INTRODUCCIÓN
Al hablar de agroindustria necesariamente se debe tener presente la relación o
vínculo que existe entre dos de los considerados sectores tradicionales de la
economía: uno generador de materias primas y otro transformador de materias
primas y productor de bienes finales.
Este vínculo implica una relación directa del sector agropecuario y del industrial y
conjuntamente determinan la conformación de la Agroindustria, que como sistema
requiere de condiciones naturales, económicas, sociales y políticas para su
desarrollo, las cuales constituyen el eje que dinamiza y articula las actividades
económicas.
Las condiciones naturales implican entornos o escenarios que geográficamente
deben contribuir a la expansión, desarrollo e integración del sector agropecuario
con el industrial,
TENDENCIAS DE LA AGROINDUSTRIA PATRONES E IMPACTO EN EL
DESARROLLO
La agricultura y la industria han sido consideradas tradicionalmente como dos
sectores separados tanto por sus características como por su función en el
crecimiento económico. Se ha estimado que la agricultura es el elemento
característico de la primera etapa del desarrollo, mientras que se ha utilizado el
grado de industrialización como el indicador más pertinente del avance de un país
en la vía del desarrollo. Además, se ha solido afirmar que la estrategia adecuada
de desarrollo es la que permite pasar más o menos gradualmente de la agricultura
a la industria.
Para llegar a conocer el impacto de las agroindustrias en los siguientes apartados
se trata de analizar, desde diferentes ámbitos el modelo de las agroindustrias y
poder ofrecer una visión general del alcance de la situación.
La industrialización de la agricultura está paralelamente asociada durante la
historia con la revolución industrial. El sector de la agricultura se engloba dentro de
este proceso de industrialización mundial, y con todo lo que esto lleva consigo,
como son la concentración de la riqueza, extensión de la pobreza, desequilibrio y
desigualdad social y el inevitable deterioro ambiental.
Los sectores de la agricultura y la industria, que hasta el momento se
desarrollaban por caminos paralelos, empiezan a coincidir en un mismo punto y a
derivar en las agroindustrias gracias a un contexto, unos mecanismos y en
definitiva un sistema que potencia y que ayuda a que ese desarrollo genere
resultados obviando las consecuencias para la economía local y en desarrollo de
cada país.
El sector de la agricultura siempre ha sido el más importante dentro del sector
primario en la economía española, hasta los años cuarenta, más de la mitad de los
españoles activos trabajaban en el sector agrario.
A nivel mundial el impacto de las agroindustrias ha sido un proceso en el que los
países promotores de la agroindustrialización se han implantado y han
aprovechado las condiciones de países en vías de desarrollo o en los que el
capital extranjero era promovido por los mismos estados.
El concepto de agroindustrias hace referencia a la sub-serie de actividades de
manufacturación de las que se elaboran materias primas y productos intermedios
derivados del sector agrícola. Supone la transformación de productos procedentes
de la agricultura, la actividad forestal y la pesca.
Es evidente que una parte considerable de la producción agrícola se somete a un
cierto grado de transformación entre la cosecha y la utilización final. Y es en este
proceso de transformación donde intervienen toda clase de agroquímicos,
pesticidas, compuestos alcalinos o ácidos que llegan a los afluentes, se depositan
también en las tierras cultivadas y contaminan la atmósfera.
A parte del material utilizado en la transformación de las materias primas, existe
un aspecto considerablemente importante que son las prácticas en cuanto al uso
de la tierra y la cantidad de materia prima necesitada por el sector de la
agroindustria, su manejo de la tierra, el agua y sus sistemas de producción ligados
necesariamente al sistema económico que dirigen los mercados.
Las agroindustrias provocan con su ritmo, sus métodos y su dependencia
tecnológica la huella ecológica descrita anteriormente. Esta huella ecológica se
produce directamente en los países subdesarrollados donde las importaciones
generan impactos sociales y medioambientales allí donde se producen.
El modelo en el que las agroindustrias se han podido desarrollar es un modelo
neoliberal, y que abarca todos y cada uno de los integrantes en el sistema
económico actual.
El desarrollo sostenible de la economía agroindustrial consiste en la mejora de los
procesos implementación de tecnología que apoye la preservación del agua y del
suelo, que optimice el uso de los recursos naturales permitiendo entre ellos hacer
un proceso de reciclaje y reutilización de los desperdicios. Esto permite que cada
productor llegue alcanzar su mayor sueño “lograr hacer producción de escala con
productos de calidad para hacer negocios de comercio exterior”, es decir,
exportación.
Cabe destacar que en los ejemplos mencionados dentro de sus políticas y
estrategias de desarrollo sostenible de los sectores agroindustrial han incluido la
educación como pilar y base fundamental de dicho proceso de transformación. En
donde el hacer carrera y vida profesional en el sector agroindustrial es un atractivo
y un negocio sostenible y de impacto social.
