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Nota al Lector 7
Historia de dos parejas 9
Una cama atestada de gente 33
¡Terremoto, ruido yfragor! Por qué vale la pena luchar por una buena vida sexual ... 53
Aprendamos a hacer música: La primera
nochey las que siguen 73 Una conexión muy especial: Las posiciones
sexuales 93
Elgran «O» 107
Delicias orales 129
Solo para hombres 14
Solo para mujeres 157
Treintay un sabores... ¡y ninguno de ellos es de helado!. 175
Desconectar lo que nos desconecta 195
El mayor enemigo de la relación sexual .... 209
Tu coeficiente intelectual sexual 217
Demasiado agotado para chillar 229
La relación sexual en el invierno 247
Concéntrate en tus puntosfuertes 259
Un regalo muy bueno, por cierto 271
Otros recursos del doctor Kevin Leman .... 275
Acerca del doctor Kevin Leman 277
Historia de dos parejas
cuanto Diego como Karen eran vírgenes cuando se casaron hace veintiún años. Como
muchas parejas jóvenes, tenían ideas bastante poco realistas de lo que sería la relación sexual.
Una manera muy acertada de describir su vida sexual después de la luna de miel sería decir que
quedó librada «a la buena de Dios»; nunca llegaron a entender bien cómo eran las cosas hasta casi
quince años después de casados. He aquí lo que sucedió. Diego siempre estaba buscando (y lo peor
es que pensaba que lo encontraba) el «punto mágico». Intentaba algo nuevo: la manera en que
sostenía a Karen, el modo en que la mecía o en que tocaba con suavidad un punto delicado, y
sintonizaba sus gemidos pensando: Muy bien , esta es la clave; esto desatará su furia sexual. A pesar
de que Karen disfrutaba de verdad del nuevo toque, aprendió a ser conservadora con sus gemidos
porque cuando Diego escuchaba uno, era seguro que haría exactamente lo mismo en las siguientes
cincuenta a cien veces que hicieran el amor. Karen nunca entendía por qué necesitaba cien silencios
para superar un gemido, pero así eran las cosas con Diego. Se volvió tan previsible, que lo que
alguna vez la ponía más ardiente que un día de verano, ahora la convertía en un glaciar. Él se sentía
frustrado y pensaba (pero nunca lo expresaba verbalmente: Sé que lo hago bien. ¡Aquella
vez me dio resultado! ¿Por qué no da resultado ahora? No debo hacerlo con bastante suavidad (ni
con la velocidad suficiente, ni alguna otra variación).
La primera vez que vi a Diego, le di una tarea sencilla: —Diego —le dije—, quiero que vayas a tu
casa, mires el armario de tu esposa y luego mires el tuyo. Dime si notas alguna diferencia. —No
tengo que ir a mi casa para eso, doctor Leman —me dijo—. Conozco nuestros armarios de memoria.
—Muy bien, entonces. Cuando miras los zapatos, ¿notas alguna diferencia? —Sí, ella tiene cincuenta
pares y yo tengo tres. —Déjame adivinar: zapatos para ir al trabajo, zapatos tenis y un calzado viejo
para trabajar en el jardín. —Eso es. —Muy bien, si contaras sus ropas y contaras las tuyas, ¿con
qué te encontrarías? —Necesito una calculadora para las suyas, pero las mías las cuento con los diez
dedos de la mano. —¿Esto te dice algo? —¿Que le gusta comprar ropa? —Bueno, sí, pero con
respecto a la sexualidad, ¿qué quiere decir? —Bueno, no tiene muchas ropas sexy, si es a eso a lo
que quiere llegar.
Al ver que la sutileza no era uno de los puntos fuertes de Die go, decidí explicárselo de una manera
más directa.
—Diego, lo que trato de decir es que parece que a tu esposa le gusta la variedad un poquito más que
a ti. No le gusta ponerse la misma ropa el lunes, el miércoles y el jueves. En realidad, es probable
que no le guste volver a ponerse la misma ropa ningún otro
lunes. Desea variedad. Verás, algunos de nosotros tratamos la relación sexual como si fuera un
manual de fútbol. Sabemos lo que vamos a hacer, cómo lo vamos a hacer y dónde vamos a terminar.
El problema es que nuestras esposas pronto se aburren de la rutina. Pueden seguir con atención
nuestros movimientos y pueden prever, en unos diez segundos, cuánto tiempo vamos a estar arriba
antes de bajar. Tu esposa quiere más que eso. Vi cómo se encendía una lamparita en la mente de
Diego. Lo que le decía tenía sentido. —Esto es lo que harás, Diego —continué—. Tu esposa no será la
misma mujer en el aspecto sexual el martes por la noche que el sábado por la mañana. Tal vez una
noche esté preparada para una aventura o para una sesión rápida. Deseará que solo la
“poseas”. Es posible que algunas mañanas desee una relación sexual larga y lánguida, en la cual te
tomes mucho tiempo para convencerla de que está lista para hacerlo. Tu tarea es darte cuenta de
qué lado sopla el viento en ese día en particular. No hizo falta mucho más. No tuve la necesidad de
aconsejarle a Diego que echara mano de los «sustitutos sexuales» (ni jamás lo hubiera hecho). No
tuvo que mirar vídeos. No tuvo que gastar cien dólares en «ayudas matrimoniales». A decir verdad,
se dio cuenta, como escribí en otro libro, que el amor comienza en la cocina: es un asunto de todo el
día. Adoptó una nueva manera de pensar y, según Karen, se convirtió en un virtuoso en el
dormitorio. Ahora, siete años después, la relación sexual impregna prácticamente todo lo que hacen.
Si no lo has experimentado, no podrás creer qué clase asombrosa de «pegamento» matrimonial
puede ser la relación sexual. Hace tres años, Diego se encontraba atrapado en un trabajo que
detestaba. Su jefe estaba decidido a convertirse en el hombre más odiado al este del Misisipí.
Cuando uno se encuentra en la mitad de la década de los cuarenta, la sensación de estar atrapado es
una de las peores que se pueden tener. Apenas lograba obligarse a ir a la oficina, pero con geme los
que se encontraban en la secundaria (y la universidad no tan lejana) y dos preescolares que iban a
comenzar la escuela primaria, no tenía alternativa. Este no era el momento para realizar un cambio
financiero arriesgado. Un viernes, Diego recibió un correo electrónico de Karen. Fue lo primero que
vio cuando se sentó en la oficina:
¡Buenas noticias! Los más pequeños se quedan en la casa de la abuela esta noche y los mayores se
van a un viaje del grupo de jóvenes. Hice una reservación para las ocho de la noche en Palazzi [el
restaurante favorito de Diego]. Si puedes llegar a casa a eso de las seis, eso nos dará una buena hora
y media para disfrutar de los entremeses que planeo «ponerme». De paso, si miras en tu maletín,
encontrarás una Polaroid. Considérala tu «menú» para antes de la
cena. No veo la hora de verte.
Tu Karen ¿Sabe lo que se dijo Diego después de leer aquel correo electrónico? Recuerda que se
encontraba en un trabajo que era un callejón sin salida y que las presiones financieras se le
acumulaban en la cabeza. Su jefe era un cretino que convertía la existencia diaria de Diego en un
infierno viviente. Aun así, cerró el correo electrónico y se dijo: «Soy el hombre más afortunado de la
tierra». Tener una vida sexual grandiosa es una experiencia tonificante; puede unir a un esposo y a
una esposa de una manera que no tiene comparación en la experiencia humana. Saber que tu
esposa se preocupa de verdad por ti y que tu esposo desea tu cuerpo más que ninguna otra cosa, les
da seguridad a un hombre y a una mujer de múltiples y profundas maneras. De paso, los hijos de
Diego y Karen se beneficiaron mucho a raíz de este correo electrónico. Cuando al final fueron a
buscar a los más pequeños a la casa de la abuela, Diego no veía la hora de verlos. Como estaba
satisfecho sexualmente, podía concentrarse por completo en sus hijos, escuchar cómo fue su día y
pudo tomarse el tiempo para arroparlos en la cama. Y no pienses que los niños no se dieron cuenta
de lo afectuosos que estaban Diego y Karen aquella noche. Los hizo sentir seguros y felices, y los hizo
pensar: Estamos en la mejorfamilia que cualquiera pueda estar.
La satisfacción sexual no se produjo de la noche a la mañana
para esta pareja, pero cuando lo hizo, cambió todo en su hogar.
Para decirte la verdad, Diego daría su vida por Karen; pondría
su cuerpo como escudo para salvarla de una bala sin pensarlo dos veces. No hay nada que no haría
por ella.
Marcos y Brenda enfrentaban su propio desafío sexual. Fueron sexualmente activos antes de casarse
y los dos admitían que la relación sexual fue muy excitante. Aun así, como se puede espe
rar en el caso de las parejas que se enredan en las relaciones
sexuales antes del matrimonio, la relación se enfrió poco después de casados. Marcos no parecía tan
deseoso como antes y Brenda era mucho menos aventurera.
Al principio, pensaron que se trataba solo de los hijos. Ella
quedó encinta enseguida después de casarse y ahora tenían dos
niños menores de cinco años. Sin embargo, con el tiempo, la
relación sexual se volvió cada vez menos frecuente, hasta que lle
gó a ser casi una opción molesta, como un último recurso, algo
que hacían porque pensaban, de manera acertada, que debían
hacerlo, al menos una vez al mes.
13
iMúsica entre Cas sábanas
Marcos tenía un empleo bien remunerado y un buen jefe, pero se encontraba bajo un tremendo
estrés. Si hacía las cosas
bien como vendedor, recibía una recompensa generosa. Si caía
entre los últimos tres, lo despedían. Todo lo que valía era lo que
decían los números de la última quincena.
Pensaba que tenía una cuenta en la bolsa que valía varios
cientos de millones de dólares; solo era cuestión de conseguir que la compañía firmara. No obstante,
cuando fue a la oficina
del comprador, se quedó pasmado al escuchar: —Lo siento, Marcos, pero decidimos buscar otro
cliente. —¡Debes estar bromeando! Hemos trabajado durante dos meses en este asunto, y la
semana pasada me dijiste que parecía casi un hecho. ¿Qué debemos hacer para recuperar tu
negocio? —Es demasiado tarde —respondió el comprador—. Ya firmamos otro contrato.
Aturdido, se dirigió a su auto con la cabeza que le daba vuel
tas. Por instinto, respondió a la llamada de su teléfono celular,
pero enseguida deseó no haberlo hecho.
«¡Hola, Marcos!», gritó el jefe al otro lado del teléfono. «Pen
sé que debía llevarte a almorzar a ese nuevo restaurante italiano
para celebrar el trato hecho con esa cuenta Andreeson».
Marcos hubiera deseado tragarse el teléfono celular allí mismo.
Cinco horas después, luego de un almuerzo solitario y cargado de demasiado alcohol, Marcos
comenzó a reflexionar en lo
que se había convertido su vida. El año pasado había ganado
una cifra de seis dígitos, pero la seguridad de su trabajo siempre
estaba en riesgo (como se lo recordó su jefe cuando escuchó la
noticia de la cuenta Andreeson).
¿Cuánto hacía que él y Brenda no se divertían de verdad? Recordó los días en los que no se podían
quitar las manos de encima el uno del otro; ahora se parecían a dos compañeros de cuarto
que compartían la misma cama, no mucho más que eso. Desde
que llegaron los niños, parecían estar encerrados en aquella casa
de trescientos sesenta metros cuadrados (sin duda, estupenda).
14
Historia de dos parejas
Marcos anhelaba los días en que Brenda y él podían hacer desaparecer el mundo por algunas horas
mientras se perdían el uno
en los brazos del otro.
Decidido a realizar un cambio, llamó a Brenda y le confesó: «He tenido un día horrible de verdad.
¿Podemos salir esta noche?».
Era un grito que le salía de las emociones, mucho más que
algo físico, pero Brenda no comprendió. Ella también había tenido un día muy ajetreado y como
había perdido la comunicación con su esposo y no era capaz de leer la emoción que había en su
petición, respondió de manera cortante: «Marcos, ¡son las cinco de la tarde! No puedo conseguir
una niñera a esta hora. ¿En qué estás pensando? Nunca me avisas con tiempo».
Marcos deseaba decirle a Brenda que la extrañaba. Anhelaba
que fuera la mujer dispuesta que solía ser, que no le importaba
escaparse de una clase para «juguetear» un ratito más. Ya se
había arriesgado una vez hoy, ¡y miren dónde había ido a parar!
Así que se puso a la defensiva.
«Bueno, olvídalo», dijo y colgó el teléfono. De camino a casa, se detuvo en un bar y jugó al billar
hasta las once de la noche. Sabía que tendría que escuchar muchos
reproches de Brenda por llegar tan tarde, pero ella no entendía
la presión bajo la cual se encontraba.
Tampoco sabía que se masturbaba dos o tres veces a la semana, y que cada vez que lo hacía, sentía
que su deseo hacia Brenda como persona declinaba un poquito más. Estaba cansado de que lo
complaciera de mala gana y que nunca lo buscara.
Por su parte, Brenda estaba demasiado atareada con los
niños para notarlo. En realidad, estaba agradecida que Marcos
ya no la presionara para tener relaciones sexuales; estaba dema
siado cansada como para siquiera pensar en eso. Nunca se le ocurrió que él estaba tomando las
cosas «en sus manos» y que se estaba volviendo adepto a esconder pornografía en la computa
dora de modo que ella nunca lograra encontrarla.
15
í'Música entre ías sábanas
Lo que Brenda no se daba cuenta era cuánto les costaba como
pareja este invierno sexual y que si no revertían la situación, es
probable que se divorciaran en los próximos cinco años. Los niños se daban cuenta de que mami y
papi casi nunca se demostraban afecto y que siempre estaban muy impacientes. Presentían que
había algo «bajo la superficie», un descontento
en ebullición; pero como nunca se abría el paquete, vivían con
el temor y la falta de seguridad que crea semejante entorno. Brenda se concentraba cada vez más en
ellos, tratando de
satisfacer el vacío emocional a través del afecto de sus hijos. Mar
cos se interesó más en el trabajo y en su computadora en el hogar. Los dos vivían la triste realidad
que describe este poema anó
nimo.
JQq pared
La fotografía de la boda les hacía burla desde la mesa
Dos seres cuyas mentes ya no estaban en contacto.
Vivían con tal barricada en el medio
Que no había cañoneo de palabras
Ni artillería de contactosfísicos que lograra derribarla.
En alguna parte, entre el primer diente del hijo mayor
Y la graduación de la hija menor,
Se habían extraviado.
A lo largo de los años, poco a poco cada uno desenmarañó
Esa enredada madeja llamada ser,
Y mientras tiraban de los nudos rebeldes
Cada uno escondía su búsqueda del otro.
Algunas veces, ella lloraba por la noche
Yle rogaba a la oscuridadsusurrante que le dijera quién era.
Élyacía a su lado, roncando como un oso que hiberna,
Ajeno al invierno de ella.
16
Historia de dos parejas
Una vez, luego de hacer el amor,
Él le quiso decir cuánto miedo tenía de morir,
Pero, con temor de mostrar su alma desnuda,
Habló en cambio de la hermosura de sus pechos.
Ella se anotó en un curso de arte moderno,
Tratando de encontrarse a sí misma en
los colores salpicados sobre el lienzo,
Quejándosefrente a las otras mujeres por
la insensibilidad de los hombres.
Él se trepó a un sepulcro llamado «Oficina»,
Envolvió su mente en un sudario de papeles con números, Yse enterró en medio de los clientes.
Lentamente, la pared entre ambos creció,
Adherida por la mezcla de la indiferencia.
Un día, al tratar de tocarse mutuamente
Encontraron una barrera que no pudieron traspasar,
Retrocedieron delfrío de la piedra, Y cada cual se replegó del extraño que se
encontraba al otro lado.
Porque cuando el amor muere, no es en
un momento de enojo en la batalla,
Tampoco cuando los cuerpos enfurecidos pierden su calor.
Yacejadeando, exhausto,
Moribundo alpie de una pared que no logró escalar.
Dos parejas. Dos historias. Una realidad. Si piensas que la relación sexual no es importante, estás
tristemente equivocado. A
muchas personas las han herido por la relación sexual y sufren por recuerdos sexuales. (Hablaremos
sobre esto en un capítulo
17
Música entre Cas sáóanas
posterior). Si estás casado, la relación sexual será una de las par
tes más importantes de tu vida, lo quieras o no. Si no la tratas de
esta manera, como un asunto de suprema importancia, no eres
justo contigo mismo, con tu cónyuge ni con tus hijos.
Es probable que, en realidad, este sea un libro difícil de leer.
Por cierto fue un libro difícil de escribir porque en nuestra
sociedad actual nos resulta difícil hablar de la relación sexual.
Eso sí, hacemos bromas sobre la relación sexual y la degradamos a través de historias, películas y
revistas sucias, pero nunca hablamos acerca de la relación sexual matrimonial de la manera en
que la diseñó el Creador. La relación sexual matrimonial, la más
importante y la única apropiada desde mi punto de vista, se pasa por alto, y las parejas pagan un
precio terrible cuando se produ
ce esta triste realidad.
Sin embargo, cuando a la gente se le da permiso para hablar
sobre la relación sexual en un entorno que no represente amena
zas, ¡no la puedes hacer callar! Una vez que se animan, quieren
hablar de ella porque saben que es una fuerza poderosa en nues
tras vidas de casados.
Tengo la esperanza de que este libro amplíe y desafíe tu manera de pensar en cuanto a la relación
sexual. No se trata de un sim
ple manual de instrucciones; los mecanismos físicos no son tan
difíciles. Se trata más bien de una orientación para buscar por uno mismo el porqué hacerla y cómo
hacerla mejor. Deseo volver a despertar en ti la experiencia en común de disfrutar de este
maravilloso regalo en la travesía que compartes con tu cónyuge. No es un libro que deba hacerte
sentir culpable, sino más bien
que expanda tu manera de pensar y la posibilidad de que tú también logres tener una vida sexual
activa y satisfactoria ¡unto a la
persona que amas.
Es probable que este libro no tenga todas las respuestas, pero tiene muchas de ellas. No soy un
terapeuta sexual; soy sicólogo.
Aunque hablaremos acerca del aspecto físico de la relación
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Historia de dos parejas
sexual, mi especialidad está orientada a lo que sucede en tu cere
bro y en tu relación. Allí es donde la mayoría de los matrimo
nios necesitan sanidad en primer lugar.
Además, el aspecto físico casi siempre se encamina solo cuando
la relación es saludable. Si deciden convertirse en una pareja aven
turera en la esfera sexual, de todas maneras no van a hacer las cosas
a la perfección; van a fallar y, es de esperar, que se rían cuando esto
les suceda. Nadie tiene una vida sexual tal que todas las experien
cias merezcan un diez. Tal vez tengas que conformarte con tener,
por lo general, ochos y seis y hasta algún tres de vez en cuando. No obstante, este libro está escrito
para ustedes, como pare
ja, para ayudarlos a comprender qué clase de don único y maravilloso son el uno para el otro, así
como las maneras únicas y maravillosas en las que pueden expresarse su amor en un sentido muy
físico y placentero. A partir de mi experiencia con miles de parejas, me he conven
cido de que este maravilloso regalo de la relación sexual hace que
todo sea más bonito. Por lo general, la vida sexual de una pareja es
un microcosmos del matrimonio. Cada tanto se encuentra una
pareja que tiene una vida sexual extraordinaria acompañada de un
matrimonio poco satisfactorio, pero esto es algo fuera de lo común,
algo que se ve solo cada un par de años. Lo más común es que, si el
matrimonio está haciendo agua, la relación sexual se irá con ellos al
fondo.
NUESTROS DESEOS MÁS PROFUNDOS
Quiero tener una palabra para los hombres bien al comienzo de
este libro. Lo sé, lo sé, no ves la hora de que comencemos a entrar
en las partes buenas; pero primero, déjame poner la relación
sexual matrimonial dentro de un contexto diferente por com
pleto. Debes saber que todas las mujeres le preguntan interior
mente cada día a su esposo: ¿En verdad me amas? ¿En verdad te
importo?
19
Música entre Cas sáóanas
¿Cómo mide ella ese amor? ¿Cómo sabe que en realidad te
importa? Casi nunca lo descubre en el dormitorio. Si hay algo
que apaga a una mujer es la sensación de que todo lo que le
importa a su esposo es la relación sexual. Si una esposa piensa
que su papel principal es ser la que está dispuesta a recibir los
avances sexuales de su esposo, se siente degradada e irrespetada.
Hombres, si su actitud se ha convertido en la del que dice:
Bueno cariño, ¿te vas a prestar esta noche o no?, no se dan cuenta
de todo lo que se pierden. Con esa actitud, todo lo que consi
gues, en el mejor de los casos, es una esposa complaciente, pero
nunca una que esté deseosa. Puedo darte la mejor técnica sexual
del mundo, pero con esa actitud, tu vida sexual terminará, de
todas maneras, siendo un desastre.
Lq que excita auma-muier esjun esposo quería ayuda emla.
casa, que ordena s us propias cosas, que ayudaron los-niños^ue r « " . hace_an£glos_para las citas
yjpue, por sobre todaj> las cosas, se preocupa por ella . Si un esposo se comporta de esta manera en
forma constante y gentil, sin actuar como un mártir, descubrirá, seis de diez veces, que su esposa
está lista y desea disfrutar de una vida amorosa activa y satisfactoria. Será una respuesta natural a
un estilo de vida de afecto sincero.
Hablemos de las seis en diez. Mujeres, tal vez esto las sor
prenda, pero la verdad es que sus esposos desean tener relacio
nes sexuales con ustedes no tanto para obtener su propio alivio
sexual, sino para complacerlas más de lo que desean que los
complazcan. Es posible que parezca que todo tiene que ver con
él, pero lo que desea de verdad, en el aspecto emocional, es ver
cuánto disfrutas del placer que puede darte. Si fracasa en este
objetivo, por cualquier razón, terminará sintiéndose inadecua
do, solitario y falto de amor. La mayoría de los hombres deseamos ser los héroes de nuestras
esposas.
Mi teoría es que seguimos siendo el niño que una vez fui
mos. Todavía deseamos complacer a la mujer principal de
20
Historia de dos parejas
nuestra vida. Cuando teníamos seis años, eso significaba complacer a mamá; cuando tenemos
veintiséis (o treinta y seis, o cuarenta y seis, o sesenta y seis), eso significa complacer a nues
tra esposa.
Cuando la relación sexual muere en un matrimonio, el hom
bre pierde algo muy importante para él: la certeza de que es
capaz de complacer a su esposa físicamente. Y la mujer pierde la
satisfacción de tener a un hombre que se encuentra cautivado
por su belleza.
Como la relación sexual está tan íntimamente ligada a quiénes somos como hombres y mujeres, lo
está también a los elementos más insignificantes de cada matrimonio. Si una pareja
solo pasa diez minutos describiéndome su vida sexual, puedo
tener una idea bastante buena de lo que sucede en el resto de su
matrimonio. Por lo tanto, aunque deseo ayudarte a que mejores
tus técnicas sexuales, también quiero recordarte que la relación
sexual forma parte de una relación.
RELACIÓN SEXUAL GOURMET
Casi todas las personas son capaces de realizar el acto sexual de
manera «biológica», así como casi todos los niños de cinco años
pueden prepararse un pan con mermelada. Con todo, si deseas
una comida gourmet, necesitas encontrar a un chef. Por ejem
plo, cualquiera puede cocinar un pescado. Puedes sacar al escu
rridizo tonto del agua y sin molestarte en sacarle las tripas y las
escamas puedes tirarlo en una sartén sin especias ni ninguna cla
se de preparación y se cocinará de todos modos. Podrás dar un
mordisco a través de esas escamas, podrás sacarte las tripas de
entre los dientes y aun así tragarás algo de pescado saludable.
Cocinaste un pescado.
No obstante, si lo haces de esa manera, seguirá teniendo olor a pescado y el buen pescado no tiene
sabor a pescado. En este
21
Música entre Cas sáúanas
aspecto, sé de lo que hablo. Mis tíos sueco-noruegos eran pesca
dores. ¡Ellos sí que sabían preparar pescado!
Recuerdo una vez cuando era pequeño que mi tío me pre
guntó: —¿Te gusta comer pescado, muchacho? —No. —Este pescado te gustará. —No, gracias —dije
con mi voz chillona de pequeño—. No como pescado. No me gusta el pescado.
Sonrió con conocimiento de causa, luego tomó una relu
ciente moneda de veinticinco centavos. —¿Probarás solo un bocado si te doy esto?
En aquellos días, con veinticinco centavos podías comprar
mucho más que un chicle, así que acepté la oferta; pero no me
detuve con el primer bocado; me comí a trece de aquellos
pequeños tontos. ¡Jamás había saboreado algo tan bueno en
toda mi vida!
La diferencia radicaba en que mi tío sabía lo que hacía. Fileteaba con cuidado el pescado y quitaba
como un experto todas las espinas. Luego ponía al pez en agua salada para quitarle la
sangre y las otras cosas que uno no quiere que estén allí. Después, sumergía el pescado en pasta
para panqueques y lo freía en el mismo momento.
Un chef no es un cocinero «nato». Va a la escuela, estudia el
arte de la cocina, domina el uso de las especias, los condimentos
y la presentación, y luego experimenta para ver qué le resulta mejor. Un buen «chef» sexual hace lo
mismo. Un esposo amo
roso pronto aprenderá que la presentación es todo para una
mujer. Para captar de verdad los sentidos de una esposa, el espo
so debe ser consciente de cómo se presenta a sí mismo para la relación sexual. Como los hombres
son sumamente sensibles,
por lo general pasan por alto la presentación, son torpes, poco
22
J-íistoria de dos parejas
elegantes y hasta ofensivos en la manera que se acercan a su
esposa en busca de intimidad sexual.
Hombres, créanme: La manera en que presentan su «trozo de amor candente» es importante de
verdad y es algo que se debe poner en contexto. Tu esposa necesita saber que eres un buen padre y
una persona amable y generosa, tanto como desea que sepas tocar todos los lugares adecuados.
Hay demasiadas parejas que se conforman con algo de
segunda categoría. El esposo está dispuesto a usar a su esposa
para encontrar alivio biológico, y la esposa puede estar dispuesta
a «conformar» a su esposo con tal de evitar el incesante fastidio
(y, a veces, los ruegos demandantes). Aun así, eso no es lo que
ninguno de los dos desea en verdad. Ninguna persona queda
satisfecha cuando la relación sexual es algo que se pide con
desesperación y que solo se da a regañadientes. Entonces, ¡juégate el todo por el todo! Con alegría,
pasa de la «relación sexual mermelada» a la intimidad gourmet. No te
conformes con menos de lo que se propuso Dios. La relación
sexual es una de las cosas más asombrosas que Dios haya pensa
do, pero una relación sexual así de buena no surge con naturali
dad para ninguno de nosotros. Debemos estar dispuestos a
practicar cómo ser mejores amantes; debemos pasar tiempo
pensando en maneras de mantener la relación sexual fresca y divertida; hasta debemos estudiar a
nuestro cónyuge para des
cubrir qué lo satisface sexualmente.
Tal vez alguno pregunte: «Pero doctor, ¿vale la pena el
esfuerzo?» ¡¿Si vale la pena el esfuerzo?! Si pudieras ver el futuro
y probar tan solo un bocado de lo que puede hacer una vida
sexual satisfactoria por tu matrimonio, apuesto a que estarías
dispuesto a invertir mucho más tiempo del que inviertes ahora. Me rogarías que te hable más sobre
el tema.
Además de la relación sexual gourmet, existe lo que me gusta
llamar relación sexual del «diseñador».
23
Música entre Cas sáóanas
RELACIÓN SEXUAL DEL DISEÑADOR —¿Todos los hombres piensan siempre en la relación sexual? —
me preguntó una mujer con evidente exasperación luego de una charla que di acerca de las
diferencias entre los hombres y
las mujeres. —Bueno, no siempre —dije, y noté el alivio que le cubrió el rostro hasta que añadí—,
algunas veces pensamos en comida y relación sexual. De vez en cuando, pensamos en matar un
ciervo
y en abrir el juego con noventa en el campo de golf, pero con mucha frecuencia nuestras mentes
vuelven a la relación sexual. —¿No hay hombres que sean santos y que tengan mentes puras? —
prosiguió.
Ya ves, ese es el problema aquí: Ella supone que cuando digo
que la mayoría de los hombres piensan en la relación sexual gran
parte del tiempo, quiero decir que tenemos pensamientos sucios.
Algunas personas de fe piensan que Dios y la relación sexual tienen tanto en común como el fútbol y
el patinaje artístico. Solo porque un hombre piense mucho en la relación sexual no quiere decir que
tenga pensamientos impuros. Si imagina cómo se ve desnuda otra
mujer que no sea su esposa, o lo buena que es en la cama, sí está
contaminando su mente. No obstante, si se imagina lo bueno
que sería frotarle aceite para masajes en el cuerpo a su esposa
más tarde esa noche mientras se encuentra en camino a darle un
masaje cuerpo a cuerpo, es tan puro como un hombre que tra
baja en una misión sirviendo tazones de sopa a los vagabundos.
¿Quién es el dador de toda buena dádiva? Dios. La relación
sexual es un regalo y un mandamiento de Dios. Cuando Dios nos dice «sean fructíferos y
multipliqúense», no habla de manzanas ni de clonación. Habla de tener relaciones sexuales y de
dar a luz bebés.
El escritor Stephen Schwambach escribe:
24
Historia de dos parejas
Cualquiera que haya experimentado una maravillosa
relación sexual, conoce por instinto la verdad: La
relación sexual es demasiado buena como para que saliera de la nada. No se desarrolló como
resultado
de algún accidente cósmico. Algo tan exquisito se
debe haber diseñado de manera amorosa, brillante y
creativa.
Si algún ateo se te acerca alguna vez y te exige que le des una prueba de la existencia de Dios, todo
lo
que tienes que responder son dos palabras: «Relación
sexual». Dale un día para que lo piense. Si al final de
ese día todavía no se ha convencido, ha revelado
mucho más de su vida sexual, o de la falta de ella, de
lo que hubiera deseado.
Dios creó la relación sexual. ¿Eso no te dice mucho
acerca de quién es Dios en realidad? Entre otras
cosas, te dice que es ingenioso'.
La «Relación Sexual del Diseñador» es la relación sexual tal
como la pensó el Creador; la relación sexual que usa su manual
como guía. Tanto los judíos como los cristianos practicantes
creen que la relación sexual tal como la diseñó Dios es la que se
encuentra solo dentro del matrimonio.
¿Por qué piensas que Dios reservó la relación sexual para el
matrimonio? Creo que una de las razones (a la cual, lamentable
mente, se le presta muy poca atención) es que la buena relación sexual no es fácil y es muy personal.
Piénsalo: A un hombre se le
da la tarea de enormes proporciones de tratar de interpretar
cómo acomodar las velas de su esposa según los cambios del
viento. Algunas veces, ella desea correr libre y suelta; otras, desea virar hacia delante y hacia atrás
teniendo las cosas bajo control.
Si el esposo va a ser el capitán de su corazón, debe aprender a interpretar los vientos, y para eso se
requiere mucho tiempo y
25
Música entre Cas sá6anas
mucha experiencia con la misma mujer. Las experiencias con
otras mujeres, más bien lo desviarán en lugar de ayudarlo por
que cada mujer es única en su deseo y en su placer.
Piénsalo de esta manera: Si has tenido relaciones sexuales
con nueve mujeres, ponte nueve relojes: cinco en un brazo y
cuatro en el otro. Ahora, quiero preguntarte, ¿qué hora es? Se
vuelve tan complicado tratar de promediar los nueve relojes que
te encontrarías mucho mejor con uno solo, aunque el que ten
gas esté atrasado un par de minutos.
De la misma manera, a la esposa se le exige que comprenda a su
esposo tan bien que sepa de una manera intuitiva cuándo necesita
que ella inicie la relación sexual o cuándo necesita que le permita vencerla de una manera santa y
profunda. A decir verdad, debe estudiar las necesidades sexuales y los deseos que su esposo
manifiesta y los que no manifiesta con tanto empeño como
estudiaba cualquier libro de texto antes de una prueba impor
tante en la escuela o en la universidad. Al fin y al cabo, no se trata de un simple ejercicio académico.
¡Se trata de su matrimonio!
Sin embargo, la relación sexual del diseñador abarca algo
más que familiaridad. También abarca el respeto. He escuchado
a muchas mujeres decir algunas cosas muy hirientes e irrespe
tuosas acerca de los hombres en general y de sus esposos en par
ticular. «Siempre está listo para tener relaciones sexuales con
quien sea o como sea». «Piensa con la bragueta». Una mujer
minimiza al hombre cuando dice que todo lo que le importa es
la relación sexual; delata su ignorancia sobre la complejidad del alma del hombre y de la
interconexión que existe entre nuestra espiritualidad y nuestro ser físico. Lo que no se da cuenta es
que la relación sexual representa muchas cosas diferentes para un hombre. Unas cuantas son
emocionales y espirituales y no tienen nada que ver con lo físico. Yo soy el tipo promedio que no
tiene ocho amigos con los cuales hablar acerca de la vida, como
tienen la mayoría de las mujeres. Todo lo que tengo
26
es mi
Historia de dos parejas
esposa, y si ella está demasiado ocupada con los niños y si una vez tras otra me mandan al refugio
subterráneo, me digo: A ella
no le importa. No sabe lo que estoy pasando.
Algunas veces, los hombres en realidad actuamos como niños pequeños. No digo que eso sea bueno
ni admirable, pero
somos así. Estás casada con un hombre de carne y hueso, no con un estoico ideal, y si se le niega la
satisfacción sexual, se verá afectado en más maneras de lo que una mujer quizá entienda.
Una de las cosas más amorosas y santas que puedes hacer en
el matrimonio es proporcionarle una actividad sexual satisfacto
ria a tu cónyuge. Por lo tanto, sin pedir disculpas, este será el
libro más explícito que jamás haya escrito (razón por la cual,
debo confesar, me ha resultado más difícil escribir que cualquier
otro). Quiero enseñarte cómo ser un amante extravagante.
Quiero que tu cónyuge se vaya a dormir con una sonrisa en el
rostro y pensando: ¡Debo ser la persona más feliz de la tierral Aun así, antes de que sigas leyendo, te
haré algunas adver
tencias.
¡ADVERTENCIA!
No me avergüenza decir que la relación sexual es uno de mis témas favoritos. Es muy poco lo que no
me gusta de la relación sexual entre un esposo y una esposa. Cada vez que alguien me pregunta:
«Doctor Leman, ¿cuál es la mejor posición en la rela
ción sexual?», siempre respondo: «\Cualquier posición es buena
si logra su objetivo!».
Fíjate que no dije que cualquier experiencia sexual es buena
porque creo que cualquier experiencia sexual fuera del matri
monio es, a la larga, destructiva. Si no estás casado o casada o no
estás recibiendo consejos prematrimoniales (y diré más acerca
de esto último en un momento), este libro no es para ti. El con
sejo que doy acerca de explorar la creatividad en la sexualidad
27
íMúsica entre Cas sá6anas
está dirigido a parejas comprometidas, no a quienes viven jun
tos o que duermen juntos fuera del matrimonio.
Si tienes relaciones sexuales fuera del matrimonio, en defini
tiva estás amenazando tu propia felicidad y tu satisfacción matrimonial. La investigación no puede
ser más clara:
1 . Un estudio nacional realizado con más de 1 800 parejas casa
das indicó que la probabilidad de divorcio era dos veces más
alta para las parejas que cohabitaron antes de casarse en com
paración con las que no lo hicieron. Además, la convivencia
anterior al matrimonio se relacionaba con niveles más bajos
de interacción matrimonial subsiguiente y niveles más altos de desacuerdo matrimonial y de
inestabilidad . 2. Un estudio de 3 884 mujeres canadienses indicó que las muje
res que cohabitaron antes del matrimonio tenían 30% más de
posibilidades de divorciarse que las mujeres que no lo hicie
ron. De las que cohabitaron, se podía esperar que 35% se
divorciara dentro de los quince años de matrimonio en com
paración con 19% de las que no cohabitaron antes del matri
• 3 momo . 3. Un estudio de 4 300 mujeres suecas de entre veinte y cuarenta y cuatro años indicó
que las que cohabitaron antes del matrimonio tenía tasas de divorcio que eran 80% superiores a las
de las mujeres que no cohabitaron antes del matrimonio'.
4. Un estudio que utilizó una muestra nacional representativa
de 1 235 mujeres cuyas edades oscilaban entre los veinte y los treinta y siete años indicó que las
mujeres casadas que cohabitaron antes del matrimonio eran 3,3 veces más propensas a
tener relaciones sexuales con alguien que no fuera su esposo
que las mujeres casadas que no cohabitaron antes del matri
monio. Las mujeres solteras que cohabitaban eran 1,7 veces
más propensas a tener un segundo compañero sexual que las
mujeres solteras que no vivían con sus compañeros".
28
Historia de dos parejas
Entonces, si vives con alguien fuera del matrimonio, te sugie
ro que abandones esa situación y comiences de nuevo. Todavía
hay posibilidades de que los dos hagan que la relación resulte,
pero si no pueden hacer que dé resultados fuera del matrimonio
sin tener actividad sexual, las probabilidades indican que el
matrimonio pronto se resquebrajará de todos modos.
Es probable que alguno esté pensando: Este doctor Leman está
chiflado... ¡es una reliquia de la época victoriana! No es así. Antes de
que cierres este libro y sigas adelante con la vida, te recordaré
que el matrimonio promedio actual dura solo siete años. Esta es
una sombra patética de lo que solía ser el matrimonio. Es evidente
que lo que hacemos hoy en nuestra sociedad (relaciones sexuales
en la primera o segunda cita) no da resultado. Es probable que
ayude a los solteros a superar la frustración sexual a corto plazo,
pero destruye los matrimonios significativos a largo plazo.
Tal vez, deberíamos probar una manera diferente.
Al segundo grupo al cual quiero hacerle una advertencia para
que no se acerquen a este libro, luego de las personas que no
están casadas, es a los que se sienten incómodos al hablar de la
relación sexual de una manera directa. He hablado acerca de
esto frente a algunos adultos que prácticamente intentaron esca
bullirse bajo tierra cuando les pedía a los participantes que
comenzaran a enumerar palabras del argot para referirse a los
genitales masculinos. (No me creerías si te cuento el silencio que
se produjo cuando proseguí con: «Y ahora, ¿qué me dicen de los
genitales femeninos?»).
Seré sincero contigo: Es probable que todos se sientan ofendi
dos al menos por una de las cosas que digo en este libro. Si no te
gusta un punto en particular, no hay problema. Si no lo sacaste
de una biblioteca, pagaste por este libro, así que arranca esa página, tírala y concéntrate en el resto.
A mí no me molesta; pero la deuda que tengo contigo es la de ser directo y provocativo.
29
Música entre Cas sáóanas
Algunos escuchan la palabra relación sexual y piensan: /Muy bien! Ya es hora. Dito sin rodeos,
Leman, y no te guardes ninguno de los detalles. Esta gente es como mi amigo Moonhead, al que le
gusta recordarme: «Leman, la relación sexual no es buena si no
necesitas darte una ducha al terminar». Se ofenderían si solo
divagara en clichés para tratar de no sonar provocativo.
Otros, casi no pueden tener en la boca las palabras relación
sexual sin que se les tuerza el rostro. Lo comprendo. Hay pocas
cosas que son más privadas y personales que la actividad sexual entre un esposo y su esposa. Esta
gente piensa que es imposible mencionar siquiera los aspectos básicos de la anatomía y la acti
vidad sexual sin caer en el mal gusto o la inmoralidad. Quiero advertirles de entrada: Seré muy
explícito y franco en
este libro. Si las descripciones específicas de los actos sexuales te
ofenden o si te parece que las discusiones acerca de la creativi
dad sexual fuera del matrimonio son de mal gusto, por favor,
quiero que sepas que no es mi intención ofender. La iglesia está
llena de gente de muchos entornos diferentes y los necesitamos a todos. Sin embargo, te animo a
que aprecies a tu cónyuge lo
suficiente como para arriesgarte a abrir la puerta para explorar
nuevas maneras de aumentar tu intimidad sexual. Aunque algu
nas afirmaciones de este libro quizá te hagan sentir incómodo,
sigue leyendo con una mente abierta: acepta el desafío de pensar
de manera creativa acerca de este importante aspecto de tu
matrimonio.
Por último, permíteme, como sicólogo, dar una palabra de
advertencia a las parejas que se encuentren en la etapa de orien
tación prematrimonial y que usen este libro. Les recomiendo que reserven la segunda mitad para la
luna de miel. Les resultará
de ayuda leer los capítulos hasta el que habla de la primera
noche que pasan juntos porque esa información les servirá muy
bien en la luna de miel. También sacarás provecho de los capí
tulos titulados «Solo para hombres» y «Solo para mujeres».
30
Historia efe cfos parejas
Aunque, por favor, detente allí... y espera a leer el resto después
que te hayas casado. Leer juntos descripciones explícitas de acti
vidades sexuales cuando no pueden participar moralmente en
esas actividades es una tentación que no necesitan traer a sus
vidas en este momento. Confíen en esto que les digo: En gene
ral, las parejas no sufren tanto de falta de información como de
falta de inocencia en el lecho matrimonial. Luego de casarse,
pueden solucionar la falta de información; la falta de inocencia
marcará la relación de ustedes para siempre. Dense el uno al
otro el mejor regalo de bodas y la mejor luna de miel posible: cuerpos puros, amor puro e
intenciones puras. Una vez que
entiendan los puntos básicos, tendrán lo suficiente como para
llegar hasta la boda, momento en el cual pueden darse un gran
festín con la bendición de Dios y su buena voluntad. Entonces,
lleven el libro a la luna de miel, pero estén dispuestos a esperar
hasta entonces. Si todavía te encuentras leyendo, ¡bienvenido a bordo! No
veo la hora de seguir adelante.
31
na cama atestada
c/u lecho matrimonial es uno de los lugares
más atestados sobre la faz del planeta. Está
repleto de gente, a algunas de las cuales nunca
has conocido, pero están todos allí y afectan
tu intimidad sexual, inspeccionan por encima de tu hombro y le dan forma a la calidad de tu
placer sexual.
No mires debajo de la almohada, pero toma
conciencia de que tus padres andan merodean
do justo por allí. Y si eso te parece malo,
también será mejor que te acostumbres a tus
suegros, que están escondidos debajo de la
almohada de tu cónyuge.
¿Y a los pies de la cama? Ah, esos son tus
hermanos y los hermanos de tu cónyuge. ¿Y debajo de la cama? ¡Ni siquiera me hagas
empezar con eso!
¿De qué estoy hablando?
Vienes a tu matrimonio con más equipaje
del que conoces. Este equipaje se ha formado
en lo que llamo «el libro de reglas»: creencias
inconscientes pero muy influyentes que tienes
en cuanto a cómo se deben hacer las cosas
33
Música entre Cas sáúanas
(sobre todo en la cama). Gran parte de mi práctica de orienta
ción está dedicada a ayudar a la gente a comprender este libro de
reglas porque gobierna toda su vida, en especial, la sexualidad.
«Pero doctor Leman», quizá digas, «¡yo no sabía que tenía un
libro de reglas!»
Pocos lo sabemos, pero todos nos enfurecemos cuando se quiebra una regla de ese libro. A la larga,
un esposo pagará por
los errores de su suegro, así como la esposa pagará un precio muy caro por los errores de su suegra.
No te casas con una per
sona sin pasado. Te vas a la cama con una persona que ha recibi
do marcas indelebles por el orden en el que nació, por el estilo
que tenían sus padres para criar a los hijos y por las experiencias de su niñez temprana. Es probable
que esté desnuda cuando
venga a la cama, pero de ninguna manera está sola.
Como he hablado extensamente acerca de los libros de reglas en otro libro, The New Birth Order
Book: Why You Are the Way
YouAre [El libro del nuevo orden de nacimiento: Por qué eres
de la manera que eres], en este me voy a limitar a hablar acerca
de cómo nos afecta ese libro de reglas en la cama.
TU LIBRO DE REGLAS SEXUALES
A Celina le gusta que la relación sexual la sorprenda; desea espontaneidad, creatividad y variedad. Es
muy susceptible al aburrimiento y quiere que su esposo la mantenga siempre en ascuas con
respecto a lo que sigue. Uno de sus recuerdos sexua
les favoritos es de cuando su esposo trajo a casa una botella de
aceite para bebé y una lona impermeable para poner sobre las sábanas. Los dos se deslizaron uno
contra el otro e hicieron un
gran lío, pero fue algo espontáneo que generó muchas risas y Celina se divirtió como nunca.
Melisa detesta que la sorprendan. Desea saber qué le va a
suceder al menos con veinticuatro horas de anticipación. Si ella
y su esposo van a estar desnudos al mismo tiempo, debe haber
34
Vna cama atestada de gente
una toalla debajo de los dos hasta que cada uno intercambie
cualquier fluido corporal, no sea que esos mismos fluidos corpo
rales toquen la sábana. Los dos deben haberse bañado como es
debido y deben haberse cepillado los dientes dentro de los treinta
minutos antes de comenzar la relación sexual. La idea de hacer un
gran lío o de hacer mucho ruido la apaga en lugar de excitarla. Si
su esposo trajera a casa una botella de aceite para bebé, diría: «¿Y
qué piensas que vas a hacer con eso? ¡Me llevaría medio día lim
piar el desastre! ¿Alguna vez has tratado de limpiar esa cosa?».
¿Por qué la diferencia?
Eduardo quiere que su esposa sea la agresora sexual. Le
encanta que lo tire boca arriba y le salte encima; lo más emocio
nante que ha conocido es observar a su esposa tomar parte activa
en la relación sexual y buscar de verdad la posición en la cual reciba la mayor estimulación. Y cuando
se expresa para decir lo
bien que se siente, casi no puede contener la excitación.
Andrés tiene que tener siempre el control; cualquier iniciati
va de su esposa le parece un desafío a su propia masculinidad. Él es quien decide lo que hacen,
cuándo lo hacen y cómo lo hacen,
sin discusiones.
¿Por qué dos hombres o dos mujeres son tan diferentes?
Una de las grandes dificultades para escribir un libro como
este es que no existen dos hombres ni dos mujeres iguales. Se pue
den encontrar tantas diferencias entre dos hombres como las que se encuentran entre el género
masculino y el femenino. Aunque
podemos generalizar, todo estereotipo resultará ser falso en algún
caso, de ahí que la comunicación individual sea tan crucial en un
matrimonio. Puedo darte consejos sobre lo que le gusta a la
mayoría de los hombres, pero ese mismo consejo quizá le quite la excitación a tu esposo. A decir
verdad, no hay nada que sustituya a la lectura conjunta de este libro como matrimonio y a la
discusión de los capítulos a medida que se va avanzando.
35
iMúsica entre Cas sáóanas
¿A qué se debe esta gran variedad de estilos para hacer el amor? Nueve de diez veces, se debe al
libro de reglas de una per
sona. El libro de reglas de Celina dice: «La relación sexual se dis
fruta más cuando es divertida y espontánea; la vida es demasiado corta como para hacer cualquier
cosa dos veces de la misma
manera». El libro de reglas de Melisa dice: «La relación sexual
debe estar regida por normas estrictas, si no, se va de las manos».
El libro de reglas de Eduardo dice: «La relación sexual es más significativa cuando mi esposa me
persigue y me demuestra que me desea», en tanto que el de Andrés dice: «La relación sexual es
buena solo cuando yo tengo el control».
Estos libros de reglas están determinados por nuestras expe
riencias de la niñez, nuestra crianza y nuestro orden de naci
miento. Los libros de reglas dentro de las familias siempre ten
drán algunas similitudes, pero también tendrán marcadas diferencias. En definitiva, tu libro de reglas
es algo muy individual y
gobierna casi todo lo que haces.
El problema con los libros de reglas es que, por lo general,
son inconscientes. Es probable que Melisa no sea capaz de expli
car por qué tiene que tener una toalla debajo, como Andrés
tampoco puede decir por qué se vuelve loco si su esposa intenta
tener el control; pero estas reglas inconscientes gobiernan cada
acto sexual del cual han tomado parte.
Entendamos nuestro libro de reglas sexuales
Las influencias paternas
Para comenzar a descubrir estas reglas tácitas y muchas veces
inconscientes, hazte algunas preguntas:
• ¿Qué es lo que más me molesta en la cama?
• ¿Qué es, en general, lo que más me satisface sexualmente?
• ¿Qué es lo que me hace perder todo interés en la relación
sexual?
36
Vna cama atestada de gente
• ¿Qué es lo que me genera el mayor interés en la relación sexual?
• ¿Cuáles requerimientos o actos sexuales me producen más
temor?
Ahora vuelve atrás y pregúntate el porqué de las respuestas a estas preguntas. ¿Por qué la idea de la
relación sexual oral me
disgusta siendo que tantos otros la encuentran excitante? ¿Por
qué tener la luz encendida me enfría sexualmente siendo que a
otros los excita? ¿Por qué necesito que mi cónyuge sea el que
siempre inicie la intimidad sexual?
Parte de la respuesta quizá esté relacionada con la manera en que te enseñaron a pensar en la
sexualidad. A algunas personas, en particular provenientes de hogares muy religiosos, les ense
ñaron que la relación sexual es algo de lo cual es mejor no hablar
nunca. «Es cierto, la relación sexual es necesaria para poblar el
mundo, pero comprendamos que ni siquiera existe todo el resto
del tiempo». Si una persona crece en este ambiente, es probable
que nunca se sienta libre por completo para darse rienda suelta y
disfrutar de la experiencia sexual por su propio bien.
Queremos hacernos estas preguntas y sacar a la luz la «influencia oculta» porque una vez que
comprendemos esta influencia,
somos capaces de decidir si es saludable o no. Logramos optar
por quedarnos con ella o, si resulta un obstáculo en nuestro
matrimonio, deshacernos de ella.
Entonces, hazte estas preguntas. ¿Eran afectuosos tus padres?
¿Tu madre era de esas mujeres que siempre le quitan con brus
quedad las manos de encima al esposo cuando trata de mimarla?
¿Tu padre era exageradamente frío contigo y con tu madre? ¿Usaba sus manos solo para lastimar y
nunca para acariciar? Y lo que es más importante: ¿Esta clase de paternidad ha deformado
tu visión de la expresión sexual?
Tal vez tuviste el problema opuesto y tus padres te hicieron sentir repugnancia al ser libertinos. A lo
mejor cuando eras una
37
Música entre Cas sá6anas
niña encontraste algún material pornográfico en el dormitorio de
tu padre y al ver esas fotografías sentiste repulsión y pensaste:
«Jamás voy a hacer algo así». Peor aun, a lo mejor abusaron de ti lo
cual ha hecho que te resulte imposible confiar en algún hombre.
Hasta una caricia parece una violación, aunque sepas que tu
esposo te ama.
Es triste, pero muchos esposos ni siquiera saben que sus esposas fueron víctimas de abuso sexual.
No puedo decirte la
cantidad de veces que en mi práctica privada profesional he sido
el primero en descubrirlo, la primera persona con la cual la mujer maltratada comentó su miseria.
Me asombra que un hombre
que ha estado casado diez o quince años no sepa cuánto dolor
existe en el pasado de su esposa; piensa que es frígida y no se da cuenta de que ha estado paralizada
por el dolor y la vergüenza, y
él termina pagando por ello.
Lo irónico es que una mujer víctima de abuso, por lo general,
corre al matrimonio específicamente como una excusa para
decir que no a la relación sexual. Sabe que su esposo no la usará
ni la maltratará, así que acepta con alegría la oferta del matrimo
nio pensando que, una vez que se encuentre a salvo dentro de
los límites del matrimonio, le podrá decir adiós a la relación
sexual. Lo triste en todo esto es que el hombre que ama de ver
dad a una mujer como esta es el que termina pagando los platos
rotos. (Hablaremos más acerca de esto en un momento, pero si
fuiste víctima de abuso en el pasado, te recomiendo que leas
Corazón herido , del doctor Dan Allender, que pienso es el mejor
libro que se encuentra en el mercado sobre este tema. Otro libro
que toda mujer debería leer es Intímate Issues [Problemas ínti
mos] de Linda Dillow).
Sea cual sea el caso, sabe lo siguiente: tu madre y tu padre te formaron de manera profunda. Si el
padre de una mujer abusa
de ella, en el aspecto sexual o en cualquier otro, le costará mucho
franquearse sexualmente a su esposo, aunque fuera promiscua
38
Vna cama atestada de gente
sexual con muchos novios. Si por otra parte tuvo una relación
muy saludable con su padre, es probable que tenga menos pro
blemas para alcanzar un orgasmo y tendrá la tendencia a tener menos inhibiciones en la cama.
Entregarse por completo a su
esposo parecerá algo natural y seguro. A un hombre que ha vivido con una madre dominante y con
troladora es probable que no le guste una esposa sexualmente agresiva. Un hombre que encontró
un amor tierno en su madre y al cual se le enseñó a respetarla, por lo general no tendrá mucho
problema en tener intimidad sexual con su esposa.
El orden de nacimiento
Tu libro de reglas también es producto de tu orden de nacimiento.
Si estuvieras en mi oficina, comenzaría haciéndote preguntas
acerca de tus hermanos. Si eres como Andrés, el hombre que
necesita tener el control, estaría dispuesto a apostar que eres el
primogénito o eres hijo único. Si piensas que la relación sexual y la diversión deberían ir juntas la
mayor parte del tiempo, comienzo
a adivinar que eres el último hijo. Si, por lo general, cedes a tu
cónyuge pero rara vez (o nunca) inicias la relación sexual, no me
sorprendería en absoluto saber que eres el hijo o la hija del
medio.
En The New Birth Order Book, analizo de manera extensa el
orden de nacimiento, así que aquí solo haré un resumen. Los que
nacen en último lugar crecen con un tremendo y constante sentido del derecho. Como casi siempre
reciben mimos y atención, no solo de papá y mamá sino también de los hermanos mayores, los que
nacen en último lugar crecen y se convierten en «gente con personalidad». Son encantadores, a
menudo son graciosos,
muchas veces les gusta hacerse ver con franqueza y ser el alma de
la fiesta. Sin embargo, también pueden ser manipuladores. Por lo general, a estos hijos les encantan
las sorpresas y están mucho más dispuestos a correr riesgos que los demás hermanos.
39
Música entre Cas sáúanas
En la cama, esto suele resultar en un deseo por la sorpresa, la espontaneidad y la diversión. Es
bastante común que los que
nacen en último lugar serán bastante cariñosos, pero les gustará que los mimen y los cuiden. Si tu
cónyuge entra en esta categoría,
¡será mejor que le prestes bastante atención!
Los hijos del medio son más misteriosos. No tenemos tiempo
para detenernos a explicar por qué es así, pero son los más difíciles
de definir porque pueden dirigirse en cualquier dirección (lo más
probable es que esa dirección sea justo la opuesta a la del hijo que
los precede). Sin embargo, casi siempre a estos hijos les gusta la paz
a toda costa. Son negociadores, mediadores y los que están dispuestos a ceder. Por lo regular, no
son tan autoritarios como los
primogénitos, pero también requieren menos «cuidado y alimentación» que el último hijo. Son más
reservados y casi siempre son generosos frente a un error. Puede ser bastante difícil lograr que
un hijo del medio te diga de verdad qué le gustaría en la cama.
Los primogénitos (al igual que los hijos únicos), son los pre
sidentes de la clase, los que alcanzan grandes logros, los que les gusta tener el control y que están
convencidos que saben cómo se debe hacer todo. Se les conoce por ser capaces y dignos de
confianza, pero también son perfeccionistas con una exigente y
agobiante lógica. El deseo que tienen de controlar los puede lle
var a algunos a imponer el poder y a otros a ser complacientes. Si tienes relaciones sexuales con el
primero, te sentirás como si
tuvieras que saltar por los aros para que todo esté en orden, tal
como esa persona lo define. Si estás casado con el segundo, este
cónyuge se hará a un lado para asegurarse de que te sientas bien,
pero este entoque pronto puede parecer mecánico y forzado.
Existen toda clase de excepciones, pero en la mayoría de los casos se puede aprender bastante
sobre ti mismo y tu cónyuge al considerar el orden de nacimiento, y de qué manera ese orden de
nacimiento le ha dado forma a tus expectativas y a tu libro de
reglas sexuales.
40
Vna cama atestada de gente
Los primeros recuerdos
El último aspecto que determina tu libro de reglas del cual habla
remos se refiere a los recuerdos de tu infancia . Esos primeros
sucesos (de cuando estabas en el tercer grado o antes) ayudaron
a darle forma a tus expectativas sobre la vida y la manera en que se debían hacer las cosas.
Aprendiste que el mundo es un lugar
seguro... o un lugar peligroso. Desarrollaste la suposición de que
la gente te tratará con amabilidad... o te traicionará y te amenazará. Debido a lo que te hicieron,
aprendiste a hacer una serie de
suposiciones que ahora das por sentadas, y ves a tu cónyuge a
través de las lentes de esos recuerdos.
Aquí tenemos un ejemplo que viene al caso. Un padre le pro
mete a su hijita que la llevará a tomar un helado cuando regrese
de la ferretería. La hijita espera junto a la puerta durante dos
horas. Al final, papá llega a casa pero huele a alcohol y arrastra
las palabras. Por supuesto, olvidó por completo la promesa de
llevarla a tomar un helado.
Veinte años después, su esposo le promete llevarla a cenar.
Sufre una demora legítima al pinchársele un neumático en el
camino de regreso a casa. Cuando al fin aparece cuarenta y cinco minutos más tarde, su esposa le
arma un escándalo. Él no entien
de por qué está tan molesta, pues no se da cuenta que ella no le
grita solo a él: le grita a su padre ebrio.
La clave es reconocer tus tendencias basándote en tu historia
pasada y así obtener una mejor comprensión de estas suposiciones tácitas. Hasta que no sepas
cuáles son, no serás capaz de
editarlas.
