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Acta de Talara y la IPC en Perú

La International Petroleum Company (IPC), una filial de Standard Oil, operó en Perú desde 1914 hasta 1969 cuando fue expulsada. La IPC se negó a pagar impuestos completos según las leyes peruanas y logró exenciones de gobiernos filoestadounidenses. En 1968 se firmó el Acta de Talara devolviendo los campos petrolíferos al estado pero la IPC conservó la refinería. Poco después estalló un escándalo sobre un supuesto acuerdo secreto favoreciendo a la IPC, llevando a un golpe militar
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Acta de Talara y la IPC en Perú

La International Petroleum Company (IPC), una filial de Standard Oil, operó en Perú desde 1914 hasta 1969 cuando fue expulsada. La IPC se negó a pagar impuestos completos según las leyes peruanas y logró exenciones de gobiernos filoestadounidenses. En 1968 se firmó el Acta de Talara devolviendo los campos petrolíferos al estado pero la IPC conservó la refinería. Poco después estalló un escándalo sobre un supuesto acuerdo secreto favoreciendo a la IPC, llevando a un golpe militar
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La International Petroleum Company (IPC), fue una empresa petrolera, filial de la Standard Oil de New

Jersey, con sede en Toronto, Canadá, y que se instaló en el Perú en 1914, permaneciendo hasta 1969. En
dicho país explotó el yacimiento de La Brea y Pariñas y otros más, estableciendo en Talara su centro de
procesamiento y refinería para la elaboración de todos los derivados petrolíferos. Fue protagonista del más
grande escándalo ocurrido en la etapa republicana peruana, al negarse a pagar el monto total de los
impuestos a los que estaba obligada según las leyes peruanas. Incluso, logró ventajosas excepciones,
arrancadas a sucesivos gobiernos filoestadounidenses. En agosto de 1968, durante el primer gobierno de
Fernando Belaúnde Terry, se firmó el Acta de Talara, por el cual la IPC devolvió al estado peruano los
campos petrolíferos, pero conservó la refinería de Talara y la red de distribución del combustible. Poco
después estalló el escándalo de la “Página Once”, en torno a una supuesta página faltante del contrato de la
venta de crudos entre la empresa petrolera estatal y la IPC, y se acusó al gobierno de favorecer furtivamente
a esta última. En 1968, el gobierno del general Juan Velasco Alvarado puso fin a este problema, ocupando
militarmente las instalaciones de Talara. La IPC fue expulsada definitivamente del Perú y en su reemplazo
se creó la empresa estatal Petróleos del Perú (PETROPERÚ); sin embargo, la IPC nunca pagó sus adeudos
al Estado peruano.
El Acta de Talara
En 1963 ganó las elecciones presidenciales el arquitecto Fernando Belaúnde Terry, una de cuyas promesas
de su campaña electoral fue la solución del viejo pleito de La Brea y Pariñas. Como primer paso envió al
Congreso un proyecto para declarar nulo el Laudo de París y solicitó que los campos de La Brea y Pariñas
pasaran a poder de la Empresa Petrolera Fiscal (entidad estatal). Atendiendo a este pedido, el Congreso dio
la Ley Nº 14.696, que declaraba nulo ipso jure el Laudo, pero no se pronunció sobre el segundo punto.
El Poder Ejecutivo promulgó la ley el 4 de noviembre de 1963, quedando así autorizado para buscar una
solución al viejo problema. Finalmente, por Ley 16.674 del 26 de julio de 1967, se autorizó al gobierno la
reivindicación de los yacimientos e instalaciones de la IPC contra los adeudos.
En julio de 1968 el gobierno inició tratos con la IPC. El 13 de agosto del mismo año ambas partes firmaron
el Acta de Talara por el cual todos los campos petroleros pasaban a poder de la Empresa Petrolera
Fiscal (EPF) a cuenta de los adeudos de la IPC, pero esta conservaba la refinería de Talara, el sistema de
distribución nacional del combustible y sus derechos de condominio en Concesiones Lima. La IPC se
obligaba a comprar todo el petróleo que la EPF le quisiera vender, para procesarla en su refinería de Talara.
Todo lo cual iba contra las expectativas creadas por la Ley 16.674, que exigía la entrega de todas las
instalaciones de la IPC por sus adeudos, pero por el momento el gobierno usufructuó el acuerdo ante la
opinión pública como si se tratara de un gran éxito.
El Acta fue firmada por el presidente Belaúnde, por el Presidente del Senado Carlos Manuel Cox, por el
Presidente de la Cámara de Diputados Andrés Townsend Ezcurra y por los altos funcionarios de la IPC.
Toda la prensa se hizo eco de este suceso y publicaron en primera plana el fin del "Problema de la Brea y
