Apuntes de Derecho Constitucional 2018
Apuntes de Derecho Constitucional 2018
Constitucional
Apuntes oficiales
2018
APUNTES DE
DERECHO
CONSTITUCIONAL
2018
1
CURSO DERECHO CONSTITUCIONAL I y II
SUMARIO: I. Esquema general de Fuentes Formales del Derecho Constitucional; II. Las
Fuentes Supraconstitucionales; III. Las Fuentes Constitucionales; IV. Las Fuentes Primarias
del Derecho Constitucional; V. Las Fuentes Secundarias del Derecho Constitucional; VI.
Fuentes Indirectas del Derecho Constitucional; VII. Fuentes de derecho internacional, con
incidencia constitucional; VIII. Nociones sobre Interpretación Constitucional.
➢ Concepto
El Derecho Constitucional es una disciplina del Derecho, o sea, una disciplina jurídica,
y como tal, está compuesta por Normas Jurídicas. Las normas en general, y también las
normas jurídicas, y por cierto las normas constitucionales, son objetos abstractos, que no
se ven, no se palpan. Por lo mismo, toda norma debe manifestarse de alguna manera para
poder ser visualizada, conocida por todos. Para ello, existen entonces las Fuentes Formales
del Derecho.
En términos generales, diremos pues que las Fuentes Formales del Derecho son
“aquellos elementos o formas a través de las cuales se expresa el Derecho o las normas
jurídicas en forma obligatoria”. En relación con las Fuentes Formales del Derecho
Constitucional serán “aquellos elementos o formas a través de las cuales se expresa el
Derecho Constitucional en forma obligatoria”.
Por otra parte, hay diversas formas de clasificar a las fuentes formales del Derecho
Constitucional, y por cierto optar por unas u otras, va a depender de la noción que tengamos
acerca del Derecho y de la Constitución.
2
Así, para quien crea que Derecho son sólo las normas escritas, otorgadas por los
Poderes del Estado, entonces la norma máxima será la Constitución. Pero para quienes
estimen que antes que el Estado, o sea, antes que la sociedad se organizará como Estado,
igualmente el Ser Humano estaba sometido a determinadas normas básicas que integran el
llamado “Derecho Natural”, entonces sí existirán normas supraconstitucionales, o sea, que
tengan una jerarquía superior a la Constitución.
En el entendido que, tal como lo señalamos, entendemos que el estudio del Derecho
Constitucional cambió, y que hoy estamos enfrentados a un Constitucionalismo Humanista,
regido por los valores de la dignidad y el respeto por la persona, diseñaremos (adaptando y
corrigiendo el modelo propuesto originalmente por HUMBERTO NOGUEIRA1, el siguiente
esquema de fuentes del Derecho Constitucional. A su vez, debemos señalar que
trabajaremos sobre la base de una clasificación tripartita que distinguirá entre:
1
Las principales diferencias con la tesis del profesor Nogueira son dos. En primer lugar, él estima que los
Tratados son Fuentes Constitucionales del Derecho Constitucional. En eso no coincidimos, ya que nos parece
que los tratados no debieran ser enmarcados dentro de la jerarquía normativa interna, tal como se explica en
el punto VII de este apunte. Lo segundo tiene que ver con el hecho que tampoco consideraremos la
jurisprudencia del Tribunal Constitucional como Fuente Constitucional, ya que ello sería darle al TC carácter
de poder constituyente, lo cual no posee. Hay diversidad de intérpretes de la Constitución, pero el TC no debe
ser entendido en términos que reemplace la voluntad del poder constituyente.
3
II. Las Fuentes Supraconstitucionales del Derecho Constitucional
➢ Concepto
Las fuentes supraconstitucionales están constituidas por determinados principios y
valores que se ubican, en atención a su especial contenido, por sobre -jerárquicamente
hablando- la Constitución Política en su sentido formal.
➢ Clasificación
4
1) La Dignidad Humana y los Derechos Esenciales que emanan de ella.
Debemos dejar presente, sin embargo, que para aquellos autores que sostienen que
los derechos humanos no son ni naturales ni anteriores al Estado, entonces no podrían estar
por sobre la Constitución, sino que nacen en virtud de la Constitución. Para este último
grupo de autores, entonces, ni la dignidad ni los derechos fundamentales serían fuente
supraconstitucional.
Decimos que este régimen de gobierno constituye fuente formal del derecho
constitucional, por cuanto es un principio fundamental con el que debe ser coherente el
resto del texto constitucional, cuyas normas deberán armonizar y ser compatibles con los
valores democráticos.
5
III. Las Fuentes Constitucionales del Derecho Constitucional
➢ Concepto
➢ Clasificación
Tal como lo señalamos más arriba, la Constitución de 1980 cuenta con dos tipos de
artículos: los permanentes y los transitorios. El articulado permanente establece la
regulación propiamente tal de las materias constitucionales: organización del Estado y
derechos fundamentales, y se extiende desde el artículo 1º al artículo 129 de la CPR. El
articulado transitorio, en cambio, sólo se refiere a materias específicas que han permitido
la entrada en vigencia de la Constitución original de 1980 o bien sus modificaciones
posteriores.
7
2) Las Leyes de Reforma Constitucional
Se trata de Leyes que tienen por objeto fijar el real sentido de determinados pasajes
de la Constitución cuyo texto sea oscuro o contradictorio. Si bien formalmente, el contenido
de estas leyes no se incorporan al articulado mismo de la Constitución formal (como ocurre
con las leyes de reforma constitucional), en su contenido se entienden incorporadas, ya que
al establecer oficialmente el correcto sentido y alcance de una norma de carácter
constitucional, se unen a ella formando un todo indivisible.
➢ Concepto
Las fuentes primarias del Derecho Constitucional están constituidas por todas
aquellas normas de jerarquía inmediatamente inferior a la Constitución, vale decir, se trata
8
de normas de jerarquía de ley. Es lo que la Constitución denomina también “preceptos
legales” en los términos del artículo 19 N°26 y 93 numerales 6 y 7 de la Carta Magna chilena.
➢ Clasificación
Por lo tanto, tres son las características fundamentales de las Leyes Orgánicas
Constitucionales: a) sólo regularán aquellas materias que la Constitución indique que deben
regularse por ley orgánica constitucional; b) requieren –salvo la excepción ya indicada- para
su aprobación, modificación o derogación del voto favorable de los 4/7 de los Diputados y
Senadores en ejercicio; y c) requieren, luego de su aprobación de control de
constitucionalidad obligatorio por parte del Tribunal Constitucional.
9
- LOC de las Fuerzas Armadas y Carabineros (art. 105 CPR). Leyes 18.948 y 18.961,
respectivamente, ambas de 1990.
- LOC sobre Banco Central (art. 108 CPR). Ley 18.840 de 1989.
- LOC de Municipalidades (art. 120 CPR). Ley 18.695 de 1996.
-
Estas leyes, por su importancia, requieren del voto favorable, para su aprobación de
la mayoría absoluta de los senadores y diputados en ejercicio. Se dice que estas leyes
refuerzan el carácter “consociativo” de la democracia chilena, puesto que exigen una alta
capacidad para lograr acuerdos o consensos entre los miembros de los órganos
colegisladores de nuestro país.
Pueden ser dictadas para regular materias muy diferentes unas de otras, dentro de
las cuales se encuentran: conductas Terroristas (art. 9 inc. 2º CPR); establecimiento de pena
de muerte (art. 19 Nº 1); sanción a los delitos y abusos en el ejercicio de la libertad de
opinión e información (art. 19 Nº12 CPR); Consejo Nacional de Televisión (art. 19 Nº 12
CPR); regulación de la Seguridad Social (art. 19 Nº 18 CPR); actividad empresarial del Estado
(art. 19 Nº 21 CPR); y requisitos y limitaciones para adquisición del dominio de cierta clase
de bienes (art. 19 N° 23 CPR)
Las leyes sólo podrán regular las materias señaladas en el art. 63 de la Constitución
Política, ajustándose nuestro sistema, por lo tanto, al de la Reserva Máxima Legal, lo que
implica que la Constitución fija con relativa precisión las cuestiones que pueden ser
normadas por la Ley. Todas las demás cuestiones podrán ser reguladas por normas de
inferior jerarquía, como los reglamentos. Por su parte, a contrario sensu, no es posible a
una norma infra legal regular materias propias de ley, ya que se estaría infringiendo este
catálogo privativo del artículo 63 y que sólo pertenece a la Ley.
10
4) Los Decretos con Fuerza de Ley (DFL)
Son actos del Presidente de la República que, en virtud de una habilitación por ley
efectuada por el Congreso Nacional, pueden regular materias propias de ley, lo que les
otorga por lo mismo, jerarquía legal.
Para que el Presidente de la República pueda dictar un DFL exige, por lo tanto,
autorización del Congreso Nacional, la que se efectúa mediante la dictación de una “ley
delegatoria o ley habilitante” (art. 64 CPR). Por ello, se señala que la figura de los Decretos
con Fuerza de Ley implica una verdadera delegación legislativa, ya que el órgano legislador
propiamente tal (Congreso Nacional) transfiere la facultad para crear leyes a otro órgano
que carece de tal calidad (Presidente de la República). La ley habilitante, a su vez, tiene dos
limitaciones: una temporal y otra material. La limitación temporal consiste en que la
autorización que se otorga al Presidente no puede exceder el plazo de un año; mientras que
la limitación material se refiere a que determinadas materias no pueden ser objeto de
delegación legislativa, y ellas son las que señala el artículo 64 de la CPR.
Estos reglamentos son normas de carácter interno, dictados por cada Cámara del
Congreso Nacional, los que pueden regular todas aquellas materias no entregadas a la
regulación de la respectiva Ley Orgánica del Congreso Nacional o a otras leyes. Estos
reglamentos, en rigor, no son leyes, ni se crean de acuerdo a las formalidades que se exigen
para la formación de una ley, sino que vienen a ser verdaderos instructivos autogenerados
por el Senado y la Cámara de Diputados que se establecen a manera de complementación
de lo que establece la ley.
A diferencia de una ley, no deben pasar por la aprobación de ambas cámaras, sino
solo de aquella cámara a la que se van a referir.
➢ Concepto
➢ Clasificación
➢ Concepto
➢ Clasificación
➢ Concepto
➢ Opciones doctrinarias
Existe un arduo debate en relación con la jerarquía que tendrían los tratados
internacionales dentro del ordenamiento jurídico chileno. Este tema no es baladí, puesto
que su incidencia puede ser importante. Por ejemplo, si se sostiene que los tratados tienen
rango supraconstitucional, entonces operan como límite al poder constituyente y, por lo
mismo, si la Constitución los vulnerara, sería una Constitución ilegítima. Si decimos que
tienen rango constitucional en tanto, no operan como límite a la constitución, pero sí
podrían modificar libremente a la misma: un tratado que sea incompatible con la
Constitución, como tiene su mismo nivel jerárquico la estaría reformando tácitamente. Si
tiene rango legal, un tratado no podría modificar a la Constitución, sino que debe someterse
a ella, pero sí podría modificar una ley, así como la ley podría reformar al tratado. Si tiene
jerarquía intermedia (entre la Constitución y la ley), queda sometido a la Constitución,
puede modificar a una ley, pero no podría ser modificado por una ley.
12
El problema en cuestión se suscita porque nuestra Constitución no resuelve este
problema. Sobre este particular, se ha escrito bastante y existen distintas opciones
doctrinarias:
13
3) Tercera opción: los tratados internacionales tienen una posición intermedia.
Para cierto grupo de autores, los tratados internacionales no podrían tener rango o
jerarquía constitucional, ya que ello implicaría que un tratado pudiese modificar la
Constitución. Pero al decir que no tienen jerarquía constitucional, tampoco se quiere decir
que valen o pesan lo mismo que una ley. Tienen una jerarquía superior, toda vez que el
legislador queda sometido a lo que establezca el respectivo tratado. De no ser así, el
legislador podría modificar cuando quisiera el tratado internacional, lo cual viola el derecho
internacional, y además atenta en contra de lo dispuesto en el art. 54 N° 1 inciso quinto de
la Constitución según el cual, “las disposiciones de un tratado sólo podrán ser derogadas,
modificadas o suspendidas en la forma prevista en los propios tratados o de acuerdo a las
normas generales del derecho internacional”.
Esta ha sido la tesis seguida por el Tribunal Constitucional, para quien los tratados
internacionales caen dentro de la figura de los “preceptos legales” del art. 93 N°6 de la
Constitución. Esta calidad provendría de la circunstancia de que los tratados, una vez
firmados por el Presidente de la República, deben ser aprobados también por el Congreso,
aprobación que se tramitará de acuerdo al mismo procedimiento para crear una ley (art. 54
N° 1 inciso primero de la CPR). Esto lleva a concluir que si los tratados se tramitan igual que
una ley, entonces son equivalentes a una ley y tienen su misma jerarquía.
De esta forma, si se aprueba un tratado que sea contrario a una ley primará éste
sobre aquella, ya que tienen el mismo rango y es posterior que la ley. Lo mismo operará al
revés: si se aprueba una ley que entra en conflicto con el tratado internacional, debemos
preferir la ley a la norma internacional, ya que es posterior.
Para esta posición, los tratados sobre derechos humanos tienen una mayor
jerarquía, ya que son un límite al ejercicio de la soberanía nacional. Se entiende que los
tratados sobre derechos humanos se refieren a materias de la mayor importancia para la
comunidad nacional, y por eso debe dársele un tratamiento distinto. Sobre este punto, sin
embargo, existen diversas alternativas: los que sostienen que los tratados sobre derechos
humanos, tienen rango supraconstitucional, y los demás, rango constitucional; los que
aseveran que los tratados sobre derechos humanos tienen rango constitucional, y los
demás, legal; y los que defienden que los tratados sobre derechos humanos tienen un rango
constitucional, y los demás intermedio; etc.
14
Nuestra posición en la materia:
En este punto, debemos señalar una quinta y última posición, que es la que
defendemos. Esta se sustenta sobre tres importantes supuestos:
(a) Las normas de derecho internacional son diferentes a las de derecho interno, al punto
tal que constituyen dos órdenes normativos distintos. Existe, por lo tanto, un
ordenamiento jurídico interno y un ordenamiento jurídico internacional. Mientras el
ordenamiento interno nace de la voluntad unilateral de cada Estado, el ordenamiento
internacional proviene de una voluntad compartida entre los diferentes Estados,
quienes son actores del derecho internacional.
(c) En relación con los derechos humanos, no debemos confundir la jerarquía de dichos
derechos, con la jerarquía de los tratados internacionales que protegen estos
derechos. En efecto, lo que se ubica jerárquicamente por sobre la Constitución es la
dignidad humana y los derechos que de ella emanan (y no los tratados), y por lo tanto
esto es lo que constituye fuente suprema o supraconstitucional. Lo que es un límite
al ejercicio de la soberanía nacional son los derechos fundamentales (ver art. 5° inciso
segundo CPR) y no los tratados sobre derechos fundamentales. si producto del
acuerdo entre los diferentes Estados, ellos decidieran poner término a un tratado
sobre esta materia, igualmente los derechos que en él se hubieren protegido seguirán
teniendo el máximo rango jerárquico, independientemente de la subsistencia del
respectivo tratado. En otras palabras, no podemos confundir el continente con el
contenido, así como no debe confundirse un vaso con el agua que éste contiene. Los
tratados son el continente (el vaso lleno de agua), y no tienen jerarquía interna. Los
derechos son el contenido (el agua que llena al vaso) y sí tienen jerarquía interna.
Dicho todo lo anterior, diremos que los tratados internacionales son una fuente
independiente, que no tienen rango o jerarquía dentro del contexto del derecho interno, y
que por lo mismo, no deben ser catalogado como fuentes supraconstitucionales,
constitucionales, primarias o secundarias. Los tratados son simplemente, una fuente de
derecho internacional, que tienen existencia separada y autónoma con respecto a las
normas de derecho interno. Esto no impide seguir sosteniendo que los derechos humanos
consagrados en tales tratados sí tengan jerarquía suprema, por cuanto lo que debe
entenderse como fuente suprema o supraconstitucional. Vale decir, lo que constituye un
límite al ejercicio de la soberanía nacional, en este caso, no son los tratados internacionales
15
sobre derechos humanos, sino los derechos contemplados en tales tratados de derechos
humanos.
1. Una norma.
2
JAIME WILLIAMS BENAVENTE, Introducción al Derecho, p. 232.
16
2. Un sentido que posee la norma.
Se entiende que toda norma (o enunciado normativo) tiene un único sentido que es
el válido. Será labor del intérprete descubrir ese único sentido válido. Este punto ha sido
debatido. Algunos autores postulan que los enunciados normativos pueden tener
diferentes sentidos posibles, y que lo que hace el intérprete cuando opta por uno de ellos
es simplemente un acto “de voluntad” y no un acto “de descubrimiento del único sentido
posible”. En otras palabras, el intérprete no es “descubrir o determinar” el sentido de una
disposición, sino que escoge deliberadamente (a veces, para su propio provecho, o para
provecho de sus convicciones) uno de los tantos sentidos que puede tener el respectivo
enunciado.
3. Un intérprete.
17
Muchos pueden ser los intérpretes de la Constitución. Si bien puede estimarse que
posiblemente el más importante de todos sea el Tribunal Constitucional, de todos modos
habrá que decir que en rigor, no es el único órgano que interpreta la Constitución (también
lo hace el Congreso Nacional cuando forma las leyes, el Gobierno cuando aplica la
Constitución, el Poder Judicial cuando resuelve por ejemplo cuando conoce de recursos de
protección o nulidades de derecho público).
1. Porque las reglas de los artículos 19 a 24 del Código Civil están contenidas en una
norma de inferior jerarquía que la Constitución, por lo que no es posible concebir
que ellas limiten las posibilidades de interpretación de la norma constitucional.
3
Al respecto, véase PATRICIO ZAPATA LARRAÍN, Justicia Constitucional, pp. 179-223.
18
- El “literalismo”: Consiste en interpretar los preceptos constitucionales, a partir del
tenor literal de las palabras que lo componen. Ello, aseguraría fielmente el resguardo
por la voluntad inicial del Constituyente y no del intérprete, y colaboraría con una
máxima certeza jurídica.
1. Interpretación de Buena Fe
4
No deja de ser atractiva la propuesta de JUAN GARCÍA AMADO, para quien las tres tendencias antes dichas,
derivan a su vez de tres concepciones diferentes en torno a lo que es el Derecho mismo. Mientras el literalismo
supone al Derecho como un conjunto de “mensajes”, donde el elemento lingüístico es fundamental; el
“originalismo” (“intencionalismo”) asocia el Derecho a un acto de autoridad, a una orden que emana de quien
es el titular del poder y que se lo entrega a los subordinados. Finalmente, el finalismo (axiológica o material),
está representado principalmente por el recurso a los grandes valores del Derecho, por lo que esta
interpretación cree en el Derecho como “una razón moral objetiva”. JUAN ANTONIO GARCÍA AMADO, La
Interpretación Constitucional, en Revista jurídica de Castilla y León, Nº 2, pp. 37-74.
19
JOSÉ ANTONIO RAMÍREZ ARRAYÁS5 parece encontrar en los principios de probidad y de
bien común, una adecuada justificación para sostener que la Constitución debe ser
interpretada de buena fe. La probidad6 involucra también una actuación de buena fe, la que
debiera extenderse por lo tanto, a la interpretación. Una cosa similar ocurre con el principio
de bien común, el que impide a los operadores, usarla para fines diferentes a los que
efectivamente pretende la Constitución. Para JOSÉ LUIS CEA, en tanto, la interpretación de
buena fe significa que deben respetarse siempre los valores fundamentales incorporados
en la Constitución, aunque quien interprete no esté de acuerdo con ellos. “La buena fe,
entonces, quiere decir aquí aceptación transparente de lo mandado por la Carta
Fundamental, actitud que lleva a respetarla o acatarla, a cumplir fiel y celosamente sus
mandatos, sin caer en resquicios, manipulaciones o tergiversaciones movidas por designios
ideológicos, partidistas, sectarios, de oportunidad o conveniencia.”7
Por lo tanto, podríamos decir que en una primera aproximación, aparece una buena
fe objetiva, la cual se cumple si el intérprete aplica los valores también objetivos que
incorpora explícitamente la Carta Fundamental. Pero podemos descubrir una suerte de
Buena Fe subjetiva en la visión del profesor argentino NÉSTOR PEDRO SAGÜÉS, quien habla de
Interpretación “Fiel”. Esta interpretación consistiría en la tarea de explicar o esclarecer una
norma constitucional, desentrañando su “sentido verdadero”. En este sentido, la
Interpretación Fiel de la Norma es aquella donde existe una intelección sincera, es aquella
“que procura descubrir, frente y tras el ropaje lingüístico que la recubre, el mensaje de
ordenación social que ella leva”; mientras que es Infiel cuando “se desentiende del
propósito legislativo e instrumenta la norma hacia metas distintas de las programadas”.
5
JOSÉ ANTONIO RAMÍREZ ARRAYÁS, Interpretación constitucional y principio de la buena fe, en Estudios
Constitucionales, Año 1, Nº 1, Centro de Estudios Constitucionales de Chile, Universidad de Talca, Santiago,
pp. 739 - 756.
6
El autor se refiere a la probidad, consagrada a la fecha de redacción de su trabajo (2003) sólo a nivel legal
(arts. 7 y 13 de la Ley 18.575), y por cierto que hoy debiéramos agregar la norma del art. 8º inciso primero de
la CPR.
7
JOSÉ LUIS CEA EGAÑA, Derecho Constitucional Chileno, Tomo I, Segunda Edición, Ediciones Universidad Católica
de Chile, p. 154.
8
Por último, nos parece que debe atenderse al correcto cumplimiento de las normas sobre implicancias y
recusaciones al interior del Tribunal Constitucional, como un mecanismo que promueva las interpretaciones
de buena fe, amparadas en la absoluta imparcialidad del juzgador. Sobre este particular, Véase Jorge Contesse
Singh, Implicancias y recusaciones: el caso del Tribunal Constitucional, Informe en Derecho sobre la
inhabilidad constitucional para conocer de un caso en el que se ha vertido opinión pública con anterioridad,
en Revista Ius et Praxis, Año 13, Nº2, Universidad de Talca, pp. 391-405.
20
2. La Interpretación Literal
3. Interpretación axiológica
La interpretación axiológica (palabra que proviene del griego axos, que significa “lo
justo” o “lo valioso”) implica descubrir el sentido de las normas constitucionales sobre la
base de los valores que establece la propia Carta Fundamental; entendiendo por valor
según la Real Academia de la Lengua “la cualidad que poseen algunas realidades,
consideradas bienes, por lo cual son estimables”, agregando que “los valores tienen
polaridad en cuanto son positivos o negativos, y jerarquía en cuanto son superiores o
inferiores”.9 Ello, por cuanto, estos valores son los que, en palabras de CEA EGAÑA, el Poder
Constituyente se compromete realizar dentro de una sociedad, resultando ser ellos “el
Proyecto Máximo, el supremo objetivo de la comunidad nacional”.10
Ahora bien, ¿cuáles son dichos valores constitucionales? En el caso chileno, LAUTARO
RÍOS destaca especialmente: la dignidad de la persona humana, la libertad, la igualdad, la
9
Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, 22ª Edición. Año 2001.
10
JOSÉ LUIS CEA EGAÑA, Derecho Constitucional Chileno, Tomo I, Segunda Edición, Ediciones Universidad Católica
de Chile, p.155.
21
justicia y el pluralismo político.11 JOSÉ LUIS CEA agrega a los anteriores, la seguridad humana,
el orden público, la solidaridad, el bien común y la subsidiariedad.12
11
Al respecto Véase LAUTARO RÍOS ÁLVAREZ, Trascendencia de los valores en las constituciones políticas de Chile
y de España, en Estudios Constitucionales, Año 1, Nº 1, Centro de Estudios Constitucionales de Chile,
Universidad de Talca, Santiago, pp.757-781.
12
JOSÉ LUIS CEA EGAÑA, Derecho Constitucional Chileno, Tomo I, Segunda Edición, Ediciones Universidad Católica
de Chile, p.155.
13
EUGENIO VALENZUELA SOMARRIVA, Criterios de hermenéutica constitucional aplicados por el Tribunal
Constitucional, Cuadernos del Tribunal Constitucional, p. 25.
14
HUMBERTO NOGUEIRA ALCALÁ, Lineamientos de interpretación constitucional y del bloque constitucional de
derechos, Editorial Librotecnia, Santiago de Chile, pp. 88 y 89.
22
5. Interpretación Sistemática.
Este método de Interpretación, consiste en asumir que las normas que integran la
Constitución deberán interpretarse de tal modo que todas ellas guarden armonía entre sí,
y ello porque la Norma Fundamental debe entenderse como una Unidad, como un todo
coherente, sin vacíos ni contradicciones.
23
7. Interpretación conforme al principio pro-homine o favor-libertatis.
Este criterio consiste en que siempre deberá preferirse aquella interpretación que
mejor proteja los derechos de las personas. Por lo mismo, si una norma constitucional,
ofrece dos o más interpretaciones, siempre deberá preferirse aquélla que mejor se avenga
con la dignidad de las personas y con los derechos fundamentales que de ella deriven.
8. Interpretación Histórica
15
Este criterio se vincula directamente con lo que dispone el art. 29 de la Convención Americana sobre
Derechos Humanos: “Ninguna disposición de la presente Convención puede ser interpretada en el sentido de:
(a) permitir a alguno de los Estados Partes, grupo persona, suprimir el goce y ejercicio de los derechos y
libertades reconocidos en la Convención o limitarlos en mayor medida que la prevista en ella; (b) limitar el
goce y ejercicio de cualquier derecho o libertad que pueda estar reconocido de acuerdo con las leyes de
cualquiera de los Estados Partes o de acuerdo con otra convención en que sea parte uno de dichos Estados”.
24
9. Interpretación según Prudencia.16
Decimos que este criterio no siempre es bienvenido por parte de la doctrina, puesto
que se estima que si el Tribunal Constitucional ha de fallar “conforme a derecho” (inciso
quinto del art. 92 de la CPR), no puede incorporar criterios que se acerca más bien a criterios
políticos más no jurídicos, y finalmente lo que se logra es profundizar la crítica democrática
en contra de este órgano.
16
Según la Real Academia de la Lengua Española, Prudencia significa “Templanza, cautela, moderación.
Sensatez, buen juicio.”
17
EUGENIO VALENZUELA SOMARRIVA, Criterios de hermenéutica constitucional aplicados por el Tribunal
Constitucional, Cuadernos del Tribunal Constitucional, pp. 72 y 73.
25
10. Interpretación según la doctrina de la Deferencia Razonada
18
PATRICIO ZAPATA LARRAÍN, Justicia Constitucional, pp. 225-289.
19
EUGENIO VALENZUELA, indica que el Tribunal Constitucional hace sinónimas las expresiones seguridad jurídica
y certeza jurídica. EUGENIO VALENZUELA SOMARRIVA, Criterios de hermenéutica constitucional aplicados por el
Tribunal Constitucional, Cuadernos del Tribunal Constitucional, p. 66.
26
VII. Nociones sobre poder constituyente.
➢ Concepto
Esta idea supone que el poder constituyente tiene por objeto dar vida, producir
(“constituir”) una sociedad política organizada. Esta noción está ligada con las concepciones
contractualistas del origen del Estado (Hobbes, Locke, Rousseau, Kant), según las cuales
éste no emerge como algo natural o como un mero hecho de fuerza (teorías naturalistas y
realistas, respectivamente), sino por un acto voluntario donde participan todas las personas
o ciudadanos. De esta forma, el poder constituyente tiene una función mucho más compleja
que la mera redacción de la Constitución, sino que da origen a la sociedad que se verá
regulada por tal Constitución.
Así entendido el poder constituyente, éste solo puede recaer en la base social que
da vida a esta nueva organización, o sea en el pueblo. No hablamos necesariamente de
legitimidad, sino de argumentos lógicos: solo el pueblo puede dar vida a su propia
organización.
Esta mirada sobre el poder constituyente lo entiende como aquella función del
Estado que le corresponde la creación (o generación) de la Constitución Política, o bien su
modificación (reforma). Desde esta perspectiva, el poder constituyente sólo tendría una
atribución normativa, como es la de dictar o reformar una Constitución. Así como el poder
legislador legisla, o sea, aprueba leyes, el poder constituyente aprueba constituciones.
➢ Clasificación
Como se dijo, esta clasificación parte de la base que estamos hablando del Poder
Constituyente Constitucional.
27
1. Poder constituyente originario
Algunos autores, como CARL SCHMITT, y antes EMMANUEL SIEYÉS, sostienen que el Poder
Constituyente reside en aquella voluntad capaz de crear un nuevo orden constitucional, por
lo que en principio no es necesario que resida obligatoriamente en el pueblo. Vale decir, el
Poder Constituyente recae en quien tiene la posibilidad de, mediante su fuerza y voluntad,
imponer una constitución. En este último caso, el poder constituyente no recaerá
necesariamente en el pueblo, sino en quien tenga la capacidad fáctica para instalar un texto
como texto constitucional válido. De alguna forma, los regímenes autoritarios han
justificado sus constituciones “otorgadas” (no pactadas) a partir de esta segunda teoría.
Otro tema sobre el cual hay una profunda discusión es acerca de si el poder
constituyente originario está sometido o no a límites. Una primera posición entiende que
no. Esto, en atención a que el poder constituyente originario es el poder máximo dentro del
Estado. De allí que se diga que los demás poderes son “constituidos”, o sea, nacen a partir
de las definiciones del Constituyente. Al ser el máximo poder, y la manifestación máxima
de la soberanía, no habría poder alguno sobre él, y por lo mismo no tendría límite alguno.
Una segunda alternativa es aquella que entiende que el Poder Constituyente, al ser
manifestación de la soberanía, se encuentra limitado. Y esto, por cuanto la soberanía estará
siempre limitada por ciertos valores fundamentales, anteriores a la existencia del Estado.
Ahora bien, siendo esta una cuestión discutible, quienes declaran que el Poder
Constituyente originario está sometido a límites, estos serían los siguientes:
a) El poder constituyente originario debe respetar el marco de su función, o sea,
dictar normas de contenido constitucional, y no de otra jerarquía inferior: debe limitarse a
normas referidas a la organización básica de un Estado y a los derechos fundamentales.
Todo lo demás será regulado por ley o a través de reglamentos del ejecutivo.
b) Debe respetar los Derechos Fundamentales, especialmente en su sentido
objetivo, o sea, como un índice que permite medir la legitimidad de un Estado o de su
gobierno, o, como en este caso, del ejercicio de una función pública.
c) Debe ser fiel a la tradición cultural del pueblo, de modo de no imponer un modelo
que no se ajuste a la historia o al sentir del mismo.
28
2. Poder constituyente derivado
Sobre este poder, la definición es más clara y menos discutida: es aquel poder
encargado de modificar o reformar la Constitución Política. A diferencia de la anterior, el
ejercicio de esta función sí está regulado en las Cartas Fundamentales. Normalmente –en
un sistema democrático- esta función recae en los órganos co-legisladores (Parlamento y
Ejecutivo).
29
II UNIDAD: BASES DE LA INSTITUCIONALIDAD
SUMARIO: I. Concepto e Importancia de las Bases de la Institucionalidad; II. La Dignidad
de la Persona; III. Familia y Grupos Intermedios; IV. Los Deberes del Estado; V. Emblemas
Nacionales; VI. Forma del Estado; VII. Forma de Gobierno; VIII. La Soberanía y sus límites;
IX. El Estado de Derecho; X. Principios de Probidad y Publicidad de los actos estatales; XI.
El Terrorismo.
➢ Concepto
➢ Importancia
➢ Texto Constitucional
30
➢ Análisis del Art. 1º inciso 1º CPR
En relación con la igualdad, esta no se trata de una “igualdad absoluta”, sino que de
una equivalencia sólo en lo que se refiere a su dignidad y derechos. Vale decir, nuestro
sistema acepta y acoge las diferencias entre los individuos, pero siempre que ellas no
afecten la dignidad ni los derechos de las personas. En virtud del principio de la igualdad,
no es posible hacer diferencias arbitrarias en los sujetos (axioma de la “proscripción de toda
forma de discriminación”), pero a su vez, se hace necesario generar la intervención social
que permita eliminar las desigualdades que nacen de circunstancias de hecho y que generan
injusticia social (“principio de la igualdad de oportunidades”).
31
a) Algunas que miran hacia que no es un concepto que necesariamente deba definirse.
Incluso, se dice que no se debe definir, y que debe convertirse en uno de los
llamados “conceptos válvulas” del Derecho, como el orden público, la justicia, la
moral o el interés nacional, que son expresiones que deben quedar abiertos a que
deba ser interpretado cada vez que se invoque, de modo de adecuarlo con los
tiempos, actualizarlo, y hacerlo coherente con el contexto específico en el que se
emplee. Así, lo que hasta hace cien años, era lícito postular respecto de algunos, hoy
ya es inaceptable, por cuanto se entiende atentatorio contra su dignidad. En ese
carril, por ejemplo, se ubica el profesor HUMBERTO NOGUEIRA quien señala que “la
dignidad de la persona no es posible definirla, sólo podemos apreciar en cada
realidad concreta su vulneración, la que se concreta cada vez que perturbamos,
amenacemos o privemos de sus derechos esenciales a la persona, cada vez que la
denigramos o humillamos, cada vez que la discriminamos, cada vez que ponemos
obstáculos para su plena realización, cada vez que el Estado la utiliza como un medio
o instrumento de su propio fin”.
Dicho en otras palabras, ¿por qué habría de ser digno el ser humano? Aquí hay varias
clases de respuestas.
a) Posición iusnaturalista. Algunas aluden a una condición intrínseca del ser humano,
impresa en su esencia. Deriva fundamentalmente de un orden preconcebido,
estrictamente natural (posición naturalista o iusnaturalista). MÁXIMO PACHECO nos
menciona que “la verdadera filosofía de los derechos fundamentales de la persona
humana descansa en la dignidad y en el fin trascendente de ella. Esta concepción
está en íntima relación en el concepto que tengo del Derecho Natural (…)El ser
humano tiene en sí, prefigurado, el fin a que debe tender en su desenvolvimiento y
conoce la bondad de los medios que debe usar, es decir, tiene grabada en su corazón
la imagen del Derecho Natural y su vida es un continuo esfuerzo porque devenga
aparentemente aquello que ya es en él mismo; por ello, la existencia del Derecho
Natural es la lucha contra el medio y las contingencias para lograr un perfecto
ordenamiento o ajustamiento de las acciones humanas”.
32
b) Posición racional. Otras, le dan una explicación más racional, como sucede por
ejemplo con ROBERT NOZICK, quien sostiene el Ser Humano es un ente valioso. Que
está, por sí mismo, revestido de valor. Sostiene a su vez, que este valor deriva de la
circunstancia de tratarse de un ser que es capaz de unir en sí mismo, distintos
elementos muy diversos entre sí, guardando lo que él llama una “unidad orgánica”.
La unión de lo diverso le da valor al hombre, tal como es más valiosa la obra de arte
que encierra una mayor cantidad de detalles, unificándolos en un solo resultado,
coherente. El ser humano es, por tanto, un ser que goza de un “valor sagrado”, ya
que ha logrado unificar y reunir sus propias diversidades.
c) Posición religiosa. Y por cierto, también están las explicaciones que se provienen
desde una visión teológica. JOSÉ LUIS CEA señala, por ejemplo: “Procede aquí
preguntarse, ¿por qué la persona humana es titular única del valor supremo de la
dignidad? No hallo respuesta más clara, lógica y categórica a esa interrogante
fundamental que la escrita en el Catecismo de la Iglesia Católica, en la p. 296 del cual
se refiere la dignidad humana al hecho de haber sido el varón y la mujer hechos a
imagen y semejanza de Dios, es decir, el ser supremo”.
a) La primera, es que si todo ser humano es digno, entonces, todo ser humano, sin
excepción alguna, puede ser sujeto de derecho, vale decir, puede ser titular de
derechos. En otras palabras, todo ser humano (en su dimensión biológica) es
persona (en su dimensión jurídica).
b) Segundo, que está dotado también de una serie de derechos básicos, llamados
Derechos Humanos o Derechos Fundamentales, que no pueden ser vulnerados bajo
ningún contexto. Así lo recoge, por ejemplo, la Convención Americana sobre
Derechos Humanos (o Pacto de San José de Costa Rica) reconoce en su Preámbulo
“que los derechos esenciales del hombre no nacen del hecho de ser nacional de
determinado Estado, sino que tienen como fundamento los atributos de la persona
humana, razón por la cual justifican una protección internacional”. A su vez, la
Declaración Universal de Derechos Humanos de la ONU también establece: “Todos
los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como
están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los
otros” (Art. 1°).
33
c) Y por último, en atención a que el ser humano es un ser digno, el Estado se
encuentra al servicio de la persona, y su soberanía se encuentra limitada por el
debido respeto de los derechos humanos (art. 1° inciso cuarto y art. 5° inciso
segundo de la Constitución).
A partir de la reforma señalada, el nuevo texto señala que “Las personas nacen libres
e iguales en dignidad y derechos”. El fundamento de esta modificación radicó en tratar de
confirmar que la Libertad, Igualdad y Dignidad deben predicarse no sólo respecto de las
personas del sexo masculino sino que también respecto de las mujeres. De todos modos, lo
relevante de la norma es que Libertad, Igualdad y Dignidad son derechos que deben ser
entendidos para todos los individuos de la especie humana, sin distinción alguna de edad,
sexo, estirpe o condición.
➢ Texto Constitucional
Antes del análisis particular del art. 1º inciso 2º de la Constitución, lo que primero
debemos indicar es que en nuestra Sociedad existen diferentes tipos de grupos y núcleos
de personas, dentro de los cuales, para nuestro sistema constitucional, el núcleo
fundamental es la Familia.
34
Si bien no existe un concepto constitucional de “familia”, y sin que nos sea útil
tampoco la noción que para efectos del derecho real de uso y habitación que nos entrega
el Código Civil (art. 81520), podemos definir a la familia como “el conjunto de personas
naturales, unidas entre sí por vínculos de matrimonio, parentesco y adopción”. Este
concepto, por ser de corte tradicional, debe ser complementado a su vez por otro tipo de
figuras que con el devenir de los tiempos han ido incorporándose a la noción de familia. Por
lo mismo, debemos entender que la disposición analizada no sólo tiende a proteger a las
familias originadas a partir del matrimonio, sino que también ampara a ese otro conjunto
de familias donde el vínculo matrimonial no está presente. En efecto, de la simple lectura
de la norma en cuestión, se debe observar que lo que constituye el núcleo fundamental es
la familia, y no el matrimonio, por lo que debemos concluir que exista o no unión conyugal,
todo grupo familiar es igualmente importante para nuestro país. Desde otro ángulo,
debemos agregar además que no es relevante para el texto constitucional, la circunstancia
de encontrarse los miembros de la familia, viviendo juntos o no. Vale decir, sigue siendo el
núcleo fundamental de la sociedad, aquella familia que por cualquier circunstancia, se
encuentra dispersa, ya sea por quiebres de la relación de pareja, por razones de trabajo, o
por emancipación de los hijos. Por todas estas consideraciones, es procedente enfatizar que
la Constitución Política reconoce a todas las familias esta calidad primordial dentro de la
organización de nuestra sociedad, sin distinción alguna. No distingue entre núcleos
matrimoniales o no matrimoniales, no distingue entre familias cohesionadas o dispersas,
de manera que cada familia goza de la misma dignidad y protección.21
20
Art. 815 del Código Civil. El uso y la habitación se limitan a las necesidades personales del usuario o del
habitador. En las necesidades personales del usuario o del habitador se comprenden las de su familia. /La
familia comprende al cónyuge y los hijos; tanto los que existen al momento de la constitución, como los que
sobrevienen después, y esto aun cuando el usuario o el habitador no esté casado, ni haya reconocido hijo
alguno a la fecha de la constitución. / Comprende asimismo el número de sirvientes necesarios para la familia.
/ Comprende, además, las personas que a la misma fecha vivían con el habitador o usuario y a costa de éstos;
y las personas a quienes éstos deben alimentos.
21
En este sentido, la Ley de Violencia Intrafamiliar (Ley 20.066) parece concebir a la familia en términos más
amplios: Artículo 5º.- Violencia intrafamiliar. Será constitutivo de violencia intrafamiliar todo maltrato que
afecte la vida o la integridad física o psíquica de quien tenga o haya tenido la calidad de cónyuge del ofensor
o una relación de convivencia con él; o sea pariente por consanguinidad o por afinidad en toda la línea recta
o en la colateral hasta el tercer grado inclusive, del ofensor o de su cónyuge o de su actual
conviviente./También habrá violencia intrafamiliar cuando la conducta referida en el inciso precedente ocurra
entre los padres de un hijo común, o recaiga sobre persona menor de edad, adulto mayor o discapacitada que
se encuentre bajo el cuidado o dependencia de cualquiera de los integrantes del grupo familiar.
35
En último término, se debe tener presente que este preponderante rol de la Familia
también se manifiesta en otras disposiciones constitucionales, como en el inciso quinto del
art. 1º que señala que es deber del Estado “dar protección a la familia”, o como en el art.
19 Nº 4 que establece el derecho a la protección de la vida privada y de “la honra de la
persona y de su familia”, o como en el art. 19 Nº 11 que señala que “los padres tienen el
derecho de escoger el establecimiento de enseñanza para sus hijos”. Incluso, según
veremos más adelante, se relaciona con las actuales fuentes de la nacionalidad.
Por otro lado, estas agrupaciones deben ser de carácter permanentes, vale decir, tal
como lo señala el profesor ALEJANDRO SILVA BASCUÑÁN, las personas que se encuentran
circunstancialmente en una plaza o en un vagón del metro no forman entre ellas un “grupo
intermedio” ya que carecen de este espíritu de unidad, permanencia y pretensiones
comunes. Agrega el mismo autor, el vocablo “grupo intermedio” debe entenderse más bien
como “cuerpo intermedio”, vale decir, como una unidad orgánica compuesta por personas,
pero diferente a los miembros que la componen. Pero a su vez, los fines que persiguen
deben ser lícitos, por lo que no se consideran grupos intermedios, las asociaciones ilícitas,
las creadas para cometer delitos o para violentar el orden institucional chileno.
36
Indirectamente, al reconocer y amparar la existencia de los grupos intermedios, lo
que la Carta Fundamental realiza, es reconocer la presencia en toda sociedad de dos clases
de organizaciones, que coexisten simultáneamente: la Organización Política y la
Organización Social. La primera puede y debe ser regulada por la Constitución, la segunda
en cambio es mucho más libre y dinámica, y depende del comportamiento que observen
los integrantes de la sociedad. Los grupos intermedios, pues, pertenecen a la denominada
“Organización Social”, la que muchas veces resulta ser tanto o más cercana a los individuos
que las estructuras políticas. De allí la importancia de estos grupos, y por ello su
reconocimiento constitucional.
➢ Principio de Subsidiariedad
37
La subsidiariedad positiva puede concluirse del principio de servicialidad que
analizaremos más adelante, y de una serie de garantías constitucionales (educación, salud,
seguridad social, etc.) donde el Estado se obliga a realizar todas aquellas prestaciones que
los particulares no puedan o no quieran efectuar.
En efecto, dicha norma, que se ubica dentro del Capítulo III de la Carta Fundamental
(“De los Derechos y Deberes Constitucionales”), establece que los grupos intermedios y los
dirigentes que hagan mal uso de la autonomía que la Constitución les reconoce,
interviniendo en actividades ajenas a sus fines específicos, serán sancionados en
22
Dicha disposición dispone que: “Artículo 23.- Los grupos intermedios de la comunidad y sus dirigentes que
hagan mal uso de la autonomía que la Constitución les reconoce, interviniendo indebidamente en actividades
ajenas a sus fines específicos, serán sancionados en conformidad a la ley. Son incompatibles los cargos
directivos superiores de las organizaciones gremiales con los cargos directivos superiores, nacionales y
regionales, de los partidos políticos./La ley establecerá las sanciones que corresponda aplicar a los dirigentes
gremiales que intervengan en actividades político partidistas y a los dirigentes de los partidos políticos, que
interfieran en el funcionamiento de las organizaciones gremiales y demás grupos intermedios que la propia
ley señale.”
38
conformidad a la ley. De ahí derivan algunas restricciones específicas, por ejemplo respecto
de sindicatos, partidos políticos, etc. Por lo mismo, esta norma establece la
incompatibilidad entre los cargos directivos superiores de las organizaciones gremiales, con
los cargos directivos superiores (nacionales y regionales) de los partidos políticos. En
concordancia con lo anterior, el inciso tercero del art. 23, señala que la ley establecerá las
sanciones que corresponda aplicar a los dirigentes gremiales que intervengan en
actividades político partidistas y a los dirigentes de los partidos políticos, que interfieran en
el funcionamiento de las organizaciones gremiales y demás grupos intermedios que la
propia ley señale.
➢ Texto Constitucional
39
Este principio constituye uno de los pilares fundamentales del Constitucionalismo
Humanista, con un aparato estatal que se dirige y justifica por el servicio permanente a
favor de la persona humana. El cumplimiento de este principio es, por lo tanto, la base que
permite legitimar al Estado en general y a sus autoridades en especial en todas y cada una
de sus actuaciones, por lo que sirve de estándar continúo de evaluación de las mismas.
Que el Estado deba “promover el bien común”, significa que el Estado debe adoptar
una actitud activa, positiva, dinámica en orden a “tomar la iniciativa” en la obtención de
dicho bien común. Vale decir, el bien común no aparece como un mero límite en la
actuación de los órganos del Estado, sino que debe representar su objetivo fundamental,
por lo que ellos deberán buscarlo, perseguirlo y propender hacia él. Por otra parte, la noción
de bien común se relaciona con el hecho que el bien que se busca debe ser el bien de todos
los miembros de la sociedad, y no el bienestar particular de determinados sujetos.
Luego, la Constitución indica que, para alcanzar el bien común, el Estado deberá
“contribuir a crear las condiciones sociales que permitan a todos y a cada uno de los
integrantes de la comunidad nacional su mayor realización espiritual y material posible con
pleno respeto a los derechos y garantías que esta Constitución establece.” Como se aprecia,
la definición de bien común que nos proporciona el texto constitucional es de corte
individualista: o sea, no existe un bien “social” o de la “sociedad como ente abstracto”, sino
que el bien común se compone de la suma del bienestar de cada uno de los individuos que
componen la comunidad.23
En definitiva, de la lectura del art. 1° inciso cuarto, en relación con el bien común,
podemos decir:
23
En un sentido similar se ha pronunciado la Corte Interamericana de Derechos Humanos cuando ha señalado:
“Es posible entender el bien común, dentro del contexto de la Convención, como un concepto referente a las
condiciones de la vida social que permiten a los integrantes de la sociedad alcanzar el mayor grado de
desarrollo personal y la mayor vigencia de los valores democráticos. En tal sentido, puede considerarse como
un imperativo del bien común la organización de la vida social en forma que se fortalezca el funcionamiento
de las instituciones democráticas y se preserve y promueva la plena realización de los derechos de la persona
humana...” (Opinión consultiva “La colegiación obligatoria de periodistas arts. 13 y29 Convención Americana
sobre Derechos Humanos”, Opinión Consultiva OC-5/85 del 13 de noviembre de 1985. Serie A No. 5, párr. 66)
40
c) Que el Estado, en relación con el bien común tiene el deber de “promoverlo” y
no de “lograrlo”. Esto quiere decir que la tarea de construir el bien común no
pesa sólo sobre el Estado. Por el contrario, el Estado sólo debe contribuir,
colaborar, “promover” que la misma sociedad y las personas que la integran,
puedan alcanzar el bien común. El bien común es por tanto, una tarea compartida
entre el Estado y las personas: el primero, encargado de promoverlo, las
segundas encargadas de lograrlo en colaboración con los órganos públicos.
d) Que el bien común al que se aspira tiene una tendencia individualista, ya que
aquél solo se logra cuando la plena realización alcanza a todos y cada uno de los
integrantes de la sociedad, y no como la plena realización de la sociedad “en
abstracto”.
e) Que el bien común mira tanto a la realización material como la espiritual, por lo
que los esfuerzos del Estado y de la sociedad no pueden restringirse sólo a
algunos de estos dos ámbitos, sino a ambos.
f) Que para el logro del bien común, hay límites importantes, y se refiere al pleno
respeto de los derechos y garantías constitucionales. Esto es importante, por
cuanto no cualquier medio será lícito para el logro del bien común, sino sólo
aquellos que sean compatibles con el pleno respeto por los derechos humanos.
41
también se relaciona con el acceso a beneficios básicos, a la superación de la pobreza,
respeto por los derechos fundamentales, etc.
V. Emblemas Nacionales.
➢ Texto Constitucional
Artículo 2° CPR:
“Son emblemas nacionales la bandera nacional, el escudo de armas de la República
y el himno nacional.”
42
➢ Análisis
La Constitución de 1980 incorpora, por primera vez en nuestra historia, una norma
que reconoce expresamente los emblemas nacionales. En la Comisión de Estudios de la
Nueva Constitución quedó de manifiesto que el objetivo de incluir esta disposición fue la de
preservar la identidad histórico - cultural de la Patria, a través de estos elementos que son
símbolos de la unidad nacional. Por su parte, el profesor JOSÉ LUIS CEA escribió en su
momento, que el ideal sería que, a futuro, la propia Constitución Política llegara a
constituirse también en un verdadero Emblema Patrio, tan querido y respetado como la
Bandera o el Himno Nacional, a propósito de la búsqueda de lo que él llama “el sentimiento
constitucional”.
El art. 2° de ña CPR debe complementarse a su vez con la del art. 22 que dispone
que “todo habitante de la República debe respeto a Chile y a sus emblemas nacionales”.
También se vincula con el art. 63 Nº6, que establece que las formas y características de los
emblemas nacionales, son materias de ley.
➢ Texto Constitucional
Artículo 3° CPR:
“El Estado de Chile es unitario.
La administración del Estado será funcional y territorialmente descentralizada, o
desconcentrada en su caso, de conformidad a la ley.
Los órganos del Estado promoverán el fortalecimiento de la regionalización del país
y el desarrollo equitativo y solidario entre las regiones, provincias y comunas del territorio
nacional.”
Según su forma, los Estados pueden ser Unitarios o bien, Compuestos, dentro de los
cuales, por cierto que destacan los Estados Federales.
43
existir diferentes niveles diferentes de acción política estatal. Por lo mismo, desde un punto
de vista orgánico, o sea, de los órganos del Estado, el Estado Unitario se caracteriza por que
cuenta con un solo gobierno, un solo congreso, una sola Corte Suprema, etc. A su vez, desde
un punto de vista normativo, los Estados Unitarios se caracterizan por que posee una sola
Constitución, un solo ordenamiento jurídico.
En el caso chileno, nuestra Constitución optó por el sistema unitario, lo que significa
que contamos con un centro político único, expresado por la existencia de una única
autoridad ejecutiva, legislativa y judicial. Además, en el Estado chileno existe un solo
ordenamiento jurídico positivo, obligatorio para todos sus habitantes, y creado por los
organismos centrales competentes.
➢ Descentralización y desconcentración
Una vez consagrado el carácter unitario del Estado de Chile, el inciso 2º del art. 3º
establece la descentralización y desconcentración de la administración.
44
necesidades públicas permanentes de la sociedad. No se refiere, entonces, a las
demás funciones estatales, como la legislativa o la contralora. Por su parte, la
judicial, se organizará de acuerdo a lo que establezca la ley orgánica constitucional
respectiva, de conformidad a lo dispuesto en el art. 77 de la CPR.
➢ Regionalización
45
las Regiones a tomar sus propias decisiones y a autogenerar sus autoridades -sin que Chile
deje de ser un estado Unitario-, entonces se trataba de una cuestión que debía ser regulada
en el Capítulo I sobre Bases de la institucionalidad. Por su parte, si entendemos que la
Regionalización es un mero sistema de división territorial y de desconcentración
administrativa, entonces, se trataba de una cuestión que debía ser regulada en el antiguo
Capítulo XIII, hoy XIV, sobre Gobierno y Administración Interior.
A su vez, debemos enfatizar que el desarrollo que se busque entre estas diferentes
unidades territoriales, deberá ser equitativo y solidario entre ellas, de manera de extender
los beneficios del sistema político, económico y social a todos los sectores del país. Por
último, será interesante reconocer que, no obstante lo expuesto anteriormente, existen
voces disidentes y críticas, como la del profesor JORGE TAPIA VALDÉS quien señala que esta
reforma es meramente nominal, pero sin sustento práctico importante, toda vez que en
realidad, las decisiones seguirán siendo tomadas en los centros políticos y no en las
regiones, las cuales seguirán careciendo de facultades suficientes para autogenerar
autoridades, manejar presupuestos propios y tomar decisiones libremente.
➢ Texto Constitucional
Artículo 4° CPR:
“Chile es una república democrática.”
46
Que, en Chile, el sistema de Gobierno sea una República, quiere decir, en primer
término, por contradicción, que no es una Monarquía, entendida ésta como un sistema
político donde existe un Jefe de Estado, sin responsabilidad política, vitalicio y hereditario.
Pero además, en forma positiva, la República significa:
✓ que existe una autoridad que es Jefe de Gobierno y Jefe de Estado a la vez (con la
única excepción de las repúblicas parlamentarias, como Italia, donde a pesar de
tratarse de modelos republicanos, existe igualmente tal dualidad de funciones en el
órgano ejecutivo),
✓ que esta autoridad es responsable, razón por la cual en caso de infracción a la
Constitución o a las leyes, puede ser sancionado e incluso perder su cargo;
✓ que esta autoridad es temporal, ya que su cargo tiene una duración determinada, y
✓ que esta autoridad es elegida, mediante votaciones populares.
Debemos señalar que la redacción del artículo 4º no es feliz, toda vez que no es
“Chile”, o sea “el Estado de Chile” el Republicano, sino que lo es “el Gobierno de Chile”. Tal
como vimos en su oportunidad, el Estado puede ser Unitario o Compuesto, mientras que el
Gobierno es quien podrá ser Republicano o Monárquico. En este mismo sentido, la
fraseología utilizada en la Constitución de 1925 es más acertada cuando señala que “su
gobierno es republicano”, aludiendo a que la República es, en verdad, una forma de
Gobierno y no una forma de Estado.
a) Respeto por las reglas de la Mayoría. En una democracia, las decisiones que se
adopten en el seno de una comunidad, se tomarán siguiendo las reglas de las
mayorías, las cuales podrán ser simples o calificadas. Son simples cuando la
decisión que se escoge, corresponde a la opción por la que han votado la mayor
cantidad de personas. Son calificadas cuando quedan supeditadas a la necesidad
de cumplir fracciones superiores, tales como cuando se exige por ejemplo quórum
de tres quintos o de dos tercios de los votantes. Esta última posibilidad sólo es
aceptada para decisiones adoptadas por órganos colegiados, pero jamás es
47
validada para decisiones que tome la ciudadanía a través de elecciones populares
o plebiscitos.
➢ Texto Constitucional
Artículo 5° CPR:
“La soberanía reside esencialmente en la Nación. Su ejercicio se realiza por el pueblo
a través del plebiscito y de elecciones periódicas y, también, por las autoridades que esta
Constitución establece. Ningún sector del pueblo ni individuo alguno puede atribuirse su
ejercicio.
