morales, actos humanos que se dan efectivamente,
independientemente de cómo estimemos que debieron ser. Corresponden siempre a acciones
concretas.
- Son actos positivos cuando se ajustan a normas morales y pueden ser puestas en una relación
positiva con una norma cobran un significado moral.
- Son actos negativos cuando implican la violación de normas morales o una conducta indebida.
El que la norma no se cumpla no inválida su exigencia de realización. Las normas se dan y valen
independientemente del grado en que se cumplan o violen.
En resumen
Lo normativo y lo factico no coinciden, sin embargo, se encuentran en una relación mutua: lo normativo
exige ser realizado, y apunta por ello a lo fáctico; lo realizado solo cobra un significado moral en cuanto
que puede ser referido a una norma.
• Moral y moralidad
La moral efectiva comprende normas o reglas de acción y los actos que se ajustan a ellas.
• Moral: conjunto de principios, normas, imperativos o ideas morales de una época o una sociedad
dadas. Se daría idealmente. Correspondería a lo normativo.
• Moralidad: conjunto de relaciones efectivas o actos concretos que cobran un significado moral con
respecto a la moral dada. Se daría realmente. Correspondería a lo fáctico.
Es mejor emplear un solo término “moral” con él se designan los dos planos: el normativo o prescriptivo y
el practico o efectivo.
• Sujeción del individuo a normas establecidas por la comunidad: Cada individuo se sujeta a
determinados principios, valores o normas morales de una época; el individuo se encuentra con lo
normativo como algo ya establecido.
• Regula la conducta individual cuyos resultados y consecuencias afectan a otros: El comportamiento
moral tienen un carácter colectivo, pero concertado, libre, consciente que tiene consecuencias para los
demás.
• Función social de que los individuos acepten libre y conscientemente determinados principios,
valores e intereses: Las ideas, normas y relaciones morales responden a una necesidad social. Se
busca que los individuos acepten por convicción los fines, principios, valores e intereses dominantes en
una sociedad dada. La moral tiende a que los individuos pongan en consonancia voluntariamente sus
propios intereses con los intereses colectivos.
Una parte de la conducta moral, se manifiesta en forma de hábitos y costumbres; el individuo siente sobre
si la presión de lo colectivo y actúa de acuerdo con las normas admitidas por un grupo social. La costumbre
tiene un carácter moral desde el momento en que se presenta como una pretensión normativa; da a la
regulación habitual de la conducta su significación moral.
Ahora bien, el sujeto del comportamiento propiamente moral es una persona singular, la decisión y el acto
correspondiente emanan de un individuo que actúa libre y conscientemente asumiendo una
responsabilidad personal. La conciencia individual es la esfera en que se operan las decisiones de carácter
moral, pero por hallarse condicionada socialmente no puede dejar de reflejar una situación social concreta.
Con esto se pone de relieve una vez más que la individualidad es un producto social, y que son las
relaciones sociales de una época las que determinan la forma como la individualidad expresa su naturaleza
social.
La moral implica siempre una conciencia individual que interioriza las reglas de acción que se le presentan
con un carácter normativo. Pero como no existe el individuo aislado, sino como ser social, no existe
tampoco una moral estrictamente personal.
• Estructura del acto moral
1. Motivo: aquello que impulsa a actuar o a perseguir determinado fin. Puede ser: a) consiente; se
reconoce el motivo de la acción. Forma parte del contenido del acto moral, y ha de ser tenido presente
al calificar moralmente el acto. b) inconsciente: la persona que es impulsada a actuar por fuertes
pasiones, por impulsos incontenibles o por rasgos negativos de su carácter no es consciente de los
motivos de su conducta. No permite calificar un acto como moral.
2. Conciencia del fin que se persigue: toda acción específicamente humana exige cierta conciencia de un
fin, o anticipación ideal del resultado que se pretende alcanzar.
3. El fin trazado implica la decisión de alcanzarlo.
4. La conciencia del fin y la decisión de alcanzarlo, dan al acto moral el carácter de un acto voluntario. Por
esta voluntariedad el acto moral se distingue de otros. Esta decisión presupone la elección entre varios
fines. La pluralidad de fines en el acto moral exige: la elección de un fin entre otro y la decisión de
realizar el fin escogido.
5. La conciencia de los medios para realizar el fin escogido y el empleo de ellos para alcanzar el resultado
querido. El empleo de los medios adecuados no puede desentenderse en el sentido de que todos los
medios sean buenos para alcanzar un fin o que el fin justifique los medios. Pero la relación entre fines y
medios no puede ser considerada abstractamente, al margen de la situación concreta en que se da.
6. El acto moral se consuma en el resultado: La realización o plasmación del fin perseguido. Pero como
hecho real, tiene que ser puesto en relación con la norma que aplica y que forma parte del código
moral de la comunidad correspondiente.
Tener en cuenta las consecuencias objetivas del resultado obtenido, o sea, el modo como este resultado
afectas a los demás.
En resumen
El acto moral supone un sujeto real dotado de conciencia moral, de la capacidad de interiorizar las normas
y de actuar conforme a ellas. La conciencia moral es, conciencia del fin que se persigue, de los medios
adecuados para realizarlo y del resultado posible y también, decisión de cumplir el fin es escogido, ya que
su cumplimiento se presenta como una exigencia, o un deber.
El acto moral se presenta con un aspecto subjetivo (motivos, conciencia del fin, conciencia de los medios y
decisión personal) pero, a la vez, muestra un lado objetivo que trasciende a la conciencia (empleo de
determinados medios, resultados objetivos, consecuencias). Por ello, la naturaleza moral del acto no
puede reducirse exclusivamente a su lado subjetivo, tampoco a un solo elemento de él.
• Singularidad del acto moral
El acto moral tiene un carácter normativo, cobra un significado moral con respecto a una norma. Con
ayuda de la norma, el acto moral se presenta como solución a un caso dado, singular. La norma, que
reviste un carácter general, se singulariza así en el acto real.
Los casos de conciencia: Disponemos de un código moral, normas de las que podemos extraer aquella que
nos diga lo que debemos hacer, sin embargo surgen al confrontar la norma con las exigencias prácticas una
situación problemática que toma la forma de un conflicto de deberes o de los llamados casos de
conciencia. La singularidad, novedad y sorpresa impide que pueda dictarse por anticipado una regla de
realización.
La moral es un sistema de normas, principios y valores, de acuerdo con el cual se regulan las relaciones
mutuas entre los individuos, o entre ellos y la comunidad, e tal manera que dichas normas, que tienen un
carácter histórico y social, se acaten libre y conscientemente, por una convicción íntima, y no de un modo
mecánico, exterior o impersonal.
FOUCAULT, M - HISTORIA DE LA SEXUALIDAD.
1. La ambigüedad de la Moral
2. El individuo como sujeto moral
• La moral es el conjunto de valores y de reglas de acción que se proponen a los individuos y a los grupos
por medio de aparatos prescriptivos diversos: la familia, las instituciones educativas, la iglesia, etc.
Serán explícitamente formulados, pero también son transmitidos de manera difusa constituyendo un
juego complejo de elementos que se compensan, corrigen, anulan en ciertos puntos, permitiendo así
compromisos o escapatorias.
Podemos llamar código moral a este conjunto prescriptivo.
• Pero por moral entendemos también el comportamiento real de los individuos en su relación con las
reglas y valores que se les proponen: forma en que se someten más o menos completamente a un
principio de conducta.
El estudio de este aspecto determina de qué manera y con qué márgenes de variación o de transgresión
los individuos o los grupos se comportan en relación con un sistema prescriptivo dado en su cultura y del
que tienen una conciencia más o menos clara.
Llamemos a este nivel de fenómenos “moralidad de los comportamientos”: Dado un código de acciones y
para un tipo determinado de acciones hay diferentes maneras de conducirse moralmente. Estas
diferencias se apoyan en muchos puntos:
• Determinación de la sustancia ética: manera en que el individuo debe dar forma a tal o cual parte de sí
mismo como materia principal de su conducta moral.
• Modo de sujeción a la norma: forma en que el individuo establece su relación con esta regla y se
reconoce como vinculado con la obligación de ponerla en obra.
• Elaboración del trabajo ético: que realizamos para que nuestro comportamiento sea conforme a una
regla dada y para intentar transformarnos nosotros mismos en sujeto moral de nuestra conducta.
• Teleología del sujeto moral: una acción no solo es moral en sí misma y en su singularidad, también lo
es por su inserción y por el lugar que ocupa en el conjunto de una conducta. Una acción moral tiende a
su propio complimiento, pero además intenta la constitución de una conducta moral que lleve al
individuo a acciones siempre conformes con ciertos valores y con cierto modo de ser.
