INSTITUTO DE EDUCACIÓN SUPERIOR TECNOLOGICO PÚBLICO
“JORGE DESMAISON SEMINARIO”
PACASMAYO – LA LIBERTAD
LA DICCIÓN
Definición de Dicción
No hay mejor camino para conocer el significado de una palabra que remontarse a su origen etimológico. En
el caso de dicción, viene del latín diclio y quiere decir manera de hablar.
La dicción es la modulación de la voz en el acto de hablar. Tiene un aspecto anatómico y fisiológico, ya que
interviene toda la estructura física que participa en el lenguaje: el diafragma, la laringe, la faringe, los labios, la
boca, el paladar y las cuerdas vocales. Si hubiera una anomalía en uno de estos elementos, la voz se resentiría
y la dicción dejaría de ser la misma.
Ya desde la antigüedad la dicción era una herramienta importante para la comunicación. De hecho, tanto la
retórica, la oratoria como la dialéctica eran conocimientos muy valorados, tanto en el mundo clásico como en
la Edad Media. Estos conocimientos necesitaban de una correcta dicción para ser plenamente efectivos en la
utilización del lenguaje hablado. Esta idea sigue vigente en la actualidad, pues una buena o mala dicción puede
ser determinante. Pensemos en un hipotético político con capacidad, buenas ideas, pero con un defecto en la
dicción. Si no consigue solucionar este problema, su fracaso político será más que evidente.
En la actualidad, hay profesionales que intentan corregir los defectos y las imperfecciones en la dicción. Son
los logopedas y los foniatras. Estos especialistas van modulando las anomalías del lenguaje y de la voz mediante
una serie de ejercicios y técnicas.
Hay profesionales que necesitan de una dicción de gran calidad técnica para realizar su actividad laboral. Un
ejemplo llamativo es el de los locutores de radio. Su dicción tiene que ser clara y nítida, sin vicios en la
pronunciación, con una correcta musicalidad, sin monotonía en el tono y, en definitiva, con todos los
elementos que intervienen en la comunicación en óptimas condiciones. Hay otras actividades y profesiones
que también requieren una dicción de calidad: los actores ( especialmente los de doblaje ), los cantantes, los
políticos y cualquiera que se dedique a la comunicación.
En relación a los defectos o los vicios que pueden provocar una dicción deficiente hay un número considerable:
las cacofonías, los anacolutos, la dificultad de pronunciar las erres, un tono excesivamente plano y sin matices
en la voz, etc. Los especialistas en la dicción creen que el acento de cada persona al hablar no es
necesariamente un problema y no hay que renunciar a él. En principio, todos los acentos son válidos, aunque
la tendencia en los medios de comunicación es que el habla de los locutores sea lo más neutra posible.
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Desarrollar la dicción es una habilidad que no cualquiera tiene, especialmente si no está acostumbrado a
expresarse oralmente en forma ordenada y clara. Pero la dicción no es solamente la expresión o el contenido
sino especialmente la forma, es decir, poder hablar correctamente, sin errores, con potencia y claramente para
que el mensaje llegue más fácilmente al receptor.
Los problemas más comunes de la dicción
En la actualidad, la dicción es uno de los problemas más comunes de la comunicación y esto tiene que ver
directamente con el hecho de que las nuevas tecnologías facilitan y simplifican la comunicación escrita pero la
alteran a nivel oral. Así, suele ser común cambiar el significado de las palabras, o agregar términos originales
de otro idioma sin demasiada lógica (proceso que se conoce como barbarización).
También se abrevian palabras, se cometen errores, se resuelven de forma incorrecta las conjugaciones
verbales y todas estas cuestiones suelen establecerse y fijarse una vez que se masivizan y luego es muy difícil
cambiar las formas por más que uno sea conciente del error. Por otro lado, las poblaciones cambian
permanentemente sus lenguajes y más en esta era, por lo cual ser rígido con estas cuestiones significa alejarse
más y más de la comunicación de la mayor parte de la población.
La dicción como habilidad que se trabaja y se
desarrolla con el tiempo.
