Crimen y Amarillismo en México
Crimen y Amarillismo en México
PRESENTADOR
LA TAMALERA DIABÓLICA
Alejandro Licona BONIFAZ
LIGORIA
RAMIRO
Raptola Violola y Matola CLIENTE
AMELIA
INVESTIGADOR
SECRETARIO
CRIMEN INTERMEDIO
VIEJITA I
VIEJITA 2
EL ESTRANGULADOR DE LA NATIVITAS
JORGE
CUQUITA
(Foro vacío. Entra el Presentador muy arreglado, de traje y corbata con un PRESENTADOR: Hoy les presentaremos algunos casos que en su época causaron
periódico amarillista en la mano. Se planta en el Centro y abre el periódico conmoción, como aquel asesinato cometido por celos. Probablemente recuerdan
brevemente.) la cabeza de la nota: "Agarró a Hachazos a la Casquivana". El escenario es un
departamento modesto, muy clase media en la ciudad de México. Son las diez de
PRESENTADOR: (Denegando.) ¿Han visto que porquería? No es posible que dejen la mañana...
circular cosas así. (Leyendo.) "Matanza de Maricones". "Violó a su hija de dos
años" y fotos. Cadáveres ensangrentados, putrefactos. Niñas señalando a sus (El presentador se va.)
atacantes. (Suspirando.) Y lo que es peor. El éxito que tienen. Ya varias veces han
desaparecido a este tipo de publicaciones, después de una intensa campaña. Pero AGARRO A HACHAZOS A LA CASQUIVANA
vuelven, nomas cambian de nombre. Antes era El Alarma, ahora es El Arma. El
mismo formato, el mismo color, todo. Hasta la vulgaridad. Escándalo. Alerta. Valle (Sala en casa. Se escuchan toquidos. Acude a abrir una señora.
de Lagrimas. Toda una mercadotecnia del horror- del morbo. Pero antes de En la puerta aparece una mujer de traje sastre con una carpeta Y una bolsa que
continuar quiero dejar claro que no estoy en contra de las secciones policiacas. parece contener algo muy pesado.)
No. Sino del amarillismo. La nota roja es tan digna como un editorial, es más. Es la
verdadera sección de sociales de nuestro país. Barómetro de nuestra sociedad. SEÑORA: ¿Si? ¿Dígame usted?
¿Que han aumentado los asaltos? Por supuesto, la crisis. Lo uno es consecuencia TRABAJADORA: Buenos días. ¿La señora de Rodríguez?
del otro. Lo lamentable para todos aquellos que conocemos desde hace tiempo la SEÑORA: Para servirle. Buenos días.
nota roja, es que al leer las crónicas actuales nos queda la sensación que los (La trabajadora mira con atención a la señora y la coteja con una foto.)
crímenes ya no son como los de antes. Lo cual es mentira –claro-. La diferencia TRABAJADORA: ¿Su esposo es Ausencio Rodríguez?
estriba en la redacción de la noticia. Las cabezas. En el arte perdido de horrorizar SEÑORA: Si.
y divertir sin caer en la vulgaridad. La fascinación por el crimen -la muerte- que ha TRABAJADORA: Vengo de parte de Peñoles, la empresa donde trabaja su marido,
trascendido a otros medios como es la música... para hacerle un estudio social.
SEÑORA: Ay. Si. Pásele por favor. Disculpe el tiradero. De haber sabido.
(Entra música. De preferencia en vivo. Guitarra o piano.) TRABAJADORA: No se preocupe. (Viendo en derredor.) Tiene una Casa muy
bonita. Señora. La felicito.
PRESENTADOR: (Cantando.) SEÑORA: Gracias. Muy a la orden.
TRABAJADORA: (Con sonrisa forzada.) Muy amable. (Por una T.V.) Es de colores
Se notició ¿Verdad?
Que ha sucedido un crimen en el expreso que direito va a Torreón. SEÑORA: Si
TRABAJADORA: Suerte que tiene usted. Habemos mujeres que ni a eso llegamos.
Se victimó a una estrella de cine que era villano en las películas de aición. Que envidia.
SEÑORA: ¿Gusta tomar un café?
Muerto quedo de ochenta puñaladas que algún fulano sin permiso se las dio. TRABAJADORA: No se moleste. Va a ser rápido. (Sentándose.) Linda la sala. Nueva
¿verdad?
El infeliz se defendió a patadas tan delicado nomas de eso se murió... SEÑORA: (Haciendo un mohín de modestia.) Y. ¿de qué es el estudio?
(Sigue el corrido hasta el final.)
TRABAJADORA: Verá. La empresa está interesada en el bienestar de todos sus SEÑORA: (Ruborizada.) Ay, señora. Pues mis respetos. Cuando viene, porque ha
empleados. Muchas veces se otorgan aumentos que no van de acuerdo con sus de saber que seguido Io envía la compañía a las unidades, me deja hecha un
necesidades. Como podría ser el caso de su señor. Yo hago un estudio y trapo. Que bárbaro. Yo creo que ni un jovencito de 15 anos.
recomiendo un aumento mus cercano a la realidad. TRABAJADORA: 0 sea que no se queja de que viene cansadísimo del viaje, que le
SEÑORA: Caray, que bien. Pues usted dirá. dude la cabeza. Porque hay maridos que son así.
TRABAJADORA: (Tomando nota.) Su nombre es Helena ¿verdad? SEÑORA: No. Mi Chencho no.
SEÑORA: No. Ana Laura. Ana Laura Guerra de Rodríguez TRABAJADORA: ¿Chencho? ¿Le dice Chencho? Si a él le revienta que le digan así.
TRABAJADORA: (Asintiendo.) De Rodríguez, por supuesto. ¿Hace mucho... que SEÑORA: No. para nada.
están casados? TRABAJADORA: Como no. A cada rato me lo dice. Mi nombre es Ausencio.
SEÑORA: No. hasta eso. Cuatro anos. SEÑORA: Bueno, a usted. Hay diferencia.
TRABAJADORA: (Repitiendo fulminada.) ¡Cuatro años! TRABAJADORA: Claro que la hay, señora. Por supuesto.
SEÑORA: Bueno, los cumplimos hasta mayo. SEÑORA: ¿Y si ira a tener otro aumento aunque le acaben de dar uno?
TRABAJADORA: (Alteradísima.) Cuatro anos... (Sonriendo forzada.) Casada por la TRABAJADORA: (Entre furiosa y alarmada.) ¿Le acaban de aumentar?
iglesia y por el civil, supongo. SEÑORA: Bueno, no hace poco. Sera un mes.
SEÑORA: (Titubeando.) ¿Eso afectaría el estudio? TRABAJADORA: (Controlándose.) ¿No sabe de cuanto fue el aumento?
TRABAJADORA: ¿El qué? ¿El no estar casada? No. No se apure. Viera que pasa SEÑORA: (Tratando de recordar.) Me dijo. ¿Cuanto? 40 por ciento, creo.
seguido. TRABAJADORA: (A punto de estallar.) ¡Pero que tipo! ¡El 40! ¿Pero es que no hay
SEÑORA: Fue por mutuo acuerdo. Ninguno de los dos quisimos. justicia en este mundo?
TRABAJADORA: Muy moderno. Sin compromisos. SEÑORA: (Preocupada.) ¿No se lo van a dar entonces? Ay, no estoy segura,
SEÑORA: Algo así. señora. A la mejor fue menos. No me haga caso.
TRABAJADORA: Lo que nos interesa saber es cómo viven. (Viendo en derredor.) Y TRABAJADORA: Lo que haya sido. (Siniestra.) No importa. Yo me encargo de darle
se ve que muy Bien. Todo es nuevo. ¿Que' usted también trabaja? su aumento. Eso júrelo.
SEÑORA: Uy no. Ya tiene rato. No quiso que yo siguiera. SEÑORA: (Con el rostro iluminado.)¿De veras? No sabe como se lo voy a
TRABAJADORA: ¡Claro! Cómo va a trabajar la mujer. Otras que se frieguen porque agradecer.
no les alcanza. Usted no tiene de todo. Se lo merece. TRABAJADORA: No me agradezca nada y dígame, ¿qué piensa de los maridos que
SEÑORA: (Sonriendo.) Gracias. Pero trabajo aquí en mi hogar. engañan a sus esposas?