La edición de tu libro de reglas
Como orador que se encuentra de viaje la mayoría de los fines de semana, he tenido mi buena
cantidad de equipaje y algo más
que eso. Solía tener una maleta con docenas de etiquetas de
41
Música entre Cas sáóanas
equipaje. Ya sabes, las aerolíneas te piden que escribas tu nom
bre y dirección en un delgado cartoncito que se le adjunta a la maleta con una banda elástica. El
problema es que la banda es tan delgada y frágil que, por lo general, no dura más de dos o tres
vuelos y luego se parte en pedazos. Jamás quitaba las partes rotas; en cambio, le añadía una nueva
etiqueta y listo. Entonces,
después de un par de años, debo haber tenido cincuenta pedaci
tos de papel o más atados a la manija, lo que hacía que el equipa
je pareciera en verdad raído y andrajoso. Cuando miras la vida de la gente como lo hago yo, te das
cuenta de que muchos son así. Sus «viajes» por la vida les han
dejado marcas que no siempre son positivas. Sus viajes pasados
los golpearon y abrumaron, y con el tiempo comienzan a verse
andrajosos de verdad.
El problema para rastrear esos viajes viene cuando solo tienes
pedacitos de información. Siempre me han maravillado los elec
tricistas que pueden abrir aparatos electrónicos y revisar cables de cincuenta colores diferentes.
¿Yo? Lo único que identifico es
el rojo y el negro, ¡y basta! El rojo significa positivo, el negro
negativo,
¡y
todo lo demás excede mis conocimientos!
No obstante, desenmarañar el pasado de una persona es
como tratar de encontrar un desperfecto eléctrico en medio de
cientos de cables: ¿De dónde vino ese miedo? ¿Qué fue lo que
dejó esa cicatriz? ¿Qué creó esa expectativa?
Hay muchísima gente que tiene tantas relaciones rotas que
les han dejado heridas en el tejido sicológico. Algunas veces, los
cirujanos tienen que volver a abrir para quitar el tejido cicatriza
do que se ha acumulado demasiado y, de alguna manera, los
sicólogos deben hacer lo mismo. Si el tejido cicatrizado que tie
nes acumulado es en particular profundo, debes hablar con un
profesional, pero aun así, creo que esta sección ayudará a seña
larte el buen camino y a ponerte en marcha para hacerte las pre
guntas adecuadas.
42
l)na cama atestada de gente
La buena noticia es que puedes editar tu libro de reglas. La
mala noticia es que puede resultar difícil y llevar gran cantidad de tiempo. Como acabo de afirmar, si
has experimentado un
trauma severo, abuso sexual, por ejemplo, necesitarás a un tera
peuta profesional que te ayude a sobreponerte a estos primeros recuerdos y a la trágica influencia
paterna negativa. Con todo, muchos de ustedes pueden mejorar a través de la toma de
pequeñas decisiones.
En primer lugar, una vez que entiendes tu libro de reglas,
recuerda que solo porque algo te parezca cómodo no significa que sea la norma. Un hombre
espontáneo debe aprender que su esposa se puede sentir amenazada por su espontaneidad. A la
inversa, las mujeres controladoras deben comprender que su fal
ta de espontaneidad quizá le resulte aburrida a su esposo y puede arrojarlo directamente a los
brazos de otra mujer. La manera
en que ves la relación sexual es cómo la ves tú , pero no significa que sea la adecuada, ni la única
forma de verla. No quiero decir
que no exista ninguna clase de absolutos morales; sin lugar a dudas, creo que los hay. A pesar de
todo, lo que digo es que la
manera en que te sientes con respecto a la relación sexual dentro
del contexto del matrimonio puede ser algo muy individual.
Aquí tenemos un secreto que discutiremos en detalles más
adelante en el libro, pero es pertinente mencionarlo aquí: Los
buenos amantes aprenden a conocer mejor a su amante de lo
que se conocen a sí mismos. Debes dejar de ver la relación sexual
a través de tu percepción personal y comenzar a verla a través de los ojos de tu cónyuge. Si puedes
hacerlo, y en el proceso com
prender su libro de reglas, casi todo lo que hablemos en el resto
de este libro se ubicará en su lugar. Una relación sexual matri
monial grandiosa está relacionada con amar a otro de la manera
en que desea ser amado.
En segundo lugar, toma la decisión de no permitir más que
los defectos de tus padres afecten tu vida sexual matrimonial.
43
Música entre Cas sáóanas
Piensa en tus inclinaciones y en las esferas que adoleces en el dormitorio y pregúntate: ¿Esto es en
verdad lo que quiero darle a mi cónyuge o se merece algo más
?
Entonces, de forma consciente
comenzarás a practicar el rasgo preciso que esperas adquirir. La
mujer que necesita tener una toalla debajo de su cuerpo debería
tratar de experimentar una relación fugaz en la cocina, aunque
sea una vez. El hombre que piensa que debe tener el control
debería permitir que su esposa lo tuviera por una vez. Al hacer
estas cosas, descubrirás con seguridad que el mundo no deja de dar vueltas porque «rompiste una
regla». Tu madre no se levan
tará de la tumba para darte un sermón: «¿Por qué no pusiste una
toalla?». El pastor de tu niñez no se aparecerá de pronto en la
cocina ni te pedirá que le expliques por qué ustedes dos están
probando esa posición sexual. En realidad, es probable que des
cubras que romper la regla puede conducirte a uno de los
encuentros sexuales más satisfactorios que has tenido en mucho
tiempo.
Esto es algo que debes iniciar. Tu cónyuge no puede reescribir
tu libro de reglas, tienes que hacerlo tú. Debes ser tú el que lo
descubra, lo evalúe y luego haga un plan para cambiarlo. Sé sincero pero firme contigo mismo. Sé
que esto me hace sentir incómoda
pero aun más que mi comodidad, valoro la felicidad de Felipe, así
que aunque sea esta vez, veré sipuedo ser un poco más aventurera.
Por último, debes dejar de lado el pasado. La única manera
que conozco para ayudar a alguien a que lo haga es volver a
conectarse con el poder de Dios en su vida. Si pedimos perdón,
Dios quitará la mancha de nuestro pecado y nos perdonará, dejándonos limpios y nuevos.
Esta es una realidad espiritual que he visto cobrar vida una
vez tras otra. Por más que a mis colegas les guste menospreciar el
cristianismo y la fe religiosa en general, he descubierto que es el método más poderoso para tratar
con las heridas pasadas, con los pecados y con el tejido sicológico herido. No me interpretes
44
Vna cama atestada de gente
mal. No soy cristiano porque el cristianismo dé resultado. Soy
cristiano porque creo que el cristianismo es la verdad, pero el
hecho de que también dé muy buenos resultados nos ha servido a mis clientes y a mí en gran
manera.
Si en verdad deseas comenzar de nuevo, necesitas alinearte
con los principios de Dios. Eso quiere decir, en primer lugar,
que si viven juntos sin estar casados, deben hacer los arreglos
para vivir separados. Comiencen a salir de nuevo, pero manten
gan a la relación sexual fuera de la relación.
Esto es lo que se debe hacer desde el punto de vista moral, pero también es lo debido desde el
punto de vista sicológico. A
esta altura, casi todos han escuchado la frase «vírgenes recicla
das», gente que en un tiempo practicó la promiscuidad sexual (o
sexualmente activa, para nuestros amigos socialmente adecua
do), pero que ahora han tomado la decisión de abstenerse hasta
el matrimonio. Este es un modelo muy saludable a seguir para
quienes han perdido su virginidad. Por su propio bien, estas pare
jas necesitan ver a Dios operando un cambio en sus vidas a fin de construir un cimiento más fuerte
para su matrimonio. No
solo necesitan experimentar el perdón de Dios, sino también el
poder que nos proporciona para ayudarnos a resistir la tenta
ción.
¿Por qué es tan importante? Te lo diré de esta manera: Las
posibilidades de supervivencia de tu matrimonio se basan en tu nivel y el nivel de tu cónyuge de
dominio propio. En cierta oca
sión, aconsejé a una joven pareja que dejaran de tener relaciones
sexuales hasta que se casaran, y el joven contestó con toda tranquilidad: «No sé si puedo
arreglármelas durante tres o cuatro
meses sin tener relaciones sexuales. Si Sheila y yo dejamos de tener
relaciones, puedo sentirme tentado a buscar en otra parte». Sin pestañar, me dirigí a la joven y le
dije: «Si él no puede mantener sus manos alejadas de ti o de cualquier otra mujer
durante tres meses porque no posee la disciplina, ¿qué esperanza
45
Música entre Cas sá6anas
queda para después que estén casados y él se encuentre ocupado en su negocio cinco días a la
semana mientras tú estás en casa
rodeada de pequeños?».
Las cosas que Dios nos pide que hagamos cuando estamos
solteros son precisamente las que construirán en nosotros las
cualidades de carácter que necesitamos como cónyuges. Si acor
tamos el proceso tomando un atajo, nos engañamos a nosotros
mismos y entramos al matrimonio con una preparación inadecuada para vivir una relación feliz y
duradera. Mientras más converso con las parejas, más me convenzo de que Dios sabía de
lo que hablaba cuando prescribió que no hubiera nada de rela
ción sexual antes del matrimonio y grandes cantidades de él luego
de casarse.
Más allá de todo esto, existe de verdad un tremendo poder
limpiador al saber que Dios te perdonó por lo que hiciste.
Dicho esto, también debo recordarte con amabilidad que, si
bien Dios quita la mancha, no siempre quita las consecuencias.
Para muchos de ustedes, la realidad es que a pesar de que los
perdonaron, deben parecerse al alcohólico cuyo credo es «de día
en día». Dañaste tu alma al entregar tu cuerpo a muchos aman
tes, y eso quiere decir que necesitarás algo de terapia emocional,
espiritual y relacional. Como todas las cosas en la vida, necesitarás edificar sobre la
base de pequeñas victorias. Si te vienen a la mente escenas
retrospectivas de antiguos compañeros o compañeras con los
que mantuviste relaciones sexuales, deberás aprender caso por
caso a traer de nuevo tu atención a tu cónyuge (veremos más de
esto en un momento). Acopias fuerza cuando aprendes a decir
no cuando deseas decir sí. Mientras más lo haces, más fuerte te
vuelves y más dominio propio obtienes. Una vida disciplinada es una vida feliz porque cuando inte
riorizas límites, te proteges de las mismas cosas que te traerán más dolor a tu vida, a tu matrimonio
y a tu lecho sexual.
46
ZJna cama atestada de gente
Imagínate si te encuentras envuelto en la pasión con tu cónyuge
y, de repente, algún otro aparece en tu mente y estropea lo que hubiera sido una sesión muy
especial de amor sexual.
Esa es una vergüenza. Los antecedentes sexuales tienden a
seguirnos. Algunas personas tienen tanto equipaje hecho jirones
en lo que respecta a su ser sicológico y sexual, tantas pequeñas etiquetas que nunca se han quitado
por completo, que resulta muy difícil no comparar a esta persona que tanto ama y respeta, con otra
que estaba buenísima y con la cual se revolcó más de
una noche años atrás.
Es lamentable, pero como esto se ha vuelto algo tan común
en nuestra sociedad, hablemos un poco más sobre cómo tratar
con tu pasado sexual.
TU PASADO SEXUAL: COMBATE LAS ESCENAS RETROSPECTIVAS
Me gustaría poder decir que si fuiste sexualmente activo no tie
nes por qué preocuparte; puedes volver a ser virgen de nuevo. No obstante, si lo dijera, estaría
mintiendo. Dios te perdonará,
tu cónyuge te puede aceptar, pero es mucho más saludable ser
realista si tuviste experiencias sexuales previas. Una persona que
es «virgen reciclada» trae al lecho matrimonial mucho más equi
paje que alguien que es virgen de verdad. Dios nos dice que
reservemos la relación sexual para después del matrimonio y
existen consecuencias si nos pasamos de esa raya.
Para comenzar, puedes tener escenas retrospectivas. Los
recuerdos sexuales son un fenómeno natural si tuviste otros
amantes u otras amantes en tu vida. Es lamentable, pero estas
escenas retrospectivas pueden interferir con una vida sexual
matrimonial saludable. He tenido unos cuantos pacientes que
me han confiado que las escenas retrospectivas eran un verdade
ro problema, en particular para quienes tuvieron una crianza estricta y no vivieron de acuerdo a ella.
En el caso de las mujeres,
47
iMúsica entre Cas sábanas
a veces la culpa puede tornarse casi abrumadora. Están haciendo
el amor con su esposo cuando, de repente, el ex novio Ricardo se
les cruza por la mente. Como la relación sexual es una experien
cia tan emotiva para las mujeres, la escena retrospectiva les roba
el significado del momento.
Los hombres, por otra parte, tienden a comparar las reacciones
físicas, y es más probable que sus escenas retrospectivas se basen en la comparación. ¿Y si una
antigua novia sabía cómo tocarte
de una manera satisfactoria en particular? ¿Y si tu esposa está
preocupada pensando que nunca estará en condiciones de com
petir? Y cuando te pregunta sobre el asunto, puede decir que,
hasta ahora, no se ha acercado a satisfacerte como solía hacerlo
la otra mujer. El dolor de semejante comprensión produce una
herida profunda. Los hombres que han tenido experiencias
sexuales previas también pueden tener dificultades para valorar
la conexión emocional de la relación sexual matrimonial ya que
están concentrados de forma más específica en el placer físico. No es fácil, pero debes comenzar de
cero, y eso quiere decir
que debes permitirle a tu cónyuge comenzar de cero también.
Recuerda lo que hablamos en la sección anterior: Una vez que
pides perdón, Dios te perdona. Comprendo que es fácil enten
derlo, pero no siempre es igual de fácil aceptarlo en el nivel emo
cional. Si supiera cómo mantener alejados los pensamientos, no
sería sicólogo, ¡sería un mago! Las cosas que deseamos reprimir y
en las cuales no queremos pensar son, por lo general, las que bullen
en nuestra mente durante los momentos más inadecuados.
Este es un pequeño truco: En cuanto te venga ese recuerdo,
comienza a hablar con tu esposo, a decirle cuánto lo amas, cuán
to deseas agradarlo, lo que significa para ti o lo excitada que
estás. Si esto último no es verdad, toma sus manos y ayúdalo a satisíacerte de tal manera que todos
tus pensamientos y palabras
conscientes estén concentradas en él, en lugar de pensar en otro.
48
Vna cama atestada de gente
En otras palabras, tu tarea es volver a aprender cómo tener la
mejor clase de relación sexual con tu cónyuge. Cada vez que cual
quier recuerdo se entrometa en tu vida sexual actual, trata de
hacer que esta vida sexual presente sea mucho más satisfactoria.
Te libras de lo viejo al concentrarte en lo nuevo. Esta es una
elección consciente: No voy a darle vueltas a este recuerdo; en cam
bio, voy a soñar despierto pensando cómo hacer que mi cónyuge gri
te de placer.
El buen resultado de esta técnica depende en parte de cuánto
daño previo exista. Puedes pasarla bien sin cepillarte los dientes
de vez en cuando, pero si descuidas tus dientes durante meses o
años de manera indefinida, contraerás una enfermedad en las
encías. Si ante el primer síntoma de la enfermedad decides de
repente convertirte en el mejor usuario del hilo dental del vecin
dario y comienzas a cepillarte los dientes después de cada comida, podrás prevenir una mayor
infección, pero todavía tendrás
que recuperarte del daño anterior. Es como el fumador que deja de fumar. Como ex fumador,
sé que soy mucho más saludable ahora que no he encendido un
cigarrillo durante más de treinta y cinco años. Sin embargo, aunque estoy más saludable por haberlo
dejado, estaría mucho
mejor si nunca hubiera fumado un solo cigarrillo.
¿LO CUENTO O NO?
Al tratar con el pasado sexual de una pareja, la primera pregunta
que surge casi siempre en el consultorio de terapia es: «¿Cuánto
de nuestro pasado debemos contar?».
Mi respuesta es: «Lo menos posible».
Tu cónyuge merece saber si se casa con alguien que es virgen;
también tiene derecho a saber si dormiste solo con un novio o con
una novia o si tu promiscuidad te llevó a la cama con múltiples
compañías. Tiene el derecho a saberlo porque esto puede afectar
su decisión de casarse contigo o no, con toda justificación.
49
Música entre Cas sábanas
Aun así, entrar en detalles trae más problemas que los que
resuelve. Hablando en general, no cuentes secretos sexuales delpasa
do. Todo lo que esto hace es crear inseguridad; de repente, la con
versación pasa de «Quiero saber todo acerca de ti» a algo mucho,
mucho más desagradable: «¿A qué te refieres con eso de que lo
hiciste tres veces en una noche?». «¡Pensé que la idea de la baña
dera de agua caliente era nuestra!». Escucha, si Dios quisiera que
entendiéramos lo que cada uno piensa, nos hubiera dado frentes
de vidrio. Dejar que algunos recuerdos mueran en el pasado y se queden solo contigo es un regalo
que le haces a tu cónyuge. Un enfoque mucho más sano es la simple confesión: «Escu
cha, cariño, hay algunas cosas en mi pasado que desearía que no
estuvieran allí», y dejarlo así. Contar detalles («No tuvimos relaciones, pero nos dejamos llevar un
poco una noche y...») es bus
carse problemas de forma abierta. Solo confiesa: «No te casas con
alguien virgen. De verdad quisiera que lo hicieras, pero no es así».
Si tu pareja te presiona, úsame como excusa: «Un consejero
que conozco sugiere que lo más saludable para los dos es darnos
cuenta de que nos casamos con gente imperfecta con pasados imperfectos. Comencemos desde
abajo y construyamos el mejor matrimonio posible, con el conocimiento de que a partir de
ahora, la relación sexual es algo que compartiremos de forma
exclusiva con el otro y quiero darte la mejor vida sexual posible». Luego, te recomiendo que pases
un tiempo considerable
hablando sobre lo maravilloso que será cuando al fin estén casados.
Más abajo reproduzco una carta que una joven le escribió a su
prometido seis semanas antes de casarse. Él había tenido expe
riencias sexuales, pero ella no, y le parecía que estaba nervioso al
pensar si le iba a responder sexualmente en el matrimonio, en
especial porque ella era la que casi siempre frenaba los avances.
Lo maravilloso de esta carta es la manera en que la joven le
ayuda a su futuro esposo a esperar para tener intimidad sexual,
en tanto que al mismo tiempo le crea expectativa para el lecho
matrimonial de ambos:
50
Vna cama atestada de gente
Juenida ¡utuna educado:
¡A-elig aniveddania! ¿de dad cuenta de que nad canacimad hace
judia dad añad? Jeta cenjedad que nunca cnei que canacedía
homlde can el cual me dentinia tan ahdatmiamente cé^^
a un
dienta cantiga. Junante añad tuche can ta idea de gue algún día
tendnéa que codadme palique eda ed ta que hag que haced, ¡tunca de
ta dije a nadie, peda nunca lagnata entended en deotidad pea qué
alguien podía diquieda dedeod tened neiaciened dexualed can un
muchacho. . . hadta que te conocí. Aliada, ¡tenga que atligadme a
mantened mid manad alejadad de tu cuerpo!
Pevetadte g vuelta a dedpentad cada cuxelidad ¡emenina que
teníaeAÚeddadxienlapdafjUndedemicadagán. Me liad hecha dedeod
ded ta mwje/i en la que me he canve/itida hog. Guando me minad can
eda Ini/ililla picada, haced que mi cedagón dandía g de acetede. Pnácueamente me deddita de amad
g de dedeante tanta. Jentne de deid demanad dedé tu edpada. Gn edtad díad en lad que
tadad tienen que «encantdadde a di midmad», apenad pueda edpe
dod a ded poete de ti. Ja idea de ded tu edpada me llena de entudiad
ma g odquilo. Jla que hace que toda edta dea tadavia mád edpecial ed que en deolidlod had hecha
un qdon ed¡uedga pod manteuennod
pudod. Gdea que nunca te dije edta, peda ed mug déficit poda mí na
dedeod tocante pod tadad panted. Ja adnutidé: atquuod veced me
encuenldo dañando dedpüenta can edtad del toda dednuda, envuelta
en tud tdagad g completamente una encima del alna. Piéndalo, ¡dala tenemod que edpedod deid
demanad g ede dueña de
volvená deolidad! Jala pana que ta depad, na pienda ¡penad ningún
avance, adi que edpena que edtéd lidia.
Jin emhadqe, te ag/iadegca dedde la pdo¡unda de mi canagán pod
ded tan didciptinada g amadme de la moneda en que me amad pana que pxvdomed comengod
nuedtna matdimeuio de la moneda mád
paditiva g dona que dea paditle. ¡ío pueda decidle cuánta dignifica poda mí tu amad, g cóma had
caminadlo toda mi moneda de ved ta vida, ¡iunco me imaginé que ita a dedeod entneganme a un
hamkne
51
Música entre Cas sáúanas
en la jjOdma en c^ue dedeo- enPiet^adme a ti (debed- edtoA- dumiúendte en
edte midme mámente, mient/iad leed- edta mía) . de ame de maneja
atedetuia.
dwfa poda déemp/ie,
Ana
Qué carta tan maravillosa y qué gran ejemplo de cómo una
mujer puede decirle a su futuro esposo que se está impacientando
un poquito por cuánto desea explorar las delicias de la intimi
dad sexual, en tanto que, a la vez, refuerza lo importante que es
esperar.
Algunos de los lectores casados quizá se hayan dado cuenta
de que, debido a sus libros de reglas y a su pasado sexual, han privado a sus cónyuges de una parte
de sí. No le has entregado
tu cuerpo de la manera que esta mujer promete entregarse a su
futuro esposo. Tal vez cediste, pero no lo deseaste. Sabes que no
inviertes el tiempo ni la energía que merece tu cónyuge. Permi
tes que tu intimidad sexual decline y, francamente, das por sentado que tu cónyuge te debe su
compromiso y su fidelidad. ¿Puedo sugerirte que escribas una carta similar? Determina
qué es lo que has estado reteniendo, pídele perdón a tu cónyuge y luego dile lo que esperas hacer.
No permitas que tu pasado dicte tu futuro. Tu Creador desea que tengas una vida sexual
apasionante y satisfactoria. Con su perdón y un poco de esfuer
zo de tu parte para enfrentar de plano tu pasado, puedes cambiar
tu libro de reglas. Puedes convertirte en la clase de amante que
quieres ser y que sabes que merece tu cónyuge. ¿Qué esperas?
52
/Uerremcto, ruido
Por qué vale la pena luchar por una
buena vida sexual
cüime algo: ¿Qué sería de la película Tibu
rón sin esa música amenazadora? Bum, bum,
bum, tararí... Se crea el suspenso. ¿Consideras
que daría el mismo miedo? No lo creo.
Imagínate La Guerra de las Galaxias sin una
composición triunfal que suena mientras Luke
Skywalker derrota a la Estrella de la Muerte y salva la galaxia. Me parece que no tendría ni
remotamente la misma emoción, ¿no crees? O imaginate a esos muchachos corriendo
por las medallas de oro en Carros de fuego.
Apuesto a que ver a la gente correr en cámara
lenta sin música que le dé color a la escena no
sería una buena receta para un Oscar.
Cada uno de estos éxitos de taquilla tenía
un buen guión, buenos actores y un director muy competente, pero ninguno de ellos sería
lo mismo sin la música. La música sola no bas
taría, por supuesto, pero es un elemento vital
y esencial para una película taquillera. La relación sexual es lo mismo para el
matrimonio. Tú puedes estar casado sin tener
53
iMúsica entre Cas sáSanas
ninguna relación sexual. Puedes seguir conversando luego de la
cena, puedes celebrar las fiestas y, si adoptan, pueden criar hijos.
Se pueden hacer regalos por el aniversario, pueden tener conver
saciones íntimas y hasta, en una emergencia, pueden compartir
el cepillo de dientes o traer un rollo de papel higiénico que se
necesita de manera urgente.
Aun así, seguirá faltando algo.
Una buena vida sexual le da color al matrimonio de pies a
cabeza. La vida nos exige que hagamos muchas cosas monótonas.
Algunas veces, mi esposa necesita que vaya a la tienda y busque un montón de artículos aburridos:
lechuga, apio, bombillas, leche
y otras cosas carentes de emoción. Sin embargo, otras veces,
puedo ir a un negocio de lencería a comprar algo que no es en
absoluto aburrido.
Otras veces, Sande necesita que descubra por qué los frenos
chillan y toda clase de ruidos molestos cuando conduce el auto. Aunque en momentos mucho
mejores, puedo descubrir qué es
lo que hace chillar y gemir a mi esposa.
En algunas ocasiones, Sande desea que saque los adornos de
Navidad (y luego, aunque no lo creas, espera que los guarde justo seis semanas después) o que
saque la basura. Con todo, en
momentos mucho mejores, puedo quitarle la ropa que lleva
puesta. ¡Me encanta esa tarea!
Piensa en esto: noventa por ciento de la vida está lleno de asun
tos aburridos, como cambiar pañales, limpiar cosas derramadas,
pagar las cuentas, llenar el tanque con combustible. Y gran can
tidad de hombres y mujeres tienen que trabajar muchas veces en
trabajos terriblemente monótonos: reponer la comida en los
supermercados, clavar clavos en el techo o sumar las mismas
cifras. Hasta he conocido a abogados y dentistas de mucho talen
to que estaban aburridos por completo de sus profesiones, pero
las obligaciones financieras insistían en que siguieran adelante.
54
¡Terremoto, ruido yfragor!
En este mundo de obligaciones y responsabilidades, Dios ha
dejado caer algo absolutamente fabuloso en nuestro regazo. Al
final del día (¡y algunas veces al comienzo!), cuando hemos terminado nuestro trabajo y los niños
están en la cama y nosotros en casa de regreso del trabajo, podemos tocarnos, besarnos y
proporcionarnos placer el uno al otro de tal manera que el mun
do parece estar a años luz de distancia. Nos transportamos a
otro lugar y a otro tiempo, envueltos en una sensación gloriosa. Una vida sexual satisfactoria es uno
de los pegamentos más
poderosos que puede tener una pareja. Los hijos son un «pega
mento» poderoso, como lo son los valores comunes, una fe común y los sueños en común. No
obstante, la relación sexual es, sin lugar a dudas, uno de los más fuertes.
La clase de relación sexual de la que hablo requiere un poco de
esfuerzo y mucha previsión, pero los dividendos que paga justifi
can con creces los esfuerzos. Si tu esposo está satisfecho sexual
mente, hará cualquier cosa por ti. Pondrá el pecho frente a una
bala, perseguirá un tren y hará lo que sea con tal de estar seguro de que estés bien. Y escucha,
hombre, si tu esposa sabe que ves la
relación sexual como un regalo especial para ella, si puedes
hacerle sentir cosas que nunca antes había sentido y si aprendes a convertirte en un amante
desinteresado, sensible y competente, ronroneará como una gatita y se derretirá en tus brazos. Un
hombre sexualmente satisfecho será, por lo general, un mejor padre y un mejor empleado. Una
mujer sexualmente satisfecha tendrá menos estrés y más gozo en su vida. La relación sexual es de
vital importancia para un matrimonio saludable.
INSTRUMENTOS DIFERENTES
¿Alguna vez has escuchado a un niño pequeño tocar el piano? Es
probable, todos hemos escuchado las detestables piezas musicales
que aprenden los principiantes, pero la mayoría de las canciones
que se tocan al principio solo van de nota en nota. Cuando el
55
Música entre Cas sáúanas
niño avanza más, aprende a tocar acordes; comienza a usar las dos
manos, y el uso de las dos manos influye por completo en el resultado. La clase de música que
puedes producir con dos manos es
cien veces más hermosa que la que puedes crear con una sola.
Repito, el mismo principio se ajusta a la relación sexual. El
hombre y la mujer son las dos manos de la relación sexual tal como la diseñó Dios. Ninguno de los
dos es el mismo. Ninguna
«mano» toca las mismas notas, pero cuando trabajan en equipo,
pueden crear algunos de los sonidos más hermosos que se escu
charan jamás.
Lo que deseo para ustedes como pareja es que sean dos personas satisfechas en lo sexual. Un
cónyuge que tiene relaciones
sexuales solo por obligación no satisfará a su pareja. Es verdad,
habrá momentos en los que la relación sexual parezca una obli
gación, al menos al comienzo, pero si siempre parece una obliga
ción, no es satisfactoria en el sentido en el que estoy hablando. Como la relación sexual requiere
cierto esfuerzo, te diré por
qué vale la pena ese esfuerzo. Primero, les hablaré a las esposas.
He aquí por qué se benefician al tener a un esposo sexualmente
satisfecho.
Mujeres: ¿Por qué desean hacerfeliz a su maridito?
1 . Un esposo sexualmente satisfecho hará cualquier cosa por ti.
La relación sexual es una necesidad tan básica para los hombres
que cuando esta esfera de su vida se cuida bien, sienten una inmensa gratitud y actúan en
consecuencia. Un hombre sexualmente satisfecho es aquel que conduce hacia su trabajo pensan
do: Soy muyfeliz por haberme casado con esta mujer. ¡Debo ser el
hombre másfeliz de la tierralY que luego conduce de regreso a su
hogar pensando: ¿Qué cosa especialpuedo hacerpor mi esposa esta
noche? Si deseas esta clase de lealtad y reconocimiento, satisface
las necesidades sexuales de tu esposo; ninguna otra necesidad
genera una gratitud tan profunda. En lugar de molestarse ante el
56
¡Terremoto, ruido yfragor!
pedido de detenerse en un negocio o de mirar un grifo que gotea,
un hombre satisfecho sexualmente saltará con entusiasmo. En
lugar de ser frío y distante cuando le hablas, deseará escuchar lo
que tienes que decirle.
Algunas esposas que lean esto quizá piensen: Lo he intentadoy no da resultados. Esta respuesta me
demuestra que no entiendes en absoluto lo que digo. No puedes «intentarlo» y nada más; esto se
tiene que convertir en una forma de vida. Un buen encuentro
sexual mantendrá agradecido a un hombre por algún tiempo;
pero si lo rechazas las siguientes cinco veces que se te acerca, pen
sará en los cinco rechazos, no en aquella única noche especial.
Debido a la constitución química del hombre, la mayoría de nosotros considera la relación sexual
como una necesidad, y cuando una mujer accede deseosa a satisfacer esa necesidad, nos
sentimos muy agradecidos. Cuando la mujer utiliza la necesi
dad del hombre para manipularlo, este se resiente. Cuando uti
liza la necesidad del hombre para castigarlo, muchas veces este
se vuelve amargado.
Para la mayoría de los hombres, esta necesidad sexual es el
requerimiento principal que buscan en sus esposas. Puedes ser la
mejor cocinera, una gran madre y una conversadora fantástica, pero si no le prestas atención y no
pones esfuerzo en tu relación
amorosa, es probable que tu esposo se sienta desilusionado. Por
el contrario, si le das a tu esposo una vida sexual emocionante, es
probable que te sorprendas al ver lo poco que le importan las
otras cosas que desea.
2. Satisfacer sexualmente al esposo es un mandamiento de la
Escritura.
Una vez, tarde en la noche, Sande me pidió que le leyera la Biblia.
«Por supuesto, mi amor», le dije, «me encanta hacerlo».
Se mostró un poco sorprendida ante mi disposición, pero bue
no, ¿tengo la obligación de ser el líder espiritual o no? Deseaba asu
mir mi papel con seriedad.
57
Música entre Cas sábanas
Abrí la Biblia en 1 Corintios 7:3-5: «El hombre debe cumplir
su deber conyugal con su esposa, e igualmente la mujer con su
esposo. La mujer ya no tiene derecho sobre su propio cuerpo,
sino su esposo. Tampoco el hombre tiene derecho sobre su propio cuerpo, sino su esposa. No se
nieguen el uno al otro, a no ser de común acuerdo, y solo por un tiempo, para dedicarse a la
oración». Si te dices cristiana, y si te has comprometido a ser obediente
a lo que la Biblia enseña, tendrás que aprender a cumplir con las obligaciones sexuales dentro del
matrimonio. No pretendo ser
un erudito de la Biblia, pero este pasaje es lo bastante claro
como para ofrecerles la traducción Leman: Lo que Pablo nos
quiere decir es que desea que lo hagamos. Y si deseamos hacer una pausa para orar, está bien. Y
luego, lo que me encanta de este
gran santo de la iglesia es que quiere que lo hagamos otra vez.
La traducción de C.K. Barrett es igual de fuerte. En lugar de
la frase bastante educada «no se nieguen el uno al otro» que uti
liza la Nueva Versión Internacional citada antes, Barrett traduce
del griego: «No se roben el uno al otro» . Queda claro, los hombres pueden robar a sus mujeres y lo
mismo sucede a la inversa; la obligación recae sobre las dos partes. Aun así, lo esencial es
que si le dices a tu esposo: «El negocio está cerrado», o incluso:
«Puedes comprar de este estante, pero no de este otro», tu acti
tud no es de una cristiana.
Ahora bien, si le hablara a tu esposo, le recordaría uno de los
grandes renglones bíblicos de todos los tiempos: «[El amor] no
es egoísta» (1 Corintios 13:5). Cuando un hombre trata de usar
1 Corintios 7 para lograr que su esposa haga algo retorcido o
que para ella es de mal gusto («Querida, tienes que tener relación
sexual anal si yo lo deseo» o, «Tienes que tragar»), ¡por favor!
Eso no es a lo que Pablo se refiere. De la misma manera en que
Pablo nos dice que tenemos obligaciones sexuales dentro del
matrimonio, en el mismo libro insiste en que el amor no es
egoísta. En pocas palabras, no debes obligar, jamás.
58
‘Terremoto, ruido yfragor!
El matrimonio es un ejercicio de sumisión mutua. Debemos ser realistas, por supuesto. No puedo
negar que algunas veces,
cuando mi cabeza cae sobre la almohada, piensa en la relación
sexual y cuando la cabeza de Sande cae sobre la almohada, tam
bién piensa en la relación sexual, pero los dos nos despertamos a la mañana siguiente y nos damos
cuenta de que no pasó nada. Así es, hay veces en que estás demasiado hecha polvo como para
chillar; pero si eres la única que está demasiado hecha polvo,
puedes estar dispuesta a chillar de todas maneras porque sabes
que esto le agrada a tu esposo.
Lo que tanto me gusta de 1 Corintios 7 es que Pablo quita de
raíz el argumento religioso (como si alguien pudiera usar a Dios
para evitar la relación sexual) y le da vuelta al decirle a las parejas casadas: «Si en verdad aman a
Dios, ¡tengan relaciones sexuales!».
Puedo ser muy directo con los cónyuges al hablar de esto. Si
en verdad amas a tu cónyuge y este, dicho sin rodeos, desea en realidad tu cuerpo, eres egoísta si se
lo niegas. Eso no quiere
decir que nunca seamos egoístas porque todos lo somos de tanto
en tanto, pero no puedes hacer que un matrimonio crezca sobre
la base de una actitud egoísta que se prolonga durante mucho
tiempo. Con el tiempo, tu egoísmo lo matará. Una esposa que está en sintonía con las necesidades y
deseos de su esposo, es capaz de ayudarlo en verdad a vivir una vida
santa. Mientras escribía este libro, hablé con una pareja en la
cual el esposo luchó durante muchos años con una adicción a la
pornografía. Aunque la pornografía está relacionada con cuestiones más profundas como el
aislamiento, la soledad y la incapacidad para conectarse con los demás en el ámbito emocional,
por nombrar algunas, puede ser una lucha adicional para un
hombre si a su esposa no le interesa la relación sexual o no está
disponible. El momento más difícil para este hombre era durante
la menstruación de su esposa porque no se encontraba disponible
sexualmente. Luego de unos diez años, al fin ella se dio cuenta
59
íMúsica entre Cas sáSanas
de que satisfacer a su esposo a través de la relación sexual oral o
mediante un sencillo trabajo de las manos, obraba maravillas
para ayudarlo a pasar ese momento difícil. Se dio cuenta de que
la fidelidad es tarea de dos. Eso no significa que un esposo evada
la culpa por el uso de la pornografía al señalar a su esposa que no
coopera, todos tomamos nuestras propias decisiones, pero una
esposa puede hacer que a su esposo le resulte mucho más fácil
mantener una mente pura.
Aquí tenemos un escenario típico: Un esposo se despierta
temprano en la mañana con la indisputable evidencia física de
que el señor Feliz está más que listo para «danzar». Se da vuelta y
allí está su esposa, dulcemente dormida. Echa una rápida mira
da al reloj y se da cuenta de que son las 6: 1 5 y que no se tienen
que levantar hasta las 7:00. Cuanto más lo piensa, más fascinan
te se vuelve el pensamiento de una relación sexual. ¡Cuarenta
cinco minutos/, se dice. Vaya, ¡todo lo quepuedo hacer en cuarenta
y cinco minutos
Luego comienza a comunicarse de una manera que solo a un
hombre puede ocurrírsele que es eficaz: alarga su dedo para
alcanzar a su esposa al otro lado de la cama y comienza a tocarla, con la esperanza de que capte la
insinuación. Cuando eso no da
resultado, se puede volver más directo y asirle un pecho, con la
absoluta expectativa, incluso luego de quince años de matrimo
nio, te recuerdo, que este apretón convertirá a su mujer en una
gatita sexual mente feroz: «¡Ay, mi amor, estuve esperando toda
la noche que me despertaras apretándome uno de los pechos!». O puede ser, y esta es mi favorita,
que tenga frente a sí a una mujer que tiene los dos ojos cerrados, que ronca como un burro
y le pregunta en voz alta: «Querido, ¿estás dormido?».
Cada hombre tiene su propio protocolo, pero lo más proba
ble es que solo hagan falta tres o cuatro toquecitos molestos para
que su esposa se encabrite como un caballo que tiene un abrojo
60
¡ Terremoto, ruido yfragor!
debajo de la silla de montar y grite: «¿Qué crees que haces? ¡Todavía me quedan cuarenta y cinco
minutos para dormir». Algunas veces, la esposa no será tan enérgica. «Ni siquiera me
he lavado los dientes. ¡Sin duda, no querrás besarme!»
Querida, ¡él quiere hacer mucho más que besarte!
Si el matrimonio es egoísta, el hombre escuchará toda clase
de defensas: «Despertaremos a los niños»; «Estoy cansada»;
«¿Eres alguna especie de adicto al sexo?»
Si el matrimonio no es egoísta pero no es satisfactorio, la esposa quizá acceda con algunas
condiciones y con el mismo entusiasmo con el que lee la guía telefónica. Se convierte en un
receptáculo sexual, pero eso es todo.
Si el matrimonio es satisfactorio, las dos partes considerarán
el interés del otro. El hombre puede darse cuenta de que su mujer
necesita dormir y, como la ama, la deja dormir (pero más tarde
la perseguirá); o bien, la esposa puede decidir con sacrificio que
entregar su cuerpo con alegría a su esposo es más importante
que esos minutos extra de precioso sueño, teniendo en cuenta los
beneficios que esto le aporta a su relación.
Algunos de estos interludios, aunque tal vez comiencen de
manera incierta, pueden, en verdad, terminar siendo grandiosos,
si hay tiempo suficiente como para que las cosas se encaminen.
Sin embargo, en muchos matrimonios, cuando uno de los cón
yuges se siente rechazado, se plantan semillas de amargura en la
relación al punto que cuando más tarde aquel día la esposa le
pide a su esposo que lleve a su madre al supermercado, él le dice: —No, no puedo. —¿Por qué no?
Estás mirando el partido. —Estoy ocupado. —No pareces ocupado. —No me importa lo que parezca,
estoy ocupado. Si tu
madre necesita ir de compras, ¿por qué no la llevas tú?
¿Qué sucede aquí?
61
Música entre Cas sábanas
Es una reacción tardía. Hay que admitir que es un golpe bajo,
pero sucede a menudo. El esposo piensa: Si ella me rechaza, yo la
rechazo.
Proverbios 13:12 nos dice: «La esperanza frustrada aflige al
corazón». Dime, ¿cuál era la esperanza de tu matrimonio? ¿Cómo creías que iba a ser? ¿Qué te
parece que esperaba tu cónyuge?
Si esas esperanzas se descartan sin pensarlo, con el tiempo el
corazón de un cónyuge se aflige. Lo he visto una y otra vez: Parejas jóvenes, felizmente casadas
observan cómo poco a poco
el afecto que en un tiempo los hacía felices queda enterrado por
completo bajo continuas paladas de amargura y resentimiento.
Se vuelven mezquinos en lugar de ser amables, buscan su propio
bienestar en lugar de ser generosos. Y, para ser sincero, hacen
que la vida del otro sea miserable.
Cuando las esperanzas de un hombre se derriban con regula
ridad, el enojo, la hostilidad y el resentimiento llenan esa casa con el paso del tiempo. Por cierto,
muchos de nosotros tenemos
esperanzas poco realistas que se deben desafiar; con toda fran
queza, yo pensaba que tendría relaciones sexuales todas las noches de mi matrimonio, y no me llevó
muchas noches darme
cuenta de que eso no iba a suceder. Por eso es tan importante
hablar acerca de tus expectativas y esperanzas con tu cónyuge antes del matrimonio, al comienzo de
la vida matrimonial y a lo largo de toda ella. Es la única manera de que, como pareja, des
cubran qué necesidades no son realistas y cuáles son legítimas. Las esperanzas que son legítimas no
se deberían arrojar a un lado;
si se avinagran, afectarán cada aspecto de la relación.
3. Un esposo satisfecho sexualmente se sentirá bien consigo mismo.
Gran parte de lo que somos como hombres está ligado a la
manera en que nuestras esposas nos responden en lo sexual.
Aunque algunas mujeres se sorprendan, como sicólogo creo que
todo hombre sano desea ser el héroe de su esposa. Desea ser
62
¡Terremoto, ruido yfragor!
como el difunto y gran conductor Arthur Fiedler, que lleva a su esposa a un crescendo de éxtasis. A
la vez que se deleita en que experimentes un orgasmo extático, también te mira y piensa: Yo
se lo ocasioné, muchas gracias.
Tal vez no sea el tipo con más suerte en el trabajo, quizá no
tenga el auto más veloz, a lo mejor esté perdiendo la poca pinta
con la que comenzó, se le cae el cabello mientras le crece la barri
ga, pero si su Dulcinea lo ama lo suficiente como para dejarle
algunos rasguños en la espalda de tanto en tanto en un arrebato
de pasión, a pesar de todo se sentirá como el rey del mundo. ¿Por qué? Porque puede satisfacer a su
esposa. No existe un
hombre sobre este planeta que no desee saber que puede volver
loca a su mujer en la cama.
A la inversa, si deseas mutilar a un hombre, el dormitorio es,
con certeza, el mejor lugar para hacerlo. Dile que es un adicto al
sexo, ridiculiza sus habilidades para hacer el amor, actúa como si
no hubiera nada que pudiera hacer para excitarte; pero si lo
haces, ten cuidado. Él encontrará la manera de devolverte el gol
pe. Así es, la encontrará. Créeme.
4. Un esposo satisfecho sexualmente asumirá su vida laboral con
un vigor y un propósito que no tienen igual.
En el clima que vivimos en la actualidad de reducción de personal
y de temor a perder el empleo, una vida sexual satisfactoria es como ponerle a tu esposo una batería
recargable. Cada vez que
tienen relaciones sexuales, y tu esposo sabe que lo deseas físicamente, se recarga su batería. Le hará
frente una vez más al mun
do, o a ese jefe insoportable, o a ese difícil desafío vocacional, o a
ese mercado al parecer cerrado. Es probable que veinte empresas
lo hayan rechazado, pero si el hombre tiene una esposa amorosa
en su casa, se levantará al día siguiente y visitará a veinte más.
La relación sexual es energizante para un hombre. Le construye confianza en sí mismo y le crea una
sensación general de
63
Música entre Cas sáúanas
bienestar. Reúne las fuerzas para perseverar en un trabajo que
no le satisface porque está en sintonía con los que ama: existe un
propósito para trabajar y una recompensa al final del día.
Los hombres obtienen gran parte de su satisfacción al pro
veer para sus familias. Por supuesto, en estos días y en esta era la
gran mayoría de las mujeres también trabaja fuera del hogar,
pero no me parece que a las mujeres les produzca la misma locura
sicológica el traer a la casa el cheque de su sueldo como les suce
de a la mayoría de los hombres. Es verdad, algunas mujeres lo
sienten así, pero la mayoría ve su trabajo fuera de la casa como
un esfuerzo necesario que deben realizar para ayudar a su familia.
5. Un hombre sexualmente satisfecho valora las cosas
importantes de la vida.
Los hombres son una de estas dos cosas: hogareños o no hogare
ños. Los que no son hogareños pueden encontrar su satisfacción
en trabajar largas horas o en ir a una taberna a beber con sus
compañeros. Algunos hasta quizá se escapen a la iglesia. Con
todo, ya sea que un hombre se vaya a la oficina, al bar o a la iglesia, si deja a su esposa y a sus hijos
en la casa, no es un hombre
hogareño.
Si un hombre es hogareño, es muy probable que lo sea porque
la reina mantiene bastante feliz al rey. El lugar de un hombre está
en su hogar. Hace muchos años, la gente decía que el lugar de
una mujer estaba en su hogar. Las mujeres se ofendieron mucho,
pero creo que los hombres pertenecen a su hogar tanto como las
mujeres. El hombre puede tener muchos jefes fuera del hogar,
pero dentro de este, tiene la oportunidad de proporcionar autoridad con gentileza y de recibir su
debido respeto. Un buen hogar es el lugar que necesita todo hombre saludable.
Mis viajes me obligan muchas veces a estar lejos de mi hogar, pero yo soy muy hogareño. No veo la
hora de llegar a casa, y cuando estoy lejos, llamo tantas veces por teléfono que a veces
64
¡Terremoto, ruido yfragor!
vuelvo loca a Sande. «Mira, Lemey», me dice, «tal vez tú andes
por el camino, pero yo tengo algo de trabajo que hacer por
aquí». El día soñado para mí es el que puedo quedarme en mi
hogar, dando vueltas por allí sin nada qué hacer. Sencillamente
me encanta estar allí. Ni siquiera se me cruza por la cabeza la
idea de estar en alguna otra parte.
Si un hombre se encuentra centrado en algo fuera del hogar,
siempre necesitará irse de la casa para recargar las baterías. Vol
verá a su casa de mala gana, y cuando esté allí, su mente estará en otra parte. Actuará como si le
molestara estar en el hogar y res
ponderá de manera brusca a las personas que lo «molestan»
mientras está en la casa. Su esposa y sus hijos solo obtendrán las
migajas, no las porciones principales.
Si un hombre es hogareño, en gran parte es porque en su casa se siente amado, deseado y aceptado
tal como es, y si tiene una
esposa que desea agradarlo, hará lo que sea para fortalecer el hogar porque ese es su mundo más
importante. No lo pensará
dos veces si debe sacrificar su prestigio en la oficina para estar en
casa a la hora de cenar, no permitirá que un jefe lo intimide para
que se pierda el partido de fútbol de su hijo ni para que llegue
demasiado tarde a casa y no pueda arropar a sus hijos en la
cama. Se asegurará de que la casa esté reparada porque para él,
un hogar saludable es importante: más importante que cual
quier otra cosa excepto, tal vez, su fe. A lo mejor, algunas de las esposas leen esto y piensan: ¿Por
qué mi esposo no es hogareños1 Sienten deseos de echarle la culpa,
pero permítanme dar vuelta el tablero: ¿Lo buscas en el aspecto
sexual? ¿Le das razones para creer que sus necesidades y deseos sexuales se satisfarán de una
manera creativa y, algunas veces,
espontánea? En otras palabras, ¿haces que tu hogar sea un lugar
emocionante al que uno desee regresar?
Si lo haces, tu esposo deseará hacer la inversión de tiempo y
energía para que te encuentres sexualmente satisfecha.
65
íMúsica entre Cas sáóanas
Hombres: hagan ronronear a su esposa
1 . Es mejor observar.
Seamos realistas: nuestra naturaleza masculina caída nos tienta a
convertirnos en mirones. Esa es la inclinación de nuestro género,
por así decir. Los hombres son los que compran la inmensa
mayoría de la pornografía. Es muy raro que las mujeres llamen a
las líneas telefónicas pornográficas y paguen tres dólares el minuto solo por escuchar a un hombre
que les diga cosas sucias. ¿Por qué?
A los hombres les gusta mirar.
Sin embargo, esta tendencia tiene un lado saludable. Nos
hicieron para mirar a una mujer en particular, no a todas las
mujeres en general. Nuestro Creador nos hizo de tal manera
que nos emociona tanto ver cómo nuestra esposa llega al orgas
mo, como llegar al orgasmo nosotros mismos. Es por eso que la
pornografía o la prostitución nunca satisfarán el alma de un
hombre. La mayoría de los hombres se sienten degradados y
avergonzados después de una experiencia sexual solitaria; en el
fondo, no solo deseamos que nos satisfagan, sino que deseamos
satisfacer a nuestra esposa. La mejor satisfacción proviene de satisfacer a otro, no de ser satisfecho.
Y eso es algo que la porno
grafía, la relación sexual telefónica, los bailes sensuales o la pros
titución nunca pueden darte.
Si has caído en los bajos fondos de cualquier clase de pornogra
fía, dedica todo ese tiempo, ese esfuerzo y ese gasto a crear una relación sexual satisfactoria con tu
esposa. Aprende a disfrutar de
la relación sexual al observar cómo tu esposa pasa el mejor
momento de su vida.
«Pero doctor Leman», han protestado algunos hombres,
«usted no entiende. Hablar de las necesidades sexuales de mi
esposa es una contradicción: ¡no tiene ninguna!»
En un capítulo posterior, hablaremos del problema de la
libido baja tanto en los hombres como en las mujeres, pero por
66
¡‘Terremoto, ruido yfragor!
ahora, solo te sugeriré una posibilidad: ¿Te has planteado la
relación sexual como algo que mereces y deseas o como una manera muy maravillosa de satisfacer a
tu esposa como ningún
otro hombre puede hacerlo?
Es posible que a tu esposa no le interese la relación sexual de la
manera en que tú quieres tenerla. Aun así, ¿estás seguro de que no
quiere tener relaciones sexuales de una manera diferente? ¿Alguna
vez has considerado el hecho de que si terminas de lavar los platos y
llevas a los niños a la cama mientras ella se sumerge en una bañade
ra de agua caliente y luego le frotas alguna loción en los pies, le lees
algo o conversas acerca de su día, eso es lo que la relación sexual sig
nifica para ella? Y, compañero, no digo que lo hagas solo una vez
con la esperanza de que una noche entre mil enciendas sexual
mente a tu esposa. Esto debe transformarse en un estilo de vida
hasta que tu esposa se sienta lo bastante descansada y agradecida como para estar más dispuesta
en el aspecto sexual.
Aprende a encontrar tu satisfacción en el orgasmo de tu
esposa y cambiarás tu vida amorosa. En lugar de hacer de la rela
ción sexual algo que tú demandas, trata de hacer que sea algo
que ofreces. Para ofrecer algo que en verdad resulte atractivo,
debes hacer que a tu esposa le parezca tentador. Descubre lo que
la hace ronronear y ve tras eso.
2. ¿Quién gana en este matrimonio?
Algunas veces, cuando una pareja se sienta en mi oficina, explo
tan de inmediato en una pelea de gatos. Los dejo seguir adelante
el tiempo necesario para exponer mi propuesta, luego les pre
gunto: «Díganme, ¿quién va ganando en este matrimonio?».
Otras veces me encuentro con una mirada confusa: ¿De qué
habla este tipo? Con todo, la mayoría de las veces las parejas saben
a qué me refiero. Lo que en realidad les pregunto es: «¿Quién se
impone a su rival?».
67
iMúsica entre Cas sábanas
Luego prosigo: «Si alguien va ganando en este matrimonio,
los dos pierden porque el matrimonio no es un deporte, es una
relación».
El control causa estragos en el matrimonio y este es el punto en el que fallan la mayoría de los
hombres. Como por lo general
se espera que un hombre sea el agresor físico, es fácil que desa
rrolle una posición controladora en el matrimonio al ser domi
nante en el aspecto sexual, «probando» su masculinidad cada
vez que tiene relaciones sexuales.
¿Sabes una cosa? Algunas veces, a la mujer le gusta que la
«venzan», si esto tiene lugar dentro del marco de un matrimonio saludable, amoroso y
comprometido. Aunque jamás he conocido a una mujer que desee que la relación sexual sea
siempre así,
ni siquiera la mayoría de las veces.
Si la relación sexual se convierte en un verdadero problema en
el matrimonio, siempre existe alguna clase de lucha de poder para ver «quién manda». Y los
hombres son muy adeptos a las maneras
sutiles de ejercer el poder. En realidad, un hombre puede «con
trolar» a una mujer a la que nunca le pide tener relaciones. De
una manera pasiva, siempre insiste en que la esposa inicie las
relaciones sexuales, así nunca corre el riesgo de que lo rechacen.
En realidad, este es un acto agresivo de «control pasivo». Ella
debe acercársele de acuerdo con sus términos. Al comienzo, no
parece ser una clase de control; en realidad, puede parecer una
actitud muy pasiva; pero hay un modus operandi sicológico en
juego: para que él tenga una relación sexual emocionalmente
satisfactoria, debe llevarse a cabo de acuerdo con sus términos
que determinan que ella sea la que comience.
Un modelo mucho más saludable es el de la sumisión
mutua. Es probable que esta sea una de las cosas más difíciles de
las que hablo en la oficina de orientación porque la sumisión mutua insiste en que mueras a ti
mismo, y si hay algo a lo que los estadounidenses no quieren renunciar es a sí mismos. ¡Hasta
68
¡Terremoto, ruido yfragor!
tenemos una revista con el título Self[Ego]! No obstante, en el
matrimonio se trata de poner las necesidades del otro por encima de las propias, y esto va mucho
más allá del dormitorio. Se trata de hacer con gentileza las cosas mundanas de todos los días como
parte de ser una pareja, desarrollando una amistad y preocupándose el uno por el otro.
Si «ganas» en tu matrimonio, perderás en la vida. Suelta el control. Usa tu autoridad para servir,
proteger y dar placer. De eso se trata, mi amigo.
3. Persigue sexualmente a tu esposa fuera del dormitorio.
La buena relación sexual es una cuestión de todo el día
. No puedes tratar a tu esposa como si fuera una sirvienta y esperar
que esté deseosa de dormir contigo a la noche. La respuesta
sexual de tu esposa estará determinada por el grado de disposi
ción que tengas para ayudarla con los platos sucios, la tarea de
los niños o ese grifo que gotea toda la noche.
A algunos hombres les cuesta mucho entenderlo, en gran
parte porque desplazan la relación sexual de toda otra parte de
sus vidas. Pensamos que la relación sexual se basta a sí misma,
pero para la mujer no es así. El contexto, la historia, el nivel
corriente de cercanía emocional, todo afecta de modo directo
en su deseo y el placer de las relaciones sexuales.
Es por eso que paso mucho tiempo tratando de ayudar a las
mujeres para que sean más activas en el dormitorio y tratando de ayudar a los hombres a que sean
más activos en cualquier otra par
te. Si tan solo nos encontráramos a mitad del camino, la mayoría de los matrimonios andarían bien.
Un buen amante se esfuerza
tanto fuera del dormitorio como dentro de él.
EL ACTO MÁS ATERRADOR DEL MUNDO
La mayoría de los hombres no comprende, sicológicamente, lo
vulnerable que quizá se sienta una mujer desnuda. El acto sexual
69
Música entre Cas sáóanas
mismo es un momento en el que invita a alguien a entrar en su cuerpo. No se puede llegar a un
grado de intimidad mayor que ese.
Pregúntale a una mujer cómo se siente al tener que ir al gine
cólogo. La mayoría de las mujeres con las que hablo detestan
esta cita necesaria. Piensa en lo degradante que sería visitar un
consultorio invariablemente frío y que luego te pidan que te desnudes. Te dan una bata finita con
una vergonzosa cinta en la
espalda, te dicen que pongas una pierna sobre un estribo y la
otra sobre el que está al lado de manera que quedes con las pier
nas abiertas, con una que apunta hacia el nordeste y la otra hacia el noroeste, y ahora sientes que
tus partes más privadas están en exhibición pública, mientras un hombre del todo vestido (o si
tienes un poco más de suerte, una mujer) entra en la habitación. No existe mayor grado de
vulnerabilidad.
Ah, sí, te cubren con una delgada sábana blanca. ¡Qué amables!
En muchos sentidos, el matrimonio puede parecer una visita
al ginecólogo. En él se nos pide que nos quitemos todas las más
caras que usamos para protegernos de las heridas. Los hombres
se preguntan con temor si sus esposas los ridiculizarán por sus
requerimientos sexuales; las mujeres se preguntan si su cuerpo le
resultará deseable a su esposo. El matrimonio y la sexualidad matrimonial requieren mucha
confianza. Las mujeres a las cua
les la vida las ha herido van a mantener las rodillas juntas en el
sentido emocional.
Es por eso que el lecho matrimonial es, por lo general, un
cuadro bastante preciso de todo lo demás que sucede en el
matrimonio. El grado de vulnerabilidad que una pareja puede
alcanzar el uno frente al otro, con el tiempo se manifiesta en el
dormitorio, para bien o para mal. Si no se construye la confian
za, el lecho matrimonial se volverá más frío. Cuando la confian
za se maneja de manera amorosa, la pasión matrimonial suele calentarse. A la inversa, el éxito en el
lecho matrimonial se mani
fiesta casi siempre en otros aspectos de la relación; el esposo y la
70
¡Terremoto, ruido yfragor!
esposa son más amables el uno con el otro y se tratan con gran
respeto.
Cuando mejoras tu matrimonio, por lo general mejoras tu
vida sexual. Cuando mejoras tu vida sexual, es común que
mejores el resto de tu matrimonio. Los dos están íntimamente
relacionados, así que hacer un esíuerzo en cualquier esfera es
una muy buena inversión.
Esposas, ¿quieren que su esposo sea un mejor padre? ¿Quie
ren que pase más tiempo en casa? ¿Quieren que las escuche con
mayor atención? Si es así, esfuércense para que se sienta sexual
mente satisfecho.
Esposos, ¿desean una esposa que tenga menos estrés, que sea
más agradecida y que les muestre más respeto? Entonces, apren
dan qué es lo que les agrada en el aspecto sexual.
Todas las parejas se pueden beneficiar al mejorar su vida sexual. Es una tarea muy placentera y, en
mi experiencia, hay
pocas cosas que produzcan ventajas adicionales tan asombrosas.
