Manual de Referencia Brigada Industrial
Manual de Referencia Brigada Industrial
MANUAL DE REFERENCIA
BRIGADA INDUSTRIAL
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TABLA CONTENIDOS
INTRODUCCION ..............................................................................................................................................5
INTRODUCCIÓN ............................................................................................................................................34
COMPORTAMIENTO AGRESIVO EN EL COMBATE DE INCENDIOS .....................................................................................34
PROTECCIÓN PERSONAL ..................................................................................................................................34
TÉCNICAS DE SEGURIDAD .................................................................................................................................35
TÁCTICAS DEFENSIVAS ....................................................................................................................................37
TÁCTICAS OFENSIVAS ......................................................................................................................................38
INTRODUCCIÓN ............................................................................................................................................39
TEORÍAS DEL ORIGEN DEL FUEGO ........................................................................................................................39
MÉTODOS DE EXTINCIÓN DE INCENDIO .................................................................................................................47
CLASIFICACIÓN DE LOS FUEGOS ..........................................................................................................................49
FENÓMENO DE COMBUSTIÓN ACELERADA DE GASES .................................................................................................51
DESARROLLO DE UN INCENDIO ESTRUCTURAL .........................................................................................................54
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EXTINTORES PORTATILES DE FUEGO ..............................................................................................................61
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REANIMACIÓN CARDIOPULMONAR BÁSICA DEL ADULTO (MAYOR DE 8 AÑOS) .............................................. 156
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INTRODUCCION
Aunque la base teórica para el combate del fuego es de utilidad para la preparación de una brigada, es la
experiencia en terreno la que marca la diferencia en la calidad y efectividad de la respuesta ante un
incendio. Por tal razón, el programa de entrenamiento diseñado para el curso del cual este manual
forma parte, contempla ejercicios en terreno y la utilización de simuladores que permiten recrear en
condiciones de realidad controlada los escenarios a los cuales el alumno podría verse enfrentado.
Las labores de extinción de incendio en instalaciones industriales exponen a los miembros de la brigada a
riesgos que deben ser correcta y constantemente evaluados. Sólo el entrenamiento bajo condiciones
reales de estrés y la capacidad de aplicar destrezas específicas en esas circunstancias contribuyen al
logro de objetivos y disminuyen la exposición de las personas a los riesgos inherentes de un incendio, lo
que redunda en la mitigación de pérdidas y daños asociados a este fenómeno.
Winston Churchill.
__________________________
Definiciones
Brigada Emergencia: Las brigadas son grupos de personas organizadas y capacitadas para enfrentar
emergencias, mismos que serán responsables de combatirlas de manera preventiva y ante
eventualidades de alto riesgo, emergencia, siniestro o desastre, dentro de una empresa, industria o
establecimiento, su función está orientada a salvaguardar a las personas, los bienes y el entorno.
Trabajo en Equipo: Tarea que involucra la participación de un grupo de personas, que coordinadas y en
mutua colaboración busca alcanzar un objetivo común
Jefe: El jefe recibe su autoridad de la posición jerárquica que ocupa: la organización lo ha colocado al
frente del equipo.
Aunque el jefe no sea un líder al menos debe contar con una serie de cualidades muy significativas para
poder dirigir eficazmente un equipo de trabajo:
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• Persona justa, que exija y recompense, que trate a todos por igual.
• Muy trabajadora
• Exigente pero humana, que busque y persiga la excelencia pero que sepa reconocer el esfuerzo y
la entrega.
• Respetuosa: Que sepa mantener la disciplina, que sepa decir NO cuando sea necesario.
• Defensor de su equipo, que no tolere ataques externos. Si hay que tomar medidas las tomará
dentro del equipo, pero no permitirá que desde fuera se ataque a ninguno de sus colaboradores.
• Que se preocupe por el bienestar de su gente, Si se produce un error él dará la cara al exterior,
nunca echará las culpa a un colaborador (pero internamente si pedirá responsabilidades).
• Un organizador nato: consigue que el equipo funcione, que vaya avanzando, que se vayan
cumpliendo los plazos.
• Una persona decidida, que sepa tomar decisiones por difíciles que sean.
• El jefe debe confiar en su equipo
Lider: El líder recibe su autoridad del propio equipo: diversos factores le permiten ganarse el apoyo de
sus colaboradores (carisma, personalidad, entrega, energía, etc.)
Comunicación: El trabajo en equipo exige ante todo coordinación y esto sólo se logra con una
comunicación fluida entre sus miembros.
• De arriba hacia abajo (es decir, del jefe hacia sus colaboradores).
• De abajo hacia arriba (de los colaboradores hacia el jefe).
• Horizontalmente (directamente entre los colaboradores).
Grupo de trabajo: Sus integrantes no necesitan interactuar, no están coordinados, hacen todo el mismo
trabajo y no responden por el objetivo final. Debe tener estructura jerárquica.
Equipo de trabajo: Responde en conjunto por la meta, sus integrantes deben interactuar, deben
cohesionarse, cada uno tiene una función y no hay jerarquías.
Hay que seleccionar personas con capacidad para trabajar en equipo evitando individualistas. Es
preferible además que tengan personalidades diferentes ya que ello enriquece al equipo: unos más
extrovertidos que otros; unos apasionados y otros reflexivos; unos generalistas y otros más detallistas,
etc.
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Cada miembro está especializado en un área determinada que afecta al proyecto.
Cada miembro del equipo es responsable de un cometido y sólo si todos ellos cumplen su función será
posible sacar el proyecto adelante.
Un grupo de personas trabajando juntas en la misma materia, pero sin ninguna coordinación entre ellos,
en la que cada uno realiza su trabajo de forma individual y sin que le afecte el trabajo del resto de
compañeros, no forma un equipo.
Complementariedad: cada miembro domina una parcela determinada del proyecto. Todos estos
conocimientos son necesarios para sacar el trabajo adelante.
Coordinación: el grupo de profesionales, con un líder a la cabeza, debe actuar de forma organizada con
vista a sacar el proyecto adelante.
Comunicación: el trabajo en equipo exige una comunicación abierta entre todos sus miembros, esencial
para poder coordinar las distintas actuaciones individuales.
El equipo funciona como una maquinaria con diversos engranajes; todos deben funcionar a la perfección,
si uno falla el equipo fracasa.
Confianza: cada persona confía en el buen hacer del resto de sus compañeros. Esta confianza le lleva a
aceptar anteponer el éxito del equipo al propio lucimiento personal.
Cada miembro trata de aportar lo mejor de sí mismo, no buscando destacar entre sus compañeros sino
porque confía en que estos harán lo mismo; sabe que éste es el único modo de que el equipo pueda
lograr su objetivo.
Compromiso: cada miembro se compromete a aportar lo mejor de sí mismo, a poner todo su empeño en
sacar el trabajo adelante.
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• En el grupo de trabajo sus miembros tienen formación similar y realizan el mismo tipo de trabajo
(no son complementarios). En el equipo de trabajo cada miembro domina una faceta
determinada y realiza una parte concreta del proyecto (sí son complementarios).
• En el grupo de trabajo cada persona puede tener una manera particular de funcionar, mientras
que en el equipo es necesaria la coordinación, lo que va a exigir establecer unos estándares
comunes de actuación (rapidez de respuesta, eficacia, precisión, dedicación, etc.).
• En el equipo de trabajo es fundamental la cohesión, hay una estrecha colaboración entre sus
miembros. Esto no tiene por qué ocurrir en el grupo de trabajo. El grupo de trabajo se estructura
por niveles jerárquicos. En el equipo de trabajo en cambio las jerarquías se diluyen: hay un jefe
de equipo con una serie de colaboradores, elegidos en función de sus conocimientos, que
funcionan dentro del equipo en pie de igualdad aunque sus categorías laborales puedan ser muy
diferentes.
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El hipocampo es muy importante en convertir las cosas que están “en tu mente” ahora (en la memoria a
corto plazo) en cosas que recordarás por un largo tiempo (memoria a largo plazo). Si el hipocampo es
dañado, una persona no puede construir nuevas memorias, y vive en un lugar extraño donde todo lo que
experimenta simplemente se desvanece, Y las memorias más antiguas antes del daño permanecen
intactas
La amígdala, cuando es estimulada eléctricamente, los animales responden con agresión. Y si la amígdala
es extirpada, los animales se vuelven muy dóciles y no vuelven a responder a cosas que antes les a
habrían causado rabia. Cuando se extirpa, los animales se vuelven indiferentes a estímulos que podrían
de otra manera haberles causado miedo e incluso respuestas sexuales.
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10. Búsqueda de la innovación. El intercambio de ideas que se produce en un equipo
multidisciplinario genera nuevas formas de ver y solucionar los problemas. Por ello un equipo de
estas características es la mejor forma de innovar en la forma de ejecutar proyectos.
11. Descontento con el status quo. Si un proyecto se ejecutó siempre de acuerdo a una determinada
metodología y queremos buscar nuevas y más eficientes formas de llevarlo a cabo, la capacidad
innovadora de un equipo es la mejor forma de hacerlo.
12. Compromiso. Al trabajar en equipo los integrantes de éste sienten un compromiso no sólo con el
trabajo a realizar, sino que también con sus compañeros.
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A partir de la tragedia del 11 de septiembre de 2001, donde las torres gemelas del World Trade Center
en New York fueron atacadas y destruidas, el gobierno de los estados unidos ordenó bajo una directiva
de febrero de 2003, la creación e implementación de un sistema efectivo y más ágil para el manejo de
emergencias que fuera aplicable para todo tipo de eventos. Fue así, como se presentó en el 2004
mediante un documento oficial se seguridad nacional, el Sistema Nacional del Manejo de Incidentes
cuyas practicas se integraron dentro del Sistema Comando de Incidentes (SIC).
la clase, el tamaño o la magnitud de las mismas.
Por supuesto, el llamado Sistema Comando de Incidentes no fue diseñado como un proceso totalmente
nuevo sino que fue modificado y mejorado con base en las metodologías ya existentes. Sin embargo,
para Latinoamérica el SIC es considerado nuevo y hasta ahora se ha venido conociendo e
implementando en el ámbito empresarial y del Sistema Nacional para la Prevención y atención de
desastres, con la cooperación de la Oficina de Asistencia para Desastres de los Estados Unidos (OFDA).
Este Sistema desplaza entonces a los esquemas anteriores de manejo como por ejemplo el SUME
(Sistema Unificado para Manejo de Emergencias).
El manejo exitoso en la escena de un incidente depende de una estructura bien definida que esté
planeada en procedimientos normalizados o estandarizados de operación, se practique rutinariamente y
se use para todos los incidentes. Una operación sin un sistema de comando del incidente conduce a un
mal uso de los recursos y pone en peligro la salud y seguridad del personal de respuesta.
En situaciones que involucran sustancias peligrosas, los sistemas de comando de incidentes no solo son
útiles, sino requeridos por las normas establecidas por la OSHA y la EPA. Las normas que establecen el
uso de un SCI son CFR 29 1910.120 y CFR 40 311. En Estados Unidos, todo personal de seguridad pública
no cubierto por normas OSHA está cubierto por normas EPA.
En un SCI se asigna una persona a cargo de un incidente y es quien orienta el despliegue del personal y
los equipos. El SCI organiza al personal y las tareas de forma que la persona a cargo no esté abrumada
(sobreocupada). Facilita la comunicación mediante la identificación de relaciones de reporte y el
establecimiento de una cadena de comando entre el personal.
Este tipo de enfoque sistemático aplica para pequeños incidentes que involucren a una o dos Compañías,
así como para grandes incidentes que involucren agencias fuera del departamento de bomberos y
pasando fronteras de jurisdicción.
El Comandante del Incidente es la persona individual a cargo y es responsable por las acciones tomadas
en el incidente. Es la máxima autoridad en la escena de un incidente, si es un bombero, comandante de
bomberos o representante de otra organización. El Comandante del Incidente es responsable de
establecer metas estratégicas (determinar si son apropiadas operaciones defensivas u ofensivas) y los
objetivos tácticos para conseguir esas metas. Los roles y responsabilidades del Comandante del incidente
se describen en el CFR 29 1910.120 (q) (3).
Muchos departamentos asignan el comando al primer Oficial de la primera unidad pública de seguridad
que llegue. Esto asegura que una persona esté a cargo desde el principio.
El Comandante del Incidente inicial permanece en el comando hasta que éste sea transferido o el
incidente sea estabilizado o cerrado. El comando puede ser transferido a un Oficial con mayor
experiencia, mayor conocimiento de los materiales peligrosos u otras calidades específicas.
Los SCI tienen varios elementos comunes, independientes del tipo de incidente. Esto incluye lo siguiente:
• El sistema debe estar documentado por escrito como procedimiento normalizado de operación.
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• El sistema debe ser complicado y fácil de usar, con todo el personal entrenado para su uso.
• El sistema debe ser flexible, modular y fácil de aplicar a cada incidente.
• Solo una persona debe estar comandando a la vez.
• Cada individuo, Compañía y agencia de respuesta al incidente debe encajar y estar bajo el
control del sistema.
• El sistema debe identificar las posiciones de autoridad y sus responsabilidades.
• El sistema debe establecer la unidad de comando, lo que quiere decir que cada persona en el
incidente reporte a una sola persona a la vez en un momento dado.
• Cada individuo que supervise el trabajo de otros debe mantener un rango de control manejable,
lo que quiere decir que una persona puede supervisar con efectividad el trabajo de no más de 4
a 7 personas o unidades.
• El sistema tiene como principal característica la flexibilidad, por lo cual debe ser útil para todo
tipo de incidentes.
• El sistema debe usar terminología que sea entendida por todos los organismos de respuesta,
incluso aquellos de jurisdicciones vecinas.
• El sistema debe conducir al cierre del incidente.
• La salud y seguridad del personal de respuesta deben tener la prioridad más alta.
Independiente del tipo y complejidad de un incidente, una estructura de comando opera a tres niveles:
1. Nivel estratégico, responsable del comando global del incidente.
2. Nivel táctico, representa recursos agrupados.
3. Nivel operativo, responsable de lograr los objetivos de Compañías o unidades individuales.
Solo en los incidentes más pequeños el Comandante del Incidente puede manejar todas las áreas
principales y de estrategia. Si el incidente se acrecienta, debe delegar algunas responsabilidades. En el
ejemplo siguiente, si el fuego se extiende a varias áreas de viviendas, se requerirán recursos adicionales
que se organizarán en Divisiones, Grupos o Sectores.
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algunas de sus variantes y modos (Voz, datos, imágenes, videoconferencias, etc.) y que todas ellas se
podrán utilizar sin mayores contratiempos.
Esta consideración induce a los funcionarios responsables de adoptar las urgentes medidas de respuesta,
ante los eventos adversos (Emergencias o Desastres), a confiar exclusivamente en estos sistemas de
comunicaciones que ya disponen para situaciones normales.
A los efectos de una operación eficiente de los servicios públicos y privados que deben intervenir en
situaciones adversas, se debe tener en cuenta, además de los sistemas de comunicaciones permanentes
y normales, otros sistemas alternativos y redundantes.
El responsable de tomar decisiones en situaciones críticas, ¿reconoce la importancia de las
comunicaciones, para llevar a cabo las tareas correspondientes al evento producido?
Sistemas de comunicaciones alternativos: A los fines analizados, se deben diferenciar cuatro tipos
básicos de redes de comunicación:
1. Las redes o sistemas correspondientes a la protección civil nacional, provincial y municipal.
2. Las redes pertenecientes a organismos e instituciones que deben actuar en urgencias y
emergencias, con sus medios específicos y que poseen sistemas propios de comunicación.
3. Las redes pertenecientes a los organismos, instituciones o empresas que disponen de sistemas
propios de comunicaciones con alcance nacional o regional y que pueden proporcionar
comunicaciones alternativas.
4. Los radioaficionados con sus sistemas individuales de comunicaciones, estarían en condiciones
de establecer enlaces radioeléctricos donde no los hubiere o reemplazando momentáneamente
sistemas normales de comunicaciones que hubieren sido destruidos o inhabilitados por un
desastre.
La importancia de la integración
En el orden local (municipio), la planificación y puesta en marcha de una operación de socorro debe
organizarse desde la zona afectada, con los recursos humanos y medios técnicos disponibles localmente.
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A los efectos de una correcta utilización de estos recursos o a la necesidad de requerir el apoyo de otras
jurisdicciones, es de vital importancia disponer de un sistema integrado de comunicaciones en el ámbito
regional, que permita un ágil, seguro y confiable intercambio de información entre todos los actores,
utilizando todos los sistemas de comunicación disponibles.
La importancia de la coordinación
Es una realidad irrefutable que los organismos públicos, a pesar de tener las herramientas para actuar,
cuando deben hacerlo en forma integrada con otros organismos, no están preparados para accionar
coordinadamente. Se confunde la posibilidad de comunicarse entre los responsables de los niveles de
conducción por medios telefónicos, con la real necesidad de coordinación entre los niveles operativos de
conducción y los múltiples equipos desplegados en el terreno, que utilizan la diversidad de sistemas de
comunicaciones disponibles.
Esta necesidad de coordinación es más evidente cuando por causa de un evento adverso, (situaciones de
urgencia, emergencia o catástrofe), deben intervenir numerosos equipos de profesionales,
pertenecientes a diferentes organismos, que además provienen de distintas jurisdicciones.
2. Coordinar antes del evento adverso, para el desarrollo de las tareas de prevención, mitigación,
preparación y alerta. Durante el evento adverso, para la eficaz actividad de los equipos
especializados en la respuesta. Después del evento adverso, para que las tareas de asistencia,
rehabilitación y reconstrucción se cumplan en tiempo y forma.
3. Para el “cómo”, es prioritario generar las imprescindibles disposiciones legales que interpreten
las reales necesidades de disponer de adecuadas herramientas jurídicas, que permitan a los que
deben tomar urgentes decisiones, no dudar en tomarlas. Cuando ocurre un evento adverso, al
momento de la respuesta no hay tiempo para discutir jurisdicciones. Esta legislación debe definir
con claridad, los roles de cada organismo y brindar también cobertura a los grupos de
voluntarios y ONG que participen durante los eventos adversos.
PLAN DE EMERGENCIA
¿QUE ES UN PLAN DE EMERGENCIAS?
Es el proceso por el cual se identifica por anticipado las necesidades, recursos (humanos, financieros,
materiales, técnicos), estrategias y actividades, que permitan implementar las medidas necesarias para
disminuir el impacto de una situación de emergencias.
OBJETIVO GENERAL:
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Establecer, organizar, estructurar e implementar procedimientos que permitan potencializar destrezas y
desarrollar actividades que faciliten a los ocupantes y usuarios de las instalaciones de la empresa,
protegerse de desastres o amenazas colectivas que pueden poner en peligro su integridad, mediante
acciones rápidas, coordinadas y confiables tendientes a desplazarse por y hasta lugares de menor riesgo
(evacuación) y brindar una adecuada atención en salud.
OBJETIVOS ESPECIFICOS:
• Diseñar las estrategias necesarias para que se dé una respuesta adecuada en caso de
emergencia.
• Establecer un procedimiento normalizado de evacuación para todos los usuarios y ocupantes de
las instalaciones.
• Minimizar el tiempo de reacción de los ocupantes ante una emergencia.
• Evitar o minimizar las lesiones y las complicaciones postraumáticas que puedan sufrir los
ocupantes como consecuencia de una emergencia.
• Apoyar a la Empresa en la conformación de la Brigada de Emergencias.
1. Las amenazas
2. Los elementos bajo el riesgo (personas, recursos, procesos y sistemas)
3. El nivel de riesgo (alto, medio, bajo)
Se debe tener en cuenta la información consolidada dentro del panorama de Factores de Riesgo
realizado previamente.
AMENAZAS:
Es el factor de riesgo externo, representado por un peligro latente asociado a un fenómeno físico de
origen natural, tecnológico o antrópico (provocado por el hombre) produciendo efectos adversos en las
personas, los bienes, y/o el medio ambiente. Matemáticamente, se expresa como la probabilidad de
exceder un nivel de ocurrencia de un evento con cierta intensidad, en un sitio específico y en un periodo
de tiempo determinado.
Tipo de amenazas:
• Las internas
• Las externas
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AMENAZA
RIESGO
VULNERABILIDAD
Etapa de inducción:
1. Recibir y dar capacitación
2. Elaborar inventario de recursos necesarios
3. Diseñar el mapa de ubicación de botiquines, camillas y equipos en general.
4. Realizar inspecciones de las rutas de evacuación y estado de la señalización
5. Análisis y control de los riesgos que pudieran ocurrir durante una evacuación.
Etapa de respuesta:
1. Alistamiento de equipos necesarios
2. Activa el plan de evacuación
3. Control de los fuegos incipientes.
Etapa de recuperación:
• Evaluación de actividades operativas realizadas durante la emergencia.
• Análisis de las causas de la emergencia
• Reposición de equipos
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• Presentación de informes.
PLAN DE EVACUACIÓN:
• Rutas de evacuación
• Sitios de reunión final
• Planos con ruta de evacuación
• Mapa de entorno de la empresa
• Prácticas y simulacros
• Preparación del personal
1. Alcance
2. Frecuencia
3. Obligatoriedad
4. Consideraciones de seguridad
5. Acciones correctivas
6. Coordinadores de evacuación
▪ Miembro del comité de emergencias
▪ Coordinadores de área o piso.
▪ Brigadistas del equipo de evacuación
a. Permanentes: verificar periódicamente que las condiciones del área están dadas para evacuar.
b. Operativas
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• Verificar que el área quede evacuada.
• Evitar el regreso de personas.
• Informar de inmediato cualquier anomalía.
• Verificación de lista en punto de reunión.
FASE 5: NOTIFICACIÓN
En ésta fase se pretende establecer los mecanismos de divulgación, puesta en marcha y mantenimiento
del plan.
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o visitante o las consecuencias materiales y humanas a terceros) o de los criterios de evaluación del
propio autor del método. Generalmente tienen en común que la mayoría de ellos valoran factores
ligados a las consecuencias del incendio.
Como accidente - incendio se entiende el inicio del mismo y su inmediata propagación. Ahora bien,
teniendo en cuenta que el comburente (aire) se encuentra siempre presente, y que la reacción en
cadena es consecuencia del incendio, las condiciones básicas que provocarán el inicio del incendio son el
combustible y la energía de activación; por lo tanto, para evaluar el riesgo de incendio hay que evaluar la
probabilidad de que coexistan en espacio, tiempo y suficiente intensidad el combustible y el foco de
ignición. La prevención de incendios se centra en la eliminación de uno de estos factores para evitar que
coexistan. Los demás aspectos preventivos tales como las medidas de extinción no adoptadas, vías de
evacuación correctas y de suficiente anchura, una organización adecuada, etc., son parámetros que se
considerarán y valorarán para estimar las consecuencias.
Combustible
Su peligrosidad depende fundamentalmente de su estado físico (sólido, líquido o gas) y en cada uno de
estos estados, de otros aspectos ligados a sus propiedades físico - químicas, su grado de división o
fragmentación, etc.
En el caso de combustibles sólidos su grado de fragmentación es fundamental ya que a mayor división se
precisa de menor energía (en intensidad y duración) para iniciar la combustión. Para líquidos y gases
inflamables son la concentración combustible - aire precisa para la ignición (límite inferior de
inflamabilidad) y la energía de activación necesaria (energía mínima de ignición) para que se produzca la
reacción de combustión; siendo, además, asimismo un parámetro fundamental para los líquidos, la
temperatura mínima a la que el combustible emite vapores suficientes para que se forme la mezcla
inflamable (temperatura de inflamación o "flash point").
Para el control del combustible, algunos aspectos que se deben de tener en cuenta son los siguientes:
• Sustitución del combustible por otra sustancia que no lo sea o lo sea en menor grado.
• Dilución o mezcla del combustible con otra sustancia que aumente su temperatura de
inflamación.
• Condiciones de almacenamiento: Utilizar recipientes estancos; almacenar estrictamente la
cantidad necesaria de combustible; mantenimiento periódico de las instalaciones de
almacenamiento para evitar fugas y goteos.
• Ventilación general y/o aspiración localizada en locales y operaciones donde se puedan formar
mezclas inflamables.
• Control y eliminación de residuos.
• Orden y limpieza.
• Señalización adecuada en los recipientes o conductos que contengan sustancias inflamables
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Foco de ignición
Los focos de ignición aportan la energía de activación necesaria para que se produzca la reacción. Estos
focos de ignición son de distinta naturaleza; pudiendo ser de origen térmico, mecánico, eléctrico y
químico.
• Para los focos térmicos los factores a tener en cuenta son los siguientes: Fumar o el uso de útiles
de ignición.
• Instalaciones que generen calor: estufas, hornos, etc.
• Rayos solares
• Condiciones térmicas ambientales
• Operaciones de soldadura
• Vehículos o máquinas a motor de combustión
• Etc.
En el caso de los focos eléctricos debe tenerse en cuenta:
• Chispas debidas a interruptores, motores, etc.
• Cortocircuitos
• Sobrecargas
• Electricidad estática
• Descargas eléctricas atmosféricas
• Etc.
Una vez garantizado el mayor control posible del nivel de riesgo de inicio del incendio se deberá tener en
cuenta lo siguiente:
• Revisiones periódicas: Para garantizar la pervivencia en el tiempo de la situación aceptable.
• Autorizaciones de trabajo en operaciones identificadas como peligrosas: Solo deben participar
personas autorizadas, ya que éstas están debidamente formadas, informadas y cualificadas para
realizar dichas operaciones y siguiendo los procedimientos de trabajo establecidos que
garantizan que éstos se realizan de la manera prevista para el control de estos factores.
Consecuencias
Una vez que se inicia el incendio, si no se actúa a tiempo y con los medios adecuados, se producirá su
propagación y ocurrirán unas consecuencias con daños materiales y a los ocupantes. Para determinar la
magnitud de las consecuencias, los factores a analizar son las medidas de protección contra incendios.
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Estas medidas se dividen en medidas de protección pasiva y medidas de lucha contra incendios, también
conocidas como de protección activa.
En el sentido expresado, pueden asimismo considerarse medidas de protección pasiva una correcta
señalización y la presencia de alumbrados especiales.
1. Existen combustibles sólidos (papel, madera, plásticos,...), que por su estado o forma de presentación
pueden prender fácilmente
2. Existen combustibles sólidos próximos a posibles focos de ignición (estufas, hornos,...) o depositados
sobre los mismos (polvo o virutas sobre motores, cuadros eléctricos, ...)
3. Se utilizan productos inflamables (temperatura de inflamación inferior a 55º C)
4. El almacenamiento de productos inflamables se realiza en el área de trabajo en cantidades
significativas (más allá de las necesidades diarias)
5. Los productos inflamables están contenidos en recipientes abiertos o sin tapar
6. Se carece de recipientes de seguridad para guardar estos productos
7. En el área de trabajo no existen armarios protegidos para almacenar esos productos
8. En la utilización de esos productos no está garantizada una ventilación eficaz
9. No se llevan a cabo revisiones o mantenimiento periódico de las instalaciones de uso o
almacenamiento de tales productos
10. Los productos inflamables no están en su totalidad identificados y correctamente señalizados, o se
pierden tales datos cuando se trasvasan de su recipiente original a otro recipiente para su uso
11. No existe un plan de control y eliminación de residuos de productos combustibles e inflamables
12. El local ofrece un aspecto notorio de desorden y falta de limpieza
13. La instalación eléctrica en zonas clasificadas con riesgo de incendio no se ajusta a la MI BT 026 del
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REBT (ITC-BT-29 del RD 842/2002)
14. Se fuma en la sección
15. Existen otros focos de ignición no controlados (hornos, estufas, fricciones mecánicas,...)
16. Las zonas en que se utilizan o almacenan combustibles o productos inflamables no están aisladas de
zonas donde se realizan operaciones peligrosas (soldadura, oxicorte, desbarbado, etc.)
17. Se carece de permisos de trabajos para la realización de dichas operaciones peligrosas en zonas
donde pueda haber sustancias combustibles e inflamables
18. Se carece de procedimientos de trabajo para la correcta realización de operaciones peligrosas
19. Se aprecian otras deficiencias (indicar)
20. No se aprecian deficiencias
El personal de respuesta a emergencias se puede exponer a situaciones de alto riesgo sólo con el
propósito de salvar vidas humanas. A menudo los intentos de rescate son exitosos, sin embargo en
ocasiones fallan y mueren brigadistas en el lugar del incendio, junto a las personas que pretendían
rescatar.
Por lo tanto, el comportamiento agresivo, mayoritariamente aceptado, no es siempre el indicado, en
especial cuando el riesgo para el personal es mayor que cualquier posible beneficio.
Protección personal
El valor más importante en cualquier emergencia es la vida, principalmente la vida humana, y es
fundamental que el personal lo tenga presente en todo momento. Las vidas en juego no son sólo
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aquellas que los brigadistas pretenden proteger, sino también las propias. La época en que la vida del
personal de respuesta era prescindible afortunadamente ya pasó y, aunque aún resulta heroico y digno
de elogio morir en acto de servicio, en especial al intentar salvar vidas, esto no se debe transformar en
indiferencia hacia la vida del personal.
La actividad de respuesta a emergencias demanda un gran esfuerzo físico y mental. El personal debe
tener la fuerza y resistencia necesarias para cumplir con las labores asignadas, que, a menudo, pueden
prolongarse por muchas horas o incluso días, particularmente en el caso de incendios industriales e
incidentes con materiales peligrosos.
El trabajo de los brigadistas también genera estrés mental. Es posible que el personal deba enfrentarse a
la muerte o lesión de un compañero u otro individuo. En ocasiones, la sola magnitud del incidente
puede resultar estresante. Para mantener una adecuada salud mental, lo principal es reconocer el estrés
y tomar medidas para atenuarlo y controlarlo.
Técnicas de seguridad
Existen ciertas técnicas que es posible aplicar para garantizar la seguridad y salud de los brigadistas
antes, durante y después de una respuesta a emergencias. Algunas de ellas son las siguientes:
• Estar informado acerca de aspectos relacionados con los programas de salud y seguridad
ocupacional.
• Tomar precauciones para evitar la exposición a agentes que puedan causar lesiones o
enfermedades.
• Utilizar TODO el equipo de protección personal disponible he indicado para la tarea asignada.
• Utilizar técnicas de manejo de materiales y levantamiento apropiadas.
• Utilizar herramientas/equipamiento en forma correcta.
• Limpiar y guardar herramientas/equipamiento de manera adecuada.
• Practicar las medidas de seguridad durante el entrenamiento.
• Hacer ejercicio en forma regular.
• Tener una buena alimentación.
• Estar bien hidratado.
• Dormir lo suficiente.
• Estar consciente de condiciones de alto riesgo (hipertensión, cigarrillos u otros) y tomar medidas
para reducirlas.
• Asistir a chequeos médicos en forma regular.
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• Implementar un sistema de control de la ubicación y función del personal.
• Dar cuenta del personal que:
o Arribó en el vehículo de emergencia
o Arribó por otros medios (bomberos, salud, carabineros u otros)
• Utilizar TODO el equipo de protección personal disponible he indicado para la tarea asignada.
• Utilizar procedimientos operativos normalizados.
• Realizar relevos de personal con regularidad.
• Trabajar en parejas, nunca solo.
• En cualquier emergencia, es preciso seguir las recomendaciones del “Oficial de Seguridad”.
• Estar atento a signos de fallas estructurales.
• No extender la labor más allá de lo que permite la duración del aire.
Un elemento fundamental en cualquier respuesta a emergencia es tener claro cuándo retirarse o cuándo
una situación se encuentra fuera de control. Algunos de los indicios o señales para retirarse son:
Módelo Riesgo/Beneficio
La mayoría de las personas toma decisiones en base a los beneficios y riesgos asociados a sus acciones.
Como seres inteligentes, los individuos acostumbran evaluar los riesgos y beneficios en la vida y tomar
decisiones que otorgan un valor preponderante a la seguridad. El personal de respuesta a emergencias
puede aplicar este mismo procedimiento a sus acciones durante una emergencia.
Es importante analizar los posibles resultados de los actos personales desde el punto de vista de los
riesgos que implica realizarlos. Una forma de efectuar este análisis es evaluando las siguientes
afirmaciones que comparan un riesgo con un posible resultado.
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• Cuándo la acción va dirigida al rescate de víctimas atrapadas, con una baja probabilidad de
sobrevivir, el personal de respuesta a emergencias. se puede exponer a situaciones de riesgo
moderado.
• Cuando la acción va dirigida al rescate de víctimas con una alta probabilidad de sobrevivir, el
personal de respuesta a emergencias se puede exponer a situaciones de alto riesgo.
En teoría, estos “principios” pueden parecer de sentido común, sin embargo, personal de respuesta a
emergencias continúa muriendo debido a condiciones extremadamente peligrosas, en la cuales el
posible resultado no se compara favorablemente con el nivel de riesgo que se enfrenta. Cabe mencionar
que cada vez con mayor frecuencia, materiales peligrosos constituyen la causa de graves lesiones e
incidentes fatales.
Es apropiado asumir que los incidentes que involucran cualquier clase de fuego pueden liberar
materiales peligrosos. El riesgo en las industrias no se limita al incendio de productos, sino también a las
zonas expuestas al fuego. Incluso simples combustibles clase A pueden contaminarse o generar
condiciones peligrosas, dependiendo del ambiente en que se encuentren.
No es necesario exponer al personal de respuesta a emergencias a ambientes de alto riesgo durante
todas las acciones de una brigada.
Preguntas básicas
La decisión de someter al personal de respuesta a emergencias a situaciones de exposición se basa en la
consideración de aspectos relacionados con la seguridad del personal y su nivel de preparación física
para poder ingresar a una zona peligrosa. Es preciso plantear las siguientes preguntas básicas antes de
exponer al personal a esta situación:
Tácticas defensivas
Las tácticas defensivas se aplican cuando existe una baja probabilidad que los recursos del grupo de
respuesta a emergencias puedan resolver un incidente utilizando acciones agresivas. Estas tácticas
también son indicadas cuando no se cuenta con suficiente información acerca de la naturaleza de los
peligros, o bien cuando es probable un cambio significativo en las condiciones operativas. Ejemplos
comunes de ello son el derrumbamiento de un edificio o una falla catastrófica de un contenedor. Las
tácticas defensivas también garantizan un mayor nivel de seguridad para los miembros de un grupo de
respuesta a emergencias.
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Tácticas ofensivas
Las tácticas ofensivas, como el combate de incendios interiores, aproximan más al peligro al personal de
respuesta a emergencias y, por lo tanto, lo exponen a un mayor riesgo si las condiciones empeoran con
rapidez. Tomar la decisión de utilizar un método ofensivo en el combate o control de incendios puede
tener resultados desastrosos en un incidente con materiales peligrosos.
En muchos casos, los materiales involucrados se almacenan bajo presión o pueden reaccionar en forma
violenta al estar expuestos al fuego, agua o aire. En tales circunstancias, es posible que la labor del
grupo de respuesta a emergencias se vea limitada a asegurar el lugar e iniciar un plan de evacuación.
Situar al personal cerca de estos materiales a menudo lo pone en grave peligro.
Las acciones ofensivas del grupo de respuesta a emergencias que exponen al personal a un alto riesgo no
se basan en el modelo de riesgo/beneficio descrito con anterioridad. Esto se observa especialmente en
casos que la protección de la propiedad es el objetivo principal y la evacuación de personas y brigadistas
puede ser la manera más apropiada de asegurar la salud y seguridad.
En síntesis, las decisiones sobre la base del método riesgo versus beneficio son difíciles de tomar, en
especial cuando hay vidas involucradas. Es importante ser parte de la solución y nunca parte del
problema. De este modo, la seguridad de los miembros de una brigada se vuelve prioritaria. Es preciso
tener presente que sin ellos, nunca se podrá resolver la emergencia.
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EL CUERPO HUMANO
Sistema respiratorio
Las células del cuerpo necesitan un suministro de oxígeno continuo para poder vivir y convertir el
alimento en energía. El oxígeno ingresa al cuerpo a través del sistema respiratorio, el cual permite que
se produzca el intercambio gaseoso: se entrega oxígeno a las células y se remueve dióxido de carbono de
ellas. El cuerpo recibe oxígeno y elimina dióxido de carbono mediante la respiración externa. La
inhalación proporciona oxígeno y la exhalación remueve dióxido de carbono. La respiración interna se
refiere al intercambio de oxígeno y dióxido de carbono entre las células de la sangre y del cuerpo y a la
utilización del oxígeno por parte de estas últimas. El oxígeno suministrado a través del sistema
respiratorio pasa al sistema circulatorio y luego es entregado a las células. Para permitir el intercambio
de gases a nivel de las células del cuerpo, el sistema respiratorio primero intercambia gases con la
sangre, ésta circula y luego se produce el intercambio de gases entre las células sanguíneas y las del
cuerpo.