Para que se califique de “moral” una acción no debe reducirse a un acto o a una serie de actos conformes a
una regla; implica una relación con la realidad, una relación con el código al que se refiere e implica una
determinada relación consigo mismo; ésta es constitución de sí como “sujeto moral”, en la que el individuo
circunscribe la parte de sí mismo que constituye el objeto de esta práctica moral, define su posición en
relación con el precepto que sigue, se fija un determinado modo de ser que valdrá como cumplimiento
moral de sí mismo, y para ello actúa sobre sí mismo, busca conocerse, se controla, se prueba, se
perfecciona, se transforma. No hay una acción moral particular que no se refiera a la unidad de una
conducta moral, ni conducta moral que no reclame la constitución de sí misma como sujeto moral, ni
constitución del sujeto moral sin “modos de subjetivación” que los apoyen.
Toda moral en sentido amplio implica los dos aspectos: el de los códigos de comportamiento y el de las
formas de subjetivación, nunca pueden disociarse del todo.
Ambos se desarrollan con relativa autonomía, hay que admitir también que, en algunas morales, el acento
cae sobre todo en el código, su sistematicidad, su riqueza, su capacidad de ajuste ante todos los casos
posibles y, al contrario, podemos concebir morales en las que el elemento fuerte y dinámico debe buscarse
del lado de las formas de subjetivación y de las prácticas de sí.
El acento cae entonces sobre las formas de relacionarse consigo mismo, sobre los procedimientos y las
técnicas mediante las cuales se las elabora, sobre los ejercicios de conocimiento y sobre las prácticas que
permiten transformar su propio modo de ser.
MALIANDI, R. ÉTICA, CONCEPTOS Y PROBLEMAS.
En primera instancia, es la toma de conciencia de dicha complejidad y partir de esa toma de conciencia el
esfuerzo por esclarecer el ethos en la medida de lo posible.
Es la aplicación de la razón a ese conglomerado de costumbres, creencias y actitudes que tienen que ver
con la conducta de los hombres.
Ordena, esquematiza, propone teorías y en definitiva procura hacer comprensible el complejo hecho de la
moralidad.
La reflexión ética consigue, por de pronto, abstraer elementos que son comunes a toda forma de ethos y
que revelan su estructura peculiar. Uno de esos elementos es el de las dicotomías.
Una de las caras del ethos es lo deóntico o normativo, la otra cara es lo valorativo o axiológico.
Lo normativo alude a cómo debemos obrar; lo axiológico da pautas de enjuiciamiento o evaluación de los
actos y de las personas que realizan esos actos.
La dicotomía deonto-axiológica marca también los problemas centrales de la ética ¿qué debemos hacer? Y
¿Qué es lo valioso en sí mismo? Las dos cuestiones están interconectadas, pero ¿cómo lo están? Ahí
aparece un tercer problema.
• La moralidad no puede entenderse sin la norma. Una norma es un tipo específico de regla. Una normal
moral es la expresión de una determina exigencia para la acción, el problema fundamental de la ética
normativa es la de la fundamentación de normas “porqué se lo debe hacer” el problema de esta
fundamentación reside en que él remite a algún “fundamento último”, a algo que no puede ya ser
fundamentado ¿existe algo así?
• El valor también ocasiona problemas: el de la esencia de los valores, de cómo se conocen, o la de los
diversos tipos de valores.
El deber es un concepto central de la ética. Se concientizó desde entonces que la cuestión decisiva de la
ética es la de qué debemos hacer y la del sentido del “deber” como tal. El concepto de deber remite al de
imperativo, así también la cualificación que emplea el termino bueno constituye un juicio de valor o
valorativo en el campo de la ética
• Dicotomía Axiológica (Intraética)
Dentro de esta dimensión en primer lugar se hace una jerarquización de todos los elementos para ver
cuáles tienen más valor que otros y además se le da una polaridad axiológica que distingue lo negativo de
lo positivo. Así por ejemplo podemos decir que ayudar a una vieja a cruzar la calle es bueno pero es aún
más bueno mantener un comedor infantil.
Es el primer paso de la tematización porque separa todo lo que es ethos de lo que no es, delimita el objeto
de estudio. Por ejemplo que vayamos todos a la facultad es un hecho pero no es un hecho moral, por lo
tanto no entra dentro del ethos.
La mayor parte de las doctrinas éticas tratan de explicar la moral la moral a la luz de principios absolutos y
a priori, esto cae en concepciones ahistóricas de la moral, donde su origen se situaría fuera de la historia:
fuera del hombre real mismo.
Surgen así normas, mandatos o prescripciones no escritas, de aquellos actos o cualidades de los miembros
de la tribu que benefician a la comunidad.
Surgiendo la moral con el fin de asegurar la concordancia de la conducta de cada uno con los intereses
colectivos.
Esto determina que se considere como bueno o beneficioso todo aquello que contribuye a reforzar la
unión o la actividad común.
Se establece una línea divisoria entre lo bueno y lo malo, una tabla de deberes u obligaciones que
entrañan el desarrollo de las cualidades morales que responden a los intereses de la colectividad:
solidaridad, ayuda mutua, disciplina, amor a los hijos de la misma tribu, etc. lo que más tarde se calificará
de virtudes. La cobardía, en cambio, es un vicio, el egoísmo, el ocio, etc.
Esta moral colectivista que no conoce la propiedad privada ni la división en clases es por tanto una moral
única y válida para todos los miembros de la comunidad. Pero, al mismo tiempo, se trata de una moral
limitada por el marco mismo de la colectividad; una moral poco desarrollada, cuyas normas y principios se
acepan por la fuerza de la costumbre y la tradición.
Cambios histórico-sociales y cambios de moral: Las condiciones económico-sociales que hicieron posible
el paso a nuevas formas de moral fueron: la aparición de la propiedad privada y la división de la sociedad
en clase.
• Sociedad esclavista
Desaparece la comunidad primitiva, y con ella la unidad de la moral. Existían dos morales:
- Dominante: de los hombres libres. Era una moral efectiva que tenía su fundamento teórico en las
doctrines éticas de filósofos como Sócrates, Platón y Aristóteles.
- Esclavos: internamente rechazaban los principios y normas morales vigentes, y consideraban validos
los suyos propios. Su moral nunca pudo alcanzar un nivel teórico. Los esclavos no podían dejar de estas
influidos por la moral dominante, pero, en plena esclavitud, fueron cobrando una oscura conciencia de
su libertad, y llegaron a lanzarse en algunos casos a una lucha espontanea contra sus opresores. Una
lucha que no habría sido posible sin el reconocimiento y despliegue de cualidades morales: espíritu de
sacrificio, solidaridad, disciplina, lealtad a los jefes.
Surge una nueva relación para la moral entre el individuo y la comunidad, surge una conciencia reflexiva de
la propia individualidad. Esta compresión es importantísima desde el punto de vista moral, ya que conduce
a la conciencia de la responsabilidad personal, que forma parte de una verdadera conducta moral. •
Sociedad feudal
Caracteriza por la división de dos clases sociales: los señores feudales y los campesinos siervos. Estos
siervos eran objeto de violencias y arbitrariedades, tenían derecho a la vida y se les reconocía que eran
seres humanos.
La moral estaba impregnada de un contenido religioso. Pero al mismo tiempo, de acuerdo con las
divisiones sociales, se daba una pluralidad de códigos morales (de los nobles o caballeros, de las órdenes
religiosas, de los gremios, universitarios, etc. solo los siervos carecían de una formulación codificada de sus
principios y reglas).
La moral caballeresca y aristocrática se distinguía por su desprecio por el trabajo físico y su exaltación del
ocio y la guerra. Partía de la premisa de que el noble, por el hecho de serlo, tenía ya una serie de
cualidades morales que lo distinguían de los plebeyos y siervos. De acuerdo con esto, lo natural tenía ya de
por sí una dimensión moral
Los siervos En la lucha por mejorar sus condiciones de existencia iban apreciando otros bienes y
cualidades: su libertad personal, el amor al trabajo, la ayuda mutua y la solidaridad con los que sufrían su
misma suerte. Y apreciaban como una esperanza la vida feliz que la religión les prometía para después de
la muerte.
Burguesía. En la sociedad feudal fueron gestándose nuevas relaciones sociales surgiendo una nueva clase
social (burguesía) poseedora de medios de producción (manufactura y fabricas), y una clase de
trabajadores libres que por un salario vendían o alquilaban su fuerza de trabajo: los proletarios.
En este nuevo sistema rige como ley la producción de plusvalía: el sistema sólo funciona eficazmente si
asegura beneficios, lo cual exige que el obrero sea considerado como hombre económico, y no como
hombre concreto. La situación del obrero con respecto a la propiedad de los medios de producción, da
lugar al fenómeno de la enajenación.
En este sistema las consideraciones morales no pueden alterar la necesidad objetiva, impuesta por el
sistema. Genera una moral propia: el culto al dinero y la tendencia a acumular los mayores beneficios
floreciendo el espíritu de posesión, el egoísmo, la hipocresía, el cinismo y el individualismo exacerbado.