El ejercicio de la soberanía reconoce como limitación el respeto a los derechos
esenciales que emanan de la naturaleza humana. Es deber de los órganos del Estado
respetar y promover tales derechos, garantizados por esta Constitución, así como por los
tratados internacionales ratificados por Chile y que se encuentren vigentes.”
48
independencia” que alude a una posición de igualdad frente a otros Estados también
soberanos.
49
a) Ejercicio directo de la Soberanía.
- Por elecciones periódicas. Por su parte, nuestra Carta Fundamental contempla cinco
tipos de cargos que son de elección popular, a saber: el Presidente de la República
(art. 26 CPR), los Diputados (art. 48 CPR), los Senadores (art. 49 CPR), los Alcaldes
(art. 57 de la Ley Orgánica Constitucional de Municipalidades, Nº 18.695 por
aplicación del art. 119 CPR) y los Concejales (art. 119 CPR)
Opera mediante la actuación de los órganos del Estado, algunos de ellos compuestos
por funcionarios elegidos directamente por la ciudadanía (como los señalados
anteriormente), o bien designados por funcionarios previamente elegidos por la ciudadanía
(como las autoridades del Poder Judicial, del Tribunal Constitucional o del Ministerio
Público).
El inciso segundo del artículo 5º de la CPR, se encuentra compuesto, a su vez, por dos
oraciones, gramaticalmente separadas por un “punto seguido”:
50
1. El ejercicio de la soberanía reconoce como limitación el respeto a los derechos
esenciales que emanan de la naturaleza humana.
La primera oración de dicha norma forma parte del texto original de nuestra
Constitución de 1980, y según la Comisión de Estudios de la Nueva Constitución (CENC)
tiene por objeto establecer que los derechos esenciales “tienen como fundamento los
atributos de la persona humana y no nacen del reconocimiento que les brinde determinado
Estado, siendo, por tanto, anteriores y superiores a todo ordenamiento jurídico”. De esta
norma derivan las siguientes consecuencias:
51
- En lo relativo a la acción de los órganos estatales. Los órganos
representativos de los diferentes poderes o funciones del Estado deberán
someter su acción a los deberes de protección de los derechos
fundamentales. Así por ejemplo:
52
f) Por lo mismo, son límite de la soberanía todos los derechos esenciales que emanen
de la naturaleza humana, y dentro de ellos:
- Los que señale la propia Constitución Política en su art. 19, y en los demás
preceptos constitucionales,
- Los que se indique el derecho internacional convencional a través de los
Tratados Internacionales sobre Derechos Humanos (hay autores como
HUMBERTO NOGUEIRA que incluyen también aquellos que reconoce el
derecho internacional por otras vías, como los principios de ius cogens o
por vía consuetudinaria),
- Todos los demás derechos que emanen de la naturaleza humana, aun
cuando no se encuentren incluidos en los sistemas normativos señalados
anteriormente. Estos derechos se conocen como “derechos implícitos”, y
que además de lo establecido en el art. 5º inciso 2º de la CPR, tienen una
suerte de reconocimiento en lo dispuesto por el art. 29 letra c) de la
Convención Americana de Derechos Humanos, norma que establece que
“Ninguna disposición de la presente convención puede ser interpretada
en el sentido de: c) excluir otros derechos y garantías que son inherentes
al ser humano o que se derivan de la forma democrática de gobierno”.
53
2. Es deber de los órganos del Estado respetar y promover tales derechos, garantizados
por esta Constitución, así como por los tratados internacionales ratificados por Chile
y que se encuentres vigentes.
La segunda oración del inciso segundo del artículo 5º de la Constitución Política fue
incorporada por la Ley de Reforma Constitucional Nº 18.825 del año 1989, y establece
algunos deberes de los órganos del Estado, relacionados con el respeto y promoción de los
derechos fundamentales de las personas.
a. El primer deber del Estado consiste en respetar “tales derechos” (debemos entender
“los derechos esenciales que emanan de la naturaleza humana”). El deber de respeto
debe ser entendido como un deber de carácter negativo, vale decir como una
prohibición. O sea, los órganos del Estado tienen prohibido violar, atentar o amenazar
estos derechos.
54
IX. El Estado de Derecho.
➢ Texto Constitucional
Artículo 6° CPR:
“Los órganos del Estado deben someter su acción a la Constitución y a las normas
dictadas conforme a ella, y garantizar el orden institucional de la República.
Los preceptos de esta Constitución obligan tanto a los titulares o integrantes de
dichos órganos como a toda persona, institución o grupo.
La infracción de esta norma generará las responsabilidades y sanciones que
determine la ley.”
Artículo 7° CPR:
“Los órganos del Estado actúan válidamente previa investidura regular de sus
integrantes, dentro de su competencia y en la forma que prescriba la ley.
Ninguna magistratura, ninguna persona ni grupo de personas pueden atribuirse, ni
aun a pretexto de circunstancias extraordinarias, otra autoridad o derechos que los que
expresamente se les hayan conferido en virtud de la Constitución o las leyes.
Todo acto en contravención a este artículo es nulo y originará las responsabilidades
y sanciones que la ley señale.”
Por su parte, tres son los principios más importantes sobre los cuales se sustenta la
idea de un “Estado de Derecho”:
55
1. El principio de la Supremacía Constitucional y la Fuerza Normativa de la Constitución,
2. El principio de Legalidad o Juridicidad, y
3. El principio de Responsabilidad.
(b) Por lo anterior, las normas deberán cumplir con una doble condición:
(c) Pero además la Carta Fundamental es, en sí misma, una norma que, como tal, es de
carácter imperativo, y que, por lo tanto obliga a todos, tanto a los órganos del Estado y
a sus titulares, como a toda otra persona, institución o grupo. La Constitución tiene,
por lo tanto, fuerza normativa directa, lo que la convierte además en un precepto que
perfectamente puede fundamentar las actuaciones de los órganos del Estado, y
sustentar los derechos y deberes de las personas.
(d) A su vez, la supremacía también se manifiesta porque sólo a “las normas dictadas
conforme a” la Constitución, los órganos deben someter su acción. Por lo mismo, lo
que legitima y otorga valor a las demás normas del ordenamiento jurídico es el respeto
que ellas observen del marco constitucional.
(e) Por último, la Fuerza Normativa de la Constitución se demuestra porque toda infracción
a la Constitución, “generará las responsabilidades y sanciones que determine la ley”.
56
(f) Todas estas consideraciones provoca que la Constitución Política, materialmente se
constituya en la Ley Fundamental, en la norma máxima dentro de un Estado, obligatoria
para todo sujeto y además, reguladora de todas las demás normas que, válidamente,
puedan dictarse en un Estado.
(a) El principio de Legalidad encierra como idea central que toda persona u órgano debe
actuar conforme a la ley. También se habla, con bastante más propiedad, del principio
de “juridicidad”, ya que en verdad los órganos del Estado y, en general, toda persona
debe ajustarse no solo a la ley, sino que más bien a toda norma integrante del
ordenamiento jurídico (vale decir, no solo a la ley, sino que también a la Constitución,
a los Tratados Internacionales, a los reglamentos, las sentencias, etc.)
(b) La norma en análisis, establece que los actos de los órganos del Estado son válidos sólo
si cumplen copulativamente, tres requisitos (“condiciones de validez”):
- Investidura previa y regular de sus titulares. Vale decir, es necesario que quien
detenta el cargo, haya asumido el mismo, dando cumplimiento a los requisitos
y formalidades que el ordenamiento exige para ello.
- Actuación dentro de la competencia. Esto se relaciona con que cada órgano
deberá actuar en el marco de las atribuciones que fije al efecto, la Constitución
y las leyes.
- Respeto de las formas establecidas en la ley. Se vincula con los requisitos
externos, o solemnidades que deben revestir los actos estatales, de modo tal
que su no cumplimiento origina la nulidad de dicha actuación.
(c) Por último, el inciso segundo del mismo artículo séptimo ratifica la idea de la actuación
“dentro de la competencia de cada órgano”, pero por sobre todo, es la consagración
constitucional del principio que consagrara Montesquieu, conocido como el de la
separación de poderes, por el sólo hecho de indicar que ninguna magistratura
(entendido el término en un sentido amplio, no sólo referida a “magistrados”) puede
atribuirse, ni aun a pretexto de circunstancias extraordinarias, otra autoridad o
derechos que los que expresamente se les hayan conferido en virtud de la Constitución
o las leyes.
57
➢ El Principio de Responsabilidad
(a) El término “responsabilidad” debe entenderse como “asumir las consecuencias jurídicas
de un acto”, las disposiciones constitucionales citadas hacen referencia a todo tipo de
responsabilidad. En otras palabras, la infracción a la Constitución o a las leyes podrá dar
lugar a responsabilidades civiles, penales, administrativas o políticas, según lo que
establezca el propio ordenamiento jurídico.
(b) El inciso final del artículo 7º, desde ya, consagra una de las consecuencias jurídicas más
importantes que se generan a partir de una actuación contraria a las condiciones de
validez señaladas anteriormente, como es la “nulidad de derecho público”. Vale decir,
un acto que ha emanado de quien no ha sido investido regularmente, o de quien ha
actuado fuera de su competencia o sin dar cumplimiento a las formalidades legales, “es
nulo”.
(c) Esta clase de nulidad, por otra parte, presentaría ciertas características propias que la
diferenciaría de la nulidad establecida en el campo del derecho privado. Así, la Nulidad
de Derecho Público, es única, ya que no distingue como en el derecho civil entre
nulidades absolutas y relativas. También, es insubsanable e imprescriptible, toda vez que
ni otro acto ni el transcurso del tiempo puede otorgarle validez. Por último, para algunos
autores, se trataría de una nulidad que operaría de pleno de derecho (por lo tanto, no
requeriría de declaración formal de nulidad) y con efectos retroactivos (ex - tunc); sin
embargo, estas dos últimas características no son totalmente acogidas por la doctrina
constitucional chilena.
➢ El Orden Institucional
El inciso primero del artículo 6°, en su parte final, establece que “[l]os órganos del
Estado deben (…) garantizar el orden institucional de la República”. Esta norma fue
introducida por la Reforma Constitucional del año 2005 (Ley N° 20.050 del 26 de agosto de
dicho año), y es un verdadero “injerto” que se inserta dentro de una norma que, como se
vio, trata otro tema, como es el de la Supremacía Constitucional. Por ese motivo, para
algunos autores (como EDUARDO ALDUNATE LIZANA) fue un error del constituyente derivado
haber modificado esta norma, puesto que la debilita, desnaturalizando este precepto que
consagra, ni más ni menos que la fuerza normativa de la Constitución. Además, para estos
profesores, esta nueva frase carece de sentido normativo.
58
El objeto de la reforma, en este punto, fue eliminar el rol de “garantes de la
institucionalidad” que poseían en la Constitución original, las Fuerzas Armadas al tenor del
antiguo artículo 90 de la Carta del 80 que indicaba “Las Fuerzas Armadas están integradas
sólo por el Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea, y existen para la defensa de la patria, son
esenciales para la seguridad nacional y garantizar el orden interior de la República”. Se
tiende a privar al funcionario militar de su rol de “guardián de la institucionalidad
republicana”, que alteraba el ideal democrático que gobierna el contenido de nuestra
Constitución, y favoreciendo las intervenciones militares a pretexto de quebrantamiento
del orden constitucional.
Ahora bien, en cuanto al verdadero sentido que debe dársele a esta norma,
corresponde señalar que la frase introducida debe entenderse dentro del contexto de los
principios que involucra todo Estado de Derecho, vale decir, debe respetarse la Supremacía
Constitucional y los principios de Legalidad y Responsabilidad. Por lo mismo, si bien todo
órgano debe entenderse hoy como garante de la institucionalidad republicana, ello no lo
habilita para decidir por sí mismo si es preciso o no “salirse” de sus propias facultades en
aras del respeto por el orden constitucional. Por el contrario, no habrá mejor garantía para
este orden que el correcto actuar de cada Institución, respetando sus propias atribuciones
y competencias y tratando de dar cumplimiento a sus fines propios y a los del Estado en
general, como es el de estar al servicio de la persona humana.
➢ Texto Constitucional
Artículo 8° CPR:
“El ejercicio de las funciones públicas obliga a sus titulares a dar estricto
cumplimiento al principio de probidad en todas sus actuaciones.
Son públicos los actos y resoluciones de los órganos del Estado, así como sus
fundamentos y los procedimientos que utilicen. Sin embargo, sólo una ley de quórum
calificado podrá establecer la reserva o secreto de aquéllos o de éstos, cuando la publicidad
afectare el debido cumplimiento de las funciones de dichos órganos, los derechos de las
personas, la seguridad de la Nación o el interés nacional.
El Presidente de la República, los Ministros de Estado, los diputados y senadores, y
las demás autoridades y funcionarios que una ley orgánica constitucional señale, deberán
declarar sus intereses y patrimonio en forma pública.
Dicha ley determinará los casos y las condiciones en que esas autoridades delegarán
a terceros la administración de aquellos bienes y obligaciones que supongan conflicto de
interés en el ejercicio de su función pública. Asimismo, podrá considerar otras medidas
apropiadas para resolverlos y, en situaciones calificadas, disponer la enajenación de todo o
parte de esos bienes.”
59
➢ El Principio de Probidad
A su vez, establece que dicha ley determinará los casos y las condiciones en que esas
autoridades delegarán a terceros la administración de aquellos bienes y obligaciones que
supongan conflicto de interés en el ejercicio de su función pública, lo que se conoce como
Mandato Especial de Administración Ciega de Patrimonio o fideicomiso ciego. La misma ley
60
podrá considerar otras medidas apropiadas para resolverlos y, en situaciones calificadas,
disponer la enajenación de todo o parte de esos bienes.
Ambas figuras muchas veces son confundidas, sin embargo, aluden a conceptos
distintos. La publicidad consiste en la obligación de los órganos del Estado de dar a conocer
sus actos decisorios; mientras que la transparencia alude a la información que deben dar
esos mismos órganos respecto de los procedimientos, contenidos y fundamentos de dichos
actos. En estos mismos términos, se pronuncia además, el artículo 13 de la Ley de Bases
Generales de la Administración del Estado Nº 18.575. Sin embargo, como ya se indicó, la
Constitución trata conjuntamente ambos principios, el de la publicidad y el de la
transparencia, a través del art. 8º inciso segundo, el que básicamente entrega tres reglas
básicas, a saber:
a) Son públicos:
- los actos y resoluciones de los órganos del Estado (principio de publicidad), y
- los fundamentos y procedimientos que se vinculen a dichos actos (principio de
transparencia).
b) Sólo una ley de quórum calificado podrá establecer la reserva o secreto de los actos
públicos, de sus fundamentos y procedimientos.
c) A su vez, esta reserva o secreto sólo podrá ser establecida por esta clase de leyes,
cuando la publicidad afectare:
- el debido cumplimiento de las funciones de dichos órganos,
- los derechos de las personas,
- la seguridad de la Nación, o
- el interés nacional.
61
salvo las excepciones fijadas en la propia Constitución- la información que soliciten los
particulares; y (3) Crea un órgano autónomo, encargado de velar por el cumplimiento de
estos deberes, como es el Consejo para la Transparencia, cuyas resoluciones pueden, por
regla general, ser reclamadas ante la Corte de Apelaciones respectiva.
“Todo acto de persona o grupo destinado a propagar doctrinas que atenten contra
la familia, propugnen la violencia o una concepción de la sociedad, del Estado o del orden
jurídico, de carácter totalitario o fundada en la lucha de clases, es ilícito y contrario al
ordenamiento institucional de la República.
Las organizaciones y los movimientos o partidos políticos que por sus fines o por la
actividad de sus adherentes tiendan a esos objetivos, son inconstitucionales.
Corresponderá al Tribunal Constitucional conocer de las infracciones a lo dispuesto
en los incisos anteriores.
Sin perjuicio de las demás sanciones establecidas en la Constitución o en la ley, las
personas que incurran o hayan incurrido en las contravenciones señaladas
precedentemente no podrán optar a funciones o cargos públicos, sean o no de elección
popular, por el término de diez años contados desde la fecha de la resolución del Tribunal.
Tampoco podrán ser rectores o directores de establecimientos de educación ni ejercer en
ellos funciones de enseñanza, ni explotar un medio de comunicación social o ser directores
o administradores del mismo, ni desempeñar en él funciones relacionadas con la emisión o
difusión de opiniones e informaciones, ni podrán ser dirigentes de organizaciones políticas
o relacionadas con la educación o de carácter vecinal, profesional, empresarial, sindical,
estudiantil o gremial en general, durante dicho plazo.
Si las personas referidas anteriormente estuvieren a la fecha de la declaración del
Tribunal, en posesión de un empleo o cargo público, sea o no de elección popular, lo
perderán, además, de pleno derecho.
Las personas sancionadas en virtud de este precepto, no podrán ser objeto de
rehabilitación durante el plazo señalado en el inciso cuarto.
La duración de las inhabilidades contempladas en este artículo se elevará al doble
en caso de reincidencia.”
62
orden jurídico, de carácter totalitario o fundada en la lucha de clases, es ilícito y contrario
al ordenamiento institucional de la República”.
XI. El Terrorismo.
➢ Texto Constitucional
Artículo 9° CPR:
“El terrorismo, en cualquiera de sus formas, es por esencia contrario a los derechos
humanos.
Una ley de quórum calificado determinará las conductas terroristas y su
penalidad. Los responsables de estos delitos quedarán inhabilitados por el plazo de quince
años para ejercer funciones o cargos públicos, sean o no de elección popular, o de rector o
director de establecimiento de educación, o para ejercer en ellos funciones de enseñanza;
para explotar un medio de comunicación social o ser director o administrador del mismo, o
para desempeñar en él funciones relacionadas con la emisión o difusión de opiniones o
informaciones; ni podrá ser dirigentes de organizaciones políticas o relacionadas con la
educación o de carácter vecinal, profesional, empresarial, sindical, estudiantil o gremial en
general, durante dicho plazo. Lo anterior se entiende sin perjuicio de otras inhabilidades o
de las que por mayor tiempo establezca la ley.
Los delitos a que se refiere el inciso anterior serán considerados siempre comunes
y no políticos para todos los efectos legales y no procederá respecto de ellos el indulto
particular, salvo para conmutar la pena de muerte por la de presidio perpetuo.”
➢ Concepto de Terrorismo
63
En esta senda, el Diccionario de la Real Academia Española lo define como “la
dominación por el terror” y también como “la sucesión de actos de violencia ejecutados
para infundir terror”. Estas concepciones, así como otras que es posible encontrar, si bien
respetan el uso que se le da al fenómeno en el lenguaje ordinario, no aportan mucho desde
el punto de vista de nuestra Investigación, pues incurren en redundancias y pleonasmos,
amén de otorgarle un carácter extraordinariamente amplio. En el campo ya más
doctrinario, también algunos autores han cometido estos errores, al intentar definir el
terrorismo basándose en la noción de terror, aunque muchas veces sustituyendo ésta por
otros términos afines. Así por ejemplo, se ha señalado que el terrorismo es “un método
criminal, caracterizado por el terror y la violencia, a fin de conseguir un objetivo
determinado”, y sobre la base de tales elementos el acto terrorista sería entonces “aquel
acto que es perpetrado mediante el terror, la violencia o una gran intimidación con vistas a
la consecución de un fin determinado”.
En otra mirada, se ha definido al terrorismo como “el acto de violencia que engendra
terror o intimidación en la población de un Estado, que amenaza la vida, la integridad
corporal, la salud física o moral o la libertad de víctimas eventuales consideradas
colectivamente”, subrayándose los daños físicos que se busca ocasionar en los afectados.
Otros autores destacan el hecho que la utilización del terrorismo para fines políticos,
estimando que el terrorismo sería “el uso sistemático del asesinato, el daño y la destrucción,
o la amenaza de ellos, para crear un clima de terror, a fin de dar publicidad a una causa, y
de intimidar a un sector más amplio para que satisfaga los objetivos de los terroristas”. Aquí
se resalta además, la característica de ser una violencia sistemática dirigida al logro de
ciertos objetivos, o si se prefiere “un acto cometido como parte de un método de lucha
política que comporta el uso de la violencia extrema contra personas inocentes”.
64
“terrorismo son todos aquellos actos contra la vida, integridad corporal, salud o libertad de
las personas, de destrucción o interrupción de los servicios públicos, o de destrucción o
apropiación del patrimonio que verificados sistemáticamente, tiendan a provocar una
situación de terror que altere la seguridad o el orden público, con fines políticos”.
➢ Conductas terroristas
Sin embargo, debe indicarse que la Ley 18.314 sobre “Conductas Terroristas” - ley
de quórum calificado dictada en cumplimiento al art. 9º de la CPR- que tampoco define
terrorismo, establece ocho delitos comunes que deben entenderse como terroristas, de
concurrir alguna de las circunstancias que la misma norma señala. Así, se dispone que los
delitos de homicidio; lesiones gravísimas; secuestro; sustracción de menores; envío de
bombas o efectos explosivos; incendios y otros estragos; algunas infracciones contra la
salud pública y el descarrilamiento, constituyen conductas terroristas si el delito es
cometido: a) con la finalidad de producir en la población, o en una parte de ella, el temor
justificado de ser víctima de un delito de la misma especie, sea por la naturaleza y efectos
de los medios empleados, sea por la evidencia de que obedece a un plan predeterminado
de atentar contra una categoría o grupo determinado de personas; o bien, b) para arrancar
resoluciones de la autoridad o imponerle exigencias.
Por este motivo, también, es injustificable desde todo punto de vista y así lo
entiende nuestra Carta Fundamental, siendo acorde a su vez, con la importancia que el
inciso segundo del artículo 5º le da a los derechos fundamentales de la persona humana. A
su vez, en este mismo sentido, no sólo el terrorismo insurgente es incompatible con los
derechos esenciales, sino que también lo es el Terrorismo de Estado, puesto que es ilegítimo
“en todas sus formas”.
65
a) Es conducta constitutiva de delito y, por lo mismo, debe asignarse una penalidad.
b) Genera ciertas inhabilidades para quien tenga estas conductas, las cuales se
extienden por el plazo de quince años; dejando a salvo la posibilidad que la ley establezca
otras inhabilidades o por un mayor plazo.
c) Estos delitos serán siempre comunes y no políticos para todos los efectos legales.
d) No procederá el indulto particular, salvo para conmutar la pena de muerte por la
de presidio perpetuo. Recordemos que el indulto particular es un beneficio que otorga el
Presidente de la República, para que una persona no cumpla o le sea conmutada su pena,
sin perder su calidad de condenado para los demás efectos legales. Esto, sin embargo, no
impide (especialmente a partir de la reforma constitucional del año 1991) que se decrete,
por ley, una amnistía la que, a diferencia del caso anterior, no sólo borra o conmuta la pena,
sino que además hace desaparecer el delito mismo, perdiendo los beneficiados su calidad
de condenados. Por último, y dentro de esta misma línea, no debe olvidarse la polémica
norma contenida en la séptima disposición transitoria de la Constitución, la que establece
que “el indulto particular será siempre procedente respecto de los delitos a que se refiere
el artículo 9 cometidos antes del 11 de marzo de 1990. Una copia del decreto respectivo, se
remitirá, en carácter reservado, al Senado”, por la cual el Presidente de la República podrá
otorgar este beneficio a quienes fueron condenados por conductas terroristas cometidas
durante el gobierno militar.
66
III UNIDAD: NACIONALIDAD, CIUDADANÍA Y SISTEMA ELECTORAL
➢ Concepto
El término “Nacionalidad” puede ser definido, al menos desde dos puntos de vista.
En una primera perspectiva, desde un punto de vista sociológico, la Nacionalidad se
entiende como “la pertenencia a un grupo humano en función de una comunidad de
nacimiento, sangre, lengua, cultura, costumbres e historia”. Esta definición se asocia, a su
vez, con el concepto de “Nación”, vale decir, es señal de la inclusión de un individuo a una
nación determinada. Si bien el anterior concepto es útil para el desarrollo de determinadas
áreas del conocimiento, como las Ciencias Políticas, nosotros nos valdremos de la definición
de Nacionalidad desde un punto de vista jurídico. Desde este segundo punto de vista, este
vocablo se entiende como “el vínculo jurídico, que existe entre una persona y un Estado
determinado, del cual derivan derechos y obligaciones recíprocas”. Como se ve, en este
segundo concepto, la nacionalidad más bien se asocia con el Estado y no con la Nación.
Además, al tratarse de un vínculo jurídico, genera naturalmente derechos y obligaciones
recíprocas.
➢ Importancia
La nacionalidad no es un mero “vínculo”, sino que mucho más que ello, constituye
un derecho fundamental, protegido entre otros documentos, por la Convención Americana
de Derechos Humanos (o Pacto de San José de Costa Rica), la cual, en su artículo 20, dispone
que “1º Toda persona tiene derecho a una nacionalidad; 2º Toda persona tiene derecho a
la nacionalidad del Estado en cuyo territorio nació si no tiene derecho a otra; 3º A nadie se
le privará arbitrariamente de su nacionalidad, ni del derecho a cambiarla”.
67
Por lo mismo, se puede decir que la Nacionalidad cuenta con las siguientes
características:
1. Toda persona tiene derecho a una nacionalidad.
2. A su vez, genera para el nacional, una serie de deberes.
3. Une a un sujeto con un Estado, y no con otro tipo de organización.
4. Toda persona tiene derecho a cambiar de Nacionalidad, en conformidad con la
legislación interna.
5. La nacionalidad es irrenunciable, a menos que se adquiera otra.
6. Nadie podrá ser privado arbitrariamente de su nacionalidad.
➢ Texto Constitucional
Artículo 10 CPR:
“Son chilenos:
1º.- Los nacidos en el territorio de Chile, con excepción de los hijos de extranjeros
que se encuentren en Chile en servicio de su Gobierno, y de los hijos de extranjeros
transeúntes, todos los que, sin embargo, podrán optar por la nacionalidad chilena;
2º.- Los hijos de padre o madre chilenos, nacidos en territorio extranjero. Con todo,
se requerirá que alguno de sus ascendientes en línea recta de primer o segundo grado, haya
adquirido la nacionalidad chilena en virtud de lo establecido en los números 1º, 3º ó 4º;
3º.- Los extranjeros que obtuvieren carta de nacionalización en conformidad a la
ley, y
4º.- Los que obtuvieren especial gracia de nacionalización por ley.
La ley reglamentará los procedimientos de opción por la nacionalidad chilena; de
otorgamiento, negativa y cancelación de las cartas de nacionalización, y la formación de un
registro de todos estos actos.”
➢ Concepto y Clasificación
68
alumbramiento, o la nacionalidad de sus progenitores. Por lo mismo, las fuentes
originarias de la nacionalidad pueden obedecer a dos reglas:
(a) Ius solis. Es aquella por la cual se reconoce nacionalidad a una persona en
función del Estado en cuyo territorio nació.
(b) Ius sanguinis. Es aquella por la cual se reconoce nacionalidad a una persona
en razón de su filiación, vale decir, en función de la nacionalidad de sus
progenitores.
(a) Regla General. La Constitución Política opta, especialmente a partir de la reforma del
año 2005, por un sistema de ius solis, vale decir, por regla general, son chilenos, todos los
nacidos en territorio chileno (art. 10 Nº 1, primera parte, CPR).
(b) Excepciones. Sin embargo, esta regla reconoce dos tipos de excepciones, en las cuales,
primará la regla de ius sanguinis:
b.1. Casos de nacidos en territorio nacional, pero que sin embargo, no serán chilenos
(art. 10 Nº 1, segunda parte, CPR): los hijos de extranjeros que se encuentren en
Chile en servicio de su Gobierno, y los hijos de extranjeros transeúntes.
A pesar de ello, en ambos casos, estas personas podrán optar por la nacionalidad
chilena. El procedimiento para hacer uso de esta opción se encuentra regulado por el DS N
º 5.142 del Ministerio del Interior de 1960, modificado por la ley Nº 18.005 de 1981 (art.
10). Según éste, la solicitud debe presentarse dentro del plazo de un año contado desde
que el interesado hubiere cumplido dieciocho años, ante el Departamento de Extranjería
del Ministerio del Interior –en regiones, esta oficina se ubica en las Gobernaciones
Provinciales–, o ante agente diplomático o consular chileno si estuviese en el extranjero; y
en ella deberá acreditar que el peticionario nació en Chile y, además, que en esa fecha sus
69
padres eran extranjeros transeúntes o que se encontraban al servicio de su Gobierno (en
las Partidas de Nacimiento debiera hacerse mención del hecho de ser el inscrito, el hijo de
extranjero transeúnte).
No obstante, para aplicar esta regla excepcional, es necesario que alguno de los
ascendientes en línea recta de primer o segundo grado, haya adquirido la nacionalidad
chilena en virtud de lo establecido en los números 1º, 3º ó 4º del artículo 10º, o sea, que la
hayan adquirido por haber nacido en territorio chileno, o por opción, o por carta de
nacionalización, o por nacionalización por gracia.
2. Fuentes derivadas.
24
Según el texto original de la Constitución de 1980, para que un extranjero pudiera obtener la carta de
nacionalización, debía renunciar expresamente a su nacionalidad anterior. No se exigía esta renuncia a los
nacidos en país extranjero que, en virtud de un tratado internacional, hubiera concedido el mismo beneficio
a los chilenos (situación que sólo ocurría con España, DS Nº 569 del Ministerio de Relaciones Exteriores de
1958). Además, se establecía que los nacionalizados sólo podían optar a cargos de elección popular después
de estar cinco años en posesión de sus respectivas cartas de nacionalización. Con la reforma constitucional
introducida por la ley 20.050, se introducen dos modificaciones a este precepto, una de carácter sustancial o
material, y otra meramente formal. En primer término, se elimina la exigencia constitucional que consistía en
que los extranjeros renuncien a su nacionalidad de origen. De esta forma, la Constitución chilena se
moderniza, y se incorpora a la tendencia internacional en orden a aceptar cada vez con mayor tolerancia, los
fenómenos de doble nacionalidad. Ello, va de la mano con el proceso de globalización, que supone un
movimiento migratorio mucho más dinámico, y la relativización de las fronteras interestatales. Según veremos
más adelante, este principio también se expresa al eliminar como causal de pérdida de nacionalidad chilena,
la nacionalización pura y simple en país extranjero. En segundo lugar, la exigencia de estar en posesión de la
carta de nacionalización por más de cinco años para optar a cargos de elección, se “traslada” al inciso segundo
del artículo 14. Se debe dejar constancia, por último que este requisito se ha establecido con el ánimo
manifiesto de impedir que un extranjero se nacionalice sólo para ejercer este tipo de cargos.
70
Al respecto, es el Decreto Nº 5.142 de 1960, el que fijó el texto refundido de las
disposiciones sobre nacionalización de extranjeros, el que establece los requisitos para
obtener la carta de nacionalización (ley 13.955 y otras). Estos requisitos son (arts. 2 a 6):
a. Que el extranjero haya cumplido 18 años de edad.
b. Que tengan más de cinco años de residencia en el territorio nacional.
Será el Ministerio del Interior quien calificará atendidas las
circunstancias, si algún viaje accidental al extranjero ha interrumpido
o no la residencia continúa.
c. Ser titular de permiso de Permanencia Definitiva Vigente. Conforme
a lo establecido en el D.S. Nº 597 (Reglamento de Extranjería), la
Permanencia Definitiva es el permiso concedido a los extranjeros
para radicarse indefinidamente en el país y desarrollar cualquier clase
de actividades, sin otras limitaciones que las que se establezcan en
las disposiciones legales y reglamentarias.
d. No haber sido condenado ni estar actualmente procesado por crimen
o simple delito.
e. Estar capacitado para ganarse la vida.
f. Que renuncie a su antigua nacionalidad, lo que se hará efectiva una
vez calificada favorablemente su solicitud de nacionalización.
g. Llenar y firmar personalmente el formulario "Solicitud de Carta de
Nacionalización", adjuntando la documentación que corresponda.
* EXCEPCIONES: También rige para los hijos menores de 18 años de edad cuyo padre o
madre que tengan calidad de refugiados en Chile, y que uno de ellos haya obtenido la carta
de nacionalización, sin que el hijo cumpla los otros requisitos. // También pueden obtenerla
los hijos de extranjeros que hayan cumplido 14 años de edad, con cinco años de residencia
en el territorio de la República, y estén autorizados por quienes lo tengan bajo su cuidado
personal, y hayan obtenido el permiso de residencia definitiva.25
25
Decreto 5.142 de 1960, artículo 2.
71
b.2. Requisitos: La Constitución Política no establece requisito ni condición alguna del
extranjero a quien se le conceda este beneficio.
b.3. Formalidades: La nacionalización por gracia debe materializarse a través de una ley.
➢ Texto Constitucional
Artículo 11 CPR:
“La nacionalidad chilena se pierde:
1º.- Por renuncia voluntaria manifestada ante autoridad chilena competente. Esta
renuncia sólo producirá efectos si la persona, previamente, se ha nacionalizado en país
extranjero;
2º.- Por decreto supremo, en caso de prestación de servicios durante una guerra
exterior a enemigos de Chile o de sus aliados;
3º.- Por cancelación de la carta de nacionalización, y
4º.- Por ley que revoque la nacionalización concedida por gracia.
Los que hubieren perdido la nacionalidad chilena por cualquiera de las causales
establecidas en este artículo, sólo podrán ser rehabilitados por ley.”
Como primer punto a destacar, es que este numeral viene en reemplazar al antiguo
artículo 11 Nº 1 CPR el que establecía que: “Art. 11: La nacionalidad chilena se pierde: 1º
Por nacionalización en país extranjero, salvo en el caso de aquellos chilenos comprendidos
en los números 1º, 2º y 3º del artículo anterior que hubieren obtenido otra nacionalidad sin
renunciar a su nacionalidad chilena y de acuerdo con lo establecido en el Nº 4 del mismo
artículo. La causal de pérdida de la nacionalidad chilena señalada precedentemente no
regirá respecto de los chilenos que, en virtud de disposiciones constitucionales, legales o
administrativas del Estado en cuyo territorio residan, adopten la nacionalidad extranjera
72
como condición de su permanencia en él o de igualdad jurídica en el ejercicio de los
derechos civiles con los nacionales del respectivo país”.
Pero además, evita que personas incurran en la calidad de apátridas, toda vez que
la nacionalidad no se entenderá renunciada, salvo que previamente, el sujeto se hubiera
nacionalizado en otro país. A la luz de esta norma, por lo tanto, para que una persona pierda
la nacionalidad chilena por aplicación del art. 11 Nº 1, se requiere: a) que exista renuncia a
la nacionalidad chilena, la que como todo acto jurídico, entendemos que deberá estar
exenta de todo vicio; b) que esta renuncia se haga “ante autoridad chilena competente”,
asunto que a la fecha no ha sido resuelto legislativamente; y c) que la renuncia sea
precedida de nacionalización en país extranjero.
Para que opere la causal del art. 11 Nº 2 de la CPR, deben cumplirse los siguientes
requisitos: a) Que exista guerra exterior entre el Estado de Chile y un Estado extranjero. Por
lo tanto, no bastan enfrentamientos con algún enemigo interno o paramilitar rebelde. Si
bien se discute este punto, creemos que debe existir formalmente una declaración de
guerra en los términos de los arts. 32 Nº19 y 63 Nº 15 CPR. b) Que, el chileno preste servicios
durante dicha guerra a enemigos de Chile o de sus aliados. Tampoco lo indica claramente
la norma, pero es razonable asumir que dichos servicios se relacionen con las acciones
bélicas, aunque ello no ha sido resuelto aún. c) Que se dicte de un Decreto Supremo
fundado y firmado por todos los ministros, donde se deja constancia de los motivos de la
decisión.
Deben operar los siguientes requisitos: a) Debe haber existido la obtención de una
carta de nacionalización, por Decreto Supremo. b) La cancelación de la carta de
nacionalización deberá realizarse en virtud de otro Decreto Supremo, fundado y firmado
por el Presidente de la República, previo acuerdo del Consejo de ministros. c) La cancelación
de la carta de nacionalización se fundamentará (DS Nº 5.142 de 1960): en haber sido
concedida con infracción al art 3. del Decreto Nº 5.142, y sus modificaciones posteriores,
en que una persona se haya hecho indigna de la nacionalidad chilena, o en que el poseedor
73
de la carta de nacionalización ha sido condenado por alguno de los delitos contemplados
en la ley de seguridad del Estado.
Recordemos que la nacionalidad por gracia se concede en virtud de una ley. Por lo
tanto, para que opere la revocación de ella, es necesario que: a) Se haya concedido a una
persona la nacionalidad chilena por gracia, y b) Se revoque dicha nacionalidad en virtud de
otra ley.
*Observaciones finales:
Texto Constitucional:
74
Características:
IV. La Ciudadanía.
75
Tanto bajo la Carta de 1980, como bajo la de 1925, el constituyente distingue de un
modo categórico entre nacionalidad y ciudadanía. La ciudadanía de acuerdo a lo
preceptuado por la Real Academia Española comprende la “cualidad o derecho de
ciudadano”, es decir, el conjunto de aquellos miembros de un Estado dotados de derechos
y obligaciones civiles y políticas.
➢ Los Ciudadanos
Texto Constitucional:
76
extranjero, en conformidad con lo dispuesto en los incisos primero y segundo del artículo
18.
Tratándose de los chilenos a que se refieren los números 2º y 4º del artículo 10, el
ejercicio de los derechos que les confiere la ciudadanía estará sujeto a que hubieren estado
avecindados en Chile por más de un año.”
Es el artículo 13, en su inciso primero, el que indica quiénes son ciudadanos: “los
chilenos que hayan cumplido dieciocho años de edad y que no hayan sido condenados a
pena aflictiva”. Por lo tanto, los requisitos para ser ciudadano chileno son: ser chileno
(cualquiera haya sido la fuente de su nacionalidad); haber cumplido 18 años de edad; y no
haber sido condenado a pena aflictiva (el art. 37 del Código Penal establece que pena
aflictiva es aquella pena privativa de libertad igual o superior a tres años y un día).
Reglas especiales:
b) A su vez, los nacionalizados chilenos sólo podrán optar a cargos de elección popular
luego de estar en posesión de sus cartas de nacionalización, al menos durante cinco
años (art. 14 inciso segundo CPR).
d) Por su parte, los ciudadanos con derecho a sufragio que se encuentren fuera del país
podrán ejercer su derecho a sufragio en las elecciones primarias presidenciales, en
las elecciones de Presidente de la República y en los plebiscitos nacionales (art. 13
inciso tercero). Una ley orgánica constitucional regulará esta materia. Esta
corresponde a la Ley Orgánica 20.960 de 2016 que reforma la LOC N° 18.556 sobre
Sistema de inscripciones electorales y Servicio Electoral. En ella se dispone que los
chilenos que se encuentren el extranjero podrán sufragar en los casos señalados,
previa inscripción en un registro que estará a cargo del Consulado del lugar donde
se encuentren.
77
➢ Suspensión del derecho a Sufragio
Texto Constitucional:
2. Por hallarse la persona, acusada por delito que merezca pena aflictiva o por delito
que la ley califique como conducta terrorista. Para que opere esta causal, deben
darse tres requisitos:
a) Que exista acusación. La acusación es una declaración que formula el fiscal del
Ministerio Público, al cierre de la investigación, cuando estimare que ésta
proporciona fundamento serio para el enjuiciamiento del imputado contra quien se
hubiere formalizado investigación (art. 248 del Código Procesal Penal);
78
c) Que el delito por el cual sea acusado, se trate de delito que merezca pena aflictiva
o que la ley califique como conducta terrorista. Cabe hacer notar que la reforma
constitucional del año 2005 modificó este punto, por cuanto según el texto original,
el derecho a sufragio se suspendía “por hallarse la persona procesada” por delito
que mereciera pena aflictiva o que la ley calificara como conducta terrorista. El
objetivo de la reforma, en este aspecto, fue adecuar el precepto constitucional,
respecto de la reforma procesal penal. A pesar de esta modificación, sin embargo,
“también se suspenderá el derecho de sufragio de las personas procesadas por
hechos anteriores al 16 de junio de 2005” por los mismos delitos señalados, según
lo establecido en la decimonovena disposición transitoria de la Constitución.
➢ Pérdida de la Ciudadanía
Texto Constitucional:
El artículo 17 de la CPR establece las causales por las cuales, se pierde la ciudadanía
chilena. Estas causales son:
79
2º Por condena a pena aflictiva. Sin embargo, una vez extinguida la responsabilidad
penal, recuperará su derecho a sufragio.
3º Por condena por delitos que la ley califique como conducta terrorista y los
relativos al tráfico de estupefacientes y que hubieren merecido, además, pena aflictiva.
Estas personas podrán solicitar su rehabilitación al Senado, una vez cumplidas sus
condenas.
➢ El Sufragio
✓ Igualitario: Según José Luis Cea, esta característica se relaciona con que los
ciudadanos deben emitir su sufragio en paridad de condiciones y oportunidades,
dentro de un mismo sistema y con sujeción a procedimientos comunes. Agrega que
“al menos teóricamente” cada voto debe tener el mismo valor, de manera que la
igualdad llega a coincidir con la universalidad en la ponderación del voto.
✓ Secreto. Esta característica tiene por objeto asegurar la más absoluta libertad e
independencia del sujeto al momento de hacer uso de este derecho. Por ello, y como
consecuencia de la norma constitucional, la ley establece una serie de garantías para
las votaciones, tales como la existencia de cámaras secretas, la prohibición que los
votos o papeletas estén marcados, el resguardo por las Fuerzas Armadas de los
recintos de votación, etc.
80
➢ Votaciones Populares
Por su parte, el inciso segundo del citado artículo 15 establece que: “Sólo podrá
convocarse a votación popular para las elecciones y plebiscitos expresamente previstos en
esta Constitución”. De esta norma puede concluirse que:
81
Una ley orgánica constitucional contemplará, además, un sistema de registro
electoral, bajo la dirección del Servicio Electoral, al que se incorporarán, por el solo
ministerio de la ley, quienes cumplan los requisitos establecidos por esta Constitución.
El resguardo del orden público durante los actos electorales y plebiscitarios
corresponderá a las Fuerzas Armadas y Carabineros del modo que indique la ley.”
1. Habrá un sistema electoral público. Por sistema electoral, debe entenderse “la
fórmula jurídica que permite convertir los sufragios ciudadanos en la elección de una
autoridad pública unipersonal o de los miembros de asambleas democráticas” (JOSÉ
LUIS CEA). A su vez, este sistema es único y, además, público.
4. Resguardo del orden público durante actos electorales y plebiscitarios. Por último, la
norma en comento, encarga este resguardo a las Fuerzas Armadas y Carabineros. Al
respecto, nuestro modelo se aparta notablemente de lo observado en el derecho
comparado, puesto que, por lo general, la custodia del orden público durante estos
actos queda en manos exclusivamente en las Fuerzas de Orden, o Policía. En cambio,
82
Chile representa una excepción en esta materia, incorporando a estas labores,
también a las Fuerzas Armadas; situación, por lo demás que no es reciente en nuestra
historia sino que nace en el año 1941, manteniéndose hasta nuestros días. En todo
caso, tanto Fuerzas Armadas como Carabineros, en el desempeño de estas funciones,
deberán actuar “del modo que indique la ley”, en conformidad a la frase final del
artículo 18 CPR.
83
IV UNIDAD: GOBIERNO
➢ Texto Constitucional
84
Como Jefe de Estado (entendámoslo como “Jefe del Estado”) el Presidente de la
República viene en simbolizar la unidad nacional. Por este motivo, representa al Estado
internacionalmente (y como consecuencia de esto, negocia, firma y ratifica los tratados
internacionales; y acredita a los agentes diplomáticos y consulares); nombra a los
Magistrados de los Tribunales de Justicia; otorga indultos particulares; decreta los estados
de excepción constitucional: declara la guerra; y asume la jefatura suprema de las Fuerzas
Armadas en tiempo de guerra. Es en estricto rigor, la máxima autoridad del país, y decide
en gran medida las cuestiones más importantes del Estado. Por su parte, como Jefe de
Gobierno, la autoridad del Presidente de la República involucra fijar la orientación política
fundamental del Estado. Es el jefe máximo de la Administración del Estado, y dirige la
burocracia. Puede impartir las órdenes directas a los funcionarios subalternos que
pertenecen a los servicios públicos y a los Ministerios. Para desarrollar esta función, el
Presidente se somete a un “programa de gobierno”, que ejecuta con la debida colaboración
de los Ministros de Estado.
Texto Constitucional
85
El Presidente de la República durará en el ejercicio de sus funciones por el término
de cuatro años y no podrá ser reelegido para el período siguiente.
El Presidente de la República no podrá salir del territorio nacional por más de treinta
días ni a contar del día señalado en el inciso primero del artículo siguiente, sin acuerdo del
Senado.”
En todo caso, el Presidente de la República comunicará con la debida anticipación al
Senado su decisión de ausentarse del territorio y los motivos que la justifican.”
Cabe hacer notar que en este punto, la Ley de Reforma Constitucional Nº 20.050 de
2005, modifica en dos sentidos las antiguas exigencias para ser electo Presidente. En primer
lugar, deja de ser requisito el hecho de haber nacido en territorio de Chile, cambiándose
simplemente por el de ser chileno por vías “no adquiridas”. Por lo tanto, no podrán postular
a la Presidencia, los nacionalizados chilenos, o a quienes se le hubiere conferido la
nacionalidad chilena por gracia.
86
algunas regiones, siempre que la cantidad total de afiliados en las regiones respectivas no
sea inferior al 0,5% de los que hubieren sufragado en la anterior elección periódica de
Diputados; o c) un número de ciudadanos inscritos en cualquier parte del territorio
nacional, no inferí
Texto Constitucional
87
▪ Situación en la Constitución chilena de 1980. De conformidad al art. 26 CPR (inciso
primero, primera parte), el Presidente será elegido “en votación directa y por
mayoría absoluta de los sufragios válidamente emitidos”. Para estos efectos – y
también para la denominada “segunda vuelta” – los votos en blanco y nulos se
considerarán como no emitidos (art. 26 inciso tercero CPR).
88
D. Las formalidades para asumir el cargo de Presidente de la República.
89
➢ La cuenta pública al país
90
2. Impedimentos del Presidente Electo.
a) Impedimento Temporal. “Si el Presidente Electo se encontrare impedido para tomar
posesión del cargo, asumirá, mientras tanto, con el título de Vicepresidente de la República,
el Presidente del Senado; a falta de éste, el Presidente de la Cámara de Diputados, y a falta
de éste, el Presidente de la Corte Suprema” (art. 28 inciso primero CPR). Este orden
corresponde al establecido por la Reforma Constitucional de 2005, ya que con anterioridad
a ella, la prelación era la siguiente: Presidente del Senado, Presidente de la Corte Suprema
y Presidente de la Cámara de Diputados.
b) Impedimento Definitivo. Si el impedimento fuere absoluto o debiere durar
indefinidamente, el Vicepresidente de la República, diez días después del acuerdo del
Senado del art. 53 Nº 7, deberá convocar a una nueva elección la que se realizará dentro de
los 90 días posteriores a dicha convocatoria, si cae domingo y, en caso contrario, el domingo
inmediatamente siguiente. El Presidente que resulte electo ejercerá su mandato hasta la
fecha en que lo habría hecho aquél a quien le reemplazó (art. 28 CPR inciso segundo).
3. Impedimentos del Presidente en Ejercicio.
a) Impedimento Temporal. Puede deberse a enfermedad, ausencia del territorio u otro
grave motivo. En estos casos, subrogará con el título de Vicepresidente de la República, el
Ministro titular que corresponda según el orden de precedencia legal, y a falta de todos
ellos, le subrogarán sucesivamente el Presidente del Senado, el Presidente de la Cámara de
Diputados y el Presidente de la Corte Suprema (art. 29 inciso primero CPR). Cabe indicar
que el orden de precedencia a la que alude la norma citada se encuentra establecido en el
art. 1º del DFL Nº 7.912 de 1927. En la actualidad, el orden de precedencia es el siguiente:
Ministerio del Interior y Seguridad Pública, Ministerio de Relaciones Exteriores, Ministerio
de Defensa Nacional, Ministerio de Hacienda, Ministerio Secretaría General de la
Presidencia, Ministerio Secretaría General de Gobierno, Ministerio de Economía, Fomento
y Turismo, Ministerio de Planificación, Ministerio de Educación, Ministerio de Justicia,
Ministerio del Trabajo y Previsión Social, Ministerio de Obras Públicas, Ministerio de Salud,
Ministerio de Vivienda y Urbanismo, Ministerio de Agricultura, Ministerio de Minería,
Ministerio de Transporte y Telecomunicaciones, Ministerio de Bienes Nacionales,
Ministerio de Energía, Ministerio del Medio Ambiente.
b) Impedimento Definitivo. Puede ocurrir: Por muerte, por sentencia condenatoria en
juicio político, dictada por el Senado, previa acusación constitucional formulada por un
número de diez a veinte diputados, en razón de haber comprometido gravemente el honor
o la seguridad de la Nación, o infringido abiertamente la Constitución o las leyes (arts. 53
Nº 1 y 52 Nº 2 letra a) CPR), por inhabilidad declarada por el Senado, para lo cual deberá oír
previamente al Tribunal Constitucional (art. 53 Nº 7 CPR), por Renuncia o Dimisión fundada,
debidamente calificada por el Senado, para lo cual también deberá oír al Tribunal
Constitucional (art. 53 Nº 7 CPR),
91
El impedimento definitivo del Presidente de la República origina lo que el artículo 29
de la CPR denomina “vacancia”. Mientras no se designe el Presidente de la República,
operará la subrogación en los mismos términos que los señalados respecto del
impedimento temporal. Para designar al nuevo Presidente de la República debe distinguirse
el momento en el que se produce la vacancia (art. 29 CPR):
- Si la vacancia se produce faltando menos de dos años para la próxima elección
presidencial: lo elegirá el Congreso Pleno por la mayoría absoluta de los senadores y
diputados en ejercicio. Esta elección tendrá lugar dentro de los 10 días siguientes a la
vacancia, y el elegido asumirá su cargo dentro de los 30 días siguientes.
➢ El Ex Presidente de la República
92
Hasta antes de la Reforma Constitucional de 2005, los ex Presidentes de la República
asumían además, como Senadores vitalicios, cargo al cual podían renunciar sin perder su
dignidad de Ex Presidentes. La reforma indicada elimina los Senadores Vitalicios, y por lo
tanto, la posibilidad de asumir y renunciar a dicho cargo.
➢ Distinciones previas
93
➢ Texto Constitucional
Artículo 24 CPR:
“El gobierno y la administración del Estado corresponden al Presidente de la
República, quien es el Jefe del Estado.
Su autoridad se extiende a todo cuanto tiene por objeto la conservación del orden
público en el interior y la seguridad externa de la República, de acuerdo con la Constitución
y las leyes.
El 1 de junio de cada año, el Presidente de la República dará cuenta al país del estado
administrativo y político de la Nación ante el Congreso Pleno.”
Artículo 32 CPR:
“Son atribuciones especiales del Presidente de la República:
1º.- Concurrir a la formación de las leyes con arreglo a la Constitución, sancionarlas
y promulgarlas;
2º.- Pedir, indicando los motivos, que se cite a sesión a cualquiera de las ramas del
Congreso Nacional. En tal caso, la sesión deberá celebrarse a la brevedad posible;
3º.- Dictar, previa delegación de facultades del Congreso, decretos con fuerza de ley
sobre las materias que señala la Constitución;
4º.- Convocar a plebiscito en los casos del artículo 128;
5º.- Declarar los estados de excepción constitucional en los casos y formas que se
señalan en esta Constitución;
6º.- Ejercer la potestad reglamentaria en todas aquellas materias que no sean
propias del dominio legal, sin perjuicio de la facultad de dictar los demás reglamentos,
decretos e instrucciones que crea convenientes para la ejecución de las leyes;
7º.- Nombrar y remover a su voluntad a los ministros de Estado, subsecretarios,
delegados presidenciales regionales y delegados presidenciales provinciales;
8º.- Designar a los embajadores y ministros diplomáticos, y a los representantes
ante organismos internacionales. Tanto estos funcionarios como los señalados en el N° 7°
precedente, serán de la confianza exclusiva del Presidente de la República y se mantendrán
en sus puestos mientras cuenten con ella;
9º.- Nombrar al Contralor General de la República con acuerdo del Senado;
10º.- Nombrar y remover a los funcionarios que la ley denomina como de su
exclusiva confianza y proveer los demás empleos civiles en conformidad a la ley. La
remoción de los demás funcionarios se hará de acuerdo a las disposiciones que ésta
determine;
11º.- Conceder jubilaciones, retiros, montepíos y pensiones de gracia, con arreglo a
las leyes;
12º.- Nombrar a los magistrados y fiscales judiciales de las Cortes de Apelaciones y a
los jueces letrados, a proposición de la Corte Suprema y de las Cortes de Apelaciones,
respectivamente; a los miembros del Tribunal Constitucional que le corresponde designar;
94
y a los magistrados y fiscales judiciales de la Corte Suprema y al Fiscal Nacional, a
proposición de dicha Corte y con acuerdo del Senado, todo ello conforme a lo prescrito en
esta Constitución;
13º.- Velar por la conducta ministerial de los jueces y demás empleados del Poder
Judicial y requerir, con tal objeto, a la Corte Suprema para que, si procede, declare su mal
comportamiento, o al ministerio público, para que reclame medidas disciplinarias del
tribunal competente, o para que, si hubiere mérito bastante, entable la correspondiente
acusación;
14º.- Otorgar indultos particulares en los casos y formas que determine la ley. El indulto
será improcedente en tanto no se haya dictado sentencia ejecutoriada en el respectivo
proceso. Los funcionarios acusados por la Cámara de Diputados y condenados por el
Senado, sólo pueden ser indultados por el Congreso;
15º.- Conducir las relaciones políticas con las potencias extranjeras y organismos
internacionales, y llevar a cabo las negociaciones; concluir, firmar y ratificar los tratados que
estime convenientes para los intereses del país, los que deberán ser sometidos a la
aprobación del Congreso conforme a lo prescrito en el artículo 54 Nº 1º. Las discusiones y
deliberaciones sobre estos objetos serán secretos si el Presidente de la República así lo
exigiere;
16º.- Designar y remover a los Comandantes en Jefe del Ejército, de la Armada, de la
Fuerza Aérea y al General Director de Carabineros en conformidad al artículo 104, y
disponer los nombramientos, ascensos y retiros de los Oficiales de las Fuerzas Armadas y
de Carabineros en la forma que señala el artículo 105;
17º.- Disponer de las fuerzas de aire, mar y tierra, organizarlas y distribuirlas de acuerdo
con las necesidades de la seguridad nacional;
18º.- Asumir, en caso de guerra, la jefatura suprema de las Fuerzas Armadas;
19º.- Declarar la guerra, previa autorización por ley, debiendo dejar constancia de
haber oído al Consejo de Seguridad Nacional, y
20º.- Cuidar de la recaudación de las rentas públicas y decretar su inversión con arreglo
a la ley. El Presidente de la República, con la firma de todos los Ministros de Estado, podrá
decretar pagos no autorizados por ley, para atender necesidades impostergables derivadas
de calamidades públicas, de agresión exterior, de conmoción interna, de grave daño o
peligro para la seguridad nacional o del agotamiento de los recursos destinados a mantener
servicios que no puedan paralizarse sin serio perjuicio para el país. El total de los giros que
se hagan con estos objetos no podrá exceder anualmente del dos por ciento (2%) del monto
de los gastos que autorice la Ley de Presupuestos. Se podrá contratar empleados con cargo
a esta misma ley, pero sin que el ítem respectivo pueda ser incrementado ni disminuido
mediante traspasos. Los Ministros de Estado o funcionarios que autoricen o den curso a
gastos que contravengan lo dispuesto en este número serán responsables solidaria y
personalmente de su reintegro, y culpables del delito de malversación de caudales
públicos.”
