Termodinámica
La Termodinámica es la rama de la Física que estudia a nivel macroscópico las
transformaciones de la energía, y cómo esta energía puede convertirse en trabajo
(movimiento). Históricamente, la Termodinámica nació en el siglo XIX de la necesidad
de mejorar el rendimiento de las primeras máquinas térmicas fabricadas por el hombre
durante la Revolución Industrial.
La Termodinámica clásica (que es la que se tratará en estas páginas) se desarrolló antes
de que la estructura atómica fuera descubierta (a finales del siglo XIX), por lo que los
resultados que arroja y los principios que trata son independientes de la estructura atómica
y molecular de la materia.
El punto de partida de la mayor parte de consideraciones termodinámicas son las
llamadas leyes o principios de la Termodinámica. En términos sencillos, estas leyes
definen cómo tienen lugar las transformaciones de energía. Con el tiempo, han llegado a
ser de las leyes más importantes de la ciencia.
Antes de entrar en el estudio de los principios de la termodinámica, es necesario introducir
algunas nociones preliminares, como qué es un sistema termodinámico, cómo se describe,
qué tipo de transformaciones puede experimentar, etc. Estos conceptos están resumidos
en el siguiente cuadro:
Si pinchas en alguno de los textos, irás a la página donde se desarrollan los conceptos
correspondientes
Sistema Termodinámico
Un sistema termodinámico (también denominado sustancia de trabajo) se define como
la parte del universo objeto de estudio. Un sistema termodinámico puede ser una célula,
una persona, el vapor de una máquina de vapor, la mezcla de gasolina y aire en un motor
térmico, la atmósfera terrestre, etc.
El sistema termodinámico puede estar separado del resto del universo
(denominado alrededores del sistema) por paredes reales o imaginarias. En este último
caso, el sistema objeto de estudio sería, por ejemplo, una parte de un sistema más grande.
Las paredes que separan un sistema de sus alrededores pueden ser aislantes
(llamadas paredes adiabáticas) o permitir el flujo de calor (diatérmicas).
Los sistemas termodinámicos pueden ser aislados, cerrados o abiertos.
Sistema aislado: es aquél que no intercambia ni materia ni energía con los alrededores.
Sistema cerrado: es aquél que intercambia energía (calor y trabajo) pero no materia con
los alrededores (su masa permanece constante).
Sistema abierto: es aquél que intercambia energía y materia con los alrededores.
En la siguiente figura se han representado los distintos tipos de sistemas termodinámicos.
A lo largo de estas páginas trataremos los sistemas cerrados.
Cuando un sistema está aislado y se le deja evolucionar un tiempo suficiente, se observa
que las variables termodinámicas que describen su estado no varían. La temperatura en
todos los puntos del sistema es la misma, así como la presión. En esta situación se dice
que el sistema está en equilibrio termodinámico.
Equilibrio termodinámico
En Termodinámica se dice que un sistema se encuentra en equilibrio
termodinámico cuando las variables intensivas que describen su estado no
varían a lo largo del tiempo.
Cuando un sistema no está aislado, el equilibrio termodinámico se define en
relación con los alrededores del sistema. Para que un sistema esté en equilibrio,
los valores de las variables que describen su estado deben tomar el mismo
valor para el sistema y para sus alrededores. Cuando un sistema cerrado está
en equilibrio, debe estar simultáneamente en equilibrio térmico y mecánico.
Equilibrio térmico: la temperatura del sistema es la misma que la de los
alrededores.
Equilibrio mecánico: la presión del sistema es la misma que la de los
alrededores.
Función de estado
Una función de estado es una propiedad de un sistema termodinámico que depende sólo del
estado del sistema, y no de la forma en que el sistema llegó a dicho estado. Por ejemplo,
la energía interna y la entropía son funciones de estado.
El calor y el trabajo no son funciones de estado, ya que su valor depende del tipo
de transformación que experimenta un sistema desde su estado inicial a su estado final.
Las funciones de estado pueden verse como propiedades del sistema, mientras que las
funciones que no son de estado representan procesos en los que las funciones de estado
varían.
Equivalente mecánico del calor
Históricamente se tardó bastante tiempo en comprender cuál es la naturaleza del calor. En un
primer momento se pensaba que el calor era un fluido (denominado calórico) que impregnaba
los cuerpos y era responsable del calor que éstos intercambiaban al ser puestos en contacto.