TRABAJADORA: Si. Su hogar. ¿Y cómo es él? (La señora no contesta de inmediato. Su rostro se entristece por unos momentos,
SEÑORA: Pues... cariñoso. Hogareño. Seguido me ayuda con la casa. Le encanta sonríe de nuevo pero sin convicción.)
lavar trastes. SEÑORA: ¿Por qué me pregunta eso?
TRABAJADORA: ¿Le encanta lavar trastes? ¿A él? ¡Pero no es posible! Quien lo TRABAJADORA: Es parte... del estudio. Dígame. Quiero saber que piensa.
viera. SEÑORA: Pues... ¿Qué puedo decirle? Hay gente así.
SEÑORA: Digo, habrá hombres que no les guste, pero a él sí. TRABAJADORA: Si. ¿Pero qué opina? ¿Está bien? ¿Está mal? ¿Qué?
TRABAJADORA: (Cada vez más alterada.) ¿Y qué más? SEÑORA: Mal, ¿no? Eso no se hace.
SEÑORA: ¿Que más puedo decirle? TRABAJADORA: (Mirándola fijamente.) ¿Usted piensa que su marido le es fiel?
TRABAJADORA: (Apretando los dientes.) En la cama... ¿Que no la engaña?
SEÑORA: ¿Eso es parte del estudio? SEÑORA: (Tras pausa. Sin convicción.) No... El no.
TRABAJADORA: Es confidencial. Para saber de la armonía conyugal.
TRABAJADORA: ¿Está segura? ¿No recibe llamadas y cuando usted contesta le SEÑORA: iCabrones! ¡Infelices!
cuelgan? Y cuando él responde, solo dice no, si, aja. (Con insidia.) ¿No le ha TRABAJADORA: ¡Y pensar que llevan años de conocerse! ¡Y una ahí de mensa,
encontrado cabellos en su saco? como perro fiel, como sirvienta, mientras la otra se lleva la mejor parte! ¡Vive
SEÑORA: Pero son de perro. Eso me dice. mejor!
TRABAJADORA: ¿Qué clase de perro los tiene tan largos... y pelirrojos? (La señora lanza un grito y sale empuñando el hacha.)
SEÑORA: ¿Como sabe que son pelirrojos? TRABAJADORA: (Gritándole.) ¡Recuerde! ¡Edificio K. departamento 302!
TRABAJADORA: Antes de venir aquí pasé al escritorio de Ausencio y tome una (Recuperándose.) Ay. Edelmira. Te ibas a comprometer. Es increíble lo que hacen
foto. Pensé que era de usted. los celos. Como pude haber pensado en el crimen. (Se santigua.) Ay eso no. Una
SEÑORA: ¿Qué foto? tiene educación, criterio. Total, yo así acepte a mi marido. (La trabajadora se
TRABAJADORA: Esta, hasta dedicada está. Mírela "Para Ausencio. que colma queda pensativa.) Lo que no recuerdo es si le saque filo o no. (Se encoge de
todas mis... hombros.) Ahí después lo leo en los periódicos. (La trabajadora sale. A lo lejos se
SEÑORA: (Acabando de leer. Alterada.) ...Ilusiones. Ardientemente tuya. escuchan gritos.)
"Helena". No significa nada. Con suerte y es solo una aventura.
TRABAJADORA: ¿De veras lo cree? Ausencio hace un año solicitó un préstamo a la (Entra el presentador. Música. Canta.)
compañía para comprar un departamento. ¿Sera este? digo la dirección es casi la
misma. Mire, edificio K departamento 302. PRESENTADOR:
SEÑORA: Este es A departamento 105 y lo compró hace cuatro años. Oíd la historia que contóme un día el viejo enterrador de la comarca. Era un
TRABAJADORA: (Sonriente.) No puede ser aventura si hasta casa le puso ya. Mala amante al que por suerte impía su dulce bien le arrebató la parca.
serial cuando el dinero empieza a escasear. “Es que debo, no me pagan” Las Todas las noches iba al cementerio a visitar la tumba de su hermosa, la gente
ausencias son cada vez más largas. La indiferencia cuando llega, el mal humor que murmuraba con misterio. ¡Es un muerto escapado de la fosa!
oculta la culpa. ¿Qué más evidencias quiere? En una horrenda noche hizo pedazos el mármol de la tumba abandonada, cavó la
SEÑORA: No puedo creerlo. El... viviendo con Helena. tierra y se llevo en los brazos el rígido esqueleto de su amada.
TRABAJADORA: Imagíneselos juntos, gozando. ¡Tú si eres mujer!, Contigo es lo Y allá en la triste habitación sombría de un cirio fúnebre a la llama incierta sentó a
máximo. Besándose, riéndose, haciendo planes para el futuro y gastando a manos su lado la osamenta fría ¡Y celebró sus bodas con la muerta!
llenas lo que a usted le corresponde por sobarse el lomo lavando su ropa. Por Ató con cintas los desnudos huesos el yerto cráneo coronó de flores la horrible
darle de comer, por tener limpia su Casa. boca le cubrió de besos y le contó sonriendo sus amores.
SEÑORA: (Furiosa.) Desgraciado. Llevó a la novia al tálamo mullido se acostó junto a ella enamorado y para
TRABAJADORA: ¡Eso es traición! ¡Engaño! Los dos se están riendo en su propia siempre se quedó dormido al esqueleto rígido abrazado...
Cara, se burlan. Ahí está la idiota. ¡Mírenla!
SEÑORA: ¡Y todavía tiene el descaro de llegar oliendo a su per fume! ¡Eso no lo PRESENTADOR: Amor y odio. Odio y amor. La línea que separa a estas pasiones es
soporto! ¡Huele horrible! ¡Todavía fuera fino! tan tenue que fácilmente se confunden la una con la otra. ¿Cuántos crímenes no
TRABAJADORA: Deje eso. El olor del jabón. El pelo húmedo todavía. se han cometido por estos sentimientos? ¿Fue odio o amor lo que impulsó a
SEÑORA: ¡Y en la misma unidad! ¡Cínicos, desgraciados! ¡Hijos de la chingada! Ligoria Pastrana a cometer su horrendo crimen? ¿Fue justo que la bautizaran
TRABAJADORA: ¡Eso! ¡No deje que se burlen de usted! (Saca un hacha que llevaba como la Tamalera Diabólica? La acción se desarrolla en una modesta accesoria de
en la bolsa. Con un pañuelo le limpia las huellas del mango.) Enséñelos a engañar. la Colonia Obrera. En estos momentos am amanece.
Deles un susto, una lección. Yo se que Ausencio esta aquí en la Ciudad. De seguro
le dijo que lo iban a mandar fuera. Ahorita es la hora. Los puede hasta agarrar (El presentador se va.)
juntos. A ver con qué cara lo niegan. (Le entrega el hacha.)
LA TAMALERA DIABÓLICA BONIFAZ: Yo jamás. Ligoria. Como crees.
LIGORIA: (Sonriente. Juguetona.) Ay. Como no. Dejarías de ser hombre. Yo
(Trastienda de alguna accesoria. Amanece. Hay un catre en el cual está una comprendo que no quieras decirme. Siempre has sido muy penoso. Además.
persona completamente tapada con una cobija. Poco después entra Bonifaz.) ¿cuándo te he hecho una escena de celos?
BONIFAZ: No. nunca.
BONIFAZ: (viendo el cuerpo. Deniega.) Ay. Ligoria. Está bien que quieras prosperar LIGORIA: ¿Ves? Porque te quiero. Una cosa es el matrimonio y otra... darle gusto
pero se me hace que luego exageras. Digo, matarse tanto por el negocio. Si, va al cuerpo. ¿SI? ¿Estás de acuerdo?
muy bien. Pero una cosa es trabajar para vivir y otra vivir para trabajar y tú la BONIFAZ: Ligoria.
verdad luego ni duermes. De noche guisando y amasando y de día vendiendo. LIGORIA: Si. mi amor. Anda. Ven. ayúdame.