71
sa
ítacer música:
La primera noche y las que siguen
^Confesión: Cuando me casé, era más bruto que un arado. No quiero que cometas en tu
luna de miel los mismos errores que yo. Si ya
estás casado, por favor, no dejes de leer ahora.
Si te tomas el tiempo para seguir leyendo, es
posible que descubras que regresar a los cimien
tos puede darte grandes dividendos incluso des
pués de veinte o treinta años de matrimonio.
Para empezar, nunca tuve un padre que me llevara aparte y me dijera que debía llevar a Sande a un
lugar romántico para comprometernos. No teníamos dinero, y es probable que no hubiera podido
hacer frente a un bonito
lugar romántico de todos modos. Así que le di
a Sande su anillo de compromiso en un cam
po que se encontraba detrás de la casa de mis
padres. Aceptó mi propuesta rodeada de male
zas en lugar de rosas.
De paso, en un día de verano en Arizona, las
serpientes son las dueñas del césped. «Cariño,
¿te casarías conmigo?»
«¡Por supuesto!»
Las serpientes se deslizaban y masticaban.
73
Música entre Cas sáúanas
Cuando pienso en nuestra noche de bodas, el momento en
que Sande y yo comenzamos a «hacerlo» por primera vez, deseo que la tierra me trague. Soy muy
afortunado porque Sande no
salió por la puerta del alojamiento para viajeros donde estábamos y me dijo que se las arreglaría
para volver sola a su casa.
Sí, la primera noche la pasamos en un alojamiento para via
jeros, pero era uno bonito: ¡me costó veinte dólares la noche,
más impuestos!
Ya ves, nadie me dijo que llevara a Sande a un hotel lujoso.
Nadie me dijo que no se pasa la primera noche de la vida de
casados en Yuma, Arizona. ¿Sabes el calor que hace en una
noche de agosto en Yuma, Arizona? Es tanto el calor que hace
parecer que Buffalo, Nueva York en invierno es el infierno, así
es la temperatura de ese lugar.
Y nadie me dijo que estaba mal ir los tres primeros días de
nuestra luna de miel a ver los partidos de los Ángeles de Califor
nia contra los Yankees de Nueva York. Era un fanático total de
Mickey Mantle,
¡y
venía a la costa oeste! Casado o no, ¿cómo
puedes pasar semejante acontecimiento por alto? Además, ¿qué
otra cosa podía ser mejor que béisbol durante el día y la relación
sexual todas las noches?
Cuando pienso en nuestra luna de miel, quiero que la tierra
me trague, pero Sande es muy dulce al respecto: «Ay, cariño, me
encantó la luna de miel».
Sí, claro. Le encantaron los tres partidos de béisbol («¿Este es
el entretiempo, mi amor?» «No, cariño, es el período de la sépti
ma entrada»), le encantó quedarse en un hotel que estaba cómo
damente ubicado cerca de las vías de un ferrocarril, y estoy segu
ro de que en particular agradeció la vista: un cartel de propagan
da de cerveza con luces intermitentes que iluminaba el cielo de
la noche («Pero cariño, me encantan las luces de neón. De ver
dad me gustan»).
74
Aprendamos a hacer música
Si tomas el periódico del domingo y lees los anuncios de las
bodas, te enterarás de que las parejas se van a Maui, a Ecuador o
hacen un crucero por el Caribe. Te desafío a que encuentres un
solo anuncio que diga que se van a Yuma, Arizona, y a una serie de tres partidos entre los Ángeles y
los Yankees. Era tan bruto como un arado. No tenía la menor idea, pero de alguna manera Sande y
yo sobrevivimos. Aunque las parejas de hoy en día tienden a mejorar sus planes con respecto al desti
no de la luna de miel v he descubierto que a muchos todavía les
faltan algunos conocimientos básicos sobre cómo comenzar
bien sus matrimonios, sobre todo en el aspecto sexual. Escucha
una típica sesión de consejería prematrimonial:
Una joven pareja entra a mi oficina el día que acordamos
para hablar sobre la relación sexual. Le entrego un violín al
joven y le digo: —Por favor, toca para mí. Mira el violín, vuelve a mirarme y dice: —No toco el violín.
—No es ciencia espacial. Está el arco y están las cuerdas. Frota el arco sobre las cuerdas. Quiero
escuchar cómo lo tocas.
De mala gana, el joven toma el arco en la mano, lo hace
correr hacia abajo y los tres nos estremecemos ante el terrible
chirrido que sale con brusquedad del instrumento. —Estuvo bien —digo. —;A qué se refiere con que
estuvo bien? El sonido fue
espantoso. —Para un primer intento, estuvo bien. Hiciste ruido. El
problema es que necesitamos hacer música.
Entonces le entrego el violín a la novia. —Escuchemos cómo tocas tú. Toma el instrumento de las
manos de su prometido, frota el brazo hacia abajo y produce un sonido tan espantoso como el de
su novio.
75
Música entre Cas sábanas
—Bien —les digo—. Los dos pueden hacer ruido. El objetivo es tocar música. En un par de semanas,
los dos van a experimentar algo, y saben a qué me refiero. Después de la boda se registrarán en un
hotel y, hasta quizás, se sientan un poco atrevi
dos. Después de todo, van a pasar toda la noche juntos. ¡En la
cama! ¡Con la puerta cerrada! Aun así, la primera noche puede
resultar en más ruido que música; sin embargo, eso no es moti
vo para desanimarse. Regresemos al violín. Si se aplican de ver
dad, es muy probable que con el tiempo puedan tomar el violín
y hacer que la gente los aplauda cuando los escuchen tocar, pero no de buenas a primeras. Como el
músico que recién comienza,
van a necesitar entrenamiento y práctica.
»Esta es su tarea para la luna de miel: Aprendan todas las com
plejidades de los puntos fuertes, del cuerpo y de los deseos sexuales
del otro. Hablen sobre la diversión durante el entrenamiento. Les
va a encantar esta tarea. Algunas veces, se van a sentir incómodos y torpes. Es probable que hagan y
digan algunas cosas tontas, pero si tienen en mente que su tarea es amar a este ser humano, todo
saldrá bien. Experimentarán los ritmos y las complejidades del otro de maneras como nunca
pensaron que era posible.
Si el hombre y la mujer no son vírgenes, de todos modos los desafío de la misma manera: «Aarón,
debes entender que Maritza no es como todas las mujeres, y Maritza, Aarón no es como todos los
hombres. Deben hacer borrón y cuenta nueva y descubrir qué mueve a este hombre en particular y
qué hace ronro
near a esta mujer en particular.
¿Cómo comienza una nueva pareja a hacer música juntos?
Comienzan trabajando en equipo para comprender qué clase de
sinfonía quieren tocar.
EL DEBUT
«Doctor Leman, no se imagina lo hermosas que serán las flores. No veo la hora de que pueda verlas.
Y la torta... encontramos
76
Aprendamos a hacer música
esta torta de limón increíblemente deliciosa. Se derrite en la boca. A todos les va a encantar. Con mi
madre debemos haber
probado tortas por lo menos en una docena de lugares diferentes.
¡Es posible que haya engordado dos o tres kilos en el proceso!
«Todavía estamos buscando al fotógrafo. He encontrado a
dos que podrían andar bien, pero no estoy segura de que sean
los adecuados, así que seguimos buscando...».
Cuando hablas con las futuras novias, por lo general escu
chas hablar mucho sobre los arreglos de la boda. Algunas no
pueden pensar en ninguna otra cosa. Se compran cinco revistas,
que pesan por los menos cinco kilos cada una, y pasan horas buscando el vestido adecuado, el
peinado perfecto y qué está de moda para las damas de honor.
Aunque, es triste, pues son pocas las que pasan la misma can
tidad de tiempo hablando con su futuro esposo sobre las expec
tativas sexuales, que el que le dedican a las flores para la boda.
Te diré algo: Tres semanas después de la boda, podrás contar
con los dedos de una mano la cantidad de gente que puede
recordar qué clase de flores tenías en tu boda; pero el asunto de
las expectativas sexuales le dará forma a tu hogar y satisfacción a
tu matrimonio en los años por venir.
Cuando Sande y yo nos casamos, mis expectativas eran tan altas como puedas imaginar. Me había
guardado para ella y ahora le iba
a dar todo lo que tenía, ¡varias veces al día! Lo sorprendente es que
Sande no tenía estas mismas expectativas. Pensaba que, en reali
dad, podíamos dormir la mayor parte de la noche. ¡Imagínate!
Por favor, por favor, porfavor, siéntate con tu futuro cónyuge unas pocas semanas antes de la boda
y sean muy específicos
con respecto a las expectativas, incluyendo la primera noche. Se podría ahorrar mucho dolor y
desilusión si las parejas sencillamente hablaran sobre lo que quieren y lo que no quieren. Seamos
realistas: Si no pueden hablar acerca de la relación sexual,
^cuánta intimidad tiene la relación de ustedes?
77
Música entre Cas sábanas
Relación sexual: ASAR* (ver nota en la página 92)
A la hora de hablar de la relación sexual en la luna de miel, o
incluso, a decir verdad, cuando hablo con los hombres en gene
ral, me gusta hablar de la relación sexual ASAP. La mayoría de la
gente piensa que ASAP quiere decir «cuanto antes mejor», pero
en este caso, quiere decir relación sexual «cuánto más lenta,
mejor». El flamante novio debe tener esta consigna grabada a
fuego en su mente si desea darle a su esposa una noche especial.
Para empezar, hombres, si salen desnudos del baño del hotel
y con una presentación abierta, a una mujer que nunca jamás ha visto un pene erecto le puede
resultar contraproducente y hasta horroroso. Ni siquiera se puede esperar que esto excite a una
mujer como al parecer piensan algunos jóvenes. Es triste, pero
esta táctica es muy común (no me creerías si te digo la cantidad
de novios que adoptan este enfoque en la primera noche). Al
parecer, todos leen el mismo libro, ¡y está equivocado!
Les digo a los hombres que procedan tres veces más despacio
y diez veces con mayor suavidad que la que les parece necesaria.
«Si esperaste hasta ahora», les digo, «otros treinta minutos para
preparar la escena no te matarán».
Mujeres, para combatir este apuro excesivo, no tengan temor
de ser muy específicas con su cónyuge con relación a las expecta
tivas que tienen para esa primera noche: «Me gustaría que saliéramos a cenar y luego me gustaría
darme un baño caliente para relajarme. Cuando salga del baño, me gustaría que tuvieras
puestos unos pantalones cortos de seda y una bata. Dediquemos algún tiempo a besarnos, luego
podemos comenzar a desvestirnos
el uno al otro...».
No te detengas allí. En particular si son vírgenes (y de verdad espero que lo sean), este no es el
momento ni el lugar para pro
bar todas las posiciones y prácticas sexuales para un hombre y una mujer. Dile a tu futuro cónyuge
qué te gustaría hacer, y
78
Aprendamos a hacer música
sean tan específicos como con lo que, según tu parecer, sería ir
demasiado rápido en la primera noche.
De esta manera, se lograrán dos objetivos. En primer lugar,
evitarán malos entendidos que lamentablemente son comunes
entre las parejas y que suelen llevarlos a un comienzo con discusiones en el aspecto sexual. Y en
segundo lugar, le ayudará al
futuro esposo a dominar sus expectativas y a tener una visión más realista de lo que será la noche de
bodas, lo cual evitará una
posible desilusión.
Por ejemplo, aunque los jóvenes están, por lo general, tan
deseosos de exhibir su propia desnudez como de ver el cuerpo de
sus esposas, es posible que la esposa prefiera entrar en la habita
ción por primera vez con una luz muy tenue o, incluso, a oscuras.
Tal vez acceda a la luz de las velas, pero puede sentir algo de
timidez aun de esa manera.
Para ayudar a las parejas a que manejen esta situación, le doy a
cada uno una hoja de papel y les pido que escriban sus expectati
vas para la noche de bodas. Si las escriben con anticipación, no las
pueden cambiar mientras escuchan a su futuro cónyuge expresar
las suyas, y en general, es una verdadera manera de abrirles los
ojos a los futuros esposos para que vean cuán diferentes son.
Aquí es donde sacamos a relucir los libros de reglas de los que
hablamos en el capítulo dos. El muchacho dice: —Me imagino esperándola cuando salga del baño
con un precioso y corto, y en verdad quiero decir corto, camisón, y
debajo una pequeña tanga de piel de leopardo. —¡Una tanga\ —exclama la joven. —Hum, todavía
es su turno para hablar —señalo con ama
bilidad. —Como sea, la abrazaré y la acariciaré y ella me besará y nos acostaremos en la cama y... —
¡¿Quieres que me ponga una tanga de leopardo?!
79
Música entre Cas sáúanas
La relación sexual ASAP se puede comparar con esos famo
sos pavos que traen un dispositivo que avisa cuando están cocidos. Me gusta decirles a los
muchachos: —Las mujeres se parecen un poco a esos pavos; tienen esta
cosa en el medio que salta cuando el pavo al fin está listo para
servir. ¡Algunas veces me gustaría que las mujeres tuvieran el
mismo dispositivo! Aun así, ¿sabes una cosa? Funcionan de la
misma manera. Tienes que hacer muchas cosas antes de que la
perilla que está en el pavo salte hacia arriba. La temperatura
debe ser la adecuada. El momento debe ser perfecto. El horno
debe estar preparado como es debido. Tu esposa también ten
drá muchos requerimientos para alcanzar la satisfacción sexual.
Tú puedes satisfacerte en cualquier momento, en cualquier
lugar. Los hombres podemos pasar de estar congelados a los
trescientos grados en la misma cantidad de tiempo que le lleva a
la mujer quitarse el camisón. Para un hombre joven, la dificul
tad para alcanzar un orgasmo nunca representa un problema;
pero para tu flamante esposa no será así. Necesita el ambiente
adecuado. Necesita la temperatura conveniente.
El novio necesita, por lo general, darse cuenta de que la rela
ción sexual es mucho más que órganos genitales. —¿Sabes cómo puedes excitar de verdad a tu
flamante esposa? —¿Cómo?
Espera que yo le hable acerca de una caricia especial, de una
posición secreta o de algo por el estilo. En cambio le digo: —Mírala a los ojos antes de que se vaya a
dar una ducha y dile: “Estoy tan agradecido que, con la ayuda de Dios, me haya
podido guardar para ti. Solo deseo estar contigo. Eres la única a
la cual le voy a hacer el amor, siempre”.
Eso hará que cualquier muchacha que ame al Señor se ponga a llorar. Y al muchacho le mostrará que
la relación sexual para una
mujer involucra palabras y emociones, y otras cosas además del manoseo físico. Cuando hablen de la
primera noche, mantengan
80
Aprendamos a hacer música
sus expectativas en un nivel realista. Tienen décadas para explo
rarse sexualmente: la primera noche tendrá uno solo (¡o dos, tres
o cuatro!) de miles de encuentros sexuales. Será especial, sin
lugar a dudas, pero lo que tenga de especial provendrá de lo que
significa que dos personas se conviertan en una, no de una téc
nica sexual en particular.
Para ser sincero, la mayoría de las personas calificarían su
noche de bodas con un cinco, en el mejor de los casos, y muchas veces es una calificación muy
caritativa. Es una experiencia de
aprendizaje. Recuerda, para hacer buena música se necesita tiempo.
Preguntas importantes
A medida que se acerca el día de tu boda, te sentirás más cerca de tu amor que nunca, y la tentación
sexual puede alcanzar su pico máximo. Una manera muy práctica de tratar con esta situación
es hablar de la relación sexual en lugar de practicarla. Por supues
to, deberán tener cuidado del lugar que escojan: hablar de este
tema en un dormitorio puede llevar a más que simples palabras,
pero procuren estar en público; disfruten de un postre especial en
un bonito restaurante y háganse algunas de estas preguntas:
1. ¿Cuáles son algunos de los temas difíciles que surgieron
durante el noviazgo de los que necesiten hablar? (¿Hay algu
na herida sin resolver o el enojo de uno de los dos que siem
pre trata de abrir el sobre?)
2. ¿Cuáles son algunos de los temores que tienes al pensar en el
matrimonio? (¿Seguirá pensando que luzco bien cuando me
acabo de despertar en la mañana?
Ysi tengo mal aliento? ¿ Ysi
ella usa el baño después que acabo de depositar una buena parte
de la cena de la noche anteriory el olor la tumba?) 3. ¿Cuáles son algunos de los temores que tienen
con relación a
desarrollar una vida sexual activa? (¿Ysi ella no tiene un orgas
mo?
¿ Ysi no sé como satisfacerlo?)
81
Música entre Cas sábanas
4. ¿Utilizarán algún método anticonceptivo? Si lo hacen, ¿de
qué tipo?
Estas preguntas les ayudarán a comenzar y sin duda se les ocurrirán muchas otras. A algunas parejas
les resulta muy difícil
no bajarse los pantalones justo antes de la boda porque se sien
ten muy cerca el uno del otro. Si me permites, te diré un secreti
to: hablar de temas como los expuestos más arriba puede ser más
íntimo que tener relaciones sexuales y no los hará sentir culpables luego. Tener relaciones antes del
matrimonio dañará su
relación; hablar sobre la relación sexual la fortalecerá. Lo que he
descubierto es que cuanto antes comienza una pareja a tener
relaciones sexuales, menos habla del asunto, y el resultado es que con el paso del tiempo los dos
terminan más insatisfechos.
Espero que tomes la mejor decisión.
Antes de la primera noche
Para ella
Mujeres, necesitarán un examen médico completo al menos tres
meses antes de la boda. Lo que estoy a punto de decir tal vez les
resulte duro a algunas de ustedes, pero quiero darte una tarea.
Mientras estés en la entrevista con el médico, menciónale la luna
de miel y pídele que te examine de forma específica los genitales. Si eres virgen, tu médico deberá
tener en cuenta tu himen y tal
vez tus músculos vaginales. Si cualquiera de ellos puede produ
cirte dolor durante la relación sexual, tu médico te puede acon
sejar algunos ejercicios preparatorios que te ayuden a preparar
tu cuerpo. Hoy en día, hasta existen dilatadores graduales de la
vagina que puedes usar tú misma para estirarla con suavidad
antes de la noche de bodas.
Sé que esto puede sonar vergonzoso, pero créeme, es mucho
mejor pasar por esta situación vergonzosa con tu médico que desilusionarte a ti misma y
desilusionar a tu esposo en la luna de
82
Aprendamos a hacer música
miel porque la relación sexual no significa otra cosa para ti que no
sea dolor. Con los avances médicos de hoy, no existe razón para
no prepararse para la actividad sexual. El pene erecto de tu esposo
tendrá de cuatro a cinco centímetros de circunferencia. Eso es mucho más que la circunferencia de
un tampón, y si no preparas tu vagina para esta actividad, sentirás más molestia que placer.
Una joven me confesó que, por no haber hecho nada para
prepararse para la noche de bodas, la primera vez le resultó bastante dolorosa. Cuando su esposo la
miró y se dio cuenta de que estaba haciendo una mueca, le preguntó: «¿Qué sucede?» Ella
respondió: «Quítamelo de adentro cuanto antes». No deseas esto para tu primera experiencia, ¿no
es cierto?
Piénsalo de esta manera: Nunca has pensado en participar de
un maratón sin entrenar con antelación, ¿no es así? Nunca espe
rarías montar una bicicleta y recorrer sesenta kilómetros si nun
ca antes te subiste a una bicicleta; en cambio, trabajas los
músculos de las piernas y la resistencia hasta que te sientes segu
ra de que podrás pedalear durante ciento sesenta kilómetros.
Si eres virgen, o si has estado sexualmente inactiva durante
un largo período, tus músculos vaginales van a recibir una sesión
de ejercicios muy importante en el futuro cercano. Necesitas
prepararlos.
Además de preparar tu cuerpo, querrás juntar algunos artícu
los. Es probable que no tenga necesidad de decirte que a los
hombres les encanta la lencería. Consiente a tu esposo. Si el pre
supuesto te lo permite, elige varios conjuntos con los que pue
das sorprenderlo a lo largo de la luna de miel.
En segundo lugar, como tu cuerpo no está acostumbrado a la
actividad sexual, o sin duda no a una actividad sexual tan pro
longada y frecuente, planea llevar un lubricante vaginal. Tal vez no lo necesites, y no hay razón para
sentir vergüenza si debes usarlo, pero si lo necesitas y no lo tienes, la penetración puede resultar
dificultosa y dolorosa para ambos (aunque un poco de
83
Música entre Cas sáóanas
saliva siempre es útil). A tu esposo le puede resultar muy emba
razoso comprar alguna jalea o vaselina líquida, por lo tanto, casi
siempre le recomiendo a la esposa que lo haga con antelación.
Por supuesto, si van a usar preservativos, no deben usar vaselina
ni otra jalea a base de petróleo ya que rompe el látex.
También debes preparar tu mente y espíritu. Hasta cierto punto, el temor es comprensible y normal.
No sabes cómo será la relación sexual y estás a punto de aprender algo que será muy diferente a
todo lo que hayas conocido. Es muy probable que no
llegues al orgasmo la primera vez, pero te sentirás cariñosa y cer
ca de tu esposo. Si pasas demasiado tiempo pensando en si harás
esto o aquello, no lo harás bien. Me gusta recomendarles a las parejas que lean Cantares. ¡Vaya si es
erótico! A las parejas religiosas les puede hacer mucho
bien ver cómo Dios no solo aprueba sino que celebra de forma
activa la sexualidad matrimonial.
Solo relájate y recuerda que la relación sexual entre el esposo y la esposa es algo muy natural. Como
pareja casada, no hay lugar para la culpa y con un esposo comprometido no hay razón
para temer. Estás en un lugar seguro, realizando un acto maravilloso que lo diseñó un Creador muy
habilidoso. El pene y la vagina están hechos a medida el uno para el otro.
Para tu esposo será muy importante si le puedes decir: «Ah, eso estuvo bueno. Me gusta». Si tienes
algún impulso o deseas
más de algo, díselo. Por el contrario, si ha sido demasiado brus
co, dile con amabilidad: «Más suave, con más dulzura». Debes
darte cuenta de que tienes a un toro entre las manos y que tú eres como porcelana fina; es probable
que le lleve algún tiempo
aprender a moverse.
No te sorprendas ni te enojes si tu esposo llega con demasia
da rapidez al clímax. Es normal para un hombre virgen o que no
tiene experiencia sexual (y hasta para uno que no ha tenido relaciones sexuales durante mucho
tiempo). Con el tiempo, tu
84
Aprendamos a hacer música
esposo aprenderá a controlarse hasta que tú hayas quedado
satisfecha, pero como todas las cosas, el control de la eyacula
ción es una habilidad que debe aprenderse. Sé considerada; si lo
haces sentir tenso al respecto, lo único que conseguirás es que se
empeore en el futuro.
Si lees la sección dedicada a los hombres, verás que los insto a
que, sobre todo en la primera noche, vayan despacio, sean
pacientes y se concentren en ser tiernos y amables. Quiero darte
el consejo opuesto. El mejor regalo que le puedes dar a tu esposo
es una compañera entusiasta en el aspecto sexual. Deja de lado esas inhibiciones. Haz el mejor
esfuerzo para aceptar tu cuerpo y
entrégaselo sin reservas a tu esposo. Por sobre todas las cosas, disfruta del momento y asegúrate de
que tu flamante esposo vea y escuche tu disfrute. Ayúdalo a que te satisfaga.
Para él
Antes que todo, si pasaste por alto la sección «Para ella», por favor, vuelve atrás y léela. Hay muchas
cosas allí que te ayudarán a ser más sensible y comprensivo en tu noche de bodas y a lo largo
de la luna de miel. Debes saber que la mayoría de las mujeres
que no tienen experiencia sexual tendrán alguna clase de dolor
cuando comiencen a tener relaciones sexuales. Tu cuerpo no
funciona de esa manera, pero dicho de manera directa, a tu cuer
po no le insertan algo repetidas veces. Durante la luna de miel
necesitas toda la sensibilidad del mundo; dale un descanso a tu
esposa en este sentido al ir poco a poco y ser un amante sensible. Es probable que al segundo día
esté muy dolorida por la repetición. No te ofendas; sin duda desea de verdad hacer el amor, pero
también es posible que sienta mucho dolor. No es su culpa.
Así que aquí tenemos algo que le puede servir de ayuda al
hombre. Aunque no creo que un hombre necesite ninguna expe
riencia previa con las relaciones sexuales antes del matrimonio,
lo que sí le ayudará en el lecho matrimonial es aprender a controlar
85
Música entre Cas sáúanas
la eyaculación antes de la luna de miel. Como pienso que la rela
ción sexual prematrimonial no es saludable y es inmoral, la única manera que tiene un hombre para
aprender a controlar la eyacu
lación es a través de la estimulación propia. Así como la mujer
prepara su vagina para recibirte en la noche de bodas, tú puedes
preparar tu cuerpo para que dure más y así puedes satisfacerla. Más adelante en este libro hablamos
acerca de la eyaculación
precoz. Sigue los ejercicios que se mencionan allí un mes o dos
antes de la boda. Manten tus pensamientos puros; debes verlos
más como ejercicios físicos, como flexiones de brazos, que como
cualquier otra cosa. Es de suma importancia que aprendas cómo reacciona tu cuerpo y cómo evitar
el «punto sin retorno». Si
puedes familiarizarte con esa sensación, estarás en condiciones
de replegarte y aprenderás a controlar la eyaculación. También puedes considerar la posibilidad de
la estimulación
propia la mañana o la noche antes de la boda. Una vez más, sé
que algunas personas no estarán de acuerdo conmigo en este
punto, pero fisiológicamente, si un hombre no ha eyaculado
durante mucho tiempo, le resultará difícil no eyacular casi de
inmediato al recibir estímulo, en especial si se trata de su prime
ra experiencia sexual. Suponiendo que desees que la primera
relación sexual con tu esposa sea memorable de un modo positi
vo, la capacidad para controlarse es un regalo bien recibido. No olvides comenzar a fortalecer tus
músculos pubococcígeos (llamados músculos PC en forma abreviada). Utiliza los
ejercicios que se mencionan en otra parte de este libro (en el
capítulo 6), ya que te ayudarán en el control de la eyaculación.
Si decides utilizar un preservativo (los lubricados serían los
mejores) como forma de control de la natalidad, tal vez quieras
practicar cómo ponerte uno antes de que llegue la noche de
bodas. I u esposa, si es virgen, no tendrá ninguna práctica con esto, y tampoco tendrá forma de
practicar. Por lo tanto, para la primera noche en particular, es tu obligación saber qué hacer. Y
86
Aprendamos a hacer música
como algunas mujeres quizá prefieran que haya poca luz o que
la luz esté apagada en el primer encuentro, estarás en condicio
nes de ahorrarle a tu esposa la vergüenza de tener que encender
la luz mientras tratas de imaginarte cómo se pone esa cosa.
Espero que captes la motivación que se encuentra detrás de
estas instrucciones: Debes concentrarte en hacer que la primera
noche sea la experiencia más amorosa y comprensiva que tu fla
mante esposa conociera jamás. Tienes la capacidad de asustarla
y disgustarla o de amarla y satisfacerla con ternura. Esta es la
única oportunidad que tienes de crear una primera impresión
sexual positiva. Sé la clase de amante que pone en primer lugar a
su esposa, que piensa en ella y que se anticipa a sus necesidades.
Esto quiere decir que debes poner las necesidades emociona
les de tu esposa por encima de tus propias necesidades físicas. Aquí tienes algunos consejos
prácticos: No te sorprendas, en
realidad, espera que sea así, si tu esposa desea hablar sobre la boda y revivir toda la experiencia
antes de que muestre el más
ligero interés en desnudarse en la noche de bodas. Las jóvenes
sueñan con su boda; tu esposa querrá deleitarse en ella, hablar
sobre esto y procesar la experiencia compartiéndola contigo. Es probable que tú te estés
preguntando cómo se verá dentro
de esa ropa que deseas quitar, pero ella se está preguntando qué
pensaste cuando la niña que arrojaba pétalos y llevaba los anillos
se golpeó contra ustedes. Y, ¿no fue gracioso lo que dijo el tío
Alberto durante el brindis? Ah, ¿y viste la expresión en el rostro
de Elaine cuando vio lo grande que era nuestra torta?
Esto forma parte de la relación sexual, hombres. Recuerden,
la relación sexual ASAP no es «cuanto antes mejor», sino «cuanto
más lento, mejor». Muestra interés emocional en tu esposa.
Controla tus apetitos el tiempo suficiente como para involucrarte
emocionalmente con ella. Esto forma, desde todo punto de vista,
parte del juego sexual. Tómalo como tal.
87
Música entre Cas sábanas
Es probable que tu esposa necesite y desee diez veces más can
tidad de juego previo que lo que tú necesitas, en especial durante
la primera noche. Una buena idea es llevar algún aceite para
masajes que ayude a este propósito. Es relajante y es una manera
divertida de descubrir el cuerpo de tu flamante esposa. Los
toques, el calor y la cercanía física comenzarán a hacerla entrar en
calor, en tanto que tú disfrutas de la vista que tienes delante (has
esperado para esto; ¡disfrútalo!). Aun así, considera con cuidado
el tipo de loción que uses; las membranas de una mujer son muy
sensibles, así que ten especial cuidado en la zona alrededor de los
genitales. Lo último que quieres hacer es provocarle picazón o
ardor en los genitales justo cuando planeas hacerle una visita.
Si no has tenido intimidad con tu amante, con solo mirarle
los pechos o el trasero desnudo puede ser suficiente para que te
excites de inmediato. El solo hecho de subirte sobre su espalda
desnuda y sentir sus nalgas debajo de tus genitales mientras
comienzas el masaje puede hacer que algunos amantes inexper
tos lleguen al clímax, por lo tanto, tómate tu tiempo, ten cuida
do, y trata de mantenerte concentrado en ella. La buena noticia es que si eres joven y tienes un
«accidente» al comienzo, es probable que puedas tener otra erección sin que pase mucho tiem
po, así que no te preocupes demasiado. Toma una toalla, limpia
y sigue proporcionándole placer a tu esposa. ¡El señor Feliz te
dirá cuándo sonríe de nuevo!
Para los dos
Hablando desde el punto de vista sexual, hay pocas maneras
peores de comenzar un matrimonio que con una boda. No me
entiendas mal, necesitas casarte. Sin embargo, muchas veces el
acto de casarse es tan agotador que la pareja llega tambaleante a
la suite nupcial la noche de bodas, bien pasada la medianoche y les quedan solo seis horas antes de
tener que levantarse para
tomar el vuelo que sale por la mañana.
88
Aprendamos a hacer música
No se hagan este daño. Planeen la boda para ustedes. La tía Ana y el tío Alberto tratarán de
presionarlos para que elijan un día y una hora que les resulte conveniente a ellos, pero ustedes
deben pensar en ustedes mismos.
Escojan una hora lo bastante temprano para la boda de modo
que no tengan que estar hasta la medianoche (a menos que los
dos sean lechuzas nocturnas y en realidad esto no les importe). Traten de dormir lo más que puedan
la noche anterior a la
boda. Planeen el día de tal manera que no sea agotador, que no
estén hambrientos e irritables por correr de un lado al otro.
Sé que es difícil comer el día de la boda, pero por favor, tra
ten de tomar un desayuno saludable y un almuerzo abundante. Los recién casados por lo general
cometen el error de no cenar
nada, a no ser por algún pedazo de torta que les obligan a comer
a instancias de algún fotógrafo impaciente. Los dos habrán pensado mucho y durante largo tiempo
en esta primera vez. En realidad, es justo decir que pasarán más
tiempo pensando en cómo será la relación sexual en la noche de
bodas que lo que pensarán en cualquier otra experiencia sexual
en sus vidas. Eso es del todo normal; pero recuerden, ahora son
una pareja. Deben pensar en «nosotros», no en «yo».
Esto quiere decir que el que se canse con mayor facilidad o el
que sea más conservador es el que debe establecer la agenda
sexual. La primera noche en especial, debería ser una noche que los dos aprecien y disfruten. No es
momento para exigir el cum
plimiento de interminables fantasías adolescentes. Tienen toda
la vida por delante, por lo tanto, valoren este momento. Sazó
nenlo con ternura, aceptación, elogios, paciencia y amabilidad. Muchos consejeros (y yo soy uno de
ellos) recomiendan que
las parejas de recién casados se den un baño juntos la primera
noche. Si permites que tu esposa entre primero al agua, se sentirá
cubierta, aunque esté desnuda. El agua tibia aliviará las tensiones
y aflojará esos músculos doloridos por estar parada todo el día
89
Música entre Cas sáóanas
con unos zapatos que son demasiado apretados. Una vela encen
dida proporcionará un ambiente maravilloso, y no hay nada como un cuerpo limpio para despertar
después tu interés sexual.
Por último, llegará el momento en que los dos estén en la
habitación del hotel, despiertos, excitados y listos para consumar
completamente su matrimonio. Es lamentable, pero aquí es don
de terminan muchos libros y dejan a las parejas sin la información que más desean. Lo que estoy a
punto de contar es directo y espe
cífico; por supuesto, no tienes que seguirlo al pie de la letra, pero
para quienes quieran esas instrucciones claras, aquí vamos:
Después de un prolongado período de juego amoroso, la esposa
debe invitar a su esposo a penetrar la vagina cuando se sienta lista.
El joven esposo no tendrá la experiencia suficiente como para
saber cuándo sucede esto, por lo tanto, debe esperar a que la
esposa le dé la entrada. Además, decirle a un hombre: «Estoy lis
ta, por favor penétrame ahora», es casi lo más maravilloso y erótico que pueda escuchar. (Con el
tiempo, puedes descubrir
algunas maneras aun más creativas para expresar lo mismo). A pesar de que el pene y la vagina
están hechos a la medida, hacer que se conecten no siempre es tan sencillo como suena, al
menos, no la primera vez. Con suavidad toma el pene de tu espo
so y guíalo hasta la entrada de tu cuerpo. Luego descansen un momento, los dos necesitarán un
breve receso. La esposa necesita
permitir que sus músculos se acostumbren a tener al pene dentro
de la vagina, y el hombre puede usar un respiro para evitar la eya
culación inmediata. Simplemente disfruten del hecho de que, a
partir de este momento, el matrimonio ha quedado consumado
por completo. Bésense con suavidad, y cuando les parezca que los dos están listos, comiencen a
moverse poco a poco.
Hombres, deben ser suaves en extremo aquí. «Penétrame»
no quiere decir que deban alcanzar una velocidad de unos cien
to veinte kilómetros por hora, realizando una carrera para alcan
zar en forma exclusiva el éxtasis sexual. Están conduciendo en
90
Aprendamos a hacer música
un callejón sin salida; deben tomarse su tiempo, tener cuidado y conducir con lentitud. La primera
inserción se logra mejor en
etapas: solo la punta del pene al principio; luego, si se siente
bien, la esposa puede hacer una señal para que el esposo poco a
poco lo empuje más adentro.
Hombres, no empujen hasta el final hasta que no los inviten
a hacerlo. Es probable que tu esposa sienta un poco de disten
sión o, incluso, de dolor. Síguela. Si es virgen, es probable que el
himen se deba romper. Para algunas mujeres, esto no será trau
mático en absoluto; una puntada de dolor que se va tan pronto
como vino. Unas pocas mujeres pueden experimentar mucho
dolor y hasta sangrado, al punto tal que deberán detenerse allí.
Prepárate mentalmente para esta posibilidad.
Además, no te sorprendas si los dos no parecen «encajar» de
inmediato. Se necesita práctica para encontrar el ángulo adecuado. Dediqúense a jugar y a divertirse
con cualquier desacierto. A través de la prueba y el error, encontrarán el mejor ángulo.
Si parece que el pene no encaja, puede ser que los músculos
vaginales de la mujer no se hayan estirado lo suficiente. Además,
es posible que su ansiedad contraiga de forma inconsciente los
músculos. Intenta relajarte. Disfruta de este momento, lo has
esperado.
Una vez que el esposo está adentro, debería seguir observan
do a su esposa antes de hacer el siguiente movimiento. Tal vez
quiera quedarse allí acostada y acostumbrarse a la sensación de tener el pene dentro. El esposo no
debería convertirse de inme
diato en un carnero que comience a dar de topetazos; permite
que tu esposa te dirija.
No esperes que tu esposa llegue al clímax sencillamente gracias a tu frotación. A menos que frotes
de tal manera que el clíto
ris reciba estimulación directa, no es probable que tu esposa lle
gue al orgasmo. Utiliza la mano para acariciar con suavidad el clí
toris o, cuando hayas eyaculado y te hayas retirado, continúa
91
Música entre Cas sáóanas
estimulando a tu esposa hasta que llegue al clímax o hasta que dé
señales de que lo ha alcanzado. Muchas esposas, en realidad la
mayoría, no llegan al clímax la primera vez que tienen relaciones
sexuales. Es probable que les lleve algún tiempo aprender a cómo
ayudar que la esposa alcance el orgasmo. Esto no es un «fracaso» a
menos que lo llames así. El objetivo de ustedes es disfrutar del
cuerpo del otro. Algunas parejas, ni siquiera intentan el coito en
la primera noche, así que no permitas que las expectativas irrea
les los priven del gozo de esta primera vez tan especial.
Grandes expectativas
Muchas parejas, después de la luna de miel, confiesan que de
alguna manera la relación sexual fue un poco decepcionante
para ellos. Les habían dicho lo grandioso que se suponía que
fuera la relación sexual y, a pesar de que la disfrutaron, no les pareció un viaje de ida y vuelta a la
luna. Debo decir dos cosas al respecto. En primer lugar, lo mejora
rán cada vez más, y en segundo lugar, tienes razón al decir que nuestra sociedad ha presentado un
sexo rimbombante de muchas
maneras. Llegará el día en que a la hora de elegir entre el lomo
de cerdo y la relación sexual, casi todos los hombres en una ocasión o dos considerarán de verdad el
lomo de cerdo.
En algunos sentidos, es probable que sean unos amantes malísimos, pero aprenderán como locos, ¿y
puedes pensar en otra manera mejor de entrenamiento? La relación sexual es una
experiencia maravillosa y emocionante, pero es solo parte de tu nueva relación. Es una parte
importante, sí, pero solo una parte.
~ Nota ~
* Nota de la traductora: ASAP es una sigla de uso muy común entre los angloparlantes, incluso en el
len
guaje oral. Responde a la UaseAsSoonAsPossible [Cuanto antes, mejor]. El autor juega con el uso de
la mis
ma dándole el giro As SlowAs Possible [Cuanto más lento, mejor]. Se dejó la sigla en inglés a fin de
agilizar
su lectura debido a la presencia de vocales, pero debe tenerse en cuenta este doble uso que le da el
autor.
92
na conecten mu
Las posiciones sexuales
Xgo un matrimonio de amigos que sin
renunciado a la relación sexual, no has cono
cido a mis amigos.
Es más, una noche decidieron volverse un
poco aventureros e intentar algunas de estas «nuevas» posiciones sexuales. No se ofrecie
ron a decirme cuál fue la posición y yo no pregunté, pero debe haber sido un poco compli
cada porque cuando estaban en la mitad del
acto, los dos terminaron cayéndose de la cama.
Ahora bien, imagínate que eres un adoles
cente que lee en silencio un libro o habla por
teléfono cuando, de repente, a las once de la
noche escuchas que unos doscientos kilos
retumban y hacen estruendo en la casa. Irías a
ver qué sucede, ¿no es cierto?
Es lamentable, pero esta resultó ser la única
ocasión en que mis amigos se olvidaron de
cerrar con llave la puerta de su dormitorio.
Los adolescentes, alarmados, irrumpieron en la habitación y allí estaban mamá y papá en
duda están del lado de los pesos completos.
Con todo, si piensas que la gente pesada ha
93
Música entre Cas sáúanas
toda la gloria, como cuando llegaron al mundo, tratando man
samente de desenredarse mientras escondían de la vista pública
las partes más sensibles de sus cuerpos.
Con la precaución de cerrar primero la puerta con llave, pien
so que es una buena idea que las parejas que han estado casadas
durante el tiempo suficiente como para tener hijos adolescentes
sigan haciendo experimentos de vez en cuando; pero a la vez me
preocupa que nuestra cultura trate de sustituir la intimidad con la
técnica. En busca de la próxima experiencia sexual grandiosa,
algunas personas parecen perder el rumbo para inventar alguna
postura ridicula de los cuerpos o algún nuevo método que les
produzca un nuevo placer, cuando lo que en realidad necesitan
es trabajar en su relación.
La gente ha tenido relaciones sexuales durante varios miles de
años, así que cualquier posición que encuentres no será nueva.
Quizá lo sea para ti, pero te garantizo que ya la probó otra persona.
Lo cierto es que la mayoría de nosotros nos limitamos a unas
pocas posiciones básicas. Así como la mayoría de los lanzadores
de las Ligas Mayores tienen una manera favorita de lanzar la pelo
ta, o tal vez dos o tres que redondeen su repertorio, así la mayoría
de las parejas se habitúan a una cómoda rutina. En parte se debe a
que descubrimos lo que nos da mejor resultado, teniendo en
cuenta la forma de nuestros cuerpos y las preferencias personales. Otro aspecto es que algunas
veces un cónyuge puede reque
rir algo del otro que este no consideraría ni en un millón de
años. «¿Quieres que ponga eso dónde? ¡Ni lo sueñes, amigo!» A decir verdad, mientras escribía este
libro, le mencioné a mi
esposa una de las posiciones que leerás. Sande se encontraba
leyendo un libro, con un par de esos lentes bifocales para abuelas, y sencillamente levantó la mirada,
enarcó las cejas y me miró como diciendo: Ni se te ocurra.
Recuérdalo siempre. La mejor posición no sustituye una relación saludable. A lo largo de todo este
libro, voy a volver una
94
l)na conexión muy especiaí
y otra vez a esta misma verdad: La relación sexual tiene que ver
con la calidad de toda tu vida amorosa, no con la complicada
postura de los cuerpos.
EL HOMBRE ARRIBA
Esta es la clásica posición «misionera». La mujer se encuentra
boca arriba y el hombre se acuesta sobre ella. Menciono esta
posición en primer lugar porque en la mayoría de los matrimo
nios esta es la que se adopta la mayor parte del tiempo. Es com
prensible: el esposo y la esposa están cara a cara, el esposo tiene la libertad de entrar y salir a
voluntad, y la posición no requiere la flexibilidad de un gimnasta. Según el peso del hombre, deberá
tener la sensibilidad de usar los hombros para no dejar caer el
peso de su cuerpo sobre el de su esposa, pero salvo por esto, es
una muy buena posición para hacer el amor.
Es lamentable, pero aunque esta posición ofrece el maravi
lloso beneficio del contacto cara a cara, no proporciona la mejor
estimulación para la mujer porque no llega a involucrar al clíto
ris, a menos que se hagan algunos ajustes. Sin embargo, mucho
de los ajustes requieren que la esposa sea bastante flexible.
Intenta poner una o dos almohadas debajo de la parte de
abajo de la espalda de tu esposa. El objetivo es elevarle la pelvis
para que entre en contacto con el cuerpo del esposo cuando la
penetra. Otra manera de hacerlo (aunque esta es la que requiere
cierto grado de flexibilidad) es hacer que la mujer ponga los pies
sobre los hombros del esposo o bien envuelva las piernas alrededor del cuello. Como todos los
cuerpos son diferentes, tendrás
que hacer ajustes menores hasta que encuentres el punto exacto,
pero cuando lo encuentres, créeme, tu esposa se dará cuenta y
no querrá que te detengas.
El hombre también puede ayudar. En lugar de ver esta posición como una cuestión de «entrada y
salida», debería conside
rarla un «rock and roll». Si la mujer eleva la pelvis mientras el
95
Música entre Cas sáúanas
hombre realiza un trazo hacia abajo, creando así el efecto de
mecerse, el clítoris puede recibir mucha estimulación.
Si puedes lograr que esta posición te dé resultado, es un buen
camino de «manos libres» hacia el orgasmo de la esposa.
Variaciones:
1 . La mujer puede levantar las rodillas, lo cual permite una
penetración más profunda.
2. La esposa puede poner las piernas alrededor de los hombros
del esposo.
3. La esposa puede envolver las piernas alrededor del torso del
esposo para traerlo más cerca de sí.
4. El esposo también puede experimentar con la ubicación de
las piernas para buscar una sensación diferente. Algunas
veces, puede poner una pierna afuera de la pierna de su
esposa, con la otra adentro; o poner las dos piernas afuera de
las de su esposa. Cada variación crea una sensación diferen
te, así que puedes sentirte en libertad para experimentar.
3. En lugar de que el hombre se acueste sobre su esposa, se
puede arrodillar entre sus piernas mientras ella está acostada
y le envuelve las piernas con los muslos. El esposo mantiene la espalda erguida (de manera que su
cuerpo quede perpen
dicular al de ella), y puede tratar de encontrar el ángulo ade
cuado para estimular el clítoris de la esposa.
6. Mientras el esposo está arriba, la mujer puede asir los huesos
de la cadera de él (o las nalgas, si prefieres), y mecerlas de un lado al otro. En general, al hombre le
gusta que la mujer tome la iniciativa de obtener lo que desea, y la sensación de que lo introduzcan
más profundamente es un corolario muy agradable. En el caso de la mujer, con suavidad tomas
control de la velocidad, la dirección, el tiempo y la profun
didad de sus penetraciones. ¡Los dos ganan con este movi
miento!
96
Vna conexión muy especiaí
LA MUJER ARRIBA
Esta me encanta, como creo que les sucede a la mayoría de los
hombres. Lo lindo de tener a la esposa arriba, por lo menos para
el hombre, es que obtiene una vista maravillosa. Y como los ojos
son una parte tan importante para él al hacer el amor, esta es la
coronación. Lo agradable para la mujer es que puede controlar
muchas cosas desde arriba. Determina la velocidad y el ángulo de los movimientos de penetración y
también la profundidad. Esta posición también la anima a ser más agresiva. Como la
esposa está «a la vista», esta posición requiere que la mujer tenga confianza en sí misma y no esté
acomplejada con su cuerpo, de
lo contrario se sentirá en exhibición. Sin embargo, para las espo
sas que disfrutan de esta posición, quizá sea un verdadero regalo
para el esposo ya que su vista recibe estimulación. La otra venta
ja es que las dos manos del hombre están libres por completo y esto proporciona muchas opciones
placenteras. Si tiene proble
mas en la espalda o le duelen las rodillas (como les sucede a muchos hombres), esta puede ser la
manera más fácil y cómoda de hacer el amor para él.
Otro beneficio de esta posición es que supone que la esposa
toma parte con entusiasmo y esto a los hombres les gusta más que cualquier otra cosa. Una esposa
que disfruta de la relación
sexual y que participa de forma evidente de ella es una de las experiencias más emocionantes que
un esposo pueda tener.
Para que el clítoris entre más en acción en esta posición,
piensa en los ángulos. La esposa puede inclinarse hacia atrás
(usando, tal vez, las rodillas de su esposo como apoyo, si él las
levanta), o inclinarse hacia delante. Si pruebas estos ángulos, al
final encontrarás el lugar exacto en el que la esposa dice: «Ah,
sí...» y entonces estás en camino. En esta posición, no solo las manos del hombre están libres
sino también las de la mujer. En particular, si se inclina hacia atrás, puede poner una mano detrás de
sí y acariciar con suavidad
97
Música entre Cas sáúanas
los testículos o el perineo (esa extensión de piel tan sensible que se
encuentra entre los testículos y el ano del hombre) de su esposo.
Variaciones
1. La mujer puede darse vuelta y quedar mirando los pies del esposo. Esposas, créanme, a algunos
hombres les gustará
mucho esta vista, aunque les parezca que quedan demasiado
expuestas.
2. La esposa se puede recostar hacia delante en lugar de estar
sentada; esto proporciona muchos de los beneficios de esta
posición sin hacerle parecer que está «en exhibición».
3. El esposo puede levantar las rodillas para proporcionarle a
su mujer algo sobre lo cual recostarse.
4. Si la esposa está tendida boca abajo, puede utilizar las pan
torrillas o los pies de su esposo como puntos sobre los cuales
hacer «palanca» en su frotación hacia delante.
LADO A LADO
Luego de treinta y cinco años de matrimonio y de hacer el amor de manera activa, pienso que sé de
qué estoy hablando cuando
digo que el acto más íntimo y erótico entre un esposo y una esposa es besarse. Dos amantes pueden
participar de este acto
tan sensual durante largo tiempo. Por cierto, conozco a una
joven pareja que, antes de casarse, pasaron siete horas besándose
sin prisa arriba de un bote un sábado por la tarde. Nunca llega
ron a las caricias íntimas ni a nada más profundo, sencillamente
disfrutaron de una maravillosa jornada de besos.
La mayoría de las parejas casadas nunca experimentarán algo
así porque luego de uno o dos minutos de besarse, papi está demasiado ansioso por insertar la
lengüeta A en la ranura B. La
posición lado a lado puede llevar a los amantes casados de vuelta
a esta maravillosa construcción de intimidad física porque no hay nada más hermoso que un beso
dulce y apasionado.
98
Vna conexión muy especiaí
Por supuesto, hay dos maneras de estar lado a lado. La que
anima a los besos es aquella en la que los dos se encuentran cara
a cara. La otra posición es en la que el esposo penetra a la mujer por atrás. A esta se la llama por lo
general «la cuchara».
La cuchara suele ofrecer la forma más suave para el coito, y con
frecuencia se prescribe durante el embarazo, alguna enfermedad o
sencillamente cuando hay excesivo cansancio. Sin embargo, no
es la mejor posición para los hombres cuyo largo del pene es un
problema.
Variaciones
1. Si el esposo levanta la pierna de arriba y flexiona la rodilla, la
esposa puede envolver su pierna superior sobre el cuerpo del
esposo a la par que inserta la pierna inferior entre las dos
piernas del esposo. Esto coloca al pene justo donde debe
estar con relación a la vagina.
2. La variación «tijera» no es propiamente la de lado a lado,
pero está cerca. El esposo se acuesta sobre su costado en tan
to que la esposa yace de espalda. Ella levanta la pierna más
cerca de su esposo en el aire y el esposo coloca la pierna de arriba entre las piernas de su esposa. Su
pierna de abajo se
encuentra debajo del trasero de ella. En tanto que esta no es
la mejor posición para una frotación activa, le permite al
esposo usar la mano para estimular el clítoris, o usar su pene
para frotarlo contra el clítoris. También puede deslizar el
pene dentro de la vagina. Esta puede ser una variación muy
placentera durante un embarazo, cuando el vientre de la
mujer está agrandado y sobresale.
SENTADOS
Me gusta cualquier posición, pero hay algo agradable en que una
mujer se siente sobre el varón: en una silla, en la cama, en un escri
torio, o en algún escondite solitario sobre una roca al aire libre.
99
Música entre Cas sáóanas
Esta posición es, por lo general, una «de paso» y no la final. Es decir, una pareja puede comenzar a
hacer el amor en esta
posición y luego cambiar a otra que permita una frotación más
vigorosa antes de que cada cónyuge llegue al clímax.
Una de las cosas agradables de esta posición es que puedes
usarla para juguetear un poco más. Por ejemplo, el esposo puede
usar solo la punta del pene para masajear el clítoris de la esposa,
o ella puede, en son de broma, tomar en su mano el pene del
esposo y ponerlo apenas dentro de su vagina para luego sacarlo y
volver a hacerlo penetrar.
Otra cosa maravillosa de hacer el amor de esta manera es que
ambos cónyuges tienen completo acceso al otro y los dos tienen los brazos libres. Como están el uno
frente al otro, es una posi
ción muy íntima en el aspecto emocional. Los dos tienen las
manos libres para acariciarse el rostro, para frotarse el cuello e
incluso para proporcionarle al otro un masaje suave en la espalda.
Esto nos puede llevar de nuevo a la importancia de besarse; si
están sentados el uno frente al otro, se encuentran en la posición
perfecta para toda clase de juegos placenteros.
Como esta tiende a ser una forma más lenta de expresión
sexual, es probable que no sea la adecuada para esas noches en
que los dos simplemente quieren «hacerlo». Es mejor para las
noches en que uno desea entrar en calor poco a poco y tomarse
su tiempo.
Variaciones
1 . En vez de que la esposa se siente sobre el esposo, los dos pue
den sentarse frente a frente con almohadas firmes detrás de
ellos. Inclinados hacia atrás (más o menos como lo harían si
estuvieran en el borde de una piscina) sigan moviéndose el uno hacia el otro hasta que los genitales
se conecten. No lo
100
l)na conexión muy especiaí
hagas más complicado de lo que es; solo deja que tus piernas
vayan hacia donde estén más cómodas.
2. La esposa puede sentarse sobre el esposo dándole la espalda.
Así, puede determinar la velocidad y la profundidad de la
frotación.
3. Esta es una buena posición para adoptar cuando están «fuera de su casa». Como hacer el amor al
aire libre puede traer cier
tos problemas logísticos (insectos, piedrecitas y palitos que
se te pegan en las espaldas), la posición sentados permite
que el esposo sea el más afectado por estas incomodidades
en tanto que la esposa consigue un agradable y suave asiento. También te permite hacer el amor
con solo bajarte los
pantalones en lugar de quitártelos por completo (pero es de
esperar que encuentren un lugar en el que no haya posibili
dades de que los descubran).
EL HOMBRE ARRODILLADO DETRÁS DE LA MUJER
De esta se habla mucho en el consultorio de consejería, por la
siguiente razón: Es una posición que a la mayoría de los hom
bres les gustaría probar, pero al mismo tiempo, algunas veces
hace que la mujer se sienta un poco incómoda. Desde el punto
de vista de un sicólogo, a los hombres les gusta tanto porque hay
algo en la psiquis de un hombre que hace que le resulte muy eró
tico penetrar a la mujer desde atrás. Es probable que sea uno de
los impulsos más animales que tengan los hombres de tanto en
tanto, y seamos sinceros: algunas veces, existe un impulso «ani
mal» detrás de la relación sexual.
Hombres, el porqué algunas mujeres se sienten incómodas
con esta posición es que pueden temer que pierdas el deseo al
mirarles directamente el trasero; a ti te puede encantar esta
visión, pero es posible que a tu esposa le cueste bastante creerlo. A las mujeres tampoco las
entusiasma mucho esta posición
101
iMúsica entre Cas sáóanas
porque no pueden verte en absoluto. Tú tienes una vista com
pleta y sin inhibiciones (y la sensualidad de la espalda de una mujer capta muy poco la atención en
nuestra cultura tan obse
sionada con los pechos), pero tu esposa mira la pared del dormi
torio. Como la relación sexual es una experiencia tan emotiva
para ella, esta puede ser, de todas las posiciones, la menos satis
factoria desde el punto de vista emocional.
Ahora que se comprenden un poquito mejor, tal vez puedan
utilizar esta posición cuando una «rápida» está a la orden, o
cuando la esposa desea darle a su esposo un trato especial. Hay
veces en que un tipo se despierta más caliente que un volcán,
pero la pareja debe levantarse en diez o quince minutos. Una
esposa amorosa puede decir: —Cariño, no tengo tiempo para una sesión larga de relación sexual,
aunque me encantaría, pero te diré algo. I ienes diez
minutos; elige la posición. —Me veo como un parador corto. —¡No hablo de esa clase de posición,
tontito! —Pero tengo un brazo derecho fuerte... —Sí claro, muy bien, veamos qué otra cosa puedes
usar...
En esta ocasión, la esposa puede estar dispuesta a acomodar
se para una posición que en otro momento no escogería porque,
seamos realistas, accede a la relación sexual para complacer a su
esposo más que por cualquier otra cosa. Si alguna esposa se sor
prende ante la idea de que una mujer haga esto por su esposo,
espero que comience a ver cuánto puede amar a su hombre al
enviarlo a trabajar con esta necesidad satisfecha en lugar de
dejarlo salir de la casa tratando de mantener sus pensamientos
lujuriosos a raya. Puedes rechazar a tu esposo y olvidarte de la relación sexual por diez horas, pero
recuerda lo siguiente: Tu
esposo rechazado no se olvidará solo porque tú lo hagas.
102
l)na conexión muy especiaí
EL ARTE DE HACER EL AMOR
Algunos libros siguen adelante con otras posiciones salvajes y exóticas, pero me parece que no hay
demasiadas esposas que
tengan el tamaño o la flexibilidad de Olga Korbut ni de Mary
Lou Retton. Las posiciones que hemos mencionado pueden
aplicarse en más de noventa por ciento de las parejas que hacen
el amor. Si te parece que has inventado alguna otra, siéntete en
libertad de enviarme la descripción y voy a correr a buscar a mi esposa (pero que quede entre
nosotros: ¡no creo que me haga
caso!).
Cuando hablas de posiciones, hablas acerca de ciencia: la ali
neación de esta parte del cuerpo con aquella otra, y para ser sincero, prefiero pensar en la relación
sexual como un arte. No es la
posición en sí, sino lo que haces con ella lo que trae como resul
tado una relación sexual satisfactoria.
Para elevar un poco la temperatura, para jugar y divertirse, trata de usar las partes de tu cuerpo de
manera creativa mientras
te encuentras en una de las posiciones. Por ejemplo, usa un
dedo del pie en lugar de la mano o coloca la lengua en alguna
otra parte que no sea la boca de tu cónyuge. Puedes imaginar lo
rápido que se pueden mover las cosas a partir de allí.
Utiliza las posiciones para crear el clima o para satisfacer un
deseo en particular. Por ejemplo, si alguno de los dos está cansa
do o no se siente bien, esa persona tiene que estar abajo para per
mitir que el que se encuentra arriba haga la mayor parte de la
tarea. Es lo más justo.
Si la esposa está preocupada por el generoso tamaño del
esposo, o si de tanto en tanto la lastima la circunferencia del
pene, la mejor posición para ella será, por lo general, estar arri
ba, ya que allí puede controlar la profundidad y la velocidad de
la penetración. (En tales circunstancias, también pueden probar
con la «cuchara», razón por la cual muchas mujeres embarazadas
la eligen cuando pierden movilidad y todavía desean complacer
103
Música entre Cas sd6anas
a su esposo). Es probable que para estas parejas la peor posición
sea la del esposo penetrando desde atrás. Si papito se deja llevar
por la emoción, es probable que ni se dé cuenta de que su esposa
siente dolor. Si a tu enorme esposo le gusta esta posición en par
ticular, debes ser sincera, expresarle tus preocupaciones y recor
darle que sea suave.