95
✓ ATRIBUCIONES GENERALES DEL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA.
Son aquellas que corresponden, genéricamente a las funciones gubernativas y
administrativas (o “funciones de gobierno” y “funciones de administración”).
Si bien las facultades genéricas parecen ser amplias (“a todo cuanto tiene por objeto
la conservación del orden público en el interior y la seguridad externa de la República”), se
establece inmediatamente como límite para la acción del Ejecutivo, el respeto “a la
Constitución y las leyes”, lo que implica una confirmación a los principios de supremacía
constitucional y de legalidad (arts. 6º y 7º de la CPR). Además, no debemos olvidar, como
segundo límite, el necesario respeto por los derechos esenciales que emanan de la
naturaleza humana, según lo establecido en el art. 5º inciso 2º CPR.
96
A. Atribuciones Constituyentes del Presidente de la República
El Presidente de la República integra, junto al Poder Legislativo y al Pueblo, el Poder
Constituyente Derivado, por lo que puede actuar en determinados casos en el proceso de
Reforma Constitucional. Las atribuciones constituyentes del Presidente de la República son:
- Art. 32 Nº 1: “Concurrir a la formación de las leyes con arreglo a la Constitución,
sancionarlas y promulgarlas”, incluyendo dentro de estas leyes, las de Reforma
Constitucional.
97
inmediata”. Si nada se señala en cuanto a la urgencia se entiende que es
simple urgencia. Cuando un proyecto sea calificado de simple urgencia, su
discusión y votación en la Cámara requerida deberán quedar terminadas en
el plazo de 30 días; si la calificación fuere de suma urgencia, ese plazo será
de 15 días, y si se solicitare discusión inmediata, será de 6 días, caso en el
cual el proyecto se discutirá en general y en particular a la vez (art. 27 inciso
2º de la LOC. del Congreso Nacional). El plazo se contará desde la sesión más
próxima que celebre la Cámara respectiva.
- Art. 32 Nº 2: “Pedir, indicando los motivos, que se cite a sesión a cualquiera de las
ramas del Congreso Nacional. En tal caso, la sesión deberá celebrarse a la brevedad
posible”.
98
Esta facultad se encuentra regulada en el artículo 64 de la CPR, estableciendo
la figura de los que en doctrina se denomina “delegación legislativa”. Según esta
norma, el Presidente de la República podrá solicitar al Congreso Nacional
autorización para dictar disposiciones sobre materia de ley (indicadas en el art. 63
de la CPR), y con fuerza de ley. Este permiso lo concederá el Congreso Nacional a
través de una ley, denominada “ley habilitante”.
Vale decir, tienen por objeto fijarlas grandes directivas en la orientación política,
dirigiendo a la Nación por un camino determinado; y pueden ser de naturaleza política,
internacional, militar o financiera.
99
1.- Atribuciones gubernamentales de naturaleza política
- Art. 32 Nº 4: “Convocar a plebiscito en los casos del artículo 128”.
- Art. Nº 15: Este numeral involucra diferentes atribuciones: conducir las relaciones
internacionales con las potencias extranjeras y los organismos internacionales,
llevar a cabo las negociaciones, firmar y ratificar los tratados internacionales que
estime convenientes para el país, establecer que las discusiones y deliberaciones
sobre estos objetos sean secretos.
3.- Atribuciones gubernamentales de naturaleza militar
- Art. 32 Nº 16: “Designar y remover a los Comandantes en Jefe del Ejército, de la
Armada, de la Fuerza Aérea y al General Director de Carabineros en conformidad al
artículo 104, y disponer los nombramientos, ascensos y retiros de los Oficiales de la
Fuerzas Armadas y de Carabineros en la forma que señala el artículo 105”
- Art. 32 Nº 19: “Declarar la guerra, previa autorización por ley, debiendo dejar
constancia de haber oído al Consejo de Seguridad Nacional”.
100
4.- Atribuciones gubernamentales de naturaleza financiera
- Art. 32 Nº 20: Este numeral involucra también diferentes atribuciones específicas:
Cuidar de la recaudación de las rentas públicas; Decretar su inversión con arreglo a
la ley (principio de “la legalidad del gasto”, también presente en lo dispuesto en el
artículo 100 CPR); Dictar “Decretos Constitucionales de Emergencia Económica”, en
casos urgentes establecidos en esta misma norma, por el cual se puede girar una
suma no superior al 2% del monto de los gastos que autorice la Ley de Presupuestos.
101
Por su parte, debemos distinguir las siguientes clases de normas:
✓ Los Decretos son mandatos u órdenes dictadas por una autoridad dentro de su
competencia.
Pueden clasificarse en “Decretos Supremos” (orden escrita dictada por el Presidente
de la República o un ministro “por orden del Presidente de la República”), y “Simples
Decretos o Resoluciones” (actos de análoga naturaleza dictada por autoridad administrativa
dotadas de poder de decisión). Ver Art. 3º ley 19.880.
Respecto de los Decretos Supremos o DS (que son los que nos interesan en este
capítulo), ellos deben cumplir con requisitos de fondo y forma.
Los requisitos de fondo de los DS son: (1) el Presidente debe actuar dentro de su
competencia; y (2) debe acatarse la Constitución y las leyes. Ambas circunstancias son
revisadas previa a la entrada en vigencia de los mismos, por la Contraloría General de la
República mediante el trámite denominado “Toma de Razón”: si el Decreto Supremo está
en orden, se tomará de razón de ellos; en caso contrario, la Contraloría “lo representará”.
Los requisitos de forma de los DS son: (1) deben constar por escrito; y (2) debe estar
firmado por el Presidente de la República y el Ministro respectivo (art. 35 CPR).
Los Decretos, y dentro de ellos también los Supremos, constituyen normas de
carácter particular, y se agotan por su sola aplicación.
✓ Los Reglamentos (también denominados “Decretos Reglamentarios”) son normas
dictadas por el Presidente de la República, de carácter general e impersonal, y cuyos
efectos normativos no se agotan con su sola aplicación.
Los reglamentos serán, a su vez, reglamentos de ejecución o autónomos, según si se
limitan a aplicar las leyes o a normar materias que no sean de dominio legal,
respectivamente.
✓ Las Instrucciones, finalmente, son órdenes que emite el Presidente de la República,
un Ministro u otra autoridad para el mejor desempeño de la función administrativa,
las que van dirigidas especialmente a los subordinados jerárquicos.
Las instrucciones, por su parte, pueden ser facultativas o imperativas. Son
facultativas aquellas que son meras recomendaciones del superior; en cambio, son
imperativas cuando se
2.- Atribuciones administrativas relacionadas con el ejercicio de la potestad de
nombramiento
- Art. 32 Nº 7: “Nombrar y remover a su voluntad a los ministros de Estado,
subsecretarios, intendentes y gobernadores”.
102
Cada una de estas autoridades es de confianza exclusiva del Presidente de la
República y se mantendrán en sus puestos mientras cuenten con ella (art. 32 Nº 8,
frase final, concordado art. 49, inciso 4º LOC de Bases de la Administración).
- Art. 32 Nº 10: “Nombrar y remover a los funcionarios que la ley denomina como de
su exclusiva confianza y proveer los demás empleos civiles en conformidad a la ley”.
103
E. Atribuciones Judiciales del Presidente de la República
Consisten en decisiones particulares que debe adoptar el Presidente de la República,
para lo cual deberá analizar el caso concreto y aplicar la ley o los principios que
correspondan, según corresponda. Algunas de estas atribuciones si bien no parecen en
estricto rigor, judiciales, se asemejan a ellas, por cuanto significan la materialización de una
norma jurídica en un caso concreto, de una forma similar como lo hace el juez en su
sentencia:
- Art. 32 Nº 11: “Conceder jubilaciones, retiros, montepíos y pensiones de gracia, con
arreglo a las leyes”.
Las jubilaciones (DL 338 de 1960) son “un beneficio concedido al funcionario
que se aleja de su cargo, para que perciba una remuneración sobre la base de los
servicios prestados, años de servicios, cargo desempeñado y causal de jubilación a
la cual se acogió”, siendo estas causales: la edad, la incapacidad física o mental
sobreviniente, o el término obligatorio de funciones.
- Art. 32 Nº 14: “Otorgar indultos particulares en los casos y formas que determine la
ley”.
El Indulto es un beneficio que tiene por objeto eximir a una persona del
cumplimiento de la pena, ya sea en forma total (no cumple pena alguna) o parcial
(se rebaja o se conmuta por otra pena).
104
que la ley presume que jamás hubo responsabilidad penal. Los indultos generales y
las amnistías, sólo se podrán establecer en virtud de una ley (art. 63 Nº 16)
➢ Texto Constitucional
➢ Concepto
Los Ministros de Estado son los “colaboradores directos e inmediatos del Presidente
de la República en el gobierno y administración del Estado” (art. 33 inciso primero CPR). En
esta calidad, son funcionarios de exclusiva confianza del Presidente de la República y por lo
mismo, son designados por él, y se mantendrán en sus cargos mientras cuenten con dicha
confianza (art. 32 Nºs. 7 y 8 CPR).
105
A su vez, los Ministros asumen un carácter dual. Por una parte, son colaboradores
directos del Presidente de la República; pero a su vez, son los jefes de un departamento
administrativo, como es el Ministerio. En su calidad de colaboradores directos del
Presidente de la República, “podrán, cuando lo estimaren conveniente, asistir a las sesiones
de la Cámara de Diputados o del Senado, y tomar parte en sus debates, con preferencia
para hacer uso de la palabra, pero sin derecho a voto. Durante la votación podrán, sin
embargo, rectificar los conceptos emitidos por cualquier diputado o senador al
fundamentar su voto” (art. 37 inciso primero CPR).
Las adelante, el inciso segundo del art. 33 CPR señala “La ley determinará el número
y organización de los Ministerios, como también el orden de precedencia de los Ministros
titulares”. Esta norma es el antiguo DFL Nº 7.912 de 1927, junto con las actuales leyes
orgánicas de cada ministerio.
Por último, el art. 33, inciso final señala que “El Presidente de la República podrá
encomendar a uno o más Ministros la coordinación de la labor que corresponde a los
Secretarios de Estado y las relaciones del Gobierno con el Congreso Nacional”. Esta labor
actualmente la cumple el Ministerio Secretaría General de la Presidencia, ley Nº 18.993
(arts. 1º y 2º).
1. Requisitos
Según el inciso primero del art. 34 CPR, para ser nombrado ministro se requiere:
1º Ser chileno;
2º Tener cumplido 21 años; y
3º Reunir los requisitos generales para el ingreso a la Administración Pública.
106
2. Inhabilidades
Entendemos por inhabilidades, “las limitaciones que tienen quienes desempeñan las
funciones de Ministros para postular al desempeño de otras funciones” (H. NOGUEIRA).
3. Incompatibilidades
- Con todo empleo o comisión retribuidos con fondos del Fisco, de las
municipalidades, de las entidades fiscales autónomas, semifiscales o de las
empresas del Estado o en las que el Fisco tenga intervención por aportes
de capital.
- Con toda otra función o comisión de la misma naturaleza.
107
➢ El Refrendo Ministerial
Texto Constitucional
a) Responsabilidad por actuación personal de los Ministros. Vale decir, se refiere a las
conductas que realizan los Ministros como cualquier particular, “fuera” de sus labores
ministeriales.
En estos casos, los Ministros responden por sus hechos particulares como cualquier
otro ciudadano, debiendo hacer al respecto las siguientes menciones: Causas Civiles: las
causas civiles en que sea parte o tenga interés un Ministro de Estado, serán conocidas por
un ministro de la Corte de Apelaciones respectiva (fuero establecido en el art. 50 del Código
Orgánico de Tribunales). Causas Penales: a partir de la reforma procesal penal, los Ministros
de Estado carecen de fuero en materia penal. Sólo se mantiene este fuero para senadores
y diputados (arts. 61 inciso segundo a cuarto CPR, y 416 y siguientes del Código Procesal
Penal).
108
b) Responsabilidad por actuación propiamente ministerial
b.1. La responsabilidad del art. 36 CPR. “Los Ministros serán responsables individualmente
de los actos que firmaren y solidariamente de los que suscribieren o acordaren con los otros
Ministros”. Se entiende que las responsabilidades a las que alude esta norma son de
carácter civil, sin perjuicio de las responsabilidades penales o administrativas que también
pudieren hacerse efectivas. Lo anterior, simplemente, porque no es posible referirse a
responsabilidades penales o administrativas que sean “individuales o solidarias”, lo que
lleva a concluir que sólo se refiere a responsabilidades de carácter civil. De esta forma,
habrá responsabilidad individual si el acto emana de un solo Ministro, o solidaria si emana
de dos o más Ministros, vale decir, en este último caso, la responsabilidad se podrá exigir a
cualquiera de los ministros que hubieren participado del acto lesivo. Por su parte, el Senado
deberá decidir si se admiten o no a tramitación las acciones judiciales que se pretendan
iniciar en contra de algún Ministro de Estado, con motivo de los perjuicios que pueda haber
sufrido injustamente por acto de éste en el desempeño de su cargo; lo que constituye un
verdadero “antejuicio”, llevado a cabo ante la Cámara Alta (art. 53 Nº 2 CPR).
109
➢ Las Citaciones, Respuestas e Interpelaciones
Hasta la Reforma Constitucional de 2005, las facultades fiscalizadoras del
Parlamento, especialmente, de la Cámara de Diputados se veían notablemente disminuidas
por cuanto, las citaciones que las cámaras congresales efectuaran a los Ministros no
resultaban obligatorias para éstos, y en la práctica no siempre eran obedecidas. Con el afán
de fortalecer dichas facultades, se modificaron diferentes disposiciones de la Carta
Fundamental, las cuales podemos clasificar en:
1. Citaciones.
2. Respuestas
3. Interpelaciones
110
Su asistencia será obligatoria y deberá responder a las preguntas y consultas que
motiven su citación. Con todo, un Ministro no podrá ser citado más de tres veces para este
efecto dentro de un año calendario, sin previo acuerdo de la mayoría absoluta de los
diputados en ejercicio.
➢ Regulación
➢ Texto Constitucional
111
➢ Responsabilidad por actos de la Administración del Estado
Esta norma debe ser complementada, a su vez, por lo dispuesto en los siguientes
artículos de la ya citada LOC Nº 18.575 de 1986, sobre Bases Generales de la Administración
del Estado: Artículo 4º: “El Estado será responsable por los daños que causen los órganos
de la Administración en el ejercicio de sus funciones, sin perjuicio de las responsabilidades
que pudieren afectar al funcionario que los hubiere ocasionado”. Artículo 42: “Los órganos
de la Administración serán responsables del daño que causen por falta de servicio./ No
obstante, el Estado tendrá derecho a repetir en contra del funcionario que hubiere incurrido
en la falta personal”.
2. En virtud de ello, la Administración del Estado será responsable civilmente por los
perjuicios que ella causare a los particulares, quienes podrán hacer efectiva dicha
responsabilidad, mediante las acciones civiles que correspondan, por ejemplo, a través
de una demanda por indemnización de perjuicios.
3. Estas acciones se deberán entablar “ante los Tribunales que determine la ley”, lo que en
este caso corresponde a los Jueces de Letras en lo Civil.
4. Las acciones respectivas deberán dirigirse directamente en contra del Estado, a través de
su dimensión patrimonial denominada “Fisco de Chile”. Sin embargo, de tratarse de
daños causados por órganos descentralizados, deberá demandarse a éstos, puesto que
gozan de personalidad jurídica y patrimonio propios.
5. Por lo tanto, quien responde frente al administrado no es el funcionario público, sino que
la Administración. En todo caso, el Estado podrá repetir en contra del funcionario que
hubiere incurrido en la falta personal. Ello significa que, una vez resarcido los daños por
el Estado o por el órgano descentralizado, aquéllos podrán cobrar al funcionario aquello
que hayan debido pagar al sujeto afectado.
112
6. Por lo mismo, la causa o “título de imputación” que justifica el cobro de la indemnización
no es el dolo o culpa del funcionario público, lo que no será necesario probar en el
proceso judicial respectivo. Sino que, lo será la falta de servicio en la que haya incurrido
el órgano respectivo.
7. Respecto del concepto de “falta de servicio” a los que alude el art. 42 de la Ley de Bases
de la Administración del Estado, aquél no está expresamente redactado en nuestro
derecho positivo. Por lo mismo, a efectos de interpretar dicha denominación se deberá
recurrir a lo que la ciencia jurídica estima por tal.
8. Para tales efectos, como principal referente, podemos recurrir a la visión del profesor
OSVALDO OELCKERS quien señala que: “La Administración bajo el contexto de la falta de
servicio responde por el daño que terceros sufran como consecuencia del
funcionamiento anormal del servicio público, abarcando esta noción todo el hacer y
actuar de la administración, esto es de toda gestión administrativa en general (…).
Quedan, pues, comprendidos aquí todos los daños ilegítimos, consecuencia de una
actividad o inactividad de la administración”. Luego, el autor continúa: “La falta de
servicio se configura ante una mala organización o funcionamiento defectuoso de la
Administración. Es decir, nos encontramos con una administración responsable, quizás
bien intencionado, pero en la cual recae la responsabilidad en razón de una posición que
ella ha tomado en relación a su funcionamiento y que consecuencialmente produce un
daño al administrado, existiendo la relación causal. (…) Así, pues, la noción falta de
servicio se configura en las siguientes hipótesis:
a) cuando la organización pública ha funcionado mal, o sea, el daño es causado
por una acción positiva;
b) cuando no haya funcionado, o sea, el daño se ha cometido por omisión, cuando
existe un deber funcional de actuar;
c) cuando lo haya hecho tardíamente, o sea, cuando el daño es cometido por una
falta de diligencia funcional”
113
V UNIDAD: CONGRESO NACIONAL
SUMARIO: I. Introducción; II. Estatuto de diputados y senadores; III. Atribuciones del Congreso y
de sus cámaras; IV. Funcionamiento del Congreso Nacional; V. El proceso legislativo.
I. Introducción.
➢ Derecho Parlamentario
114
Congreso deberá favorecer la mejor representación de todas las ideas, incluso las
minoritarias.
➢ El Bicameralismo
115
A su vez, en caso de optar por un sistema de dos cámaras, los Estados tienden a
diferenciar ambas corporaciones, por distintas vías, las que muchas veces concurren
simultáneamente en algunos modelos:
116
1. La Cámara de Diputados. Está integrada por miembros elegidos en votación directa por
los distritos electorales que establezca la ley orgánica constitucional respectiva.
Además, se renovará en su totalidad cada cuatro años (art. 47 CPR). La Ley Orgánica a
la que se refiere la norma citada corresponde a la LOC Nº 18.700 sobre Votaciones
Populares y Escrutinios, la cual establece los diferentes distritos electorales.
➢ Los Diputados
Al respecto estudiaremos los requisitos para ser diputado, su forma de elección y la
duración de sus cargos.
De acuerdo al artículo 48 de la CPR, para ser elegido diputado (por lo tanto, son
requisitos exigibles al momento de la elección y no de la inscripción de la candidatura), se
requiere: a) ser ciudadano con derecho a sufragio; b) tener cumplidos 21 años de edad; c)
haber cursado enseñanza media o equivalente; y d) tener residencia en la región a que
pertenezca el distrito electoral correspondiente durante un plazo no inferior a dos años,
contado hacia atrás desde el día de la elección. En conformidad al art.51 de la CPR, se
entenderá que los diputados tienen por el solo ministerio de la ley, su residencia en la región
correspondiente, mientras se encuentren en ejercicio de su cargo.
En Chile, bajo la Constitución del ’80 y hasta el año 2015, existió un sistema híbrido,
que no era completamente mayoritario ni completamente proporcional. Algunos han
confundido la noción de “sistema híbrido” con la de “sistema binominal”. El sistema
binominal es otra cosa: consiste simplemente en que cada unidad territorial
(“circunscripción” en el caso de los senadores y “distritos” en el caso de los diputados), cada
pacto presenta dos candidatos con el objetivo de llenar dos cupos.
117
El sistema binominal podría coexistir tanto con un modelo proporcional como con
uno mayoritario, pero en nuestro país, convivió con el modelo híbrido que explicaremos a
continuación.
118
Ello, si bien genera estabilidad política, produce dos efectos perniciosos que altera
el carácter representativo del Parlamento. En primer lugar, se generaba artificialmente un
equilibrio entre las dos fuerzas predominantes, como si ambas tuviesen el mismo respaldo
ciudadano, lo que no era efectivo en las urnas. Como el primer bloque mayoritario, a pesar
de tener más votos, no era capaz de obtener el doble de sufragios que el segundo bloque
mayoritario (o sea, no se producía el “doblaje”), entonces ambos elegían el mismo número
de parlamentarios, produciéndose una sobrerrepresentación de la segunda fuerza. Este era
uno de los argumentos que usaron algunos profesores de Derecho (como FERNANDO ATRIA)
para denominar a la Constitución chilena, una constitución “tramposa” ya que permitía que
las fuerzas conservadoras siguieran teniendo el poder de decidir en el país, a pesar de no
ser la mayoritaria. Y en segundo lugar, al escogerse sólo dos candidatos por unidad
territorial, a las terceras y cuartas fuerzas políticas (partidos minoritarios y candidatos
independientes) les era virtualmente imposible llegar al Parlamento. Ello significó, por
ejemplo, que el Partido Comunista, que representaba aproximadamente el 6% de la
adhesión electoral jamás pudo acceder al Parlamento, hasta cuando se unió al bloque de
centroizquierda (“Nueva Mayoría”). A partir de estas críticas, luego de una serie de intentos
infructuosos, y de negociaciones extensas, se aprobó la Ley 20.840 que modificó el método
de escrutinio en los términos que se explicarán a continuación.
El 5 de mayo del año 2015 se publicó la Ley N° 20.840, que consolida un nuevo
sistema para las elecciones parlamentarias, que se puede resumir de la siguiente manera:
119
La nueva conformación de la Cámara de Diputados se enmarca en lo dispuesto en el
inciso primero del art. 47 de la CPR: “La Cámara de Diputados está integrada por miembros
elegidos en votación directa por distritos electorales. La ley orgánica constitucional
respectiva determinará el número de diputados, los distritos electorales y la forma de su
elección”. Vale decir, la Constitución ya no dice cuántos diputados componen la Cámara
Baja. Sobre esto, el art. 179 de la LOCVPE aumenta de 120 a 155 diputados, los cuales se
escogerán en base a los 28 distritos electorales en los cuales, a partir de ahora, se divide el
país. Cada distrito elegirá un número variable de diputados según su población, yendo
desde los tres diputados a los ocho diputados por distrito.
Los distintos partidos políticos pueden formar “Pactos”, los cuales se manifiestan en
cada distrito o circunscripción como Listas””. Ejemplo: los partidos rojo, azul y amarillo
forman el Pacto “Un Chile más justo” y en la papeleta de cada distrito o circunscripción
aparecerán como “Lista A”. En cada lista, se podrán presentar un máximo de candidatos
equivalentes al número de escaños a elegir “más uno”. Ejemplo: si en un distrito se escogen
cinco diputados, cada lista puede presentar un máximo de seis candidatos. Los
independientes no formarán listas entre sí, pero sí integrarán las del respectivo pacto si
estuviesen patrocinados por algún partido político. Ejemplo: un ciudadano independiente
formará parte del Pacto “Un Chile más justo” si es apoyado o patrocinado por el partido
rojo. Si no fuera patrocinado por ningún partido, formará una lista propia, sin
acompañantes en ella. Respecto de esto último, sin embargo, la mencionada ley 20.840
modificó la Ley Orgánica Constitucional 18.603, Orgánica Constitucional sobre partidos
120
políticos, facilitando que estos se puedan formar, en cada región, hasta por un 0.25% del
total de personas que votaron en la última elección de diputados, lo que facilita mucho la
formación de partidos. En la práctica, dos independientes pueden formar con mucha
facilidad sus respectivos partidos políticos sólo con el objeto de unirse entre sí y ser más
competitivos en las elecciones parlamentarias.
- Ley de Cuotas
El art. 3° bis la LOCVPE establece una ley de cuotas, que busca generar igualdad entre
hombres y mujeres: ningún partido político podrá presentar un número de candidatos
superior al 60% de personas del mismo sexo. De esta manera, al menos un 40% de los
candidatos de un determinado partido deberán ser mujeres (u hombres).
1° Producidas las elecciones, se contarán los votos de cada lista, y dentro de ellas,
también se cuentan los votos de cada partido que integra cada lista, y de cada candidato
que existe.
2° Los votos de cada lista se dividen por uno, por dos, por tres, y así sucesivamente
hasta el número de cargos que se deban elegir. Ejemplo: el 4° Distrito elige a cinco
diputados, si la Lista A obtuvo 30.000 votos, entonces habrá que dividir 30.000 por uno, por
dos, por tres, por cuatro y por cinco, o sea, tendremos cinco resultados; lo mismo habrá
que hacer con la lista B, con la lista C, y con la D (si hubieran cuatro listas). En este ejemplo,
recogeremos en total veinte números equivalentes a las veinte divisiones practicadas (cinco
por cada una de las cuatro listas)
121
4° Cada lista escogerá tantos candidatos como números se les asignen según las
operaciones anteriores. En el mismo ejemplo, si de los 5 números más altos, tres son de la
Lista A, uno de la Lista B y uno es de la Lista C, entonces han resultado electos tres
candidatos de la Lista A, uno de la B y uno de la C.
5° Para determinar qué candidato resulta electo dentro de las respectivas listas, se
operará del mismo modo señalado anteriormente, pero usando como parámetro a los
partidos políticos que las conforman. En el ejemplo, la Lista A escogía tres diputados, pero
la lista A estaba compuesta a su vez por 5 candidatos que representaban a dos partidos: el
partido blanco presentaba tres candidatos, y el partido verde presentaba dos candidatos.
Entonces, los votos del partido blanco deberán dividirse por uno, por dos y por tres. Lo
mismo con el verde: sus votos deberán dividirse por uno, por dos y por tres. Tenemos seis
números resultantes, que ordenaremos decrecientemente (del más alto al más bajo). Se
escogen los tres más altos (el número de diputados que escoge la Lista A) y se verá cuántos
corresponden a los blancos y cuántos a los verdes, y esos serán los candidatos electos de
cada partido. Dentro de cada partido se escogerá a quienes obtuvieron la mayor cantidad
de votos. O sea, si el partido blanco escoge dos candidatos, serán los dos candidatos más
votados de ese partido.
122
Dentro de las observaciones a favor, se mencionan: (a) el nuevo sistema electoral
generará un Congreso más representativo y, por lo mismo, más fiel del espectro político;
(b) la ley de cuotas favorece la inclusión de las mujeres en la política, resolviéndose una
injusticia enquistada por décadas (por lo demás, solo hay cuota de candidatas, no de
parlamentarias, el pueblo decidirá si quiere hombres o mujeres en el Parlamento); (c) la
existencia de muchos partidos no es perjudicial para la política nacional, lo único que se
hace es permitir que se canalicen las diferentes sensibilidades políticas al interior de nuestra
sociedad; (d) un Congreso representativo al cual se le ha quitado el estigma del sistema
binominal-híbrido, está en mejores condiciones para discutir una eventual nueva
Constitución, sin necesidad de convocar a una asamblea constituyente; (e) disminuirá el
efecto pernicioso que se producía hasta ahora, donde la verdadera disputa electoral se
producía al interior de cada pacto y no con el pacto rival; (f) si bien pueden quedar temas
pendientes, esta ley es un avance, y lo demás podrá discutirse en un Congreso elegido de
manera más justa y representativa.
➢ Los Senadores
Según al artículo 50 de la CPR para ser elegido senador (por lo tanto, también son
requisitos que deben estar presentes para el momento de la elección), se requiere: a) ser
ciudadano con derecho a sufragio; b) haber cursado enseñanza media o equivalente; y c)
tener cumplidos 35 años de edad. La Reforma Constitucional del año 2005, eliminó como
requisito para ser elegido senador, su residencia en la región respectiva, lo que a juicio de
muchos, como de la profesora, ex integrante de la Comisión de Estudios de la Nueva
Constitución y ex ministra del Tribunal Constitucional, LUZ BULNES ALDUNATE, también debiera
haberse extendido a los diputados.
123
3. La duración del cargo de senador
Tal como señala la profesora LUZ BULNES, de la nueva redacción del citado art. 49 CPR,
se desprenden las siguientes consecuencias: a) que todos los senadores serán elegidos por
votación popular, y que será la LOC respectiva la que fije el número de los mismos; b) al
desaparecer la mención “a las trece regiones del país”, corresponderá al legislador
establecer el número de regiones en las que se divida el territorio; c) a pesar de lo anterior,
las circunscripciones senatoriales se formarán “tomando en consideración” las regiones; y
d) desaparece también del texto constitucional, toda mención a un sistema electoral
específico, y también será misión del legislador, definirlo.
124
➢ Normas comunes a diputados y senadores
De conformidad al artículo 51, inciso tercero a octavo regula la situación que sucede
en caso de vacancia del cargo parlamentario. Esta normativa puede explicarse a través de
las siguientes reglas:
c) Requisitos: El reemplazante deberá reunir los requisitos para ser elegido diputado y
senador según el caso.
e) Duración del cargo: El nuevo parlamentario ejercerá sus funciones por el término
que faltaba a quien originó la vacante.
125
f) Elecciones complementarias. En ningún caso procederán elecciones parlamentarias.
3. Prohibiciones Parlamentarias
3.1. Inhabilidades:
Las inhabilidades son impedimentos que tienen los individuos para ser elegidos
diputados o senadores. Es el artículo 57 CPR el que señala quiénes no podrán ser candidatos
a estos cargos: 1) Los ministros de Estado; 2) Los intendentes, los gobernadores, los
alcaldes, los miembros de los consejos regionales, los concejales y los subsecretarios; 3) Los
miembros del Consejo del Banco Central; 4) Los magistrados de los tribunales superiores de
justicia y los jueces de letras; 5) Los miembros del Tribunal Constitucional, del Tribunal
Calificador de Elecciones y de los tribunales electorales regionales; 6) El Contralor General
de la República; 7) Las personas que desempeñan un cargo directivo de naturaleza gremial
o vecinal; 8) Las personas naturales y los gerentes o administradores de personas jurídicas
que celebren o caucionen contratos con el Estado; 9) El Fiscal Nacional, los fiscales
regionales y los fiscales adjuntos del Ministerio Público; y 10) Los Comandantes en Jefe de
las Fuerzas Armadas, el General Director de Carabineros, el Director General de
Investigaciones, y los oficiales pertenecientes a las Fuerzas Armadas y a las Fuerzas de
Orden y Seguridad Públicas.
(a) Regla General: Estas inhabilidades serán aplicables a quienes hubieren tenido
estas calidades dentro del año inmediatamente anterior a la elección parlamentaria.
(b) Inhabilidades art. 57 Nºs. 7 y 8: No deberán reunir estas calidades al momento
de inscribir su candidatura.
(c) Inhabilidad art. 57 Nº 9: El plazo de inhabilidad será de los dos años
inmediatamente anteriores a la elección.
Por su parte, si no fueren elegidos, no podrán volver al mismo cargo, ni ser
designados para cargos análogos a los que desempeñaron, hasta un año después del acto
electoral.
126
3.2. Incompatibilidades:
3.3. Incapacidades:
127
9º. Actuación o intervención en actividades estudiantiles, cualquiera que sea la rama de
la enseñanza, con el objeto de atentar contra su desenvolvimiento.
10º. Incumplimiento a las normas del art. 19 Nº 15 de la CPR (infracciones a la
libertad de asociación, referidas a actividades que atenten contra los límites de
actuación de los partidos políticos o contra el pluralismo político)
11º. El incitar a la alteración del orden público o propicie el cambio del orden
jurídico institucional por medios distintos de los que establece la Constitución o que
comprometa gravemente la seguridad o el honor de la Nación.
12º. La pérdida de algún requisito general de elegibilidad o incurra en alguna
causal de inhabilidad que indica el art. 57.
13º. Renuncia del Parlamentario.
b) Las causales señaladas entre los números (4) a (7) tendrá lugar, sea que el
diputado o senador actúe por sí, o por interpósita persona, natural o jurídica, o
por medio de una sociedad de personas de la que forme parte (art. 60 inciso
tercero CPR)
d) Quien cese en el cargo por las causales signadas con los números 3 a 11, no
podrán optar a cargo o empleo público alguno por el plazo de 2 años. Excepción:
quienes sean sancionados por las infracciones al art. 19 Nº 15, inciso séptimo, a
quienes “sólo” se les impondrán las sanciones contenidas en dicha disposición.
128
5. Inviolabilidad Parlamentaria (art. 61 inciso primero CPR)
De acuerdo al art. 61 inciso primero CPR: “los diputados y senadores sólo son
inviolables por las opiniones que manifiesten y los votos que emitan en el desempeño de
sus cargos, en sesiones de sala o de comisión”.
c) Estos dichos deben ser emitidos en sesiones de sala o de comisión, para que
produzcan inviolabilidad; y no en ocasiones ajenas, como en declaraciones
públicas, publicaciones o entrevistas.
129
6. Fuero parlamentario (art. 61 incisos segundo a cuarto CPR)
El fuero parlamentario es un privilegio y consiste en aquella circunstancia, en virtud
de la cual, ningún diputado o senador puede ser acusado o privado de libertad, salvo delito
flagrante, sin la autorización previa de la Corte de Apelaciones respectiva. Respecto del
fuero parlamentario, debemos señalar que nuestra Constitución Política, solo se pronuncia
respecto de asuntos penales (el fuero parlamentario civil, como veremos, también existe,
pero éste sólo tiene consagración legal pero no constitucional) .
Al respecto, debemos indicar lo siguiente:
a) Desde cuándo goza de fuero el parlamentario: Desde su elección o
juramento, según el caso.
c) Excepciones:
c.1. Procederá la detención en caso de delito flagrante. En este caso, el
parlamentario será puesto inmediatamente a disposición del Tribunal de Alzada
competente, quien actuará de acuerdo al procedimiento de desafuero que se
explicará a continuación. En este punto, debe indicarse que de acuerdo al art. 130
del Código Procesal Penal, se considerará que se encuentra en situación de
flagrancia: “a) El que actualmente se encontrare cometiendo el delito; b) El que
acabare de cometerlo; c) El que huyere del lugar de comisión del delito y fuere
designado por el ofendido u otra persona como autor o cómplice; d) El que, en un
tiempo inmediato a la perpetración de un delito, fuere encontrado con objetos
procedentes de aquél o con señales, en sí mismo o en sus vestidos, que permitieren
sospechar su participación en él, o con las armas o instrumentos que hubieren sido
empleados para cometerlo, y e) El que las personas víctimas de un delito que
reclamen auxilio, o testigos presenciales, señalen como autor o cómplice de un
delito cometido en un tiempo inmediato. Para los efectos de lo establecido en las
letras d) y e) se entenderá por tiempo inmediato, todo aquel que transcurra entre la
comisión del hecho y la captura del imputado, siempre que no hubieren transcurrido
más de doce horas”.
c.2. Procederá la acusación, si previamente el “Tribunal de Alzada” en pleno (Corte
de Apelaciones) la autoriza previamente, declarando haber lugar a la formación de
causa (sentencia “de desafuero”). La sentencia que se dicte será apelable para ante
la Corte Suprema.
130
d) Efectos de la declaración de desafuero: Una vez que la sentencia de desafuero queda
firme, produce los siguientes efectos: [Link] parlamentario imputado queda
suspendido de su cargo. d.2. El parlamentario quedará sujeto al juez competente.
Según el art. 420 del Código Procesal Penal “se seguirá el procedimiento conforme
a las reglas generales”, por lo tanto, ante el Juez de Garantía, y si correspondiese,
ante el Tribunal del Juicio Oral en lo Penal.
131
1. Fiscalizar los actos de Gobierno. (art. 52 Nº 1 CPR)
Cabe indicar que en caso alguno el Senado, sus comisiones ni integrantes, podrán
fiscalizar los actos de Gobierno ni de las entidades que de él dependan, ni adoptar acuerdos
que impliquen fiscalización (art. 53 inciso final CPR)
Por su parte, para ejercer esta labor fiscalizadora, la Cámara podrá realizar las
siguientes acciones (sólo los números 1º y 2º estaban presentes antes de la Reforma
Constitucional de 2005, las demás se incorporaron con dicha modificación a la Carta
Fundamental):
132
4º Crear comisiones investigadoras, a petición de al menos, 2/5 de los diputados en
ejercicio, con el objeto de reunir informaciones relativas a determinados actos del
Gobierno. Estas comisiones, a petición de un tercio de sus miembros, podrán despachar
citaciones y solicitar antecedentes, órdenes que tendrán un carácter obligatorio. No
obstante, los Ministros de Estado no podrán ser citados más de 3 veces a una misma
comisión investigadora, sin previo acuerdo de la mayoría absoluta de sus miembros.
Respecto de los sujetos que pueden ser objeto de acusación, se puede estructurar
conforme al siguiente cuadro explicativo:
133
134
Como veremos más adelante, el órgano que, finalmente conocerá de estas
acusaciones, y que las resolverá, será el Senado (art. 53 Nº 1 CPR). Las acusaciones se
tramitarán de acuerdo a lo dispuesto en la Ley Orgánica Constitucional del Congreso
Nacional (LOC Nº 18.918). Salvo en el caso del Presidente de la República, el acusado
quedará suspendido de sus funciones, desde el momento en que la Cámara declare su
acusación. Dicha suspensión cesará: si el Senado desestimare la acusación, y si éste no se
pronunciare dentro de un plazo de 30 días.
a) Conocimiento: El Senado conocerá “como jurado”. Esto quiere decir que el Senado
ponderará las pruebas en conciencia, y en su sentencia aplicará la jurisdicción de equidad.
135
Por lo tanto, cuenta con amplias atribuciones jurisdiccionales dentro de la limitación de su
competencia. (Tribunal Constitucional, sentencia rol 165, del 19 de enero de 1993).
c) Plazo para pronunciarse: Treinta días. Este, sin embargo, no es un plazo fatal, ya que
puede haber pronunciamiento del Senado después de su vencimiento. El único efecto es
que transcurridos 30 días sin pronunciamiento, cesará la suspensión que afectaba al
acusado.
d) Efectos de la sentencia que acoge la acusación: Esta resolución genera tres efectos: el
acusado queda destituido de su cargo; no podrá desempeñar ninguna función pública, por
un plazo de 5 años; y será juzgado por el tribunal competente, sea para la aplicación de la
pena señalada al delito si lo hubiere, o para hacer efectiva las responsabilidades civiles que
correspondieren.
136
4. Otorgar la rehabilitación de la ciudadanía, en el caso del artículo 17 Nº3 de la
Constitución. (art. 53 Nº 4 CPR).
Sin esta autorización, el Jefe de Estado, no podrá salir del país por dicho plazo o en
el mencionado período.
137
10. Dar su dictamen al Presidente de la República en los casos en que éste lo solicite
(art. 53 Nº 10 CPR)
La atribución establecida en este numeral confirma el rol del Senado, el cual no sólo
es un órgano legislativo, sino que también es un órgano de carácter consultivo.
➢ Conceptos Básicos
Siguiendo el método adoptado por el profesor JORGE QUINZIO, debemos estudiar el
Funcionamiento del Congreso Nacional, distinguiendo tres conceptos básicos: los períodos
legislativos, las legislaturas y las sesiones.
a) Períodos Legislativos
Por “período legislativo”, se entiende el cuadrienio que existe entre una elección
ordinaria de parlamentarios y otra.
138
b) Legislaturas
Son las series de sesiones, y antes de la Reforma Constitucional del año 2005, podía
ser de dos clases: ordinaria y extraordinaria. La primera era la que mediaba entre el 21 de
mayo y el 18 de septiembre de cada año. La segunda sólo operaba cuando el Presidente de
la República la convocaba o la mayoría de los miembros de cada rama, lo hacía mediante
una “auto convocatoria”. En el primer caso, el Congreso sólo podía tratar los asuntos por
los cuales había sido citado.
Así, el actual art. 55 CPR simplemente dispone que el Congreso Nacional “se instalará
e iniciará su período de sesiones en la forma que determine la ley orgánica constitucional”.
Sin embargo, la LOC nº 18.918 del Congreso Nacional, sigue contemplando un período de
sesiones entre las mismas fechas que establecía la Constitución Política, esto es, entre el 21
de mayo y el 18 de septiembre de cada año. A pesar de esto, al haberse eliminado de la
Carta Fundamental, las legislaturas ordinarias y extraordinarias, bastará una reforma a la
ley orgánica respectiva para hacerlas desaparecer definitivamente.
Por último, de conformidad al art. 55 inciso segundo de la CPR, “en todo caso se
entenderá siempre convocado de pleno derecho para conocer de los estados de excepción
constitucional”, por lo que una vez declarado alguno de estos estados, inmediatamente el
Congreso podrá conocer de todas aquellos asuntos que la Constitución fije al efecto.
c) Sesiones
Las sesiones son las reuniones que tengan la Cámara de Diputados, el Senado, o el
propio Congreso Pleno. De acuerdo al art. 56 de la CPR, para que una de las cámaras pueda
sesionar, se requerirá, al menos, de la concurrencia de la tercera parte de sus miembros en
ejercicio.
139
V. El proceso legislativo.
A su vez, se trata de un dominio legal máximo, toda vez que sólo los asuntos
contemplados en el art. 63 deberán ser regulados por una ley, generando la más amplia
libertad para que el ejecutivo regule el resto de los asuntos, mediante el empleo de la
potestad reglamentaria, especialmente autónoma.
Sin perjuicio de esto, no debe perderse de vista el Número 20 del artículo citado, el
cual, por su amplia redacción, entrega vastas facultades en beneficio del legislador, lo cual
puede llegar a relativizar el concepto de dominio legal máximo ya explicado.
Entre los 20 numerales del artículo 63 CPR, según don JORGE TAPIA VALDÉS, se pueden
agrupar en tres categorías:
1.- Aquellos que se refieren a la regulación de hechos “puntuales y precisos”, pero que
deben ser regulados por una ley, como los indicados por el artículo 63, números 5º al
13º, 15º al 17º y 19º.
2.- Situaciones más abstractas y que comprenden diversos hechos que deben ser regulados
por ley, remitiéndose a mandatos expresos de la Constitución. De esta manera se da por
disposición de otras normas constitucionales que dichas situaciones deberán ser
reguladas por ley. Artículo 63 Nºs 1º, 2º y 14º.
3.- Materias que deben ser reguladas por ley, pero que por la redacción del numerales
consideran un vasto campo de situaciones que deben ser regladas por la ley. Artículo 63,
Nº 3º, 18º y 20º:
140
No debemos confundir el concepto de “precepto legal”, con el de “ley”, por cuanto:
1) No todas las leyes deben entenderse bajo la fórmula de “precepto legal”, ya que su
jerarquía normativa es de carácter constitucional y no legal. Así sucede con dos categorías
de leyes: las leyes interpretativas de la Constitución, y las leyes de reforma constitucional.
2) No todos los preceptos legales “son leyes”. Efectivamente, existen ciertas categorías
normativas que, formalmente no son leyes ya que han sido dictadas por el Ejecutivo, pero
que por el hecho de regular materias de dominio legal, adquieren jerarquía de ley. Tal es el
caso de los llamados “Decretos con Jerarquía Legal”: los Decretos Leyes, y los Decretos con
Fuerza de Ley.
Esta terminología es especialmente relevante para poder comprender
correctamente las normas de los artículos 19 Número 26; y 93 Números 6 y 7 de la
Constitución.
141
➢ Las etapas legislativas en particular
1.- La Iniciativa
Algunas materias sólo son de iniciativa exclusiva del Presidente de la República (art.
65, inciso tercero CPR). En las demás, tendrán iniciativa tanto los parlamentarios como el
Jefe de Estado.
Las materias que son de iniciativa exclusiva del Presidente, son: la alteración de la
división política y administrativa del país; la administración financiera o presupuestaria del
Estado; las modificaciones a la ley de presupuestos; las leyes que fijen normas sobre
enajenación de bienes municipales y sobre su arrendamiento o concesión; y las que fijen
las fuerzas que han de mantenerse en pie en tiempo de paz o de guerra; y las que permitan
la entrada de tropas extranjeras al territorio nacional, y viceversa, en general, aquellas que
señale el inciso cuarto del art. 65 de la CPR.
Según lo que se desprende de las materias señaladas en el art. 65 inciso cuarto, sólo
el Presidente de la República tendrá iniciativa para presentar proyectos de ley que
impliquen gastos. Por ello, sólo a él le corresponderá la iniciativa en proyectos que creen
nuevos servicios, que determinen sus funciones o atribuciones, o que impliquen la creación
de empleos rentados.
142
Respecto de la discusión que tiene lugar en la Cámara de Origen, ella tiene por
objeto analizar el proyecto en cuestión, con el objeto de: (1) aprobar en general y en
particular el proyecto; o (2) desechar el proyecto. A su vez, esta discusión se desarrolla a
través de las siguientes etapas:
✓ una vez presentado el proyecto, se da cuenta en Sala, y se remite a la o las
comisiones respectivas, debiendo necesariamente ser revisado por la
Comisión de Hacienda si el proyecto requiriera gasto;
✓ la comisión elabora su primer informe (en el que se consigna el propósito del
proyecto, sus ideas matrices, la discusión habida en su seno, las opiniones,
etc.), y propone a la Sala, la aprobación o rechazo del proyecto;
✓ la Sala tomará conocimiento del informe, y el articulado será discutido “en
general”, en ella. La discusión “en general” del proyecto, se refiere a las ideas
matrices del mismo, y podrá ser aprobado o rechazado por la Sala; también
podrá ser aprobado pero “con indicaciones”;
✓ si fuera aprobado en general, pasará nuevamente a la comisión para su
segundo informe, donde se estudiarán las indicaciones, los artículos
modificados, agregados o suprimidos, y todo el análisis específico del
proyecto. La comisión preparará su segundo informe y propondrá un texto a
la Sala para su discusión en particular. De ser aprobado por la Cámara de
origen, el proyecto queda despachado, y aprobado en su primer trámite
constitucional;
✓ si fuera rechazado en general en la cámara de origen, o no se cumplieran con
los quórum exigidos por la Constitución, termina la tramitación legislativa; y
el mismo proyecto no podrá ser renovado sino hasta dentro del plazo de un
año contado desde el rechazo;
✓ sin embargo, en el caso de proyectos que hayan sido rechazados, y que sean
de iniciativa exclusiva del Presidente de la República, éste podrá “insistir”,
remitiendo el proyecto a la otra Cámara;
✓ si esta otra Cámara lo desecha en general, sólo podrá ser renovado luego del
plazo de un año contado desde este rechazo; y si lo aprueba en general por
los 2/3 de sus miembros presentes, volverá a la Cámara de Origen y sólo se
entenderá desechado si ella lo rechaza por los 2/3 de sus miembros
presentes.
143
La Cámara Revisora podrá asumir tres actitudes: a) podrá aprobarlo tal cual lo
despachó la Cámara de origen. En este caso, el proyecto ha quedado aprobado por el
Congreso Nacional, lo que se comunicará al Presidente de la República. En este caso, el
proyecto ha tenido sólo dos trámites legislativos; b) podrá aprobarlo, pero introduciendo
modificaciones. En tal caso, el proyecto volverá a la Cámara de Origen, para que ésta se
pronuncie sobre dichas enmiendas, y el proyecto tendrá tres trámites legislativos; c) podrá
rechazarlo. En este último caso, el proyecto pasará a la Comisión Mixta.
La Comisión tiene lugar, según vimos: (1) cuando la Cámara Revisora desecha el
proyecto ya aprobado por la Cámara de Origen, o (2) cuando la Cámara de Origen, en tercer
trámite, rechaza las modificaciones introducidas por la Cámara Revisora.
La Comisión Mixta está integrada por igual número de Diputados y Senadores, con
el objeto resolver la diferencia surgida entre ambas Cámaras.
144
6.- La actuación del Presidente de la República
Una vez aprobado el proyecto por ambas Cámaras del Congreso Nacional, será
remitido al Presidente de la República, quien podrá: a) aprobarlo, en cuyo caso deberá
promulgarlo dentro los diez días siguientes a la fecha en que se le comunicó; o b) rechazarlo
total o parcialmente, para lo cual “vetará” el proyecto. Estas observaciones sólo podrán
tener relación directa con las ideas matrices o fundamentales del proyecto.
➢ Situaciones especiales
Este control se refiere a confirmar o no, que una determinada ley ha sido dictada
conforme a la Constitución. A su vez, este control será de forma y de fondo. Es de forma en
todo aquello que tenga relación con el cumplimiento de las competencias y procedimientos
propios para la formación de las leyes. Es de fondo en lo relativo a que el contenido de la
ley sea compatible con el texto constitucional.
Desde otro punto de vista, puede ser obligatorio cuando la Constitución lo impone
como trámite imprescindible dentro de la formación de la ley, o bien, puede ser eventual,
cuando depende de la actuación de sujetos habilitados para provocar la actuación del
Tribunal. Por último, el control puede ser preventivo o represivo. El primero, también
llamado control “a priori”, es el que se ejerce antes que la ley adquiera valor obligatorio. Es
represivo o “a posteriori” cuando tiene lugar una vez que la ley ha iniciado su vigencia.
145
En este caso, nos interesa revisar someramente, los controles a priori, por cuanto
son los que tienen lugar dentro del proceso de formación de la ley. Este control preventivo,
a priori, o “ex- ante”, como se dijo, podrá ser obligatorio o eventual:
146
En primer término, debemos recordar, que sin perjuicio del quórum específico que
exija la Carta Fundamental para la aprobación de determinadas leyes, ninguna de las dos
cámaras podrán entrar en sesión, ni adoptar acuerdos, sin la concurrencia de la tercera
parte de sus miembros en ejercicio. Se trata de parlamentarios “en ejercicio”, aquellos que
no se encuentren con permiso constitucional, ni hayan suspendidos de su cargo en un
proceso de desafuero.
También debe tenerse en cuenta que un determinado proyecto puede contar con
disposiciones que requieran quórum simples, y otras que requieran quórum especial. En tal
caso, al interior de cada Cámara, y en cada votación propia de la discusión parlamentaria,
se votarán por separadas ambas clases de disposiciones. De esa forma, será posible aplicar
a cada votación el quórum que corresponda.
Finalmente, debemos requerir que los quórum que la Constitución exige son los
siguientes (art. 127 y 66 CPR):
El presupuesto de la Nación debe ser fijado anualmente, por ley de la República. Esta
ley es simple, vale decir, no requiere de quórum especial. Sin embargo, la Constitución (art.
67) establece un procedimiento para su formación, sujeto a algunas modalidades especiales
que la diferencian de la tramitación de los demás proyectos de ley.
147
En lo medular, los principales rasgos característicos son los siguientes:
c) De la discusión del Proyecto. El Congreso Nacional tramitará este proyecto, según las
reglas generales. Sin embargo, si no lo despachare dentro de los 60 días desde su
presentación, regirá el proyecto presentado por el Presidente de la República.
148
VI UNIDAD: TRIBUNAL CONSTITUCIONAL
➢ Concepto
Este control debe ser desarrollado por uno o más órganos del Estado, según el
modelo de justicia constitucional que de adopte por las Cartas fundamentales de cada
Estado, y que revisaremos oportunamente.
149
✓ Es un procedimiento de evaluación. Se mide o se determina la constitucionalidad o
inconstitucionalidad de algo. Como toda evaluación su resultado puede ser positivo
o negativo, o sea, favorable o desfavorable.
✓ Es un procedimiento comparativo, donde “algo” (ya definiremos qué es ese algo) se
contrapone con la Constitución.
✓ Respecto de qué es lo que se contrapone o compara con la Constitución, esto puede
ser:
▪ Un precepto jurídico (ejemplo: una ley)
▪ Un proyecto de precepto jurídico (ejemplo; un proyecto de ley)
▪ La aplicación de un precepto jurídico a un caso concreto (entendiendo por
caso concreto, una gestión judicial)
✓ La comparación que se hace con la Constitución es relativa a aspectos de forma
(órgano competente y procedimiento apropiado) y de fondo (contenido).
➢ Clasificación
Es aquel que se realiza antes que la norma examinada entre en vigencia, por lo que
se analiza en rigor, un proyecto de ley o de otro precepto. Procede, por ejemplo, en el caso
de una ley, antes que sea promulgada y publicada.
Es aquel que se realiza una vez que la norma ya ha entrado en vigencia. En el caso
de la ley, una vez que ella ha sido promulgada y publicada.
150
un caso determinado. De esta forma, por ejemplo una ley que puede ser
perfectamente constitucional, puede generar efectos inconstitucionales en cierto
caso. Por lo mismo, al declararse en control concreto que una norma es inaplicable
a dicho caso, no implica de ninguna manera la expulsión o derogación de la misma
para las demás situaciones.
- Abstracto. Es aquel que se realiza analizando, en forma ideal, lo preceptuado o
establecido en la Constitución, y el contenido o la forma de la norma analizada. A
diferencia del caso anterior de demostrarse la inconstitucionalidad, esta declaración
tiene efectos generales, y se debe decretar su expulsión del ordenamiento jurídico
respectivo. De esta manera, como se aprecia, lo que se compara no es “a aplicación
de una norma infraconstitucional con la Constitución” sino que derechamente lo
que se compara “es la norma infraconstitucional misma con la Constitución”
Este modelo, según HÉCTOR FIX-ZAMUDIO se caracteriza “en forma abstracta, [por] la
facultad atribuida a todos los jueces para declarar en un proceso concreto la inaplicabilidad
de las disposiciones legales secundarias que sean contrarias a la Constitución y con efectos
sólo para las partes que han intervenido en esa controversia”.
Aquí, un juez que conoce del asunto conocerá también de esta cuestión adicional
que se le plantea, en lo que podríamos llamar un “incidente procesal” que requerirá
necesariamente pronunciamiento por parte del Tribunal.
151
La explicación de este sistema radica en comprender que la Constitución debe ser
comprendida como la obra máxima del pueblo norteamericano, titular original y supremo
del poder político. Desde allí, claramente los representantes del pueblo no pueden tener
un poder superior que el de su mandante. Los representantes jamás podrán tener más
atribuciones que quien les da sus encargos.
152
b) El Modelo austriaco, europeo continental, o de control concentrado
Este modelo es defendido principalmente por HANS KELSEN en su “Teoría Pura del
Derecho” (1935) y en el artículo “¿Quién debe ser el defensor de la Constitución?” (1930).
Según este autor, el órgano llamado a defender la Constitución –para poder desempeñar
correctamente su función- debe relacionarse con los órganos que pueden provocar
vulneraciones a la misma, desde dos perspectivas: primero, no debe ser parte de éstos, y
segundo, debe tener al menos, una misma posición jerárquica dentro de la institucionalidad
del Estado. Así, lo que Kelsen postula es la existencia de un Tribunal especial, que desarrolle
el control en forma concentrada, con atribuciones para ejercitar un control abstracto con
independencia a casos concretos. Por lo mismo, las sentencias que dicte, no sólo producirán
la desaplicación de la norma en cuestión, sino que más grave que eso, podría ordenar la
expulsión de la norma objetada, del ordenamiento jurídico.
