SISTEMA PREVENTIVO DE DON BOSCO
CONTEXTO HISTÓRICO DE SU NACIMIENTO Y PRINCIPIOS EDUCATIVOS
Jóvenes pobres en Turín
En este tiempo Don Bosco conoció más de cerca la ciudad de Turín y descubrió la pobreza y
abandono de muchos de sus jóvenes. La ciudad contaba con 125 mil habitantes, de los cuales unos
30 mil eran pobres, Entre ellos había: vendedores ambulantes, vendedores de fósforos,
distribuidores de volantes, lustrabotas, limpiachimeneas, mozos de café, picapedreros, albañiles,
estucadores, adoquineros, enladrilladores , entre otros. Don Cafasso invita a don Bosco a visitar a
los jóvenes de la cárcel. De a poco va conociendo la realidad de la ciudad y va tomando conciencia
de ello. El delito más común era el robo que lo hacían por hambre o por envidia de otros. El año
1846 don Bosco asistió a la ejecución de un condenado a la horca. Don Bosco le perdonó los
pecados en una confesión y le dio la comunión. En el momento de la ejecución Don Bosco perdió
el conocimiento y se desmayó. Según consejo de don Cafasso nunca más asistió a una horrible
ejecución de un condenado al patíbulo.
Luego de este triste sucedo don Bosco se dedicó por entero a formar Oratorios en Turín para
educar a la juventud perdida. En 1850 ya había unos 15 de estos oratorios fundados por San Felipe
Neri.
LAS DIVERSIONES EN EL ORATORIO
Como educador de los jóvenes Don Bosco cultivó los juegos, la música y los paseos.
Los juegos
En cuanto a los juegos y a los ejercicios físicos demostraba dotes especiales. Como joven, realizaba
saltos peligrosos, caminaba en una posición invertida; como acróbata, saltaba, corría, bailaba
sobre una cuerda. Su biógrafo don Lemoyne recuerda que a los 53 años en 1868 desafió a unos
800 jóvenes en el patio del Oratorio a una carrera y salió ganando.
Una de las preocupaciones principales era dotar al Oratorio de bochas, y espadas de madera, de
zancos y de los primeros instrumentos de gimnasia. Los muchachos se empeñaban en toda clase
de juegos: careras, saltos y competencias movidas. En los juegos a veces participaba el mismo don
Bosco y el entusiasmo llegaba al extremo del esfuerzo y la alegría. Los recreos eran momentos de
distinción y de renovación corporal para seguir el trabajo o el estudio; eran también una expresión
de la alegría juvenil y de libertad personal.
Una de las frases favoritas que propiciaba don Bosco era: “Sé alegre”, invitando indirectamente a
jugar. La experiencia le enseñaba a cada rato que, donde no se juega reina el aburrimiento y el
ocio que son malos consejeros. Mientras que la alegría del juego mantiene y desarrolla la
rectitud, la confianza y el equilibrio.
Solía repetir a sus alumnos con San Felipe Neri (1515-1595) “a su debido tiempo corran, salten,
diviértanse cuanto quieran, pero no cometan el pecado”.
A sus jóvenes les dijo un día: “Estoy contento de que uds. se diviertan, que jueguen, que siempre
estén alegres; éste es un método para hacerse santos como san Luís”.
Don Bosco y la música
La música fue otro método que lo apasionaba a Don Bosco para la educación. Como buen italiano
amaba el canto. Tenía una buena voz como tenor. Como estudiante en Castelnuovo aprendió algo
de violín, piano y órgano. Tenía los conocimientos suficientes como para estar en grado de
componer alabanzas religiosas y dársela a sus jóvenes. En 1845 empezó a hacer cursos de canto a
un grupo de muchachos. Con la ayuda de dos sacerdotes (Nazi y Chiatellino) enseñó música vocal
y alcanzó a crear coros de canto gregoriano y polifónico. Durante los paseos en las cercanías de
Turín los muchachos cantaban canciones acompañadas de un tambor, una trompeta y una
guitarra. En 1855 Don Bosco creó la banda musical entre los alumnos artesanos. En un principio
contaba con solo 12 instrumentos. Pero, para el año 1864 ya eran cerca de 30. Decía él: “Un
Oratorio sin música es un cuerpo sin alma”.. La música es un secreto para el éxito de una buena
educación.
El teatro
Otra actividad que cultivó Don Bosco en su Oratorio fue –sin duda- el teatro. El 29 de Junio de
1847 los oratorianos representaron una comedia graciosa titulada “Un Cabo de Napoleón” que
tanto agradó e hizo reír al mismísimo Arzobispo Franzoni.
Desde 1849 el joven Carlos Tomatis preparaba espectáculos de títeres para ocupar a los internos,
los domingos en la mañana cuando Don Bosco confesaba a los externos. Desde 1851 se
empezaron a representar farsas o pequeñas comedias y academias poéticos-musicales. Don Bosco
buscaba como fines del teatro: distraer, instruir y educar. El prefería las obras alegres y que hacen
reír. Evitaba las tragedias y los dramas sentimentales o violentos y todo lo que fuera chabacano y
de mal gusto para los espectadores
Paseos y Excursiones
Don Bosco, sacerdote educador, encontraba en los paseos y excursiones un instrumento ideal de
formación. Cultivó desde el principio los paseos y las peregrinaciones a santuarios. En las
Memorias del Oratorio se habla en forma pintoresca se sucesos como éste:”el bocadillo que se
llevaba, la subida hasta la basílica en compañía de don Bosco, que motaba un caballo jadeante, la
cacofonía de los instrumentos musicales, la alegría de los muchachos, cansados de reír, de jugar,
de cantar y de gritar y el voraz apetito de llegar.”
