Análisis de José Cadalso
Fue un militar español, muerto prematuramente en combate y un valioso literario,
recordado por sus obras, los Eruditos a la Violeta, Noches Lúgubres y Cartas Marruecas. Las
cartas marruecas proponen tratar el carácter nacional es decir el problema de España, la
observación e interpretación de la vida contemporánea ocupan una gran parte de las cartas
marruecas que utilizan la carta de una manera renovadora y original. La época en la que
Cadalso vive con sus peculiares costumbres ciudadanas es objeto de análisis, las cartas
presentan distintos niveles estilísticos, predomina ciertamente en tonos positivos propio del
género epistolar, pero hay además otras cartas o fragmentos de cartas en las que se alcanza
una dimensión narrativa. Todas estas se recogen y forman un libro que está compuesto por
las cartas entre personajes ficticios que intercambian su correspondencia y que actúan como
remitente y destinatarios, estos son: la cell que una grave que llega a España como miembro
de la dimensión diplomática en su país, niño Núñez es español cristiano y amigo de Hasél
Iván Vélez y un amigo sabio moro y también amigo de Hasél, de las 90 cartas más de los dos
tercios son las que Hasél envía a Ben Belén ocho son respuestas de Hasél y tres son al niño,
mientras que el niño envía cuatro cartas a Vélez, seis a Hasél y tres son respuestas de Hasél
al niño.
El género adoptado no es original ni ha sido tampoco elegido arbitrariamente, permite la
posibilidad de ofrecer distintos puntos de vistas, dos son musulmanes concretamente
marroquíes y el tercero español y cristiano, la elección de los dos extranjeros no es tampoco
casual se trata precisamente de ofrecer las impresiones que ante España recibe quien viene
con la mirada limpia y ajena a perjuicios nacionalistas.
En esta correspondencia se trata de las agitaciones de España y de los españoles, pero
cadalso prudente con la censura evita tratar dos temas centrales, la religión y la política. Sin
embargo, describe la corrupción de los políticos y el nepotismo, elogia al patriotismo y a los
borbones al mismo tiempo que ataca a los Habsburgo por tomar más en cuenta sus
ambiciones personales que el bienestar de la nación, defiende las corridas de Toros y las
instituciones del matrimonio, de la familia y fulmina a los malos traductores y a todos
aquellos que desconocen el uso correcto de su lengua.
La literatura del siglo XVIII quedaría incompleta sino mencionamos la contribución
inigualable de José Cadalso. Como sus contemporáneos cultivo casi todos los géneros, pero
nos vamos a ocupar de su contribución como prosista.
José Cadalso Vásquez fue el segundo hijo de una familia vasca, aunque nació en Cádiz en
1741, su padre tenía un pequeño comercio en américa, ahorro lo suficiente para enviar a su
hijo a una buena escuela y que pudiera viajar. Su madre murió al nacer él. Cadalso se crio
bajo las influencias de su tío Mateo Vásquez profesor y rector del colegio jesuita que está en
Cádiz donde paso a estudiar durante sus años formativos. Cuando tenía nueve años ingresa
en el colegio Louis Le Grand de Paris, una institución también Jesuita que fue unos de los
mejores centros de educación en toda la Europa y donde estudio Humanidades y Ciencias.
En 1758 vuelva a Madrid en donde estudio durante dos años en el Real Seminario de Nobles
de Madrid dirigidos por los jesuitas. Realizo sus primeros viajes en Europa cuando estudiaba
aun en Paris, viajes que fueron decisivos para el desarrollo de su personalidad y su estancia
en los países como Inglaterra, Francia los Países Bajos y Alemania le resulto provechosa para
así entender las costumbres, la cultura la política, las leyes, y la literatura de estos lugares.
Su padre falleció después de su regreso e ingreso al Regimiento de Caballería de Borbón
para la campaña de Portugal 1762. Continuo su carrera militar hasta su muerte en Gibraltar
1782 y alcanzó el grado de coronel antes de su muerte. En 1766 fue nombrado Caballero de
la Orden Militar de Santiago.
La carrera Militar de cadalso se entrelaza con su obra literaria. Sus primeros inscritos
poéticos aparecieron entre los años 1762- 68 en los cuales pasaba temporadas en distintas
guarniciones en Madrid.
Durante estos años escribió su calendario manual, un panfleto satírico, en el que se burla de
las costumbres de los aristócratas de Madrid a causa de este manuscrito tuvo novedosos
problemas con la nobleza de la ciudad.
Tal revuelo hizo que tuviera que dejar la capital, como después comentara en su poema “A
las Ninfas de Manzanares”. Este destierro fue un episodio muy amargo en la vida del
escritor, no fue solo un fracaso en la vida militar, sino que coincidió con un importante
fracaso amoroso.
