Busca la paz y sguela
La paz no constituye una opcin en la vida cristiana. Antes bien es una seal de que el Espritu Santo reside en el alma del creyente sometido a Cristo. David deca, Busca la paz, y sguela (Salmos 34.14). Es, pues, algo que el creyente ha de hacer. Es el fruto de obrar el bien. Engao hay en el corazn de los que piensan el mal; pero alegra en el de los que piensan el bien (Proverbios 12.20). Isaas llama al Mesas de Dios (Jesucristo) Prncipe de paz (Isaas 9.6). Si eres un cristiano, y tu Seor es un hombre de paz, cmo eres t un contencioso? El apstol Pablo dice que la paz es un producto del Espritu Santo (Glatas 5.22). Al ser bautizado, el hombre recibe el don del Espritu Santo (Hechos 2.38). La paz tiene por consecuencia que el ser humano sea apacible, tranquilo, reflexivo. Luego dice Pablo, A todos los que anden conforme a esta regla, paz y misericordia sea a ellos, y al Israel de Dios (Glatas 6.16). Hay que vivir conforme a las reglas de Dios que nos ha enseado el Espritu en el evangelio. De otra manera no habr cambio en la personalidad y las actitudes del ser humano. Pero si os mordis y os comis unos a otros, mirad que tambin no os consumis unos a otros (Glatas 5.15). Ahora es tiempo que vivamos segn la esperanza de Jess en su evangelio. Una vida en Cristo no cae del cielo. Hemos de vivir conforme con la voluntad revelada de Cristo, el evangelio. Satans siempre busca quitar la paz. No luchemos unos contra otros en la iglesia, sino todos juntos contra el poder del diablo, el mal, en el mundo. El problema es la carnalidad, los deseos del hombre natural que combaten contra los deseos del Espritu de Dios. Los que obran pleitos, celos, iras, contiendas y disensiones no heredarn el reino de Dios (Glatas 5.20,21). Es posible que el cristiano entristezca al Espritu Santo por sus malas obras, obras de contiendas que quitan la paz entre los hermanos (Efesios 4.30-32). Estos tres versculos son sumamente importantes. Santiago dice que el fruto de justicia se siembra en la paz para aquellos que hacen la paz (Santiago 3.18). Qu dice? Dos realidades: 1) se siembra y 2) se hacen. Sin obrar la paz no hay paz. No debemos dejarnos llevar por ilusiones religiosas. El evangelio de Cristo es algo prctico, segn el cual hemos de vivir como creyentes- en Cristo. Las pasiones humanas que no tienen nada que ver con un hombre cuerdo, causan guerras y pleitos. El combate y la lucha en las congregaciones locales son una seal de carnalidad, de desobediencia, de arrogancia, de injusticia frente a Cristo (Santiago 4.1 -4). El mal lenguaje, el chisme, la divisin, el sembrar friccin e inquietud, es simplemente pecado. Tienes algo contra tu hermano? Por qu no vas a l y pones en claro el problema? No contristis al Espritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el da de la redencin. Qutense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritera y
maledicencia, y toda malicia (Efesios 4.30-32). Pablo dice, Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones (Colosenses 3.15). Esto ha sido escrito en forma de imperativo. Por lo tanto, es algo que hemos de hacer. Buscar la paz es un mandamiento y no una opcin. La paz de Dios gobierne en vuestros corazones. Quiere decir que no hay lugar para las malas lenguas, los pleitos, las innovaciones sin sentido contra la voluntad de Dios, la formacin de grupos de inters en la iglesia, peleas, contiendas. Todo ello es la expresin de carnalidad. El que esto practica muestra que an anda en zapatos de nio espiritual. No ha crecido. Y as tambin acta. El hombre maduro en Cristo rechaza la inquietud y busca la paz. No es posible tener paz entre los hombres, si no hay primero paz con Dios. Tal vez viene por obedecer el evangelio de Cristo cuando somos renovados en nuestro hombre interior por el Espritu Santo que a su vez obra en nosotros por la palabra de Dios. Dios no nos aceptar si seguimos sembrando discordias y pleitos entre los hermanos. Seamos hombres de paz. Los cristianos deben ser pacificadores (Mateo 5.9). Hemos de seguir la paz con todos si queremos ver a Dios (Hebreos 12.14). Sigue la paz, dice Pablo a Timoteo (2 Timoteo 2.22). El evangelio produce paz (Romanos 10.15). Tened paz (Marcos 9.50). Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres (Romanos 12.18). Debemos tratar de estar en paz aun con las personas difciles de carcter. Vivid en paz (2 Corintios 13.11). Dios espera de los cristianos que sean hombres de paz, gentiles, que sepan dominar sus sentimientos de reducida calidad (Filipenses 4.5-7). Hay que tener, pues, un punto de vista correcto de las cosas. Cristo nos dej su paz, no la paz del mundo (Juan 14.27). En Cristo hemos de tener paz, aunque en el mundo haya afliccin. Nuestros problemas no nos dan el derecho de renegar de las cosas del Seor. En l s hay paz, paz de la mente que se pronuncia en actitudes honestas y de paz. Tened paz entre vosotros, y algo ms. Pablo nos dice aqu una serie de cosas que hemos de cumplir (1 Tesalonicenses 5.12-18). Cunto de Jess vive en ti? Cunta paz del Hijo de Dios reside en tu corazn? Qu valor tiene el evangelio en tu vivir? De la respuesta de estas preguntas depende tu desarrollo en Cristo. Que la paz de l sea contigo.