Anatomía
El sistema respiratorio está constituido por los siguientes órganos: nariz, faringe, laringe, tráquea,
bronquios y pulmones. Cada uno de éstos cumple una función para permitir que las células del cuerpo
reciban oxígeno y se produzca el intercambio de gases. El aire puede ingresar al sistema a través de la
nariz o la boca. Si lo hace por la nariz, éste pasará a través de pequeños huesos denominados cornetes.
Estos están recubiertos de membranas mucosas, las cuales ayudan a entibiar y humedecer el aire a
medida que se desplaza hacia los pulmones. El aire ingresa luego a la faringe (garganta). A continuación,
éste puede pasar por dos tubos: la tráquea o el esófago (ubicado detrás de la tráquea).
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Cuando una persona traga, la epiglotis –músculo delgado con forma de hoja- cierra la tráquea. Por el
contrario, cuando una persona respira, la epiglotis se relaja y permite el paso de aire hacia la tráquea.
De este modo, el aire se desplaza a través de la laringe, donde las cuerdas vocales regulan el flujo. Desde
allí, el aire ingresa a la tráquea, la cual se divide en dos bronquios que se ramifican en numerosos
bronquíolos. Estos, a su vez, se subdividen en tubos más pequeños, cuyo diámetro va disminuyendo
hasta convertirse en ramificaciones microscópicas que se dividen en conductos alveolares. Estos
desembocan en una serie de sacos alveolares, cuyas paredes contienen numerosos alvéolos. De hecho,
se estima que existen alrededor de 300 millones de alvéolos en los pulmones y es en ellos donde se
produce el intercambio efectivo de oxígeno y dióxido de carbono.
El cuerpo obtiene oxígeno y elimina dióxido de carbono a través de la respiración externa o ventilación,
que corresponde a la transferencia de ambos gases en los pulmones. Normalmente, la acción de respirar
constituye un esfuerzo involuntario. No obstante, es posible controlar la respiración en forma voluntaria
mediante el suspiro, la tos y otras reacciones corporales similares.
Cuando se eleva el nivel de dióxido de carbono en la sangre, los receptores del tronco cerebral y la aorta
estimulan la respiración. El tronco cerebral envía señales a los músculos respiratorios: diafragma y
músculos intercostales. La contracción y relajación de éstos provoca cambios de presión al interior del
tórax, los que a su vez producen el desplazamiento de aire hacia adentro y afuera (operación similar a la
realizada por el diafragma del reductor). La contracción del diafragma y los músculos intercostales
genera un aumento de la capacidad de aire del tórax y una disminución de la presión en su interior.
Durante la inhalación, la presión del tórax, que es inferior a la presión atmosférica, permite que el aire se
desplace hacia los pulmones. Cuando estos músculos se relajan, la presión en los pulmones aumenta y el
aire se moviliza hacia fuera.
Respiración interna
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Asimismo, el dióxido de carbono (CO2) se moviliza desde las células sanguíneas a los alvéolos producto
de la difusión. De este modo, el dióxido de carbono es exhalado y el oxígeno ingresa al organismo en la
respiración siguiente. Las células sanguíneas ricas en oxígeno lo pierden en beneficio de las células
pobres en este gas y el dióxido de carbono pasa de las células del cuerpo (alta concentración de CO2) a
las células sanguíneas (baja concentración de CO2) por difusión. Luego, nuevamente por difusión, el
dióxido de carbono se desplaza desde las células sanguíneas de los capilares a los alvéolos. El dióxido de
carbono es exhalado y el oxígeno ingresa al organismo en la respiración siguiente.
La exposición al humo y/o gases tóxicos puede provocar lesiones graves o la muerte dado que el cuerpo
no es capaz de sobrevivir más de cuatro a seis minutos sin un suministro constante de oxígeno. Al
aprender el funcionamiento del cuerpo, el brigadista tendrá una mejor comprensión de las
consecuencias de no usar un equipo de respiración auto contenido. Ingresar a una atmósfera peligrosa
sin éste expone al cuerpo a humo y/o gases tóxicos. Si éstos llegan a los alvéolos, podrían dañarlos e
impedir que ocurra el intercambio normal de gases. Si los gases tóxicos queman el tejido pulmonar, los
alvéolos se llenarán de líquido y no se producirá el intercambio de gases. Asimismo, si los alvéolos sin
daño se ven expuestos a altas concentraciones de gases tóxicos, éstos pasarán de los alvéolos a las
células sanguíneas por difusión. Una vez en ellas, estos gases continuarán destruyendo las células del
cuerpo. De este modo, las substancias tóxicas capaces de pasar al torrente sanguíneo a través de los
alvéolos tienen un efecto muy rápido sobre el cuerpo.
Mecanismos de defensa
Uno de estos mecanismos es la nariz, en cuyos vellos quedan atrapadas partículas grandes. El aire
también se entibia y humedece al pasar por sus cornetes, lo cual contribuye a aumentar la superficie de
las membranas mucosas en la vía nasal. El tracto respiratorio está recubierto por completo de
mucosidad producida en los bronquios. Esta atrapa las partículas que no alcanzan a ser filtradas por la
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nariz. La mucosidad asciende en forma constante por la garganta hacia la nariz gracias a diminutas
proyecciones, similares a vellosidades, denominadas cilios. De este modo, partículas extrañas atrapadas
en los bronquios pueden ser expulsadas en algunas horas. Fumar o inhalar vapores puede destruir y
paralizar los cilios, eliminando así una de las defensas naturales del cuerpo. Si la partícula es irritante y
logra llegar a los bronquios, es posible que éstos se contraigan para minimizar el flujo de aire. El
resultado es un característico silbido al respirar.
Por su parte, las partículas pequeñas, vapores y gases llegarán a los alvéolos, los cuales -al igual que otras
partes del sistema respiratorio- cuentan con sus propias defensas. El recubrimiento alveolar es diferente
del recubrimiento mucoso del tracto respiratorio, no obstante cumple la misma función. Esta defensa,
sin embargo, puede ser vencida rápidamente en caso de presencia de grandes cantidades de vapor o
partículas. Los alvéolos dañados no se reemplazan y son incapaces de intercambiar oxígeno y dióxido de
carbono. Asimismo, ciertos vapores provocan que los alvéolos dañados -y pronto los pulmones- se
llenen de líquido. Esta acumulación de líquido en los pulmones se denomina edema pulmonar y afecta
también a los alvéolos sanos, llenándolos de líquido e impidiendo el intercambio gaseoso.
Por lo general, los gases que han llegado a los alvéolos pasan al torrente sanguíneo. Una vez allí, pueden
atacar otras partes del cuerpo, tales como el hígado, corazón, sistema nervioso o el cerebro. En
consecuencia, el uso de equipo de respiración auto contenido es imprescindible para proteger el cuerpo
de toxinas transportadas por el aire.
Condición psicológica
El cuerpo y la mente de un brigadista deben estar preparados para enfrentar cualquier circunstancia.
Cuando éste responde a una emergencia, el cuerpo automáticamente se adapta para combatir o escapar
de la situación. Esta es una respuesta primitiva frente al miedo o el peligro. El cuerpo aumenta la
frecuencia cardíaca y respiratoria. Anticipando un mayor nivel de trabajo, el cerebro también provoca
una liberación adicional de azúcar desde el hígado para efectos energéticos.
El combate de incendios y operaciones similares puede ser una experiencia aterradora y el miedo puede
gatillar en un brigadista las mismas respuestas que en cualquier individuo, es decir sudoración, sequedad
bucal y aumento de la frecuencia respiratoria. El cuerpo reacciona liberando adrenalina, lo que
químicamente genera un aumento del índice respiratorio. Un brigadista tenso y asustado utilizará su
recurso de aire con mayor rapidez que aquel que permanezca en calma. No obstante, un personal
entrenado y en adecuada condición física debería ser capaz de manejar el incremento del ritmo
respiratorio mediante una respiración controlada.
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Adecuada condición física
La condición física es un tema de creciente interés en las brigadas de emergencia. Las labores que deben
realizar son muy exigentes, por lo que se requiere una fortaleza y resistencia superior al promedio. Una
adecuada condición física disminuye la posibilidad de sufrir fatiga y en consecuencia el brigadista estará
menos propenso a cometer errores o resultar lesionado.
Una mayor carga de trabajo requiere oxígeno adicional para los músculos. Dependiendo de su condición
física, individuos que realicen la misma labor presentarán distintos niveles de esfuerzo y demanda de
oxígeno. Un brigadista en una condición física deficiente deberá exigirse más y en consecuencia
consumirá el suministro de aire más rápido que un individuo en mejor estado físico. En general, los test
de consumo no consideran la demanda de oxígeno adicional producto del sobrepeso u otros factores
propios de una inadecuada condición física.
Los dos riesgos mayores relativos a la condición física y el rendimiento de un brigadista son en efecto el
sobrepeso y el consumo de cigarrillos. El peso corporal excesivo sobre exige el sistema cardiovascular, lo
cual puede conducir a un infarto al miocardio. Por su parte, fumar cigarrillos intensifica notablemente
los efectos del combate de incendios al reducir la capacidad pulmonar y contribuir al desarrollo de
enfermedades respiratorias crónicas.
El tema de la condición física se aborda en diversos estándares de NFPA y ANSI (Instituto Nacional de
Estándares de [Link].), los cuales establecen recomendaciones y pautas relativas, por ejemplo, a la
determinación de la capacidad de un brigadista para usar un equipo de respiración; la necesidad que los
brigadistas se sometan a una revisión médica en forma anual antes de ser autorizados a usar un equipo
de respiración auto contenido; la importancia que los brigadistas se mantengan en una adecuada
condición física, entre otros aspectos. Es necesario, por tanto, mantener un registro acucioso de la
condición física y exámenes médicos de cada brigadista.
Un programa de entrenamiento físico debe apuntar a mejorar la capacidad aeróbica del sistema
cardiovascular. Para ello, se recomienda practicar ejercicios aeróbicos, tales como natación, ciclismo y
trote. Los brigadistas deberían ejercitarse 30 a 45 minutos, mínimo dos a tres veces por semana. Es
preciso considerar 5 a 10 minutos al comienzo y final de la sesión para precalentamiento y estabilización
respectivamente. En un entrenamiento realmente efectivo, se debe alcanzar y mantener el 70 a 85% del
ritmo cardíaco máximo.
Para conocer el ritmo cardíaco máximo personal, se debe restar la edad a 220 y multiplicar el resultado
por 0,70 y 0,85 a fin de obtener el rango de 70 a 85%. Por ejemplo, en el caso de una persona de 20
años, los pasos serían los siguientes:
220 – 20 = 200
2. Multiplicar por 0,70 y 0,85 para determinar el rango deseado
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Por lo tanto, este brigadista deberá esforzarse por mantener un pulso de 140 a 170 durante su
ejercitación.
Utilizando la misma fórmula, un individuo de 32 años deberá mantener un pulso entre 131 y 160. Por su
parte, los principiantes sobre 35 años y personas que presenten sobrepeso deberán comenzar con un
ritmo más bajo (60 a 65%) y seguir entrenando hasta alcanzar rangos mayores a medida que mejora el
acondicionamiento cardiovascular. La tabla siguiente muestra pulsos tomados en un lapso de 10
segundos, a partir de los cuales es posible calcular el ritmo cardíaco en 1 minuto.
Es importante enfatizar que todo brigadista deberá someterse a un examen médico antes de comenzar
un programa de acondicionamiento físico. Por su parte, un buen programa deberá incluir tanto el
acondicionamiento cardiovascular como muscular, es decir ejercicios aeróbicos y tonificadores de
musculatura. Asimismo, se debe tener presente que una adecuada condición física no se alcanza en
forma inmediata, por lo que es imprescindible que el programa sea sostenido y supervisado por médicos
e instructores calificados.
TABLA 2
Pulso*
20-22 20 28 33
23-25 20 28 33
26-28 19 27 32
29-31 19 27 32
32-34 19 26 31
35-37 18 26 31
38-40 18 26 30
41-43 18 25 30
44-46 18 25 29
47-49 17 24 29
50-52 17 24 28
53-55 17 24 28
56-58 16 23 27
59-61 16 23 27
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Introducción
En la mayoría de los incendios, los riesgos para la salud del personal de respuesta a emergencias son
relativamente bajos. Por lo general, los brigadistas son capaces de ventilar el lugar, utilizar chorros de
agua en forma adecuada para proteger el ingreso a un establecimiento o edificio y extinguir el fuego.
Sin embargo, aún se registran casos en que el personal ingresa a ambientes de alto riesgo,
principalmente con el propósito de proteger la propiedad, sin existir vidas en peligro. Estos brigadistas
se ven expuestos a graves lesiones o incluso la muerte en caso de fallar su equipo de protección o
producirse una combustión súbita generalizada (flashover) o una explosión de humo (backdraft).
El personal de respuesta a emergencias se puede exponer a situaciones de alto riesgo sólo con el
propósito de salvar vidas humanas. A menudo los intentos de rescate son exitosos, sin embargo en
ocasiones fallan y mueren brigadistas en el lugar del incendio, junto a las personas que pretendían
rescatar.
Protección personal
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La actividad de respuesta a emergencias demanda un gran esfuerzo físico y mental. El personal debe
tener la fuerza y resistencia necesarias para cumplir con las labores asignadas, que, a menudo, pueden
prolongarse por muchas horas o incluso días, particularmente en el caso de incendios industriales e
incidentes con materiales peligrosos.
El trabajo de los brigadistas también genera estrés mental. Es posible que el personal deba enfrentarse a
la muerte o lesión de un compañero u otro individuo. En ocasiones, la sola magnitud del incidente
puede resultar estresante. Para mantener una adecuada salud mental, lo principal es reconocer el estrés
y tomar medidas para atenuarlo y controlarlo.
Técnicas de seguridad
Existen ciertas técnicas que es posible aplicar para garantizar la seguridad y salud de los brigadistas
antes, durante y después de una respuesta a emergencias. Algunas de ellas son las siguientes:
- Estar informado acerca de aspectos relacionados con los programas de salud y seguridad
ocupacional.
- Tomar precauciones para evitar la exposición a agentes que puedan causar lesiones o
enfermedades.
- Utilizar TODO el equipo de protección personal disponible he indicado para la tarea asignada.
- Utilizar técnicas de manejo de materiales y levantamiento apropiadas.
- Utilizar herramientas/equipamiento en forma correcta.
- Limpiar y guardar herramientas/equipamiento de manera adecuada.
- Practicar las medidas de seguridad durante el entrenamiento.
- Hacer ejercicio en forma regular.
- Tener una buena alimentación.
- Estar bien hidratado.
- Dormir lo suficiente.
- Estar consciente de condiciones de alto riesgo (hipertensión, cigarrillos u otros) y tomar medidas
para reducirlas.
- Asistir a chequeos médicos en forma regular.
El momento de mayor riesgo en gran parte de las respuestas a emergencias se presenta durante las
operaciones en el lugar del incidente. Existe una serie de medidas que es posible aplicar a fin de mejorar
la seguridad de los brigadistas en el sitio de la emergencia. Estas son las siguientes:
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- Dar cuenta del personal que:
o Arribó en el vehículo de emergencia
o Arribó por otros medios (bomberos, salud, carabineros u otros)
- Utilizar TODO el equipo de protección personal disponible he indicado para la tarea asignada.
- Utilizar procedimientos operativos normalizados.
- Realizar relevos de personal con regularidad.
- Trabajar en parejas, nunca solo.
- En cualquier emergencia, es preciso seguir las recomendaciones del “Oficial de Seguridad”.
- Estar atento a signos de fallas estructurales.
- No extender la labor más allá de lo que permite la duración del aire.
Un elemento fundamental en cualquier respuesta a emergencia es tener claro cuándo retirarse o cuándo
una situación se encuentra fuera de control. Algunos de los indicios o señales para retirarse son:
Módelo Riesgo/Beneficio
La mayoría de las personas toma decisiones en base a los beneficios y riesgos asociados a sus acciones.
Como seres inteligentes, los individuos acostumbran evaluar los riesgos y beneficios en la vida y tomar
decisiones que otorgan un valor preponderante a la seguridad. El personal de respuesta a emergencias
puede aplicar este mismo procedimiento a sus acciones durante una emergencia.
Es importante analizar los posibles resultados de los actos personales desde el punto de vista de los
riesgos que implica realizarlos. Una forma de efectuar este análisis es evaluando las siguientes
afirmaciones que comparan un riesgo con un posible resultado.
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• Cuándo la acción va dirigida al rescate de víctimas atrapadas, con una baja
probabilidad de sobrevivir, el personal de respuesta a emergencias. se puede
exponer a situaciones de riesgo moderado.
En teoría, estos “principios” pueden parecer de sentido común, sin embargo, personal de respuesta a
emergencias continúa muriendo debido a condiciones extremadamente peligrosas, en la cuales el
posible resultado no se compara favorablemente con el nivel de riesgo que se enfrenta. Cabe mencionar
que cada vez con mayor frecuencia, materiales peligrosos constituyen la causa de graves lesiones e
incidentes fatales.
Es apropiado asumir que los incidentes que involucran cualquier clase de fuego pueden liberar
materiales peligrosos. El riesgo en las industrias no se limita al incendio de productos, sino también a las
zonas expuestas al fuego. Incluso simples combustibles clase A pueden contaminarse o generar
condiciones peligrosas, dependiendo del ambiente en que se encuentren.
Preguntas básicas
Tácticas defensivas
Las tácticas defensivas se aplican cuando existe una baja probabilidad que los recursos del grupo de
respuesta a emergencias puedan resolver un incidente utilizando acciones agresivas. Estas tácticas
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también son indicadas cuando no se cuenta con suficiente información acerca de la naturaleza de los
peligros, o bien cuando es probable un cambio significativo en las condiciones operativas. Ejemplos
comunes de ello son el derrumbamiento de un edificio o una falla catastrófica de un contenedor. Las
tácticas defensivas también garantizan un mayor nivel de seguridad para los miembros de un grupo de
respuesta a emergencias.
Tácticas ofensivas
Las tácticas ofensivas, como el combate de incendios interiores, aproximan más al peligro al personal de
respuesta a emergencias y, por lo tanto, lo exponen a un mayor riesgo si las condiciones empeoran con
rapidez. Tomar la decisión de utilizar un método ofensivo en el combate o control de incendios puede
tener resultados desastrosos en un incidente con materiales peligrosos.
En muchos casos, los materiales involucrados se almacenan bajo presión o pueden reaccionar en forma
violenta al estar expuestos al fuego, agua o aire. En tales circunstancias, es posible que la labor del
grupo de respuesta a emergencias se vea limitada a asegurar el lugar e iniciar un plan de evacuación.
Situar al personal cerca de estos materiales a menudo lo pone en grave peligro.
Las acciones ofensivas del grupo de respuesta a emergencias que exponen al personal a un alto riesgo no
se basan en el modelo de riesgo/beneficio descrito con anterioridad. Esto se observa especialmente en
casos que la protección de la propiedad es el objetivo principal y la evacuación de personas y brigadistas
puede ser la manera más apropiada de asegurar la salud y seguridad.
En síntesis, las decisiones sobre la base del método riesgo versus beneficio son difíciles de tomar, en
especial cuando hay vidas involucradas. Es importante ser parte de la solución y nunca parte del
problema. De este modo, la seguridad de los miembros de una brigada se vuelve prioritaria. Es preciso
tener presente que sin ellos, nunca se podrá resolver la emergencia.
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Introducción
El fuego constituye uno de los fenómenos que ha contribuido en mayor medida al progreso de la
humanidad. Gracias al dominio que ha tenido sobre éste, el ser humano se ha distinguido de las demás
criaturas, al ser capaz, entre otras cosas, de cocinar sus alimentos, fundir metales y generar electricidad,
sin lo cual no sería posible la vida moderna que conocemos. No obstante, cuando el fuego queda fuera
de control, se convierte en un enemigo devastador que genera daños a la propiedad, los bienes, el medio
ambiente y en especial a la vida humana. Por lo tanto, para conseguir su control, es fundamental
conocer en mayor profundidad el origen de este fenómeno y las posibles formas de detenerlo.
El fuego se puede definir como una reacción química de oxidación rápida de un material combustible,
con el consiguiente desprendimiento de energía en forma de calor y luz, en la que además se genera
humo y gases propios de la combustión.
A objeto de poder comprender los factores que deben estar presentes para que exista el fuego, por
mucho tiempo se ha recurrido a un modelo geométrico conocido por el nombre de “Teoría del
Triángulo del Fuego”. Esta señala que el fuego se originaría mediante la combinación de tres
elementos: oxígeno, calor y combustible. Sin embargo, con el surgimiento en el siglo XX de agentes
extintores, como polvo químico seco y halones, que no actuaban sobre ninguno de estos tres
elementos (triángulo del fuego) y que, por tanto, hacían imposible explicar por qué ocurría la
extinción, surge entonces la llamada “Teoría del Tetraedro del Fuego”, la cual señala que el fuego
incluiría un cuarto elemento, que se denominó “reacción química en cadena”.
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A continuación se analizará en detalle cada uno de los elementos del triángulo y el tetraedro del
fuego:
• Combustible
• Oxígeno
• Calor
• Reacción química en cadena
Combustibles sólidos
Combustibles líquidos
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petróleo diesel, alcohol metílico, ácido acético, pinturas, aceites, solventes, entre otros.
Combustibles gaseosos
Existen términos específicos asociados a los materiales combustibles, que es necesario conocer a fin
de poder enfrentar apropiadamente el combate de incendios, en especial de aquellos que involucren
líquidos combustibles e inflamables, además de gases inflamables.
Corresponde a la temperatura mínima, a la cual un líquido genera vapores suficientes para formar
una mezcla inflamable con el oxigeno del aire, cerca de su superficie o dentro del contenedor
utilizado. La combustión no es continua en el punto de inflamación.
Corresponde a la temperatura más baja, a la cual un líquido en un contenedor genera vapores con la
suficiente rapidez para mantener una combustión continua. Por lo general, el punto de combustión
es unos grados más alto que el punto de inflamación.
Temperatura de ignición
Densidad de vapor
La densidad de vapor de una substancia corresponde a la relación del peso de un volumen de gas
con el peso de igual volumen de aire. La densidad de vapor del aire equivale a uno (1).
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Por lo tanto, un gas con una densidad de vapor mayor que uno (>1) es más pesado que el aire y un
gas con una densidad de vapor menor que uno (<1) es más liviano que el aire. Ejemplos:
- El cloro tiene una densidad de vapor igual a 2,4; en consecuencia, es más pesado que el aire
y desciende.
- El hidrógeno tiene una densidad de vapor igual a 0,067; por lo tanto, es más liviano que el
aire y se eleva.
En general, mientras más alta sea la densidad de vapor de un gas (>1), mayor será el peligro.
Presión de vapor
Corresponde a la presión ejercida por un vapor o gas en un contenedor cerrado, a una temperatura
dada. A mayor temperatura, mayor será la presión. Es importante señalar que los líquidos y los
gases tienen presión de vapor.
Gravedad específica
Líquidos inflamables
De acuerdo a NFPA, los líquidos que poseen un punto de inflamación inferior a 37,7ºC, con una
presión de vapor que no excede las 40 libras por pulgada cuadrada de presión absoluta (psia),
corresponden a líquidos inflamables.
Por su parte, DOT clasifica a los líquidos inflamables como aquellos que poseen un punto de
inflamación menor a 60,5ºC.
Líquidos combustibles
De acuerdo a NFPA, los líquidos con un punto de inflamación de 37,7ºC o superior se consideran
combustibles.
Según la clasificación de DOT, los líquidos combustibles corresponden a aquellos con un punto de
inflamación superior a 60,5ºC.
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Límite Inferior de Inflamabilidad / Explosividad
Corresponde a la concentración mínima de vapor en el aire, bajo la cual la propagación de las llamas
no se produce al entrar en contacto con una fuente de ignición.
Rango de inflamabilidad
El rango de vapor o mezclas inflamables de gas y aire, que se encuentra entre los límites inferior y
superior, se denomina “rango de inflamabilidad”. Este puede variar dependiendo de la presión
atmosférica, temperaturas y concentración de oxígeno disponible.
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Oxígeno (agente oxidante)
Por lo general, se considera el oxígeno del aire como el único oxidante, sin embargo, existen otras
substancias y compuestos que actúan de la misma manera, tales como el cloro, bromo, flúor y yodo,
así como substancias, como los nitratos, cloratos, percloratos, peróxidos, permanganatos,
bicromatos, hipocloritos y otros.
Porcentaje de
Fuego
oxígeno
21% Incendio de combustión libre
Cambio de incendio de
15% – 21% combustión libre a combustión
lenta
10% – 15% Combustión lenta
Combustión se puede detener
< 10% por completo Niveles muy altos
de CO
Calor
Corresponde a una forma de energía producida por la vibración acelerada de las moléculas dentro
de una substancia.
El calor constituye la energía necesaria para iniciar el proceso de combustión, pero a la vez, es un
elemento generado por el mismo proceso.
o Calor de combustión
Corresponde al calor generado durante el proceso de combustión (oxidación). La cantidad
de calor producido dependerá del tipo de material en combustión.
o Calentamiento espontáneo
Corresponde al resultado de la oxidación de un compuesto orgánico, sin la presencia de
una fuente de calor externa. El calentamiento espontáneo ocurre cuando existe una
substancia de fácil oxidación y el aislamiento evita la disipación del calor. Ejemplo: paños
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que se contaminan con aceites animales o vegetales y luego se aprietan y desechan en un
rincón. Si no hay suficiente ventilación que permita que el calor se disipe, el calor llegará a
ser suficiente para encender los paños.
o Calor de descomposición
Consiste en la liberación de calor desde substancias en descomposición. En muchos casos,
éstas pueden ser inestables y liberar calor rápidamente, llegando incluso a detonar (ej.:
sodio metálico en contacto con agua).
En otros, la reacción es mucho más lenta. Este fenómeno se puede comprobar en pilas de
tierra de hoja durante una mañana fría. La descomposición de materias orgánicas produce
vapor de agua, que es posible observar al mover la tierra.
o Calor de disolución
Consiste en el calor generado durante el proceso de hidratación (combinación con agua).
Cuando algunas substancias químicas, como el ácido sulfúrico concentrado, se disuelven
en agua, éstas reaccionan violentamente, salpicando agua caliente, y ácido según sea el
caso, con fuerza explosiva.
El calor es una forma de energía que se puede transmitir de un cuerpo a otro. En términos
generales, el calor siempre se transmitirá desde un cuerpo más caliente a uno más frío y esta
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transferencia finalizará cuando ambos cuerpos se encuentren a la misma temperatura (equilibrio
térmico).
Las formas de transferencia de calor son: conducción, convección y radiación. Estas son las
causantes del inicio, mantenimiento y propagación de los incendios.
Conducción
Radiación
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Convección
Para mantener el fuego, es necesaria la presencia de al menos tres elementos: oxígeno, calor y
combustible. En otros casos, también lo es la existencia de un cuarto elemento denominado
“reacción química en cadena”. Por lo tanto, la eliminación de uno o más de estos elementos
derivará en la extinción del fuego. La esencia del combate del fuego se basa en este principio, que
se refleja en los siguientes cuatro métodos.
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Inhibición de la reacción química en cadena
Consiste en interrumpir la reacción en cadena, lo cual se logra mediante la aplicación de ciertos
productos químicos sobre el fuego (polvos químicos secos y halones). Estos reaccionan con los
productos intermedios (radicales libres), impidiendo la continuidad de la llama. Es necesario
mencionar que con este método sólo se ha inhibido la reacción en cadena, pero los otros tres
factores continúan presentes, existiendo el riesgo de re ignición.
Un adecuado control sobre el fuego implica evitar daños a la propiedad y en especial proteger la
integridad física de las personas que operan extintores portátiles. Para ello, es importante que los
usuarios sepan si el extintor que están utilizando es el indicado para el fuego que están
combatiendo. Con ese propósito es que se han establecido clasificaciones para agrupar los
materiales combustibles de acuerdo a su naturaleza y características, dándoles una simbología
apropiada que permite escoger el extintor adecuado en relación a la clase de fuego.
De las cuatro clases de fuego, sólo tres corresponden a substancias combustibles (A, B y D). Por su
parte, los fuegos clase C se refieren a una condición y no a un material combustible.
Fuegos clase A
En esta categoría se agrupan todos aquellos materiales sólidos comunes, tales como madera,
papeles, caucho, cartón, granos, carbón, textiles y un gran número de plásticos. Una de sus
características es que estos materiales pueden arden tanto con presencia de llamas como en estado
de brasas o incandescencia. Los fuegos clase A se pueden extinguir mediante el uso de agua y/o
espuma (enfriamiento), polvo químico seco multipropósito, halon y substitutos del halon (inhibición
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de la reacción en cadena). El símbolo del extintor apropiado para esta clase de fuego corresponde a
una letra A sobre un triángulo color verde.
Fuegos clase B
En esta categoría se incluyen fundamentalmente todos los derivados líquidos del petróleo, como
gasolina, keroseno y petróleo Diesel, así como gases, tales como propano, butano y metano.
También se consideran dentro de esta clase otros productos, como diluyentes sintéticos, lacas,
pinturas, aceites, solventes, alcoholes y gases, tales como el hidrógeno, acetileno, monóxido de
carbono, entre otros.
Los fuegos clase B se pueden extinguir mediante el uso de espuma, anhídrido carbónico (sofocación)
o polvo químico seco, halon y substitutos del halon (inhibición de la reacción en cadena). El símbolo
utilizado para identificar el extintor apropiado para esta clase de fuego es una letra B sobre un
cuadrado color rojo.
Fuegos clase C
Esta clase de fuego no representa un material combustible, sino una condición, que consiste en que el
equipo o material se encuentre energizado eléctricamente. Forman parte de esta clase, tableros
eléctricos, computadores, herramientas, motores, transformadores, entre otros. Los fuegos clase C se
pueden extinguir utilizando anhídrido carbónico (sofocación), polvo químico seco, halon y substitutos del
halon (inhibición de la reacción en cadena). En este caso, la principal precaución es que el extintor a
utilizar no conduzca electricidad. El símbolo utilizado para identificar el extintor apropiado para esta
clase de fuego es una letra C sobre un círculo azul.
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Fuegos clase D
En esta clase se agrupan metales combustibles, tales como el aluminio, magnesio,
titanio y circonio, los que se encuentran en forma de polvo, astillas o virutas, al
igual que el sodio y el potasio metálico. Estos, al arder, desarrollan temperaturas
que sobrepasan los 1000ºC. Los fuegos clase D se pueden extinguir utilizando
polvo especial para metales (sofocación y enfriamiento). El símbolo que identifica
a los extintores apropiados para esta clase de fuego corresponde a una letra D
sobre una estrella amarilla.
Fuegos clase K
Si bien los fuegos clase K no se encuentran incorporados en nuestra normativa vigente, es conveniente,
para efectos educativos, hacer mención a ellos dado que en el mercado es posible encontrar extintores
portátiles para esta clase. En ella se incluyen grasas y aceites animales y/o vegetales comestibles
utilizados para freír, especialmente en freidoras comerciales. Los fuegos clase K se pueden extinguir
mediante el uso de un agente extintor denominado “químico húmedo” (enfriamiento).
Existe controversia entre las definiciones aceptadas a nivel internacional para los diversos sucesos
asociados a fenómenos de propagación rápida del fuego De acuerdo a las definiciones científicas, es
discutible si éstos se pueden atribuir a una combustión súbita generalizada, una explosión de humo o
una gama de distintos tipos de ignición de gases de combustión.
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¿Combustión Súbita Generalizada o Explosión de Humo?
Las definiciones científicas básicas para “combustión súbita generalizada” y “explosión de humo” indican
que el primer fenómeno es fundamentalmente “inducido por el calor”, mientras el segundo es “inducido
por la ventilación”. No obstante, también se encuentra documentado científicamente que el ingreso de
aire/oxígeno a un incendio en un recinto con ventilación deficiente puede derivar en una situación que
conduzca a un aumento descontrolado del calor. En este caso, la ventilación (intencional o producto del
desarrollo del fuego) produce un incremento del índice de combustión, pero a su vez redunda en un
aumento de la temperatura en el recinto dado que el tamaño de la abertura de ventilación no permite la
salida de calor suficiente. Debido a que se genera más calor (producto del ingreso de aire que alimenta
el fuego) que la cantidad que puede escapar por la abertura, se desencadena un fenómeno de
combustión súbita generalizada.
Por lo tanto, es posible observar que en ocasiones resulta muy difícil diferenciar ambos fenómenos.
Existe una variedad de situaciones que pueden conducir a la ignición de gases de combustión,
acumulados en diversas áreas de una estructura. En ocasiones, la ignición puede ser explosiva y en otras
puede redundar en un frente de llama lento y ondulante o bien en breves explosiones de bolsones de
llama, en los cuales la mezcla de aire y gases no es uniforme a través de la capa de humo.
Si un fuego se encuentra en estado incandescente (sin llama) en un sofá, bajo un colchón, bolsa de
basura o alfombra, el recinto involucrado podría llenarse de humo altamente inflamable. Si el fuego
queda expuesto o es agitado antes de remover el humo del lugar, es posible que se produzca una
explosión violenta. Este tipo de situaciones ha causado graves lesiones y la muerte a una gran cantidad
de bomberos.
El algunos casos, se acumula una capa de humo inflamable en las zonas altas de estructuras de gran
volumen o en cielos falsos. Es posible que su presencia no sea detectada por el personal de emergencia
que está trabajando en el fuego de origen. Si una brasa se eleva por convección hacia la capa de gas, se
puede producir la ignición del humo.
Por su parte, si existe una capa de humo rica en combustible en zonas altas de un recinto, es posible que
ésta sea forzada a desplazarse en la dirección de un flujo de aire y fuente de fuego a un nivel más bajo.
Esto puede ocurrir cuando se utiliza un patrón de neblina constante, que empuja los gases dentro del
recinto. Asimismo, es factible que el cielo colapse, provocando un gran desplazamiento de gases hacia
una fuente de ignición. En cualquiera de estas situaciones, los gases se encenderán.
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En ciertos casos, es discutible el argumento que indica que se requiere el ingreso de aire para que una
acumulación de gases se encienda, lo que se definiría como explosión de humo. El aspecto principal que
se debe considerar al definir un fenómeno de este tipo es el movimiento final que causó la ignición, es
decir, aire hacia el fuego, aire hacia el humo, fuego hacia el humo, humo hacia el fuego, humo hacia el
aire.
El análisis de informes de incendios y la experiencia indican que aunque el color del humo es a menudo
un indicador engañoso de una inminente propagación rápida o comportamiento extremo del fuego, la
presencia de abundante humo blanco se puede considerar como un indicador adicional o señal de
advertencia.
Se ha registrado un importante número de incendios, en los cuales se ha observado una gran cantidad
de humo blanco antes de desencadenarse situaciones que han causado múltiples muertes. Es efectivo
que, al calentarse, paneles y productos de madera emiten humo blanco altamente inflamable. Si este
humo se acumula dentro del recinto, es preciso evaluar los potenciales riesgos y beneficios, previo al
ingreso.
La propagación rápida del fuego es habitual en situaciones en que el viento exterior ingresa al recinto
afectado a través de una abertura. En ocasiones, el humo y el calor no pueden salir del lugar por efecto
del viento exterior, el cual, a su vez, se acumula al interior de la estructura. Esta acumulación de aire
exterior, humo y gases de combustión genera un aumento de la presión interna del recinto, más allá de
los valores esperables. Es posible entonces que, a causa de la abertura de una puerta interior por parte
del personal de respuesta, se produzca una descompresión repentina y consecuente ignición, la cual
puede resultar devastadora. Este fenómeno se denomina “explosión de humo de alta presión”.
Un efecto levemente diferente se puede observar cuando el fuego está sometido a ráfagas o viento
constante. Al igual que ocurre al aplicar aire a una parrilla, el viento exterior aumenta el índice de
liberación de calor del fuego en una estructura. Esto es particularmente común en edificios altos. Si
colapsa una ventana mientras el personal está realizando labores al interior del recinto, el viento exterior
que ingrese podría generar un “efecto antorcha” producto del gran aumento de las llamas.
Las presiones dinámicas que en ocasiones existen en cajas de escalas (efecto natural de chimenea)
pueden redundar en que las ventanas sean succionadas hacia el interior o lanzadas hacia el exterior, sólo
escasos segundos después de haber ingresado al lugar, permitiendo de este modo que el viento exterior
cause una gran destrucción.