Cierto, yo ayudo. No como yo quisiera pero ya mero me jubilo y entonces sí, todo BONIFAZ: ¿A qué?
el día contigo. (Con remordimiento.) Te he tenido tan abandonado. Ay. Si hubiera LiGORIA: A deshacerme del cuerpo. No pretenderás que se que quede aquí toda
estudiado algo no habría terminado de velador. ¿Pero quién sabe lo que, le va a la vida. Ahí dentro hay seguetas y cuchillos. Sácalos.
pasar en la vida? Yo creo que nadie. (Sonriente.) BONIFAZ: (Desconcertado.) ¿Para qué?
Y tú tan buena conmigo. Ni un reproche. Bueno, un poco al principio. Quizás si me LIGORIA: (Impaciente.) Bonifaz, cariño. ¿Es que no piensas? ¿Cómo puedes
hubiera dedicado al negocio hace años cuando me dijiste, estaríamos ahora deshacerte de un cuerpo? ¿Enterrarlo? ¿Dónde? Aquí no se puede y mas con los
mejor... Es que hay que tener alga seguro mi amor. Y en la chamba pues está el vecinos que tenemos de chismosos. Imagínate además el terregal, volver a poner
aguinaldo. El seguro social. Cosas. Ya mero hijita. Tres meses más y todo se acaba. el mosaico. Nos saldría carísimo. ¿Irlo a tirar a un lote baldío o al canal? No
Pobrecita. Has de estar rendida. tenemos en que. Ni modo de tomar un taxi. Lo mejor es hacerlo cachos para irlos
(Bonifaz se acerca pares darle un beso a su esposa. Se horroriza al descubrir que tirando luego en las alcantarillas. Eso sí. bien envueltos. ¿No es lo mejor?
no es ella sino el cadáver de un hombre, el que yace en el catre. En ese momento BONIFAZ: Pero cortar un cuerpo...
entra Ligoria con un costal de herramienta: segueta, serrucho martillo. etc.) LIGORIA: ¿Sabes que me molesta de ti? Y te lo he dicho muchas veces. Que no
tienes huevos para hacer las cosas. Preferiste una pinche chamba a ayudarme en
LIGORIA: (Besándolo.) Ay, cariño. Que bueno que ya llegaste, ¿Cómo te fue? mi negocio. No quisiste comprar el terreno aquel que porque lo mejor era
BONIFAZ: (Alterado.) ¿Qué es esto?, ¿Qué hace este hombre aquí? ahorrar. ¿Y que tenemos? Nada. Lo de Ramiro ya lo sabías. Si te hubiera
LIGORIA: (Suspirando con tristeza.) Ah. Ramiro. Pues Ramiro. importado, lo habrías ido a madrear luego luego, no esperar a que se peleara
BONIFAZ: ¿Ramiro? conmigo y yo lo matara. Y ahora que te pido que me ayudes, te pones de
LIGORIA: Si. Ramiro el carnicero. No me digas que no lo conocías. Tú luego ibas a delicado, oye, ¿quién quiere vivir con un tipo así, que es un cero a la izquierda?
recoger la carne a su puesto. Sólo a mí se me ocurre. Porque te quiero y ni lo aprecias, que es peor.
BONIFAZ: ¿Pero que hace aquí? Muerto. (Bonifaz baja la mirada, avergonzado.)
LIGORIA: Se puso pesado. Mira me pegó. Dijo de cosas. Tuve que matarlo. BONIFAZ: (Tras pausa.) Y... ¿Lo vamos a cortar aquí o en el baño?
BONIFAZ: ¿Por qué? ¿Qué hacia aquí? LIGORIA: En el baño, que buena idea. Es más fácil de lavar. Voy por unas
LIGORIA: (Soltando un suspiro de impaciencia.) Ay. Bonifaz. escobetas y detergente. ¿Puedes o te ayudo ahorita? (Bonifaz carga el cadáver
No me salgas ahora con que no sabias. Andábamos. Hasta su esposa lo sabía. con dificultad.)
Todo mundo. Si nunca te lo dije directamente fue... por no mortificarte. Tu tan BONIFAZ: Ayúdame con las piernas.
bueno. Pensé que me dabas chance. ¿De veras no sabias? (Entre Ligoria y Bonifaz sacan el cadáver. después regresan. Bonifaz toma una
BONIFAZ: (Deshecho.) Ay. Ligoria. Que cosas dices. segueta.)
LIGORIA: Ya lo pasado, pasado. Que ganas con ponerte así. Tú también andabas LIGORIA: Empiézale mientras consigo con que lavar el baño. Chin. No he hecho
con alguien. ¿no? nada, no he comprado nada. Tendremos suerte si mañana vendemos algo.
BONIFAZ: ¿Y ahora dónde vas a comprar la carne para los tamales? CLIENTE: (Pagando.) Oiga, señora. ¿cómo le hace para que queden tan ricos? ¿Es
LIGORIA. Tch. Cierto. Ramiro me la daba más barata. ¿Sabes a cómo está el kilo? la masa, la salsa o la carne?
Carísima. (Denegando.) De que se viene la de malas, se viene. A ver qué hacemos. LIGORIA: Es un secreto. Joven. Si se lo dijera la competencia se pondría dura y no
BONIFAZ: A ver. Lástima que él no sea res. me conviene. Tenga su cambio.
LIGORIA: Pues sí. Nos vemos corazón. No me tardo. No vayas a mancharte esos CLIENTE: Gracias. Hasta luego.
pantalones que son los únicos buenos que tienes, ¿eh? LIGORIA: A usted. Que le vaya bien. (Se va el cliente y entra Bonifaz.)
BONIFAZ: No, mi vida. LIGORIA: ¿Qué pasó?
LIGORIA: (Saliendo.) Chao. (Queda solo Bonifaz quien mira la segueta entre sus BONIFAZ: No lo encontré. Se ha de haber ido aprisa.
manos.) LIGORIA: Te has de haber quedado aquí a la vuelta haciendo tiempo. Dejaría de
BONIFAZ: ¿De veras ya lo sabía? Veía cosas. Si, el siempre estaba en la casa, que conocerte. (Denegando.) Ay. Bonifaz. Así nunca vas a ser nadie en la vida. (Entra
arreglando esto o aquello. Ayudándole con los costales. (Pensativo.) ¿Me le Amelia.)
hubiera enfrentado? No se pelear. Fuerte no soy. Como dice mi esposa ¿es que
nunca voy a hacer nada en la vida? (Se encoge de hombros.) Pero ya está muerto. LIGORIA: Ahí viene esa. Cuidadito y con regarla.
Ya que puedo hacerle... BONIFAZ: (Impaciente.) No me creas tan tonto.
(Humillado y triste sale con su segueta. Entra un cliente con un tamal en la mano) LIGORIA: Nomas digo. (Se acerca Amelia.)
CLIENTE: (Saboreándose.) ¡Mmmh! Que ricos tamales hacen siempre aquí. Yo vivo AMELIA: Buenos días.
lejos, en Clavería y no me importa venir hasta acá. Vale la pena. Nomas hay que BONIFAZ: Buenos días. señora. Que milagro. Siéntese por favor.
llegar temprano porque este lugar luego luego se atasca de gente. Que barbaros. LIGORIA: Voy a lavar los trastes. (Se mete Ligoria.)
Se ve que les deja el negocio. (A Ligoria que entra.) ¿Me da otro por favor? Verde BONIFAZ: ¿De qué va a querer sus tamales?
ahora. (Entra también Bonifaz con delantal.) AMELIA: No. De nada. Solo quería platicar un poco con usted. Si sabe que soy la
LIGORIA: (Molesta. A Bonifaz.) ¿Le cobraste solo once tamales al tipo este de esposa de Ramiro. ¿Verdad?
azul? Si se trago quince. ¿Que no llevas la cuenta, Bonifaz? BONIFAZ: Si. señora.
BONIFAZ: Eso me dijo él, mi vida. AMELIA: Quería preguntarle si no sabía nada de él
LIGORIA: ¡Pues ve y alcánzalo! Que se está pensando, que lo vamos a mantener. BONIFAZ: ¿Y yo por qué habría de saberlo señora?
Anda, ve por él. AMELIA: Me da pena decirlo, pero era sabido que el andaba con ya sabe quién.
BONIFAZ: Son solo cuatro tamales, cariño. BONIFAZ: Aja.