Sin embargo, la burguesía estaba interesada en mostrar su superioridad moral: laboriosidad, honradez,
puritanismo, amor a la patria y a la libertad, etc. pero estas virtudes, que respondían a sus intereses de
clase en su fase ascensional, fueron cediendo a nuevos vicios: parasitismo social, doblez, cinismo, etc.
• Capitalismo
La medula del sistema: la explotación del hombre por el hombre y su ley fundamental, la obtención de la
plusvalía.
Se pasó a métodos de explotación científicos y racionalizados. La elevación de las condiciones materiales
de vida del obrero tiene, como contrapartida, un reforzamiento de su deshumanización o enajenación al
privar a su trabajo de todo carácter consciente y creador. Pero de estas formas de explotación se ha
pasado a otras basadas en una pretendida humanización o moralización del trabajo, al inculcar al obrero la
idea de que, como ser humano, es parte de la empresa. Se le predica así, como virtudes, el olvido de la
solidaridad con sus compañeros de clase, la conjugación de sus intereses personales con los de la empresa,
la laboriosidad y escrupulosidad en aras del interés común de ella.
Conclusión
La moral cambia históricamente de acuerdo con los virajes fundamentales que operan en el desarrollo
social. La moral se diversifica de acuerdo con los intereses antagónicos fundamentales.
• El progreso moral
La historia nos muestra una sucesión de morales que corresponden a las diferentes sociedades que se
suceden en el tiempo. El progreso moral no puede concebirse al margen del progreso histórico-social.
Progreso histórico-social: Progreso con relación al cambio y sucesión de formaciones económico sociales.
Sus índices son:
• Grado de desarrollo de las fuerzas productivas: Se progresa en las actividades humanas fundamentales,
en las formas de relación u organización que el hombre contrae en sus actividades prácticas y
espirituales.
• Tipo de organización social y el grado de participación de los hombres en su praxis social: el hombre
solo produce socialmente, contrayendo determinadas relaciones sociales; por consiguiente, es ser
social.
• La producción de bienes culturales: El hombre produce espiritualmente. Ciencia, arte, derecho,
educación, etc. se afirma como ser productor, creador, innovador.
El progreso histórico es fruto de la actividad productiva social y espiritual de los hombres. En esa actividad
cada individuo participa como ser consciente, tratando de realizar sus proyectos o intenciones. Pero no es
el fruto de una actividad común consciente. El progreso histórico no es igual para todos los pueblos y todos
los hombres.
El progreso histórico-social debe tenerse en cuenta al ponerlo en relación con el progreso moral en base a
dos cuestiones:
El hecho de que el progreso histórico no deba ser juzgado a la luz de categorías morales, no significa que
histórica y objetivamente no pueda registrarse un progreso moral.
El progreso moral se mide por:
• La ampliación de la esfera moral en la vida social: al ser reguladas moralmente relaciones entre
individuos que antes se regían por normas externas.
• La elevación del carácter consciente y libre de la conducta de los individuos o de los grupos y en
consecuencia por la elevación de la responsabilidad en su comportamiento moral: Una sociedad es
más rica moralmente cuando sus miembros asuman la responsabilidad de sus actos
• Por el grado de articulación y concordancia de los intereses personales y colectivos. La elevación de la
moral requiere la superación de: 1. el colectivismo primitivo, en el que no podía desarrollarse
libremente la personalidad, y 2. del individualismo egoísta.
Aportes freudianos para el origen y construcción de la moral. Se podrían resumir los aportes freudianos
respecto al origen y construcción de la moral a:
Problema planteado por Einstein: ¿Qué puede hacerse para defender a los hombres de los estragos de la
guerra?
Freud advierte que no se lo invitaba a ofrecer propuestas prácticas, sino a indicar el aspecto que cobra el
problema de la prevención de las guerras para un abordaje psicológico. Asegura que sobre eso Einstein ha
dicho casi todo en su carta, limitándose Freud a corroborar lo expresado.
Sustituye «poder» por «violencia». Derecho y violencia son hoy opuestos. Sin embargo uno se desarrolló
desde la otra.
Los conflictos de intereses entre los hombres se zanjan en principio mediante la violencia En
un comienzo: violencia
• La fuerza muscular decidía a quién pertenecía algo o de quién debía hacerse la voluntad.
• La fuerza muscular se vio sustituida por el uso de instrumentos: vence quien tiene las mejores armas o
las emplea con más destreza. Así superioridad mental empieza a ocupar el lugar de la f muscular bruta.
• El propósito de la lucha sigue siendo el mismo: una de las partes será constreñida a deponer su
reclamo o antagonismo. Ello se conseguirá de la manera más radical cuando la violencia mate al
contrincante.
• Puede que el propósito de matar sea contrariado por la consideración de que puede utilizarse al
enemigo en servicios provechosos. Entonces la violencia se contentará con someterlo en vez de
matarlo. Es el comienzo del respeto por la vida del enemigo.
He ahí el estado originario, el imperio del poder más grande, de la violencia bruta o apoyada en el
intelecto.
Luego: derecho
Un camino llevó de la violencia al derecho: el hecho de que la mayor fortaleza de uno podía ser
compensada por la unión de varios débiles: El derecho es el poder de una comunidad. Sigue siendo una
violencia pronta a dirigirse contra cualquier que le haga frente; trabaja con los mismos medios, persigue
los mismos fines; la diferencia reside en que ya no es la violencia de un individuo la que se impone, sino la
de la comunidad.
• La unión tiene que ser permanente, duradera. La comunidad debe ser conservada de manera
permanente, debe organizarse, promulgar ordenanzas, prevenir las sublevaciones temidas, estatuir
órganos que velen por la observancia de las leyes y tengan a su cargo la ejecución de los actos de
violencia acordes al derecho.
• En la admisión de tal comunidad de intereses se establecen entre los miembros de un grupo de
hombres unidos ciertas ligazones de sentimiento, sentimientos comunitarios en que estriba su genuina
fortaleza.
Con ello ya está dado todo lo esencial: el doblegamiento de la violencia mediante el recurso de trasferir el
poder a una unidad mayor que se mantiene cohesionada por ligazones de sentimiento entre sus
miembros.
Las leyes de esa asociación determinan la medida en que el individuo debe renunciar a la libertad personal
de aplicar su fuerza como violencia pero en teoría porque la comunidad incluye desde el comienzo
elementos de poder desigual, varones y mujeres, padres e hijos, vencedores y vencidos trasformados en
amos y esclavos.
Entonces el derecho de la comunidad se convierte en la expresión de las desiguales relaciones de poder;
las leyes son hechas por los dominadores y para ellos, y son escasos los derechos concedidos a los
sometidos.
A partir de allí hay dos fuentes de movimiento y desarrollo en el derecho:
1) Los intentos de los dominadores para elevarse por encima de todas las limitaciones vigentes
(retrogradar del imperio del derecho al de la violencia) y
2) Los empeños de los oprimidos para procurarse más poder y ver reconocidos esos cambios en la ley
(avanzar de un derecho desparejo a la igualdad de derecho.)
Vemos que aun dentro de una unidad de derecho no fue posible evitar la tramitación violenta de los
conflictos de intereses. Pero las relaciones de dependencia necesaria y de recíproca comunidad que
derivan de la convivencia en un mismo territorio propician una terminación rápida de tales luchas, y bajo
esas condiciones aumenta de continuo la probabilidad de soluciones pacíficas.
Sin embargo, la historia humana muestra una serie incesante de conflictos entre un grupo y otro. Muchas
guerras contribuyeron a la trasmudación de violencia en derecho. Así, por paradójico que suene, la guerra
sería un medio apropiado para establecer la anhelada paz «eterna», ya que es capaz de crear aquellas
unidades mayores dentro de las cuales una poderosa violencia central vuelve imposible ulteriores guerras.
2. Usted se asombra de que resulte tan fácil entusiasmar a los hombres con la guerra y, conjetura, algo
debe de moverlos, una pulsión a odiar y aniquilar. También en esto debo manifestarle mi total
acuerdo.
Suponemos que las pulsiones del ser humano son de dos clases:
1) las que quieren conservar y reunir -las llamamos eróticas, en el sentido de Eros, o sexuales, con una
consciente ampliación del concepto popular de sexualidad-, y
2) las que quieren destruir y matar; a estas últimas las reunimos bajo el título de pulsión de agresión o
de destrucción.
Nunca una pulsión perteneciente a una de esas clases puede actuar aislada; siempre está conectada
aleada- con cierto monto de la otra parte, que modifica su meta o en ciertas circunstancias es condición
indispensable para alcanzarla. Así también rarísima vez la acción es obra de una única moción pulsional,
que ya en sí y por sí debe estar compuesta de Eros y destrucción.
