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Utopía y colonialismo en Beatriz Pastor

El libro analiza cómo la utopía en América colonial no se refiere a modelos ideales sino a un espacio simbólico donde se exploran las contradicciones de la época a través de obras literarias y discursos. El autor examina textos como las cartas de Colón, crónicas de la conquista, obras de Ercilla, Las Casas y el Inca Garcilaso, entre otros, para mostrar cómo expresaban y buscaban resolver conflictos a través de la negociación simbólica. El análisis textual riguroso es una fort

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Utopía y colonialismo en Beatriz Pastor

El libro analiza cómo la utopía en América colonial no se refiere a modelos ideales sino a un espacio simbólico donde se exploran las contradicciones de la época a través de obras literarias y discursos. El autor examina textos como las cartas de Colón, crónicas de la conquista, obras de Ercilla, Las Casas y el Inca Garcilaso, entre otros, para mostrar cómo expresaban y buscaban resolver conflictos a través de la negociación simbólica. El análisis textual riguroso es una fort

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REVISTA DE CRITICA LITERARIA LATINOAMERICANA Ao XXIV, N 49. Lima-Hanover, 1er. Semestre de 1999, pp.

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RESEAS
Beatriz Pastor Bodmer. El jardn y el peregrino. Ensayos sobre el pensamiento utpico latinoamericano, 1492 - 1695. Amsterdam Atlanta: Editions Rodopi B.V., 1996; 366 pp. Con este libro Beatriz Pastor vuelve a la secuencia histrica de su especialidad, la del descubrimiento, conquista y afirmacin del sistema colonial en la Amrica espaola, para echar nueva y formidable luz sobre los discursos conspicuos--literarios o no--que tienen como referentes esas pocas y sus distintas contradicciones. La propuesta central del libro es que la utopa en Amrica no se circunscribe a la formulacin de modelos ideales, sino que delimita un espacio simblico de exploracin de los lmites. Se trata de un espacio epistemlogico y discursivo donde se juegan y fuerzan hasta el extremo las contradicciones--personales, sociales, de gnero, clase y raza--que marcan las coordenadas de vencedores y vencidos, de guerreros y monjes, de hombres y mujeres. La utopa es, en la Amrica colonial, el mbito de la bsqueda y de la neutralizacin simblica de los horrores de la subyugacin, la opresin, la explotacin y la marginalidad. En esas reflexiones el concepto instrumental de ms importancia es, como se supone ya, el de "pensamiento utpico". Este no ha de ser confundido con la utopa, hacia la que desiderativamente tiende, pues no es un espacio ideal sino una dinmica de resolucin de contradicciones que impulsa pensamiento y escritura, y a veces sus referentes de accin, hacia la neutralizacin de impasses histricos, sociales y culturales. Sera una suerte de "funcin utpica", pero mejor an desde que la autora pone con acierto el nfasis en las negociaciones del sujeto, en su voluntad, deseo, motivaciones y figuraciones, y no slo en las acciones que lo llevaran al encuentro de la armona. Se trata, entonces, del pensamiento de alguien que busca resolver su conflicto, y el conflicto de gente como l o ella, y no slo del

