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Fisiología del Páncreas Endocrino y Hormonas

1) El páncreas secreta las hormonas insulina y glucagón que regulan el metabolismo de la glucosa. La insulina es producida por las células beta de los islotes de Langerhans y reduce los niveles de glucosa en la sangre, mientras que el glucagón es producido por las células alfa e incrementa los niveles de glucosa. 2) La insulina se une a receptores en las células diana e inicia una cascada de señalización que aumenta la captación de glucosa en músculos y
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Fisiología del Páncreas Endocrino y Hormonas

1) El páncreas secreta las hormonas insulina y glucagón que regulan el metabolismo de la glucosa. La insulina es producida por las células beta de los islotes de Langerhans y reduce los niveles de glucosa en la sangre, mientras que el glucagón es producido por las células alfa e incrementa los niveles de glucosa. 2) La insulina se une a receptores en las células diana e inicia una cascada de señalización que aumenta la captación de glucosa en músculos y
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FISIOLOGIA ENDOCRINA CLASE 3

FISIOLOGÍA DE PANCREAS ENDOCRINO

El páncreas, además de poseer funciones digestivas, secreta dos hormonas, la insulina y el glucagón, que son esenciales
para la regulación del metabolismo de la glucosa, los lípidos y las proteínas. Aunque también secreta otras hormonas,
como la amilina, la somatostatina y el polipéptido pancreático, sus funciones no son tan bien conocidas .

1- Anatomía Funcional del Páncreas.

El páncreas es un órgano retroperitoneal, excepto en una pequeña porción de su cola. Está


formado por la cabeza, el proceso unciforme, el cuello, el cuerpo y la cola se compone de dos
grandes tipos de tejidos;
1. Los ácinos, que secretan jugos digestivos al duodeno,
2. Los islotes de Langerhans, que secretan insulina y glucagón de forma directa a la sangre
- Su función endocrina es llevada a cabo por unos acúmulos celulares llamados Islotes de Langerhans.

 Islotes de Langerhans:
- Representan el 1-2% del volumen del páncreas humano.
- Son alrededor de 1-3 millones de islotes.
- Se organizan en torno a pequeños capilares que es donde se van a secretar las hormonas al torrente sanguineo.

Se identifican 4 tipos celulares principales: A, B, D y F. Los primeros tres tipos han sido llamados α, β y δ.
1. Las células B (β) secretan insulina y amilina, representan el 60-75% de la totalidad de las células que
comprenden los islotes.
2. Las células A (α) representan el 15-20% de las células de los islotes y secretan glucagón, se encuentran en la
periferia de los islotes.
3. Las células D (δ) representan el 5% o 10% de las células de los islotes y secretan somatostatina.
4. Las células F o la célula PP secretan polipéptido pancreático. (Su función es incierta).

Las relaciones íntimas entre estos tipos celulares de los islotes de Langerhans facilitan la comunicación intercelular y el
control directo de la secreción de algunas de las hormonas. Por ejemplo, la insulina inhibe la secreción de glucagón; la
amilina inhibe la secreción de insulina y la somatostatina, la de insulina y glucagón .

Insulina:
♦ Química y Síntesis de la Insulina:
La insulina es un polipéptido que contiene dos cadenas de aminoácidos enlazadas por puentes disulfuro, con un peso
molecular de 5.808. Cuando se separan las dos cadenas, desaparece la actividad funcional de la molécula de insulina. Las
cadenas de 21 y 30 aminoácidos respectivamente llamadas cadenas A y B. La semivida de la insulina es de 5-6 minutos,
y desaparece del plasma entre 10-15 min.

La insulina que se une a receptores es degradada por proteasas de los endosomas formados por un
proceso de endocitosis. La que no se une a sus receptores específicos es metabolizada por
insulinasas, principalmente en el hígado.

