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Sociedad Neurotípica y Neurodiversidad

Este documento discute la neurodivergencia y la inclusión de estudiantes neurodivergentes en el sistema educativo. Existen diferentes perspectivas sobre cómo definir y abordar las neurodivergencias. Algunos las ven como discapacidades médicas, mientras que otros las ven como variedades naturales del cerebro humano. Un diagnóstico oportuno es clave para determinar el tipo de apoyo educativo que cada estudiante necesita. El objetivo final debe ser reconocer a cada estudiante en sus propios términos y asegurar una educación de

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Sociedad Neurotípica y Neurodiversidad

Este documento discute la neurodivergencia y la inclusión de estudiantes neurodivergentes en el sistema educativo. Existen diferentes perspectivas sobre cómo definir y abordar las neurodivergencias. Algunos las ven como discapacidades médicas, mientras que otros las ven como variedades naturales del cerebro humano. Un diagnóstico oportuno es clave para determinar el tipo de apoyo educativo que cada estudiante necesita. El objetivo final debe ser reconocer a cada estudiante en sus propios términos y asegurar una educación de

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Sociedad Neurotipica

La inclusión ha sido una preocupación patente para las instituciones


educativas, sobre todo en la última década. La producción de
conocimiento, visibilización y concientización acerca de la experiencia
educativa de alumnos de minorías sociales o que simplemente son
diferentes ha sido mucho mayor en periodos recientes. Sin embargo,
queda mucho camino por recorrer con respecto a la calidad de la
educación que reciben las personas que no solo son diversas a un nivel
social, sino que aprenden y procesan de manera diferente a nivel
cognitivo, por ejemplo, los estudiantes que son neurodivergentes (algunas
veces abreviado como ND).

La neurodivergencia es un término general para referirse a los individuos


que viven con autismo principalmente, pero también abarca dislexia,
dispraxia, déficit atencional con hiperactividad (TDAH), u otras condiciones
que les llevan a navegar procesos cognitivos y emocionales de manera
distinta a la norma. El término fue acuñado en los 90, cuando activistas por
los derechos de las personas con autismo como Jim Sinclair, Kathy Lissner
Grant y Donna Williams fundaron la Red Internacional del Autismo, bajo el
principio de que esta condición no es una enfermedad, sino un estilo de
procesamiento cognitivo. Dimensionar el autismo y otras diferencias de
proceso mental en las personas es el primer paso para ofrecer una
experiencia educativa realmente inclusiva para todos de acuerdo a su
manera de aprender y percibir el mundo.

No son capacidades diferentes, son procesos diversos


Uno de los estigmas más persistentes con respecto a cómo consideramos
las neurodivergencias es considerarlas enfermedades o discapacidades,
que restan el potencial de los alumnos para adaptarse al estándar y
desarrollar las habilidades que todos los demás trabajan bajo la norma
impuesta.

La psicóloga clínica y maestra Elisa Luz Soto Ceballos, presentó para el


periódico mexicano La Tribuna, una perspectiva fundamental para
acercarse a las neurodivergencias en una forma efectiva. «No está mal ni
es deficiente, sino que es una variedad del cerebro humano que tiene otras
fortalezas y otros desafíos”. Este punto de vista si bien ofrece nuevos
caminos para generar una experiencia educativa de calidad para las
personas neurodivergentes, no es compartida por la comunidad científica
completa, ni por las familias o personas afectadas por estas condiciones.
En un texto para el Washington Post, la periodista y editora Alisa Opar,
habla sobre la diversidad de voces dentro de un movimiento para la
visibilización de las neurodivergencias, específicamente sobre el autismo.
Opar sostiene que existe una comunidad con opiniones diferentes sobre la
base de cómo definir las neurodivergencias. Un lado serían los padres con
los espectros más severos de las condiciones mentales, quienes realizan
el acompañamiento y apoyo de niños con discapacidad intelectual,
habilidades de lenguaje limitadas y que pueden ser un peligro para sí
mismos cuando no se establece un sistema de cuidados y educación
eficientes. Para ellos, problemas como el autismo de espectro más
profundo son condiciones médicas, que normalmente necesitan
tratamiento intenso y constante.

El otro grupo son personas con neurodivergencias funcionales, es decir,


que pueden presentar condiciones que sean un obstáculo para la
adaptación social o algunos aspectos del aprendizaje, pero estos retos no
comprometen los aspectos básicos de su capacidad capacidad cognitiva,
integridad física o dignidad humana.

Si bien las neurodivergencias pueden catalogarse en cualquier caso como


el conjunto de procesos mentales y cognitivos diferentes, el dilema entre
estas dos facciones sería definir si lo anterior representa solamente una
divergencia o un desorden mental. Para esto habría que conocer los
niveles de funcionalidad de las divergencias. Un individuo de alta
funcionalidad puede hacer uso de recursos destinados al desarrollo de sus
procesos cognitivos específicos y su integración social, bajo este contexto
sería correcto referirse a las neurodivergencias como elementos fuera de
la norma más no la capacidad de imposibilitar a los pacientes de no
tratarse. La clave para descifrar en qué espectro está un estudiante y
cómo se puede trabajar su caso, es un diagnóstico oportuno.

Educación integrada o educación especial


Para asegurar la calidad de la experiencia educativa en un salón de clases
neurodiverso, el diagnóstico oportuno es clave. Bajo este contexto el rol de
los psicólogos escolares debe expandirse, trabajar en equipo con las
familias y maestros para evaluar las necesidades caso por caso y discernir
si el carácter cognitivo atípico de los alumnos les permitiría sacar el mejor
provecho de las clases dentro de una población estudiantil general.

El trabajo de psicólogos y maestros no debe tampoco restringirse a


visualizar solo a los alumnos, la educación de los padres y madres sobre el
tema así como el acompañamiento, es crucial para asegurar el bienestar
emocional y acceso a la educación de los alumnos neurodiversos.
Reconciliar las expectativas parentales con lo que se sabe de las
neuropatías y el potencial futuro de sus hijos es una tarea en extremo
compleja que a menudo se deja fuera de la óptica cuando hablamos de
neurodiversidad en la esfera educativa. Es necesario considerar este
aspecto para la elaboración de estrategias efectivas para la integración o
educación especializada de los estudiantes con capacidades cognitivas
diferentes.

Jim Sinclair engloba la idea de una existencia integrada y dignidad humana


de las personas neurodiversas con un pensamiento concluyente, que si
bien está enfocado en las personas con autismo, da una pauta
trascendental de cómo empezar a dimensionar la neurodiversidad en
espacios familiares y educativos.

“No pierdes a un hijo por causa del autismo. Lo pierdes porque te quedaste
esperando la idea de otro niño que nunca existió” En su ensayo “Don’t
mourn for us”, Sinclair resume en pocas palabras todo lo que se necesita
para sentar las bases de un futuro educativo para el estudiantado
neurodiverso: reconocer su existencia en sus términos, no los nuestros.

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