En consecuencia, resulta esencial que el personal a cargo de un incidente considere la fuerza y dirección
del viento al momento de seleccionar el punto de ingreso. Si no es posible definir una entrada que
permita permanecer de espalda al viento, se debería evaluar seriamente la posibilidad de un ataque
defensivo en cualquier tipo de incendio.
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Desarrollo de un incendio estructural
La radiación, convección y conducción, junto al contacto con las llamas, conforman el crecimiento
normal de un incendio. Las brasas encendidas que traslada el viento, escombros que caen, el quiebre de
recipientes que contenían líquidos o gases inflamables o el derretimiento de plásticos o cañerías son
causas no previstas del crecimiento de un incendio.
Una vez que el incendio traspasa el recinto, la expansión normal del fuego se conoce como modelo de
cubo. Si todas las paredes del recinto son iguales, la primera que se dañará será el techo, dado que está
más expuesto a las llamas debido a la dirección del calor. Luego del techo, es probable que el incendio
se expanda horizontalmente hacia las paredes laterales. Por último, la situación menos probable es que
el fuego se propague a través del suelo. Todo dependerá, naturalmente, de los materiales de
construcción involucrados.
La última etapa del incendio es la fase de declinación, que se caracteriza por una desaceleración
continua del índice de liberación de calor, que conduce a la extinción del fuego producto del
agotamiento del oxígeno y el combustible.
Durante la primera etapa del fuego, al poco tiempo de haberse producido la ignición, el crecimiento se
limita al objeto en llamas y el área circundante y la habitación se calienta lentamente. Sin embargo, una
vez que el fuego se ha expandido a los alrededores, el incendio se desarrolla a gran velocidad. Todos los
objetos de la habitación comienzan a recibir una intensa radiación de calor proveniente del fuego y
preferentemente del humo y gases de la combustión, lo cual deriva en que éstos inician un proceso de
pirolisis, se evaporan o se calientan más allá de su punto de ignición. Este efecto genera en cierto
momento una combustión súbita generalizada, la habitación queda envuelta en llamas y el incendio se
propaga rápidamente hasta alcanzar un estado de ventilación controlada. En ese instante, el
crecimiento del incendio se desacelera debido a la falta de oxígeno. Si el fuego traspasa las paredes del
recinto, la nueva fuente de oxígeno y combustible permitirá que se produzca un repunte del crecimiento
del incendio.
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Propagación rápida
1. Combustión súbita generalizada
2. Explosión de humo
3. Ignición de gases de combustión
Durante un incendio al interior de un recinto, es posible que se llegue a una etapa en que la radiación
térmica total emitida por las llamas, los gases calientes y el calor de la estructura derive en la generación
de productos inflamables provenientes de la pirolisis de todas las superficies combustibles expuestas
dentro del lugar. Existiendo una fuente de ignición, el resultado será la transición abrupta y sostenida de
un incendio en crecimiento a uno completamente desarrollado. Este fenómeno recibe el nombre de
“combustión súbita generalizada”.
Un aspecto importante de la ‘combustión súbita generalizada’ es que esta transición hacia el estado de
compromiso total del área es sostenida. Se ha establecido que una ‘combustión súbita generalizada’
como tal depende de variables como la influencia térmica, en la cual el flujo de calor radiante y conectivo
es la fuerza conductora, si bien las condiciones de ventilación, el volumen y disposición del recinto, la
ubicación del fuego y la composición química de la capa de gases calientes también tienen una influencia
en la transición hacia una combustión súbita generalizada. En general, un fenómeno como éste se
manifiesta de manera física cuando las llamas salen por ventanas o puertas, la temperatura de los gases
al nivel del techo es de 600º C y el flujo de calor sobre los objetos que están a nivel de suelo alcanza 20
Kw/m2. Es importante considerar que una “combustión en altura”, que precede por unos segundos a la
combustión súbita generalizada, puede presentar estos mismos criterios. P.H. Thomas, en su calidad de
científico, reconoció los límites de cualquier definición precisa de ‘combustión súbita generalizada’
relacionada con el compromiso total de la superficie combustible dentro de un recinto (habitación), en el
cual sería físicamente imposible que todos los combustibles se vieran involucrados en forma simultánea,
especialmente en el caso de espacios grandes. De esta forma, la propagación de un incendio se
relaciona en general con fenómenos como el fogonazo o llamarada en altura.
La expresión ‘combustión súbita generalizada’, en su sentido genérico, aún es utilizada por muchos
bomberos para describir ciertos hechos que culminan en un crecimiento rápido del incendio
(propagación rápida) o incluso para explosiones que van acompañadas de una onda de presión que
genera la ruptura de ventanas o derrumbe de murallas. No se debería promover este uso genérico del
término.
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que la ventilación puede generar una liberación de energía dentro del recinto superior a la que se pierde
a través de las aberturas. Esta condición puede conducir a una ‘combustión súbita generalizada’.
Explosión de humo
“Un incendio al interior de un recinto con ventilación limitada puede producir gases que contienen
proporciones importantes de productos de combustión parcial y de pirolisis sin quemar (incendio en
estado de baja ventilación). Si estos productos se acumulan, el ingreso de aire al recinto a través de una
abertura puede causar una deflagración repentina. Esta deflagración, que se desplaza por la estructura y
sale por la misma abertura, corresponde a una explosión de humo (backdraft o backdraught).
El uso de la palabra explosión de humo no es nuevo. En 1914, Steward describió este fenómeno en una
publicación de NFPA.
En 1931, Gamble (Londres) escribió lo siguiente: “La explosión de humo corresponde a la ignición
repentina de polvo inflamable presente en el aire a causa de substancias orgánicas que han sido
calentadas por el incendio. Debido a la falta de oxígeno, la combustión se retrasa hasta que se rompe
una ventana o puerta. Al ingresar aire frío y su contenido de oxígeno, se produce la ignición súbita del
aire calentado y el estallido de las llamas con una fuerza tal que se asemeja a una explosión. Momentos
antes que esto ocurra, por lo general es posible observar una densa masa de humo negro saliendo desde
el edificio”.
En 1936, Morris describió el masivo incendio de Crystal Palace en Londres de esta manera: “El incendio
comenzó a propagarse hacia el ala norte del palacio cuando el viento sopló en dirección oeste. Dos
brigadas de bomberos intentaron detener el fuego en ese punto utilizando pitones, sin embargo el riesgo
que se produjera una explosión de llamas o colapsara la estructura era considerable. De pronto, una
gigantesca marea de fuego se desplazó por el techo y sobre sus cabezas…”, lo que produjo la evacuación
inmediata de los bomberos.
En 1992, C. Fleischmann entregó un informe sobre el fenómeno de las explosiones de humo; el propósito
de su proyecto era desarrollar una comprensión física fundamental de este fenómeno. La investigación
se dividió en tres fases: simulaciones exploratorias, modelos de corriente de gravedad y experimentos de
explosiones cuantitativos. El término “corriente de gravedad” se usa de manera científica para describir
dos fluidos de distintas densidades que interactúan de tal forma que se produce una interfaz vertical
ente ellos; el movimiento resultante se compone del fluido más pesado que escurre en forma horizontal
bajo el fluido más liviano. Se dice que este flujo forma una corriente de gravedad. Las corrientes de
gravedad se encuentran en la naturaleza y sus características comunes se pueden observar en
avalanchas, grandes escapes de gas, corrientes de turbidez, intercambios de agua dulce y salada y brisas
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marinas. Sin embargo, el papel que estas corrientes desempeñan en una explosión de humo se relaciona
con el movimiento de aire hacia un recinto en llamas con escasa ventilación. A menudo se observa
claramente la abertura o puerta por la que está saliendo humo con interfaz, bajo la cual ingresa aire
limpio a la estructura. La velocidad de este ingreso de aire o la rapidez de la salida del humo depende
muchas veces de las condiciones de baja ventilación del lugar. No obstante, una corriente de gravedad
no siempre será evidente si el humo llega hasta el suelo. En estos casos, es posible apreciar en el humo
un pequeño tornado cerca de los ingresos, en el cual un remolino del tamaño de una pelota de fútbol
succiona aire hacia el interior.
Una explosión de humo corresponde, en efecto, a una ignición de los gases o productos de la
combustión, inducida por la ventilación. Este fenómeno puede generar un fuerte ruido y ser
violentamente explosivo al punto de dañar elementos estructurales. Por lo general, se produce una gran
bola de fuego hacia el exterior del edificio a medida que los gases se queman debido a la enorme
cantidad de oxígeno disponible.
Existe una amplia gama de fenómenos que es posible agrupar de manera conveniente bajo el título de
“ignición de gases de combustión”, el cual se puede definir como:
‘La ignición de gases y productos de combustión acumulados, que se encuentran en estado inflamable o
son conducidos a tal estado’. Por lo general, cualquier ignición de este tipo es generada por la
introducción de una fuente de ignición a gases inflamables en estado de pre mezcla, o por el
desplazamiento de estos gases hacia una fuente de ignición, o por el desplazamiento de una mezcla de
gases rica en combustible hacia un área que cuente con oxígeno y una fuente de ignición. La ignición no
depende de la acción del flujo de aire/oxígeno en dirección a una fuente de ignición, lo cual se reconoce
claramente como una explosión de humo.
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Ignición de gases de
combustión
Combustión súbita
generalizada Explosión de humo
Explosión de Fogonazo
humo
Explosión de Llamarada en
humo altura
retardada
Combustión Combustión de
súbita gas
generalizada
pobre
Llamarazo Retroceso de
llama
Combustión Combustión en
súbita altura
generalizada intermitente
enriquecida
Explosión de Explosión de
gases de gases de
humo combustión
Se ha realizado una serie de estudios científicos acerca de las explosiones de humo, dentro de los cuales
el más reciente es el de B. J. Sutherland de la Universidad de Canterbury, Christchurch, Nueva Zelanda
(1999). En este estudio, se define una explosión como la propagación rápida del frente de llama,
acompañada de una onda de presión (Croft, 1980). Croft señala que en una explosión de humo, se
podrían producir presiones de hasta 5 a 10 kPa. Este tipo de presiones son lo suficientemente altas
como para romper ventanas y lo que determina la magnitud de la onda de presión es la velocidad a la
que se desplaza el frente de llama. Cuando la onda de presión no se forma o es insignificante, en lugar
de explosión, el fenómeno se denomina “fogonazo” (Wiekeman, 1984). Este excelente informe logra
describir la manera en que las capas de humo/gas pueden descender hacia las fuentes de ignición; cómo
éstas pueden ascender hasta alcanzar los gases; y cómo el proceso llamado “bocanada de humo” puede
preceder a la explosión de humo. Se cree que este fenómeno es similar al del “humo pulsante”, que
sería una señal de advertencia de una explosión de humo. El autor también señaló las llamas separadas
en altura como otro indicador de potenciales explosiones de humo.
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Sutherland afirma en su informe que existen tres requisitos básicos para que se produzca una explosión
de humo:
Una capa de humo que se compone de elementos de pirolisis sin quemar, suficientes para que la mezcla
se encuentre en el límite de inflamabilidad. Por ejemplo, los límites de inflamabilidad del monóxido de
carbono se encuentran entre 12,5% y 74%; para el metano, el rango es entre 5% y 15% (SFPE, 1995, 3-
16).
Para que la mezcla inflamable se encienda, es necesario contar con una fuente de ignición; existe una
cantidad mínima de energía requerida para encender la capa de humo.
Floyd Nelson ([Link].) introdujo una nueva definición para el término que él denominó “llamarazo”
(forward-induced explosion). Esta definición se refiere a la ignición de bolsones de gases de combustión
a medida que se desplazan por toda la estructura/recinto. Lo que diferencia a este fenómeno de una
explosión de humo es que en lugar de ser el aire (oxígeno) la fuerza conductora, en este caso son los
mismos gases los que se desplazan hacia un suministro de aire. Esto puede ocurrir de diversas formas
dentro de una estructura en llamas. Por ejemplo, al derrumbarse el techo, los gases de combustión son
forzados a salir del área del colapso.
Al mezclarse con los bolsones de aire, los gases pueden alcanzar su rango de inflamabilidad y
encenderse, generando una variedad de efectos explosivos.
Nelson también analizó los efectos de los gases de alta velocidad que pueden alcanzar un impulso
importante en espacios grandes, como pasillos o cajas de escalas, dentro de una estructura. En puntos
en que el desplazamiento y la ignición de gases de combustión a altas temperaturas se ven acelerados
por el paso por aberturas o pasillos angostos, o bien son desviados, los efectos pueden ser devastadores.
Los niveles profundos de combustión provocan patrones de incendio poco habituales, similares a los que
se observan en casos que se ha utilizado un acelerante para dar mayor intensidad al fuego. En
ocasiones, cuando los gases de alta velocidad escapan hacia el exterior sin ser desviados, el flujo es tan
grande que puede cruzar una calle entera, generando un efecto de lanzallamas desde una puerta o
ventana.
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La influencia sueca en la capacitación relativa al comportamiento del fuego y las modulaciones del
lenguaje han generado una serie de términos, tales como “combustión de gas”, “combustión súbita
generalizada enriquecida a alta temperatura”, “combustión súbita generalizada pobre”, “explosiones de
humo o gases de combustión” y “combustión súbita generalizada retardada”. A menudo estos términos
se confunden cuando se aplican a nivel mundial, dado que, en algunos lugares, estos nombres ya existen
para denominar otro tipo de fenómenos.
Combustión de gas
Se refiere a cualquier ignición de humo o gases de combustión.
También es peligroso asumir que sólo este tipo de igniciones se puede ‘retardar’, pues todas las
situaciones relacionadas con la propagación rápida pueden verse retardadas por distintos motivos, en
ocasiones dejando bomberos atrapados luego de haber ingresado a la estructura.
Entre los términos que utilizan autores y científicos se encuentra “retroceso de llama” (flash-back), que
se aplica para comparar el efecto de un quemador Bunsen con el de la auto ignición de gases al salir de
una estructura (por ejemplo, a través de una ventana), los cuales se queman retrocediendo hacia el
recinto. Otro término que se utiliza es “soplete”, en el cual la intensidad del fuego aumenta debido a
una corriente de aire que ingresa desde el exterior. Los bomberos suelen confundir este fenómeno con
el de la ‘combustión súbita generalizada’.
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Los extintores portátiles constituyen la primera línea de defensa y han sido diseñados para ser utilizados
en los primeros minutos de iniciado el fuego. El éxito en el control y extinción del fuego consistirá en
actuar desde un principio con los medios adecuados, en cantidad suficiente y de forma apropiada. Esto
permitirá no sólo proteger la vida de las personas, sino también disminuir las pérdidas materiales.
A continuación se describen los extintores portátiles, los tipos más apropiados de acuerdo a la clase de
fuego, su adecuada aplicación y aspectos básicos relativos a la inspección.
Definición de Extintor
Aparato mecánico portátil que contiene un agente de extinción, que se proyecta y dirige sobre el fuego
por efecto de presión (Norma Chilena 1429. Of. 92 Numeral 3.24).
En otras palabras, un extintor portátil es un dispositivo que puede ser transportado en forma manual o
sobre ruedas y operado manualmente. Contiene un agente extintor, que se expulsa al exterior bajo
presión con el propósito de suprimir o extinguir un fuego (NFPA 10 - Norma sobre Extintores Portátiles).
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Potencial de Extinción de Extintores Portátiles
Los extintores de fuego portátiles se clasifican de acuerdo al uso para el que fueron diseñados, según las
clases de fuego establecidas (A, B, C, D, K). Asimismo, los extintores reciben una clasificación numérica.
El número que antecede a la letra establece el potencial de extinción de fuego, de acuerdo a pruebas
reales efectuadas por un laboratorio independiente. Estos ensayos son:
Potencial Clase A
Para establecer el potencial de extinción en un fuego Clase A se llevan a cabo básicamente tres ensayos:
“encofrado de madera”, “panel de madera” y “virutas de madera”. Los potenciales de extinción van
desde 1-A hasta 40-A en extintores de mano portátiles.
Potencial Clase B
Para establecer el potencial de extinción en fuegos Clase B, se realiza un ensayo que consiste en quemar
un líquido inflamable (n-heptano) en recipientes cuadrados de acero, con una profundidad de
combustible de 5,1 cm. Los potenciales de extinción van desde 1-B hasta 120-B para extintores de mano
portátiles.
Potencial Clase C
No existen ensayos específicos para establecer el potencial de extinción de los extintores para fuegos
Clase C. Para determinar una asignación Clase C, sólo es necesario comprobar la “no conductividad
eléctrica”. Esta clasificación se entrega, siempre y cuando el extintor haya recibido una clasificación
numérica para fuegos Clases A y B.
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Potencial Clase D
Los ensayos de fuego para establecer la asignación Clase D varían de acuerdo al tipo y configuración del
metal utilizado. Varios son los factores que se consideran durante las pruebas, tales como: las
reacciones entre el metal y el agente extintor, la toxicidad del agente extintor, la toxicidad de los vapores
generados por el fuego y la posibilidad que el metal se consuma antes de ser extinguido.
Cuando se determina que un extintor es efectivo contra un metal, las especificaciones se incluyen en el
rótulo del extintor, aún cuando no se le otorga una clasificación numérica.
Potencial Clase K
Los ensayos de fuego para establecer la asignación Clase K se llevan a efecto en una freidora comercial,
que contiene aceite o grasa comestible de origen animal o vegetal. Los equipos que logren extinguir el
fuego en la freidora y sin presencia de re ignición después de 20 minutos, reciben la clasificación K.
Asignaciones Múltiples
Existen extintores que han sido certificados para más de una clase de fuego. Por ejemplo, la asignación
2-A 10-BC indica que el equipo fue clasificado para apagar un fuego tamaño 2 de la Clase A, un fuego
tamaño 10 de la Clase B y que el agente extintor no conduce la electricidad.
Por lo tanto, el rótulo debe incluir el potencial de extinción, los símbolos de las distintas clases y los
códigos de símbolos para las recomendaciones de uso.
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Clasificación de Extintores Portátiles
Los extintores portátiles se pueden clasificar de acuerdo a:
Clasificación y Capacidades
Los extintores de agua a presión se encuentran generalmente en capacidades que varían entre 6 litros
(1,6 gal.) y 9,4 litros (2 ½ gal.) y están clasificados con un potencial de extinción 1-A a 2-A. En
funcionamiento continuo, el tiempo de descarga es de aproximadamente un minuto.
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Aplicaciones
Dado que el agente extintor es agua (o una solución de agua y anticongelante), estos extintores sólo se
pueden aplicar a fuegos Clase A. La extinción del fuego se logra enfriando el material combustible a una
temperatura inferior a su punto de ignición. Estos equipos han sido diseñados para un uso continuo o
intermitente.
Características de Funcionamiento
El agente extintor, al igual que el agente expelente (aire comprimido), se almacena en una sola cámara
(recipiente o casco) de acero inoxidable y la descarga está regulada por una válvula de cierre. El extintor
se transporta por medio de un manillar, que combina la manilla de transporte y el conjunto de la válvula
de descarga. El extintor funciona cuando se retira el pasador de anillo y se presiona la manilla de
descarga. Estas unidades pueden utilizarse mientras se transportan y pueden descargar un chorro de
agua a una distancia horizontal de 10 a 12 metros. En el conjunto de la válvula va montado un
manómetro indicador de presión del agente expelente (aire).
Inspección y Mantención
Los extintores se deben inspeccionar en forma frecuente (al menos una vez al mes) y volver a recargarse
una vez utilizados, o bien, si se detectan pérdidas en la presión del manómetro o el peso del extintor
(pérdida del agente). El manómetro de presión indica, a simple vista, si el extintor se encuentra
presurizado. Es preciso revisar que los sellos e indicadores de uso no estén desprendidos y que el
extintor se encuentre totalmente cargado. La manguera y la boquilla de descarga se deben inspeccionar
a objeto de detectar cualquier obstrucción o deterioro. Los cilindros o mantos también se deben revisar
para detectar una posible corrosión o abolladuras.
Recarga
La recarga se debe realizar de acuerdo a las especificaciones señaladas por el fabricante y en un servicio
técnico autorizado.
Técnica de Aplicación
1. El extintor se descuelga desde su soporte, tomado por la manilla de transporte y la base del
cilindro.
2. Se transporta hasta el lugar del fuego, ubicándose a una distancia apropiada (3 - 4 mt.) para
iniciar la descarga.
3. Se retira el pasador desde la válvula, rompiendo el seguro o precinto.
4. Se presiona la manilla de descarga y se dirige el chorro a la base de las llamas, moviéndolo de un
lado a otro del fuego. La descarga debe iniciarse lo más cerca posible del fuego.
5. Después de extinguir las llamas, la descarga debe dirigirse generalmente a las superficies
humeantes y a las brasas.
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Extintor de Espuma (AFFF o FFFP) (fuegos Clases A y B)
Clasificaciones y Capacidades
Los extintores de espuma se pueden encontrar en capacidades que varían entre 6 litros (1,6 gal.) y 9,4
litros (2 ½ gal.) y están clasificados con un potencial de extinción de 2-A:10-B y 3-A:20-B, con un tiempo
de descarga de 40 segundos a 2 minutos respectivamente.
Aplicaciones
Estos extintores se pueden aplicar a fuegos Clases A y B, teniendo presente que no son efectivos en
fuegos de líquidos y gases a presión. El agente extintor es una espuma mecánica (AFFF - Espuma
Formadora de Película Acuosa o FFFP - Espuma Formadora de Película Fluoro Proteínica), la cual cubre y
sofoca el fuego, desplazando el oxígeno y separando las llamas del material combustible, para luego
enfriar el líquido al momento de drenar el agua que tiene contenida y segregar el combustible.
Características de Funcionamiento
El cilindro contiene una solución de agua y agente espumante (AFFF o FFFP) junto con un agente
expelente (aire comprimido). El extintor se transporta por medio de un manillar, que combina la manilla
de transporte y el conjunto de la válvula de descarga. El extintor funciona cuando se retira el pasador de
anillo y se presiona la manilla de descarga. Estas unidades pueden utilizarse mientras se transportan y
pueden descargar un chorro de espuma a una distancia horizontal de 10 a 12 metros. En el conjunto de
la válvula va montado un manómetro indicador de presión del agente expelente (aire).
Inspección y Mantención
Los extintores se deben inspeccionar en forma frecuente (al menos una vez al mes) y volver a recargarse
una vez utilizados, o bien, si se detectan pérdidas en la presión del manómetro o el peso del extintor
(pérdida del agente). El manómetro de presión indica, a simple vista, si el extintor se encuentra
presurizado. Es preciso revisar que los sellos e indicadores de uso no estén desprendidos y que el
extintor se encuentre totalmente cargado. La manguera y la boquilla de descarga se deben inspeccionar
a objeto de detectar cualquier obstrucción o deterioro. Los cilindros o mantos también se deben revisar
para detectar una posible corrosión o abolladuras.
[Link]
MANUAL DE REFERENCIA – BRIGADA INDUSTRIAL
Recarga
La recarga se debe realizar de acuerdo a las especificaciones señaladas por el fabricante y en un servicio
técnico autorizado.
Técnica de Aplicación
1. El extintor se descuelga desde su soporte, tomado por la manilla de transporte y la base del
cilindro.
2. Se transporta hasta el lugar del fuego, ubicándose a una distancia apropiada (3 - 4 mt.) para
iniciar la descarga.
3. Se retira el pasador desde la válvula, rompiendo el seguro o precinto.
4. Se presiona la manilla de descarga y se dirige el chorro a la base de las llamas, moviéndolo de un
lado a otro del fuego. La descarga debe iniciarse lo más cerca posible del fuego.
5. Después de extinguir las llamas, la descarga debe dirigirse generalmente a las superficies
humeantes y a las brasas.
1. El operador se debe mantener a una distancia que le permita descargar el chorro hacia arriba a
objeto que la espuma caiga suavemente sobre el área en llamas, evitando salpicar el líquido en
combustión, si lo aplicase directamente al fuego.
2. Otro método consiste en hacer rebotar la espuma en una superficie y que ésta descienda
suavemente sobre el líquido en combustión. En lo posible, el operador se debe mover alrededor
del fuego mientras dirige la descarga, de modo de abarcar una mayor superficie.
[Link]
MANUAL DE REFERENCIA – BRIGADA INDUSTRIAL
Clasificaciones y Capacidades
Los extintores de polvo químico seco regular (fuegos Clase B y C) se pueden encontrar en capacidades
que varían entre 453 gramos (1 lbs.) y 13,6 kilos (30 lbs.) y están clasificados con un potencial de
extinción 2-BC a 120-BC respectivamente. En funcionamiento continuo, el tiempo de descarga fluctúa
entre 8 y 25 segundos.
Aplicaciones
El agente extintor utilizado es bicarbonato de sodio o bicarbonato de potasio, tratado para repeler la
humedad, aglomeración y tener fluidez. Se recomiendan estos extintores para uso en fuegos Clases B y
C y no se pueden aplicar a fuegos Clase D. Ocasionalmente se pueden utilizar para controlar fuegos Clase
A muy pequeños, pero por lo general es necesario aplicar agua después para enfriar las brasas. La
extinción se produce por inhibición de la reacción química en cadena. Cuando estos extintores se usan
en áreas pequeñas y sin ventilación, la nube de polvo químico puede reducir la visibilidad.
Características de Funcionamiento
El agente extintor, al igual que el gas expelente (nitrógeno), se almacena en una sola cámara (recipiente
o casco) de acero templado o aluminio y la descarga se encuentra regulada por una válvula de cierre. El
extintor se transporta por medio de un manillar, que combina la manilla de transporte y el conjunto de la
válvula de descarga. El extintor funciona cuando se retira el pasador de anillo y se presiona la manilla de
descarga. En el conjunto de la válvula va montado un manómetro indicador de presión del agente
expelente (nitrógeno).
Inspección y Mantención
Los extintores se deben inspeccionar en forma frecuente (al menos una vez al mes) y volver a recargarse
una vez utilizados, o bien, si se detectan pérdidas en la presión del manómetro o el peso del extintor
(pérdida del agente). El manómetro de presión indica, a simple vista, si el extintor se encuentra
presurizado. Es preciso revisar que los sellos e indicadores de uso no estén desprendidos y que el
extintor se encuentre totalmente cargado. La manguera y la boquilla de descarga se deben inspeccionar
a objeto de detectar cualquier obstrucción o deterioro. Los cilindros o mantos también se deben revisar
para detectar una posible corrosión o abolladuras.
Recarga
La recarga se debe realizar de acuerdo a las especificaciones señaladas por el fabricante y en un servicio
técnico autorizado.
Técnica de Aplicación
1. El extintor se descuelga desde su soporte, tomado por la manilla de transporte y la base del
cilindro.
2. Se transporta hasta el lugar del fuego, ubicándose a una distancia apropiada (3 - 4 mt.) para
iniciar la descarga.
[Link]
MANUAL DE REFERENCIA – BRIGADA INDUSTRIAL
3. Se retira el pasador desde la válvula, rompiendo el seguro o precinto.
4. Se presiona la manilla de descarga y se dirige el chorro a la base de las llamas, atacando el borde
más próximo al fuego, para luego avanzar con un movimiento de lado a lado, cubriendo toda la
superficie de las llamas.
Clasificaciones y Capacidades
Los extintores de polvo químico seco multipropósito (fuegos Clases A, B y C) se pueden encontrar en
capacidades que varían entre 453 gramos (1 lbs.) y 13,6 kilos (30 lbs.) y están clasificados con un
potencial de extinción de 2-A/10-BC a 30-A/120-BC respectivamente. En funcionamiento continuo, el
tiempo de descarga fluctúa entre 8 y 25 segundos.
Aplicaciones
El agente extintor utilizado es monofosfato de amonio, tratado para repeler la humedad, aglomeración y
tener fluidez. Se recomiendan estos extintores para uso en fuegos Clases A, B y C y no se pueden aplicar
a fuegos Clase D. La extinción se produce por inhibición de la reacción química en cadena y por un
efecto sofocante que se genera cuando el agente extintor toma contacto con las brasas calientes y se
transforma químicamente en ácido metafosfórico (material pegajoso que cubre las brasas aislándolas del
oxígeno). Cuando estos extintores se aplican a áreas pequeñas y sin ventilación, la nube de polvo
químico puede reducir la visibilidad.
Características de Funcionamiento
El agente extintor, al igual que el gas expelente (nitrógeno), se almacena en una sola cámara (recipiente
o casco) de acero templado o aluminio y la descarga se encuentra regulada por una válvula de cierre. El
extintor se transporta por medio de un manillar, que combina la manilla de transporte y el conjunto de la
válvula de descarga. El extintor funciona cuando se retira el pasador de anillo y se presiona la manilla de
descarga. En el conjunto de la válvula va montado un manómetro indicador de presión del agente
expelente (nitrógeno).
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MANUAL DE REFERENCIA – BRIGADA INDUSTRIAL
Inspección y Mantención
Los extintores se deben inspeccionar en forma frecuente (al menos una vez al mes) y volver a recargarse
una vez utilizados, o bien, si se detectan pérdidas en la presión del manómetro o el peso del extintor
(pérdida del agente). El manómetro de presión indica, a simple vista, si el extintor se encuentra
presurizado. Es preciso revisar que los sellos e indicadores de uso no estén desprendidos y que el
extintor se encuentre totalmente cargado. La manguera y la boquilla de descarga se deben inspeccionar
a objeto de detectar cualquier obstrucción o deterioro. Los cilindros o mantos también se deben revisar
para detectar una posible corrosión o abolladuras.
Recarga
La recarga se debe realizar de acuerdo a las especificaciones señaladas por el fabricante y en un servicio
técnico autorizado.
Técnica de Aplicación
1. El extintor se descuelga desde su soporte, tomado por la manilla de transporte y la base del
cilindro.
2. Se transporta hasta el lugar del fuego, ubicándose a una distancia apropiada (3 - 4 mt.) para
iniciar la descarga.
3. Se retira el pasador desde la válvula, rompiendo el seguro o precinto.
4. Se presiona la manilla de descarga y se dirige el chorro a la base de las llamas, atacando el borde
más próximo al fuego, para luego avanzar con un movimiento de lado a lado, cubriendo toda la
superficie de las llamas.
Clasificación y Capacidades
Los extintores de anhídrido carbónico se encuentran generalmente disponibles en capacidades de 1,1 a
9,1 kilos (2 1/2 a 20 lbs.) y están clasificados con un potencial de extinción de 1-BC a 10-BC. En
funcionamiento continuo, el tiempo de descarga fluctúa entre 8 y 30 segundos.
[Link]
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Aplicaciones
Este tipo de extintor se recomienda para el uso en fuegos Clases B y C. Es preciso señalar que los
extintores de anhídrido carbónico presentan ciertas limitaciones. Por ejemplo, se ven afectados por el
viento y corrientes de aire en lugares abiertos, lo que hace necesario iniciar la aplicación muy cerca del
fuego. El anhídrido carbónico extingue el fuego principalmente por el desplazamiento de oxígeno en la
combustión (sofocación), teniendo también un pequeño efecto enfriador.
Características de Funcionamiento
Este tipo de extintor consiste en un recipiente de acero al carbón o aluminio, que contiene anhídrido
carbónico bajo presión en estado líquido (a temperatura ambiente), un tubo sifón, una válvula de
descarga con manilla de transporte y una bocina o difusor de descarga unida al cuerpo de la válvula por
medio de un tubo curvo o manguera de descarga. El agente es autoexpelente y se descarga tanto en
fase sólida, como en fase gaseosa. El alcance de la descarga varía entre 1 y 2,4 metros (3 a 8 pies).
Inspección y Mantención
Estos extintores se deben inspeccionar en forma frecuente (al menos una vez por mes) con el fin de
descubrir sellos o indicios de manipulación indebida, así como daños mecánicos. Se deben cargar
inmediatamente después de su uso, aún cuando hayan sido utilizados de manera parcial. Al no contar
con manómetro de presión, es preciso pesarlos al menos dos veces al año para determinar si es
necesaria una recarga e inspeccionarlos a objeto de detectar defectos visibles. Deberá cargarse cualquier
extintor que indique una pérdida de 10% o más de la carga nominal estampada en la válvula o placa. Los
extintores que se encuentren vacíos y sin indicaciones deberán inspeccionarse para detectar
perforaciones o daños en su válvula de seguridad o escapes en la válvula de descarga, así como posibles
daños en el cilindro.
Recarga
La recarga se debe realizar de acuerdo a las especificaciones señaladas por el fabricante y en un servicio
técnico autorizado.
Técnica de Aplicación
1. El extintor se descuelga desde su soporte, tomado por la manilla de transporte y la base del
cilindro.
2. Se debe mantener en posición vertical dado que estos extintores se ven afectados por el viento y
corrientes de aire. La aplicación inicial se debe realizar lo más cerca posible del fuego.
3. En todos los fuegos, la descarga se debe dirigir a la base de las llamas moviendo la bocina de
descarga de un lado a otro, cubriendo toda el área con el agente extintor.
4. La descarga se debe aplicar a la superficie de las llamas, aún después que éstas se hayan
extinguido, con el fin de prolongar el tiempo de enfriamiento y prevenir de esta forma una
posible re ignición. Otro método consiste en la aplicación desde arriba. La bocina de descarga se
dirige, como sujetando un puñal, hacia abajo (en un ángulo de 45 grados) al centro del área en
llamas. Generalmente, la bocina no se mueve puesto que la descarga penetra el fuego desde
arriba y se extiende hacia afuera en todas direcciones sobre la superficie en llamas.
[Link]
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Extintor de Halon y Substitutos de Halon (fuegos Clases B y C / A, B y C)
Clasificaciones y Capacidades
Los extintores de Halon 1211 (Bromoclorodifluorometano) y los substitutos de halon
(hidrofluorocarbonados, hidroclorofluorocarbonados y polifluorocarbonados) de presión almacenada se
encuentran disponibles en capacidades de 0,91 – 10 kilos (2 lbs. - 22 lbs.) y están clasificados con un
potencial de extinción de 2-BC a 4-A, 80-BC. En funcionamiento, el tiempo de descarga varía entre 8 y 20
segundos.
Aplicaciones
Los extintores portátiles de agentes halogenados, que incluyen tanto los de tipo halon como
halocarbones, se recomiendan para ser usados en fuegos Clases B y C. Los modelos más grandes se
recomiendan también para la Clase A. En este caso, la extinción se produce por inhibición de la reacción
en cadena.
Características de Funcionamiento
Este tipo de extintor consiste en un recipiente de acero al carbón o aluminio, que contiene halon o algún
substituto bajo presión en estado líquido (a temperatura ambiente), un tubo sifón, una válvula de
descarga con manilla de transporte y una bocina o difusor de descarga unida al cuerpo de la válvula por
medio de una manguera de descarga. El agente es, en alguna medida, autoexpelente, sin embargo,
necesita de presurización adicional (nitrógeno) para barrer todo el agente extintor desde su interior. El
alcance de la descarga varía entre 2,5 y 5,5 metros (8 a 18 pies).
Inspección y Mantención
Los extintores se deben inspeccionar en forma frecuente (al menos una vez al mes) y volver a recargarse
una vez utilizados, o bien, si se detectan pérdidas en la presión del manómetro o el peso del extintor
(pérdida del agente). El manómetro de presión indica, a simple vista, si el extintor se encuentra
presurizado. Es preciso revisar que los sellos e indicadores de uso no estén desprendidos y que el
extintor se encuentre totalmente cargado. La manguera y la boquilla de descarga se deben inspeccionar
a objeto de detectar cualquier obstrucción o deterioro. Los cilindros o mantos también se deben revisar
para detectar una posible corrosión o abolladuras
[Link]
MANUAL DE REFERENCIA – BRIGADA INDUSTRIAL
Recarga
La recarga se debe realizar de acuerdo a las especificaciones señaladas por el fabricante y en un servicio
técnico autorizado.
Técnica de Aplicación
1. El extintor se descuelga desde su soporte, tomado por la manilla de transporte y la base del
cilindro.
2. Se transporta hasta el lugar del fuego, ubicándose a una distancia apropiada (3 - 4 mt.) para
iniciar la descarga.
3. Se retira el pasador desde la válvula, rompiendo el seguro o precinto.
4. La descarga se debe aplicar a la base del fuego y luego mover la boquilla de lado a lado
cubriendo toda el área del fuego. En el caso de los líquidos inflamables, se obtienen mejores
resultados cuando la descarga del extintor se utiliza para barrer la llama de la superficie,
aplicando la descarga primero en la orilla próxima al fuego y progresando en forma gradual hacia
el fondo, moviendo la boquilla de descarga de un lado a otro.