♦ Síntesis:
La insulina se sintetiza en las células β con la maquinaria celular habitual para la síntesis de
proteínas

- Primero, los ribosomas acoplados al retículo endoplásmico traducen el ARN de la insulina y se


sintetiza una preproinsulina. La preproinsulina de gran peso molecular aproximado de 11.500,
luego se desdobla en el retículo endoplásmico para formar la proinsulina, con un peso molecular
cercano a 9.000 y consistente en tres cadenas de péptidos, A, B y C.
- La proinsulina se escinde en el aparato de Golgi y se forma la insulina con sólo dos cadenas de péptidos A y B unidas
por puentes disfulfuro. La cadena C se denomina péptidos de conexión o péptido C.
- La insulina y el péptido C se empaquetan en los gránulos secretores y son secretados en cantidades equimolares.
Aproximadamente el 5-10% del producto final secretado persiste en forma de proinsulina.
- La proinsulina y el péptido C carecen prácticamente de actividad insulínica. Sin embargo, el péptido C se une a una
estructura de membrana, muy probablemente un receptor de membrana asociado a proteína G, y desencadena la
activación de al menos dos sistemas enzimáticos, la sodiopotasio- adenosina trifosfatasa y la óxido nítrico sintasa
endotelial. Aunque estas dos enzimas poseen múltiples funciones fisiológicas, la importancia del péptido C en la regulación
de estas enzimas sigue siendo incierta.
- Los niveles de péptidos C pueden determinarse por radioinmunoanálisis en pacientes diabéticos tratados con insulina
para determinar qué cantidad de su insulina natural se sigue produciendo. Los pacientes con diabetes de tipo 1 que son
incapaces de producir insulina normalmente tendrán niveles muy reducidos de péptido C.
-La mayor parte de la insulina liberada hacia la sangre circula de forma no ligada. Dado que su semivida plasmática es de
unos 6 min por término medio, desaparece de la circulación en unos 10 a 15 min. Con excepción de la parte de insulina
que se une a los receptores de las células efectoras, el resto se degrada por efecto de la enzima insulinasa, sobre todo en
el hígado y, en menor medida, en los riñones y los músculos, y de forma muy ligera en casi todos los demás tejidos. Su
desaparición inmediata del plasma tiene interés porque, a veces, es tan importante desactivar con rapidez el efecto de la
insulina como activar sus funciones reguladoras.

 Mecanismo de acción de la insulina

Para que la insulina inicie sus efectos en las células efectoras, ha de unirse primero y activar una proteína receptora de la
membrana, con un peso molecular de unos 300.000. Este receptor activado, y no la insulina, es el que desencadena los
efectos posteriores.
El receptor de insulina es una combinación de cuatro subunidades, enlazadas a través de
puentes disulfuro: 2 subunidades α, que se encuentran totalmente fuera de la membrana
celular,es decir, extracelular y dos subunidades β, que atraviesan la membrana y sobresalen
en el interior del citoplasma. La insulina se une a las subunidades α del exterior de la célula
pero, debido a su unión con las subunidades β, las porciones de estas últimas que se introducen
en el interior de la célula se autofosforilan. El receptor de insulina es, por tanto, un ejemplo de
receptor unido a enzima.
Imagen: La autofosforilación de las subunidades β del receptor activa una tirosina cinasa local
que, a su vez, fosforila a otras muchas, entre ellas un grupo llamado sustratos del receptor de
insulina (IRS). En los distintos tejidos se expresan tipos diferentes de IRS (p. ej., IRS-1, IRS-2
e IRS-3). El efecto neto es la activación de algunas de estas enzimas y la inactivación de otras.
Por este mecanismo, la insulina dirige la maquinaria metabólica intracelular para provocar los
efectos deseados sobre el metabolismo de los hidratos de carbono, los lípidos y las proteínas,
crecimiento y exprecion de genes. Tambien pueden generar la fosforilacion en situaciones
especificas.