26
HUMBERTO NOGUEIRA ALCALÁ, La Justicia y los Tribunales Constitucionales de Indo Iberoamérica del Sur en la
Alborada del Siglo XXI, Editorial LexisNexis, Santiago de Chile, p. 57
153
Una de las principales ventajas de contar con un único órgano llamado a desarrollar
el control de constitucionalidad de las leyes, es que le da estabilidad al sistema, da seguridad
a los justiciables al existir una única interpretación oficial, que impide el surgimiento de
interpretaciones divergentes o contradictorias. De esta manera, los Tribunales
Constitucionales aparecen como “el máximo intérprete de la Constitución”, sin que los
demás órganos estatales puedan presentar válidamente sentidos diferentes a los que ha
expuesto la jurisprudencia de este Tribunal.
Sin embargo, la principal dificultad que podríamos mencionar a este modelo es que
impide que los Tribunales Ordinarios puedan cuestionarse acerca de la constitucionalidad
de las normas. El juez ordinario, entonces, se vuelve un verdadero esclavo de la ley, sin que
pueda liberarse de ella, ni siquiera al descubrir incoherencias entre ésta y la propia
Constitución. Por lo mismo, es totalmente recomendable que en aquellos ordenamientos
donde existen Tribunales Constitucionales, los jueces ordinarios puedan recurrir a éstos
para obtener de aquéllos una declaración de inconstitucionalidad.
c) ¿Cuál es el modelo existente en Chile?
Acerca de si Chile usa o no un sistema de control concentrado, lo resolveremos luego
de estudiar a nuestro Tribunal Constitucional.
➢ Concepto
El Tribunal Constitucional es sin lugar a duda uno de los órganos más importantes
en un Estado de Derecho, caracterizado entre otros principios por el de Supremacía
Constitucional, según lo estudiado anteriormente. En este contexto, el Tribunal
Constitucional puede ser definido de distintas formas.
Así por ejemplo, el profesor HUMBERTO NOGUEIRA, lo define como “Órganos Supremos
Constitucionales de única instancia, de carácter permanente, independientes e imparciales,
que tienen por función esencial y exclusiva la interpretación y defensa jurisdiccional de la
Constitución, a través de procedimientos contenciosos constitucionales referentes como
núcleo esencial a la constitucionalidad de normas infraconstitucionales y la distribución
vertical y horizontal del poder estatal, agregándose generalmente la protección
extraordinaria de los derechos fundamentales, que actúan en base a razonamiento jurídicos
y cuyas sentencias tienen valor de cosa juzgada, pudiendo expulsar del ordenamiento
jurídico las normas consideradas inconstitucionales”.
154
LOUIS FAVOREAU señala que “un tribunal constitucional es una jurisdicción creada para
conocer especial y exclusivamente de lo contencioso constitucional, situada fuera del
aparato jurisdiccional ordinario e independiente tanto de este como de los poderes
públicos”.
155
➢ Funciones Básicas
Sin perjuicio de las facultades que la Carta Fundamental reconoce en otros órganos
del Estado (como la Contraloría General de la República o el propio Poder Judicial), el
Tribunal Constitucional es el principal organismo encargado de realizar este control de
constitucionalidad.
Es el caso de: (a) Ministros de Estado (art. 93 Nº 13 CPR), (b) Diputados y Senadores
(art. 93 Nº 14 y 15 CPR). Además, deberá informar al Senado, cuando éste declare la
inhabilidad del Presidente de la Republica o del Presidente electo (art. 93 Nº 11, en conexión
con el art. 53 Nº 7, ambos de la CPR).
4.- Asumir las demás competencias que reconozca el propio texto fundamental.
156
➢ Principios Inspiradores del Tribunal Constitucional
157
En este sentido, y considerando además que sus sentencias no son apelables, se
vuelve imprescindible que esté integrado por un número plural de magistrados, los cuales
puedan expresar sus diferentes visiones e interpretaciones de los hechos y las normas,
promoviendo además, la posibilidad de dejar constancia de sus análisis minoritarios o
complementarios, mediante los votos disidentes o concurrentes que enriquecen la lectura
del Texto Fundamental.
Por lo mismo, y por el rol clave que juega el Tribunal Constitucional dentro de la vida
jurídico-política del país, como máximo intérprete de la Carta Fundamental, es que los
jueces que lo formen deben contar con la capacidad suficiente para poder resolver, con
suficientes herramientas técnicas, los diferentes asuntos sometidos a la decisión del
Tribunal.
Creemos que, como punto de partida, y como el más básico de los presupuestos ha
de ser que los integrantes de este órgano sean letrados, vale decir, abogados, con cierta
antigüedad en el ejercicio de la profesión, ya sea en el ejercicio libre de la profesión, en la
docencia o la magistratura. Sin embargo, parece del todo conveniente que a este supuesto
esencial puedan agregarse otros, ya sea formalmente en el texto constitucional o, al menos,
como criterio que usen quienes deben hacer las designaciones de los ministros del TC
A su vez, no debemos olvidar que las labores propias del Tribunal Constitucional
tienen un doble carácter, uno eminentemente jurídico y otro de carácter político o
institucional.
158
Esto se expresa tanto en la asignación de competencias específicas en cada una de
estas ramas, como además, en la comprensión que cada decisión jurídica que adopte este
órgano, traerá consecuencias políticas concretas para la Nación. Y esto se debe,
naturalmente, al hecho que “el material” con el que se trabaja tiene esta doble
característica, por cuanto la Constitución es a la vez, un documento jurídico y político
(“Nunca olvidar que la Constitución es el más jurídico de los textos políticos y el más político
de los textos jurídicos, realzando así que el intérprete tiene que asumir ambas dimensiones
y no restringirse a una concepción jurídica, menos formal o positivistamente entendida,
como tampoco a la pura fenomenología del Poder, hoy ilustrada con la moda de lo
políticamente correcto.”, JOSÉ LUIS CEA), y diríamos también “cultural” ya que debe ser
expresión del sentir del Pueblo que le dio origen.
Tanto la legitimidad, como la autoridad del órgano analizado proviene sin perjuicio
de aquélla que proviene en forma natural del prestigio que pueda haberse ganado el
Tribunal por un historial de defensa de los valores constitucionales, nace en su origen por
el hecho que sus miembros sean designados por autoridades políticas de elección popular.
Y es que los magistrados constitucionales no son elegidos democráticamente, pero sus
decisiones tienen una trascendencia total, lo que justifica el mayor cuidado al momento de
definir quiénes y de qué forma tendrán la atribución para designar a sus miembros.
En este sentido, creemos sin embargo, que no es obstáculo a este principio, el que
algunos jueces sean nombrados por el Poder Judicial, el que de por sí goza del respeto de
la ciudadanía. Pero a su vez, no era razonable, que en plena democracia, algunos de los
ministros del Tribunal Constitucional fuesen designados por el Consejo de Seguridad
Nacional, institución fundamental para la defensa nacional, pero de nula capacidad de
representatividad popular.
➢ Antecedentes Históricos
159
misma ley, el día 4 de Noviembre del mismo año, comenzando en definitiva, sus funciones
en septiembre de 1971.
Este nuevo Tribunal se encontraba formado por siete miembros, los cuales duraban
ocho años, y con posibilidades de reelección. Estos ministros eran designados: tres, por la
Corte Suprema, de entre sus ministros, elegidos por ésta, por votaciones sucesivas y
secretas; uno por el Presidente de la República; dos por el Consejo de Seguridad Nacional;
y uno por el Senado, por mayoría absoluta de los Senadores en ejercicio (antes de la
instalación del Senado, en 1990, esta designación era realizada por la Junta de Gobierno,
23ª Disposición Transitoria)
160
Algunos de estos defectos, se arrastraban desde el texto constitucional anterior,
otros, se incorporaron directamente en la Carta del ’80. Así, las principales críticas a dicha
conformación podrían resumirse en:
d) Tal como lo indica el profesor LAUTARO RÍOS, se produce una asimetría del poder
en la designación de los magistrados constitucionales. Así, el Congreso Nacional, órgano
que puede hacerse parte en los procesos que tengan lugar en el TC, sólo designaba un
ministro; mientras que el Consejo de Seguridad Nacional, quien no podía hacerse parte,
designaba dos. A su vez, el Presidente de la República además de designar directamente un
ministro, también participa del COSENA, presidiéndolo, el cual designaba otros dos.
➢ Situación actual
161
De entre los miembros, deberá elegirse al Presidente del Tribunal por la mayoría
simple de sus integrantes, el cual durará en su cargo por dos años, y solo podrá ser reelegido
por el período siguiente (art. 5º de la LOC del TC)
Además, cada tres años, el Presidente de la República, con acuerdo del Senado
elegirá dos Ministros suplentes, sobre la base de una nómina de siete nombres propuestos
por el propio Tribunal Constitucional. Los suplentes subrogarán a los titulares cuando éstos
no puedan integrar sala o comisión; pero sólo cuando en caso que no alcance el quórum
suficiente para sesionar (art. 15 de la LOC del TC)
Los miembros del Tribunal durarán nueve años en sus cargos, se renovarán por
parcialidades cada tres, y no podrán ser reelegidos salvo los que hayan asumido como
reemplazantes y que hubieren ejercido el cargo por un período menor a cinco años.
Los Ministros del Tribunal deberán: tener a lo menos quince años de título de
abogado, haberse destacado en la actividad profesional, universitaria o pública, y no podrán
tener impedimento alguno que los inhabilite para desempeñar el cargo de juez.
También les son aplicables las incapacidades que existen respecto de los senadores
y diputados, por aplicación del artículo 59 de la Constitución (art. 92 inciso segundo CPR).
Además, no podrán ejercer la profesión de abogado, incluyendo la judicatura (art. 92 inciso
segundo CPR).
162
6.- Causales de Cesación del cargo (2005):
Los ministros del Tribunal Constitucional serán inamovibles. Sin embargo, sus cargos
cesarán por: cumplir 75 años de edad, asumir alguna de las actividades señaladas en el
inciso segundo del art. 60 CPR, por aplicación del inciso tercero del mismo artículo y del 92
inciso tercero CPR). Además, el art. 13 de la LOC del TC, cesarán por renuncia aceptada por
el Tribunal y, naturalmente por expiración del plazo para su nombramiento.
La Constitución indica las materias que necesariamente deberán ser conocidas por
el pleno (art. 92 inciso 5º de la CPR). Las demás funciones las desarrollará en pleno o en
sala, según lo determina la LOC del Tribunal Constitucional (arts. 25 C Y 25 D de la LOC del
TC).
163
El control respecto de este tipo de normas, se desarrolla, tanto a nivel preventivo
(obligatorio y eventual) y represivo (concreto y abstracto).
Se produce antes que le precepto legal entre en vigencia, y podrá ser obligatorio o
eventual.
▪ Artículo 93 Nº 1 de la CPR.
▪ Artículo 93 Nº 3 de la CPR.
Puede recaer respecto de: Leyes Simples y de Quórum Calificado, Leyes de Reforma
Constitucional y normas de un Tratado que no versen sobre materias de Ley Orgánica
constitucional. El requerimiento respecto de este tipo de normas sólo podrá ser presentado
por: (1) el Presidente de la República; (2) cualquiera de las Cámaras; o (3) una cuarta parte
de los miembros en ejercicio de cualquiera de éstas.
En relación con los efectos del requerimiento: (a) éste no suspende la tramitación
del proyecto; (b) sin embargo, no podrá ser promulgado hasta la expiración del plazo
referido (esta última regla, sin embargo, no se aplica a la ley de presupuesto ni a la
aprobación de la declaración de guerra).
164
2.- Control Represivo de Preceptos Legales.
▪ Artículo 93 Nº 6 de la CPR.
165
6. Cuando carezca de fundamento plausible (el Tribunal Constitucional ha entendido
que cuando la ley habla de fundamento plausible, debe entenderse que el recurso debe
estar fundado razonablemente, ya que eso es lo que establece la Constitución; rol 1288 del
25 de agosto de 2009, considerandos 102º a 105º)”.
Esta misma sala podrá conceder la suspensión del procedimiento que haya originado
este recurso.
Declarada la admisibilidad, el recurso será conocido por el pleno del Tribunal, quien
podrá declarar la inaplicabilidad en el análisis de fondo.
Hasta el año 2005, la Inaplicabilidad era conocida por la Corte Suprema, de acuerdo
a lo establecido en el antiguo art. 80 de la Constitución: “Art. 80. La Corte Suprema, de oficio
o a petición de parte, en las materias de que conozca, o que le fueren sometidas en recurso
interpuesto en cualquier gestión que se siga ante otro tribunal, podrá declarar inaplicable
para esos casos particulares todo precepto legal contrario a la Constitución. Este recurso
podrá deducirse en cualquier estado de la gestión, pudiendo ordenar la Corte la suspensión
del procedimiento.” Luego de la Reforma de la Ley 20.050, esta competencia se traslada al
Tribunal Constitucional.
▪ Artículo 93 Nº 4 de la CPR.
166
(1) Si la Contraloría General de la República ha representado (rechazado) un Decreto con
Fuerza de Ley, por estimarlo inconstitucional, el Presidente de la República, y dentro de un
plazo de 10 días contados desde la resolución de la contraloría, podrá requerir el
pronunciamiento del Tribunal Constitucional, para que resuelva la respectiva cuestión de
constitucionalidad. Como se aprecia, en estricto rigor, se trata de un control preventivo y
no represivo, ya que el DFL aún no ha entrado en vigencia.
▪ Artículo 93 Nº 7 de la CPR.
Esta acción tiene por objeto obtener del Tribunal Constitucional la declaración de
inconstitucionalidad de un precepto legal que haya sido declarado inaplicable en forma
previa, de acuerdo al procedimiento del artículo 93 Nº 6 de la CPR.
De acuerdo con el inciso 12° del art. 93, la Ley Orgánica Constitucional respectiva
deberá establecer los requisitos de admisibilidad, en el caso que se ejerza la acción pública,
como así mismo, regular el procedimiento que deberá seguirse para actuar de oficio. En
cumplimiento a dicho mandato constitucional, el art. 93 de la LOC del Tribunal
Constitucional, señala que no podrá promoverse una inconstitucionalidad, respecto de un
tratado internacional; mientras que el art. 95 establece que los actores deberán fundar
razonablemente la petición, indicando la sentencia de inaplicabilidad previa en la que se
sustenta y los argumentos constitucionales que sirvan de apoyo.
167
Finalmente, el art. 97 establece que se declarará la inadmisibilidad, sin ulterior
recurso, de la acción pública de inconstitucionalidad: a) Cuando no exista sentencia previa
que haya declarado la inaplicabilidad del precepto legal impugnado; y b) Cuando la cuestión
se funde en un vicio de inconstitucionalidad distinto del que motivó la declaración de
inaplicabilidad del precepto legal impugnado.
168
➢ Control de Constitucionalidad de Actos Administrativos
▪ Artículo 93 Nº 9 de la CPR.
▪ Artículo 93 Nº 16 de la CPR.
169
Respecto del titular del requerimiento, debemos distinguir: (a) si el vicio se refiere a
la violación del Principio de Reserva Legal, sólo podrá ser interpuesto por cualquiera de
ambas Cámaras; (b) si el vicio se refiere a otra infracción, podrá ser interpuesto por
cualquiera de las Cámaras o por la cuarta parte de sus miembros en ejercicio.
➢ Cuestiones Generales
Según el inciso 2º del artículo 94 de la CPR, “las disposiciones que el Tribunal declare
inconstitucionales no podrán convertirse en ley en el proyecto o Decreto con Fuerza de Ley
de que se trate”.
170
3.- Inconstitucionalidad decretada bajo Control Represivo
En todo caso, el inciso final del artículo 94 de la CPR establece que toda sentencia
que declare la inconstitucionalidad de todo o parte de una ley, de un Decreto con fuerza de
Ley, de un Decreto Supremo o de un Auto Acorado, en su caso se publicará en el Diario
Oficial, dentro de los tres días siguientes de su dictación.
171
Así, por ejemplo HUMBERTO NOGUEIRA asegura que “el Tribunal Constitucional es el
órgano de cierre del ordenamiento jurídico interno, ya que es el intérprete supremo y
último de la Constitución, lo que es así también en el plano de América del Sur (…)”.27
En nuestra doctrina nacional, el profesor LAUTARO RÍOS había sido quien había
defendido la tesis del control difuso de constitucionalidad en Chile, al menos hasta la
reforma constitucional del año 2005 (Ley Nº 20.050). Recordemos que producto de esa
reforma, desaparece el Recurso de Inaplicabilidad por Inconstitucionalidad en sede de Corte
Suprema, “trasladándose” –con algunas puntuales pero importantes variaciones- al
Tribunal Constitucional.
El autor indicaba en 2002, comparando la Carta actual con la del ’25, que “por
fortuna la Constitución de 1980 abre un ancho camino al control difuso de
constitucionalidad de las normas; camino que no parece haber sido descubierto, por
esconderlo la tupida maleza de ciertos prejuicios”.28 En esa ocasión, los argumentos que
nos presentaba en esa época el profesor Ríos se podrían resumir en los siguientes:
- La facultad que posee cada juez ordinario de interpretar las normas, y de decidir
“cuáles son aplicables y cuáles no”, pertenece a la esencia de la función
jurisdiccional que la propia Constitución reconoce a los Tribunales, por lo que no es
necesaria ninguna norma que le entregue expresamente alguna competencia
especial, diferente a la genérica contenida en el antiguo art. 73 ―hoy 76―de la
Carta Fundamental.
27
HUMBERTO NOGUEIRA ALCALÁ, “La integración y el estatuto jurídico del Tribunal Constitucional después de la
Reforma Constitucional de 2005” trabajo publicado en el libro colectivo “La Constitución Reformada de 2005”,
Editorial Librotecnia, Santiago de Chile, p. 602.
28
LAUTARO RÍOS ÁLVAREZ, “El Control Difuso de Constitucionalidad de la Ley en la República de Chile”, en Revista
Ius et Praxis, año 8 Nº 1, pp. 389-418.
172
- Los Tribunales no sólo tienen la facultad de declarar la inaplicabilidad de las normas
contrarias a la Constitución, sino que además tienen el deber de hacerlo. Esto,
porque de acuerdo al art. 706 del Código Civil, el error en materia de derecho hace
presumir la mala fe, y porque el art. 223 Nº 1 del Código Penal sanciona al juez que,
a sabiendas, falla contra ley expresa y vigente.
- El análisis comparado permite determinar que, al menos a esa época, los jueces
argentinos, brasileños, colombianos, mexicanos, peruanos y venezolanos tienen
atribuciones para ejercer el control difuso de constitucionalidad. Si ellos tienen esa
atribución, ¿por qué sostener en Chile que los jueces estarían poco capacitados para
desarrollar esa función?, ¿acaso son “menos” que los jueces de otras latitudes? RÍOS
cree que no.
Todo lo anterior a diferencia del control difuso desarrollado por cualquier otro
Tribunal, que no opera necesariamente por solicitud sino que también puede operar de
oficio; es una declaración que se emite dentro de un proceso, por lo que es susceptible de
los recursos judiciales normales; no sólo procede por preceptos legales sino que además
por cualquier otro tipo de norma infraconstitucional que aparentemente pudiera vulnerar
la Carta Fundamental; no requiere de un nuevo proceso sino que necesariamente opera
dentro de él; y, por último, no requiere de paralización del proceso para que sea eficaz.
29
Art. 80 CPR (antes de la Reforma Constitucional del año 2005, ley Nº 20.50): “La Corte Suprema, de oficio
o a petición de parte, en las materias de que conozca, o que le fueren sometidas en recurso interpuesto en
cualquier gestión que se siga ante otro tribunal, podrá declarar inaplicable para esos casos particulares todo
precepto legal contrario a la Constitución. Este recurso podrá deducirse en cualquier estado de la gestión,
pudiendo ordenar la Corte la suspensión del procedimiento”.
173
Aparentemente, a partir de la reforma constitucional antes citada, este mismo autor
abandonaría esta tesis, sosteniendo: “De un control jurisdiccional de la constitucionalidad
de las leyes, compartido entre dos órganos diferentes, progresamos a un control
concentrado en un solo órgano supremo, lo que restablece el principio de unidad de
jurisdicción en esta delicada materia y pone término a la indeseable dualidad interpretativa,
anterior a la vigencia de la reforma, en virtud de las distintas visiones hermenéuticas con
que ambos tribunales –la Corte Suprema y el T.C.– interpretaban la Carta Fundamental”.30
Y también: “La reforma significa un progreso cualitativo de nuestro sistema de control de
constitucionalidad de la ley. Hemos avanzado desde un régimen incoherente, por hallarse
compartido y segmentado entre dos órganos jurisdiccionales distintos e independientes
entren sí, a uno concentrado en un solo Tribunal Supremo, independiente y especializado
que asume en plenitud esta delicada función”.31
Sin embargo, siguen existiendo posturas divergentes que insisten en que en Chile
existe un sistema difuso, como la del profesor MIGUEL ÁNGEL FERNÁNDEZ32 quien sostiene –
con sólidos argumentos- que la aplicación de los principios de Supremacía Constitucional y
de Fuerza Vinculante de la Carta Fundamental, tienen una consecuencia natural en el plano
del control de constitucionalidad, y es que todos los tribunales de justicia, cualquiera sea su
rango o calidad, mantienen atribuciones para aplicar e interpretar la Carta Magna, por lo
que se mantendría en Chile, no obstante la reforma del año 2005, el control de
constitucionalidad difuso.
Por tanto, según este autor, los Tribunales ordinarios interpretarán y aplicarán la
Constitución, y efectuarán legítimamente el Control de Constitucionalidad de las normas,
pero todo ello sin carácter supremo o máximo, sino que ello seguirá siendo resorte último
de la Corte Suprema y del Tribunal Constitucional, según sea el caso, quienes están llamados
a uniformar u homogeneizar los criterios disímiles que pudieren ir apareciendo. El profesor
lo grafica con estas palabras: “La igualdad y certeza (…) se logran avanzando precisamente
(…) fortaleciendo la interpretación y aplicación directa de la Constitución por todos los
operadores jurídicos, de manera que ellos y quienes ante ellos acuden, especialmente para
la defensa de sus derechos fundamentales, se familiaricen con la Carta Fundamental que se
vive porque es vívida y que impera porque es aplicada cotidianamente. Cierto es que la
jurisprudencia así pronunciada debe ir siendo uniformada, sea por la Corte Suprema y para
30
LAUTARO RÍOS ÁLVAREZ, “Trascendencia de la reforma constitucional en la fisonomía y las atribuciones del
Tribunal Constitucional”, en Revista Estudios Constitucionales, del Centro de Estudios Constitucionales de
Chile, de la Universidad de Talca, Año 3, Nº 1, Editorial Librotecnia, Santiago de Chile. p. 76
31
LAUTARO RÍOS ÁLVAREZ, “El nuevo Tribunal Constitucional”, trabajo publicado en el libro colectivo “La
Constitución Reformada de 2005”, Editorial Librotecnia, Santiago de Chile. p. 640
32
También se puede consultar otra posición en la materia, en: FRANCISCO ZÚÑIGA URBINA, “Control de
Constitucionalidad y Casación”, en Revista Estudios Constitucionales, del Centro de Estudios Constitucionales
de Chile, de la Universidad de Talca, Año 3, Nº 2, Editorial Librotecnia, Santiago de Chile. pp. 15 a 27.
174
ello el instrumento de la casación –no único, pero importante- debe llevarla a interpretar
las disposiciones constitucionales de manera que oriente el trabajo de los jueces; o bien,
sea que lo haga el Tribunal Constitucional, en este caso, más que por las declaraciones de
vinculatoriedad, por el valor intrínseco de sus sentencias y por la fuerza legitimante de sus
decisiones. Pero tampoco con rasgo exclusivo y excluyente, en el control y en la
interpretación constitucional, sino con cualidad suprema, cuando sea requerido por el juez
o por las partes y, también, en el control abstracto o eventual”.33
Por último, bien podemos considerar que cada vez que un órgano del Estado dicta
una norma jurídica ha de realizar internamente ya sea en el debate (si proviene de un
órgano colegiado) o en su elaboración (si proviene de un órgano unipersonal), un verdadero
control de constitucionalidad.
33
MIGUEL ÁNGEL: FERNÁNDEZ GONZALEZ, “Constitución y Casación: ¿De la falta de aplicación al Monopolio
Constitucional”, en Revista Estudios Constitucionales, del Centro de Estudios Constitucionales de Chile, de la
Universidad de Talca, Año 3, Nº 1, Editorial Librotecnia, Santiago de Chile. p. 118
175
- El hecho que en Chile no exista un sistema de control concentrado, tampoco significa
que sea difuso, ya que no es efectivo que cualquier tribunal pueda declarar
inaplicable o inconstitucionalidad los preceptos legales, sino sólo el Tribunal
Constitucional.
- Por lo anterior, podríamos decir que Chile cuenta con un sistema de control mixto
de constitucionalidad.
176
VII UNIDAD: PODER JUDICIAL y ORGANOS CONSTITUCIONALES
FINALES
I. Poder Judicial.
➢ La Función Jurisdiccional
(a) Para JUAN COLOMBO CAMPBELL, la Jurisdicción “es el poder-deber que tienen los tribunales
para conocer y resolver por medio del proceso y con efecto de cosa juzgada, los conflictos
de intereses de relevancia jurídica que se promuevan en el orden temporal, dentro del
territorio de la República, y en cuya solución les corresponda intervenir.”
(b) La función jurisdiccional, y por lo tanto, la Jurisdicción como tal, es una función pública,
vale decir, es un “poder – deber”, esto es, una atribución que la poseen determinados
órganos, quienes además tienen el deber de ejercerla, especialmente a la luz del principio
de inexcusabilidad establecida en el inciso segundo del mismo artículo.
(c) A su vez, es un deber que sólo poseen “los tribunales”, los cuales además, de acuerdo al
art. 19 N° 3, inciso cuarto, de la Constitución, sólo podrán ser creados por ley: “Nadie podrá
ser juzgado por comisiones especiales, sino por el tribunal que señalare la ley y que se
hallare establecido por ésta con anterioridad a la perpetración del hecho” (Derecho “al juez
natural”)
177
(d) Esta función se refiere al “conocimiento y resolución de conflictos”, correspondiéndole
por lo tanto al Tribunal, enterarse del contenido del conflicto y darle solución, mediante
una sentencia.
(e) Estos conflictos han de cumplir cuatro requisitos para que sean susceptibles de ser
resueltos por la Jurisdicción: i. Debe ser un conflicto de Intereses (y por lo tanto, no
meramente teóricos); ii. Debe ser un conflicto que tenga relevancia jurídica (o sea, que
pueda ser resuelto mediante el Derecho, en el área civil, penal, laboral, tributario, etc.); y
iii. Debe ser en el ámbito del orden temporal (haciendo diferencia con la justicia divina o
“eterna”, área donde en general, el poder del Estado no puede ingresar); y iv. Debe tratarse
de conflictos que se susciten dentro del territorio de la República (de modo de evitar la
extraterritorialidad de la ley interna).
(f) Los conflictos son resueltos mediante el proceso, identificado éste como un método de
solución de conflictos que se caracteriza por la presencia de un tercero imparcial, llamado
Tribunal, que los dirime.
(g) Los conflictos son resueltos con efecto de cosa juzgada. Esto quiere decir que una vez
resuelto un conflicto por sentencia firme o ejecutoriada, dicha decisión no podrá ser dejada
sin efecto ni por ese tribunal, ni por ningún otro órgano del Estado.
La Constitución y las leyes consagran diferentes principios básicos sobre los cuales
se sustenta la organización de los Tribunales de Justicia. Dentro de aquellos establecidos
por la Carta Fundamental, destacamos los siguientes:
(a) La independencia Positiva, que es aquella que indica que las facultades
jurisdiccionales son exclusivas de los Tribunales, impidiendo que cualquier otro
órgano las pueda asumir. La independencia positiva se encuentra presente en lo
dispuesto en la frase final del art. 76 inciso primero de la Carta Fundamental. Se ha
entendido, sin embargo, que no lesionan la independencia de los Tribunales aquellas
178
normas también de rango constitucional que asignan determinadas funciones a
otros órganos, tales como la designación de jueces por parte del Presidente de la
República, el conocimiento de acusaciones constitucionales o juicio político por
parte del Congreso, la concesión de indultos y amnistías, el conocimiento del
desafuero civil de los Ministros de Estado en manos del Senado, etc.
(b) La Independencia Negativa, que es aquella que prohíbe a los jueces asumir
facultades diferentes a aquéllas que la Constitución y las leyes les encomienda.
Explícitamente la Carta Fundamental no consagra la independencia negativa de los
Tribunales (salvo la norma general establecida en el art. 7º inciso segundo CPR); sin
embargo, es el Código Orgánico de Tribunales el que la establece, cuando prohíbe al
“Poder Judicial, mezclarse en las atribuciones de otros poderes públicos y en general
ejercer otras funciones que las determinadas en los artículos precedentes” (art. 4º
COT).
Esta norma, que también implica una reiteración de otra del Código Orgánico de
Tribunales (art. 10 inciso 2º COT), no sólo debe entenderse como una prohibición de los
jueces (norma negativa), en orden a no poder excusarse para conocer determinados
asuntos, sino que por sobre todo, debe entenderse como un verdadero deber (norma
positiva), dirigida a que ellos están obligados a resolver los conflictos jurídicos sometidos a
su decisión.
Excepcionalmente, sólo en dos casos, el juez podrá excusarse: (a) cuando la solicitud
de intervención no haya sido interpuesta en forma legal; y (b) cuando no corresponda al
ámbito de su competencia, dejando a salvo eso sí la figura de la “prórroga de competencia”
que opera en materias civiles contenciosas de primera instancia (arts. 181 y siguientes del
COT)
179
3.- Principio de Imperio
El Imperio debe entenderse como la facultad que tienen los Tribunales de Justicia
para cumplir sus resoluciones y practicar o hacer practicar los actos de instrucción que
decreten. Para ello contarán con la facultad para requerir de la fuerza pública, o sea, de la
fuerza jurídicamente organizada, la colaboración suficiente.
Para hacer cumplir las resoluciones, los Tribunales emitirán órdenes a las respectivas
autoridades, quienes deberán acatarlas, sin posibilidad que ellas puedan calificar
(entiéndase, apreciar), ni su fundamento (o sea, las razones), ni la oportunidad (vale decir,
si el momento es el adecuado o no), ni la justicia o legalidad de las mismas (en otras
palabras, sus fundamentos de derecho).
Sólo los Tribunales Ordinarios de Justicia, y los especiales que integren el Poder
Judicial gozarán de las facultades de Imperio, no así los demás Jueces, quienes deberán
hacerlo, de la forma como determine la ley.
Está establecido en el artículo 80 CPR, cuando dispone que los jueces permanecerán
en sus cargos, durante su buen comportamiento; pero los inferiores desempeñarán su
respectiva judicatura por el tiempo que determinen las leyes”.
Por lo tanto, hoy todos los jueces tienen derecho a permanecer en sus cargos
mientras dure su buen comportamiento.
180
Excepcionalmente, los jueces cesarán en sus cargos:
(a) por edad: los jueces cesarán sus funciones al cumplir 75 años de edad, menos el
Presidente de la Corte Suprema, quien continuará en su cargo, hasta el término del
período;
(b) por renuncia, sin embargo, el juez que renuncia no abandonará sus funciones
sino hasta cuando la autoridad respectiva hubiere aceptado su renuncia (art. 332 Nº
5 del COT)
(d) por causa legalmente sentenciada. Vale decir, para que opere esta causal, deberá
(1) existir un proceso previo, tramitado conforme a la ley (“juicio de amovilidad”); y
(2) existir una sentencia condenatoria;
(e) por remoción. “En todo caso, la Corte Suprema por requerimiento del Presidente
de la República, a solicitud de parte interesada, o de oficio, podrá declarar que los
jueces no han tenido buen comportamiento y, previo informe del inculpado y de la
Corte de Apelaciones respectiva, en su caso, acordar su remoción por la mayoría
total de sus componentes. Estos acuerdos se comunicarán al Presidente de la
República” (art. 80 inciso tercero CPR); y
(f) por notable abandono de sus deberes: esta causal sólo se aplica a los magistrados
de los tribunales superiores de justicia. Requiere de una acusación constitucional
presentada por no menos de diez ni más de veinte diputados, declarada “ha lugar”
por la Cámara de Diputados, y acogida por el Senado quien, según vimos, conocerá
como jurado (arts. 52 número 2 letra c, y 53 número 1 de la CPR).
181
(a) Organización y atribuciones de los Tribunales de Justicia. Es materia de Ley
Orgánica Constitucional (art. 77 inciso 2º de la CPR). La misma ley orgánica señalará
las calidades que deben tener los jueces y el número de años que deben haber
ejercido la profesión de abogado, las personas que fueren nombradas ministros de
Corte o jueces letrados. Cualquier modificación a dicha ley, deberá realizarse previa
consulta a la Corte Suprema. A su vez, estos Tribunales deberán hallarse
establecidos por la ley con anterioridad a la perpetración del hecho respecto del cual
se van a pronunciar (art. 19 Nº 3 inciso 4º CPR)
182
(c) denegación y torcida administración: debe entenderse como una falta grave a los
principios de inexcusabilidad y probidad;
(d) en general, toda prevaricación en que incurran los jueces en el desempeño de
sus funciones. Consiste en la falta culpable o dolosa a los deberes que impone el
cargo de juez.
183
(b) Ministros y Fiscales de las Cortes de Apelaciones: son designados por el Presidente
de la República, a propuesta en terna de la Corte Suprema.
(c) Los jueces letrados: serán designados por el Presidente de la República, a
propuesta en terna de la Corte de Apelaciones respectiva.
Por su calidad de máximo tribunal del país, es necesario revisar algunas normas
básicas respecto de la Corte Suprema, la cual puede definirse como “el tribunal colegiado
de mayor jerarquía dentro del ordenamiento jurídico interno, y que ejerce competencia
especialmente de segunda instancia, o bien, dirigida a velar por la correcta y uniforme
aplicación de la Constitución Política y las leyes”.
1.- Composición.
2.- Superintendencia.
(b) Superintendencia correccional. Se refiere a las facultades con las que cuenta y
que tienen por objeto enmendar o corregir lo errado o defectuoso, así como
sancionar o censurar a los responsables.
(c) Superintendencia económica. Corresponde a las medidas que puede adoptar con
el objeto de una más pronta y mejor administración de justicia, y se manifiestan por
la dictación de Auto Acordados, Circulares e Instrucciones. Los primeros, cuando
tienen carácter y aplicación general, deberán ser publicados en el Diario oficial (art.
96 del COT).
184
(d) Excepciones. No estarán sujetos a esta superintendencia, los siguientes
tribunales: el Tribunal Constitucional, el Tribunal Calificador de Elecciones, y los
tribunales electorales regionales.
➢ Cuestiones Generales
Los primeros antecedentes de la Contraloría General, los encontramos en los
Tribunales de Cuenta, creados en 1820, y en la Contaduría Mayor y Tribunal Superior de
Cuentas, de1839. Esta última entidad era la encargada de revisar preventivamente los actos
de la Administración del Estado que comprometen a la Hacienda Pública, cuyo ejercicio
permite al entonces Contador Mayor representar al Presidente de la República la
inconstitucionalidad o ilegalidad de las correspondientes medidas, sin perjuicio de que éste
pudiera insistir en su "toma de razón". En la segunda mitad del siglo XIX (1869) se crea la
Dirección General de Contabilidad, que sucede a la Contaduría.
185
A su vez, debemos señalar que de acuerdo al art. 99 inciso final, la organización, el
funcionamiento y las atribuciones de la Contraloría General de la República serán materia
de una ley orgánica constitucional. Si bien, dicha ley orgánica constitucional no se ha dictado
aún bajo la Carta de 1980, se entiende que la Ley Nº 10.336 de 1952 (cuyo texto coordinado,
sistematizado y refundido fue fijado por el D.S. Nº 2.421 de 1964) que fija la Organización y
Atribuciones de dicho órgano, tiene valor de LOC, según lo dispuesto por la Cuarta
Disposición Transitoria de la Constitución.
186
legal, el que exige, entre otros aspectos, una actuación coordinada con los
servicios públicos, sin perjuicio de su autonomía.
g) La norma que regula la organización y funcionamiento de Contraloría General
(ley N° 10.336) tiene el rango de ley orgánica constitucional.
Los requisitos para ser designado Contralor General son los siguientes: (1) contar
con el título de abogado a lo menos por 10 años; (2) haber cumplido 40 años de edad; y (3)
ciudadano con derecho a sufragio.
Durará ocho años sin posibilidad de reelección para el período siguiente, y gozará de
inamovilidad. Sin embargo, cesarán sus funciones al cumplir 75 años de edad.
Frente a un acto que haya sido representado por la Contraloría, las actitudes que
puede asumir el Presidente de la República, dependerá de la causal por la cual se produzca
el rechazo:
187
- Si el decreto o resolución fue representado por estimarlo inconstitucional: sólo
podrá requerir al Tribunal Constitucional para que resuelva la controversia. Plazo:
10 días (93 Nº 9, y 99 inciso 3º CPR). Lo mismo opera si es representado (por
cualquier vicio), un DFL o un decreto promulgatorio de ley o de reforma
constitucional por apartarse al texto aprobado.
- Si el decreto o resolución fue representado por estimarlo ilegal: el Presidente podrá
insistir con la firma de todos sus ministros. La Contraloría deberá dar curso al acto
revisado (99 i 1º CPR). Este denominado “Decreto de Insistencia” deberá ser
comunicado a la Cámara de Diputados.
2.- Funciones Contables
➢ Cuestiones Generales
Por otra parte, debemos indicar que las normas constitucionales pueden variar por
dos vías: a través de reformas formales, o bien, por mutaciones que provienen de un cambio
en la interpretación de las mismas.
188
ii. que el procedimiento que se regula, es el que corresponde al de reforma formal
de la Constitución, dejando a salvo que el cambio en la interpretación de sus
preceptos, provoque una verdadera mutación de la Carta Fundamental; y
iii. que el hecho que el proceso de reforma esté regulado en la propia Constitución,
es consecuencia del principio de Supremacía Constitucional, ya que si estuviese
regulado en la ley, la estaríamos sometiendo a una norma de inferior jerarquía.
Los proyectos de reforma de la Constitución podrán ser iniciados por mensaje del
Presidente de la República o por moción de cualquiera de los miembros del Congreso
Nacional, con las limitaciones señaladas en el inciso primero del artículo 65, o sea, se aplican
las reglas ya estudiadas sobre: materias que son de iniciativa exclusiva del Presidente, y
proyectos que sólo podrán ingresar a cierta cámara como cámara de origen.
Según el art. 127 de la CPR, el proyecto de reforma necesitará para ser aprobado en
cada Cámara el voto conforme de las tres quintas partes de los diputados y senadores en
ejercicio. Sin embargo, si la reforma recayere sobre los capítulos I, III, VIII, XI, XII o XV,
necesitará, en cada cámara, la aprobación de las dos terceras partes de los diputados y
senadores en ejercicio.
189
4.- Actitud del Presidente de la República
Finalmente, el texto fijado por el Tribunal Calificador, deberá ser promulgado dentro
de los 5 días siguientes a su comunicación
190
VIII UNIDAD: CONCEPTO DE DERECHOS FUNDAMENTALES.
I. Introducción.
A la hora de definir los derechos fundamentales, nos encontramos con una serie de
inconvenientes previos que deben ser resueltos. Estos inconvenientes, como veremos, no
son pacíficos en doctrina, y existen diferentes posiciones sobre el particular.
Dentro de los problemas que detectamos, nos encontramos con los siguientes:
Iremos analizando, pues, estos diferentes tópicos, en forma aislada, para poder
abordar finalmente, el tema de su definición.
191
II. El problema de la Fundamentación de los Derechos Humanos.
Esta cuestión se refiere a resolver las preguntas ¿por qué existen estos derechos?,
¿de dónde nacen?, ¿por qué somos titulares de ellos?, ¿por qué debiéramos obedecerlos?
Es importante definir bien este tema, para poder determinar en algún momento, si
es procedente elevar una determinada pretensión al rango de derecho fundamental, con
todas las consecuencias jurídicas que ello conlleva. Además, puede ser útil para justificar
frente a terceros, la necesidad de respetar estos derechos.
Son tantas las fundamentaciones, que son incontables los esfuerzos por realizarlas,
así como los intentos por clasificarlas o agruparlas en diferentes categorías. A continuación,
presentaremos nuestra posición metodológica para proceder a este estudio:
1. Fundamentación iusnaturalista:
192
Quienes sustentan esta posición entienden que existe un “Derecho Natural”, que es
anterior al Derecho Positivo, pero igualmente obligatorio. Este Derecho Natural entiende
que todo ser humano goza de dignidad, independientemente del país en el que se
encuentre, o de la época histórica que le corresponda vivir. Vale decir, estos derechos
existen con prescindencia absoluta de la época y del lugar donde traten de reclamarse.
Al respecto, por ejemplo, JOSÉ LUIS CEA ha dicho: “Imperativo es subrayar la dignidad
como fuente y sustento efectivo de los derechos esenciales y sus deberes correlativos. Unos
y otros son reconocidos como inherentes a la dignidad de la persona humana, es decir, que
le pertenecen por su naturaleza intrínseca, que emanan de un ser esencialmente libre,
racional, dotado de voluntad y responsable de sus comportamientos, acreedor de un trato
respetuoso, con precisión por hallarse dotado de aquellas cualidades. La dignidad es la
calidad de la persona humana que la convierte en fuente y titular de los derechos inherentes
a su naturaleza (...) El cimiento o sustento de los derechos humanos yace –insistimos,
porque es importante que se comprenda bien- en el valor de la dignidad de la persona (…)
Procede aquí preguntarse, ¿por qué la persona humana es titular única del valor supremo
de la dignidad? No hallo respuesta más clara, lógica y categórica a esa interrogante
fundamental que la escrita en el Catecismo de la Iglesia Católica, en la p. 296 del cual se
refiere la dignidad humana al hecho de haber sido el varón y la mujer hechos a imagen y
semejanza de Dios, es decir, el ser supremo”34
Por su parte, MÁXIMO PACHECO, nos dice: “Considero que el fundamento de los
derechos de la persona humana reside en que el hombre es un ser dotado de razón y libre
voluntad, que posee un fin propio. Estos caracteres son los que le dan la dignidad de que
goza. La persona humana, por ser un todo dueño de sí y de sus actos, no puede ser tratada
por el ordenamiento jurídico como un medio, sino como un fin y, por ello, debe
reconocérsele la facultad de obrar conforme a las exigencias del último fin y garantizársele,
por parte de los demás integrantes del grupo social, el respeto al uso lícito de su actividad.
En consecuencia, la verdadera filosofía de los derechos fundamentales de la persona
humana descansa en la dignidad y en el fin trascendente de ella. Esta concepción está en
íntima relación en el concepto que tengo del Derecho Natural (…)El ser humano tiene en sí,
prefigurado, el fin a que debe tender en su desenvolvimiento y conoce la bondad de los
medios que debe usar, es decir, tiene grabada en su corazón la imagen del Derecho Natural
y su vida es un continuo esfuerzo porque devenga aparentemente aquello que ya es en él
mismo; por ello, la existencia del Derecho Natural es la lucha contra el medio y las
34
JOSÉ LUIS CEA EGAÑA, “Derecho Constitucional Chileno”; tomo II, Ediciones Universidad Católica de Chile,
Santiago de Chile. pp. 38-40
193
contingencias para lograr un perfecto ordenamiento o ajustamiento de las acciones
humanas”35
2. Fundamentaciones Convencionalistas.
Estas fundamentaciones se caracterizan por el especial énfasis que colocan sobre los
acuerdos de las personas en la generación de un catálogo de derechos, a los cuales se les
llama fundamentales.
CRÍTICAS: Esta fundamentación, por cierto, tiene también algunos inconvenientes. El más
serio es que deja entregada toda la protección de los seres humanos a la voluntad de las
personas. Ello puedo implicar que esta voluntad cambie en cualquier momento, y así como
se acordaron derechos en algún pacto, al día siguiente, esos derechos sean eliminados
simplemente por las reglas de las mayorías. Así, una mayoría puede sin mayores
dificultades, arrasar con los derechos de una minoría, quien quedará absolutamente
indefensa frente a eventuales abusos.
35
MÁXIMO PACHECO GÓMEZ, “El concepto de derechos fundamentales de la persona humana”, trabajo que forma
parte del libro colectivo “Liber amoricorum: Héctor Fix-Zamudio”, Secretaría de la Corte Interamericana de
Derechos Humanos, San José de Costa Rica, p. 57
36
HUMBERTO NOGUEIRA ALCALÁ, “Lineamientos de interpretación constitucional y del bloque constitucional de
derechos”, Editorial Librotecnia, Santiago de Chile, pág. 227.
194
2.2. Fundamentación Utilitarista. Diríamos que esta fundamentación es un derivado de la
anterior, toda vez que también existe una suerte de acuerdo entre las personas.
CARLOS SANTIAGO NINO nos dirá que a priori se puede consagrar el principio que el
placer y la ausencia de dolor son valiosos por sí mismos, lo que él llama hedonismo, y que
ello es uno de los motivos para sostener la existencia de los derechos humanos.
3. Fundamentaciones Históricas.
En el ámbito de los derechos humanos, éstos sólo son un listado de facultades que
se consagró con la llegada del mundo moderno, y que ha ido evolucionando y
actualizándose con el devenir de los tiempos, generándose a su vez, diferentes
generaciones de derechos.
195
Para el Historicismo, los Derechos han sido el reconocimiento de determinadas
prerrogativas que se ha producido en un momento histórico también determinado, en la
época precisa en que ello debió ocurrir. Da lo mismo si estos derechos nacieron por
consenso o por imposición, si emanan de la dignidad de la persona o no, ya que
independientemente de las formas, aparecieron cuando estaban dadas las condiciones para
ello.
Sobre este punto, NORBERTO BOBBIO nos dice: que los derechos humanos “nacen
cuando deben o pueden nacer. Nacen cuando el aumento del poder del hombre sobre el
hombre, que sigue inevitablemente al progreso técnico, es decir, al progreso de la
capacidad del hombre para dominar la naturaleza y a los demás hombres, crea nuevas
amenazas a la libertad del hombre o consiente nuevos remedios a su indigencia; amenazas
que se contrarrestan con demandas de límites al poder y remedios que se utilizan con la
demanda al mismo poder de intervenciones protectoras. A las primeras corresponden los
derechos de libertad o a un abstenerse del Estado. A las segundas, los derechos sociales o
a un comportamiento positivo del Estado”37
Quizás pueda pensarse que, incluso en el mismo DIEGO PORTALES puedan apreciarse
rasgos historicistas de fundamentación de los derechos políticos de los ciudadanos, cuando
postulaba que ellos sólo podrán exigirse en plenitud luego de haber obtenido el orden
institucional del Estado y la correcta educación de sus habitantes, antes es solo una mera
ilusión: “La República es el sistema que hay que adoptar; ¿pero sabe cómo yo la entiendo
para estos países? Un gobierno fuerte, centralizador, cuyos hombres sean verdaderos
modelo de virtud y patriotismo, y así enderezar a los ciudadanos por el camino del orden y
de las virtudes. Cuando se hayan moralizado venga el gobierno completamente liberal, libre
y lleno de ideales, donde tengan parte todos los ciudadanos. Esto es lo que yo pienso y todo
hombre de mediano criterio pensará igual”.38
37
La cita aparece en: SQUELLA NARDUCCI, AGUSTÍN (2000): “Introducción al Derecho”, Editorial Jurídica de Chile,
Santiago de Chile. pp. 168-169
38
Texto citado en: LORENZO, SANTIAGO (2007): “Diego Portales”, en colección Chilenos del Bicentenario, El
Mercurio, Santiago de Chile, p 24.
196
3.2. Fundamentación Positivista. Esta fundamentación hace sinónimo derecho y garantía.
Los derechos sólo existen como tales, cuando son efectivamente garantizados por el
Ordenamiento Jurídico, vale decir, por el Derecho Positivo.
Para esta línea, son derechos aquellos que la autoridad pública, dotada de
potestades normativas, determina que sean derechos. No hay otro orden jurídico sino el
que se puede ejercer por medio del uso de la fuerza. Por lo tanto, no existe aquello que
algunos llaman “Derecho Natural”, en atención a que éste no es obligatorio, lo que se
demuestra por la circunstancia de que no es posible ejecutarlo coercitivamente.
En común tiene con el Historicismo en el sentido que en ninguno de los dos casos,
los ciudadanos comunes tienen posibilidades de participar en el proceso de generación de
estos derechos, pero se diferencian en que en el Historicismo, los procesos se producen
solos, sin intervención humana alguna (es, como dice JOAQUÍN ALMOGUERA, una “historia sin
hombres”); mientras que para el Positivismo, sí hay intervención humana, pero solo en las
esferas de poder, donde queda determinado el contenido del ordenamiento jurídico.
CRÍTICAS: La doctrina positivista confunde derechos con garantías, y ello es un error técnico.
Mientras los primeros, son prerrogativas o facultades que le pertenecen a sus titulares, las
segundas son mecanismos de protección de aquellas facultades. Cuando el ordenamiento
positivo consagra un derecho específico, no lo crea ni lo genera, sino sólo lo protege por
medio de una “garantía”. Por lo demás, la idea de que los derechos nacen por voluntad del
legislador o del constituyente trae asociado el riesgo de que en cualquier momento, la
misma autoridad decida derogar o anular la norma, con lo cual no sólo acabaría con la
garantía, sino que, además con el derecho mismo.
“Ello explica que [Ronald] Dworkin afirme que ‘los hombres tienen derechos morales
en contra del Estado’, y que Carlos S. Nino diga por su parte que los derechos humanos son
aquellos derechos morales que ‘versan sobre bienes de fundamental importancia para sus
titulares’ y que se tienen por todos los hombres. Por su parte, EUSEBIO FERNÁNDEZ considera
que ‘ni la fundamentación iusnaturalista (para la cual el fundamento de los derechos
humanos estaría en el derecho natural, deducible de una naturaleza humana
supuestamente universal e inmutable), ni la fundamentación historicista (para el cual el
197
fundamento estaría en la historia, cambiante y variable) responden, coherentemente a esa
pregunta por el fundamento’. Cree FERNÁNDEZ, en cambio, que la fundamentación ética
contesta a esa misma pregunta en forma más satisfactoria, puesto que ‘hace hincapié en la
presentación de los derechos humanos como la plasmación de un ideal común de la
humanidad, como un conjunto de reclamaciones que la conciencia mundial contemporánea
o como la ética de nuestro tiempo”.39
CRÍTICAS: No es justo suponer que los derechos deban siempre lograrse como
consecuencias de disputas con la autoridad, los consensos deben primar. Además, no es
efectivo que los derechos sólo se puedan ejercer en contra de las autoridades públicas,
porque también los puedo defender en contra de otros sujetos particulares.
4. Fundamentaciones mixtas:
La dignidad humana existe, así como también los valores supremos, no se niega la
existencia de los mismos, y por lo mismo, existen derechos que debieran ser respetados
siempre. Pero, con cierta dosis de realismo, se reconoce que aquello no siempre es posible,
y por lo mismo, esas pretensiones sólo pueden ser exigidas y defendidas en los hechos, en
ciertas sociedades.
39
AGUSTÍN SQUELLA NARDUCCI, op. cit., pág. 170
198
La autora ADELA CORTINA indica: “Una fundamentación racional adecuada debe
conjugar los dos polos que la componen: trascendentalidad e historia, y ello porque las
exigencias de satisfacción de los derechos humanos, aunque sólo en contextos concretos
son reconocidos como tales, rebasan en su pretensión cualquier contexto y se presentan
como exigencias que cualquier contexto debe satisfacer; mientras que, por otra parte, es
claro que sólo en sociedades con un desarrollo moral determinado y con unas
peculiaridades jurídicas y políticas son de hecho reconocidas”40
CRÍTICAS: La distinción entre derechos que “debieran existir” y derechos “que existen” en
la práctica, no es más que un artilugio, una entelequia, un juego de palabras. Los derechos
existen o no, y por lo tanto, lo que debieran hacer estos autores es optar por una de las
fundamentaciones antes descritas, y no mezclarlas, en un esfuerzo que más bien parece un
invento intelectual que una fundamentación seria. Por lo demás, al ser una fundamentación
que se nutre de otras, acarrea con ellas, todos los vicios y dificultades que ya tienen las
argumentaciones originales.
40
Ver: AGUSTÍN SQUELLA NARDUCCI, op. cit., pp. 171-172.
41
Citado en MÁXIMO PACHECO GÓMEZ, op. cit. P. 50
199
CRITICAS: El problema iusfilosófico de la fundamentación de los derechos en ningún caso es
superfluo. Suponer que ese intento ha quedado obsoleto, dificulta determinar cuándo ha
de incorporarse una nueva garantía al ordenamiento jurídico. También dificulta las tareas
de persuasión o convencimiento a los escépticos, a quienes no creen en los derechos
humanos, para su protección. No se puede proteger lo que no se conoce, lo que no se
estudia, lo que no se define, y por lo mismo, no se puede pretender preocuparse solo de la
defensa de los derechos, si no nos preocupamos de las cuestiones teóricas sobre los cuales
se sustentan estos derechos.
➢ Situación chilena
a) Art. 1° inciso primero: “Las personas nacen libres e iguales en dignidad y derechos”,
vale decir, los derechos se tienen por el solo hecho de nacer como personas.
b) Art. 5° inciso segundo (primera frase): “El ejercicio de la soberanía reconoce como
limitación el respeto a los derechos esenciales que emanan de la naturaleza
humana”. O sea, los derechos son “esenciales” a la persona,”emanan de la
naturaleza humana”, y son anteriores al Estado mismo.
c) Art. 19 Nº 23. A propósito del derecho a adquirir toda clase de bienes, la
Constitución señala como excepción, aquellas cosas “que la naturaleza ha hecho
comunes a todos los hombres”, vale decir, estima que tenemos un derecho
“natural” de propiedad sobre algunas cosas (el aire, el alta mar, la luz del sol, el
firmamento, etc.), y por lo mismo, existe con prescindencia de cualquier regulación
positiva.
Por otra parte, algunos Instrumentos Internacionales ratificados por Chile expresan
principios similares. Por ejemplo, la Convención Americana sobre Derechos Humanos (o
Pacto de San José de Costa Rica) reconoce en su Preámbulo: “que los derechos esenciales
del hombre no nacen del hecho de ser nacional de determinado Estado, sino que tienen
como fundamento los atributos de la persona humana, razón por la cual justifican una
protección internacional”. A su vez, la Declaración Universal de Derechos Humanos de la
ONU también establece: “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y
derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente
los unos con los otros” (Art. 1°).
200
Más allá de las diferentes fundamentaciones que puedan dársele a los derechos
fundamentales, es claro que al menos nuestro sistema jurídico nacional y latinoamericano
ha optado por fundamentar a estos derechos en la Dignidad de la Persona Humana.
No sucedió de la misma forma con algunos textos que, durante el Siglo XVIII
establecieron los primeros derechos de las personas. Así por ejemplo, la “Declaración de
Derechos de Virginia”, del 12 de Julio de 1776 establecía que ella se trataba “de una
declaración de derechos hecha por los representantes del buen pueblo de Virginia, reunidos
en asamblea plenaria y libre; derechos que pertenecen a ellos y a su posteridad, como la
base y el fundamento del gobierno”. Como se ve, esta declaración no basa los derechos que
enuncia en determinada raíz ética, sino que simplemente en el acuerdo o convención de la
asamblea.