5. Al utilizar extintores de este tipo en lugares no ventilados, los operadores y personas presentes
deben evitar respirar el agente extintor y los gases producidos por la descomposición térmica.
Clasificaciones y Capacidades
Los extintores de polvo seco para metales se recomiendan para fuegos clase D, de acuerdo a las
instrucciones y técnicas especiales recomendadas por los fabricantes. Estos agentes extintores se
pueden aplicar con un extintor y/o un cucharón o pala. Tanto el agente extintor como el método de
aplicación dependerán del tipo, cantidad y forma del metal en combustión, así como de las condiciones
[Link]
MANUAL DE REFERENCIA – BRIGADA INDUSTRIAL
físicas existentes. Las unidades de polvo seco se encuentran disponibles en una variedad de modelos,
por ejemplo de 14 kilos (30 lb.)
Aplicaciones
No existe un agente extintor que sea eficaz en todos los fuegos de metales. El polvo químico seco puede
ser Met-L-X (una combinación de cloruro de sodio con fosfato tricálcico); Lit-X (polvo de grafito); Met-L-
Kyl (bicarbonato de sodio), entre otros. A todos estos agentes se les agrega aditivos para mejorar su
fluidez, su repelencia a la humedad y algún otro aditivo que permita formar una masa sólida cuando se
aplica el polvo seco. El agente impulsor corresponde a anhídrido carbónico o nitrógeno. Producto del
calor del fuego, el polvo se consolida, formando una costra y excluyendo el aire, lo que redunda en la
extinción del fuego.
Características de Funcionamiento
Este tipo de extintor consiste en un recipiente de acero al carbón o aluminio, que contiene el agente
extintor junto al gas expelente, un tubo sifón, un conjunto de válvula con manilla de transporte y manilla
de descarga y una caña de aplicación con boquilla unida al cuerpo de la válvula por medio de una
manguera de descarga. El agente se expele haciendo funcionar la manilla de descarga. El alcance de la
descarga varía entre 2 y 2,4 metros (6 a 8 pies).
Inspección y Mantención
Los extintores se deben inspeccionar en forma frecuente (al menos una vez al mes) y volver a recargarse
una vez utilizados, o bien, si se detectan pérdidas en la presión del manómetro o el peso del extintor
(pérdida del agente). El manómetro de presión indica, a simple vista, si el extintor se encuentra
presurizado. Es preciso revisar que los sellos e indicadores de uso no estén desprendidos y que el
extintor se encuentre totalmente cargado. La manguera y la boquilla de descarga se deben inspeccionar
a objeto de detectar cualquier obstrucción o deterioro. Los cilindros o mantos también se deben revisar
para detectar una posible corrosión o abolladuras.
Recarga
La recarga se debe realizar de acuerdo a las especificaciones señaladas por el fabricante y en un servicio
técnico autorizado.
Técnica de Aplicación
1. El extintor se descuelga desde su soporte, tomado por la manilla de transporte y la base del
cilindro.
2. Se transporta hasta el lugar del fuego, ubicándose lo más próximo posible al foco.
3. Se retira el pasador desde la válvula, rompiendo el seguro o precinto.
4. Se inicia la descarga dejando que el polvo caiga suavemente sobre el metalen combustión. A
medida que va disminuyendo la intensidad del fuego, se debe reducir la presión y dirigir el
chorro directamente al área en llamas. Es preciso acercarse a una distancia suficiente para
formar un manto completo de polvo sobre el fuego. La aplicación del agente debe ser
abundante a objeto de cubrir adecuadamente el área del fuego y formar una cubierta
sofocadora.
[Link]
MANUAL DE REFERENCIA – BRIGADA INDUSTRIAL
5. Tan pronto se haya sofocado el fuego, se debe suspender la descarga y observar la aparición de
puntos calientes (lugares en que el polvo cambia de color). Estas áreas se deben cubrir con más
agente. El material se debe dejar en el lugar, sin tocarlo, en espera que la masa se enfríe para
intentar removerlo.
Extintores Autoexpelentes
Extintores en los cuales el propio agente
extintor cuenta con la presión suficiente para
ser autoexpelido. Este es el caso de los
extintores de anhídrido carbónico – CO2.
Auto-Expelentes
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MANUAL DE REFERENCIA – BRIGADA INDUSTRIAL
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MANUAL DE REFERENCIA – BRIGADA INDUSTRIAL
- Extintores recargables.
- Extintores no reutilizables (desechables).
Extintores Recargables
Equipos cuyo diseño permite que se recarguen
nuevamente con agente extintor y medio de
expulsión una vez utilizados. Se les puede
realizar mantención y ser probados
hidrostáticamente.
Extintor Recargable
Extintor No-Reutilizable
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MANUAL DE REFERENCIA – BRIGADA INDUSTRIAL
Tanto el comprador como los potenciales usuarios deben ser asesorados para una adecuada selección de
los equipos. No basta con instalar la cantidad y tipos de extintores indicados en las disposiciones legales
o normas. Es necesario evaluar las ventajas y limitaciones de los equipos disponibles en el mercado.
Algunos factores a analizar son detalles de diseño y funcionamiento, facilidad de mantención y
disponibilidad de servicio técnico y recarga.
En caso de un incendio, usted es quien deberá decidir si el extintor del que dispone es suficiente para
ayudarle a combatir eficazmente un fuego, sin exponerse usted o a terceros innecesariamente al peligro.
La selección del extintor apropiado dependerá de un número de factores, incluidos los riesgos a
proteger, la gravedad potencial del incendio, las condiciones atmosféricas (viento y temperatura), el
personal disponible, la facilidad en el manejo de los extintores y los riesgos para la vida relacionados con
las operaciones de extinción.
A continuación se señalan algunos factores que es preciso considerar en la selección del extintor portátil
adecuado:
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MANUAL DE REFERENCIA – BRIGADA INDUSTRIAL
Los extintores se deben emplazar en un lugar visible, debidamente señalizado, de fácil acceso, libre de
cualquier obstáculo y protegido de condiciones atmosféricas adversas (precipitaciones, humedad, polvo
en suspensión u otros), hurto y vandalismo. Se instalarán a una altura máxima de 1,30 mt., medidos
desde el suelo hasta la base del extintor (D.S. N°.594 Art. 47).
En el caso que se requiera ubicar extintores a la intemperie, éstos se deberán proteger de las
condiciones atmosféricas, al interior de un nicho o gabinete (D.S. N°.594 Art. 47). El potencial de
extinción mínimo por superficie de cubrimiento y distancia de traslado será el indicado en la siguiente
tabla:
Manejo de Extintores
Los extintores portátiles están disponibles en el mercado en diversas marcas, modelos, tamaños y tipos,
si bien, en general, los métodos de operación de cada modelo son muy similares. No obstante, las
personas que operan extintores portátiles deben familiarizarse con las instrucciones detalladas en el
rótulo adherido a cada uno de ellos.
Dado que en una situación de emergencia, cada segundo es importante, se recomienda considerar las
siguientes instrucciones generales de operación para la mayoría de los extintores de mano portátiles:
1. Saque el pasador de anillo que impide la descarga accidental del agente, rompiendo el sello de
seguridad.
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MANUAL DE REFERENCIA – BRIGADA INDUSTRIAL
2. Apunte la boquilla del extintor a la base del fuego. Recuerde que algunas de boquillas se
encuentran sujetas por el cintillo del extintor. Suéltela y luego apunte.
3. Apriete la manilla de descarga o percutor, que se encuentra sobre la manilla de transporte, para
efectuar la descarga del agente extintor.
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MANUAL DE REFERENCIA – BRIGADA INDUSTRIAL
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MANUAL DE REFERENCIA – BRIGADA INDUSTRIAL
4. Mueva la boquilla de lado a lado, comenzando desde el borde más cercano a usted y, a su vez, a
la base de las llamas, cubriendo el área del fuego con el agente extintor. Una vez extinguido el
fuego, revise el lugar, ubicando el área caliente o brasas y las posibles reigniciones de
combustibles líquidos. Asegúrese que el fuego quede bien apagado.
1 2
3 4
En síntesis:
- La cantidad de agente extintor se encuentra limitada por el tamaño del depósito del extintor.
- El tiempo de descarga total del contenido de un extintor es muy breve y va desde los 8 segundos
(extintor de polvo químico seco de ½ Kg. de capacidad) a 50 segundos (extintor de agua a
presión de 9 lt. de capacidad).
- El agente extintor puede ser aplicado a una distancia limitada de 1 - 6 metros.
- Algunos agentes extintores como el polvo químico seco limitan bastante la visibilidad,
especialmente en recintos cerrados.
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MANUAL DE REFERENCIA – BRIGADA INDUSTRIAL
- Si el fuego se ha propagado más allá del lugar donde empezó y ha tomado dimensiones
demasiado grandes.
- Si el fuego puede bloquear su salida o ruta de escape o usted no puede combatirlo de espalda a
esta salida.
- Si no cuenta con un extintor apropiado para la clase de fuego que debe enfrentar.
- Si usted no está entrenado o no posee experiencia en el uso de extintores.
En cualquiera de estas circunstancias, no combata el fuego usted mismo y pida ayuda de inmediato.
Recuerde:
Bicarbonato de Sodio
El polvo químico seco a base de bicarbonato de sodio también se denomina “Polvo Químico Seco
Regular”. Además de ser efectivo en los fuegos Clases B y C, también lo es en la etapa de llamas de
fuegos Clase A (no es efectivo en la etapa de brasas o en la etapa más profunda de esta clase de fuego).
Si se aplica a fuegos de aceites o grasas comestibles, éste reaccionará por efecto del calor y generará una
espesa espuma mediante un proceso conocido como “saponificación”. La espuma creada por este
proceso actuará como otras espumas contra incendios y extinguirá el fuego gracias a la exclusión del
oxigeno, la separación de las llamas de la superficie en combustión y la supresión de vapores. El polvo
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MANUAL DE REFERENCIA – BRIGADA INDUSTRIAL
químico seco de bicarbonato de sodio es de base alcalina y no causará corrosión química durante su uso
normal.
El polvo químico seco de bicarbonato de potasio o “Púrpura K” fue desarrollado por el Laboratorio de
Investigación Naval de Estados Unidos. Se descubrió que las sales de potasio eran mucho más efectivas
en incendios de líquidos inflamables que las sales de sodio. La efectividad de los agentes de bicarbonato
de potasio es 50 a 100% más efectivo en incendios de líquidos inflamables que los agentes de
bicarbonato de sodio. El bicarbonato de potasio, también de base alcalina, tiene las mismas capacidades
de saponificación que el bicarbonato de sodio y, en la mayoría de los casos, no causará corrosión
química.
Fosfato Monoamónico
El polvo químico seco de fosfato monoamónico, también llamado “ABC” o “Multipropósito”, es de
naturaleza ácida y, por lo tanto, diferente al bicarbonato de potasio o de sodio. Además de tener un
efecto similar en los fuegos Clases B y C, si se compara con el bicarbonato de sodio, el fosfato
monoamónico tiene un efecto único en incendios Clase A. Al entrar en contacto con la superficie
encendida de un combustible común, se forma un residuo fundido (ácido metafosfórico). Este residuo
cubre la brasa incandescente y excluye el oxígeno. El fosfato monoamónico no tiene efectos de
saponificación y causará corrosión química si no se remueve completamente de la mayoría de las
superficies.
Actualmente existen más de 15 tipos de agentes para apagar fuegos en metales. La aplicación de cada
uno de ellos dependerá del tipo de metal involucrado, las distintas aleaciones y la etapa del proceso de
manufactura del metal en que se produzca el fuego. A continuación se describen algunos de ellos:
MET-L-X
Este polvo se aplica a fuegos en metales, como magnesio, sodio, potasio y aleaciones de sodio y potasio.
Se puede aplicar mediante el uso de extintores o con pala.
El polvo está basado en cloruro sódico con aditivos (material termoplástico para aglutinar las partículas
de cloruro sódico.)
Na-X
Este polvo se utiliza especialmente para convertir los incendios de sodio metálico. El polvo está basado
en carbonato sódico.
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MANUAL DE REFERENCIA – BRIGADA INDUSTRIAL
G-1
Este polvo se aplica a fuegos de magnesio, sodio, potasio, titanio, litio, calcio, zirconio, hafino, torio,
plutonio y uranio. Es efectivo también en fuegos de aluminio, zinc y hierro.
Este polvo es el más efectivo contra los fuegos de potasio, sodio y aleaciones de ambos. También es muy
efectivo en los fuegos de astillas de magnesio.
Nota
Las técnicas para atacar fuegos de metales mediante la utilización de extintores son diferentes a las
utilizadas con combustibles no metálicos. También lo son las reacciones de los productos involucrados,
tanto los metales como los agentes. En algunos casos, se desprenden gases altamente tóxicos, lo que
requiere equipamiento de protección personal especial y un entrenamiento especifico.
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MANUAL DE REFERENCIA – BRIGADA INDUSTRIAL
Introducción
Uno de los aspectos más importantes de la organización para emergencias en una empresa es la
formación y mantención de personal de respuesta. El éxito o fracaso de ello dependerá no sólo de los
medios de protección con que cuente la empresa, sino del grado de organización y entrenamiento de sus
brigadas de emergencias.
- Disponibilidad permanente
- Acción inmediata
- Respuesta a riesgos específicos
- Entrenamiento especializado
- Equipamiento especializado
- Ámbito de acción restringido
- Función orientada a disminuir lesiones y pérdidas
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MANUAL DE REFERENCIA – BRIGADA INDUSTRIAL
Disponibilidad Permanente
Significa que durante el período que la empresa se mantiene en actividad, se debe contar con un grupo
dispuesto a actuar durante el día, la noche, días laborales normales, fines de semana y festivos. Esto
siempre y cuando la empresa tenga actividad productiva las 24 horas del día durante todo el año. En
estos casos, se deberá establecer un sistema de turnos que garantice la presencia permanente de un
número mínimo de brigadistas para efectuar al menos el control inicial de la emergencia.
En aquellas empresas cuyo régimen de trabajo es sólo del tipo administrativo, por ejemplo de 08:00 a
17:00 horas de lunes a viernes, la brigada debe estar disponible dentro de ese período.
Acción Inmediata
Es justamente este punto el que incide significativamente en la existencia de las brigadas en las
empresas. Contar con un grupo de acción inmediata en el momento preciso que se desencadena una
emergencia, como por ejemplo un incendio, permite controlarla con un menor nivel de lesiones y
pérdidas, como asimismo reanudar las operaciones productivas de la empresa en el menor tiempo
posible, reduciendo al mínimo las pérdidas económicas.
Entrenamiento Especializado
Es preciso proporcionar a los miembros de la brigada un entrenamiento en directa relación con la
naturaleza de las tareas que se les ha encomendado ejecutar. Si la brigada sólo deberá extinguir fuegos
en su etapa inicial con el uso de extintores de mano portátiles y mangueras de diámetro reducido, es
conveniente que reciba entrenamiento en dichas materias y se evite el uso de tiempo, así como el
agotamiento de recursos, muchas veces escasos, en brindarles entrenamiento en rescate industrial u
otras destrezas que no son de competencia de la brigada y tampoco se encuentran en sus estatutos.
Equipamiento Especializado
La brigada se debe dotar del equipamiento necesario para el adecuado desarrollo de sus actividades. Un
aspecto especialmente crítico lo constituye el equipamiento de protección personal dado que una
decisión inadecuada al respecto podría poner en grave riesgo la seguridad de los brigadistas. En otros
casos, no contar con equipamiento para ciertas tareas retrasaría la actuación de la brigada, poniendo en
peligro a los trabajadores y amenazando el proceso productivo.
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MANUAL DE REFERENCIA – BRIGADA INDUSTRIAL
propia empresa o bien que ésta pueda salir de sus propias instalaciones a efectuar respuesta a
emergencias con materiales peligrosos en transporte.
Asimismo, es importante que se reconozca que la acción de la brigada debe apuntar a reducir las
pérdidas económicas de la empresa y mantener la continuidad productiva.
• Opción 1
Todos los empleados evacuarán la empresa sin tomar ninguna acción para tratar de
controlar o extinguir el fuego, debiendo sólo dar la alarma y comunicar la situación a
los servicios de urgencia. El personal será instruido en evacuación y en los
procedimientos que se requieren para dar la alarma.
• Opción 2
Se designarán trabajadores que serán entrenados en el uso de extintores portátiles y
líneas de mangueras de diámetro reducido. Éstos serán autorizados para el control y
extinción de fuegos en etapa incipiente, que hayan comenzado en el área inmediata a
sus actividades, y -en caso que sea seguro- los demás trabajadores evacuarán el área y
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MANUAL DE REFERENCIA – BRIGADA INDUSTRIAL
se llamará a bomberos. Esta opción exige un entrenamiento inicial y reentrenamiento
anual.
• Opción 3
Todos los empleados serán entrenados en el uso de extintores portátiles y líneas
pequeñas de mano para extinguir fuegos en etapa incipiente y en su área inmediata
de trabajo. Esta opción exige un entrenamiento inicial y reentrenamiento anual.
• Opción 4
Un número de empleados será asignado a un grupo de respuesta o brigada de
emergencias para brindar una respuesta organizada frente a incendios y otras
emergencias en todas las áreas de la empresa. Dependiendo del nivel de la respuesta,
se requiere entrenamiento inicial y prácticas mensuales o semestrales, más un
reentrenamiento anual.
• Opción 5
Se emplearán trabajadores de jornada completa que integren un equipo dedicado a la
respuesta a emergencias, conformando una brigada industrial pagada.
Organización y Responsabilidades
Para el adecuado funcionamiento de una brigada de emergencias, se deberá contar con una política por
escrito, que considere las siguientes áreas:
Las empresas que determinen contar con una brigada de emergencias deberían preparar y mantener
una política por escrito, que establezca la existencia de una brigada de este tipo. Esta política debe
incluir la siguiente información:
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89
MANUAL DE REFERENCIA – BRIGADA INDUSTRIAL
- Tamaño de la industria o planta.
- Número y tipo de peligros potenciales en la industria o planta.
- Disponibilidad de equipos de respuesta a emergencias en el lugar.
Las brigadas pueden estar integradas por personas asignadas a ellas o bien por individuos que se
ofrezcan en forma voluntaria. Es preciso contar con miembros de la brigada en cada turno a objeto de
poder responder a cualquier emergencia de manera adecuada.
- Entrenamiento
- Inspección y mantención de equipos
- Prácticas
- Instrucción a los demás trabajadores
- Rescate
- Ventilación
- Extinción de incendios
- Control de emergencias con materiales peligrosos
- Entrada forzada
- Salvamento de bienes
- Reacondicionamiento
- Revisión
- Entrenamiento
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90
MANUAL DE REFERENCIA – BRIGADA INDUSTRIAL
Mangueras
a. Construcción y Tamaños de Mangueras
El término manguera contra incendios identifica un tipo de tubo flexible que utilizan los bomberos para
transportar agua a presión desde el abastecimiento de agua hasta el lugar donde debe descargarse.
Para que una manguera contra incendios sea segura, debe haber sido fabricada con los mejores
materiales y únicamente debe utilizarse en actuaciones contra incendios. La manguera es el artículo
más utilizado en un cuerpo de bomberos. Debe ser flexible, impermeable, tener un forro interior liso y
una cubierta exterior duradera (también llamada recubrimiento exterior). En función del uso al que se
destine la manguera contra incendios, éstas deben fabricarse de diferentes modos, por ejemplo, con
recubrimiento sencillo, con recubrimiento doble, con recubrimiento de goma sencillo y de goma dura no
flexible.
Cada uno de los tamaños de mangueras contra incendios está diseñado con un propósito específico. Las
indicaciones sobre el diámetro de la manguera hacen referencia a las dimensiones del diámetro interior
de la manguera. Los diámetros más comunes con 1 pulgada, 1 ½ pulgadas, 2 ½ pulgadas y 4 pulgadas
que son los tubos de succión de cubierta fuerte y poco flexibles, utilizados para abastecimiento de agua
desde la toma hacia el camión o bomba contra incendios.
En cuanto al tamaño (largo) de las mangueras contra incendios por estándares de reglas internacionales
los rollos de manqueras contra incendios vienen de 60 pies. Pero en la actualidad dependiendo de su
lugar de fabricación esta longitud varía entre 15 a 30 metros (50 a 100 pies) para que se pueda
manipular con facilidad y sustituirse con más fácilmente. También existen otras longitudes que se
fabrican con la intención de estar fijas reciben el nombre de tramos.
b. Cuidado y Mantenimiento
Si se cuida la manguera adecuadamente, se puede alargar considerablemente la duración prevista para
ella, la forma de lavado así como la forma de almacenamiento son funciones muy importantes en el
cuidado de las mangueras.
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MANUAL DE REFERENCIA – BRIGADA INDUSTRIAL
Las mangueras contra incendios pueden sufrir muchos tipos de daños por un mal cuidado, aunque
durante un incendio hacemos muy poco por su cuidado debemos tomar en cuenta los daños que puede
sufrir durante estos:
• Daño mecánico
• Daño térmico
• Daño orgánico
• Daño químico
Existen dos tipos de conexiones de mangueras roscados y de acople rápido.
El término “Manejo de mangueras” se refiere a la manera apropiada de colocarse los miembros del
equipo a lo largo de la misma, la forma de situar las manos para sujetar la manguera de manera que
soporten el peso y la presión de la línea y al posición y movimiento de los pies de cada miembro del
equipo al desplazar la línea en cualquier dirección incluyendo la subida y bajada de escaleras.
La siguiente es una explicación descriptiva de estos términos para manejarla línea de ataque de 1-1/2
pulgada.
• EQUIPO DE LINEA
El equipo habitual consta del pitonero, el hombre de apoyo al pitonero y 2 hombres para soportar al
manguera. A la última persona de la línea también se le llama el 3er. Hombre. El número de personas en
la línea pude variar de acuerdo al personal disponible y el trabajo asignado. Un equipo de no menos de 4
personas por línea es lo que se recomienda utilizar siempre que tengamos personal disponible.
• POSICIONAMIENTO DE LA LINEA
Todos los miembros del equipo deben colocarse al mismo lado de la manguera, separados
aproximadamente la longitud de un brazo de la persona que le precede.
Normalmente, esta, posición se realiza por el lado izquierdo de la manguera mirando al fuego. En
algunos casos, cuando se utilizan múltiples líneas para obtener una protección máxima con los patrones
de agua, puede ser necesario variar esta posición por la posibilidad de que el fuego se desplace y penetre
por el lado exterior del patrón de agua en esta situación, es mejor trabajar en el otro lado de la
manguera, normalmente llamado el lado de “adentro” de la línea.
• PITONERO
El Pitonero (quien porta la punta de la manguera) debe colocarse en la línea de manera que le permita el
libre movimiento de pitón para combatir el incendio.
Para ello, esta persona debe pasar la línea bajo su brazo (Derecho o izquierdo dependiendo del lado de la
manguera) con el pitón y un trozo de manguera.
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92
MANUAL DE REFERENCIA – BRIGADA INDUSTRIAL
Sujeta el pitón con la mano derecha cuando trabaja por el lado izquierdo de la manguera ó viceversa, y
con la mano izquierda hará el ajuste, ambos brazos deben estar un poco separados a la altura de los
codos y extendidos hacia el frente. De esta forma tendremos libre manejo del pitón para haber ajustes
rápidos al patrón y protege contra el cierre del pitón por un movimiento de retroceso de la línea o de un
tropiezo del pitonero durante el avance.
• ULTIMO HOMBRE
Es normalmente uno de los que soporta la manguera. Esta persona es responsable de velar por que la
manguera no tenga obstrucciones y evitar que se pliegue cuando se avanza, para eso debe estar atento a
la línea de mangueras para avanzar y para retroceder.
Tipos de Chorro
Un chorro contra incendios es un chorro de agua o de algún otro agente extintor desde el momento en
que sale de la boquilla de la manguera hasta que llega al lugar deseado. No existe chorro contra
incendios perfecto, ya que este depende de las intenciones y necesidades de extinción. La velocidad, la
gravedad, el viento y la fricción con el aire afectan la trayectoria del chorro de agua o del agente extintor.
Así como también las presiones de funcionamiento, el diseño y el ajuste de la boquilla, así como las
condiciones del orificio de la boquilla influyen en el estado del chorro al salir de la boquilla.
El propósito de los chorros contra incendios es reducir las altas temperaturas de un incendio y proteger a
los bomberos y los alrededores mediante los siguientes métodos:
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93
MANUAL DE REFERENCIA – BRIGADA INDUSTRIAL
Propiedades Extintoras del Agua
El agua tiene la capacidad de extinguir el fuego de varios modos. El primero de ellos es mediante el
enfriamiento, que elimina el calor del fuego. Otro
modo consiste en ahogar el fuego aprovechando las
capacidades del agua para absorber grandes
cantidades de calor y diluir el oxígeno. Cuando el
agua se calienta hasta alcanzar su punto de
ebullición, absorbe el calor convirtiéndose en un gas
llamado vapor de agua (vaporización), que es
invisible. Sin embargo el vapor se hace visible en
cuanto empieza a enfriarse, y se denomina vapor
condensado.
La vaporización completa no se produce en el
momento en que el agua llega a su punto de
ebullición, ya que es necesario una cantidad de calor adicional para convertir el agua en vapor.
Cuando un chorro contra incendios de agua se divide en partículas, éste absorbe el calor y lo convierte
en vapor más rápidamente que sise utiliza un chorro compacto, ya que se expone una parte más grande
de la superficie del agua al calor.
Otra característica del agua que se utiliza a veces en la lucha contra incendios es la capacidad de
expansión que tiene en estado gaseoso. Esta expansión sirve para enfriar el área del fuego expulsando el
calor y el humo de la zona. Sin embargo, esto puede provocar quemaduras graves a los bomberos y los
ocupantes. La expansión varía según las temperaturas del área de fuego. A 100° C (212° F), el agua se
expande aproximadamente 1,700 veces lo que ocupaba el volumen original. La expansión del vapor o es
gradual, sino rápida. Si una habitación está llena de humo y gases, el vapor generado los desplaza
hasta las aperturas de ventilación adecuadas, si es que las hay. Mientras la habitación se enfría, el
vapor se condensa y permite que la habitación se llene de aire más frío. El uso de un chorro nebulizador
en un ataque contra incendios directo o combinado requiere realizar una ventilación adecuada antes de
utilizar una línea de mangueras. De lo contrario es muy probable que el vapor o incluso el fuego
retrocedan y se desplacen por encima y alrededor del equipo de bomberos que trabaja con la línea de
mangueras, lo que puede aumentar el riesgo de lesiones. Los resultados de la aplicación adecuada de un
chorro contra incendios de agua en una habitación son evidentes: se extingue el incendio o se reduce el
tamaño, se mantiene la visibilidad y baja la temperatura de la habitación.
El vapor producido por un chorro contra incendios también puede ayudar a extinguir un fuego
ahogándolo, lo que se consigue cuando la expansión del vapor reduce el oxígeno de un espacio cerrado.
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94
MANUAL DE REFERENCIA – BRIGADA INDUSTRIAL
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MANUAL DE REFERENCIA – BRIGADA INDUSTRIAL
Un aspecto que hay que tener en cuenta al aplicar presión en una manguera es que el agua tiene un
límite de velocidad. Si éste se sobrepasa, la fricción es tan grande que el agua de la manguera de agita a
causa de la resistencia. Algunas características de los tendidos de mangueras como el tamaño de la
manguera y la longitud de tendido también afectan a la pérdida por fricción.
Para reducir la pérdida de presión por fricción, tenga en cuenta seguir las siguientes
recomendaciones:
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MANUAL DE REFERENCIA – BRIGADA INDUSTRIAL
Golpe de Ariete
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MANUAL DE REFERENCIA – BRIGADA INDUSTRIAL
incendios entran en uno de los tres
tamaños siguientes: chorros de volumen
bajo, chorros de líneas de mano y chorros
maestros. El índice de descarga de un
chorro contra incendios se mide en litros
por minuto (L/min) o galones por minuto
(gpm).
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MANUAL DE REFERENCIA – BRIGADA INDUSTRIAL
por completo el combustible o se haya interrumpido el abastecimiento de combustible.
El tipo de corro contra incendios indica el patrón específico de agua necesario para una tarea concreta.
Hay tres tipos principales de patrones de chorro contra incendios: directo, de neblina y de cortina (Véase
figura 13.8). Estos patrones pueden adoptar todos los tamaños anteriormente descritos.
Chorro directo
Un chorro directo es un chorro continuo producido con una boquilla lisa con orificio fijo (véase figura
13.10). La boquilla chorro director está diseñada para producir chorro lo más compacto posible, con un
efecto ducha o pulverizador mínimo. Este tipo de chorro tiene la capacidad de llegar a áreas que otros
chorros no pueden alcanzar y, además reduce posibilidad de que los bomberos se quemen. La gravedad,
la fricción del aire y el viento pueden influir en el alcance de un chorro directo.
Las boquillas de chorro directo están diseñadas para que la forma del agua vaya reduciéndose
gradualmente hasta alcanzar un punto cercano al orificio (véase figura 13.11).
A partir de ese punto, la boquilla se convierte en un orificio cilíndrico, cuya longitud equivale al diámetro
o a diámetro y medio. El propósito de este orificio corto y cilíndrico es dar forma cilíndrica al agua antes
de descargarla. La salida lisa de agua beneficia la forma y el alcance del chorro. Las modificaciones o el
daño en la boquilla pueden alterar significativamente la forma y el funcionamiento del chorro.
La velocidad del chorro (presión de la boquilla) y el tamaño de la apertura de descarga determinan el
flujo de una boquilla de chorro directo. Cuando se utilizan estas boquillas en líneas de mano, la presión
de boquilla debe ser de 350 kPa (50 lb/pulg2). Un dispositivo de chorro maestro para chorros directos
debe utilizarse a 560 kPa (80 lb/pulga).
No se pueden definir con precisión los límites dentro de los cuales se considera que un chorro directo es
un buen chorro, ya que es, en gran parte, una cuestión de opinión. Es difícil decir exactamente en qué
punto el chorro deja de ser bueno. Las observaciones y las pruebas de la gama de chorros contra
incendios clasifican a los chorros eficaces del siguiente modo:
• Un chorro que mantiene su continuidad hasta el momento en que empieza a perder velocidad
de empuje (punto de retorno) y cae formando una cortina que se arrastra fácilmente (véase
figura 13.12).
• Un chorro lo bastante compacto como para mantener su forma original y alcanzar la altura
necesaria incluso cuando sopla un ligero viento (brisa).
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99
MANUAL DE REFERENCIA – BRIGADA INDUSTRIAL
Cuando el agua sale de una boquilla, la reacción es igual de fuerte en sentido contrario, por lo que una
fuerza empuja hacia atrás a la persona que sostiene la línea de mangueras (reacción de boquilla). Esta
reacción se debe a la velocidad y a la cantidad del chorro, que actúan contra la boquilla y también contra
las curvas de la manguera, lo que dificulta su utilización. A mayor presión de descarga de la boquilla,
mayor será la reacción de boquilla.
Ventajas
• Ofrecen una mejor visibilidad al bombero que los otros tipos de chorros.
• Tienen un alcance superior al de los otros tipos de chorros.
• Funcionan con presiones por litro (galón) en la boquilla inferior a las de los otros chorros, lo que
reduce la reacción de boquilla.
• Tienen un poder de penetración superior al de los otros tipos de chorros.
• Es menos probable que alteren las capas termales normales del calor y los gases durante los
ataques estructurales interiores que los otros tipos de chorros.
Inconvenientes
• No permiten seleccionar otros patrones de chorro.
• No pueden utilizarse para aplicar espuma.
• Proporcionan una menor absorción de calor por litro (galón) liberado que los otros tipos de
chorros.
PRECAUCION: no utilice chorros directos sobre un equipo con carga eléctrica. Utilice chorros
nebulizadores con una presión de boquilla de, como mínimo, 700 kPa (100 lb/pulg2) No utilice
aplicadores de varilla, ya que pueden ser conductores.
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100
MANUAL DE REFERENCIA – BRIGADA INDUSTRIAL
Un chorro nebulizador está compuesto por gotitas de agua muy finas. El diseño de la mayoría de las
boquillas nebulizadoras permite ajustar el extremo de nebulización para formar diferentes patrones de
chorro. Las gotas, ya sea en forma de ducha o pulverizador, exponen la superficie máxima de agua para
absorber al calor. La actuación esperada de las boquillas de chorro nebulizador se juzga por la cantidad
de calor que absorbe un chorro nebulizador
y la velocidad a la que el agua se convierte
en vapor o vapor de agua. Las boquillas
nebulizadoras permiten formar chorros
rectos, nebulizadores de ángulo estrecho y
nebulizadores de ángulo ancho (véase figura
13.14). Conviene recalcar que los chorros
rectores son un tipo de chorro producido
por una boquilla nebulizadora, mientras
que los chorros directos se hacen con
boquillas de orificio liso.
El chorro nebulizador de ángulo ancho
tiene una velocidad de empuje inferior y
un alcance menor que los chorros
nebulizadores. El chorro de nebulizador de
ángulo estrecho tiene una velocidad de
empuje considerable y su alcance varía
según la presión que se aplica (véase figura
13.15). Las boquillas nebulizadores deben
utilizarse con la presión de la boquilla para
la que han sido diseñadas. Por supuesto,
cada tipo de neblina tiene un alcance
máximo que es válido para cualquier
chorro. Una vez que la presión de la
boquilla ha producido un chorro a su
alcance máximo, los incrementos
posteriores en la presión de la boquilla
tienen un efecto mínimo sobre el mismo,
con la excepción del aumento de volumen.
Existen cinco factores que afectan al
alcance de un chorro nebulizador:
• La gravedad
• La velocidad del agua
• La selección del patrón de chorro
contra incendios
• La fricción de las gotas de agua con el aire
• El viento
La interacción de estos factores con un chorro nebulizador provoca que el chorro contra incendios tenga
un alcance menor al del chorro directo. Tal y como muestra la lista, existen más factores capaces de
[Link]
101
MANUAL DE REFERENCIA – BRIGADA INDUSTRIAL
perjudicar al chorro nebulizador que los mencionados anteriormente para
el chorro directo. Cuantos más factores negativos existan, menor será el
alcance del chorro. Debido a ese alcance inferior, los chorros
nebulizadores no suelen utilizarse para las actuaciones contra incendios
exteriores defensivas. El chorro nebulizador, sin embargo es útil para
combatir incendios en lugares cerrados.
Conviene que la velocidad del flujo de agua que sale de una boquilla
nebulizadora pueda controlarse como, por ejemplo, cuando el
abastecimiento de agua es limitado. Existen dos tipos de boquilla con esta
capacidad: ajustables manualmente y automática (presión constante).
Boquillas ajustables manualmente: Los bomberos pueden cambiar
manualmente la velocidad de descarga de una boquilla nebulizadora
ajustable girando el aro selector, que suele estar inmediatamente por
detrás del extremo de la boquilla, hasta una opción específica de L/mim
(gpm).
Cada opción ofrece una velocidad constante de flujo si el operario
mantiene la presión de boquilla adecuada. El bombero tiene la opción de
realizar ajuste en flujo de dosificación antes de abrir la boquilla mientras
el agua sale por ella. Según el tamaño de la boquilla, el bombero puede
ajustar la velocidad de flujo de 40 a 1,000 L/min (de 10 a 250 gpm) para chorros maestros. Además la
mayoría de las boquillas disponen de una posición de “limpieza” para eliminar la suciedad.
Precaución: ajuste la velocidad del flujo gradualmente, ya que los ajustes violentos pueden provocar un
cambio brusco en la fuerza de reacción de la línea de mangueras y hacer que el bombero pierda el
equilibrio.
Boquillas automáticas (de presión constante): Las boquillas de presión constante cambian
automáticamente la velocidad del flujo para mantener una presión de boquilla eficaz (véase figura
13.18). Es evidente que se necesita una cierta presión mínima en la boquilla para mantener un buen
patrón de pulverización. Con este tipo de boquilla, la persona con el control puede variar la velocidad del
flujo manipulando la válvula de cierre. Estas boquillas permiten que la persona con el control libere
grandes cantidades de agua a presiones de funcionamientos constante o que reduzca el flujo para poder
moverse mientras mantiene un patrón de descarga eficaz. Precaución: los ajustes del flujo de agua en
las boquillas de neblina manuales y automáticas exigen una buena coordinación entre la persona que
controla la boquilla, el jefe de la compañía y el operario de la bomba.
Ventajas
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102
MANUAL DE REFERENCIA – BRIGADA INDUSTRIAL
• El patrón de descarga de los chorros nebulizadores puede ajustarse según la situación.
