YERBA SANTA
BIOGRAFIA DEL AUTOR: ABRAHAM VALDELOMAR
Escritor peruano. Nació en la ciudad de Ica el 27 de abril de 1888 y murió en
Ayacucho el 3 de noviembre de 1919. Abraham Valdelomar fue hijo de
Anfiloquio Valdelomar Fajardo y de Carolina Pinto. Siguió sus estudios
primarios en la ciudad de Pisco y en la Escuela Municipal Nº 3 de Chincha, y
los secundarios en el Colegio Nacional de Nuestra Señora de Guadalupe de
Lima (1900-04), donde fundó la revista La Idea Guadalupana (1903) al lado de
su compañero Manuel A. Bedoya.
PRODUCCIÓN LITERARIA
· Cuentos criollos:
· El caballero Carmelo. Primer premio del concurso literario del diario "La
Nación" de Lima (1913).
· Los ojos de Judas
· El vuelo de los cóndores
· El buque negro
· Yerba santa
· La paraca
· Hebaristo, el sauce que murió de amor
· Cuentos exóticos:
· El palacio de hielo
GÉNERO: Narrativo
ESPECIE: Cuento-Novela
CORRIENTE LITERARIA: Colónida
ÉPOCA: Contemporánea
VOCABULARIO:
Evocar: Recordar algo percibido, aprendido o conocido.
Boceto: plan o proyecto al que se ajusta una creación artística.
Capitel: parte superior que corona la columna.
Gutural: referente a la garganta.
Mancebo: hombre soltero.
Pulcro: esmerado, aseado.
PERSONAJES
PRINCIPALES
El narrador, es decir Abraham, que cuenta una experiencia muy triste que
ocurrió cuando era muy niño, de entre 7 y 8 años de edad
Manuel, un muchacho que se había criado con la familia de Abraham desde
muy chico. Su madre, Eufemia, vivía en Ica. Los chicos de la familia lo veían
como a un hermano mayor. Su pelo era ensortijado, sus ojos morenos, sus
labios carnosos, sus cejas pobladísimas y siempre le dibujaba el rostro de una
sonrisa de fresca melancolía, jovial y exenta de amargura. Valiente,
desprendido, afectuoso, leal y franco. De pronto se vio imbuido de una tristeza
oculta, posiblemente un amor tormentoso, que lo condujo al suicidio.
La familia de Abraham.- La numerosa familia del narrador se componía de:
Los padres.- Típicos jefes de familia de clase media baja. Viven en el puerto
de Pisco.
Los hermanos.- De estos solo se menciona con nombre propio a la pequeña
Jesús, que por entonces tendría entre 5 y 6 años.
SECUNDARIOS
La criada de la familia de Abraham.
La abuelita, en cuya casa situada en Ica se aloja la familia de Abraham.
El tío José de la Rosa, poseedor de la Hacienda San Miguel, en el fértil valle de
Ica, un viejo bonachón, gastador y alegre, casado con Joaquina, de los
Fernández Prada, “viejita dulce y más buena que el pan blanco y que muchos
años después se murió de tristeza”.
Los parientes y amigos de la familia de Abraham que vivían en Ica.
Los devotos y feligreses del Señor de Luren de Ica. Iban en masa a asistir a la
fiesta y procesión.
ESCENARIOS
La trama se desarrolla en dos escenarios:
La ciudad de Pisco, en la casa apacible de los Valdelomar, frente al mar
y la playa.
La ciudad de Ica, y sus haciendas aledañas. Esa era la tierra donde
habían nacido Abraham y sus hermanos, y donde tenían muchos
parientes y amigos. La familia solía ir allí en Semana Santa, para asistir
a las festividades en honor al Señor de Luren. En la hacienda “San
Miguel”, que había pertenecido a los abuelos, vivían el tío José de la
Rosa y su esposa Joaquina.
ARGUMENTO
Valdelomar relata un episodio triste que vivió en su niñez. El principal
protagonista de su narración es Manuel, un muchacho que vivía en su casa, en
el puerto de Pisco. Los hermanos Valdelomar lo veían como un hermano mayor
y lo estimaban como tal. Era valiente, desprendido, afectuoso, leal y franco. Su
pelo era ensortijado, sus ojos morenos, sus labios carnosos, sus cejas
pobladísimas y siempre le dibujaba el rostro de una sonrisa de fresca
melancolía, jovial y exenta de amargura. Le agradaba el mar, el campo y los
cuentos de las abuelas. Hacía los juguetes para los menores, como gallos de
papel, barcos de madera y hondas de cáñamo. Cuando iban todos a pasear y
cazar, él dirigía el grupo. Más, de pronto, una tristeza oculta lo envolvió. En el
desembarcadero cantó un yaraví o canción triste que evocaba un amor que
nunca volvió. Tan mal se puso el joven que lo mandaron donde su madre, la
señora Eufemia, quien radicaba en Ica.
En Semana Santa la familia Valdelomar viajó a Ica, alojándose en la casa de la
abuelita. Allí todo era bueno: las frutas, las comidas y las plantas. En Jueves
Santo desfilaban los hacendados con sus ofrendas hacia la Iglesia del Señor
de Luren. Llegaban con caballos de paso, en ambiente multitudinario, lleno del
ruido característico de fieles y vendedores. Durante la ceremonia los niños no
podían cantar, ni jugar, ni hablar fuerte porque era el día de la muerte del
Señor. La celebración era imponente. La multitud seguía ávida la procesión del
Señor de Luren en medio del sahumerio, música y el aire contrito contagioso.
Terminada la festividad, la familia se preparó para retornar a Pisco, pero antes
fueron todos a la hacienda San Miguel, propiedad de los tíos José y Joaquina,
que antaño había pertenecido a los abuelos de Abraham. Les acompañó en la
excursión el joven Manuel. En la hacienda había una vieja casona con un
galpón donde antaño eran recluidos los esclavos negros. Pasaron luego a
visitar otra hacienda aledaña, perteneciente a una familia amiga. La tierra era
fresca y fecunda, siempre húmeda y con árboles frutales muy altos. Ya de
noche y a pedido de los mayores, Manuel cogió la vihuela y cantó un yaraví. Al
terminar pidió permiso para retirarse, y montando su caballo, se perdió raudo
por el camino. Un búho pasó por el comedor, como mal presagio.
Al día siguiente la familia volvió a Ica y allí se enteraron de la desgracia:
Manuel se había suicidado. A los niños no se les permitió conocer los detalles
del suceso. Durante el sepelio, un cortejo conformado mayormente por gente
joven despidió para siempre al amado Manuel. La familia Valdelomar retornó a
Pisco en medio de una tristeza que perduraría por mucho tiempo.
TEMA
La depresión de Manuel que lo lleva al suicidio.
SUBTEMAS
La tristeza que embargaba a Manuel.
La impresión de la familia Valdelomar al enterarse de la muerte de Manuel.
VALORES
Esperanza
Perseverancia
APRECIACIÓN CRÍTICA
Los cuentos de Valdelomar muestran aspecto de su vida que hace referencia a
problemas que hay en la sociedad, también anécdota de su vida diaria. En todo
caso, debemos despertar en nuestro corazón la resiliencia a los momentos
infortunios que se nos presenten día a día siempre con la esperanza de tener
un mejor futuro.