El análisis de escenarios permite observar las posibilidades futuras y las
tendencias de desarrollo bajo diferentes entornos; destacando la capacidad de
superar las dificultades del presente y convertirse en una región competitiva al
desarrollar sinergia entre gobierno, academia, empresas y comunidad rural.
Se concluyó que hay desconocimiento general sobre la importancia de la
agroindustria y el protagonismo estratégico que ésta puede desempeñar en el
crecimiento agroeconómico y social. Finalmente, las tendencias tecnológicas para
el desarrollo del departamento, se centran en el sector agropecuario,
Para un proceso dinámico de agroindustrialización, la estrategia de cadenas
productivas es un camino que hay que estimular y ampliar a los múltiples sistemas
productivos agrícola-pecuarios. Las políticas actuales, por su carácter coyuntural,
restrictivo y las limitaciones de recursos para financiarlo, si bien deben ser
aprovechadas, no es la solución proporcionada a la magnitud de la crisis. Este
proceso deberá ser más dinámico a partir de los tratados de libre comercio
suscritos con varios países, donde no sólo se deberá hacer recuento de las
amenazas sino de las oportunidades.
Se trata, entonces de analizar el rol que la agroindustria puede desempeñar en el
desarrollo económico del país y de la agricultura; estudiar cómo están cambiando
actualmente las condiciones del desarrollo agroindustrial en todo el mundo, como
consecuencia de las nuevas políticas y regímenes comerciales y de la evolución
tanto de la tecnología como de las modelos del consumo de alimentos. Donde hay
que poner énfasis en la internacionalización creciente de las operaciones
agroindustriales, en particular debido a la importancia cada vez mayor de las
actividades de capital internacional, así como la función de las empresas
multinacionales en este proceso. Por tanto, vale examinar los elementos de un
entorno normativo propicio, para promover la agroindustria y garantizar que el
sector aporte la máxima contribución al desarrollo económico
En diversos países el desarrollo de la agroindustria ha permitido el crecimiento de
la competitividad. Esto, debido a que amplía la gama de productos disponibles de
un país hacia el mundo. Es así como se consigue la penetración de nuevos
mercados con productos de calidad que se hayan desarrollado mediante
modernos procesos productivos y estrategias óptimas para el cumplimiento de los
estándares internacionales.
El papel de la agroindustria
La agroindustria es un medio básico para transformar productos agrícolas frescos,
para impulsar el sector manufacturero como fuente de exportación, y una
condición para la seguridad alimentaria y nutricional. Este sector ha evolucionado
hasta llegar en nuestros días a concebirse como un proceso productivo de
transformación que abarca la previsión de insumos, bienes y servicios de la
producción agropecuaria; el procesamiento de los productos pecuarios, y la
distribución de los mismos para el consumo final como bienes intermedios.
En los últimos años son de reconocimiento general, los grandes avances y
desarrollos tecnológicos incorporados en algunas de las actividades del sector
como la industria láctea, la de cárnicos, y en especial, la avícola y porcícola, las
cuales han tenido un efecto directo sobre la industria de concentrados para
animales. Sin olvidar la industria panificadora y el alto crecimiento de la de jugos,
sobre la base de frutas, producción que compite con el agua y las gaseosas.
En esa medida los desarrollos agroindustriales resultan una estrategia capaz de
integrar los anteriores factores, por su capacidad de mejorar y garantizar la
producción y la seguridad alimentaria; de promover la capacidad empresarial y
nuevas estructuras organizacionales; de promover la innovación y el desarrollo
tecnológico; de amplificar mejoras de las condiciones productivas y sociales de la
población rural; de brindar posibilidades de articular e integrar territorialmente el
campo y la ciudad; de generar alianzas estratégicas entre lo público-privado y
redes de apoyo a las cadenas productivas; y, algo muy importante, racionalizar el
uso y aprovechamiento de los recursos naturales.
El desarrollo de nuevos productos implica asimilar, mejorar e instalar nuevos
procesos de tendencias tecnológicas; consecuentemente, la incorporación de
estos procesos y equipos debe ser el resultado de un estudio riguroso de
selección de alternativas, para el logro de unas determinadas características o
presentación del producto.
La agroindustria al ocupar el centro de la cadena agropecuaria, hace necesario
examinar tanto la explotación agropecuaria como fuente de suministro de las
materias primas, y la salida de los productos elaborados, que se espera tengan
más demanda de parte de los consumidores.
La agroindustria desempeña un papel importante en las economías de los países
de bajos ingresos y descienden en importancia a la mayor industrialización del
país. La transformación de alimentos no sólo representa una fuerza reactiva, sino
que también genera una demanda progresiva en el sector agropecuario, por
mayores y diferentes productos