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movimiento genrico hacia estados de ideal plenitud. Se trata de alguien situado en suelo americano, que ya comprueba serias contradicciones en su situacin y actividad pero que todava siente a Amrica como un locus utpico, es decir, como el lugar de la posible armona. Con esa tesis de base y estos planteamientos metodolgicos Beatriz Pastor va avanzando en el anlisis de las intersecciones entre la dinmica utpica y el pensamiento imperialista que despliegan las cartas de Coln, las relaciones de Corts, Bernal Daz, Cabeza de Vaca y otros, la pica de Ercilla; el milenarismo cmplice de franciscanos como Motolina y Sahagn; la disidencia revolucionaria de Bartolom de las Casas; la rebelin feminista de Sor Juana; la negociacin del trauma en las versiones indgenas de la conquista de Mxico, los Comentarios Reales del Inca Garcilaso y la Nueva Crnica de Guamn Poma. "Avanzar en el anlisis" es aqu una expresin muy precisa y muy justa, pues la autora no deja sus materias ms o menos en el estado en que las encuentra su prolija revisin, sino que las trasciende ampliamente y las coloca en nuevos puntos de entendimiento y discusin. Por ejemplo, en el caso esclarecido del Inca Garcilaso (Cap. XI, "El sueo de la razn"), en que una densa bibliografa hara pensar en un campo demasiado acotado ya y, por lo tanto, poco propicio a nuevas delimitaciones conceptuales, Beatriz Pastor aade a los Comentarios una desapercibida dimensin utpica, que subordina y trasciende los utopismos que la crtica suele encontrar en ese libro (la memoria deslizante del Incario y la posibilidad de retorno a una utopa andina). El nfasis en la armona del Incario, como memoria y modelo, le servira entonces a Garcilaso, segn la autora, para articular el posible dilogo armonizante entre los mundos occidental y andino; esto es, para cifrar la utopa mayor de una armona posible entre dos mundos en conflicto. Con vistas a favorecer ese dilogo Garcilaso se empeara, segn Pastor, en presentar al indgena como un interlocutor idneo (legitimacin del sujeto"), a su lengua como muy capaz de transmitir complejidad y riqueza (autorizacin del mensaje"), y al conocimiento del universo destruido como base de inteligencia y acuerdos (creacin de un espacio simblico de negociacin" -p. 312ss). Uno de los grandes recursos de este libro es el anlisis textual. El anlisis serio, riguroso y oportuno -que en los ltimos aos haba cado en desuso, sustituido por la parfrasis o la cita de

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mero valor denotativo reencuentra en este volumen su funcin excelsa: dar fundamento racional a cada enunciado crtico de alcance, mediante un ejercicio de exhaustivo desmontaje y remontaje de textos concretos. Se trata de un ejercicio que, en este caso, agota la letra, lee los intersticios, sacude y recircula las evidencias, interroga los silencios y ausencias, renaturaliza las significaciones, problematiza los puestos de la enunciacin y hasta presiona las lgicas al uso (se vale, por ejemplo, del punto neutro, o neuter, es decir, ni lo uno ni lo otro" -230- distinto del punto intermedio y del mixto de las oposiciones binarias -69s) para hacerle rendir al texto una versin casi siempre indita, pero autntica, de su sentido y funciones. Por ejemplo, la aplicacin de la lgica de lo neutro le sirve a Pastor para aclarar el lugar de Sor Juana, como mujer, a la luz del "Romance 48": un lugar que se sustrae a la categora de los opuestos sexuales, lo que "no indica rechazo de la mujer sino de la uxor, es decir de la mujer que crea especficamente la posesin masculina" (231). Mas es en el captulo dedicado a las versiones indgenas de la conquista de Mxico (La escritura del trauma") donde la autora luce sus facultades analtico-explicativas en todo su esplendor. As la palabra "huecos" de un pasaje de Historia de la nacin Chichimeca nuclea su pormenorizada lectura de la irremediable ausencia" (257). De donde resulta que "[l]a realidad que contempla Alva Ixtlilxochitl es una realidad de 'huecos'. Dejados por pilares, por portadas, por todo un mundo del que no quedan -igual que del maravilloso palacio de Netzahual- coyotzin- ms que ruinas..." (id.). Por otro lado, la destruccin que enumera el poema introductorio de la Relacin annima de Tlatelolco pasa por verbos que, en efecto, disocian al sujeto enunciador de la accin enunciada ([Link].: "nos pas", "vimos lo que lleva a la autora a entender que la escritura del trauma no slo acusa la destruccin del mexica, sino que revela, al mismo tiempo, el inicio de la construccin de un nuevo sujeto colectivo: el vencido, el colonizado (261ss). Por otra parte, su anlisis de la temporalidad en la misma Relacin la lleva a considerar la derrota mexica como "una elipsis insoslayable, una ausencia cuyos contornos delinean una serie de opciones estilsticas" (266). Es que el texto, como bien prueba la autora, anuncia una batalla que no se narra -slo se indica--y cierra un relato que nunca tuvo lugar. Lo que la lleva a postular, con toda razn, que la dimensin de la prdida y el trauma correspondiente slo pueden articularse acumulando "en las mrgenes del vaco [... ] indicaciones, rastros, huellas". (268).