Al crear el ambiente y el tono de su sesión amorosa, pronto
aprenderán que ciertas posiciones tienden a acentuar ciertas
emociones. Si deseas relajarte, prueba una posición en la cual
todo concuerde: tu rostro con el de ella, tus manos con las de
ella, tus piernas con las de ella. Tómenselo con calma y disfruten del poder de alinearse uno junto al
otro.
Si te encuentras en ese estado animal en el cual lo único que
deseas es «hacerlo», tener al esposo detrás puede ser emocionan
te. Si desean lograr algo en particular, prueben la posición senta
dos (¡o incluso parados!). Si la esposa se siente juguetona, tal vez
disfrute trepando encima de su hombre y tomando el control.
Por sobre todas las cosas, tengan la libertad dentro de su dor
mitorio matrimonial de hacer lo que les plazca. Todo esto nos
lleva de nuevo al comienzo cuando hablamos de que el hombre debe interpretar los «vientos» de su
esposa. A la mayoría de los
hombres no nos importa dónde, cuándo ni cómo quiera tener
relaciones la esposa; si está dispuesta, ¡nosotros también! (Un
hombre al que entrevisté me contó: «Para un hombre, ¡hasta
una mala relación sexual es buena!»). Sin embargo, para muchas
mujeres, todo el «aura» de la experiencia debe estar en armonía.
Según cuál sea su estado de ánimo, una, dos o tres posiciones
pueden ser desagradables; otras pueden ser absolutos callejones
sin salida que ahogan todo el deseo de inmediato.
Recuerden también, esposas, que ser complacientes con res
pecto a cualquier posición en particular es solo una parte del
arte de hacer el amor. Lo que haces en esa posición importará
más que la posición en sí. Es probable que todas las veces tu
104
Vna conexión muy especiaí
esposo adopte la posición misionera si así aúllas, gimes y gritas, en lugar de buscar las posiciones
más atléticas que se puedan
imaginar si tú dices: «Apúrate y sácalo de una vez», o cosas peores como: «Bájame el camisón
cuando hayas terminado».
Deseo animar a las esposas a que sean «animadoras» cuando hagan el amor. No hablo de alguna
fantasía adolescente en la que de verdad te vistas como una animadora y traigas pompones a la
cama (aunque, ahora que lo mencionas...). A lo que me
refiero es a la manera en que animas a tu hombre durante el pro
ceso de la relación sexual.
Lo que más le agrada a un hombre es que la mujer diga cosas
o actúe de una manera que le muestre que participa de verdad
en la acción: Que le clave las uñas en la espalda, que le pida más
o que le diga algo así como: «Quiero que me penetres más pro
fundamente», que le pase la lengua por la oreja o que jadee
como un perrito; cualquier cosa que hagas para decirle a tu
esposo que estás participando, ¡hazlo!
Si tu esposo sabe que te estás excitando, en la mayoría de los
casos deseará ayudarte a que termines. Grábate esto: Será capaz
de olvidarse de sí mismo para llevarte al orgasmo. Cavará un
poco más profundo, reunirá las últimas reservas de fuerza.
¡Desea escuchar ese orgasmo corriendo por tu cuerpo!
105
«jo
sV^Ouchas mujeres se sorprenden cuando les
digo que un gran porcentaje de hombres sien
ten celos de sus orgasmos. Aunque al comienzo
las mujeres tienen más dificultad que los hom
bres para alcanzar un orgasmo (en particular la
primera vez), una vez que lo consiguen, desde
la perspectiva de los muchachos, parece que el
mundo explota.
Considera la famosa escena de la película
Cuando Harry encontró a Sally, en la que Meg
Ryan finge un orgasmo en una tienda de fiam
bres de Nueva York, para deleite de todos (en
especial de la mujer que con candidez dice:
«Tendré lo que ella tiene»). Si te encontrabas
caminando en una habitación contigua y escu
chabas lo que sucedía, ¡te hubieras sentido
tentado a llamar a la policía!
No me entiendas mal: a los hombres nos
encantan nuestros orgasmos. Esos pocos segun
dos intensos bien valen el esfuerzo que nos
costó llegar hasta allí; pero cuando miramos a
nuestras esposas, las vemos ascender poco a
poco y luego parecen montar sobre una ola tras
107
Música entre Cas sáúanas
otra de placer. Más aun, cuando al fin llegan al orgasmo, ¡pue
den seguir y seguir! La mayoría de nosotros, los hombres, al menos los que tenemos más de treinta
años, quedamos listos y acabados durante al menos media hora (y hasta un día o dos).
Sin embargo, las mujeres tienen la capacidad sicológica de ser como el conejo de Energizer. Siguen y
siguen y siguen...
Desde el punto de vista fisiológico, lo único que limita el
número potencial de orgasmos de una mujer en cualquier encuentro sexual es la mujer misma. A
algunas les parece que
con uno es suficiente. Otras se cansan y carecen de la resistencia para buscar algo tan intenso. Aun
así, el cuerpo de una mujer
puede seguir de una manera en la que el del hombre no puede.
Entre las mujeres, los orgasmos múltiples varían. Algunas
parecen cabalgar sobre una ola de orgasmos en los que uno sigue
al otro, en un fenómeno que, por lo general, se llama «orgasmos
sexuales extendidos». Otras llegan al orgasmo y luego pasan por un período refractario o de
descanso antes de sentirse listas para
tener otro.
Las mujeres también tienen más control sobre sus orgasmos.
En tanto que los hombres son capaces de controlar sus eyacula
dones antes de llegar a cierto punto, sicológicamente, llega el
momento en que al fin cruza una línea luego de lo cual no puede
controlar si el orgasmo va a tener lugar o no (es por eso que los
hombres deben aprender lo que se siente antes de llegar a ese
punto sin retorno). Una vez que los hombres alcanzan cierto
punto, el orgasmo se produce sí o sí.
Las mujeres, por otra pane, pueden detenerse prácticamente en
cualquier punto. Una mujer puede encontrarse cabalgando sobre
las olas del éxtasis, segundos después de haber caído en el océano
del orgasmo, pero entonces escuchan al bebé que llora o les parece
que escuchan que el vecino está parado junto a la ventana y, de
repente, está tan lejos del orgasmo como lo está Australia del Polo
Norte. (Mi esposa Sande se adhiere personalmente a la regla del
108
<ECgran «O»
kilómetro. En su mente se encuentra lista para tener relaciones
sexuales siempre y cuando no haya nadie a un kilómetro de distancia de la cama sobre la cual se va a
mantener esa relación sexual).
Otra diferencia entre los orgasmos del hombre y la mujer se basa en la experiencia sexual previa.
Supongamos que el esposo
ha estado afuera durante dos semanas en un prolongado viaje de
trabajo. El cuerpo de la mujer puede entrar en una especie de
hibernación cuando no se encuentra sexualmente activa. Si ha
pasado algún tiempo desde su última experiencia sexual, con fre
cuencia, necesitará más tiempo y no menos para entrar en calor. Con el hombre, por otra parte,
sucede todo lo contrario. Si
no ha tenido relaciones sexuales durante dos semanas, es proba
ble que se deje llevar por un gatillo, la célebre «trigésimo segun
da maravilla». Su cuerpo se acelera a cientos de revoluciones por
minuto antes de que su esposa siquiera lo toque. El solo pensa
miento de regresar a casa podría ser suficiente para provocar una
erección, en tanto que la esposa quizá necesite que la «despier
ten» y la traigan con un poco más de lentitud. Si el hombre no ha tenido un orgasmo en un largo
período, le resultará más difí
cil mantener el control de la eyaculación. Es probable que no
necesite ninguna clase de juego amoroso previo, mientras que
su esposa, por otro lado, necesitará un largo juego previo.
Los conflictos potenciales son evidentes.
LLEGUEMOS ALLÍ
Es probable que yo tenga una visión parcial, ya que la mayoría
de las personas que vienen a verme tienen problemas lo bastante serios como para pagarle a alguien
para hablar sobre ellos. No
obstante, con esta visión parcial, he descubierto que uno de los
problemas sexuales más comunes en el matrimonio es la dificul
tad de las mujeres para alcanzar el orgasmo. El caso más común es el que conversé con Jessica y
David.
Jessica confesó que, aun después de diez años de matrimonio, le
109
íMúsica entre Cas sáóanas
resultaba difícil alcanzar el orgasmo. «He tenido algunos peque
ños», dijo, «pero eso es todo».
Lo que intenté hacerle ver a esta pareja es la importancia que
tiene un vigoroso orgasmo femenino para las dos partes. «Jessica»,
le dije, «lo primero que debes entender es que, por la manera en
que Dios te diseñó, tienes la capacidad de tener un orgasmo tal
que David se quede boquiabierto. Serás como un tigre liberado
de la jaula y debes procurar alcanzar ese punto».
Algunas mujeres esperan que el orgasmo les llegue de la nada,
sin ninguna clase de esfuerzo de su parte, pero en la mayoría de
los casos no es así. Con los hombres sucede justo lo contrario.
Dudo que exista un hombre sobre la tierra que no haya alcanzado un orgasmo al menos una vez en
su vida. Aunque sea célibe y
virgen, ha tenido una emisión nocturna (o una docena). Ade
más, no es difícil decir si un hombre ha llegado al orgasmo. Los
síntomas físicos, de los cuales la eyaculación es el principal, son
bastante evidentes.
En la mayoría de los matrimonios, la principal preocupación
del hombre en cuanto a llegar al orgasmo es conseguirlo antes de
que su esposa haya quedado satisfecha. Por lo regular, llegar al
orgasmo no es el problema, sino prolongarlo.
Por otra parte, muchas mujeres jamás han tenido un orgasmo.
Otras no están seguras si lo tuvieron. La intensidad y calidad del orgasmo varía de una mujer a otra,
y muchas veces es difícil
decir si ha tenido lugar.
La mejor manera que tiene una mujer para saber si ha llegado
al orgasmo es si se siente frustrada y «reprimida» después de la relación sexual o si está relajada y
satisfecha. El orgasmo trae un punto de alivio en el cual la tensión acumulada estalla y luego se
disipa. Un escritor lo ha llamado «estornudo pélvico» . Creo
que es una descripción grandiosa porque todos hemos experi
mentado lo que se siente cuando se prepara un buen estornudo:
parece que todo el cuerpo cruje hasta que, al final, estornudas y
110
<ECgran «O»
te sientes aliviado. A eso se parece un orgasmo. Las caricias
sexuales proporcionan placer, pero también crean una tensión
sensible que exige una liberación.
Si tienes dificultad para alcanzar un orgasmo, aquí tienes algu
nas sugerencias.
1. Busca el objetivo adecuado.
Permíteme ser directo: Si todo el objetivo de tu actividad sexual
es tener un orgasmo, te encuentras en el camino equivocado.
Existen muchos grados diferentes de placer en la relación sexual.
Para algunos de nosotros, ráscame la espalda y soy feliz; frótame los pies con una loción y estoy
satisfecha. Si te vuelves demasiado limitada y tienes la obligación de tener un orgasmo o, más
limitada todavía, tener un orgasmo en el mismo momento que
tu esposo, esta actitud empeorará las cosas.
El objetivo de la sexualidad es expresar la unidad y la intimidad
con tu compañero. Es una respuesta amorosa hacia alguien con
el cual estás comprometida para toda la vida. Para los que tene
mos hijos o para quienes los desean, es una manera de construir
una familia.
La relación sexual es tan profunda y significativa en tantos
niveles que le quitamos valor cuando la reducimos a: «Bueno,
¿tuviste un orgasmo o no?». Un lenguaje semejante pertenece a
la mansión de Playboy, no al dormitorio matrimonial.
Incluso cuando una mujer ha aprendido a tener orgasmos, es
probable que no tenga uno todas las veces que tiene relaciones
sexuales. Son muy pocas las mujeres que experimentan un orgas
mo en cada encuentro sexual. Si eso te sucede a ti, eres muy afor
tunada, pero también te encuentras dentro de una pequeña
minoría. Algunas veces, una mujer solo le proporcionará placer a
su esposo (otras, el esposo puede proporcionarle placer a la esposa
sin tener él un orgasmo). La relación sexual matrimonial presenta
111
íMúsica entre Las sáóanas
toda clase de situaciones en las cuales el orgasmo no es posible o
en las cuales se pasa por alto por un sinnúmero de razones.
2. Tener un orgasmo es algo que se aprende.
Será mejor que siga siendo directo: lo que veo es que muchas
mujeres son perezosas al tratarse de esta esfera de sus vidas.
Suponen que es responsabilidad de su esposo darles un orgas
mo, o piensan que aparecerá de una manera mística, alguna
noche, debajo de las sábanas. Lo lamento, querida, a menos que
tengas mucha suerte, eso no va a suceder. En un porcentaje muy
pequeño de mujeres, los orgasmos se producen sin demasiado
esfuerzo. En la mayoría, se necesita un poco de experiencia para
llegar con regularidad al orgasmo. En unas pocas, se necesita mucho esfuerzo y descubrimiento.
Piénsalo de esta manera: Si tejes, ¿la primera vez que tomaste
en tus manos un par de agujas de tejer pudiste realizar un intrin
cado diseño? ¡Sin duda que no! Si juegas al golf, ¿la primera vez
que tomaste en tus manos un palo de golf pudiste tirar la pelota
a doscientas yardas? Apuesto a que no.
Los orgasmos se Los orgasmos se producen Los orgasmos se producen
producen con facilidad con un trabajo moderado solo con mucho trabajo
¿Por qué tiene que ser diferente en la relación sexual? Se nece
sita tiempo, experiencia, conocimiento y práctica para sobresalir como buena amante.
112
Efgran «O»
En primer lugar, si tienes problemas para alcanzar el orgas
mo, no hagas lo que sugieren la mayoría de las revistas para mujeres: No imagines a otro amante ni
a alguno anterior; no
utilices pornografía ni películas prohibidas para menores ni
cualquier otra cosa que degrade tu relación y sentido de intimidad con tu esposo.
En cambio, pon manos a la obra para conocerte a ti misma lo
suficiente como para que seas capaz de ayudar a tu esposo a des
cubrir lo que te excita. Aunque tu esposo haya tenido experien
cias sexuales antes del matrimonio, tu cuerpo es único y requiere un enfoque único. Ayúdalo a
encontrar este pasadizo.
En otras palabras, tienes que hacer algo de exploración:
debes aprender qué es lo que te mueve.
3. Toma conciencia de tu propia respuesta sexualpersonal.
Date un largo baño caliente. Enciende algunas velas, mímate y, sí, comienza a tocarte. Descubre qué
es lo que te gusta. No pon
gas al orgasmo como un objetivo aquí, pero sí descubre qué te despierta el placer o el deseo. No
tengas temor de explorar tus
genitales. Descubre cómo le gusta a tu clítoris que lo froten.
Algunas mujeres necesitan un toque muy indirecto en el que se
acaricien los labios o se alcance el clítoris desde arriba en lugar
de hacerlo directamente sobre él; otras prefieren el contacto
directo una vez que su excitación alcanza cierto nivel .
Tal vez tengas que hacerlo varias veces antes de comenzar a
descubrir los caminos de tu cuerpo hacia el placer sexual. Tómate el tiempo y date mucha libertad
de acción. Esto no es una carrera y nadie te cuelga un calendario sobre la cama.
Algunas de mis lectoras se deben estar poniendo coloradas al
pensar: Doctor Leman, ¿me está pidiendo que me masturbe?
Algunas veces detesto esa palabra debido a las connotaciones
que se asocian a ella. Cuando el esposo o la esposa se estimulan a
sí mismos para llegar al orgasmo y evaden la intimidad con su
113
Música entre Cas sábanas
cónyuge o lo hacen para participar en pornografía o algo por el
estilo, actúan, desde mi punto de vista, de una manera egoísta y
destructiva. Sin embargo, cuando la esposa está aprendiendo a
responder sexualmente a su esposo de tal manera que los dos
puedan disfrutar de una experiencia sexual más rica y profunda, se preocupa por una mayor
intimidad, no una menor, tal como
un esposo que trata de aprender a controlar la eyaculación o que
se encuentra en un largo viaje de negocios y, de vez en cuando,
puede usar la estimulación propia para fortalecer su matrimonio
en lugar de debilitarlo.
Por lo tanto, sí, hay veces en las que la masturbación está mal, es adictiva y debe evitarse. Hay otras
veces en las que familiarizarte con tu cuerpo es un acto despojado de egoísmo mien
tras te entrenas para convertirte en un mejor amante o una
mejor amante para tu cónyuge. Tú sabes si lo que haces es egoís
ta y te aleja de tu esposo o esposa, o si te prepara para atraerte más cerca de tu cónyuge.
Hay muchas mujeres cuyas madres se referían a la vagina
como «eso de abajo», como si no tuvieran una o como si solo
tuvieran un agujero gigante que no se debía mencionar. Si llegas
al matrimonio con esa clase de equipaje, por supuesto te vas a
sentir incómoda con las caricias sexuales. Aun así, piénsalo de esta manera: No es pecaminoso
tocarte el tobillo si estás preocupada
porque te parece que te lo torciste; no está mal disfrutar de la pla
centera sensación de cepillarte el cabello. Si puedes tocar cualquier
otra parte de tu cuerpo, ¿por qué no tocar las partes más sensibles?
Cuando una mujer se prepara para tener un bebé, por lo gene
ral, practica la respiración para que, cuando llegue el momento,
esté en condiciones de enfrentar el desafío. ¿Por qué tiene que
ser diferente cuando se trata de la relación sexual? Estás apren
diendo a prepararte para esto al aprender a tener un orgasmo.
Entonces, así es, ¡deja que tus dedos recorran las Páginas Amarillas! Habla contigo y di que esto es
bueno y adecuado. Tu
114
Eígran «O»
Creador te diseñó para dar y recibir placer sexual; la vergüenza
es conformarse con algo inferior a eso. Deseas ser una buena
amante para tu esposo y la mejor manera de serlo es aprender a
disfrutar en verdad de la relación sexual, lo que significa apren
der a tener un orgasmo. Ese es un regalo maravilloso, el mejor
regalo que le puedes dar a un hombre, entonces, no importa
cuánto tiempo te lleve buscarlo para traerlo a casa, ¡hazlo!
Otra opción es pedirle a tu cónyuge que experimente conti
go en una sesión de caricias «sin coito». Él puede dejar que sus
dedos hagan el recorrido y los dos pueden probar qué es lo que
les agrada.
4. Practica los ejercicios de Kegel.
Lo que se ha conocido como «los ejercicios de Kegel» (en honor
al doctor Arnold Kegel) son de ayuda tanto para los hombres
como para las mujeres para realzar el acto sexual. Los ejercicios
están diseñados para ayudar a las mujeres a ser más orgásmicas,
y a ayudarles a los hombres a demorar su orgasmo.
Los ejercicios de Kegel hacen trabajar los músculos pubococ
cígeos (PC, en forma abreviada), los mismos que detienen el
flujo de la orina. Lo primero que tienes que hacer es localizar tus
músculos PC. La manera más fácil de hacerlo es introducir con
suavidad un dedo en la vagina y tratar de «apretarlos». Esos músculos que aprietas son los
pubococcígeos. (Si prefieres no
descubrirlos de esta manera, utiliza esta otra forma: mientras
estás sentada en el inodoro, intenta detener el flujo de orina).
Los músculos PC bien desarrollados son de ayuda para muchos motivos. No solo poseen el beneficio
adicional de dis
minuir la incontinencia, sino que pueden agregar muchas cosas
a tu vida sexual. En el caso de las mujeres, estos músculos se
pueden usar para contraerlos alrededor del pene, lo cual le dará
a tu esposo una sensación más apretada. Estas contracciones se
convierten en una especie de masaje sobre el pene, un gusto
115
Música entre Cas sáCanas
especial que le das a tu hombre. También te ayudarán como
parte de tus esfuerzos por tener más y mejores orgasmos. Una vez que has localizado los músculos,
comienza a con
traerlos y mantenerlos así durante unos segundos, diez veces para comenzar, y aumenta de forma
paulatina a partir de allí. Una vez que te acostumbres más a realizar estas contracciones,
puedes hacer estos ejercicios mientras vas en el auto, mientras hablas por teléfono o en cualquier
momento y frente a cualquier persona que conozcas. Te convendría entrar en una rutina, para
acordarte de realizarlos; por ejemplo, puedes realizarlos durante
un viaje que realices todos los días o mientras miras un progra
ma de televisión.
5. Acepta la responsabilidad.
Hay demasiadas mujeres que no aceptan la responsabilidad de
sus propios orgasmos. Deben ser participantes activas, no solo
receptoras de los avances de sus esposos. Si deseas frustrar a un
hombre, no le digas nada. Déjalo que siga tirando dardos en la
oscuridad con la esperanza de tener suerte.
Sin querer parecer condenatoria ni acusadora, habla con tu
esposo todo lo posible y anímalo en el proceso. Dile lo que te
gusta. Si te parece que se acerca, pero que todavía no da en la clave, tómale con suavidad la mano y
dile: «Justo allí, ah sí, cari
ño, ahora lo lograste...». ¿Sabes cuántas grandes sinfonías se
crean con el dedo índice del esposo? Entonces, aquí está el desa
fío: Cada mujer es diferente, así que ayuda a tu esposo a descu
brir tus puntos favoritos.
6. Recuerda que la relación sexual es más una relación que
una técnica.
Si tienes dificultad para responder sexualmente, es probable que
el problema no sea si te tocan en el lugar indicado o si tu esposo
tiene las habilidades necesarias para hacer el amor, o cualquier
116
(Efgran «O»
otra cosa que suceda debajo de las sábanas. Es probable que te
encuentres frente a algunas cuestiones no resueltas: tal vez el
abuso sexual en el pasado, quizá una conversación hiriente que
tuvo lugar hace poco, cuarenta y ocho horas atrás, que te impide
entregarte a tu esposo para el placer.
La conversación no necesariamente tiene que haber sido con
tu esposo. Tal vez te molestaste con tu suegra; a lo mejor alguien
criticó la capacidad de tus padres para criar hijos o hizo alguna
otra cosa que te hace sentir incompetente. Eres una persona com
pleta y compleja, una unidad. Algunas veces la relación sexual saca a relucir nuestra naturaleza sin
tratar y las heridas se pueden manifestar por la manera en que respondemos sexualmente.
Es posible que tu dormitorio no sea un lugar lo bastante
seguro para ti; tal vez te preocupa que los niños entren o escuchen tu reacción. A lo mejor, el solo
hecho de escuchar la descarga de
agua del inodoro es suficiente para dejarte helada.
Si este es el caso, piensa en irte a otro lado de vez en cuando.
Derrocha en el alquiler de la habitación de un hotel donde
nadie que te importe pueda escuchar ni ver lo que está sucedien
do, y donde sepas que nadie entrará por la puerta. En otras palabras, mira a tu relación desde un
punto de vista
holístico. Tu matrimonio es mucho más que alcanzar o no
orgasmos.
Esto señala una diferencia fundamental entre los hombres y las mujeres. Muchos hombres piensan
en la relación sexual
como en una gran goma de borrar. Para ellos, si se les rompe el
auto, todo lo que necesitan es tener relaciones sexuales y todo andará mejor (aunque el auto siga
sin funcionar). ¿Tienes una
pelea con tu esposa? Si tienes relaciones sexuales todo andará
bien (aunque nunca hablen de los problemas). Por lo general,
los hombres no necesitan hablar si su esposa está enojada por
que no cortaron el césped. Para la mente masculina: «si tenemos
relaciones sexuales, todo tiene que andar bien».
117
íMúsica entre Cas sábanas
La mujer no funciona de esa manera. Para ella, los problemas
borran la relación sexual; no es la relación sexual lo que borra los
problemas. Si está molesta con su esposo, es probable que se cierre
en el aspecto sexual: «¿A qué te refieres con que el problema está
solucionado? ¡Ni siquiera hemos hablado del asunto!». Si está preo
cupada porque no hay suficiente dinero para pagar la hipoteca
que vence dentro de tres días, puede perder todo deseo sexual.
Si tienes problemas para llegar al orgasmo, revisa toda la rela
ción y luego revisa toda tu vida. ¿Hay otros problemas que te
mantienen distraída?
7. Hombres, brinden su apoyo.
Muchachos: en gran parte, la clave es lentitud, tranquilidad y suavidad. (Por supuesto, llega el
momento en que tu esposa no está
interesada en la suavidad. De repente, se transforma en Jane la sal
vaje, y desea todo el ímpetu que pueda reunir su Tarzán). Aun
que, en general, deben crear un ambiente relajado para la esposa
al no concentrarse demasiado en el orgasmo: ¿Fue eso, querida?
¿Tuviste uno?». Eh, amigo, si tenemos que preguntar, ¡es que no
lo tuvo! Ayúdala a que se sienta mejor, pero no la presiones.
También servirá de ayuda si tu esposa sabe que disfrutas del
proceso. Si piensa que estás aburrido o impaciente, es probable
que se cierre. Si actúas de manera aburrida e impaciente, franca
mente, te comportas de manera cruel. He visto a hombres que
pasan horas tratando de hacer que el motor del auto ronronee como un garito, y sin embargo,
parece que les molejsta que su
esposa necesite treinta o cuarenta minutos de juego amoroso
para excitarse de manera adecuada. Deberías tener la siguiente
actitud: todo lo que sea necesario.
Además, tú eres el que se beneficia al ayudar a tu esposa a que disfrute sexualmente. Ya lo he dicho
antes y lo digo de nuevo: La mejor parte de la relación sexual para mí es saber que le estoy
proporcionando placer a mi esposa. Algunas veces, ¡pienso que
118
Eígran «O»
disfruto más de sus orgasmos que ella misma! La dedicación de
tiempo y esfuerzo para ayudar a que tu esposa llegue allí, bien
vale el esfuerzo.
Deberás familiarizarte con el lenguaje de amor de tu esposa
para saber qué la ayudará a responder sexualmente. Si las palabras
de afirmación la hacen seguir adelante, dile frases dulces pero
provocativas: «Mi amor, eres increíblemente sexy. Estás tan
mojada. ¡Qué respuesta la de tu cuerpo!». Tal vez a algunas
mujeres no les gusten esa clase de oraciones; otras las paladearán.
Debes conocer a tu esposa y para eso debes ser más comunicativo. Ahora que hemos hablado acerca
de ayudarles a las mujeres a
que aceleren, hablemos de cómo ayudarles a los hombres a que
disminuyan la marcha.
LA DEMORA DEL ORGASMO (EYACULACIÓN PRECOZ)
Una vez, al comienzo de nuestro matrimonio, Sande me produjo
tanta excitación como nunca antes lo había hecho. Se veía demasiado buena para ser de verdad y
recuerdo que pensé: ¿ Qué habré hecho en mi vida para merecer esta mujer tan hermosa
El
hecho de que ella estaba excitada, de que me deseaba, era algo
que me volvía loco como jamás hubiera imaginado. Estaba listo
para darle mi amor durante toda la noche. Hice planes para
pasar horas de juego placentero, cabalgando por las alturas del
éxtasis hasta que la luz de la aurora nos obligara a detenernos.
Y así fue cómo comenzaron los treinta segundos más inten
sos de mi vida.
Está bien, tal vez fueron ciento veinte segundos, pero así y todo, me detuve un par de horas antes de
la medianoche, para
mi total consternación.
Esto les sucede a casi todos los hombres, tarde o temprano.
Eyacular antes de lo que uno desea es uno de los problemas más
comunes entre los hombres (junto con la impotencia).
119
Música entre Cas sáúanas
Es importante que las mujeres lo entiendan (por lo tanto, si
tu esposa se saltó esta sección y te entregó el libro, devuélveselo). La ignorancia básica de la
fisiología de la excitación y del orgasmo en el hombre y en la mujer puede llevar a muchas
acusaciones. Como las mujeres son capaces de controlar sus orgasmos, y como pueden detenerse
prácticamente en cualquier punto del
proceso, algunas veces suponen que lo mismo sucede con el hombre. Cuando una mujer le pide a su
esposo que espere, y él
lo intenta, pero la ansiedad produce todo lo contrario, bueno,
algunas veces, ella lo toma como algo personal, como si el espo
so fuera egoísta a propósito.
En ciertos casos, supongo que algunos hombres son egoístas,
pero lo más común es que la eyaculación precoz esté relacionada
con la falta de habilidad para controlar la eyaculación que con el
egoísmo. Una vez que un hombre llega al «punto sin retorno», el
orgasmo tendrá lugar en cuestión de segundos y no hay nada
que logre hacer para detenerlo.
Casi todos los hombres se enfrentan a este problema en un
momento u otro. En particular, si no ha tenido relaciones sexua
les durante algún tiempo, a un hombre puede resultarle difícil mantener el control de la eyaculación.
No obstante, la incapaci
dad persistente y constante para controlar el orgasmo (lo que
quiere decir que no puedes decidir cuándo te permites tener el
orgasmo y casi todas las veces llegas a él antes de lo que deseas) es un problema que, en la mayoría
de los casos, se puede curar.
¿Qué es el orgasmo prematuro? Masters y Johnson descubrieron que el hombre promedio eyaculará
después de dos
minutos de movimientos vigorosos luego de la penetración. La mayoría de los hombres pueden
demorarlo al cambiar el ritmo y la profundidad de los movimientos, pero si después de todo ter
minas eyaculando dentro de los dos minutos, eso no es prema
turo, está dentro del promedio. ¡El problema es que muy pocas
mujeres se sentirán lo bastante estimuladas después de ciento
120
<£/"gran «O»
veinte segundos de movimiento! (Lo cual es otro buen argu
mento para ayudar a las mujeres a que lleguen al orgasmo
durante el juego amoroso; la vasta mayoría de las mujeres alcanza
el orgasmo a través de la estimulación del clítoris, no de los
movimientos durante la penetración).
Pienso que el mejor indicador del orgasmo prematuro es el
siguiente: ¿Estás en condiciones de escoger cuándo deseas tener
el orgasmo o, por lo general, terminas llegando al clímax antes
de lo que querías? Si en forma habitual llegas al clímax a los
pocos segundos de penetrar a tu esposa, eres propenso a la eya
culación precoz.
Mujeres, por favor, tengan sensibilidad en este punto. Sé que ni siquiera pueden imaginar cómo se
puede gritar, aullar y acabar en un orgasmo en cuanto su esposo acaba de penetrarlas,
pero no es tan poco común que un hombre, algunas veces, eya
cule inmediatamente después de la penetración. Así como el
hombre debe tener paciencia con la mujer que, al parecer, no
llega nunca al orgasmo, la mujer también debe tener paciencia
con el hombre que termina demasiado rápido.
Los terapeutas han desarrollado tres métodos para aprender
a aumentar el control de la eyaculación (¡y ni uno solo es placen
tero!). Si hiciéramos una votación entre los hombres del país,
esta es una sección que todos los muchachos pedirían que quite
mos. Es lamentable, pero algunos hombres tienen una actitud
que dice: ¿Y? Lo eché a perder. ¡Jugaste tanto conmigo que no lo
pude detener! ¡Qué tiene de malo
No tiene nada de malo si sucede de vez en cuando. Si sucede
la mayoría de las veces, se convierte en algo malo.
Los hombres que tienen esta actitud indolente son tan egoís
tas como las mujeres que no hacen nada para ser más orgásmicas. No uses tu matrimonio y el
compromiso de tu esposa como una excusa para convertirte en un amante perezoso; utilízalo como
una motivación para convertirte en un experto en la cama.
121
Música entre Cas sáúanas
A modo precursor de las terapias siguientes, comienza a ejer
citar los músculos PC con los ejercicios de Kegel. Para encontrar
estos músculos, aprieta lo que sea para detener el flujo de la ori
na. Esos son los músculos que deseas trabajar, y al hacerlo,
mejorarás el control de la eyaculación.
Dos o tres veces al día contrae los músculos PC entre diez y veinte veces. No uses los músculos
abdominales (el error más
común al hacer el ejercicio), en cambio, asegúrate de contraer
los músculos de la pelvis. Después de algunas contracciones,
suéltalos un buen rato, durante unos tres segundos.
Estos ejercicios son sencillos y se pueden hacer en el auto,
mientras miras televisión o mientras te encuentras sentado en el
escritorio (y nadie se dará cuenta). El tiempo que se necesita
también es mínimo, menos de cinco minutos al día. Debes
tener en mente que es probable que tengas que hacer estos ejer
cicios durante dos semanas o más antes de notar algún cambio.
1. Detente-comienza.
El primer método para trabajar con respecto a la eyaculación
precoz se llama el método detente-comienza. Por allí andan
dando vueltas muchas descripciones de este método, pero la
explicación completa, paso a paso, se encuentra en el libro del
doctor Bernie Zilbergeld The New Male Sexuality [La nueva
sexualidad masculina]. Aunque no estoy de acuerdo con todo lo
que el doctor Zilbergeld enseña con respecto a la sexualidad, su trabajo en cuanto a este método es
muy exhaustivo y fácil de seguir. Lo que yo te doy es una forma muy abreviada; si esta ver
sión abreviada no te da resultado, tal vez desees consultar el
libro del doctor Zilbergeld.
El esposo comienza con el método detente-comienza con el
conocimiento de que pasará por varias etapas. Comenzará varias
prácticas por su propia cuenta y las desarrollará hasta llegar al
122
fcCgran «O»
verdadero juego amoroso con su esposa. El objetivo es lograr
quince minutos de estimulación sin eyaculación.
El esposo debe comenzar por sí mismo estimulándose hasta
estar excitado, concentrándose en ser cada vez más consciente de los mecanismos de su cuerpo. No
utilices pornografía ni fan
tasías inadecuadas durante este tiempo; lo único que consegui
rás al llenar tu mente con estas contaminaciones será dañar tu
matrimonio. El objetivo es ser un mejor amante de tu esposa.
Todos los hombres tienen el «punto sin retorno» cuando los
músculos que rodean el pene comienzan a moverse y la eyacula
ción es segura. El objetivo es estimularte, pero detenerte antes
del punto sin retorno. En cuanto comiences a sentir que te acer
cas demasiado, deten la estimulación y espera que la sensación
desaparezca. Luego comienza de nuevo.
Los hombres jóvenes necesitan detenerse durante más tiem
po que los mayores, pero una vez más, tu objetivo es recibir
quince minutos de estimulación sin tener la necesidad de eyacu
lar. Si no puedes detenerte a tiempo, anota esta vez en la cuenta
de la experiencia e inténtalo de nuevo uno o dos días después.
Estos ejercicios se pueden realizar tres veces a la semana. Una
vez que logras cierto grado de control, es decir, cuando puedes
soportar una estimulación casi constante (pero variada en intensi
dad) durante al menos quince minutos, entonces puedes comen
zar a incorporar el «comienza-detente» al juego amoroso con tu
esposa. Necesitarás su comprensión y cooperación. Cuando te sientas excitado y tu esposa esté lista,
penétrala
poco a poco, pero dile que se quede acostada inmóvil. Espera hasta que te sientas cómodo dentro
de la vagina y no sientas la
obligación de llegar al clímax. Luego, con lentitud, comienza a
moverlo hacia dentro y hacia fuera. Si sientes la necesidad de eyacular, detén el movimiento. Es
probable que esto no sea una
experiencia placentera para tu esposa; ella tendrá que ser una compañera dócil y dispuesta que
tenga en mente el momento en
123
Música entre Cas sáóanas
el que hayas obtenido un mejor control (con el cual ella se bene
ficiará inmensamente). Esto se debe ver más como una «prácti
ca» que como un verdadero coito.
Una vez más deberás permanecer dentro de la vagina de tu
esposa durante quince minutos sin eyacular. Tal vez necesites
varias veces hasta que puedas durar todo este tiempo, pero sigue
ejercitándote. Con el tiempo, llegarás a comprender mejor qué
es lo que te lleva de inmediato al clímax, y también a variar los
movimientos en la penetración que te permitan contenerte para
durar todo lo que quieras.
Los dos métodos siguientes se pueden usar junto con el de
detente-comienza.
2. La técnica del apretón.
El segundo ejercicio es la técnica del apretón
que se puede usar
junto con el método detente-comienza. Cuando el esposo sien
te que la eyaculación puede llegar pronto, saca el pene de aden
tro de la vagina de la esposa y ella se lo agarra con el pulgar, el índice y el dedo medio. El pulgar
debe estar debajo del eje del pene, y los otros dos dedos deben colocarse justo debajo del capuchón
del mismo (si a ella le resulta más cómodo tener el
dedo pulgar sobre la parte de arriba y los otros dedos sobre la
parte de abajo, también está bien). Entonces, debe apretarle con
suavidad pero firmeza (y constancia) durante varios segundos. En la mayoría de los casos, esto
detendrá al hombre para que no
progrese hasta el punto inevitable de la eyaculación. Luego, la
pareja puede comenzar a tener relaciones otra vez y repetir el
apretón si es necesario.
Los casos en que este método fracasa son, por lo general, en
los que el hombre espera demasiado para pedirle a su esposa que
aplique la técnica del apretón. Volvemos a la importancia de que el hombre aprenda a comprender
su cuerpo y su respuesta
sexual.
124
<EÍgran «O»
3. Tirar del escroto.
Existen variados informes en cuanto al éxito de este método,
pero es más fácil de aplicar que la técnica del apretón, y algunas parejas han descubierto que es
igual de exitoso. Cuando el espo
so siente que se puede estar preparando un orgasmo (pero antes
de llegar a lo inevitable de la eyaculación), le puede pedir a su
esposa que intervenga. Ella se estira y con suavidad ( mucha suavidad) toma el escroto en la mano.
Sin apretarle los testículos (lo
cual sería doloroso), tira el escroto hacia abajo, lo aleja de su
cuerpo y lo mantiene allí durante unos pocos segundos. Una vez que la excitación del hombre ha
menguado, la pareja puede
comenzar a dedicarse de nuevo al coito.
HAGAMOS EL ESFUERZO
Experimenta y descubre cuál método (o métodos) te dan más resultado, pero recuerda: No hay
razón para conformarse con
menos de lo mejor. Las mujeres pueden aprender a tener orgas
mos y los hombres pueden aprender a demorar los suyos. Es
probable que requiera un poquito de esfuerzo, pero la tasa de
éxito es muy alta.
Como los hombres son propensos a la eyaculación prematu
ra, me gustaría decirles que el pene es lo último que deberían
usar para hacer el amor. ¿Por qué hacer el amor con el pene sien
do que hay tantas cosas para usar?
«¿Qué quiere decir, doctor Leman?»
Bueno, tienes los labios, la lengua, los pies, las manos, los
dedos, las rodillas y los hombros, tu aliento, tus dientes y muchas otras partes si, sencillamente, te
pones un poco creativo. Cuando
desenfundas de inmediato la calibre 45, te estás buscando pro
blemas porque, una vez que la pones en funcionamiento, es
como un camión de dieciocho ruedas cuesta abajo, sin nada a la
vista que lo detenga.
125
Música entre Cas sáóanas
Cuando utilizas todo lo que tienes para agradar a tu esposa e
incluso la ayudas a llegar al orgasmo antes de la penetración, es
probable que a ella no le importe la rapidez con que termines. No obstante, cuando te concentras
solo en tu pene y este no responde como esperas, tu esposa va a quedar muy insatisfecha y
con todo el derecho.
Como último intento desesperado para una noche especial,
algunos de ustedes, muchachos, pueden considerar la estimula
ción propia por la mañana del día de la gran «cita». Si constante
mente tienes problema de volverte demasiado juguetón con
demasiada rapidez, algo tan básico como la masturbación por la
mañana antes de la noche que vas a pasar con tu esposa te puede ayudar. No debes usar la
masturbación como un sustituto de la
relación sexual con tu esposa, eso es alienante y destructivo. Aunque si la usas como preparación
para complacer mejor a tu
esposa, pienso que es aceptable y algunas veces es sabio.
Las esposas que desean ayudar a sus esposos en este aspecto,
también pueden volverse creativas. Si de manera habitual te
sientes frustrada por la rapidez con que tu esposo termina, pla
nea una gran noche, pero la mañana de esa noche, despiértalo
cinco minutos antes con un rápido «trabajo de las manos». Lue
go, prepara el ambiente diciendo: «Esto es solo un adelanto de
lo que va a suceder esta noche, muchachito». ¡No son demasia
dos los hombres que se quejarán si su esposa desea que tengan
dos orgasmos en un día! Al preparar a tu esposo con esa primera
sesión, lo puedes ayudar a durar más tiempo y, en definitiva, más tarde esa noche, te verás mejor
complacida. Y la tarea rápi
da con las manos, en realidad, no requiere demasiado esfuerzo.
CANTAR JUNTOS
Hice esta afirmación al comienzo de este capítulo y la repetiré al final: La mayoría de los hombres
sienten mucho más placer al
observar a sus esposas llegar al orgasmo que experimentándolo
126
<ECgran «O»
ellos mismos. Por lo regular, el orgasmo de un hombre palidece
en comparación con el que experimenta su esposa.
Es por eso que no me preocupa demasiado ni me esfuerzo
mucho por aquello a lo que algunos se refieren como orgasmos
simultáneos. Es verdad que algunas veces sucede, y puede ser divertido para los dos estar en el
éxtasis sexual justo al mismo
tiempo; pero incluso cuando sucede, francamente, siento que
me lo pierdo. Estoy tan enfrascado en lo que experimento en ese
momento que no puedo llegar a ver todo lo que Sande está disfrutando, y como estoy tan en
sintonía con ella, eso me parece
una verdadera pérdida.
Mi consejo es que no se preocupen demasiado por alcanzar
los orgasmos de manera simultánea. Complázcanse el uno al
otro de la manera en que saben que complacerá a la otra persona
y disfruten a plenitud del orgasmo de los dos. Aun así, hombres, recuerden: ¡Los buenos muchachos
terminan al final! No necesitamos mucho tiempo. Con diez o quince
segundos nos alcanza. De modo que un verdadero amante se
ocupará primero de su esposa y si piensa que ella lo desea, se ofrecerá a darle un par de orgasmos
extra para empezar ganando
por goleada. Hacer el amor de esta manera es como el mariscal
de campo que interpreta a la defensa: debes reaccionar de mane
ra inmediata frente a lo que ves. Si ella se encuentra disfrutando
de un intenso placer y desea que penetres pero tú no quieres, se
va a enojar. Por el contrario, si está disfrutando de la manera en
que le frotas el clítoris y está próxima al clímax, pero tú dejas de hacerlo y la penetras, puede
quedarse muy frustrada y sentirse
mal contigo por esto.
No encontrarás la clave para estas situaciones en un libro
porque tu esposa es absolutamente única en sus deseos sexuales y en su placer. Además, cambia
con el tiempo. Tu esposa no es la misma el martes que el sábado. Y tu esposa un sábado de ene
ro no es igual a la de un sábado de junio. Sé creativo, flexible y
127
Música entre Cas sáúanas
aprende a convertirte en un experto en hacer que tu esposa se
sienta bien durante toda la relación. Muy bien, ¡borra esa sonrisa de tu rostro y pon manos a la
obra! (¿Qué me dices de esta tarea que te doy?)
128
tÓefiidas orajes rJe
ü or alguna razón, los presentadores de pro
gramas de entrevistas están siempre ansiosos
por tener a un sicólogo que intervenga en su
frecuencia. Un día, me encontraba mirando
uno de estos programas en el cual participa
ban tres compañeros cristianos «expertos». Es
de lamentar, pero uno de estos invitados pare
cía más deseoso de hablar sobre lo que una
pareja no puede o no debe hacer que de la gran
libertad y del gran gozo que Dios creó para
cada pareja cristiana. Denunció abiertamente
la relación sexual oral (incluso entre parejas
casadas). Por supuesto, no tenía un versículo
bíblico que lo apoyara, pero por la forma en
que prosiguió, daba la impresión de que mira
ba al anticristo en la cara.
Mi buen amigo Charlie Shedd, al cual he
admirado por años, se inclinó hacia delante y
dijo: «¡No lo critique hasta que no lo haya
probado!».
El rostro de la «autoridad» se puso blanco y
no pude dejar de reírme. ¡Bien hecho, Charlie!
129
Música entre Cas sáóanas
Si Dios me diera una varita mágica que pudiera agitar sobre
las parejas de todo el país, me gustaría una que les otorgara al
instante dominio propio y restricción a las parejas solteras
(¡Fipiti-floda
¡Los cierres quedan cerrados hasta el día de la
boda!), y que a la vez les diera una gran libertad y un deseo de
exploración a las parejas casadas (vaya, vaya, vaya... ¡miren lo
que tenemos aquí!). De verdad pienso que los compañeros casa
dos necesitan la actitud de la que hablaba mi dermatólogo.
Tuve algunas «amenazas» en el departamento de cáncer de piel,
así que el médico nos dio una tarea a Sande y a mí. «Cada seis meses, deben explorar el uno el
cuerpo del otro, de pies a cabe
za». Se refería a buscar lunares que cambiaran de color y cosas
por el estilo, pero luego añadió guiñándonos el ojo: «Pueden
hacer que esto sea divertido de verdad, ¿no es cierto?».
¡Puedes apostar a que podemos!
En el pasado, la relación sexual oral se ha visto siempre con
desdén. Por cierto, muchos estados todavía tienen leyes que
prohíben esta clase de actividad. Desde mi punto de vista, estos
son complejos pasados de moda. Considera, en cambio, la her
mosa y casi imprudente poesía que presenta la Biblia en Canta
res. Es verdad, es poesía, pero muestra a una pareja que se entre
gan por completo el uno al otro:
«Dulce a mi paladar es su fruto» (2:3)".
«Que venga mi amado a su jardín y pruebe sus frutos
exquisitos» (4:16).
«He entrado ya en mi jardín, hermana y novia mía, y en él recojo mirra y bálsamo; allí me sacio del
panal y de su miel. Allí me embriago de vino y leche; ¡todo esto me pertenece! ¡Coman y beban,
amigos, y embregúense de amor!» (3:1).
130
(Deíicias oraCes
«Mi amado ha bajado a su jardín, a los lechos de bál
samo, para retozar en los jardines y recoger azucenas. Yo soy de mi amado, y mi amado es mío; él
apacien
ta su rebaño entre azucenas» (6:2 3).
«Tu ombligo es una copa redonda, rebosante de
buen vino» (7:2).
* «Te daría a beber vino con especias, y el néctar de
mis granadas» (8:2).
Muchos maestros creen que algunas de estas páginas se rela
cionan de forma directa con la relación sexual oral: estimulación
de los genitales del otro con la boca. Aunque no sea así, sin lugar
a dudas hablan de un abandono y una libertad amorosa para expresar la pasión de maneras
creativas y emocionantes. Por
cierto, la Biblia no dice nada sobre si la relación sexual oral en el
matrimonio es inmoral (lo cual le dice a la mayoría de los erudi
tos bíblicos que no debe haber problemas). El razonamiento es
el siguiente: Si Dios hubiera estado tan preocupado al respecto,
con seguridad lo hubiera prohibido.
Piénsalo: si besar a alguien en los labios está bien (y no
conozco a nadie que lo objete sobre una base moral), ¿por qué el
beso en cualquier otra parte puede ser «inmoral»? ¿Quiere decir
entonces que un hombre no puede besarle los pechos a la mujer,
ni los dedos de los pies, ni la parte de atrás de las rodillas, ni otras
partes del cuerpo que en algunas personas se sabe que son sensi
bles a la estimulación oral? ¿Dónde se traza la línea arbitraria?
Con seguridad no es una cuestión de higiene. Para decirlo
con más franqueza, cuando una mujer le besa el pene recién
lavado a un hombre, la boca de ella tiene muchos más gérmenes
que el pene de él. Si en verdad te preocupa la higiene, ¡olvídate
de los besos en la boca y ve directo a la relación sexual oral!
131
Música entre Cas sáúanas
Dicho esto, ninguno debería sentirse obligado a hacer algo que le resulte desagradable ni inmoral,
pero muy pocos líderes
cristianos hoy en día sugerirían que, desde el punto de vista
bíblico, la relación sexual oral tiene algo de malo. Además, la
parte desagradable se puede vencer casi siempre si los dos en la
pareja practican una buena higiene antes de irse a la cama.
Aun así, como sicólogo, soy muy consciente de que la vieja
guardia tiende a ver la relación sexual oral como «tabú». Basándome en mi propia investigación y en
la práctica de consejería
de unos treinta años, casi todas las parejas jóvenes (entre veinte
y treinta años, ya sea que estén casados o no) practican la relación sexual oral con la misma
frecuencia que tienen relaciones,
pues es «más seguro», en tanto que las parejas mayores (de cua
renta para arriba) tienden a practicarlo con mucha menos fre
cuencia, si es que lo hacen alguna vez.
Lo irónico en todo esto es que cuanto mayor es un hombre,
más estimulación necesita. La relación sexual oral puede suplir
esta deficiencia a la perfección. Otra gran ventaja de la relación
sexual oral para las parejas mayores es que puede reducir un
poco la presión en cuanto a la capacidad del hombre de conse
guir o mantener una erección. Si el hombre sabe que puede
satisfacer a su cónyuge sin tener en cuenta su propia erección, es
mucho menos probable que se preocupe por lograrla (lo cual,
irónicamente, hace que sea más posible que la logre).
Si la relación sexual oral es algo que no has probado en el
pasado, debes considerar la posibilidad de añadirlo al menú de
esta noche.
HABLEMOS DEL MENÚ
Si te gustaría probar la relación sexual oral, pero no estás seguro
de que tu cónyuge también quiera probarlo, tienes dos opcio
nes. En la primera, puedes sacar el tema en una conversación amable y amorosa: «Cariño, en
realidad me gustaría probar algo
132
(Deficias oraíes
nuevo que te traería placer. ¿Qué te parece si comienzo a besarte
por todas partes?»
Una vez que tu cónyuge recibe esta clase de caricia, también
puede sentirse más inclinado a proporcionarla.
La otra opción, aunque debes tener cuidado con esta, es
progresar poco a poco hacia la relación sexual oral en medio
del acaloramiento de la pasión. Comienza a besarle los pechos
a tu esposa, baja al estómago y luego, tal vez, deslízate por las piernas, dirigiéndote con lentitud
hacia arriba otra vez, hacia
el interior de sus muslos. Fíjate cómo responde. ¿Da la impre
sión de que desea que sigas adelante o comienza a ponerse
incómoda? No te apresures, y si tu esposa vacila, detente enseguida. La
belleza de la sexualidad matrimonial es que se tiene toda la vida para crecer, explorar y disfrutar el
uno del otro. No hay apuro para experimentar ninguna actividad. También es posible que
uno de los dos nunca esté bien dispuesto a dar o recibir relación
sexual oral. Tampoco hay problema si es así. Existen muchas
otras maneras en las que una pareja puede disfrutar de la intimi
dad sexual en tanto que experimenta una variedad de activida
des sexuales.
Para las mujeres que desean ofrecerle algo especial a sus espo
sos, hablemos de cómo hacer que sonría el «señor Feliz».
PARA QUE EL SEÑOR FELIZ ESTÉ FELIZ DE VERDAD
Al señor Feliz le gusta que lo besen. No hay nada que le ponga
una sonrisa en la cara como las caricias orales de una esposa
amorosa. Cada hombre tiene sus preferencias individuales, pero
en general, aquí tenemos algunas guías.
La provocación está bien, durante unos diez segundos. Lamerlo o frotarlo con la lengua suavemente
puede ser muy excitante,
pero en poco tiempo el hombre deseará algo mucho más directo.
133
iMúsica entre Cas sábanas
Deseará que cubras todo su pene con la boca. Muchos hombres
dicen que cuanto más profundo, mejor.
Esto no quiere decir que una vez que lo tienes en la boca no
puedes salir a tomar aire. Siéntete en libertad para retirarte,
lamerlo un poco más, sóplalo con suavidad y haz todo lo que se
te ocurra, pero no esperes demasiado para regresar.
Esto es algo que muchas mujeres no entienden: La parte de
abajo del pene es más sensible que la de arriba. Si le das una larga
lamida de lujo allí durante la fase de provocación, tu esposo se
aferrará a la almohada y se retorcerá de placer.
Si eres nueva en esto, es probable que la primera pregunta
que quieras hacer sea: «¿Y mis dientes?». La respuesta breve es:
«¡Sí, los dientes duelen!». Deberás curvar los labios sobre ellos y
ser suave, en especial si tienes ortodoncia.
La segunda pregunta que me hacen con regularidad es: «¿Lo
hago bien?». Escucha, ¡aquí no hay ningún juez olímpico mirán
dote! «Le hubiera dado un 1 0, pero los dientes no estaban curvados, así que le doy una calificación
de 9,5». No se trata de hacer
lo bien o no, sino de que tu esposo disfrute del proceso. Para
encontrar la respuesta a esta pregunta deberás preguntárselo a él, ¡no a mí! No te lo tomes a pecho
si al comienzo te dice: «Un
poco más suave, un poco más suave, un poco más fuerte...».
Nadie nace con las habilidades para ser un buen amante, así que
no tienes que avergonzarte si necesitas cierta práctica.
La tercera pregunta siempre tiene que ver con el orgasmo.
Para algunas mujeres, la idea de tragarse el semen que se eyacula
es de muy mal gusto. El semen del hombre no tiene nada que
sea inherentemente insalubre, y la cantidad que se expulsa durante una eyaculación es bastante
pequeña, pero si la idea de
sentirle el gusto te resulta repulsiva, quita la boca antes de que tu
esposo llegue al orgasmo. Con el tiempo, estarás en condiciones
de saber cuándo va a suceder al sentir las contracciones del pene. Un esposo que se preocupa por ti,
también te puede avisar si
134
(Delicias orales
sabe que esto no te gusta. Aunque puedes retirar la boca, sigue
estimulándolo con la mano; sin lugar a dudas, para tu esposo
será un chasco si detienes toda clase de estimulación justo en el
momento que más disfrutará.
Algunas veces, un hombre disfruta de verdad si existe con
tacto visual con su esposa mientras lo besa. Recuerda, los hom
bres tienen la tendencia a ser más visuales. Si no te importa tener
una luz tenue en el ambiente, o incluso algunas velas encendi
das, tu esposo disfrutará de la vista tanto como de lo que siente.
Es probable que para esto sea necesario que recojas el cabello
hacia atrás a fin de que no actúe como una cortina.
Aunque por lo general nos referimos a esto como «relación
sexual oral» por no tener una frase mejor, no quiere decir que
solo la lengua deba participar. En realidad, puedes aumentar
muchísimo el placer de tu cónyuge al hacer entrar en juego tus
manos y tus dedos. Si se te cansa la boca, puedes tomarte un breve descanso acariciando a tu
esposo con la mano. O puedes usar la boca y las manos a la vez, acariciando a tu esposo en sus
lugares más íntimos mientras le das besos por todas partes.
Algunas mujeres a las que he aconsejado se han sorprendido
al ver que aprendieron a disfrutar de vedad la práctica de pro
porcionar relación sexual oral. Ya no es una obligación, sino un
verdadero placer. Cuando una mujer muestra su propio disfrute
en provocarle placer al esposo, le está dando un regalo con una intensidad fuera de lo común. No
hay nada que excite más a tu
hombre que saber que estás excitada, en particular mientras
haces algo para excitarlo a él.
PARA QUE TU ESPOSA MUERDA LA ALMOHADA
A algunos hombres les puede sorprender que cuando las mujeres se masturban, casi todas se
estimulan el clítoris; son muy
pocas las que se insertan algo en la vagina.
135
‘Música entre Cas sáóanas
¿Qué nos muestra esto? Nos revela que la parte más estimulante de los genitales femeninos se
encuentra afuera. No me
entiendan mal: las mujeres disfrutan de la sensación de tener el
pene de su esposo adentro, pero a la hora de la estimulación
sexual, prefieren que las froten o acaricien en lugar de que las
penetren.
Piénsalo: No existe manera más suave ni delicada de estimu
lar a tu esposa que con la lengua. Si en verdad prefiere que la
acaricien, ¿qué instrumento mejor que la lengua posees?
¡No se me ocurre ninguno!
A pesar de todo, algunas mujeres se muestran tan dubitativas
en dejar que su esposo practique la relación sexual oral con ellas
como en practicarlo ellas con ellos. «Puedo entender que no
quiera hacérmelo a mí», me han dicho algunos esposos, «¿pero
por qué no quiere recibirlo?»
Debes tener en mente que no existe un acto físico más íntimo que puedas realizar con tu esposa que
la relación sexual oral.
Los políticos del pasado que trataron de sugerir que la relación
sexual oral no es «relación sexual» de verdad no engañaron a
nadie; todos sabemos que no es así. La mujer se encuentra de la
manera más vulnerable en la que puede estar y quizá piense:
¿Esto le resultará desagradable?
¿ Ysi huelo mal o no soy agradable
al paladar? ¿Lo detestará por completo? Al estar llenas de estos
pensamientos, a algunas mujeres les resulta difícil acostarse,
abandonarse y disfrutar de la experiencia. En realidad, la mayoría de las mujeres con las que hablo
con
fiesan que al comienzo de sus matrimonios no deseaban que su
esposo practicara la relación sexual oral con ellas, y cuando suce
día, se sentían tan acomplejadas que no era una experiencia que
disfrutaran en particular. Una vez que se libraron de este obs
táculo sicológico, a estas mismas mujeres les encantaba la rela
ción sexual oral: cuanto más tiempo, mejor. Sin embargo, es un
verdadero obstáculo para muchas.
136
<Veíicias orates
i
Es por eso, y aquí hablo de nuevo como sicólogo, que este es un caso en que el placer del esposo
importa tanto como el de la
esposa. Cuando ahuyentas estos temores al darle confianza, de
manera verbal o de cualquier otra, le transmites que es algo de lo
cual disfrutas.
Por el bien de ambos, pídele a tu esposa que se dé un baño o
una ducha antes de venir a la cama. Si se siente limpia, tendrá
menos complejos. Te gustará tomarte tu tiempo, al ir desde pri
mera base hasta la caja de bateo. Aunque no te importa que tu
esposa te despierte y te ponga directamente un bocado en la
boca, a ella casi siempre le gustará que te abras camino hasta allí.