Dicho todo lo anterior, es claro y podemos acordar
que la dicción es una habilidad que puede lograrse
o no. No hablamos de una capacidad pre-dada, que
no se puede desarrollar o que se genera a través de
la genética. Esto quiere decir que la correcta dicción
y el correcto modo de hablar son ambas estrategias
desarrollables que se pueden lograr con éxito a
partir de la práctica, tanto de la lectura, como especialmente del correcto uso de los términos.
La lectura nos permite reconocer por costumbre y uso continuo determinadas frases con su sintaxis y formato
adecuado. Luego, esas estructuras que se fijan en nuestro cerebro comienzan a ser fácilmente utilizadas
oralmente y la práctica de las mismas es la base de una dicción adecuada y apropiada.
Tipos de vicios de dicción
Vulgarismos. Pronunciar mal ciertas palabras por cambio de letras (agregados, supresiones, cambios de
orden) o de acentuación. A veces, además de pronunciarse mal una palabra se la escribe mal. Por
ejemplo: diabetis (lo correcto es: diabetes).
Barbarismos o extranjerismos. Usar palabras de otras lenguas cuando existen equivalentes en español. Por
ejemplo: guevo, fuistes. (lo correcto es: huevo, fuiste)
Solecismos. Dar lugar a anfibología, es decir, a que existan interpretaciones variables de lo expresado. Por
ejemplo, la inadecuada ubicación de los adjetivos dentro de sintagmas nominales complejos, falta de
concordancia, la alteración del orden de los pronombres, la alteración del orden lógico de la oración, la
inadecuada utilización de preposiciones o adverbios, etc. Por ejemplo: No me lo recuerdo (lo correcto es: no
lo recuerdo)
Arcaísmos. Utilizar palabras antiguas, que ya cayeron en desuso. Por ejemplo: cuasi, empero, agora.
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Queísmo y dequeísmo. Suprimir o agregar innecesariamente la preposición “de” delante de la conjunción
“que”. Por ejemplo: Me alegro que estés bien. (lo correcto es: me alegro de que estés bien)
Cacofonías. Generar disonancias durante la pronunciación por causa de sílabas semejantes o idénticas. Por
ejemplo: Parece que aparece.
Pleonasmos y redundancias. Utilizar más palabras que las necesarias. Por ejemplo: subir arriba.
Muletillas. Rellenar los espacios de la conversación con palabras innecesarias. Por ejemplo: este… es que…
Ejemplos de vicios de dicción
Se dan a continuación ejemplos de vicios de dicción (incluyendo también algunos de construcción); entre
paréntesis se indican las formas correctas.
Aujero (agujero)
Inhalador de bolsillo eléctrico (inhalador eléctrico de bolsillo)
¡Qué bueno! Aprobastes el examen. (aprobaste el examen)
Me compré pastillas para la tos. (me compré pastillas contra la tos)
Lo hizo de casualidad. (lo hizo por casualidad)
Alverjas. (arvejas)
Cuando Miguel conoció a su secretaria, ya tenía tres hijos. (Cuando Miguel conoció a su secretaria, él ya tenía
tres hijos o Cuando Miguel conoció a su secretaria, ella ya tenía tres hijos, según corresponda).
Se lo dijieron bien clarito .(Se lo dijeron bien clarito).
Me parece a mí que no va a llover. (Me parece que no va a llover).
Alquilan la oficina con o sin muebles. (Alquilan la oficina con muebles o sin ellos).
Lo hizo so pena de arresto. (Lo hizo bajo pena de arresto).
Su amiga estaba media triste. (Su amiga estaba medio triste).
El ruido y la luz me despierta muy temprano. (El ruido y la luz me despiertan muy temprano).
Le dije de que no quería salir. (Le dije que no quería salir).
Ojalá que no haiga problemas. (Ojalá que no haya problemas).
No esperaba a naides. (No esperaba a nadie).
A grosso modo creo que había 200 personas. (Grosso modo habría 200 personas).
Hubieron más invitados que sillas. (Hubo más invitados que sillas).
Estaba güenísimo el asado. (Estaba buenísimo el asado).
Las nenas de mi sobrino son demasiadas inquietas. (Las nenas de mi sobrino son demasiado inquietas).