♦ Efectos de la Estimulación insulínica:

1- Pocos segundos despues de unirse la insulina al receptor, hay un


Incremento de la captación de glucosa por las membranas de casi el 80%
de las células, sobre todo de las células musculares y adiposas, pero no de la
mayoría de las neuronas encefálicas.
La glucosa, que se transporta en mayor cantidad a la célula, se fosforila de
inmediato y sirve de sustrato para todas las funciones metabólicas habituales
de los hidratos de carbono. se debe a la translocación de numerosas vesículas
intracelulares a las membranas de la célula; Cuando cesa la presencia de
insulina, las vesículas se desprenden de la membrana celular pasados 3 a 5
min y regresan al interior de las células; este ciclo se repite tantas veces como
sea necesario.
2- La membrana celular se hace más permeable para muchos aminoácidos y para los iones potasio y fosfato, cuyo
transporte al interior de la célula se incrementa.
3- En los 10 a 15 min siguientes se observan efectos más lentos que cambian la actividad de muchas más enzimas
metabólicas intracelulares. Estos efectos se deben, sobre todo, a una variación de la fosforilación enzimática.
4- Cambios de la velocidad de traducción de los ARN mensajeros dentro de los ribosomas para dar lugar a nuevas proteínas
e incluso (los efectos más tardíos) a variaciones de las velocidades de transcripción del ADN del núcleo celular .

La insulina es una hormona anabólica.

 Efecto de la insulina en el Metabolismo de Hidratos de Carbono.


La insulina provoca la captación rápida, el almacenamiento y el aprovechamiento de
la glucosa por casi todos los tejidos del organismo, pero sobre todo por los músculos,
el tejido adiposo y el hígado.
1. La insulina favorece la captación y el metabolismo muscular de la glucosa:

La razón principal de esta dependencia de los ácidos grasos es que la membrana


muscular en reposo es muy poco permeable a la glucosa, salvo que la fibra muscular
reciba el estímulo de la insulina.
Existen 2 situaciones en las que el musculo consume mucha glucosa: En ejercicio
moderado e intenso, y en las horas siguientes a la comida debido a la mayoe
secreción de insulina, lo que favorece el transporte de la glucosa al miocito.
- Los transportadores de glucosa (GLUT) que se encargan de la difusión
facilitada del carbohidrato a través de las membranas celulares, son una familia de
proteínas transmenbrana muy similares que “abarcan” 12 veces la membrana celular
y que dentro de la célula muestran sus terminaciones amino y carboxilo.
- El transportador de glucosa 4 (GLUT-4) es el que corresponde a músculo y tejido
adiposo y es estimulado por la insulina. Cuando se activan los receptores insulínicos
de las células, las vesículas con moléculas de GLUT4 se desplazan rápidamente a
la membrana celular y se fusionan con ella y así se insertan los transportadores en
dicha estructura.
- La activación del receptor insulínico desencadena el movimiento de las vesículas a la membrana mencionada, al activar
la fosfatidilinositol 3-cinasa.
- Esto ocurre luego de horas siguientes a la ingesta de comida ya que durante gran parte del día el musculo obtiene su
energía a partir de ácidos grasos. Si no se ejercita una hora luego de la ingesta de alimentos, la glucosa que entra en
exceso al músculo será almacenada como glucógeno.
2. La insulina facilita la captación, el almacenamiento y la utilización de glucosa por el hígado

La captación y depósito de glucosa en el hígado comprende varias etapas que ocurren de


manera simultánea:
1- La insulina inactiva la fosforilasa hepática, la enzima principal encargada de degradar el
glucógeno hepático a glucosa. Esta inactivación impide la degradación del glucógeno ya
almacenado por los hepatocitos.
2- La insulina aumenta la captación de la glucosa sanguínea por el hepatocito mediante el
incremento de la actividad de la enzima glucocinasa, que es una de las enzimas que causan
la fosforilación inicial de la glucosa tras su difusión al hepatocito. La glucosa, una vez
fosforilada, queda atrapada de forma transitoria dentro del hepatocito, porque la glucosa
fosforilada no puede difundir de nuevo fuera de la membrana celular. Glucosa 6P.
3- La insulina fomenta asimismo la actividad de las enzimas favorecedoras de la síntesis de
glucógeno, en particular de la enzima glucógeno sintetasa. Esto incrementa el glucógeno
hepático. Responsable de la polimerización de los monosacáridos para formar moléculas de
glucógeno.
El efecto neto de todas estas acciones es el incremento del glucógeno hepático. El
glucógeno puede aumentar hasta un total aproximado del 5 al 6% de la masa hepática, lo
que equivale a casi 100 g de glucógeno almacenado en todo el hígado.