De esta época difícil de su vida se fecha “Ocios de Juventud” una colección de protestas
apasionadas contra el tormento de hombres, de mujeres y de la suerte en la vida. Después
de su destierro que fueron por seis meses, se incorporó a su regimiento en Aragón y regresa
a Madrid en 1770 como secretario del consejo de guerra. Reestableció sus contactos sociales
y permaneció en la corte hasta 1773. Durante esta época se enamoró apasionadamente de
María Ignacia Ibáñez, la actriz, que había llegado de la corte desde Cádiz en 1768. Esta actriz
represento el don sancho de García una pieza teatral que había escrito Cadalso en enero de
1771 en el teatro de la cruz, pero la obra no tuvo mucho éxito. No obstante, la actriz
deseada por muchos personajes de la nobleza y de la política, acabo correspondiendo la
pasión de Cadalso, pero la unión entre los dos se consideraba inmoral ya que la profesión de
ella era considerada inmoral. La actriz murió poco después y la desesperación y el
sufrimiento por los que paso Cadalso están, afirman los críticos, detrás de mucho de los
detalles autobiográficos de su obra “Las Noches Lúgubres”. Es ciertos que contienen tanto
elementos de ficción como elementos de la vida real. Mantuvo correspondencia con la
duquesa de Benavente por el resto de su vida.
El segundo destierro, en 1773 fue ordenado a incorporarse a su regimiento en Salamanca lo
que el considero casi como un destierro. Allí hizo amistades con los literatos y los
estudiantes de la universidad y organizo tertulias académicas en su residencia donde
discutió obras con personajes como Córner o Ramón Casera.
Tuvo mucha influencia sobre la escuela Salamantina de la época. Los años entre 1770 y 1774
fueron los años más productivos dentro de la carrera de Cadalso. Presento su obra Don
Sancho García la única de sus piezas teatrales que fue llevada al escenario fue publicada bajo
su seudónimo de Juan Del Valle.
Compuso también más tarde “Los Eruditos a al Violeta”, una sátira en donde se burla del
público como respuesta al fracaso de un drama previo que la audiencia había rechazado
Publico esta vez bajo el seudónimo José Vásquez y logro un enorme éxito.
Escribió muchas otras obras durante este periodo como la linterna mágica pero no llego a
imprimirlas por una amplia gama de razones, entre estas razones se destacan el rechazo de
sus superiores militares en lo relativo a su trabajo literario o que consideraba al país como
un ente no preparado para recibir sus obras.
En 1774 trato de imprimir “Las Cartas Marruecas”. Había venido escribiéndolas desde 1768
pero los censores de la Real academia solo decidieron publicarlas después de realizar
algunos cambios.
Las cartas eran una crítica de la sociedad española, que no sabía cómo apreciar la literatura,
las cartas ya estaban en circulación antes de su publicación y antes de la muerte de Cadalso,
fueron leídas en la fonda de san Sebastián y publicadas en partes por la revista Correo de
Madrid, aunque no se sabe quién se las había enviado. Fueron más tardes publicadas
enteramente como un libro a fines de 1788. Con el objetivo de obtener un ascenso en su
carrera militar se ofreció voluntario para la marina y visito Gibraltar.
La desilusión que sintió por su carrera militar y su pesimismo creciente que le acentuó el
interés en los asuntos públicos le empujaron a escribir el “nuevo sistema de táctica”,
disciplina y economía para la caballería española durante los últimos días de su estancia en
Extremadura.
Sus solicitudes para obtener este acenso fueron negadas y murió en 1782, un mes después
de ser nombrado Coronel. Se cree que escribiera” La Numantina” pieza teatral, durante su
estancia en Extremadura, pero esa obra se ha perdido junto con su diario reservado.
Mucha parte de su producción literaria tuvo que sufrir la censura existente en la España de
la época. No obstante, las obras que publico y las que fueron impresas después de su muerte
poseen la agudeza satírica tan representativa de la Literatura neoclásica de la época
dieciochesca.
Estudio de sus obras especialmente sus cartas marruecas.
La parte más importante de la producción de la obra de Cadalso se ve en sus escritos
prosaicos. Lo eruditos a la violeta se hizo popular al ser de las pocas obras que se publicó
antes de su muerte. Esta obra fue publicada en 1722 y su difusión obligo a cadalso a escribir
el suplemento al papel titulado “Los eruditos a la violeta” publicado el mismo año, del
mismo tono es “el militar a la violeta” que publico póstumamente en Sevilla. Ese texto se
centra en la burla de aquellos que pretenden saber mucho sin estudiar, Cadalso quiere decir
que hay una diferencia entre los eruditos que trabajan y estudian para ganar conocimiento y
los eruditos a la violeta. Como las mujeres de la aristocracia que fingen saber asuntos
inteligentes y los discuten con mucha superficialidad como si fueran el ultimo peinado o el
nuevo vestido.
La obra contiene 7 lecciones una para cada día de la semana que un profesor da a los
estudiantes.