Otros paseos se realizaron fueron: uno en el Monte de los capuchinos , otro a Susa, otro a la
abadía benedictina de San Miguel y otro paseo fue a la Cárcel La Generala de Turín, en donde –
siempre con el permiso de don Bosco- los presos de la cárcel se fueron a dar un DIA de libertad
fuera de los barrotes del nosocomio. Al regreso- estaban tan alegres y contentos los presidiarios
que hasta se habían olvidado de podían escaparse y no regresar más a la cárcel. Estas excursiones
provocaban mucho entusiasmo y alegría entre los jóvenes.
Los talleres salesianos
En el año 1853 comenzaron los talleres para aprender zapatería y sastrería. Los primeros
maestros fueron Don Bosco y su madre Margarita. En 1854 se inició el taller de Encuadernación.
En 1856 el taller de Carpintería y mueblería. En 1861 empezó el taller de imprenta donde se
imprimieron “las Lecturas Católicas”. En el año 1862 se abrió el taller de cerrajería, precursor de
los talleres de mecánica. Don Bosco encontró muchas dificultades para mantener los talleres y
busco diversas formas para lograr sus fines. Como la cosa no iba según los pensamientos de don
Bosco, él mismo tomó la responsabilidad moral y administrativa de los talleres, dejando a los jefes
instructores solo la formación profesional de los aprendices. Entonces se le ocurrió una idea
genial: de entre los mejores alumnos y personal que tenía a su cargo formó un grupo de personas
a las que él los llamó “hermanos Coadjutores” o religiosos laicos, competentes con sus diversos
oficios y que buscaban la formación y la educación profesional de los jóvenes.
EL SISTEMA PREVENTIVO
Don Bosco llamó “Sistema Preventivo” a su método para educar a los jóvenes y adolescentes. Ya
en su sueño de los 9 años se le mostró el campo de su misión: los jóvenes y se les mostró el
método: “No con golpes sino con la mansedumbre y la caridad deberás ganarte a éstos tus
amigos”. Y doña Margarita Occhiena -su madre- educó con sabiduría en su corazón los
fundamentos de los valores evangélicos. La figura de un San Francisco de Sales despertó en el
joven Juan Bosco el interés por imitar su bondad: “La caridad y la bondad de San Fco. de Sales
serán mi nombra” se había propuesto el día de su ordenación sacerdotal. El sacerdote don José
Cafasso- que luego será su director espiritual- lo llevará a conocer la juventud pobre de Turín de
1840, también a los muchachos encarcelados y lo preparará en la pastoral entre los jóvenes en el
Colegio Eclesiástico. Don Bosco- estando en el Oratorio- procuró educar a los jóvenes usando estas
tres fáciles palabras: RAZÓN – RELIGIÓN – AMABILIDAD y así aprendió en la práctica educativa
una pedagogía real y efectiva. Y así pudo escribir modelos de su pedagogía que fueron: Domingo
Savio, Miguel Magone y Francisco Besucco presentando directivas ideales de su método
educativo.
PRINCIPIOS EDUCATIVOS:
1.- RAZÓN: la “razón” en la que Don Bosco cree como don de Dios y el quehacer del educador
señala los valores del bien, los objetivos que hay que alcanzar y los medios y modos que hay que
emplear. La razón invita a los jóvenes a una relación de participación de los valores captados y
comprometidos. El educador moderno debe saber leer con atención los signos de los tiempos a fin
de individualizar los valores emergentes que atraen a los jóvenes: la paz / la libertad / la
solidaridad / la justicia / la comunión / la promoción de la mujer / el desarrollo y las necesidades
ecológicas.
2.- RELIGIÓN: este segundo término indica que la pedagogía de D. Bosco es “trascendente” en
cuanto que el objetivo último de su educación es “formar creyentes”. Don Bosco solía decir que,
los pilares del edificio de la educación son la Eucaristía y la Penitencia, de devoción a la Smma.
Virgen, el amor a la Iglesia y a sus pastores. Su educación es un itinerario de oración, de liturgia, de
vida sacramental y de dirección espiritual.
3.- AMABILIDAD: El amor se traduce en la dedicación del educador como persona totalmente
entregada al bien de los educandos, estando con ellos en el patio, dispuestos a afrontar sacrificios
y fatigas por cumplir su misión. Había dicho don Bosco: “aquí me siento bien con vosotros, mi vida
es precisamente estar con vosotros”. “Lo importante es no solo querer a los jóvenes, sino que
ELLOS SE DEN CUENTA de que son queridos “. El educador no solo es visto como “superior” sino
también como “padre, hermano y amigo”. Don Bosco se complacía en utilizar el término
“familiaridad” para definir como tenía que ser el trato entre educadores y alumnos.