3. La insulina favorece la conversión del exceso de glucosa en ácidos grasos e inhibe la gluconeogenia hepática:
Cuando la cantidad de glucosa que entra en el hepatocito es superior a la que se puede depositar como glucógeno
o utilizar para su metabolismo local en el hígado, la insulina favorece la conversión de todo este exceso de glucosa en
ácidos grasos. Luego, los ácidos grasos se empaquetan como triglicéridos dentro de lipoproteínas de muy baja densidad,
que son transportadas por la sangre al tejido adiposo para depositarse como grasa.
La insulina, además, inhibe la gluconeogenia. Para ello, reduce la cantidad y la actividad de las enzimas hepáticas
necesarias para este proceso.

4. El hígado libera glucosa entre las comidas.

Al haber descenso de la glicemia entre comidas, hay inhibición de la liberación de insulina y para poder abastecer las
necesidades energéticas de las células de los diferentes tejidos corporales, ocurren los siguientes mecanismos:
1. El descenso de la glucemia hace que el páncreas reduzca la secreción de insulina.
2. La falta de insulina anula todos los efectos enumerados anteriormente con respecto al depósito de glucógeno; en
particular, interrumpe la nueva síntesis de glucógeno en el hígado y evita la captación de nuevas moléculas de glucosa
sanguínea por el hígado.
3. La falta de insulina junto con el incremento del glucagón, activa a la enzima fosforilasa, que produce la degradación de
glucógeno a glucosa fosfato.
4. La enzima glucosa fosfatasa, inhibida previamente por la insulina, se activa ahora por la falta de la hormona y provoca
la separación entre la glucosa y el radical fosfato, con lo que la primera puede difundir de nuevo a la sangre para ser
utilizada por los distintos tejidos.

♦ Falta de efecto de la insulina sobre la captación y utilización de glucosa por el encéfalo:

El encéfalo se diferencia mucho de casi todos los demás tejidos del organismo en que la insulina ejerce escaso efecto
sobre su captación o utilización de la glucosa.
Las células encefálicas son permeables a la glucosa y pueden aprovecharla sin intermediación de la insulina. En
condiciones normales, para conseguir energía solo consumen glucosa, por tanto, resulta esencial mantener la glucemia
por encima de determinados valores críticos (50 mg/100 ml). Cuando la glucemia desciende en exceso, hasta límites de
20 a 50 mg/100 ml, se manifiestan los síntomas del shock hipoglucémico, caracterizados por irritabilidad nerviosa
progresiva con lipotimia, crisis convulsivas e incluso coma.
 Efecto de la insulina en el metabolismo de las grasas.

Las acciones de la insulina sobre el metabolismo lipídico resultan igualmente importantes a largo plazo. En particular,
destaca el efecto a largo plazo de la falta de insulina, que produce una ateroesclerosis marcada, a menudo con infartos
de miocardio, ictus cerebrales y otros accidentes vasculares.
 La insulina favorece la síntesis y el depósito de lípidos:
En primer lugar, la insulina aumenta la utilización de la glucosa en casi todos los tejidos orgánicos y reduce
automáticamente la utilización de la grasa, es decir, ahorra lípidos. No obstante, la insulina también fomenta la síntesis de
ácidos grasos, en mayor medida cuantos más hidratos de carbono se ingieran, dado que estos no se emplean de inmediato
para producir energía y aportan el sustrato para la síntesis de grasas.

