Trabajos Prácticos 9 y 10
Sistema Endócrino
Introducción
El sistema endócrino es un sistema de comunicación constituido por un
conjunto de glándulas de secreción interna distribuidas en diferentes
regiones del cuerpo. En ellas se sintetizan y secretan hormonas.
El cuerpo humano contiene además otro tipo de glándulas
denominadas exócrinas o de secreción externa, estas no pertenecen a
este sistema ya que liberan sus productos (que no son hormonas) en
conductos específicos que se comunican con el exterior.
También hay varios órganos y tejidos denominados de secreción mixta,
formados por una porción exócrina y una porción endócrina que secreta
hormonas al torrente sanguíneo, esta última porción forma parte del
sistema endócrino.
En síntesis, el sistema endócrino es en conjunto un sistema de
glándulas que se caracterizan por elaborar y segregar mensajeros
químicos (hormonas) que son liberadas a la circulación sanguínea, para
actuar sobre una célula, tejido u órgano que está generalmente distante.
Según su composición química las hormonas se clasifican en:
Esteroideas
Oligopéptidos
Proteínas
Derivadas de aminoácidos
Según su solubilidad en lípidos se distinguen dos grupos de hormonas:
Hormonas liposolubles: atraviesan con facilidad la membrana
plasmática de todas las células y se unen a receptores en el citoplasma o
el núcleo. La unión a receptores intracelulares activa la transcripción de
genes, es decir, inducen la producción de proteínas, por lo tanto, es un
mecanismo de acción lenta, requiriendo horas para su acción.
Hormonas lipofóbicas: no atraviesan la membrana celular y se unen a
receptores de membrana de la célula blanco. Las hormonas que se fijan
a la superficie celular inducen procesos metabólicos intracelulares a
través de moléculas intermediarias, llamadas segundos mensajeros (la
hormona misma es el primer mensajero), que se generan como
consecuencia de la interacción entre mensajero y receptor.
Célula - Tejido - Órgano blanco
Para cada hormona, existen células, tejidos, u órganos denominados
blanco, ya que sólo en ellos ejercerá su influencia.
Un tejido u órgano es blanco para una hormona cuando sus células
poseen receptores específicos para dicha hormona.
Los receptores son generalmente proteínas con una forma especial a la
que sólo se adapta su hormona correspondiente.
La unión de una hormona en el receptor específico de la célula blanco
origina una serie de cambios en el metabolismo interno de dicha célula.
Por tanto, en la comunicación intercelular endocrina, el mensajero
químico es elaborado por una célula glandular de secreción interna o
endócrina y volcado a la circulación general para acceder así, a las
células efectoras de la respuesta hormonal.
Diferencias en la comunicación celular entre el Sistema
Nervioso y el Sistema Endócrino
SISTEMA NERVIOSO SISTEMA ENDÓCRINO
MENSAJE electroquímico químico
RESPUESTA rápida lenta
DURACIÓN breve sostenida
Regulación de la función endócrina
Las hormonas son compuestos químicos muy potentes, involucrados en
la integración y control de las funciones fisiológicas del cuerpo, por lo
tanto, es muy importante que se encuentren bajo un control muy
estricto.
Un aspecto del control se refiere a la regulación de sus concentraciones
sanguíneas. Con muy pocas excepciones, las hormonas están bajo un
control retroactivo negativo (retroalimentación o feedback negativo).
La producción de hormonas es regulada en muchos casos por un
sistema de retroalimentación o feedback negativo, que hace que el
exceso de producción de una hormona vaya seguido de una disminución
compensatoria en la producción de dicha hormona hasta que se
restablece el equilibrio (homeostasis).
Las glándulas endócrinas y su localización
La hipófisis o glándula pituitaria, en la base del cerebro, conectada con
el hipotálamo.
Las glándulas tiroides y paratiroides en la parte anterior del cuello.
Las glándulas suprarrenales, en el abdomen sobre los riñones.
El páncreas, en el codo del duodeno, detrás del estómago y el hígado.