Por otra parte, esta dignidad tiene como principal característica su indivisibilidad,
vale decir, el Ser Humano no puede ser tratado “con relativa dignidad”.
201
III. El problema de la denominación de los Derechos Fundamentales.
202
Sin embargo, es redundante, ya que todos los derechos son humanos, incluso los de
carácter estrictamente patrimonial (el dominio, los créditos, etc.) Esta denominación, por
lo tanto, no nos sirve para diferenciarlos de otros derechos personales y reales con que
cuentan las personas.42
Esta terminología pretende remitir los derechos al sujeto titular de los mismos,
acentuándose el carácter de subjetivos de esta categoría de estos derechos. Vale decir, al
hablar de derechos subjetivos, se intenta recalcar que se trata de derechos asociados a
personas individualmente consideradas. Sin embargo, en principio, no parece ser muy útil,
toda vez que en el ámbito del Derecho Privado también existen derechos subjetivos, que
en rigor no tienen ninguna relación con el ámbito de los Derechos Fundamentales.
En nuestra opinión, esta denominación aparece como la más correcta, por cuanto
no cae en las redundancias de las anteriores, no se encasilla sólo en los derechos que se
pueden alegar frente al Estado, y circunscribe el concepto a aquella categoría de derechos
especialmente relevantes para un individuo.
42
Otra denominación que se empleaba (hoy está en franco desuso) es la expresión “derechos naturales”.
Principalmente este nombre proviene de quienes suscriben una tesis iusnaturalista de fundamentación de los
derechos. Quiere remarcar la idea que los derechos le pertenecen a todos los seres humanos por el solo hecho
de existir. De esta denominación se extraen tres conclusiones: (1) los derechos, al ser naturales, son anteriores
al Estado y al Derecho Positivo; (2) pueden ser reconocidos o descubiertos por la razón; y (3) como son
anteriores al Estado, son un límite para el Poder estatal. (PECES-BARBA, pág 25)
203
(d) Derechos del Ciudadano.
Con este nombre se pretende aludir a los derechos humanos en forma genérica, sin
embargo, debemos tener en cuenta que no todos ellos se basan en el principio de la
Libertad. Otros se basan en principios tales como la Solidaridad o la Igualdad, por lo que
esta denominación también sería restrictiva. Además, es una denominación que suele
utilizarse para los derechos individuales o de primera generación, y deja fuera otros
derechos de carácter social.
Por ejemplo, en algunos casos se utiliza una denominación extensiva que incluye
también los demás derechos, no necesariamente mencionados por la Constitución. Así
sucede, por ejemplo con las expresiones “derechos esenciales que emanan de la naturaleza
humana” (art. 5 inciso segundo), “derechos humanos” (art. 9); o “derechos fundamentales”
(art. 93 inciso tercero). En otras ocasiones, sin embargo, la Carta se refiere sólo a los
Derechos expresamente garantizados en ella. Y así habla, por ejemplo del “respeto a los
derechos y garantías que esta Constitución establece” (art. 1, inc. cuarto), o de “garantía
constitucional” (art. 19 Números 24 inc. noveno y 26; art. 64), o de “derechos
constitucionales” (art. 45).
204
Así las cosas, queda en evidencia que la opción de nuestro constituyente fue la de
distinguir entre los derechos expresamente garantizados por la Constitución, y en general,
todos los derechos fundamentales, utilizando expresiones más restrictivas en el primer
caso, y más amplias en el segundo.
La idea de que estos derechos marcan el derrotero hacia donde se dirijan los
esfuerzos del Estado queda especialmente manifestada en el inciso cuarto del art. 1º de
nuestra Carta Fundamental: “El Estado está al servicio de la persona humana y su finalidad
es promover el bien común, para lo cual debe contribuir a crear las condiciones sociales que
permitan a todos y a cada uno de los integrantes de la comunidad nacional su mayor
realización espiritual y material posible, con pleno respeto a los derechos y garantías que
esta Constitución establece”.
Por todo ello, el Tribunal Constitucional español ha dicho que los derechos, sin
perder su naturaleza subjetiva son elementos esenciales de un ordenamiento objetivo de
la comunidad nacional, en cuanto éste se configura como marco de una convivencia
humana, justa y pacífica, plasmada históricamente en el Estado de Derecho y, más tarde,
205
en el Estado Social de Derecho o el Estado Social y Democrático de Derecho”. De allí que
hoy en día, la legitimidad de un determinado gobierno no sólo se mida a partir del
cumplimiento de formalidades básicas para asumir el poder (legitimidad de origen), sino
que además, sólo se mantiene si existe un real respeto y promoción de esta clase de
derechos de tanta relevancia. Los derechos fundamentales son, por lo tanto, representan
una especie de índice que permiten cuantificar y calificar el grado de legitimidad o
ilegitimidad de un modelo institucional y político.
(a) En relación con las Personas Naturales. Claramente cada ser humano es titular de
derechos fundamentales, sin distinción alguna. No obstante ello, mediante el proceso de
especificación que estudiaremos más adelante, es posible encontrar ciertas categorías de
derechos que estén consagrados especialmente para determinadas categorías de personas
(Ej: derechos de los niños, de las mujeres, de los ancianos), pero no obstruye la idea de que
todos los seres humanos sean titulares de derechos fundamentales.
(b) En relación con las Personas Jurídicas. Este tema es uno de los más debatidos dentro de
la dogmática de los derechos fundamentales. En primer lugar, determinar si las personas
jurídicas son o no titulares de derechos va a depender fuertemente de cuál haya sido la
fundamentación que hayamos escogido. Así, si nuestra opción es fundamentar por la vía
consensual, dependerá de cuál haya sido el acuerdo sobre este punto; si la opción es la
fundamentación positivista, derechamente habrá que revisar lo que dice el texto positivo.
Sin embargo, si la fundamentación es la iusnaturalista, entonces será difícil poder sostener
206
la titularidad de derechos fundamentales por parte de las personas jurídicas, puesto que
será altamente complejo defender la tesis que este tipo de entes gozan de dignidad.
Finalmente, debemos indicar que, en los hechos, la mayor parte de los autores
estiman que para definir si las personas jurídicas son o no, titulares de derechos, es
necesario analizar la naturaleza de cada derecho. Así, podremos determinar si cada uno de
ellos solo les compete sólo a las personas naturales, o bien sólo a las personas jurídicas o
bien a ambas. Por ejemplo, el derecho a la vida y a la integridad física sólo es de titularidad
de las personas naturales (art. 19 Nº1 CPR). A su vez, existen derechos que sólo podrán
asociarse a personas jurídicas, como el de las “confesiones religiosas” para erigir templos
(art. 19 Nº 6 CPR). Por último, también los hay que podrán predicarse respecto de ambas,
como lo que ocurre con el derecho de propiedad (art. 19 Nº 24)
(c) En relación con las Asociaciones de personas, no organizadas como persona jurídica
(“personas morales”). Esta cuestión también ha sido objeto de gran debate. Buena parte de
la doctrina está de acuerdo en concederle derechos a estas agrupaciones humanas. Sin
43
BIDART dirá: “¿De qué serviría la libertad de participación como derecho personal si se cercenara el derecho
de los partidos políticos y de las asociaciones políticas a desarrollar la actividad que le es propia y que los
politólogos analizan cuidadosamente? ¿De qué la libertad religiosa si las iglesias y entidades afines no
pudieran holgar sus derechos a las catequesis, a la actividad cultural, a la exposición de las ideas, a la práctica
del culto?¿ Y de qué el derecho de trabajar, de huelga, de formar sindicatos, más el complejo de muchos
derechos sociales, si las asociaciones de trabajadores tuvieran negado o retaceado su derecho? Es necesario,
pues, no descuidar esta faz de los derechos de las asociaciones cuando se discurre sobre los derechos
humanos.” GERMÁN BIDART CAMPOS, “Teoría General de los Derechos Humanos”, Editorial Universidad Nacional
Autónoma de México, p. 55.
207
embargo, hay suficientes argumentos para estimar lo contrario. Este es un tema de gran
debate y, por el momento, no se encuentra totalmente zanjado en la doctrina.
(d) En relación con el ser que está por nacer (nasciturus) Este es un tema que abordaremos
más adelante, a propósito del derecho a la vida.
(e) En relación con el Estado. En este punto, hay bastante unanimidad en el sentido de que
el Estado no goza de derechos fundamentales. No goza de dignidad en los mismos términos
que un individuo. Además, si seguimos por ejemplo, la fundamentación ética, sería
imposible concebir que el Estado haya reivindicado estos derechos frente a alguna
autoridad. No obstante ello, en la actualidad se permite que algunos derechos puedan ser
invocados por organismos públicos. Específicamente, nos referimos al derecho de
propiedad y otros derechos específicos de tipo económico, toda vez que el Estado es dueño
de bienes y tiene aptitud para adquirirlos.
➢ Sujeto pasivo.
a) El Efecto Vertical tiene esa dirección (vertical), porque mira “hacia arriba”, vale decir, los
derechos resultan obligatorios para el Estado, sus organismos y funcionarios. Por cierto que
el aparato estatal es el primer obligado por los derechos fundamentales, ello tanto desde
un punto de vista doctrinario como de derecho positivo.
Los argumentos doctrinarios pasan por recordar que el origen de estos derechos se
encuentra precisamente en exigencias que los individuos hacen en contra del Estado. Así
son concebidos los derechos en su origen, y ello motiva a seguir entendiendo que las
instituciones públicas resultan vinculadas por esta clase de derechos.
Los argumentos propios de derecho positivo, por su parte, se refiere a destacar que:
- en las convenciones internacionales sobre derechos humanos, son los Estados los
que se obligan a respetar sus normas,
- el Estado está al servicio de la persona humana, y su finalidad es promover el bien
común (art. 1º inciso 4º de la CPR),
- es deber de los órganos del Estado respetar y promover los derechos esenciales que
emanan de la naturaleza humana (art. 5º inciso segundo CPR)
208
b) El Efecto Horizontal de los Derechos se refiere, a diferencia del caso anterior, que los
derechos fundamentales también son obligatorios para todos los sujetos privados, ya sea
que se trate de personas naturales o jurídicas, sujetos todos que se encuentran en una
posición de igualdad y no de superioridad, de allí que la relación sea horizontal y no vertical.
Los individuos, por tanto, no sólo somos titulares de derechos, sino además,
tenemos el deber ético-jurídico de respetar los derechos de las demás personas.
La teoría del efecto horizontal, en Chile, se ve reflejada tanto en las normas positivas
como en la jurisprudencia. Dentro de las normas de derecho positivo, debemos destacar la
del art. 6° inciso segundo de la Constitución que hace obligatorios sus preceptos para toda
persona, institución o grupo (Principio de la “Fuerza Vinculante” o “Fuerza Normativa” de
la Constitución), y también en el art. 20 de la Carta Fundamental que permite que el recurso
o acción de protección pueda deducirse en contra de cualquier sujeto, sea privado o
público.
En relación con la jurisprudencia, hay que hacer mención de una inmensa cantidad
de acciones de protección que han sido acogidas en contra de empresas (Isapres, Bancos,
Medios de Comunicación, Establecimientos educacionales) y sujetos particulares. También
es posible encontrar fallos en el ámbito de las acciones de tutela de derechos
fundamentales en sede laboral, de las leyes 20.087 y 20.260, por medio de las cuales, los
trabajadores pueden solicitar protección de sus derechos cuando se ven vulnerados por el
empleador.
c) Mención especial: el efecto horizontal mediato o indirecto. Hay una variante de los dos
efectos anteriores, que es aquel que distingue entre “dos clases de efectos horizontales”:
el efecto horizontal directo y el efecto horizontal indirecto.
44
Al respecto, se sugiere revisar “El procedimiento de tutela de Derechos Laborales” de Sergio Gamonal, con
especial referencia al caso Shelley vs. Kaemer ante la Corte Suprema norteamericana, en 1948 (pp. 3 a 6).
209
Esta tesis, principalmente desarrollada en Estados Unidos y en Alemania, entiende
primero, que el efecto horizontal directo (o inmediato) es aquel que hemos explicado un
poco más arriba: los derechos humanos obligan a todos los sujetos particulares, y por lo
tanto,
Pero frente a este efecto, existe el efecto horizontal indirecto (o mediato), que es el
que ha sido acogido por los tribunales alemanes, y durante mucho tiempo también por los
norteamericanos. Lo que se propone es que los derechos humanos sólo son obligatorios
para el Estado y sus órganos, y jamás obligan a los particulares. Sin embargo, cuando existe
un conflicto entre sujetos privados, y éste es presentado ante un Tribunal para que sea
resuelto, el juez (como órgano del Estado que es), DEBE actuar aplicando los derechos
fundamentales. De este modo, igualmente estos derechos terminan siendo el elemento que
logre resolver el conflicto, o sea, si bien no obliga directamente a las partes, termina
extendiendo su fuerza normativa gracias a la intervención de un Tribunal.
(1) Son Derechos Innatos o Inherentes. Esto quiere decir que los derechos le pertenecen a
cada individuo de la especie humana, por el solo hecho de nacer como tal. Son naturales,
pertenecen al ser humano de la misma forma como le es propio su cuerpo, o sea, “porque
la naturaleza así lo quiso”.
(3) Son Derechos Igualitarios. Los derechos fundamentales no sólo le pertenecen a todas
las personas, sino que además a todas ellas les corresponden en la misma medida o en la
misma intensidad. No solamente todas las personas son titulares de la libertad de
expresión, sino que además, todos son titulares de la misma libertad de expresión.
210
(4) Son Derechos Absolutos. Los derechos fundamentales emanan de la dignidad, y como
no se puede restringir o limitar la dignidad humana, entonces tampoco los derechos se
pueden restringir. De allí que se diga que son absolutos. A su vez, si los derechos emanan
de la libertad humana, para los liberales, tampoco es adecuado someterla a límites.45
(5) Son Derechos Inalienables. Vale decir, nadie podrá enajenarlos a otro, ni nadie podrá
privar de ellos a otro. Por lo mismo, son irrenunciables e inviolables.
(7) Son derechos inviolables. Que sean inviolables significa que no pueden ser vulnerados,
afectados, violados. Implica una esfera de inviolabilidad, que los transforma en
prerrogativas que deben ser respetadas por todos los sujetos que se vinculen con los
titulares.
(8) Son Derechos Irreversibles. Esto quiere decir que una vez que un derecho ha sido
reconocido o incorporado al catálogo de derechos protegidos por el ordenamiento, no
puede eliminarse del mismo.
(9) Son Derechos Indivisibles. La dignidad humana es indivisible, es una sola unidad y por lo
mismo, debe ser protegida íntegramente. Si cada derecho representa un área diferente de
dicha dignidad, entonces los derechos también son divisibles. Por lo mismo, no es posible
concebir un sistema jurídico, político o económico que tenga por objeto proteger sólo
determinados derechos, mientras incurre en la vulneración de otros. Afectar cualquiera de
estos derechos implica la afectación de toda la dignidad y no sólo de una parte de ella. A
nadie se le trata de una forma “más o menos digna”, o se le respeta o no se le respeta. Por
lo mismo, la dignidad y los derechos que de ella emanan, son indivisibles.
(10) Son Derechos Imprescriptibles, vale decir no se pierden por el hecho de no reclamarlos
por cierto tiempo. La imprescriptibilidad de estos derechos ya se encontraba consagrada en
la Declaración de los Derechos del Hombre y el Ciudadano de 1789.
45
Ver “Carácter absoluto y límites de los Derechos y Libertades” de J. MARTÍNEZ ESTAY en “Lecciones de
Derechos Humanos”, Edeval 1997.
211
➢ Visión crítica de las características
Parece del todo razonable sostener que los derechos sean derechos inviolables,
porque de lo contrario, dejarían de ser derechos.
Pero claramente, algunas de estas características sólo serán válidas para quienes
sostengan una posición iusnaturalista, no para quien afirme una fundamentación diferente.
Por ejemplo, un positivista o un consensualista no estarán de acuerdo de que los derechos
sean innatos, ya que ellos sostendrán que los derechos nacen porque así lo dice el Derecho
Positivo, o porque así lo acordaron las personas. También se encuentra íntimamente ligado
al iusnaturalismo, la tesis de la indivisibilidad de los derechos, ya que su fuente doctrinaria
se apoya en la noción de dignidad humana.
Respecto a que los derechos son universales o que son igualitarios pasa también por
definir hasta qué punto estos derechos pueden efectivamente ser aplicables en todos los
rincones del planeta. Ello, por cuanto existen culturas y civilizaciones que tienen
concepciones diferentes acerca del Hombre, de sus relaciones con los demás sujetos, de las
familias, del rol de las mujeres o de los niños, de su vinculación con la naturaleza, etc. Con
tantas diferencias culturales, ¿es posible seguir sosteniendo que existe un pliego de
derechos que deben defenderse en todo lugar y en toda época? En ese contexto, y bajo la
discusión llevada a cabo en las Naciones Unidas en 1948 para definir el contenido de la
Declaración Universal de Derechos Humanos, el delegado de Arabia Saudita decía: “Los
autores del borrador de la Declaración, en su mayor parte, sólo han tenido en cuenta los
estándares reconocidos por la civilización occidental y han ignorado a las civilizaciones más
antiguas y sus instituciones, como por el ejemplo el matrimonio, que han dado pruebas de
su idoneidad a lo largo de los siglos. No es responsabilidad del comité proclamar la
superioridad de una civilización sobre las demás ni establecer unos estándares uniformes
para todos los países del mundo”. Lo mismo puede decirse sobre la imposición de algunos
derechos, muy queridos para el mundo occidental, pero definitivamente muy extraños para
las culturas indígenas, asiáticas, o africanas.
En relación con que los derechos serían absolutos, ello en la actualidad ya no tiene
ningún sentido seguir afirmándolo. Sólo podríamos seguir defendiendo el carácter absoluto
de los derechos humanos si viviésemos solos, sin contacto con ninguna otra persona, pero
como no es así, por cierto que tenemos que aceptar que nuestros derechos se encuentren
limitados por los derechos de los demás. Además, las Constituciones y el Derecho
Internacional aceptan ciertas restricciones o limitaciones de los derechos fundamentales,
212
bajo ciertas condiciones y con el objeto de proteger otros valores, principios y derechos
muy importantes. Más adelante estudiaremos las limitaciones de los derechos
fundamentales, en qué consisten y cuáles son sus efectos.
Como se aprecia, los derechos tienen sus características que le son propias, pero
nada obsta a que podamos revisar dichas condiciones, y repensar nuevamente estos temas.
➢ Observación Final
Si adoptamos alguna posición diferente, por cierto que la definición también será
distinta, por lo que es imposible entregar un concepto único e indiscutible acerca de esta
clase de derechos.
214
IX UNIDAD: TEORIA GENERAL DE LOS DERECHOS FUNDAMENTALES
- Igualdades: Se refiere a que las personas deben ser tratadas de modo equivalente,
tanto en abstracto (la ley u otra norma no debe hacer diferencias arbitrarias), como
en concreto (los órganos del Estado están impedidos de hacer discriminaciones de
trato en un caso específico). La consagración de la igualdad humana, por lo general
debe ser entendida en términos relativos y no absolutos. O sea, está permitido hacer
diferencias entre los sujetos, lo que está prohibido es que ellas tengan un carácter
arbitrario, o sea, antojadizo, caprichoso, sin bases racionales, injusto. De esta
manera, se reconocen la igualdad ante la ley, ante la justicia, ante los tributos y
demás cargas públicas, en el trato económico dado por el Estado, la igualdad para
optar a cargos públicos, etc.
215
➢ Clasificación según su consagración
- Los derechos implícitos. Los derechos implícitos son todos aquellos derechos que, si
bien no se encuentran consagrados o establecidos en normas internas o externas,
son igualmente derechos fundamentales, por cuanto nacen directamente de la
esencia de la persona, y de su dignidad más intrínseca.
Por una parte, el art. 5° inciso segundo de la Constitución, quien señala que lo que
representa una limitación a la soberanía, no son “los derechos establecidos en la propia
Constitución”, sino que en general, “los derechos esenciales que emanan de la naturaleza
humana”, vale decir, con prescindencia a si están o no positivados. Y por otra, lo dispuesto
en el art. 29 letra c) de la Convención Americana de Derechos Humanos, el cual dispone:
“Ninguna disposición de la presente Convención puede ser interpretada en el sentido de: c)
excluir otros derechos y garantías que son inherentes al ser humano o que se derivan de la
forma democrática representativa de gobierno”. O sea, se acepta que las personas sean
titulares de derechos que le sean inherentes por el solo hecho de ser “seres humanos”.
216
➢ Clasificación según su origen histórico
Los derechos políticos, por su parte, se caracterizan porque los particulares no sólo
pueden exigir la abstención del Estado, en el sentido de no vulnerarlos, como sucede en el
caso anterior. En los derechos políticos, las personas tienen un derecho de participación, de
discutir y poder colaborar con las decisiones colectivas. Así, dentro de los derechos políticos,
se encuentran el derecho de sufragio, y el de elegir y a ser elegidos para cargos de elección
popular. También podemos mencionar el derecho a la jurisdicción (o de acceder a los
Tribunales para la defensa de sus derechos o intereses), y el derecho de petición (el derecho
a formular presentaciones ante la autoridad).
En estas situaciones, los Estados no sólo deberán abstenerse de actuar sino, por el
contrario, deben actuar, o sea, requieren la acción fáctica o real de los órganos del Estado.
217
Por su parte, mientras que el respeto de los derechos de la primera generación son útiles
para justificar la existencia de un estado liberal de derecho, los de segunda generación
sirven para identificar y legitimar un estado social de derecho.
Veremos más adelante, sin embargo, que los derechos económicos, sociales y
culturales no sólo se definen a partir del rol prestacional del Estado, sino que además, deben
participar otras condiciones. Pero eso, lo analizaremos después.
Así por ejemplo, nacen los derechos a vivir en un medio ambiente sano, el derecho
a la paz, el derecho al desarrollo, etc.
Todo derecho confiere a su titular una determinada capacidad de acción, vale decir
una gama o haz de facultades que le son reconocidas, y que están amparadas por el
ordenamiento jurídico. Vale decir, todo derecho me permite “hacer algo”, “defender algo”,
“impedir algo”.
218
La tarea que consiste en establecer el contenido del derecho (o “haz de facultades”),
y sus fronteras o límites se denomina “delimitación del derecho”. En principio, esta
actividad busca hallar el núcleo del derecho, esto es, su contenido más básico (el llamado
“núcleo esencial” o “contenido esencial” del derecho), y a partir de allí, se comenzará a
trazar el resto del contenido del derecho.
Para fijar este contenido, vale decir, para delimitar el derecho, deberá
necesariamente tenerse en cuenta dos elementos fundamentales. El primero se refiere al
ámbito de la realidad al que se refiere el derecho, o sea, se analizará en qué consiste
concretamente el derecho (más allá de sus consideraciones jurídicas) por cuanto no se
puede optar a ejercer un derecho más allá de lo que físicamente se puede lograr. El
segundo, en tanto se refiere a la consideración por el contenido del enunciado normativo
en el que se reconoce dicho derecho. Vale decir, habrá que revisar “lo que dice” la norma
que lo garantiza46
46
Este segundo elemento lo menciona Humberto Nogueira en su libro “Derechos Fundamentales y Garantías
Constitucionales”, citando a IGNACIO DE OTTO, figura del Derecho Constitucional positivista. Creemos, sin
embargo, que atender al enunciado normativo para descubrir el contenido del derecho incurre en el error de
confundir derechos y garantías, toda vez que en ningún caso un derecho puede quedar “circunscrito” a lo que
diga un precepto, por constitucional que este sea, en especial bajo el contexto iusfundamental en el que se
desenvuelve nuestro texto fundamental. Posiblemente el error proviene de una mala aplicación de la doctrina
española, que intenta explicar el art. 81.1 de su Constitución (“Son Leyes orgánicas las relativas al desarrollo
de los derechos fundamentales y de las libertades públicas, las que aprueben los Estatutos de Autonomía y el
régimen electoral general y las demás previstas en la Constitución”).
219
modo que dicho contenido básico no afecte el contenido de otro derecho igualmente
protegido.
47
Interesante en este punto es lo señalado por MIGUEL ÁNGEL FERNÁNDEZ cuando señala sucinta pero
acertadamente que “limitar significa restringir o comprimir el ejercicio normal de un derecho”. MIGUEL ÁNGEL
FERNÁNDEZ (2002): “Aspectos Constitucionales de la nueva ley de OPAS”, en Revista Chilena del Derecho,
volumen 29, Nº 3, Facultad de Derecho, Pontificia Universidad Católica de Chile, Santiago de Chile, p. 695.
220
En ocasiones sumamente excepcionales, las limitaciones podrán provenir de
autoridades administrativas. En principio, nuestro texto constitucional apenas consagra un
par de esta clase de restricciones: las de los numerales 6 y 13 (ambos en sus incisos
segundos) del artículo 19 de la CPR, relativos respectivamente a las libertades de culto y
reunión. Mientras el N° 6 acepta que las confesiones religiosas puedan erigir templos
siempre que guarden “las condiciones de seguridad e higiene fijadas por las leyes
ordenanzas” (siendo las ordenanzas, normas de carácter administrativo), el numeral 13
establece que el derecho de reunión en lugares de uso público se regirá por “las
disposiciones generales de policía”, las cuales parte de la doctrina entiende que se trata a
las instrucciones de orden público que pueden emanar de autoridades administrativas
como intendentes, gobernadores o alcaldes.
Una primera forma de resolver las colisiones de derechos es entender que los
derechos obedecen a una determinada jerarquía.
Quienes sostienen esta posición, como el autor argentino MIGUEL ÁNGEL EKMEKDJIAN,
postulan que existe un determinado orden o grado de los derechos fundamentales, de
modo tal que en caso de pugna, siempre deberá preferirse aquél que se encuentre en un
grado superior.
Se plantea que ningún derecho fundamental es neutro y que cada uno obedece a la
proyección de un valor. Como toda teoría acerca de los valores supone una jerarquía de los
mismos, también los derechos debieran considerarse jerarquizados. Así, para establecer
cuales derechos debieran ser especialmente protegidos, habría que determinar aquellos
que acepten menos grado de restringibilidad, aquellos cuya eliminación cause un mayor
daño, y aquellos que sea menos aceptable su renunciabilidad. Este conjunto de derechos
serían los que gozarían de una mayor jerarquía, y según el grado de calificación en estos
tres ítems, se podría establecer una verdadera gradación o ranking de derechos. 48
En Chile, esta fue la postura, por ejemplo, que evidenció JAIME GUZMÁN en el seno de
la Comisión de Estudios de la Nueva Constitución, la cual fue seguida por los demás
comisionados. Él sostuvo que no era un tema menor definir el orden que debían llevar los
diferentes derechos en lo que hoy es el artículo 19 de la Carta Fundamental, ya que ello
48
En el llamado “Caso Martorell”, referido a la prohibición de publicación del libro “Impunidad Diplomática”,
la Corte de Apelaciones de Santiago tomaba en consideración, incluso, la ubicación numérica de los derechos,
para preferir uno por sobre el otro: “Nadie discute que el constituyente siguió, aunque no lo diga
expresamente, un orden de prelación en las garantías y derechos que consagra el artículo 19. Desde luego, la
ordenación en que aborda tales derechos y garantías no es arbitraria, como lo prueba la sucesión descendente
de su importancia. Así, se comienza con la vida y la integridad personal, luego la igualdad ante la ley, después
la igual protección ante la ley y en seguida, en el número 4 la honra, en circunstancia que la libertad de
información está contemplada en el número 12”.
222
debía ser índice y resultado a su vez, de la importancia de cada uno de ellos. Por lo mismo,
esta norma comienza garantizando el derecho a la vida, siguiendo por las igualdades, el
derecho a la honra, y así sucesivamente.
JOSÉ LUIS CEA, por su parte, establece que cuando no se puede emplear otro método,
en algunos casos habrá que recurrir al sistema de jerarquización de los derechos, y en tal
caso, el orden de primacía de derechos sería el siguiente:
El profesor PABLO RUIZ TAGLE dirá, en tanto, que cualquier intento por Jerarquizar los
derechos es meramente intuitivo, y que no obedece a ningún criterio objetivo que permita
validar el orden que se les pretenda dar.
Este segundo modo implica una definición “en concreto” acerca de cuál será el
derecho que, en el evento de una colisión o choque, primará o “vencerá” por sobre el otro.
Vale decir, deben evaluarse las circunstancias concretas, el caso específico, sin
consideraciones a priori, ni criterios preconcebidos de solución.
Quienes postulan este método, como el alemán ROBERT ALEXY, estiman que será
necesario “pesar” en cada caso los bienes jurídicos que entran en conflicto, y luego de este
balance, establecer con precisión cuál de los dos derechos será el que se imponga por sobre
el otro. La idea de preferir uno por sobre otro, no significa que un valor sea más importante
que el otro (por ejemplo, que el valor honra sea más importante que el valor expresión),
sino sólo significará que en ese caso concreto, de acuerdo a la especial consideración de esa
situación precisa, un derecho deba primar sobre otro derecho.
Expliquémoslo con un caso concreto. Pensemos en una persona (A) que trata de
invocar su propio derecho fundamental para restringir el derecho de otra persona (B). La
pregunta es si es legítimo que (A) pueda imponer su derecho a (B). Para esto, debemos
pesar los bienes jurídicos en juego, y para ello, deberá realizarse este juicio de ponderación.
Ahora, en la práctica, ¿cómo opera este “Juicio o Test de Ponderación”, también llamado
“Juicio o Test de Proporcionalidad”? Para explicar este procedimiento, debemos mencionar
que se realiza por aplicación de tres juicios o cálculos diferentes, a saber: Juicio de
Adecuación (o Idoneidad), Juicio de Necesidad y Juicio de Proporcionalidad en sentido
estricto.
223
determinado. La pregunta que debe responderse es: ¿se persigue algún fin legítimo con la
restricción del derecho de (B)?, dicho de otro modo, ¿si (A) restringe el derecho de (B),
lograr obtener un fin legítimo? De esta forma, habrá que establecer si la medida restrictiva
es idónea (útil, apta) para lograr un objetivo, el cual, además, deberá ser legítimo.
b) Juicio de Necesidad. Una vez que se ha determinado que la restricción del derecho de
una persona se explica porque es útil para la obtención de un fin legítimo para otra persona,
habrá que preguntarse si dicho fin sólo podría obtenerse gracias a tal medida o si, por el
contrario, la misma meta podría haberse obtenido a través de otro medio menos gravoso o
dañino. Si el objetivo legítimo se hubiera podido obtener sin necesidad de afectar el
derecho de otro, entonces habrá que preferir ese otro procedimiento y no perjudicando los
derechos de un tercero.
49
Este ejemplo está extraído, con modificaciones de un caso similar propuesto por ROBERT ALEXY.
224
vez porque la medida propuesta reprueba el Juicio de Necesidad. Pues bien, el
representante de los consumidores pretende que este cartel o letrero sea tan grande que
cubra completamente el envoltorio, incluso tapando la marca del producto. Esta medida,
que originalmente había pasado los dos test anteriores, esta vez es extremadamente
desproporcionada, es excesiva, vale decir es una medida cuya intensidad es altísima.
Nuevamente, vuelve a ganar el empresario.
225
5. Los sistemas tradicionales tampoco son coherentes con el principio de “Unidad de la
Constitución”, ya que no la interpretan en términos armónicos, prefiriendo alguna de sus
normas por sobre otras.
Los derechos fundamentales son, por esencia, armónicos, toda vez que siempre que
uno de estos derechos queda excluido (aun en beneficio de otro derecho), “algo se resiente
en la vida personal y jurídica”. Sin embargo, ninguno de ellos es ilimitado, puesto que cada
cual reconoce sus propias fronteras o límites. Por este mismo motivo, lo que es
imprescindible es desarrollar una correcta delimitación de todos los derechos, fijando sus
fronteras con absoluta claridad, tarea que sólo podrá realizarse, según vimos, si se hacen
interactuar todos los derechos entre sí, según sus funciones intrínsecas y especiales.
De esta forma, podrá descubrirse el núcleo esencial de cada derecho, los cuales en
caso alguno podrán chocar unos con otros. Por ello, lo realmente importante es lograr la
real optimización de todos los derechos fundamentales, en atención a que cada uno de ellos
responde a una diferente área de la dignidad de las personas. Los derechos pues, “no son
gallos de pelea”.
Por otra parte, si existen dos sujetos que invocan sus respectivos derechos, y se opta
por alguno de ellos, en verdad no existe un verdadero “orden jurídico”, toda vez que
existiría la tendencia a considerar que “el otro” es mi obstáculo, es una “cosa” que se
interpone entre yo y mi derecho. Por ello, es necesario asumir que los derechos coexisten
entre sí, conformando un verdadero sistema, esto es un conjunto armónico y coherente de
elementos, unidos en pos de una mejor realización de los individuos.
Finalmente, lo que postulan SERNA Y TOLLER es que los derechos no deben ser
“ponderados”, “balanceados” o “contrapesados” por el juez que conoce de un asunto, sino
que su misión primordial es encontrar la vía para hacerlos congeniar, buscando el justo
equilibrio entre todos ellos. Sólo de esta forma, se logrará dar cumplimiento a los principios
de unidad de la Constitución, y de indivisibilidad de la dignidad humana.
226
Ahora, si no fuera posible congeniar o armonizar ambas pretensiones, lo más seguro
es que se trate de una situación donde una de las dos pretensiones, en rigor, no sea
derecho, o sea, que uno de los dos contendores esté falsamente invocando un derecho,
pero que lo que pida no esté cubierto por el amparo jurídico, vale decir, que esté actuando
fuera de los límites propios del derecho. Así por ejemplo, quien pretenda disfrazar una
expresión injuriante dentro de la libertad de expresión, en estricto rigor no está haciendo
uso de dicho derecho (está fuera de sus límites, no forma parte del haz de facultades
respectivo), y por lo tanto, el derecho a la honra de la persona afectada deberá vencer por
sobre la intención del locutor de dañarla con sus palabras. La posibilidad de insultar a un
individuo no forma parte del derecho a la libertad de expresión, y por lo mismo, siempre
deberá preferirse el derecho a la honra cuando alguien pretenda calumniarlo o injuriarlo,
sin necesidad alguna.
227
X UNIDAD: DERECHOS BÁSICOS
SUMARIO: I. Sobre derechos y garantías; II. El Derecho a la Vida y a la Integridad Física y
Psíquica de las Personas; III. Derecho a Vivir en un Medio Ambiente Libre de
Contaminación.
Una primera definición es amplia y abarca todos los mecanismos de protección que
contempla la Constitución para la defensa de derechos fundamentales. Así, por ejemplo el
autor español DÍEZ PICAZO indica que las garantías constitucionales son “el conjunto de
medios que el ordenamiento prevé para la protección, tutela o salvaguarda de los derechos
fundamentales…abarca procedimientos de distinta índole….dirigidos a asegurar la
observancia y efectividad de los derechos fundamentales”. De esta manera, se incluyen
también, todas las garantías (o mecanismos de protección) normativas y judiciales. Por lo
mismo, por ejemplo, la acción de protección, la acción de amparo, la norma que establece
que los derechos son límite a la soberanía, etc., serían garantías constitucionales. También
lo serían las consagraciones constitucionales de los derechos en el art. 19 de nuestra Carta.
229
▪ Derechos sin garantías constitucionales: Los derechos implícitos o innominados,
precisamente no son explícitos, por cuanto no han sido expresamente protegidos
por la Carta Fundamental. Por lo mismo, ellos serían derechos, desprovistos de una
garantía constitucional expresa o manifiesta.
▪ Garantías constitucionales que no sean derechos fundamentales: El Constituyente,
como manifestación de su decisión soberana, puede, perfectamente decidir que un
determinado bien se eleve a la categoría constitucional, o bien que un derecho que
no esté revestido de la calidad de derecho fundamental (por no ser de aquellos que
revistan el carácter universal de estar ligados a la dignidad humana). Pensemos por
ejemplo, en el derecho de propiedad privada, garantizado en Chile, pero negado en
otros rincones del planeta. Lo mismo ocurre con el derecho a desarrollar actividades
económicas. ¿Y la protección de la vida que está por nacer?, para algunos es un
derecho garantizado por la Constitución (derecho y garantía a la vez), pero para
otros, sólo es una garantía, ya que el embrión o feto no tiene la calidad de persona
o sujeto.
.
➢ El artículo 19 de la CPR: “La Constitución asegura a todas las personas”
En segundo término, es digno de destacar que los derechos se aseguran a “todas las
personas”. O sea, no se hace distinción alguna. Incluso, es más amplia esta expresión a la
que podía encontrarse en la Carta de 1925, para la cual, la Constitución aseguraba
determinados derechos “a los habitantes de la República”. Así las cosas, son titulares de
derechos, no solo quienes habitan o residan en Chile, sino que, en general, a todas las
personas.
230
Finalmente, cuando se habla de “personas”, no sólo se refiere a los seres humanos, o
sea, a las personas naturales, sino que también a las jurídicas, siendo labor del intérprete,
definir qué derechos serán aplicables a las personas naturales, y qué derechos se pueden
predicar además, a las personas jurídicas.
1. Es una norma donde se aseguran o garantizan derechos, pero no los crea ni nacen en
virtud de la misma.
3. Además de lo anterior, el art. 19 debe ser complementado o “integrado” por los demás
derechos garantizados en el bloque constitucional de derechos, incluidos aquellos
protegidos por fuente internacional, y por los derechos implícitos.
231
7. Si bien establece 26 numerales, no es cierto que consagre 26 derechos, ya que, según
veremos en muchos numerales se consagran dos o más derechos.
➢ Método de Trabajo
Como cuestión previa, habrá que definir el método que emplearemos para estudiar
las garantías constitucionales del artículo 19 de la Carta Fundamental, y que formen parte
del programa del curso. Para esto, dividiremos la materia en siete secciones básicas, según
el cuadro que figura en la página anterior.
232
II. El Derecho a la Vida y a la Integridad Física y Psíquica de las Personas.
➢ Derechos protegidos
El artículo 19 N° 1 de la Constitución dispone:
“Art. 19: La Constitución asegura a todas las personas:
1º.- El derecho a la vida y a la integridad física y psíquica de la persona.
La ley protege la vida del que está por nacer.
La pena de muerte sólo podrá establecerse por delito contemplado en ley
aprobada con quórum calificado.
Se prohíbe la aplicación de todo apremio ilegítimo;”
Para una correcta delimitación de este derecho (vale decir, para establecer el
contenido del mismo, su haz de facultades, o sus contornos o límites), se debe efectuar
cinco tareas fundamentales: (a) determinar el concepto de “vida”, (b) determinar el “inicio
de la vida”, (c) determinar el “fin o término de la vida”, (d) determinación temporal del
“derecho a la vida” propiamente tal, y (e) determinar el “contenido esencial” de este
derecho”.
233
La jurisprudencia tampoco nos otorga un concepto de vida. Sin embargo, hay un
fallo importante, emanado del Tribunal Constitucional, que si bien, tampoco la define, nos
permite concluir que se trata de un término científico y que por lo tanto debiera ser definido
por la rama específica, que sería la Medicina (aunque pensamos que en verdad
correspondería a la Biología).
A este respecto, es importante destacar la sentencia dictada por el 20º Juzgado Civil
de Santiago, en la causa sobre Nulidad de Derecho Público “Centro Juvenil Ages con
Instituto de Salud Pública” (rol 5893-02), respecto de la autorización que el ISP realizó para
el expendio del fármaco Postinor-2 del Laboratorio Grünenthal (“segunda píldora del día
después”). En dicho fallo (del 30 de junio de 2004), se estableció que. “en definitiva no cabe
duda de que el sujeto biológico hombre empieza con la fecundación o concepción; el que
se encuentra protegido por las diversas normas legales y constitucionales tantas veces
citadas. Así las cosas, unificados los gametos masculino y femenino, se constituye el código
genético, responsable de la individualidad y del desarrollo del nuevo ser, su crecimiento y
formación de sus órganos definitivos; por lo que en este proceso hay coordinación,
continuidad y gradualidad, lo que supone un orden intrínseco, un sujeto único”.
234
En términos similares ya se había pronunciado la Corte Suprema, con ocasión del
recurso de protección deducido contra el ISP a propósito de la autorización del expendio
del medicamento Postinal del Laboratorio Silesia (“primera píldora del día después”)
cuando señaló “el óvulo fecundado ya es un individuo de la especie humana” (Rol 2186-
2001).
235
Como se advierte, la jurisprudencia interna de Chile difiere de la internacional.
Mientras para los jueces nacionales, la vida humana comienza con la unión de las células
sexuales (fecundación), para la Corte Interamericana, la vida humana comienza con la
implantación del óvulo fecundado en el útero materno.
Para ello, entre otros argumentos, el fallo cita el informe de las Sociedades
Chilenas de Urología, Nefrología y Trasplantes, el que señalaba que “la abolición total e
irreversible de todas las funciones encefálicas constituye la muerte real, definitiva,
unívoca e inequívoca del ser humano”.
Claramente, el derecho a la vida termina con el fin de la vida misma, vale decir, con
la muerte encefálica de una persona.
236
Respecto del inicio del derecho a la vida existen, al menos, dos posiciones:
d.2. El derecho a la vida comienza antes del nacimiento (o sea, el feto o embrión es
persona, y por lo tanto es titular del derecho a la vida). Argumentos:
- El artículo 19 Nº 1 debe interpretarse según las normas del derecho
internacional de los derechos humanos, y no según las normas del derecho civil,
por aplicación del art. 5º inciso segundo de la CPR. En ese contexto, el art. 4.1.
de la Convención Americana de Derechos Humanos (o Pacto de San José de
Costa Rica) se inclina por el reconocimiento del derecho a la vida del ser que está
por nacer cuando dispone: “Toda persona tiene derecho a que se respete su
vida. Este derecho estará protegido por la ley y, en general, a partir del momento
de la concepción. Nadie puede ser privado de la vida arbitrariamente”. Esta
disposición nos demuestra que el derecho a la vida no comienza con el
nacimiento, sino desde la concepción.
237
- También destaca lo dispuesto en el Preámbulo de la Declaración de los Derechos
del Niño y en el Preámbulo de la Convención de Derechos del Niño: “el niño, por
su falta de madurez física y mental, necesita protección y cuidado especiales,
incluso la debida protección legal, tanto antes como después del nacimiento”.
Esta expresión no puede menos que llevarnos a concluir que si el niño necesita
protección antes de su nacimiento, entonces, él es niño (y por lo tanto, persona)
aun antes del parto.
- El derecho a la vida consiste básicamente en un deber o en una prohibición (en
un “no derecho”), que entra dentro de la esfera de las llamadas inviolabilidades
y que afecta tanto al Estado como a los particulares, por el cual se encuentran
impedidos de “intervenir o de atentar arbitrariamente contra las funciones
vitales del individuo”. Esta prohibición se establece tanto para los seres nacidos
como para los que están por nacer, y por lo mismo, ambos tienen derecho a la
vida.
- Esta tesis que nos dice que el derecho a la vida comienza antes del nacimiento,
tiene a su vez dos vertientes.
238
momento entonces hay derecho a la vida. En el caso “Artavia Murillo con Costa
Rica”, la Corte Interamericana ha dicho “el Tribunal entiende el término
‘concepción’ desde el momento en que ocurre la implantación, razón por la cual
considera que antes de ese evento no procede aplicar el artículo 4 de la
Convención Americana” (el art. 4° es el relativo al derecho a la vida).
En ese sentido, parece mucho mejor redactada la norma del art. 4.1. de la
Convención Americana de Derechos Humanos, la que señala, en lo pertinente que “Toda
persona tiene derecho a que se respete su vida. Este derecho estará protegido por la ley y,
en general, a partir del momento de la concepción. Nadie puede ser privado de la vida
arbitrariamente”.
239
ordenamiento jurídico el cual impone como deber, a todos los poderes u órganos públicos,
de proteger dicho bien jurídico frente a cualquier ataque o amenaza de que pueda ser
objeto, considerando que toda la vida en sociedad se realiza en el entendido de que el fin
de la actividad humana es la sobrevivencia y desarrollo de la persona humana”.
Algunos autores, como sucede con Rodolfo Figueroa, sostienen que el derecho a la
vida encontraría su núcleo en el derecho a que no se le prive de la vida a otro “arbitraria o
injustamente”. Creemos sin embargo que ello implica una suerte de confusión entre la
delimitación y las limitaciones del derecho. Cuando se alude a que la muerte no debe ser
“ilegítima”, se quiere señalar que no debe estar en aquellas hipótesis en que se acepta que
una persona mate a otra, esto es, en casos de limitaciones al derecho a la vida.
A esto, debe sumarse, según algunos, el derecho a nacer, para quienes estiman que
el embrión es también titular del derecho a la vida.
240
disponer del mismo (…) La vida del ser humano es un bien jurídico protegido con
independencia de la voluntad de su titular, lo que dificulta su adscripción a la categoría de
derecho subjetivo, ya que es mucho más importante su dimensión objetiva o extra
individual. Se trata de un bien indisponible por su directa relación con la conservación del
núcleo social y la supervivencia de la especie humana. En tal perspectiva, las personas no
son verdaderos titulares del bien jurídico vida, sino solo administradores a los que
corresponde conservar tal bien según su finalidad propia y transferirlo a las generaciones
futuras, en virtud del principio de justicia entre generaciones, el cual es aplicable también
a los derechos de la protección del ambiente y del patrimonio artístico, entre otros, aunque
la vida se diferencia de estos últimos porque es mucho más fácil asimilar su protección
jurídica respecto de las personas en cuanto derecho subjetivo”.50
También hay cierta jurisprudencia que nos habla de la primacía de la vida en algunos
casos, y también del deber de vivir. Dentro de la mencionada jurisprudencia, podemos
destacar:
- Caso “Catalíticos” (Rol 325, sentencia del 26 de Junio de 2001), por el cual el Tribunal
Constitucional aceptó que se limitaran otros derechos, como el derecho a la
propiedad (art. 19 Nº 24) y la libertad de circulación (art. 19 Nº 7), en beneficio del
derecho en análisis, argumentando: “la medida de restricción vehicular, establecida
con el carácter de excepcional y en situaciones de emergencia y pre emergencia
ambiental, obedece al cumplimiento de un deber del Estado consagrado en el inciso
primero del número 8º del artículo 19 de la Constitución y está destinada a proteger
el más preciado de los asegurados por nuestro Código Político, cual es la vida
50
HUMBERTO NOGUEIRA (2007): “El derecho a la Vida”, pp. 49-50
51
FRANCISCO CUMPLIDO (2009): “El derecho a la vida y el deber de vivir”, Estudios Constitucionales, Año 7, Nº 1,
2009, pp. 385-388.
241
humana y la integridad física y psíquica de la persona”. Si bien este caso no implica
exactamente el deber de vivir, sí es apto para demostrar de qué manera la
jurisprudencia entendió que el derecho a la vida es el derecho de más alta jerarquía.
- Casos “Testigos de Jehová”, por los cuales los Tribunales superiores de Justicia, en
forma bastante categórica han establecido que estas personas quienes por sus
creencias, están impedidos de realizarse transfusiones de sangre, deberán
igualmente practicarse dicho tratamiento, aun en contra de sus ideas religiosas, ya
que “debe primar la preservación de la salud y la vida de las personas por sobre
cualquiera otra consideración, aunque sea de índole religiosa, que ponga en riesgo
innecesariamente la vida del enfermo” .
- Casos “Huelguistas”. Las Cortes nacionales han establecido que la vida no es de
propiedad del sujeto, y éste no puede disponer de ella, por lo que la huelga de
hambre “es un hecho ilegal e ilegítimo que si bien no está penado por la ley, infringe
todo nuestro sistema social y jurídico que impide y sanciona todo atentado contra
la vida, ya sea bajo la forma del homicidio o de la colaboración al suicidio”.
242
sobrevivencia o que ejecute cualquier otro acto que sí esté destinado a provocarle un daño
inminente. Pensar lo contrario significaría que la autoridad debería recurrir contra todos
aquellos que practican deportes extremos que sí conllevan alto riesgo para la vidahumana.
QUINTO: Que por otra parte, es de conocimiento público que en la actualidad hay
numerosas personas residiendo permanentemente en la zona urbana de Chaitén, incluso
se han efectuado ascensiones al volcán y eso no significa que quienes realizan tales
conductas estén atentando contra su vida. Por lo demás, desde el mes de julio, fecha de
interposición del presente recurso y hasta esta fecha, no ha existido de parte de la autoridad
la presentación de ninguna otra acción como la que nos ocupa”.52
b) Los derechos sólo pueden ser violados por un tercero, pero nunca por el propio
titular del derecho. Y así ocurre también, con el derecho a la vida.
52
Rol 172/2008 Puerto Montt, disponible en [Link]
243
e) La exigencia de que los derechos deban ser interpretados a la luz del principio de
dignidad implica además que cuando una persona no se encuentra en condiciones
sicológicas o de madurez para decidir acerca de su propia vida, ninguna persona ha de
arrogarse el derecho de optar por la muerte de otro individuo. Por lo tanto, no resulta
coherente con la dignidad humana que, por ejemplo, un padre impida que a su hijo menor
de edad se le realice una transfusión de sangre, ya que ello significa un atentado contra la
dignidad del niño.
f) La vida del que está por nacer sí es un valor autónomo por cuanto la Constitución
establece que el ordenamiento jurídico (“la ley”) debe protegerla. Ello no obsta a
considerarla, además, un derecho, pero ello dependerá de la posición doctrinaria que se
adopte. Por tratarse de un valor autónomo, la vida del no nacido debe protegerse siempre,
independientemente de la voluntad de su titular, el cual, por su escaso desarrollo,
obviamente no se encuentra en condiciones de desarrollar ni expresar dicha voluntad..
h) El auxilio al suicidio se encuentra penado por ley, por cuanto la ley protege el bien
jurídico “vida”, pero el hecho que la ley proteja este bien, no significa necesariamente que
exista el deber constitucional de vivir. Del mismo modo, el hecho que la ley penal castigue
el delito de falsificación no significa que el bien jurídico “fe pública” sea un valor
constitucional. Los valores constitucionales deben ser siempre protegidos por el legislador,
pero los valores legales no tienen por qué ser elevados al rango constitucional.
i) La eutanasia pasiva, aquella que se produce cuando una persona se niega a recibir
medicaciones, cuando su sufrimiento es superior, no significa un atentado al orden
constitucional. La negativa a transfusiones de sangre, tampoco. Las huelgas de hambre, sin
embargo, pueden estimarse inconstitucionales, no por el hecho de disponer de la propia
vida, sino cuando se emplean para causar dolor o aflicción a otro, infringiendo de este
modo, el derecho a la integridad psíquica (19 N°1) o, incluso, su honor (19 N°4).
244
k) Esta materia es opinable, y lo dicho en las letras anteriores queda sujeto a debate.
(a) La pena de muerte como única limitación constitucional expresa del derecho a la
vida.
245
actualmente”.53 A mayor abundamiento, Chile ha ratificado tanto el Segundo Protocolo
Facultativo del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos destinado a abolir la pena
de muerte, adoptado por la Asamblea General de la ONU, del 15 de diciembre de 198954,
como el Protocolo a la Convención Americana sobre Derechos Humanos relativo a la
abolición de la pena de muerte, adoptado en Asunción el 8 de junio de 1990, en el Vigésimo
Período Ordinario de Sesiones de la Asamblea General de la OEA.55Ambos instrumentos
tienen como propósito obtener que los Estados parte dejen de aplicar la pena de muerte
en sus respectivos territorios. Así, mientras el artículo 1º del Segundo Protocolo Facultativo
del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, destinado a abolir la pena de muerte
establece que “No se ejecutará a ninguna persona sometida a la jurisdicción de un Estado
Parte en el presente Protocolo”, el mismo artículo, pero del Protocolo a la Convención
Americana sobre Derechos Humanos relativo a la abolición de la pena de muerte, dispone:
“Los Estados Partes en el presente Protocolo no aplicarán en su territorio la pena de muerte
a ninguna persona sometida a su jurisdicción”.
Además de la pena de muerte, como única limitación expresa del derecho a la vida,
podemos agregar dos limitaciones adicionales que, no obstante no estar explícitamente
indicadas en la Carta Fundamental, sí pueden ser justificadas constitucionalmente.
53
Sostiene esta argumentación, por ejemplo, Humberto Nogueira, quien asevera: “De acuerdo con tales
antecedentes, teniendo presente el objeto y fin del tratado y la finalidad última del artículo 4º [de la
Convención Americana sobre Derechos Humanos] que es la protección de la vida humana y la eliminación
progresiva hasta la abolición definitiva de la pena de muerte en los Estados partes, conforme al sentido
corriente de las expresiones del artículo 4º, párrafo 2, in fine, no cabe duda que dicha disposición determina
que un Estado Parte que suprime la pena de muerte en general para todos los delitos en tiempo de paz, como
lo hizo el Estado chileno a través de la ley Nº 19.734, dado el sentido de eliminación progresiva de la pena de
muerte que contempla la disposición analizada, no puede volver a restablecerla, especialmente si el Estado
no hizo reserva oportunamente que excluyera de fuerza obligatoria del artículo 4º, párrafo 2º, in fine, que
pudiere ser considerada compatible con el objeto y fin de la Convención25.”
54
Decreto Supremo 249, del Ministerio de Relaciones Exteriores, de fecha 15 de octubre de 2008, publicado
en el Diario Oficial, el 5 de enero de 2009.
55
Decreto Supremo 252 del Ministerio de Relaciones Exteriores, de fecha 20 de octubre de 2008, publicado
en el Diario Oficial el 16 de diciembre del mismo año.
246
constitucional al derecho a la vida, y sólo se explica por cuanto el agresor al
utilizar su propia existencia para dañar a otro, se está saliendo de los contornos
o fronteras del derecho (está saliéndose de la delimitación del derecho a la vida),
por lo que dicha existencia deja de ser un bien jurídico protegido por el
Ordenamiento Constitucional.
→ El uso autorizado de las armas militares. Nos referimos en este punto, al uso de
las armas militares tanto en época de guerra, como en tiempos de paz.
247
(c) Limitaciones “fácticas” al Derecho a la Vida
No obstante los casos narrados, con preocupación es posible constatar cómo los
Tribunales han ido tolerando otras restricciones a este derecho, las cuales pueden ser
estimadas como verdaderas “limitaciones fácticas”.
La vida supone un cuerpo y un alma, los cuales también son protegidos a partir del
art. 19 Nº 1 de la CPR, el cual además prescribe que “se prohíbe la aplicación de todo
apremio ilegítimo”.
248
La palabra integridad debe entenderse como plenitud, o sea, que no esté afectado
ni dañado aquello a lo que se refiere. En este caso, debe existir una plenitud corpórea y
psíquica en cada ser humano, y es esta plenitud la que se protege. Los daños o afectaciones
a la entidad física y psíquica de las personas están especialmente prohibidos a la luz de este
precepto.
Los apremios serán, por tanto, ilegítimos, cuando no estén aceptados por el
ordenamiento jurídico, en especial cuando causen daño a la integridad física o psíquica de
las personas. JOSÉ LUIS CEA los define como “la torturas, los tormentos, los suplicios, y, en
general, todo trato cruel, inhumano o degradante de la dignidad de la persona, sea psíquica
o físicamente aplicado, o con ambas expresiones de crueldad para doblegar la personalidad
de la víctima”. Nosotros diremos, en definitiva que un apremio será ilegítimo cuando se
aparte del ordenamiento jurídico, no solo cuando sea ilegal (contrario a la ley) sino que
también que sea arbitrario o desproporcionado.