Gran parte de esta síntesis tiene lugar en los hepatocitos; luego los ácidos grasos son transportados desde el hígado por
las lipoproteínas de la sangre a las células adiposas, donde se almacenan. La capacidad de almacenamiento de glucógeno
en el hígado es de 80 a 100g. esto puede variar según el peso de la persona.
Los factores que incrementan la síntesis de ácidos grasos en el hígado son:
1- La insulina acelera el transporte de glucosa a los hepatocitos, y su utilización por casi todas las demás células del
organismo (con excepción de la mayoría de las encefálicas). Cuando la concentración hepática del glucógeno alcanza el
5 al 6%, esta misma concentración inhibe la nueva síntesis de glucógeno. A continuación, toda la glucosa adicional que
ingresa en el hepatocito está disponible para la síntesis de grasas.
2- Por efecto de la glucólisis, se forma gran cantidad de piruvato, que luego se convertirá en acetil CoA, el cual es el
sustrato necesario para la síntesis de ácidos grasos.
3- Con el ciclo del ácido cítrico se forma un exceso de iones citrato isocitrato, cuando se utilizan cantidades exageradas de
glucosa con fines energéticos. Estos iones ejercen después un efecto directo de activación de la acetil-CoA carboxilasa,
enzima necesaria para carboxilar la acetil-CoA y formar malonil-CoA, como en la primera etapa de la síntesis de ácidos
grasos.
4- Los triglicéridos se sintetizan en el hígado a partir de los ácidos grasos. Los triglicéridos se liberan desde los hepatocitos
a la sangre con las lipoproteínas. La insulina activa a la lipoproteína lipasa de las paredes capilares del tejido adiposo, que
desdobla de nuevo los triglicéridos a ácidos grasos, necesario para su absorción en las células adiposas, donde se
transforman otra vez en triglicéridos y se almacenan.

 Almacenamiento de grasa en las células adiposas:

1- La insulina inhibe la acción de la lipasa sensible a esta hormona.


2- La insulina fomenta el transporte de glucosa a las células adiposas a través de la membrana celular, al igual que ocurre
en los miocitos. Parte de la glucosa se emplea después para la síntesis de diminutas cantidades de ácidos grasos. También
se forman grandes cantidades de α-glicerol fosfato. Este último suministra glicerol, que se une a los ácidos grasos para
formar triglicéridos, forma que adoptan los depósitos de la grasa en las células adiposas.
Así pues, cuando falta insulina, incluso el depósito de grandes cantidades de ácidos grasos transportados desde el hígado
con las lipoproteínas queda bloqueado.

 Déficit de la insulina en el metabolismo de las grasas:

1- El déficit de insulina provoca la lipólisis de la grasa almacenada, con liberación de los ácidos grasos libres :
Cuando falta insulina, se invierten todos los efectos promotores del depósito de la grasa. El más importante es que la
enzima lipasa sensible a la insulina de las células adiposas experimenta una gran activación. Con ello, se hidrolizan los
triglicéridos almacenados y se liberan enormes cantidades de ácidos grasos y de glicerol a la sangre circulante.

2- El déficit de insulina aumenta las concentraciones plasmáticas de colesterol y de fosfolípidos. Estas dos
sustancias, junto con el exceso de triglicéridos producido al mismo tiempo en el hígado, se liberan hacia la sangre junto
con las lipoproteínas. A veces, las lipoproteínas del plasma se triplican cuando falta insulina, por lo que la concentración
total de lípidos plasmáticos alcanza varias unidades porcentuales en lugar de la cifra habitual del 0,6%. Este incremento
de los lípidos, sobre todo del colesterol, acelera el desarrollo de ateroesclerosis en los enfermos con diabetes grave.
3- El consumo exagerado de grasas durante la falta de insulina provoca cetosis y acidosis:
• En ausencia de insulina, pero en presencia de un exceso de ácidos grasos en los hepatocitos, se activa el mecanismo
de la carnitina para el transporte de los ácidos grasos a las mitocondrias, donde la oxidación β de los ácidos grasos sucede
con rapidez y se libera gran cantidad de acetil-CoA. Parte de este exceso de acetil-CoA se condensa después para formar
ácido acetoacético que, a continuación, pasa a la sangre circulante.
• La falta de insulina reduce la utilización de ácido acetoacético por los tejidos periféricos. El hígado libera gran cantidad
de ácido acetoacético, que los tejidos no llegan a metabolizarlo. La concentración de ácido acetoacético aumenta en los
días que siguen al cese de la secreción de insulina y a veces alcanza cifras de 10 mEq/l o más, que representan un grave
estado de acidosis orgánica disminuye el PH.