Entonces, cuando los hombres son exhortados a la guerra, puede que en ellos responda afirmativamente a
ese llamado toda una serie motivos, nobles y vulgares de los que se habla en voz alta y otros que se calla
(el placer de agredir y destruir.) El entrelazamiento de las aspiraciones destructivas con otras eróticas e
ideales facilita su satisfacción. Muchas veces no parece que los motivos ideales sólo sirvieron de pretexto a
las apetencias destructivas; y otras veces nos parece como si los motivos ideales se hubieran esforzado
hacía adelante, hasta la conciencia, aportándoles los destructivos un refuerzo inconsciente. Ambas cosas
son posibles.
La pulsión de destrucción trabaja dentro de todo ser vivo y se afana en producir su descomposición, en
reconducir la vida al estado de la materia inanimada. Merecería con toda seriedad el nombre de una
pulsión de muerte, mientras que las pulsiones eróticas representan los afanes de la vida. La pulsión de
muerte deviene pulsión de destrucción cuando es dirigida hacia afuera, hacia los objetos. En modo alguno
será inocuo que ese proceso se consume en escala demasiado grande; ello es directamente nocivo, en
tanto que la vuelta de esas fuerzas pulsionales hacia la destrucción en el mundo exterior aligera al ser vivo
y no puede menos que ejercer un efecto benéfico sobre él.
Conclusión:
No ofrece perspectiva ninguna pretender el desarraigo de las inclinaciones agresivas de los hombres.
Es claro que no se trata de eliminar por completo la inclinación de los hombres a agredir; puede intentarse
desviarla lo bastante para que no deba encontrar su expresión en la guerra. Desde nuestra doctrina de las
pulsiones hallamos fácilmente una fórmula sobre las vías indirectas para combatir la guerra: Si la
aquiescencia a la guerra es un desborde de la pulsión de destrucción, lo natural será apelar a su contraría,
el Eros.
Todo cuanto establezca ligazones de sentimiento entre los hombres ejercerá un efecto contrario a la
guerra. Tales ligazones pueden ser de dos clases:
• Vínculos como los que se tienen con un objeto de amor, aunque sin metas sexuales. Es fácil
demandarlo, pero difícil cumplirlo.
• Las que se producen por identificación. Todo lo que establezca sustantivas relaciones de comunidad
entre los hombres provocará esos sentimientos comunes, esas identificaciones. Sobre ellas descansa
en buena parte el edificio de la sociedad humana.
3. Segundo rumbo para la lucha indirecta contra la inclinación bélica. Es parte de la desigualdad innata
entre los seres humanos que se separen en conductores y súbditos. Estos últimos constituyen la
inmensa mayoría, necesitan de una autoridad que tome por ellos unas decisiones que las más de las
veces acatarán.
En este punto habría que intervenir; debería ponerse mayor cuidado en la educación de un estamento
superior de hombres de pensamiento autónomo, que no puedan ser amedrentados y luchen por la verdad,
sobre quienes recaería la conducción de las masas heterónomas. Lo ideal sería una comunidad de hombres
que hubieran sometido su vida pulsional a la dictadura de la razón. Ninguna otra cosa sería capaz de
producir una unión más perfecta y resistente entre los hombres. Pero con mucha probabilidad es una
esperanza utópica.
¿Por qué nos sublevamos tanto contra la guerra, usted, yo y tantos otros?
La respuesta sería: porque todo hombre tiene derecho a su propia vida, porque la guerra aniquila
promisorias vidas humanas, pone al individuo en situaciones indignas, lo compele a matar a otros, cosa
que él no quiere, destruye preciosos valores materiales, productos del trabajo humano, y tantas cosas más.
También, que la guerra en su forma actual ya no da oportunidad ninguna para cumplir el viejo ideal
heroico, y que debido al perfeccionamiento de los medios de destrucción una guerra futura significaría el
exterminio de uno de los contendientes o de ambos.
La principal razón por la cual nos sublevamos contra la guerra por razones orgánicas. Acaso lleve a la
extinción de la especie humana, pues perjudica la función sexual en más de una manera, y ya hoy las razas
incultas y los estratos rezagados de la población se multiplican con mayor intensidad que los de elevada
cultura.
La nuestra no es una mera repulsa intelectual y afectiva: es una intolerancia constitucional. ¿Cuánto
tiempo tendremos que esperar hasta que los otros también se vuelvan pacifistas? No es posible decirlo,
pero no sea una esperanza utópica que el influjo de esos dos factores, la actitud cultural y la justificada
angustia ante los efectos de una guerra futura, haya de poner fin a las guerras en una época no lejana.
Entretanto todo lo que promueva el desarrollo de la cultura trabaja también contra la guerra BERTOMEU,
GAETA Y VIDIELLA EL UNIVERSALISMO Y MULTICULTURALISMO.
El multiculturalismo implica una pluralidad de culturas que no equivale al Multimoralismo que sería una
pluralidad de morales
Aceptar en una misma sociedad, una pluralidad de culturas, no significa aceptar una pluralidad de morales.
Se aceptan rasgos de diferentes culturas que no se vinculan con la moral del aceptante.
La expresión multiculturalismo reconoce el relativismo cultural, pero no acepta ni reconoce el relativismo
moral.
• El relativismo cultural
Se caracteriza al relativismo cultural de un modo negativo
Hay en todas las culturas muchos rasgos que no se vinculan con la moral, y el valor (no moral) de estos
rasgos no se puede apreciar con independencia de la cultura en la cual ellos aparecen.
Ejemplo: los musulmanes en Francia piden que sus hijas puedan ir a las escuelas utilizando un velo. Los
Shiks en Gran Bretaña piden que se los exima de utilizar el casco protector cuando viajan en motocicleta,
para poder usar su turbante.
Estos son rasgos culturales, y sólo tangencialmente afectan la moral.
• El relativismo moral
Como se caracterizó el relativismo cultural de un modo negativo. Se necesita identificar la moral con el
principio milliano del daño.
De acuerdo con este principio las conductas se dividen en tres clases:
Como ejemplo podríamos decir que los musulmanes que pretenden extirpar el clítoris a sus hijas menores
tienen muy pocas probabilidades de éxito, y si ellos pretendieran invocar el relativos moral es muy
probable que se enfrentaran con la frase devastadora de Bernard Williams: que dice que el relativismo
moral es una herejía antropológica, posiblemente el punto de vista más absurdo que haya sido propuesto
alguna vez en filosofía moral.
El relativismo moral es rechazado debido a que predomina la idea de que las costumbres pueden diferir de
lugar en lugar pero los requerimientos de la Moral son los mismo siempre y en todas partes El rechazo
hacia el Relativismo Moral es limitado por 3 razones:
• El alcance restringido asignado a la Moral, cuando se la identifica con el Principio Milliano del daño, ya
que las conductas que pueden ser juzgadas como inmorales son las que producen un daño no
consentido a un tercero;
• Lo que se rechaza ahora es un Relativismo Moral Espacial, pero no implica un Relativismo Temporal; ej
la esclavitud que hoy se considera mala pero fue un avance respecto a la pena de muerte.
• Rechazar el Relativismo Moral no implica aceptara el Absolutismo Moral entendiendo que hay valores
que no tienen nada que ve con nuestros sentimiento y que constituyen un reino independiente.
• Los derechos individuales
Son derechos concedidos a cada individuo y que estos deciden o no ejercer.
Los derechos individuales bastan para preservar los rasgos multiculturales. (ej. Velo musulman)
Algunos comunitaristas sostienen que los modos de vida de una comunidad deben ser preservados, y que
recurrir a los derechos individuales no basta para lograr ese propósito. Esos comunitaristas, entonces,
sugieren recurrir al otorgamiento de derechos grupales.
Todos los rasgos culturales de una comunidad que se acepta que deben que deben ser preservados
pueden serlo mediante el otorgamiento de derechos individuales, y que los rasgos que se preservarían
mediante el otorgamiento de derechos grupales son aquellos rasgos que no estamos dispuestos a aceptar.
• Derechos grupales
La característica central de los derechos grupales reside en que se trata de derechos otorgados a las
comunidades y ejercidos por sus órganos, los derechos grupales no pueden ser ejercidos individualmente.
Sugiere la prioridad del grupo sobre los individuos. Los grupos son aquí los detentadores de derecho.
Distinto es en el caso de los llamados derechos especiales, tales como los derechos de caza concedidos en
algunos casos a ciertos pueblos aborígenes, los que en realidad podrían atribuirse directamente a
individuos, este tipo de derechos podrían considerarse como derechos individuales.
Conclusión
Las ideas que se defendió hasta aquí pueden resumirse así
1. No hay que confundir al multiculturalismo, que se vincula solamente con la diversidad cultural, con el
multiculturalismo, que se vincula con la diversidad moral.
2. El relativismo cultural, que no comprende situaciones morales, es una posición aceptable.
3. El relativismo moral, identificando la moral con el daño no consentido a terceros, es una posición
inaceptable.