LIGORIA: ¿Te da pena cobrarle? ¿Es que nunca vas a ser nada en la vida por esa AMELIA: Al principio me dieron celos. ¿Pero que hace una? Como sea siempre me
maldita falta de... ganas que siempre has tenido? pasó el gasto y de vez en cuando me hacía caso. Es más fácil para ustedes los
BONIFAZ: Permíteme. Ahorita voy. hombres. Se van y ya. Pueden sobrevivir. Una sin oficio ni beneficio que. Solo sé
LIGORIA: Y no me vayas a salir con que no Io encontraste o vayas a poner de tu dedicarme a mi hogar.
bolsa. Es más. Dame lo que traigas. Pero ya estas allá alcanzándolo. Anda. (Sin BONIFAZ: Si.
nada de ganas. Bonifaz sale.) AMELIA: Pero el ahora no está. Y algo le pasó.
CLIENTE: (En éxtasis.) Pero qué sabrosos son. Suaves. Ni muy secos ni muy BONIFAZ: ¿Usted cree? Con suerte y se fue con otra.
húmedos. Con un corazón de carne tan delicioso que es un placer para el paladar. AMELIA: No. La única era Ligoria y se amaban locamente. Yo los vela. No existía el
La salsa en su exacta proporción, picosa pero no mucha. Llenones. Exquisitos. uno sin el otro. Además se hubiera llevado su ropa... No quiero preguntarle a su
Mmmh. ¿Cuánto le debo seño? esposa por no... hacer una escena, usted comprende. Ya lo busque en los
LIGORIA: A ver. (Hace cuentas.) Fueron cinco de los normales y un oaxaqueño... hospitales, en la Cruz Roja, en las delegaciones y nada. Ellos acostumbraban verse
Setenta y cinco pesos aquí los miércoles o sea la noche en que desapareció. (Alterándose.) No le pido
nada don Bonifaz. Solo saber si está bien. Que haga lo que quiera. No es por el LIGORIA: ¡Hijo de la chingada! ¡De mi no te vas a burlar! ¡Te vas a arrepentir! ¡Te
dinero. Saber si vive porque lo amo, señor. Sin él no soy nada. ¿De qué otra lo juro!
manera cree que hubiera soportado estos ocho años de engaño? BONIFAZ: Nos vemos saliendo de prisión, mi amor. Chao. (Se la llevan. Ella no deja
BONIFAZ: (Alterándose.) ¡Ocho anos dice usted! de lanzar insultos a Bonifaz.)
AMELIA: Mata mas la duda que el desengaño. Sólo quiero saber, don Bonifaz. BONIFAZ: Perdone, señor, ¿como cuantos años nos van a echar?
BONIFAZ: No. No sé nada, Amelia. (Aparte. Furioso.) Ocho años. Hija de su... La SECRETARIO: Mh. A ojo de buen cubero. A ella unos 15 ó 17 y a usted por
veo muy desmejorada. ¿De veras no quiere comer algo? Le disparo unos cómplice unos ocho.
tamalitos. Hay unos oaxaqueños especiales que le van a encantar. BONIFAZ: Ocho. Lo que duró el engaño. Pero si soy capaz de hacer cosas.
AMELIA: En serio, don Bonifaz. No tengo hambre. ¿Verdad? ¿Usted qué opina?
BONIFAZ: Necesita alimentarse. Ponerse fuerte. Ándele. No me los desprecie. (Entra música. El presentador hace su aparición.)
AMELIA: Gracias. don Bonifaz. Sera uno nada más. (Bonifaz se mete y sale con un
tamal puesto sobre un plato. Le va acomodando la hoja.) PRESENTADOR: (Cantando.)
BONIFAZ: Tenga. Ponga mucho cuidado en el sabor. Están cocinados de manera
muy especial. La Lola paciente mendigaba sufría su jefe la obligaba con ella sacaba buena lana la
AMELIA: (Sonriendo.) De veras que están ricos. Y yo que nunca quise pararme por pobre era jorobada.
aquí, por lo que usted ya sabe. Su madre le metía al talónera perversa y de mal corazón su hermano vivía en el
BONIFAZ: Ya no se preocupe, Amelia. Que gana. reventón el era lilo amante de un panzón.
AMELIA: Es tan bueno usted. Perdone que se lo diga, Pero no se merece a la Alarma, alarma la de tos uno, dos, tres patada y coz...
esposa que tiene. Ella como es... y usted tan puro, tan de buen corazón.
(Masticando algo.) ¿Qué es esto? No es hueso...(Amelia saca un anillo del tamal. Ese día pasaba normalmente cuando su padre atacola de repente violóla con un
Lo reconoce. De la sorpresa pasa at terror. Gritando.) ¡Su anillo! ¡No puede ser! deseo demente y ella quiso morirse en ese instante.
¡Lo mataron! ¡Malditos! ¡Asesinos! ¡Desgraciados! (Sale corriendo. Por otra parte Mató a su padre cuando este la seguía mientras su hermano con su madre le
del escenario entra Ligoria acompañada por un investigador. Bonifaz se quita su ponía pensó que ayuda jamás encontraría hasta que al fin hallo a un policía.
delantal y tranquilo se acerca a ellos. Un secretario escribe a máquina.) Alarma, alarma la de tos...
LIGORIA: No, señor. Como cree que vamos a hacer eso. Que porquería. Analicen
la carne. El cuerpo como le digo lo hicimos pedacitos y lo fuimos tirando en las La Lola su historia lloró y auxilio al fin le imploro el azul sonriendo la miro ¿Qué
alcantarillas. creen que fue lo que pasó? Siguiola, atacola. golpeola, violola y matóla… con una
INVESTIGADOR: Encontramos la cabeza del occiso en un bote con alcohol. pistola.
LIGORIA: Porque era lo último que nos faltaba por tirar. Como es lo más Alarma, alarmala de tos...
voluminoso, pensábamos donde aventarla. Pero... ¿a poco le falta carne a la
cabeza? ¿Verdad que no? (Hablado) Otro signo inequívoco de la decadencia en la nota roja se puede
observar en el lenguaje que antes se empleaba. En esas palabras o frases que solo
INVESTIGADOR: ¿Cómo explica entonces la argolla matrimonial dentro de un en la sección policiaca podían leerse. Como por ejemplo, "Cayo abatido por los
tamal? certeros balazos". "Huyó con rumbo desconocido", "Con premeditación, ventaja y
LIGORIA: Es imposible. Yo misma guiso. No pudo... (Comprende. Mira con odio a alevosía", "Con lujo de violencia" y palabras como zafarrancho para decir bronca,
Bonifaz.) Desgraciado, infeliz. Tú lo pusiste ahí. rijoso para alguien violento que ha peleado, aunque en el diccionario rijoso quiera
BONIFAZ: ¿Yo? ¿Pues no dices que soy incapaz de hacer nada en la vida? decir cachondo. Amasia, objeto punzocortante, sediciente, energúmeno, etc. El
código es extenso. Para ilustrar una de estas frases, presentaremos a
continuación un caso suscitado no hace mucho en la Colonia del Valle, en una de cosa más que de mis enfermedades. Ya le dije a mi hijo. Mátame. Si quieres te
esas casas de clase media alta. ¿La frase? "Con Saña Inaudita". Son las cuatro de escribo una carta de suicidio para que no tengas problemas.
la tarde y nos encontramos en la recamara de doña Chole Iturralde y Cárcamo... CARMEN: Cholita. Miguel no se atrevería. La quiere. Y no le gusta verla sufrir. A
quien.
(Se va el presentador.) ANCIANA: Pues la carta está hecha y él sabe dónde está. Que es un cobarde y no
se atreve, es otra cosa. Pero de que me haría un favor...
CON SAÑA INAUDITA CARMEN: (Dolida.) Cholita...
ANCIANA: Es la verdad. No tiene caso vivir. Que venga la muerte. Diario la pido, la
(Habitación. Sobre un mueble se advierte un montón de medicinas. Atrás, en un llamo...
rincón, un tanque de oxigeno. En medio de la estancia una anciana en silla de CARMEN: ¿De qué se ríe, Cholita?
ruedas. Poco después entra Carmen con una taza en la mano y un misal en la ANCIANA: (Confidencial.) El chasco que se va a llevar ahora que lea el testamento.
otra.) ¿Adivina quien se va a quedar con todo?
CARMEN: No. No sé, Cholita.