• Parte del ácido acetoacético también se convierte en ácido β-hidroxibutírico y acetona. Estas dos sustancias, junto con
el ácido acetoacético, se denominan cuerpos cetónicos y su exceso en los líquidos corporales se conoce como cetosis. En
la diabetes grave, el ácido acetoacético y el ácido β-hidroxibutírico pueden causar una acidosis grave y coma, con el
resultado posible de muerte.

 Efecto de la insulina en el metabolismo de las proteínas.

 La insulina facilita la síntesis y el depósito de proteínas:


En las horas que siguen a una comida, si la sangre circulante contiene un exceso de nutrientes, se depositarán en los
tejidos hidratos de carbono, grasas y proteínas; para ello se precisa la insulina

A) La insulina estimula el transporte de muchos aminoácidos al interior de las células, principalmente de valina,
isoleucina, leucina, fenilalanina y tirosina. Así pues, la insulina comparte con la hormona de crecimiento la capacidad de
incrementar la entrada de aminoácidos en la célula. Sin embargo, los aminoácidos sobre los que influyen no son
necesariamente los mismos.
B) La insulina aumenta la traducción del ARN mensajero, y con ello, la síntesis de nuevas proteínas. Por vías
desconocidas, la insulina “activa” la maquinaria ribosómica. Cuando falta insulina, los ribosomas dejan de trabajar; la
insulina actúa casi como un mecanismo de «encendido-apagado».

C) En una acción más tardía la insulina acelera la transcripción de determinadas secuencias genéticas del ADN de
los núcleos celulares, haciendo que se formen mayores cantidades de ARN y prosiga la síntesis de proteínas. Favorece la
formación de una vasta red de enzimas para el almacenamiento de los hidratos de carbono, lípidos y proteínas.
D) La insulina inhibe el catabolismo de las proteínas, por lo que amortigua la velocidad de liberación de los aminoácidos
de las células, sobre todo de las células musculares.

E) Dentro del hígado, la insulina disminuye el ritmo de la gluconeogenia. En consecuencia, reduce la actividad de las
enzimas neoglucogénicas. Como los sustratos más utilizados para la síntesis de glucosa mediante gluconeogenia son los
aminoácidos del plasma, la supresión de la gluconeogenia hace que estos se conserven para su depósito corporal en forma
de proteínas.

En resumen, la insulina facilita la síntesis de proteínas y evita su degradación .

 El déficit de insulina provoca el descenso de las proteínas y el incremento de los aminoácidos en el plasma.
Se genera catabolismo de las proteínas, la síntesis de proteínas cesa y se vierten enormes cantidades de aminoácidos al
plasma. La concentración plasmática de aminoácidos aumenta y casi todo el exceso se emplea bien directamente, como
fuente energética, bien como sustrato de la gluconeogenia. Esta degradación de los aminoácidos provoca un aumento de
la excreción de urea por la orina.

La pérdida resultante de las proteínas es una de las secuelas más graves de la diabetes mellitus intensa. Puede causar
una debilidad extrema, así como la alteración de numerosas funciones orgánicas.
 Mecanismo de Secreción de la Insulina.
La glucosa actúa de modo directo en las células B del páncreas para intensificar la secreción de insulina.
1- La glucosa penetra las células B por medio de transportadores de glucosa 2.
2- La glucosa fosforilada por la glucocinasa y la convierte en glucosa-6-fosfato. para
metabolizarse SE GENERA GLUCOLISIS hasta la forma de piruvato en el citoplasma.
3- El piruvato entra en la mitocondria y es metabolizado hasta generar dióxido de carbono y agua
a través del ciclo de krebs, con la formación de ATP por medio de fosforilación oxidativa.
4- El ATP se incorpora al citoplasma, donde inhibe los conductos de K+ sensibles a dicho
trifosfato y de este modo, reduce la salida de dicho ion; ello despolariza la célula B, con entrada
de calcio por los conductos del mismo, regulados por voltaje.
5- La entrada de calcio ocasiona exocitosis de liberación rápida de gránulos secretores que
contienen insulina y así ocurre la espiga inicial en la secreción de la hormona.