4. Rechazar el relativismo moral no implica aceptar el absolutismo moral, en el sentido de sostener que
los juicios morales son independientemente de nuestros sentimientos.
5. Rechazar el relativismo moral espacial no implica rechazar el relativismo moral temporal.
6. Para defender el relativismo cultural (o multiculturalismo) son suficientes los derechos individuales.
7. Los derechos grupales son necesarios para defender el relativismo moral espacial, pero este relativismo
moral no es aceptable.
8. Cuando se sostiene que los derechos individuales no bastan para defender el relativismo cultural
(multiculturalismo) el problema no reside en la escritura del derecho sino en su contenido.
9. Hay que distinguir entre conductas moralmente inaceptables en nuestra sociedad y conductas
moralmente inaceptables que se llevan a cabo en otras sociedades.
10. Respecto de las conductas moralmente inaceptables practicadas en otras sociedades, hay un deber de
intervención, en ciertos casos, para proteger los derechos humanos.
W. Graham Sumner → “nuestra conciencia depende de nuestro grupo social; los valores morales forman
parte de nuestra formación en la niñez y la influencia cultural”
La constitución del sujeto, no refleja pertenecer a un efecto natural, sino al resultado de una serie de
secuencias que lo invitan al ser humano a construir un mundo moral a partir de las relaciones que
establece con otros.
FREUD: La cultura designa la suma de las producciones e instituciones que distancian nuestra vida de la de
nuestros antecesores animales y que sirven de dos fines: proteger al hombre de la naturaleza y regular las
relaciones de los hombres entre sí.
La cultura es el conjunto de todas las formas, los modelos o patrones, explícitos o implícitos a través de los
cuales una sociedad se manifiesta. Se constituye también por normas de comportamiento y sistemas de
creencias que proponen al hombre un modo de estar en el mundo.
Las prácticas sociales se convertirían en regla ética capaz de determinar si una práctica es moralmente
negativo o positivo. Es necesario cuestionar la existencia de pautas que solo imperen en algunos grupos y
por respeto a sus propias creencias y afecten a un tercero o incluso a un miembro del grupo.
SÁNCHEZ VÁSQUEZ, CAPÍTULO 5 RESPONSABILIDAD MORAL, DETERMINISMO Y LIBERTAD.
• Dialéctica entre Necesidad y Libertad; Responsabilidad moral
Condiciones de la responsabilidad moral
2. alguien que consciente y voluntariamente le obliga a realizar un acto que no quiere realizar, es decir,
que el agente no escoge ni decide.
Esto no puede ser tomando en un sentido absoluto hay casos en que le queda al sujeto siempre un margen
de opción, de responsabilidad moral. Se exime al sujeto cuando la causa está fuera de él.
Son los casos de personas enfermas o de otras que si bien se comportan de un modo normal muestran
zonas de conducta que se caracterizan por su anormalidad.
Responsabilidad moral y libertad (dialéctica entre necesidad y libertad): Solo hay responsabilidad moral si
hay libertad
Sin embargo, aunque el hombre pueda actuar libremente en ausencia de una coacción siempre se
encuentra sujeto a causas que determinan su acción ¿hasta qué punto entonces puede hablarse de que el
hombre es responsable moralmente de sus actos, si estos no pueden dejar de estar determinados?
El problema de la responsabilidad moral depende del problema de las relaciones entre necesidad y
libertad, entre la determinación causal de la conducta humana y la libertad de la voluntad.
• Tres problemas fundamentales en el problema de la libertad
¿En un mundo determinado, sujeto a relaciones de causa y efecto, existe tal libertad?
A esta cuestión dan respuesta tres posiciones filosóficas fundamentales. Todas ellas coinciden en
reconocer que la conducta humana se halla determinada, aunque interpreten en distinta forma la
naturaleza y el alcance de esa determinación:
Si la conducta del hombre se halla determinada, no cabe hablar de libertad, y, por tanto, de
responsabilidad moral. El determinismo es incompatible con la libertad.
Parte del principio de que en este mundo todo tiene una causa. Pero, si todo está causado ¿cómo se puede
decir que mi acción es libre?
La determinación causal se referire al conjunto de circunstancias que determinan el comportamiento del
agente, de modo que el acto no es sino el efecto de una causa. El hecho de que mi decisión esté causada
significa que mi elección no es libre. La tesis central es que: todo se halla causado y, por consiguiente, no
hay libertad humana y por ende, responsabilidad moral.
La tesis es válida pero no logra captar la situación que dentro del contexto universal ocupa el hombre,
como ser consciente y práctico.
El hombre deja de ser mero efecto para ser una causa consciente de sí mismo, e injertarse
conscientemente en el tejido causal universal.
La libertad es incompatible con toda determinación exterior al sujeto (de la naturaleza o la sociedad).
Según esta posición, ser libre significa decidir y obrar como se quiere, o sea, poder actuar de modo distinto
de cómo lo hemos hecho si así lo hubiéramos querido y decidido.
Lo característico de esta posición es la contraposición entre libertad y necesidad causal.
Críticas
Si se puede obrar y decidir libremente todo el tiempo se cae en el indeterminismo por que la decisión del
sujeto no estaría determinada por nada.
Si la decisión del sujeto no estuviera determinada por nada, Si el carácter del sujeto no influyera en la
decisión ¿con que criterio puede juzgarse la moralidad de una acto? Se concluye que la libertad de la
voluntad presupone forzosamente la necesidad causal.
Si la conducta del hombre se halla determinada, esta determinación no impide la libertad, es la condición
necesaria de ella. Para que pueda hablarse de responsabilidad moral es preciso que el individuo disponga
de cierta libertad de decisión y acción, que intervenga conscientemente en su realización. Pero, para que
pueda decidir, su comportamiento debe hallarse determinado causalmente.
Los intentos más importantes de superar dialécticamente la antítesis de libertad y necesidad causal son:
• Spinoza
La libertad no puede concebirse al margen de la necesidad.
Ser libre es tener conciencia de la necesidad o comprender que todo lo que sucede es necesario.
En esto se diferencia el hombre libre del esclavo que por no comprender la necesidad, se halla sujeto
ciegamente a ella.
Ser libre es, pues, elevarse del sometimiento ciego y espontaneo a la necesidad, a la conciencia de esta y,
sobre esta base, a un sometimiento consciente. La libertad humana se halla, por tanto, en el conocimiento
de la necesidad objetiva.
• Hegel
No opone libertad y necesidad, y define la libertad como conocimiento de la necesidad.
Pero, a diferencia de Spinoza, pone a la libertad en relación con la historia. El conocimiento de la necesidad
depende, en cada época, del nivel en que se encuentra en su desenvolvimiento el espíritu. La libertad es
histórica: la voluntad es más libre cuanto más conoce.
• Marx y Engels
Aceptan la libertad como conciencia de la necesidad y su historicidad pero, para la libertad no se reduce a
esto. La libertad entraña un poder, un dominio del hombre sobre la naturaleza y sobre su propia
naturaleza, que entraña una transformación del mundo sobre la base del conocimiento de sus nexos
causales, de la necesidad que lo rige.
El desarrollo de la libertad se halla, pues, ligado al desarrollo del hombre como ser práctico, transformador
o creador.
El conocimiento y la actividad practica tiene por sujeto a individuos que viven en sociedad, insertos en un
tejido de relaciones sociales que varían históricamente. La libertad, por todo esto, tiene también un
carácter histórico-social.
Se trata, pues, de una libertad que lejos de excluir la necesidad, supone necesaria su existencia, así como
su conocimiento y la acción en el marco de ella.
Conclusión
No obstante, también esta fachada tiene un problema que planteamos, pues ya sabemos que las ideas
oníricas deben pasar por una severa censura antes de que se les conceda el acceso a contenido manifiesto.
¿Cómo es posible que esta censura fracase tan rotundamente en los sueños manifiestamente inmorales?
La mayoría de los sueños resultan ser inmorales. ¿es preciso asumir la responsabilidad por el contenido de
sus sueños?
Desde luego, es preciso asumir la responsabilidad de sus impulsos oníricos malvados ¿Qué otra cosa podría
hacerse con ellos?
Si pretendo clasificar, de acuerdo a los cánones sociales en buenas y malas las tendencias que en mi
reencuentran, entonces debo asumir la responsabilidad para ambas categorías y si, defendiéndome, digo
que cuando en mi es desconocido, inconsciente y reprimido, no pertenece a mi Yo, entonces me coloco
fuera del terreno psicoanalítico.
Estos sueños no son inspirados por espíritus extraños, sino por una parte de nuestro ser, que es el Ello,
sobre el cual cabalga mi yo.
Este yo se ha desarrollado a partir del Ello, no es más que una parte periférica, especialmente modificada,
de aquél, está subordinado a sus influencias.
Para el psicoanálisis es importante que el sujeto asuma toda la responsabilidad de sus actos, incluso
aquellos que son inconscientes y sin intención.