CARMEN: (Besándola.) Ay. Cholita, ¿cómo esta? Que gusto verla. ¿Cómo sigue? ANCIANA: Tu. mi amor. Tu
ANCIANA: (Quejumbrosa.) Ya sabrás. Igual o peor. Yo no sé cuando vaya a CARMEN: No. Cholita. No puedo aceptarlo. Si vengo aquí es por acompañarla,
terminar este martirio, pero ya le pido al cielo que sea pronto. No es posible rezar, platicar. No busco ninguna recompensa.
seguir sufriendo tanto. Si no fuera por personas como tú, no sé qué sería de mí. ANCIANA: Tch. Ni te creas que es tanto. Tampoco es nada.
Ya me hubiera muerto de la pena y el abandono. Algo. Lo hice por joderlo. Ya me lo imagine en el suelo escupiendo verde del
CARMEN: No diga eso, Cholita. La queremos muchas personas. Ahí está su hijo. coraje. Para que se le quite lo desgraciado, lo mal hijo.
ANCIANA: ¡Mh, mi hijo! Es el primero que quisiera verme muerta. Ya te lo ha de CARMEN: ¿Que gana con pensar esas cosas? Nada más se hace daño. Tenga
haber dicho. Vieja latosa, ya me tiene hasta el gorro. Ojala se muera. mejor. Tómeselo. Le caerá bien. (Le da una taza con té)
CARMEN: No. Cholita. Lo que pasa es que está desesperada y no ve las cosas Bien. ANCIANA: Ay. Esta amarguísimo. ¿De qué es?
Y la comprendo. CARMEN: ¿Rezamos?
ANCIANA: Cual desesperada. Es la verdad. Cuando viene a asomarse aquí, es con ANCIANA: No me nace. ¿Para qué? Todavía me hicieran caso. Ya estoy cansada de
la esperanza de encontrarme tiesa. Yo se que esas medicinas son caras, el oxigeno pedir siempre lo mismo.
no se diga. No me las compres, mi amor. No tienes ninguna necesidad de cargar CARMEN: Usted no puede saber si le hacen caso ahora. Acuérdese que nadie sabe
conmigo, déjame morir. Vete. Gástate mi dinero en otras cosas. el día ni la hora. Hay que estar preparados. Vamos a rezar. Arrepiéntase.
CARMEN: Per favor, Cholita. No se altere. ANCIANA: Carmen. Si algún pecado cometí. ya lo estoy pagando y con intereses.
ANCIANA: Arturo. Ese si me quería. Era buen hijo, no como este. No se per que CARMEN: Cholita. Vamos a rezar. Deveras que le hace falta.
Dios se lo tuvo que llevar. Digo. si era el caso. se hubiera llevado al otro. ANCIANA: Ya lo dije que no. No insistas. Mejor léeme el periódico o un libro.
(Deniega.) Es que me tiene mala voluntad. No conforme con mandarme tanta CARMEN: Se lo suplico, Cholita. Rece. Para que me quede tranquila. No queda
enfermedad, me tiene aquí. ¡Ya llévame! ¡Ya viví! ¿Qué ganas con tenerme mucho tiempo.
sufriendo? Y no me hace cas Carmen. ANCIANA: Eso quisiera. Que volara.
CARMEN: Tus caminos no son mis caminos. Por algo será. CARMEN: Ay. Cholita. Esta volando. ¿Dónde dice que tiene la carta?
ANCIANA: Ya no quiero vivir. Carmen. Ya basta. ¿Sabes lo que es tener artritis con ANCIANA: En el tocador. ¿Por qué?
Mal de San Vito? ¿Eh lo sabes?, ¿Flebitis? ¿exceso de acido úrico? ¿Un disco CARMEN: Curiosidad. Nunca he vista una carta de esas. (Se dirige al mueble y
desviado? ¿Insomnio, inapetencia neuralgias todo el día, diarrea? No. No lo sabes. busca.)
Eres joven y saludable. Sé que soy una carga. una lata. Que no se hablar de otra
ANCIANA: (Amoscada.) Pues... Lo de siempre supongo. No se culpe a nadie de mi CARMEN: ¿Tiene caso que lo haga, Cholita? Esas líneas que piensa escribir, las
muerte. puedo romper después sin ningún problema. Lo que vale es esta carta de suicidio.
CARMEN: (acabando de leer.) ¿Ya se acabó su te, Cholita? ¿No quiere más? ANCIANA: (Tratando de arrebatársela.) ¡Dámela, infeliz! ¡Diamela!
ANCIANA: Sabe espantoso. Primera vez que pruebo un té como este. CARMEN: Cholita, no me hagas sentir mal. Usted sufre mucho.
CARMEN: (Sonriente.) ¿Entonces qué? ¿rezamos?, ándele. Suponga que hoy se va ANCIANA: ¡A ti que te importa si sufro o no!
a morir. Que mejor que estar tranquilos y preparados. CARMEN: Es por su bien. Así ya descansa.
ANCIANA: Carmen, nunca me hablas hablado así. ANCIANA.: ¡Cínica! ¡Hipócrita! ¡Sierpe! ¡Asesina! Ya siento que el veneno me llega
CARMEN: Hay cosas inevitables, dona Cholita. ¿No quiere que abra la ventana al corazón. La mirada se me nubla. Me quedan pocos minutos de vida. Sádica. Te
para que vea el atardecer? Una nunca sabe si será el último. (Pausa. La anciana regodeas viéndome sufrir, agonizar. Abandonar este mundo en medio de los más
mira con intensidad a Carmen. luego lee la carta que esta sostiene entre las atroces dolores. ¡Maldigo el día en que te conocí! ¡Maldita seas tú y tu
manos y por último la taza de té.) descendencia!
ANCIANA: ¿Que me diste de beber? ¿Qué té es este? CARMEN: Ay, Cholita. Usted siempre tan exagerada. Tenga su carta, ya me voy.
CARMEN: De manzanilla... con insecticida. (Antes que le diga nada.) ¿No que ANCIANA: ¡Huyes para no verme expiar! ¡Cobarde! ¡Cuando menos ten el
quería morirse usted? Pues ande, muérase. A mí la verdad me da mucha pena suficiente valor Para ver terminada tu obra!
verla sufrir. Cada vez que la visito. Salgo con el corazón hecho nudo. Además, ¿no CARMEN: No puedo. Deveras. Tengo cita con el dentista.
es lo que pile diariamente?
ANCIANA: ¡asesina! ¡desgraciada! ¿Y tú quien eres para quitarme la vida? ANCIANA: ¡Ay de mi! ¡Morir como perro! ¡Sola y abandonada! (Llorando.) No
(Gritando.) ¡Miguel! ¡Miguel! quiero morir. No así.
CARMEN: No está. Acuérdese que salió a un compromiso. CARMEN: (Consolándola.) Cholita, por favor. No se ponga así. Mire. ¿Le digo una
ANCIANA: ¡Ifigenia, ven aquí inmediatamente! ¡Ifigenia! cosa y se calma? No hay tal veneno. Le di té de boldo, que es amarguísimo.
CARMEN: Tampoco esta. Hoy es su día libre. ANCIANA: No es cierto. Lo dices para contentarme. Me voy a morir, lo sé.
ANCIANA: ¡No quiero morir! ¡No quiero! ¡Auxilio! ¡Socorro! ¡Me matan! ¡Que CARMEN: En serio. que no. Es más, mire. Yo también voy a beber. (Viendo Ia
alguien haga algo! taza.) Ay, no dejó nada. Que lastima. ¿Y ahora cómo se lo compruebo?
CARMEN: Nadie puede escucharla. Cholita. No se desgañite. Nomas se va a ANCIANA: ¿No era cierto entonces? Lo hiciste para divertirte, para hacerme sufrir.
lastimar la garganta. Que mala eres Carmen. Hacerle eso a una pobre anciana indefensa y enferma.
ANCIANA: ¡No te saldrás con la tuya, criminal! ¡Ahorita mismo le hablo a la CARMEN: No diga eso, Cholita. Yo solo quería hacerla rezar y saber... cosas. Ya las
patrulla para que te encierren! ¡Para que tu nefasto crimen no quede impune! supe. (Viendo su reloj.) Y ya me voy. Con permisito. Que descanse. Deme la carta
CARMEN: ¿Y cómo piensa hacerle, si el teléfono esto abajo? Capaz y se mata en para que no la arrugue. (Carmen pone la carta sobre el mueble y se dispone a
las escaleras. Mejor vamos a rezar. ¿Si? salir.)