Las gónadas: ovarios en la pelvis, testículos en el escroto.
La glándula pineal en el centro del cerebro.
Centros de integración: el hipotálamo y la glándula
hipófisis
La hipófisis o glándula pituitaria, está situada en la base del cerebro. La
glándula consta de dos partes estructural y funcionalmente diferentes:
la adenohipófisis o lóbulo anterior y la neurohipófisis o lóbulo posterior.
La hipófisis tiene a su vez un director: el hipotálamo.
El hipotálamo es una pequeña región que forma parte del diencéfalo y
es la conexión principal entre los sistemas nervioso y endócrino. Está
formado por un conjunto de núcleos grises que reciben información
procedente del sistema límbico, la corteza cerebral y el sistema reticular
activador, a través de estas conexiones aferentes las experiencias
dolorosas, estresantes y emocionales, producen cambios en la actividad
del hipotálamo. También recibe señales sensoriales desde órganos
internos y la retina.
Los diferentes núcleos grises del hipotálamo procesan la información
recibida y coordinan diversas funciones importantes para el
mantenimiento de la homeostasis: controlan el funcionamiento del
sistema nervioso autónomo, regulan la temperatura corporal, la sed, el
hambre, la conducta sexual, las reacciones de defensa como el miedo y
la ira y los ritmos biológicos. Incluidas dentro de las funciones
mencionadas el hipotálamo tiene a su cargo el control de la función
endócrina.
Las neuronas de los núcleos grises de la base del hipotálamo son células
neurosecretoras con función neuroendocrina especializadas en la
secreción y liberación de mensajeros químicos, denominados
neurohormonas que interaccionan con la hipófisis.
La mayoría de estas neurohormonas viaja mediante un delicado
sistema de vasos de conducción loca, el sistema porta hipotálamo-
hipofisiario, hacia la adenohipófisis, en donde estimulan o inhiben las
secreciones hormonales, de allí su denominación de factores de
liberación y factores de inhibición hipotalámicos. Las células de la
hipófisis anterior responden a las neurohormonas liberadoras o
inhibidoras, aumentando o disminuyendo la salida de sus hormonas.
Un sistema porta es un circuito cerrado en que capilares del hipotálamo
y de la hipófisis están conectados por una vena.
Otras neurohormonas hipotalámicas son transportadas y almacenadas
en las terminales axónicas de sus neuronas que forman parte de la
neurohipófisis o lóbulo posterior, una vez secretadas desde las
terminales axónicas de la neurohipófisis se difunden hacia los capilares y
de ese modo ingresan a la circulación general.
Las interrelaciones de la unidad hipotálamo-hipófisis regulan la función
hormonal de otras glándulas: tiroides, suprarrenal y glándulas
reproductivas (gónadas), y comparten el control del crecimiento y el
desarrollo, la reproducción, la lactancia y el metabolismo en general.
Lóbulo anterior de la hipófisis o Adenohipófisis
El lóbulo anterior o adenohipófisis secreta hormonas que regulan un
amplio rango de actividades corporales, desde el crecimiento hasta la
reproducción.
La liberación de las hormonas de la hipófisis anterior es estimulada
mediante neurohormonas liberadoras (factores de liberación) y se
inhibe mediante neurohormonas inhibidoras (factores de inhibición)
desde el hipotálamo.
La hipófisis anterior produce y secreta seis hormonas, cada una
producida por un tipo celular diferente:
Hormona del crecimiento (HC) o Somatotrofina (STH)
Prolactina (PRL)
Tirotrofina (TSH)
Adrenocorticotrofina (ACTH)
Foliculoestimulante (FSH)
Luteinizante (LH)
HORMONA DE CRECIMIENTO (HC) O SOMATOTROFINA (STH): es una
hormona sistémica (actúa sobre los tejidos del cuerpo en general) estimulando
el crecimiento somático postnatal y el desarrollo. Además, posee numerosas
acciones sobre el metabolismo de las proteínas, las grasas y los hidratos de
carbono. La secreción de esta hormona responde a estímulos múltiples: el
ejercicio, el ayuno, el estrés, caída de la glucosa en sangre, la anestesia, la
fiebre, entre otros. En su ausencia, el crecimiento es lento y retardado.