Un sujeto que reprime fuertemente todo lo proveniente del Ello, tendrá una conciencia moral muy intensa,
ya que esta será una formación reactiva frente a todo lo malo que percibe del ello.
Entonces: para Freud: Sujeto responsable de sus actos, incluso aquellos inconscientes y sin intención.
MALIANDI
El hombre provoca una especie de duplicación subjetiva; una escisión que representa una ruptura entre el
yo y sus vivencias.
La reflexión puede considerarse una parte del ethos; un primer ethos prereflexivo (Debo hacer esto?)
Luego hay un nivel de reflexión sobre las certezas y dudas, es la ética normativa que tematiza en las
normas (por qué lo debo hacer?) un tercer nivel es la meta ética en relación al lenguaje normativo (por qué
sí o por qué no?) y finalmente una ética descriptiva en la cual el fenómeno se observa desde una posición
apartada (hay que hacerlo?)
• Reflexión moral es practicada por el moralista, juzga los valores, es prefilosófica; reclama el recto obrar
• Etica normativa: se refiere a la validez de los principios morales; busca los principios y fundamentos,
filosófica
• Metaética: implica un distanciamiento, examina los argumentos de manera metódica y en base a los
sifnificados
• Etica descriptiva: está fuera del ethos, es científica; leguaje-objeto
• Etica aplicada: se vincula a la legitimación de la aplicación; confluyen los niveles de la reflexión ética;
presenta dos niveles uno de aplicación con la reflexión moral y otro de aplicación a situaciones
prácticas. Es una actividad interdisciplinaria para resolver racionalmente problemas morales en el
campo profesional: bioética, ética empresarial; ética del medio ambiente
MODULO 2.1
DECLARACIÓN UNIVERSAL DE DERECHOS HUMANOS
10 de diciembre de 1948
Preámbulo
La Asamblea General proclama la presente Declaración Universal de Derechos Humanos como ideal común
por el que todos los pueblos y naciones deben esforzarse, a fin de que tanto los individuos como las
instituciones, inspirándose constantemente en ella, promuevan, mediante la enseñanza y la educación, el
respeto a estos derechos y libertades, y aseguren, por medidas progresivas de carácter nacional e
internacional, su reconocimiento y aplicación universales y efectivos, tanto entre los pueblos de los
Estados Miembros como entre los de los territorios colocados bajo su jurisdicción.
Artículo 1: Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y dotados como
están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.
Artículo 2: Toda persona tiene los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin
distinción alguna
Artículo 3: Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona.
Artículo 4: Nadie estará sometido a esclavitud ni a servidumbre
Artículo 5: Nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes.
Artículo 6: Todo ser humano tiene derecho, en todas partes, al reconocimiento de su personalidad
jurídica.
Artículo 7: Todos son iguales ante la ley y tienen, sin distinción, derecho a igual protección de la ley.
Artículo 8: Toda persona tiene derecho a un recurso efectivo, ante los tribunales nacionales
competentes, que la ampare contra actos que violen sus derechos fundamentales reconocidos por la
constitución o por la ley.
Artículo 9: Nadie podrá ser arbitrariamente detenido, preso ni desterrado.
Artículo 10: Toda persona tiene derecho, en condiciones de plena igualdad, a ser oída públicamente y
con justicia por un tribunal independiente e imparcial, para la determinación de sus derechos y
obligaciones o para el examen de cualquier acusación contra ella en materia penal.
Artículo 11: Toda persona acusada de delito tiene derecho a que se presuma su inocencia mientras no
se pruebe su culpabilidad
Artículo 12: Nadie será objeto de injerencias arbitrarias en su vida privada, su familia, su domicilio o su
correspondencia, ni de ataques a su honra o a su reputación.
Artículo 13: Toda persona tiene derecho a circular libremente y a elegir su residencia en el territorio de
un Estado.
Artículo 14: En caso de persecución, toda persona tiene derecho a buscar asilo, y a disfrutar de él, en
cualquier país.
Artículo 15: Toda persona tiene derecho a una nacionalidad.
Artículo 16: Los hombres y las mujeres, a partir de la edad núbil, tienen derecho, a casarse y fundar una
familia; y disfrutarán de iguales derechos en cuanto al matrimonio, durante el matrimonio y en caso de
disolución del matrimonio.
Artículo 17: Toda persona tiene derecho a la propiedad, individual y colectivamente.
Artículo 18: Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión
Artículo 19: Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión;
Artículo 20: Toda persona tiene derecho a la libertad de reunión y de asociación pacíficas.
Artículo 21: Toda persona tiene derecho a participar en el gobierno de su país
Artículo 22: Toda persona, como miembro de la sociedad, tiene derecho a la seguridad social, y a
obtener habida cuenta de la organización y los recursos de cada Estado, la satisfacción de los derechos
económicos, sociales y culturales
Artículo 23: Toda persona tiene derecho al trabajo
Artículo 24 : Toda persona tiene derecho al descanso
Artículo 25: Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su
familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica
y los servicios sociales necesarios; tiene asimismo derecho a los seguros en caso de desempleo,
enfermedad, invalidez, viudez, vejez y otros casos de pérdida de sus medios de subsistencia. La
maternidad y la infancia tienen derecho a cuidados y asistencia especiales.
Artículo 26: Toda persona tiene derecho a la educación.
Artículo 27: Toda persona tiene derecho a tomar parte libremente en la vida cultural de la comunidad,
a gozar de las artes y a participar en el progreso científico y en los beneficios que de él resulten.
Artículo 28: Toda persona tiene derecho a que se establezca un orden social e internacional en el que
los derechos y libertades proclamados en esta Declaración se hagan plenamente efectivos.
Artículo 29: Toda persona tiene deberes respecto a la comunidad. En el ejercicio de sus derechos y en
el disfrute de sus libertades, toda persona estará solamente sujeta a las limitaciones establecidas por la
ley
LOS DERECHOS HUMANOS COMO PILARES DE LA PRACTICA PSICOLOGICA: SU IMPORTANCIA
FUNDAMENTAL. FERNÁNDEZ OLMEDO
Los derechos humanos como noción histórica y construcción social
Por Derechos Humanos se entiende al conjunto de características y atributos propios del ser humano
derivado de su dignidad, y que, por lo tanto, no pueden ser afectados o vulnerados. De esta manera,
constituyen las facultades y libertades fundamentales que tiene una persona por el único hecho de serlo,
permitiendo la existencia como tal y una vida propiamente humana, y por ello es indispensable que los
Estados y sus leyes los reconozcan, difundan, protejan y garanticen. Podemos afirmar que los derechos
humanos constituyen garantías dirigidas a proteger ciertos valores o bienes fundamentales para alcanzar
una vida digna, siendo la máxima expresión de la dignidad humana.
Sin poder obviarla, la defensa de los derechos inherentes a la condición humana debe ocupar un lugar
central en los programas, en las estrategias internacionales y en las políticas de Estado en sus diferentes
ámbitos de decisión y de acción. Se debe tener en cuenta que los derechos humanos son mucho más que
un conjunto de preceptos individuales mediante los que se ampara, protege y favorece la autonomía e
independencia de los sujetos, sino que también son un soporte importante del vínculo social al que
contribuyen incentivando las responsabilidades mutuas y los deberes compartidos. Hablar de derechos
supone necesariamente considerar asimismo obligaciones.
La Declaración Universal de los Derechos Humanos, promulgada el 10 de Diciembre de 1948 es una de las
legislaciones que ampara y regula el ejercicio de la psicología, en tanto el profesional psicólogo no solo
actúa e interviene en los diferentes campos de aplicación de su práctica como un sujeto dotado de saber
que debe responder a la demanda de sus pacientes/consultantes sino que es al mismo tiempo un
ciudadano que comparte los mismos derechos que el resto de la sociedad. En esta Declaración se pudo
reconocer la universalidad de los derechos humanos – todos los seres humanos nacen libres e iguales- y su
indivisibilidad – todos los derechos se deben satisfacer con idéntico compromiso. Lo que la Declaración
intentaba aportar era un equilibrio entre las libertades individuales, la protección social, las oportunidades
económicas y las obligaciones a la comunidad. La mencionada Declaración supondrá que además de dotar
a la comunidad internacional de una plataforma moral que exija poner en valor la libertad y dignidad de
todas las personas, con ella se ofrece también un proyecto de orientación futura que requiere continuos
refuerzos para hacer del respeto a los derechos humanos una realidad universal.
Es fundamental destacar que existe una tendencia a clasificar a los derechos humanos en diferentes
“generaciones”:
Los considerados de primera generación o “derechos civiles y políticos” que son los que instituyen los
principios democráticos en los que deben sustentarse los Estados de Derecho: libertad de expresión,
libertad individual, libertad de conciencia y religión, derecho a la propiedad, derecho de participación
política, etc.
Los derechos de segunda generación o “económicos, sociales y culturales”, que ponen énfasis en la
igualdad y en la satisfacción de las necesidades básicas de los individuos: derecho al trabajo, a la
educación, a la seguridad social, la cultura, etc.
