TEMA GENERAL: ESTUDIO BÍBLICO, EL PRESENTE Y EL FUTURO A LA LUZ DE LA BIBLIA PARTE II
SUBTEMA: LA APOSTASÍA EN LA IGLESIA DE HOY
TEXTO: 2 TESALONICENSES 2:1-3
INTRODUCCIÓN
Esta tarde continuamos con el Estudio sobre el presente y el futuro a la luz de la Biblia, y seguimos reflexionando sobre
la apostasía en la sociedad de hoy y sus manifestaciones tanto en el mundo como en la iglesia.
En el estudio pasado dijimos que Apostasía es una palabra griega compuesta de APO (caer, alejarse de) y STASIS
(rebelión), podemos decir, que la apostasía es un desafío a un sistema establecido o autoridad; es literalmente una
rebelión o un abandono de la fe.
Esta apostasía en los últimos tiempos se manifiesta básicamente de TRES MANERAS: en una REBELIÓN a lo que Dios ha
establecido en su palabra, es un DESAFÍO a la autoridad de Dios, y un ABANDONO de la fe y la sana doctrina.
En el estudio anterior reflexionamos sobre los dos primeros tipos de manifestación de la apostasía en la sociedad, pero
hoy vamos a reflexionar sobre la apostasía que tristemente vemos en la iglesia de la actualidad., la cual se manifiesta
en:
I. UN ALEJAMIENTO DE LA SANA DOCTRINA Y DE LAS ENSEÑANZAS PRINCIPALES DE LA BIBLIA PARA CAER EN
FALSAS ENSEÑANZAS O HEREJÍAS (2 PEDRO 2:1).
Podemos ver en el texto el peligro de la apostasía, y es que esas enseñanzas entran en la iglesia del Señor de manera
sutil, encubiertamente, y engañan a muchos, algunas de las formas de apostasía en la iglesia son las siguientes:
EL EVANGELIO O TEOLOGÍA DE LA PROSPERIDAD: Esta falsa doctrina que ha crecido mucho en los últimos años
se enfoca principalmente en las posesiones materiales, el bienestar físico y el éxito en esta vida, ascenso laboral,
éxito en los negocios etc., los seguidores de esta doctrina expresan que la bendición financiera y el bienestar
físico son siempre la voluntad de Dios para los cristianos y para alcanzar esto las personas tienen que hacer
pactos financieros con el Señor.
Pero este evangelio, aunque pueda ser muy atractivo para muchos, tenemos que saber que verdaderamente está
alejado de lo que verdaderamente enseña la palabra de nuestro Dios, ya que la Biblia no dice que la voluntad de Dios es
que todos sean ricos o que todos sean empresarios, o que todos tengan éxito financiero.
La palabra de Dios nos dice que el deseo de Dios es que todos sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad (1
Timoteo 2:3-4).
La palabra de Dios no nos llama a hacer “pactos financieros” con el Señor, sino que nos invita a confiar en el cuidado y la
provisión de nuestro Padre Celestial (Mateo 6:31-33).
LA DOCTRINA DE LA CONFESIÓN POSITIVA: La confesión positiva es la práctica de decir en voz alta lo que uno
desea que pase con la esperanza de que Dios lo haga realidad, las personas que enseñan esta doctrina afirman
que las palabras tienen poder espiritual y que, si decimos en voz alta las palabras correctas con la fe correcta,
podemos obtener riquezas y salud, y hasta atar a Satanás, y lograr cualquier cosa que queramos,
Es por eso que, en la actualidad en muchas iglesias, en programas televisivos, y en las redes sociales podemos escuchar a
pastores, cantantes, predicadores, y a cristianos en general expresando palabras como: YO DECLARO, YO DECRETO, YO
ATO, YO ARREBATO. etc.
Pero tenemos que comprender que esta doctrina es algo peligroso ya que es una enseñanza que no está en armonía con
las verdades de la palabra de Dios, sino que es un concepto de la Nueva Era llamado la «LEY DE LA ATRACCIÓN», según
la cual una declaración o pensamiento positivo atraerá una reacción positiva.
La confesión positiva es un ejemplo de APOSTASÍA pues deja de lado la verdad de la palabra de Dios y le exige o trata de
imponer a Dios el cumplimiento de los deseos humanos, es decir, la confesión positiva le quita a Dios su soberanía y lo
convierte en una especie de “genio de la lámpara”, es decir, pone al hombre “EL YO”, en el lugar de Dios.
La palabra de Dios nos dice que todo lo que pidiéramos al Padre en oración creyendo, lo vamos a recibir (Marcos 11:24),
pero se refiere a TODO aquello que vaya conforme o de acuerdo a la voluntad de Dios (1 Juan 5:14) Y esta es la
confianza que tenemos en él, que, si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. No a todos nuestros
caprichos.
Nuestro Señor Jesucristo nos enseñó la forma de cómo debemos orar, reconociendo la soberanía de Dios sobre nuestra
vida (Lucas 11:2). Y él mismo nos dio el mejor ejemplo de cómo debemos sujetarnos a la voluntad de Dios cuando
clamamos por algo en nuestra vida (Mateo 26:42).
EL EVANGELIO LIGHT: Hoy en día también podemos darnos cuenta que muchos pastores e iglesias se están
apartando de la verdad del Señor enseñando un evangelio diluido, suavizado, un evangelio “Light”, es decir, un
evangelio donde no se corrige el pecado, donde no se llama al arrepentimiento, donde no se habla del infierno,
donde no se mencionan las consecuencias del pecado, es decir, que no se predica lo que enseña la Biblia sino lo
que agrada al oído de las personas.
Las predicaciones de estos predicadores “Light” son charlas motivacionales, enseñando solamente como alcanzar el
éxito, sobre cómo hacer realidad los sueños y las metas, pero nunca confrontando al pecador con la realidad de la
palabra de Dios.
Los cultos de estas iglesias son solamente un show, llenos de música, luces, y emociones, pero sin lo principal: LA
PALABRA DE DIOS, y las predicaciones van enfocadas en no ESPANTAR a las personas, sino a tener un experiencia y
sensaciones solamente para hacer sentir bien el momento, pero sin compromiso, sin un llamado a reconocer a Cristo
como Señor y Salvador de sus vidas.
La palabra de Dios llama a este tipo de cristianos “Los sensuales” es decir, los que están enfocados en las emociones, en
los sentidos, y no en su relación con Dios y el conocimiento de su palabra (Judas 1:17-20).
Tenemos que saber que nuestro Señor Jesucristo nunca vino a predicar un evangelio light o suavizado, sino una vida de
entrega y de compromiso con Dios (Lucas 9:23) Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí
mismo, tome su cruz cada día, y sígame. El verdadero evangelio del Reino que predicó nuestro Señor Jesucristo es
primeramente un llamado al arrepentimiento (Marcos 1:4-15)