ANCIANA: ¡No te me acerques, Borgia de tercera! ¡Hiena! ¡Chacal! Por primera ANCIANA: Carmen...
vez veo tus intenciones. Siempre sospeche algo. Tú y mi hijo se entienden. CARMEN: ¿Si, doña Cholita?
¿verdad? Claro. Yo les estorbo. Quieren quedarse con la casa, con el dinero, con ANCIANA: Vas a venir mañana. ¿Verdad?
todo. Pero les va a salir el palito por el chirrión, porque antes de morir pienso CARMEN: (Sonriendo.) Claro que sí. ¿Por qué no? (Se va Carmen.)
escribir todo esto para que los encierren y los refundan en la cárcel. ANCIANA: Tan buena muchacha. Y yo que llegue a sospechar de ella. Es que luego
¡Septuagenaria muerta por su propio hijo! ¡Él y su amasia lo planearon todo! ¡La los vela platicar mucho. Y él le agarraba la mano. Esas miraditas. (Se queda
sociedad pide cadena perpetua! pensativa. Deniega.) Ay, Chole. Ya ves cosas. Para que te encuentres otra como
ella... (Súbitamente siente un estertor y se lleva la mano a in garganta.)
ANCIANA: (Muriendo.) Ca... Cabrones... (Muere.)
VIEJITA 1: Kikis, cariño. Tu tía quiere oírte declamar. Ya le platique que te
(Música. Entra el presentador.) aprendiste una nueva.
PRESENTADOR: Mamá. ¿No entiendes que estoy ocupado?
PRESENTADOR: VIEJITA 2: Ande. mi amor. Si he venido hasta acá es nomas para verlo a usted.
(cantado) Corazón de polio. Ojitos de engaña veinte. PRESENTADOR: Mama por favor.
Allá en Santa Amalia vivía una joven linda y hermosa como un jazmín ella solita se VIEJITA 1: Nomas una y nos vamos. ¿Si?
mantenía cosiendo ropa para vivir. PRESENTADOR: (Tras pausa. Suspirando.) Está Bien... Con tu escolta de
El mal hermano le dice un día ay, hermanita del corazón ya tu hermosura me rancheros / diez fornidos guerrilleros y en su... /
tiene loco y tu marido quiero ser yo. VIEJITA 1: (Interrumpiendo.) ¡Ay! ¿y el rebozo que? Deja. Ahorita te lo traigo.
La pobre joven quedó asombrada y en el instante le contestó mejor prefiero PRESENTADOR: (Fulminándola con In mirada.) No me voy a poner nada, mama. Y
morir mil veces antes que logres manchar mi honor. ya, hasta. Por favor.
El mal hermano sacó el revolver y en el instante le disparó dándole un tiro en los VIEJITA 1: Pero así te sale mejor, mi vida.
sentidos que todo el cráneo le destrozo. VIEJITA 2: No te hagas del rogar, dulzura. Panquecito de Morelia.
Por ahí preguntan quién había sido luego pregunta la autoridad vinieron gentes PRESENTADOR: No me voy a poner nada, mama. ¡Te lo advierto! ¡Y ya déjame en
de todas partes a ver el crimen de aquel lugar. paz! Uta madre. (La viejita I va y viene con un rebozo y unas enaguas.)
Al juez declara que el había sido yo soy el hombre que la mató vete hermanita VIEJITA 2: ¡Ay, que preciosas enaguas!
vete tú al cielo que yo en la cárcel lo pagare... VIEJITA 1: Deja eso, el color. Le va muy Bien al tono de su piel.
A ver. mi amor. alza una patita. Ahora la otra. (Visten al presentador que está
PRESENTADOR: (Hablado) Contra lo que pudiera pensarse, los criminales son colérico.)
gente común y corriente. Personas como usted o como yo. Y es que en todos VIEJITA 2: Ay, que lindo se ve. Fina. Pero si esta criatura es un querubín.
nosotros está latente un asesino. que solo espera el momento, la situación VIEJITA 1: ¿Verdad que si? Anda. cariño. Te escuchamos.
especial para salir. ¿Quién no ha sentido ganas de matar? Usted señor, ¿no ha
querido asesinar alguna vez a su esposa? Con confianza, díganos... Usted, joven, PRESENTADOR:
¿no ha pensado en estrangular a su maestro de matemáticas? A todos nos habrá Con tu escolta de rancheros diez fornidos guerrilleros y en cuaco retozón que la
cruzado por la mente. En un pleito de transito, un vecino abusivo. Un problema rienda mal aplaca Guadalupe la Chinaca va a buscar a Pantaleón.
en la oficina. Siempre hay un motivo. Una situación limite que detona el...
CRIMEN INTERMEDIO (Mientras declama. las viejitas empezarán in crescendo a desternillarse de risa.)
(Entran dos viejitas.)
Pantaleón es su marido el gañan más atrevido con las bestias y en la lid faz
VIEJITA 1: (Interrumpiendo.) Kikis. Adivina quien vino a visitarnos. Tu tía Queta. trigueña, ojos de moro y unos músculos de toro y unos ímpetus de Cid.
PRESENTADOR: Mama. Me llamo Enrique. no Kikis y estoy ocupado. Guadalupe está orgullosa de su prieto; ser su esposa le parece una ilusión y al
VIEJITA 2: (Empalagosa.) Ay. ven acá preciosidad. A ver, ¿quen quere a este niño? mirar que en la pelea Pantaleón no se pandea, grita ¡Viva Pantaleón!
¿Quen lo quere? Ella cura a los heridos con remedios aprendidos en el rancho en que nació y los
venda en los combates con los rojos paliacates que la pólvora impregnó...
PRESENTADOR: Tía, por favor.
VIEJITA 2: Pero que grandote esta, tú. (Las viejitas ruedan de la risa.) (El presentador no pudiendo soportar más. saca un
PRESENTADOR: Tengo 42 años. tía. Ahora si me permiten... revolver y dispara sobre ellas. Caen muertas.)
PRESENTADOR: Pinches viejas, cabronas. Para que se les quite... (Recuperándose.)
Como les decía. Siempre hay un motivo. A continuación les presentaremos la EL ESTRANGULADOR DE LA NATIVITAS
terrible historia del Estrangulador de la Nativitas, pero antes una canción del
maestro Rafael Elizondo precisamente sobre Landru, un legendario criminal. El (Comedor clase mediero. Dona Cuquita termina de poner la mesa. Son las siete de
moderno Barba Azul. Con su permiso. in mañana. Entra Jorge.)
(Entra Jorge. El presentador en tanto sacara los cadáveres de las viejitas. Música. JORGE: Buenos días. mamá.
Canta Jorge.) CUQUITA: (Seria.) Siéntate. ¿Cómo quieres tus huevos?
JORGE: (Tras pausa.) Como siempre. mama. Revueltos. (La señora suelta un
JORGE: bufido de enojo v le sirve un plato.)
Dignidad en el tesoro estrangulado y más que mitológico el deseo y con cuan JORGE: (Tras pausa.) ¿Qué tienes mama? ¿no dormiste bien anoche?
dulce honor contempla helado estas nupcias de Tetis y Peleo. Ven himeneo, ven CUQUITA: No. Esa maldita manía que tienes de escarbar en las madrugadas en el
¡Ven himeneo veeen! jardín.
Un cadáver tibión y no manido mientras la villa escapa de puntillas es regocijo, es JORGE: No lo hago siempre.
fiesta de sentido donde dura el adiós de las cosquillas. CUQUITA: No... (Tras pausa. Más suavizada.) Hasta eso tienes buena mano. Lo
tienes precioso... Hijo. (Jorge deja de comer para mirar a su madre.)
Los ojos implorantes la boca en do de pecho y los miembros que flácidos CUQUITA: Tu me estas ocultando algo. ¿Verdad?
confiesan esto es sexo. Ven himeneo, ven ven himeneo. JORGE: (Cauto.) No. mama.