• Algunas boquillas de chorro nebulizador poseen opciones de ajuste para controlar la cantidad
de agua utilizada.
• Los chorros nebulizadores favorecen la ventilación.
• Los chorros nebulizadores disipan el calor exponiendo la máxima superficie de agua para
absorber el calor.
Inconvenientes
• Los chorros nebulizadores no tienen ni el alcance ni el poder de penetración de los chorros
directos.
• Los chorros nebulizadores son más susceptibles a las corrientes de aire que los chorros directos.
• Los chorros nebulizadores pueden
favorecer la propagación de incendio,
crear una inversión del calor y provocar
quemaduras por vapor a los bomberos
cuando no se utilizan adecuadamente en
los ataques interiores.
Chorro de Cortina
Un chorro de cortina es un chorro de agua que se
ha divido en gotas relativamente gruesas. Mientras
que un chorro directo puede convertirse en un
chorro de cortina cuando ha traspasado el punto
de retorno, un chorro de cortina auténtico sale de
la boquilla directamente con esta forma. Las gotas
gruesas del chorro de cortina absorben más calor
por litro que un chorro directo y tienen un alcance
y una penetración superior al chorro nebulizador,
por eso puede ser chorro más eficaz en ciertas
situaciones. Los bomberos suele utilizar los chorros
de cortina en espacios cerrados, como áreas
subterráneas, áticos y espacios entre muros. Dado
que este chorro puede tener la continuidad
suficiente para conducir electricidad, no se recomienda su uso en los incendios de clase C.
Válvula Esférica:
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MANUAL DE REFERENCIA – BRIGADA INDUSTRIAL
El diseño y la construcción de la válvula esférica
para las boquillas de las líneas de mano
proporcionan un control eficaz durante la lucha
contra incendios con un mínimo de esfuerzo. Las
bolo, perforada por un conducto liso para el agua,
está suspendida por los dos lados del cuerpo de la
boquilla y se sella contra el asiento (véase figura
13.20). Puede girar hasta 90 grados accionando el
mecanismo de la válvula hacia atrás para abrirla y
hacia delante para cerrarla. Cuando la válvula
está cerrada, el conducto del agua es
perpendicular al cuerpo de la boquilla y bloquea
eficazmente el flujo de agua a través de ella.
Aunque puede utilizarse en cualquier posición
intermedia entre totalmente abierta y totalmente
cerrada, si se utiliza la válvula de bola con una
boquilla de chorro directo, las turbulencias
producidas en caso de que la válvula esté parcialmente abierta pueden afectar al chorro o patrón que se
pretende conseguir.
Válvula corredora
El control de la válvula corredora cilíndrica coloca un cilindro móvil apoyado contra un cono perfilado
para cerrar el flujo de agua (véase figura 13.21). El flujo aumenta o disminuye cuando se acciona el
mecanismo para cambiar la posición del cilindro corredero en relación con el cono. Esta válvula
corredora de acero inoxidable controla el flujo de agua a través la boquilla sin cesar turbulencias. Por
tanto, el control la presión compensa el aumento o disminución del flujo moviendo la zapata para
desarrollar el tamaño y presión adecuados en el extremo.
Sólo las boquillas nebulizadoras de control rotativo poseen este tipo de válvula (véase 13.22). Consiste
en un cilindro externo guiado por un tornillo que se mueve hacia delante y hacia atrás, girando alrededor
de un cilindro interno. La principal diferencia entre las válvulas de control rotativo y las válvulas de
control es que ésta, además, controlan el patrón de descarga del chorro.
Los bomberos deben inspeccionar las boquillas periódicamente y tras cada uso para asegurarse de que
están en buenas condiciones de funcionamiento. Durante la inspección se debe comprobar lo siguiente:
• Compruebe si las juntas giratorias están dañadas o desgastadas.
• Compruebe si las boquillas presentan daños externos.
• Compruebe si las boquillas están sucias o dañadas en el interior. Cuando sea necesario límpielas
con agua y jabón, utilizando un cepillo de celdas blandas.
• Compruebe el funcionamiento manipulando las diferentes partes de la boquilla. Limpie las
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104
MANUAL DE REFERENCIA – BRIGADA INDUSTRIAL
partes móviles de la boquilla y lubríquelas si parece que están atascadas siguiendo las
recomendaciones del fabricante.
• Compruebe que el mango de pistola (si lo hubiera) está fijado a la boquilla.
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MANUAL DE REFERENCIA – BRIGADA INDUSTRIAL
COMANDO DE INCIDENTES
Introducción
Terminología Común
Es esencial que todas las agencias que estén cooperando utilicen una terminología estándar para los
equipos y grupos humanos. Esta estandarización facilita la comunicación efectiva entre las agencias
involucradas.
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MANUAL DE REFERENCIA – BRIGADA INDUSTRIAL
Manejo Funcional
La organización del Sistema de Comando de Incidentes tiene cinco funciones principales: comando,
planificación, operación, logística y finanzas. Cada una de ellas puede a su vez subdividirse en unidades.
El comandante de incidentes tiene la responsabilidad global y puede asignar jefes de sección que se
encarguen de planificación, operaciones, logística y finanzas según se requiera.
El manejo por objetivos es un procedimiento jerarquizado que se aplica para obtener los resultados
deseados. Los objetivos estratégicos en incidentes de mayor magnitud se encuentran por escrito y están
a disposición de todos los que participan en el incidente.
Comando Unificado
El comando unificado es un método que concierne a todas las agencias o individuos que tienen
responsabilidad jurisdiccional, y en algunos casos a aquellos con responsabilidad funcional en el
incidente a fin de contribuir a la respuesta.
Cada incidente requiere de un plan de acción. En los incidentes pequeños, de jurisdicción única, puede
ser suficiente que el Comandante de Incidentes tenga claro el plan de acción. No obstante, los
incidentes de gran envergadura y jurisdicción múltiple requieren de un plan escrito que abarque todos
los aspectos involucrados.
Ambito de Control
Por lo general, el mejor grupo a supervisar debería incluir de tres a siete individuos, equipos, unidades,
carros, entre otros, siendo cinco la regla más habitual. Hay ocasiones en que ciertos factores, tales como
la seguridad, tipo de incidente, terreno, clima o comunicaciones influyen en el ámbito de control.
Organización Modular
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107
MANUAL DE REFERENCIA – BRIGADA INDUSTRIAL
Comunicaciones Integradas
Hay muchos tipos de instalaciones que es posible establecer en el área del incidente o sus alrededores.
La determinación de las clases de instalaciones y su ubicación se basa en los requerimientos del caso y la
decisión del Comandante de Incidentes.
Los recursos se definen una vez que todo el personal y principales equipos se encuentren disponibles o
potencialmente disponibles para su asignación. Los recursos se pueden manejar de distintas formas
dependiendo de las necesidades del incidente.
• Incendios y explosiones
• Rescate en espacios confinados
• Rescate vertical en altura y bajo superficie
• Materiales peligrosos
• Inundaciones
• Terremotos
3. El sistema debe poder ser aplicado y aceptado por los usuarios de todo el país.
[Link]
108
MANUAL DE REFERENCIA – BRIGADA INDUSTRIAL
5. El sistema se debe poder extender de manera lógica desde una situación de ataque inicial hasta
un incidente mayor.
7. La implementación del sistema debe causar la menor alteración posible a los sistemas existentes.
8. El sistema debe ser efectivo en cuanto a cumplir con los requerimientos previamente descritos y
a la vez ser lo suficientemente simple para asegurar bajos costos de mantención operacional.
• Comando
• Operaciones
• Planificación
• Logística
• Finanzas
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MANUAL DE REFERENCIA – BRIGADA INDUSTRIAL
El Oficial de Información es responsable de formular y entregar información acerca del incidente a los
medios de prensa y otras agencias pertinentes.
El Oficial de Enlace es el contacto para los representantes de las agencias que están prestando asistencia
y cooperación. Entre ellos se incluyen representantes de otras instituciones de incendios, Cruz Roja,
fuerzas policiales, organizaciones de ingeniería y obras públicas.
Sección de Operaciones
Esta sección se compone del Jefe de Operaciones, el Director del Área de Recuperación y Organización
de Recursos y Personal, y si la envergadura del incidente lo amerita, Directores de Rama y/o Supervisores
de División/Grupo.
El Jefe de Operaciones es responsable del manejo directo de todas las actividades tácticas del incidente:
Los Supervisores de División/Grupo son responsables de implementar la parte asignada del Plan de
Acción del Incidente:
• Asignar tareas
• Informar directamente al Jefe de Operaciones
• Remitir información acerca del estado de la situación y los recursos al Jefe de
Operaciones
Sección de Planificación
[Link]
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MANUAL DE REFERENCIA – BRIGADA INDUSTRIAL
El Jefe de Planificación es responsable de la recopilación, evaluación, difusión y utilización de toda la
información acerca del desarrollo del incidente así como del estado de los recursos. La información se
requiere para:
Sección de Logística
Sección Finanzas
El Jefe de Finanzas es responsable de todos los aspectos financieros y de análisis de costos del incidente
así como de la supervisión de los miembros de la sección. Esta puede incluir:
• Unidad de horario
• Unidad de adquisiciones
• Unidad de remuneraciones/reclamos
• Unidad de costos
[Link]
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MANUAL DE REFERENCIA – BRIGADA INDUSTRIAL
Esquema Organizacional de Sistema de Comando de Incidentes
Oficial de Enlace
Oficial de Seguridad
Agencias que participan en el incidente
Cumplimiento de la seguridad
Oficial de Información
Agencias que requieren información acerca del incidente Jefe de Procedimientos
Jefe de Planificación
Jefe de Operaciones Jefe de Logística Jefe de Finanzas
Difusión de Información
Operaciones tácticas Servicios de apoyo Servicios financieros
Especialista Técnico
Servicio de Apoyo en el lugar Comunicaciones Asistencia médica
Ambulancias
Aéreo/terrestre Alimentación
Médicos
Clasificación de víctimas
(Triage)
[Link]
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MANUAL DE REFERENCIA – BRIGADA INDUSTRIAL
LÍDER DE EVACUACIÓN
Aunque las situaciones de emergencia no pueden predecirse, pueden manejarse con efectividad a través
de la planeación y la organización. La mayoría de las escuelas, negocios, hospitales e instituciones de
gobierno crean procedimientos de evacuación en caso de emergencia para aumentar la seguridad y
disminuir lesiones. Un componente importante de un plan de evacuación es la institución de un
coordinador de evacuación. Los coordinadores de evacuación cumplen con muchas responsabilidades
con el fin de asegurar el bienestar de cualquier persona en una situación de emergencia.
Son los encargados de organizar las labores de evacuación, organizando la salida de los ocupantes de las
instalaciones. Son facilitadores del plan, y su función está limitada a colaborar en su desarrollo. La acción
del coordinador no debe crear dependencia de los ocupantes hacia él. Un buen plan de evacuación debe
ser capaz de funcionar aún sin la presencia del coordinador.
Para el cumplimiento de sus funciones operativas se identifican con un chaleco color VERDE y en cada
piso ocupado por PROTECCION S.A., hay UN Coordinador de Evacuación que tiene radio de
comunicaciones.
Tanto los principales como los suplentes deben tener el conocimiento y entrenamiento necesario para
asumir el rol en caso de una emergencia. Sin embargo, se deben tener definidos estos roles de tal forma
que en caso de ausencia del principal, los suplentes tendrán la posibilidad de tomar decisiones en caso
de emergencia.
Antes de la emergencia
[Link]
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MANUAL DE REFERENCIA – BRIGADA INDUSTRIAL
• Participar en los talleres, conferencias, seminarios, reuniones que se programen para mejorar su
desempeño.
Durante la emergencia
• Su responsabilidad principal es favorecer la marcha segura, por una ruta segura, a un lugar
seguro.
• Atender las órdenes del Comité de Emergencia.
• Dar la orden de evacuación en el piso ante un peligro inminente, activando el Sistema de
Notificación.
• Portar el distintivo de coordinador cuando se presente una situación de emergencia.
• Informar al personal sobre la situación de riesgo y orientarlo por la ruta de evacuación.
• Informar al Puesto de Mando Unificado el reporte de personal.
• Verificar en el sitio de encuentro que todo el personal haya salido, llevando la lista de los
empleados y del personal externo.
• Atender y comunicar las órdenes del Puesto de Mando Unificado al personal de su área o piso.
Después de la emergencia
• Comunicar la orden de retorno cuando está sea emitida por el Puesto de Mando, coordinando el
retorno del personal a su puesto de trabajo.
• Participar con personal especializado en la evaluación de daños de su piso.
• Evaluar con el personal las fortalezas y debilidades del plan de evacuación.
[Link]
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MANUAL DE REFERENCIA – BRIGADA INDUSTRIAL
Las acciones operativas de los Coordinadores de Evacuación y la formación de sus integrantes deben
enmarcarse dentro de los siguientes parámetros:
Los coordinadores de evacuación deben tener las siguientes características: Atención al detalle: Estar
atento a las situaciones de riesgo que se presentan en su área; a la calidad y oportunidad de los recursos
disponibles para la emergencia. Iniciativa: Habilidad para proponer nuevas ideas que puedan mejorar el
proceso, capacidad de reacción frente a la emergencia presenta da Impacto e influencia: Capacidad para
convocar a las personas y que cumplan sus instrucciones, capacidad para generar tranquilidad y
confianza, voz de mando. Sensibilidad por el tema Compromiso Autocontrol: Serenidad para el manejo
de la situación de emergencia Agilidad física Capacidad para dar instrucciones específicas y claras.
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PRIMEROS AUXILIOS
Los primeros auxilios son todas aquellas medidas o actuaciones que realiza el rescatista, en el
mismo lugar donde ha ocurrido el accidente y con material prácticamente improvisado, hasta la llegada
de personal especializado.
La American Hospital Association define la urgencia como cualquier situación que en opinión del
enfermo, los parientes u otra persona que asuma la responsabilidad de llevarlo al hospital, requiere
intervención médica inmediata.
La situación de urgencia continúa hasta que se ha realizado una evaluación y diagnóstico médico.
En una urgencia, pueden tener que aplicarse uno de estos dos tipos de primeros auxilios:
Primeros auxilios emergentes o emergencias: en los que existe peligro vital para la vida del accidentado,
estas son: una parada cardio-respiratoria, la asfixia, el shock, las hemorragias importantes y los
envenenamientos graves.
Primeros auxilios no emergentes: en los que no existe dicho peligro, por ejemplo: una fractura en un
brazo, dolor abdominal, etc.
Por tanto, una emergencia es una urgencia en la que existe una situación de muerte potencial
para el individuo si no se actúa de forma inmediata y adecuada.
Concluyendo, en las urgencias (sean o no emergencias) los primeros auxilios juegan un papel
importante para el estado posterior del individuo.
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PRINCIPIOS BÁSICOS.
Todo rescatista en sus actuaciones debe conocer y aplicar siempre en este orden los siguientes
principios básicos:
1º. PROTEGER
2º. AVISAR
Es decir dar el SOS, indicando: el número y estado aparente de los heridos, si existen factores
que pueden agravar el accidente (caídas a quebradas, a río, etc.) y el lugar exacto dónde se ha
producido el accidente. Saber que de la información que nosotros demos, va a depender tanto la
cantidad como la calidad de medios humanos y materiales, que allí nos lleguen.
3º. RESCATAR
Esta es la finalidad principal de los primeros auxilios, pero para hacerlo correctamente
previamente hace falta realizar la evaluación del herido.
PRINCIPIOS GENERALES
Primero:
Estar tranquilo, pero actuar rápidamente.- Con tranquilidad se da confianza a la víctima y a aquellos que
se encuentren cerca. Los testigos suelen tener miedo, con frecuencia pánico o están sobreexcitados. El
rescatista ha de dar ejemplo mostrando su tranquilidad.
Segundo:
Hacer una composición de lugar.- Cuando se llega al lugar en que ha ocurrido el accidente no se debe
comenzar a actuar curando al primer herido que se encuentre. Pueden haber otros heridos más graves y
que, por tanto, necesiten atenderse en primer lugar. Hacer, pues, un rápido examen del lugar. Debe
intentarse saber si existen heridos ocultos, ya sea en otra zona o debajo de una quebrada. Hay que darse
cuenta también de las posibles fuentes de peligros que aún existan, como la amenaza de
derrumbamiento, etc.
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Tercero:
Mover al herido con gran precaución.- Jamás se cambiará de sitio al accidentado antes de cerciorarse de
su estado y haberle proporcionado los primeros cuidados. Además, un herido grave, no debe ser
movilizado excepto por estas tres razones: 1) para poderle aplicar los primeros auxilios; 2) evitar el
agravamiento de sus heridas; y 3) protegerle de un nuevo accidente.
Cuarto:
Examinar bien al herido.- Investigar si respira, si tiene pulso, si está consciente, si sangra, si tiene una
fractura, si presenta quemaduras, si ha perdido el conocimiento. Estar bien seguros de no haber dejado
escapar nada.
Quinto:
No hacer más que lo indispensable.- Si se intentan hacer demasiadas cosas, se retrasará el traslado de la
víctima. El papel del rescatista no es el de reemplazar a los servicios sanitarios, sino que se ha de limitar
a proporcionar aquellas medidas estrictamente necesarias para un correcto transporte del herido.
Sexto:
Mantener al herido caliente.- Evitar, no obstante, un calor excesivo, manteniéndole a una agradable
temperatura. Si hace frío, todo el cuerpo debe ser calentado; para ello lo mejor será envolverlo en una
manta.
Séptimo:
No dar jamás de beber a una persona inconsciente.- En este estado no podrá tragar y existirá peligro de
ahogarla al penetrar el líquido en las vías aéreas. Si la víctima conserva la consciencia y no presenta una
herida profunda en el vientre, se le puede dar de beber, lentamente, y solo a pequeños sorbos. No darle
alcohol, es preferible café o té caliente, sobre todo si hace frío.
Octavo:
Tranquilizar a la victima.- El accidentado tiene miedo. Hay que hablarle ya que está angustiado; el curso
de su vida se ha visto truncado bruscamente y padece por los que le acompañan o por su familia. Hay
que tranquilizarle, calmar sus temores y levantarle el ánimo. Hay que decirle que hay gente cerca que se
ocupa de él, que los servicios de urgencias han sido avisados y que vendrán pronto. No se le debe dejar
ver su herida.
Noveno:
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No dejar nunca solo al accidentado.- El estado del mismo puede gravarse en un corto espacio de
tiempo.
VALORACIÓN PRIMARIA
El proceso de valoración consiste en la recogida de datos sobre el paciente que pueden ser de
utilidad para facilitar la correcta actuación del auxiliador. Esta valoración ha de ser sistemática y precisa.
Entendemos dos formas complementarias y consecutivas de valoración: la primaria y la secundaria.
La valoración primaria se inicia con la primera impresión que el auxiliador tiene al ver al herido,
que se forma a partir de lo que vemos y oímos, seguida de la evaluación primaria propiamente dicha,
que consiste en identificar problemas que amenazan la vida del individuo, resumidos en el ABC, lección
que se desarrollara posteriormente.
VALORACIÓN SECUNDARIA
Sólo después de realizar la valoración primaria y las debidas actuaciones (reanimación cardio-
pulmonar, apertura de vías, etc..), si las hubo, se realiza la valoración secundaria.
Ésta consiste en la valoración del estado del accidentado de pies a cabeza, tanto por delante, por
detrás y por ambos laterales. Se han de buscar:
Durante este proceso se interrogará al enfermo, si está consciente, intentando obtener la mayor
cantidad de información posible por si dejara de estarlo. Se anotaran, y posteriormente se trasmitirán a
los servicios de salud, los siguientes datos:
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• nombre y apellidos
• edad
• constantes vitales (pulso y respiración)
• enfermedades que padezca o haya padecido
• medicación que toma habitualmente (anticoagulantes, insulina,..)
• alergias a algún medicamento
• si lleva algún informe médico encima
• localización del dolor
• hormigueos, "descargas eléctricas", entorpecimiento de las piernas
• actuaciones de primeros auxilios realizadas y respuesta del paciente a ellas,
• SI existe hemorragia la cantidad aproximada y el origen,
• SI se está realizando la Reanimación Cardio-Pulmonar, tiempo desde la parada y tiempo que
se está realizando la maniobra.
• SI existe intoxicación por fármacos o productos tóxicos, cuándo y qué cantidad, y si hubo
vómitos.
Protección Personal
Es importante determinar que al tratar de salvar una vida, que bien puede ser nuestro compañero, tú y
tus compañeros que trabajar por salvarlos, formaran una unidad de rescate, si bien no somos una
Unidad especializada, pero el trabajo que realizaremos es un RESCATE, por ende nuestros vestimentas
deben ir lo más acorde a la situación, no olvidemos que lo más importante del Equipo son sus
integrantes y es lógico dar máxima seguridad a este, para no tener que transformarnos en una segunda
víctima.
Esto puede significar que debe existir una actitud adecuada, tanto el OBAC (Dirigente a Cargo) como los
integrantes del grupo que realizaran las maniobras de rescate.
El OBAC es quien debe velar por el cumplimiento de la seguridad tanto como para el personal y la victima
y considerar como grave indisciplina los descuidos en este aspecto.
Si uno que participa en el rescate se accidenta por no haber cumplido con las medidas mínimas de
protección, no es un héroe, sino un imprudente, que ha fracasado como participante en el rescate, al no
cumplir con su tarea y dificultar el trabajo de sus compañeros, incurriendo con ello en una falta ética.
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Los elementos de protección personal que debe utilizar el operador en su trabajo se agrupan en dos
tipos de equipos:
Los elementos que componen el equipo de protección mecánica protegen al operador en situaciones
que requieran de largos y complicados procesos de rescate. Los cuales son:
• Bototos
• Pantalones firmes (Blue jeans)
• Mochila, que contenga: muda, ropa de cambio para el operador y la victima y alimentación.
• Ropa de abrigo
• Posibles golpes
• Heridas que pudiesen ser causadas por caídas de terrenos irregulares (quebradas, roquerios,
ríos, etc.)
Si bien el grupo humano con quien siempre compartimos es conocido, no podemos ser
desconocedores de sus eventuales enfermedades, por ello un riesgo severo para el operador es el
contagio con enfermedades graves e incluso mortales.
Este se debe a que puede estar expuesto a diversos fluidos corporales provenientes del
accidentado, quien puede ser portador de enfermedades e infecciones.
• Sangre
• Líquido céfalo raquídeo
• Líquido pleural
• Secreciones vaginales
• Transpiración
• Orina
• Lágrimas
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• Vómitos
• Secreciones nasales
• Deposiciones
Todos los fluidos se convierten en focos con alto riesgo de contagio de enfermedades si se mezclan
con sangre, lo que es muy probable en los accidentes.
En la actualidad, el Sida parece como una amenaza real y grave. Sin embargo existen otras
enfermedades como la hepatitis B y C, que tienen el riesgo de muerte a corto plazo.
Tenemos muy claro que muchos de estos elementos de protección biológica no lo traeremos a
cuesta, pero es importante que cuenten con ellos en el Botiquín de primeros auxilios.
¿Qué elementos de protección biológica se deben emplear para evitar el contacto con fluidos
corporales?
A medida que los van nombrando, ir explicando su utilidad.
• Guantes de látex
En este sentido, si el operador está atendiendo a un paciente y luego debe dar atención a otro, debe
cambiar sus guantes de látex.
Éstos permiten poner una barrera que impide que los ojos puedan tener contacto con fluidos
corporales que, a veces salen expelidos del paciente: vómitos, sangre, etc.
• Mascarilla tapaboca:
En algunos casos, los operadores usan este momento que protege la nariz y boca de olores, e impide
que ingresen a través de la vía aérea del operador fluidos corporales que a veces salen expelidos del
paciente: vómitos, sangre, etc.
El equipo de protección biológica debe utilizarse en todo momento en que se trabaje en el área
salud. Incluso, con mayor razón, al manipular cadáveres.
Además, ninguna persona que tenga lesiones en las manos o en la piel debe tomar
contacto con sangre o fluidos corporales de alto riesgo. Se recomienda que tales
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personas no participen en las maniobras de rescate.
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Descontaminación posterior:
Para el resto del material hay un medio simple y efectivo de desinfección, que consiste en utilizar una
solución fresca de cloro al 0,5%.
Para preparar la solución, se multiplica la concentración por 2. El resultado será el número de litros de
agua que deberá agregar a cada litro del producto envasado.
Los derrames pequeños de sangre u otros fluidos corporales, deben ser eliminados con una solución de
cloro al 0,5%.
En los derrames grandes, se debe inundar la superficie con la solución de cloro y luego limpiarla.
Todas las prendas y equipos deben ser sumergidas por 20 minutos en la solución
de cloro, para luego lavarlas normalmente.
Protección Psicológica.
Por esta razón, se deben adoptar todas las medidas que permitan prevenirlos y
controlarlos. Y si se llega a producir un daño psicológico, corregirlo eficaz y
oportunamente.
Una las formas de vaciar la carga psicológica que significa el haber estado sometido en de demasía a
presiones y requerimientos superiores a los normales, es hablar de lo ocurrido.
Es importante que todos las participantes, tanto los operadores directos y los que participaron del
rescate se reúnan en forma privada y tranquila, para que todos los que participaron vacíen su
emociones y sentimientos.
Allí deberán expresar y compartir con sus compañeros las fuertes emociones que sintieron y tuvieron
que controlar: temor, pena, angustia, etc.
Hay que recordar que el verdadero hombre es el que puede sentir el dolor de otro hombre, y eso no es
motivo de vergüenza para quien ha demostrado con hechos reales su entereza, valentía e integridad.
El OBAC, debe estar atento para detectar oportunamente síntomas característicos de un problema
psicológico producto de la participación en el accidente.
Irritabilidad, cansancio, cambios en las conductas habituales, conflictos familiares, excesos en la bebida o
el tabaco, inapetencia, insomnio, trastornos gástricos, etc., son algunos de las conductas que puede
presentar el operador o algún otro integrante del Grupo Scout que se vio involucrado de alguna forma
con el paciente.
En todos estos casos, se deberá intervenir para dar una oportuna y adecuada atención al afectado,
recurriendo, si es necesario, al apoyo de profesionales que puedan tratar lo que es una enfermedad real.
Un experto señala que un rescatista ideal es “el hombre prudente, seguro y decidido” y que deben
descartarse las “personas agresivas y amantes del peligro”. Agrega que “otra característica de
personalidad que contraindica la inclusión de un postulante en Equipos de Rescate, es la dificultad de
ponerse en el lugar del otro”, es decir, el carecer de empatía, capacidad que se traducirá en “motivación
y criterio para decidir en conciencia cuando vale la pena el riesgo o incluso dar la vida”. Citas extraídas de
documentos de rescate, pero que pone muy en claro las situación que el OBAC debe optar ante un
accidente, que implique situaciones riesgosas para los operadores.
Generalmente, se congrega, rápidamente una cantidad apreciable de personas en el lugar del llamado.
Al accidente mismo se suman los restantes del Grupo, personas aledañas al sector.
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MANUAL DE REFERENCIA – BRIGADA INDUSTRIAL
El primer aspecto que debemos recordar es que la forma en que se comporte el OBAC, el cual influye
decisivamente en el ambiente general. Si al hacerse presente actúan en forma descoordinada y
precipitada, con gritos, órdenes u contraordenes, sólo estarán aumentando la confusión. En cambio, así
lo demuestra la experiencia práctica, al aplicar con rigor y disciplina el método expuesto en este curso, se
produce rápidamente una reacción positiva. En efecto, cuando las órdenes provienen de una sola
persona que habla con autoridad, pero con serena seguridad; cuando todos los operadores se ven
concentrados en su tarea, hablando poco y actuando en el momento preciso y sin vacilaciones, el orden
se establece espontáneamente y disminuye la posibilidad de que se entorpezca el trabajo de los
operadores. El resto de las personas presentes se retira a prudente distancia, guarda silencio para
escuchar mejor las ordenes del OBAC y, sin pretender entrometerse en el proceso, está dispuesto a
prestar la colaboración que eventualmente pudiera solicitársele.
Los Accidentados
Los heridos también están sufriendo una severa agresión psicológica, que produce en ellos diferentes
reacciones:
Mecanismos de defensa
La Muerte.
Las tres dificultades que debe superar el equipo de operadores a fin de lograr su objetivo son:
➢ Insuficiencia respiratoria.
De acuerdo con esto, la muerte de un paciente politraumatizado se puede presentar de dos formas:
➢ Muerte biológica o cerebral, que se produce cuando las células del cerebro mueren y ya no hay
nada que se pueda hacer para revivirlas.
➢ Muerte clínica, que es aquella que se produce cuando su respiración se detiene y su corazón deja
de latir.
La muerte clínica es reversible en, tanto que la muerte biológica o cerebral es irreversible.
La Falta de Oxígeno en el Cerebro.
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MANUAL DE REFERENCIA – BRIGADA INDUSTRIAL
El cerebro, el más noble de los órganos del cuerpo y en el que residen las funciones más
importantes del ser humano, está compuesto de células que necesitan oxígeno para poder vivir. Si éstas
no reciben este elemento por más de cuatro a seis minutos, comienzan a morir.
En un accidente, hay dos causas por las cuales el cerebro, puede verse privado de recibir
oxígeno:
➢ Por la falta de aire, producto de que la vía aérea esté obstruida, o porque los pulmones no están
funcionando o lo hacen de manera insuficiente.
➢ Por la falta de circulación, que impide que la sangre lleve el oxígeno desde los pulmones hasta el
cerebro, y a todo el cuerpo.
Esto último puede originarse por una falla en el corazón, que es la bomba que impulsa a la sangre; o por
una hemorragia, es decir, la salida de la sangre desde el interior de los vasos sanguíneos, lo que hace que
falle todo el sistema circulatorio.
Tanto la falta de aire como la falta de circulación, son problemas que un operador deber tratar de
corregir antes de que se produzca el daño cerebral.
Como ya se indicó el cerebro se puede ver privado de oxígeno por la obstrucción de la vía aérea
o por fallas en el sistema circulatorio.
La vía aérea, como su nombre lo indica, constituye una vía por donde circula el aire que inspiramos
y espiramos.
El aire ingresa al aparato respiratorio a través de la nariz y la boca, las que se conectan en un
conducto común llamado faringe o garganta.
A partir de ésta, y hacia abajo, se extienden el esófago, que transporta materias sólidas y líquidas
hacia el estómago, y la tráquea, que lleva el aire a los pulmones.
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A fin de que las sustancias sólidas y líquidas no ingresen por la tráquea, ésta posee una válvula
llamada epiglotis que se cierra sobre ella, impidiendo que dichas materias pasen por ese conducto.
Sin considerar un trauma maxilofacial provocado por una alta energía impactante, la vía aérea
puede verse obstruida debido a dos factores:
➢ Cuerpos extraños: Los que pueden venir del mismo paciente, como por ejemplo, dentaduras
postizas, goma de mascar, dientes, huesos, vómitos, etc., o cuerpos externos, como vidrios,
partes del automóvil, o cualquier elemento que se encontraba en las cercanías de la boca al
momento de producirse el accidente.
Una vez que, a través del proceso de la respiración, el aire con oxígeno ha llegado a los pulmones, éste
es llevado por medio de la sangre al cerebro y a los diferentes órganos y partes del cuerpo.
Por lo tanto, es imprescindible que, aparte de tener la vía aérea despejada y el paciente se
encuentre ventilando, su sistema circulatorio esté funcionando.
El sistema circulatorio que lleva sangre del corazón al cerebro puede verse afectado por diversas
causas:
➢ Lesión al corazón: La que puede haberse producido por una contusión o por una herida
penetrante.
➢ Hemorragia: O sea, la ruptura de los grandes vasos por donde circula la sangre, lo que hace que
falle todo el sistema circulatorio.
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MANUAL DE REFERENCIA – BRIGADA INDUSTRIAL
Por su parte, el concepto de seguro involucra la sobrevivencia de la víctima, y los efectos posteriores que
puede sufrir como consecuencias de su participación en un accidente.
Este objetivo del rescate se logra conociendo perfectamente cuáles son los
factores que determinan la muerte de un paciente politraumatizado y cuáles
son las acciones que se deben seguir para evitar dicha muerte o
agravamiento de sus lesiones.
¿Cuáles son las causas por las cuales muere un paciente politraumatizado?
➢ Gravedad de las lesiones: Lo que se relaciona directamente con la primera etapa de la muerte
trimodal, y en la cual el equipo de operadores encuentra muy pocas posibilidades de accionar.
➢ Evitando la muerte y el agravamiento del paciente, aplicando procedimientos que permitan que
éste se mantenga con vida.
La primera y principal preocupación del equipo de rescate, a fin de lograr su objetivo, es asegurar que el
cerebro reciba el oxígeno suficiente para poder seguir viviendo.
Esto se logra manteniendo la vía aérea despejada, permitiendo que llegue oxígeno a los pulmones y que
el sistema circulatorio funcione adecuadamente transportando este elemento hacia el cerebro.
Este procedimiento inicial, que pretende detectar y corregir aquellos problemas que amenazan la vida es
denominado ABC del Trauma.
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El procedimiento del ABC del Trauma tiene validez internacional y se basa en prioridades científicamente
establecidas, cuya eficacia ha sido largamente comprobada en innumerables situaciones,
El procedimiento del ABC del Trauma establece las siguientes 5 prioridades en la atención de salud de un
paciente:
Si ésta se encuentra obstruida, deberá ser abierta empleando algunas técnicas y procedimientos
que veremos más adelante.
Control de la columna cervical. Mientras se maneja la vía aérea, debe tenerse mucho cuidado con la
posibilidad de una lesión cervical, por lo que se deben evitar movimientos excesivos de la cabeza y cuello
del paciente que puedan causar daño neurológico.
Dos elementos utilizados en esta fase del ABC del Trauma son la cánula orofaríngea que permite
abrir la vía aérea y el collar cervical, que inmoviliza algunos movimientos de la columna cervical.
¿Qué es lo primero que debe hacer un rescatista al atender a un paciente que ha sufrido un accidente?
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La vía aérea puede ser obstruida por la lengua del paciente, comida, cuerpos extraños,
dentaduras, goma de mascar, vómitos, etc.
También la vía aérea pude verse obstruida por daños en los tejidos, causados por trauma facial o
heridas punzantes en el cuello.
Mientras se evalúa y maneja la vía aérea, se debe evitar extender, flexionar o rotar la cabeza o cuello del
paciente.
La obstrucción de la vía aérea que produce la lengua en un paciente inconsciente, puede ser despejada
por las maniobras de elevación del mentón o de levantamiento mandibular, para luego ser mantenida
con una cánula orofaríngea.
Cánula orofaríngea.
La cánula orofaríngea es insertada dentro de la boca del paciente inconsciente, a fin de evitar que la
lengua y tejidos blandos obstruyan la vía aérea.
Es importante estimular las respuestas verbales de un paciente consciente. Si éstas son claras y
apropiadas, nos indican que la vía aérea está permeable y que hay respiración.
Como ya se dijo, en todos los pacientes víctimas de un accidente vehicular se debe sospechar lesión
cervical, por lo tanto cada una de las maniobras anteriores debe realizarse con mucho cuidado, evitando
los movimientos excesivos de cabeza y cuello.
La maniobra de levantamiento mandibular permite inmovilizar la columna cervical mientras se abre la
vía aérea, pero inmediatamente después se le debe colocar un collar cervical.
B. Ventilación.
Junto con lograr que el paciente tenga la vía aérea abierta, se debe verificar que el aire
llegue a sus pulmones, por lo que en esta fase atenderemos los problemas de ventilación.
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MANUAL DE REFERENCIA – BRIGADA INDUSTRIAL
➢ Ver los movimientos del pecho que indican que los pulmones se van llenando y vaciando de aire.
➢ Oír la entrara y salida del aire a través de la nariz y boca del paciente.
El ciclo normal de respiración en un adulto, en reposo, oscila entre 12 a 20 respiraciones por minuto,
teniendo la mayoría de 12 a 15 como promedio normal.
Dos de los elementos empleados para realizar respiración asistida en un paciente que no pueda
ventilar por sí sólo, son la mascarilla y la bolsa de resucitación.
La respiración.
El lograr una vía aérea permeable y una adecuada inmovilización cervical no es garantía de que
el paciente no morirá. Se debe, por lo tanto, evaluar su adecuada respiración a fin de que el aire llegue y
salga a sus pulmones.
Al evaluar la respiración, el rescatista debe acercar su oído a la boca y nariz del paciente, y
mientras cuenta los ciclos, escuchar la existencia de ruidos anormales, notar si el ritmo es regular o
irregular y determinar la profundidad de la respiración.
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Ventilación asistida.