En el siglo XIX, Joule ideó un experimento para demostrar que el calor no era más que una
forma de energía, y que se podía obtener a partir de la energía mecánica. Dicho experimento se
conoce como experimento de Joule para determinar elequivalente mecánico del calor.
Antes del experimento de Joule se pensaba que calor y energía eran dos magnitudes diferentes,
por lo que las unidades en que se medían ambas eran también distintas. La unidad de calor que
se empleaba era la caloría.
Una caloría es la cantidad de calor necesaria para elevar la temperatura de un
gramo de agua destilada desde 14.5ºC a 15.5ºC..
Con su experimento, Joule se propuso demostrar que se podía elevar la temperatura del agua
transfiriéndole energía mecánica. El aparato que empleó se muestra en la siguiente figura. En el
interior de un recipiente se introduce 1 kg de agua a 14.5 ºC.
Al recipiente se le acoplan unas paletas conectadas mediante una cuerda con una masa que puede
caer. Conforme la masa cae a velocidad constante, las paletas giran, por lo que se convierte
la energía potencial gravitatoria de la masa en energía para hacer girar las paletas. Debido a este
giro, el agua aumenta de temperatura (el giro de las paletas se transforma en calor).
Lo que encontró Joule fue que, para elevar la temperatura del kilogramo de agua hasta 15.5ºC
(es decir, para conseguir una energía de 1000 calorías), la energía potencial de la masa debía
disminuir en 4180 Julios. Por tanto, la equivalencia entre unidades de calor y energía es:
El descubrimiento de Joule llevó a la teoría de la conservación de la energía lo que a su
vez condujo al desarrollo del primer principio de la Termodinámica.
Primer Principio de la Termodinámica
Un sistema termodinámico puede intercambiar energía con su entorno en forma de trabajo y
de calor, y acumula energía en forma de energía interna. La relación entre estas tres magnitudes
viene dada por el principio de conservación de la energía.
Para establecer el principio de conservación de la energía retomamos la ecuación estudiada en
la página dedicada al estudio de sistemas de partículas que relaciona el trabajo de las fuerzas
externas (Wext) y la variación de energía propia(ΔU) :
Nombramos igual a la energía propia que a la energía interna porque coinciden, ya que no
estamos considerando la traslación del centro de masas del sistema (energía cinética orbital).
Por otra parte, el trabajo de las fuerzas externas es el mismo que el realizado por el gas pero
cambiado de signo: si el gas se expande realiza un trabajo (W) positivo, en contra de las fuerzas
externas, que realizan un trabajo negativo; y a la inversa en el caso de una compresión. Además,
ahora tenemos otra forma de suministrar energía a un sistema que es en forma de calor (Q).
Luego la expresión final queda:
Este enunciado del principio de conservación de la energía aplicado a sistemas termodinámicos
se conoce como Primer Principio de la Termodinámica.
Para aclarar estos conceptos consideremos el siguiente ejemplo: un recipiente provisto de un
pistón contiene un gas ideal que se encuentra en un cierto estado A. Cuando desde el exterior se
le suministra calor al gas (Q>0) su temperatura aumenta y según la Ley de Joule, su energía
interna también (UB>UA). El gas se expande por lo que realiza un trabajo positivo. El primer
principio nos da la relación que deben cumplir estas magnitudes:
Si el recipiente tuviera paredes fijas, el gas no podría realizar trabajo, por lo que el calor
suministrado se invertiría íntegramente en aumentar la energía interna. Si el recipiente estuviera
aislado térmicamente del exterior (Q=0) el gas al expandirse realizaría un trabajo a costa de su
energía interna, y en consecuencia esta última disminuiría (el gas se enfriaría).
Forma diferencial del Primer Principio
Si el proceso realizado por el gas es reversible, todos los estados intermedios son de equilibrio
por lo que las variables termodinámicas están bien definidas en cada instante a lo largo de la
transformación. En esta situación podemos escribir el primer principio de la siguiente manera:
La diferencia de símbolos empleados para designar la diferencial del calor, del trabajo y de la
energía interna representa que la energía interna es una función de estado, mientras que el calor
y el trabajo dependen de la transformación que describe un sistema.