Un asno tenía mucha sed en un caluroso día de verano, así que decidió acercarse a un estanque congelado para beber agua. Al acercarse, el hielo se rompió y el asno cayó al agua helada. Aterrorizado, comenzó a correr por el hielo frágil, rompiéndolo todo a su paso. Finalmente, logró salir del estanque empapado y temblando, pero había aprendido una lección sobre los peligros de ignorar las advertencias obvias.