Pariñas".
El escándalo de la Página Once
Sin embargo, la opinión pública cambió de parecer cuando la revista Oiga dio a conocer la “historia secreta”
de las condiciones que había impuesto la IPC para la firma del Acta. El momento cumbre del escándalo
llegó cuando el renunciante presidente de la EPF, el ingeniero Carlos Loret de Mola, denunció que faltaba
una página en el contrato de precios de petróleo crudo entre la EPF y la IPC (10 de septiembre de 1968).
Esa fue la famosa "Página Once", en donde, según la versión que halló más acogida entre el público, se
acordaba un precio del barril muy por debajo del precio del mercado, en beneficio de la IPC. Todo lo cual
daba pábulo para acusar al gobierno de “entreguismo”. Sin embargo, todo indica que dicha página nunca
existió o que solo fuera una página en blanco o que solo contenía una firma.
Lo único cierto es que la misteriosa Página Once sirvió de pretexto para que un grupo de oficiales del
ejército, encabezados por el general Juan Velasco Alvarado, dieran un golpe de estado el 3 de octubre del
mismo año, acusando al gobierno de Belaúnde de “entreguista”.
La ocupación militar de las instalaciones de Talara
El 9 de octubre de 1968, el gobierno del general Velasco ordenó la toma de las instalaciones de la IPC en
Talara, incluyendo la refinería, operación que realizaron las fuerzas de la Primera Región Militar con sede
en Piura, al mando del general Fermín Málaga. Este hecho tuvo un gran impacto favorable en el país y
ayudó al gobierno a consolidarse en el poder. La fecha del 9 de octubre se celebró durante los años que
duró el gobierno militar como el Día de la Dignidad Nacional, siendo abolida tras la restauración
democrática de 1980.
Expulsión e indemnización
La IPC entabló un proceso al Estado peruano reclamando sus intereses, pero finalmente, el gobierno
peruano dispuso el embargo y expulsión definitiva de la empresa, el 1 de febrero de 1969. La IPC perdió el
resto que le quedaba: su condominio en Concesiones Lima y su red de distribución de combustibles. El
valor de los bienes expropiados se cargó contra el monto del presunto adeudo tributario de la empresa.
Aunque Velasco anunció reiteradamente que no pagaría ningún centavo de reparación a la IPC, sin
embargo, esta tuvo la habilidad de resarcirse de 22 millones de dólares a cuenta de las expropiaciones, de
la siguiente manera: remesó hasta 5 millones de dólares por concepto de deudas concertadas en el exterior,
y dejó de pagar a la Empresa Petrolera Fiscal unos 17 millones de dólares por los servicios de refinamiento
en la ya nacionalizada refinería de Talara. Cuando finalmente la IPC fue intervenida, las autoridades
peruanas se dieron con la sorpresa de que todas sus cuentas estaban en rojo, no hallando nada para hacerse
de algún pago.
Es más, fue de conocimiento público el llamado el Convenio De la Flor-Greene, firmado entre el gobierno
peruano y el estadounidense el 9 de agosto de 1973, por el que se acordó que el Perú pagaría una
indemnización global de 76 millones de dólares a todas las compañías estadounidenses o de propiedad de
estadounidenses que habían sido expropiadas por el gobierno peruano. Si bien el gobierno militar fue tajante
al afirmar que la IPC (que era filial de la ESSO Standard), no estaba incluida entre esas empresas, lo cierto
es que el convenio estipulaba que la repartición de todo ese monto indemnizatorio era de exclusiva
competencia del gobierno de los Estados Unidos. Y en ejercicio de esa atribución, el Tesoro estadounidense,
con fecha 18 de diciembre de 1974, pagó a la ESSO Standard más de $ 23.157.000. Es decir, desmintiendo
la afirmación del gobierno militar, la IPC llegó realmente a ser indemnizada, y esta operación se dio dejando
a ambas partes satisfechas. Cabe finalmente señalar, que para pagar esa indemnización global de 76
millones de dólares, el gobierno peruano obtuvo un préstamo de bancos privados de los Estados Unidos. 19
Detrás de todas estas operaciones estuvo evidentemente el fuerte lobby armado por la IPC en los Estados
Unidos.
En cuanto a los adeudos que la IPC tenía con el Estado (que contando desde el año 1924 se estimaban en $
690.524.000), estos nunca se pagaron.
Con respecto a los yacimientos petrolíferos de La Brea y Pariñas, estos se encontraban ya en franca
declinación productiva. La misma refinería de Talara ya para entonces estaba muy obsoleta, y su capacidad
de procesamiento era solo de 40.000 barriles diarios. Teniendo como base todo ello, el gobierno militar
creó la entidad estatal Petróleos del Perú(PETRO-PERU).