249
Probablemente el apremio ilegítimo más grave que se conoce es la tortura.
Específicamente, en relación con la tortura, la Comisión Nacional sobre Prisión Política y
Tortura (“Comisión Valech”) la definió como “todo acto por el cual se haya infligido
intencionadamente a una persona dolores o sufrimientos graves, ya sea físicos o mentales,
con el fin de obtener de ella, o de un tercero, información o una confesión, castigarla por
un acto que haya cometido o se sospeche que ha cometido, intimidad o coaccionar a esa
persona u otras, anular su personalidad o disminuir su capacidad física o mental, o por
razones basadas en cualquier tipo de discriminación”.56
56
Por tratarse de una Comisión que tenía por objeto investigar los abusos cometidos “entre el 11 de
septiembre de 1973 y el 10 de marzo de 1990” (Art. 1° del DS N° 1.040 del 26 de septiembre de 2003, “que
crea la Comisión sobre Prisión Política y Tortura, para el esclarecimiento de la verdad acerca de las violaciones
de derechos humanos en Chile”), advierte que estos hechos se investigarán “siempre y cuando dichos dolores
o sufrimientos se hayan cometido por un agente del Estado, u otra persona a su servicio, o que actúe bajo su
instigación, o con su consentimiento o aquiescencia”.
57
Art. 1.1 de la Convención (ONU) contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes:
“A los efectos de la presente Convención, se entenderá por el término "tortura" todo acto por el cual se inflija
intencionadamente a una persona dolores o sufrimientos graves, ya sean físicos o mentales, con el fin de
obtener de ella o de un tercero información o una confesión, de castigarla por un acto que haya cometido, o
se sospeche que ha cometido, o de intimidar o coaccionar a esa persona o a otras, o por cualquier razón
basada en cualquier tipo de discriminación, cuando dichos dolores o sufrimientos sean infligidos por un
funcionario público u otra persona en el ejercicio de funciones públicas, a instigación suya, o con su
consentimiento o aquiescencia. No se considerarán torturas los dolores o sufrimientos que sean consecuencia
únicamente de sanciones legítimas, o que sean inherentes o incidentales a éstas”.
58
La definición de la Convención de la ONU puede leerse en la nota anterior. La Convención Interamericana
para prevenir y sancionar la Tortura señala, en su art. 2°: “Para los efectos de la presente Convención se
entenderá por tortura todo acto realizado intencionalmente por el cual se inflijan a una persona penas o
sufrimientos físicos o mentales, con fines de investigación criminal, como medio intimidatorio, como castigo
personal, como medida preventiva, como pena o con cualquier otro fin. Se entenderá también como tortura
la aplicación sobre una persona de métodos tendientes a anular la personalidad de la víctima o a disminuir su
capacidad física o mental, aunque no causen dolor físico o angustia psíquica”.
250
Chile por su parte, ratificó en 1988, tanto la Convención de la ONU “Contra la tortura
y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes”, como la “Convención
Interamericana para prevenir y sancionar la Tortura”.
Este mismo tribunal estimó que la mera amenaza de torturar a una persona “puede
constituir, en algunas circunstancias, tratamiento inhumano” (Caso denominado “Los Niños
de la Calle”, o Villagrán con Guatemala, sentencia del 19 de noviembre de 1999).
➢ Garantías Judiciales
➢ Derechos protegidos
251
➢ Delimitación del derecho a vivir en un medio ambiente libre de contaminación
Desde ya, esta ley es importante por cuanto es la que define “medio ambiente”,
señalando que “para todos los efectos legales se entenderá por: “Medio Ambiente”: el
sistema global constituido por elementos naturales y artificiales de naturaleza física,
química o biológica, socioculturales y sus interacciones, en permanente modificación por la
acción humana o natural y que rige y condiciona la existencia y desarrollo de la vida en sus
múltiples manifestaciones” (art. 2° letra LL).
252
Desde ese punto de vista, parece mejor definir contaminación como “toda
afectación artificial del ambiente que pueda generar daño en el equilibrio de los sistemas
naturales o en los organismos vivos” (adaptación del artículo 325 del Código Penal español).
También parece apropiada la definición, si bien no de “contaminación”, la de “medio
ambiente libre de contaminación” que nos proporciona la ley 19.300: “Medio Ambiente
Libre de Contaminación: aquél en el que los contaminantes se encuentran en
concentraciones y períodos inferiores a aquéllos susceptibles de constituir un riesgo a la
salud de las personas, a la calidad de vida de la población, a la preservación de la naturaleza
o a la conservación del patrimonio ambiental” (art. 2° letra M).
De allí que JORGE BERMÚDEZ diga “se debe aclarar que el derecho constitucional que
se establece es a ‘vivir’ en un medio ambiente libre de contaminación; es decir, lo que se
consagra en el art. 19 N°8 no es el derecho a un medio ambiente incontaminado sino el
derecho a vivir en él; lo que pone de relieve es que el derecho tiene un contenido
netamente antropocéntrico, sus titulares son los hombres y mujeres”.59 Este mismo autor
enfatizará en que cuando en este numeral, el Constituyente habla de “vivir” lo hace también
en un sentido dinámico, de desenvolverse, desarrollarse, desplegar sus potencialidades; en
términos diferentes al uso de la palabra “vida” que es en términos más bien estáticos que
se emplea en el numeral 1 del mismo art. 19.
59
BERMUDEZ SOTO, JORGE (2000): “El derecho a vivir en un medio ambiente libre de contaminación” en
Revista de Derecho de la UCV, Número XXI.
253
Maderera Aysén”, Corte de Apelaciones de Coyhaique del 28 de diciembre de 1992,
confirmada por la Corte Suprema el 19 de enero de 1993)
De conformidad con el inciso segundo del art. 19 N° 8, “la ley podrá establecer
restricciones específicas al ejercicio de determinados derechos o libertades para proteger
el medio ambiente”.
Es importante indicar que estas restricciones deberán cumplir con dos requisitos: (a)
deben ser impuestas por la ley; y (b) deben ser restricciones específicas y no generales.
254
➢ Garantías Judiciales
255
XI UNIDAD: IGUALDADES BÁSICAS
SUMARIO: I. Introducción; II. Igualdad ante la Ley; III. Igual protección de la ley en el
ejercicio de los derechos; IV. Derechos Fundamentales ligados a la actividad Jurisdiccional
según el Bloque Constitucional de Derechos; V. Igualdad ante los cargos públicos
I. Introducción.
256
sólo en dignidad y en derechos. En el resto, los seres humanos somos diferentes
entre sí, diferencias que deben ser respetadas por el Estado y el Ordenamiento
Jurídico. La isonomía se opone a la igualdad absoluta, que entiende que las personas
son íntegramente idénticas. Se ha entendido que el Ordenamiento Jurídico chileno
entiende a la Igualdad en un sentido isnonómico y no absoluto, según lo recién
explicado.
- “Es deber del Estado (...) asegurar el derecho de las personas a participar en igualdad
de oportunidades en la vida nacional” (art. 1° inciso quinto). La noción de Igualdad
de Oportunidades es un concepto fundamental dentro de una concepción liberal de
Estado que trató de impregnar el constituyente a través de la Carta del ’80. La
igualdad de oportunidades supone que el Estado debe eliminar todos los obstáculos
que impiden a una persona desarrollarse con plenitud. Así por ejemplo, debe
eliminar la pobreza y la ignorancia, debe propender a una correcta educación y
formación de las personas, trabajando por ejemplo en el área de la enseñanza, o la
nutrición. De esa forma, todos los sujetos parten su carrera por la vida, desde el
mismo punto de partida, siendo responsabilidad de cada uno, luchar por su
desarrollo pleno, sin diferencias en su inicio.
- “En las votaciones populares, el sufragio será personal, igualitario y secreto.” (frase
primera del art. 15 inciso primero de la CPR). Los derechos políticos también forman
parte del catálogo de derechos fundamentales de la persona, e integran el Bloque
Constitucional de Derechos. Dentro de los derechos políticos, se encuentra el
derecho a sufragio, el cual siempre será igualitario. Producto de lo anterior, y de
modo similar, al referirse a los procesos electorales, el art. 18 dispone que “una ley
orgánica constitucional (...) garantizará siempre la plena igualdad entre los
independientes y los miembros de los partidos políticos tanto en la presentación de
candidaturas como en su participación en los señalados procesos”
- Se asegura el derecho a postular en igualdad de oportunidades a la Administración
Pública, así como también, se promoverá que en la capacitación y
perfeccionamiento al interior de la misma, también se promueva este mismo
principio (art. 38 inciso primero): “Una ley orgánica constitucional determinará la
organización básica de la Administración Pública, garantizará la carrera funcionaria
y los principios de carácter técnico y profesional en que deba fundarse, y asegurará
tanto la igualdad de oportunidades de ingreso a ella como la capacitación y el
perfeccionamiento de sus integrantes”.
- El art. 3° inciso tercero obliga a los órganos del Estado a promover el fortalecimiento
de la regionalización del país y el desarrollo equitativo y solidario entre las regiones,
provincias y comunas del territorio nacional. Además, el art. 115 inciso primero,
establece que se el gobierno y administración interior del Estado se orientará hacia
“un desarrollo territorial armónico y equitativo”. El inciso tercero del mismo artículo
propende a que la distribución de las inversiones sectoriales de asignación regional
se realice sobre la base de criterios no sólo de eficiencia, sino que también, de
257
equidad. Como se aprecia, en estos casos, la Carta utiliza el vocablo “equidad” y no
“igualdad”. La equidad marca un énfasis en un aspecto que escapa a la mera
igualdad, como es la justicia de las relaciones. En este caso, el desarrollo territorial,
y la asignación de recursos entre las diferentes regiones, debe ser equitativo, vale
decir, no sólo igualitario, sino además, justo.
Por otra parte, el artículo 19 alude en reiteradas ocasiones a la igualdad. Revisemos
algunos casos:
- Art. 19 N° 2: Igualdad ante la ley.
- Art. 19 N° 3: Igual protección de la ley en el ejercicio de los derechos.
- Art. 19 N°9 inciso segundo: Acceso libre e igualitario a las acciones de salud y
rehabilitación.
- Art. 19 N° 16, inciso tercero: En materia de libertad de trabajo, “Se prohíbe
cualquiera discriminación que no se base en la capacidad o idoneidad personal, sin
perjuicio de que la ley pueda exigir la nacionalidad chilena o límites de edad para
determinados casos”.
- Art. 19 N° 17: Igualdad ante los cargos públicos.
- Art. 19 N° 20: Igual repartición de los tributos y las demás cargas públicas
- Art. 19 N° 22: La no discriminación arbitraria en el trato que deben dar el Estado y
sus organismos en materia económica.
➢ Clasificación de la Igualdad
258
excepción alguna, lleguen a un mismo estado final, dentro de un contexto de un Estado
social de derecho. Así, surgen además, los derechos económicos, sociales y culturales o de
segunda generación.
Sin embargo, vale la pena revisar la distinción conceptual que realiza el profesor JOSÉ
LUIS CEA, quien señala que la verdadera denominación de las instituciones jurídicas
involucradas es la siguiente:
259
No obstante estas interesantes apreciaciones, y con el objeto de unificar el discurso,
utilizaremos las expresiones usadas en la propia Constitución, vale decir: “igualdad ante la
ley” (19 Nº2) e “igual protección de la ley en el ejercicio de los derechos” (19 Nº 3).
Como ya hemos dicho, las personas sólo son iguales en dignidad y derechos. En lo
demás, son diferentes, diferencias que son reconocidas y deben ser respetadas por el
ordenamiento jurídico.
ENRIQUE EVANS DE LA CUADRA señala, por ejemplo, que “la Igualdad ante la ley es el
sometimiento de todas las personas a un mismo estatuto jurídico fundamental para el
ejercicio de sus derechos y para el cumplimiento de sus deberes, sin que sea procedente
efectuar entre ellas, distinciones favorables o adversas en razón de la raza, de la
nacionalidad, del sexo, de la profesión, actividad u oficio y del grupo o sector social o
categoría económica a la que pertenezca”.
Desde ese punto de vista, reconociendo que nuestra sociedad está compuesta por
sujetos diferentes, la Carta Fundamental consagra el Derecho de Igualdad ante la Ley (o “en
la ley”), la cual debe entenderse como la consagración del Principio de Isonomía.
La isonomía debe entenderse como una igualdad en el trato, o sea, aceptando las
diferencias antes dichas, sin que exista un trato discriminatorio, o arbitrario entre los
diversos sujetos. La isonomía, por su parte se expresa en el axioma consistente en que
“debe tratarse en forma igual a los iguales, y desigual a los desiguales”. O dicho quizás en
mejor forma, debe tratarse a las personas de igual forma en aquellos aspectos donde ellas
sean iguales, y se pueden hacer diferencia respecto de aquellas circunstancias donde las
personas son diferentes.
Por todo lo dicho, es lícito y hasta justo hacer diferencias en la ley, cuando los sujetos
son efectivamente distintos. Por lo mismo, es adecuado establecer normas especiales para
los menores de edad, para las mujeres, para los extranjeros, etcétera, cuando las hipótesis
reguladas ameriten tal distinción. Lo que no está permitido es, repetimos, las diferencias de
carácter arbitrario, sin justificación suficiente.
260
de carácter procesal, y que se encuentran referidas al ejercicio de aquellos derechos ante
los órganos estatales, la cual está consagrada en el art. 19 Nº 3.
Como decíamos, la Constitución establece que “en Chile no hay persona ni grupo
privilegiados”, lo que ha sido interpretado por la Corte Suprema en los siguientes términos:
“la igualdad ante la ley consiste en que todos los habitantes de la República, cualquiera que
sea su posición social u origen gocen de unos mismos derechos, esto es, que exista una
misma ley para todos y una igualdad de todos ante derecho, lo que impide establecer
estatutos legales con derechos y obligaciones diferentes, atendiendo a consideraciones de
razas, ideológicas, creencias religiosas u otras condiciones o atributos de carácter
estrictamente personal” (citado por M. VERDUGO Y E. PFEFFER en obra incluida en bibliografía).
➢ Proscripción de la Esclavitud
La norma que estamos analizando dispone también que “en Chile no hay esclavos y
el que pise el territorio queda libre”.
261
que pise su territorio por un día será libre. El que tenga este comercio no puede habitar
aquí más de un mes, ni naturalizarse jamás”. (art. 8°)
262
➢ Proscripción de la Arbitrariedad
Por último, el inciso segundo del artículo 19 Nº 2, establece que “ni la ley ni
autoridad alguna podrán establecer diferencias arbitrarias”. Por lo tanto, se elimina por
completo de nuestro sistema la arbitrariedad, entendida ésta como las distinciones
antojadizas o caprichosas, o sea, que no tienen sustento en la razón ni en la justicia. Por lo
mismo, cabe concluir que toda arbitrariedad es ilegal e ilegítima, lo que resulta del todo útil
para interpretar diversas normas constitucionales y legales, como la del art. 20 inciso
segundo de la CPR.
➢ Garantías judiciales
263
III. Igual protección de la ley en el ejercicio de los derechos
Se trata de una norma de carácter general y no sólo referida a los Tribunales. De allí
que no sea correcto denominar a esta garantía simplemente como “Igualdad ante la
Justicia”, puesto que involucra también a los demás órganos del Estado. Por lo tanto, se
trata de una norma amplia, que establece la igualdad “ante la ley” o “isonomía adjetiva”
según lo que ya estudiamos.
“Toda persona tiene derecho a defensa jurídica en la forma que la ley señale y
ninguna autoridad o individuo podrá impedir, restringir o perturbar la debida intervención
del letrado si hubiere sido requerida”. Así lo dispone la primera parte del art. 19 Nº 3, inciso
segundo, de la CPR.
De acuerdo al inciso tercero del art. 19 Nº 3 CPR, “la ley arbitrará los medios para
otorgar asesoramiento y defensa jurídica a quienes no puedan procurárselos por sí
mismos”.
264
puedan establecer por sí mismos las redes de defensa, pagadas o gratuitas, que permitan
brindar el debido asesoramiento y defensa jurídica de las personas.
Dentro de los mecanismos que la ley concede para dar cumplimiento a este deber
del Estado, se encuentra el Privilegio de Pobreza (arts. 591 y siguientes del Código Orgánico
de Tribunales), y la creación de instituciones tales como la Corporación de Asistencia Judicial
y de la Defensoría Penal Pública.
Art. 19 N° 3, inciso tercero CPR: “La ley arbitrará los medios para otorgar
asesoramiento y defensa jurídica a quienes no puedan procurárselos por sí mismos. La ley
señalará los casos y establecerá la forma en que las personas naturales víctimas de delitos
dispondrán de asesoría y defensa jurídica gratuitas, a efecto de ejercer la acción penal
reconocida por esta Constitución y las leyes”.
A partir del año 2011, una reforma constitucional (ley 20.516) inserta el siguiente
nuevo inciso cuarto:
Art. 19 N° 3, inciso cuarto CPR: “Toda persona imputada de delito tiene derecho
irrenunciable a ser asistida por un abogado defensor proporcionado por el Estado si no
nombrare uno en la oportunidad establecida por la ley”
265
Esta reforma ofrece varias interrogantes. ¿Es efectivamente esta disposición el
reconocimiento de un derecho para las personas, o más bien es la imposición de un deber:
el deber de tener que aceptar un abogado? Por lo mismo, ¿hay aquí efectivamente un
derecho, o bien se disfraza de derecho, una herramienta ligada a políticas criminales por
parte del Estado? En aquellos casos donde las personas sienten que el Estado ha actuado
injustamente con ellas, que las han acusado injustamente, o bien invocando leyes injustas,
¿por qué estas personas podrían confiar que el abogado que les proporciona el mismo
Estado va a ser, esta vez, justo y correcto en su actuar?, ¿puede el imputado seguir
confiando en el Estado?. Por último, ¿por qué el Constituyente (derivado, en este caso) tuvo
que explicitar que este derecho es irrenunciable?. ¿Lo hace porque los demás derechos
fundamentales sí son renunciables?, o bien, ¿sólo esta repitiendo y confirmando un
principio que estaría envuelto en toda la trama de derechos fundamentales?
“Nadie podrá ser juzgado por comisiones especiales, sino por el tribunal que
señalare la ley y que se hallare establecido por ésta con anterioridad a la perpetración del
hecho”.
Este derecho es conocido como “derecho a juez natural”, lo que significa, en primer
término la proscripción de comisiones especiales, entendidas éstas como “tribunales ad-
hoc o de facto” que se constituyen con el único objeto de juzgar una situación específica.
Por el contrario, el Tribunal debe haber estado preestablecido por ley, con anterioridad a la
comisión o perpetración del hecho que motiva el juicio.
Por otra parte, esta norma consagra el principio de legalidad del tribunal, por cuanto
esta clase de órganos sólo podrán ser creados por el legislador, y no por autoridades
administrativas o de otra clase.
A su vez, este inciso, junto con lo que dispone el inciso sexto de este numeral,
conforman lo que se denomina “proceso justo” o “debido proceso constitucional”. También
es lo que José Luis Cea denomina “igualdad ante la justicia” en sentido estricto.
Por último, cabe destacar que el derecho al juez natural (que en lo procesal penal se
manifiesta en lo dispuesto en el artículo 2º del Código de la especie), es el único que se
encuentra protegido a través de la acción constitucional de protección del art. 20 de la CPR.
266
➢ Inciso sexto: condiciones de las sentencias y procedimientos
Como señalamos, lo que dispone el inciso sexto, junto con lo establecido en el inciso
quinto, dan lugar a la figura del “proceso justo” o “debido proceso constitucional”.
1. se funden en un proceso previo, vale decir, deben dictarse “conforme al mérito del
proceso”, lo que evita todo tipo de arbitrariedad, puesto que finalmente deberán
enunciarse de acuerdo a las alegaciones y pruebas que se hubieren rendido en él;
2. el proceso previo en el que se funden, debe haber sido “legalmente tramitado”, vale
decir, será la ley quien pueda establecer los procedimientos judiciales, mientras que el
proceso previo a la sentencia debió haber obedecido a las reglas procedimentales
establecidas precisamente por la ley.
Por otra parte, si bien es el legislador quien debe establecer las reglas propias de los
procedimientos judiciales, éstos últimos, además, deberán siempre cumplir con las
garantías de un procedimiento y una investigación racionales y justos. Por lo tanto, no basta
que el procedimiento formalmente esté regulado por la ley, sino que además,
materialmente, deberá cumplir con los requisitos de racionalidad y justicia que exige el
Constituyente.
267
materia de derecho constituye una presunción de mala fe, que no admite prueba en
contrario”); sin embargo, estimamos que también debiera extenderse a otras áreas del
derecho, tales como las del derecho administrativo sancionatorio (sumarios
administrativos, sanciones impuestas por superintendencias o servicios públicos etc.)
b.1. Legalidad en el tipo penal (art. 19 Nº 3, inciso octavo): “ninguna ley podrá establecer
penas sin que la conducta que se sanciona esté expresamente descrita en ella”
b.2. Legalidad en la pena: “ningún delito se castigará con otra pena que la que señale la ley
promulgada con anterioridad a su perpetración, a menos que una nueva ley favorezca al
afectado”. Esta frase, además, consagra dos principios adicionales, a saber: (a) la
irretroactividad de la ley penal (sólo rige para lo futuro y no para hechos pretéritos); y (b)
principio “pro-reo” o “indubio pro-reo” (la ley tendrá efectos retroactivos cuando favorezca
al imputado, ya sea despenalizando el delito, o imponiéndole una pena menos rigurosa).
Además, según vimos, el principio de legalidad también se manifiesta en:
➢ Garantías Judiciales
➢ Observación preliminar
268
Así, deben destacarse dos grupos de derechos: aquellos ligados al llamado “Derecho
a la Jurisdicción”, y aquellos relacionados al “Debido Proceso” propiamente tal.
(a) el derecho al acceso a la jurisdicción, el cual debe ser efectivo y ante autoridad
competente (se trata de un derecho prestacional, ya que exige por parte del Estado, la
implementación del “servicio judicial” como prestación, el cual deberá ser configurado a
través de la ley);
(c) derecho al juez natural. Se refiere a que el Tribunal que conoce del asunto, debe haber
sido establecido por ley, con anterioridad a la fecha en que ocurrieron los hechos. En tal
caso, la ley no sólo “creará” al Tribunal, sino que además, deberá fijar su competencia y
composición;
(e) derecho a que el proceso sea público, lo que constituye una garantía establecida no sólo
en beneficio de las partes, sino que de la comunidad, con el objeto de obtener una mayor
credibilidad de la actividad judicial, así como mayores posibilidades de fiscalización y control
de la opinión pública.
269
➢ Derecho al debido proceso (arts. 8 y 9 de la CADH)
(d) derecho del imputado a hacer valer la asistencia consular en los casos que procediere;
(g) derecho de recurrir del fallo ante Tribunal superior (sin embargo, en Chile, “serán
inapelables las resoluciones dictadas por un tribunal oral en lo penal”, de acuerdo al art.
364 del Código Procesal Penal);
(h) derecho del inculpado absuelto por sentencia firme a no ser sometido a nuevo juicio,
por los mismos hechos (principio “non bis in idem”)
270
(i) derecho a un proceso “sin dilaciones indebidas” y a una sentencia dictada “dentro de
plazo razonable” (si bien no está expresamente establecido en la CADH, se incorpora como
derecho implícito a la luz del art. 29 letra c) de la misma Convención, sin perjuicio que el
Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, lo establece explícitamente en el artículo
14.7)
(j) derecho a la legalidad de la ley penal. Principio de legalidad: “nullum crime, nulla pena
sine lege”, o sea, no hay crimen, no hay pena, sin ley; y
(k) derecho a la irretroactividad de la ley penal, salvo que la nueva ley favorezca al
inculpado.
Según JOSÉ LUIS CEA, las funciones públicas se refieren a las actividades que realizan
los órganos del Estado que tienen jerarquía constitucional (función legislativa, judicial,
ejecutiva, contralora), mientras que los empleos públicos se refieren a los demás cargos,
aquellos que se ejercen ante los demás órganos públicos, incluidos las empresas del Estado.
Es importante señalar que este derecho es claramente de configuración legal, ya que su
delimitación (la fijación del contenido o haz de facultades) no queda totalmente fijado en
la Constitución, sino que necesariamente requerirá de la actividad del legislador.
➢ Garantías Judiciales
271
XII UNIDAD: DERECHO A LA PRIVACIDAD
SUMARIO: I. La Privacidad; II. Vida Privada y Honra; III. Inviolabilidad del Hogar y de las
Comunicaciones Privadas
I. La Privacidad
Una de las características esenciales del Derecho, es que las normas jurídicas que lo
conforman, son exteriores. Ello quiere decir que sólo regulan los aspectos externos del ser
humano, las manifestaciones de su conducta, pero salvo contadas excepciones, jamás
deberá regularse aspectos de su fuero íntimo.
Y ello, por cuanto la esfera íntima no solo es irrelevante para el Derecho, sino que
además, es una esfera protegida, que no puede vulnerarse ni atacarse.
En esa misma lógica, existen ámbitos de la vida de los sujetos que caen dentro del ámbito
de la inviolabilidad, y que se refieren a la privacidad de los sujetos.
Así, en el derecho anglosajón existe lo que se llama right to be alone, esto es, el
derecho a ser dejado solo, a no ser interferido ni molestado. El derecho a alejarse del mundo
social y desarrollar, en absoluta soledad, o solo acompañado por las personas que el
individuo escoja (su familia, su pareja, sus amistades, etc.), su vida e intereses.
272
Ahora, respecto del concepto de Privacidad, y de la distinción necesaria entre lo que
es vida pública, de lo que es vida privada, se han tendido diferentes respuestas, de las cuales
destacaremos dos, a saber:
- Existe un segundo circulo más cerrado que se refiere a una esfera más privada, a un
ámbito más reducido, se refiere a conductas, decisiones, opiniones que se dan en
espacio privados, en zonas privadas; acá el titular del derecho, sin embargo, podría
renunciar a esta información si es que voluntariamente la da a conocer. Dentro de
esta esfera se encontrarían, por ejemplo, las transacciones bancarías, las relaciones
laborales, los gustos musicales o artísticos en general, las preferencias políticas, etc.
A diferencia del primer círculo donde hay una aceptación y tolerancia de que
eventualmente una persona que “pase cerca” del actor, pueda enterarse de lo que
sucede, en el segundo no existe esta aceptación sino que se da a conocer lo que la
persona quiera.
- Existe un tercer círculo más cerrado que se considera que en lo privado es lo más
íntimo de la persona. Hablamos, por ejemplo, de sus preferencias y conductas
sexuales, de sus convicciones acerca de lo divino, de sus relaciones con sus hijos,
etc. En estos casos el círculo se estrecha aún más y queda reducido a las relaciones
y percepciones absolutamente íntimas de una persona. Para algunos autores como
ÁNGELA VIVANCO este último círculo sería además irrenunciable, vale decir, en defensa
de la dignidad y de la libertad de las personas no deberían ser dados a conocer
incluso con la aceptación del titular del derecho. En lo personal no concordamos con
la visión de Ángela Vivanco, ya que pensamos que esta información es
273
perfectamente renunciable si la decisión individual de cada persona no daña la
privacidad de otra persona.
La anterior teoría nos permite distinguir lo Privado de lo Íntimo, los cuales no son
conceptos absolutamente distintos, ya más bien que tienen una relación de género-especie.
Lo Privado es el género y lo Íntimo es la especie. Si pensamos, por ejemplo, en la decisión
de alguien de viajar a otra ciudad de vacaciones podemos decir que es algo privado, pero
no es íntimo; las transacciones bancarias también son privadas, pero no son íntimas. El que
sea concéntrico quiere decir que tienen un mismo centro, el cual es la Persona.
b) La Teoría de los Mosaicos: Como sabemos, los mosaicos son representaciones artísticas
que se producen por la unión de distintas fracciones, de igual o distinto material (trozos de
cerámicas, pequeñas piedras, cristales, etc.).
Según esta teoría un mosaico mirado como conjunto permite determinar el rol que
ocupa cada uno de los pequeños trozos de cristal o cerámica que lo forman. De esta manera,
cada parte cumple una función y es importante dentro del cuadro solo si miramos el
contexto. Un pequeño trozo de cerámica negro al extraerlo es simplemente un pedazo de
piedra, pero dentro del mosaico puede ser una pieza fundamental dentro del cuadro
globalmente analizado. Por lo tanto, sólo viendo el contexto sabremos si esa pieza
representa, por ejemplo el ojo de una figura humana o bien, si es una de muchas otras
piezas negras que logran representar la noche de fondo.
274
La parábola del mosaico nos trata de reflejar que, en definitiva, la información
específica no debe ser tratada como pública o privada en forma aislada, sino que
necesariamente debe ser analizada dentro del contexto de la persona.
Así, por ejemplo, el matrimonio de una persona con un extranjero puede ser una
circunstancia absolutamente privada en la mayor cantidad de los casos, pero si quien se
casa es el Presidente de la República el contexto permite determinar que esa información
es socialmente relevante. Los gustos musicales de una persona forman parte de su vida
privada, a menos que el contexto nos permita determinar que esa información es relevante
si se trata de un compositor famoso. Las transacciones comerciales de una persona
pertenecen a su vida privada, a menos que el contexto dentro del cual se realicen sea dentro
de un lavado de dinero para esconder o encubrir un tráfico de drogas.
275
Se refiere a las relaciones de familia, a lo relativo a la vida sexual, conyugal o
doméstica de un ser humano.
Vale la pena, revisar la opinión vertida por Jaime Guzmán, en su calidad de miembro
de la Comisión de Estudios de la Nueva Constitución (CENC), quien señaló que la privacidad
“envuelve el ámbito de una zona de la vida de la persona que debe quedar precisamente
excluida de la noticia o invasión externa”. Otra visión es la del Consejo de Ética de los Medios
de Comunicación Social, el cual ha establecido que “la vida privada se refiere a las
conductas, el espacio que cada persona necesita y desea mantener alejados de los ojos y
oídos extraños, se trata del núcleo de la vida personal, del recinto de expansión y verdadera
libertad del sujeto, que éste no acepta compartir con nadie o que comparte con sus más
íntimos”.
En tanto, para JOSÉ LUIS CEA, la vida privada es el conjunto de asuntos, conductas,
documentos, comunicaciones, imágenes o recintos que, el titular del bien jurídico protegido
no desea que sean conocidos por terceros sin su consentimiento previo.
Sin embargo, cuando los hechos que siendo de la esfera privada, sean constitutivos
de delito, entonces desaparece la protección y podrán ser divulgados.
Debe entenderse por “honra”, el honor en sentido objetivo, vale decir, la buena
fama, crédito o reputación que una persona goza en el ambiente social. El sentido subjetivo
no está protegido, o sea, aquél que se refiere a la autoestima u orgullo que cada cual siente
de sí mismo.
276
es titular de derechos, lo que se protege es un bien que le pertenece a un titular y el titular
es un individuo, no se protege la honra de la familia, se protege la honra de su familia.
Antes de la Reforma Constitucional introducida por la Ley Nº 20.050 del año 2005,
el Número 4 del artículo 19 señalaba lo siguiente:
“Art. 19: La Constitución asegura a todas las personas:
4º. El respeto y protección a la vida privada y pública y a la honra de la persona y de su
familia.
(b) Se deroga el inciso segundo que establecía el llamado delito de “difamación”. También
se consideró innecesario mantenerlo, por cuanto se trataba de la consagración de delitos
que ya estaban tipificados en la ley, como los de injuria y calumnia. En verdad, resulta un
avance importante por eliminar todo rastro de restricción a la libertad de expresión,
consagrada también constitucionalmente por el art. 19 Nº 12 de la CPR.
277
➢ Reforma Constitucional de 2018
➢ Garantías judiciales
El término “hogar” como tantos otros, tampoco se encuentra definido por ley. Sin
embargo, claramente no se puede circunscribir sólo al lugar donde una persona reside, sino
que también a todos aquellos que se vinculen con determinado ámbito privado del sujeto.
En primer término, debemos coincidir que el hogar alude a un bien inmueble. Además, debe
tener ciertas características subjetivas que excedan la simple calidad de bien raíz “que le
pertenezca” a alguien, ya que la propiedad o dominio se encuentra protegida por otra
garantía (19 Nº 24). O sea, la inviolabilidad del hogar, no protege “al inmueble” como tal
(protegido por el derecho de propiedad), sino que a su calidad de ser el espacio propicio
para el desarrollo de la intimidad.
Por lo tanto, el hogar se relaciona con el espacio físico, donde las personas
desenvuelvan su vida privada, sin importar si el inmueble le pertenece o no al individuo,
incluyendo dentro de estos espacios: el domicilio, el lugar de trabajo, las casas de veraneo,
etc.
278
Dentro de las comunicaciones privadas se contempla todo tipo de ellas, o sea,
conversaciones directas, por teléfono, fax, correo electrónico, sistemas informáticos de
mensajería instantánea, etc.
Tanto la inviolabilidad del hogar como de las comunicaciones privadas pueden ser
limitadas “en los casos y formas que determine la ley”. Así, se establece que, la ley podrá
afectar:
(a) la inviolabilidad del hogar mediante los allanamientos, los cuales de acuerdo al artículo
205 del Código Procesal Penal (CPP), sólo podrán efectuarse si existe consentimiento de su
propietario o encargado, o bien, previa orden judicial al efecto. También la policía podrá
entrar a un lugar cerrado sin consentimiento del propietario o encargado ni autorización
judicial, en caso de delito flagrante (art. 206 del CPP);
➢ Garantías Judiciales
279
XIII UNIDAD: LIBERTADES BÁSICAS
SUMARIO: I. La Libertad en la Constitución Política; II. Libertad de Conciencia y Culto; III.
Libertad Personal y Seguridad Individual; IV. Libertad de Enseñanza; V. Libertad de
Expresión; VI. Derecho de Petición; VII. Derecho de Reunión; VIII. Libertad de Asociación
Uno de los valores básicos en los que se encuentra inspirado nuestro Código Político es el
de la Libertad. Como veremos, este principio se consagra en las Bases de la Institucionalidad e inspira
al resto del texto constitucional, al punto de verse influenciado en diversas normas que lo
componen.
A manera de aproximación sobre el tema, podríamos decir que la Libertad se manifiesta por
el derecho de toda persona para decidir lo que se puede hacer o no hacer. Implica además, la
proscripción de cualquier forma de esclavitud o de dominio de uno respecto de otro.
En Doctrina suele hablarse de una triple dimensión de la libertad:
(a) Libre albedrío o libertad inicial, que permite a las personas, definir entre diversas
opciones. Ella se expresaría, por ejemplo, en la libertad de locomoción o movimiento, en la
libertad de expresión, en la libertad para adquirir bienes, en la libertad para trabajar, o
desarrollar todo tipo de actividades económicas lícitas, etc.
La libertad que postula nuestra Carta Fundamental se extiende desde su conexión directa
con la existencia humana, a los más diversos aspectos de la vida humana: política, cultural,
económica, etc. No obstante aquello, la libertad no ha de entenderse como el “hacer lo que se
quiera”, sino hacer aquello que se pueda hacer, de acuerdo a lo que permite el ordenamiento
jurídico. De alguna manera, esta concepción es consecuencia del pensamiento de autores clásicos
como Cicerón o Montesquieu. En efecto, para Cicerón, cuanto más esté sometido a las leyes más
libres es el Hombre; pero así será cuando las leyes sean iguales para todos, cuando se apliquen
igualmente a todos. Para Montesquieu, en tanto, la Libertad “es el derecho de hacer lo que las leyes
permitan; y si un ciudadano pudiera hacer lo que las leyes prohíben, no tendría más libertad, porque
280
los demás tendrían el mismo poder”. Así, finalmente, sólo se es libre, cuando respetando el marco
jurídico que regula a la sociedad, las personas pueden realizar la mayor cantidad de cosas que dicho
ordenamiento permite. Nadie es libre para infringir la ley. Si así fuere, todos perderíamos libertad,
cual Estado de Naturaleza en Hobbes.
La libertad constitucional, finalmente, no es una autonomía infinita, sino que restringida por
los valores constitucionales, por el respeto a los demás, y por supuesto, por la ley. La Constitución
hace continua referencia a la Libertad de las personas.
Fuera del art. 19 sobre garantías constitucionales, podemos encontrar al menos las
siguientes normas que se refieren a la libertad:
- Art. 1° inciso 1°: “Las personas nacen libres e iguales en dignidad y derechos”. Se trata de
una libertad ab initio, o sea, se tiene por el hecho de ser persona, sin que sea necesario un
trámite o exigencia adicional.
- Art. 1° inciso tercero: “El Estado reconoce y ampara a los grupos intermedios a través de los
cuales se organiza y estructura la sociedad y les garantiza la adecuada autonomía para
cumplir sus propios fines específicos”. Según los autores, en este precepto se consagra el
principio constitucional de la Subsidiariedad, que consiste en que el Estado no puede
intervenir en todas aquellas actividades que los privados puedan realizar por sí mismos
(subsidiariedad negativa), y que, en cambio debe actuar desarrollando todas aquellas
actividades que siendo socialmente necesarias, no pueden realizar los privados
(subsidiariedad positiva). La subsidiariedad es una expresión notoria de la libertad humana,
al impedir que el Estado intervenga indebidamente en las actividades que para los
particulares, les son propias. Esta subsidiariedad se manifiesta a su vez, en diferentes
garantías constitucionales, según lo hemos visto y veremos en este curso.
- Art. 5° inciso primero y 13 inciso segundo. El reconocimiento del ejercicio de la soberanía
por parte del pueblo (conjunto de ciudadanos), y del derecho a sufragio para los ciudadanos,
es también una manifestación de la libertad política.
- Por su parte, en las garantías constitucionales consagradas en el art. 19, podemos destacar
las siguientes manifestaciones de la Libertad de las Personas:
- Art. 19 N°2: A propósito de la Igualdad ante la Ley, el Constituyente estableció que “en Chile
no hay esclavos y el que pise su territorio queda libre”. La proscripción de la esclavitud,
además de ser una expresión de la inexistencia de clases y personas privilegiadas o
jurídicamente desmejoradas, también es una consagración evidente de la protección de la
libertad de los seres humanos.
- Art. 19 N° 6: La libertad de conciencia y culto.
- Art. 19 N° 7: La libertad personal y la seguridad individual, derecho que además cuenta con
una garantía específica, como es la acción constitucional de amparo, del art. 20 de la Carta
Fundamental.
- Art. 19 N°9: En su inciso segundo, dispone que el acceso a las acciones de promoción,
protección y recuperación de la salud y rehabilitación debe ser igualitario y, además libre.
En tanto, el inciso final establece que las personas tendrán derecho a elegir el sistema de
salud, sea éste estatal o privado.
281
- Art. 19 N° 11: Consagra la Libertad de Enseñanza, y también establece en su inciso cuarto,
que los padres tienen el derecho de escoger el establecimiento de enseñanza para sus hijos,
lo cual es manifestación de la libertad de las familias por decidir el lugar donde pretenden
educar a sus niños.
- Art. 19 N° 12: La libertad de expresión.
- Art. 19 N° 13: Libertad de reunión sin permiso previo y sin armas.
- Art. 19 N° 14: Derecho de petición (libertad de hacer presentaciones ante la autoridad).
- Art. 19 N° 15: Libertad de asociación sin permiso previo.
- Art. 19 N° 16: Se garantiza la libertad de trabajo, esto es, de decidir libremente en qué se
pretende desarrollar la fuerza laboral de una persona, así como de decidir a quién se desea
contratar.
- Art. 19 N° 21: La libertad económica, esto es, el derecho a desarrollar cualquiera actividad
económica que sea lícita.
- Art. 19 N° 23: La libertad para adquirir toda clase de bienes, excepto aquellos que la
naturaleza ha hecho comunes a todos los hombres o que deban pertenecer a la Nación toda
y la ley lo declare así.
- Art. 19 N° 25: La libertad de crear y difundir las artes.
- En la presente Unidad, revisaremos algunas de estas libertades, las que llamaremos
“libertades básicas”, a saber: libertades de conciencia y culto, expresión, libertad personal
y derecho de petición.
➢ La Libertad de Conciencia
El primer nivel es el que nos permite reconocer en nuestro fuero interno que las
cosas “son”, que “están”, que están allí. También, se refiere a identificarnos a nosotros
mismos, y a lo que sucede en nuestro interior, como algo que existe, que “es”. Este primer
282
nivel no es, por tanto, la mera percepción por los sentidos de que algo existe, sino que se
refiere al procesamiento de la información que se recibe por los sentidos, a la imagen que
se forma en nuestro intelecto acerca de aquello que ya hemos captado. De allí que cuando
alguien conoce algo, se dice que “ha tomado conciencia” de que existe. A este primer nivel,
se le denomina “conciencia sensible”, o como dice Hegel “la certeza inmediata o de lo
inmediato”.
Posiblemente, en este primer nivel, un mismo hecho, objeto o noticia, ha sido visto
u oído por dos personas, pero no necesariamente las dos han percibido lo mismo, por lo
que la conciencia sensible puede operar de distinto modo en ambos casos. De la misma
forma, una expresión emitida por alguien puede ser percibida para algunos como algo muy
serio, para otros como una broma, o para otros ni siquiera serán capaces de entender lo
que se dijo. Todo ello es la conciencia sensible: representarse mentalmente lo que se ha
percibido ya sea del mundo externo, o interno, por los sentidos.
El segundo nivel en tanto, tendrá que ver con poder juzgar, calificar o evaluar lo que
ha sido percibido y conocido por la conciencia sensible. Aquí es donde se forma la idea de
lo que es bueno y de lo que es malo, de lo moral o de lo inmoral, de lo correcto o incorrecto.
Este segundo nivel es lo que se conoce como “conciencia moral o deliberativa”, y será lo
que permitirá conocer (intelectualmente) para algunos autores, sentir (emotivamente) para
otros autores, divisar (intuitivamente) para otros, o juzgar (prescriptivamente) las normas
morales, es decir, la precisa diferencia entre lo bueno y lo malo.
Muchas veces las diferencias de opinión entre dos personas tienen que ver con cómo
evalúan un mismo hecho en torno a si él es bueno o malo (conciencia moral), pero en
muchas ocasiones, las divergencias pasan simplemente porque lo que captó uno al conocer
el hecho no fue lo mismo que lo que captó el otro (conciencia sensible). En gran medida, la
forma como se ejerzan tanto la conciencia sensible o la conciencia moral va a depender de
cuál sea la religión o la filosofía de vida que persiga la persona, si es que efectivamente se
identifica con una religión o con una filosofía. De esta manera, los hombres se forman su
propio juicio acerca de lo que lo rodea, de su propio interior, y de la valoración de todo ello.
Toda esta labor de conciencia, en sus dos niveles implica un espacio inviolable, donde el
Estado no puede intervenir, ni tampoco puede impedir que toda esta reflexión y
movimiento del espíritu se produzca con plena libertad. Así, se permite a que todos los seres
humanos puedan efectivamente buscar la verdad, idealmente hasta alcanzarla.
Ahora bien, desde otro punto de vista ¿Es lo mismo la libertad de conciencia que la
libertad de pensamiento? ¿Es lo mismo la conciencia que el pensamiento?
283
Diremos que no es lo mismo conciencia que pensamiento, ni tampoco es lo mismo
libertad de conciencia y libertad de pensamiento. De hecho, los Tratados Internacionales
también hacen diferencias entre ambos derechos. Así, mientras el art. 13.1 de la
Convención Americana de Derechos Humanos o Pacto de San José de Costa Rica consagra
la “Libertad de Pensamiento”, el art. 12.1 del mismo Tratado consagra la “Libertad de
Conciencia”.
284
Este derecho a manifestar todas las creencias tiene dos dimensiones:
1. Libertad Religiosa Subjetiva, que se refiere al derecho para declarar o dar a conocer
públicamente las ideas personales relativas a las verdades relacionadas la divinidad. Incluye
también el derecho a expresar que no se cree en ninguna divinidad y también el derecho
para guardar silencio sobre esta materia.
2. Libertad Religiosa Objetiva, que se refiere al derecho de todas las personas de pertenecer
o no a una determinada comunidad de creyentes, es decir, pertenecer a una Iglesia.
Se vincula con la posibilidad de realizar los ritos y ceremonias litúrgicas con que se
tributa homenaje o adoración a lo que se considera divino o sagrado. En este sentido, la ley
Nº 19.638 que establece normas sobre la Constitución Jurídica de las Iglesias y
Organizaciones Religiosas, viene en configurar este derecho, estableciendo una serie de
garantías y principios, destacando lo dispuesto en su art. 6º:
285
e) Reunirse o manifestarse públicamente con fines religiosos y asociarse para
desarrollar comunitariamente sus actividades religiosas, de conformidad con el
ordenamiento jurídico general y con esta ley”.
➢ La Objeción de Conciencia
La libertad de conciencia no tiene que ver con excusarse de cumplir con un deber
adquirido voluntariamente, por ejemplo, en virtud de un contrato, sino que debe tratarse
de un deber impuesto por el Estado. Si entre ese deber y las concepciones éticas de una
persona, hay pugna, entonces ¿es posible eludir el cumplimiento del mismo, invocando sus
principios adquiridos en virtud de la libertad de conciencia?.
Pensemos por ejemplo en la persona que, teniendo una Religión que le impida
empuñar armas, sea obligado a hacer el servicio militar; o en el médico que creyendo que
el aborto es un pecado, sea obligado a practicarlo, en aquellos países en que non es
tipificado como delito; o en el funcionario que es forzado a trabajar extraordinariamente
un día sábado, en circunstancias que sus convicciones religiosas se lo impide.
286
de conciencia y que ingresa a nuestro ordenamiento por la vía del bloque de
constitucionalidad.60
- Una tercera alternativa, finalmente, es la que plantea el Sistema Americano de
Derechos Humanos. Según los órganos del sistema americano solo existirá objeción
de conciencia cuando ella sea expresamente reconocida por el ordenamiento
jurídico, por lo tanto, no se trata de un derecho intrínseco de la persona, sino que
queda sometido a lo que dispongan las leyes internas. Ello, al menos en lo relativo
al Servicio Militar Obligatorio, por cuanto de acuerdo al art. 6.3.b. de la Convención
Americana sobre Derechos Humanos, el Servicio Militar no es considerado trabajo
forzoso, ni tampoco el servicio nacional que “la ley establezca en lugar de aquél”.
Por lo tanto, si bien la Convención Americana acepta que una persona se excuse del
servicio militar, ello operará sólo cuando la ley sea quien ofrezca esta alternativa.61
60
“Sólo existe objeción de conciencia cuando estamos en presencia de un conflicto objetivo de conciencia,
vale decir, cuando hay un conflicto moral, que tiene su fundamento en postulados religiosos o ideológicos
conocidos, dicho derecho a la objeción de conciencia tiene límites, los cuales deben basarse en valores o
bienes constitucionalmente asegurados, los cuales no pueden desnaturalizar el contenido del derecho. Los
derechos fundamentales y sus respectivas limitaciones deben ser objeto de una interpretación finalista,
sistemática y acorde con la realidad social, considerando las respectivas consecuencias sociales y políticas. La
objeción de conciencia consiste en una pretensión a que una norma particular dispense a la persona obligada
del cumplimiento de un deber jurídico que en otra hipótesis le correspondería cumplir o que le exima de
responsabilidad jurídica por tal incumplimiento.
Dicho derecho requiere ser regulado, vale decir, requiere de un procedimiento para el ejercicio o goce del
derecho que se materializa en la exención del deber jurídico en virtud del conflicto moral acreditado. Dicha
regulación debe tener en consideración dicho derecho y los demás derechos, bienes y valores
constitucionales, buscando siempre una optimización de cada uno y de todos ellos, sin afectar su contenido
esencial, dentro de una interpretación finalista, unitaria, sistemática y de concordancia práctica de todos y
cada uno de los preceptos constitucionales.
En tal sentido, si bien corresponde al legislador configurar el derecho a la objeción de conciencia, no puede
afectar su contenido básico que le permite ser reconocible en cuanto tal, como es la facultad al
incumplimiento de deberes de derecho público que implican una actuación directa de la persona, ámbito que
no podría ser desconocido ni limitado por el legislador. Ello lleva a precisar que si bien una ley que establece
el deber objetado es obviamente constitucional como hipótesis general, debiendo siempre el operador
jurídico interpretarla de conformidad con la Constitución, en todo caso, el acto de aplicación de ella a un
objetor de conciencia es inconstitucional, pudiendo ser recurrido tal acto de aplicación de la ley a través de la
inaplicabilidad por inconstitucionalidad ante el Tribunal Constitucional. Asimismo, un tribunal ordinario en
caso de duda sobre la aplicación constitucional o no de la ley, puede planear también la inaplicabilidad por
inconstitucionalidad al Tribunal Constitucional.
En el derecho comparado hay un reconocimiento explícito de la objeción de conciencia y su regulación jurídica
frente al servicio militar obligatorio en virtud de la objeción de uso de la violencia, a los tratamientos de salud
obligatorios, al trabajo de días sábados por motivos religiosos, la objeción de conciencia a determinadas
prestaciones médicas (aborto), objeciones a prestar juramento, entre otras.
La objeción de conciencia no puede confundirse con la desobediencia civil, ya que esta última se dirige contra
una institución o una política y no contra un deber concreto y actual. Asimismo, la desobediencia civil implica
comportamientos activos de llamada de atención de la opinión pública de incumplimiento de prohibiciones
establecidas por el ordenamiento jurídico, siendo generalmente de carácter colectivo y no individual.”
61
La Comisión Americana de Derechos Humanos ha dicho: “En los países que no prevén la condición de objetor
de conciencia en su legislación, los órganos internacionales de derechos humanos han concluido que no ha
habido violación del derecho a la libertad de pensamiento, conciencia o religión. El sistema europeo se ha
287
➢ Limitaciones al derecho (inciso primero)
- Las buenas costumbres, sería “un concepto más restringido, ya que dice relación con
la moralidad pública en materia sexual”
negado a reconocer un derecho a la condición de objetor de conciencia dentro del contexto más amplio del
derecho a la libertad de pensamiento, conciencia y religión (artículo 9) debido a la referencia explícita a los
“objetores de conciencia” en el artículo que exceptúa al servicio militar o al servicio sustitutivo de la definición
de trabajo forzado o compulsivo (artículo 4(3) de la Convención Europea). Análogamente, el Comité de
Derechos Humanos de las Naciones Unidas se ha negado a reconocer un derecho a la condición de objetor de
conciencia en los países que no reconocen dicha condición, dentro del derecho a la libertad de conciencia
(artículo 18), debido a la referencia explícita a los “objetores de conciencia” en el artículo 8, que prohíbe el
trabajo forzado o compulsivo, en los “países en que los objetores de conciencia son reconocidos”, dejando,
también en este caso, la puerta abierta para que el Estado opte o no por reconocer la condición de objetor de
conciencia. El Comité de Derechos Humanos de la ONU ha reconocido el derecho a la condición de objetor de
conciencia como derivado del derecho a la libertad de conciencia en los países que han reconocido el derecho
en su legislación, pero ha dejado en manos de las autoridades nacionales la determinación de si debe
otorgarse o no a una persona la condición de objetor de conciencia, pese a la redacción del Comentario
General 22, que establece que “no habrá diferenciación entre los objetores de conciencia sobre la base del
carácter de sus creencias particulares”. La Comisión no ve razón alguna para apartarse de esta jurisprudencia
coherente y constante de los órganos internacionales de derechos humanos, que deriva de una interpretación
con sentido común del significado claro y normal del texto de los respectivos instrumentos. La Comisión lee
el artículo 12 (el derecho a la libertad de conciencia) conjuntamente con el artículo 6(3)(b) de la Convención
Americana interpretando que reconocen expresamente el derecho a la condición de objetor de conciencia en
los países en que dicha condición está reconocida en su legislación interna. En Chile, la condición de objetor
de conciencia no está reconocida en las leyes nacionales, por lo cual el Estado argumenta convincentemente
que no está obligado a otorgarla, dado que el artículo 12 de la Convención autoriza expresamente al Estado a
limitar el ámbito del derecho por razones de seguridad nacional, habiendo así, por tanto, procedido”. Cristián
Daniel Sahli Vera y otros v. Chile, Caso 12.219, Informe No. 43/05, Inter-Am. C.H.R., OEA/Ser.L/V/II.124 Doc.
7 (2005).
62
“La Libertad Religiosa en la Constitución chilena de 1980”, apunte para la cátedra “Acción de Protección
II”, Programa de Magíster en Derecho Constitucional, Universidad de Talca.
288
- En tanto que el orden público, por aplicación de la Jurisprudencia de los Tribunales,
debiera ser entendido como “la situación de normalidad y armonía existente entre
todos los elementos de un Estado, conseguida gracias al respeto cabal de su
legislación y, en especial, de los derechos esenciales de los ciudadanos”. Vale decir,
según el propio PRECHT, la noción de orden público excede al mero “orden y
tranquilidad en las calles”.
Los incisos siguientes establecen tres principios básicos en relación con el régimen
patrimonial de las Iglesias:
(a) Las confesiones podrán erigir y conservar templos y sus dependencias bajo las
condiciones de seguridad e higiene fijadas por las leyes y ordenanzas. Las confesiones
religiosas corresponden a las entidades religiosas, sean o no católicas o cristianas. Tal como
hemos visto, esta norma es doblemente excepcional: primero, porque consagra un derecho
constitucional a una persona jurídica; y segundo, porque se trata de un derecho que podría
ser restringido por una norma administrativo (las ordenanzas).
(b) Las iglesias, confesiones e instituciones religiosas de cualquier culto tendrán los
derechos que otorgan y reconocen, con respecto a los bienes, las leyes actualmente en
vigor. Esta norma tiene que ver con el derecho que tienen estas entidades para mantener
los bienes, muebles e inmuebles que le pertenecían al momento de la dictación de la
Constitución de 1980. Respecto de los bienes futuros, igualmente están protegidos por las
garantías generales relativas a la propiedad (art. 19 Numerales 23, 24 y 25)
➢ Garantías Judiciales
289
III. Libertad Personal y Seguridad Individual
➢ Advertencia previa
➢ Derechos protegidos
290
➢ Libertad Personal
Se encuentra consagrada en el artículo 19 Nº 7, letra (a): “Toda persona tiene
derecho de residir y permanecer en cualquier lugar de la República, trasladarse de uno a
otro y entrar y salir de su territorio”.
La libertad de movimiento nos otorga la faz positiva del derecho, pero también nos
otorga una libertad negativa, la cual es el derecho para no moverse.
Por su parte, y a continuación de lo anterior, la misma norma establece las dos clases
de restricciones o limitaciones a este derecho, ya que éste sólo podrá ejercerse: “a
condición de que se guarden las normas establecidas en la ley” y “salvo siempre el perjuicio
de terceros”.
➢ Seguridad Individual
La Seguridad Individual si bien es un derecho autónomo que tiene valor por si mismo
también puede ser entendido como un mecanismo de protección de la libertad personal.
291
En principio, la seguridad individual está representada por las garantías establecidas
en las letras (b) a (i) del numeral 7º del artículo 19 de la Constitución Política. Decimos “en
principio” porque en estricto rigor no todas estas garantías se refieren a la protección de la
libertad de las personas, y muchas de ellas se vinculan más bien con el cumplimiento de
normas del debido proceso (como la de la letra “f”) o de garantía de la propiedad (letras “g”
y “h”).
292
plazo de 48 horas. El juez podrá ampliar este plazo, por resolución fundada hasta
por 5 días, o hasta por 10 días si se trata de un delito que la ley califique como
terrorista.
