ISAAC NEWTON (1642-1727): El científico inglés realizó trabajos que revolucionaron el
conocimiento y fundaron la ciencia clásica. Sus principios de la luz, del movimiento y de la atracción
de las masas sólo serían cuestionados a comienzos del siglo XX, particularmente por Einstein.
LOS PRIMEROS TRABAJOS
Nacido en Inglaterra el 25 de diciembre de 1642 -año de la muerte de Galileo-, algunos meses
después del fallecimiento de su padre. Isaac Newton fue criado por su abuela en la granja familiar
de Woolsthorpe.
Cuando tenía tres años la madre volvió a casarse y lo dejó con la abuela. A los once, a raíz de la
muerte del odiado padrastro, se reunió con la madre (que había dado a luz otros tres hijos). Asistió
a la escuela durante cinco años más, distinguiéndose sólo por haber perseguido vengarse de un
chico que lo pateó.
Después de pelear con el chico, empujándolo contra la iglesia y restregándole la cara contra el muro,
Newton decidió poner en evidencia a su adversario en el aspecto académico, lo que hizo
ascendiendo de ser el penúltimo de la escuela a ser el primero.
A los catorce años de edad, su madre lo retiró de la escuela para que aprendiese a administrar la
propiedad, pero él no manifestaba en aquel entonces afición alguna por los negocios, prefiriendo
los libros y la creación de pequeñas máquinas, como un molino de viento en miniatura o un reloj de
agua que funcionaría por varios años. Se pasaba el tiempo leyendo y se concentraba hasta tal punto
que en una ocasión desapareció un caballo cuya brida él sostenía sin que Newton se diera cuenta.
Al cabo de un año regreso a la escuela y viviendo en la casa de un farmacéutico llamado doctor
Clark, por cuya hijastra sintió sin duda un vínculo romántico. La relación se marchitó en 1661,
cuando Newton se fue al Trinity College de Cambridge. Mucho después, teniendo ya el primer amor
de Newton setenta años, ella reveló la vinculación a un biógrafo, el cual escribió que «no siendo la
herencia de ella importante y siendo él becario en la universidad, sus fortunas eran incompatibles
con el matrimonio; tal vez también los respectivos estudios». Por lo que se sabe, se trata de la única
relación de esta clase que tuvo Newton en toda su vida.
En 1661 ingresó en el Trinity College, pero debió retornar a Woolsthorpe en junio de 1665, pues se
había declarado una epidemia de peste en la ciudad de Londres. Si bien este período fue dramático
para Inglaterra -la peste causó más de 70.000 muertes tan sólo en Londres resultó extremadamente
fecundo para el joven Newton: liberado de las obligaciones escolares, comenzó sus investigaciones
y estableció las bases de sus grandes descubrimientos en matemáticas, en óptica y en mecánica
celestes.: Sin embargo, sus teorías se publicarían mucho después: así, la teoría de la luz expuesta en
sus cursos en 1670-1672. v que apareció en las Pkilosophkal Traisactions (Transacciones filosóficas)
en 1671 y 1674, recién llegarían a conocerse en 1704, con la publicación del Tratado de óptica.
La pensión de un College universitario era de unas 45 libras esterlinas, cifra insostenible para una
familia como la de Newton, si se tiene en cuenta que su propiedad agrícola rendía a lo sumo poco
más de 80 libras esterlinas anuales. Así, cuando el joven Isaac fue admitido en el prestigioso Trinity
College de Cambridge, fue matriculado en la categoría de los estudiantes pobres, que se pagaban
los estudios realizando distintos servicios domésticos, sirviendo a los profesores, haciendo las veces
de porteros, cocineros, camareros, etc. Y, además, con tres o cuatro de retraso respecto a los otros
estudiantes.
LA MECÁNICA DIVINA: La concepción de un mundo ordenado según las leyes de la mecánica no era
contradictoria con la existencia de Dios y constituía incluso una prueba de ella para numerosos
autores: las regularidades de la naturaleza permitían contemplar la sabiduría de Dios y su poder,
como lo explica el Espectáculo de la Naturaleza del abate Pluche, uno de los grandes éxitos del siglo
XVIII. Estos análisis son compatibles con los de un científico como Fontenelle, secretario de la
Academia de ciencias de París, que escribió en sus Conversaciones sobre la pluralidad de los mundos
(1686): «Me imagino siempre que la naturaleza es un gran espectáculo que se parece al de la Ópera.