La actividad secretora de las células hipofisiarias que producen hormona del
crecimiento está controlada principalmente por dos neurohormonas
hipotalámicas: el factor liberador de hormona de crecimiento que promueve
su secreción y el factor inhibidor de hormona de crecimiento que la inhibe.
PROLACTINA (PRL): es la hormona implicada en el crecimiento y desarrollo de
las mamas y la producción de leche durante la gestación, por tanto, su
producción se incrementa durante el embarazo y su acción fisiológica consiste
en estimular la secreción láctea por parte de la glándula mamaria después del
parto. Además, ejerce una influencia sobre la función reproductiva: bloquea la
síntesis del factor liberador de gonadotrofinas hipotalámico (GnRH), evitando
la ovulación. Su producción está controlada por un factor de liberación y un
factor de inhibición (dopamina) hipotalámicos.
Las situaciones fisiológicas relacionadas con un aumento de la prolactina son:
el ejercicio, el estrés, el embarazo y la lactancia. Los estrógenos aumentan la
síntesis de prolactina.
Además de la glándula mamaria hay receptores de prolactina en muchos
otros tejidos, entre ellos el hipotálamo (respondiendo a la regulación), el
hígado, los testículos, los ovarios, la próstata y el cerebro.
Las cuatro hormonas restantes, secretadas por la adenohipófisis son
hormonas tróficas, es decir, hormonas que actúan sobre otras glándulas
para regular sus secreciones. La secreción de todas las trofinas
hipofisiarias están estimuladas por factores de liberación hipotalámicos.
TIROTROFINA (TSH): es una hormona trófica cuya función es regular el
crecimiento y metabolismo de la glándula tiroides y la producción de sus
hormonas. Su secreción está regulada por la neurohormona hipotalámica,
factor liberador de tirotrofina (TRH).
ADRENOCORTICOTROFINA (ACTH): es una hormona trófica que tiene por
función regular la secreción y el crecimiento de la corteza suprarrenal. La
secreción de ACTH responde de modo notable a estímulos estresantes. Su
secreción está regulada por el factor de liberación de adrenocorticotrofina
(CRH).
GONADOTROFINAS: Hormona Luteinizante (LH) y Hormona
Foliculoestimulante (FSH): su función es regular el crecimiento, la maduración
puberal, los ciclos reproductivos y la secreción de hormonas sexuales por parte
de las gónadas (ovario y testículo). La secreción de ambas gonadotrofinas es
estimulada por una sola neurohormona del hipotálamo, el factor liberador de
gonadotrofinas (GnRH).
El nivel de hormonas procedentes de las glándulas periféricas, tales
como la glándula tiroides, glándulas suprarrenales y gónadas ejercen un
mecanismo de feedback negativo no sólo sobre la secreción de la
hipófisis anterior sino también sobre el hipotálamo, de forma que un
nivel alto de hormonas procedentes de las glándulas periféricas provoca
una inhibición en la liberación de sus hormonas correspondientes en la
hipófisis y en el hipotálamo.
Lóbulo Posterior de la hipófisis o Neurohipófisis
La hipófisis posterior o neurohipófisis está estrechamente ligada al
lóbulo anterior pero no posee células secretoras, sino almacena dos
neurohormonas (oxitocina y vasopresina o antidiurética) producidas
por neuronas secretoras del hipotálamo, estas circulan por sus axones y
se almacenan en las vesículas terminales de los mismos alojados en el
lóbulo posterior y desde allí se secretan al torrente sanguíneo cuando se
las necesita.
OXITOCINA: esta hormona incrementa su producción durante el parto
estimulando la contracción de las células del músculo liso en la pared del
útero, la liberación de oxitocina está bajo control del sistema nervioso y puede
ser iniciada por la creciente presión dentro de la pared uterina o por
movimientos del feto. Luego del parto, estimula la eyección de la leche de las
glándulas mamarias.
