LA ORACIÓN, UNA NECESIDAD Y UN PRIVILEGIO
TEXTO: Lucas 18:1
1 También les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre, y no
desmayar,
2 diciendo: Había en una ciudad un juez, que ni temía a Dios, ni respetaba a hombre.
3 Había también en aquella ciudad una viuda, la cual venía a él, diciendo: Hazme justicia
de mi adversario.
4 Y él no quiso por algún tiempo; pero después de esto dijo dentro de sí: Aunque ni temo a
Dios, ni tengo respeto a hombre,
5 sin embargo, porque esta viuda me es molesta, le haré justicia, no sea que viniendo de
continuo, me agote la paciencia.
6 Y dijo el Señor: Oíd lo que dijo el juez injusto.
7 ¿Y acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche? ¿Se tardará en
responderles?
8 Os digo que pronto les hará justicia. Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe
en la tierra?
INTRODUCCIÓN:
Nuestro Señor da primero el precepto, y luego sigue el ejemplo.
Hay en este capítulo cinco ejemplos de oración:
1) Una viuda orando (v. 3),
“Había también en aquella ciudad una viuda...”
2) un fariseo orando (v. 10),
“Dos hombres subieron al templo a orar:
uno era fariseo, y el otro publicano”
3) un publicano orando (v. 13),
“Mas el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar
los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo:
Dios, sé propicio a mí, pecador”
4) un principal orando (v. 18),
“Un hombre principal le preguntó, diciendo: Maestro bueno,
¿qué haré para heredar la vida eterna?”
5) un mendigo orando (v. 38).
Entonces dio voces, diciendo: ¡Jesús, Hijo de David,
ten misericordia de mí!
Todos los hombres debieran orar.
I. Los HOMBRES debieran orar.
Para actuar correctamente.
“actúen como Libro: El progreso del peregrino” JUAN BUNYA ”el
hombre con el rastrillo de basura”.
1. Este hombre se encuentra barriendo la basura de la calle llamada
"Legalismo".
2. Su función simboliza los esfuerzos humanos para alcanzar la
salvación a través de obras y cumplimiento de reglas religiosas
El hombre, hecho a imagen del Dios del cielo, debiera mirar
arriba.
Cuando Nabucodonosor miró arriba, le fue devuelto su
entendimiento (Dn. 4:34).
4:34 “Mas al fin del tiempo yo Nabucodonosor alcé mis ojos al cielo,
y mi razón me fue devuelta; y bendije al Altísimo, y alabé y
glorifiqué al que vive para siempre, cuyo dominio es sempiterno, y su
reino por todas las edades”.
II. Los HOMBRES debieran orar.
Algunos escarnecen (burlan) la eficacia de la oración, refiriéndose
a la inmutabilidad de Dios.
Como si el Dios inmutable (no cambia) no pudiera ordenar los
medios así como el fin.
El hombre debiera orar; esto admite la libre acción de su
voluntad.
Debiera; pero puede no hacerlo, o no quererlo; pero, no obstante,
permanece su responsabilidad.
¿Por qué no puedes orar?
III. Los hombres debieran orar SIEMPRE.
Orar acerca de todo, y estar agradecidos por todo (Fil. 4:6).
“Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras
peticiones delante de Dios en toda oración y ruego,
con acción de gracias”.
Esto alcanza a toda extremidad y detalle de nuestra vida diaria y
rutinaria.
Necesitamos el consejo y la fuerza de Dios, incluso cuando no lo
pensamos o cuando al menos estamos inconscientes (oro porsi caso)
de nuestra necesidad.
IV. Se debiera ORAR siempre.
La palabra griega es «desear».
Los hombres debieran siempre desear y pedir.
Orar sin desear es una burla.
Estar siempre deseando no significa estar siempre pidiendo, sino
comunicarse con Dios, como Padre, y como uno que se deleita en
la comunión con Él.
Es una vida de caminar y hablar con Dios.
Es su mismo aliento de vida.
V. Se debiera orar siempre y NO DESMAYAR.
Estas son las palabras de Aquel que vengará a sus escogidos que
claman a Él de día y de noche.
Él sabe que la importunidad no quedará sin recompensa.
Desmayaron en la oración:
Abraham desmayó cuando dejó de orar por Sodoma.
Joás se detuvo también demasiado pronto, y no llegó a alcanzar la
plena bendición (2 R. 13:19).
No desmayaron en la oración:
La importunidad de Pablo prevaleció, aunque el aguijón no le fue
quitado.
Elías (debajo enebro - Monte Horeb)
Jonás (sumergido hasta los cimientos de los montes)
Sigue orando. Si no puedes traer a Dios más cerca de ti, tú te acercarás
más a Él.
VI. Por qué los hombres no oran.
1. POR INCREDULIDAD.
No creen a Dios, y muestran por su incredulidad práctica que
Jesucristo no tiene lugar en sus vidas.
2. POR SU AUTOCONFIANZA.
Tienen tales pensamientos acerca de su propio carácter y
capacidades que no sienten la necesidad de buscar la ayuda y
conducción del Señor.
3. DEBIDO AL AMOR AL PECADO.
Algunos están tan conscientes de que sus vidas están en
oposición a la voluntad de Dios, que no oran a no ser que estén
dispuestos a presentar confesión.