Antecedentes
La economía peruana estaba constituida por: a) un sector agrícola primitivo, estancado y sobrepoblado. b)
un sector manufacturero que a su vez se componía de dos subsectores desiguales ambos urbanos: uno
pequeño, moderno y con un alto grado de inversión de capitales; y otro tradicional, de mayor tamaño,
compuesto de trabajadores independientes y de un gran número de pequeños artesanos. c) un floreciente
sector de servicios, que también se componía de elementos modernos y tradicionales muy divergentes como
profesionales y propietarios o gerentes de industrias, junto a trabajadores de los mercados, personal de
servicio sin habilidad especial y vendedores ambulantes
La economía
El objetivo económico del Gobierno era el “promover a superiores niveles de vida, compatibles con la
dignidad de la persona humana, a los sectores menos favorecidos de la población, realizando la
transformación de las estructuras económicas, sociales y culturales del país.” Si bien el gobierno de Velasco
definió una nueva forma de Estado que poseía poder económico efectivo, este seguía siendo dependiente
del sistema capitalista. Ya que las reglas de juego del capitalismo aún persistían en el sistema, los sectores
industriales pudieron incrementar su poder económico y conservar su capacidad de influencia.
Para los militares el estancamiento económico se debía a la monopolización y mala distribución de los
recursos económicos que estaban a merced de los oligarcas y los inversionistas extranjeros. El objetivo que
se proponían era lograr un crecimiento que estuviera determinado por exportaciones con valor agregado y
mayor integración de la economía local. Las actividades de las empresas extranjeras debían ser limitadas y
reguladas, luego, la economía nacional podría obtener ganancias de un modelo de sustitución de
importaciones por productos intermedios, a través del desarrollo de la industria nacional mediante el
incentivo a la importación de bienes de capital y la restricción de las importaciones de manufacturas.14
El proteccionismo tuvo como efecto una disminución de la competitividad de la producción nacional que
fue destinada casi exclusivamente a abastecer un pequeño mercado interno y no a la exportación.
La intención de los militares era permanecer en el poder hasta que el proceso revolucionario fuese
irreversible, para ello introdujeron una serie de reformas que afectaron casi todas las esferas de la sociedad.
Para que la propuesta funcionara, el estado debía tener un rol activo para promover y guiar el desarrollo
nacional a través de su intervención en la actividad económica, sociocultural y política. Las reformas que
realizó el gobierno junto con la estatización de varios sectores de la producción hicieron que varios servicios
públicos pasaran a manos del Estado. Sin embargo, las nacionalizaciones y la nueva legislación dieron paso
a un panorama de incertidumbre económica que hizo difícil convencer a las firmas extranjeras para que
inviertan el capital que se necesitaba.
El propósito de la reforma industrial fue lograr desarrollo industrial permanente, la autonomía económica
nacional significó que los industriales peruanos fueran los principales beneficiarios del crecimiento
industrial, así se dieron incentivos generosos a las industrias para alentar la reinversión e importación de
bienes de capital e insumos. La Ley General de Industrias dio a los empresarios exenciones tributarias y
protección en el mercado. Si antes de la nacionalización las empresas públicas obtenían beneficios y
pagaban impuestos, después de la nacionalización dejaron de hacerlo, algunas ni siquiera integraron sus
actividades al plan de desarrollo nacional. Para 1975, el sector público era grande y estaba en bancarrota
Empresas públicas creadas durante el gobierno de Velasco