La oxitocina además de receptores en el músculo liso del útero y las glándulas
mamarias posee receptores en el SNC. La hormona posee un rol modulador
como facilitador en comportamientos de interacción tales como el
reconocimiento social, la conducta sexual, el emparejamiento y la conducta
parental en distintas especies de animales. Asimismo, la hormona modula
positivamente la reactividad en la respuesta de estrés reduciendo la actividad
de la amígdala.
VASOPRESINA O ANTIDIURÉTICA (ADH): la sangre transporta la hormona
desde la neurohipófisis hacia tres tejidos blanco: los riñones, las glándulas
sudoríparas y el músculo liso en las paredes de los vasos sanguíneos. La
hormona es liberada cuando aumenta la concentración de sales en el cuerpo o
ante la deshidratación, disminuyendo la secreción de orina por parte de los
riñones aumentando su concentración y favoreciendo así la reabsorción de
agua con el consecuente aumento de la presión arterial. Por tanto, conserva el
agua corporal y regula la tonicidad de los líquidos corporales. Su principal
acción se realiza sobre las células del riñón, que son las responsables de la
reabsorción de agua.
Glándula Tiroides
Se ubica en la parte anterior del cuello, delante de la tráquea, por
debajo del cartílago cricoides (la nuez de Adán).
La función de la glándula tiroides consiste en la elaboración y posterior
liberación al torrente sanguíneo de las hormonas tiroideas: tiroxina y
calcitonina.
Las hormonas tiroideas poseen acciones muy generalizadas en el
organismo. Su principal función es regular la velocidad total del
metabolismo corporal, y es crítica para que verifique un crecimiento y
un desarrollo normal. Intervienen en la maduración de muchos tejidos,
en el snc, el hueso y el intestino. Además, en el individuo adulto
contribuye al mantenimiento de la función de casi todos los tejidos.
El efecto más notorio de la hormona tiroidea es el aumento del consumo
de oxígeno y la producción de calor, estimula y mantiene las actividades
metabólicas.
Sobre el crecimiento y el desarrollo: estimula el crecimiento lineal y la
maduración de los centros de crecimiento epifisiario del hueso, la
progresión regular del desarrollo y erupción de los dientes, y el ciclo
normal de crecimiento y maduración de la epidermis y los folículos
pilosos.
El desarrollo normal del sistema nervioso central depende críticamente
de la hormona tiroidea. Además, aumenta el estado de vigilia, el estado
de alerta, la capacidad de responder a estímulos, la memoria y la
capacidad de aprendizaje.
Resumen de las principales funciones biológicas de las hormonas tiroideas:
Desarrollo normal del sistema nervioso central y periférico en el feto.
Funcionamiento normal del sistema nervioso central.
Regulan el crecimiento regulando el metabolismo óseo.
Aumentan el consumo de oxígeno estimulando la respiración celular.
Poseen acción calorigénica y termorreguladora.
Permiten la relajación muscular.
Estimulan la síntesis de proteínas y la degradación de los lípidos.
Aumentan la utilización de glucosas y ácidos grasos para la producción
de ATP.
Intervienen en los procesos de la contracción muscular y motilidad
intestinal.
Participan en la regulación de la función reproductiva.
Regulación de la secreción de T3 y T4
El factor de liberación de tirotrofina (TRH) del hipotálamo y la hormona
tirotrofina (TSH) de la hipófisis anterior estimulan la síntesis y liberación
de las hormonas tiroideas (T3 y T4).
1. Los niveles bajos en sangre de T3 y T4 o un metabolismo basal bajo
estimulan al hipotálamo para secretar TRH.
2. La TRH estimula a la hipófisis anterior para secretar TSH.
3. La TSH estimula a las células de los folículos de la glándula tiroides para
la síntesis y secreción hormonal de T3 y T4.
4. Las células del folículo liberan T3 y T4 a la sangre hasta que el índice
metabólico vuelve a la normalidad.