CUQUITA: No se qué rayos vinimos a hacer aquí. Tan bien que estábamos en el
El estertor así me las den todas me las arreglo como el rey, paloma y en el pueblo. Allá si hay gente buena. no como aquí. Todo es maldad. chisme. ¿Seguro
azoramiento de mis bodas yo solo me las guise y me las cómo. que no has hecho nada indebido Jorge?
Ah, cocinera no sonaste nunca que tus ansias podrían merecerte a cambio de tu JORGE: Seguro mamá.
espesa vida trunca los asiáticos lujos de la muerte. CUQUITA: Todos somos humanos y como tales podemos cometer errores. Eso no
La posesión es la consumición medita bien, posteridad mi case como satisfacer significa que te vaya a querer menos, Jorge. Eres mi hijo. Lo único que tengo en la
una pasión si la dejas persistir acaso. vida. Entiéndelo. Entre nosotros nunca ha habido secretos.
Solo es perfecto el aniquilamiento apetito secreto de las cosas que rige nuestro JORGE: ¿Que te contaron?
oscuro movimiento por entre lechos que resultan fosas. Los ojos implorantes... CUQUITA: No. Nada. Si tú dices que no has hecho nada, nada entonces. No me
Oh. artífice del canto en vane ladras para tanto placer estorban las palabras hagas caso.
vuelvo al seno del mundo con pávidos gruñidos tus helados senos te tapan los JORGE: Lo que es no tener nada que hacer. Viejas chismosas. Pregúntales que
oídos. tienen que andar espiando en la madrugada.
Brrr. Brrr jui jua, jui jua glo, glo cabalgo en el salado el lecho es una fosa de CUQUITA: ¿Como Babes que es en la madrugada?
himeneos machacados. JORGE: Porque... Es la hora en que me paseo. Sabes que sufro de insomnio. Y
Brrr. Hrrr jui jua glo. Glo responde a mi apetito con una hermosa mueca que vale porque las he visto espiarme.
más que un grito. CUQUITA: ¿Más café?
Los ojos implorantes... JORGE: Así está bien. Gracias.
(Antes de que termine lao canción entrara dona Cuquita con discreción y CUQUITA: (Tras pausa.) ¿tú qué opinas de los homosexuales? ¿De los trasvestis?
preparará una mesa para un desayuno. Finaliza la canción.) JORGE: (Sacado de onda.) ¿Que opino de qué?
CUQUITA: Si. Te caen Bien, te caen mal. Que.
JORGE: No se. Mientras no se metan con uno. CUQUITA: Por un momento tuve la esperanza de que fueras trasvesti, pero no es
CUQUITA: Hay gente que se escandaliza de ellos. Yo no. Los respeto. Son cierto. Es ropa usada. Huele a mujer, Jorge.
personas. Tienen corazón. Son como uno. Mamá han de tener. JORGE: Estas malinterpretando, mama. Si he metido mujeres, si se han
JORGE: ¿Por qué me preguntas eso? desnudado, pero no ha pasado nada de lo que piensas.
CUQUITA: Nomas. Se me ocurrió... Ay. hijo. ¿Te he tratado mal? CUQUITA: ¿Entonces qué? No eres pintor, no necesitas modelos.
JORGE: Por supuesto que no. ¿Qué te traes? JORGE: Las... las he matado, mama.
CUQUITA: No me importa lo que seas. Jorge. Te querré igual. CUQUITA: ¿Qué?
JORGE: ¿Que te dijeron? A ver. Dime. JORGE: Si. Estrangulado. Con estas manos. (Cuquita mira fijamente a su hijo)
CUQUITA: Nada, hijo. Mejor dime tú CUQUITA: (Tras pausa) No… No es cierto, Lo dices para contentarme.
JORGE: Decirte que. No lo entiendo. JORGE: es la verdad. ¿Qué crees que entierro en las madrugadas? ¿por qué crees
CUQUITA: ¿Qué haces en las madrugadas? que está tan hermoso el jardín?
JORGE: (Tras corto titubeo.) Pasear ya te dije. A veces leo, fumo. CUQUITA: (con lágrimas de felicidad.) Ay, hijo. No sabes el peso que me quitas de
CUQUITA: ¿Nada mas? (Jorge mira fijamente a su mamá.) encima. Por un momento pensé lo peor.
CUQUITA: Ya me ha llegado el mismo rumor por varias partes. JORGE: No permitiré que nadie empañe la felicidad de este hogar, mamá, y
JORGE: ¿De? menos una mujer.
CUQUITA: (Con esfuerzo.) De... De que metes mujeres a esta casa. CUQUITA: (secándose las lágrimas) Sí, mi hijito. ¿Qué más te sirvo de desayunar?
JORGE: ¿vas a creerles más a ellos que a mí? JORGE: ¿Todavía quedan torrejas con canela?
CUQUITA: Sabes bien que no. Por eso te pregunto. CUQUITA: Sí mi rey, Ahorita te las traigo. Permíteme. (Doña Cuquita se va a la
JORGE: No he hecho nada... Que pudiera avergonzarte. cocina. Jorge deja escapar un suspiro de alivio.)
CUQUITA: Mírame bien a los ojos, Jorge. Tú no sabes mentir. No a mí. Piensa JORGE: Voy a tener que cambiar de lugar. Qué lata. Tan bien que estaba aquí con
antes de contestar que esta casa no tiene secretos para mí. Que la conozco hasta todo a la mano. Ya sabiendo, es capaz de espiarme y si se llega a enterar que me
el último rincón y que pude haber visto algo... las tiro antes de matarlas, me va a dejar de hablar. La conozco. No podría
JORGE: ¿Entraste a mi cuarto? soportarlo. ¿por qué me pasan estas cosas a mí, caramba? ¿por qué?
CUQUITA: ¿Has metido mujeres a esta casa, si o no? (Pausa, Jorge no soporta la CUQUITA: (entrando) Están bien frías. Como a ti te gustan…
mirada de su madre.) (Se congelan. Música. Entra el presentador)
JORGE: S-si.
CUQUITA: (Como herida por un rayo.) Entonces era cierto. PRESENTADOR (Cantando)
JORGE: Pero no para lo que estas pensando. José mató a Simón. Lo leí por la mañana. Trece balazos le dio. Sin darle tiempo de
CUQUITA: Ay, Jorge. ¿Para qué más puedes meter a una mujer a esas horas? nada.
JORGE: Mama, por favor, escúchame. ¿Crees que te voy a cambiar por... una Lo maté por unas faldas, que me quiso arrebatar, dijo sin sombra de culpa, aquél
cualquiera? torvo criminal.
CUQUITA: No tendría nada de malo. Mucha gente lo hace.
JORGE: Yo no soy toda la gente. ¿Cómo se llamaba la mujer? Inquirió pronta la prensa. No. Las faldas eran mías Yo
CUQUITA: He visto su ropa. Prendas intimas, sus zapatos. Se han desnudado. hijo. solito las compré.
¡Has estado con mujeres desnudas! ¡No mientas más! ¡Has tenido que ver con Y siguieron las noticias. De mil crímenes nefastos. De civiles y milicia. Y de sangre
ellas, no lo niegues! salpicados
JORGE: Te juro que no, mama. Saqué a conclusión. Que al costo yo les paso. Todos tuvieron razón. Para quitarlos
del paso.
ROSENDO: (Asintiendo.) Bastante bien, creo. ¿Qué opinas de mi mujer?
(se animan cuquita y Jorge. Sale el resto de la compañía. Todos cantan) RODRIGO: (Tras vacilación.) ¿De qué?
ROSENDO: De todo. Me interesa saber qué piensas de ella.
COMPAÑÍA RODRIGO: Pues... Es guapa. Cocina bien. (Acorralado.) Casi no la trato. Rosendo.
El pobre mata por hambre, por temor el opulento, el gobierno ya lo saben, lo ¿Para eso me mandaste llamar a estas horas?
mismo del regimiento. ROSENDO: ¿La crees capaz... de engañarme?
Por eso cuando los maten, instálense a meditar. quo motivos tuvo aquel, que los RODRIGO: (Impaciente.) No sé. Te están metiendo ideas. Eso es muy delicado.
puso a descansar. debes tener pruebas.
ROSENDO: ¿Y si te dijera que las tengo? (Rodrigo no contesta. Mira fijamente a
La obra ha terminado, ya con esta me retiro, quiera Dios que no los maten, sin Rosendo.)
tener algún motivo. ROSENDO: Fue terrible, no te creas. Nunca sospeché nada. Mejor dicho. Jamás la
creé capaz. (Alterándose.) Ella engañándome...