63
“Artículo 130.- Situación de flagrancia. Se entenderá que se encuentra en situación de flagrancia: a) El que
actualmente se encontrare cometiendo el delito; b) El que acabare de cometerlo; c) El que huyere del lugar
de comisión del delito y fuere designado por el ofendido u otra persona como autor o cómplice; d) El que, en
un tiempo inmediato a la perpetración de un delito, fuere encontrado con objetos procedentes de aquél o
con señales, en sí mismo o en sus vestidos, que permitieren sospechar su participación en él, o con las armas
o instrumentos que hubieren sido empleados para cometerlo, y e) El que las víctimas de un delito que
reclamen”.
293
Dejamos constancia que de acuerdo al art. 9.3. del Pacto Internacional de
Derechos Civiles y Políticos, "La prisión preventiva de las personas que hayan de ser
juzgadas no debe ser la regla general, pero su libertad podrá estar subordinada a
garantías que aseguren la comparecencia en el acto del juicio, o en cualquier otro
momento de las diligencias procesales, y en su caso, para la ejecución del fallo".
- Penas prohibidas: art. 19 Nº 7 letras “g” y “h”. Están prohibidas las siguientes penas:
confiscación de bienes (salvo respecto de asociaciones ilícitas); y pérdida de
derechos provisionales.
- Acción de indemnización en contra del Estado por error judicial: art. 19 Nº 7, letra i.
Esta acción la estudiaremos en su oportunidad.
➢ Garantías Judiciales
294
IV. Libertad de Enseñanza
➢ Derechos asegurados
(c) Derecho de los padres para escoger el establecimiento de enseñanza para sus hijos. Este
derecho se encuentra ligado íntimamente con el derecho preferente y el deber de educar a
los hijos (que revisaremos cuando estudiemos derecho a la educación), y con la importancia
de la familia para nuestra sociedad.
295
➢ Limitaciones a la Libertad de Enseñanza
De conformidad con los incisos segundo y tercero del art. 19 Nº 11, la Libertad de
enseñanza tiene las siguientes limitaciones:
- para todo tipo de enseñanza: la moral, las buenas costumbres, el orden público y la
seguridad nacional; y
- sólo para la enseñanza reconocida oficialmente (enseñanza “formal”): no podrá
orientarse a propagar tendencia político partidista alguna.
➢ Regulación
De acuerdo al inciso final del artículo 19 Nº 11, algunos aspectos de esta Libertad,
serán regulados por una Ley Orgánica Constitucional.
➢ Garantías Judiciales
V. Libertad de Expresión
➢ Derechos protegidos ´
La Constitución protege dos derechos diferentes, los cuales pueden ser encuadrados
dentro del concepto general de “Libertad de Expresión”, ellos son:
296
- La Libertad de emitir opinión (libertad de opinión)
- La Libertad de Información
Vale decir, se trata del derecho de dar a conocer nuestro parecer acerca de las cosas,
que al ser esencialmente un mensaje de carácter subjetivo, no debe de ser medido de
acuerdo a parámetros de veracidad.
297
➢ Libertad de información.
Existe censura previa cuando ella actúa en forma directa o indirecta. Es directa en
los casos en que se impide expresamente una determinada publicación u otra forma de
expresión.
298
No obstante todo lo anterior, debemos constatar que el art. 13.4 de la Convención
Americana de Derechos Humanos, dispone que los espectáculos públicos podrán estar
sometidos por ley a censura previa, con el objeto de regular el acceso a ellos para la
protección moral de la infancia y la adolescencia.
La Constitución establece que la ley establecerá los delitos y abusos que se cometan
en ejercicio de estas libertades, así como las responsabilidades que se originen. Esta ley será
de quórum calificado (Ley Nº 16.643 sobre abusos de publicidad, de 1967).
Lo relevante es destacar que siempre las responsabilidades que se originen deben
ser “ex-post” o “a posteriori”, ya que en caso existiría censura previa.
(a) La ley en ningún caso podrá establecer monopolio estatal sobre los medios de
comunicación social. Esta norma no prohíbe que el Estado sea dueño o administrador de un
medio de comunicación (así ocurre por ejemplo con Televisión Nacional, o La Nación) para
lo cual se deberá contar con una ley de quórum calificado (art. 19 Nº 21, inciso segundo
CPR), sino que lo que se prohíbe es que la ley establezca un monopolio sobre estos medios.
(b) Derecho de aclaración y réplica. Toda persona ofendida o injustamente aludida por
algún medio de comunicación social, tendrá derecho a que su declaración o rectificación
sea difundida por el mismo medio.
299
Esta declaración tendrá dos características:
(1) deberá ser gratuita; y
(2) se ajustará a las condiciones que determine la ley.
(c) Libertad de Prensa. Toda persona natural o jurídica tiene el derecho de fundar, editar y
mantener diarios, revistas y periódicos, en las condiciones que determine la ley.
No debemos olvidar que el texto original del inciso final de este numeral decía: ”la
ley establecerá un sistema de censura para la exhibición y publicidad de la producción
cinematográfica y fijará las normas generales que regirán la expresión pública de otras
actividades artísticas”
El año 2001, luego de la condena a Chile por el caso de “La Última Tentación de
Cristo”, impuesta por la Corte Interamericana de Derechos Humanos, nuestro país debió
reformar dicha norma, en los términos actuales (ley de reforma constitucional Nº 19.742).
Aun así, tal como vimos, la Convención Americana de Derechos Humanos, tolera que ciertos
espectáculos públicos estén sometidos por ley a censura previa, con el objeto de regular el
acceso a ellos para la protección moral de la infancia y la adolescencia (art. 13.4)
➢ Garantías Judiciales
300
VI. Derecho de Petición
➢ Delimitación
El derecho de petición consiste en la libertad que tiene toda persona de hacer sus
presentaciones y solicitudes a la autoridad (19 Nº 14). Para muchos, incluiría también el derecho a
presentar acciones ante los Tribunales, o “derecho al acceso a la jurisdicción”.
➢ Limitaciones
➢ Garantías judiciales
Ello es bastante discutible, puesto que no es de aquellas garantías que puedan exigir un gran
desembolso fiscal, por lo que no se puede aplicar la explicación que se daba respecto de otros
derechos, tales como el derecho a la protección de la salud o el derecho de petición.
(a) la reunión debe ser pacífica, por lo tanto, debe ser tranquila. No lo será, por el contrario,
cuando sea violenta, cuando pueda potencialmente producir violencia, o cuando cause
disturbios a la población;
(b) la reunión deberá ser sin armas; justamente, para evitar cualquier germen de violencia.
302
estudiantes, etc.) y que se cumplan determinados requisitos establecidos por ley. El
derecho de asamblea, por tanto, significa una restricción importante al derecho de
propiedad, en los ordenamientos que así lo consagran; y
(d) las reuniones en lugares de uso público, como plazas y calles, se regirán por las
disposiciones generales de policía. Como lo mencionamos en su oportunidad, ésta se trata
de una de las escasas ocasiones en que la Constitución faculta a las autoridades
administrativas para imponer restricciones a derechos fundamentales.
➢ Garantías Judiciales
303
VIII. Libertad de Asociación
➢ Precisiones conceptuales
La libertad de asociación se encuentra asegurada en el art. 19 Nº 15 de la
Constitución Política, para cuyo estudio, debemos realizar ciertas precisiones:
Antes del análisis de este derecho, debe distinguirse éste con la Libertad de Reunión,
ya estudiada.
304
La libertad de asociación comprende tanto la libertad para crear asociaciones, como
la libertad para permanecer y para desafiliarse de ellas.
Además, de acuerdo al inciso tercero del art. 19 Nº 15, nadie puede ser obligado a
pertenecer a una asociación, lo cual tiene importantes efectos prácticos, por ejemplo, en
materia sindical o gremial, puesto que cada trabajador o profesional tiene la facultad de
decidir si integra o no el respectivo conglomerado.
Por último, el inciso segundo de este numeral, establece que para gozar de
personalidad jurídica, las asociaciones deberán constituirse conforme a la ley. De ello,
además, se deduce que podrá haber asociaciones con o sin personalidad jurídica, pero si
desean tenerla, deberán cumplirse con los requisitos legales.
(b) Limitaciones a la Libertad de Asociación
Esta norma, además, debemos concordarla con la del artículo 19 Nº 7, letra g), la
cual establece que sólo a las asociaciones ilícitas podrán imponerse la pena de confiscación
de bienes.
305
(b) Principios específicos en relación con los Partidos Políticos
b.1. Los partidos políticos no podrán participar en actividades ajenas a las que le son
propias.
b.5. Los estatutos de los partidos políticos deberán asegurar una efectiva
democracia interna.
b.7. Las demás materias serán reguladas por ley orgánica constitucional (Ley Nº
18.603)
b.8. Se sancionarán los partidos y demás organizaciones que vulneren las normas
anteriores, pudiendo establecerse incluso por la LOC respectiva, la disolución del
partido político.
306
➢ El Pluralismo Político
La Constitución “garantiza el pluralismo político” (art. 19 Nº 15, inciso sexto). Vale
decir, la Carta fomenta que existan tendencias, opiniones o posiciones políticas, y que ellas
se manifiesten libremente, por cuanto ellas resultan indispensables para un Estado
Democrático de Derecho.
Esta norma viene a ser consecuencia de la establecida en el artículo 4º de la Carta
Fundamental que establece que Chile es una república democrática, toda vez que no
podemos entender una democracia sin un libre juego de ideas y de fuerzas sociales.
Como consecuencia de ello, los incisos siguientes establecen una serie de sanciones
específicas tanto a los grupos como a las personas que incurran en conductas que atenten
en contra de este valor.
Los grupos serán declarados inconstitucionales, mientras que las personas naturales
no podrán optar a cargos públicos (o dejarán los que estuvieren ejerciendo), por un plazo
de cinco años.
El órgano competente para conocer estos asuntos y sancionar es el Tribunal
Constitucional (art. 93 Nº 10 CPR).
➢ Garantías Judiciales
La Libertad de Asociación se halla garantizada por la acción constitucional de protección
regulada en el artículo 20 de la Carta Fundamental.
307
XIV UNIDAD: DERECHOS ECONOMICOS SOCIALES Y CULTURALES
I. Introducción
En esa lógica, podríamos señalar que los tres pilares básicos a partir de los cuales se
construye el Estado de Derecho son: el principio de legalidad o juridicidad; el principio de
supremacía constitucional y fuerza vinculante de la Constitución; y el principio de
responsabilidad. Estas tres grandes ramas del Estado de Derecho tradicional se encuentran
hoy consagradas en los artículos 6 y 7 de la Carta Fundamental.
Sin embargo, la noción del Estado de Derecho no ha sido algo que haya surgido
espontáneamente, sino que ha sido fruto de una larga evolución doctrinaria, donde
podemos reconocer diferentes hitos, a saber:
64
Al respecto, ver: ALDUNATE LIZANA, EDUARDO (2008): “Derechos Fundamentales”, Editorial Legal Publishing,
Santiago de Chile. pp. 63-76.
308
sostenía que el Estado de Derecho, era un Estado gobernado por la razón (“Estado de la
Razón” o “Estado del entendimiento”).
El Estado de Derecho, por lo tanto, era aquél que está regulado por la razón humana,
expresada ésta en la ley.
Este mismo concepto, sin embargo, vive una suerte de retroceso cuando la noción
de un Estado apegado a normas racionales, pierde fuerza, y comienza a construirse la idea
de un Estado de Derecho sometido más que a normas racionales, sino que a normas que se
hayan originado democráticamente. A cambio de ello, se promueve la idea de un Estado
Formal de Derecho, vale decir, que se reduce al mero apego y cumplimiento de la ley (como
obra emanada del debate democrático).
Por cierto que este tránsito del Estado de Derecho desde su perspectiva racional a
una positivista, genera una mayor desprotección para las personas, quienes, aun cuando
tienen la garantía de que sus autoridades deberán comportarse de acuerdo a lo que la ley
prescribe, nada se dice respecto a los límites que debe tener el legislador a la hora de fijar
dicho marco normativo.
A pesar de esto, se gana en cuanto a la legitimidad de las normas legales puesto que
ellas siempre serán dictadas por órganos democráticos y mediante procesos deliberativos
que en principio, asegurarán la participación de los diversos sectores sociales y sentimientos
del pueblo.
309
Además, se privilegia la seguridad y certeza jurídica, ya que siempre será más simple
conocer cuáles son las leyes que emanen del Parlamento (cuestión que no requiere
evaluación alguna) que definir cuáles leyes son apegadas a la razón y cuáles no (aspecto que
sí va a requerir examen de racionalidad).
310
El Estado Social de Derecho nace como una reacción a la situación de inequidad
social que se produce bajo un sistema liberal de configuración política. El liberalismo –que
cree en la igualdad formal ante la ley-, no permite resolver los problemas de injusticia que
se originan cuando determinados grupos de la población no pueden acceder a la
satisfacción de sus necesidades más básicas.
En este contexto, no bastará cumplir con la igualdad formal ante la ley, sino que se
requerirá fundamentalmente de una igualdad real o material, que se expresará más que
por las declaraciones normativas, por la ejecución de acciones concretas en beneficio de los
sujetos.
311
En Sudamérica, destacamos el art. 1º de la Constitución colombiana que indica que:
“Colombia es un Estado social de derecho, organizado en forma de República unitaria,
descentralizada, con autonomía de sus entidades territoriales, democrática, participativa y
pluralista, fundada en el respeto de la dignidad humana, en el trabajo y la solidaridad de las
personas que la integran y en la prevalencia del interés general”.
Con el tiempo, los principios inspiradores del Estado social de Derecho se han ido
extendiendo a casi la totalidad de los Estados del mundo, constituyéndose como una
verdadera exigencia que se enmarca dentro de la protección de la vida digna de todos los
ciudadanos.
➢ Concepto
Para RODOLFO ARANGO “lo que distingue a los derechos sociales fundamentales de
otros derechos fundamentales (differentia specifica) es que son ‘derechos de prestación en
su sentido estrecho’, es decir, derechos generales positivos a acciones fácticas del Estado”65
65
ARANGO RIVADENEIRA, RODOLFO (2005): “El concepto de derechos sociales fundamentales”, Legis Editores,
Bogotá, p. 37.
66
NOGUEIRA ALCALÁ, HUMBERTO (2009): “Derechos Fundamentales y garantías constitucionales”, Tomo III, p. 17.
312
Por lo mismo, la alternativa de definir los DESC sólo a la luz del carácter prestacional
o asistencial es insuficiente. Parece, por el contrario, más adecuado, conceptuarlo a partir
de los fundamentos en los cuales se sustenta.
En esta misma idea, nos sentimos más cercanos a la definición entregada por Araceli
SANDOVAL TERÁN, para quien los DESC no quedan sólo delineados a partir de la irrogación
presupuestaria, sino que en términos más amplios, pero igualmente precisos, los concibe
como “aquellos derechos humanos que posibilitan a la persona y a su familia gozar de un
nivel de vida adecuado”. La autora continua diciendo: “el término “adecuado” implica el
respeto a los aspectos de diversidad cultural, geográfica, medio ambiental, etc. Podemos
identificar nuestros derechos humanos económicos, sociales y culturales en la vida
cotidiana a partir de la ubicación de aquellas condiciones fundamentales para la satisfacción
de nuestras necesidades básicas. Tales condiciones fundamentales “son un bien común, un
bien público” y contribuyen a la plena realización del ser humano conforme a su dignidad
inherente, entonces tienen la dimensión de derechos humanos”.67
➢ Clasificación
67
SANDOVAL TERÁN, ARACELI (2001): “Los Derechos económicos, sociales y culturales”. Asociación
latinoamericana de organizaciones de promoción ALOP, México D.F., p. 15
313
➢ Características
La justicia social, finalmente, parece ser un principio que reúne los dos anteriores, y
se relaciona con la protección de los sujetos más débiles, y con la erradicación de la pobreza
y del sufrimiento humano causado por las desigualdades dentro de una comunidad.
c) Son, por regla general, derechos de segunda generación. Son derechos que, en su gran
mayoría, aparecen con posterioridad a los derechos civiles y políticos. Una dificultad de esta
denominación es que, en estricto rigor no todos los derechos civiles aparecen antes que los
DESC. En efecto, si revisamos por ejemplo la consagración del derecho a la vida (derecho
civil, por excelencia) es históricamente bastante posterior que la del derecho al trabajo. Por
lo mismo, hacemos mención a esta característica en términos de “regla general”.
314
mencionamos que esta característica opera por regla general, ya que como vimos, hay
importantes excepciones.
e) Por regla general, su total eficacia queda supeditada a las capacidades económicas del
Estado. Sobre este interesante punto, el Pacto Internacional de Derechos Económicos,
Sociales y Culturales establece en su artículo 1.1. “Cada uno de los Estados Partes en el
presente Pacto se compromete a adoptar medidas, tanto por separado como mediante la
asistencia y la cooperación internacionales, especialmente económicas y técnicas, hasta el
máximo de los recursos de que disponga, para lograr progresivamente, por todos los medios
apropiados, inclusive en particular la adopción de medidas legislativas, la plena efectividad
de los derechos aquí reconocidos”. En el mismo sentido, el Protocolo adicional a la
Convención Americana de Derechos Humanos, o Protocolo de San Salvador dispone en su
art. 1° que: “Los Estados partes en el presente Protocolo Adicional a la Convención
Americana sobre Derechos Humanos se comprometen a adoptar las medidas necesarias
tanto de orden interno como mediante la cooperación entre los Estados, especialmente
económica y técnica, hasta el máximo de los recursos disponibles y tomando en cuenta su
grado de desarrollo, a fin de lograr progresivamente, y de conformidad con la legislación
interna, la plena efectividad de los derechos que se reconocen en el presente Protocolo”.
De esta forma, aparentemente, los DESC implicarían una obligación de medio o de
conducta, vale decir, un deber que satisfaría simplemente por el máximo esfuerzo de los
Estados en orden a extender los beneficios sociales a todos los individuos, pero en ningún
caso sería exigible la efectividad real de todos y cada uno de estos derechos, por cuanto no
es posible hacerlo con países que no cuentan con los recursos suficientes como para
hacerlo. De alguna manera, este principio quedó reflejado en el fallo 77/1985 del Tribunal
Constitucional español que estableció “el legislador se encuentra ante la necesidad de
conjugar [los] diversos valores y mandatos con la insoslayable limitación de los recursos
disponibles”.
315
sentido un menoscabo o cercenamiento del núcleo esencial de aquel derecho sustantivo a
la protección a los derechos o al derecho a la tutela judicial efectiva”.68
g) Son derechos que cuentan con una importante protección internacional. En específico,
son especialmente relevantes el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y
Culturales de las Naciones Unidas (año 1966) y el Protocolo adicional a la Convención
Americana de Derechos Humanos, o Protocolo de San Salvador (año 1988), sin perjuicio de
otras normas internacionales específicas en el área de la salud, del trabajo o de la
educación.
h) Son derechos que requieren de un alto rol del legislador. Efectivamente se trata de
derechos que quedan normalmente enunciados en las Constituciones o Tratados
Internacionales, pero que deben ser configurados a nivel legal. Ello, por cuanto, dependen
de políticas públicas, de planes de acción y de medidas concretas que ha de adoptar el
Estado con el objeto de asegurar el efectivo acceso de las personas a los bienes básicos. Los
DESC dependen, pues y en buena medida, de criterios de mérito y oportunidad que debe
pesar y analizar la ley. Será ésta la que deberá fijar el cómo y el cuánto de la protección, sin
olvidarse sin embargo, que se trata de derechos consagrados constitucionalmente, y que
por lo mismo, lo someten y lo limitan, por lo que su protección no es una mera facultad del
legislador, sino que un deber, donde sólo tendrá libertad para fijar el modo de protección,
pero no para excusarse de proteger.
Para una primera parte de la doctrina, en rigor, aquello que algunos llaman
“Derechos económicos, sociales y culturales” no son en verdad derechos. Así por ejemplo,
en el ámbito nacional JOSÉ IGNACIO MARTÍNEZ dirá que “no son verdaderos derechos en
sentido estricto”, y ello por cuanto en rigor, no envuelven una prestación concreta que
pueda exigirse a sujeto alguno. Para él, estos derechos “tendrán un contenido cierto y
determinado cuando el legislador se los dé. Sólo en ese momento se sabrá a ciencia cierta
68
En “Acciones Constitucionales de amparo y protección”, Editorial U. de Talca.
316
la magnitud de las prestaciones en qué consisten, que estarán determinadas por las
posibilidades económicas del momento. A lo anterior se suma el hecho de que el deber del
legislador de desarrollar y dar contenido a estos derechos es una obligación meramente
potestativa del sujeto obligado. Por todas estas razones, parece que de poco sirve que esta
clase de derechos estén tutelados por garantías jurisdiccionales (…) Mientras no exista la
ley que determine su contenido concreto, los jueces poco o nada pueden hacer. Y en caso
de intervenir invadirían competencias propias del poder político, que es el llamado a dar un
contenido cierto y jurídicamente determinable al programa político en que los derechos
sociales prestacionales consisten”.69
De esta manera, para cierta parte de la doctrina, los DESC no son más que normas
de carácter programático, que reflejan aspiraciones o exigencias sociales, pero en ningún
caso pueden identificarse como derechos subjetivos en sentido estricto.71
Sin embargo, la tendencia mayoritaria se dirige por una vía exactamente inversa.
En efecto, la gran mayoría de los autores en esta materia trabajan bajo la convicción
de que los derechos económicos, sociales y culturales son efectivamente derechos.
Posiblemente el autor que más destaca en esta línea es el alemán Robert Alexy, y los
identifica como aquellos que el titular posee frente al Estado y que de contar con los medios
financieros necesarios los obtendría de otros particulares. Para él, lo que llama “los
derechos sociales fundamentales”, estarían formados tanto por los garantizados
expresamente por la Constitución, como los que ingresan por vía interpretativa.49
69
MARTINEZ ESTAY, JOSÉ IGNACIO (2006): “Los derechos sociales”, capítulo escrito para el libro “Teoría
Constitucional” de Antonio Carlos Pereira Menaut, Editorial LexisNexis, p. 299
70
ATRIA LAMAITRE, FERNANDO (2004): “¿Existen derechos sociales?” en Discusiones, DOXA, N° 4, Alicante.
71
Se puede ver también la posición de JAIME GUZMÁN en este mismo sentido, en sus apuntes de clases de
Derecho Político, editados por la Universidad Católica. p. 148.
317
Por su parte, el Tribunal Constitucional chileno en el Rol 976 de 2008 (Fallo “Isapres”)
ha dicho entre otras cosas que: “la amplia mayoría de la doctrina nacional y extranjera
reconoce que los derechos sociales, llamados también derechos de prestación o de la
segunda generación, son tales y no simples declamaciones o meras expectativas, cuya
materialización efectiva quede suspendida hasta que las disponibilidades presupuestarias
del Estado puedan llevarlos a la práctica”, y que “la naturaleza jurídica de los derechos
sociales en el Estado de Derecho Contemporáneo se halla abundante y certeramente
configurada”
Esta pregunta tiene que ver con si los derechos económicos, sociales y culturales
pueden (o no) ser protegidos mediante instancias o herramientas judiciales.
Por cierto que, en gran medida esta cuestión depende de si el autor cree (o no) en la
existencia de los DESC como derechos, pero en rigor constituye un cuestionamiento
diferente.
2.1. La tesis de la no justiciabilidad de los DESC. Según esta postura, los problemas que
surgen por la aplicación de esta clase de derechos no debieran ser resueltos en sede judicial.
Los argumentos principales que se dan para esta tendencia pasa por entender que los DESC
sólo son aspiraciones políticas y no derechos en sentido estricto.
Además, se entiende que como las decisiones pasan normalmente por el diseño de
políticas públicas, en estricto rigor debieran ser resueltas en niveles políticos democráticos,
y no por jueces. Sobre este punto, se habla de lo peligroso que podría resultar “la
318
judicialización de las políticas públicas” y la invasión de los jueces en atribuciones que
debieran quedar supeditadas a los órganos ejecutivos y legislativos.72
2.2. La tesis de la plena efectividad de los DESC. Esta segunda tesis se logra por aplicación
de principalmente dos principios: el primero, es el de la indivisibilidad de la dignidad
humana, el segundo, del derecho a la tutela efectiva de los derechos.
Según el primero de los principios, todos los derechos son una expresión de la
dignidad de la persona, y por lo mismo, deben ser protegidos de la misma manera. En caso
contrario, una zona de la dignidad se vería afectada, lo cual finalmente redunda en un daño
a todo el ser humano.
Por aplicación de ambos principios, no sería posible dejar algún tipo de derechos,
sin protección judicial, ya que eso significaría relegarlo a un derecho de segunda categoría,
sin aplicación práctica. Ello, naturalmente, no obsta a que el juez al momento de resolver
estos recursos, tenga que necesariamente considerar los elementos presupuestarios (que
criticáramos respecto, por ejemplo respecto del derecho a la vida, pero que aquí son
justificables, por la naturaleza de estos derechos), o que bajo una lógica de deferencia
razonada hacia los órganos políticos, comprenda que hay materias de mérito específicas
que él no podrá resolver, sino que corresponde que soberanamente, las determinen las
instancias democráticas respectivas.
72
Interesante en esta línea es el artículo de SOTO VELASCO, SEBASTIÁN, “Una Mirada a los Derechos Sociales y al
Rol de los Jueces”, en Sentencias Destacas 2008. Una Mirada desde la Perspectiva de las Políticas Públicas,
Libertad y Desarrollo 2009.
319
2.3. La tesis de la tutela indirecta de los DESC73. Esta tesis no plantea una situación ideal, no
propone un modelo de defensa de los DESC, sino que más bien muestra una “salida
alternativa” a todos aquellos casos donde los ordenamientos jurídicos no aceptan que los
DESC sean amparados por acciones judiciales específicas.
Esta tesis plantea que, cuando se da dicha hipótesis, es posible obtener igualmente
la defensa judicial de tales derechos, por conexión o incorporación de ellos, en otros
derechos que sí aceptan amparo judicial.
O sea, los actores procesales invocan otro derecho, que sí está protegido por
acciones judiciales, para obtener por vía indirecta el pronunciamiento de un Tribunal que
los defienda.
a. El derecho a la Igualdad. Este derecho exige generar políticas o medidas que impida que
sobre ciertas personas o grupos de personas, exista un tratamiento discriminatorio o
arbitrario. De este modo, cuando alguna persona no tenga acceso a los bienes básicos
protegidos por los DESC, en circunstancias que otros sí podrían acceder a ellos, entonces,
habría una vulneración a la igualdad ante la ley, o a la igualdad en el trato que debe dar el
Estado a sus habitantes.
c. El derecho de propiedad. En general, los tribunales han desechado la idea de que exista
propiedad o dominio sobre los derechos fundamentales, por lo mismo, han estado
contestes en que no se afecta el derecho de propiedad cuando un DESC es vulnerado. Sin
embargo, en muchos casos, la vulneración de estos DESC derivan de un desconocimiento
de derechos personales que brotan de contratos válidamente celebrados. En tales
condiciones, vulnerar los derechos en esa hipótesis, implica privar a una persona del
73
Es recomendable revisar, aunque desde una óptica de análisis a la luz del modelo español, el artículo de
TOMÁS JORDÁN “La tutela indirecta de los derechos sociales en la jurisprudencia constitucional española”, en
Revista Nomos de la Universidad de Viña del Mar, N°, año 2008.
320
ejercicio de los mencionados derechos personales, los cuales sí están protegidos,
indudablemente, por el recurso de protección. Es el caso, por ejemplo, del desconocimiento
de los derechos contractuales que emanan de los contratos de afiliación a una ISAPRE, o los
contratos de matrícula con un establecimiento educacional.
3.- ¿Quiénes son los titulares de los DESC? (El problema del Sujeto activo)
Si estimamos que estos derechos son vinculaciones con la dignidad, tales diferencias
no podrían realizarse, y en general, todas las personas quedarían sometidas a los mismos
riesgos de insuficiencia presupuestaria, sin discriminar por nacionalidad. Sin embargo, por
cierto que muchas veces aparecen voces disonantes, y tratan de implementarse criterios y
políticas más beneficiosos para los naturales de un país, dejando en el desmedro a los
extranjeros. La teoría pugna con este tipo de medidas, pero claramente es un inconveniente
que la práctica política enfrenta continuamente.
4.- ¿Quiénes son los sujetos obligados por los DESC? (El problema del sujeto pasivo de los
DESC)
321
violarlos); de protección (la adopción de medidas concretas que permitan la debida
efectividad de estos derechos, impidiendo que otros sujetos obstaculicen o priven a una
persona del ejercicio legítimo de estos derechos); de promoción (la toma de medidas
específicas dirigidas a permitir que los beneficios relacionados con estos derechos lleguen
a todas las personas, incurriendo en las prestaciones que el cumplimiento de estos deberes,
exige); y de garantía (no basta que los países consagren estos derechos, si no establecen
mecanismos concretos mediante los cuales, los particulares puedan exigir el cumplimiento
de los mismos, por lo que la garantía se convierte en las herramientas mediante las cuales,
las personas pueden obtener esta defensa).
Ahora, nos parece que la horizontalidad (discutida por algunos, debate que no
reproduciremos ahora, ya que fue tratado en capítulos anteriores) se da especialmente en
tres vertientes en relación con los particulares.
Una primera vía pasa por el hecho de que, en virtud del principio de subsidiariedad,
en muchos casos, el Estado permite que servicios que originalmente podría brindar él, sean
prestados por sujetos privados. De este modo, hoy las acciones de previsión, de salud o de
educación, por ejemplo, son desarrolladas por AFP e Isapres, por Clínicas privadas o por
colegios y universidades privadas. En estos casos, los prestadores particulares de estos
servicios, no sólo tienen el deber de cumplir los términos específicos de los contratos, sino
que también el contenido o núcleo esencial de cada uno de estos derechos. Por lo mismo,
estos derechos resultan ser un límite a la autonomía de la voluntad, o a la libertad
contractual, por cuanto la institución prestadora del servicio, que se encuentra en un plano
de superioridad respecto del beneficiario, no podrá vulnerar los derechos fundamentales
asociados a su prestación, incluso si ello significa la pérdida de eficacia de cláusulas o
contratos previamente celebrados con el usuario.
Una segunda vía consiste en el respeto que debe darse al interior de las relaciones
laborales, especialmente sensibles a este tipo de derechos. Derechos tales como la libertad
de trabajo y contratación, como el derecho de sindicalización, a negociar colectivamente o
a huelga, son derechos que son especialmente exigibles frente al empleador, y en muchos
casos también, a las organizaciones sindicales (por ejemplo cuando éstas tienden redes que
impiden que un trabajador se desafilie).
Y la tercera vía, nos parece que tiene que ver con la no obstaculización, con el deber
negativo de no impedir que una persona logre el acceso a los beneficios que proporcionan
los derechos económicos, sociales y culturales. En ese contexto, si bien un ciudadano común
no queda obligado a “educar a otro” (salvo cuando la relación sea entre padre e hijo), no es
menos cierto que todos tienen el deber de no impedir que otro legítimamente pueda
acceder a la educación, ya que es un derecho fundamental.
322
5.- Situación en Chile.
5.1. En relación con la existencia de estos derechos. No cabe duda que para nuestro
ordenamiento constitucional, los DESC existen plenamente como derechos fundamentales.
323
discriminación que no se base en la capacidad o idoneidad personal, sin perjuicio de que la
ley pueda exigir la nacionalidad chilena o límites de edad para determinados casos”.
5.4. En relación con los sujetos obligados por estos derechos. También nos sometemos a lo
indicado en clases anteriores, sobre el doble efecto, vertical y horizontal, de los derechos,
pero asumiendo las particularidades concretas que revisten estos derechos.
Por su parte se establece determinados (3) deberes del Estado, en relación con estos
derechos.
324
Por salud no se entiende la sola ausencia de enfermedades o males, sino un estado
de bienestar general, tanto físico como mental, y por lo tanto mira al confort general del
individuo. El acto constitutivo de la Organización Mundial de la Salud (OMS) señala en su
preámbulo que “la salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social y no sólo
la ausencia de afecciones o enfermedades”.
Una segunda, se refiere al derecho que tendrían las personas a alcanzar una plenitud
física y psíquica, y a recuperar dicha plenitud cuando se hubiere dañado o perdido.
Nos parece que la primera es la opción correcta, ya que permite diferenciarla del
derecho a la vida y a la integridad física y psíquica, además de remarcar el sentido de
derecho social, que es su origen y naturaleza.
De esta manera, nos parece que la persona que agrede a otra y afecta su salud,
vulnera el derecho a la integridad física y no su derecho a la protección de la salud. Sin
embargo, quien impida a otro a asistir a controles regulares con su médico, afecta el
74
SANDOVAL TERÁN, ARACELI (2001): op. cit.
325
derecho a la protección de la salud, aun cuando quizás no necesariamente esté afectando
su integridad física o psíquica.
El inciso quinto del art. 19 N° 9 garantiza a todas las personas el derecho a elegir el
sistema de salud al que desee acogerse, sea éste estatal o privado (inciso quinto).
- proteger el acceso a la salud: “el Estado protege el libre acceso a las acciones de
promoción, protección y recuperación de la salud y de rehabilitación del individuo”
(inciso segundo); donde la “promoción” se refiere al impulso o fomento de la salud,
la “protección” alude a la atención o cuidado de la salud, la “recuperación” se vincula
con las acciones que tiendan a restituir la salud que ha sido dañada producto por
ejemplo de una enfermedad, la “rehabilitación” que se refiere a la reinserción del
individuo con todas sus capacidades y aptitudes íntegramente recuperadas;
326
- garantizar las acciones de salud, sea que se presten a través de instituciones públicas
o privadas, en la forma y condiciones que determine la ley, la que podrá establecer
cotizaciones obligatorias (inciso cuarto); esta garantía implica necesariamente
concebir a este derecho dentro de un contexto del principio de subsidiariedad, toda
vez que las personas han de tener la certeza de que si los privados no pueden o no
quieren entregar un determinado servicio, o si lo hacen mal, de todos modos, será
el Estado quien lo deberá proveer oportuna, correcta y eficazmente.
No obstante ello, aun existiendo actividad de los privados, el Estado deberá actuar
de todos modos, coordinando y controlando la acción de éstos. Por lo mismo, el Estado
debe asumir la responsabilidad no sólo por las acciones que él mismo ejecute sino que
también por las acciones que ejecuten los privados y que deriven de una mala o insuficiente
fiscalización.
El rol del Estado en estas materias le impide “desligarse” del todo de las acciones
propias de salud, sino que su labor coordinadora, contralora y garantizadora se mantiene,
aún cuando los servicios médicos o de rehabilitación son prestados por privados.
➢ Garantías Judiciales
327
Esto, porque se trata de un derecho “prestacional” de difícil cobertura por parte del
Estado.
Sin embargo, muchas veces, los Tribunales han acogido recursos de protección por
lo que LUZ BULNES llama “vía indirecta”, como es a través (1) del derecho a la vida y a la
integridad física y psíquica; o bien (2) del derecho de propiedad, cuando la ISAPRE u otra
prestadora de salud, desconoce los beneficios que tiene el afiliado o su familia, vulnerando
el derecho de dominio sobre los derechos personales (créditos) emanados del contrato que
vincula al cliente con dicha empresa; o (3) del derecho a escoger el sistema de salud, toda
vez que las Cortes han entendido que si las ISAPRES deciden unilateralmente dejar de
prestar determinados beneficios de salud (ej: no operar a alguien), obligan a que el cliente
lo tenga que costear directamente; con ello, el costo de permanecer en el sistema privado
se eleva a un precio tal que no le queda otra alternativa que abandonarlo y adscribirse al
sistema público, despareciendo en la práctica, la pretendida libertad para escoger sistemas
de salud.75
Los derechos son: (1) el derecho a la educación; y (2) el derecho preferente de los
padres a educar a sus hijos.
Por su parte se establece determinados (3) deberes de los propios padres, del Estado
y de la comunidad relativos a la educación.
75
BULNES ALDUNATE, LUS (2004): “El derecho de elegir el sistema de salud”, en Actas de las XXXIV
55 “Derecho Constitucional, tomo II”, pág. 323
328
formación, o sea, al destinatario de la actividad de educación; mientras que el rol activo,
esto es, de quien entrega las herramientas de educación, es el que se encuentra cubierto
por la Libertad de Enseñanza.
2) Concepto de educación
JOSÉ LUIS CEA entiende educación “es el proceso por medio del cual se infunden
valores al educando, inculcándole sentimientos y actitudes nobles, formando en él una
personalidad culta y respetuosa, esforzada y disciplinada, laboriosa y responsable, honrada
y abnegada, justa y solidaria, tolerante y prudente, etc”.76
La Ley General de Educación (LGE), N° 20.370 de septiembre de 2009, identifica a la
educación como “un proceso de aprendizaje”, por lo cual se hace necesario comprender
que al ser un proceso, no se vincula sólo con la recepción de una sola información aislada
(aun así, cada dato, por aislado que parezca puede llegar a constituir un elemento
indispensable en la formación general del sujeto, por lo que su recepción también debe ser
defendida).
La misma ley agrega que este proceso es “de aprendizaje”. “Aprender” para la Real
Academia Española de la Lengua (RAE) consiste en “Adquirir el conocimiento de algo por
medio del estudio o de la experiencia”.
En otras palabras, a la luz de los anteriores datos la educación, podría ser definida
como “aquella serie de conductas diseñadas y realizadas por el ser humano, dirigidas a
adquirir el conocimiento de algo por medio del estudio o de la experiencia”. Sin embargo,
según como iremos viendo, la educación es mucho más que la percepción de
conocimientos, sino que implica un desarrollo más amplio.
3) Extensión de la educación
Como decíamos, el art. 2° de la Ley General de Educación señala que "La educación
es el proceso de aprendizaje permanente que abarca las distintas etapas de la vida de las
personas y que tiene como finalidad alcanzar su desarrollo espiritual, ético, moral, afectivo,
intelectual, artístico y físico, mediante la transmisión y el cultivo de valores, conocimientos
y destrezas. Se enmarca en el respeto y valoración de los derechos humanos y de las
76
BULNES ALDUNATE, LUS (2004): “El derecho de elegir el sistema de salud”, en Actas de las XXXIV
55 “Derecho Constitucional, tomo II”, pág. 323
329
libertades fundamentales, de la diversidad multicultural y de la paz, y de nuestra identidad
nacional, capacitando a las personas para conducir su vida en forma plena, para convivir y
participar en forma responsable, tolerante, solidaria, democrática y activa en la comunidad,
y para trabajar y contribuir al desarrollo del país".
4) Manifestaciones de la educación.
330
Por su parte, la misma ley se encarga de definir cada una de estas manifestaciones:
Ahora bien, debemos aclarar que este derecho es “preferente”, lo que significa dos
cosas. Primero, que es preferente, pero no exclusivo, ya que también lo tiene el Estado y la
comunidad. Pero a su vez, dentro de los distintos posibles educadores de la infancia y
juventud, los más importantes son los padres.
El art. 10, letra b) de la LGE agrega además el derecho de los padres, madres y
apoderados a ser informados por los directivos y docentes a cargo de la educación de sus
hijos, respecto de los rendimientos académicos y del proceso educativo de éstos, así como
del funcionamiento del establecimiento, y a ser escuchados y a participar del proceso
educativo en los ámbitos que les corresponda, aportando al desarrollo del proyecto
educativo en conformidad a la normativa interna del establecimiento.
331
➢ Los deberes asociados al derecho a la educación
(a) Deberes de los padres: como ya lo vimos, los padres no sólo tienen el derecho
preferente, sino además, el deber de educar a sus hijos (inc. 3º).
(b) Deberes del Estado: El Estado tiene que cumplir con los siguientes deberes:
→ Proteger el derecho preferente de los padres a educar a sus hijos (inc. 3º)
→ Promover la educación parvularia y garantizar el acceso gratuito y el financiamiento
fiscal al nivel medio menor destinado a asegurar el acceso a éste y sus niveles
superiores.
→ Financiar un sistema gratuito que tenga por objeto promover el acceso de toda la
población a la educación básica y, hasta los 21 años de edad, a la educación media,
las cuales, además serán obligatorias (inc. 5º);
→ Fomentar el desarrollo de la educación en todos sus niveles (inc. 6º); y
→ Estimular la investigación científica y tecnológica, la creación artística y la protección
e incremento del patrimonio cultural de la Nación (inc. 6º).
332
En aquella ocasión, los estudiantes exigían algunas medidas institucionales de gran
trascendencia como era la derogación de la Ley Orgánica Constitucional de Enseñanza
(LOCE), la consagración del derecho a una educación de calidad, el fin de lo que llamaban
“lucro en la enseñanza” y el cambio de una educación municipalizada a una educación
pública estatal. También pedían otras cuestiones aparentemente menores, pero de una
gran relevancia práctica para el mundo estudiantil como era la reformulación de la jornada
escolar completa, la gratuidad de la PSU y gratuidad del transporte escolar.
Sus críticas a la LOCE pasaban principalmente por considerar que ella delegaba
buena parte del rol de enseñanza a los privados y a las municipalidades, todo ello bajo la
lógica del principio de subsidiariedad. El Estado, decían los estudiantes no presta el servicio
que le corresponde, y solo actúa como ente regulador y fiscalizador.
a) Es una ley que tiene disposiciones propias de ley ordinaria, y otras de ley orgánica
constitucional.
b) Deroga la antigua LOCE, salvo en lo que se refiere al reconocimiento del Estado a las
Instituciones de Educación Superior (Universidades, Institutos Profesionales, Centros de
Formación Técnica e Instituciones de Enseñanza de las Fuerzas Armadas y de Orden y
Seguridad), y el título final de la misma.
333
d) Incorpora principios importantes en la educación, tales como los de: universalidad,
educación permanente, calidad de la educación, equidad, autonomía, diversidad,
responsabilidad, participación, flexibilidad, transparencia, integración, sustentabilidad e
interculturalidad.
e) Establece una serie de deberes del Estado en relación con la educación, fortaleciendo su
rol, y garantizando la calidad mediante el Sistema Nacional de Aseguramiento de la Calidad
de la Educación y la Superintendencia de Educación.
g) Regula los cuatro niveles propios de la educación formal: parvulario, básico, medio y
superior, estableciendo los requisitos mínimos para cada uno de ellos y medidas para
calificar, validación, certificación con el objeto de obtener el cumplimiento de los objetivos
de estos niveles. Estas exigencias serán bastante más agudas que las establecidas en la
antigua LOCE, hoy derogada en lo relativo a la educación parvularia, básica y media (no
universitaria).
334
➢ Garantías Judiciales
Por ejemplo, en la causa Rol 210-2006 (Tropa Latorre con Universidad Santo Tomás),
la Corte de Apelaciones de Puerto Montt, resolvió: “Que, (…) fluye de lo razonado en las
consideraciones que anteceden que la actuación del recurrido (NOTA: el rector de la Sede
Puerto Montt de la UST) ha perturbado el derecho de propiedad que le asiste a la alumna
cuyo origen es el contrato de prestación de servicios educacionales, por el que la Institución
acepta y matrícula para el periodo 2006 anual en la carrera de Educación Parvularia a la
alumna Fabiola Tropa Latorre y se obliga a prestar los respetivos servicios educacionales,
derecho del cual la recurrente se hubiere visto privada de no mediar la orden de no innovar
decretada en autos, por la aplicación de una medida disciplinaria que no se condice
lógicamente al resultado del procedimiento incoado y además con las propias intenciones
que se tuvieron en vista para su instrucción, cuales son, según lo informado por el recurrido,
que se tomó la decisión de instruir sumario con el propósito de evitar dilaciones ya que de
ser absuelta se le permitiría reincorporarse normalmente a sus actividades académicas”.
335
- Los derechos colectivos asociados a la libertad de trabajo (aquellos que se vinculan
con el ejercicio común de derechos de los trabajadores frente a su empleador); y
- La tuición ética de los profesionales.
➢ La libertad de trabajo
Como una primera mención, debemos aclarar que lo que protege expresamente
nuestra Constitución es el derecho “a la libertad de trabajo” y no “el derecho al trabajo”.
En las próximas páginas abordaremos este tópico.
El inciso cuarto de este mismo numeral fija las limitaciones a este mismo derecho,
cuando establece que: “Ninguna clase de trabajo puede ser prohibida, salvo que se oponga
a la moral, a la seguridad o a la salubridad públicas, o que lo exija el interés nacional y una
ley lo declare así”.
336
estableciendo la forma en que se deban distribuir las causas entre los abogados
designados”. Sobre lo mismo, el Tribunal indicó: “Que, en este caso, el trabajo lícito se
produce como consecuencia de la imposición de una carga legal, la que sin embargo no
resulta compatible con nuestro sistema constitucional si no va acompañada de una justa
compensación pecuniaria, tal como lo ordena perentoriamente el artículo 19, Nº 16º, de la
Constitución Política de la República”.
➢ Los derechos asociados a la libertad de trabajo, dentro del Derecho Individual del
Trabajo
2) El derecho a una justa retribución. Como vimos, toda persona tendrá derecho a una
retribución por el trabajo que desarrolle, ya que en caso contrario habrá trabajo forzoso.
Pero además, esta retribución ha de ser “justa”. La concepción de “retribución justa” tiene
varias aproximaciones. La primera es que el mandato constitucional impone al legislador el
deber de tener que determinar el monto anual del sueldo mínimo sobre criterios de justicia.
La segunda se refiere a que la retribución ha de ser equivalente entre dos personas que
desarrollan un trabajo similar (el art. 62 bis dispone, luego de la ley 20.384 de 2009 dispone
que: “El empleador deberá dar cumplimiento al principio de igualdad de remuneraciones
entre hombres y mujeres que presten un mismo trabajo, no siendo consideradas arbitrarias
las diferencias objetivas en las remuneraciones que se funden, entre otras razones, en las
capacidades, calificaciones, idoneidad, responsabilidad o productividad”). Otra
aproximación se refiere a entender que un salario ha de ser justo cuando sea suficiente para
satisfacer las necesidades básicas de un núcleo familiar, destacando en este sentido, las
palabras del Obispo de Rancagua y Presidente de la Conferencia Episcopal, quien introdujo
en 2007 la exigencia de un salario ético, y que motivó al Gobierno de la época para que ese
mismo año conformara el Consejo Asesor Presidencial “Trabajo y Equidad”, con personas
de distintos orígenes económicos, profesionales y políticos.
337
del Código del Trabajo establece, por ejemplo que “el ochenta y cinco por ciento, a lo
menos, de los trabajadores que sirvan a un mismo empleador será de nacionalidad chilena”.
El art. 13 y siguientes del mismo Código, regulan, en tanto, la capacidad en materia laboral
y las edades mínimas que se exigen para que una persona pueda ser contratada
laboralmente. Finalmente, el art. 2º, incisos terceros y cuarto del Código laboral establece
que: “Son contrarios a los principios de las leyes laborales los actos de discriminación. Los
actos de discriminación son las distinciones, exclusiones o preferencias basadas en motivos
de raza, color, sexo, edad, estado civil, sindicación, religión, opinión política, nacionalidad,
ascendencia nacional u origen social, que tengan por objeto anular o alterar la igualdad de
oportunidades o de trato en el empleo y la ocupación”.
4) Exigencia de grados o títulos universitarios. “La ley determinará las profesiones que
requieren grado o título universitario y las condiciones que deben cumplirse para
ejercerlas”.
➢ Los derechos asociados a la libertad de trabajo, dentro del Derecho Colectivo del
Trabajo
338
función, que atiendan servicios de utilidad pública o cuya paralización cause grave daño a
la salud, a la economía del país, al abastecimiento de la población o a la seguridad nacional.
La ley establecerá los procedimientos para determinar las corporaciones o empresas cuyos
trabajadores estarán sometidos a la prohibición que establece este inciso”.
Pero además, la Constitución, a partir de la reforma constitucional del año 2005 (Ley
Nº 20.050) regula la responsabilidad ética de los profesionales: “Los colegios profesionales
constituidos en conformidad a la ley y que digan relación con tales profesiones, estarán
facultados para conocer de las reclamaciones que se interpongan sobre la conducta ética
de sus miembros. Contra sus resoluciones podrá apelarse ante la Corte de Apelaciones
respectiva. Los profesionales no asociados serán juzgados por los tribunales especiales
establecidos en la ley”.
a) Profesionales asociados a sus respectivos colegios: serán juzgados por los referidos
colegios, y sus resoluciones serán apelables ante la Corte de Apelaciones respectiva.
339
Humanos (Opinión Consultiva sobre Colegiación Obligatoria de Periodistas, solicitada por la
República de Costa Rica).
340
➢ El principio de la Ciudadanía en materia laboral
La ciudadanía laboral significa que el trabajador no deja de ser titular de todos los
derechos fundamentales que posee por el solo hecho de ser persona, “al ponerse el overol”.
En otras palabras, los derechos del trabajador, se mantienen intactos en su puesto de
trabajo.
b) Los derechos fundamentales inespecíficos: son los demás derechos, aquellos que pueden
ejercerse perfectamente fuera de la relación laboral, pero que igualmente deben ser
respetados, por cuanto el trabajador sigue siendo persona59. Como señalamos, se refiere
a los derechos a la vida, a la libertad de expresión, honra, vida privada, salud, etc.
En ese contexto, el derecho laboral recoge este principio, primero cuando el art. 5º
del Código del Trabajo señala, en lo pertinente que “el ejercicio de las facultades que la ley
le reconoce al empleador tiene como límite el respeto a las garantías constitucionales de
los trabajadores, en especial cuando pudieran afectar la intimidad, la vida privada o la honra
de éstos”.
341
➢ Garantías Judiciales
En especial, la Seguridad Social tiene por objeto cubrir las prestaciones básicas de
quienes, por razones de salud, edad u otro motivo, no pueden trabajar o su salario se vuelve
insuficiente para ello.
342
En términos generales, y en atención a las diferentes contingencias que deben ser
cubiertas, se ha entendido que los principales componentes de la seguridad social serían:
(a) los seguros sociales, los cuales tienen por objeto otorgar prestaciones médicas y
pecuniarias a los beneficiarios;
(b) la asistencia social, que comprende la atención de aquellas contingencias que no hayan
quedado cubiertas por los seguros sociales;
(c) las prestaciones familiares; consistentes en los beneficios que se otorgan como
protección al grupo familiar, como la institución de la “asignación familiar”.
Según JOSÉ LUIS CEA, la Seguridad Social en Chile obedece a los siguientes principios:
(a) Universalidad subjetiva: la seguridad social debe cubrir las necesidades de todas las
personas, sin exclusión alguna;
(b) Universalidad Objetiva: la seguridad social debe ser completa, vale decir, cubrir todos
los riesgos o contingencias sociales (enfermedades, maternidad, vejez, invalidez, muerte,
viudez, etc.);
(d) Unidad: se refiere a que debe existir una política única y nacional en materia de
seguridad social (otros entienden que debe existir una entidad única que vele por la
seguridad social).
(a) regular este derecho, para lo cual sus leyes deberán ser de quórum calificado;
(b) garantizar el acceso de todos los habitantes al goce de prestaciones básicas uniformes,
sea que se otorguen a través de instituciones públicas o privadas. Al igual que en el caso de
la salud, la ley también podrá establecer cotizaciones obligatorias;
343
➢ Garantías Judiciales
La Carta Fundamental asegura a todas las personas “el derecho de sindicarse en los
casos y forma que señale la ley”.
Los arts. 289 y siguientes del Código del Trabajo tipificarán conductas antisindicales,
que buscan violentar este derecho, estableciéndose sanciones pecuniarias que deberán ser
fijadas por el Juez del Trabajo competente, sin perjuicio de las atribuciones administrativas
específicas que le competa desarrollar a la Dirección del Trabajo.
344
➢ Regulación constitucional de las organizaciones sindicales
b) Autonomía: “La ley contemplará los mecanismos que aseguren la autonomía de estas
organizaciones”. El principio es coherente con el general de la autonomía de los grupos
intermedios del art. 1º inciso tercero de la Carta Magna chilena.
➢ Garantías Judiciales
345
XV UNIDAD: DERECHOS LIGADOS AL ORDEN PÚBLICO ECONÓMICO
SUMARIO: I. El Orden Público Económico; II. La igualdad ante las cargas públicas; III. El
Derecho a desarrollar cualquiera actividad económica; IV. El Derecho a la no
discriminación en materia económica; V. La libertad para adquirir toda clase de bienes;
VI. El Derecho de propiedad; VII. El Derecho de la propiedad intelectual.
Por otra parte, el concepto de orden público varía fuertemente, según como operen
también, diversas variables.77
77
MAC HALE, THOMAS (1968): Orden, orden público y orden público económico. Anales de la Facultad de Derecho
Cuarta Época - Vol. VIII- Año 1968 - Nº 8
346
Entonces, pareciera que el término en análisis será definido jurídicamente también,
según la disciplina jurídica que lo estudie.
347
A partir de este concepto pueden extraerse algunas conclusiones:
(a) El OPE es un conjunto de principios y normas jurídicas, por lo tanto es un sistema
normativo, y no una mera descripción de un sistema.
(b) El OPE organiza y regula la economía del país. Que organice la actividad económica
significa que la ordena, que la regule implica la aplicación de normas dirigidas a controlar o
limitar la actividad de los distintos entes que participan de la economía.
(c) Esta organización y regulación no es neutra, sino que debe operar en plena armonía con
los grandes valores constitucionales.
(c) Subsidiariedad: El Estado sólo podrá participar en aquellas actividades que los
particulares no estén en condiciones de asumir.
Los autores discurren entre las distintas manifestaciones del Orden Público
Económico. Nosotros destacaremos las siguientes:
(a) Principio de Subsidiariedad (art. 1º inciso tercero), el cual se expresa, según hemos visto
en varias garantías constitucionales (art. 19 Nº 3, 9, 11, 12, 18, etc.)
348
(b) Igualdad ante la ley, y proscripción a toda forma de arbitrariedad (art. 19 Nº 2)
➢ Derechos protegidos
349
➢ Principio de Igualdad
Respecto de las demás cargas públicas (las patrimoniales que no sean tributos, y las
personales), se aplica una absoluta igualdad, ya que no se circunscribe dentro de sistemas
de proporción o progresión.
➢ Principio de Legalidad
Según la norma en estudio, son varias las materias que quedan reservadas
exclusivamente a la ley.
350
En efecto, de acuerdo a esta disposición, sólo la ley podrá:
(a) establecer los tributos y las demás cargas públicas
(b) establecer el sistema de repartición de los tributos en forma proporcional o
progresiva,
(c) fijar, excepcionalmente el destino de los tributos a un fin específico
➢ Principio de Justicia
Según el inciso 2º del numeral 20, la ley “no podrá establecer tributos
manifiestamente desproporcionados o injustos”. Esto quiere decir que los tributos deberán
ser adecuados a los objetivos de bien común que se persigan, y en ningún caso podrán
afectar el núcleo esencial de otro derecho fundamental, al punto tal de, por ejemplo fijar
impuestos que haga imposible el uso de un bien o la realización de una determinada
actividad económica.
➢ Principio de no Afectación
➢ Garantías Judiciales
351
III. El Derecho a desarrollar cualquiera actividad económica
➢ Derechos protegidos
352
Disentimos, sin embargo de esta idea ya que en estricto rigor una empresa puede
estar formada por una sola persona, lo que se ve reforzado por la reciente creación de las
empresas individuales de responsabilidad limitada.