5. El nivel mínimamente elevado de T3 y T4 inhibe la liberación de TRH y
TSSH al unirse a los receptores específicos del hipotálamo y la hipófisis
mediante un mecanismo de retroalimentación negativa o feedback.
Otra hormona producida por la glándula tiroides es la calcitonina, una
hormona de naturaleza proteica que interviene en el metabolismo del
calcio y del fósforo, su función se basa en la reducción de las unidades
de calcio sanguíneo, oponiéndose a la acción de la hormona paratiroides
secretada por las glándulas paratiroideas.
Específicamente, la calcitonina reduce los niveles sanguíneos de calcio
de tres formas: disminuye la absorción intestinal, disminuye la resorción
ósea e incrementa la excreción de calcio a través de los riñones.
Glándulas Paratiroides
Ubicadas detrás de la glándula tiroides, elabora y secreta la hormona
paratiroidea o parathormona, interviniendo en la regulación de la
concentración de calcio en sangre, el efecto principal es aumentar o
sostener el calcio en sangre. Lo cual se lleva a cabo ocasionando una
entrada de calcio al torrente sanguíneo a partir del tracto
gastrointestinal, los huesos y la orina en formación.
Glándulas Suprarrenales
Están ubicadas por encima de los riñones, son órganos complejos y
multifuncionales esenciales para la vida. Están compuestas por dos
zonas de diferente estructura y función: la corteza suprarrenal
(externa), fuente de hormonas esteroides, y la médula suprarrenal
(interna), fuente de hormonas catecolamínicas.
Corteza suprarrenal
Forma la capa externa de la glándula y es fuente de varias hormonas
esteroideas: glucocorticoides, mineralocorticoides y andrógenos
sexuales.
GLUCOCORTICOIDES: incluyen cortisol, corticosterona y cortisona, y de estas
tres hormonas el cortisol es el más abundante y se le atribuye alrededor del
95% de la actividad glucocorticoide. Son hormonas indispensables para la vida
por sus efectos sobre el metabolismo de los hidratos de carbono y de las
proteínas. Promueven la formación de glucosa a partir de proteínas y lípidos.
Poseen efectos sobre el sistema nervioso central, regulan los factores de
crecimiento neuronal y las podas sinápticas. Mantiene los procesos activos de
supervivencia neuronal. Estimulan la cognición y poseen acción conductual y
neurofisiológicas. Su liberación se incrementa durante las situaciones de
estrés. Estas hormonas se relacionan con la actividad del sistema nervioso
simpático.
Los glucocorticoides regulan la función inmunológica suprimiendo las
respuestas inflamatorias e inmunes. En las situaciones de estrés prolongado un
aumento de cortisol es un factor importante en el aumento de la
susceptibilidad a la enfermedad.
El control de la secreción de los glucocorticoides se produce a través de un
sistema de retroalimentación negativa.
Los niveles bajos de glucocorticoides, principalmente cortisol, estimulan a las
células neurosecretoras del hipotálamo a secretar el factor liberador de
adrenocorticotrofina (CRH). Este promueve la liberación de la hormona
adrenocorticotrofina (ACTH) por la adenohipófisis. La ACTH estimula la corteza
suprarrenal a secretar cortisol. Cuando la concentración de cortisol aumenta
mínimamente por encima de los valores de referencia, el cortisol por
retroalimentación negativa inhibe la producción de ACTH por parte de la
hipófisis y del factor de liberación de ACTH por parte del hipotálamo hasta que
el cortisol disminuye su concentración a los valores normales.
MINERALOCORTICOIDES: la hormona aldosterona es el principal
mineralocorticoide, regula la homeostasis de dos iones de sodio y el potasio y
contribuye a regular la presión y el volumen sanguíneo, la cual es de
importancia vital para mantener el balance de sodio y potasio.
ANDRÓGENOS: la corteza produce pequeñas cantidades de hormonas sexuales
masculinas (andrógenos en los varones y también en las mujeres). La corteza
suprarrenal secreta además pequeñas cantidades de hormonas sexuales
femeninas.