Bésala detrás de las orejas, baja poco a poco por el cuello,
detente algún tiempo alrededor de los pechos, no olvides ese
punto encantador dentro del hombro, y luego, de manera provocativa pasa por alto la parte de
medio y dedícate a descender
por las piernas. Ese punto detrás de las rodillas puede volver loca
a una mujer si sabes lamerlo como se debe. Esos lugares suaves pueden cobrar vida durante una
sesión de amor sin prisa. A
medida que cambias de dirección, puedes descubrir que hay
algo al besar con suavidad la parte interna de los muslos de una
mujer que hace que se deslice hacia abajo. Si lo haces bien,
mientras subes con lentitud hacia el norte, prácticamente (o tal
vez, si tienes suerte, de manera literal) tu esposa te rogará que la
beses en el lugar adecuado. Cuando consigas que lo desee de
verdad y le proporciones esos besos suaves y sensuales, puedes pasarle una almohada para que
comience a morderla por temor
a despertar a los niños.
Aquí tienes una posición agradable en particular para esto:
Mirando hacia sus pies, desliza la mano derecha debajo de tu
esposa (por abajo de las nalgas). Tus dedos están justo allí, espe
rando a realizar una pequeña danza sobre sus genitales, y tu boca
tiene acceso completo a sus regiones más placenteras; los bordes
137
Música entre Cas sáSanas
del clítoris y los pliegues de los labios están todos a tu disposición para que tus dedos y tu lengua
trabajen juntos. Hombres, todo es cuestión de crear el ambiente y de tomarse el tiempo para llegar.
Si preparas a tu esposa, se olvidará dónde está y se perderá en el lugar al que la llevas. Te
sorprenderás ante algunas de las cosas que puede decir y hacer una esposa que enseña en la escuela
dominical en medio del ardor de semejante pasión. Cuando está excitada, toda la zona estará
sensible. No
pases nada por alto y varía los movimientos de tu lengua. Pue
des alternar las lamidas con una suave presión (¡de tus labios, no
de los dientes!) y con besos. Por sobre todas las cosas, recuerda este credo: Con suavidad, hombres,
con suavidad. La queja más
común que se recibe en este departamento es que el hombre es
demasiado violento y termina lastimando a su esposa, en lugar
de complacerla. Esto se produce en especial al sentir que la esposa entra en calor y se deja llevar. Tu
lengua debe ser insistente,
pero suave. Escucha las reacciones de tu esposa. Es probable que
la ponga nerviosa decir «¡Ay!», por no herir tus sentimientos,
por lo tanto, busca pistas no verbales.
De paso, no te quedes cruzado de brazos. Deja que tus dedos
toquen todo lo que esté al alcance de tu lengua. La estimulación
combinaba puede convertir a tu esposa en una contorsionista.
Estira los brazos y acaríciale los pechos o estimula el clítoris con los dedos mientras pasas la lengua
más abajo. O, bésale con sua
vidad el clítoris con la boca mientras le penetras la vagina con
uno o dos dedos alcanzando, tal vez, «su» punto.
Una vez establecidos los posibles placeres de la relación
sexual oral, deseo añadir que los hombres y las mujeres nunca, jamás, deberían obligar a su cónyuge
a hacer algo que no deseen.
Recuerda este versículo: «[El amor] no es egoísta». Si a tu cón
yuge, sea cual sea la razón, le resulta desagradable, de mal gusto
o inmoral la idea de la relación sexual oral, está nial de tu parte
hacerlo sentir culpable o presionarlo sin cesar para que «ceda».
138
(De[idas orates
ALGUNOS GUSTOS DE LA RELACIÓN SEXUAL ORAL
Si ya estás bien versado en el arte de la relación sexual oral, aquí
tienes algunos «gustos» especiales que quizá se te escaparon:
• Intenta comer alguna pastilla de menta antes de besar a tu
cónyuge o deja que se te deshaga en la boca alguna gota para
la tos mientras te ocupas del asunto. El «mentol» de tu lengua
transferirá una sensación muy placentera.
• Otra buena idea es poner una taza de té caliente cerca de la cama. Cada tanto, toma un sorbo. No
solo hace que el otro
tenga mejor sabor, sino que esa calidez extra en la lengua lo
volverá o la volverá loco o loca.
• Tararea con la boca cerrada mientras complaces a tu pareja.
• Esposas, recuerden que los esposos son muy visuales. Si le
permiten ver lo que están haciendo, y tal vez hasta se recojan el cabello, él les estará muy
agradecido. ¡El contacto visual de
vez en cuando es un poderoso afrodisíaco!
¡No veo la hora de ver la correspondencia que recibo acerca
de este capítulo!
139
fiem/ires
JZ, n los dos capítulos siguientes, deseo dirigir
me a cada cónyuge en forma individual. Aun
así, me gustaría animar a las mujeres para que
lean el capítulo dirigido a los hombres y a los hombres a que lean el capítulo dirigido a las
mujeres, ya que si los leen juntos, les pueden
dar mucho para hablar. Los temas que tocaré
son los que surgen con mayor frecuencia cuan
do en el consultorio se habla de relación sexual.
JUEGO LIMPIO
Muchachos, una de las cosas que escucho con
mayor frecuencia de las mujeres es que llegan a
la cama con olor a calcetines sudados del gimna
sio y luego quieren que su esposa se les acerque e
intime con casi todas las partes de su cuerpo. No me parece lo debido.
Años atrás, hicimos un programa de radio
acerca de la higiene. Prefiero no conocer el tema
del programa con anticipación porque me gusta
abordarlo desde una perspectiva fresca, tal como lo hace la persona que escucha. No me gusta
que el programa parezca arreglado o artificial.
141
Música entre Cas sáóanas
Entonces, tal como es mi costumbre, antes de salir al aire le pre
gunté al productor de qué íbamos a hablar. —La higiene y la relación sexual —me dijo. —No, hablo
en serio —dije. —La higiene y la relación sexual —repitió. —¿Hablas en serio? —Claro que sí. —
Bueno, déjame grabarlo antes de que se demuestre que
esta quizá fuera la idea más tonta que se nos haya ocurrido.
No hubiera podido estar más equivocado. Los teléfonos
comenzaron a sonar en cuanto se explicó el tema, y siguieron
entrando llamadas todo el tiempo a lo largo de toda la hora.
Recibimos una respuesta tremenda porque los esposos sucios,
que no se bañan, no se cepillan los dientes ni se preparan antes
de ir a la cama, le quitan de verdad las ganas a una mujer, y al
fin, estas mujeres tenían la oportunidad de hablar al respecto.
Déjame decirlo de la siguiente manera: a las diez de la noche,
tu barba sin afeitar parece una lija de grano grueso. Toda esa ten
sión que sentiste en la oficina se convirtió en sudor que corrió
por tu piel tiñéndote las axilas y que hizo que los pies huelan a una montaña de abono. Y aunque
tienes suficiente poder para
llevar a una mujer al éxtasis y hacerla volver en sí con un solo dedo de tu mano, si nunca usas una
lima y suavizas esas uñas, es posible que la hagas chillar por una razón muy diferente.
Rachel Herz, profesora de sicología experimental en la Uni
versidad de Brown, publicó un estudio en el cual les hizo una
serie de preguntas a trescientos treinta y dos estudiantes univer
sitarios sobre lo que les atraía del sexo opuesto. Las estudiantes
dijeron sin cesar que el olor las atraía hacia un hombre aun más
que los impulsos visuales'".
En otras palabras, aunque parezca que «te han sacado brillo»,
no llegarás muy lejos si hueles como una rata muerta.
142
SoCo para fiomóres
Entonces, aprende a usar el jabón. Date una ducha antes de
meterte de un salto en la cama si es que tuviste un día ajetreado
o estresante, o si deseas que tu esposa se acerque de manera par
ticular (sabes a qué me refiero). Si haces que la experiencia de tu
esposa sea más placentera, ella será más complaciente.
Y recuerda: Tus propios olores no son un buen indicio. El
sentido del olfato de una mujer es fisiológicamente más agudo
que el del hombre. Por lo tanto, aunque pienses que no tienes
olor, eso no quiere decir que la nariz superior de tu esposa no
capte una señal ofensiva.
LO SUTIL ES LO SUPERIOR
Por alguna razón, cuando se trata de romance, la mayoría de los
hombres nos hemos quedado mentalmente en alguna etapa del
hombre de las cavernas. Con esto quiero decir que pensamos que
a las mujeres les gusta que las agarren, las atrapen y las vapuleen. De tanto en tanto, si el ambiente
es el adecuado, un poco de
agresividad y de «vapuleo» juguetón será bienvenido, pero noventa por ciento de las veces a una
mujer le gusta que su hombre la toque de una manera mucho más sutil. No quiere que le agarres
los pechos como si estuvieras apretando una pelota de tenis para
ver si está floja; no le gusta que le palmees el trasero como si aca
bara de apuntar un jonrón. Desea que la toques con sutileza. Si
de verdad deseas pasar todo el día «calentando» a tu esposa, debes tener un enfoque mucho más
suave y debes prestar atención a zonas menos evidentes.
Aquí tienes los comentarios de algunas mujeres que habla
ron de las maneras en que los hombres en el pasado les habían
derretido el corazón:
«Apartó con suavidad un mechón de cabello de mi rostro».
«Me cepilló el cabello».
«Se le enredaron las manos en mi cabello».
«Me besó detrás de la oreja».
143
Música entre Cas sábanas
«Me tocó la cara». «Se sentó cerca de mí y me puso el brazo en el hombro». «Me puso la mano
sobre el muslo cuando estábamos senta
dos el uno junto al otro en el cine, durante la cena, en el sofá
mientras mirábamos una película».
Una mujer dio este testimonio: «Estábamos haciendo nuestra caminata nocturna. Nos detuvimos en
lo alto de la colina y cuando me di vuelta para mirarlo, él me pasó la mano por la
mejilla. Luego me acarició el cabello. De repente, lo deseé» 1 . No encontramos ni una sola vez a
alguien que diga: «¡Me
encanta cuando, de repente, me da un apretón en los genitales!».
Sin embargo, fíjate cuántas mujeres mencionan al hombre de
sus vidas pasándoles las manos por el cabello. ¿Cuándo fue la
última vez que lo hiciste?
La diferencia aquí es que, mientras que muchos hombres son
propensos a tener una orientación sexual en sus pensamientos,
las mujeres tienden a tener una orientación sensual Dirigirse
de inmediato a las partes privadas de una mujer o participar en
un vapuleo sin previo aviso de las mamas no es sensual; es sexual
(aunque no mucho, ¡al menos para la mujer!).
DEJA QUE TUS DEDOS SEAN LOS QUE HABLEN
Por lo general, la mayoría de las mujeres no experimentarán un orgasmo solo a través del coito. No
me importa si eres un don
Juan; desde el punto de vista fisiológico, la relación sexual pare
ce diseñada para cumplir un propósito: hacer que el hombre
deposite su esperma. Es el marco ideal para tu orgasmo, pero no
lo es necesariamente para tu compañera, así que aminora la
marcha... tendrás que hacer que tus manos participen.
La mayoría de las mujeres necesitan que les estimulen el clí
toris para llegar al orgasmo. El clítoris es un pequeño punto car
noso que se puede encontrar justo arriba de la abertura de la
vagina. En realidad, tu esposa tiene dos pares de labios carnosos
144
Soío para fiom6res
(uno interno y otro externo), llamados así, labios. Los labios exteriores están cubiertos de vello. Los
interiores forman una V
dada vuelta que se ve así: A. El clítoris es ese punto carnoso que
se encuentra justo en el punto extremo de arriba; se encuentra
rodeado por un capuchón. Cuando la mujer no está del todo
excitada, la «protuberancia» del clítoris se encuentra por lo
general escondida entre los pliegues de la piel.
Al igual que los penes, los clítoris varían de tamaño. Algunos sobresalen de los labios y son fáciles de
encontrar; otros son más pequeños. Cuando un esposo sensible y amoroso hace bien su tarea y
excita con ternura a su esposa, el clítoris, por lo general, se agranda y así es más fácil encontrarlo.
Tal vez esto sorprenda a algunos de los hombres, pero el clítoris
de la mujer mide, en promedio, unos veintidós centímetros. Por
145
Música entre Cas sábanas
supuesto, tú solo ves una décima parte de eso; el resto se encuentra
escondido en el interior del cuerpo de la mujer. El segmento pla
centero que sobresale forma parte de un cordón mucho más largo,
como una especie de iceberg del amor que deja ver solo la punta al,
hum, ojo desnudo (el juego de palabras es del todo intencional).
Los otros veinte centímetros restantes que no ves se extienden
hacia atrás dentro del albergue de una espoleta dentro de la pel
vis'
5
. Esto hace que toda el área sea muy receptiva al toque sexual.
La concentración de vasos sanguíneos y nervios que se encuen
tran en la punta del clítoris lo hacen hipersensible al toque.
Hombres, eso quiere decir que es un centro de exquisito placer o
de intenso dolor. Tienen en sus manos un instrumento de suma
sensibilidad. Por sobre todas las cosas, por favor, entiendan que
el clítoris no es una manivela que conduce al éxtasis. Tampoco
se parece al acelerador de una motocicleta, que lo haces girar,
girar y girar y, literalmente, sientes que el poder explota debajo de ti. El clítoris es un órgano muy
sensible que necesita una mani
pulación cuidadosa. Algunas veces, la manipulación indirecta es
la mejor. Según la mujer, tocarlo de modo directo puede produ
cir dolor, en cuyo caso podrás mover los labios alrededor del clí
toris para estimularlo de manera indirecta. Algunas mujeres
necesitan tener el clítoris lubricado antes de que se lo toquen y a muchas les gusta que se lo froten
con un movimiento circular.
También deberás variar la intensidad, la ubicación y la duración de estas caricias. Lo que produce
placer durante dos minu
tos se puede volver doloroso después de los tres. Por lo general,
una caricia insinuante, muy suave, es el camino preferido; pero
a medida que la mujer se acerca al orgasmo, es probable que desee un toque más vigoroso y directo.
Esta es la ventaja de la
relación sexual con tiempo de una pareja casada: aprenderás lo
que prefiere tu cónyuge.
Casi todas las posiciones sexuales le permiten al hombre tener
al menos una mano libre. Ya sea que estés arriba o que ella lo esté,
146
SoCo para fiom6res
ya sea que estés detrás de ella o que ella esté sobre tus rodillas o los
dos estén en la posición de cuchara, puedes extender la mano y, ah, con mucho cuidado, encontrar
ese pequeño y tierno amiguito. Debes familiarizarte mucho con este pequeño punto si
deseas que alguna vez tu esposa se sienta satisfecha de verdad.
Mujeres, permítanme añadir aquí una pequeña nota de for
ma específica para ustedes: Ayuden a su esposo a que les propor
cione placer. Cada mujer es diferente; cada clítoris, por así
decirlo, prefiere una forma única en que lo toquen. En lugar de
dejar que su esposo adivine, o de hacerlo sentir tonto o incom
petente porque su manera de tocar no es la adecuada, tómate el
tiempo para guiarlo de manera amorosa.
Como este puede ser un asunto sensible, trata de usar una
motivación positiva. En cuanto tropiece con algo que da resulta
do, sé efusiva: «Ay sí, mi amor, sigue así. Es perfecto». «Ah, haces
que me moje toda». «Ah, justo allí, ese es el punto. ¡Sí!» «¡Ay,
por favor, no te detengas, sí, eso, eso, por favor, no te detengas!».
Si se pasa de la raya debido a la emoción, no seas tímida y pídele
que lo suavice. «Más despacio, cariño, ese lugar es un poco sen
sible». Con el tiempo, puedes sentirte lo bastante cómoda como
para guiar la mano de tu esposo. Recuerda, eres la única que sabe
de verdad la sensación que produce un toque en tu cuerpo. Tu
esposo puede buscar pistas, pero le facilitarías mucho las cosas si
hablaras un poco más.
NO SON TAN SENSIBLES COMO PENSABAS
La aréola, el pezón o parte oscura del seno, no es tan sensible como
los hombres piensan en general. Es más, algunos investigadores
de Boston sugieren que es dos o tres veces menos sensible que el
dedo índice de una mujer.
Eso no quiere decir que puedas tratar al pezón como si fuera
el dial de la radio de tu auto; pero sí quiere decir que tal vez
147
Música entre Cas sáúanas
debas ser un poco más firme para lograr tocar a tu esposa de una
manera que para ella sea agradable.
Dicho esto, recuerda una vez más que los pechos de todas las
mujeres son diferentes, no solo en tamaño, sino también en sen
sibilidad. Algunas mujeres pueden llegar al clímax solo con que
les acaricien los pechos. Otras, ni siquiera se acercarán si sigues
este camino.
HAZLE EL AMOR A ELLA
Las mujeres saben que los hombres tienden a estar más interesa
dos en la relación sexual que ellas. El solo hecho de que estés
excitado, a tu mujer no le dice nada excepto que quieres tener
relaciones sexuales y deseas que te «sirva».
Por eso es tan importante que te asegures de que tu esposa
sabe que le estás haciendo el amor a ella. Quieres que sepa que
tu deseo no es solo llegar a un orgasmo (aunque si ella se ofrece,
no tienes intenciones de rechazarla...), sino que de verdad la
deseas a ella. Es la única con la que quieres estar.
¿Cómo lo haces? Un juego amoroso apurado, un movimien
to vigoroso del pene dentro de la vagina para luego desplomarte
a su lado y quedarte enseguida dormido no es la mejor receta. Déjame contarte lo que dicen algunas
mujeres que las hace sen
tir especiales durante la relación sexual: «Me gusta que me hable mientras hacemos el amor, y que
me diga que me desea y por qué y cómo lo excito. ¡Dime más!» «Contacto visual. Cuando nos
besamos. Cuando nos amamos. Me encanta ver la expresión en sus ojos porque cuando me
brinda su amor, su expresión es siempre muy cariñosa».
«Cuando hacemos el amor, me toca la cara, dice mi nombre, juega con mi cabello. Me hace sentir
que está feliz de estar
• 16 conmigo» .
Creo que a esta altura captas cuál es el punto: Encuentra
maneras de decirle a tu esposa que la deseas a elLi más de lo que
148
Soío para fiomóres
deseas la relación sexual. Haz de la relación sexual algo personal
apasionado y relacional.
EL PUNTO «SUYO»
En estos días, casi todos han escuchado hablar acerca del famoso
punto «G», que saca su nombre del doctor Graffenberg, el médi
co que lo describió por primera vez hace medio siglo. Para la mujer, el punto G es, desde el punto de
vista anatómico, el lugar entre la uretra y la vejiga. Lamento si eso arruina parte del miste
rio, pero así son las cosas. Aunque la sensibilidad del punto G varía de una mujer a otra,
por cierto es algo con lo cual un esposo sensible querrá familiari
zarse. Sin embargo, no te entusiasmes demasiado. En lugar de
hablar del punto G, me gustaría hablarles a las parejas de lo que
llamo el punto «suyo».
Lo que he descubierto es que el punto «suyo» se mueve. Lo llames como lo llames (el punto G, M o
Z, o el punto caliente), el martes se encuentra aquí, pero el sábado está más allá. Mi
esposa es alemana, ¡pero creo que tiene algo de leopardo porque sus puntos cambian! Aparecen y
desaparecen como los embaucadores, y si me obsesiono demasiado con algo que leo en el
artículo de una revista, pierdo su punto.
Nuestra tarea como hombres es descubrir lo que a nuestra
esposa la hace saltar. Lo que hace saltar a tu esposa quizá no sea
lo mismo que haga saltar a la mía.
Con todo, tan solo para que te informes por completo y sientas que tienes en este libro aquello por
lo cual pagaste, veamos lo
que tenía para decir el famoso doctor acerca del punto que al
parecer hace que los dedos de los pies de tu esposa se curven. En primer lugar, hombres, les
advierto que el punto G no es un
gatillo que se puede apretar para encender los fuegos artificiales a
voluntad. Deberás abrirte camino hasta encontrarlo. Si metes
algunos dedos por allí y comienzas a hurgar, es probable que tu
149
íMúsica entre Cas sá6anas
esposa se convierta en una ballena asesina en vez de una gatita
ronroneante. Haz tu trabajo primero, y una vez que tu esposa ya
esté excitada, inserta con suavidad uno o dos dedos (la palma de
tu mano debe mirar hacia ti) en su vagina. La siguiente parte,
varía de una mujer a otra, pero por lo regular a unos tres o cua
tro centímetros por encima de la abertura de la vagina, sobre la
pared del frente, al final sentirás un pequeño punto que tiene
unas pocas protuberancias, o que al tacto es un poco más áspero
que la piel que lo rodea. Como estás tocando la uretra, es proba
ble que tu esposa se preocupe por la necesidad de orinar, pero
pronto, si sigues aplicándole una presión suave, esa urgencia desaparecerá y se convertirá en una
sensación muy agradable.
Sabrás que has ganado la lotería cuando escuches los gemidos.
Te puede resultar más fácil localizar el punto G de tu esposa pidiéndole que se acueste boca abajo y
abra las piernas. En este
caso, harás presión hacia abajo con los dedos. Trata de frotar
hacia arriba y hacia abajo y también hacia un lado y hacia el otro, y anima a tu esposa a que te vaya
guiando. Este punto le
produce una sensación diferente a cada mujer, así que tendrás
que aprender lo que le resulta mejor a tu esposa. Es todavía
mejor si haces entrar las dos manos en juego y estimulas el clítoris al mismo tiempo que frotas el
punto G.
Por lo general, para tocar el punto G durante la relación
sexual es mejor que la esposa esté arriba. El hombre debería
acostarse sobre la espalda con las rodillas levantadas, proporcio
nando algo para que la esposa se recueste hacia atrás. Con
paciencia, estará en condiciones de dirigir el pene de su esposo
justo hacia el punto adecuado.
Luego, espera.
Una alternativa es que el esposo penetre a su esposa desde atrás, intentando de forma consciente
acariciar el punto G de su
esposa con el pene. Por supuesto, esto requerirá algo más que
150
SoCo para hom6res
movimientos sin rumbo; requerirá un esfuerzo sensible de parte
del hombre.
LAS PELEAS POR LA FRECUENCIA
«Y bien», le dije al hombre que se encontraba sentado frente a
mí, que tenía tres hijos y hacía dieciocho años que estaba casa
do, «¿qué es lo que en verdad te gustaría hacer en la cama?»
«Sería lindo tener relaciones sexuales», respondió.
Yo tendría que haber sido más específico.
Cuando una pareja viene a mí para hablar sobre sus proble
mas con la vida sexual, las «peleas por la frecuencia» son uno de
los desacuerdos más comunes. Aunque he hablado con cierta
cantidad de mujeres que desean tener relaciones sexuales con
mayor frecuencia que sus esposos, por una cuestión de costum
bre, a los hombres les parece que tienen que rogar para obtener
la mitad de la relación que les gustaría tener. No te molestes cuando tu esposa no quiere tener
relaciones
sexuales con la misma frecuencia que tú; la diferencia es, por lo
general, hormonal. Tu esposa no tiene la testosterona que reco
rre tu cuerpo así que no puedes esperar que tenga el mismo
deseo que tú ni culparla por no tenerlo. Aunque algunas cosas
pueden mejorar el deseo, lo que podemos controlar es lo que
hacemos con él o lo que dejamos de hacer, no el deseo en sí.
La mayoría de los hombres deben «retroceder en el dial» un
poquito. Con esto quiero decir que debes dejar de esperar que
tu esposa satisfaga tus necesidades sexuales a la perfección. Pre
párate para mejorar. La vida sexual perfecta que tienes en mente
es muy probable que no exista; es mucho más positivo esforzarse
por mejorar que luchar por un ideal que tal vez dos personas no
alcancen nunca.
Seré un poco vulnerable aquí. Algunas veces, los escritores se pierden en el ideal y presentan
cuadros que no son realistas. Yo soy un hombre de cuarenta y ocho horas; si han pasado más de
151
Música entre Cas sáSanas
treinta y seis horas, la relación sexual se vuelve algo muy, pero muy importante para mí. Con todo,
¿sabes una cosa? La relación sexual cada cuarenta y ocho horas tiene lugar muy de vez en cuando en
la casa de los Leman. Para Sande y para mí sería una semana muy fuera de lo común si estuviéramos
juntos tres o
cuatro veces. Entre mi agenda de viajes, la crianza de cinco hijos
y el negocio de antigüedades restauradas que tiene mi esposa, Shabby Hattie, sencillamente no
tenemos el tiempo ni la energía
para tener relaciones sexuales con tanta frecuencia como me gus
taría. Sin embargo, tenemos una buena vida sexual. ¿Por qué?
Porque no permito que lo pudiera ser arruine lo que tenemos.
LAS FANTASÍAS FEMENINAS
Las mujeres tienen fantasías, pero nunca igualarán a las fantasías
masculinas. Sin embargo, por fortuna para ti, la mayoría de las
fantasías femeninas están al alcance del hombre promedio. Dos
escritoras hicieron una encuesta en la cual les pedían a las muje
res que describieran sus fantasías románticas. Las respuestas eran
alentadoras: «Les encantará saber que ni una fantasía menciona
ba estar sepultada en diamantes, envuelta en visones ni a bordo
de un yate privado rumbo a la isla de la fantasía. No, las fanta
sías que describieron las mujeres de todas las edades, en todo el
país, estaban muy al alcance del oficinista común» .
Estas fantasías incluían deportes al aire libre, ir de compras,
recitales de música y buenos restaurantes. La clave principal de todas estas «fantasías» es que las
mujeres deseaban que los hom
bres se hicieran cargo de todos los detalles del cuidado de los
niños y de las reservaciones. Muchas veces, el hombre dice: «Cariño, salgamos este fin de semana»,
y luego le deja la respon
sabilidad de encontrar el hotel, hacer las reservaciones para la
cena, encontrar a alguien que cuide a los niños, etc.
Si la fantasía de tu esposa es una cena, busca un ambiente
íntimo. Los lugares pequeños y los espacios reservados con luz
152
Soío para homóres
%
de vela son los preferidos, en lugar de una atmósfera ruidosa,
parecida a la de una taberna. Busca lugares en los que utilicen
servilletas de tela y toquen música lenta y suave.
Piensa en grande; vístete para la ocasión y, si puedes, cóm
prale a tu esposa una alhaja o un vestido nuevo para usar esa
noche. Y una vez que estés allí, ten en mente que tu conversa
ción hará que esta cena sea un éxito o un fracaso. Sanna y Miller
sugieren lo siguiente :
Lo que desea escuchar:
• Lo maravillosa que se ve
• Cuánto la extrañas
• Lo bueno que es estar con ella
• Los planes para el futuro
de los dos
• Lo que te gusta de la relación
entre ustedes
• Los planes para su futuro
(alcanzar sus sueños, metas
personales, etc.)
• Sus intereses (aliéntala con
respecto a ellos)
• Cómo se conocieron (recuerda
los maravillosos comienzos)
• Por qué es especial para ti
• Comentarios positivos acerca
del restaurante
• Sus logros
• Su día
• Sus ideas
• Cuánto aprecias todo lo
que hace ella
Lo que no desea escuchar:
• Los hijos, los parientes políticos
• La oficina
• Algún deseo que no la involucre a ella
• Nada negativo, nada que no te guste
sobre cualquier cosa
• Temas en los cuales no estén de acuerdo
puedan provocar una discusión
• Tareas
• Gastos, cuentas, impuestos
• Problemas del día
• Otras mujeres, pasadas o presentes
• Aspectos negativos del restaurante
• Tus logros
• Tu día
• Tus ideas
• Las dificultades que tuviste para planear
esta gran cita
153
Música entre Cas sáóanas
Por supuesto, a algunas mujeres les gusta que les hables de tu
día, pero solo después de haberte interesado por el de ellas.
Mantente positivo, concéntrate en ella y en la relación.
«Un momento, doctor Leman», dirán algunos de ustedes.
«¿Qué tiene todo esto de sexy?»
Ah, mi querido amigo, acabas de cometer el error masculino supremo. Te imaginaste que «fantasía»
y «relación sexual» se combinan en la mente femenina. Eso no es necesariamente así. Con todo,
¿quieres que te diga una cosa? Cumple esta fantasía y
el interés de tu esposa por la relación sexual aumentará unas cien
veces, siempre y cuando esté segura de que no haces esto solo
para poder esperar una gran «compensación» a cambio.
Una encuesta les pidió a las mujeres que llenaran el espacio
en blanco: «Si él fuera más romántico, me sentiría más inclinada
a...». Las respuestas fueron:
1 . «Excitarme por estar con él»
2. «Seguir manteniéndome atractiva»
3. «Descubrir qué desea; a tratar de ayudarlo a satisfacer sus
necesidades»
4. «Quedarme con él en lugar de buscar un nuevo compañero»
3. «Estar de buen humor cuando él está cerca»
6. «Atender sus necesidades sexuales»
De todos los miles de millones de hombres que se encuen
tran sobre la faz de la tierra, tu esposa te escogió a ti. ¿Por qué te
parece que lo hizo? ¿Será porque pensó que la manera en que
actuabas cuando eran novios sería la misma en que actuarías
cuando estuvieran casados?
Si uno lo piensa, es bastante razonable.
¿No valoras lo suficiente a tu esposa? ¿Sigues haciendo las
cosas que hacías cuando la «cortejabas» y cuando «salías» con ella? ¿Te hubieras aparecido para ir a
un baile de la universidad
134
Soío para hom6res
con olor a aceite de motor? Entonces, ¿por qué vas a la cama con
ese mal olor?
La mejor manera de mejorar tu vida sexual, incluyendo el
deseo que tu esposa sienta hacia ti, es concentrarte en el otro
noventa y cinco por ciento de tu matrimonio y edificar esa parte.
155
4
efe para mujeres
C¿na mujer que conozco decidió aplicar algu
nos de los principios que he desarrollado en este
libro y sorprendió de verdad a su esposo. Deseaba hacer algo impactante, y como su esposo
había estado afuera durante todo un mes en
un viaje de negocios, se le ocurrió una gran
idea para recompensarlo por su fidelidad.
Para ponerse a tono, se dio un largo y agra
dable baño de burbujas. Se afeitó las piernas,
se puso el perfume favorito de su esposo y lue
go se puso un liguero, unas medias, un abrigo
impermeable y... nada más. Luego condujo
hasta el aeropuerto, estacionó el auto y salió
con la esperanza de encontrar a su esposo en la
puerta de embarque.
Se olvidó de la seguridad. En cuanto pasó por la máquina, sonó un fuerte ¡BIIIIIIP!Y fue
entonces cuando recordó que llevaba puesto
un liguero de metal.
El rostro se le puso más blanco que las
sábanas que acababa de poner sobre la cama.
Miró hacia atrás y vio a una pareja de ancianos,
157
iMúsica entre Cas sábanas
a un joven empresario y a una impaciente familia que esperaban
pasar. ¿Qué podía hacer?
El oficial de seguridad trató de ayudarla. —Estoy seguro de que es el cinturón de su abrigo, señora.
¿Por qué no se lo quita y lo hace pasar solo por la máquina? —¿Que me quite el abrigo? —preguntó
aterrorizada. —O al menos el cinturón.
Para entonces, toda la sangre de la cabeza le había bajado a
los pies. Tenía las manos entumecidas y frías cuando se quitó el cinturón y luego se abrochó el
abrigo con un gancho de acero,
mientras oraba con un fervor que jamás había conocido para
que el liguero de metal no hiciera sonar la alarma otra vez.
Volvió a pasar por la máquina, lista para morirse de la ver
güenza. El sonido del silencio nunca le resultó tan maravilloso a
esta joven esposa. Enseguida asió el cinturón de su abrigo, se lo
puso y se encontró con su esposo en la puerta de embarque.
Por supuesto, a él le pareció que la historia era comiquísima,
y valoró este gesto mucho más de lo que esta mujer jamás se dio cuenta. Así y todo, ella le advirtió:
«¡No vuelvas a esperarjamás una sorpresa como esta!».
¿POR QUÉ NO?
Recibir y dar gestos espontáneos como el mencionado más arriba puede obrar maravillas en tu
matrimonio. En realidad, la
mayor parte de lo que quiero decir en este capítulo es esto: ¿Por
qué no ahora, y por qué no aquí? ¿Alguna vez tu esposo se te acercó por atrás y te puso la mano
sobre un pecho mientras te ponías rímel en las pestañas y lo único que hiciste fue apartarle la mano
de forma brusca con un cor
tante: «¡Ahora no!»?
¿Por qué ahora no?
158
Sobo para mujeres
¿Cuánto tiempo lleva acariciar un pecho? ¿Diez segundos?
¿Veinte segundos? ¿De verdad no puedes darle a tu esposo esa
cantidad de tiempo?
Sé lo que estás pensando: Usted no comprende, doctor Leman.
Si lo dejo que me toque elpecho, en diez segundos exactos estaré de espaldas mirando el cielo raso.
Mi ropa estará toda esparcida por el piso, mi cabello será un desastrey tendré que volverá
maquillarme.
Luego, llegaré tarde al trabajo.
Algunas veces, puede que las cosas terminen así. Como una
circunstancia excepcional, hasta puedo decir que llegar tarde al
trabajo una o dos veces al año puede ser lo que necesita tu matrimonio. Aun así, muchas veces lo
único que desea tu esposo es
un toquecito rápido. Entonces, la próxima vez, sorpréndelo al darte vuelta y darle a él un toquecito
rápido. Hay una gran diferencia entre una esposa que saca corriendo a
su esposo y una que se ríe en forma picarona y hasta se involucra en uno o dos minutos de caricias
ligeras mientras le susurra al
oído: «Esto suena delicioso, pero lamento de verdad que tenga
que alistarme para ir al trabajo. Vamos a guardarlo para esta noche
cuando tendrás todo lo que quieres y más». La segunda mujer habrá satisfecho a su esposo, aunque
no se haya quitado la ropa
y su cabello siga en su lugar. La primera le habrá bajado los humos a su esposo y habrá socavado su
masculinidad, todo por sesenta o noventa segundos.
Ese minuto es muy costoso.
¿POR QUÉ NO AHORA?
Los hombres son más frágiles de lo que la mayoría de las muje
res se dan cuenta. Quieren ser los que proporcionan placer, y sus sentimientos se hieren con mucha
más facilidad de lo que muchas mujeres sabrán jamás. No solo piensan en jugar al golfy en matar
ciervos; es más, muchas veces los hombres parecen
obsesionados con estas cosas porque no se sienten amados en el
hogar y, por lo tanto, se van para escapar.
159
Música entre Cas sáóanas
¿Quieres darle algo especial a tu esposo? La próxima vez que
se acerque por atrás y tome con suavidad uno de tus pechos en su mano, esperando que lo apartes
de prisa, déjalo que se quede
allí durante algunos segundos. Cuando al fin se desprenda, llá
malo y dile: «¡Eh!», con un tono de voz enérgico.
Cuando hayas captado su atención, prosigue: «Te olvidaste
del otro».
Mis fieles lectoras, si lo hacen, será una conversación que es
probable que su esposo jamás olvide.
Quiero ayudarte a que comprendas la forma en que piensa
un hombre. Cuando veo a Sande inclinada para vaciar el lava
platos, le digo algo así: «¿Quieres saber en qué estoy pensando
en este mismo momento?».
«No, Lemey, no quiero saber lo que estás pensando; ve a bus
car algo para hacer».
Muchas veces, las mujeres no se dan cuenta de que la simple
visión de ellas inclinadas hacia delante puede producir algo pro
fundo en un hombre. Somos criaturas visuales, y nos dan señales visuales todo el día. Si lo
combinamos con la testosterona
que da vueltas por nuestro cuerpo, eso nos hace vivir a muchos
en un elevado estado de alerta sexual.
Muy bien, aquí tenemos otra escena. Si le digo lo mismo a
Sande cuando se encuentra inclinada sobre el lavaplatos, puede
decirme: «Lemey, el señor Feliz tiene este hábito de excitarse en
momentos en los que no existe posibilidad de que tenga suerte.
Aunque te diré algo, esta noche el señor Feliz obtendrá una bue
na sesión de ejercicios. Lo espero con ansias. En realidad, no hay
nada que desee más».
Cuando Sande hace esto, es todavía mejor que cuando cede
de inmediato. ¿Sabes por qué? Utiliza el poder de la expectativa
y desde el punto de vista emocional, para un hombre, la expec
tativa es incluso mejor que la participación.
160
SoCo para mujeres
¿Te sorprende? Piénsalo. ¿Cuánto dura la participación?
¿Diez minutos en una sesión rápida y veinte en una promedio? A lo sumo, si se toman tiempo de
verdad, puede durar cuarenta
y cinco a sesenta minutos.
Sin embargo, una esposa que le dice a su esposo: «¡Esta noche
es la noche!», le da todo un día de placer. Es difícil que pasen vein
te minutos sin que tu esposo piense en ti, te imagine, te desee.
¿No suena maravilloso que tu esposo tenga pensamientos amo
rosos y afectuosos acerca de ti todo el día? Las palabras que escoges son importantes de verdad.
Cuando tu
esposo está a punto de partir de la casa y viene a darte un besito
superficial, si lo sorprendes dándole un beso de verdad, práctica
mente dejándole limpios los premolares en el proceso, y luego le dices: «Tengo planes para ti más
tarde, amigo, así que vuelve rápi
do del trabajo a casa», vas a estar en la mente de alguien todo el día.
¿POR QUÉ NO AQUÍ?
Otra frase famosa que las mujeres les arrojan a sus esposos es:
«Aquí no».
¿Por qué aquí no? ¿Quién dice que el único lugar adecuado
para hacer el amor es el dormitorio? ¿Por qué no ser un poco
aventureros?
No sugiero que hagan el amor en el medio de un centro
comercial ni en la ceremonia de entrega de diplomas de la licen
ciatura de su hija, ¡pero oye!, si tu esposo comienza a ponerse
juguetón en la cocina y no hay nadie en la casa, en casi todas las
cocinas hay unos cuantos artículos interesantes que se pueden
usar sobre el cuerpo en lugar de untarlos sobre el pan.
¡Piénsalo!
Me encontraba en una fiesta de autógrafos en un negocio que
también había invitado al antiguo comediante Steve Alien. Los
dos hablábamos con la gente mientras firmábamos los libros. El
que yo firmaba se titulaba El amor comienza en la cocina.
161
Música entre Cas sáúanas
Steve y yo observamos a una pareja de ancianos que entraron tomados del brazo y que
demostraban a las claras que estaban enamorados el uno del otro, pero también demostraban a las
claras que tenían más de ochenta años. La mujer, con el cabello blanco como la nieve y anteojos de
abuela, miró la exposición de mi libro, que proclamaba con descaro que la relación sexual
comienza en la cocina. Miró a su esposo y dijo: «En nuestra casa
no; ¡hay demasiadas ventanas!».
Tanto Steve como yo lanzamos una buena carcajada, fue muy
gracioso.
Mira, no te estoy pidiendo que seas impúdica, y puedes tener toda la seguridad de que no te estoy
sugiriendo que hagas algo
por lo cual puedan arrestarte; pero si los hijos se han ido, y el
terreno que rodea tu casa es privado, o si las cortinas de la sala
están cerradas y tu esposo se encuentra de pronto detrás de ti, bueno, en esos casos, pregúntate:
«¿Por qué no aquí?». Si puedes
pensar en una buena razón para no hacerlo, ¡tal vez tú deberías
hacer el primer movimiento!
PARA QUE TE SIENTAS CÓMODA CON EL SEÑOR FELIZ
En otro libro he dicho que el mejor amigo del hombre no es el
perro y que la amistad comienza desde temprano. Historia verídica: Una joven madre le daba un
baño a su hijo de tres años cuando este miró hacia arriba y dijo: «Mami, me encanta mi pene».
Azorada, la joven madre se lanzó a dar una lección de anato
mía. «Bueno, cariño, Dios nos hizo y nos dio hombros y dedos, pies y rodillas, oídos y nariz, y cada
parte es tan importante como cualquier otra».
El niño no dijo una palabra, sino que escuchó con paciencia la
lección que le daba su madre acerca de las maravillas del cuerpo
humano. Cuando terminó, le dijo: «Pero, mami, de todas mane1 / -20 ras, lo que mas me gusta es mi
pene» .
162
Soío para mujeres
El «señor Feliz», como prefiero llamarlo, es alguien con el
cual tendrás que sentirte cómoda si deseas agradar a tu esposo. No tendría por qué ser difícil;
después de todo, desde hace
mucho tiempo opino que el señor Feliz es encantador (aunque
mi esposa no siempre está de acuerdo). Por favor, no digas lo
que, según he escuchado, dicen algunas esposas cuando ven por
primera vez los genitales de su esposo: «¡Es la cosa más fea que
he visto en toda mi vida!». Aunque sea verdad, es probable que
lo mejor sea que te lo guardes para ti.
Si tu esposo es joven, entre veinte o treinta años, por lo gene
ral te las puedes arreglar con solo guiñarle el ojo al señor Feliz, y él con diligencia se elevará en un
honorable saludo. Sin embar
go, a medida que tu esposo envejezca, deberás aprender el arte de estimular al pene. Como tan
pocas mujeres han recibido una
verdadera instrucción, aquí tenemos un manual elemental
sobre cómo darle placer al miembro más querido de tu esposo.
Vejiga Glándula prostética Intestino
Conducto deferente
(el tubo que conduce
el esperma)
Uretra
Pene
Escroto (bolsa)
Recto
Vesícula seminal
Testículo dentro del escroto Epidídimo (lugar que almacena el esperma)
163
Música entre Cas sáóanas
Para empezar, la parte más sensible del pene del hombre es,
por lo general, la parte de abajo del eje y la cabeza. Préstale particular atención a la parte
sobresaliente de arriba de la cabeza. En
esa parte, hay una pequeña entrada que es hipersensible. Con
solo pasarle la lengua con suavidad, tu esposo puede tocar el
techo.
El pene está rodeado de muchos sensores diferentes. Al frotar
el eje se crea una sensación y, por lo general, es una buena mane
ra de provocar la erección en el hombre. Si la concentración se
centra en la cabeza que es más sensible, la estimulación es más intensa y casi siempre es el lugar
para crear el clímax. Con el tiempo, aprenderás a hacer que tu hombre se ponga duro sin lle
varlo «al límite». Hay que ser una amante habilidosa para llevar
al esposo al pico del éxtasis sexual, pero luego saber cuándo
echarse atrás para prolongar el placer y volver a llevarlo de nuevo
a la cima de la montaña. Diferentes formas de frotar, diferentes
lugares para tocar, distintas caricias (algunas suaves, otras fir
mes; algunas rápidas, otras lentas) crearán diferentes experien
cias para tu esposo. En ciertos momentos de la experiencia de
hacer el amor, notarás que tu esposo necesita una estimulación
más directa y enérgica; en otros momentos discernirás que una
estimulación demasiado directa lo llevará de cabeza al orgasmo.
Perfecciónate en explorar a tu esposo para llegar a conocer de verdad todo su cuerpo. No son solo
las mujeres las que disfrutan que les froten los pies, la espalda y la cabeza. A los hombres les
gustan estos masajes también (solo que no traigas esto a cola
ción delante de sus compañeros de caza).
Algunas mujeres me han preguntado si los hombres tienen
su propio punto G. Unos pocos investigadores han sido muy
específicos, pero cuando una mujer me hace esta pregunta, yo lo
enfoco desde un ángulo diferente: —¿Deseas saber cuál es el punto G de tu esposo? —Claro.
164
Sobo para mujeres
—De acuerdo, piensa en un leopardo lleno de manchas. —Muy bien. —¿Tienes la imagen en tu
mente?
—Sí. —Ahora, ¡escoge tú! A los hombres sencillamente les gusta que los toquen, y todos los puntos
son buenos. Solo tócalos y van a responder.
SIEMPRE LISTA
Para disgusto de más de una esposa, el señor Feliz no vive de
acuerdo con un programa. En realidad, ni sabe lo que es un pro
grama. Además, tiene una memoria muy corta.
Por ejemplo, digamos que con tu esposo tuvieron una sesión
larga, hermosa y despreocupada de relación amorosa la noche anterior. A la mañana siguiente, tu
esposo está mirando cómo te
estiras para poner un libro en un estante. Es sábado por la mañana y como te encuentras trabajando
dentro de la casa, no te molestaste en ponerte un sostén. AI estirarte, tus pechos se mue
ven de una manera provocativa debajo de tu camiseta.
AEora bien, es probable que pienses como una mujer: Tuvi
mos relaciones sexuales anoche, ni siquiera me he dado una ducha,
tengo una ropa sucia. Elfactor de seducción debe ser de 1 en una
escala del 1 al 10.
Sin embargo, te das cuenta de que en cuestión de segundos
tu esposo se levanta y se acerca para abrazarte desde atrás y de repente, eres muy, muy consciente
de que el señor Feliz no se
encuentra precisamente «descansando».
Piensas: ¿Qué sucede aquí? ¡Apenas si lo hicimos anoche
Lo lamento, pero aquí se trata de una relación; no nos referimos
a un tablero marcador ni a un concurso. Este hecho les puede
resultar difícil en particular a mis lectoras femeninas primogénitas
que desean que todo se lleve a cabo de acuerdo con un programa.
165
iMúsica entre Cas sáóanas
Te deseo buena suerte si tratas de poner al señor Feliz dentro de
un programa.
Si hablas con parejas satisfechas, escucharás la palabra espontaneidad. Como los hombres se ven
impulsados por la vista, una
mirada rápida a una mujer en ropa interior o cuando sale de la
ducha puede ser un detonante suficiente, en especial si han
pasado un par de días. En tales circunstancias, es probable que a
tu esposo no le importe si la reunión de la iglesia comienza den
tro de quince minutos o si tiene una reunión importante en la
oficina. Una de las escenas más famosas del cine de todos los
tiempos (que no he visto, pero sobre la cual he leído mucho) fue
una de las primeras películas de Sharon Stone en la cual, al pare
cer, se tomaba un poco más de tiempo que el habitual para cru
zarse de piernas. Los hombres de toda la nación estaban cautiva
dos; estoy seguro de que las mujeres que miraron la escena pen
saron: ¿Qué tiene degrandioso? Cruzó las piernas. La escena termi
nó antes de que te dieras cuenta.
Créanme, mujeres: una mirada es todo lo que se necesita. No es solo la vista lo que nos atrapa. Una
mujer es capaz de
que muchos hombres volteen a mirarla solo al escoger el perfu
me adecuado. Los hombres se pueden convertir en cachorritos,
conquistados del todo por ciertos aromas. —¿Te casarías conmigo? —¡Ni siquiera te conozco! —No
importa... si siempre vas a oler tan bien, deseo ser tu
esposo.
Recuerdo que después de algunos años de matrimonio, Sande me dijo: «Por cierto, no se necesita
demasiado para hacerte
funcionar, Leman». La mujer inexperta quizá piense: ¿En qué lío me he metido? A menudo hablo con
esposas jóvenes que están
bien conmocionadas ante la frecuencia y la duración del interés sexual de su esposo. Algunas me
han dicho que pensaron que si
cedían y tenían relaciones sexuales cinco días seguidos, su
166
Soío para mujeres
esposo se «curaría». Ni por casualidad. Es probable que esta
semana esté sonriente, pero la semana próxima, seguirá tenien
do el mismo interés.
Esta mentalidad «siempre encendida» que tienen los hom
bres no es una conspiración; así nos hizo Dios. Recuérdalo una
y otra vez: «Dios hizo a mi esposo de esta manera». Dios piensa que es importante que tu esposo
sienta atracción química de ti y motivado para acercarse físicamente de manera regular y firme. No
sé a cuántas mujeres he reprendido de forma amable con
estas palabras: —Por favor, no culpes a tu esposo por ser un hombre. —¿Qué quiere decir? —Si
deseabas a alguien con quien conversar y que le encantara hacer las mismas cosas que te gustan a ti,
deberías haberte
quedado soltera y cultivar amistades femeninas que compartieran la vivienda contigo. Sin embargo,
te casaste con un hombre
que tiene gustos y necesidades diferentes, y entre esas necesida
des se encuentra la relación sexual.
UNA NUEVA ACTITUD
Más importante que el tamaño de tus pechos, más importante
que el tamaño de tu cintura, más importante que el largo de tus
piernas, es tu actitud. La vasta mayoría de los hombres preferi
rían tener una esposa que no sea tan agraciada, pero que tenga
una actitud de disponibilidad sexual en vez de una mujer con
una belleza que te haga caer de espaldas, pero que trata a su
esposo como el hielo, dejándolo siempre helado.
Una actitud positiva también quiere decir que aprecies y res
petes a tu esposo. Eso es lo que quieren los hombres. Es lamenta
ble, pero se ha vuelto aceptable desde el punto de vista cultural
castigar a los hombres y transformar a la especie masculina en
criaturas estrechas que solo piensan a través del pene. Eso no es
verdad; en realidad, los hombres satisfechos sexualmente piensan
167
íMúsica entre Cas sá6anas
en la relación sexual mucho menos que los que están frustrados.
Si tu esposo está obsesionado con la relación sexual, es probable
que esté así porque no siente que experimenta lo suficiente.
Las mujeres deben estar dispuestas a estar a favor de sus esposos, incluso en las conversaciones con
sus amigas. No hay nada
que haga sentir más orgulloso a un hombre y que haga que se enamore más de su esposa que
escuchar que ella se puso de su lado y
del lado de su especie durante un acalorado cotorreo entre muje
res. De paso, la posibilidad de que esto llegue a los oídos de su
esposo es muy alta; es tan poco común que una esposa respete a
su esposo de esa manera que la gente casi siempre lo comenta.
LA RELACIÓN SEXUAL ORAL: A CINCO MIL KILÓMETROS DE DISTANCIA
Si vives en una ciudad grande, ve a mirar en el periódico local y
encontrarás (según cuáles sean las leyes de tu estado) docenas de
anuncio de «relación sexual por teléfono», números en los cua
les los hombres llegan a pagar tres dólares o más el minuto para
escuchar a una mujer diciéndole cosas indecentes y obscenas. No hay duda alguna, esto es una
perversión; pero para que
esta industria haya prosperado como lo ha hecho, debe haber
algo detrás. Nunca he llamado a una de estas líneas, aunque me
he sentido tentado a hacerlo desde la perspectiva de un sicológico
solo para saber de qué se tratan. La primera vez que oí hablar de
ellas, no daba crédito a que un hombre pagara semejante canti
dad de dinero por lo que parece un servicio tan tonto. No obstante, ¿sabes lo que han descubierto
estos proveedores
de pornografía telefónica? El poder de las palabras. Cuando una
mujer dice algo que un hombre puede visualizar, esas palabras
vividas son capaces de llevarlo hacia el orgasmo. Te garantizo que
esos hombres no llaman para tener una conversación informal.
Si no existiera una compensación, por así decir, no pagarían
tanto dinero.
168
Soío para mujeres
¿Qué dicen estas mujeres (de una manera falsa y enferma)? «Te deseo». «Te necesito». «Si estuviera
contigo en este mismo
momento, podrías hacer lo que quisieras». Estoy seguro de que
por más vulgar que sea, sin embargo, es un floreciente negocio
multimillonario.
¿Sabes qué clase de esposos son los que llaman? Los que obtie
nen una dosis constante de «ahora no, aquí no, despertarás a los
niños, ¿eso es lo único en lo que puedes pensar?»
¿Alguna vez has considerado la posibilidad de usar lenguaje
«creativo» con tu esposo? Hablaremos más acerca de esto en un
capítulo posterior, pero deseo plantar la idea en tu mente en este
mismo momento. «¡Pero doctor Leman! No querrá que hable como las que tra
bajan en las líneas sexuales, ¿no es cierto?»
No precisamente, pero considera lo siguiente: Imagina a una
niña de quince años que tiene un bebé. Es un pensamiento un
tanto triste, ¿no es así? Sabes que el padre quizá no aparecerá y
no existe en este planeta una joven de quince años lo bastante
madura como para criar sola a un niño.
Ahora imagina a una mujer de veinticinco años que hace tres
años que está casada y está a punto de dar a luz. Piensas en los
abuelos felices, la habitación decorada de manera especial, el gozo
reflejado en el rostro de esa pareja.
Lo que sucede es justo lo mismo: el nacimiento de un niño, pero uno de los acontecimientos está
muy bien y el otro está muy
mal.
El juego sexual puede ser semejante. No te pido que seas las
civa, grosera ni ofensiva, pero quiero que entiendas que las
palabras que uses en la cama no solo se escuchan: se saborean, se
estudian y se memorizan. Si lanzas una frase o dos que parecen fuera de lugar por completo en otro
lugar que no sea el dormito
rio, te puedes sorprender al ver lo emocionante que le resulta a
tu esposo dentro del dormitorio.
169
Música entre [as sáúanas
POR EL SOLO HECHO DE SER GROSERA NO QUIERE DECIR QUE NO SEA REAL
Muchas mujeres han escuchado la burda frase «locura del aman
te». Durante la relación de noviazgo, los muchachos muchas veces
tratan de presionar a las jóvenes para tener relaciones sexuales al
hablar sobre lo dolorosa que es la abstinencia. Ya sabes lo que
pienso al respecto. Con todo, en una situación matrimonial, las
esposas deben comprender que existe alguna verdad en esa frase.
Algunos días, el hombre se despierta en un estado de completa
erección. Tal vez se acerca a su esposa y ella lo rechaza, pero ese rechazo no hará nada para
disminuir su deseo.
¿Cómo puedo decir lo siguiente de manera que no ofenda a
algunas de las lectoras más sensibles? Te lo diré de esta manera:
¡De verdad puede doler! Tu esposo no te miente. Hay veces en
que el alivio sexual se parece mucho a una necesidad urgente
para un hombre. Seré sincero contigo: Si hay algo peor que esta
sensación, yo no lo he descubierto. (Con excepción, tal vez, de
que te den una patada en esa zona).
Las mujeres deben entender que si un hombre se pone
juguetón, pueden rechazarlo enseguida al decirle: «Ah, siempre
estás jugando», y se lo quitan totalmente de la mente; pero él se
queda lastimado de verdad. La pistola está cargada, la última
bala entró en la recámara, el blanco está a la vista y se está pulsando el gatillo. Por lo tanto, que te
hagan de lado como si tal
cosa cuando estás tan cerca es terriblemente frustrante.
«Nunca haría que mi esposo se entusiasme y luego daría marcha atrás», quizá digan algunas
esposas, pero no hablo de
eso. Algunas veces, el esposo se despierta así. Algunas veces,
regresa a casa del trabajo y ve a su esposa que se desviste y se siente así. Es probable que no te des
cuenta de lo avanzado que
se encuentra en la escala de la excitación porque tu cuerpo tra
baja de manera muy diferente, pero siente que prácticamente se
muere por tener intimidad.
170
SoCo para mujeres
¿Y esto qué tiene que ver contigo? Esas relaciones rápidas y trabajos de las manos de los que hemos
hablado pueden ser algo muy práctico y amoroso de parte de la esposa. Tu esposo no trata de
venderte gato por liebre. Te pide que lo ayudes; puedes
ganar mucho terreno en el aspecto de hacerlo sentir amado si
respondes de manera generosa.
¿SE PUEDE AUMENTAR EL DESEO SEXUAL?
Tengo demasiadas dientas que suponen que el interés sexual es
algo que está o no. Suponen que la presencia de la excitación es
algo que tiene voluntad propia. Viene y va; no hay nada que
puedan hacer para aumentarla ni mantenerla.
De ninguna manera es verdad. Tal vez no pienses con natu
ralidad en la relación sexual con la frecuencia que a tu esposo le
gustaría, pero por amor a tu esposo puedes cultivar un interés
mayor en la relación sexual y te animo a que lo hagas.
El doctor Douglas Rosenau tiene una lista maravillosa de
diez cosas que puedes hacer para «mantener a la relación sexual
en el frente de tu matrimonio»
E Incluye en el presupuesto y gasta cierta cantidad de dinero por mes en tu vida sexual, tales como
lencería, sábanas nue
vas y noches o fines de semana fuera de la casa juntos. 2. Ponte de vez en cuando una ropa interior
sexy durante todo el día y permite que la sensación fuera de lo común que te
produce te recuerde sin cesar la relación sexual.
3. No te pongas ropa interior cuando vayas a alguna reunión social y díselo a tu esposo cuando salen
de la casa. Lo volve
rás loco en tanto que tú te mantendrás excitada.
4. Planea una sorpresa sexual al menos una vez al mes que a tu
esposo lo deje aturdido y que a la vez lo excite sexualmente. 3. Lleva nota en tu mente, y a pesar de
la fatiga o del poco interés, inicia la relación sexual al menos una vez por semana.
171
Música entre Cas sábanas
6. Diviértete con la excitación visual de tu esposo y exhibe tu cuerpo desnudo en momentos fuera de
lo común, solo para
disfrutar de sus reacciones.
7. Date un baño de burbujas y consiéntete en otros deleites sensuales al final de un día agotador: es
un gran afrodisíaco
y te pone en sintonía con tu cuerpo.
8. Inventa fantasías sexuales románticas acerca de tu vida amo
rosa mientras conduces el auto y cuéntaselas a tu esposo al
final del día.
9. Utiliza un perfume especial que hayas asociado en tu mente
con hacer el amor y púntelo la noche o el día en el que anti
cipas actividad sexual.
10.
Practica los ejercicios de Kegel (hablamos de esto en las
páginas 115-116).
Si desearas que tu esposo fuera más conversador y él solo te dijera: «Lo lamento, la conversación no
me interesa tanto como a ti», te dolería, ¿no es así? A decir verdad, es probable que algunas de
ustedes tengan esposos que les hayan dicho algo similar. O si
tu esposo fuera perezoso de costumbre y se negara a ayudar diciéndote que el trabajo de la casa le
despierta muy poco interés,
pronto te cansarías de su desinterés y desearías que cambiara,
¿no es así?
Cuando le dices a tu esposo que no tienes ningún interés en
la relación sexual, haces justo lo mismo. En realidad, lo que
haces es peor. Tú siempre tienes el recurso de llamar a una amiga
para conversar o de contratar a alguien que haga los trabajos de
la casa, pero tu esposo no tiene otro lugar al que ir para expresar
la intimidad sexual.
El interés sexual se puede cultivar y mantener. Es probable
que tengas que hacer algunos cambios conscientes, pero son
posibles, y si eso es lo necesario para que ames mejor a tu esposo,
esos cambios son los que debes hacer.