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El libro se compone de cuatro secciones de tres captulos cada una, con un total de doce captulos. La primera seccin, que da ttulo al libro, investiga Amrica como locus utpico y, por ende, objeto de deseo--"el jardn", el paraso--de "peregrinos" como Coln, Corts, Bernal, Vespucci, Cabeza de Vaca, Ercilla; tambin, desde que el deseo es inseparable [...] del horror(40), como lugar del temor a la alteridad, negadora del impulso utpico. La segunda parte, "Los buscadores del reino, considera los trabajos misioneros de los franciscanos en el Nuevo Mundo---no exentos de contradicciones entre s como fundadores de la "nueva iglesia y del milenio de la armona" (97) previstos por Francisco de Ass, Joachim de Fiore y Raymundo Llull. Investiga tambin la razn analtica de Zorita, que intenta una primera legitimacin de la alteridad, y las voces disidentes de Montesinos y Las Casas, ms la utopa revolucionaria, aunque irrealizable (una comunidad en la que vivan en justicia y paz espaoles y nativos---140-144) de este ltimo. La tercera seccin, "Clausuras histricas y espacios simblicos alternativos" investiga los conventos de monjas no como lugares de repliegue solamente, sino, a la luz del caso egregio de Sor Juana, de repliegue y expansin al mismo tiempo, liberadores por lo tanto "de la incmoda condicin femenina del siglo xvii (194). Y aunque la jerarqua eclesistica -el poder masculinollegue hasta el claustro e imponga a las monjas reclusas la escritura en confesin de sus ntimos pensamientos, Sor Juana encuentra en el aislamiento de la celda el espacio apropiado a su actividad transgresora: el cultivo del saber. De acuerdo con esto, la celda le cumple a Sor Juana la misma funcin que, segn Beatriz Pastor, le cumple el trmino neutro: el "salto del plano histrico al utpico (232) donde se abre el espacio de resolucin simblica de sus contradicciones como intelectual y como mujer en el mundo colonial (237s). La cuarta y ltima seccin, "Colapso simblico y figuracin utpica", contiene los extraordinarios captulos de "La escritura del trauma" (versiones indgenas de la conquista de Mxico) y "El sueo de la razn"(el utopismo del Inca) a los que ya hemos hecho referencia. Contiene adems un captulo final, dedicado al conmovedor intento de Guamn Poma de enderezar y ponerle remedio al "mundo al revs de la colonia. El proyecto de Guamn,