Médula suprarrenal
Es la porción central de la glándula suprarrenal, constituye una
acumulación de células neurosecretoras cuyas terminaciones nerviosas
son la fuente de las denominadas catecolaminas: adrenalina y
noradrenalina que son vertidas al torrente sanguíneo. Estas hormonas
poseen diversos efectos sobre el metabolismo. Su secreción forma parte
integral de la reacción lucha o huida.
Estas hormonas incrementan la frecuencia y la fuerza del latido cardíaco,
elevan la presión sanguínea, estimulan la respiración y dilatan las vías
respiratorias.
También incrementan la cantidad de glucosa en sangre, favoreciendo su
utilización por parte de las células.
La médula suprarrenal es estimulada por fibras nerviosas de la división
simpática del sistema nervioso autónomo y de esta forma actúa como
un reforzados de la función simpática.
La secreción endócrina de la médula suprarrenal suplementa la actividad
nerviosa del simpático.
Páncreas endócrino
La insulina y el glucagón son las hormonas liberadas por el páncreas
endócrino. La insulina es secretada en respuesta a un incremento en el
azúcar o en la concentración de aminoácidos en la sangre. Disminuye el
azúcar en la sangre, estimulando la utilización por parte de las células y
promueve su almacenamiento.
Cuando hay una deficiencia de insulina la concentración de azúcar en la
sangre incrementa tanto que no toda la glucosa que entra al riñón
puede ser reabsorbida.
El glucagón, en contraste a la insulina, se segrega en respuesta a la falta
de glucosa y actúa incrementando los niveles de glucosa circulante.
Metabolismo de glucosa
Varias hormonas intervienen en la regulación de azúcar en la sangre: la
hormona del crecimiento, el cortisol, la adrenalina, la noradrenalina, la
insulina, y el glucagón. El estricto control ejercido sobre la glucosa
sanguínea asegura que haya siempre glucosa disponible para las células
del cerebro.
Las células cerebrales pueden utilizar únicamente glucosa en la mayoría
de las circunstancias. Por ello son inmediatamente afectadas por un bajo
nivel de azúcar en sangre.
En la figura se esquematizan los mecanismos reguladores de
concentración sanguínea de glucosa.
a) Cuando la concentración de glucosa en sangre es baja, el páncreas
produce glucagón, que estimula el desdoblamiento del glucógeno y la
salida de glucosa del hígado.
b) Cuando la concentración de glucosa es alta, el páncreas produce
insulina, que produce la retirada de glucosa de la circulación sanguínea.
c) En condiciones de tensión y peligro, la ACTH, producida por la hipófisis
anterior, estimula a la corteza de la glándula suprarrenal para aumentar
la secreción de cortisol. Esta hormona acelera la degradación de
proteínas y su conversión en glucosa, en el hígado.
Glándula Pineal
Es un pequeño órgano ubicado cerca del centro del cerebro, justo por
debajo del cuerpo calloso. Secreta la hormona melatonina.
En muchas especies la producción de melatonina se incrementa
abruptamente durante la noche, la glándula funciona como un
cronómetro biológico que responde a los ciclos de luz-oscuridad.
En los seres humanos, la glándula pineal puede estar implicada también
en la maduración sexual.
La actividad de la glándula pineal depende de las condiciones lumínicas,
la luz inhibe la producción de melatonina mientras que la oscuridad la
aumenta. Por tanto, la concentración de sangre de melatonina es alta
durante la noche y baja durante el día.
La retina es la entrada de la información lumínica, desde allí la
información lumínica llega a la pineal mediante un circuito neural en el
que participan el nervio óptico, el núcleo supraquiasmático del
hipotálamo y en ganglio cervical superior.
Funciones de la hormona melatonina
Promotora del inicio del sueño
Regulación de los ritmos biológicos
Regulación neuro inmunológica
Actividad oncostática y antioxidante, entre otras.