 Control de la Secreción de Insulina:

- La cantidad de insulina secretada al día es de casi 40 UI.


- En ayuno la cantidad normal de insulina es de 0 a 70 μU/ml
Cuando la glucemia en ayunas es normal, de 80 a 90 mg/100 ml, el ritmo de secreción de insulina es mínimo, del orden
de 25 ng/min/kg de peso corporal. a. Sin embargo, si la glucemia aumenta de forma repentina hasta dos o tres veces el
valor normal.
- La concentración plasmática de insulina se eleva casi 10 veces en los 3 a 5 min siguientes al incremento brusco de la
glucemia, a causa de la liberación inmediata de la insulina preformada por las células β. Pero por su poca vida media,
este efecto dura sólo 10- 15 minutos.
- Aproximadamente 15 min después del estímulo, la secreción de insulina aumenta por segunda vez y alcanza una
meseta en las 2 a 3 h siguientes con un ritmo de secreción aún mayor que el de la fase inicial.

Otros nutrientes, tales como determinados aminoácidos, también pueden metabolizarse en las células β, donde
incrementan la concentración de ATP y estimulan la secreción de insulina. Algunas hormonas, por ejemplo el glucagón, el
péptido insulinotrópico dependiente de glucosa (péptido inhibidor gástrico) y la acetilcolina, aumentan la concentración
intracelular de calcio a través de otras vías de señalización y potencian el efecto de la glucosa, aunque, en ausencia de
esta, sus efectos sobre la secreción de insulina son escasos. Otras hormonas, entre ellas la somatostatina y la
noradrenalina (a través de la activación de los receptores α-adrenérgicos) inhiben la exocitosis de insulina.
Los fármacos de la clase sulfonilurea estimulan la secreción de insulina mediante unión a los canales de potasio sensibles
al ATP y bloqueo de su actividad. La consecuencia es una despolarización que desencadena la secreción de insulina, lo
que hace que, como se verá más adelante, estos fármacos resulten útiles para promover la secreción de insulina en los
pacientes con diabetes de tipo 2.

 Control de Retroalimentación de la Insulina:

Cuando aumenta la concentración sanguínea de glucosa por encima de 100 mg/100 ml de sangre, el ritmo de secreción
de insulina se eleva con rapidez, hasta alcanzar máximos del orden de 10 a 25 veces los valores basales para glucemias
de 400 a 600 mg/100 ml. Es un mecanismo de retroalimentación positiva.

Así pues, el incremento de la secreción de insulina tras un estímulo de glucosa, tanto por su rapidez como por la elevada
secreción alcanzada. Además, la secreción de insulina se inactiva, casi con la misma celeridad, a los 3-5 min del regreso
de la glucemia a los valores de ayuno.

♦ Cambios a Largo Plazo en las Respuestas de Células B.

Las personas que consumen grandes cantidades de alimentos con alto contenido de carbohidratos por semanas, presentan
mayor concentración de insulina plasmática en ayuno y mayor respuesta secretora a la carga de glucosa.
443 Ganng
Las células B reaccionan a la estimulación con hipertrofia semejante a la de
otras células endocrinas, pero se agotan y dejan de secretar (agotamiento de
células B), si la estimulación es intensa o duradera.
La carga de glucosa es una prueba donde se le administra aprox. 75 gr de
glucosa al paciente y se mide la glicemia 2 horas posterior y se mide la
insulina en ayuno o carga de glucosa.
Esta respuesta de la secreción de insulina al ascenso de la glucemia
constituye un mecanismo de retroalimentación sumamente importante para
regular la glucemia. En otras palabras, todo aumento de la glucemia elevará
la secreción de insulina y esta, a su vez, fomentará el transporte de glucosa
a las células del hígado, el músculo y otros tejidos, reduciendo y normalizando
la concentración sanguínea de glucosa.