Durante el proceso de la respiración, el oxígeno que se encuentra en la atmósfera es introducido
al cuerpo y el dióxido de carbono es eliminado.
Si falta el oxígeno, el dióxido de carbono, que es tóxico, provocará que las células cerebrales
funcionen mal, produciendo sueño, alucinaciones, y fallas en otras funciones del organismo
que terminarán finalmente con la muerte del paciente.
A este procedimiento se le denomina ventilación asistida y debe ser administrado cada cinco segundos, o
sea, doce ventilaciones por minuto.
➢ Una técnica es la ventilación mascarilla/boca y nariz del paciente, cuyo procedimiento se indicara
en talleres prácticos.
➢ La otra técnica para suministrar ventilación asistida es empleando la bolsa de resucitación, que
tiene la ventaja de poder ser utilizada con o sin oxígeno y así aumentar la concentración de
oxígeno suministrada.
➢ Estado de conciencia. Éste comienza a perderse a medida que la circulación sanguínea decae.
Un paciente consciente y alerta indica que por el momento la oxigenación del cerebro es
adecuada.
➢ Color de la piel. La coloración rosada de la piel del paciente es un indicador de que la sangre está
oxigenada y circulando por el corazón.
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Por el contrario, si es azul (cianótica) significa una ausencia de oxigenación adecuada, debido a
problemas respiratorios, y si es pálida, se debe a falla circulatoria.
Los puntos en que el operador evalúa su presencia, calidad y regularidad son el cuello, (pulso
carotideo) y en las muñecas (pulso radial). También puede detectar los pulsos pedio y femoral.
Crear una rápida dinámica para que los participantes tomen el pulso al compañero de ubicación.
Esta pérdida se traduce en hemorragias que pueden ser internas o externas; estás últimas deben
ser identificadas y controladas durante esta fase del ABC del Trauma, a través de algunas técnicas que
veremos y practicaremos en talleres prácticos.
La bomba cardíaca.
Lo mismo sucede si la cantidad de sangre que circula por el cuerpo disminuye. Al bajar su
volumen, el corazón no trabajará adecuadamente, impidiendo un buen flujo que permita el intercambio
oxígeno/dióxido de carbono.
¿Cuáles son?
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Este último es de mucha importancia para el rescatista; le indicará si el corazón está trabajando,
adecuadamente o si el volumen de sangre que circula por el cuerpo es el adecuado.
➢ Frecuencia. Se considera como frecuencia normal la que se encuentra entre 60 y 100 latidos por
minuto, para una persona en reposo.
➢ Ritmo. Normalmente, éste debería ser regular, es decir, manteniendo una velocidad constante.
➢ Intensidad. Cada vez que el corazón bombea la sangre, se produce un aumento de la presión, y
la onda así producida la detectamos al tomar el pulso.
Si la presión es baja, el pulso se sentirá débil, y nos costará más detectarlo. Cuando la fuerza es normal,
se hablará de pulso lleno.
El pulso débil puede indicar la presencia de hemorragia.
Es importante señalar que la evaluación del pulso debe efectuarse en lo posible durante un minuto
completo, lo que permite detectar variaciones que no serán advertidas en un tiempo más corto.
La ausencia de pulso indica que el corazón se ha detenido, en cuyo caso debemos iniciar
rápidamente el procedimiento de reanimación cardiopulmonar, RCP.
Desde ese momento, los minutos siguientes son muy importantes, a fin de impedir que el
paciente entre en una muerte biológica.
El procedimiento que se emplea para lograr que el corazón bombee sangre y el sistema
respiratorio la purifique, se denomina Reanimación Cardiopulmonar o RCP.
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MANUAL DE REFERENCIA – BRIGADA INDUSTRIAL
Este procedimiento incluye dos procesos: el masaje cardíaco y la respiración asistida, técnica analizada
anteriormente.
En el masaje cardíaco, se ejerce presión sobre el tórax por medio del esternón, lo que comprime el
corazón e impulsa la sangre a circular.
Al quitar la presión y gracias a las válvulas de una sola vía que se encuentran dentro del corazón, éste se
llena nuevamente de sangre.
La reiteración sucesiva de este proceso hará que la sangra fluya por las venas y arterias del paciente.
Esto, combinado con la respiración asistida, permitirá que el cerebro y los diversos órganos del cuerpo
reciban el suficiente oxígeno para sobrevivir.
El RCP puede realizarlo uno o dos operadores. Ambas técnicas serán entrenadas en talleres prácticos.
Hemorragias
A medida que esta cantidad de sangre disminuye, baja tanto la presión interna del sistema como
su capacidad para transportar oxígeno.
Contrae las venas y arterias de las zonas periféricas, a fin de mantener la presión, lo que causa
palidez y sensación de frío.
Aumenta la frecuencia cardíaca, para que la sangre circule más rápido, y hace lo mismo con la
respiración, tratando de mantener el flujo de oxígeno que necesita el cuerpo.
D: Déficit neurológico.
La evaluación del estado neurológico debe hacerse constantemente, mediante un método que
nos permita en forma cuantitativa determinar el nivel de consciencia del paciente.
El test de Glasgow es uno de los exámenes más empleados para determinar el nivel de
consciencia del paciente. Se basa en el resultado de una suma de puntajes asignado a las respuestas de
apertura ocular, verbal y motora.
A = Alerta.
El paciente está despierto, sabe su nombre, dónde está y qué día es; su
comunicación, aunque perturbada por la tensión, la angustia o el dolor, es
coherente.
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MANUAL DE REFERENCIA – BRIGADA INDUSTRIAL
I = Inconsciencia.
Respuesta pupilar.
Esta evaluación permite determinar la posible existencia de lesión cerebral. Las pupilas deben
ser simétricas y responder adecuadamente al estímulo luminoso (contracción).
La diferencia de 1 mm. De diámetro de una pupila con respecto a otra, podría sugerimos alguna lesión al
cerebro.
Una persona bajo la influencia del alcohol puede tener síntomas similares a los de una persona
que presenta lesiones cerebrales, o que tiene un proceso dañino en evolución.
En este caso, la regla es simple: Aunque el hálito alcohólico o evidencias físicas, como botellas de
licor se encuentren en el vehículo, el rescatista siempre deberá suponer una lesión cerebral, y por lo
tanto dar prioridad en el traslado.
Además, una persona embriagada tiene mayores posibilidades de tener problemas circulatorios
o vómitos que obstruyan la vía aérea.
E: Exposición.
Para efectuar adecuadamente una evaluación del estado del paciente, puede ser necesario abrir
o quitarle la ropa gruesa o constrictiva que pueda ocultar una lesión o un sangrado profuso.
La cantidad de ropa a quitar dependerá de las lesiones encontradas. Se debe quitar sólo aquella
que sea necesaria para la atención de la lesión, procediendo luego a cubrir al paciente con cobertores, a
fin de evitar que baje su temperatura corporal, no olvidemos que nos podemos encontrar en lugares e
muy baja temperatura la que eventualmente nos perjudicaría el estado del paciente.
MATERIAL DE REFERENCIA
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Esta maniobra que permite abrir la vía aérea desplazando la lengua hacia adelante, deben realizarla dos
operadores, de acuerdo con el siguiente procedimiento:
1. Encontrándose el paciente de espalda sobre el suelo (posición decúbito supina), uno de los
rescatista, ubicado por sobre la cabeza, se la toma y la mueve a una posición neutral, de manera
de que las secciones cervical y dorsal de la columna vertebral formen una sólo línea.
2. El segundo rescatista posa su mano izquierda sobre la frente de la víctima y con los dedos pulgar
e índice de la mano derecha toma el mentón.
4. Otra variante es colocar los dedos índice y medio en la parte inferior del mentón a la vez que se
introduce la punta del pulgar por debajo de los dientes inferiores, se oprime y se levanta la
mandíbula.
Esta maniobra, que puede realizarla un solo operador, permite desplazar la lengua hacia adelante
mientras se empuja la mandíbula, despejando así la vía aérea. El procedimiento a seguir es el siguiente:
2. Los codos del operador deben encontrarse en la misma superficie sobre la cual está la víctima.
3. Mientras mantiene la cabeza inmovilizada, colocar los dedos índices en los ángulos del maxilar
inferior.
4. Con los dedos medio y anular, empujar la mandíbula del paciente hacia adelante hasta que los
dientes inferiores alcancen la altura de los superiores.
Esta maniobra de apertura manual de la vía aérea debe mantenerse mientras el paciente
se encuentre inconsciente y hasta que sea abierta con algún medio mecánico (Cánula
Orofaríngea).
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MANUAL DE REFERENCIA – BRIGADA INDUSTRIAL
PROCEDIMIENTO PARA MEDIR E INSERTAR UNA
CÁNULA OROFARINGEA
Las cánulas orofaríngeas vienen de varios tamaños; para cada paciente se debe seleccionar el
tamaño adecuado a fin de asegurar la permeabilidad de la vía aérea.
Para seleccionar la cánula orofaríngea adecuada se debe comparar su tamaño con la distancia
que existe entre el lóbulo inferior de la oreja del paciente y la comisura de sus labios.
3. Oprimir la lengua con un baja lengua contra el piso de la boca, observar la existencia de cuerpos
extraños y extraerlos, y a continuación introducir la cánula siguiendo la curvatura anatómica de
la vía aérea.
4. Otra variante, al no contar con un baja lengua, es abrir la boca del paciente e introducir la cánula
dirigiendo la curvatura cóncava hacia la nariz, ligeramente lateral, de tal forma que a medida que
avanza la cánula dentro de la boca, ir girándola hasta llegar a la curvatura normal de la vía aérea
del paciente y hasta que sus bordes lleguen a sus labios.
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MANUAL DE REFERENCIA – BRIGADA INDUSTRIAL
El equipamiento básico de apoyo para la ventilación, en este caso, consiste en una mascarilla
(cubre boca y nariz del paciente) y una válvula unidireccional que permite sólo la entrada de aire
suministrado por el operador de trauma. Este equipo, más comercializado como apoyo en maniobras de
primeros auxilios, es conocido como “pocket mask” (máscara de bolsillo), y sólo se utilizará en pacientes
en paro respiratorio.
La concentración de oxígeno estará dada por el aire exhalado del operador al, "soplar" por la válvula, y es
de sólo 16 % de oxígeno. Hay que recordar que en la atmósfera existe aproximadamente un 2 1 % de
oxígeno, pero el ser humano consume en cada respiración un 5%.
El procedimiento, una vez determinado que el paciente no presenta ventilación propia, es el siguiente:
1. Arrodillarse al costado derecho del paciente (el costado izquierdo quedará reservado para el
operador encargado del masaje cardíaco en la maniobra de Reanimación Cardiopulmonar, RCP).
2. Ajustar la mascarilla a la boca y nariz del paciente aplicando una pequeña fuerza. El 80% de una
mala ventilación se produce por un mal sellado entre la máscara y el paciente.
3. Iniciar las maniobras de ventilación asistida. Soplar por la válvula unidireccional a una frecuencia
de 1 ventilación cada 5 segundos.
4. Observar el inflado de los pulmones mediante el levantamiento de la parrilla costal (tórax) del
paciente.
5. Para el caso pediátrico (menor volumen en los pulmones), el volumen de aire exhalado por el
operador deberá ser menor, es decir, se aplicarán pequeños soplidos, a razón de una ventilación
cada 3 segundos.
BOLSA DE REANIMACION
Como su nombre lo indica, corresponde a una mascarilla (boca y nariz) conectada a una bolsa
(de aproximadamente 1200 ml), la cual reemplazará la actividad respiratoria de los pulmones mientras
éstos no lo hagan por acción propia.
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MANUAL DE REFERENCIA – BRIGADA INDUSTRIAL
tomada con el dedo índice y pulgar, los cuales se cerrarán justo en la conexión entre la mascarilla
y la bolsa.
2. Para el caso de un operador, éste deberá realizar, además, la tarea de inmovilización cervical,
por lo cual se arrodillará de manera de apretar la cabeza del paciente con la parte interna de sus
muslos a la vez que ventila al paciente con la Bolsa de Resucitación.
3. Con la mano derecha sujetando la Bolsa de Resucitación, fijará firmemente la mascarilla a la cara
del paciente, logrando el sellado de ésta, ayudándose con el resto de su mano derecha.
5. Observar el inflado de los pulmones mediante el levantamiento de la parrilla costal (tórax) del
paciente.
6. Para el caso pediátrico (menor volumen en los pulmones), se deberá utilizar una Bolsa de
resucitación pediátrica. En caso de no contar con este equipo, la bolsa deberá apretarse con tan
sólo dos dedos, a razón de una ventilación cada 3 segundos.
La ventaja de la Bolsa de Resucitación, además del mayor volumen de aire aportado al paciente
(hasta 1200 ml si se aprieta la bolsa contra los muslos o el pecho), es el porcentaje de oxígeno que se
aporta, el que llega al 21 %, pues es tomado de la atmósfera.
Collares Cervicales.
La fase A. del ABC del trauma establece que, junto con lograr una vía aérea permeable, se debe
inmovilizar la columna cervical.
Esta inmovilización tiene vital importancia, pues al producirse el impacto, producto de un accidente
vehicular, y dependiendo del sentido de éste, la cabeza se desplaza bruscamente hacia adelante y hacia
atrás, provocando una flexión y una hiperextensión del cuello.
Este movimiento es conocido con el nombre de "golpe de latigazo" y produce lesiones a nivel de la
columna cervical.
La columna vertebral, en muchos casos, se fractura o sale parcialmente de su lugar al dañarse los tejidos
más blandos que la unen y articulan, aunque manteniendo la médula espinal intacta.
En ésta situación, cualquier movimiento de la persona puede bastar para que la médula sea seccionada,
lo que produciría la parálisis del cuerpo desde el lugar del corte hacia abajo.
El operador siempre debe suponer que existen lesiones que pueden afectar la
médula espinal, por lo que adoptará las medidas que impedirán el agravamiento del
paciente.
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MANUAL DE REFERENCIA – BRIGADA INDUSTRIAL
La inmovilización manual alinea la cabeza y cuello con el eje del cuerpo y puede ser efectuada desde
atrás del paciente, desde un lado, desde el frente y cuando éste se encuentra en el suelo en posición de
espaldas (decúbito supino).
Luego de efectuada una inmovilización manual de la cabeza y cuello del paciente, se debe proceder a
colocarle un collar cervical.
Quien efectúa esta maniobra, solicitará el collar correspondiente y dará las instrucciones para su
colocación. Además, no soltará la cabeza del paciente hasta que haya sido inmovilizado completamente
en la tabla larga.
El collar cervical no inmoviliza totalmente la columna cervical, pero sí ayuda a reducir el movimiento de
la cabeza y minimiza los movimientos de flexión, extensión y rotación de la cabeza, pero no impide os
movimientos laterales.
Existen varios tipos de collares cervicales, los que utilizaremos en este curso son: (ir mostrándolos) el
Philadelphia, el collar para trauma marca Laerdal, modelo Stifneck y, de la misma marca, el multitamaño
Stifneck.
Todos estos collares deben ser instalados en un paciente entre dos rescatistas: uno inmoviliza
manualmente la cabeza y el otro lo coloca.
Los collares Stifneck son los que aquí en Chile utilizan con mayor frecuencia los rescatistas debido a la
facilidad con que se colocan y, a que por su diseño, permiten un examen visual del cuello y toma de
pulso carotideo.
El collar cervical debe ser de la medida adecuada para el cuello del paciente.
Un collar muy corto permitirá una flexión del cuello, en tanto que aquel muy largo causará una extensión
de éste.
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MANUAL DE REFERENCIA – BRIGADA INDUSTRIAL
El collar cervical debe ser colocado en el paciente después de que su cabeza y cuello ha sido
alineado con el eje de 1 1 cuerpo. El no seguir esta norma puede causar severas lesiones en el
paciente.
Con el collar cervical se logra aminorar en un alto porcentaje los movimientos de la parte cervical
de la columna vertebral.
Esto se logra colocando al paciente en posición de espaldas sobre un dispositivo rígido, el cual
generalmente corresponde a una tabla de inmovilización larga, la que permite una alineación de la
columna en toda su extensión.
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MANUAL DE REFERENCIA – BRIGADA INDUSTRIAL
Obviamente, la utilización de cualquiera de estos, dispositivos cortos, antes del uso de una tabla
larga, permite una mejor inmovilización que cuando el paciente sentado es pasado directamente a dicha
tabla larga.
Dependiendo de la posición del paciente y al ser ubicado éste en una tabla larga, se debe contar
con la participación de a lo menos 4 rescatistas, los que en forma coordinada efectuarán los
movimientos que permitirán concluir con éxito esta operación.
En este curso sólo se han considerados como elementos de inmovilización la tabla corta y larga,
que son los dispositivos más empleados por las unidades de rescate.
Inmovilización de Pacientes.
La inmovilización del paciente en una tabla larga debe permitir un alineamiento neutro de la
columna vertebral minimizando cualquier movimiento que en ella se pueda producir, razón por la cual el
paciente debe ser sujeto a ésta por diversas correas.
Por lo tanto, a fin de que la columna vertebral quede alineada en una posición neutra, se debe
colocar entre la cabeza del paciente algún elemento que permita esta correcta alineación cabeza/tronco.
Es necesario evaluar el espesor del elemento que se ubicará. Si este es demasiado, la cabeza
será desplazada a una posición de flexión y si es poco, la cabeza será extendida.
Esto nos indica que al efectuar una inmovilización manual de la cabeza y mientras se coloca el
collar cervical en un paciente que se encuentre en posición de espaldas, su cabeza se debe mantener
separada del suelo hasta ser colocado en la tabla larga con el elemento que tras su cabeza mantendrá la
columna alineada en posición neutral.
En los niños sucede todo lo contrario. En ellos, la cabeza es más grande, por lo que sí es
colocado directamente en la tabla, su cabeza se desplazará a una posición de flexión.
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MANUAL DE REFERENCIA – BRIGADA INDUSTRIAL
Una vez que el paciente ha sido ubicado sobre la tabla larga se procede a sujetarlo con correas a
través del tórax, bajo las axilas, a nivel de la pelvis, sobre los muslos y un poco más arriba de los tobillos.
Cuando el cuerpo humano se encuentra en posición de espaldas sus pies rotan hacia afuera
provocando que ambos miembros hagan los mismo y traspasen dicho movimiento a las caderas.
Si existe fractura en estas extremidades o en las caderas, este movimiento podría provocar daño
o dolor adicional, razón por la cual es conveniente, luego de haber inmovilizado las extremidades
interiores lesionadas, si las hay, atar los pies uno contra el otro.
Antes de ajustar las correas que van sobre los tobillos es importante colocar al lado externo de
las piernas sábanas o cobertores enrollados, a fin de evitar que estas se muevan lateralmente.
En el caso de los brazos, éstos no deben ir bajo las correas ubicadas en las caderas. Pues esas
deben ir lo suficientemente apretadas para inmovilizar la parte inferior del tronco.
Si se incluyeran dentro de estas correas, podrían impedir una buena circulación hacia las manos,
por lo tanto, dependiendo si las extremidades superiores se encuentran lesionadas o no, se pueden atar
una con la otra.
Como ya se indicó, el collar cervical sólo minimiza algunos movimientos de la cabeza: de flexión,
extensión y rotación, pero no impide los movimientos laterales.
Razón por la cual, una vez que el paciente se encuentra en la tabla larga inmovilizado, se debe
impedir que la cabeza sufra estos movimientos.
Una de estas cintas o vendas pasa por la frente y la otra por sobre la parte anterior del collar
cervical.
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MANUAL DE REFERENCIA – BRIGADA INDUSTRIAL
El trasporte de un paciente en la tabla larga desde un punto a otro, generalmente desde el lugar
del accidente al vehículo que lo llevará a un centro médico, es de mucha importancia.
Los rescatistas, al levantar y caminar con el paciente en la tabla larga, si no están bien
coordinados, provocarán movimientos que pueden traer serias consecuencias para él.
Es éste el que dará las órdenes de cómo se procederá, pues en ese equipo,
muchas veces, a falta de personal entrenado, se deberá ocupar a personas
que observan el rescate.
La mujer embarazada.
a. No oprimir el abdomen al asegurarla en la tabla larga, porque esto puede dañar al feto.
b. Transportarla sobre su lado izquierdo, para lo cual se debe mantener inclinada la tabla durante el
transporte. Esto evita que el peso del feto comprima la vena cava.
c. Dar prioridad a su traslado. Recordemos que hay en este caso una segunda vida que salvar, la que
puede estar en serio peligro aún cuando la madre no lo esté.
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MANUAL DE REFERENCIA – BRIGADA INDUSTRIAL
PROCEDIMIENTO PARA MEDIR, ARMAR Y COLOCAR UN COLLAR
Las figuras pertenecen al manual de medición y armado de los collares cervicales Stifneck y Stifneck
Select
Sabemos que la primera etapa del ABC del Trauma es mantener la vía aérea permeable e
inmovilizar la columna cervical; si bien ambas labores pertenecen a la misma "letra A", el orden en que
son mencionadas indican su prioridad, es por esta razón que se detallará a continuación el
procedimiento de inmovilización considerando ya cumplida, la primera tarea de ésta etapa.
Cabe recordar que la postura del collar cervical, cualquiera que fuese el modelo usado, requerirá
al paciente sentado o acostado de espalda (decúbito supino). Jamás se deberá intentar colocar el collar
cervical con el paciente acostado boca abajo (posición prona), ya que esto implicaría una extensión
cervical para su fijación.
La medición y armado del collar cervical es igual para ambos casos, para lo cual la cabeza con
respecto al cuerpo deberá estar en posición neutra (la prolongación de la línea de los ojos debe estar
perpendicular con el eje de la columna cervical).
La inmovilización cervical que logra, el collar es con respecto a los movimientos de flexión,
extensión y rotación, el movimiento lateral sólo es eliminado mediante inmovilizadores laterales o
almohadillas, por lo tanto, hasta que éstos últimos elementos de inmovilización no estén fijados a la
tabla larga, la cabeza del paciente no podrá ser soltada por el operador de trauma.
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MANUAL DE REFERENCIA – BRIGADA INDUSTRIAL
➢ Para colocar un collar cervical se utilizan siempre dos operadores; uno de ellos ubicado en la
parte posterior del paciente inmovilizará manualmente la cabeza con ambas manos y el otro
efectuará las maniobres de postura del collar cervical.
➢ Al colocar un collar cervical, se debe despejar, lo más posible, la base del cuello (abrir chaqueta,
chaleco, camisa, etc.), de manera que el apoyo del collar sea firme. Para el caso de las mujeres,
es conveniente tomarles el pelo hacia arriba, ya que el volumen de éste quedaría en el interior
del collar no permitiendo una buena inmovilización de la cervical, además, las orejas deben
quedar fuera del collar a fin de evitar cortes. Previamente se deben haber retirado aros y
collares.
4. Pacientes sentados
En este caso, es posible encontrar dos posibilidades con respecto a la cabeza del paciente: “cabeza libre”,
es decir, sin ningún apoyo en la parte posterior de ella o el caso de "cabeza apoyada".
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MANUAL DE REFERENCIA – BRIGADA INDUSTRIAL
➢ El collar abierto, sujeto con la mano izquierda, se va subiendo desde el esternón hasta fijar el
mentón.
➢ Cerrar la tapa posterior por detrás de la cabeza fijando el velcro de ésta por sobre la tapa
anterior.
➢ Introducir el collar abierto, por el extremo del velcro, a través del espacio existente entre la base
del cuello y el apoyo existente (árbol, roca muro, etc.)
➢ Al momento de visualizar el extremo del velcro cerrar el collar por debajo de la mandíbula
inferior del paciente.
➢ Conjuntamente con el paso anterior, tirar suavemente del velcro, de manera de traslapar la tapa
posterior con la anterior fijando el collar.
➢ Una vez puesto el collar, debe revisarse la buena fijación de éste, comprobando que el tamaño
elegido corresponda al tamaño del cuello del paciente.
➢ En el supuesto caso que el collar cervical no corresponda al tamaño del cuello del paciente,
este puede ser removido y cambiado por el adecuado, pero sólo una vez que el paciente se
encuentre en la tabla larga, en donde el proceso de retirar el primer collar debe efectuarse con
una buena inmovilización manual.
En este caso los pacientes podrán encontrarse en dos posiciones: posición supina, "boca arriba" o en
posición prona, "boca abajo".
El procedimiento de postura del collar para estos casos es similar que para el caso del paciente sentado
con cabeza apoyada", el cual se detalla a continuación:
➢ El operador 1 se arrodillará frente a la cabeza del paciente, de manera de que con sus manos
inmovilice manualmente la columna cervical.
➢ El operador 2, una vez que ha seleccionado el collar correcto, lo introducirá por el extremo del
velcro a través del espacio existente entre la base del cuello y el apoyo de la cabeza.
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MANUAL DE REFERENCIA – BRIGADA INDUSTRIAL
➢ Al momento de visualizarse el extremo del velcro, cerrar el collar cervical por adelante y bajo la
mandíbula del paciente.
Conjuntamente con el paso anterior, tirar suavemente del velcro, de manera de traslapar la tapa
posterior con la anterior fijando el collar.
No se debe colocar el collar cervical en, pacientes que se encuentran boca abajo, por lo tanto
este se debe mover primeramente a la posición "boca arriba" y luego proceder de la manera detallada
para un paciente en esa posición.
Dos son las posiciones en que podemos encontrar a un paciente que se encuentre en el suelo:
posición de espaldas "boca arriba" y posición "boca abajo". A continuación se detalla la forma en que
éste puede ser ubicado sobre la tabla espinal larga, para posteriormente ser asegurado con las correas
correspondientes y transportado de un punto a otro.
Es importante destacar que todas las maniobras del ABC del Trauma pueden realizarse con el
paciente sobre el suelo. Por lo tanto, se consideraría falta grave del Operador de Trauma producir algún
retardo en el diagnóstico y/o atención por el sólo hecho de no encontrarse el paciente sobre una tabla
larga.
Se considera que la columna cervical del paciente ya ha sido inmovilizada con un collar cervical y que un
operador continúa efectuando la maniobra de inmovilización manual.
Si el espacio lo permite, se debe determinar el sentido de giro del paciente, lo cual estará dado por el
costado del cuerpo que NO se encuentre lesionado (fractura, hemorragia, etc.).
La idea general es girar al paciente aproximadamente 45° (específicamente “pivotearlo”), luego colocar
la tabla larga debajo de él en forma de cuña, apoyarlo en ella y finalmente irla bajando con el paciente.
Para esto se requerirá, como mínimo, de cuatro operadores, los cuales procederán de la siguiente
manera:
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MANUAL DE REFERENCIA – BRIGADA INDUSTRIAL
➢ Operador n°1: En la cabeza del paciente, manteniéndola inmoviliza manualmente, para que gire
en conjunto con el resto del cuerpo. Será quien dará las órdenes para efectuar la operación.
➢ Operador n°2: Arrodillado al costado “no lesionado” del paciente a la altura de los hombros,
estirará ambos brazos por sobre el paciente y le tomará en garra, con una mano el hombro y con
la otra el brazo, de manera de levantar esta sección del cuerpo. Este operador levanta el mayor
peso, por lo tanto dará la velocidad del giro.
➢ Operador n°3: Ubicado y arrodillado a la altura de la pelvis y procediendo con sus brazos igual
que el anterior, tomará con una mano la cadera y con el otro la pierna, levantando toda esa
sección del cuerpo del paciente.
➢ En caso de disponerse de un quinto operador, éste se ubicará a la altura de los pies, y será el
encargado de girarlos al momento del pivoteo.
➢ Para finalizar la maniobra y asegurar definitivamente el paciente a la tabla larga se aseguran las
correas según las indicaciones detalladas posteriormente.
Para esta maniobra el sentido de giro está dado por la mejilla del paciente, el que se hará en el sentido
contrario a la dirección en que se encontraba la cara del paciente al momento de encontrarlo en el suelo.
En este procedimiento, se gira al paciente 180°, el que toma contacto con la tabla cuando ha recorrido
90°.
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MANUAL DE REFERENCIA – BRIGADA INDUSTRIAL
➢ El operador n°4, se ubicará a la altura del fémur y tomará las extremidades de la misma forma
como lo hace el operador N' 2 con los hombros.
➢ El operador n°5, será el encargado de, cuando el paciente se esté rotando y se encuentre
aproximadamente a 90° respecto al suelo, deslizar la tabla larga entre la espalda de éste y el
cuerpo de los operadores, de tal manera que la columna vertebral del paciente se apoye lo antes
posible en la ella, continuando el movimiento en bloque hasta que se encuentre correctamente
apoyada sobre el suelo.
Este procedimiento corresponde al caso típico de extracción de un paciente desde lugares de difícil
acceso.
➢ Una vez colocado el collar cervical, el operador 1 continuará con la inmovilización manual de la
cabeza; lo hará de manera que sea posible introducir el chaleco de extricación entre él y la
espalda del paciente. Cargará levemente a éste hacia adelante con la ayuda de sus antebrazos
que han sido apoyados en los omóplatos del paciente.
➢ El operador 2 insertará el chaleco de extricación; podrá hacerlo de arriba hacia abajo o desde el
lado hacia arriba.
➢ Este operador ajustará las correas. Las primeras por debajo de las axilas y posteriormente las
dos siguientes correspondientes a cada color de cada una.
➢ Con la ayuda de un operador 3, uno por cada lado, introducirán las correas a la altura de las
piernas por debajo de los glúteos del paciente.
➢ A la orden del operador 1, se apoya el chaleco de extricación sobre la tabla larga y con la ayuda
de otro operador se comienza a depositar al paciente hasta que se posa sobre esta última.
➢ El operador que se encuentra más alejado de la cabeza del paciente tomará sus pies Y el resto
deslizará la tabla corta hasta hacerla coincidir con la tabla larga a la altura de la cabeza. En
ningún momento del procedimiento se debe dejar la inmovilización manual de la cabeza del
paciente.
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MANUAL DE REFERENCIA – BRIGADA INDUSTRIAL
➢ A continuación se traslada el paciente hasta una posición segura, se baja la tabla y se fijan sus
correas.
➢ Unas correas pasarán por debajo de las axilas y por sobre el tórax, otras se ajustarán a la altura
de las caderas, otras a nivel del fémur y las últimas en las cercanías de los tobillos.
➢ Se atarán las puntas de los pies, así como las manos por sobre la pelvis, para finalmente colocar y
ajustar los inmovilizadores laterales de la cabeza.
Este procedimiento corresponde a la última etapa del rescate, pero no por eso es menos
importante. Una vez que se ha inmovilizado completamente al paciente corresponde trasladarlo a un
lugar seguro, tanto para él como para los operadores, ya sea para seguir reevaluando su estado a través
del procedimiento del ABC o para dejarlo en la ambulancia o helicóptero para su traslado final a un
centro de salud.
Es de mucha importancia que todo el procedimiento se mantenga bajo la norma del "movimiento en
bloque". En el levante, traslado y. bajada de la tabla se debe mantener horizontalmente al paciente;
maniobra relativamente difícil en terreno escarpado o lugares que presentan cierto grado de
confinamiento y en los cuales no se podrán emplear 6 operadores, por lo que el tratado deberán
efectuarlo sólo dos, en posición de camilleros, o sea uno toma el extremo de la cabeza y el otro el de los
pies.
➢ Posición n°1: Colocados los seis operadores a los lados del paciente en la tabla larga, deben
arrodillarse con la rodilla del lado de la tabla en el suelo. De ésta manera se impulsarán con la
otra pierna empujada por la mano sobre el muslo.
➢ Posición n°2: A la cuenta de tres, emanada por el operador a cargo del procedimiento, que
generalmente es el operador que se encuentra en primera ubicación a la derecha (lado izquierdo
de la cabeza del paciente), todos los operadores levantarán al mismo tiempo la tabla larga hasta
quedar con su propia columna vertebral perfectamente vertical (lo que consiguen al estar
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MANUAL DE REFERENCIA – BRIGADA INDUSTRIAL
aproximadamente a 10 a 15 cm del suelo). En esa posición alinearán la tabla de tal forma que
quede horizontal.
➢ Posición n°3: A la cuenta de tres, levantarán al mismo tiempo la tabla larga hasta quedar de pié.
➢ El lugar de destino del transporte del paciente y el recorrido es definido por el operador a cargo
del procedimiento, quien nuevamente a la cuenta de tres indicará el inicio de la marcha, que
todos comenzarán con el pie izquierdo.
➢ Una vez arribado al lugar en donde se bajará al paciente, el operador a cargo dará la orden de
bajada y los seis operadores, en bloque, permitirán el descenso de la tabla hasta la posición N°2.
➢ Luego, nuevamente a la cuenta de tres bajarán la tabla hasta el suelo (Posición N° l).
La embarazada, por su condición, requiere una atención especial, teniendo en consideración los factores
que pueden afectar su estado.
En el caso de un accidente, una persona en este estado está sometida a los mismos riesgos que aquella
que no está embarazada, más aquellos inherentes a su condición, tales como la compresión brusca de las
mamas y abdomen por efecto de la caída. Hay que recordar el segundo impacto, que se produce al ir los
órganos contra las estructuras que las cobijan; en este caso el feto choca contra el útero, exponiendo a la
mujer a riesgos adicionales: desprendimiento de placenta y posterior hemorragia, rotura de membranas
ovulares, rotura uterina, etc.
No hay que olvidar los cambios en el sistema circulatorio que conlleva un embarazo, como son: lentitud
del retorno venoso desde las extremidades, compresión por el útero grávido de los grandes vasos
sanguíneos abdominales cuando está en posición de espaldas, anemia fisiológica, etc., que influyen en la
forma que tolera las lesiones o traumas que pueda sufrir.
Por estas razones y en consideración a que son dos vidas y a que hay lesiones que revisten riesgo vital si
no se diagnostican y tratan oportunamente, se debe priorizar su traslado.
Para trasladar a una embarazada en una tabla espinal larga, se procede igual que con cualquier persona,
teniendo presente que ésta tiene peso adicional que es necesario movilizar, por lo que es bueno
considerar a operadores con buena capacidad física.
Inmovilización:
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MANUAL DE REFERENCIA – BRIGADA INDUSTRIAL
2. Ajustarlaprimeracorreabajolasaxilasysobrelasmamascuidandodenocomprimirenexceso.
Desplazamiento.
1. Los operadores se disponen y levantan la tabla de la forma habitual.
2. Una vez lograda la altura deseada se lateraliza la tabla unos 30° hacia el lado izquierdo de la
embarazada.
3. El desplazamiento es el habitual pero con la tabla lateralizada.
4. Para bajarla, primero se nivela la tabla y luego se coloca en el piso o dentro de la ambulancia,
para a continuación volver a lateralizar.
Los estudios epidemiológicos realizados en las últimas décadas señalan como primera causa de muerte
en el mundo al grupo de las enfermedades cardiovasculares. Aunque se desconoce cuántas de estas
muertes pueden ser evitables, se sabe que un número significativo corresponden a muertes súbitas (MS)
provocadas por arritmias o infartos del miocardio, con paro cardíaco extrahospitalario.
En Chile, pese a los grandes avances que han tenido los sistemas de ambulancias de emergencia, tanto
estatal (SAMU) como privados, el tiempo de arribo de éstas desde que se genera la llamada de auxilio
supera los 5 minutos. Esto confirma la información internacional que demuestra que sólo
excepcionalmente un sistema de rescate médico puede llegar y operar en una gran metrópolis en los 4
primeros minutos críticos del Paro Cardiorespiratorio (PCR), y que las acciones posteriores a este tiempo
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MANUAL DE REFERENCIA – BRIGADA INDUSTRIAL
tienen muy malos resultados si durante este tiempo no se ha realizado Reanimación Cardiopulmonar por
los testigos.
El reconocimiento de que más del 70% de los PCR del adulto ocurren por fibrilación ventricular (FV) y
cuya sobrevida depende de la RCP oportuna y de la desfibrilación temprana (antes de 2 minutos),
enfatiza la importancia de la implementación de programas con participación comunitaria en la
desfibrilación precoz, hecho técnicamente documentado a comienzos de la década del 80.
Para terminar con estos ritmos cardíacos anormales es necesario aplicar a la víctima una
descarga eléctrica controlada, permitiendo al corazón recuperar un ritmo cardíaco normal.
Esta descarga se denomina Desfibrilación. La desfibrilación despolariza temporalmente a
un corazón que está latiendo de manera irregular.
Para mejorar la sobrevida y el pronóstico de una víctima con PCR es de suma importancia la
desfibrilación temprana, en lo posible antes de los 2 primeros minutos del incidente.
