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Exorcismos: Ritos y Potestad Eclesiástica

El documento describe los rituales de exorcismo que realiza la Iglesia. Explica que existen exorcismos menores para los catecúmenos y exorcismos mayores que solo pueden ser realizados por sacerdotes autorizados por el obispo. Detalla las diferentes etapas de los rituales de exorcismo mayor, que incluyen la aspersión de agua bendita, letanías, salmos, lectura del Evangelio, imposición de manos y profesión de fe, para finalmente conjurar al demonio para que abandone al poseído median

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Exorcismos: Ritos y Potestad Eclesiástica

El documento describe los rituales de exorcismo que realiza la Iglesia. Explica que existen exorcismos menores para los catecúmenos y exorcismos mayores que solo pueden ser realizados por sacerdotes autorizados por el obispo. Detalla las diferentes etapas de los rituales de exorcismo mayor, que incluyen la aspersión de agua bendita, letanías, salmos, lectura del Evangelio, imposición de manos y profesión de fe, para finalmente conjurar al demonio para que abandone al poseído median

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Diplomado medio de teología y antropología litúrgicas

al servicio de la celebración “Per ritus et preces”


Módulo 1: Sacramentales.
Sección 4: Los exorcismos.
Actividad: Ensayo.
Alumno: William Ulises Molina Macedo.
Profesor: Lic. Luis Arturo Guzmán Avila.
Fecha: 11 de Julio de 2020.

Ritual de exorcismos
La iglesia siempre ha creído en la potestad que tiene Dios sobre el mundo y sobre
todo lo que fue creado por él, inclusive el diablo y sus secuaces. Dios también creo al
hombre y le dio libertad para elegir entre el bien y el mal, pero persuadido por el Maligno,
el hombre abusó del don de su libertad y por esa desobediencia fue puesto bajo la potestad
del diablo y de la muerte, convertido en siervo del pecado.
Dios envía a su Hijo nacido de una Virgen a liberar al hombre de sus ataduras, y levantarlo
de donde se encuentra. Con su muerte y resurrección devuelve a la vida a todos los que se
arrepienten y creen en él. Cristo da potestad a sus discípulos de sanar, resucitar, liberar,
devolver la gracia, pero todo en nombre de Dios y de Cristo. Por tanto, la Iglesia ejerció
la potestad, recibida de Cristo, de expulsar a los demonios y repeler su influjo ya los de la
época apostólica.
Los exorcismos que han de ser hechos De forma simple en el tiempo del
catecumenado sobre los elegidos se llaman exorcismos menores son las preces de la
Iglesia para que aquellos elegidos, instruidos con el misterio liberador de Cristo, se libren
de las secuelas del pecado y de la influencia del diablo, se fortalezcan en su camino
espiritual y abran los corazones a los dones que el Salvador les ofrece.
Los fieles son experimentan por lo tanto las tentaciones del mundo, y es por eso que la
Iglesia ofrece sus gracia a través de Cristo para liberar de la esclavitud.
Para los exorcismos mayores solo a algunos se les puede conceder la facultad para
realizar exorcismos, y debe de ser dado por el ordinario del lugar (obispo). Se le exhorta al
sacerdote, a quien se le encomiende el oficio de exorcista de manera estable o por un caso
aislado, ejercitar esta delicada y caritativa tarea con humildad y confianza, bajo la dirección
del obispo diocesano.
Lo que observar es la máxima circunspección y prudencia, imprescindible en estos casos.
El exorcista en primer lugar no debe creer fácilmente que alguien que padece alguna
enfermedad, especialmente psicológica, esté poseído por ni demonio. Del mismo modo, no
debe creer que hay posesión por la sola afirmación de alguien que expresa estar
especialmente tentado, desolado o atormentado por el diablo, pues la persona podría estar
engañada por la propia imaginación. Existen signos para ver si una persona esta poseída
como por ejemplo, el idioma, el movilizar cosas, manifestación de fuerzas sobrenaturales,
otros signos es ir en contra del Nombre Santísimo de Cristo, de la Virgen María, de los
santos, objetos sagrados, a los ritos y sacramentales. El exorcismo se realiza de tal manera
que manifieste In fe de la Iglesia y que por nadie pueda ser considerado como una acción
mágica o supersticiosa. Debe cuidarse que el rito no se convierta en un espectáculo para
los presentes.
El rito comienza con la aspersión del agua bendita que recuerda el Bautismo,
después la oración de las letanías, en la cual se pide la intercesión de todos los santos,
luego se pide la protección de Dios a través de unos salmos.
El Evangelio representa la presencia de Cristo que viene a aliviar a todo hombre que se
siente sometido por el pecado.
A continuación el exorcista impone las manos sobre el poseído, pidiendo la ayuda al Espíritu
Santo, para que salga el diablo sobre él.
Se recita la profesión de fe o se renuevan las promesas bautismales.
Terminados los ritos, el exorcista muestra al poseído el crucifijo que es fuente de
toda bendición y gracia, y se hace la señal de la cruz sobre él señalando así la potestad de
Cristo sobre el diablo.
Finalmente dice la fórmula deprecativa, con la cual se ruega a Dios, así como la fórmula
imperativa, con la que el diablo, en nombre de Cristo, es conjurado directamente para que
salga del atormentado. El rito concluye con un canto de acción de gracias.

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