Mi querido Adrien,
No sabes la ilusión que me ha causado que llegasen noticias tuyas después de dos meses. Me
alegro que dentro de lo que cabe estés bien y lo más importante, sano. No me quiero imaginar
las condiciones por las que me has dicho que estás pasando por Verdún, viendo que fusilan a
tus compañeros y a duras penas coméis.
A decir verdad toda París está atemorizada después de la batalla del Marne en la que todos
pensamos que los alemanes invadirían París, pero gracias al ejército francés retrocedieron más
de cincuenta kilómetros y eso nos alivió bastante.
Aquí se empieza a notar la escasez de comida y me siento afortunada por poder seguir
alimentándome y estar bajo un techo por la gran fortuna de mis padres, pero sin embargo la
sociedad lo está pasando mal por las hambrunas y por la destrucción de sus casas de las
bombas lanzadas hace menos de tres días por el ejército alemán.
Tu hermana, Anne, se ha ofrecido como voluntaria para ir de enfermera, y la han asignado en
Sedán, marchará el 10 de octubre junto a tu hermano que le han mandado al frente en el
mismo lugar.
Al igual que tú espero que antes de Navidad la guerra haya acabado y hayas regresado a casa
para así estar conmigo y por primera vez, ver a nuestra pequeña hija, Chloé y pasar su primera
Navidad juntos.
Siento que no llegase aquella carta que te hice el mes pasado, al menos espero que esta pueda
llegar y también que te lleguen algunas fotos que te mando para que las lleves contigo.
También te he preparado una cesta con comida, para que así puedas reponer algo más de
ánimo y fuerzas.
Te quiero y espero que estemos juntos pronto.
Claire