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segn Pastor, lo lleva a peregrinar en busca del saber que lo autorice ante el rey espaol como su interlocutor idneo dentro de un espacio utpico de negociaciones. Pero la ruta de este peregrino resulta, en la lectura de la autora, circular y fallida: su punto de llegada (fsico como simblico) es el mismo de partida, y "[l]a centralidad ilusoria que alcanz el peregrino a travs del conocimiento se circunscribe al plano utpico. En la realidad histrica su suerte sigue siendo la marginacin. (342) El anlisis de este texto y otros similares lleva a la autora a concluir, con suficientes pruebas al canto, que "[d]esde el punto de vista del pensamiento utpico, lo que define el pensamiento de los vencidos frente al de los vencedores es la formulacin recurrente de una utopa particular: la de una comunicacin posible a travs de las fronteras culturales (cultural boundaries) que haga posible una negociacin de la alteridad" (343). Dems est decir que an ahora, despus de una larga saga de fracasos, todava se considera viable y se debate esa utopa cultural, al menos en el mundo andino, y que autores como Jos Mara Arguedas, Angel Rama y Antonio Cornejo Polar han empleado parte sustancial de su escritura y su vida en la tarea de hacer que la esperanza sea, al fin, una plasmacin positiva. Es obvio que el recuento anterior constituye una reduccin extrema, necesariamente esquemtica, por ser una resea, del libro de Beatriz Pastor. Para hacerle adecuada justicia habra que hablar con ms detenimiento de su rica y siempre oportuna erudicin, de su pensamiento interpretativo que se muestra agudo, profundo y organizado al punto de presentar un mosaico coherente de lo utpico durante los 200 primeros aos de la Hispanoamrica colonial, y de su razn analtica que, como vimos, se revela implacable y exhaustiva, que deja pocos resquicios sin cuidado y casi siempre endereza y aun invierte el pensamiento al uso sobre los autores y tpicos de su inters. Habra que hablar tambin de cmo este libro ofrece una suerte de convexidad para la concavidad cognoseitiva de su medular trabajo anterior. En efecto, en Discursos narrativos de la conquista: mitificacin y emergencia Premio Casa de las Amricas, 1983; segunda edicin corregida: Ediciones el Norte, 1988) Beatriz Pastor revelo los artificios con que el sujeto discursivo explica, justifica y aun ameliora su concreta y problemtica situacin personal ante los ojos de un receptor que le demanda una explicacin (Coln teniendo que contentar las expectativas de la corona espaola y de los empresarios que financian su empresa; Corts tratando de

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enderezar su accionar para presentar como lealtad al rey lo que en verdad es una desobediencia a la autoridad colonial; etc.). Esta vez, en cambio, la reflexin de Beatriz Pastor cambia el punto de mirada y se concentra en contradicciones que trascienden al individuo y son, por s decirlo, de orden social, porque afectan al grupo o clase de personas por las que habla (escribe) el sujeto el pensamiento y discurso utpicos el conquistador militar y espiritual frente a su obra destructiva; el vencido de la conquista frente a la prdida de su mundo; la mujer colonial frente al poder masculino; etc.). esta vez los actores de la historia americana no tienen tanto que explicar sus actos ante terceros distantes y coyunturales, cuanto explicar sus actos ante s, los suyos y la historia, es decir, justificarse en cuanto sujetos performativos de acciones que tienden al mejoramiento colectivo. Hay en este libro, sin embargo, aspectos menores que un lector entusiasta no puede dejar de observar bajo una luz algo desfavorable. Aparte de que el volumen circula de modo muy restringido y a costos que slo las instituciones pueden abordar, la edicin es formal y tipogrficamente poco seductora, y hasta no muy amable con el sentido de la vista. Adems sufre de no pocos acentos ortogrficos desubicados, pues muchos faltan y algunos sobran, y aun ciertos signos de puntuacin su sman a ese inconveniente. Estas pequeas cuestiones hacen que la lectura a veces no sea del todo fluida, y que asuntos como la abundancia casustica, la minuciosidad conceptual y el puntillismo explicativo te vean como elementos que injustamente incomodan la mquina y el placer de la lectura. [Nos consta que al momento de escribirse esta resea la UNAM tiene en prensa una edicin corregida y revisada de esta obra, que saldra a la venta antes del verano del 1999.] Nada--ni los fallos que menoscaban esta primera edicin--impide que las abundantes virtudes del libro, las aqu expuestas y las que por razones de espacio no ingresaron en esta resea, hagan de esta nueva contribucin de Beatriz Pastor una lectura imprescindible. Esencial no slo para los latinoamericanistas especializados en el perodo colonial, sino para todos los interesados en la historia cultural y social de las Amricas, en los estudios literarios, culturales y post-coloniales, y en los estudios de gnero, clase y raza relacionados con esa vasta realidad. R.B.

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