172
Sobo para mujeres
SALMÓN MUERTO
Otro tema que surge con frecuencia en el consultorio es el relati
vo a lo que sucede luego de la relación sexual. Cuando era un
esposo joven, quedé sorprendido al enterarme de que cuando la
cuestión había terminado, Sanae deseaba que le acariciara las manos y le siguiera frotando los
brazos durante una media hora más. Cuando les hablo a los hombres, trato de enfatizar la
importancia que tiene la atención posterior a la relación sexual,
pero permítanme ser un defensor de los hombres ahora que
hablo con mujeres.
Tengo un amigo que vive en el noroeste del Pacífico. Todos
los meses de diciembre o enero, él y su familia suelen remontar el río Nooksack para observar a las
águilas calvas. Estas aves
inmensas se reúnen por docenas; algunas veces se sientan ocho o
nueve águilas en un solo árbol.
¿Qué trae a estas águilas calvas al noroeste del Pacífico? El
salmón muerto y moribundo. ¿Conoces a esos pescados por los cuales tienes que pagar cuatro, cinco
y hasta siete dólares el medio kilo en el supermercado? En los meses de diciembre y
enero, prácticamente puedes caminar encima de los salmones
muertos a lo largo del río Nooksack. Una vez que desovan, se
dan la vuelta y mueren. Una vez que un hombre ha tenido relaciones sexuales, se
siente como ese salmón. Es una realidad biológica: caemos de
costado y jadeamos por nuestro último suspiro mientras, por lo general, nos quedamos dormidos. A
ti te puede parecer descon
siderado de nuestra parte, pero no es nuestra intención. Debe
mos luchar de forma consciente para no caer de inmediato en
una profunda relajación o en un profundo sueño.
Por favor, trata de ser comprensiva en este aspecto. Tu espo
so piensa: Señora, acabo de darle toda la atención que tengoy más, ¿y quiere más
Los esposos comprensivos tratarán de sobrepo
nerse, pero a veces todos sucumbiremos ante el «gran sueño».
173
iMúsica entre Cas sábanas
Por lo tanto, tú escoges: A través de tu disposición, de tu actitud y de tus palabras puedes hacer que
tu esposo se sienta como el hombre más afortunado del planeta, o a través de tus repeti
das negaciones, de tus comentarios incisivos y de tu resentimiento puedes castrarlo y hacerlo sentir
miserable. ¡Qué poder! Aunque a nuestro Creador le debe haber parecido que pue
des manejar este poder ya que diseñó a los hombres y a las mujeres de esta manera. Si Dios fuera a
medir tu amabilidad y gene
rosidad solo por lo bien que tratas a tu esposo en este aspecto,
¿qué te parece que diría.
174
un safares. .
¡y ninguno de ellos es de helado!
ace cuarenta años que Sande y yo vamos a un restaurante aquí en Tucson llamado Caru
so. Sin embargo, lo único que como cuando
voy allí es lasaña.
Sande se enoja. —¿Por qué no pides el cacciatore de pollo? —me preguntó una vez. —¡Porque no
me gusta el cacciatore de
pollo! —Pero si pidieras el cacciatore de pollo, yo
podría probar un bocado. —Escucha, cariño, si deseas un bocado del
cacciatore de pollo, te pediré el cacciatore de
pollo. —¡Entonces no podré pedir el pollo Gio
vanni! ¡Siempre pides lasaña aquí! —La lasaña está bien para mí. ¿Para qué
correr un riesgo?
Con todo, la verdad es que por más que me
encante la lasaña, no deseo comerla todas las
noches. Una vez a la semana, tal vez. ¿Dos veces
a la semana? Es probable que no. Por más que
me guste esa pasta tierna, con queso derretido
175
íMúsica entre Las sáóanas
y una salsa de tomate deliciosa, solo puedo comerla una vez a la
semana.
PREPARA ALGUNAS SORPRESITAS...
Es probable que lo que diré no te resulte novedoso porque estás
más avanzado. La posición misionera es una manera maravillosa de alinear dos cuerpos. No puedo
pensar en una mejor. Es íntima,
tierna y los resultados se han probado a través de las generaciones. Es probable que las tres cuartas
partes del mundo se hayan
concebido de esta manera, ¿y quién sabe cuántos orgasmos alu
cinantes se han producido en esa posición?
Con todo, si van a hacer el amor dos veces a la semana o más,
la posición misionera se volverá un tanto rancia. En este capítu
lo, experimentaremos un poco más. Advertencia: Quiero que
sepas que a lo mejor te molestan uno o dos ejercicios, pero no
hay problema. Si algo no te ayuda a mantener el motor encendi
do, no tomes ese camino. Sigue de largo hasta el siguiente.
Y si a tu cónyuge le produce intriga, tal vez en una noche
especial, puedas preparar una sorpresita...
Casi descubierta
«¿Por qué habría de desperdiciar cincuenta dólares en ropa inte
rior nueva? ¡El nunca me deja lucirla por más de cinco minutos!»
La queja de Marcia tiene sentido para una mujer; pero cual
quier hombre te diría que esos cinco minutos son sumamente
especiales. Lo cierto es que a la mayoría de los hombres les gusta
que sus esposas vengan vestidas a la cama y no desnudas. Te preguntarás por qué.
Para poder quitarles lo que tienen puesto.
Creo firmemente en la monogamia: en dos personas que
durante toda su vida no tuvieron relaciones sexuales con ninguna
otra persona que no sea su cónyuge. Aun así, seamos realistas: a
la gente le gusta la variedad. La lencería prepara el escenario para
176
ft
Treinta y un saóores
la variedad. A cada hombre le gusta un estilo diferente. A algu
nos les gusta el encaje, a otros las trasparencias, a algunos el
satén, a otros el cuero, a algunos les gustan los colores fuertes,
pero lo más probable es que les guste el negro. La elección de tu
ropa interior puede establecer el ambiente: clásico, «picaro»,
Victoriano. Cambia a menudo, ten siempre en ascuas a tu hom
bre y lo mantendrás feliz.
La otra cosa que le proporcionarás a tu esposo al usar esta
lencería es mostrarle que has pensado con antelación en este
encuentro sexual y eso lo hará estremecer de verdad. Se dará cuenta de que decidiste ir a un
negocio que vende lencería. Bus
caste en los exhibidores. Compraste algo que pensaste que le
gustaría y luego planeaste una noche para mostrárselo. ¡Qué no daría por tener una cámara que te
mostrara cómo se siente tu
hombre frente a esto! Si lograras ver su reacción, lo harías todo
el tiempo. La gente que atiende el local de lencería cercano a tu
casa te conocería por tu nombre.
Enciéndeme elfuego A algunos les puede sonar de mala calidad, pero pruébalo y ve. Hay negocios
como Target o Wall-Mart que traen, por lo general,
lamparitas con manchas en el vidrio que arrojan una luz diferente
en el dormitorio. Esto puede ser divertido en ocasiones especiales.
En mi opinión, la mejor manera de variar las luces es con
velas; el número y hasta el color de las velas pueden cambiar el ambiente. En todo caso, lo que
haces es cambiar el ambiente en
el cual haces el amor o, al menos, la apariencia del mismo.
Lograr esto por menos de cinco dólares no es un mal trato.
[Link]
El aroma es otra manera de mantener la novedad y la frescura en
la cama. Por lo tanto, mujeres, prueben un nuevo perfume.
Usen un nuevo gel de baño. El objetivo es que en cuanto se
177
Música entre Cas sáóanas
suban a la cama, la nariz de su esposo tenga el placer de encon
trarse con algo que nunca antes había olido. Eso lo hará revivir
de maneras que te sorprenderán.
Hombres, solo para divertirse, les puede gustar saber que
los investigadores se han dedicado de verdad a estudiar los olo
res que son más atractivos para las mujeres. «Los investigado
res de la Fundación de investigación y tratamiento del olfato y el gusto de Chicago [...] descubrieron
que una combinación
de caramelos de regaliz negro, pepino, talco para bebé, lavanda
y pastel de calabaza causaba el mayor aumento en la excitación sexual de las mujeres. El regaliz
negro más el pepino era la
esencia más excitante; la cereza era la más inhibidora [...] Los
investigadores descubrieron que las colonias para hombres en
realidad reducen los niveles»^. ¿Pepino...? Y, bueno, si los
investigadores lo dicen...
En otras palabras, muchachos, preparen una ensalada de
pepino, rocíense un poco de talco de bebé sobre el pecho,
cómanse un pedazo de pastel de calabaza y una barrita de regaliz negro, echen un poco de
desodorante de ambientes con perfume a lavanda en la habitación, ¡y sus esposas se volverán locas!
Aquí tenemos una sugerencia sabia para las mujeres: Dile a
tu esposo que «escondiste» el perfume en alguna parte de tu
cuerpo y deseas que él lo descubra. ¡Él disfrutará de la búsqueda tanto como tú!
Cambia las sábanas
Hombres, aquí tienen una buena manera de darle una atención
especial a su esposa. Las sábanas de lino, de algodón y de seda tienen una textura especial. Como las
mujeres disfrutan tanto
del aspecto sensual de la relación sexual, puede ser una verdadera
atención especial sorprenderlas con un juego nuevo de sábanas.
Las sábanas tocan una superficie mayor del cuerpo de tu esposa
que la que tú puedes tocar, entonces, unas sábanas nuevas
178
Treinta y un sa6ores
pueden hacer que la relación sexual se sienta de una manera
diferente.
Aun así, tengan en cuenta un detalle. Si le dan a su esposa un
juego nuevo de sábanas en su envoltorio original no es algo sexy en particular. Cambia las sábanas
de la cama y sorpréndela cuando retires el cubrecama.
La clase de sábanas que escojas puede establecer el ritmo de
la relación sexual. El algodón puede ser la elección cómoda para
una sesión larga y lenta de relación. La seda puede aumentar la intensidad. Y si en verdad quieres
enloquecerte, considera la
posibilidad de usar una cubierta de plástico (o una cortina para
ducha) y una botella de aceite para bebé, ¡esa es una sensación
del todo nueva!
Otra cosa que pueden hacer los hombres además de cambiar
por completo las sábanas, es ponerles algo. Una vez estuve en la habitación de un hotel y me di
cuenta cuando retiré las frazadas
que justo detrás de la cabecera, sobre el piso alfombrado, había
pétalos de alrededor de una docena de rosas. Algún esposo con
siderado debe haber creado un lecho de pétalos de rosa para su
esposa antes de que yo llegara. ¡Qué idea tan maravillosa!
Cualquier flor suave sirve; solo quítale los pétalos y espárce
los por toda la cama. Crearán una nueva sensación cuando te
acuestes sobre ellos, y también puedes usarlos para acariciar a tu compañera. Tal vez quieras tomar
un puñado y desparramarlos sobre tu cónyuge antes de deslizarte sobre ella. El perfume y la
suavidad proporcionarán una experiencia nueva y placentera.
Atrévete a hacerlo
La joven esposa recoge a su cansado esposo en el aeropuerto y
comienza a conducir por la autopista. —No veo la hora de que veas mi nuevo corte de cabello —le
dice. —Lo lamento —se disculpa él—. No me di cuenta.
179
Música entre Cas sáúanas
—Claro que no —dice ella riendo—. No me refiero al de mi
cabeza.
¡Vaya, Nelly, sí que atrapaste su atención!
Tal vez estés cansada de afeitarte «allí abajo», ya que puede ser
incómodo, pero algunas mujeres usan productos de depilación
que no producen picazón cuando el vello vuelve a crecer. Un
simple recorte de las puntas también puede obrar maravillas.
Piénsalo: gastas cientos y hasta miles de dólares al año para arreglarte el cabello de la cabeza, y
muchas de ustedes dedican por lo menos treinta minutos al día para volver a arreglarlo antes
de salir de la casa. ¿Qué me dices de darle un gusto especial a tu
esposo arreglándote algunos cabellos que crecen en otras partes
de tu cuerpo?
Es probable que la cuestión de la incomodidad (en especial
cuando el vello vuelve a crecer) haga que muchas esposas no lo
adopten como un estilo de vida, pero en esas ocasiones especia
les, ¡ah!, recuerda que para tu hombre, lo nuevo siempre es más
excitante.
¡La relación sexual termina en la cocina
Muchos de ustedes quizá conozcan mi libro El amor comienza
en la cocina , en el cual hablo sobre de qué manera un esposo
debe ocuparse de ayudar con los platos sucios como parte del
juego amoroso, ¿pero por qué reservar solo la cocina para el jue
go amoroso? Si los hijos no están en casa, ¡puedes tener una
experiencia sexual de cuatro platos y postre en la cocina!
Sé creativo. Ese palo de amasar, si se usa con suavidad, puede
ofrecer un masaje refrescante. El tamiz del azúcar impalpable se
puede utilizar no solo para espolvorear pasteles, creando una
experiencia sexual «dulce» para los dos. Las pajillas comunes se
pueden convertir en gustos sensuales en manos de un cónyuge
creativo. Si le echas un airecito suave sobre diversas partes del
cuerpo de tu amante, le crearás sensaciones maravillosas.
180
Treinta y un sa6ores
Abre el refrigerador o el congelador. ¿Ves esos cubos de hielo?
Encuentra algunas maneras creativas de hacer que se derritan. Y ese baño de torta que quedó...
Hummmm. ¿Qué podemos
hacer con eso? Ah, mira, hay algo de salsa de chocolate y, cariño,
hasta un poco de crema batida.
¿Por qué no usaron esta habitación antes?
¡Destellos de luz!
Muy bien, imagina lo siguiente. La habitación está oscura por
completo. Los dos están debajo de las sábanas desnudos, a no
ser por los anillos de bodas. De repente, tu cónyuge saca una
pequeña linterna y comienza a explorar tu cuerpo. La oscuridad
lo hace parecer casi nuevo; la luz señala zonas placenteras que
quizá nunca han apreciado, al menos, ¡no de esta manera!
Travieso de manera apropiada
Mujeres, si tienen alguna ropa interior que está lista para ir a
parar a la basura, no lo hagan. En cambio, sorprendan a su espo
so al pararse frente a él con solo esa pieza de ropa puesta y díganle: «Si me la puedes quitar, soy
toda tuya».
Resístete un poco, pero no demasiado. Hasta puedes hacer
oscilar una tijera delante de él.
Sé que te puede parecer tonto que a tu esposo le guste cortar
te la ropa interior, pero a la vasta mayoría les resultará suma
mente excitante.
Créeme.
Espejo, espejoy en la pared
Hay un hotel de lujo, The Garden Suitey en Buffalo, Nueva York,
que ha sabido cómo mantener vivo el romance en muchos matri
monios. Una de las habitaciones de lujo tiene un jacuzzi privado
que es lo bastante grande como para dos personas; pero el gran
jacuzzi no es lo especial. Lo que hace que sea un poco especial son
los dos espejos del tamaño de una pared a cada lado de él.
181
Música entre fas sáSanas
Vean, clamas, sus esposos se excitan por la vista. Aquí no
hablo de carteles. Pienso que la pornografía puede destruir el matrimonio. No tienes que parecerte
a Pamela Anderson para
atraer a tu esposo. Él quiere verte a ti.
Aquí tienes un truco: cuando te mira en un espejo, se crea
una sensación nueva por completa. ¡Ah, le va a encantar!
Permite que te desvista delante de un espejo. Si necesitas que
la luz sea tenue para que no estés demasiado expuesta, que así
sea. Tal vez puedes usar la luz de las velas en vez de la luz común.
Entonces, deja que tu esposo se quede embelesado con tu cuerpo. No querrás que mire la revista
Playboy ni que vaya a los clu
bes nocturnos, y si es un esposo que te ama, tampoco lo hará,
pero déjalo que te mire a ti.
Si de verdad quieres ser aventurera, permítele hacerte el
amor frente a un espejo. Déjalo que se llene los ojos. Al hacerlo,
creas en él un deseo mayor hacia ti. Llenas su corazón y, como
resultado, se siente unido a ti de una manera fuera de lo común. A menos que tengas un espejo
móvil a mano, es probable que
tengas que buscar un hotel que tenga esta comodidad. Algo que
está al otro lado de la habitación parece demasiado lejano (como
si miraras por el lado equivocado de un telescopio) y arruinará por completo el efecto. Si alguno de
los dos tiene que entrece
rrar los ojos para captar lo que sucede, se pierde el propósito.
Considera la posibilidad de poner un cobertor acolchado o
una manta suave justo al lado del espejo. Si puedes encontrar un
lugar que tenga espejos en dos paredes diferentes, puedes acre
centar el efecto. Para algunas personas, observar lo que hacen los
estimula de manera poco común; es algo que pienso que toda
pareja debería probar al menos una vez.
Delicia de la tarde
He leído toda la Biblia. Ni una sola vez dice que debes esperar
hasta que oscurezca para tener relaciones sexuales. Por lo tanto,
182
Treinta y un sabores
muchas parejas casadas, en particular las que tienen hijos, caen
en la trampa de esperar hasta haber terminado todo lo demás
antes de ponerse siquiera a pensar en tener relaciones sexuales.
Los niños tienen que estar en la cama, las alfombras aspiradas,
hay que lavar los platos de la cena y guardarlos, etc. Entonces, y solo entonces, se comienza a
considerar la posibilidad de tener
relaciones. Es lamentable, pues para esta altura lo más probable
es que uno de los cónyuges o los dos estén durmiendo.
¿Qué pareja no se ha enfrentado a este dilema? Te despiertas
pensando en la relación sexual y hasta puedes enredarte en un
ligero juego amoroso. Tal vez están apurados, deben llegar al
trabajo o deben alistar a los niños para que tomen el autobús a
tiempo, entonces se prometen el uno al otro que la pasión volará como un avión de reacción más
tarde esa noche. A lo largo de la
mañana, los dos piensan en lo que le van a hacer al otro al caer la noche; por la tarde, te imaginas
cómo se sentirán. A eso de las
seis, sienten un poco de prisa. La cena todavía no está sobre la
mesa y Melisa está retrasada con la tarea de la escuela. Al fin, a las siete y cinco, tienes algo parecido
a la comida frente a tu familia. A las ocho y media, todos han recibido su alimento y los
platos están casi listos.
Mientras tanto, Josué puso a llenar la bañadera, se fue a bus
car su juguete favorito y se olvidó del agua que corría hasta que su hermana menor gritó que por
debajo de la puerta del baño
corre un río de agua. La hermana mayor, Melisa, pide más ayu
da con esa tarea de matemáticas y ustedes dos están muertos de
cansancio. A las diez y media, al fin, el último niño está en la cama, y de repente, la relación sexual
parece más una obligación que un
placer. ¿Cómo es posible que algo que parecía tan maravilloso
hace diez horas ahora suene como si fuera más trabajo?
No permitas que la relación sexual se convierta en lo último
de una larga lista de cosas para hacer.
183
Música entre Cas sáúanas
Desde el punto de vista fisiológico, el cuerpo de un hombre
se encuentra más listo para involucrarse en una relación sexual a
primera hora de la mañana. La mayor parte de las citas de nego
cios se llevan a cabo durante la hora del almuerzo, y muchas
parejas que tienen una cita descubren que cuando salen a cenar,
la cena es lo último que tienen en mente. Entonces, ¿por qué
será que solo las parejas casadas parecen dejar la relación sexual
para la última hora del día?
Ya sé, ya sé, están demasiado ocupados. Hablaremos más acer
ca de eso en un capítulo posterior. Si tienen los recursos, contra
ten a una niñera, reserven una habitación en un hotel y disfruten en un hotel, justo en la mitad del
día, del potencial de la
relación sexual reservada para el matrimonio. Tienen una cama
limpia y no tienen que tenderla cuando se van. Es probable que no sea barato, pero a la larga, el
divorcio es mucho más caro.
Que tu cónyuge esté siempre en ascuas
Una de las mayores quejas que escucho de las esposas es que sus
esposos parecen seguir algún mapa de ruta predeterminado: «Me besa tres veces, pasa noventa
segundos besándome y acari
ciando el pezón derecho, treinta segundos acariciando el izquierdo, me pone la mano entre las
piernas durante tres minutos y
luego se encuentra dentro de mí».
Tanto para los hombres como para las mujeres, una de las
claves para la satisfacción sexual es mantener al cónyuge en
ascuas. Una esposa a la que aconsejé era muy dócil, pero muy
poco imaginativa. Siempre estaba dispuesta, pero su esposo
quería algo más que su disposición, quería que fuera agresiva.
Una noche, le estremeció el mundo a su esposo. Él se encontra
ba encima de ella durante el juego amoroso cuando, de repente, tomó las riendas, lo empujó y lo
puso de espalda como si estuviera apuradísima, como si no pudiera esperar a la penetración.
Luego se trepó sobre él y siguió adelante con entusiasmo, como
184
Treinta y un sa6ores
si lo necesitara. Al describir lo sucedido, él era uno de los esposos
más felices que jamás he visto.
Lo principal es hacer que tu cónyuge siempre esté sobre
ascuas. Por supuesto, no puedes hacerlo todas las semanas, y ni
siquiera todos los meses, pero de tanto en tanto es vital que lo
sorprendas. Deja que se pregunte qué viene a continuación. Si
eres uno de esos tipos que siempre comienza de arriba hacia aba
jo, ¡sorpréndela! Comienza dedicando cinco minutos a acari
ciarle los pies, tal vez a frotarle alguna loción, incluso a besárselos, y luego sube a partir de allí. O tal
vez, pídele que se acueste boca abajo y encuentra algunas cosas para hacerle en la espalda.
Si eres una mujer que por lo regular se viste de manera con
servadora, ¿por qué no comprarte un vestido quajamas usarías
en público, pero que te lo pones para saludar a tu esposo cuando vuelve a casa? O considera la
posibilidad de hacer que él se des
nude mientras tú permaneces vestida.
Sonidos, sonidos, sonidos
El silencio no es oro; al menos, no en el dormitorio. Esposos,
cuando murmuran o pronuncian su aprobación, sus esposas se
sienten de maravilla. Todos desean ser buenos en la cama, pero
tu esposa no tiene manera de saber lo bien que te hace sentir a
menos que se lo digas.
Esposas, dupliquen o tripliquen su actividad vocal. Muchas
mujeres no se dan cuenta de que pueden llevar a su esposo al
orgasmo sencillamente diciéndole las palabras adecuadas. Recuer
da: El entusiasmo sexual de una esposa es el factor de excitación
número uno para un hombre. Cuánto más fuerte lo dices, más
nos encanta. Utiliza palabras, gemidos, murmullos, ronroneos, y hasta gruñidos o gritos. A tu esposo
le encantará.
El sonido más íntimo, por supuesto, es escuchar el propio
nombre en medio de la pasión; tal vez, allí se encuentre el mayor
factor de excitación. Pronuncia el nombre de tu cónyuge. En
185
Música entre Cas sáóanas
lugar de decir: «Me excitas», di: «Me excitas Roberto. No puedo creer cuánto te deseo». O los
hombres podrían decir: «Ay, Andrea, eres tan hermosa. Me encanta sentir tu cuerpo».
Si las frases eróticas te resultan difíciles, intenta lo siguiente:
La próxima vez que hagas el amor utiliza un vendaje en los ojos.
Quitar lo visual te puede ayudar a enfatizar lo verbal. Describe
lo que haces o lo que deseas hacer; comunícate solo a través de
las palabras para que, a su tiempo, «las caricias verbales» se con
viertan en una parte natural del juego amoroso.
Ya sé lo que algunos de ustedes piensan: Pero doctor Leman,
¡los niños duermen en la habitación contigua
No tener que preocuparse por el ruido es una de las delicias de
la relación sexual en el hotel. Incluso cuando estás en casa, puedes
ayudar a que tu habitación sea a prueba de ruidos encendiendo
un ventilador ruidoso, un aire acondicionado o poniendo un
poco de música suave. Hasta puedes llegar a considerar la posi
bilidad de hacerle un aislamiento acústico a tu dormitorio. Existen opciones que no son tan costosas
como puedes pensar y hacen que te sientas menos inhibido en la habitación; es una
inversión que vale la pena. Mientras tanto, si le susurras algo muy
erótico al oído de tu esposo, no existe la menor posibilidad de
que tus hijos escuchen, ¡ni de que tu esposo se olvide jamás!
Déjame sin aliento
¿Quieres darle algo especial a tu esposa? La próxima vez que le
beses los pechos, retrocede lo suficiente como para soplárselos.
Si estás cerca, tu aliento se sentirá caliente. Ahora, retrocede
unos pocos centímetros más y sopla con suavidad, esto hará que
tu aliento se sienta fresco. Es una sensación deliciosa.
Mujeres, ustedes también pueden hacerle esto al pene de su
esposo durante la relación sexual oral. Con todo, los hombres
deben tener cuidado, ya que soplarle la vagina a la mujer cuando
está embarazada, es peligroso.
186
‘Treinta y un saóores
EL JUEGO SEXUAL
En esta sección, deseo mirar el lado más ligero de la relación sexual. Aunque creo que la relación
sexual es muy significativa y es un acto muy espiritual, seamos realistas, ¡también puede ser muy
divertida! Aquí tenemos algunas ideas para juntar la risa
con la relación sexual.
Concentración
Si estás buscando una forma de relación sexual más ligera, intenta
esto: Uno de los dos elige un desafío mientras están acostados en la cama. Un ejemplo podría ser:
«Apuesto a que puedo mencionar más estados que comienzan con la letra M que tú». A primera
vista, este juego suena simple y aburrido, pero he omitido algunos detalles. En primer lugar, ninguno
de los dos
tiene puesta prenda alguna. En segundo lugar, el que hace la pre
gunta tiene toda la libertad de hacerle al cuerpo del otro lo que
desee para «distraerlo». Lamer está permitido. También está per
mitido besar, soplar aire caliente u otras distracciones creativas.
Juguemos a desvestirnos
Algún muchachito preadolescente se sentiría asqueado y morti
ficado si supiera cuánto disfrutaron sus padres de su regalo favo
rito de Navidad. Verás, una noche, la esposa decidió desafiar a
su esposo que miraba televisión a jugar un partido. Él no estaba
muy interesado hasta que ella le dijo: «¿Y si el que pierde un
punto le tiene que sacar una prenda de ropa al otro?».
El esposo no tardó más de tres segundos en incorporarse al
juego. La esposa estaba sorprendida; él la había visto desnuda
quién sabe cuántas veces, pero sin embargo, había algo excitante
en verlo parte por parte.
Tal vez no tengas un fútbol de mesa. ¿Y si usas el rompecabezas
de un niño, un juego sencillo o un viejo mazo de cartas (póquer al desnudo)? ¿No te gusta la idea del
póquer al desnudo? Muy bien,
entonces, ¿qué me dices de desnudarse cada vez que te vas al mazo?
187
Música entre Cas sá Sanas
La comida y la relación sexual —Y bien —le pregunto al joven mientras disfruto al verlo retorcerse—.
¿A qué restaurante llevarás a mi hija? —A Joe's Oyster Bar —contesta. —Es un restaurante de
comida de mar, ¿no es cierto? —le
pregunto.
De repente, la temperatura en la habitación sube a diez grados
por minuto. Es obvio que Joe’s es famoso por sus ostras, y se sabe que las ostras son un afrodisíaco,
exactamente la clase de cena que
está diseñada para bajar las inhibiciones naturales de una joven. —Sí, así es —dice, mientras un río
de sudor le cae por la frente y sigue cuesta abajo por la nariz. —Está muy lleno los viernes por la
noche, ¿no te parece? —Hice las reservaciones, señor. —¿Reservaciones? Así que lo planeaste por
adelantado, ¿no? —Supongo. Pensé que a su hija... —¿Sabes?, las hamburguesas de Bob son más
baratas. A mi
hija le encanta una buena hamburguesa. —Sí, señor, estaba pensando que tal vez deberíamos ser un
poco más informales esta noche. Cancelaré las reservaciones. —Bueno, vaya casualidad, justo tengo
un teléfono aquí... Este joven y yo sabíamos qué era lo que en realidad estaba en discusión. A las
ostras, las M&M verdes, las fresas con crema
batida, a todo lo habido y por haber; es probable que alguien haya tratado de adjudicarle los
poderes de un afrodisíaco. Aun
que no hay ciencia que respalde esta conexión, la relación sexual
es tan mental como física. Por lo tanto, si piensas que una comi
da es sexy y excitante, se convierte en un afrodisíaco. Unir la comida y la relación sexual es una
manera popular de disfrutar de dos pasatiempos favoritos. Como destacaron una
pareja de escritoras: «Un buen número de mujeres nos dijeron
que descubrieron que compartir chocolate con su compañero era
erótico en especial: chocolate en una bañadera de agua caliente,
188
Treinta y un saóores
chocolate con champagne, chocolate en la cama. Si piensas que
tu compañera tiene tendencia a este placer en particular, man
ten una caja de chocolates especiales al alcance de la mano» \
Aunque no sería científico decir que el chocolate es un afro
disíaco genuino, es cierto que eleva el nivel de serotonina en el
cerebro, que sin afectar de forma directa la libido, tiende a pro
mover una sensación de felicidad y calidez.
Si deseas ponerlo a prueba, puedes hacer una visita al balnea
rio del Hotel Hershey en Hershey, Pensilvania. Propiamente
tienen una receta que le ofrecen a sus huéspedes para ponerlos
en remojo de chocolate. Puedes pedir el «Baño de cacao batido»
directamente del balneario de Hershey'
4
, o puedes crear tu pro
pia versión añadiendo tres cucharadas de cacao en polvo, una
cucharada de leche en polvo, grandes cantidades de agua calien
te, una bañadera en la que no te importa ensuciarte un poco y dos cuerpos desnudos. A algunas
personas les gusta añadir cre
ma batida a su «chocolate caliente» (el lugar en el que apliques la
crema queda del todo librado a tu criterio).
También puedes usar la comida para crear el ambiente y convertirla en una invitación. No existe un
hombre sobre el pla
neta que no se dé cuenta de lo que pensaba su esposa cuando abre su portafolio y encuentra un
paquete de M&M verdes con una nota que dice: «Come muchas de estas y regresa a casa ense
guida después del trabajo». La mayoría de las esposas se dan
cuenta enseguida de las intenciones del esposo si entra en la
habitación con algunas fresas y crema batida.
Por supuesto, el ambiente no lo establece solo qué comes, sino
cómo lo comes. La luz reducida puede crear una experiencia
maravillosamente seductora. Si los hijos se han ido, o te encuentras comiendo en la habitación de tu
hotel, reduce la luz y coman desnudos. Una esposa le dio a su esposo un verdadero gusto al
llamarlo a su teléfono celular, justo cuando sabía que estaba en
la peor parte de la carretera de regreso del trabajo a la casa.
189
Música entre Cas sáúanas
—Cariño, tengo algunas malas noticias —le dijo. —¿De qué se trata? —He tenido un día de locos así
que no hay un solo plato
limpio en la casa. Eso nos deja dos posibilidades. —¿Cuáles son? —Bueno, podríamos comer fuera o
podrías apurarte en llegar a casa y usar mi estómago desnudo como plato.
¿Quieres que te cuente? ¡El tipo llegó a su casa en tiempo
récord!
Vestidos o no, alimentarse el uno al otro es una experiencia
muy sensual, como también lo es comer los dos de un mismo
plato. Hay algo muy íntimo en compartir un solo lugar. Deben sentarse muy cerca, y el proceso de
poner la comida en la boca
del otro es un poderoso acto de intimidad que puede encender
toda clase de pasiones deliciosas y hasta un tanto animales. Un hombre con el que trabajo me contó
de la vez en que lle
vó a su esposa a un restaurante en San Francisco que atiende a personas que desean disfrutar de
una cena lenta. No hay apuro,
los compartimentos están bastante aislados y la atmósfera es más que romántica. Recuerdo que me
contó que estaba alimentando a su esposa y le ponía la comida con mucha suavidad en la boca,
cuando lo sorprendió al decirle: «Pon tu dedo en la boca la
próxima vez».
«¿Y entonces?», le dije.
«Kevin, no tienes idea de lo excitante que fue».
La comida tiene algo de sensual.
PREGUNTAS FRECUENTES
A pesar de que soy un gran fanático de la variedad, no cabe duda
de que las parejas pueden llevar las cosas muy lejos. La Biblia da una asombrosa libertad en cuanto a
lo que permite y hasta alien
ta a las parejas casadas a hacer en la cama, pero la tecnología
moderna ha provisto algunas opciones acerca de las cuales
190
Treinta y un saóores
muchas parejas tienen sus recelos. Aquí tenemos algunas de las
preguntas más frecuentes que se hacen en este aspecto.
¿ Qué me dice del uso de los «juguetes» sexuales, incluyendo
los vibradores
En la Biblia no hay nada que prohíba el uso de estos reforzado
res matrimoniales, siempre y cuando nada sea degradante ni indeseado para cualquiera de los
cónyuges. A modo de propor
cionar variedad en el matrimonio, el uso ocasional de juguetes
puede ser una muy buena idea. Sin embargo, por lo general, a la
mayoría de las mujeres estos orgasmos les resultan menos satis
factorios en lo emocional que los que resultan del contacto de
un cuerpo con el otro. En mi opinión como sicólogo, pienso que
estas ayudas te resultarán divertidas de tanto en tanto, pero que
no son la clase de cosas que construyen una intimidad duradera.
Qué me dice de la relación sexual anal?
Me sorprende la frecuencia con que surge esta pregunta. No sé
de dónde sacan la idea los hombres, pero cada vez más, incluso
entre las parejas cristianas, esto se convierte en un problema en
el que lo típico es que el esposo lo desee y haga la pregunta y la
mujer muestre una fuerte resistencia.
Pienso que parte del atractivo es que, para algunos hombres,
la relación sexual anal parece «traviesa», y piensan que puede
condimentar su matrimonio. Sin embargo, Dios diseñó la vagi
na para recibir al pene; se hizo a la medida para participar de la
relación sexual. Con toda franqueza, el ano no se hizo para esto.
La relación sexual anal lastimará. Es verdad, algunas mujeres
dilatan poco a poco la zona para complacer al esposo, pero existen otros problemas como la higiene
y cosas por el estilo que hacen que esta práctica sea cuestionable. La zona rectal de una mujer se
puede rasgar con facilidad, lo que resulta en enfermedades dolorosas y embarazosas (¿y cómo se lo
explica al médico?). Y
191
Música entre Cas sábanas
cuando hablamos del problema de las hemorroides (que setenta
por ciento de las personas experimentan en algún momento de
su vida) y de problemas parecidos, es mejor dejar esta práctica de lado. ^Dije todo esto de manera
demasiado amable? Si lo
hice, pido disculpas. Es una perversión y creo que está mal.
Esta es una esfera en la que les digo a los hombres que deben
olvidarse de esta expectativa o fantasía. Es razonable y comprensible que una esposa diga: «Deseo
experimentar y mantener la
variedad en nuestra relación sexual, pero esto es algo que senci
llamente no deseo hacer».
¿Qué me dice de las parejas que ven juntos películas
pornográficas? Una de las cosas que sabemos sobre las adicciones hoy en día, y hemos aprendido
mucho al respecto, es que una de las más
poderosas que conoce la humanidad es la adicción a la porno
grafía. La vasta mayoría de personas que alquilan pornografía
son hombres pero, en algunos casos, muchas parejas deciden
alquilar un vídeo subido de tono solo para «poner un poco de
condimento».
Pienso que es algo muy peligroso. Para empezar, ¿por qué un
esposo no puede satisfacerse contigo? ¿Por qué puede querer un
hombre ver a otra mujer desnuda? Soy un hombre con una libido
muy elevada, pero no necesito a nadie que no sea Sande para exci
tarme. Por cierto, puedo excitarme sexualmente observando a mi
esposa de cincuenta y tantos años cuando llena el lavaplatos. En segundo lugar, en mi opinión como
sicólogo, mirar por
nografía juntos puede ser una picada descendente. Si estás casa
da con un hombre que piensa que «todo está bien, incluso la
sordidez, si nos pone calientes», con el tiempo, se involucrarán
en algunas prácticas muy cuestionables. ¿Por qué? Porque la
pornografía es, por lo general, adictiva para los hombres. Es
probable que no sea adictiva para ustedes, mujeres, pero no son
192
‘Treinta y un sabores
ustedes las que me preocupan. Algunas esposas han confesado
que mirar pornografía tiende a ponerlas «de humor», pero les pregunto: En conjunto y a largo plazo,
¿es esto bueno o dañino para su matrimonio? Aquí tienes una pista: Mirar pornografía
no hará que tu esposo te trate mejor; anímalo a que pase más
tiempo con los hijos o a que te ayude más en la casa... precisa
mente las cosas que hacen que la mayoría de las esposas deseen
más a sus esposos.
Una de mis pequeñas teorías sobre la crianza de los hijos es
que no debes comenzar hábitos que no deseas que continúen a
lo largo del período de educación posterior a la escuela de tus
hijos. Este es un hábito que se volverá más demandante y hasta
enloquecedor.
Además, se produce la experiencia natural de que la esposa
con el tiempo comenzará a compararse con las mujeres que
están en las películas o en las páginas de las revistas. Es muy humano que lo haga. En esa situación,
¿cuán amada y valorada se siente una mujer? No sabemos si se siente adorada o en secre
to se pregunta: Cuando cierra los ojos, ¿fantaseará con la idea de
que se lo está haciendo a ella?
Otra cosa que en verdad me preocupa sobre la pornografía es
la industria que apoyas al comprarla. Piénsalo: ¡Enfoque a la
Familia no es la encargada de poner en circulación este material!
Apoyas a personas que, por lo general, son hostiles a la religión, a la fe y a la familia. Ganan dinero
explotando a mujeres jóvenes y atraen a muchos hombres a adicciones para toda la vida. El hecho es
que esos actores son adúlteros. En mi contabilidad,
esta no es la clase de gente a la que quiero darles mis dólares.
La mayoría de parejas limpias que entran en eso, sienten lo
que llamo el fenómeno del «AE-oh», esa agitación interior que
señala que hay algo que no está bien. Es mejor prestar mucha
atención a esa sensación de incomodidad porque, por lo gene
ral, se trata de nuestra conciencia que intenta protegernos.
193
Música entre Cas sáúanas
DEMASIADO ES DEMASIADO
La sexualidad matrimonial proporciona un cimiento sólido para la máxima intimidad sexual. Como
ambos están comprometidos
el uno con el otro hasta que la muerte los separe, nunca están a prueba. No necesitan tener temor si
una «gran idea» para la diversión sexual resulta un fracaso. No tienen que preocuparse con el
pensamiento de que alguno de los dos se vaya si, durante un
momento en especial, la intensidad sexual se enfría un poco.
Tampoco deben pedirse disculpas si sencillamente desean
tener relaciones sexuales en la vieja posición misionera la mayor
cantidad de las veces. Sería poco realista esperar que cada
experiencia sexual proporcionara orgasmos alucinantes que te
envíen a la luna y te traigan de vuelta. La intimidad sexual se construye alrededor de los momentos
juguetones de amor; de
los largos, lentos y sensuales momentos de amor; del amor excitante y aventurero, y del amor
rápido y apasionado. Por favor, no pienses que debes tener variedad cada vez que
se van juntos a la cama. Existe una razón por la cual tienen algu
nas posiciones favoritas: ¡les gustan! Disfruten de la relación
sexual rutinaria, de la excitante, de la ligera, de la lenta y de la inesperada. Practíquenlas todas,
valórenlas todas y permitan que creen la intimidad entre ustedes que Dios diseñó para que
se construyera.
194
zÓescenectar fe
nes cfescenecta
que
ijVL'i primer cigarrillo fue un Viceroy, que
fumé apoyado en el manubrio de la bicicleta
de Eddie Schutts, cuando solo tenía siete años
de edad. Medía alrededor de un metro treinta
en ese entonces, pero me sentía más alto que
Wilt Chamberlain con ese palito blanco col
gándome de los labios.
Ese solo incidente inició un hábito de cator
ce años que ya se había convertido en vicio al
llegar a los doce. Durante los veranos, los auto
movilistas que pasaban, muchas veces arroja
ban las colillas de los cigarrillos por la ventani
lla del auto, pensando que le habían chupado toda la vida. No tenían idea. Mis amigos y yo
corríamos y los levantábamos robándoles unas rápidas pitadas hasta que no quedaba una
hebra de tabaco.
También «reciclaba» los Lucky Strike de
mi papá. Vaciar los ceniceros en la casa era tarea mía, la cual hacía con alegría y me guar
daba las mayores colillas en el bolsillo para
consumirlas más tarde. Esos Lucky Strike eran
fuertes, iban directo a los pulmones.
195
Música entre Cas sábanas
Hace poco alguien me preguntó cuándo y por qué dejé de fumar. ¿Había leído el informe y la
advertencia del Ministro de
Justicia?
Qué va. Soy tan viejo que en aquel entonces no había informes.
¿Me preocupé por el daño que le hacía a mis pulmones?
¡No!
¿Fue por el gasto?
¿Estás bromeando? En aquellos días, las cajetillas de cigarri
llos costaban veinte centavos. Eso fue antes de que el gobierno
descubriera que los impuestos a los cigarrillos podían convertir
se en una auténtica máquina de hacer dinero.
¿Detestaba el gusto?
¡Al contrario
Hasta el día de hoy, tres décadas después de
haber dejado de fumar, recuerdo el buen sabor que tenía un
cigarrillo luego de una comida.
Entonces, ¿qué fue lo que me hizo dejarlo? Me enamoré de una hermosa mujer llamada Sande.
Durante
nuestras primeras conversaciones, me enteré de que Sande iba a
la iglesia.
Ah-ah, pensé. Fumarpuede ser un problema.
Debí quitar el «puede» cuando Sande me olió al comienzo de
una cita. «¡Puffffi», dijo. «¡Estuviste Rimando!»
Fue un comentario hecho en broma, pero esta muchacha me tenía loco y no quería correr el menor
riesgo de perderla. Así que aquel, amigos míos, fue el último cigarrillo que fumé en mi vida. No me
entiendan mal: me encantaban los Salem, pero
Sande me encantaba todavía más.
La adicción a la nicotina era real: sicológica y física, pero por amor a mi relación con Sande, estaba
dispuesto a darles las espaldas a mis amiguitos blancos. No iba a permitir que una his
toria o un hábito pasado me robaran el futuro.
Justo allí está la clave: ¿Vas a permitir que una historia o un
hábito pasado te roben el futuro?
196
<Desconectar í o que nos desconecta
Ya hemos hablado acerca de tu pasado sexual, pero en este
capítulo veremos cómo puedes desconectar las cosas que te des
conectan de la relación sexual. Si la relación sexual es tan impor
tante para el matrimonio como creo, es de vital importancia que aprendas cómo hacer para estar
menos cargado en la cama. No
eres esclavo de patrones de pensamiento que te roben la libertad
sexual; puedes luchar contra ellos.
Aquí vamos.
LAS INHIBICIONES PATERNAS
Una de mis primeras tareas como consejero cuando trabajo con
parejas recién casadas es hacer que corten el cordón umbilical que las une a mamá y a papá. Debes
soltarte antes de apartarte, y
a las mujeres en particular les puede resultar difícil hacerlo.
Algunas veces, la pareja saca a luz una inhibición sexual que tie
ne la esposa y cuando exploramos el porqué de este problema, dice: «¿Y si mamá o papá se enteran
de lo que estuve haciendo?
¡Se disgustarán!». ¿Cómo lo sabes? Cuando Sande y yo trajimos al mundo a nuestro hijo menor a la
edad de cuarenta y siete y cuarenta y
nueve respectivamente, el primer pensamiento de nuestros hijos
mayores fue: Puffjf ¿ Quiere decir que ustedes todavía lo hacen
Sabían que debíamos haber tenido relaciones sexuales al menos
en cinco ocasiones diferentes (ya que tenemos cinco hijos), y
luego, se imaginaban que tal vez lo habíamos hecho otras cinco
veces cuando decidíamos celebrar un aniversario, sumando un
total de diez veces. ¡Si supieran que ese número se acerca a nues
tro récord semanal!
Aunque tal vez no sea apropiado que hables de actividades
sexuales específicas con tus padres, en realidad no sabes si se
ofenderían. Escucha las palabras de un viejo: Es posible que tus
padres hayan perfeccionado esa misma pequeña práctica que
piensas que la simple mención los mortificaría.
197
iMúsica entre Cas sábanas
En segundo lugar, aunque te enteraras que sí les molesta, ¡¿y
qué?! Es hora de cortar el cordón umbilical. Por el solo hecho de
que tus padres se hayan conformado con menos, no quiere decir
que tú tengas que hacer lo mismo. ¡Es hora de desconectar eso
que te desconecta!
Es posible que algunos lectores crecieran en ambientes
supermoralistas. Desde temprano en la vida recibieron el men
saje de que la relación sexual es mala, es sucia, es terrible y desa
gradable. Y, ¿sabes una cosa? La relación sexual puede ser exac
tamente todo eso, en particular fuera del matrimonio. Sin
embargo, no se diseñó de esa manera. Dentro de los lazos pro
tectores del matrimonio, la relación sexual es un regalo grandio
so y maravilloso. Es lamentable, pero saber esto no siempre ayu
da a una mujer que le han metido en la cabeza desde que era
pequeña que la relación sexual es algo que se debe evadir.
Nota para todos los padres: ¿Qué le comunicas a tus hijos
sobre la relación sexual? Espero que no le comuniques que es
mala porque, a decir verdad, llegará el día en que tus hijos des
cubran lo contrario. Te habrás puesto en una muy mala posi
ción porque a partir de ese día en adelante, tus hijos pensarán: ¡Mamáy papá no tienen idea de nada
!
Cuando hablo con una pareja en la que la mujer proviene de
un entorno supermoralista, comienzo a hablarle al esposo. Él
debe traspasar la mirada de su esposa para comprender cuánto
temor tiene de la relación sexual. Esta parte no es una opción:
Debe convertirse en un amante extremadamente gentil y paciente. Debe aprender a aceptar las
pequeñas ofrendas que su esposa
está en condiciones de ofrecerle, y concentrarse con gratitud en lo que hace en lugar de
obsesionarse con lo que no hace.
Luego le hablo a la esposa. Si me parece que lo puede soportar,
le digo algo directo que la conmocione para que lo recuerde: «Mariana, tal como yo lo veo, tienes
dos opciones trente a ti: O
tienes una relación amorosa con tu esposo o alguna otra lo hará».
198
(Desconectar ío que nos desconecta
Algunas veces, una afirmación por el estilo hace que una
mujer joven se enoje de verdad. «¿Cómo puede decir eso? ¡Si va
a actuar de esa manera, no quiero estar casada con él de todas
maneras!»
¿Puedes ver la caja dentro de la cual ha puesto su matrimonio?
Por supuesto, le rogaré a su esposo que no tenga una aventura
amorosa, pero ella le niega a propósito la intimidad sexual regular
y luego espera que le sea fiel. La mayoría de los hombres compro
metidos, de fe e integridad, superarán el desafío, pero es triste que
un buen número de ellos no lo haga. ¿Para qué correr el riesgo?
Luego conversamos sobre una serie de pequeños pasos que la
mujer puede dar para comenzar a liberarse. Por lo general, le
doy la tarea de leer Cantares. Dios está muy a favor de la relación sexual y la Biblia es un libro muy
descriptivo. A continuación, le pido que con valor y a conciencia haga algunas cosas que tal vez la
hagan sentir incómoda. Compra una prenda de ropa interior y úsala. Hagan el amor con la luz de las
velas que iluminen tu cuerpo. Practica la posición de arriba. Ini
cia la relación sexual. A través de una serie de pequeñas decisiones, poco a poco
una mujer deja atrás las huellas negativas. Cuando ve cómo res
ponde su esposo, aprende que acercarse sexualmente es mucho
más satisfactorio que cerrarse, pero su forma de pensar no cam
biará hasta que comience a hacer las cosas de manera diferente.
Por fortuna, he visto a muchas mujeres que hacen grandes
progresos. Nunca sucede de la noche a la mañana, pero si las
mujeres son fieles en seguir haciendo esos pequeños cambios,
con el tiempo aprenderán que una buena vida sexual es importante para su esposo y es muy
divertida para ambos. Como me dijo una esposa con una sonrisa traviesa: «¿Quién se lo iba a
imaginar?». No podía creer lo que hacían ella y su
esposo después de diez años de casados, pero ahora disfrutaba
de cada minuto de su relación.
199
Música entre Cas sábanas
INHIBICIONES RELIGIOSAS
Si ustedes, los jovencitos, supieran lo lejos que ha llegado nues
tra sociedad. Cuando era pequeño, ninguna mujer decente y
temerosa de Dios hubiera dicho la palabra embarazada en
público. Si eras maestra, te despedían en cuanto te empezaba a
crecer el vientre (¡aunque fueras casada!). ¿Alguna vez has visto
la reposición áeAmoaLucy? ¿Te fijaste en las camas personales?
Esta es nuestra sociedad y estas son nuestras raíces; así eran
las cosas. Las juntas religiosas eran las que censuraban en reali
dad las películas de Hollywood. Aunque no hayas crecido en
una sociedad así, tu madrey tu padre sí lo hicieron, y ayudaron a
pasar algunas de esas inhibiciones.
Loretta Lynn, la legendaria cantante country que ahora tiene sesenta y tantos años, confiesa:
«Cuando me casé, ni siquiera
sabía lo que quería decir la palabra embarazada. Tenía cinco meses de embarazo cuando fui al
médico y me dijo: “Va a tener un bebé”. Yo le contesté: “De ninguna manera. No puedo tener un
bebé”. Me dijo: “¿No está casada?” “Sí”. Me preguntó:
“¿Duerme con su esposo?” “Sí”. “Va a tener un bebé, Loretta. Créame”. Y así fue»25 .
Nuestra cultura ha recorrido un largo, pero muy largo cami
no en las dos últimas generaciones en cuanto a la apertura hacia
la relación sexual, ha llegado mucho más allá de lo que nuestros
abuelos jamás hubieran podido soñar. Eso ha tenido algunos
efectos positivos y otros negativos. Aunque algunas iglesias y sinagogas han trabajado con ahínco
para encausar esta nueva apertura sexual, muchos se han que
dado en los años cincuenta. Pregúntate lo siguiente: ¿Cuándo
fue la última vez que un pastor o un rabino anunció una serie de
sermones de ocho semanas sobre Cantares o siquiera un solo sermón sobre la relación sexual? Muy
a menudo hablo en algunas
de las mayores iglesias del país y casi nunca escucho que en la iglesia se esté llevando a cabo una
discusión franca acerca de la
200
(Desconectar í o que nos desconecta
relación sexual. Sencillamente, no sucede. Incluso en los prime
ros días del siglo veintiuno, la iglesia y la relación sexual no se ven como dos cosas que van juntas.
Lo gracioso es que cuando saco el tema en la iglesia, dándole de
ese modo a la gente permiso para hablar sobre la relación sexual
y hacer preguntas al respecto, no hay forma de hacerlos callar. Nunca se quieren ir a casa. Esta es la
misma gente que reprende
al pastor por extenderse tres minutos más en el sermón.
He tratado a muchas mujeres que intentan usar la religión
como una excusa para estar disponibles sexualmente para sus
esposos. —No quiero saber nada de estas cuestiones extravagantes —me dijo una mujer una vez. —
¿Como cuál? —le pregunté. —Como estar encima de mi esposo. Eso no es lo natural.
Así es, algunas personas tienen esa visión estrecha de la rela
ción sexual. Piensan que es solo para la procreación. Es probable
que la mayoría de las personas que lean este libro no tengan este
punto de vista; si lo tuvieras, ¡ya hace rato que hubieras dejado
de leer! Aunque sí es probable que te encuentres en algún lugar
cerca del final de la secuencia religiosa.
El pastor Stephen Schwambach ofrece algunos consejos pas
torales grandiosos para aquellos de ustedes que se preocupan al
pensar que la expresividad sexual dentro del matrimonio puede
ofender de algún modo a su pastor. Sugiere que «probablemente
no sabes en realidad qué es lo que tu ministro aprueba o no. Te
quedarías pasmado si te enteraras de la vasta gama de libertad
sexual que él cree que la Biblia le permite disfrutar a un esposo y
26 su esposa» .
¿Qué esperas que haga tu pastor? ¿Que se pare frente a la igle
sia y lea una lista de prácticas aceptables? «Beso francés profundo. Maravillosa idea. Relación sexual
oral. Eso también está
bien. Hacerlo con las luces prendidas. Sin dudas. Después de
201
Música entre Cas sáóanas
todo, Dios hizo la luz e hizo la relación sexual, ¿por qué no juntar
las dos cosas? Crema batida y fresas. Bueno, a menos que no se encuentren en la cancha central de
Wimbledon, por supuesto,
¿por qué no?»
¿Te das cuenta? Eso no va a suceder.
Hasta donde llega el cristianismo, la experiencia sexual entre
el esposo y la esposa es prácticamente ilimitada en su creatividad y placer. En el judaismo, a toda
mujer casada se le conceden tres derechos fundamentales: comida, ropa y satisfacción sexual
(llamada onah). Dios nos dice en muchas partes que no debemos
involucrar a una tercera persona, pero dos adultos casados que
tienen el consentimiento para tener relaciones sexuales, tienen
frente a ellos una libertad casi para todo, siempre y cuando ninguno se sienta lastimado ni
degradado, y los dos actúen con sensibilidad y amor.
Por supuesto, podrás escuchar otras cosas. Algunos llamados
líderes cristianos se han nombrado a sí mismos como la patrulla de la moralidad sexual de la iglesia
cristiana. No tengo problema
cuando estos líderes se atienen a la Biblia, que es clara al prohi
bir la prostitución, cualquier clase de relación sexual fuera del matrimonio, la homosexualidad y
cosas por el estilo. No obstante, dentro del matrimonio, siempre y cuando ninguno de los
dos se vea herido, las prohibiciones bíblicas son prácticamente
silenciosas.
INHIBICIONES DE LAS AMISTADES
Algunas mujeres se sienten limitadas por el pensamiento del qué
dirán sus amigas. «El pensamiento grupal» puede ser algo muy
pesado dentro del género femenino: «¡Ay, Andrea, no puedo
creer que Roberto siquiera te haya pedido que hagas eso! ¡Mi Jor
ge jamás se volvería tan perverso! Pobre muchacha; déjame que
te pida un café fuerte».
202
(Desconectar ío que nos desconecta
En primer lugar, no tienes por qué discutir tus actividades
sexuales con otra persona que no sea un consejero profesional.
¿Quieres una excelente manera de desconectarse? Esta puede ser
la mejor de todas para los hombres. Ellos consideran que es un
acto de infidelidad si hablas de tus asuntos sexuales con otros,
en especial si tu conversación va dirigida a uno de sus parientes.
En segundo lugar, para las mujeres que se sienten intimida
das por la aprobación o desaprobación de sus amigas, aquí tene
mos el consejo de Schwambach:
Supongamos que tus amigas han recopilado una lar
ga lista de favores sexuales que jamás en la vida esta
rían dispuestas a ofrecerles a sus esposos. ¿Es algo por
lo cual deben sentirse orgullosas o por lo que deben
ponerse a llorar? ¿No es una vergüenza egoísta que
muestra la corta vista que tienen? Como resultado de su deformado sentido de la
«dignidad» femenina, es probable que estén casadas
con hombres nerviosos e insatisfechos. Sin embargo,
el profundo amor que sientes hacia tu esposo jamás
permitirá que él sufra lo que deben sufrir sus esposos.
Si debes tener en cuenta estos pensamientos, pro
cede hacia adelante y piensa lo que sigue: «Es verdad, mis amigas me harían pasar un mal rato si
supieran
lo que estoy dispuesta a hacer por mi esposo; pero es
probable que sus esposos darían cualquier cosa por
que ellas estuvieran dispuestas a tratarlos tan bien
como yo disfruto tratando a mi esposo»^ .
Si en verdad te preocupa que la gente descubra lo que ustedes
dos hacen, ¡no se lo digas a nadie
Nadie tiene por qué saberlo. No permitas que otros que están fuera del dormitorio te roben o
desmerezcan el placer y la intimidad que construyes en ese lugar. Sácalos a patadas de tu cama, y
cuando te encuentres
203
íMúsica entre Cas sáóanas
amando con vigor a tu cónyuge, sácalos a patadas de tu mente.
Concéntrate exclusivamente en darle a tu cónyuge el mayor pla
cer que puedas.
INHIBICIONES PERSONALES
Otro gran inhibidor del placer sexual es la vergüenza. Tal vez tu
esposo quiere que hagas un striptease o tu esposa desea que le
leas poesía o que le cantes. Una parte de ti desea darle este gusto,
pero te mortifica la idea y sencillamente no puedes obligarte a hacerlo. O al menos, piensas que no
puedes. Lo cierto es que,
cuando te aferras a algo que no tiene fundamento moral ni es
personalmente agresivo o degradante, estás robándole a tu cón
yuge. Cuando se casó contigo, esperaba con todo derecho que los dos disfrutarían de la intimidad
sexual y del placer. Una cosa
es tener vergüenza, pero otra cosa del todo diferente es permitir
que la vergüenza continúe robándole a tu cónyuge la diversión,
la espontaneidad y el placer sexual. Schwambach añade: «Cuando lo piensas, cuando lo piensas
de verdad [...] puedes decidir que hay algo que es mucho más
vergonzoso que las acciones que has rechazado hasta ahora. Y
entonces te toca a ti explicar por qué optaste por privar a tu ser
amado de los deleites íntimos que tenía todo el derecho de espe
rar obtener cuando dejó de lado a todos los demás y te escogió a
ti para que fueras su pareja para toda la vida»
28
Algunas veces debemos obligarnos a crecer y esta puede ser
una de esas veces para ti. La mejor manera de hacerlo es reconsi
derar la petición que te hizo antes tu cónyuge, esa que pensaste
que hasta podía ser divertida: hacer el amor con las luces encen
didas, comer desnudos o cualquier otra cosa, pero que descartaste por vergüenza. Ahora es tu turno
de proponerlo. No
podrás creer la sonrisa que se dibujará en el rostro de tu cónyuge
cuando te conviertas en la persona que inicia ese mismo acto
que una vez rechazaste. El corazón de tu cónyuge (¡y otras
204
1Desconectar [o que nos desconecta
cosas!) se acelerará, y se sentirá muy enamorado o enamorada de ti por dar este paso de valor,
intimidad y amor.
Otra inhibición personal es la falsa sensación de lo que es
adecuado. Una parte proviene del reconocimiento de que la
misma actividad es adecuada o inadecuada en dos lugares dife
rentes. Algunas personas jamás cambian: nunca se darán cuenta
de lo que les parece inadecuado en público, puede ser más que
adecuado en privado.