Glándulas sexuales o Gónadas
El sistema reproductor de ambos sexos posee una estructura básica
similar. Están compuestos por un par de glándulas sexuales o gónadas
de secreción mixta (los ovarios en la mujer y los testículos en el hombre)
donde se producen las gametas o células sexuales (óvulos y
espermatozoides).
La reproducción humana se realiza por fecundación interna y su éxito
depende de la acción coordinada de las hormonas, el sistema nervioso y
el sistema reproductivo. Este tipo de reproducción se denomina sexual e
implica dos procesos: la meiosis y la fecundación.
Las gametas masculinas o espermatozoides se especializan para poder
desplazarse y las gametas femeninas u óvulos para acumular sustancias
nutritivas. En el momento de la fecundación queda constituido un nuevo
individuo.
Anatomía y fisiología del aparato reproductor femenino
Características anatómicas generales: los órganos del aparato
reproductor femenino comprenden los ovarios (gónadas femeninas), las
trompas de Falopio, el útero, la vagina y los genitales externos, llamados
en conjunto vulva.
Los ovarios, las trompas de Falopio, el útero y la vagina se encuentran
ubicados en la pelvis.
Ovarios
Son glándulas mixtas, producen gametas, ovocitos secundarios que se
liberan a las trompas de Falopio y se desarrollan hasta formar el óvulo
durante la fecundación y producen y secretan hormonas sexuales que se
vierten al torrente sanguíneo.
Debido a su carácter de glándulas mixtas, los ovarios cumplen
simultáneamente distintas funciones, las que se pueden clasificar en:
a) Generativas: que comprenden la maduración y expulsión de ovocito
secundario y la estimulación progestacional del aparato genital.
b) Vegetativas: comprenden la estimulación trófica del resto del aparato
genital (trompas, útero, vagina y vulva).
c) Somática: estimulan los caracteres sexuales secundarios (mamas,
esqueleto, piel, sistema piloso, tejido subcutáneo, laringe, sistema neuro
endócrino, entre otras).
Trompas de Falopio
Son dos conductos musculares huecos de aproximadamente 10cm de
extensión. Comienzan en los ángulos superiores del útero y terminan
cerca de los ovarios, en una estructura con forma de embudo
denominada pabellón tubario, que posee prolongaciones digitiformes:
las fimbrias.
El movimiento de as fimbrias captan al ovocito liberado por el ovario
para ser transportado, a través de las trompas.
Útero
Es un órgano hueco, de paredes musculares. Su función es recibir al
huevo o cigoto, albergar al feto durante la gestación y expulsarlo en el
momento del parto.
Anatómicamente se lo puede dividir en tres secciones: cuerpo, cuello e
istmo.
El cuerpo del útero es la parte superior del útero y es donde se alojará el
feto.
El cuello, es la parte del útero que protruye en la vagina, presenta un
orificio que sirve de entrada de los espermatozoides al útero y de salida
del flujo menstrual.
El istmo es la porción estrechada del útero que se encuentra entre el
cuerpo y el cuello.
Las paredes del útero están compuestas por una capa interna, el
endometrio; una capa media, el miometrio; y otra externa, el perineo.
En el endometrio se implanta el óvulo fecundado, para ello prolifera y
aumenta su vascularización cada 28 días, debido a la acción de los
estrógenos (hormonas sexuales producidas por el ovario). Cuando el
óvulo no es fecundado, y por lo tanto no ese implanta en el útero, el
endometrio se desprende formando el flujo menstrual.
El miometrio, responsable de las contracciones uterinas, es importante
en el orgasmo y en el parto. Es una capa muy elástica, lo que permite al
útero que aumente varias veces su tamaño para dar cabida al feto.
Vagina
Es el órgano receptivo para el pene y también el canal de parto. La
vagina es un tubo muscular de paredes elásticas que se comunica por un
lado con el cuello del útero y por su extremo inferior con el exterior
terminando en el orificio vaginal.
el orificio vaginal puede encontrarse parcialmente cerrado por un n fino
repliegue de este tubo, el himen. La abertura y elasticidad del himen
varía en cada mujer.