Los derechos de “tercera generación “ o “derechos colectivos o de solidaridad”: derecho al medio
ambiente, a la paz, al desarrollo sostenible, al ocio, etc., en los que se apela al valor de la solidaridad
humana arropada en los principios que inspiran la libertad, las virtudes cívicas y la calidad de vida en su
totalidad.
Los derechos de cuarta generación toman como referencia las preocupaciones asociadas al progreso
tecnológico y a sus consecuencias prácticas en el plano de la bioética – eutanasia, aborto, etc. – los
tratamientos genéticos y los bienes públicos (diversidad cultural, patrimonio histórico y económico,
etc)
La quinta generación es la que para algunos autores permite dar respuesta a las reivindicaciones de
distintos grupos sociales, pero se considera que no tiene aún una identidad suficiente para merecer un
tratamiento diferencial.
Además de los objetivos y puntualizaciones en torno a la Declaración Universal de los Derechos Humanos,
otro acontecimiento importante en la historia de los mismos lo configura la Segunda Guerra Mundial, pues
sus secuelas contribuyeron a que la comunidad internacional dirigiera su interés hacia el establecimiento
de estos derechos en declaraciones y pactos internacionales, lo que permitió su reconocimiento y
supervisión, más allá del ámbito interno de cada Estado.
Recordemos que la deontología profesional hace referencia a la ciencia o tratado de los deberes y su
interés se centra en regular y orientar el accionar profesional teniendo en cuenta no solo las obligaciones y
derechos del profesional mismo sino también considerando los deberes y derechos fundamentalmente de
los destinatarios de sus servicios. Dentro de este contexto, la deontología profesional queda planteada
finalmente como un conjunto sistemático de normas y deberes que un grupo profesional determinado
establece y que refleja una concepción ética común mayoritaria de sus miembros. Es por esto que se
considera necesario que la práctica de la psicología, sea cual sea su campo de aplicación, deba atenerse a
las pautas éticas propias de los códigos deontológicos y del marco normativo que regule su accionar.
Derechos humanos en el campo de la salud mental
Uno de los derechos expresados en la Declaración Universal de los Derechos Humanos se formula en el
Artículo 25:
1. Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y
el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios
sociales necesarios; tiene asimismo derecho a los seguros en caso de desempleo, enfermedad, invalidez,
viudez, vejez u otros casos de pérdida de sus medios de subsistencia por circunstancias independientes
de su voluntad.
2. La maternidad y la infancia tienen derecho a cuidados y asistencia especiales. Todos los niños, nacidos
de matrimonio o fuera de matrimonio, tienen derecho a igual protección social.
Asimismo, al definirse el derecho a la salud como un elemento prioritario para garantizar el respeto del
derecho a la vida, este es inseparable del acceso a los servicios de Salud Mental para aquellas personas que
tienen algún padecimiento psíquico.
Una legislación que ampara y pretende garantizar lo expresado en el Artículo 25 de la Declaración
Universal de los Derechos Humanos es la Ley Nacional de Salud Mental N° 26.657 que tiene por objeto
asegurar el derecho a la protección de la salud mental de todas las personas, y el pleno goce de los
derechos humanos de aquellas con padecimiento mental que se encuentran en el territorio nacional,
reconocidos en los instrumentos internacionales de derechos humanos. En el Capítulo II Articulo 3 se
reconoce a la salud mental como un proceso determinado por componentes históricos, socio-económicos,
culturales, biológicos y psicológicos, cuya preservación y mejoramiento implica una dinámica de
construcción social vinculada a la concreción de los derechos humanos y sociales de toda persona. El Estado
reconoce a las personas con padecimiento mental, entre otros, el derecho a que dicho padecimiento no
sea considerado un estado inmodificable.
Cualquier supresión (o inaccesibilidad) de derechos impacta en la construcción de la subjetividad de la
persona alterando “lo mental de la salud” sea el que fuere su estado en ese momento. Se puede decir que
toda violación de los derechos humanos repercute en la salud del sujeto violentado, predominantemente
en lo mental. Es por esto que un campo normativo que enmarque y regule el accionar del profesional de la
psicología y que apunte a garantizar el respeto a los derechos de las personas es de suma importancia para
un acto profesional ético y responsable.
MODULO 2.2
LA ETICA EN LA CIENCIA. PABLO C. SCHULZ
En el campo de la investigación, al igual que en la vida diaria, es indispensable mantener una conducta
ética. La ciencia es una actividad social por excelencia y en su ejercicio se presentan numerosas situaciones
en las que se deben aplicar principios éticos. No sólo se trata de cumplir con las obligaciones morales del
hombre hacia los demás sino también del ejercicio del método científico, que tiene como meta arribar a la
verdad del conocimiento, principio en que se basa la ciencia misma.
Existe un consenso de la comunidad científica internacional en señalar qué tipo de acciones no son éticas,
sin embargo, dado que sólo salen a la luz las más graves, las transgresiones menores pasan inadvertidas.
Además, salvo para los casos que se caratulan como de mala praxis que quedan dentro del ámbito de la
Medicina, el resto de las faltas a la ética en el área de la ciencia no tienen puniciones establecidas por
parte de la justicia. Sin embargo, en casos resonantes en los que se descubre un fraude, el desprestigio que
acompañará al investigador por el resto de su vida le impedirá seguir trabajando, dado que la comunidad
científica le cerrará sus puertas.
Un punto importante de discusión en la actualidad es el lugar que la ética debe tener en la ciencia, y en las
investigaciones científicas. En principio, este tema se puede subdividir en dos:
Potter
Bioquímico dedicado a la investigación oncológica, Humanista.
Utilizó el término bioética para indicar la necesidad del diálogo entre científicos y humanistas para
preservar a la humanidad de su propia destrucción, por el incremento de la población y el consumo en
exceso de energía.
Es necesario combinar biología y humanidades para construir una ética de la supervivencia.
Su concepto del ser humano como sujeto activo y pasivo de una triple evolución: biológica, filosófica y
cultura. Presenta un paradigma biopsicosocial en el que los condicionamientos genéticos y ambientales
condicionan también la percepción y la evolución de los valores.
Hellegers
Obstetra y ginecólogo.
Estudia los problemas éticos en el terreno de la reproducción humana. Buscó el diálogo de los médicos con
los teólogos.
Callahan
Poseía una sólida formación filosófica.
Tenía inquietud por la aceleración de los progresos científicos, asociados a los tecnológicos, el aborto y si la
clonación humana puede ser buena o no.
Consideraba necesario el equilibrio entre la razón, los sentimientos, la reflexión personal y la discusión
pública.
Maduración y consolidación de la Bioética
Informe Belnont
El congreso de los [Link] creó en 1974 una comisión para elaborar un documento que definiera:
1. Los principios a los que debe atenerse toda investigación con sujetos humanos
2. Que examinara los problemas éticos plantados en la investigación con fetos humanos, niños,
prisioneros y enfermos mentales.
El resultado fue el informe BELMONT donde se formulaba 3 principios básicos bioéticos
Principios básicos de la bioética
1. El respeto a las personas
Incluye dos convecciones éticas:
La primera que los individuos deben ser considerados y tratados como autónomos y
La segunda que todas las personas cuya autonomía está disminuida tiene derecho a la protección,
entendiendo por autonomía como capacidad de las persona para deliberar sobre sus fines personales y
de obrar bajo la dirección de esta deliberación.
2. Beneficencia
Obligación de no causar ningún daño, maximizando los beneficios posibles y disminuir los posibles daños
3. Justicia
Sentido de equidad en la distribución de cargas y beneficios a cada uno según su necesidad y además
cuando se trate de prestaciones de la Seguridad Social se debe inclinar por el criterio de favorecer a los
más débiles si la desigualdad resulta inevitable.
Un cuarto principio, se definiría como “coherencia”: la acción no ha de minar a la larga, el valor que quiere
protegerse
Preguntas fundamentales
Las preguntas fundamentales de la Bioética tienen una secuencia lógica en la medida en que se suceden
los progresos científicos-técnicos y la sociedad evoluciona con los mismos.
A principios de los años 70 la pregunta sobresaliente era si todo que lo que técnicamente es posible
realizar es aceptable éticamente.
En la actualidad, esa pregunta se solapa con otra que surge de la misma realidad: dando por supuesto que
lo técnicamente posible se realizará si existen los medios necesarios para ello, como y quien pondrá los
límites para asegurar que aquello que se haga ayude al progreso humano.
Finalmente, puestos que estos progresos se traducen en ámbitos de poder económico, social y político, la
pregunta se trasforma en quién y cómo se contralará a los controladores.