Hago muchos seminarios y doy muchas charlas en público. Cuando aparezco en la mayoría de las
iglesias un domingo por la mañana, quieren que me ponga un traje o al menos un saco y una
corbata. El sábado por la tarde, cuando puedo mirar un
partido de fútbol americano de mis amados Arizona Wildcats,
un traje es la última cosa que me pondría. Es más probable que
me ponga una camiseta de Arizona.
En los distintos acontecimientos, también voy a actuar de
una manera diferente. Cuando Arizona anota un tanto, salto de mi asiento, grito y agito las manos.
De regreso en la iglesia, no
participo de una ola luego de una ofrenda exitosa porque esa
clase de cosas sencillamente no se hacen. Además, ¿no se pueden
imaginar que el amado hermano Mildred se desmayaría si el
grupo de jóvenes iniciara una ola luego de un superávit en la
ofrenda o del anuncio de asistencia?
Ahora bien, ¿es bueno o malo usar un traje? Depende de a
dónde vayas. ¿Es adecuado o inadecuado que participe en la ola?
Depende de dónde esté sentado.
Lo mismo sucede contigo en la cama. No, no es adecuado
que muestres los pechos, ni que tengas un gran escote, en este
caso, frente a extraños. Con todo, ah, qué maravilloso es que
atraigas a tu esposo de esta manera cuando los dos están solos:
«¿Los quieres, cariño? ¡Son todos tuyos!».
El problema surge cuando uno de los cónyuges se aferra a lo
«adecuado» en el lugar indebido. La modestia no es solo una
205
Música entre Cas sáóanas
buena idea, es un mandamiento en la Escritura. El apóstol
Pablo es muy claro al hablar de esto: «En cuanto a las mujeres,
quiero que ellas se vistan decorosamente, con modestia y recato» (1 Timoteo 2:9). En otras palabras,
no te aparezcas por la
iglesia con un vestido de noche provocativo, extremadamente
ceñido o abierto.
No obstante, en el dormitorio, lo adecuado dignifica algo del
todo diferente. Esos pechos que Pablo dice que te cubras en
público, ahora los debes usar para excitar a tu esposo: «Es una
gacela amorosa, es una cervatilla encantadora. ¡Que sus pechos
te satisfagan siempre! ¡Que su amor te cautive todo el tiempo!»
(Proverbios 5:19). Según Keil y Delitzsch, dos comentaristas del Antiguo Testamento, en este caso es
evidente que el hebreo
se refiere al «amor sensual». ¡Esto es fantástico! Estos comenta
ristas insisten en que Salomón «habla aquí de un éxtasis de amor
moralmente permitido [...] una intensidad de amor que se
conecta con la sensación de superabundante felicidad»
>
Algunas mujeres y algunos hombres, en particular los que provienen de hogares muy religiosos,
tienen dificultad de tanto
en tanto para hacer el cambio entre lo adecuado en público y lo adecuado en privado. Saber
adecuarse en público es algo esen
cial, pero lo inadecuado «adecuado» en privado puede ser mor
tal para tu vida sexual. Aprende a desprenderte, incluso a exten
der los límites.
En muchos sentidos, la enseñanza de la Escritura es esta: No
permitas que ninguno que no sea tu cónyuge disfrute de tus
encantos sexuales de ninguna manera, pero luego libera esos
encantos con furia total y dirígelos a tu cónyuge. Canaliza todo tu atractivo sexual en una dirección.
Manten la represa alta
cuando otros estén alrededor; no permitas que se escape ni una
gota por las paredes. Entonces, cuando estés a puertas cerradas,
a solas con tu cónyuge, abre las compuertas y deja que el agua fluya con toda su fuerza.
206
(Desconectar Co que nos desconecta
ESCOJAMOS LA MADUREZ
Una de las cosas que hemos aprendido sobre el comportamiento
humano es que la vida es una serie de elecciones. Algunos teóricos
hasta sugieren que la enfermedad mental es una elección: eliges deprimirte o no deprimirte. No
discutiremos estas teorías aquí,
pero hay algo que se debe decir en virtud del concepto de que el
amor es, en lo fundamental, una decisión. Los sentimientos vienen y van, pero como único
permanecen es regándolos y ali
mentándolos con pensamientos. Puedes elegir entregarte por
completo a esta persona o, por la razón que sea, retenerte. Si te
retienes, los dos pierden. El matrimonio es una sumisión mutua
voluntaria del uno al otro. Esta es una alegre realidad cuando se
vive sin egoísmo. Es miserable cuando uno o los dos comienzan
a cerrarse el uno al otro. Una vez que te paras frente a tu familia y a tus amigos y das el «Sí», no te
des vuelta por la noche y digas: «No». Eso es lo que suce
de en demasiados matrimonios. Espero que si tus desconexiones
se deben a traumas personales, problemas de crianza, a un falso
sentido de la religión, vergüenza o cualquier otra cosa, logres
algún progreso para que tu vida sexual sea todo lo que puede ser. Por lo menos, sé sincero. No te
digas: No puedo hacerlo. En
cambio, admite: No quiero hacerlo , o No lo haré. La realidad es
que puedes hacerlo, pero decides no hacerlo.
Si tu cónyuge es el que tiene las inhibiciones, puedes ayudar
siendo comprensivo y paciente, aunque firme, al animarlo a buscar consejo. Sé la clase de cónyuge
amoroso que dice: «Cariño,
vamos a superar esto juntos». Si los dos se esfuerzan hacia la misma
meta de libertad en la expresión sexual dentro del matrimonio, la
madurez llegará a ser de ustedes un día. Sus gustos cambiarán.
Recuerdo cuando estaba en séptimo grado. Pensaba que era tan
grandioso estar sentado en un restaurante, mientras la máquina de discos sonaba y yo comía mi
rosquilla garapiñada y bebía un refresco en un tarro helado, mientras fumaba las sobras dejos
207
íMúsica entre Cas sá6anas
Lucky Strike de mi papá. Sin embargo, cuando crecí, descubrí
algo mejor. Cuando tienes doce años, juzgas a un restaurante
por la hamburguesa de doble queso, el helado con bañado en
chocolate y las malteadas de chocolate. Quince años después puedes juzgar a un restaurante por su
salsa boloñesa.
Es todo cuestión de madurez. La pareja que forman hoy no
es la que formarán mañana. Espero que sean más amorosos, más
generosos, que estén el uno más cerca del otro y que tengan más libertad para expresar ese amor en
la cama.
208
3zfmayor enemigo
de ía refacion se&uaf
Tjfe conocido a pocas parejas que no desean
una vida sexual satisfactoria y significativa.
Hasta los individuos que han perdido casi todo
el interés sexual, cuando son sinceros, por lo
general desearían poder recuperar ese interés.
Si casi todos desean tener una vida sexual
mejor, ¿por qué somos tan pocos los que nos
sentimos satisfechos y felices en este aspecto? El mayor enemigo de la relación sexual no es el
aumento de peso. No es la falta de informa
ción. Tampoco son los problemas financieros
ni los hijos pequeños que andan por la casa.
Con el surgimiento del Viagra, ¡ni siquiera lo
es la impotencia!
En realidad, el mayor enemigo de la rela
ción sexual entre las mujeres es...
La fatiga.
Una revista para mujeres lo dice mejor:
¿Qué es lo primero que dejas de lado
cuando estás ocupada, cansada y estresa
da? Si dices que es la relación sexual, no
eres la única. Se estima que veinticuatro
209
íMúsica entre Cas sáóanas
millones de mujeres estadounidenses dicen que no
tienen tiempo, que están demasiado exhaustas o que
simplemente no están de humor para la relación
sexual, y más de la tercera parte de las lectoras de
Redbook dicen que el excesivo cansancio es la excusa
número uno para no tener relaciones sexuales. Enton
ces lo posponemos para más tarde, pero es muy fácil
que ese más tarde se convierta en nunca. En caso de
que no lo hayas notado, la abstinencia no hace que
aumente la temperatura sexual, solo engendra más
abstinencia.
La relación sexual, por otra parte, engendra más
relación sexual. Los estudios muestran que hacer el amor
eleva los niveles de químicos del cerebro que se asocian
con el deseo. Por lo tanto, la mejor manera de aumen
tar tu anhelo por la relación sexual, es tenerla °.
Durante años he hablado y escrito acerca de que el ritmo comprometido en exceso de las familias
estadounidenses nos
está matando en lo social, en lo relacional y en lo sicológico. Estamos demasiado ocupados. Muchas
familias con las que tra
bajo cortarían con facilidad cincuenta por ciento de sus actividades y sus miembros seguirían
cansados. No es una exageración. Por lo regular, la mayoría de las familias que me ven se sor
prenden ante la manera en que puedo aplicar un cuchillo de car
nicero a sus agendas.
Cuando vivimos al ritmo de una carrera de fórmula uno, la
relación sexual es una de las primeras cosas que se pierden. Una
vez más, si deseas mejorar tu vida sexual como pareja, necesitas
examinar tu relación fuera del dormitorio. ¿Qué estás haciendo
que te impide tener intimidad sexual?
La revista Redbook hizo una encuesta en su sitio Web en la
que hacía la siguiente pregunta: «¿Qué harías si tuvieras una
210
£/* mayor enemigo de Ca reíación seyuaC
hora más de tiempo libre?». Más de diez mil hombres y mujeres respondieron. Ochenta y cinco por
ciento de los hombres y cincuenta y nueve por ciento de las mujeres respondieron que ten
drían relaciones sexuales: amplias mayorías en los dos casos.
Solo doce por ciento de las mujeres escogieron ir de compras o dormir un poco más, y a
continuación siguió mirar televisión, hacer ejercicio, leer y comer '. ¿Qué te dice esto? Si tuvieran
tiempo extra, la mayoría de ustedes no se encaminarían al centro comercial. No escogerían
un libro para leer, ni encenderían el televisor, ni irían al gimnasio. Tú y tu cónyuge se desnudarían y
sus matrimonios serían mucho mejores.
¿Cómo las parejas comienzan a vencer los efectos del can
sancio?
CAMBIA TU PROGRAMA
No tiene sentido tratar de construir una hermosa casa sobre un
cimiento inclinado. Si en verdad quieres que la vida de tu familia
y tu vida sexual sean más significativas, tendrás que renunciar a algunas cosas. Nada de andar de un
sitio para otro durante las
cinco noches de los cinco días de la semana. Diría que si tienes
que estar fuera más de dos noches a la semana, algo debe cambiar.
Casi me río cuando la gente me pregunta: «¿Pero mis hijos
no se perderán un montón de oportunidades si insisto en que no podemos salir más de dos noches a
la semana?». Me río por
que lo que los hijos extrañan de verdad es el tiempo con la familia. Cuando la gente viene a mí en
busca de consejo y me habla
de su niñez, a ninguno le afloran tiernas memorias cuando
miran hacia atrás y recuerdan un estilo de vida que los mantenía
fuera de casa el lunes para ir a los Niños Exploradores, el martes
y el jueves para ir a fútbol, el miércoles a la iglesia y el viernes a
un partido de la escuela. Los recuerdos que las personas atesoran
son las noches en que toda la familia se quedaba en casa y
211
Música entre Cas sábanas
participaban en algún juego de mesa, miraban una película jun
tos o se sentaban y conversaban. ¿Tú y tu esposo tienen un servicio de taxi familiar? —Muy bien,
Jeremías, tendrás que salir del trabajo más temprano para recoger a Wendy de su clase de ballet. —
¿Por qué? —Tengo que llevar a Daniel a su práctica de tenis. Ah, y tendrás que sacar a Wendy diez
minutos antes del ballet porque
Jennifer necesita ir al grupo de jóvenes y no tendrás tiempo de
llevarla si esperas hasta que termine la clase de Wendy...
Dime, ¿cómo se te ocurre que puedes nutrir una relación
amorosa, satisfactoria y estrecha en lo emocional si esa clase de diálogo tiene lugar a cada
momento?
Baja el ritmo. Tacha cosas de tu calendario. Deja espacio
para la relación sexual.
Por cierto, permíteme ser directo: Si no tienes relaciones
sexuales con tu cónyuge al menos dos o tres veces a la semana,
estás demasiado ocupado.
¡ESCÁPATE!
Una mujer escribió en una encuesta: «Ojalá mi esposo y yo hubiéramos invertido más tiempo y
dinero en nuestra relación amorosa. El divorcio costó mucho más y fue mucho más traumático
para los hijos que lo que hubiera sido pasar algunos fines de
semana sin nosotros»
Es lamentable, pero hay demasiadas parejas que se dan cuen
ta de esto solo después de que pasaron por toda la agitación
traumática del divorcio. Sé que tus hijos pueden protestar por
perderse un partido de vez en cuando. Tu presupuesto a lo
mejor gime cuando lo estiras para incluir ese fin de semana en
un hotel. Es un lío encontrar a alguien que cuide a los niños.
Aun así, como pareja de personas casadas, sencillamente deben
escaparse.
212
(Eí mayor enemigo de La reCación se^uaC
Me parece que al menos una vez al año es bueno escaparse para
dedicarse sobre todo a la relación sexual. Tengan un fin de semana
en el que planeen pasar mucho tiempo adentro. Disfruten de los
preparativos (hasta pueden llegar a abstenerse un poquito la
semana antes de partir). Planeen un festín sexual sin pedir disculpas y sin sentir vergüenza. Este es el
momento para releer ese capítulo de la variedad y pensar de verdad en maneras de condi
mentar su vida amorosa. Tal vez la esposa se «afeite» por prime
ra vez. Quizá el esposo esconda una bolsa de pétalos de flores y los esparza por la cama mientras su
amante se está dando una ducha. A lo mejor la esposa reserva una habitación con espejos.
Tal vez el esposo lleve alguna loción para los pies.
Con el tiempo, por más que se quejen en un principio, tus
hijos te agradecerán por el compromiso de amarse el uno al otro
(aunque, por supuesto, nunca sabrán en realidad por qué se
escaparon).
OCÚPATE DE LOS CONFLICTOS
Es probable que ir a un hotel no se encuentre dentro de las posibi
lidades de algunos presupuestos. En realidad, algunas familias pue
den sentirse agobiadas ante la tensión de contratar a una niñera.
Si esto es lo que te sucede, busca a una pareja con la cual
hacer un intercambio regular de cuidado de niños. Si sabes que
las cosas se han acelerado demasiado, llama a Julia y dile: —J ulia, Carlos y yo necesitamos de verdad
un par de horas a solas, sin los niños. ¿Puedes cuidarlos de cinco a siete esta noche? —Parece que
planeamos un poquito de deleite temprano hoy, ¿me equivoco? —quizá pregunte Julia. —Con gusto
te devolveré el favor mañana o en algún momento de la semana que viene —puedes contestar.
Hombres, si les parece que su esposa está demasiado ocupa
da como para disfrutar de verdad la relación sexual, sorpréndan
la con un vale por tres horas de servicio de limpieza de la casa,
213
Música entre Cas sá6anas
ocúpense de que alguien cuide a los niños y entonces permitan que su esposa disfrute de la
intimidad sexual antes de las once de
la noche por una vez en su vida. Imagínate lo bueno que será
para ella no tener que juntar la energía que le queda luego de
pasar la aspiradora a las alfombras, preparar la cena, lavar los
platos, bañar a dos preescolares, llevarlos a dormir y luego tratar
de no caer dormida de cansancio. Ocúpate de los detalles parti
culares para que tu esposa se pueda relajar de verdad.
HAZ SACRIFICIOS
Una de las cosas más difíciles en cuanto a ser una mujer en Esta
dos Unidos en el día de hoy es que todos quieren un pedazo de
ti. Tu jefe quiere ese memorando; la iglesia pide «solo una»
noche a la semana; los niños quieren que los lleves a tres lugares
diferentes; las maestras piden una ayuda en el hogar para hacer
las tareas escolares. Por supuesto, a fin de ahorrar para la univer
sidad de los niños, a la par vendes productos de Mary Kay.
Si esta descripción se acerca un tanto a la de tu vida, ya pue
do decirte lo que tu esposo me diría si estuviera sentado en mi
consultorio. Tal vez use diferentes palabras e imágenes, pero en
esencia dirá: «Si tengo suerte, puedo hacerme un huequito entre
las últimas noticias y el programa de David Letterman». No soy ingenuo, créeme, ya pasé por la
ingenuidad hace un
par de décadas. Treinta años en la tarea de aconsejar quitan gran
parte de las pretensiones de sabérselas todas. Por lo tanto, me
doy cuenta de que lo que estoy a punto de decir para algunos será difícil de escuchar y a otros les
costará mucho aceptar: Vale la pena hacer sacrificios para tener un buen matrimonio y una buena
vida familiar. Para preservar tiempo para la intimidad
sexual, y ni qué hablar de estar disponible para tus hijos, es pro
bable que tengas que deshacerte de algunas cosas. Tal vez tengas que conducir el mismo auto
durante diez años o más. A lo
mejor tengas que renunciar a vacaciones costosas. Es probable
214
<£f mayor enemigo de (a reíación seyuaí
que tengas que arreglártelas con ropa prestada o artículos com
prados en tiendas de segunda mano en lugar de ir a los mejores
negocios para hacer las compras cuando los niños regresan a la
escuela.
Sin embargo, los sacrificios valdrán la pena. No digo esto a la
ligera porque sé que para algunos de ustedes renunciar a las
«cosas buenas de la vida» será algo doloroso de verdad. Sin negar
la dificultad que existe detrás de este sacrificio, sigo pensando
que te sentirás más satisfecho al invertir más tiempo en tu fami
lia, aunque eso signifique tener una cuenta bancaria mucho
menos abultada.
UN ENEMIGO DEL HOMBRE
Para la mayoría de los hombres, el cansancio extremo no es el
mayor enemigo de la relación sexual. Hablando de parte de los
de mi género, pienso que puedo decir sin equivocarme que aun
que estemos cabeceando luego de haber permanecido despiertos
treinta y seis horas sin pegar un ojo, si nuestra esposa nos toca en
el lugar adecuado,
pum/, estamos listos para seguir adelante.
Para la mayoría de los hombres, el mayor enemigo de la rela
ción sexual es la falta de imaginación de sus esposas. Si un hom
bre no se siente perseguido ni deseado, o si su esposa no puede
ni desea comunicarle cuánto disfruta de estar con él y cuánto desea su cuerpo, el maridito pierde el
interés. Tu esposo desea que lo necesites, lo desees y lo valores; en ese sentido, es como
un niño pequeño.
El desafío es el siguiente: para que persigas a tu esposo de esta
manera, se necesita tiempo, energía y previsión (cosas que una mujer sobrecargada de ocupaciones
sencillamente no tendrá). Y
he aquí la ironía. El hombre que se siente amado de una manera
satisfactoria es la clase de hombre que, cuando su esposa lo llama y le pide que compre un litro de
leche en el supermercado de regreso a casa, aunque ya haya pasado frente al negocio hace seis
215
Música entre Cas sáúanas
kilómetros, regresará y comprará la leche, y de esa manera te dará más tiempo en el proceso.
Cuando tu esposo dice: «No hay problema», es porque desea agradar a su mujer. Si se siente amado
y valorado, derribará
paredes si se lo pides.
Ya hemos tocado este tema, así que no te aburriré con repeti
ciones. Solo recuerda: si deseas una vida sexual grandiosa, debes
proteger tu programa. Dedica tiempo para hacer el amor de una
manera creativa y sin prisa.
216
13
ft
intelectualse&uaf
¿ <2/ abes el problema que tengo con libros como
este? Muchas veces parece que suponen que la
gente carece de los conocimientos sexuales
básicos. Aunque me he encontrado con esta
realidad en el caso de un par de parejas a las
cuales he aconsejado, lo cierto es que tal vez
esta generación sea la que tenga más informa
ción sexual de toda la historia del mundo.
Sin embargo, de la misma manera, muchas
parejas tienen una ignorancia lamentable sobre
las preferencias particulares de sus cónyuges.
¿Por qué?
En primer lugar, pienso que la experiencia sexual pasada es contraproducente. Un hombre
piensa que sabe lo que les gusta a «las mujeres
en general», pero eso le impide descubrir qué
le gusta a una mujer en particular (su esposa).
Piensa que es un don Juan, pero no sabe un
rábano de los intereses, temores, esperanzas y
fantasías sexuales de la mujer con la que está
casado.
Asimismo, una mujer quizá sepa lo que le
agradaba a su enamorado de la universidad,
217
Música entre Cas sáóanas
pero eso no quiere decir que lo mismo le agrade a su esposo. Si
ha tenido múltiples amores, hasta quizá se llegue a confundir
con los recuerdos del pasado.
En segundo lugar, la mayor parte de la «información» que
tenemos proviene de los medios. Lo cierto es que los artículos
están diseñados para vender revistas; el reportero no habló de
forma concreta con tu cónyuge. Esos títulos sensacionalistas:
«Enciende su fuego con el punto secreto que no sabías que existía»
o «Hazla gemir toda la noche con una nueva posición», son solo
eso: sensacionalistas. Pueden o no tener algún parecido a la verdad.
No descubrirás los lugares favoritos que a tu cónyuge le gusta
que le toquen leyendo Cosmopolitan ni Esquire. Deben hablar
los dos de forma específica sobre la relación sexual, algo que,
sorprendentemente, hacen muy pocas parejas. Podemos leer
sobre la relación sexual más de lo que lo hicieron las generacio
nes anteriores, pero no hay muchas parejas que hablen de ver
dad acerca de la relación sexual.
Me preocupa más la capacidad de tu coeficiente intelectual
sexual para descifrar lo que a tu cónyuge le gusta o no que la
relación que pueda tener con tu capacidad para describir cada
posición. Puedes ser un gimnasta sexual, pero si a tu cónyuge le
gusta la lentitud, la suavidad y la moderación, todos esos movimientos no harán otra cosa que
molestarle.
Si no conoces la respuesta a las siguientes preguntas, dedica
unas cuantas semanas a tratar de encontrarla conversando con
tu cónyuge. Entiendo que muchas de las respuestas quizá sean
«eso depende», pero no lo utilices como una excusa. Conversa
de las circunstancias en las que se relacionarán las respuestas.
Deberías conocer a tu cónyuge tan bien como para responder
muchas de estas preguntas de muchas maneras diferentes.
¿Tu cónyuge prefiere la luz de las velas, la oscuridad total,
las luces ambientales, las de colores o una luz del todo
218
Tu coeficiente inteíectuaí se^uaí
blanca durante la relación sexual? ¿Le gusta experimentar
con la luz? Si es así, ¿cuándo y en qué ambiente? 2. ¿A tu cónyuge le gustan algunos olores en
particular durante
la relación sexual? ¿A ella le gustan las velas? Si es así, ¿de qué
fragancia? ¿A él le gusta algún perfume en especial?
3. ¿Cuál es el momento favorito del día de tu cónyuge para
tener relaciones sexuales? ¿Alguna vez haces lugar en tu pro
grama para adaptarte a este momento?
4. ¿A tu cónyuge le gusta conversar durante la relación sexual?
¿Le gusta hacer más ruido? ¿Le gusta que conversen más
antes de tener relaciones? ¿Le gusta que, de tanto en tanto,
comiencen a orar antes o después de tener relaciones?
3. ¿Tu esposa tiene una loción de masajes favorita? ¿Le gusta
que esté tibia o que salga directamente del frasco?
6. ¿A tu cónyuge le gusta divertirse mientras tienen relaciones
o es del tipo más serio?
7. ¿Cuáles son los tres lugares favoritos en que a tu cónyuge le
gusta que lo toquen y que lo besen?
8. ¿Cuál es la posición favorita de tu cónyuge?
9. ¿Cuál es una práctica sexual que a tu cónyuge le gustaría en
realidad probar que los dos no hayan hecho todavía?
10. ¿Cuál es la fantasía sexual favorita de tu cónyuge?
11
¿Qué lo desconecta con más rapidez que cualquier otra cosa?
COMUNICACIÓN SEXUAL
En mi práctica he descubierto que la mayoría de las parejas pasan 99,9% de su relación sexual
haciendo el amor y 0,1% hablando de esto. Me gustaría más que el porcentaje fuera de 90 y 10. Ah,
las parejas bromean sobre la relación sexual, pero a lo que me refiero con «conversar» es a una
discusión sustancial en
la cual los dos se expresen de verdad y abran el corazón con respecto a lo que les gusta y lo que no
les gusta en la vida sexual. Incluso a las parejas casadas, que han visto todo lo que hay para
219
iMúsica entre Cas sá6anas
ver, les puede resultar extremadamente vergonzoso y difícil conversar en serio acerca de lo que les
gusta y lo que no les gusta en
cuanto a la relación sexual.
En parte, esto proviene, por supuesto, de la vacilación ante la
idea de hacer sentir mal a nuestro cónyuge. ¿A quién le gusta
escuchar que no es bueno o buena en la cama? ¿Y a quién le gus
ta ser el que lo dice?
Por lo tanto, lo que sucede casi siempre es que se pasan por
alto las soluciones bastante simples. Algunos cónyuges soportan
algo que no les gusta durante una década o más porque temen
sacar el tema a colación; no quieren herir a su cónyuge. Otros se
han negado algo durante años porque les da demasiada ver
güenza pedirlo. Una de las mejores cosas que puedes hacer para
mejorar tu vida sexual es aprender a conversar... me refiero a
conversar de verdad.
Cómo sacar a relucir temas difíciles
La doctora Judith Reichman hace una lista de varias maneras
para iniciar una conversación que ayudarán a que te refieras a
temas potencialmente vergonzosos o hirientes
33
• «Sé que nos puede dar vergüenza hablar de la relación sexual,
pero los dos somos adultos».
• «Debo decirte algo, pero me resulta difícil hablar de ello».
• «Tal vez te has dado cuenta de que he evadido situaciones en
las que hubiéramos podido tener relaciones sexuales».
• «Parece que últimamente no estás de humor para tener rela
ciones sexuales. ¿Hay algo de lo cual deseas conversar?»
• «¿Te has dado cuenta de que hemos caído en una rutina a la
hora de tener relaciones sexuales? ¿Alguna vez has pensado en
que seamos más aventureros?»
• «Me resulta difícil excitarme estos días. No sé muy bien cuál
es la razón, pero esperaba poder hablar acerca de esto».
220
Tw coeficiente inteíectuaí se^uaí
Aquí tenemos otro enfoque para considerar: «Esto me resulta incómodo y ni siquiera tengo la
seguridad de si es preciso, pero así es cómo me siento...» Me gusta este
enfoque suavizante porque tiende a esfumar las acusaciones y la ira. Un ángulo similar es el
siguiente: «Es probable que esté
equivocado, pero...».
Aquí tenemos un ejemplo que podría utilizar una mujer para
comenzar una conversación si su esposo no practica una buena
higiene:
«Cariño, muchas veces quieres hacerme el amor, pero no te has duchado. No vienes a la cama con
olor a limpio y ya me conoces, tengo el olfato de un sabueso. Me encanta cómo huele
tu cabello cuando te lo acabas de lavar. Con todo, muchas veces hueles a recién salido del trabajo.
Te amo con toda mi alma y me encanta estar contigo.
»Me cuesta decirte esto porque no quiero herir tus senti
mientos, pero si tan solo te dieras una ducha, eso me ayudaría a
estar mucho más dispuesta a complacerte».
Lo brillante del enfoque de esta mujer es que puso el peso de
la carga sobre sí misma («ya me conoces, tengo el olfato de un sabueso») y también le dio un efecto
positivo («eso me ayudaría a estar mucho más dispuesta a complacerte»).
La mayoría de los hombres reciben bien conversaciones
como esta.
La pregunta atrevida
Decirle a tu cónyuge que no eres feliz con tu vida sexual es una de
las cosas más dolorosas que puedes hacer. Algunas veces es nece
sario, pero asíy todo, duele. Puedes usar toda clase de expresiones positivas como: «Me encanta la
manera en que me besas; me
encanta la manera en que usas las manos; me encanta tu creati
vidad», pero la frase negativa («Algunas veces pareces un poco
pasiva») es lo único que tu cónyuge va a recordar que dijiste.
221
íMúsica entre Cas sá6anas
Hay una manera de evadirlo. Los Schwambach llaman a esta frase «Las diez palabras mágicas» '. A mí
me gusta llamarla la
pregunta atrevida. Pero lo que tiene de brillante es que pone la
petición dentro de un marco positivo. Te permite abrir nuevos
caminos sin herir a tu cónyuge ni sugerir que no ha sido lo bas
tante bueno.
¿Estás listo? Aquí va: «¿Sabes qué me encantaría probar algu
na vez?».
Si dices estas palabras con el tono adecuado, puedes conver
tirlas en el inicio del juego amoroso. La sola idea se vuelve eróti
ca y tentadora. Si tu cónyuge te dice estas palabras, tu reacción es muy
importante. En primer lugar, comprende que le puede haber llevado días y hasta semanas juntar el
valor para decirlo. Un
rechazo a la ligera: «¿Qué eres, alguna especie de pervertido?»,
«No puedes hablar en serio; estás bromeando, ¿no? ¿Verdad?»,
en gran parte silenciará toda comunicación futura.
En cambio, tu responsabilidad es al menos considerar la
petición (siempre y cuando no sea inmoral ni degradante). Tal vez no te encuentres cómodo, pero al
menos intenta parecer
entusiasmado y considera cuánto valor necesitó tu cónyuge para
sacar este tema. Luego, trata de reformularlo de una manera que
te suene atractiva a ti:
«¿Sabes una cosa, cariño?, eso me suena maravilloso. ¿Por qué no te das un baño antes de venir a la
cama esta noche y veamos qué sucede?»
El ejemplo que usan los Schwambach es bueno. Supongamos que tu esposo va demasiado rápido de
arriba hacia abajo, y tú disfrutas mucho cuando te acaricia y te besa los pechos. En lugar de decirle:
«¿Por qué siempre estás tan apurado? ¿Nunca
escuchaste la expresión “juego amoroso”?», intenta: «¿Sabes lo
que me gustaría probar alguna vez?».
«¿Qué, cariño?»
222
Tu coeficiente inteíectuaí se^uaí
«Quisiera saber cuánto me puedes excitar haciéndome el
amor solo en los pechos. Utiliza todo lo que tienes: la boca, las
manos, hasta el señor Feliz. Sé creativo y veamos hasta dónde
llegamos».
Lo que importa es que lo que la mujer dice es: Quiero excitarmey quiero que seas tú quién me
excite. Eso es lo que vuelve loco a un hombre. Cuando tu esposo vea cuánto te excitas mientras te
acaricia y te toca, no podrás sacarlo de encima de tus pechos ni con una palanca. Lo tomará como un
desafío y, sin lugar a
dudas, deseará terminar la tarea.
LA SICOLOGÍA DE LA SEDUCCIÓN
Algo que tiene que ver con tu coeficiente intelectual sexual es lo
bien que conoces aquello que hace que tu cónyuge se encienda.
Los que estudian estas cosas han determinado que existen cua
tro esferas de seducción: la visual (en la cual una persona se exci
ta por lo que ve); la quinésica (en la cual una persona se excita a
través del toque); la auditiva (en la cual a una persona se le esti
mula el apetito sexual a través del sonido); y la relacional (en la cual la persona se siente atraída por
el cuidado y la nutrición
emocional).
Ahora bien, todos podemos excitarnos por cualquiera y por
todas estas cuatro esferas en diversos momentos, pero la mayoría
de las personas prefiere una por sobre las otras.
Te haré esta pregunta: ¿Cuál es la que más excita a tu cónyu
ge? ¿No lo sabes? ¿Cuánto hace que estás casado?
La triste realidad es que estas cosas básicas muchas veces pasan
inadvertidas en muchos matrimonios. Descubre cuál es el lenguaje
sexual que tu cónyuge más desea que hables. Introduce algunas
variaciones, pero casi siempre favorece su atracción primaria.
La clave para comprender esto es la sicología que se encuentra
detrás de la seducción. Todo tiene que ver con la presentación.
Quiero pedirte algo: descríbeme los veinte o treinta interludios
223
Música entre Cas sáóanas
sexuales que has tenido con tu cónyuge. ¿Cómo fueron? Apues
to a que algunas esposas pueden describirlos a la perfección. ¿Sa
bes por qué? Porque la mayoría de esos episodios fueron todos
iguales: el número tres fue justo como el número nueve, que fue
exactamente igual al número veintisiete.
Las parejas se adaptan. Se convierten en criaturas de hábito.
Se olvidan de los pequeños detalles.
Miro por televisión muchos deportes y asisto a muchas de las competencias. En vivo, se ve mucho
más del precalentamiento
de lo que se ve por televisión. Los entrenadores sabios, con expe
riencia y éxito saben que la apariencia y la presentación importan. Es verdad, necesitas la sustancia
que lo respalde, pero un equipo
se puede sentir intimidado antes de que cualquier jugador indi
vidual toque la pelota. Esa es una gran ventaja sicológica.
Cuando hablamos de relación sexual, la manera en que re
presentas es crucial. Casi es un lugar común hablar de los desa
cuerdos de una pareja en cuanto a la ropa de dormir de la mujer.
La mayoría de las mujeres se ponen para ir a la cama algo que es
mucho más «funcional» de lo que desearían los hombres. Mi
esposa tiene pijamas con pies y sin ninguna clase de acceso. Eso
está bien, supongo, para esas noches frías de invierno en las que
sabes que no sucederá nada; pero permíteme darte un ligero
panorama de la psiquis del hombre.
Tenemos esto de lo que hablamos los hombres a lo que llamamos «los faros». Cuando eres un
muchacho y miras la com
petencia olímpica de mujeres en la disciplina de clavados, por
ejemplo, puedes juntarte con tus compinches y mencionar los «increíbles faros» que tiene una
nadadora.
¿De qué estamos hablando?
De los pezones. Cuando un hombre puede ver los pezones de
la mujer a través de la tela que los cubre, se convierte en un charco. Nos derretimos en el suelo. No
lo puedo explicar, pero lo
puedo describir. Se nos aflojan las rodillas ante la simple visión.
224
Tu coeficiente inteCectuaC se^uaC
No me entiendas mal: no deseo ver las marcas de los pezones
de otra mujer. Deseo ver aquellos a los que tengo acceso. Una
presentación es provocativa y burlona, pero no se puede hacer nada con ella, así que es frustrante y
cruel de verdad. Y la otra presentación, bueno, ¡esa es la puerta al placer! No conozco
nada más atractivo que los pezones de tu esposa que empujan
un top de satén. Muchos hombres correrían ocho kilómetros
solo para ver esto en su propio dormitorio.
Ahora bien, aquí tenemos la manera de armar la presenta
ción. Digamos que tu esposo escucha que corre la ducha a las
diez y media de la noche. El simple sonido del agua ya lo pone un poco juguetón. Cuando escucha
que la ducha se cierra, pien
sa: Vaya hombre, tal vez tenga suerte esta noche. Cuando su espo
sa sale del baño luciendo un nuevo camisón que exhiba de
manera conveniente esos faros, de repente, él se vuelve un niño.
«¡Vaya! ¿Eso es nuevo?»
Aquí tenemos a la mujer astuta. Lo mira directo a los ojos, se
inclina hacia él para permitir que sus pechos obren su magia, y luego dice: «Lo compré precisamente
para ti».
¡Este solo panorama puede llevar a un buen número de esta
dounidenses directamente al orgasmo!
Es verdad, es caro. Es probable que todo el conjunto te haya
costado cincuenta dólares, pero estuvieron bien gastados. Muchas
familias pagan quinientos dólares por un aparato de televisión y
eso no le aporta nada al matrimonio.
Mi esposa, Sande, es una maestra en el arte de la presenta
ción. Cuando le da un regalo a una mujer, la mayoría detesta la
idea de abrirlo porque la envoltura se ve muy inmaculada. Piensan que sería una vergüenza
arruinarla. Me he sentado y me he maravillado al ver cómo dan vueltas y vueltas ante lo atractivo
que se ve el regalo que ha preparado Sande. Deberías ver nuestra
mesa en la cena de Navidad: no solo la comida es buena, sino
que se ve grandiosa.
225
Música entre Cas sdúanas
Es más, la gente viene a Tucson desde ciento cincuenta kiló
metros o más para visitar el negocio de mi esposa, Shabby Hat
tie. ¿Por qué? Sande sabe cómo presentar los artículos viejos de
una manera que a las mujeres las deja boquiabiertas. Puede
transformar la vieja pantalla de una lámpara en una obra de arte
recubriéndola justo con la tela adecuada. Otros negocios tam
bién venden pantallas de lámparas, pero no hay mucha gente
que viaje ciento cincuenta kilómetros para visitarlos. ¿Por qué?
Todo tiene que ver con la presentación.
Damas, aprendan a presentarse, a envolverse, a envolver su
habitación, a envolver el momento con un atractivo seductor
creado para sus esposos.
Ahora bien, los hombres podrían usar un poco de ayuda aquí
también. Ya hemos hablado sobre la buena higiene. Cuando se
ponen medias para irse a la cama o se acurrucan debajo de las
sábanas con la ropa interior que han usado todo el día, no resul
tan avasallantes en su atracción sexual.
Ten en cuenta que la «presentación» para tu esposa es algo
más amplio que solo tu cuerpo. Podrías hacer el amor en el gara
je y ni siquiera te darías cuenta de la lata de gasolina y del marti
llo sucio que se encuentra a tus pies, pero es probable que tu
esposa no sea así. Del mismo modo que una esposa se puede
presentar a sí misma de una manera atractiva al salir de la ducha
luciendo algo que muestre sus faros, tú también puedes presen
tarte de una manera atractiva saludando a tu esposa con un
entorno agradable.
Aquí tenemos un ejemplo práctico. Supongamos que tu
esposa se fue dejando la casa toda desordenada para ir a un seminario de todo el día. Ha estado
fuera durante siete horas y, a decir verdad, tiene terror de pensar en cómo se verá la casa cuan
do regrese. Sabe que dejó todo desordenado, pero peor aun,
sabe que tú y los hijos han vivido allí todo el día. Supone que tendrá que cocinar algunos filetes de
pescado para la cena y se
226
Tu coeficiente inteíectuaCsexuaí
puede imaginar hasta pasada la media noche tratando de lim
piar todo.
Ahora bien, imagina su sorpresa al entrar en una casa limpia y encontrarse con los niños bañados y
en la cama. No puede dar
crédito a su sentido del olfato: le has preparado su ensalada favo
rita con su aderezo favorito y la tienes sobre la mesa, junto con un
perfecto filete de halibut cocinado con las especias adecuadas. Una vez que termina con la cena,
levantas su plato y la invitas a subir a la planta alta. Entra en el baño y se encuentra con que has
encendido algunas velas, has esparcido sales de baño y le tienes preparada una toalla nueva, bonita
y esponjosa. Se relaja en el agua caliente y la siente deliciosa. Eso, mis queridos lectores masculinos,
es el equivalente a que una esposa salga de la ducha mostrando sus faros. Y sí, de alguna
manera somos más fáciles de complacer que ellas, pero, ah, ese
trabajo extra vale el esfuerzo sin duda alguna.
227
(Demasiada acetado
para cfiíffai
c^magina esto: El jefe del gabinete llama a la
puerta del presidente, «señor Presidente, es hora
de que dé el Discurso del Estado de la Unión».
«Gracias, Andrés»^ dice el presidente. «¿Pero
sabes una cosa? No tengo ganas de dar un dis
curso esta noche. Creo que paso por esta vez». O imagina esto: El entrenador de los St.
Louis Rams llama al mariscal de campo Kurt
Warner un domingo por la tarde en enero.
«Kurt», le dice, «el partido comienza en trein
ta minutos. ¿Dónde estás?»
«Entrenador, no tengo ganas de jugar hoy.
Tendrás que arreglártelas sin mí».
Aquí tenemos un tercer cuadro: El produc
tor del programa Today llama desesperado a
Katie Couric a las siete y media de la mañana. «Katie, ¡se supone que debemos estar en el aire!
¿Qué te sucede?»
¿Te imaginas a Katie diciendo: «Pensé que
hoy era más importante dormir que ir a traba
jar»?
Por más extravagantes que parezcan estas
situaciones, tienen una cosa en común: La gente
229
Música entre Cas sábanas
asumió un compromiso y se espera que cumplan con ese compromiso sin importar cómo se sientan.
Estoy seguro de que algunas mañanas, Katie desearía de verdad quedarse a dormir. Y
tengo la misma seguridad de que algunas veces al presidente le
gustaría posponer un discurso importante. Sin embargo, los dos
hicieron promesas y se espera que las cumplan. Me encantaría que la gente tuviera la misma actitud
cuando
se trata del matrimonio. Cuando aceptas casarte con esta persona,
te ubicas en la posición de satisfacer una necesidad en su vida
que ninguna otra persona puede satisfacer de forma legítima: la
necesidad sexual. Soy muy directo con las parejas cuando doy
los consejos prematrimoniales: Si no están dispuestos a compro
meterse a tener relaciones sexuales con esta persona dos o tres
veces a la semana durante el resto de sus vidas, no se casen. Sin
duda, el embarazo, la enfermedad y algunos otros problemas imprevistos alterarán este ritmo, pero
en general casarse es com
prometerse a un tiempo regular de intimidad sexual.
Esto quiere decir que «no estar de humor» es una anécdota
interesante, pero nunca debería determinar nuestras acciones.
Aceptaste un compromiso y debes ser fiel a ese compromiso.
Ahora es demasiado tarde para deshacerlo.
Por supuesto, el compromiso los comprende a los dos. Les digo
a los hombres que casarse es comprometerse a tener momentos de
comunicación con regularidad. Jamás he conocido a un hombre
que me dijera: «Lo que necesito en realidad después de pasar un
largo día en el trabajo es una buena charla de cuarenta y cinco minutos con mi esposa». Aun así, les
digo que si su esposa necesita
esa conversación de cuarenta y cinco minutos, deben esforzarse
por proporcionársela.
«¿De qué manera, doctor Leman? ¿Cómo puedo participar sexualmente sin tener ninguna clase de
deseo real?» Me alegro
que preguntes. Demuestra que estás dispuesta a dar los primeros
230
<Demasiado agotado para chiCCar
pasos. Aquí tenemos algunas ideas para ayudarte a vencer el
deseo aletargado.
RECUERDA TU COMPROMISO
En primer lugar, no entres en pánico. Casi todos los cónyuges, hombres y mujeres, se toparán en
algún momento u otro con esta encrucijada. Todos tenemos momentos en los que estamos
cansados, preocupados o que no nos sentimos muy cerca de
nuestro cónyuge. Sin embargo, un buen matrimonio nos llama
a elevarnos por encima de nuestra apatía. El bueno de Pedro
dice: «Ámense los unos a los otros profundamente» (1 Pedro 4:8).
Otra interpretación es «Ámense los unos a los otros con toda sus fuerzas». Me gusta esta idea;
quiere decir que no le voy a dar a mi esposa algo a medias; utilizaré toda mi fuerza para agradarla y
le
daré todo lo que tengo.
Esto quiere decir que existen momentos en los que tienes
relaciones sexuales por misericordia, por obligación o por com
promiso y sin tener un deseo real. Es verdad, quizá parezca forzado. Tal vez parezca planeado y es
probable que tengas que luchar contigo mismo para no empujar a tu cónyuge a un lado y
decirle: «¡Ya es suficiente!».
Con todo, la raíz es la siguiente: Actúas por amor. Honras tu
compromiso y eso es algo maravilloso.
RECUERDA QUE EL INTERÉS SEXUAL SE CONSTRUYE
Una de las cosas hermosas acerca de la relación sexual es que si
«te inclinas hacia su interior» durante unos pocos minutos, tu
vacilación puede convertirse con rapidez en desesperación, ¡y me refiero a la clase divertida de
desesperación!
Piénsalo. ¿Nunca tuviste momentos en los que la relación
sexual era la última cosa que tenías en mente, pero cediste?
Treinta minutos después te encuentras al borde de un orgasmo
231
Música entre Cas sáúanas
gritando: «¡No te detengas! ¡No te detengas! ¡Por favor, no te
detengas!».
Tal vez, tu esposo te recuerde que hace media hora lo último
que querías hacer era comenzar. Ahora, lo último que quieres
hacer es detenerte. La relación sexual puede ser así, si se lo per
mitimos.
Muy bien, tal vez alguna de ustedes diga: «No, jamás he gri
tado: “¡Por favor, no te detengas!” porque la relación sexual
nunca es tan satisfactoria para mí».
Es probable que no lo sea ahora, pero puede convertirse en
algo semejante si estás dispuesta a dedicarte a ello. Recuerda: tu
Creador te diseñó de forma específica para que disfrutes de una
relación sexual satisfactoria, placentera, completa, con orgas
mos y todo. La experiencia de la vida, los complejos sicológicos y la inexperiencia sexual o la
ignorancia se pueden interponer en
el camino impidiéndote experimentar ese placer, pero sigue
estando el potencial para el placer.
« Convénceme»
Si tu esposo tiene ganas a las claras y saca a relucir la idea de la
relación sexual, pero tú no te sientes ni siquiera cerca de desear
la, déjale hacer algo del trabajo de preparación. Sé directa, pero
anímalo al decirle: «Verás, en realidad no tengo ganas, pero te
dejaré que intentes llevarme al punto de desearlo». Eso le pro
porciona la oportunidad de comenzar a cortejarte, a ser afectuo
so y a hacerte entrar en calor.
Muchachos, cuando su esposa les diga esto, no se refiere a
que se zambullan directo dentro de su blusa o de sus pantalones;
desea que la cortejes y la convenzas. Susúrrate cosas dulces al oído. En lugar de decir: «Estoy muy
caliente contigo», dile por
qué estás caliente y qué te pone caliente. Haz que sea personal,
con elogios sinceros.
232
(Demasiado agotado gara chillar
Y luego, tómate el tiempo para permitirle entrar en calor. Busca alguna loción y ofrécele un delicioso
masaje relajante. Un
masaje en los pies, en la espalda o, incluso, en todo el cuerpo
puede hacer que te saques la lotería. Dile que llevarás los niños a
la cama mientras ella se da un baño. Proporciona una atmósfera
en la que el romance tenga la oportunidad de florecer.
Descubre rituales que te pongan de humor
* Eres una persona completa. El estrés, el cansancio y otros factores son capaces de hacer que no
tengas interés sexual. Lucha
contra ellos con rituales comprobados que te pueden poner de
humor. Muchas mujeres disfrutan de un largo proceso de
bañarse, aplicarse loción y ponerse una bata suave.
Puedes descubrir que ciertos libros o música te ponen de
humor. (¡No me refiero a la pornografía!). Algunas veces, leer
libros como este, que hablan de la relación sexual de una
manera apropiada, pueden hacer vibrar la mente (y otras par
tes del cuerpo).
Conozco a un joven que dijo que había prometido controlar
sus pensamientos y luego le pidió a su esposa que, a cambio, ella
controlara sus pensamientos pensando más en la relación sexual.
«¿A qué te refieres?», preguntó ella.
«Simplemente trata de pensar en eso con más frecuencia», le
dijo.
Las fantasías con respecto a tu cónyuge son del todo apropia
das. Recuerda noches especiales. Sueña con algo que todavía no
hayan hecho. Dirige tus pensamientos hacia tu cónyuge.
Eljuego amoroso comienza por la mañana
Algunas de las mejores relaciones sexuales duran todo el día,
aunque los cónyuges quizá pasen las primeras diez horas del día
a veinte kilómetros de distancia.
233
Música entre Cas sáóanas
Imagina lo que sentiría un hombre si se levanta, entra a los
tumbos en el baño, enciende la luz, toma su navaja de afeitar y
queda sorprendido ante una vivida frase escrita con lápiz de
labial rojo en un costado del espejo:
«¡Buenos días, señor Sexy! Acostemos temprano a los niños
esta noche. ¡Tengo algunos excitantes planes! Besitos...»
El esposo puede pegar una nota breve en el espejo:
«Buenos días, hermosura. ¿Te he dicho últimamente cuánto
me encantan tus ojos preciosos?»
Lo que quiero decir es que comenzar el juego amoroso tem
prano por la mañana los ayuda a los dos a estar de humor. Con
vierte la relación sexual en una cuestión de todo el día.
Haz ejercicio
Los estudios han mostrado que el ejercicio moderado eleva las
endorfinas y puede aumentar la intensidad de la excitación sexual '. El solo hecho de sentirse más en
forma te hace sentir
mejor en general, pero una actividad física te puede ayudar de
verdad a ponerte de humor.
Sin embargo, esto tiene un límite. La actividad física excesiva,
como por ejemplo, el entrenamiento para un maratón, o el
excesivo uso de la bicicleta (que puede contribuir al entumeci
miento del clítoris), puede dejarlos extenuados y reducir el inte
rés sexual.
EL UNO NO ES NECESARIAMENTE UN NÚMERO SOLITARIO
Para satisfacerse el uno al otro en el aspecto sexual, no necesaria
mente se debe incluir el coito. Hay veces que, por la razón que
sea, la mujer puede preferir hacer uso de lo que los hombres
jóvenes llaman cariñosamente «un trabajo de manos».
La mujer que tiene períodos menstruales abundantes que
duran seis o siete días, o que acaba de pasar por un embarazo, o
234
(Demasiado agotado para chillar
que tal vez no se siente de la mejor forma, puede sentir en verdad que la relación sexual es más de
lo que puede manejar. No obstante, con un mínimo de esfuerzo y usando las manos, puede
ayudar a su esposo que está a punto de treparse por las paredes
porque ha pasado mucho tiempo sin tener relaciones sexuales.
Da resultado en los dos sentidos: Si el esposo no tiene interés,
pero la esposa está excitada, puede rodearla con los brazos
haciendo que ella se acurruque dándole la espalda, adoptando la
forma de cuchara, y dejar que su dedo índice le exprese su afecto. Lo que quiero decir es que si se
aman de verdad el uno al
otro, encontrarán la manera de cuidarse mutuamente. Habrá
veces en las que uno de los dos recibe la satisfacción y el otro la da. Una vez más, eso es algo muy
desinteresado y amoroso.
LOS PROBLEMAS SEXUALES DE LAS MUJERES
La Asociación Estadounidense de Siquiatría divide los proble
mas sexuales femeninos en cuatro categorías
Trastorno del deseo sexual: se produce cuando la persona pier
de todo interés en la intimidad sexual e incluso desarrolla una
aversión hacia ella. Todos tenemos momentos en los que no
estamos interesados, pero las que sufren de este trastorno tienen
una falta de interés crónico y evitan o responden de forma desfavorable a la estimulación sexual de
manera persistente. Estas mujeres nunca se excitan. No solo les falta deseo, sino que el
simple pensamiento de la relación sexual se convierte en algo
desagradable.
Trastorno de la excitación sexual', tiene lugar cuando una mujer
puede desear la relación sexual, pero síquicamente su cuerpo no logra mantener un estado de
excitación. No tiene lubricación o
no responde a la estimulación sexual. Su mente se involucra,
pero parece que su cuerpo nunca llega a estar a la misma altura.
Trastorno orgásmico : tiene lugar cuando una mujer no puede
alcanzar el clímax sexual luego de una progresión normal de la
235
iMúsica entre Cas sáóanas
actividad sexual. Puede disfrutar y desear el orgasmo, pero nunca llega a «caer por el acantilado» y
siempre queda colgando. Como no es común que la mujer alcance el orgasmo todas las
veces que tenga relaciones sexuales, el diagnóstico de este tras
torno en cualquier individuo en particular es un tanto arbitra
rio. Para ser realistas, la mayoría de las mujeres no pueden espe
rar experimentar siempre el orgasmo. La salud y la edad tam
bién afectarán este desenlace.
Trastorno de dolor sexual: se refiere a que la mujer experimen
ta dolor vaginal crónico durante el coito. Este dolor no se debe a
una infección ni a ningún trastorno médico conocido. En algu
nos casos, existe una tensión involuntaria en los músculos exter
nos de la vagina que producen el dolor.
Como siempre, para complicar más las cosas, la APA [Asocia
ción Estadounidense de Psiquiatría], añade una variedad de clasi
ficaciones para cada trastorno. Algunas pueden ser sicológicas, en
tanto que otras son médicas. Algunas pueden durar toda la vida
(siempre ha sido así desde que la mujer se volvió sexualmente
activa); otras son «adquiridas». También pueden ser generaliza
das (que suceden en el ámbito universal) o situacionales (con un
compañero en particular o bajo ciertas circunstancias).
La doctora Judith Reichman ha identificado una cantidad
de «saboteadores sexuales» para las mujeres que conducen e ins
talan estos trastornos
. Entre sus hallazgos se encuentran:
1. Problemas sicológicos
La culpa, la depresión, el estrés y la ansiedad son factores que actúan como contrapesos en el
interés y la conducta sexual de una esposa. Algunas veces, estos factores son temporales; una
mujer que está pasando un momento estresante en el trabajo o
que está estresada debido a la crianza de niños pequeños, puede
experimentar una reducción temporal en su deseo sexual. Otras
236
(Demasiado agotado para cfiiCCar
veces, una presión sicológica de larga duración puede hacer que
la falta de deseo se vuelva crónica.
El abuso sexual es otra bomba de tiempo sicológica. Casi la
cuarta parte de todas las mujeres sufrirán abuso sexual antes de
llegar a la edad adulta, y los efectos residuales de este comportamiento trágico tienen un vasto
alcance y, en algunos casos, pue
den durar toda la vida. Cualquier actividad sexual puede traer
recuerdos o imágenes del pasado. En algunos casos, el trauma se esconde en un nivel mucho más
profundo, y aunque tal vez no
existan recuerdos concretos, la aversión oculta hacia la actividad
sexual no cede.
Por más que desearía ayudarlas, sería irresponsable de mi
parte como terapeuta darte cinco pasos rápidos para sobrepo
nerte a semejante historia. Si te encuentras dentro del veinticin
co por ciento de mujeres víctimas de abuso sexual en el pasado,
te recomiendo de manera enfática que busques ayuda profesio
nal. Esto es algo que requiere la atención de un experto. La bue
na noticia es que personalmente he sido testigo de muchas
mujeres que han superado sentimientos ambivalentes y hasta
hostiles hacia la relación sexual, que surgieron a raíz de abuso
previo, y luego de meses de terapia, de trabajo duro y de cuidado comprensivo de parte de sus
esposos, ahora disfrutan de una
intimidad sexual satisfactoria.
Otro problema sicológico, aunque Reichman no lo menciona, es la actividad sexual prematrimonial.
Como muchos expertos consideran que esta actividad es normal, no es muy común
que se mencione como un factor en la lucha de la mujer por
convertirse en alguien con mayor respuesta sexual. Esto es trági
co, ya que he encontrado que la culpa que se siente por expe
riencias sexuales previas y la sensación de estar restringida por los compañeros sexuales anteriores,
es uno de los impedimentos
más comunes para un mayor disfrute de la relación sexual den
tro del matrimonio.
237
Música entre Cas sáúanas
Es más, conversé con una pareja en la que la esposa confesó
que la actividad sexual prematrimonial la mantuvo inhibida en
la cama durante los primeros siete años de su matrimonio. Lo
que puede sorprender a algunos lectores es que tanto ella como
su esposo eran vírgenes en la noche de bodas, pero antes de
casarse habían transgredido algunos límites dentro de los cuales
la esposa se sentía cómoda. El resultado fue que le costaba bas
tante confiar en su esposo en la cama, y en cuanto sacó el tema a relucir y él le pidió perdón, al fin
pudo estar en condiciones de
disfrutar por completo de la intimidad sexual.
La relación sexual prematrimonial viene con una etiqueta
que marca un precio muy alto, tanto en lo espiritual como en lo
sicológico, que puede ser una sangría importante en la vida
sexual después del matrimonio. Si esto forma parte de tu histo
ria, será bueno que veas a un buen consejero o que, tal vez, lo
converses con un pastor sabio.
2. Problemas de pareja
Cuando la relación anda mal, o sencillamente se enfría, es solo
cuestión de tiempo hasta que el fervor sexual sigue el mismo
ejemplo. Cuando el esposo se involucra demasiado en su traba
jo, o cuando la esposa comienza a pasar por alto su matrimonio
porque está enamorada de sus hijos, el interés sexual mengua
con el tiempo. La relación se está muriendo y la relación sexual
es, por lo general, el barómetro de esa muerte.
Cuando el hombre domina y controla o la mujer manipula o habla mal de su esposo con otros, el
cónyuge sencillamente pue
de perder todo sentimiento de afecto. Muchas veces, conmocio
no a los grupos de mujeres al decirles que la semana anterior
ochenta por ciento de ellas o más han roto sus votos matrimo
niales de «amar y respetar a su esposo». Por lo general, actúan como si esto fuera una ridiculez,
hasta que les informo que
hablar con una amiga o un miembro de la familia sobre los
238
(Demasiado agotado para chitfar
detalles de la relación sexual con sus esposos o incluso de los
detalles de una pelea, para los hombres es una violación de su
privacidad. Y, sin lugar a dudas, esto no hace que un hombre (ni
una mujer) se sienta respetado o seguro en una relación.
Cuando el hombre hace callar a su esposa y hasta tal vez la llama estúpida, no es de asombrarse que
mengüe el interés
sexual. Cuando la mujer trata de controlar a su esposo o incluso
trata de usar la relación sexual para hacer las cosas a su manera,
no nos sorprende que el maridito pronto se canse de participar
en este juego.
La mejor relación sexual tiene lugar en las mejores relaciones y en las más sanas. No es algo que
existe en un vacío. Es un grave error concentrarse en una técnica sexual cuando la relación es la
raíz del problema. Para saber más al respecto, por favor, lee mi
libro El amor comienza en la cocina.
3. Medicamentos
Es sorprendente que no se haya hecho la suficiente investiga
ción en este campo. Todavía tenemos mucho trabajo que hacer
a la hora de explorar y comprender el nexo que existe entre los medicamentos y el deseo sexual.
Como hoy en día hay más gente medicada que, tal vez, en cualquier otro momento de la histo
ria, el nexo es sin duda algo que vale la pena explorar si experi
mentas tu propia caída en el deseo.