Para esto se ha diseñado un aparato de pequeño tamaño y muy fácil uso, que detecta estos
ritmos anormales y produce la descarga eléctrica necesaria para corregirlos. Este aparato se
denomina Desfibrilador Automático Externo (DAE).
La desfibrilación es una maniobra de soporte vital básico, por lo que un DAE puede ser
utilizado por cualquier ciudadano con entrenamiento en RCP Básica y uso del Desfibrilador.
Lamentablemente los valores comerciales en nuestro país de un DAE aún son muy elevados
y no se han diseñado programas de capacitación para su uso masivo.
Una gran variedad de eventos externos como accidente vascular encefálico, infarto del miocardio,
accidente de tránsito, etc., pueden conducir a una persona al paro cardiorespiratorio.
• Caminando por la calle un hombre se lleva la mano al pecho y luego cae al suelo inconsciente.
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MANUAL DE REFERENCIA – BRIGADA INDUSTRIAL
• Una persona que cruza la calle es atropellada, quedando herida e inconsciente sobre el
pavimento.
• En nuestra casa, el abuelo que dos segundos antes estaba bien, cae súbitamente al piso
inconsciente y respirando dificultosamente.
• Durante el almuerzo, en un Restaurante, una persona súbitamente se lleva ambas manos al
cuello y se levanta dificultosamente de su mesa.
• Un niño que jugaba con sus amiguitos, súbitamente se pone morado y no puede respirar.
• Un recién nacido en su cuna deja bruscamente de respirar y se pone cianótico (azul).
Los estudios internacionales han demostrado que en la gran mayoría de las veces la ayuda médica no
está presente en el lugar en que se producen los paros cardiorespiratorio y que su llegada tarda al menos
8 a 10 minutos desde que es solicitada.
La posibilidad de sobrevida entonces, de estas víctimas que están fuera del hospital depende
absolutamente del entrenamiento en RCP que posea el observador y su rápida acción.
Los eventos graves que más frecuentemente pueden llevar al paro cardiorespiratorio en adulto son:
1. Ataque cardíaco
2. Ataque cerebral (trombosis o hemorragia cerebral)
3. Atoramiento
4. Trauma
5. Inmersión
Ataque cardíaco:
Generalmente muchos paros cardiacos, de origen cardíaco, se presentan en personas que eran
aparentemente sanas y en forma súbita. Por ello a este grupo se le llama “muerte súbita”, o sea es
inesperada. Este inicio corresponde a una arritmia que lleva a la fibrilación, no forzosamente a un
infarto. En otro grupo la persona presenta dolor u opresión fuerte en el pecho, que se puede irradiar a la
mandíbula, al cuello o a los brazos, tiene una duración de unos pocos minutos y puede desaparecer
transitoriamente, para luego reaparecer. Este dolor puede ir acompañado de sudor frío, náuseas o
dificultad para respirar y ser seguido de pérdida de consciencia, este es el inicio típico de un infarto
cardíaco grave.
Ataque cerebral:
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MANUAL DE REFERENCIA – BRIGADA INDUSTRIAL
En el lenguaje popular se le conoce como “derrame cerebral” o “trombosis cerebral”, inicialmente la
persona puede manifestar dolor de cabeza intenso, de inicio súbito, sensación de adormecimiento o
pérdida de fuerza de una parte de su cuerpo (cara, extremidades, etc.), mareo o alteraciones de la visión,
como visión borrosa. Puede también presentarse con alteraciones del habla como decir palabras
incoherentes, lenguaje confuso o pérdidas del habla. Estas alteraciones pueden ir seguidas de
imposibilidad para sostenerse en pié o caída al suelo. En otras ocasiones el cuadro se inicia con pérdida
de la consciencia y alteraciones de la respiración.
Se han definido claramente cuáles son los factores más importantes que provocan tanto los ataques
cardíacos como los Accidentes Cerebro Vasculares (ACV).
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MANUAL DE REFERENCIA – BRIGADA INDUSTRIAL
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MANUAL DE REFERENCIA – BRIGADA INDUSTRIAL
La ventilación asistida o la RCP, realizada por un testigo del paro y una respuesta rápida
de los Servicios Médicos de Emergencia son fundamentales para mejorar las tasas de
sobrevida y el logro de buena recuperación neurológica. La administración pronta del SVB
y la desfibrilación temprana son la clave del éxito.
Más de 100 millones de personas en el mundo han sido entrenadas en RCP y para muchos
expertos ésta es, una de las medidas epidemiológicas más importantes para impactar la
morbimortalidad cardiovascular.
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El reanimador que está solo debe llamar al Servicio de Emergencia Médica (SEM) y luego
realizar RCP.
Los testigos de un colapso suelen llamar a vecinos, parientes o médicos familiares antes
de activar al sistema Servicios Médicos de Emergencia, retardando aún más la realización
de la desfibrilación y disminuyendo la oportunidad que tiene la víctima de sobrevivir luego
de un paro cardíaco repentino.
La mayoría de los adultos (80%) que sufren un paro cardíaco repentino no traumático, se
encuentran en fibrilación ventricular (FV). Para estos pacientes, se ha demostrado que una
RCP oportuna realizada por los testigos y la desfibrilación temprana con los desfibriladores
portátiles, aumenta significativamente las posibilidades de sobrevida.
En el caso de víctimas adultas (para efectos de esta norma, mayores de 8 años) con paro
cardíaco, en que se encuentran presentes dos testigos, uno debe determinar si la víctima
está inconsciente y empezar RCP y el otro debe activar el SEM. Los despachadores o
telefonistas del SEM necesitarán saber si la víctima está inconsciente y si se está
realizando RCP para enviar el personal y vehículo adecuado.
Los telefonistas y reguladores son parte vital del SAMU y deben recibir entrenamiento
formal, utilizando protocolos de despacho médico, incluyendo las instrucciones de pre-
llegada para el control de la vía aérea, obstrucción por cuerpo extraño y RCP. Siguiendo un
protocolo por escrito, el regulador puede valorar rápidamente la condición del paciente y
activar el servicio de emergencia requerido. Si el reanimador lego no conoce la RCP o no
recuerda los pasos a seguir, el centro de emergencia (regulador) puede instruir al
reanimador acerca de las medidas de urgencia, incluyendo la RCP. Varios estudios han
confirmado que la RCP asistida por un regulador es práctica y eficaz, y puede aumentar el
porcentaje de sobrevida cuando un testigo la realiza.
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La RCP estará indicada siempre que se presencie un paro cardíaco súbito, salvo que se
presente alguna de las contraindicaciones específicas:
CADENA DE SUPERVIVENCIA
Una serie de acciones desde la llamada al servicio de emergencia, reanimación cardiopulmonar básica, la
desfibrilación precoz, hasta el soporte vital avanzado (SVA) y el traslado al hospital constituyen una
cadena, que ha sido denominada La Cadena de Supervivencia. Cualquier eslabón de esta cadena que
falle provocará un mal resultado para la víctima. Por lo anterior, para no perder su efectividad cada
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acción debe estar perfectamente relacionada con el resto de las acciones. La fortaleza de la cadena
dependerá de su eslabón más débil. En Chile los primeros eslabones que dependen de la comunidad, son
sin duda los más débiles y en muchos lugares inexistentes. Los países que han logrado elevar la sobrevida
del PCR, son aquellos que tienen un alto porcentaje de la población entrenada.
CADENA DE LA SUPERVIVENCIA
En el SVB las fases de evaluación son cruciales. Nadie debe ser sometido a los procedimientos de RCP
(posición, apertura de la vía aérea, respiración asistida y comprensión torácica) hasta no haber
establecido su necesidad, mediante una evaluación adecuada. Ello destaca la importancia de las fases de
evaluación en la enseñanza de RCP. Cada uno de los pasos del RCP (ABC): Despejar la vía aérea, dar
ventilación asistida y compresiones torácicas, empiezan con una fase de evaluación: determinar la falta
de respuesta y establecer la ausencia de respiraciones, respectivamente.
Luego de evaluar el estado de conciencia, se debe activar de inmediato el SEM local.
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1. GARANTICE SU SEGURIDAD Y DE LA VÍCTIMA
El reanimador debe velar por su seguridad y la de la víctima, evitando las situaciones de riesgo, como por
ejemplo iniciar una RCP en un local que se está incendiando, o paciente con PCR provocado por
electrocución.
Considere, que la primera vida que debe proteger es la suya, porque de su integridad dependen las
posibilidades de esa víctima y de otras en el futuro.
2. EVALUACION
Ante una potencial victima de Muerte Súbita (MS) (que aparenta inconsciencia) se debe proceder
siempre de la misma manera independiente del lugar de los hechos o los recursos disponibles en el
lugar.
El primer paso es asegurarse de que la victima realmente está inconsciente, colocando a la víctima
acostada boca arriba, con los brazos a los lados del cuerpo. Si la víctima se encuentra boca abajo, el
testigo reanimador debe girarla como una sola unidad, de tal manera que la cabeza, los hombros y el
tronco se muevan simultáneamente sin torcerse (Fig. 2). De ser posible solicite ayuda, debiendo una de
las personas realizar inmovilización manual de la cabeza y rotar en “bloque” (Fig.3).
Ante la sospecha de que la víctima ha sufrido un Trauma realice los movimientos de rotación y
especialmente los movimientos de cabeza con cuidado.
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Tomándola de los hombros y hablándole en voz alta al oído buscar alguna respuesta (apertura ocular,
emisión de sonidos o movimiento) (Fig.4).
En cuanto se determina la inconsciencia (víctima no responde) se debe pedir ayuda (Llame Primero) para
activar el SEM. Debe marcar el número telefónico 131 o el número de emergencias médicas
correspondiente a su localidad. Si hay otras personas usted puede solicitar, con voz firme, que alguien
realice el llamado, cerciorándose que esta persona regrese y confirme que se ha efectuado el llamado.
Si la víctima está consciente pero herida o evidentemente necesita ayuda médica, realice el llamado al
131, regresando para evaluar constantemente el estado de conciencia.
La persona que llama al SEM debe estar en capacidad para dar los siguientes datos en la
forma más tranquila posible:
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• El número de personas que necesitan ayuda.
4. ASISTENCIA CARDIORESPIRATORIA
Luego de hacer el llamado al servicio de emergencias, inicie un ciclo de compresiones torácicas (30) sin
respiraciones asistidas.
Las Guías de la AHA de 2010 para RCP y ACE recomiendan cambiar la secuencia de los pasos de SVB/BLS
de A-B-C [Airway, Breathing, Chest compressions (vía aérea, respiración, compresiones torácicas)] a C-A-
B [Chest compressions, Airway, Breathing (compresiones torácicas, vía aérea, respiración)] en adultos,
niños y lactantes (excepto los recién nacidos; véase el apartado de reanimación neonatal). Este cambio
fundamental en la secuencia de los pasos precisa una reeducación de todo aquel que haya aprendido
alguna vez RCP, pero tanto los autores como los expertos que han participado en la elaboración de las
Guías de la AHA de 2010 para RCP y ACE están de acuerdo en que los beneficios justifican el esfuerzo.
MOTIVO: La gran mayoría de los paros cardíacos se producen en adultos, y la mayor tasa de
supervivencia la presentan los pacientes de cualquier edad que tienen testigos del paro y presentan un
ritmo inicial de fibrilación ventricular (FV) o una taquicardia ventricular (TV) sin pulso. En estos pacientes,
los elementos iniciales fundamentales del SVB/BLS son las compresiones torácicas y una pronta
desfibrilación. En la secuencia de pasos A-B-C, las compresiones torácicas suelen retrasarse mientras
quien presta los auxilios abre la vía aérea para dar ventilaciones de boca a boca, saca un dispositivo de
barrera o reúne y ensambla el equipo de ventilación. Al cambiar la secuencia a C-A-B, las compresiones
torácicas se inician antes y el retraso de la ventilación es mínimo (sólo el tiempo necesario para aplicar el
primer ciclo de 30 compresiones es de alrededor de 18 segundos; y cuando participan dos personas en la
reanimación de un lactante o un niño, el retraso será incluso menor).
La mayoría de las víctimas de paro cardíaco extrahospitalario no reciben RCP por parte de un testigo
presencial. Esto puede deberse a múltiples razones, pero una de ellas puede ser el hecho de que la
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secuencia de pasos A-B-C comienza con el procedimiento que le resulta más difícil al reanimador, es
decir, abrir la vía aérea y dar ventilaciones. Empezar por las compresiones torácicas puede animar a
otros testigos a
Iniciar la RCP
5. VIA AÉREA
En la víctima sin respuesta (inconsciente), el testigo reanimador tendrá que determinar si respira o no,
en muchos casos no puede cerciorarse de esto hasta no abrir o despejar la vía aérea, y en algunas
situaciones esta simple maniobra permite que el paciente reinicie la respiración.
El testigo reanimador debe estar a un lado del paciente en una posición que le permita realizar con
facilidad tanto la respiración asistida, como la compresión torácica.
Cuando la víctima está inconsciente, los músculos que sostienen la lengua se relajan permitiendo el
desplazamiento posterior de la lengua (Fig.5). Esta es la causa más común de obstrucción de la vía aérea
en la víctima inconsciente. Debido a que la lengua está unida a la mandíbula, el levantar la mandíbula
hacia adelante elevará la lengua, alejándola de la garganta despejando así la vía aérea.
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En todas las víctimas, CON o SIN sospecha de Trauma Cefálico Cervical, la maniobra para abrir la vía
aérea es Cabeza Atrás - Mentón Arriba.
5.1. Evaluación:
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Si no hay movimientos torácicos ni espiración del aire, la víctima no respira. Esta valoración debe ser
breve (5 seg.). Se debe enfatizar que pese a que el testigo reanimador observe esfuerzos respiratorios de
la víctima, la vía aérea puede aún estar obstruida, siendo necesaria tan sólo la abertura de la misma.
Además, esfuerzos respiratorios de jadeo (respiraciones agónicas) pueden estar presentes al inicio del
proceso de un paro cardíaco primario, los que no deben confundirse con una respiración normal.
Si la víctima comienza a respirar durante esta evaluación, el testigo reanimador debe continuar
ayudándole a mantener la vía aérea despejada y colocar al paciente en la posición de recuperación (Fig.
8).
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Un volumen de aire y una velocidad de flujo inspiratorio excesivo pueden provocar una distensión
gástrica. Siempre hay que mantener la vía aérea abierta durante la exhalación para minimizar la
distensión gástrica.
Si fracasa el primer intento de ventilar a la víctima, se debe reposicionar la cabeza para despejar la vía
aérea, mover levemente el tórax e intentar nuevamente la ventilación asistida (hasta cinco veces). La
causa más frecuente de obstrucción de la vía aérea en una persona inconsciente es una posición
inadecuada del mentón y la cabeza con caída de la lengua. Si luego de recolocar la cabeza no se puede
dar ventilación a la víctima, considere la posibilidad de la presencia de un cuerpo extraño en la vía aérea
(véase capítulo, “Manejo de la obstrucción de la vía aérea por un cuerpo extraño”).
Fig. 9 Fig. 10
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Fig. 11
Otras personas pueden tener un tubo de traqueotomía provisional en la tráquea. Cuando se ventila a
estas personas, por lo general hay que sellar la boca y la nariz de la víctima con la mano para evitar el
escape del aire cuando el reanimador sopla a través del tubo de traqueotomía.
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Ventilación Boca a Máscara
Actualmente dispone de una máscara con válvula unidireccional, lo que evita que el aire aspirado de la
víctima esté en contacto con el reanimador, son transparentes lo que permite visualizar si el paciente
presenta vómitos y algunas traen una entrada lateral para conectar oxígeno.
El operador se puede colocar a la cabeza de la víctima o lateral a ella según le acomode. A la cabeza
cuando otro reanimador está realizando compresiones torácicas y lateral cuando el mismo reanimador
debe realizar ambas acciones.
Al comenzar se debe administrar dos ventilaciones de rescate de 1 segundo cada una. Estas
ventilaciones comprueban la correcta apertura de la Vía Aérea y la posibilidad de recuperar la
respiración espontánea. Las ventilaciones se realizan con una velocidad de flujo inspiratorio lento,
dejando tiempo para la espiración completa entre ventilación y ventilación. Esta técnica dará como
resultado menor distensión gástrica, regurgitación y aspiración.
5.4.- Circulación
Durante los primeros minutos de una muerte súbita la sangre de la victima contiene suficiente oxigeno
para cumplir con la demanda. Además, la demanda de oxigeno es menor ya que la circulación también
esta disminuida hasta 1/3 de lo normal.
El problema principal es entonces falta de circulación de sangre más que falta de oxigenación de la
misma.
Por lo tanto, si la víctima está inconsciente y no respira o respira anormalmente el reanimador debe
iniciar la RCP.
La técnica de las compresiones torácicas (masaje cardíaco) consiste en aplicaciones rítmicas y seriadas de
presión sobre el centro del tórax. La sangre enviada a los pulmones mediante las compresiones torácicas
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recibe suficiente oxígeno para mantener la vida, cuando estas compresiones se acompañan de una
respiración asistida adecuadamente realizada.
Para realizar las compresiones torácicas el paciente debe estar en posición horizontal, acostado de
espaldas (boca arriba) sobre una superficie dura. No debe hacerse RCP con la víctima en una cama, en
dicha situación debe colocar a la víctima en el suelo. En los hospitales habitualmente se coloca una tabla,
debajo de la espalda del paciente para evitar una menor eficacia de las compresiones torácicas.
Fig. 12 Fig. 13
Fig. 14
En situaciones especiales, tales como mujeres con pechos prominentes, en donde la línea que une los
pezones podría no concordar con el centro del esternón, se deberá aplicar la siguiente técnica:
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• Con una mano se localiza el borde inferior de la caja torácica de su mismo lado (Fig. 15)
• Se deslizan los dedos a lo largo del borde de la caja hasta llegar al sitio donde las costillas se unen
al esternón en el centro de la parte inferior del tórax, colocando 2 dedos desde el borde inferior.
Colocar el “talón” de la palma de la otra mano por sobre los dos dedos anteriores, evitando así el
Apéndice Xifoides (Fig. 16).
• La mano que ubicó este apéndice se coloca encima de la otra, de tal manera que se encuentren
paralelas la una con la otra (Fig. 17). Esto mantendrá la fuerza principal de la compresión sobre el
esternón, disminuyendo las posibilidades de fracturas costales. Los dedos no deben tocar el
pecho y pueden estar extendidos o entrelazados.
Fig. 15 Fig. 16
Fig. 17
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• Los codos deben estar fijos, los brazos rectos, y los hombros del reanimador colocados
directamente sobre las manos, de tal forma que la fuerza de cada compresión torácica se dirija
directamente sobre el esternón (Fig. 18). Si la fuerza no se dirige en línea recta hacia abajo, la
compresión torácica será menos eficaz.
• El esternón debe deprimirse aproximadamente 5 centímetros, como mínimo.
• Se debe soltar por completo la presión y permitir el regreso del pecho a su posición normal luego
de cada compresión. La duración de la compresión óptima corresponde al 50% del ciclo
compresión/relajación. Por lo tanto, se debe mantener una compresión torácica prolongada.
Esto se consigue con velocidades de compresión torácica cercanas a 100 por minuto.
• Intente limitar el número de interrupciones de las compresiones torácicas. Cada vez que se
interrumpen, la sangre deja de circular.
• Durante las compresiones, no se deben retirar las manos del pecho, ni cambiar en nada su
posición por el riesgo de perder la posición correcta de las mismas.
Fig. 18
Técnica de compresión cardiaca
En resumen, las compresiones son efectivas cuando se realizan con una frecuencia de 100 x minuto,
profundidad de 5 centímetros, se minimiza su interrupción, comprimen y descomprimen el tórax en el
mismo tiempo (50/50%) y permiten la descompresión completa del tórax.
Se reitera entonces, que ante la ausencia de respiración o respiración normal se inician las maniobras
de RCP, combinando 30 compresiones torácicas por cada 2 ventilaciones.
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6. REEVALUACION
Detenga la RCP para reevaluar respiración solo cuando la víctima comience con algún signo de vida,
tales como movimientos, tos, indicios de respiración, etc. No demorar más de 5 segundos en esta
evaluación.
Si no recupera la respiración normal o demuestra signos de vida CONTINÚE CON RCP HASTA QUE LA
VÍCTIMA DE INDICIOS DE VIDA O HASTA EL ARRIBO DE LA AMBULANCIA.
7. POSICION DE RECUPERACION
Se denomina posición de recuperación a la postura en la cual se coloca a la víctima que se recupera del
PCR pero que aún está inconsciente. El objeto de ella es evitar que la lengua caiga hacia atrás y obstruya
la vía aérea, evitar la aspiración de posibles vómitos hacia el pulmón, y permitir la vigilancia de una
adecuada ventilación.
La posición recomendada es la postura lateral sobre el lado derecho (Fig. 19). Esta postura no debe
emplearse en paciente traumatizado en los cuales se sospecha lesión cervical.
2. Determinar la inconsciencia. Tocar, hablar fuerte a la víctima, para estar seguro que esta inconsciente
y que no responde.
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3. Solicitar ayuda y activar el SEM. Llamar al teléfono 131 o al número de servicio de emergencia medico
de la zona o solicitar que alguien llame.
5. Vía aérea. Colocar a la víctima en la posición correcta y abrir la vía aérea mediante la maniobra cabeza
atrás - mentón arriba.
6.- Respiración. Determinar si la víctima respira o respira normalmente. Si la víctima no responde, pero
es obvio que respira normalmente, en ausencia de trauma se le debe colocar en la posición de
recuperación, manteniendo libre la vía aérea. Ante la presencia de Trauma la víctima debe quedar boca
arriba, manteniendo también la vía aérea libre y evaluando constantemente la respiración.
Si esto no es posible:
Reubicar la cabeza, verificar apertura de vía aérea, buscar presencia de cuerpo extraño e intentar de
nuevo la ventilación (hasta cinco veces).
Sólo si existen antecedentes para sospechar obstrucción de vía aérea considere secuencia para
obstrucción de la vía aérea (maniobra de Heimlich), situación poco frecuente.
Una vez despejada la Vía Aérea y constatada la ausencia de respiración o respiración normal inicie RCP:
c. Abrir la vía aérea y suministrar dos ventilaciones asistidas lentas (de 1 seg.)
e. Continuar con RCP hasta que la víctima de signos de vida o arribo de ambulancia.
7. Reevaluación.- Detenga la RCP para reevaluar respiración solo cuando la víctima comience con algún
signo de vida, tales como movimientos, tos, indicios de respiración, etc. No más de 5 segundos.
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Ante la posibilidad de estar en la escena 2 reanimadores, uno inicia la RCP mientras el otro pide ayuda. Al
regresar el segundo reanimador, éste se coloca inmediatamente al lado del otro, sin estorbar, para
realizar el relevo con un mínimo de interrupción. Se recomienda rotar después de 5 ciclos.
Es muy importante que todos los testigos reanimadores, independiente de sus habilidades en RCP y de
su profesión, comprendan que la RCP Básica es sólo el primer eslabón de una compleja cadena y cuanto
antes se apliquen las restantes etapas mejor será el pronóstico. Por ningún motivo un testigo
reanimador debe retardar la entrega de una víctima en PCR a los equipos de salud que deben aplicar la
RCP avanzada y trasladar lo antes posible la víctima al servicio de emergencia.
SITUACIONES ESPECIALES
Debe quedar bien claro que en los casos en que hay más de un rescatador, uno iniciará las maniobras de
RCP y otro irá en busca de ayuda. Pero de encontrarse sólo un rescatador el protocolo de RCP Básica del
Adulto indica en la cadena de Supervivencia que primero se debe pedir ayuda al constatar la
inconsciencia de la víctima, y luego iniciar las maniobras de reanimación (“Llame Primero”).
Este protocolo cambia sólo en presencia de Trauma, Intoxicación por drogas, Inmersión y víctima
Pediátrica (menos de 8 años), en donde al encontrarse sólo un reanimador primero realiza 5 ciclos de
RCP y luego pide ayuda (“Llame Rápido”)
En algunos casos esenciales la víctima deberá ser transportada para alejarla de un lugar riesgoso, como
por ejemplo durante un incendio, debiendo tener el cuidado necesario en su inmovilización ante
posibilidad de daño cervical y la columna. Una de estas situaciones es el transporte de una víctima
subiendo o bajando escaleras. Es mejor practicar la RCP en los descansos y a una señal predeterminada,
interrumpirla y pasar lo más rápido posible al siguiente nivel, donde se reinicia la RCP. Las interrupciones
deben ser breves y en lo posible hay que evitarlas.
No debe interrumpirse la RCP al transferir una víctima a la ambulancia u otra unidad móvil de cuidados
de urgencia. En una camilla baja, el reanimador puede pararse de lado, manteniendo la posición de
brazos fijos para las compresiones. En el caso de una camilla alta o una cama, el reanimador
posiblemente tendrá que arrodillarse al lado de la víctima en su lecho para lograr suficiente altura sobre
el esternón del paciente.
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Por lo general, debe interrumpirse la RCP solamente cuando personal entrenado realiza una intubación
endotraqueal, desfibrilación o cuando hay problemas con el transporte. Si el reanimador está solo, la
única pausa momentánea en la RCP es la necesaria para activar el sistema SEM.
La RCP puede mantener la vida cuando se la realiza debidamente. Sin embargo, aún con una RCP bien
realizada puede haber complicaciones. El temor de éstas no debe ser motivo para no hacer el mejor
esfuerzo cuando un testigo reanimador realiza RCP.
Ventilación asistida
El mayor problema asociado con la ventilación asistida es la distensión gástrica, resultado de un volumen
de ventilación excesivo y de velocidades altas de flujo. La ventilación asistida a menudo produce
distensión gástrica, especialmente en los niños. Se puede minimizarla al mantener la vía aérea abierta en
la espiración y limitar los volúmenes de ventilación al punto en el que el pecho se eleve adecuadamente,
sin exceder la presión. Esto se consigue mejor con una ventilación asistida lenta.
Una marcada distensión del estómago puede provocar regurgitación y reducir el volumen pulmonar al
elevar el diafragma. Si se presenta una distensión gástrica durante la ventilación asistida, debe volverse a
verificar y a posicionar la vía aérea, hay que observar la elevación y caída del tórax y evitar una presión
excesiva en las vías aéreas. Debe continuarse con una lenta ventilación asistida sin tratar de evacuar el
contenido gástrico. La experiencia ha demostrado que la presión manual sobre el abdomen superior de
la víctima, para intentar aliviar la distensión gástrica, seguramente ocasionará regurgitación si el
estómago está lleno. Si ésta se presenta, el reanimador debe girar el cuerpo entero de la víctima hacia
un costado, limpiar la boca, regresar el cuerpo boca arriba y continuar la RCP. Se puede minimizar la
distensión gástrica asegurando que la vía aérea permanezca abierta durante la inspiración y espiración.
Desafortunadamente esto es difícil en la RCP de un reanimador, pero sí se lo puede hacer en la RCP de
dos reanimadores.
Compresiones torácicas
Las técnicas de RCP debidamente ejecutadas disminuyen las posibilidades de complicaciones.
Aún compresiones torácicas bien realizadas pueden producir fracturas costales en algunos pacientes.
Otras complicaciones que pueden darse, a pesar de una técnica adecuada, incluyen la fractura del
esternón, la luxación de las costillas del esternón, neumotórax, hemotórax, contusiones pulmonares,
laceraciones del hígado y bazo y embolia grasa. Estas complicaciones pueden minimizarse atendiendo
cuidadosamente a los detalles, pero no se las puede prevenir del todo. Por lo tanto, la preocupación por
el trauma que puede resultar de una RCP debidamente realizada no debe impedir la aplicación oportuna
y enérgica de RCP. Si no se inician las maniobras de reanimación la única alternativa de la víctima de paro
cardiorespiratorio es la muerte.
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Causas y precauciones
Una obstrucción de la vía aérea superior, es una emergencia que provoca la pérdida del conocimiento y
el paro cardiorespiratorio en pocos minutos de no ser tratada inmediatamente. La causa más frecuente
de la obstrucción de la vía aérea superior ocurre en el estado de inconsciencia.
Un paciente inconsciente puede presentar una obstrucción de la vía aérea por causas intrínsecas o
extrínsecas (cuerpos extraños). Un ejemplo de causa intrínseca es el caso de la lengua que puede
desplazarse hacia la faringe, obstruyendo la vía aérea superior durante la inconsciencia.
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El manejo de la obstrucción de la vía aérea superior debe ser enseñado dentro del contexto del soporte
vital básico (SVB).
Se debe pensar en una obstrucción de la vía aérea por un cuerpo extraño (causa extrínseca) en el
diagnóstico diferencial de todo paciente, especialmente un joven que repentinamente deja de respirar,
se vuelve cianótico y pierde el conocimiento sin causa aparente. La obstrucción de la vía aérea por un
cuerpo extraño por lo general se produce durante la comida (ataque cardiaco del Restaurant). En los
adultos la carne es la causa más frecuente de obstrucción en especial durante los estados de
embriaguez. Aunque una diversidad de otros alimentos y cuerpos extraños han sido los responsables en
niños, el atoramiento con piezas de juguetes o bolitas es lo más frecuente. En personas de avanzada
edad con problemas de deglución es la OVACE más frecuente.
Las siguientes precauciones pueden prevenir obstrucción de la vía aérea por un cuerpo
extraño:
• No permitir a los niños caminar, correr o jugar mientras tengan comida en la boca.
• Mantener objetos pequeños (por ejemplo, bolitas, tachuelas) lejos de los bebés y
niños.
• No dar maní, palomitas de maíz, dulces, salchichas y otros alimentos que deben ser
masticados completamente a los niños que no pueden hacerlo.
Los cuerpos extraños pueden producir una obstrucción parcial o completa de las vías aéreas.
Obstrucción parcial
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MANUAL DE REFERENCIA – BRIGADA INDUSTRIAL
En ella, la víctima puede conseguir “un buen intercambio de aire”, permanece consciente y puede toser
con fuerza, aunque a menudo tiene un silbido audible. En este caso sólo hay que alentar a la víctima a
seguir tosiendo y respirando, sin interferir con los intentos propios de expeler el cuerpo extraño, y
quedarse con él, vigilando estos intentos. Si persiste la obstrucción parcial de la vía aérea, se debe activar
el sistema SEM.
La maniobra de elección para aliviar la obstrucción de la vía aérea por un cuerpo extraño, en mayores de
un año es la aplicación de las compresiones abdominales subdiafragmáticas, llamadas Maniobra de
Heimlich.
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La compresión abdominal subdiafragmática eleva al diafragma y expele el aire de los pulmones. Es
equivalente a una tos artificial con la cual se puede expulsar el cuerpo extraño que obstruye la vía aérea.
Puede ser necesario repetir la compresión varias veces para expulsar el cuerpo extraño de la vía aérea.
La maniobra puede comprometer a órganos internos, torácicos o abdominales. Para minimizar este
riesgo, las manos del reanimador no deben tocar el apéndice xifoides, ni el reborde inferior de la caja
torácica. Deben ubicarse a nivel del ombligo y en la línea media. Como resultado de las compresiones
abdominales puede presentarse además regurgitación, por todo lo anterior después de aplicar la
maniobra de Heimlich y resolver la obstrucción la víctima debe ser controlada por un médico.
MANIOBRA DE HEIMLICH
Fig. 21 Fig. 22
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la mitad del esternón del paciente, evitando el apéndice xifoides y los rebordes de la caja torácica
(Fig.23). Luego debe agarrar el puño con la otra mano, realizando compresiones hacia atrás hasta
expulsar el cuerpo extraño o hasta que la víctima pierda el conocimiento (Fig. 24).
Fig.23 Fig. 24
Fig. 25
Barrido digital (Maniobra de gancho).
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Esta maniobra debe hacerse solamente en la víctima inconsciente, nunca en una víctima consciente o
que presenta convulsiones. Con la víctima boca arriba, el reanimador debe abrir su boca, tomando la
mandíbula entre el pulgar y los dedos, elevándola (Fig. 26). Esta acción desplaza la lengua fuera de la
garganta y con ella el cuerpo extraño que pudiera estar a ese nivel. Esto por sí solo puede aliviar en parte
la obstrucción. Luego el reanimador introduce el dedo índice de la otra mano profundamente hacia la
faringe y hasta la base de la lengua. Se forma un gancho con el dedo para desplazar el cuerpo extraño
hacia la boca y de allí poder extraerlo con facilidad. A veces es preciso usar el índice para empujar el
cuerpo extraño contra el lado opuesto de la garganta para poder extraerlo. Si el cuerpo extraño está
dentro del alcance del reanimador, lo debe atrapar y extraer, pero hay que tener cuidado de no
introducirlo más en la vía aérea.
• El reanimador debe abrir la boca y realizar un barrido digital y luego intentar ventilar a
la víctima.
• Si la víctima no puede ser ventilada aún después de los intentos de reposicionar la vía
aérea, (hasta cinco veces) debe realizarse la maniobra de Heimlich.
• Hay que abrir la boca de la víctima para realizar un barrido digital nuevamente.
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MANUAL DE REFERENCIA – BRIGADA INDUSTRIAL
• Se repite la secuencia de maniobra de Heimlich, barrido digital e intentos de
ventilación.
• Estas acciones deben repetirse y continuarse por el tiempo que sea necesario.
RECOMENDACIONES GENERALES
1. La maniobra de Heimlich o las compresiones torácicas son la técnica de elección para aliviar una
obstrucción de la vía aérea por un cuerpo extraño en los adultos. Puede ser necesario repetirlas
muchas veces (para facilitar la enseñanza, “muchas” puede interpretarse como hasta cinco intentos).
Si no se alivia la obstrucción de la vía aérea y la víctima sigue consciente, el reanimador debe
reevaluar la condición de la víctima (o sea, verificar el estado de la vía aérea, de la posición de las
manos, etc.). y volver a intentar las compresiones hasta que el paciente pierda el conocimiento o se
alivie de la obstrucción.
3. Bajo ningún concepto los estudiantes deben practicar las compresiones abdominales
subdiafragmáticas (maniobra de Heimlich) los unos con los otros, durante su entrenamiento en RCP.
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MANUAL DE REFERENCIA – BRIGADA INDUSTRIAL
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MANUAL DE REFERENCIA – BRIGADA INDUSTRIAL
1.- INTRODUCCIÓN:
Para el trabajo de cuerdas, existe una gran variedad de materiales que se utilizan para este propósito. Se
debe aprender a diferenciar y reconocer las diferentes clases de elementos utilizados en el trabajo
propio de rescate y aquellos que se usan en forma deportiva, como la práctica del montañismo u otros.
Por una parte, los elementos que se utilizan para la práctica del montañismo u otros deportes, tienen
como principal característica su peso reducido, en desmedro de la tensión o pesos que éstos soportan.
Por el contrario, los equipos usados en rescate, generalmente suelen ser más pesados y fuertes,
acentuando sus propiedades de seguridad, por sobre la comodidad del material.
En este capítulo, se detallarán algunas características de estos equipos, así como su modo de empleo y
los cuidados que requieren.
2.- CUERDAS:
La cuerda es una herramienta básica y a la vez muy útil en todo tipo de rescate. Su uso data desde hace
más de 5.300 años y como todo en el tiempo ha evolucionado, llegando a encontrar hoy en día múltiples
tipos de cuerdas y accesorios, con características y propiedades diferentes.
Es importante que, el personal de rescate conozca las diferencias de las cuerdas y accesorios que va a
utilizar, ya que de éstas, muchas veces dependerá su vida y el éxito del rescate.
Existen básicamente dos tipos de categorías, las de fibras naturales y las artificiales o sintéticas.
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Se ha utilizado eficientemente en rescates, pero las fibras sintéticas son muy superiores. No es
recomendable para las operaciones de seguridad de vida y nunca debe ser usada para el apoyo de
vida. Estas fibras de origen vegetal, se conocen también con los nombres de pita, ixtle, etc. Los tipos
más comunes de fibras naturales son:
➢ Manila
➢ Yate
Fue desarrollada en 1930, cuando se descubrieron los polímeros sintéticos que pueden hacerse
filamentos. Las propiedades y características de cada tipo de fibra sintética que se utilizan en las
cuerdas, difieren muy poco y también las utilidades para las que se aplican.
a) Nylon:
Es la más fuerte y flexible de los tipos de cuerdas de que se dispone hoy en día, por lo tanto, es la
más utilizada en rescates. La estructura molecular del nylon, hace posible la producción de fibras muy
largas y continuas que por su disposición torcida, pueden permitir que sea elástica, lo cual es una
capacidad, que permite absorber la energía dinámica o de forma estática con sus fibras sin torsión.
Características:
➢ Tiene gran resistencia al desgaste.
➢ No se daña por acción de microorganismos.