HORRENDO CRIMEA PASIONAL RODRIGO: Rosendo por favor., cálmate.
ROSENDO: Te juro que estoy bien. Ya paso lo peor. Maldita traidora. Yo que le di
(Sala en Casa. Se escucha el timbre de la puerta. Acude a abrir Rosendo en pijama lo mejor de lo mejor. ¡Eso no se hace Rodrigo!
y bata. En la entrada aparece Rodrigo. Es de madrugada.) RODRIGO: Y... ¿Sabes con quien?
ROSENDO: Las fotos son muy borrosas. No se distingue bien. Podría ser
ROSENDO: Que bueno que llegaste, Rodrigo. Pásale por favor. cualquiera.
RODRIGO: Vine Lo más rápido posible. ¿Qué es lo que sucede? Me espantó tu RODRIGO: ¿La mandaste vigilar?
llamada. ROSENDO: Te digo que tengo pruebas. De otra manera no hubiera hecho lo que
ROSENDO: Siéntate. Ponte cómodo. ¿te ofrezco algo? hice. Necesito tu ayuda. Rodrigo. No me la niegues por favor.
RODRIGO: Antes dime qué pasa. Te oí muy alterado. RODRIGO: ¿Qué hiciste Rosendo?
ROSENDO: Mh sí. Tengo un problemita. Mira, este brandy está muy rico. ¿Te doy ROSENDO: (Tras pausa. Encogiéndose de hombros.) La mate.
una copa? Tú también te ves muy tenso. La necesitas. RODRIGO: ¿La mataste?
RODRIGO: Oye, no es para menos. Me alarmaste. Son las dos de la mañana, ROSENDO: Si. Se lo merecía. Vieja cabrona. coscolina. ¿Qué crees que me dijo
Rosendo. cuando le ensene las fotos? ¿Y? ¿Cómo que y, desgraciada? ¿Te parece poco? Y
ROSENDO: (ofreciéndole una copa.) Si, lo sé y disculpa. Pero te considero mi que la estrangulo. Te juro que no me arrepiento, pero tampoco quiero ir a la
mejor amigo. Casi un hermano. Sé que harías por mi lo que yo te pidiera. Por eso cárcel. Por qué, si ella tuvo la culpa.
te llamé. RODRIGO: ¿Yo cómo puedo ayudarte?
RODRIGO: No, hombre ni lo menciones. Tú dirás para que soy bueno. ROSENDO: Pensé que lo mejor era fingir un asalto. Ya revolví toda la recamara y
ROSENDO: Pero bebe por favor. Estoy temblando. No sé si de frio o de otra cosa. lo de valor lo puse en este costal. Pensé en tirarlo por ahí o regalarlo, Pero es muy
¿Desde cuándo nos conocemos, Rodrigo? arriesgado, mejor llévatelo tú. Es algo.
RODRIGO: Uh. Como veinte años. Puede que más. RODRIGO: Caray. pues muchas gracias. Pero hace falta revolver aquí.
ROSENDO: Siempre he confiado en ti. Sé que no serias capaz de traicionarme. No ROSENDO: Ahorita me ayudas. Lo que si necesito fingir y muy bien. es que yo
como otros que se dijeron mis amigos y en la primera oportunidad me clavaron opuse resistencia al asalto o sea estar golpeado. herido. Intente pegarme. pero
un puñal en la espalda. Desgraciados. ¿Tú no harías eso, verdad? siempre es difícil hacerse daño a uno mismo. Para eso te llamé.
RODRIGO: (Sonriendo comprometido.) Ay. Rosendo. Cómo crees. Yo jamás. Me RODRIGO: Pero golpearte yo a ti. Si eres mi mejor amigo.
conoces. ROSENDO: ¿A quién más puedo recurrir? Dime.
RODRIGO: Bueno. Si no hay más remedio... RODRIGO: ¿Y hace mucho que la asesinaste?
ROSENDO: Al mal Paso darle prisa. Empiézale. (Rosendo pone la cara para recibir ROSENDO: Tendrá una hora. ¿Por qué?
un puñetazo. Rodrigo calcula y se lo suelta.) RODRIGO: O sea que todavía está calientito el cuerpo.
ROSENDO: (Levantándose.) Más, más. Acuérdate que debe ser muy real. ROSENDO: (Tras pausa.) Supongo.
RODRIGO: Ahí te va. (Más puñetazos.) RODRIGO: Oye, hijo. ¿Y si...? Para hacerlo más real. Que a ella la mataron por
ROSENDO: A ver. (Se acerca a un espejo.) No. Hace falta más. oponer resistencia.
RODRIGO: Mejor con esto. (A Barra un bastón.) ROSENDO: ¿Resistencia a qué?
ROSENDO: (Asustado.) ¿Con eso? RODRIGO: Digo. Luego hay rateros que hacen otras cosas. ¿Me entiendes, no?
RODRIGO: Es que va me duelen los puños. Agarra la onda. No estoy ROSENDO: Perfectamente. pero como crees. Muerta, pero es mi vieja.
acostumbrado. RODRIGO: Lo hago por tu bien.
ROSENDO. No se te vaya a pasar la mano. Mejor no. ROSENDO: No te sacrifiques tanto.
RODRIGO. Como crees. ¿Listo? RODRIGO: (Tras pausa. Viéndolo .fijamente.) ¿Sabes qué? Te falta sangrar más.
ROSENDO: (No muy animado.) Bueno. (Lo agarra a bastonazos.) ROSENDO: (Asustado.) No. Rodrigo. Ya no. Te juro que así estoy bien. (Rodrigo
ROSENDO: Ya. ya. toma otro trago.)
RODRIGO: No, todavía te falta. Debe ser una putiza. RODRIGO: (Ebrio.) No. no. Debe ser más real. Es per tu bien, carnal.
ROSENDO: Ya me duele todo. ROSENDO: ¡Te digo que no! ¡Ya basta! ¡Rodrigo por favor suelta ese bastón!
RODRIGO: Ni modo. es el chiste. No quieres ir a prisión. ¿Verdad? ¡Suéltalo!
ROSENDO: No... (Rodrigo se acerca Y le suelta otros bastonazos. Rosendo cae inconsciente.)
RODRIGO: ¿Entonces? Es por tu bien. mano. RODRIGO: Te debería de matar, cabrón. Nomas porque eres mi mejor amigo. Y a
ROSENDO: (Resignado.) Ándale. pues. (Le suelta otra andanada de bastonazos. los cuates no se les mata. No es onda. (Comienza a meter objetos de valor en el
Rosendo apenas v puede sostener en pie.) costal.)
ROSENDO: ¿Ya? RODRIGO: Haberla estrangulado. A ella, tan dulce. Me cae que ganas no me faltan
RODRIGO: (Examinándolo.) Mh. Creo que Si. aunque no has sangrado lo de denunciarte. pero la amistad es la amistad. Ahora que... (Pensativo.) Esas
suficiente. fotos. ¡Hijo! ¿Serán mías o...? No me las mostro. Pinche vieja caliente. ¡Donde me
ROSENDO: No puedo más. De veras. Otro madrazo y caigo muerto. hayas engañado, veras!
RODRIGO: Ahora hay que amarrarte. (Busca con que.) Con este cordón de
persiana puede ser. (Lo ata.) FIN DE LA OBRA
ROSENDO: Ay. espérate. Me estas lastimando.
RODRIGO: iOh! ¿Quieres que sospeche la policía? ¿Verdad que no?
ROSENDO: Apretaste muy fuerte. Casi no siento las manos. Se me vayan a
gangrenar.
RODRIGO: No. hombre. Para nada... Deja echarme otro trago.
(Bebe. Mira la copa.) iUy! Estoy dejando huellas por todas partes. habrá que
limpiarlas... ¿Qué piensas decir?
ROSENDO: Que alguien entró por la cocina. Que oí ruidos y al bajar me golpearon.
RODRIGO: Tendré que romper un cristal para hacerlo mas creíble. (Hacienda un
ademan de lastima.) No debiste matarla. Rosendo. Estaba muy bien tu señora.
(Rosendo no contesta y mira a Rodrigo con cierto malestar.)