Glucagón
Es un polipéptido lineal con peso molecular de 3 485 y que tiene 29 residuos
de aminoácidos. Es el producto de un solo mRNA, pero es “procesado” de
modo diferente en tejidos distintos.
Es secretado por las células A (α) de los islotes de Langerhans cuando
disminuye la glucemia y cumple varias funciones diametralmente opuestas a
las de la insulina. Su función principal consiste en elevar la concentración
sanguínea de glucosa. Por este motivo, el glucagón se conoce como hormona
hiperglucemiante.

 Mecanismo de acción:

El glucagón es una sustancia glucogenolítica, gluconeogénica, lipolítica y cetógena.


Actúa en receptores acoplados a la proteína G, con un peso molecular de casi
190.000.
1. El Glucagón provoca Glucogenólisis y aumenta la glucemia:
A- El glucagón activa a la adenilato ciclasa de la membrana de los hepatocitos actúa
en receptores acoplados a PG.
B- Aumenta la síntesis del monofosfato de adenosina cíclico e incrementa la cifra
intracelular.
C- Activa la proteína reguladora de la proteína cinasa. Que, a su vez, estimula la
proteína cinasa.
D- Activa la fosforilasa b cinasa.
E- Transforma la fosforilasa b en fosforilasa a.
F- Lo que estimula la degradación del glucógeno a glucosa-1- fosfato.
G- Se desfosforila para que el hepatocito libere glucosa al torrente sanguíneo.

2. El Glucagón fomenta la Gluconeogenia

El glucagón estimula la velocidad de absorción de los aminoácidos por los hepatocitos y


la conversión posterior de muchos de ellos en glucosa a través de la gluconeogenia.
Este efecto obedece a la activación de numerosas enzimas necesarias para el transporte
de los aminoácidos y para la gluconeogenia, en particulara la activación del sistema
enzimático que transforma el piruvato en fosfoenolpiruvato.

3. Efectos sistémicos:
 Estimulan la contracción cardíaca
 Aumentan el flujo sanguíneo de algunos tejidos, sobre todo en los riñones.
 Favorecen la secreción biliar.
 Inhiben la secreción de ácido clorhídrico por el estómago.
4. Otros Efectos del Glucagón: El glucagón fomenta la gluconeogenia. Aún después de agotar todo el glucógeno
hepático, la infusión continua de glucagón sigue provocando hiperglucemia. Esta hiperglucemia se debe a que el
glucagón estimula la velocidad de absorción de los aminoácidos por los hepatocitos y la conversión posterior de
muchos de ellos en glucosa a través de la gluconeogenia. Este efecto obedece a la activación de numerosas enzimas
necesarias para el transporte de los aminoácidos y para la gluconeogenia, en particular a la activación del sistema
enzimático que transforma el piruvato en fosfoenolpiruvato, paso limitante de la gluconeogenia.

 Regulación de su Secreción:
Aumenta con la hipoglicemia, disminuye con la
hiperglicemia.

El descenso de la glucemia desde un valor normal de ayuno


de aproximadamente 90 mg/100 ml de sangre hasta cifras
hipoglucémicas aumenta varias veces la concentración
plasmática de glucagón. En cambio, el incremento de la
glucemia hasta valores de hiperglucemia reduce el glucagón
del plasma. Por consiguiente, durante la hipoglucemia se
sintetizan grandes cantidades de glucagón; este incrementa
a su vez la producción hepática de glucosa y actúa como
factor corrector importante de la hipoglucemia.

Las células B pancreáticas contienen GABA (ácido


aminobutírico γ) y la mayor secreción de insulina que surge
con la hiperglucemia, se libera dicho ácido y actúa en las
células A para inhibir la secreción de glucagón al activar los
receptores de ácido aminobutírico γ A (GABAA). Son
conductos de cloruro y la entrada de dicho ion en las células
A, las hiperpolariza.

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