Reichman escribe:
Muchos medicamentos tienen tanto un efecto direc
to sobre nuestro cerebro y sobre el sistema nervioso central como un efecto local en nuestros
genitales, y en ocasiones, la acción de ese medicamento sobre
uno logra contradecir su efecto sobre lo otro. Por
ejemplo, un antidepresivo puede incentivar tu estado de ánimo y puede inclinarnos más a desear
tener
239
iMúsica entre Cas sábanas
relaciones, sin embargo, si aumenta los niveles de
serotonina de nuestro cerebro terminamos con un
descenso en la libido. Las píldoras anticonceptivas
pueden corregir ciertos trastornos hormonales, pero
también pueden disminuir los niveles de testostero
na y la libido. En un plano más localizado, algunas
mujeres encuentran que las píldoras anticonceptivas
aumentan la lubricación vaginal en tanto que a otras
les sucede lo contrario, en especial si desarrollan más
infecciones y dolor con el coito \
Es evidente que este es un campo en el que debes consultar a
tu médico. Considera que las pastillas para el control de la nata
lidad, la terapia de reemplazo de hormonas, los antidepresivos,
los tranquilizantes y los medicamentos para la presión sanguí
nea pueden ser posibles culpables. Hasta los antiácidos, los anti
bióticos y los antihistamínicos pueden jugarte una mala pasada
con la libido.
4. Enfermedad
La esclerosis múltiple, la diabetes, el cáncer, la artritis, los proble
mas de tiroides y las enfermedades similares presentan desafíos individuales para la intimidad
sexual. En el caso de la esclerosis
múltiple, por ejemplo, la excitación se puede ver bloqueada y la sequedad vaginal puede hacer que
el coito sea menos placentero. En el caso de la epilepsia, por lo general es la terapia y no la
enfermedad lo que causa la falta de interés sexual. Si estás recibiendo
tratamiento por alguna enfermedad, conversa con tu médico
acerca de posibles maneras para abordar tu falta de interés sexual.
5. Dolor
Hombres, ¿disfrutarían del coito si cada vez que penetran a su
esposa sintieran como si alguien los pinchara con una aguja en
240
(Demasiado agotado para chitfar
el pene? Claro que no. Algunas mujeres sienten vergüenza cuan
do la relación sexual les resulta dolorosa y hasta pueden tratar de
ocultar su incomodidad, pero hay pocas cosas que bloqueen el
deseo sexual como lo hace el dolor.
El dolor puede surgir por numerosas causas: sequedad vagi
nal, estrechamiento de la vagina, artritis y hasta músculos doloridos. Para la sequedad, utiliza uno de
los muchos lubricantes
disponibles como la crema K-Y, el Astroglide, el Lubrin o algo
similar. Algunas mujeres lo necesitan más que otras; la mayoría lo necesitará en algunos momentos
de sus vidas y en ciertas ocasiones o momentos del mes.
La disminución natural del nivel de estrógeno en una mujer
a medida que envejece, también puede crear más sequedad vagi
nal. Algunos médicos recetan hormonas para atacar este proble
ma, pero no todas se sienten cómodas tomando hormonas. En
estos casos, los lubricantes tópicos pueden ayudar.
Sea cual sea la causa, una mujer debería ver a su médico de
inmediato si la relación sexual se ha convertido (o, por cierto, si siempre ha sido) dolorosa. No tienes
por qué sufrir. Tanto el
esposo como la esposa se sienten mejor cuando la mujer disfruta de los momentos de intimidad
sexual. No conozco muchos
hombres que se exciten ante la idea de que la mujer «sonría y se
las aguante».
CUANDO EL MARIDITO NO TIENE INTERÉS
El estereotipo es que el hombre es el que siempre desea la rela
ción sexual, pero he hablado con muchas parejas en las cuales el
hombre tiene menos interés sexual que su esposa. He trabajado
con más parejas de estas de las que puedes suponer. Una vez
vino a verme una mujer con una belleza impactante. Si pasaba
frente a un edificio en construcción, te garantizo que todo tra
bajo iba a quedar paralizado hasta que ella estuviera fuera de la
vista. Así y todo, su esposo no quería tocarla.
241
Música entre fas sáúanas
Algunas veces, el problema yace en cuestiones de identifica
ción de la relación sexual. Otras, los hombres están simplemen
te desesperados por tener el control, tan desesperados, en reali
dad, que insisten en que la esposa sea siempre la que inicie la
relación. De esa manera, nunca se excitan. Sin embargo, en la
mayoría de los casos, el esposo está sencillamente cansado, o
preocupado, o tal vez un poco deprimido.
Aquí tenemos algunas cosas que la mujer puede hacer para
ayudar a que su maridito entre en calor.
Vístete poco a poco
Los hombres se excitan por la vista, así que puedes hacer que tu
esposo piense en la relación sexual a primera hora de la mañana
tomándote tu tiempo para vestirte, del todo a la vista. Sal de la
ducha cuando él esté en el dormitorio y tira la toalla de camino al armario. Tal vez puedes darle un
abrazo, pero sin que piense
que esperas algo. No te apresures a cubrirte. Elige la parte de arriba o la de aba
jo, pero vístete de tal manera que la una o la otra quede por
completo a la vista la mayor parte de tiempo posible. Ponte las
medias y luego la falda, manteniendo el torso desnudo, por
ejemplo. Cepíllate el cabello antes de ponerte el sostén. Déjale
ver lo que se pierde.
Si de verdad quieres ponerlo en marcha, pídele que te ayude a
abrocharte el sostén. Por supuesto, tú sabes cómo hacerlo; lo
haces todos los días, pero los hombres suelen ser lentos en estas
cuestiones. Dile algo así: «Siento que me falta un poco de coordi
nación en los dedos hoy, ¿puedes abrocharme el sostén?». Él no lo
entenderá, pero tal vez, se sienta un poquito más interesado.
Hecha mano de las Polaroid Como la excitación de los hombres es visual, la vista se convierte
en una poderosa aliada en nuestra misión para cargar sexual
mente a tu esposo.
242
<Demasiado agotado para cfiiCCar
Por la mañana, tírate una foto en una bata y pégala al espejo donde él se afeita. Escribe con lápiz
labial: «¡Buenos días, cariño!».
Luego, a lo largo del día, tírate otras instantáneas en las cua
les avances poco a poco en tu estado de desnudez. Puedes
ponerlas en el maletín, en la caja del almuerzo y luego en el armario que utiliza cuando se cambia al
llegar a casa. La idea es
que para la hora de irse a la cama, haya visto un striptease, pero te
has reservado las mejores partes para el final.
Esta idea es un poquito costosa, por supuesto: requiere una
cámara Polaroid con un reloj automático, pero estoy seguro de
que tú y tu esposo pueden encontrar otros usos creativos para este aparato. (También puedes usar
una cámara digital, que te
permitirá imprimir las fotos sin que nadie más las vea).
Cómo manejar la impotencia
Tanto los hombres como las mujeres necesitan tomar concien
cia de las rarezas de la impotencia. Se puede presentar en cual
quier matrimonio. Las estadísticas son bastante descriptivas:
Mientras que solo de cinco a siete por ciento de la población
masculina experimenta la impotencia en la década de los veinte,
la cuarta parte de todos los hombres mayores de sesenta y cinco años tienen que luchar en este
aspecto. Luego de los setenta,
uno de cada dos hombres tiene esta lucha
La imposibilidad de lograr una erección satisfactoria puede
ser parcial (un tanto erecto, pero no del todo; o puede lograr
una erección seguida de un rápido ablandamiento) y ocasional, o total y crónica. Puede ser sicológica
o fisiológica.
Cualquier enfermedad o medicación que reduce el fluido de la
sangre al pene puede crear una impotencia esporádica o crónica;
la hipertensión, la enfermedad vascular coronaria y la diabetes son culpables (la mitad de todos los
hombres a los que se les
diagnostica diabetes experimentarán alguna forma de disfun
ción eréctil dentro de los cinco años del primer diagnóstico)
243
Música entre Cas sáóanas
Un nivel decreciente de la testosterona y el proceso normal de
envejecimiento también pueden ser factores que contribuyan.
Desde la perspectiva de un sicólogo, pienso que es importante mantener un equilibrio mental al
respecto. Un episodio aisla
do no representa nada por lo cual preocuparse. Por cierto, si
uno se preocupa demasiado por estos hechos es una buena
manera de crear una forma sicológica de impotencia.
En segundo lugar, no descargues tu enojo sobre tu esposa por lo que tu cuerpo no hace. No
supongas que tu incapacidad
para la respuesta física es una acusación de tu vida sexual. Puede
ser sencillamente que la realidad se instale al final. Por todos los
medios, hazte un examen médico, consulta a un terapeuta, con
sidera maneras de mantener la relación sexual divertida y fresca;
pero no supongas que en sí algo anda mal contigo o con tu cón
yuge solo porque el señor Feliz de vez en cuando se niega a hacer
otra cosa que no sea fruncir el ceño.
No soy un médico, pero algunas veces los médicos me remi
ten pacientes si han descartado las causas físicas de la impoten
cia y creen que las razones son más sicológicas. Si de vez en cuando te despiertas con una erección,
pero no puedes lograrla
durante el acto amoroso, es menos probable que la causa sea físi
ca. Si se te endurece, pero luego se te ablanda en cuanto piensas
en la penetración, una vez más, es probable que la causa sea algo
que está sucediendo en la relación más que en tu cuerpo. Puedes
sentirte ansioso por tu desempeño, puedes estar procesando
alguna ira o algo por el estilo.
Si de todas formas a lo largo de los años vas perdiendo poco a
poco la capacidad de obtener y mantener una erección, hasta que llega el momento en el que casi
no puedes tener una erección, es muy probable que te enfrentes a un problema físico que necesite
diagnóstico médico. Un buen médico te puede ayudar a descar
tar cualquier causa física. Una vez que tengas la cuestión de
salud en limpio, puedes ocuparte de mejorar la relación. En
244
(Demasiado agotado gara cfiiCCar
estos días y en esta época, con el Viagra y las muchas otras
opciones que están disponibles para las parejas, la impotencia
no tiene por qué marginar a los matrimonios.
¡HAZLE FRENTE!
Cualquiera que sea la causa detrás de tu propia falta de deseo sexual, por favor, por el bien de tu
matrimonio, ¡hazle frente! No
es saludable que en un matrimonio cualquiera de los dos muestre
una constante y persistente falta de deseo sexual. Es solo cuestión
de tiempo hasta que el cónyuge interprete esta falta de deseo
como algo personal. Para ser justos, es natural que así suceda.
Como si esto fuera poco, también le estás negando a tu cón
yuge el gozo y la satisfacción de tener alguien que lo busca en lo
sexual. Desde la perspectiva de la fe, no está permitido moral
mente que ninguna otra persona cumpla con este papel. Si tú no
lo haces, nadie lo hará. Tu negación significa que tu cónyuge
tendrá que arreglárselas sin eso.
Por todos los medios, vuélvete agresivo en tu deseo de poner
te bien. Ve a un buen consejero. Trata con los problemas que te retienen. No aceptes el callejón sin
salida si tu desinterés está
provocando falta de armonía y frustración en tu matrimonio.
Puedes seguir diciéndote: «Algún día lo trataré». Sin embar
go, con el tiempo, tu cónyuge puede decir: «¡Suficiente, se aca
bó!». He visto demasiados matrimonios destruidos por la falta
de deseo sexual por parte de uno de los cónyuges.
Recuerda: Los sentimientos son importantes y válidos, pero
no eres esclavo de ellos. Solo porque no tengas deseos de tener
relaciones sexuales no quiere decir que no puedas decidir tenerlas,
al menos, de alguna forma. Tal vez estás en verdad demasiado
cansada como para llegar a un coito, ¿pero estás dispuesta a satis
facer a tu esposo de otras maneras?
Hiciste una promesa; ¿la cumplirás?
245
JC,a refación sexual
en efinvierno
c/engo un par de amigas que me han demos
trado su lealtad durante muchos años. Nunca
me han dado ninguna clase de problemas.
Son las amigas más confiables, cómodas, agra
dables y duraderas que existieran jamás. Me encantan mis pantuflas.
Sande las detesta.
Por lo menos en cinco ocasiones diferentes
la pesqué tratando de secuestrar a mis amigas
para enviarlas a la basura, pero soy demasiado
rápido para ella. Cada una de esas veces, he
podido rescatar a estas muchachas.
Luego del rescate más reciente, Sande hizo
una emotiva apelación: —Kevin, ¿por qué insistes en usar esas pantuflas feas y pasadas de moda? —
Son cómodas. —Esas cosas son ordinarias; están cubiertas de tierra y pintura y no se pueden
arreglar.
Sencillamente deberías librarte de ellas. —¿Librarme de ellas? —le pregunté—
¿Solo porque son viejas? ¿Solo porque están
247
iMúsica entre Cas sá6anas
un poquito gastadas y rotas? ¿Qué clase de actitud es esa?
Después de todo, ¿acaso ella quería que la cambiara por otra
mujer solo porque ya no tiene veinte años? Jamás lo haría, así
como nunca me separaría de mi par favorito de pantuflas. Viejo
no significa inferior, como tampoco nuevo significa mejor.
Cuando hablo de «relación sexual en el invierno», no me
refiero a calentar las sábanas durante los meses de frío. Hablo de
disfrutar de una intimidad sexual satisfactoria en los cuarenta,
los cincuenta, los sesenta y después también.
Tal vez sea parcial porque he estado solo con una mujer, pero
en mi humilde opinión, pienso que la relación sexual se vuelve cada vez mejor a medida que
envejece la pareja. Me doy cuenta de que no siempre es el caso. Hace muy poco hablé con un
hombre de sesenta y cinco años que hacía diez años que no dormía con su mujer. No puedo
imaginar lo que sería pasar diez
semanas, mucho menos diez años, sin tener relaciones sexuales
con mi esposa. Sin embargo, lo cierto es que lo que la edad qui
ta, casi siempre lo compensa con otras cualidades a cambio. No hay duda de que la relación sexual
cambia. A medida que
nos acercamos a los cincuenta o más, nuestros cuerpos pueden
no estar tan firmes, pero nuestra visión tampoco es tan buena,
así que es como si las dos debilidades se cancelaran entre sí. Es
probable que no tengamos la misma resistencia que tuvimos en
algún tiempo y nuestras extremidades a lo mejor no son ni la mitad de flexibles que eran cuando
teníamos veinte años; pero
en el lado positivo, tenemos toda una vida de experiencia en
complacer a esta única persona. Tenemos la capacidad de con
trolar nuestras respuestas a un mejor grado, lo cual casi siempre lleva a una relación amorosa más
larga. Y tenemos la inconmen
surable ventaja de leer de forma intuitiva los gemidos de nuestro
cónyuge porque hemos estado a su lado durante décadas.
Otra gran ventaja es que una vez que los hijos se van, por lo
general hay más libertad, más tiempo libre y, muchas veces, más
248
La reíación sexuaí en eC invierno
dinero. Muchas parejas llegan al nido vacío en la década de los
cuarenta y casi con seguridad en la de los cincuenta. En nuestro
caso, ¡estaremos con el nido vacío a la «caliente» edad de setenta y dos años! Es más fácil irse de la
casa, y como tal vez has captado hasta aquí, soy un gran defensor de las relaciones sexuales en
el hotel para las parejas casadas.
DAR VUELTA A LA ESQUINA
En primer lugar, déjame decirte, espera un cambio. Enfrentemos
la realidad: Hombres, están perdiendo algo o casi todo el cabe
llo. Es probable que hayan subido considerablemente de peso. No pueden saltar tan alto como
solían hacerlo. Hasta Michael
Jordán demostró que el más atlético entre nosotros no puede
desafiar los entorpecedores efectos del envejecimiento.
Mujeres, ustedes habrán notado que la gravedad gobierna
más que los cuerpos celestiales; también tiene un efecto sorpren
dente sobre la tierra. El rostro, los pechos y otras partes de uste
des parecen dispuestos a tocar el suelo. Puedes descubrir que
necesitas más lubricación durante la relación sexual que nunca antes. Tu cabello, que una vez se veía
tan esponjoso y completo,
tan rubio o sorprendentemente negro, ahora no es tan espeso... ¿y qué es ese mechón blanco? No
es pintura, hermana; es el efec
to del tiempo.
Has observado que todo en ti ha cambiado con el tiempo.
Entonces, ¿por qué pensar que la relación sexual no se afectará
también?
Lo hará.
La intensidad y el placer que experimentes mientras tienes relaciones sexuales en tus años maduros
no tienen por qué dis
minuir, pero sí deberás revisar el enfoque que le das. Por cierto,
cuando Michael Jordán regresó a la NBA, ya no era el «Jordán
volador» que nos dejaba con la boca abierta por la forma en que
desafiaba a la gravedad. Un entrenador hasta comenzó a referirse
249
Música entre Cas sáóanas
a él como el «Jordán del piso». Sin duda, todavía podía jugar,
pero sus pies estaban firmemente arraigados al piso. Tuvo que
encontrar otras maneras: amagues con la cabeza, diferentes tiros
y cosas por el estilo, para anotar. Lo mismo sucederá con tu sexualidad. Si estás dispuesta a
hacer algunas adaptaciones adecuadas a la edad, descubrirás,
como lo han hecho muchas parejas, que la relación sexual se
puede poner mejor de verdad en los cuarenta, en los cincuenta y
en los sesenta.
QUÉ CAMBIARÁ PARA LOS HOMBRES
En la adolescencia y en la década de los veinte, podías ponerte
erecto leyendo una revista sobre motores de automóviles. El
solo hecho de saltar un charco o de pasar junto a una joven bonita
bastaba para hacer que tu cuerpo respondiera. Todo lo que tu
esposa tenía que hacer para estimular tu erección era subirse a la
cama. A decir verdad, tus erecciones se producían con tanta facili
dad que los dos deben haber desarrollado algunos hábitos en los
cuales tu esposa casi nunca debía darte mucha estimulación adi
cional. Es más, cuando eran muy jóvenes, ella habrá descubierto
que demasiada estimulación podía llevar las cosas a un final
rápido. Una esposa, Ángela, admitió que el juego amoroso
había ido en una sola orientación durante años, por la sencilla
razón de que cualquier juego hacía que su joven esposo llegara al
clímax antes de que pudieran tener relaciones sexuales.
Esos eran los viejos tiempos, amigo mío. Ahora tus ereccio
nes necesitarán cultivarse y mantenerse. Si tu esposa te pasa por alto, te ablandarás. Los dos
deberán concentrarse en disfrutar y recibir, y eso quiere decir que van a necesitar una estimulación
más directa del pene que lo que solías recibir.
Debes estar prevenido: el señor Feliz quizá no sonría con la
misma frecuencia. Se puede marchitar justo cuando esperabas
250
La reíación sexuaí en e[ invierno
que se mantuviera firme con completa atención. Es probable
que se resista a todos los esfuerzos por realizar un bis dentro de
las veinticuatro horas, y por cierto, no será el sirviente fiel que
era en tu adolescencia ni cuando tenías veinte años.
Tus erecciones, una vez que lleguen, también serán diferen
tes, como lo son los colchones. Algunos compiten con las tablas
por su dureza; otros se parecen a almohadas. Bueno, hombres,
llegará el momento en el que no traerás a la cama una viga de
dos pulgadas por cuatro. Piensa en «pino» en lugar de «roble».
Seguirás estando duro, pero no tanto como antes.
A medida que envejeces, también puedes descubrir algo que
nunca te hubieras imaginado cuando tenías veinte años: la rela
ción sexual sin eyaculación. Los hombres mayores no necesitan
llegar al clímax con tanta frecuencia como los jóvenes. La venta
ja de esto es que, quizá, podrás durar más y tal vez puedas complacer más a tu compañera. La
desventaja es que las esposas se
pueden sentir horrorizadas al ver que se han invertido los pape
les y ahora la duda es si tú llegarás al orgasmo o no. Señoras, ustedes no tienen la culpa si su hombre
les hace el amor durante
veinte o treinta minutos y, sin embargo, no llega nunca al clímax. No quiere decir que no se sienta
atraído a ti ni que ya no te
encuentre tentadora sexualmente; solo quiere decir que su cuerpo
está envejeciendo.
El tiempo de recuperación también será más lento. Las noches
de la luna de miel, cuando podías tener varios orgasmos en el
espacio de unas pocas horas, no se repetirán ni remotamente.
Tu cuerpo necesitará más tiempo para recuperarse de la última
experiencia sexual antes de que estés listo para llegar de nuevo al
clímax. Este cambio será gradual y vendrá por oleadas, pero a
medida que marches hacia los sesenta, será inevitable. (Por cierto,
a algunos de ustedes les puede suceder al final de la década de los
cuarenta). Cuando les llegue este momento, algunos tendrán
251
Música entre Cas sáóanas
que esperar horas; otros tendrán que esperar días; pero tendrás
que esperar.
Todo esto tiene una gran ventaja. Algunas veces, a las muje
res les gusta disfrutar de uno «rápido» tanto como les gusta a los
hombres, pero básicamente tienen la tendencia a preferir los
momentos más largos, lentos y lánguidos de intimidad sexual.
Bueno, bienvenido al invierno: al fin, tu cuerpo se pondrá a la
par del de tu esposa. Podrás durar más tiempo. Estarás más libre
para concentrarte en la respuesta de tu esposa, y puedes convertirte en un amante mucho mejor
que el semental de veintidós
años que solías ser (o que pensabas que eras).
Si persisten los problemas de erección, recuerda que bien
puede existir una causa física subyacente, como la arteriesclero
sis o algún otro problema médico. Quizá se deba a algún medi
camento que estás tomando o al estrés al que estás sometido. Es
por eso que recomiendo un examen físico completo si comien
zan a aparecer los problemas de erección. En la era del Viagra y
de tantas otras opciones, la impotencia no es ni de lejos el pro
blema que solía ser.
Permítanme decirle una palabra a las mujeres que tienen
esposos que están envejeciendo: Por favor, señoras, recuerden
que un fracaso aislado en el desempeño se puede convertir en un
problema sicológico si cualquiera de los dos reacciona en forma exagerada. No tomes estos cambios
como algo personal y, por
cierto, no hagas que sean más repetitivos al poner una presión
excesiva sobre tu esposo para que se desempeñe.
También quiero que entiendan que ustedes se encuentran en
una clara ventaja en este sentido: Han crecido sabiendo que el
interés sexual puede tener sus altibajos, algo así como la marea
de la playa. Tu esposo está acostumbrado a pasar de cero a
sesenta en un ascenso constante y rápido, ¡y luego a tirarse por el acantilado! Tendrás que ayudarle
a entender cómo se sigue
252
La reíación sejgiaC en eí invierno
amando en medio de un valle esporádico porque es probable
que nunca antes se haya encontrado en un valle.
Además, es muy natural que sienta que su problema es
mayor que el tuyo. Si no puedes tener lubricación natural, pue
des seguir recibiendo placer y esperar allí hasta que «entres en calor». Si eso fracasa, siempre
puedes echar mano del frasco de
Astroglide o del tubo de alguna crema.
El hombre, por otra parte, sabe que no habrá relación sexual
si no se endurece. Y ese pensamiento puede ser aterrador porque
así como tú no puedes obligarte a lubricarte, él no se puede obli
gar a tener una erección. Por supuesto, todo consejero sabe que
la preocupación por esto tiende a reforzar el problema en lugar
de resolverlo, pero cuando un hombre no está acostumbrado a
manejar estos problemas, con solo una vez que tenga que hacer
le frente puede ser suficiente para que se transforme en una ver
dadera fuente de preocupación.
Si parece que tu esposo no estará listo para el coito y desea
continuar dándote placer ya sea en forma manual u oral, por
favor, permíteselo. Para empezar, verte llegar al orgasmo puede ser suficiente para que tenga una
erección. Y aunque eso no
suceda, al hombre le gusta saber que puede complacer a su
mujer sexualmente. Si sabe que siempre puede recurrir al uso de
las manos si alguna otra cosa falla, sentirá menos presión para
desempeñarse de una manera específica la próxima vez (y, por lo
tanto, es probable que como resultado le vaya mejor).
Piensa en ello como una tarea (¡y no es una mala tarea en
absoluto!). Permite que tu esposo te lleve al orgasmo de la
manera en que pueda hacerlo, y no seas reservada con tus palabras de aliento acerca de cómo
puede satisfacerte siempre. Al
hacerlo, puedes transformar una experiencia potencialmente
humillante y alienante en otra que cree mayor intimidad y satis
facción.
253
Música entre Cas sábanas
LOS CAMBIOS PARA LAS MUJERES
Ustedes las mujeres tienen un indicador aun más dramático del
proceso de envejecimiento: la menopausia. Desde el punto de vista sicológico, la menopausia marca
un momento crucial y dramático en su sexualidad. De repente, la sexualidad deja de
estar conectada a la concepción de un hijo. Aunque hayan toma
do precauciones durante décadas, sigue habiendo algo diferente
en cuanto a la relación sexual una vez que la concepción se hace
imposible. Ahora, se trata solo de intimidad y placer. Y eso no tiene nada de malo. No hay razón para
que la menopausia apague la vida sexual
de una mujer. En muchos casos, las mujeres suelen sentirse más
llenas de energía sexual. Es verdad, algunas usan la menopausia
como una excusa para evitar lo que hace tiempo les resultaba insatisfactorio tanto en lo físico como
en lo sexual. No obstante,
en la mayoría de los casos, no existe una razón biológica por la
cual las mujeres tengan que perder el interés en la relación
sexual durante este período. Aunque es cierto que experimentan
una caída en el estrógeno, este en sí no está conectado de forma
directa con el deseo ni la respuesta sexual. Por supuesto, la caren
cia de estrógeno en el cuerpo de una mujer crea otros síntomas
que pueden dejar a los pensamientos sexuales en suspenso, los
calores súbitos son los más conocidos, pero una vez que la mujer
ha pasado por la menopausia, puede estar más libre que nunca
para explorar nuevos horizontes sexuales. Incluso la caída de
estrógeno ahora se puede regular con los parches de estrógeno.
La respuesta a la menopausia es tan individual que temo usar
cualquier generalización. Algunas mujeres me han dicho que
parece que pierden todo deseo por la intimidad sexual, en tanto
que otra paciente insinuó, con un guiño en los ojos: «Al día
siguiente que los hijos se fueron de la casa, mi esposo y yo comenzamos a utilizar cada habitación y
cada mueble de la casa, y quiero decir cada uno».
254
La reíación se^uaC en e( invierno
Otro peldaño importante que muchas veces acompaña al
envejecimiento es la histerectomía. Señoras, esta es una cirugía
mayor que algunas de ustedes toman un poco a la ligera. Se
levantan de la cama demasiado rápido, comienzan a conducir
muy pronto, a levantar cosas pesadas, a tener relaciones sexuales muy pronto y a continuación
vienen las consecuencias serias. Sé de qué estoy hablando: Mi esposa, Sande, se hizo una, y como
muchas otras mujeres, se sintió culpable por tomarse tanto
tiempo de descanso. Planea entre seis y ocho semanas para recu
perarte.
Los esposos que leen este libro deben estar saltando de sus
sillas en este mismo momento. «¿De seis a ocho semanas? Leman,
¿está loco?»
Seis semanas sin tener coitos no necesariamente quiere decir
que sean seis semanas sin expresiones sexuales y de amor. Las
parejas pueden alimentar la creatividad en estas encrucijadas de la
vida. De lo que podemos estar seguros es que el señor Feliz casi nunca piensa: Me tomaré ocho
semanas de vacaciones, por lo tanto,
una esposa amorosa hará todo lo que sea posible por encontrar
maneras creativas de ayudar a aliviar la libido de su esposo.
Uno de los grandes beneficios para las mujeres que son
mayores es que el mayor enemigo de la relación sexual, el can
sancio, quizá no sea tan fuerte. La mayoría de la gente tiene más
tiempo en los años de edad madura, y por lo general, tienen menos demandas. No tienes que
preocuparte pensando si un
niño golpeará la puerta de tu dormitorio y te pedirá que le des un vaso de agua. No tienes que jugar
a la taxista toda la tarde y llegar a la cama exhausta. Tus menstruaciones desaparecerán y como
muchas parejas prefieren no tener relaciones sexuales en
este tiempo de la mujer, ganarán otros cinco días al mes de dis
ponibilidad sexual.
En el aspecto físico, deberás prestarle mayor cuidado a tus
genitales. Una vez que los niveles de estrógeno caen, las paredes
255
íMúsica entre Cas sá6anas
vaginales se vuelven más delgadas y secas. Deberás usar lubricación y es probable que tu esposo, en
algunas ocasiones, tenga que ser más suave, ya que una frotación fuerte puede causar
dolor en lugar de placer. A propósito, una de las mejores maneras de mantenerte en
forma sexualmente al entrar en los sesenta y los setenta es mantener el nivel de actividad sexual.
Masters y Johnson demostraron que las mujeres mayores que tienen relaciones sexuales al menos
una vez a la semana, se lubrican mejor que las mujeres que se
abstienen durante largos períodos. El viejo adagio «úsalo o lo
perderás» es muy acertado cuando hablamos de relación sexual.
Espero que tu actitud no se parezca a la de Margarita, que
vino a mi oficina con un esposo definitivamente infeliz. Luego
de unos pocos minutos en el consultorio, el esposo de Margari
ta, Juan, me contó que ella, en pocas palabras, se había dado de
baja para cualquier relación sexual futura.
Margarita no lo negó. —Mire, doctor Leman, en realidad pienso que he cumplido mi misión —me
dijo—. Nunca me interesó demasiado la relación sexual, y a decir verdad, Juan no ha sido muy
creativo. A pesar de todo, he sido fiel y cumplidora durante treinta y dos años. ¿No le parece que eso
es suficiente?
Hablamos un poco acerca de la falta de creatividad de Juan,
pero cuando llegó el momento de dirigirme a Margarita, le res
pondí su pregunta, «¿No cree que es suficiente?» con un firme:
«No, no lo creo».
Es más, le planteé otra pregunta: —¿Cómo te sentirías si Juan dijera: "Muy bien, Margarita, te he
sostenido con mi sueldo durante treinta y dos años. Ahora que voy a recibir una jubilación, he
decidido que no quiero sos
tenerte más. 1 endrás que buscarte tu propio lugar para vivir y tu propia fuente de ingresos. Ya he
cumplido lo suficiente y ahora deseo ser un poquito egoísta”?
256
La reíación se^uaí en eí invierno
»Ya ves, Margarita —continué—, el matrimonio es para toda la vida y los compromisos que hacemos
también son para toda la vida. El camino que estás tomando es muy peligroso. En
realidad, si tu objetivo es castrar espiritualmente a Juan y convertirlo en un esposo enojado en lugar
de un esposo agradecido,
sigue por donde vas. Verás cómo el egoísmo levanta su fea cabeza
antes de lo que puedes creer.
»Cuando el apóstol Pablo dice que “los dos serán uno”, está
expresando un mandamiento. Esa unidad incluye la unidad física
que se expresa en la intimidad sexual. La unidad física enriquece todos los aspectos de la unidad. No
puedes negar uno y deman
dar el otro.
»Con todo, también es muy importante considerar que estás
tomando una decisión unilateral que tiene consecuencias para
los dos. Solo porque para ti sea suficiente con la relación sexual
que has tenido, no significa que para Juan lo sea, ¿y qué se supone
que debe hacer ahora? ¿Alguna vez te ha sido infiel? —No. —¿Y así es como lo recompensas? Dime,
Margarita, ¿por qué
te parece que algunos hombres que en otros aspectos parecen
respetables (que de acuerdo con todas las otras normas parecen
tipos bastante buenos) terminan sorprendiendo a todos al tener
una aventura amorosa, o los pillan en un club de strip-tease
durante un viaje de negocios? Aunque las aventuras amorosas y la pornografía nunca son
moralmente aceptables, y las acciones de un hombre no deberían basarse en el comportamiento de
su
esposa, me parece que mucho de lo que sucede se debe a que las necesidades básicas no se suplen
en el matrimonio. Un hombre
de sesenta años quiere sentirse deseado, necesitado y valorado tanto como el de treinta años. Esa
esposa que tiene puede haber
cambiado mucho en su aspecto después de treinta años de cami
no, pero sigue siendo su amada, el amor de su vida; y todavía
quiere que ella lo desee.
257
Música entre Cas sáúanas
Al final, Margarita comprendió que la solución no era dejar
de tener relaciones sexuales, sino de ayudar a Juan a ser más sen
sible al hacer el amor.
TOMADOS DEL BRAZO
Es probable que tú también los hayas visto como yo: una pareja
definitivamente madura que caminan tomados del brazo por el
centro comercial. Ella tiene dificultad para caminar, así que se
apoya en su esposo. Tal vez se detienen a comprar una galleta o
un cono de helado y se acurrucan el uno junto al otro para decidir qué es lo que quieren. Luego, de
forma invariable, compar
ten lo que cada uno eligió. Tal vez la esposa le limpia la boca al
esposo antes de darle un beso.
Son como dos mitades de una misma cosa. Fieles el uno al otro
durante cuatro, cinco y hasta seis décadas, no se pueden imaginar la vida separados. Estoy seguro de
que no actúan como gimnastas
en el dormitorio; ninguno se cuelga de la araña y hace tiempo que el Kamasutra quedó de lado o lo
vendieron. Aun así, mira la cara de ese hombre y verás la de un niño feliz. Todavía sabe cómo
complacer a su esposa y ella todavía desea lo que él tiene.
Desde el punto de vista emocional, no hay nada mejor que
eso. Las experiencias de una noche ni siquiera se acercan a la
maravillosa experiencia de hacerle el amor a la misma persona
mil veces.
Esa pareja de ancianos es en verdad un cuadro hermoso, un
cuadro impactante y profundo del amor para toda la vida que
nuestro Creador quiere que experimentemos. La relación sexual
en el invierno es algo maravilloso. Se convierte en algo casi mila
groso cuando está precedida por la relación sexual en la prima
vera, en el verano y en el otoño, siempre con la misma persona.
258
fl
jountos fuertes
cC/ale una mirada a mi foto que se encuentra
en la página 278 de este libro. Adelante, te
espero. ¿Tienes la foto en mente? Muy bien. Lo
que no viste fue noventa por ciento de mi per
sona que se encuentra pegada a ese cuello. Lo
único que viste es mi cabeza, así que tendré
que añadir algunos detalles. Solía pesar menos
que ahora. Esa es una manera delicada de decir
que tendrás que buscar un poquito para encon
trar mi abdomen (con seguridad no luzco
como se ven esos modelos con todos los múscu
los marcados que aparecen en las cubiertas de las
revistas de salud para hombres). Hace décadas
que renuncié a usar cierta clase de pantalones y
ciertas camisas entalladas.
Sin embargo, tuve suerte de casarme con
una mujer «guapa». Mi esposa es una maravilla, tan bonita como al principio. A ver si pue
des creer lo siguiente: la talla que usa Sande es
casi idéntica a la que usaba cuando nos casa
mos. Yo parezco una ballena. Uno de los
mayores temores que tengo es que cuando voy
16
259
Música entre Cas sáóanas
a la playa, me quito la camisa y me acuesto sobre la arena blanca, vengan tres ecologistas y traten de
empujarme de vuelta al océano. Cada vez que los hombres se encuentran con Sande y conmi
go por primera vez, pasan los primeros cinco segundos exami
nando a mi esposa con una lupa, luego me echan una mirada,
del todo perplejos, como si hubiera tenido que casarme con un
pit bull o algo por el estilo.
Tal vez no sea el candidato para un comercial de ropa inte
rior, pero apuesto a que la mayoría de ustedes no estaría en con
diciones de presentarse para salir en la portada de Playboy o de
Playgirl, aunque estuvieran dispuestos a posar (lo cual espero
que no sea así). ¿Sabes una cosa? Muy pocos podríamos.
Aquí tenemos un ejercicio que nos ayudará: Siéntate alguna
vez en el banco de un centro comercial y quédate mirando a la
gente durante unos quince o veinte minutos. ¿A cuántos descri
birías como guapísimos o apuestos?
Si tu experiencia se parece a la mía, responderás: «No muchos».
La mayoría de nosotros caemos un poquito más abajo o un
poquito más arriba del promedio. ¿Quiere decir que el resto
estamos casados con personas cuyos cuerpos no nos excitan?
¿Piensas que solo los hombres y las mujeres que están en la cima de Hollywood pueden tener vidas
sexuales satisfactorias? Yo no
lo creo en absoluto.
Tal vez no tenga el cuerpo de un atleta olímpico, ¡pero vaya!,
me encanta darle a mi esposa lo que sí tengo. Las mujeres en
particular deben tener la misma actitud, pero es un poco más
difícil para ellas. La imagen corporal positiva para las mujeres no
surge con tanta facilidad, al menos para la mayoría de las mujeres
con las cuales he hablado. De acuerdo con una encuesta de
Psychology Today, a más de la mitad de todas las mujeres estadounidenses no les gusta su
apariencia general '. Como resultado de
mi práctica, sospecho que es mucho más de la mitad. Incluso las
260
Concéntrate en tus -puntosfuertes
mujeres que saben que lo «bueno» es aceptar la forma de su
cuerpo, en privado, tienen la tendencia a mirarse en el espejo y hacer una mueca. Es una realidad
que las mujeres casi siempre
tienen más complejos con sus cuerpos que los hombres. Solo
compara la cantidad de tiempo que pasa una esposa promedio
frente al espejo, retocándose la cara, el maquillaje, el cabello y
pasándose loción en la piel, con la cantidad de tiempo que usa
su esposo para el mismo fin. Si no se está afeitando, es probable que no le preste mucha atención a
cómo se ve. No sé si alguna vez me puse loción en la piel, y en la única oportunidad que una pizca de
maquillaje tocó mi rostro fue cuando alguien lo puso
antes de salir por televisión.
No puedo decirte cuántas veces he visto a dos mujeres que se encuentran y una de ellas dice: «Ay,
me encaaaanta tu corte de
cabello. Es taaaaan hermoso».
«Ay, ni siquiera menciones mi cabello», protesta la otra
mujer. Entonces saca la foto de una revista; al parecer, así es
como se suponía que debía verse su cabello, pero la mujer que lo cortó lo dejó muy largo aquí y no
lo escalonó bien allí, y ahora le hace la cara muy redonda, y no sabe qué va a hacer para la gran
cena que tiene el sábado por la noche.
Compáralo con las veces que me encuentro con mi amigo
Moonhead: «Vaya, Leman, te cortaste el cabello, ¿no?».
«Sí».
¡Esa fue toda la conversación!
Esta obsesión por tu apariencia te puede conducir a algunos
hábitos bastante crueles. La mayoría de ustedes, mujeres, no
creen que son crueles, pero sí que lo son. Es verdad, nunca
dañan en forma intencional los sentimientos de los demás, pero
piensen en lo crueles que pueden ser con ustedes mismas.
El doctor Thomas Cash, autor de The Body Image Workbook
[Sesión de ejercicios para la imagen del cuerpo], hace una
261
Música entre Cas sáúanas
pregunta interesante: «¿Permitirías que alguien te criticara como
te criticas a ti mismo ?»
Ahora bien, ¿por qué hablo de esto aquí? La imagen que tienes
de tu cuerpo impactará en gran manera la capacidad de darte a tu
cónyuge por completo. Es probable que no tengas la sonrisa de
Julia Roberts, los pechos de las modelos que aparecen en las propa
gandas de trajes de baño, ni las piernas a las que les asentarían un
par de vaqueros de algún diseñador famoso, pero te garantizo una
cosa: ¡Tu esposo no quiere esperar hasta que pierdas cinco o siete
kilos antes de volver a tener de nuevo relaciones sexuales!
$ MEJORA LA IMAGEN DE TU CUERPO
Me doy cuenta que he dicho lo mismo muchas veces
pero en
caso de que todavía no lo hayas captado, te lo diré otra vez: Espo
sas, la vista es una vía de excitación increíblemente poderosa para un hombre. A ti te puede parecer
que no calificas, y así le
robas a tu esposo la posibilidad de mirarte, pero lo que haces es
contraproducente.
Digamos que una mujer tiene los pechos pequeños y, por lo
tanto, tiene una autoestima pobre. (De paso, no estoy de acuer
do con el axioma de que pequeño quiere decir inferior. Desde
mi punto de vista, esa es una suposición absurda, pero es muy
común, así que estoy cediendo a los errores populares). Cuando esta mujer compra una revista para
mujeres y le echa un vistazo a los anuncios, no ve a nadie que se parezca a ella. Cuando pasa
junto a los carteles que se encuentran en la calle camino a casa,
no ve fotos gigantes de mujeres con el pecho chato que venden cerveza o cigarrillos. Y cuando
enciende la televisión por la
noche, las madres de las comedias casi siempre tienen puestos
suéteres con un escote revelador.
Calando la mujer se desviste por la noche, ve sus propios
pechos pequeños y las caderas que le crecen y piensa: ¿Por qué no puedo quitar dos kilos de allí y
ponerlos aquí
262
Concéntrate en tus puntosfuertes
El problema es que supone que su esposo no se excitará ante
su cuerpo porque no se parece a las mujeres de la revista. Lo que
no tiene en cuenta es que su esposo no se parece a los hombres
de la revista. Son todos mitos, ideales pintados y retocados que aproximan un falso sentido de la
belleza.
Tal vez tu problema no es que tengas los pechos planos. Por
el contrario, te has convertido en una víctima de la gravedad y te parece que tu esposo tendrá que
ser un levantador de pesas para evitar que tus pechos se caigan si te quitas el sostén. O a lo mejor
inventaste tu propio conjunto de pretextos amorosos hace cinco
o diez años y tienes temor de que si te pones algo de lencería tu
esposo se reirá en lugar de excitarse.
Tal vez has dado a luz a tres hijos y tienes las estrías que dan
fe de ello. Es probable que hayas subido ocho kilos luego del último embarazo y todavía no los has
perdido. Te sientes del todo fea y cuando tu esposo dice cuán atraído se siente hacia ti, rechazas sus
avances y te cubres. Te dice que tu cuerpo lo excita, pero no estás dispuesta a
mostrárselo.
No me interpretes mal. Sé lo que sientes porque sé que todo
el día te bombardean con esta basura del cuerpo perfecto. Sin
embargo, quiero que trates de comenzar a escuchar al hombre
que te ama en lugar de escuchar a todos los hombres que desean venderte algo. Como la vista es tan
importante para tu esposo,
debes luchar hasta llegar al punto en el que te puedas sentir lo
bastante bien contigo misma como para usar tu belleza para
atraer a tu esposo.
Un esposo me dijo una vez que había orado durante años
para que su esposa pudiera verse a sí misma a través de los ojos
de él. Se deleita en su belleza y hasta dice que a lo largo de todo el proceso de embarazos y
posteriores, nunca hubo un momento en el que no la encontrara físicamente atractiva. Aun así, ella
todavía no lo cree mucho. Es una lástima.
263
Música entre Cas sáóanas
Aquí tenemos algunos consejos para ayudar a que este proce
so se desarrolle.
1. Concéntrate en tus puntosfuertes.
¿Te has dado cuenta de que hasta las modelos en traje de baño
tienen ciertos rasgos que se enfatizan y otros que se esconden? El fotógrafo se puede concentrar en
las piernas de una mujer, en su
trasero, en la espalda o el pecho, y la persona a cargo de ese aspecto hará que cada modelo se
ponga un traje que enfatice sus
rasgos más atractivos, en tanto que el fotógrafo le saca fotogra
fías en poses que resaltan esos rasgos.
Aprende a presentarte a tu esposo de la misma manera. Tal vez
quieras enfatizar tus ojos, tus piernas o alguna otra parte. Apren
de a aceptar eso como tu punto fuerte y, al menos frente a tu
cónyuge, exhíbete sin vergüenza para lograr el efecto completo.
Si tus pechos son tu punto fuerte, compra ropa interior que
llame toda la atención sobre el pecho. Si tu punto que más ven
de son tus ojos, o tal vez tu boca, utiliza maquillaje que llame la
atención de tu esposo hacia esos rasgos. Utiliza lo que tienes al máximo y no te preocupes por el
resto.
2. La regla de partes iguales.
¿Alguna vez te encontraste desvirtuando tu apariencia física con
comentarios como estos?
«Mira esos muslos, son tan horribles».
«Ay, detesto este cabello greñudo. ¡No puedo hacer nada
con él!»
«Si mis pechos se siguen cayendo, tendré que ponerles zapa
tos».
Si es así, el doctor Cash ofrece la «regla de partes iguales», la
cual apoyo de todo corazón: Debes darle la misma cantidad de
tiempo a las partes positivas de tu cuerpo. Es lo más justo. Te
debes un elogio por cada crítica. Pasa al menos la misma cantidad
264
Concéntrate en tus puntosfuertes
de tiempo pensando en tus puntos positivos que la que pasas
pensando en los negativos.
Recuerda, no te ensamblaron durante las horas extra de una
fábrica de segunda. Dios mismo te diseñó, armó, moldeó y esculpió. Y cuando te dio la vida, se
sentó, sonrió y dijo: «Esto es
bueno».
Está bien, es probable que no hayas cuidado de la mejor
manera lo que Dios te dio; tal vez adoptaste algunos hábitos que
no te conducen a verte de la mejor manera; pero no insultes a tu
Creador pasando por alto las maravillosas cualidades que puso
en ti. Aprende a ser agradecida.
«Gracias, Dios, por estos ojos».
«Señor, estoy muy agradecida por estas manos. Ayúdame a
usarlas para amar a mi esposo y a mis hijos».
«Gracias, Señor, por darme labios para besar a mi esposo».
«Gracias Señor, por darme piernas con las cuales envolver a
mi esposo y pechos para atraerlo».
3. Permanece al margen de situaciones que sabes que no
puedes manejar.
Si la imagen del cuerpo es un asunto problemático para ti, busca
apoyo para las situaciones en que sabes que estás en problemas.
Si la compra de un traje de baño es garantía de depresión, pídele
a una amiga que te acompañe y haz todo lo posible para que sea divertido. No te sientas presionada
a comprar un traje de baño que te haga sentir llamativa. No tiene nada de malo ponerse
unos pantalones cortos encima del traje de baño para cubrir un
poquito más. La mayoría de los trajes de baño hoy en día son demasiado indecentes y no son muy
prácticos para nadie que tenga más de dieciocho años ni que planee hacer alguna otra
cosa que no sea quedarse acostada sobre una manta mientras lo
tiene puesto.
265
iMúsica entre Cas sáóanas
Algunas de ustedes deben deshacerse de las balanzas en la
casa. Otras necesitan reconsiderar dónde poner espejos. Crea
un ambiente que no obre en tu contra.
4. Aprende a disfrutar de los momentos sensuales.
Aquí no hablo de relación sexual. Hablo sobre sentir el té helado
en un día caluroso de verano. Hablo de estar rodeado de agua
caliente en un lujoso baño en una noche de invierno, o mejor
aun, sentada en una bañera con hidromasaje mientras cae una
ligera nevada. Hablo de las manos de tu esposo frotándote loción
en los pies. Dios nos ha dado más terminaciones nerviosas de las
que jamás conoceremos ni usaremos. Sé más consciente de ellas;
deléitate en ellas; permite que tus sentidos cobren vida.
A medida que desarrolles una mayor conciencia sensual, te
darás cuenta de la profundidad que tiene la relación sexual que
va más allá de parecerse a Ken y Barbie. El cuerpo es algo maravilloso y la mayor parte de él no se
puede ver. A menos que seas
estudiante de medicina o médico, es probable que nunca hayas
visto una de esas terminaciones nerviosas que cobran vida de
forma tan deliciosa cuando las tocas en el lugar adecuado.
Un hombre prefiere irse a la cama con una mujer con con
ciencia sensual que tenga algunos kilos de más que con una Bar
bie que tiene una manicura perfecta, pero que está cerrada y es frígida y deforme por ser tan
acomplejada.
5. Ten relaciones sexuales con mayorfrecuencia.
¿Quieres parecer más joven? ¿Temes que el tiempo le haya
cobrado su cuota a tu atractivo sexual? Si es así, tengo una solu
ción grandiosa y divertida para ti: ¡Ten muchas relaciones
sexuales!
David Weeks, un neuropsicólogo del Hospital Real de
Edimburgo en Escocia sugiere: «Una mayor cantidad de orgas
mos pueden conducir a una mayor liberación de hormonas que
266
Concéntrate en tus puntosfuertes
refuerzan tu sistema inmunológico y retardan el envejecimiento
prematuro»
. Esto fue la respuesta a diez años de estudio con
más de tres mil quinientos hombres y mujeres. Los que se veían más jóvenes informaban una vida
sexual más activa que los par
ticipantes que se veían mayores.
Desde el punto de vista sicológico, la visión que tenemos de
nosotros mismos afecta en gran medida la manera en la que
comenzamos a vernos en realidad. Cuando tienes relaciones
sexuales con regularidad, ese mismo acto afirma tu cuerpo por
que tu esposo lo ama, lo adora y lo acaricia. Cuando te sientes
sexy, te ves más sexy.
Un esposo me dijo que su esposa era un «bombón». Cuando la vi, casi tuve que reír. No es una
belleza convencional. Es más,
en muchos aspectos hasta se podría decir que la naturaleza no ha
sido muy favorable con ella.
Sin embargo, jamás convencerás a su esposo de muchos años de esta realidad. ¿Por qué? Me
confesó que en la cama hace uso y abuso de él. No hay nada que sea demasiado para ella ni hay
nada que sea demasiado para él. El hombre promedio puede
mirarla y verá un rostro hogareño y un cuerpo poco favorecido,
pero su esposo ve a una mujer de la cual ha disfrutado, en la cual
se ha deleitado, a la cual ha probado, tocado, olido, lamido, aca
riciado, se la ha comido con los ojos y la ha adorado en todos los
sentidos. La relación sexual frecuente con una persona puede
cambiar literalmente la manera en la que la ves.
CÓMO PERDER CINCO KILOS DE INMEDIATO
¿Deseas perder cinco kilos de inmediato la próxima vez que sal
tes a la cama? Aquí tienes el truco de un sicólogo: sonríe. Luce
seductora. Tal vez, hasta brama. Cuando te sientes cómoda con
tu propio cuerpo, tu cónyuge se sentirá más cómodo contigo
también, fus expresiones faciales y tu actitud tienen un efecto
267
Música entre Cas sáóanas
mucho mayor en tu apariencia que lo que te puedes imaginar.
Úsalas al máximo.
Otra manera de perder un poco de peso es oscurecer la habi
tación. La luz de las velas es muy sexy, con el beneficio adicional
de crear sombras que te permiten ocultar algunos defectos. Si la
luz suave de una vela te hace sentir mejor, ¡cómpralas a monto
nes!
Ahora bien, ¿cómo haces para añadir cinco kilos? Siéntete
tan acomplejada por una parte del cuerpo en particular como para señalarla y criticarla siempre. Ven
a la cama haciendo un aspaviento y tapándote. Actúa como si estuvieras avergonzada, molesta y
mortificada.
Acéptalo de parte de un sicólogo: La gente recibe, por lo general, un trato acorde con la imagen que
tiene de sí misma. A
los niños que les molestan en la escuela, por lo general esperan
que los sigan molestando. Los niños que tienen mucha confian
za en sí mismos se ven más atractivos. Creo que una imagen
positiva o negativa de uno mismo vale cinco kilos más o menos.
CÓMO DARLE CONFIANZA A TU CÓNYUGE
El cónyuge desempeña un papel importantísimo al hablar de
sentirse cómodo con el cuerpo de uno. Señoras, su hombre
necesita saber que lo desean, con flotadores (esa grasa que se acumula alrededor de la cintura) y
todo. Y hombres, sus esposas necesitan saber que las estrías y los efectos inevitables de la gravedad
no han detenido su interés sexual. Aquí tenemos cómo
describió una mujer la manera en que la aceptación de su esposo
cambió su visión de sí misma.
«Detestaba mi cuerpo. Cada vez que me miraba en el espejo,
lo único que veía eran mis pechos pequeños y mis grandes muslos. Me sentía incómoda al
cambiarme la ropa frente a cualquie
ra. Luego, cuando me casé, la relación sexual siempre era tensa
para mí porque temía que me vieran desde ciertos ángulos. Sin
268
Concéntrate en tus puntosfuertes
embargo, Carlos lo cambió todo. Sonreía mientras me desvestía. Me decía qué hermoso era mi
cuerpo. Me tocaba de mane
ras en que me hizo creer de verdad que pensaba lo que decía. Después de esto me sentía bien y al
final logré relajarme lo suficiente como para disfrutar de la relación sexual. Desde enton
ces, hasta he aprendido a exhibirme un poquito. Y ahora no ten
go temor de iniciar yo misma la relación sexual»
41
¿Lo entienden, muchachos? Algunas veces van a tener que
esforzarse para convencer a su esposa de que la encuentran físi
camente atractiva. Ella recibe falsos mensajes y un bombardeo
de imágenes idealistas, pintadas, casi todas las veces que va a un
negocio o que abre una revista; debes decirle que la encuentras muy sexy y atractiva. La mayoría de
las veces, tú sacarás tanto beneficio de esto como ella. Las mujeres necesitan palabras de
adoración de parte de sus esposos, pero no solo cuando el esposo
quiere tener relaciones sexuales. Cuando te vas al trabajo, o
cuando entras a la iglesia, un lugar en el que tu esposa sabe que
no puedes tener ninguna motivación posterior, detente, mírala y dile: «Cariño, te ves absolutamente
fantástica. Estoy muy orgulloso de que me vean contigo hoy».
Vivimos en un mundo que glorifica la juventud, la relación
sexual sin compromiso y los cuerpos que requieren una absurda cantidad de tiempo egoísta en el
gimnasio. Demos vuelta a esta
realidad. Transmitámosle confianza a los cuerpos de las mujeres
que con generosidad y desinterés le han dado vida a uno, dos,
tres o cuatro bebés. Valoremos a esos hombres que trabajan
duro para mantener a sus familias y que no tienen tiempo para detenerse en un gimnasio y levantar
pesas porque están deseosos
de llegar a su hogar para jugar con los niños.
La mejor manera de hacerlo es disfrutar del cuerpo de tu
cónyuge al máximo. Explóralo. Deléitate en él. Juega con él.
Tócalo. Elógialo.
269
Música entre Cas sá6anas
Tu cuerpo es algo maravilloso. Es uno de los mejores regalos que le puedes dar jamás a tu cónyuge.
No seas egoísta. Sé gene
roso,
¡y
disfruta de los resultados!
270
já
EPÍLOGO
Xín Jo rebajo muy
Bueno, por cierto
Ctrna noche invité a Sande a la cena de su
vida. Fuimos a un restaurante llamado el
Salón de Roble en el Hotel Drake, justo don
de termina la Avenida Michigan en el centro
de Chicago. A Sande le encantó; sus gustos son pareci
dos a los de Martha Stewart, y lancé una bue
na carcajada cuando escuché su resumen:
«Delicioso, hermosa comida en el bufé y ninguna gelatina a la vista». La mayoría de las
cafeterías, de los cafés y de los bufés siempre te
reciben con coloridas gelatinas o pasteles lla
mativos, pero no es así en el Salón de Roble.
Por supuesto, si te gustan las gelatinas,
puedo sugerirte algunos otros lugares; Sande y yo hemos estado allí y también hemos hecho eso. En
nuestra vida hay lugar para los bufés
con gelatina, pero algunas noches, en verdad
nos gusta subir un poco más alto.
Estoy seguro de que a esta altura quieren
saber a dónde quiero llegar. Deseo cerrar
diciéndoles lo que les dije a varias parejas que
entrevisté mientras escribía este libro. Mi
271
Música entre Cas sáúanas
oración por ustedes (sí, oración) es que experimenten a plenitud
todos los goces, deleites y placeres que su Creador ha diseñado
para que conozcan en la intimidad sexual. Deseo llevar su vida
sexual a nuevas alturas, a orar literalmente para que Dios los
ayude a los dos a experimentar una intimidad sexual como nun
ca antes experimentaron.
¿Por qué lo hago? Porque si oran pidiendo una mayor inti
midad sexual y luego la experimentan, su matrimonio se volverá
más fuerte de lo que nunca ha sido. Serán mejores padres, serán
creyentes más fieles, miembros más productivos de la comuni
dad y, sí, incluso mejores personas.
La relación sexual buena y saludable es un invento estupen
do que obra maravillas en nosotros en el aspecto físico, relacional, sicológico y hasta espiritual. A la
gente que le han quedado
cicatrices por experimentar la relación sexual que Dios no
aprueba o a los que se hunden en una adicción sexual les puede
resultar difícil experimentar lo energizante, bueno y santo que
puede ser la relación sexual. Para ellos, la relación sexual es una
carga en lugar de una bendición. No obstante, si pueden dar ese
giro hacia la relación sexual santa, descubrirán una avenida de
pura pasión y deleite que hará que Disneylandia parezca la Sibe
ria durante el crudo invierno.
Una de las cosas maravillosas acerca de la intimidad sexual
en el matrimonio es que se trata de un viaje de toda la vida. El
lugar en el que te encuentres ahora no tiene por qué limitar el
lugar en el que te encontrarás dentro de cinco años. Tu relación
se desarrollará, como lo he visto suceder en miles de parejas.
Algunas veces, esta evolución es escandalosa para uno de los
cónyuges o para los dos.
Me viene a la mente una mujer en particular que es muy con
servadora. Ni se le ocurre estacionar el auto en un lugar en el
que no haya dos líneas bien delineadas, y si conduce el microbús
272
l)n regaCo muy 6ueno, por cierto
familiar, no lo estaciona en uno de esos espacios que dicen
«compacto». A pesar de eso, cuando su esposo la lleva a la cama, experimenta una libertad, un gozo
y una pasión que despertaría a la
mitad del vecindario si no fuera por el aislamiento que tienen las paredes externas. No siempre,
claro, pero todas las veces suficientes para que su esposo reconozca que es un hombre muy
bendecido.
Algunas veces, un festín sexual matrimonial será una verda
dera experiencia gastronómica. Otras, se parecerá a la comida
rápida. En ocasiones, la pareja se puede concentrar en el «pos
tre». Otras, puede desear una comida completa. ¡Lo mejor de
todo es que todo es bueno! Dios es grande y en la relación sexual nos ha dado un regalo muy
maravilloso. Oro para que lo disfru
tes cada vez más.
Aquí tienen la tarea final que les doy, mis palabras de despe
dida. Hagan esta oración ahora mismo: «Querido Dios, ayúda
me a saber qué hacer para complacer a mi cónyuge sexualmente esta noche, y luego dame el deseo
para hacerlo».
Si haces esta oración con sinceridad, puede cambiar tu
matrimonio. ¿Por qué no lo intentas y ves?