(a) Significado de la frase “normas legales”. Aquí la cuestión es establecer si sólo la ley puede
regular la actividad económica o bien, si también puede hacerlo la autoridad administrativa
a través de reglamentos y otros actos. Al respecto, hay dos posiciones:
- Para un grupo de autores, la expresión normas legales sólo se refiere a la ley, y para
ello argumentan lo siguiente: (1) la palabra “legal” es el adjetivo de ley y por lo tanto,
literalmente sólo puede asimilarse a ella; (2) de acuerdo al artículo 19 Nº 26 y 64 del
Código Político, sólo las leyes podrán regular garantías constitucionales; (3) aceptar
que la autoridad administrativa regule la actividad económica puede generar un
ámbito de corrupción y arbitrariedad que es más posible que se produzca que si sólo
interviene una ley en sentido estricto.
- Para otro grupo de autores, la frase se refiere no sólo a las leyes, sino que también
a normas de carácter reglamentario, y se apoyan en las siguientes ideas: (1) son
normas legales no sólo las leyes sino en general, todas las normas que se dicten
“conforme a la ley”; (2) la actividad económica, por naturaleza es dinámica y, por lo
mismo su regulación también debe serlo, lo que no ocurriría si sólo fuera
desarrollada a través de leyes; (3) es absurda la pretensión que la administración
pública es más corruptible que el legislador, y en verdad ambos generan las mismas
garantías de probidad y seguridad para las personas.
353
(b) Significado de la expresión “Regular”. Hemos señalado que sólo las limitaciones
establecidas en la Constitución son válidas, respecto del derecho que estudiamos. Por lo
mismo, las normas legales a las que alude el inciso 1º del numeral 21, en ningún caso
pueden significar o imponer más restricciones que las señaladas por la Carta fundamental.
En este mismo sentido, por lo tanto, la regulación debe ser entendida como la tarea dirigida
a establecer la forma como debe desarrollarse la actividad económica. Al respecto, el
Tribunal Constitucional a señalado: “sujetar una actividad a una regulación significa
establecer la forma o normas conforme a las cuales debe realizarse, pero en caso alguno
puede ser que, bajo el pretexto de regular, se llegue a impedir el ejercicio de una actividad”
(rol 146 de 1992), y “en caso alguno, bajo pretexto de regular una acción al privado, se
pueden llegar hasta obstaculizar e impedir la ejecución de los actos lícitos amparados por
el derecho consagrado en el artículo 19 Nº 21 de la Constitución Política” (rol 167 de 1993).
➢ Estado empresario
(b) En el caso que el Estado desarrolle una actividad empresarial, estará sometido a la
legislación común, salvo que una ley de quórum calificado, y por motivos calificados
establezca excepciones
➢ Garantías Judiciales
354
IV. El Derecho a la no discriminación en materia económica
➢ Limitaciones al derecho
Por “beneficios directos”, se entienden los subsidios, o sea un auxilio pecuniario que
se otorga a determinadas personas o grupos para que tengan una vida digna. Por
“beneficios indirectos” se entienden las franquicias que se refiere al no pago de impuestos
o aranceles, con fines especiales.
El otorgamiento de estos beneficios, sin embargo, deberá cumplir con tres requisitos
establecidos en la propia Constitución:
(a) deberán otorgarse por ley;
(b) no deben significar discriminación;
(c) la estimación del costo de estos beneficios deberá incluirse anualmente en la ley
de presupuesto.
➢ Garantías judiciales
355
V. La libertad para adquirir toda clase de bienes
Este derecho, también denominado “Libre apropiabilidad de bienes” (José Luis Cea)
es un derecho nuevo, incorporado sólo a partir de la Carta del ’80. En efecto, el artículo 19
Nº 23, en su primera parte consagra “La libertad para adquirir el dominio de toda clase de
bienes”.
Según Verdugo y Pfeffer (ver bibliografía), “ esta garantía ha sido establecida con el
objeto de establecer el libre acceso, a fin de hacer ingresar al dominio privado de las
personas a cualquier título lícito, toda clase de bienes, sea muebles o inmuebles, corporales
o incorporales y, en general, de todas las cosas susceptibles de ser incorporadas a un
patrimonio personal, y proteger así a las personas, de actos legislativos o de autoridad que
las excluyan de este libre acceso a alguna categoría de bienes”
Por lo tanto, claramente este derecho (como muchos de los que componen el orden
público económico) constituye una verdadera garantía del particular frente al Estado, toda
vez que este último no podrá impedir a las personas que ellas puedan convertirse en
legítimas dueñas de sus cosas.
En este sentido, el derecho en análisis debe ser entendido como “el derecho a la
propiedad” o sea el derecho a ser propietario; a diferencia de la garantía del artículo 19 Nº
24 consistente en el “derecho de propiedad”, vale decir, el derecho a ser protegido en su
calidad de propietario ya constituido.
➢ Limitaciones al derecho
(a) no podrán ser adquiridos por los particulares, los bienes que la naturaleza ha hechos
comunes a todos los hombres: se trata de las cosas que forman parte del patrimonio de
toda la humanidad, como el aire, el altamar, la luz, etc.
(b) Tampoco podrán ser objeto de apropiación por los particulares, los bienes que deben
pertenecer a la Nación toda. Para estos efectos, la ley deberá otorgar esta calidad a dichos
bienes. Se refiere a los “Bienes nacionales de uso público”, como las plazas, las calles o las
playas. A diferencia de las cosas señaladas en la letra (a), éstas podrán ser desafectadas por
356
ley, en cambio las anteriores ello es imposible, toda vez que “la naturaleza las ha hecho
comunes a todos los hombres”.
(c) Por último, una ley de quórum calificado podrá establecer limitaciones o requisitos para
la adquisición del dominio de algunos bienes, y siempre que así lo exija el interés nacional.
➢ Garantías judiciales
357
(d) Corresponde también a la esencia misma del derecho, el respeto no tan sólo por la
calidad misma de propietario, sino que también el respeto al ejercicio de todas las
atribuciones propias del dominio. O sea, se protege también las facultades de usar, gozar o
disponer del objeto específico. En este mismo sentido, según veremos, la privación de
alguno de estos atributos o facultades esenciales por parte del Estado, también debe estar
precedido de una expropiación conforme a la Constitución y a las leyes.
Según el inciso 2º del numeral en análisis sólo la ley puede establecer “el modo de
adquirir la propiedad, de usar, gozar y disponer de ella”. Por lo tanto, esta materia es de
estricta reserva legal, sin que pueda la autoridad administrativa establecer normas al
respecto.
358
del “Manifiesto Comunista” de Marx y Engels, el que proponía la abolición de la propiedad
privada de los medios de producción; (2) la Doctrina Social de la Iglesia, expresada
principalmente en las encíclicas sociales nacidas a partir de la denominada “Rerum
Novarum” del Papa León XIII de 1891; doctrina que abordó la “Cuestión Social” desde un
punto de vista cristiano, y que se mantuvo al menos hasta el papado de Juan Pablo II; (3) la
positivización de este concepto en el derecho comparado occidental, ocurrido luego de la
Segunda Post Guerra (Constitución Italiana de 1947, Constitución de la República Federal
alemana de 1949, Constitución Española de 1978; (4) en Chile, la función social solo aparece
constitucionalmente en la Carta de 1980, toda vez que ni la Constitución del ’25 (la cual sólo
se refería a limitaciones o reglas relacionadas con el “orden social”, concepto muy diferente
a la ´”función social”), ni el acta constitucional Nº 3 de 1976 (referida a Derechos y Deberes
Constitucionales) hicieron mención de ella.
(c) Efectos de la función social: en virtud de su función social, la ley podrá establecer
limitaciones y obligaciones en relación con la propiedad. Por “limitación”, se entiende una
restricción al derecho de propiedad, o sea, el establecimiento de ciertas conductas o
facultades que no podrán ejercer los titulares de la misma. Por “obligaciones”, debe
entenderse la imposición de cargas o sea de gravámenes o deberes relacionados con el
ejercicio de este derecho.
(d) Fijación de la función social y de sus efectos. Sólo la ley podrá establecer las limitaciones
y obligaciones que deriven de la función social de la propiedad. Por lo tanto, es materia de
reserva legal tanto la calificación de la función social (la que, en todo caso deberá
circunscribirse a los parámetros que señalaremos), como el establecimiento de las
limitaciones y obligaciones específicas que se apliquen.
(e) Parámetros de la función social de la propiedad. Si bien sólo el legislador podrá calificar
la función social, la Constitución dispone que ésta podrá únicamente comprender cuanto
exijan: (1) los intereses generales de la Nación; (2) la seguridad Nacional; (3) la utilidad
pública; (4) la salubridad pública y (5) la conservación del patrimonio ambiental
2.- La expropiación
Como vimos, el derecho de propiedad sólo admite dos tipos de limitación: aquellas
que deriven de la función social de la misma, y la expropiación regulada en los incisos 3º a
5º del artículo 19 Nº 24.
(a) Exclusividad de la expropiación. La expropiación constituye la única forma por medio de
la cual se puede privar a alguien de su propiedad, del bien sobre el cual recae o de alguno
de los atributos o facultades esenciales del dominio.
(b) Legalidad de la expropiación. Para que proceda, es necesario una ley general o especial
que autorice la expropiación. Se enfatiza que la labor del legislador es autorizar la
expropiación, y no realizar la expropiación. Vale decir, quien expropia es una autoridad
359
administrativa que actúa en virtud de una ley que previamente lo ha habilitado para actuar.
Por este motivo, cuando se reclame judicialmente de la expropiación, lo que se impugnará
será el acto administrativo expropiatorio, mas no la ley que permitió la expropiación. Esta
última, sin embargo, podrá ser revisada a través de un recurso de inaplicabilidad o de una
acción de inconstitucionalidad, ambas ante el Tribunal Constitucional.
(c) Causales de expropiación. La ley general o especial que autorice la expropiación, sólo
podrá ampararse en causa de utilidad pública o de interés nacional, en ambos casos,
calificada por el legislador.
(d) Indemnización. Todo acto expropiatorio dará siempre derecho al pago de una indemnización,
por el daño patrimonial efectivamente causado. De esta última frase se desprende que, salvo
acuerdo en contrario, esta reparación solo cubre el daño patrimonial y no el daño moral. Además,
sólo cubre el daño emergente (“efectivamente causado”), y no el lucro cesante (o sea, lo que dejaría
de percibir la persona afectada si continuara en su calidad de propietario).
(e) Fijación y pago de la Indemnización. El monto de la indemnización deberá ser fijado de común
acuerdo entre las partes o bien, de no existir dicho acuerdo, en virtud de sentencia dictada conforme
a derecho por los Tribunales ordinarios. Por su parte, la indemnización será pagada en dinero
efectivo al contado, a falta de acuerdo. Agregamos que habitualmente, el fisco paga por intermedio
de la justicia, debiendo el particular acudir al Tribunal Civil correspondiente al lugar donde tiene
domicilio el órgano expropiante con el objeto de retirar los fondos correspondientes. El retiro de
esta cantidad no significa renuncia al derecho de reclamo por el acto expropiatorio y, por lo mismo,
no existe obstáculo para deducir la acción respectiva.
(f) Acción de reclamo por acto expropiatorio. La Constitución establece que el expropiado podrá
reclamar la legalidad del acto expropiatorio ante los Tribunales ordinarios, procedimiento que se
encuentra regulado en el Decreto ley 2.186 de 1978.
(g) Toma de posesión material. El órgano expropiante sólo podrá tomar posesión del bien
respectivo, previo pago del total de la indemnización. A falta de acuerdo en cuanto a su monto (por
ejemplo, está pendiente una acción de reclamo ante Tribunales), será determinada
provisionalmente por peritos en la forma que señale la ley. También en caso de reclamo, el juez
podrá, con el mérito de los antecedentes que se invoquen, decretar la suspensión de la toma de
posesión material.
(h) ¿Es efectivamente la expropiación una limitación al derecho de propiedad? Si bien nosotros
consideraremos a la expropiación como una limitación al derecho de propiedad, debemos aclarar
que hay autores que opinan de modo diverso. Nosotros, y parte de la doctrina, señalamos que la
expropiación es una limitación al derecho de propiedad por cuanto lo restringe, corresponde a una
hipótesis donde el derecho en análisis no podrá invocarse válidamente, ya que opera una causa de
utilidad pública o interés nacional, especialmente calificado por el legislador, el cual a su vez, se
encuentra habilitado o autorizado por la Carta Fundamental para hacerlo (o sea, responde a la
pregunta “¿en qué casos no puedo ejercer legítimamente mi derecho?”). En cambio, cierta parte de
la doctrina piensa que las únicas limitaciones que se pueden imponer a este derecho serán las que
provengan de la función social de la propiedad, y que la expropiación no corresponde a una
360
limitación, ya que no “restringe” el derecho, sino que lo elimina, y por lo mismo debe ser entendido
más bien como una “privación”.
➢ La propiedad minera
(a) el Estado tiene el dominio absoluto, exclusivo inalienable e imprescriptible de todas las minas.
(b) lo anterior se entiende a pesar de la propiedad de las personas, sobre los terrenos superficiales,
los cuales estarán sujetos a las obligaciones y limitaciones que señale la ley para facilitar la
exploración, explotación y beneficio a dichas minas.
(c) La ley determinará las sustancias, salvo los hidrocarburos líquidos o gaseosos que pueden ser
objeto de concesiones de exploración o explotación, las que además se constituirán siempre por
resolución judicial.
(d) Una ley orgánica constitucional establecerá: (1) la duración de la concesión; (2) las obligaciones
que origine y (3) el régimen de amparo de la misma (L.O.C. Nº 18.097 de 1982)
(e) La concesión minera obliga a su dueño a desarrollar la actividad necesaria para satisfacer el
interés público que justifique su otorgamiento.
(g) El titular de una concesión minera tendrá un derecho de dominio sobre dicha concesión, el cual
estará protegido por la garantía constitucional del artículo 19 Nº 24 (derecho de propiedad).
De acuerdo al inciso final del artículo 19 Nº 24, “los derechos de los particulares sobre las
aguas reconocidos o constituidos en conformidad a la ley, otorgarán a sus titulares la propiedad
sobre ellos”
➢ Garantías judiciales
El derecho de propiedad está cubierto por la acción de protección del art. 20 de la Carta
Fundamental.
361
VII. El Derecho de la propiedad intelectual.
➢ Derechos protegidos
Pero además, se establece expresamente la libertad para crear y difundir las artes,
norma que fue incorporada por ley de reforma constitucional Nº 19.742 de 2001, la misma
que eliminó la censura previa para las obras cinematográficas.
Se debe enmarcar también dentro del deber del Estado de estimular la creación
artística y de proteger e incrementar el patrimonio cultural de la Nación, establecido en el
artículo 19 Nº 10 inciso 6º.
➢ Propiedad intelectual
362
➢ Regulación supletoria
➢ Garantías Judiciales
363
XVI UNIDAD: DERECHO PROCESAL CONSTITUCIONAL
I. Introducción
En primer lugar, es importante indicar que toda actividad de los órganos del Estado
debe ajustarse a la Constitución Política. En eses sentido, los Tribunales de Justicia tampoco
quedan ajenos a este deber, por lo que cada causa que fallen, cada conflicto que se someta
a su decisión, cada solicitud que deba ser resuelta por ellos, deberá contemplar el marco
constitucional necesario.
Por lo mismo, aun cuando un juez resuelva un asunto civil, de familia, penal,
tributario o laboral, siempre deberá tener en cuenta la Constitución.
Sin embargo, existe una esfera especial de actividad de los Tribunales de justicia,
que se refiere al pronunciamiento que deben realizar sobre asuntos que son esencialmente
de carácter constitucional.
364
Por lo mismo, el Derecho Procesal Constitucional no debe circunscribirse sólo a las
acciones de rango constitucional, consagradas en el Código Político, sino que también
incluye el estudio de otros tipos de acciones que, sin estar establecidas en la Constitución,
utilizan a esta última como medio de solución o de resolución de los asuntos sometidos a
decisión del órgano judicial.
Por último, también debemos mencionar que en estricto rigor, en la mayoría de los
casos, el conocimiento de las acciones constitucionales constituyen una “Función no
Jurisdiccional de los Tribunales de Justicia”, puesto que en forma pura, se trata del ejercicio
de “Facultades Conservadoras”, entendidas éstas como aquellas atribuciones de los
Tribunales de Justicia que tienen por objeto “velar por el respeto de los límites funcionales
de los órganos del Estado, y por el respeto y protección de las garantías de las personas”.
365
Por este motivo, al resolver estos asuntos, la actividad de los tribunales no debe ser dirigida
simplemente a “la resolución de un conflicto”, sino que obtener que se respete y proteja la
Supremacía Constitucional y los Derechos Fundamentales de los individuos.
En términos generales, diremos que las Acciones Constitucionales podrán ser de dos
tipos: aquéllas que se deducen ante Tribunales Ordinarios, y aquéllas que se deducen ante
el Tribunal Constitucional.
➢ Contextualización Histórica
1.- Derecho Comparado
La acción que consagra el artículo 20 de la Constitución y que en nuestra doctrina se
le conoce como “Recurso o Acción de Protección”, corresponde en verdad a lo que en
derecho comparado es conocido como “Recurso de Amparo”, en tanto que nuestro
“Recurso o Acción de Amparo” recibe en otras latitudes la denominación de “Habeas
Corpus”.
366
En rigor, como correctamente lo señala el profesor Lautaro Ríos, el Recurso o Acción
de Protección tiene su origen en Latinoamérica y no en Europa o Norteamérica, como la
gran mayoría de las instituciones jurídicas.
Desde otro ángulo, por último, cabe mencionar el aporte trascendental hecho por
Perú, al promulgar a fines del año 2004, el “Código Procesal Constitucional”, primer texto
positivo en Sudamérica en sistematizar en un solo cuerpo, las diferentes acciones
destinadas a proteger derechos fundamentales.
2.- Chile
(c) Constitución Política de 1980: Finalmente, la Carta de 1980 establece en su artículo 20,
la acción constitucional que se analiza, norma que se mantiene sin más modificaciones que
la introducida en virtud de la ley de reforma constitucional Nº 20.050 de 2005 que altera,
como veremos, el inciso segundo relativo a la protección del derecho a vivir en un medio
ambiente libre de contaminación.
367
➢ Contextualización Jurídica
1.- Naturaleza Jurídica
1) Como señalamos anteriormente, la Protección Constitucional, se trata de una acción y
no de un recurso, en atención a que no es su finalidad, la de impugnar resoluciones
judiciales (por mucho, que en casos extraordinarios efectivamente se pueda actuar con esa
intención).
2) Además, es una acción protectora de derechos, vale decir, una garantía judicial de los
derechos, puesto que se constituye como un mecanismo de protección apto para el debido
ejercicio de ciertos derechos fundamentales.
3) Sin embargo, adicionalmente a ello, debemos indicar que de acuerdo al artículo 25.1 de
la Convención Americana de Derechos Humanos, la acción de protección debe ser
considerada en sí misma como un derecho fundamental (el derecho a la protección judicial
de los derechos o a la tutela efectiva de los derechos). Por este motivo, debemos aplicar las
normas generales en materia de derecho fundamentales, así como sus especiales reglas de
interpretación. Como Derecho Fundamental, aun con mayor énfasis, el Recurso o Acción de
Protección constituye un límite al ejercicio de la Soberanía Nacional, según el artículo 5º de
la Constitución Política. También le es aplicable otros principios tales como el de
progresividad de los derechos (conforme al cual, no es posible imponer más limitaciones
que las que actualmente tuviere, sino que por el contrario, debe propenderse a su
fortalecimiento gradual); y el de irreversibilidad de los derechos (que consiste en que una
vez reconocidos, no pueden ser eliminados del ordenamiento positivo).
4) Por último, es un Derecho que tiene Configuración Legal, toda vez que la regulación
Constitucional es meramente enunciativa y requiere de desarrollo en la Ley. Esto será
necesario recordarlo a la hora de fijar la constitucionalidad o inconstitucionalidad del auto
acordado que le regula.
368
Aún así, continuando con la idea esbozada al principio, estimar que el conocimiento
de la acción de protección forma parte de las facultades conservadoras (art. 3º C.O.T.), es
una idea que acarrea las siguientes consecuencias:
(a) Cuando conoce de un recurso de protección, la Corte respectiva no ejerce jurisdicción,
ya que la función no es dirimir un conflicto, sino que proteger un derecho vulnerado, y por
lo mismo, las Facultades Conservadoras constituyen “funciones no jurisdiccionales” de los
Tribunales de Justicia.
(b) La acción de protección “no da origen técnicamente a un juicio, ya que no hay partes ni
contienda” (Nogueira), y por lo mismo, jurídicamente, no constituye un Proceso (entendido
éste como un método de solución de conflictos).
(c) Por lo mismo, las normas procesales a ser aplicadas deben ser siempre interpretadas
pro-recurrente, como derivación del principio “pro-homine” o “favor libertatis”.
(d) Debe adoptarse el principio pro-actione, conforme al cual, cuando se exista una duda
razonable respecto de si el Recurso de Protección debe declararse concluido, la Corte debe
optar por su continuación. Por lo mismo, ante la duda, siempre será preferible, declararlo
admisible que inadmisible; declarar que ha sido interpuesto dentro de plazo que fuera de
él; etc.
(e) Debe adoptarse un criterio de elasticidad, o sea, las normas procesales siempre deberán
adaptarse en pos de una debida defensa del recurrido.
(f) En el caso que el recurrente no cuente con recursos suficientes para obtener resultado
favorable en la defensa de sus derechos, éstos deberán ser proveídos por el Estado.
(g) No podrán rechazarse las acciones dirigidas contra sujetos indeterminados, como en el
caso de amenazas de muerte anónimas, ya que, como lo indicamos, en esta acción no
existen necesariamente partes.
(h) Debe permitirse al recurrente, el acceso a toda la información que fuere necesaria para
su debida protección.
3.- Fuentes Formales
La acción de protección cuenta con una triple regulación: una constitucional, una
internacional y una administrativa.
(a) Fuente Constitucional de la acción de Protección:
“Artículo 20: El que por causa de actos u omisiones arbitrarios o ilegales sufra privación,
perturbación o amenaza en el legítimo ejercicio de los derechos y garantías establecidos en
el artículo 19, números 1°, 2°, 3° inciso cuarto, 4°, 5°, 6°, 9° inciso final, 11°, 12°, 13°, 15°,
16° en lo relativo a la libertad de trabajo y al derecho a su libre elección y libre contratación,
y a lo establecido en el inciso cuarto, 19°, 21°, 22°, 23°, 24° y 25° podrá ocurrir por sí o por
369
cualquier a su nombre, a la Corte de Apelaciones respectiva, la que adoptará de inmediato
las providencias que juzgue necesarias para restablecer el imperio del derecho y asegurar
la debida protección del afectado, sin perjuicio de los demás derechos que pueda hacer
valer ante la autoridad a los tribunales correspondientes.
Procederá, también, el recurso de protección en el caso del N° 8° del artículo 19, cuando el
derecho a vivir en un medio ambiente libre de contaminación sea afectado por un acto u
omisión ilegal imputable a una autoridad o persona determinada”.
(b) Fuente Internacional (art. 25.1 de la Convención Americana de Derechos Humanos):
“Toda persona tiene derecho a un recurso sencillo y rápido o a cualquier otro recurso
efectivo ante los jueces o tribunales competentes, que la ampare contra actos que violen
sus derechos fundamentales reconocidos por la Constitución, la ley o la presente
Convención, aun cuando tal violación sea cometida por personas que actúen en ejercicio de
sus funciones oficiales” También, destacamos el art. 3.a. del Pacto Internacional de
Derechos Civiles y Políticos, que dispone:
“Cada uno de los Estados Partes en el presente Pacto se compromete a garantizar que: a)
Toda persona cuyos derechos o libertades reconocidos en el presente Pacto hayan sido
violados podrá interponer un recurso efectivo, aun cuando tal violación hubiera sido
cometida por personas que actuaban en ejercicio de sus funciones oficiales”
(c) Fuente Administrativa Judicial: Auto acordado de la Excma. Corte Suprema sobre
Tramitación y Fallo del Recurso de Protección de Garantías Constitucionales, cuya última
versión corresponde a la del día 17 de julio de 2015.
➢ Aspectos Procesales Generales
(a) Titularidad: El artículo 20 de la Constitución utiliza el vocablo “el que”. Vale decir, la Carta
Fundamental establece una absoluta amplitud en lo que a titularidad se refiere, y por lo
mismo podrá ser interpuesto por: (1) una persona natural; (2) una persona jurídica; o (3) un
grupo de personas aun cuando no tenga personalidad jurídica.
370
2.- Materialidad
Deberá interponerse por escrito, pero por cualquier vía: a través de una
presentación escrita formal, o por télex, fax, etc. También podrá ser presentado por
cualquier medio electrónico.
4.- Causal
(a) Procede tanto de actos como de omisiones, entendiendo por los primeros, conductas
positivas, un “hacer algo”, y por las segundas, conductas negativas, o sea, “un no hacer
algo”, una “abstención”
(b) Estos actos u omisiones deberán ser arbitrarios o ilegales. Por arbitrario quiere decir que
se trata de una decisión antojadiza, caprichosa, alejada de la razón o injusta. Por ilegal se
entiende contraria al ordenamiento jurídico, por lo tanto no sólo contrario “a la ley”,
también puede ser contrario a reglamentos, contratos, tratados internacionales, etc.
(c) Puede provenir de cualquier persona. Por lo tanto, procedería por actos provenientes
de cualquier persona, autoridad u órgano del Estado. La única excepción está constituida
por los actos legislativos (leyes), ya que ellos sólo podrían impugnarse por la vía del control
de constitucionalidad de los mismos, en sede de Tribunal Constitucional.
371
del derecho. La perturbación, a un trastorno en el ejercicio del derecho, a una grave
dificultad, a un entorpecimiento en el ejercicio del derecho. La amenaza, finalmente, se
entiende como aquél riesgo, posibilidad o inminencia de sufrir un daño en el ejercicio
legítimo del derecho, ya sea en grado de privación o perturbación.
Sin embargo, hay otros derechos, donde tales razones no operan, y donde su exclusión
del recurso de protección es digna de crítica. Así ocurre por ejemplo, a la igual protección
de la ley en el ejercicio de los derechos, la igualdad ante las cargas públicas o el derecho de
petición.
La acción de protección es compatible con el ejercicio de otras acciones, toda vez que
la frase final del inciso primero del art. 20 establece “sin perjuicio de los derechos que pueda
hacer valer ante la autoridad o los tribunales correspondientes”.
372
Al respecto, Emilio Pfeffer señala, por ejemplo: “aunque el ordenamiento jurídico
otorgue otros recursos o acciones especiales para la resolución de determinadas
situaciones, cuando el acto u omisión estimados ilegal o arbitrario afecte además alguna de
las garantías señaladas en el artículo 20 de la Constitución, es plenamente procedente la
acción de protección. La interposición del recurso de protección es independiente de la
existencia de un procedimiento de reclamo jurisdiccional diverso. El recurso de protección
no tiene una finalidad residual y solo a falta de otros mecanismos”.
Por lo mismo, cada vez que se vulnera uno de estos derechos, no sólo se resiente la
persona directamente afectada, sino que además se afecta a todo el ordenamiento jurídico,
por cuanto una de sus bases más importantes, se ve dañada por la conducta arbitraria o
ilegal.
373
➢ Procedimiento
Cabe señalar que el referido plazo fue ampliado por el Auto Acordado de la Corte
Suprema del año 2007 previamente citado, ya que hasta entonces, el plazo era de quince
días.
Una vez ingresado el recurso, será examinado en cuenta por la sala respectiva de la
Corte de Apelaciones competente.
A partir del Auto Acordado de 2007, la Corte de Apelaciones solo podrá declararlo
inadmisible sólo podrá declararlo inadmisible: (a) si fue interpuesto fuera de plazo; o (b) si
los hechos que se mencionan no pueden significar vulneración a las garantías indicadas en
el art. 20 de la Constitución Política.
3.- Informe
Si el recurso fuera declarado admisible, el Tribunal ordenará “por la vía que estime
más rápida y efectiva” a la persona o autoridad que, según el recurso o la propia Corte
fueren los causantes del acto u omisión que motiva el recurso, que informe. Este informe
deberá evacuarse dentro de un plazo breve y perentorio que fije el Tribunal. La Corte podrá,
además de este informe, ordenar que se acompañen otros antecedentes.
Recibido el informe y demás antecedentes, o sin ellos, el Tribunal ordenará traer los
autos en relación y dispondrá agregar extraordinariamente la causa a la tabla del día
subsiguiente, previo sorteo, en las Cortes de Apelaciones de más de una sala.
374
5.- Sentencia
La Corte de Apelaciones deberá pronunciar su fallo dentro del 5º día hábil siguiente
a aquél en que el asunto quedó en situación de ser sentenciado.
(b) Para mejor acierto del fallo, se podrán decretar todas las diligencias que el
Tribunal estime necesarias (medidas para mejor resolver);
375
ambiente libre de contaminación sea afectado por un acto arbitrario e ilegal imputable a
una autoridad o persona determinada”.
Podemos señalar que las principales diferencias entre este recurso y el del inciso
primero son las siguientes:
(a) La Protección ambiental sólo procede en contra de actos u omisiones ilegales, pero no
respecto de conductas arbitrarias. Hay autores, como el profesor FERNANDO DOUGNAC, que
sostienen que al ser toda arbitrariedad una conducta contraria a la Constitución, entonces
una decisión arbitraria no sólo es ilegal, sino que además es inconstitucional, por lo que
sería perfectamente sustentable la tesis de que la acción de protección ambiental
procedería en contra de actos u omisiones arbitrarios. La tesis contraria –y mayoritaria- es
que en virtud de una interpretación histórica y sistemática, si en el inciso primero se señala
“arbitrario o ilegal”, es porque el constituyente distinguió entre ambas condiciones y no las
hizo equivalentes; por lo demás, si el constituyente derivado eliminó la expresión
“arbitrario” es porque quiso restringir la interposición de la Protección, sólo en contra de
ilegalidades, pero no de arbitrariedades.
(b) La conducta debe ser imputable, o sea, debe provenir de culpa o dolo de otro sujeto.
Vale decir, debe haber existido negligencia o mala fe.
(c) La conducta imputable debe ser de persona o autoridad determinada, vale decir, deberá
individualizarse con precisión los causantes del perjuicio.
➢ Contextualización Histórica
376
Del Amparo, existen sus primeros antecedentes en el interdicto romano “homine
libero exhibiendo” contemplado en el Digesto, mediante el cual la magistratura podía
ordenar a las autoridades respectivas que se le mostrara la persona del detenido y,
restituirle, según el caso, su libertad si se considerase que había sido arbitrariamente
detenida.
(a) Carta Magna (1215): Estableció que “ningún hombre libre será arrestado, o detenido en
prisión, o desposeído de sus bienes, proscrito o desterrado, o molestado de alguna manera;
y no dispondremos sobre él ni lo pondremos en prisión, sino por el juicio legal de sus pares
o por la ley del país” (art. 39), y “a nadie venderemos, a nadie negaremos el derecho o la
justicia” (art. 40)
(b) Petición de Derechos (1628): Establecía una serie de garantías tales como que el
encarcelamiento, aun por mandato del Rey, sin causa justificada en la ley, era contrario a la
Carta Magna. También estableció que nadie podía ser castigado o arrestado sin que
previamente se le hubiere dado la oportunidad de declarar conforme al proceso legal
debido (due process of law). Por último, dispuso que no era lícito aplicar la ley marcial en
época de paz.
(c) Primer Acta de Habeas Corpus (1679): Establecía la obligación de los carceleros de poner
a disposición del juez a un privado de libertad cuando así fuere solicitado. El incumplimiento
de esta norma acarreaba fuertes sanciones de carácter pecuniarias para el infractor, lo que
significó que las autoridades dieran veloz cumplimiento a estos requerimientos.
(d) Bill of Rights (1689): Prohibió que se cobraran fianzas excesivas, ya que esa práctica
había restado eficacia al habeas corpus.
(e) Segunda Acta de Habeas Corpus (1816): Extendió el habeas corpus a todo tipo de
detenidos, sin excepción alguna.
377
2.- Chile
El gran aporte, sin embargo del Amparo de la Constitución del ´25 está en que faculta
al Tribunal para ordenar la libertad del detenido, y no sólo ordenar, como señalaba la del
´33, que se guarden las formas legales de una detención por parte de los funcionarios
respectivos.
➢ Contextualización Jurídica
378
se conoce como una Garantía Jurisdiccional de Derechos Fundamentales (en este caso, de
la Libertad Personal y Seguridad Individual del art. 19 Nº 7 de la CPR), las que se caracterizan
por la intervención de un Órgano Jurisdiccional, el que, a través normalmente de un
proceso, procede a resguardar los derechos de los afectados.
Ello nos lleva a tener que otorgarle a las regulaciones específicas de esta Acción, un
estándar superior de protección, por cuanto se encuentran conectadas íntimamente con un
Derecho Fundamental, como es el de la Libertad Personal y Seguridad Individual, y por lo
tanto, a un límite del ejercicio de la Soberanía Nacional de acuerdo a lo dispuesto en el
artículo 5º inciso 2º de la carta Fundamental.
379
juez competente, procediendo en todo breve y sumariamente, y corrigiendo por sí
esos defectos o dando cuenta a quien corresponda para que los corrija.
El mismo recurso, y en igual forma, podrá ser deducido a favor de toda persona que
ilegalmente sufra cualquier otra privación, perturbación o amenaza en su derecho a
la libertad personal y seguridad individual. La respectiva magistratura dictará en tal
caso las medidas indicadas en los incisos anteriores que estime conducentes para
reestablecer el imperio del derecho y asegurar la debida protección del afectado”
Una parte de la doctrina es de la opinión que no hay regulación legal del Amparo
Constitucional, sino que su procedimiento aplicable es sólo el establecido en el auto
acordado antes indicado, para lo cual señalan: (1) con la dictación del Código Procesal Penal,
el Código de Procedimiento Penal ha quedado derogado in integrum; (2) el amparo
constitucional no queda desprovisto de regulación, ya que ella se encuentra en el auto
acordado.
380
que la regulación vía auto acordado sea la única válida, puesto que ella, en muchos casos
es más restrictiva que la que establecía el Código de Procedimiento Penal, por lo que dicha
decisión atentaría en contra del principio de progresividad de los derechos fundamentales;
y (3) los procedimientos judiciales sólo pueden ser regulados por ley y no por normas
administrativas (19 Nº 3 inciso 5º, y 63 Nº 3 de la CPR).
(a) Amparo Reparador: Corresponde a la modalidad “clásica”, esto es, aquél amparo que
busca obtener la libertad del individuo cuando ha sido víctima de una detención ilegal o
arbitraria.
(b) Amparo Correctivo: Tiene por finalidad obtener que se adopten las medidas necesarias
para remediar las irregularidades ocurridas durante la detención; especialmente cuando se
refieran a tratamientos inhumanos respecto del privado de libertad.
(c) Amparo Preventivo: Tiene por objeto, proteger a las personas respecto de amenazas a
su libertad personal o seguridad individual, y busca evitar que tal amenaza se materialice y
se configure en verdad un atentado ilegal o arbitrario en contra de aquellos derechos.
381
a.2. “Toda persona” (inciso tercero).
(b) Comparecencia: Podrá comparecer personalmente el afectado, “o cualquiera a su
nombre”.
2.- Materialidad
Como la acción de protección, el amparo constitucional no requiere mayores
formalidades, incluso ni siquiera se exige escrituración. Por este motivo, podrá ser deducido
por escrito propiamente tal, por télex, fax, correo electrónico e incluso verbalmente
dejando constancia de esto en la Secretaría del Tribunal.
Es, sin embargo, el Código Orgánico de Tribunales el que establece que el amparo
constitucional será conocido en primera instancia por las Cortes de Apelaciones (art. 63 Nº
2, letra b) y en segunda instancia por la Corte Suprema (art. 98 Nº 4).
4.- Causales
(a) Las causales propiamente tales. Al respecto, habrá que diferenciar la causal del
inciso primero, de la del inciso tercero del artículo 21 de la CPR:
382
a.2. “El haber ilegalmente sufrido cualquier otra privación, perturbación o amenaza
en su derecho a la libertad personal y seguridad individual” (inciso tercero). Respecto a la
definición de privación, perturbación o amenaza, estaremos a lo explicado a propósito de
la acción de protección. Esta causal puede dar origen a un habeas corpus reparador,
correctivo, o preventivo, ya que se extiende también a las amenazas.
(b) De quién pueden provenir las conductas que ameritan la interposición del
Amparo. El amparo constitucional puede ser deducido por actos arbitrarios o ilegales,
provenientes de cualquier origen, y no solo respecto de actuaciones judiciales.
5.- Derechos protegidos
El Amparo Constitucional protege el derecho a la libertad personal y seguridad
individual íntegramente en lo dispuesto en el inciso tercero del art. 21 de la CPR, y además,
en un determinado aspecto, en el inciso primero.
6.- Compatibilidad con otras acciones
El amparo constitucional es compatible, al igual que la acción de protección, con
otros tipos de acciones o recursos legales dirigidos al mismo efecto.
No obstante ello, debemos dejar constancia que el artículo 306 del Código de
Procedimiento Penal (que como vimos, se discute si se aplica hoy, o no) establece que el
amparo procederá “si no se hubiere deducido los otros recursos legales”.
Por lo tanto, esta norma establecería una especie de incompatibilidad con otras
acciones: si ya se ha intentado otro tipo de recurso, entonces no procedería el amparo. Esta
excepción es, a todas luces, inconstitucional, puesto que restringe la posibilidad de hacer
valer el amparo constitucional en términos que la Carta Fundamental no acepta.
7.- Finalidad del Amparo Constitucional
Tal como en la Protección, el Amparo Constitucional busca, en términos generales:
(1) que se restablezca el imperio del derecho; y (2) que se asegure la debida protección del
afectado.
Estas finalidades genéricas, sin embargo, se pueden concretar mediante la adopción,
por parte del Tribunal, de las siguientes medidas: (a) ordenar que se guarden las
formalidades legales que no se hayan cumplido; (b) ordenar que el individuo sea traída a su
presencia (“habeas corpus” en sentido estricto), orden que será precisa o ineludiblemente
obedecida, por todos los encargados de privación de libertad; (c) decretar, después de oír
al recurrente, su libertad inmediata; (d) hacer que se reparen los defectos legales; y/o (e)
poner al afectado a disposición del juez competente.
383
➢ Procedimiento
1.- Plazo para interponer el recurso.
3.- Apelación
“Art. 95: Amparo ante el juez de garantía. Toda persona privada de libertad
tendrá derecho a ser conducida sin demora ante un juez de garantía, con el objeto
de que examine la legalidad de su privación de libertad y, en todo caso, para que
examine las condiciones en que se encontrare, constituyéndose, si fuere necesario,
en el lugar en que ella estuviere. El juez podrá ordenar la libertad del afectado o
adoptar las medidas que fueren procedentes.
El abogado de la persona privada de libertad, sus parientes o cualquier
persona en su nombre podrán siempre ocurrir ante el juez que conociere del caso o
aquel del lugar donde aquélla se encontrare, para solicitar que ordene que sea
conducida a su presencia y se ejerzan las facultades establecidas en el inciso
anterior.
384
Con todo, si la privación de libertad hubiere sido ordenada por resolución
judicial, su legalidad sólo podrá impugnarse por los medios procesales que
correspondan ante el tribunal que la hubiere dictado, sin perjuicio de lo establecido
en el artículo 21 de la Constitución Política”
Las principales diferencias entre el Amparo Constitucional y el Legal son:
(a) Carácter del Amparo. El amparo constitucional (art. 21 de la Carta Fundamental)
tiene carácter reparador, correctivo y preventivo; el legal (art. 95 del Código Procesal Penal)
en cambio, es sólo reparador y correctivo, mas no preventivo.
(b) Fuente formal: El Amparo Constitucional se encuentra regulado en la
Constitución, en el respectivo auto acordado, y se discute si lo está también en el antiguo
Código de Procedimiento Penal. El Amparo legal, se encuentra regulado en el Código
Procesal Penal. Ambos, sin embargo, obedecen a mandatos de los Tratados Internacionales,
según ya vimos.
(c) Objeto protegido. El amparo constitucional resguarda la Libertad Ambulatoria (o
libertad personal) y la Seguridad Individual; el amparo legal preserva la Libertad
Ambulatoria y la fiel observancia de las normas que regulan la privación de libertad.
(d) Fuente del agravio contra el que se recurre. El amparo constitucional procede
contra actos de cualquier origen; el legal no procede en contra de resoluciones judiciales
(art. 95 inciso 3º). Nos gustaría agregar, sin embargo, que creemos que no obstante lo
señalado, el acto en contra del cual se accione vía amparo legal, debe estar originado en la
tramitación de un proceso penal específico, ya sea por actos del Ministerio Público, de la
Policía, o de particulares, pero que no procedería respecto de conductas externas o ajenas
a un juicio o investigación de carácter penal, respecto de los cuales, sí podría intentarse el
Amparo Constitucional.
(e) Tribunal competente. El amparo constitucional se tramita ante las Cortes de
Apelaciones y Suprema, en primera y segunda instancia respectivamente (según lo
dispuesto en el Código Orgánico de Tribunales); en cambio el amparo legal tiene al juez de
garantía como el tribunal competente para conocerlo, quien lo hace además en única
instancia.
385
IV. Acción de indemnización por error judicial
➢ Contextualización Histórica
1.- Derecho Comparado
La responsabilidad del Estado por la actividad judicial tiene un origen jurisprudencial
en Francia, datando los primeros fallos que así lo establecieron, de fines del Siglo XIX (1895).
Sin embargo, no encuentra consagración positiva sino hasta 1972 cuando se modifica el art.
11 del Código de Procedimiento Civil, el cual pasa a señalar lo siguiente: “El Estado está
obligado a reparar el daño causado por el funcionamiento defectuoso del servicio de la
justicia. Esta responsabilidad sólo podrá hacerse derivar por la existencia de una falta grave
o una denegación de justicia”. Por lo tanto, se trata de una norma de rango legal.
En el intertanto, sin embargo, en Italia ya se había constitucionalizado este principio, al
establecer en su Constitución de 1947: “La ley determina las condiciones y las formas para
la reparación de los errores judiciales”. No obstante, esta norma sólo pudo ser aplicada a
partir de la reforma al Código de Procedimiento Penal, en el año 1960.
2.- Chile
En la Constitución de 1833 se consagraba la responsabilidad individual de los Jueces
(pero no la del Estado por la actividad de éstos), por los delitos de “cohecho, falta de
observancia de las leyes que reglan el proceso y, en general, por toda prevaricación o
torcida administración de justicia” (art. 111).
En la Constitución de 1925, sin embargo, se incorpora la responsabilidad del Estado
por error judicial: “Todo individuo en favor de quien se dictare sentencia absolutoria o se
sobreseyere definitivamente tendrá derecho a indemnización, de la forma que determine
la ley, por los perjuicios efectivos o meramente morales que hubiere sufrido injustamente”
(art. 20).
A pesar de ello, la norma de la Carta del ‘25 nunca fue aplicada, ya que jamás se
dictó la ley que determinara la forma como podía hacerse efectiva esta responsabilidad, por
lo que se transformó en una disposición meramente “programática”.
La Constitución de 1980 establece una norma autoejecutable, que no requiere de
regulación legal previa para poder aplicarla. Aun así, debemos dejar constancia que, incluso,
con esa misma redacción, ya estaba consagrada esta acción en el Acta Constitucional Nº 3
de 1976.
386
➢ Contextualización Jurídica
1.- Naturaleza Jurídica
La norma del artículo 19 Nº 7 letra i), establece una acción de indemnización por
error judicial, por lo que no se trata de un recurso. Esta acción tiene por objeto obtener una
reparación económica por parte del Estado y no del funcionario judicial causante del daño.
2.- Facultades Conservadoras
Estimamos que es menos nítido en este caso, el reconocimiento del ejercicio de
facultades conservadoras de los Tribunales.
Por lo mismo, parece más acertado afirmar que se trata de un procedimiento
contencioso y por lo tanto, se encuadra dentro del ejercicio puro de la Jurisdicción.
3.- Fuentes Formales de la Acción de Indemnización por Error Judicial
La Acción de Indemnización por Error Judicial tiene también una regulación
compuesta por fuentes constitucionales, internacionales, y administrativas.
(a) Regulación Constitucional: El artículo 19 Nº 7 letra i) de la Carta Fundamental establece:
“Una vez dictado sobreseimiento definitivo o sentencia absolutoria, el que hubiere sido
sometido a proceso o condenado en cualquier instancia por resolución que la Corte
Suprema declare injustificadamente errónea o arbitraria, tendrá derecho a ser indemnizado
por el Estado de los perjuicios patrimoniales y morales que haya sufrido. La indemnización
será determinada judicialmente en procedimiento breve y sumario y en él la prueba se
apreciará en conciencia”.
(b) Regulación internacional. Destacamos dos instrumentos principales sobre esta materia:
- Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (art 9.5.) “Toda persona que haya
sido ilegalmente detenida o presa, tendrá el derecho efectivo a obtener reparación”.
- Convención Americana de Derechos Humanos o Pacto de San José de Costa Rica (art.
10) “Toda persona tiene derecho a ser indemnizada conforme a la ley en caso de
haber sido condenada en sentencia firme por error judicial”.
(d) Regulación administrativa: Corresponde al auto acordado de la Excma. Corte
Suprema, que reglamenta el procedimiento para obtener la declaración previa al
ejercicio de la acción indemnizatoria que concede la letra i) del Nº 7 del art. 19 de la
Constitución Política de la República, publicado en el Diario Oficial el día 24 de Mayo
de 1996.
387
➢ Aspectos Procesales Generales
1.- Titularidad y comparecencia
2.- Materialidad
Se trata de una actuación formal, por lo que también se aplican las reglas generales.
4.- Causal
Ahora bien, ¿qué significa que una resolución sea “injustificadamente errónea o
arbitraria? Al respecto corresponde señalar lo siguiente:
388
detenidamente el conjunto de los antecedentes que se invocan para dar por acreditada la
existencia de un delito” (Corte Suprema, sentencia recaída en causa Rodríguez Álvarez,
Rodrigo, 20 de Noviembre de 1985)
iv. “Arbitrario”, por su parte, significa que “se expida por voluntad meramente potestativa,
caprichosamente o insensatamente” (caso Márquez Fuentes)
5.- Finalidad que persigue la acción
(a) En sede de Corte Suprema: que la resolución que condenó o sometió a proceso al
afectado, sea declarada injustificadamente errónea o arbitraria, lo cual genera
responsabilidad civil del Estado.
(b) En sede de los Tribunales Civiles: que se fije el monto de la indemnización que cubra
tanto los perjuicios sufridos, tanto patrimoniales como los morales.
➢ Procedimiento
1.- Plazo para interponer el recurso.
La solicitud ante la Corte Suprema, deberá presentarse dentro del plazo de seis
meses, contados desde que la sentencia absolutoria o el auto de sobreseimiento, queden
ejecutoriados.
En tanto, la ley no establece un plazo especial para la interposición de la demanda
por indemnización de perjuicios ante el Juez Civil, por lo que entendemos que debe
aplicarse la norma del art 2332 del Código Civil, que establece un plazo de cuatro años para
ejercer la acción por responsabilidad extracontractual.
2.- Tramitación ante la Corte Suprema
Se encuentra regulada en el Auto Acordado de 1996 antes referido:
- la solicitud debe ir acompañada de las copias autorizadas de las sentencias
correspondientes (además podrán acompañarse otros documentos),
- el Presidente de la Corte Suprema examinará la admisibilidad del recurso, y lo
declarará inadmisible si: (a) hubiere sido presentado fuera de plazo; (b) no se
hubieren respetado las normas sobre comparecencia en juicio de la Ley 18.120; y (c)
no se hubieren acompañado las copias respectivas de las sentencias,
- se dará traslado de la solicitud al Fisco por un plazo de 20 días,
- transcurrido el plazo, se enviarán los autos al Fiscal de la Corte Suprema para su
examen,
- evacuada la vista fiscal, se ordenará dar cuenta de la solicitud en la Sala Penal de la
Corte, lo que deberá hacerse dentro de los 15 días desde que sea ordenada. La Sala
389
podrá disponer, si lo estima conveniente o se le solicita con fundamento plausible,
traer los autos en relación para oír alegatos, en cuyo caso, se agregarán con
preferencia a la tabla ordinaria de la misma Sala, y
- para entrar al conocimiento del asunto o para mejor acierto del fallo, la Corte podrá
disponer las medidas o diligencias que estime necesarias,
3.- Tramitación ante el Juez Civil
Se aplicará el procedimiento sumario, y la prueba se apreciará en conciencia.
390
A partir de estas diferencias, podemos establecer que en cada caso, alguno de los
cuerpos normativos es más extensivo o flexible que los otros, por lo que será necesario, al
momento de aplicar estas normas, hacerlo de forma que el particular sea mejor protegido,
combinando incluso las diferentes disposiciones, facilitando así el ejercicio del legítimo
derecho a la reparación estatal.
Sólo de esa forma, entendemos que quedan mejor protegidos los derechos de las
personas, y se respetan los principios de Dignidad del Ser Humano, de Servicialidad del
Estado, y de respeto por los Tratados Internacionales.
391
De esta manera, no resulta correcto aplicar sólo la Constitución o sólo alguno de los
Tratados en un determinado caso, sino que siempre habrá que recurrir a la interpretación
sistemática e integradora de las normas aplicables.
V. Amparo Económico
➢ Contextualización Histórica
El Amparo Económico nace en Chile, bajo un proyecto de ley que intentaba regular
el rol del “Estado Empresario”, el cual finalmente no fue aprobado (salvo en lo referente a
este recurso), por cuanto se estimó en su oportunidad que en verdad se creaba un
verdadero “orden público económico legal”, paralelo al de origen constitucional, que en
verdad es el que estatuye sus bases esenciales.
Uno de ellos, fue el artículo 6º del referido proyecto, y que hoy resulta ser el artículo
único de la Ley Nº 18.971 publicada el 10 de Marzo de 1990 (el otro se transformó en la ley
18.965 que establece la obligación del Estado de vender dentro de un año, los derechos en
sociedades respecto de materias ajenas al objeto para el cual se encontrara autorizado a
participar o que excedieron la autorización legal respectiva).
➢ Contextualización Jurídica
1) El Amparo Económico es una Acción: De la misma manera como hemos venido haciendo
referencia en casos anteriores, el amparo económico es una acción, y no un recurso, puesto
que no tiene por objeto impugnar resoluciones judiciales.
392
orientación. Como principio, es una directriz que se extrae desde el propio texto
constitucional, que cruza toda su normativa. Y como derecho, opera como una facultad
protegida jurídicamente, y que se subjetiviza en la persona de su titular.
Por la redacción de la ley, nos parece que lo que protege esta acción es el valor
constitucional de la libertad económica, pero no el derecho a la libertad económica. Ello se
demuestra porque, tal como veremos, quien lo puede interponer no es sólo el afectado por
un derecho (ya que es una acción popular), y porque el Tribunal carece de facultades para
dar debida protección del afectado.
3) Por las razones antes dichas, nos parece que al no ser técnicamente una acción
protectora de derechos, no constituiría un derecho en sí mismos, en los términos señalados
respecto de la Protección y el Amparo.
393
Contra la sentencia definitiva, procederá el recurso de apelación, que deberá
interponerse en el plazo de cinco días, para ante la Corte Suprema y que, en caso de
no serlo, deberá ser consultada. Este Tribunal conocerá del negocio en una de sus
Salas.
Si la sentencia estableciere fundadamente que la denuncia carece de toda
base, el actor será responsable de los perjuicios que hubiere causado”
1.- Titularidad
La distinción entre una acción pública y una acción popular, como la de la especie,
es que mientras la primera, siempre ha de invocarse igualmente algún interés, aunque sea
el interés público; en la segunda, no es necesario invocar interés alguno.
2.- Comparecencia
3.- Materialidad
394
4.- Tribunal Competente
Sin embargo, aun en el caso que la sentencia de primera instancia no fuere apelada,
igualmente deberán elevarse los autos a la Corte Suprema, ya que está sometida al trámite
de la Consulta.
5.- Causal
La causal que permite interponer este recurso o acción, es “la infracción al artículo
19 Nº 21 de la Constitución Política”.
a) ¿Qué significa “infracción”? En principio, por infracción, debiéramos entender todo acto
u omisión que signifique un atentado a dichos derechos, no obstante las Cortes lo han
restringido sólo a actos y no a omisiones. Ellas también han estimado que sólo se refiere a
privaciones o perturbaciones al ejercicio de estos derechos, pero no a amenazas, ya que
éstas no constituyen “infracción”.
b) ¿Cuál es la norma específica que resulta protegida por la acción constitucional? A pesar
de lo aparentemente evidente de la norma legal, debemos señalar tres períodos diferentes:
- Desde 1989 a 1995. Siguiendo un criterio de interpretación histórico, las Cortes
entendieron que si la intención original del legislador era regular la situación del
Estado Empresario, entonces, el Amparo Económico sólo sería apto para denunciar
infracciones relativas al inciso segundo del art. 19 N° 21, justamente relativas a dicha
actividad estatal de carácter empresarial.
- Desde 1995 a 2009. En 1995 comienza a configurarse una nueva tendencia
jurisprudencial, dirigida a entender que si la ley no distingue, no le corresponde al
intérprete hacerlo. Por lo mismo, la ley de amparo económico serviría para
denunciar infracciones al art. 19 N°21 de la Constitución in integrum, vale decir,
tanto en relación con el inciso primero (derecho a desarrollar actividades
económicas) como con el inciso segundo (reglas del Estado Empresario).
- Desde 2009: En dicho año, vuelve a aparecer la primera tendencia, en el sentido de
que bajo una interpretación histórica, lo que quiso el legislador fue evitar la
vulneración de las reglas sobre Estado Empresario, por lo que sólo procedería el
amparo económico por vulneraciones al inciso segundo del art. 19 N° 21
395
6.- Compatibilidad con otras acciones
Sobre este punto debiéramos aclarar eso sí que si bien, en su oportunidad dijimos
que el art. 306 recién citado debiera ser considerado inconstitucional, por restringir el
legítimo derecho al Habeas Corpus, dicha inconstitucionalidad no operaría en relación con
el amparo económico.
En efecto, respecto del amparo económico, no se produce una pugna entre dos
normas de diferente jerarquía, sino solo entre dos normas legales. Por lo mismo, tal
inconstitucionalidad no existe, y la diferencia entre ambas disposiciones deberá ser resuelta
por otras vías, como por ejemplo, aplicando la regla de la especialidad o de la ley posterior.
Deberá interponerse dentro del plazo de 6 meses desde que se hubiere cometido la
infracción.
396
2.- Tramitación
3.- Sentencia
La sentencia podrá ser apelada para ante la Corte Suprema, dentro de un plazo de 5
días, y como vimos, en caso de no serlo, deberá ser consultada. Este Tribunal conocerá del
negocio en una de sus Salas.
Finalmente, se hace necesario revisar las semejanzas y diferencias que existen entre
la Acción Constitucional de Protección y el Recurso de Amparo Económico.
En primer lugar, indicar que son muchas las semejanzas entre ambos:
- los dos son acciones que forman parte del derecho procesal constitucional;
- los dos se ejercen ante la Corte de Apelaciones en primera instancia;
- los dos son aptos para reclamar por infracciones al art. 19 Nº 21 de la Carta
Fundamental; etc.
397
398