 Petro Perú (Empresa Petrolera)


 Minero Perú (Empresa Minera)
 Electro Perú (Empresa Electrica
 Empresa Nacional de Telecomunicaciones Entel Perú (Telecomunicaciones)
 Pesca Perú (extracción de anchoveta)
 EPCHAP (comercialización de harina de pescado y de algodón)
 Eppa Perú (Artesanías)
 Indu Perú (industrias básicas)
 Sider Perú (siderurgia)
 Sima Perú (construcción naval)
 EPSA (comercialización de productos agrícolas)
 Centromin Perú (antigua Cerro de Pasco Mining Corporation)

Common questions

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La expulsión de la IPC en 1969 tuvo varias consecuencias económicas significativas para el sector petrolero de Perú. Aunque la acción fue presentada como una defensa de la soberanía económica, tuvo implicaciones mixtas. La creación de Petro Perú permitió al Estado tomar control del sector petrolero, lo que reflejaba la doctrina económica de Velasco de nacionalizar recursos estratégicos . Sin embargo, la infraestructura petrolera, como la refinería de Talara, ya estaba obsoleta y los yacimientos de La Brea y Pariñas sufrían de declinación productiva . Además, la falta de suficientes inversiones de capital y la necesidad de modernización del sector complicaron la eficiencia y competitividad internacional de Petro Perú. Aunque se pretendía una mayor integración y fortalecimiento del sector nacional, este objetivo se vio obstaculizado por la obsolescencia tecnológica y la incertidumbre económica generada por las nacionalizaciones . Asimismo, la compensación de la IPC vía acuerdos internacionales, como el Convenio De la Flor-Greene, subraya las complejidades económicas y diplomáticas involucradas, resaltando una paradoja entre los objetivos iniciales y el resultado práctico .

La IPC jugó un papel determinante en las políticas públicas durante la presidencia de Fernando Belaúnde Terry al ser el centro del conflicto por la explotación del petróleo en La Brea y Pariñas . Durante su presidencia, Belaúnde intentó resolver este conflicto mediante el Acta de Talara, que parcialmente devolvía los campos petroleros al Estado y permitía a IPC conservar su refinería y red de distribución, lo que fue percibido como un gran logro inicial por el gobierno . Sin embargo, este acuerdo fue visto como insuficiente, ya que no cumplió plenamente con las expectativas de la legislación que exigía entrega completa de las instalaciones de IPC, lo que llevó a acusaciones de entreguismo . Este contexto destacó las tensiones con intereses extranjeros y emergieron alegaciones de corrupción vinculadas a la "Página Once". Estos eventos desestabilizaron políticamente a Belaúnde, lo que facilitó el golpe militar liderado por Juan Velasco Alvarado en 1968, al acusar al gobierno de traicionar los intereses nacionales . La intervención militar consecuente puso fin a la presencia de la IPC, nacionalizando completamente sus activos, lo cual marcó un cambio radical alineado con la política de soberanía económica nacional de Velasco .

La ocupación militar de las instalaciones de Talara el 9 de octubre de 1968 tuvo un impacto significativo en la política interna de Perú durante el gobierno de Velasco. Con esta acción, el gobierno de Velasco logró consolidarse en el poder, ya que la ocupación fue vista favorablemente por la población como un acto de defensa de la soberanía nacional contra una multinacional extranjera . Este evento fue posteriormente celebrado como el Día de la Dignidad Nacional, subrayando su importancia simbólica y fortaleciendo la narrativa del régimen de Velasco como protector de los intereses peruanos . Además, la nacionalización de las instalaciones de la IPC y la creación de Petro Perú fueron pasos claves en la política económica de Velasco, caracterizada por un énfasis en la independencia económica y el control estatal de recursos estratégicos . Este cambio también facilitó la introducción de reformas más amplias en otras áreas, contribuyendo a un nuevo modelo de desarrollo económico basado en la intervención estatal.