➢ Es resistente a condiciones alcalinas.
➢ Es resistente a ácidos y álcalis, como también a productos del petróleo; sin embargo, el
contacto con los químicos debe evitarse.
➢ Se deteriora con los rayos ultravioleta, tales como la luz solar y con temperaturas muy
elevadas.
➢ El punto crítico promedio de temperatura es de 176ºC (350ºF), fusionándose a 248ºC (480ºF).
b) Poliéster:
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MANUAL DE REFERENCIA – BRIGADA INDUSTRIAL
Aparece casi al mismo tiempo que la cuerda de nylon, pero las características del poliéster son algo
diferentes, ya que, es más pesada y no tan fuerte como ésta.
Características:
• Tiene sólo el 87% de la resistencia de una cuerda de nylon del mismo diámetro.
• La temperatura crítica es de 176ºC (350ºF), y su punto de fusión es de 260ºC (500ºF),
ligeramente más alta que el nylon.
c) Polipropileno:
Características:
d) Polietileno:
Similar al Polipropileno.
Características:
➢ Además de las características del Polipropileno, tiene sólo el 52% de la resistencia, en igual
diámetro, con respecto del nylon.
El tipo de tejido de la cuerda, determinará muchas de sus características, las cuales serán
fundamentales en el momento de elegir una cuerda, para un determinado trabajo.
a) Torcida:
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MANUAL DE REFERENCIA – BRIGADA INDUSTRIAL
Kern = Corazón
Mantle = Manto (o cubierta)
El diseño de la cuerda kermantle, consiste de un corazón central (kern) de fibras, las cuales soportan la
mayor proporción de la carga en la cuerda. Este corazón está cubierto con un manto trenzado (mantle),
que soporta una proporción menor de la carga. Pero el trenzado apretado del manto, protege el corazón
de la abrasión, suciedad, y efectos ambientales, tal como la luz del sol. La construcción de kermantle, da
como resultado una cuerda que es fuerte y resistente al daño, pero es fácil de manejar. También, no
tiene el inconveniente de la severa torsión, que afecta otros diseños de cuerdas.
➢ Estática
➢ Dinámica
Es también llamada solamente por Estática. Esta consiste en un tipo de cuerda diseñada para bajo
estiramiento, aproximadamente de un 2% bajo carga laboral, y hasta un 20% bajo carga de choque. Este
estiramiento está dado por la fabricación del núcleo, que consiste en fajos paralelos de fibras continuas
de nylon, y de su funda compuesta por un trenzado multifilar de fibras de nylon.
Existe una versión de la cuerda la cual tiene una mayor flexibilidad, llamada
Estática Flexible, esta tiene todas las características de la estática normal.
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MANUAL DE REFERENCIA – BRIGADA INDUSTRIAL
Estas cuerdas son usadas en aplicaciones tales como: rescate, rapel y ascenso,
donde el alto estiramiento sería una desventaja, y donde no hay posibilidad de caídas o se espera que
sean muy cortas, antes de ser sujetado por la cuerda.
Las cuerdas estáticas Kermantle, también tienen un manto más grueso que las
dinámicas. Este manto grueso, ayuda a proteger el corazón del daño por abrasión y ayuda a prevenir que
la suciedad y la arena penetren al corazón y causen daño a las fibras interiores. Como resultado de la
capa más gruesa, tenemos una cuerda que es más rígida y no es tan fácil de manejar como la cuerda
dinámica con su manto delgado.
Es también llamada solamente dinámica. Esta consiste en un tipo de cuerda diseñada para alto
estiramiento, con el fin de reducir el choque en el escalador y el sistema de anclaje. Usualmente
empleada en el escalamiento de rocas y montañismo o cuando el punto de anclaje se encuentra bajo el
rescatista.
El término dinámica, indica una cuerda con alto estiramiento, esto es aproximadamente un 7% bajo
carga laboral y hasta un 50% bajo carga de choque.
Así actúa como una suerte de absolvedor de choques, cuando un trepador que está cayendo, es
sujetado por la cuerda. Algunas cuerdas dinámicas kermantle, se pueden estirar tanto como un 60 %
antes de romperse.
Este estiramiento es creado con el corazón de la cuerda, que mecánicamente se estira bajo carga como
lo hace un elástico. El diseño del corazón varía levemente de un fabricante a otro. Dependiendo del
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fabricante específico, estos corazones pueden ser trenzados o pueden consistir de un grupo de haces
torcidos.
El manto de las cuerdas dinámicas kermantle, tiende a ser relativamente delgado. Esto es para que tanto
el corazón tenga espacio para estirarse, como para dar a la cuerda mayor flexibilidad en algunos casos,
de tal modo que más fibras puedan ser empacadas en el corazón y mantener un diámetro específico y
resistencia.
➢ La elasticidad es una ventaja para situaciones en que son posibles largas caídas.
➢ Muy fácil de manejar y hacer nudos en ella.
➢ Su manto delgado las hace susceptibles al daño por abrasión y a la contaminación por suciedad y
arena.
➢ Su elasticidad las hace menos apropiadas para actividades tales como rapel, ascenso, líneas de vida,
y operaciones de rescate.
Para asegurar al personal de rescate y dándose cuenta del peligro potencial en la selección inadecuada
de la cuerda, la agencia nacional de protección de incendio (NFPA), ha desarrollado una norma para el
servicio de incendios con cuerdas y equipo de seguridad. Este conjunto de normas se llama NFPA 1983; y
es en donde se especifican criterios mínimos de diseño y desempeño para la cuerda de seguridad de
vida.
Estas normas requieren que, el peso sea de 15:1 para toda cuerda de seguridad de vida, que se calcula
dividiendo la fuerza de tensión de la cuerda por su carga laboral segura, que es la que un hombre utiliza
en la cuerda de seguridad de vida y que está definida en 300 lbs. (150 Kg.). Por lo tanto, para lograr que
se maneje un factor de seguridad de 15:1, la cuerda debe tener un mínimo de fuerza de tensión de 9.000
lbs. (4.500 Kg.) Y una carga laborable segura de 600 lbs. (300 Kg. que es el peso del rescatista, más sus
equipos y una víctima)
Este factor es utilizado, para determinar el tipo de cuerda que se debe utilizar, y se determina
dividiendo la distancia de la caída por la longitud de la cuerda desplegada.
Fc = Distancia de la caída
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Longitud de la cuerda desplegada
Para muchas situaciones de rescate, la carga está sobre o más arriba del nivel del anclaje, lo que
resulta que el factor de caída sea mayor a 1, es decir, que la distancia de caída, sea superior en valor a
la longitud de la cuerda.
Es muy importante que se considere que las dos cuerdas pueden soportar peso estático igual, pero hay
que considerar mucho la seguridad en las fuerzas dinámicas que se ejerzan.
Estática Dinámica
FcP = FcP =
1 2
Este nudo en particular, es utilizado como freno sobre otras cuerdas, y es por esto, que debemos tener
especial cuidado con su utilización, ya que, si lo empleamos mal, este nudo podría llegar a cortar la
cuerda, poniendo en peligro a todo el sistema.
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En el siguiente gráfico, se demuestran las tensiones que se ejercen antes de resbalarse el nudo prusik o
cortarse la cuerda.
CUERDA NYLON 11 MM
2 Vueltas 3 Vueltas
CUERDA NYLON 13 MM
2 Vueltas 3 Vueltas
6 mm 886 Kg. (*) 1113 Kg. (**)
En las tablas anteriores, los valores marcados con un asterisco (*), indica la tensión en que el nudo se
resbaló, es decir, en todos los casos que el nudo se realizó con dos vueltas, éste se resbaló y en ningún
caso se corto. Por el contrario, cada vez que se aplicaron tres vueltas a este nudo, la cuerda se cortó
antes de resbalarse, como lo indican los valores con dos asteriscos (**).
Queda demostrado entonces, que se debe realizar este nudo, con sólo dos vueltas y no tres, ya que, es
preferible que éste se resbale, indicando así, que el sistema está fallando, a que este nudo corte la
cuerda sin previo aviso y el sistema colapse.
La cuerda moderna para trabajo de altura, es una maravilla de diseño e ingeniería. Pero el desempeño de
la cuerda a lo largo del tiempo y su seguridad aún depende de que también sea cuidada. La condición de
una cuerda, depende en efecto de su historia: la edad de la cuerda, las condiciones a las cuales ha sido
sometida y el cuidado que ha recibido.
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Si una cuerda es propia y sólo es usada por una persona, la persona conoce la historia de la cuerda. Sin
embargo, si más de una persona está usando la cuerda, entonces debe haber un sistema de rastreo de la
historia de la cuerda. Cada cuerda debe tener una bitácora con su historia.
Para rastrear la historia de una cuerda, cada cuerda debe tener su propia bitácora con información
pertinente sobre el fabricante, diámetro, diseño, resistencia, datos de compra, etc. Debiera haber
espacio en la bitácora para indicar cada vez que la cuerda fue usada y en que fue usada. Debiera tener
ítems específicos, que sean llenados cada vez que la cuerda sea sometida a abuso, que podría afectar su
desempeño y seguridad.
Entre las más comunes que pueden destruir o deteriorar la cuerda se encuentran:
b) Por sobrecargas:
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El daño por sobrecarga usualmente ocurre, cuando una cuerda es usada en actividades para las cuales no
fue diseñada, y la carga excede la carga de seguridad de trabajo de la cuerda. Algunos ejemplos de
sobrecarga de una cuerda incluyen:
Un set separado de cuerdas, para un uso utilitario solamente, debe ser usado
para actividades como las de estos ejemplos. Estas líneas utilitarias, deben ser almacenadas
separadamente de las líneas de soporte de vida y distinguirlas marcándolas, por ejemplo, "línea
utilitaria", NO PARA OPERACIONES DE SOPORTE DE VIDA"
Objetos, tales como rocas y herramientas, que caen sobre la cuerda, particularmente cuando ella está
bajo carga, puede causar serios daños a la cuerda. Toda vez que objetos pesados o con filo hayan caído
sobre la cuerda, o cuando la cuerda ha sido utilizada en una zona de caída de rocas, debe ser
inspeccionada buscando daños.
d) Por abrasión:
Una de las formas más comunes de destruir una cuerda, o acortar su vida, es a través de la abrasión. Este
tipo de daño es usualmente evitable. El daño por abrasión comúnmente ocurre cuando una cuerda está
bajo tensión y es subida y bajada cruzando una roca o sobre el borde de un edificio. La abrasión también
ocurre a menudo, cuando una persona está haciendo un rapel rebotante o ascendiendo, causando el
aserramiento de la cuerda hacia atrás y hacia delante cruzando una roca o un objeto duro.
Una forma menos común de abrasión, pero que puede dañar una cuerda de extremo a extremo
rápidamente, es el uso de una herramienta de rapel u otra herramienta con un filo de metal agudo.
Chequee el socavamiento de todos sus metales de tiempo en tiempo y repare o retire el equipo si es
necesario.
La fusión por calor, es el resultado de dos piezas de material sintético rocen entre sí. Es muy destructivo
para la cuerda y puede cortar una línea tan segura, como si ella fuera cortada con un cuchillo. La fusión
por calor, ocurre cuando una cuerda corre a través de otra, y una pieza de material sintético permanece
estacionaria, mientras la otra se mueve a través muy rápidamente en un sitio.
➢ Dos cuerdas bajo tensión, donde una permanece estacionaria mientras la otra está siendo
bajada, corriendo a través de la primera.
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MANUAL DE REFERENCIA – BRIGADA INDUSTRIAL
➢ Una cuerda cargada, está corriendo a través de una cuerda de anclaje o cinta que también está
bajo carga.
➢ Un rapelador sujeta una cuerda contra su propio arnés de cintas, mientras realiza un rapel
rápido.
El daño a la cuerda debido a la fusión por calor, puede suceder rápidamente, sin aviso, y puede ser
catastrófico.
Cada vez que esté trabajando en el ambiente de altura, debe constantemente estar alerta a la fusión por
calor y tomar las medidas para evitarlo.
➢ Apareje u ordene las cuerdas de tal modo, que no haya contacto que cree fusión por calor.
➢ Sujete cuerdas lejos de otras con poleas o rollos para bordes.
➢ Almohadille la cuerda estacionaria donde una cuerda corre sobre ella.
NOTA: La fusión por calor ocurre, cuando una cuerda está estacionaria y la otra se mueve cruzándola en
un punto, de modo que el calor crece. Si ambas cuerdas se están moviendo constantemente, de tal
modo que ningún punto está sujeto al aumento de temperatura, la destructiva fusión por calor, es
improbable que ocurra.
Todas las herramientas de rapel, operan a través de la fricción de la cuerda cruzando la herramienta.
Esto da como resultado, un aumento de la temperatura, el cual aumenta con la velocidad del rapel. El
rapel rápido debe ser evitado ya que puede dañar la cuerda a través del aumento de la temperatura.
Esto también indica una técnica pobre y/o pérdida del control, por parte del rapelador.
Las cuerdas que están en constante uso para entrenamiento en rapel y que son
siempre ancladas en el mismo extremo, eventualmente cambiarán sus características de manejo,
debido a la agrupación de fibras en el extremo inferior. Cuando una cuerda es usada para muchos
rápeles, rote los extremos, para evitar el cambio potencial de características.
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MANUAL DE REFERENCIA – BRIGADA INDUSTRIAL
Los nudos con curvas apretadas, tales como: los bowlines, causan mayor pérdida
de la resistencia que los nudos con curvas más abiertas, tales como los nudos de la familia de los 8s.
Siempre que una cuerda es ubicada bajo carga en una curva aguda, algo de
resistencia se pierde. Las fibras de la cuerda en la parte exterior de la curva, reciben una gran porción de
la carga, mientras que aquellas que están en el interior de la curva, reciben muy poca carga o ninguna.
Situaciones comunes donde la cuerda recibe este tipo de estrés incluyen, cuando
una cuerda tiene nudos o enroscamientos o cuando ellas corren sobre una curva aguda, tal como en un
mosquetón o en una polea pequeña.
Para elegir una polea usando la regla de 4:1, compare el diámetro de la cuerda
con el diámetro de la rueda de la polea. Si el diámetro de la cuerda es de media pulgada, entonces la
polea debiera tener un diámetro de al menos 2 pulgadas.
➢ A la luz del sol. (Todas las fibras en las cuerdas de seguridad, incluyendo nylon y poliéster, se
degradarán bajo la prolongada exposición a la luz del sol).
➢ Expuesta a los sistemas de evacuación de gases de los vehículos o a humos o residuos del
almacenamiento de baterías. (Ambos componentes de los vehículos producen substancias que
dañan la cuerda).
➢ En el suelo. (Los pisos de concreto contienen ácidos dañinos. Pisar la cuerda introduce suciedad
y arena. También sustancias dañinas pueden caer sobre la cuerda).
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MANUAL DE REFERENCIA – BRIGADA INDUSTRIAL
➢ En áreas de alta temperatura. (La prolongada exposición a temperaturas mayores que a las que
los humanos pueden trabajar, promoverán la degradación de la cuerda).
➢ Contaminada con suciedad y arena. (La suciedad y la arena, trabajan dentro del corazón y dañan
la fibra. Evite arrastrar innecesariamente la cuerda en el suelo y nunca pise la cuerda).
La inspección de la cuerda que está en uso, debe ser hecha antes, durante, y después del uso de la
cuerda. Está compuesto de dos cosas: observar y sentir. Después de cada uso la cuerda debiera ser
completamente inspeccionada, para observar y sentir a lo largo de cada una de las pulgadas de su
longitud.
➢ Fibras del corazón expuestas (blancas en la mayoría de las cuerdas estáticas). Indica daño al
manto.
➢ Fibras rígidas.
➢ Cambios obvios en el diámetro.
➢ Quiebres.
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MANUAL DE REFERENCIA – BRIGADA INDUSTRIAL
Si suficientes fibras del corazón están rotas, habrá un cambio localizado en el
diámetro de la cuerda, usualmente indicado por una depresión en forma de reloj de arena, que puede
ser sentido. Algunos tipos de daños darán como resultado hinchamientos, las fibras del corazón
protruyen hacia el manto.
Las siguientes, son pautas generales que pueden ayudar a decidir, cuando retirar
una cuerda:
➢ Manto gastado. Más de la mitad de las fibras del manto exterior están rotas.
➢ Sobrecarga. La cuerda ha estado sometida a un tipo de sobrecarga, para la cual no fue diseñada.
Ejemplos de sobrecarga para cuerdas de soporte de vida, incluirán remolcar un vehículo o
traccionar equipo o materiales pesados.
➢ Contaminación química. A menos que el químico se conozca como no dañino, debiera ser
considerado un contaminante.
➢ Pérdida de confianza. La cuerda fue usada por personas, de las cuales se sospecha no tuvieron
los cuidados apropiados con ella.
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MANUAL DE REFERENCIA – BRIGADA INDUSTRIAL
Comparada a muchos otros tipos de equipos, la cuerda es una herramienta barata. El costo de
reemplazar una cuerda, es ciertamente menos cara que una lesión seria o la pérdida de vidas.
Como con otras herramientas de seguridad de vida, tales como los equipos de respiración autónomos en
el servicio de incendios, las cuerdas asignadas a un equipo, deben ser asignadas a una cadena de
responsabilidad. Alguien debe ser responsable de saber donde están, cómo fueron usadas, quienes las
usaron, y en que condición están. Alguien debe ser responsable de inspeccionarlas después de cada uso,
para mantener una bitácora de cada cuerda, y, cuando sea apropiado removerla del servicio.
Todas las cuerdas eventualmente se ensucian después del uso, así un programa de inspección de la
cuerda debiera determinar, cuando la cuerda necesita ser lavada. Mientras el efecto más obvio es la
apariencia de la cuerda, el efecto más serio de la suciedad, es más serio y escondido, es decir, lo que no
se puede ver.
Partículas de arena y suciedad, eventualmente trabajan en el corazón de la cuerda, dañando las fibras
que soportan el peso en su flexibilidad y estiramiento. (Pisar en la cuerda, fuerza más este material
dañino dentro del corazón de la cuerda). Además, la suciedad en la superficie de la cuerda, acelerará el
desgaste en los metales, tanto como lo haría un papel lija.
Las máquinas lavadoras pueden limpiar las cuerdas completas y efectivamente, pero ellas deben ser
usadas con cuidado y con ciertas precauciones específicas, para prevenir el daño a la cuerda.
➢ Cargadas por el frente, máquinas con giros son preferibles. Su acción de giro usualmente causa
menos enredo de la cuerda, que la acción agitadora de las máquinas que se cargan por arriba.
La máquina, no debiera tener una ventana plástica, ya que, en un ciclo de giro, la cuerda
podría ser dañada por fusión, por calor, por el golpe con el plástico. Las máquinas que se
cargan por arriba, pueden también potencialmente dañar la cuerda, a través de la abrasión
contra el agitador.
➢ Use agua tibia. Aunque el agua caliente no daña seriamente la cuerda, probablemente
encogerá la fibra y cambiará las características de manejo de la cuerda.
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MANUAL DE REFERENCIA – BRIGADA INDUSTRIAL
➢ Use jabones suaves y siga las instrucciones de empaque para su uso. Los jabones que indican
que ellos son "seguros para todos los sintéticos", es más probable que sean más seguros para
la limpieza de la cuerda. Incluso para tener más certeza, algunos poseedores de cuerdas, usan
sólo los más suaves limpiadores como “Koral”.
NOTA DE PRECAUCION:
No use blanqueadores.
A despecho del manejo cuidadoso, las cuerdas pueden mancharse con aceite,
grasa, u hongos. No hay indicación de que cualquiera de estas substancias destruyan la fibra de la
cuerda, pero no son atractivas y pueden manchar la ropa o los implementos de rescate. Las substancias
derivadas del petróleo, pueden causar que otros contaminantes se adhieran a la cuerda.
3.- CINTAS:
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MANUAL DE REFERENCIA – BRIGADA INDUSTRIAL
Como su nombre lo expresa, está construida por una banda de fajos continuos de nylon, trenzados y
unidos a lo ancho. En el mercado podemos encontrarla en diferentes medidas, que van normalmente
desde 1 y hasta 4 pulgadas.
Existen 2 tipos de cintas, las planas y las tubulares, las primeras más rígidas y las segundas más flexibles y
resistentes.
Debido a sus características especiales, las cintas son algunas veces preferibles a las cuerdas para ciertas
situaciones. Por ejemplo, es más confortable que la cuerda contra el cuerpo en un arnés de asiento. Las
cintas son comúnmente usadas para anclaje, ya que es menos cara que la cuerda. Y debido a su amplitud
y superficie plana, pueden ser más resistentes a la abrasión en muchas operaciones de aparejo.
En general, las cintas debieran tener los mismos cuidados que la cuerda:
protegerla de la abrasión, y las substancias dañinas, y la inspección después de cada uso.
Tome en cuenta que la cinta es más susceptible al daño por choque de carga.
Debido a que las cintas no son dinámicas, así como algunas cuerdas, la cinta
debiera ser protegida del daño por choque.
4.- MOSQUETONES:
Los mosquetones, son elementos metálicos en forma de argollas semiovaladas o en forma de “D”, con
una abertura en uno de sus lados, utilizado para unir o conectar cuerdas, cintas u otros elementos. Sus
partes principales son: cuerpo, espalda, eje, seguro, gatillo, espiga y cierre.
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MANUAL DE REFERENCIA – BRIGADA INDUSTRIAL
Existen muchos tipos, modelos y formas de mosquetones, que varían según su peso, resistencia y
utilización, a continuación se presentan los más utilizados.
a) Aleación de Aluminio:
Ventajas:
➢ Peso significativamente más ligero.
➢ No se oxidan.
➢ Menos caro que el de acero.
Desventajas:
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MANUAL DE REFERENCIA – BRIGADA INDUSTRIAL
b) Acero:
Ventajas:
➢ Algunos mecanismos de mosquetones de acero, pueden cerrar mejor que los mecanismos de
cierre de mosquetones de aluminio.
➢ Pueden retener mejor, bajo choques de carga severos.
Desventajas:
➢ Son más pesados. Esto llega a ser un factor importante, cuando se tiene que transportar más de
unos pocos mosquetones a cualquier distancia.
➢ El acero es más caro que el aluminio.
➢ Se pueden oxidar, consecuentemente los mosquetones de acero requieren más mantenimiento.
El factor de seguridad tanto para los mosquetones, como para todos los equipos
metálicos es de 10 a 1, es decir, que la indicación de los equipos en cuanto a su resistencia final, se debe
dividir por 10 veces, lo cual dará el peso máximo que los equipos pueden resistir.
Los mosquetones al ser elementos mecánicos y a la vez metálicos, deben tener algunas consideraciones
y cuidados:
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MANUAL DE REFERENCIA – BRIGADA INDUSTRIAL
➢ Los metales no deben golpearse entre sí, tanto en el rescate como durante su
almacenamiento.
➢ Se debe prevenir las caídas de los mosquetones al suelo o de alturas superiores, a 20 cts., esto
puede fracturar los metales.
➢ Existen algunos mosquetones con seguros en el sierre, procure no forzar el seguro, así evitará
que éste se apriete, después de ser sometido a tensión.
➢ Para evitar problemas con los cierres del mosquetón, debe evitarse el contacto con arena o
tierra, ya que se tornan lentos o se agrupan.
➢ Los seguros o cierres, pueden ser lubricados con grafito u otro lubricante seco, no use
lubricantes basados en aceites o grasas, ya que, éstos atraerán más suciedad.
5.- DESCENDEDORES:
Como su nombre lo dice, estos equipos se utilizan para descenso o como freno
de seguridad. A continuación, se detallarán los tipos de descendedores más utilizados. Existen diferentes
modelos, los más usados son los que disminuyen la velocidad de la caída por medio de la fricción, hay
otros que lo hacen por medio de poleas.
5.1.- Figuras Ochos:
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MANUAL DE REFERENCIA – BRIGADA INDUSTRIAL
Estos son mayormente encontrados en pequeños tamaños y típicamente tienen un anillo grande
redondeado o ligeramente cuadrado. Ellos son generalmente usados para actividades recreacionales, tal
como el trepar o montaña.
Ventajas:
➢ Bastante compacto y ligero. Generalmente preferido por los escaladores y otros para quienes el
tamaño y el peso, son consideraciones primarias.
Desventajas:
➢ En todos los modelos la cuerda puede resbalar alrededor del anillo grande y formar un nudo de
cintura. Si esto ocurre durante el rapel, puede atrapar al usuario en la cuerda, en una situación
de la cual será difícil que se pueda extricar por sí mismo.
➢ En todos los modelos una vez en la cuerda, el rapelador no puede crear un rango amplio de
fricción en la herramienta.
➢ En todos los modelos los rapeles largos (sobre los 50 metros), son más difíciles de controlar.
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MANUAL DE REFERENCIA – BRIGADA INDUSTRIAL
Ventajas:
➢ La cuerda no resbala alrededor del anillo mayor para formar un nudo de cintura.
➢ Debido a que estos modelos son de tamaño grande, disipan mejor el calor.
➢ Fáciles de sacar.
Desventajas:
➢ Voluminosos y ligeramente más pesados que los modelos pequeños de figura 8 convencional.
➢ Como en todas las figuras 8s, una vez que se está rapelando, él no puede crear un amplio rango
de fricción.
➢ Como en todas las figuras 8s, son más difíciles de controlar en rapeles largos.
Existen muchos otros descendedores que son menos utilizados que los 8’s,
debido a varios motivos tales como; que su utilización es más compleja, o porque no son tan seguros
y resistentes como los 8’s. Algunos de éstos, a diferencia de éstos últimos, no frenan por fricción
contra la cuerda, sino que por sistemas de poleas u otros métodos, como el auto bloqueo en cuerdas
simples o dobles, aquí algunos ejemplos.
Descendedor Rack. Aparato utilizado para grandes descensos, muy útil en rescates, pero
por la complejidad en su uso ha sido relevado por los 8’s. Consta de cilindros apostados
en una guía, que juntándolos o separándolos, aumentan o disminuyen su capacidad de
frenado.
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MANUAL DE REFERENCIA – BRIGADA INDUSTRIAL
Descendedor Stop, Aparato que al igual que el anterior, ha sido relevado por la
complejidad en su uso, consta de un sistema de poleas, por entre las cuales se desliza la
cuerda, además posee una palanca de frenado permanente, así entonces, para
descender se debe accionar.
Descendedor ID. Aparato de última generación, que sirve para descenso, como
bloqueador y ascendedor en cuerda fija. Consta en una palanca de seguro y auto freno
que impide maniobras peligrosas. En el futuro este elemento será clave en los equipos
de rescate, debido a su gran versatilidad, seguridad, resistencia y facilidad de manejo e
instalación.
La aplicación de estos metales como Bloqueadores en el ambiente de altura, es como un seguro o freno
permanente sobre la cuerda; algo así como el nudo Prusik, y su uso está en los sistemas de tracción o
aseguramiento de Tirolesas y Tirolinas.
Además, los Bloqueadores son muy versátiles, permitiendo en muchos casos utilizarse como
Ascendedores, en una técnica llamada “Ascenso por Cuerda Fija”, esta técnica, será detallada en un
próximo capítulo.
Son elementos fabricados en Aluminio, Acero o Aleación, su manejo estuvo vedado por mucho tiempo,
ya que, al contar con una Leva Interior Dentada que al ser sometidos a cargas extremas, tendían a rasgar
el forro de la cuerda.
Actualmente existen algunos modelos que no dañan la cuerda, ya que tienen a diferencia de los
anteriores, una Leva Interior Escalonada, que al ser sometido a tensiones extremas, se resbalan y luego
se vuelven a bloquear. A continuación se estudiarán algunos de estos elementos:
Bloqueador Rescue Cender. Este modelo de última generación, consta de leva dentada y
se utiliza en cuerdas de 9 mm a 13 mm, ideal para rescate. Existen versiones que se
utilizan para cuerdas de 6 mm a 19 mm.
Los siguientes bloqueadores, son sólo para uso personal y deportivo, no para ser
utilizados en rescate. Se presentan sólo como conocimiento general:
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MANUAL DE REFERENCIA – BRIGADA INDUSTRIAL
Bloqueador Ascensión. Solamente para uso personal y deportivo. Este es un puño para ascenso en
cuerda fija. Tiene versión mano derecha e izquierda y consta de una leva dentada. A cargas extremas,
tienden a rasgar el forro de la cuerda.
7.- POLEAS:
a) Cambios de dirección:
Para posesionar la cuerda más convenientemente, tal como, para que en un área donde la gente esté
usando cuerdas, ésta, esté menos expuesta a las caídas, donde haya caído menos roca o donde ellos
estén más holgados.
Para reducir la abrasión de la cuerda. Una polea podría ser usada para colgar una cuerda sobre una roca,
o para alejarla de otras cuerdas o cintas.
b) En sistemas de tracción:
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MANUAL DE REFERENCIA – BRIGADA INDUSTRIAL
En ciertas situaciones, tales como escalar por grandes paredes, las poleas de peso ligero son utilizadas
para tirar bolsas con materiales. Debido a que el peso es una consideración primaria y las poleas son
utilizadas para actividades de bajo estrés, estas poleas son a menudo hechas de plástico y nylon.
En ciertos sistemas de altura, y particularmente en las maniobras de tracción en rescate, la cuerda está
bajo tal estrés, que el calor de la fricción puede causar que la polea se derrita y falle. Por lo tanto, donde
estén involucradas actividades de soporte de vida, sólo poleas de metal debieran ser usadas.
➢ El cilindro de una polea debiera tener un diámetro de al menos 4 veces el diámetro de la cuerda,
porque disminuye la resistencia de ésta de forma considerable.
➢ Los platos laterales, debieran ser movibles de tal modo que, puedan ser ubicadas en cualquier
parte de la cuerda, sin tener que hacer correr el extremo de la cuerda a través de la polea.
➢ Los platos laterales debieran extenderse lo bastante lejos del borde de la rueda, para proteger la
cuerda de la abrasión.
➢ Los platos laterales, son generalmente la parte más débil de la polea. Consecuentemente, las
poleas para cuerdas de mayor resistencia (arriba de media pulgada), debieran tener platos
laterales de acero.
Existen gran cantidad de poleas y sistemas de poleas en el mercado, que incluyen poleas de diferentes
tamaños, diseños, materiales y cantidad de platos laterales, aquí se presentan algunas de ellas.
Polea de Rescate Mini. Especial para utilizar con nudos Prusik, sin tener que ajustar
con la mano. Existen varias versiones de tamaños, donde el diámetro interior va desde
20 a 35 mm. Polea montada en rodamiento.
Polea Twin. Polea de rescate doble, cuyo orificio superior da cabida hasta tres
mosquetones. Consta de una roldana de 51 mm que permite cuerdas inferiores a 13
mm. Es ideal para sistemas de poleas y trabajo en espacios confinados.
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MANUAL DE REFERENCIA – BRIGADA INDUSTRIAL
Polea Traxion. Polea doble horizontal, muy útil en tirolesas o tirolinas, ya que,
disminuye la tensión sobre las cuerdas. Consta de un autobloqueador, lo que evita
maniobras arriesgadas.
Dentro del trabajo de cuerdas, es muy importante la protección del material durante su uso. Para esto,
existen varios tipos de protectores, los cuales se dividen en dos tipos:
En estos casos, donde la cuerda o cinta se encuentra sin movimiento pero sometida a bordes afilados,
cortes muy pronunciados o al roce de otro elemento, se utilizan protectores estáticos, que funcionan
como funda o guía sobre el material a proteger. Los más utilizados son:
Protector tipo funda. Está compuesto por una tela ultra resistente, que posee un
cierre de velcro y en uno de sus extremos está dotado de una pinza para sujetarlo a la
cuerda y colocarlo donde se necesite. A veces es reemplazado por tiras de incendio.
Protector de bordes. Elemento plástico muy ligero y útil, que puede ser utilizado con
hasta cuatro cuerdas. Posee orificios que permiten anclarlo en cualquier lugar.
b) Cuerda en Movimiento:
En los casos en que existan cuerdas en movimiento, como: la cuerda de seguridad en descensos,
sistemas de tracción, recuperación de material, etc., deben utilizarse protectores que cuenten con algún
tipo de rodillos, o sistema que reduzca la fricción principalmente. Los más conocidos son:
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Protector Edge Roller. Útil en filos y aristas, se acomoda a la superficie y puede unirse
a otros mediante pequeños mosquetones (maillones). Consta de rodillos, cónicos con
depresión central que atrae la cuerda, hacia el centro.
Los arneses de rescate, son un elemento fundamental en todo trabajo de alturas, se deben usar en todas
las labores de rescate, en las cuales pueda existir algún riesgo del rescatista en caer, resbalar, etc.
Se utilizan para engancharse a líneas de seguridad, hacer descenso y ascenso, para extricar pacientes de
pozos u otros lugares de difícil acceso, en general, en todas las maniobras del trabajo de cuerdas.
Estos elementos son construidos de telas y cintas muy resistentes, normalmente tienen una forma ergo
métrica, para adaptarse mejor al cuerpo del rescatista.
Estos arneses generalmente son diseñados para resistir grandes pesos y tensiones, siendo los destinados
a rescate los más fuertes, ya que, existen muchos modelos, algunos para deporte, que al igual que los
metales, privilegian el peso y comodidad por sobre la resistencia y calidad.
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Actualmente, se dispone de arneses que cumplen con las normas NFPA 1983 – 95, sobre calidad y
resistencia de éstos.
La composición de los arneses de rescate actuales es de dos piezas, una parte llamada Pecho, que es la
sección superior, y otra llamada Cintura, que es la sección inferior. Ambas se unen por medio de
conectores formando un solo conjunto.
Este arnés es muy útil para espacios confinados, ya que su composición consta
de tomas en ambos hombros, en los cuales se conectan las cintas del
separador, permitiendo así un descenso o ascenso controlado por los
rescatistas. Especial para utilizarlo con víctimas inconscientes.
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c) Fall Pro Petzl:
A diferencia del modelo anterior, éste se compone de una sola pieza, con un
cinturón de sujeción a nivel del pecho. Consta de dos sujeciones laterales
ajustables o regulables, también posee regulación en las piernas.
Las camillas de rescate son elementos importantísimos en las labores de altura. Se utilizan para retirar y
trasladar pacientes o víctimas. También pueden ser utilizadas, para transportar o retirar material.
Existe una gran cantidad de camillas, en general, todas soportan los mismos pesos, pero la diferencia
radica en el peso de la misma y de su material de construcción.
A continuación, se explicarán las cualidades de algunas de estas camillas, que permitirá una mejor
elección al momento de decidir cual tipo utilizar.
Esta camilla es el tipo más utilizado. También conocida como camilla de canasto. Consta de un armado
metálico o aluminio, con una malla o rejilla interior, muy útil en el traslado de víctimas, a diferencia de
los rescates en roqueríos, donde su malla interior tiende a enredarse o estancarse con las rocas o
vegetación existente. Para evitar esto, se utiliza un sistema de rieles compuestos por escalas. Es una
camilla bastante pesada, comparadas con los otros modelos.
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Esta camilla es muy parecida a la anterior, compuesta por un armado metálico o aluminio, pero con una
placa plástica interior, permitiendo así que su parte inferior sea lisa, disminuyendo el problema de
enredos y estancamiento del tipo anterior. Existen algunos modelos que vienen seccionadas en su parte
central, reduciendo su tamaño para su almacenamiento y traslado.
Este modelo es bastante reciente, consta de una lámina plástica flexible, pero muy resistente, se desliza
por cualquier superficie sin mayores inconvenientes. Dotada de amarres superiores que permiten
asegurar a la víctima, tanto en forma lateral, como superior e inferior. Ocupa muy poco espacio de
almacenaje, ya que, se dobla quedando dentro de un bolso de tamaño reducido.
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Existen en el mercado muchos modelos, tipos y formas. Su uso por sobre todo, es para conectar líneas
de rescate, principalmente cuando intervienen gran cantidad de cuerdas, como en los sistemas de
tracción o anclajes de camillas. Es útil para organizar, distribuir y simplificar la corrección de las cuerdas y
anclajes.
11.2.- Destorcedores:
También llamados antigiros, son elementos de acero que cuentan con un rodamiento de bolas de
estanco, en su centro.
Se utiliza, para evitar torsiones en la cuerda, sobre todo en verticales libres, sin tocar pared.
11.3.- Trípodes:
Los trípodes, son un elemento imprescindible en los rescates en espacios confinados,
tales como pozos o piques. Utilizables también, como desviadores o para alejar la
cuerda de los bordes.
Existen varios modelos de trípodes, algunos de tres o cuatro patas o con forma de
grúa. Generalmente son fabricados de aluminio o acero.
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