Del sitio en que usted se encuentre, en la Ópera, usted no ve el teatro tal como es: se han dispuesto
los decorados y los mecanismos para causar de lejos un efecto agradable y esconden de su vista
esas ruedas o contrapesos que son los que hacen todos los movimientos».
MÁXIMA CELEBRIDAD
A la edad de veintisiete años, en 1669, Newton fue nombrado profesor en Cambridge, sucediendo
a un gran matemático, Isaac Barrow. Obtuvo este cargo gracias a sus trabajos en matemáticas,
especialmente sobre la longitud de los arcos de curvas, si bien aún no había publicado sus
investigaciones acerca de la luz ni de la atracción de los cuerpos celestes. Alcanzó celebridad al
desarrollar el primer telescopio que utilizaba uno o varios espejos, en tanto que los anteojos se
valían de lentillas.
El resultado impresionó a la Royal Society, principal institución científica inglesa, y a toda Europa.
Este instrumento de unos veinte centímetros de largo proporcionaba imágenes nueve veces mayor
que un anteojo cuatro veces superior en el largo. Newton fue elegido «fellow» (miembro) de la
Royal Society en 1672.
Ese mismo año publicó finalmente su teoría de los colores, materia que fue objeto de un gran debate
en el siglo XVII. En efecto, desde la Antigüedad los científicos se ocuparon del problema de la visión,
pensando por ejemplo que un rayo visual emitido por el ojo iba al encuentro de los objetos y
permitía así la visión. A partir de Kepler, el ojo era considerado solamente como un dispositivo
óptico y en lo sucesivo los escritos centraban su atención en la naturaleza física de la luz.
Con sus experimentos, Newton empezó a cuestionar las remotas ideas aristotélicas, retomadas en
parte por Descartes, según las cuales la luz era blanca y los colores surgían progresivamente de su
debilitamiento. Llegó a la idea de que la luz «blanca» era una mezcla de luces de todos los colores.
Presentó su teoría a partir de la descripción del «experimento crucial»: ante un agujero horadado
en una pantalla, instaló un dispositivo constituido por un prisma, una plancha perforada, un segundo
prisma y una segunda plancha.
Al estudiar las diferentes manchas coloreadas sobre la pared de enfrente, correspondientes a los
diversos rayos refractados por el prisma, pudo analizar la naturaleza de la luz. Con esta
demostración, Newton parecía haber descubierto una ley de la naturaleza gracias al experimento,
como si leyera sus secretos, y que ejercería una influencia significativa en la ciencia.
LA PUBLICACIÓN LOS PRINCIPIA MATHEMATICA: En 1687, alentado por el astrónomo Halley,
Newton publicó sus Principios matemáticos de la filosofía natural: conclusión y superación de todos
los avances científicos del siglo XVII, constituyen igualmente el resultado final de los trabajos de
Newton.
La publicación de los Principia Mathematica tuvieron un enorme impacto. Sus tres leyes del
movimiento y la ley única y universal de la gravedad lo explicaban todo. («Si he visto más lejos —
escribió Newton—, es porque miraba desde los hombros de gigantes.») Mediante rigurosas
matemáticas y una concentración obsesiva, Newton unió los cielos con la Tierra. Su teoría no era,
estaba él deseando decirlo, una hipótesis sino una realidad. Desde Aristóteles no se había creado
ninguna visión del mundo que abarcara tanto.
Los Principia Mathematica, a diferencia del Revolutionibus de Copérnico, tuvieron buena acogida.
Newton fue muy agasajado, a pesar de tener, según el profesor que lo sucedió en la cátedra
Lucasiana, «el carácter más temeroso, cauto y receloso que yo haya conocido».
Pero Newton cambió. Prácticamente aislado en un tiempo, se volvió ambicioso. Cuando el rey
Jacobo II intentó convertir al catolicismo las universidades inglesas, Newton se resistió y, como
consecuencia, fue elegido representante en el Parlamento. En Londres, pidió al filósofo John Locke
que le ayudase a conseguir un puesto de administrador de la Casa de la Moneda. Mientras tanto
proseguía sus experimentos alquímicos.