La creación de empresas públicas durante el gobierno de Velasco, como Petro Perú y Electro Perú, tuvo un impacto significativo en la economía peruana al trasladar numerosas industrias claves bajo control estatal . Esto se realizó con la intención de promover desarrollo industrial y autonomía económica nacional, permitiendo que los industriales peruanos fueran los principales beneficiarios del crecimiento industrial . Sin embargo, estas políticas condujeron a un sector público amplio y eventualmente insolvente, ya que estas empresas, después de la nacionalización, dejaron de obtener beneficios y pagar impuestos . A largo plazo, el enfoque proteccionista y la falta de integración con el desarrollo nacional hicieron que fuera difícil atraer capital extranjero necesario para una recuperación económica sustancial, generando un panorama de incertidumbre económica .

El propósito del gobierno peruano bajo Velasco Alvarado al limitar y regular las actividades de las empresas extranjeras era lograr un crecimiento económico determinado por exportaciones con valor agregado y una mayor integración de la economía local . Este objetivo estaba en línea con el deseo de reducir la dependencia económica del país del capital extranjero y redistribuir los recursos que estaban bajo el control de los oligarcas y los inversionistas extranjeros . En este contexto, el gobierno buscaba implementar reformas profundas que promovieran un modelo de sustitución de importaciones por productos intermedios, desarrollo industrial nacional mediante la inversión en bienes de capital y restricción de importaciones . Estas reformas formaban parte de una estrategia más amplia para transformar las estructuras económicas, sociales y culturales del Perú, promoviendo mayores niveles de vida para los sectores menos favorecidos de la población .

Las condiciones económicas peruanas previas a 1968, marcadas por un sector agrícola primitivo, un sector manufacturero desigual y un floreciente sector de servicios, influenciaron significativamente las decisiones del gobierno de Velasco de nacionalizar industrias estratégicas . El estancamiento económico se atribuía a la monopolización y mala distribución de recursos en manos de oligarcas e inversionistas extranjeros, lo que motivó a Velasco a implementar una serie de reformas que proponían limitar las actividades extranjeras y desarrollar una economía más autónoma y equitativa . El objetivo económico de promover niveles de vida más altos, compatibles con la dignidad humana, para los sectores menos favorecidos, llevó a la nacionalización de las industrias que hasta entonces estaban dominadas por capital extranjero y mal distribuidas, buscando un desarrollo nacional integrador y basado en el valor agregado de las exportaciones .

La instauración del Día de la Dignidad Nacional tras la ocupación militar de Talara fue percibida positivamente por el público peruano debido a su simbolismo en la defensa contra la influencia extranjera, particularmente a la expulsión de la IPC y la recuperación estatal de recursos nacionales estratégicos . La operación fue vista como un acto patriótico y simbólico de autosuficiencia y soberanía económi

El escándalo de la "Página Once" y las acusaciones de "entreguismo" afectaron profundamente la percepción pública de la administración de Fernando Belaúnde Terry . Inicialmente, el Acta de Talara fue presentada como un gran éxito en la resolución del problema de La Brea y Pariñas, pero las revelaciones posteriores sobre las condiciones impuestas por la IPC y la misteriosa "Página Once", que supuestamente beneficiaban a la IPC con precios de petróleo más bajos, revirtieron la opinión pública . Este escándalo alimentó la percepción de que Belaúnde había favorecido a una empresa extranjera a expensas de los intereses peruanos, alimentando las críticas de entreguismo y traición . La incapacidad de la administración para contrarrestar estas percepciones e inquietudes, junto con las alegaciones de omisiones contractuales graves, debilitó gravemente su legitimidad y provocó descontento generalizado, facilitando el golpe de Estado militar en octubre de 1968 .

El escándalo de la "Página Once" jugó un papel crucial en el cambio de gobierno en Perú en 1968. La "Página Once" se refería a una supuesta página faltante en el contrato de precios de petróleo crudo entre la Empresa Petrolera Fiscal (EPF) y la IPC, que, según la opinión pública, favorecía injustamente a la IPC al acordar un precio del barril inferior al del mercado . Este escándalo alimentó las acusaciones de "entreguismo" contra el gobierno de Belaúnde Terry, lo que generó una gran conmoción política. Aprovechando la situación, un grupo de oficiales del ejército liderados por el general Juan Velasco Alvarado justificó un golpe de estado el 3 de octubre de 1968, acusando al gobierno de corrupción y entreguismo frente a intereses extranjeros . Este golpe resultó en la destitución de Belaúnde y un cambio significativo en el poder político en Perú. El escándalo, aunque posiblemente basado en una página inexistente, fue un pretexto eficaz para el cambio de régimen.

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