DECLARACIÓN UNIVERSAL SOBRE BIOÉTICA Y DERECHOS HUMANOS
19 de octubre de 2005
Disposiciones generales
Artículo 1 – Alcance
1. La Declaración trata de las cuestiones éticas relacionadas con la medicina, las ciencias de la vida y las
tecnologías conexas aplicadas a los seres humanos, teniendo en cuenta sus dimensiones sociales,
jurídicas y ambientales.
2. La Declaración va dirigida a los Estados. Imparte también orientación, para las decisiones o prácticas de
individuos, grupos, comunidades, instituciones y empresas, públicas y privadas.
Artículo 2 – Objetivos
Los objetivos de la presente Declaración son:
1. Proporcionar un marco universal de principios y procedimientos que sirvan de guía a los Estados en la
formulación de legislaciones, políticas u otros instrumentos en el ámbito de la bioética
2. Orientar la acción de individuos, grupos, comunidades, instituciones y empresas, públicas y privadas
3. Promover el respeto de la dignidad humana y proteger los derechos humanos
4. Reconocer la importancia de la libertad de investigación científica y las repercusiones beneficiosas del
desarrollo científico y tecnológico
5. Fomentar un diálogo multidisciplinario y pluralista sobre las cuestiones de bioética
6. Promover un acceso equitativo a los adelantos de la medicina, la ciencia y la tecnología, así como la
más amplia circulación posible y un rápido aprovechamiento compartido de los conocimientos relativos
a esos adelantos y de sus correspondientes beneficios
7. Salvaguardar y promover los intereses de las generaciones presentes y venideras
8. Destacar la importancia de la biodiversidad y su conservación como preocupación común de la especie
humana
Principios
1. Los Estados deberían fomentar la difusión de información científica a nivel internacional y estimular la
libre circulación y el aprovechamiento compartido de los conocimientos científicos y tecnológicos.
2. En el contexto de la cooperación internacional, los Estados deberían promover la cooperación científica
y cultural
3. Los Estados deberían respetar y fomentar la solidaridad entre ellos y deberían también promoverla con
y entre individuos, familias, grupos y comunidades
1. La UNESCO deberá promover y difundir los principios enunciados en la presente Declaración. Para ello,
la UNESCO solicitará la ayuda y la asistencia del Comité Intergubernamental de Bioética (CIGB) y del
Comité Internacional de Bioética (CIB).
2. La UNESCO deberá reiterar su voluntad de tratar la bioética y de promover la colaboración entre el
CIGB y el CIB.
Disposiciones finales
Autorización previa de los estudios por parte de Comités de Ética Independientes (CEI), cuyos
miembros deben ser independientes de los patrocinadores e investigadores.
En cuanto a la composición sus miembros deben pertenecer a distintos ámbitos y disciplinas y ser
personas o entidades con trayectoria en ética y defensa de los Derechos Humanos.
Se establece que la ANMAT promoverá formación de CEI en todo el país.
Para el reclutamiento de sujetos se requiere autorización previa del CEI de los anuncios que se emitan
en medios de comunicación.
Se requiere el consentimiento libre e informado de cada potencial sujeto de investigación. El
formulario y la hoja de información deben ser evaluado y aprobado por el CEI.
El proceso del Cl como herramienta de protección de la población vulnerable
La denominación “consentimiento informado” cumplió un determinado proceso histórico. En la actualidad
se promueve una fórmula que privilegie y tutele la autonomía a través de la denominada “elección
informada". Cada paciente podrá elegir libremente entre un menú de ofertas terapéuticas que el médico le
proponga, las mismas podrían ser confeccionadas por individuos independientes que no tengan conflicto
de interés alguno.
Otros autores plantean la noción de "participación informada”, comprendida como proceso de
incorporación efectiva en la toma de decisión a cada paciente.
La denominación de consentimiento se ha transformado en la fórmula más utilizada tanto en las obras de
doctrina jurídica como bioética, como así también en las decisiones judiciales en donde se ha cuestionado
el quiebre de dicho proceso.
Conviene precisar que el consentimiento para la investigación biomédica es una manifestación del derecho
a disponer del propio cuerpo, es un derecho personalísimo, razón por la que, en principio, su ejercido es
insubrogable, no puede ser ejercido por representante alguno, salvo en situaciones de manifiesta
incapacidad
El dolo, interpretado como vicio de la voluntad y caracterizado como la aserción de lo que es falso o
disimulación de lo verdadero, como cualquier artificio, astucia o maquinación que se emplee con el fin de
conseguir la ejecución de un acto, se puede materializar durante el proceso de C.I. en investigación clínica
cuando se mienta hacer creer al participante que se trata de un tratamiento médico estándar, es decir que
el procedimiento en el que está involucrado consiste en un tratamiento de eficacia comprobada, y no de
un estudio experimental
La investigación con seres humanos requiere de un procedimiento consistente en documentar información
referida al experimento, obteniendo consentimiento pactado a través de una firma
Junto a la genealogía jurídica del C.I., como proceso en general, y como declaración de voluntad, en
particular, se encuentra singularmente arraigado el principio de respeto por la autonomía, introducido por
la bioética.
La autonomía puede caracterizar distintas situaciones: por un lado la facultad de autogobierno y
autodeterminación; y por otro como capacidad de los individuos y propiedad de sus acciones
El principio de autonomía ha recibido algunas críticas, fundamentadas por la insuficiencia de consideración
sobre valores culturales que pueden condicionar la aplicación del principio.
Una de las críticas se centró en determinar que se presenta a la autonomía como un rasgo natural del
hombre occidental, silenciando su origen ideológico
Otras críticas han apuntado que la orientación liberal del concepto de autonomía no considera una
concepción más amplia, tal como un principio moral adecuado para la defensa de un derecho
igualitario a la salud. Esto supone trasladar el concepto de autonomía como categoría descriptiva y
evaluativa destinada a resolver solo problemas de aplicación hacia el nivel ético-político de
fundamentación de principios de justicia distributiva
No obstante para la Bioética, consiste en la capacidad de realizar actos con conocimiento de causa y sin
coacción
Existe una diferenciación oportuna entre persona autónoma y acción autónoma, al considerar el
consentimiento informado como proceso decisional algunos autores prefieren hablar de acto autónomo,
en lugar de persona autónoma
Un acto autónomo es el que satisface los criterios del C.I., es decir es “una decisión y un acto sin
restricciones internas, ni externas, con tanta información como exige el caso y acorde con la evaluación
hecha por la persona en el momento de tomar una decisión"
Para que las decisiones de las personas se reputen autónomas deben:
1. Basarse en un conocimiento suficiente;
2. Mostrar comprensión e intencionalidad relacionada,
3. No estar coaccionadas interna (dolor, sufrimiento, depresión, miedo, etc.) ni externamente (figuras
autoritarias, el médico, la institución).
En paralelo, se encuentra la competencia que consiste en la capacidad para desarrollar alguna tarea. Es un
concepto distinto al de autonomía, ya que es posible no ser autónomo y si competente. Sin embargo, en la
práctica, se relacionan
Salud Mental y Capacidad para consentir investigación biomédica
a. Vulnerabilidad y padecimiento mental
El padecimiento de patologías mentales conlleva una notable carga de discriminación para los afectados; la
construcción social sobre la enfermedad mental ha generado una valoración moral negativa
La vulnerabilidad de las personas con trastornos mentales es individual y colectiva, al mismo tiempo;
denota la susceptibilidad de padecer daños en su integridad y bienestar como consecuencia de su situación
de inferioridad; conlleva una situación de desamparo y desatención social; se trata de situaciones de
indefensión extrema, en donde no puede generarse un espacio de autocuidado o protección.
En el ámbito propio de la investigación biomédica la vulnerabilidad se patentiza en la incapacidad de
protegerse a sí mismo de ex-posición a riesgos de daño sin adecuada justificación.
El paciente con trastornos mentales puede además ser objeto una doble carga de vulnerabilidad social, si,
además, se encuentra en situación de pobreza, como, lamentablemente ocurre.
La pertenencia a grupos vulnerables genera la obligación de proponer estrategias de protección especial
El investigador y los comités de ética que evalúan estudios clí-nicos con sujetos de investigación con
padecimiento mental, deben valorar en cada caso cuáles son las circunstancias de vulnerabilidad.
Las normas internacionales que regulan los aspectos éticos en la investigación biomédica y la psiquiatría
contienen previsiones especiales de protección para pacientes y grupos vulnerables. En primer lugar
merecen destacarse los Principios para la Protección de los Enfermos Mentales y para el Mejoramiento de
la Atención de la Salud Mental de las Naciones Unidas, se establece que los “Los ensayos clínicos y el
tratamiento experimental nunca deben llevarse a cabo en ningún paciente sin tener su consentimiento
informado; sin embargo, a un paciente que es incapaz de dar un consentimiento informado se le pueden
aplicar ensayos clínicos y un tratamiento experimental pero solamente con la aprobación de un órgano de
control, independiente y competente
La investigación en grupos vulnerables solo se justifica si se dar los siguientes supuestos: