RIGOBERTO ECHEVERRI BUENO
Magistrado ponente
SL450-2018
Radicación n.° 57441
Acta 07
Bogotá, D. C., veintiocho (28) de febrero de dos mil
dieciocho (2018).
Decide la Corte el recurso de casación interpuesto por
el apoderado de AURORA DE LOS ÁNGELES CIFUENTES
DE GARCÍA, contra la sentencia proferida por el Tribunal
Superior del Distrito Judicial de Medellín, el 19 de
diciembre de 2011, en el juicio que le promovió al FONDO
DE PASIVO SOCIAL DE FERROCARRILES NACIONALES
DE COLOMBIA.
I. ANTECEDENTES
La señora Aurora de los Ángeles Cifuentes de García
presentó demanda ordinaria laboral en contra del Fondo de
Pasivo Social de Ferrocarriles Nacionales de Colombia, con
la finalidad de que fuera condenado a pagarle, de manera
principal, la pensión de sobrevivientes, de conformidad con
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el artículo 288 de la Ley 100 de 1993, “dando aplicación
integral y retrospectiva a los artículos 46 y 47 de la misma
Ley 100 de 1993, modificados respectivamente por los
artículos 12 y 13 de la Ley 797 de 2003”, a partir del 29 de
enero de 2003, momento de entrada en vigencia de esta
última normatividad, junto con las mesadas adicionales, los
intereses moratorios y la indexación o, de forma
subsidiaria, a cancelarle la prestación de sobrevivientes,
según el artículo 288 de la Ley 100 de 1993, “dando
aplicación integral y retrospectiva a los artículos 11 y 12 de
la Ley 776 de 2002”, a partir del 17 de diciembre de 2002,
fecha de entrada en vigencia de esta ley, así como las
mesadas de junio y diciembre, los intereses de mora y la
actualización monetaria.
Como fundamento fáctico de sus pretensiones, la
demandante adujo que contrajo matrimonio católico con el
señor José Ángel García Echeverri el 24 de diciembre de
1971; que convivieron bajo el mismo techo de manera
ininterrumpida y procrearon dos hijos; que el citado ingresó
a laborar a la empresa Ferrocarriles Nacionales de Colombia
el 1 de octubre de 1969, mediante contrato a término
indefinido, en calidad de trabajador oficial; que su esposo
falleció el 8 de julio de 1977, con ocasión de un accidente
laboral; que el 18 de febrero de 2009 presentó reclamación
administrativa ante la entidad, en la que solicitó la
aplicación retrospectiva de las disposiciones de la Leyes 100
de 1993 y 797 de 2003 o, en subsidio, la Ley 776 de 2002;
que, a través de la Resolución No. 1091 de 6 de mayo de
2009, se negó el acceso al mencionado beneficio; y que
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interpuso recurso de reposición contra dicho acto
administrativo, el cual fue negado en la Resolución No.
1091 de 6 de mayo de 2009.
Al dar respuesta a la demanda, la accionada se opuso
a las pretensiones y, en cuanto a los hechos expuestos,
admitió como ciertos los relativos a la celebración del
matrimonio entre la demandante y el causante, la
vinculación laboral y sus extremos, la fecha de fallecimiento
del trabajador, la presentación de la reclamación
administrativa y las decisiones tomadas frente a la misma.
En cuanto a lo demás, dijo que no era cierto o que no le
constaba. En su defensa propuso las excepciones
denominadas petición fuera de ley, inexistencia del derecho,
interpretación indebida, falta de causa para pedir, buena fe
y prescripción.
II. SENTENCIA DE PRIMERA INSTANCIA
El Juzgado Primero Adjunto Laboral del Circuito de
Medellín, al que correspondió el trámite de la primera
instancia, mediante sentencia emitida el 30 de julio de
2010, absolvió a la entidad de todas las pretensiones
formuladas en su contra.
III. SENTENCIA DE SEGUNDA INSTANCIA
Al conocer del proceso, por apelación interpuesta por
la demandante, el Tribunal Superior del Distrito Judicial de
Medellín, mediante sentencia proferida el 19 de diciembre
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de 2011, confirmó íntegramente la decisión de primer
grado.
En lo que interesa al recurso extraordinario, el
Tribunal consideró que, teniendo en cuenta la decisión
absolutoria de primera instancia y los argumentos
expuestos en el escrito de apelación, el problema jurídico a
definir en segundo grado era determinar si resultaba
procedente el reconocimiento de la prestación de
sobrevivientes bajo la aplicación retrospectiva de los
artículos 11 y 12 de la Ley 797 de 2003 o de las
disposiciones de la Ley 776 de 2002.
Destacó que no se encontraban en controversia los
supuestos fácticos relativos al vínculo matrimonial entre la
demandante y el señor José Ángel García Echeverri, la
relación laboral de éste con la entidad demandada y su
fallecimiento ocurrido el día 8 de julio de 1977.
Señaló que el artículo 288 de la Ley 100 de 1993, cuyo
contenido también era alegado por la apelante, lo que
contemplaba era el principio de favorabilidad, pues estaba
dirigido “a la posibilidad que tiene el ciudadano de optar
para que se le aplique en su totalidad la ley 100 de 1993,
cuando su derecho se ha consolidado en vigencia de esta
norma pero también le es aplicable otra norma anterior y
puede optar por la más favorable”.
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Respecto del principio de retrospectividad alegado por
la demandante, adujo que era de creación jurisprudencial y
que tenía aplicación para eventos en que se había
consolidado una situación jurídica bajo una norma antigua
“y al expedirse una nueva disposición normativa que también
regula una situación específica que ha mutado o cambiado
en ese caso específico, la nueva norma puede entrar a
regular dicha situación en el estado en que esté”. Aclaró que,
de todas formas, para que operara la retrospectividad, era
necesario que estuviera expresamente consagrada en la
misma norma o que se hubiese dispuesto por vía
jurisprudencial, “pues de lo contrario desbordaría la
aplicación de este principio, solicitándose su aplicación para
todos los casos en que resulte más beneficioso la aplicación
de normas modernas, para situaciones que ya se
consolidaron con disposiciones anteriores, propiciándose
caos e inseguridad en el ordenamiento jurídico”.
Sostuvo que en un caso similar esta Corporación se
había pronunciado en la sentencia de radicado 21925, a la
cual se remitió in extenso, de donde dedujo que era
equivocado el alegato de la apelante, por cuanto el asunto
debatido no trataba sobre la posibilidad de escoger entre
dos normas vigentes o entre interpretaciones diversas de la
misma disposición, por cuanto el señor José Ángel García
Echeverri había fallecido el 8 de julio de 1977 y, por lo
tanto, la normatividad que gobernaba la pensión de
sobrevivientes pretendida por sus beneficiarios era el
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Decreto 3135 de 1968, debidamente citado por el juez de
primera instancia en sus consideraciones, y que era
aplicable en virtud del artículo 16 del C.S.T., que prohibía
los efectos retroactivos de las normas laborales.
Concluyó así:
“De manera que, en el presente asunto no solo el derecho de
la demandante se consolidó bajo una norma antigua, y se
mantuvo intacto hasta la fecha sin que variara alguna situación
jurídica con normas actuales, sino además el mismo paso (sic) sin
ser reclamado, sin que resulte posible siquiera hablar de
favorabilidad de normas o de una remota condición más
beneficiosa, para pretender la aplicación retrospectiva de la ley
797 de 2003 o la ley 776 de 2002, asunto además frente al cual
no se ha dispuesto jurisprudencialmente la aplicación del principio
retrospectivo, por lo que éste resulta aplicable en este caso,
debiéndose determinar totalmente las pretensiones del actor y
confirmar íntegramente la decisión del a quo”.
IV. RECURSO DE CASACIÓN
Interpuesto por la demandante, concedido por el
Tribunal y admitido por la Corte, se procede a resolver.
V. ALCANCE DE LA IMPUGNACIÓN
Pretende la recurrente que la Corte case totalmente la
sentencia impugnada, para que, en sede de instancia,
revoque la decisión de primer grado y, en su lugar, acceda a
las pretensiones principales o subsidiarias de la demanda
inicial.
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Con tal propósito formula tres cargos, por la causal
primera de casación, que fueron replicados y, enseguida, se
estudian, de manera conjunta, dado que, no obstante estar
enfocados por vías diferentes, denuncian el mismo cuerpo
normativo, se soportan en iguales argumentos y persiguen
idéntica finalidad.
VI. CARGO PRIMERO
Acusa la sentencia de violar directamente, en la
modalidad de infracción directa, los artículos 26 de la Ley
16 de 1972, 1, 2, 5, 6, 9 y 11 de la Ley 74 de 1968, 1, 2, 9 y
18 de la Ley 319 de 1996, 1, 2, 3, 4, 9, 10, 12, 30, 36, 37,
38, 53, 54, 55, 56, 57, 91, 92 y 94 de la Ley 516 de 1999, 1
de la Ley 762 de 2002, 5, 8, 12 y 13 de la Ley 1306 de
2009, 1, 2, 4, 9, 13, 25, 29, 47, 48, 53, 93, 209 y 366 de la
C.P., 1, 9, 10, 16, 19 y 21 del C.S.T., 11, 13, 33, 46, 47, 48,
141, 272 y 288 de la Ley 100 de 1993 y 12 y 13 de la Ley
797 de 2003.
En la fundamentación del ataque, sostiene la censura
que la retrospectividad en materia de pensión de
sobrevivientes se encuentra plasmada a nivel constitucional
y se encuentra desarrollada legalmente con la previsión del
artículo 288 de la Ley 100 de 1993, así como desde el punto
de vista jurisprudencial y doctrinal.
Afirma que debe diferenciarse la retroactividad de la
retrospectividad, en tanto ésta se aplica a situaciones
consolidadas o que se originaron antes del nacimiento de la
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nueva ley y su reconocimiento se efectúa hacia el futuro,
desde la fecha de la vigencia de la norma, mientras que
aquélla lleva la disposición hacia atrás, esto es, a la fecha
en que ocurrieron los hechos. Aclara que la jurisprudencia
de las altas Cortes ha aplicado este principio en seguridad
social, específicamente en pensiones de invalidez y de
sobrevivientes.
Alega que la visión más acertada sobre la
retrospectividad la tiene la jurisprudencia del Consejo de
Estado y se remite a la sentencia de radicado 25000-23-25-
000-1999-6571-01 de la Sección Segunda de dicha
Corporación. Asimismo, destaca el salvamento de voto a la
sentencia CSJ SL, 22 jun. 2005, rad. 21925 de esta Corte.
Arguye que el derecho internacional impone al Estado
colombiano la obligación de procurar un mínimo de
condiciones de vida digna a sus asociados, tal como se
encuentra establecido en la Convención Americana de
Derechos Humanos, los Pactos Internacionales de Derechos
Económicos, Sociales y Culturales y de Derechos Civiles y
Políticos, el Protocolo Adicional a la Convención Americana
de Derechos Humanos, y como se desarrolla a nivel
constitucional con los principios de irrenunciabilidad,
favorabilidad y seguridad social, de manera que el Tribunal
se rebeló contra las disposiciones del bloque de
constitucionalidad.
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VII. SEGUNDO CARGO
Acusa la sentencia impugnada de violar directamente,
en la modalidad de interpretación errónea, los artículos 1,
2, 4, 9, 13, 25, 29, 47, 48, 53, 93, 209 y 366 de la C.P., 9,
10, 16, 19 y 21 del C.S.T., 11, 13, 33, 46, 47, 48, 141, 272
y 288 de la Ley 100 de 1993, 12 y 13 de la Ley 797 de 2003,
11, 12 y 13 de la Ley 776 de 2002, en relación con el
artículo 288 de la Ley 100 de 1993.
Para fundamentar el ataque, la censura reproduce los
mismos argumentos planteados en el primer cargo y agrega
que se cumplen las exigencias contempladas en los
artículos 46 y 47 de la Ley 100 de 1993, modificados por los
artículos 12 y 13 de la Ley 797 de 2003, dado que durante
los tres años anteriores al fallecimiento, el trabajador
fallecido acreditaba 154.28 semanas, cumplió con la
fidelidad al sistema y su esposa convivió con él desde la
celebración del matrimonio hasta el deceso. Asimismo,
anota que se cumplen los requisitos de la Ley 776 de 2002,
para acceder a la pensión de origen profesional, pues solo
basta con un día de labores para acceder al derecho y que,
según mandatos constitucionales, el juez del trabajo debe
dar aplicación al principio de favorabilidad, en los términos
de la sentencia T- 1189 de 2001 de la Corte Constitucional.
VIII. TERCER CARGO
Acusa la sentencia impugnada de violar
indirectamente, en la modalidad de falta de aplicación, los
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artículos 174, 175, 177, 194, 195, 197, 198, 199, 233, 241,
243, 251, 252 y 253 del C.P.C., en concordancia con los
artículos 25, 26, 28, 31, 51, 54 A y 145 del C.P.T. y de la
S.S., 1, 2, 4, 9, 13, 25, 29, 47, 48, 53, 93, 209 y 366 de la
C.P., 9, 10, 16, 19 y 21 del C.S.T., 11, 13, 33, 46, 47, 48,
141, 272 y 288 de la Ley 100 de 1993, 12 y 13 de la Ley 797
de 2003, 11, 12 y 13 de la Ley 776 de 2002, en relación con
el artículo 288 de la Ley 100 de 1993.
Afirma que la anterior trasgresión se dio con ocasión de
los siguientes errores de hecho:
- NO DAR POR DEMOSTRADO, ESTÁNDOLO, que el señor JOSÉ
ÁNGEL GARCÍA ECHEVERRI llegó a la edad de veinte (20)
años el 06 de abril de 1968.
- NO DAR POR DEMOSTRADO, ESTÁNDOLO, que el señor JOSÉ
ÁNGEL GARCÍA ECHEVERRI laboró al servicio de la extinta
Empresa de Ferrocarriles Nacionales de Colombia desde el 01
de octubre de 1969 hasta el 08 de julio de 1977, para un total
de siete (7) años, nueve (9) meses y ocho (8) días, o su
equivalente a 2.798 días (400 semanas).
- NO DAR POR DEMOSTRADO, ESTÁNDOLO, que dentro de los
tres (3) años inmediatamente anteriores a la fecha de su
muerte (8 de julio de 1974 al 8 de julio de 1977) el señor JOSÉ
ÁNGEL GARCÍA ECHEVERRI acreditaba como tiempo de
servicio un total de 154.28 semanas (1.080 días).
- NO DAR POR DEMOSTRADO, ESTÁNDOLO, que el señor
GARCÍA ECHEVERRI acreditó un total de 2.798 días (400
semanas) en tiempos de servicios, entre la fecha en que
cumplió veinte (20) años de edad (6 de abril de 1968) y el 8 de
julio de 1977 (fecha en que se produjo su muerte), lo cual es
superior al 20% (83.95%) del tiempo transcurrido en ese
periodo (el lapso 6 de abril de 1948 a 8 de julio de 1977
equivale a 3333 días o 476 semanas).
- NO DAR POR DEMOSTRADO, ESTÁNDOLO, que al aplicarse el
cálculo porcentual del 20% (exigido por el numeral 2 del
artículo 12 de la Ley 797 de 2003, que modificó el artículo 46
de la Ley 100 de 1993), arroja como resultado que el
trabajador dentro del margen de tiempo indicado
anteriormente (6 de abril de 1948 al 8 de julio de 1977), debió
laborar un total de 95.2 semanas (666.6 días).
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- NO DAR POR DEMOSTRADO, ESTÁNDOLO, que la muerte del
señor JOSÉ ÁNGEL GARCÍA ECHEVERRI se produjo como
consecuencia de un accidente de trabajo (origen profesional),
puesto que, mientras se encontraba activo en la extinta
ferroviaria estatal, y estando dentro de su jornada laboral, y
con ocasión a la prestación de sus servicios, le sobrevino la
muerte (estando arriba del tren se golpeó su cabeza contra un
puente de la estación Sofía del municipio de Cisneros), con
pérdida de masa encefálica).
- NO DAR POR DEMOSTRADO, ESTÁNDOLO, que a pesar del
transcurrir del tiempo, la señora AURORA DE LOS ÁNGELES
CIFUENTES DE GARCÍA, no ha dejado de ser viuda,
acreditando en la actualidad 61 años de edad.
- NO DAR POR DEMOSTRADO, ESTÁNDOLO, que el derecho a
la pensión de sobrevivientes, por causa de muerte de origen
profesional, lo causó la señora AURORA DE LOS ÁNGELES
CIFUENTES DE GARCÍA, a partir del 17 de diciembre de 2002
(fecha de entrada en vigencia de la Ley 776 de 2002),
conforme a la aplicación retrospectiva (artículo 288 de la Ley
100 de 1993) de los artículos 11 12 y 13 de la Ley 776 de
2002.
- NO DAR POR DEMOSTRADO, ESTÁNDOLO, que el derecho a
la pensión de sobreviviente, por origen común, lo causó la
señora AURORA DE LOS ÁNGELES CIFUENTES DE GARCÍA,
a partir del 29 de enero de 2003 (fecha de entrada en vigencia
de la Ley 797 de 2003), conforme a la aplicación retrospectiva
(artículo 288 de la Ley 100 de 1993) de los artículos 46 y 47
de la Ley 100 de 1993, modificados respectivamente por los
artículos 12 y 13 de la Ley 797 de 2003.
- DAR POR DEMOSTRADO, SIN ESTARLO, que la situación
pensional de la actora se consolidó con antelación a la
vigencia de las leyes: 100 de 1993, 776 de 2002 y 797 de
2003 (La viuda aún es viuda).
- NO DAR POR DEMOSTRADO, ESTÁNDOLO, que los señores
JOSÉ ÁNGEL GARCÍA ECHEVERRI y AURORA DE LOS
ÁNGELES CIFUENTES contrajeron matrimonio religioso
(católico) el 24 de diciembre de 1971.
Enuncia como pruebas dejadas de apreciar los
registros civiles de nacimiento de José Ángel García, de
matrimonio y de defunción, el contrato de trabajo, el
certificado de tiempo de servicios de la entidad, los valores
cancelados por factores salariales, el boletín de retiro, las
Resoluciones Nros. 1091 de 6 de mayo de 2009 y 2051 de
22 de julio de 2009, la hoja de vida o antecedentes
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administrativos y el oficio de ocurrencia de accidente de
trabajo.
En la demostración del cargo, alega la censura que los
medios de prueba denunciados demuestran que la señora
Aurora de los Ángeles Cifuentes le asiste el derecho a la
pensión de sobrevivientes, a partir del 17 de diciembre de
2002, fecha de entrada en vigencia de la Ley 776 de 2002 o
desde el 29 de enero de 2003, momento en que comenzó a
regir la Ley 797 de 2003, por cuanto, según las pruebas,
tenía cotizadas 400 semanas, de las cuales 154.28 fueron
dentro de los 3 años anteriores al fallecimiento, además de
contar con la fidelidad del 20% del tiempo transcurrido
entre los veinte años de edad y la data del fallecimiento.
IX. RÉPLICA
Afirma, en esencia, que además de las deficiencias
técnicas de los cargos presentados, la sentencia impugnada
no contiene vicios de ilegalidad, ya que no puede aplicarse
la retrospectividad en el presente asunto, pues no existe
norma ni pronunciamiento jurisprudencial que disponga su
imposición, por lo que los reproches endilgados en el ataque
no tienen la virtualidad de desquiciar la decisión recurrida.
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X. CONSIDERACIONES
Se encuentran por fuera de toda discusión, en sede del
recurso extraordinario de casación, los presupuestos
fácticos relativos a que la demandante mantuvo un vínculo
matrimonial con el señor José Ángel García Echeverri y que
éste prestó sus servicios personales para la entidad
accionada y falleció el día 8 de julio de 1977.
Desde el punto de vista jurídico, el Tribunal no se
equivocó cuando afirmó que la normatividad aplicable al
presente asunto era la vigente al momento del fallecimiento
del pensionado, esto es, al 8 de julio de 1977, ya que la
jurisprudencia de esta Corporación ha reiterado de manera
constante que el artículo 16 del C.S.T. dispone que las
normas del trabajo y de la seguridad social tienen efecto
general inmediato y no tienen consecuencias retroactivas
sobre situaciones ya definidas o consumadas conforme a
leyes anteriores, de donde se impone que, para efectos de la
pensión de sobrevivientes, la legislación aplicable será la
que se encuentre en vigor para la fecha de ocurrencia del
deceso.
En efecto, en la sentencia SL10146-2017, se sostuvo:
Sobre este punto, la jurisprudencia de esta Sala, de manera
reiterada y pacífica, ha sostenido que la norma aplicable en
materia de pensión de sobrevivientes es la que se encuentra
vigente al momento del fallecimiento del afiliado o del pensionado,
pues justamente este beneficio prestacional busca amparar o
proteger al núcleo familiar del riesgo de muerte, de suerte que no
puede remitirse el fallador a una normatividad posterior o futura,
pues el artículo 16 del C.S.T. dispone expresamente que las
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normas del trabajo, al tener efecto general inmediato, no producen
consecuencias retroactivas, es decir, no pueden afectar
situaciones ya definidas o consumadas conforme a leyes
anteriores, tal como sucede en el presente asunto en el que la
normatividad aplicable es la Ley 100 de 1993 y, por ende, no
puede darse aplicación a la Ley 797 de 2003.
De igual forma, la Corte no encuentra error jurídico en
la decisión impugnada, pues, como lo sostuvo el Tribunal,
la controversia no versaba sobre la aplicación del principio
de favorabilidad constitucional, como lo entendía
equivocadamente la parte demandante al pretender la
aplicación de normas posteriores al caso como las Leyes
797 de 2003 y 776 de 2002, toda vez que el juez del trabajo
solamente puede acudir a dicho principio constitucional
cuando se halle ante una duda en la aplicación de dos o
más normas vigentes y aplicables al caso, evento que es
conocido como la regla más favorable o cuando tenga una
duda sobre las diversas interpretaciones de la misma
disposición jurídica, que es el caso del in dubio pro operario,
de manera que la favorabilidad al trabajador no implica,
como lo quiere hacer ver la censura, la aplicación de
normas futuras a un caso acaecido y consolidado bajo la
vigencia de leyes anteriores, porque claramente no habría
coexistencia de normas aplicables al asunto.
En la decisión atrás citada, se resaltó igualmente:
Tampoco le asiste razón a la censura cuando alega que la
aplicación de la Ley 797 de 2003 se deriva del principio de
favorabilidad constitucional y que, en tal sentido, se encuentran
los precedentes emitidos por la Corte Constitucional, puesto que la
jurisprudencia de antaño ha destacado que este principio remite a
los eventos en que el juez se encuentra frente a dos o más normas
aplicables (regla más favorable) o ante dos comprensiones
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diferentes derivadas de la misma norma (in dubio pro operario),
situaciones ante las cuales el ordenamiento jurídico optó por
favorecer a la parte débil de la relación laboral a fin de acoger la
comprensión más acorde a su situación particular.
Claramente, en el presente asunto, no se encuentra el juez
ante ninguno de los dos casos atrás referidos como para predicar
la obligatoriedad del mandato de favorabilidad constitucional,
dado que no existe hesitación alguna respecto de que la norma
que gobierna la pensión de sobrevivientes pretendida en juicio es
el artículo 47 de la Ley 100 de 1993, en su versión original, tal
como lo asentó el fallador de segundo grado, al haber ocurrido el
deceso del causante en el año 1996, lo cual elimina la posible
aplicación de leyes expedidas posteriormente, como es la Ley 797
de 2003 y, con ello, la presunta coexistencia de normas aplicables,
tal como lo quiere hacer ver la censura.
Por este camino, tampoco se equivocó el ad quem al
predicar que el artículo 288 de la Ley 100 de 1993 no
consagra el principio de retrospectividad, como erradamente
lo afirma el censor, pues lo que establece es un evento
especial de favorabilidad, definido y delimitado por el propio
legislador, en tanto dispone que todo trabajador privado u
oficial, funcionario público, empleado público o servidor
público tiene derecho a que a la vigencia del sistema de
seguridad social integral le sea aplicable cualquier norma
en ella contenida que estime más favorable, bajo la
condición de que se someta a la totalidad de las
disposiciones de la Ley 100 de 1993. Con ello, el legislador
pretendió que a la entrada del nuevo sistema de seguridad
social cualquier afiliado pudiera acogerse a la totalidad de
la Ley 100 de 1993 si le resultaba más favorable en cuanto
a lo contenido en leyes anteriores.
La protección especial de favorabilidad que contiene el
artículo 288 de la Ley 100 de 1993 difiere sustancialmente
de la retrospectividad en materia laboral y de seguridad
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social, por cuanto, tal como lo tiene adoctrinado esta
Corporación, esta figura se predica para los eventos en que
la nueva ley regula contratos de trabajo o situaciones
jurídicas surgidas con anterioridad a su expedición pero
que se hallen en curso o desarrollo, esto es, que no se
hayan extinguido o consolidado, lo cual excluye una
aplicación retroactiva de la ley, que es la prohibida
justamente por el artículo 16 del C.S.T., pues ésta sí
comporta la aplicación de normas posteriores sobre hechos
ya consumados y definidos en el pasado.
En la sentencia CSJ SL, 25 nov. 2008, rad. 34905, se
dijo:
Y en sentencia de 24 de febrero de 2005 (Radicación 23.798) precisó
que,
“En el derecho del trabajo y en el de la seguridad social ha
prevalecido la tesis según la cual las normas legales que
consagran derechos laborales o prestacionales son
inmediatamente aplicables sin ser verdaderamente retroactivas.
Se ha admitido que la nueva ley pueda regular contratos de
trabajo o situaciones jurídicas surgidas con anterioridad a su
promulgación pero que se hallen en curso, esto es, que no se
hayan extinguido o consolidado. A este fenómeno jurídico, bien se
sabe, se le ha denominado retrospectividad de la ley.
“En tratándose de derechos para cuya adquisición se precisa del
transcurso de un período de tiempo prolongado, cual acontece con
las prestaciones que atienden la vejez, es claro que una reciente
ley que se expida modificando los requisitos para obtener el
derecho, necesariamente deberá mirar hacia el pasado, pues
habrá de encontrarse con una o varias situaciones que se
encuentren en desarrollo; así, el tiempo de prestación de servicios
o de cotizaciones al sistema y, desde luego, la edad de quien
aspira a beneficiarse de la prestación.
“No puede considerarse, entonces, que exista una aplicación
retroactiva de la ley nueva cuando se utilice respecto de
situaciones surgidas con anterioridad a su vigencia, pero que no
estén consumadas, porque sería tanto como admitir que el deudor
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de la obligación consolidó, estando en vigor la ley antigua, un
derecho a no pagar.
“Por esa razón, ha dicho esta Sala de la Corte:
““una cosa es tomar en consideración hechos acaecidos en el
pasado para hacerles producir efectos futuros y otra muy
diferente, y que nuestra ley no consagra, es la transformación ex
post facto de tales hechos por virtud de una ley que no regía al
momento en que tuvieron ocurrencia” (Sentencia de la Sección
Segunda de 14 de mayo de 1987. Radicado 0574).
“La circunstancia de que una norma cambie los requisitos que
establecía la disposición que la antecedió para adquirir el derecho
a la pensión de vejez, no significa en modo alguno que las nuevas
exigencias que se fijen no puedan ser cumplidas por los afiliados
al régimen de pensiones que no tuvieron posibilidad de satisfacer
las instituidas por la norma modificada, pues, como es apenas
natural, dado su carácter retrospectivo, el nuevo precepto tendrá
plena aptitud jurídica para gobernar las situaciones que estén
avanzando, con mayor razón, como quedó dicho, si se trata de
una disposición que establece requisitos que para ser cabalmente
adquiridos precisan de un largo lapso y que, por esa razón,
pueden verse alterados por nuevas regulaciones. A juicio de la
Corte, no entenderlo de esa manera entrañaría que los
destinatarios de la norma nueva no puedan beneficiarse de los
cambios que ésta introduzca, lo que, desde luego, no se
compadecería con la especial naturaleza de las prestaciones que
atienden el riesgo de vejez ni con los principios, que, desde la Ley
90 de 1946, orientan la seguridad social en Colombia.
“Así las cosas, no existe ninguna razón para que se impida que el
derecho a la pensión sea cobijado por las disposiciones de una
nueva normatividad, pues en cuanto el afiliado mantenga esa
condición y no haya cumplido los requisitos para obtener tal
prestación, podrá seguir avanzando hacia la consolidación de
ellos, porque quien pretenda pensionarse, si no ha satisfecho las
exigencias reclamadas por la ley, tiene el derecho a continuar en
su búsqueda.
“Por otra parte, el cumplimiento de la edad determinada en las
normas que establecen los requisitos para acceder a las
prestaciones que para cubrir el riesgo de vejez otorga el sistema
de seguridad social no puede ser considerado como un hecho que
dé lugar a una situación jurídica concreta porque, de ser así, no
sería posible que los afiliados a dicho sistema pudiesen cumplir
los restantes requisitos con posterioridad a la llegada de la edad
respectiva.
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Radicación n.° 57441
Bajo el anterior panorama, para la Corte el ataque
propuesto resulta infundado, pues lo que pretende la
censura, en últimas, es la aplicación retroactiva de las
Leyes 797 de 2003 y 776 de 2002 a un hecho consumado
en el pasado, pues, dado que el fallecimiento del
pensionado acaeció el 8 de julio de 1977, la controversia no
puede ser definida con normas posteriores, por cuanto,
como se vio, la legislación aplicable resulta ser la vigente a
dicha fecha sin que pueda alterarse retroactivamente por
las posteriores modificaciones legales, tal como lo prohíbe
de manera expresa el artículo 16 del C.S.T.
En este orden de ideas, no pudo cometer el ad quem
ninguno de los errores de hecho denunciados en el tercer
cargo, encaminados a demostrar que el causante cotizó más
de 50 semanas en los tres (3) años anteriores al deceso y
que tenía cumplida la fidelidad al sistema equivalente al
20% del tiempo comprendido entre los 20 años de edad y el
fallecimiento, porque éstas constituyen exigencias de la Ley
797 de 2003 para acceder a la pensión de sobrevivientes,
que, se itera, no es aplicable al presente asunto.
En consecuencia, los cargos resultan infundados.
Costas en el recurso extraordinario a cargo de la
recurrente. Como agencias en derecho se fija la suma de
tres millones setecientos cincuenta pesos ($3.750.000), que
se incluirán en la liquidación que el juez de primera
instancia haga, con arreglo a lo dispuesto en el artículo 366
del Código General del Proceso.
18
Radicación n.° 57441
XI. DECISIÓN
En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de
Justicia, Sala de Casación Laboral, administrando justicia
en nombre de la República y por autoridad de la ley, NO
CASA la sentencia dictada el 19 de diciembre de 2011 por el
Tribunal Superior del Distrito Judicial de Medellín, dentro
del proceso ordinario laboral seguido por AURORA DE LOS
ÁNGELES CIFUENTES DE GARCÍA contra el FONDO DE
PASIVO SOCIAL DE FERROCARRILES NACIONALES DE
COLOMBIA.
Costas como se estableció en la parte motiva.
Cópiese, notifíquese, publíquese, cúmplase y
devuélvase el expediente al tribunal de origen.
FERNANDO CASTILLO CADENA
Presidente de Sala
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Radicación n.° 57441
GERARDO BOTERO ZULUAGA
JORGE MAURICIO BURGOS RUIZ
CLARA CECILIA DUEÑAS QUEVEDO
RIGOBERTO ECHEVERRI BUENO
LUIS GABRIEL MIRANDA BUELVAS
JORGE LUIS QUIROZ ALEMÁN
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