La primera: trata de una idea general de la ciencia y las cualidades que los estudiantes deben
tener, las otras tratan de la poesía, la retórica, la filosofía antigua y moderna, el derecho
natural, las ciencias matemáticas.
La estructura de Cadalso es muy aparente sin trucos de metáforas. La obra “Las Noches
Lúgubres” llena de sentimentalismo y belleza estética vino a considerarse como el precursor
del romanticismo español.
Las cartas Marruecas
No alcanzaron la popularidad de los eruditos a la violeta ni gano en popularidad
posteriormente como las noches lúgubres. Fueron escritas probablemente entre 1768 y
1774. Fueron criticados por los contemporáneos de Cadalso que creían que el talento del
escritor y el tema de que tratan eran ampliamente mejorables. Algunos críticos de la época
decían que eran las mejores de todas las escrituras de nuestro autor. Fueron traducidas al
francés en 1808 y unos fragmentos al inglés en 1825. En los Estados Unidos se utilizaron
como textos en Universidades como Harvard. En el siglo XIX muchos investigadores y críticos
se ocuparon de la obra de Cadalso.
La generación del 98 le venero como el precursor de sus ideas y escribieron sobre la
polémica que rodeo la enseñanza de español utilizando el texto de Cadalso como texto
primario.
A la vez que su fama crecía, también creció la idea de que sus cartas eran una imitación de
las cartas persas de Montesquieu y la polémica continua hasta hoy.
Las cartas Marruecas, son cartas de correspondencias escritas entre tres hombres, dos son
marroquís, Gazel y Ben- Beley y el otro es un español, Nuño. El Gazel de Cadalso viajo por su
cuenta y le escribió las impresiones de sus viajes a su viejo Maestro Ben- Beley y a su amigo y
confidente español, abordan temas como por ejemplo la enseñanza universitaria los abusos
de la filosofía escolástica, el abandono del material en la política de las ciudades, la falta de
protección a las ciencias con su consiguiente atraso la inutilidad social de la clase noble y la
vana estudiante, y la vana educación de sus hijos, la falsa de los triunfos militares, el
abandono de la agricultura, la corrupción administrativa, la ambición de los políticos solo
atentos a su propia fortuna.
La visión de Cadalso al contrario que Montesquieu es no se basa en la teoría del
entendimiento de la filosofía racionalista, sino en sus propios sentimientos y dolor en frente
de la condición deplorable de su país.
De allí, salta el aspecto romántico de su prosa que no es propiamente neoclásica. Quiere que
el lector descubra y aprecie el ser verdadero de España que no necesariamente se puede
explicar por la filosofía ilustrada. Mientras que Montesquieu critica al pueblo francés basado
en los conceptos abstractos, Cadalso hace lo mismo con el pueblo español basándose en las
dimensiones humanas.
Las cartas están escritas sin un plan determinado, según afirmo Cadalso, no pretenden ni
criticar ni alabar al país, solo tratan de dar una idea equilibrada de todo lo que ve Gazel en su
viaje. Cadalso tiene un ideal estilístico en su prosa que le hace adecuar cada palabra y frase
al sentimiento que pretende expresar. Hay fluidez de estilo que nos revela su escepticismo
frente a los asuntos de la vida evita lo pedantesco del estilo neoclásico y proporciona un
alivio fresco a la máquina mesurada del léxico ilustrado.
Obviamente como el viajero en las cartas es una marroquí la prosa está llena de arabismos
que muestran el conocimiento profundo de Cadalso, aunque no recurre a las metáforas
extravagantes del barroco cuando trata el tema orientalista.
A lo largo de la prosa el lenguaje se muestra sencillo y claro, aunque recurre a elementos
pictóricos, deshecha los más arcaicos. Según Albor las cartas marruecas constituyen una de
las primeras aportaciones validas a la teoría del carácter nacional. Para cadalso el verdadero
saber cualesquiera que sean las bases universales de que parte acaban en el conocimiento
singularizados de las cualidades de la comunidad a la que se precede.
En Conclusión:
Podemos decir que la prosa de cadalso es un paso a la emotividad del siglo romántico. Su
énfasis sobre las experiencias individuales y sentimientos humanos evita la prosa ideológica
del neoclasicismo.
El relato es normalmente corto y melodramático mediante su prosa satírica-didáctica nos da
una visión del propio escritor, son sus cartas privadas y nos revelan el verdadero
escepticismo de Cadalso. Libre de censura en tales cartas ataca a casi todas las instituciones
de la sociedad como la religión y especialmente, el ejército debido a su experiencia amarga
con su carrera militar.
Los destinatarios de sus cartas eran personas cultas y por eso podemos ver al verdadero
Cadalso. Era el heraldo de un nuevo pensamiento en las letras españolas. Un pensamiento
cuya influencia le daría el respeto que merecía