Genitales externos: Vulva
Está compuesta por los labios mayores o externos, los labios menores o
internos, el clítoris y el capuchón del mismo.
Limita hacia adelante con la pared abdominal anterior, hacia atrás se
continúa con el peritoneo y hacia los costados llega hasta la cara interna
de los muslos.
Los labios mayores son dos pliegues delgados, carnosos y recubiertos de
piel provista de vellos y glándulas sebáceas, que se extienden hacia atrás
y abajo, encerrando la abertura de la uretra y la vagina, y uniéndose
detrás de ella.
Los labios menores, o internos, son delgados pliegues, desprovistos de
vello y ricamente vascularizados; se ubican por detrás de los labios
mayores. Sus extremidades superiores, al unirse forman el frenillo y el
capuchón del clítoris.
Glándulas vulvovaginales o de Bartholin: son dos pequeñas glándulas
exócrinas del tamaño de una almendra situadas a cada lado del orificio vaginal.
Segregan un líquido lubricante durante la fase de excitación.
Ovogénesis, desarrollo folicular y trayecto del ovocito
La formación de los gametos en los ovarios se denomina ovogénesis.
Durante el desarrollo fetal temprano las células germinales se
diferencian en los ovarios en ovogonias, estas son células madre (2n)
que se dividen por mitosis para producir millones de células
germinativas. Algunas, sin embargo, durante el tercer mes del desarrollo
fetal se desarrollan hasta formar células de mayor tamaño llamados
ovocitos primarios que entran en la profase de la primera división
meiótica o meiosis I. Cada ovocito primario está rodeado por una capa
de células epiteliales planas y la estructura completa se denomina
folículo primordial. Los ovocitos, permanecerán detenidos en la profase
de meiosis I hasta la etapa de la pubertad.
Durante la pubertad, por la influencia de las hormonas gonadotróficas
de la hipófisis se reanuda la primera división meiótica, a través de la cual
cada ovocito primario produce un ovocito secundario y un cuerpo polar,
completándose este proceso alrededor del momento de la ovulación
(liberación del ovocito secundario desde el ovario hacia las trompas de
Falopio).
La maduración de un ovocito primario implica la reanudación de la
meiosis, como también así un gran incremento de tamaño.
Cuando un ovocito primario está listo para completar la meiosis la
envoltura nuclear se fragmenta y los cromosomas se mueven hacia la
superficie de la célula y el citoplasma forma una pequeña protuberancia.
Una dotación cromosómica migra hacia el interior de esta
protuberancia, que luego se estrangula formando un cuerpo polar
primario que contiene escaso citoplasma. El resto del material
citoplasmático y genético forma el ovocito secundario, de gran tamaño.
La segunda división meiótica, que a partir de un ovocito secundario
producirá un óvulo y un cuerpo polar secundario, no se produce sino
hasta poco después de la fecundación.
Los ovocitos se desarrollan cerca de la superficie del ovario. Un ovocito y
las células especializadas que lo rodean se conocen con el nombre de
folículo ovárico. Las células del folículo ovárico suministran nutrientes al
ovocito en crecimiento y también secretan estrógenos (hormona que
inicia el crecimiento del endometrio luego de la menstruación).
El crecimiento y desarrollo folicular pasa por varias etapas. Los folículos
inmaduros se observan desde la época embrionaria hasta la vida adulta
del ovario. Estos se transforman en folículos primarios, en los cuales el
ovocito se encuentra rodeado por varias capas de células de la
granulosas y carece de membrana vitelina.
Los folículos secundarios se forman por el desarrollo de la zona pelúcida
(una membrana que recubre al ovocito). Los folículos terciarios se
caracterizan por la presencia de un antro (un espacio lleno de líquido
folicular, situado alrededor del ovocito). A medida que el folículo crece,
se desplaza hacia la corteza del ovario, mientras el antro se agranda para
producir un folículo maduro o folículo de Graaf. Este abarca todo el
espesor de la corteza y sobresale como una ampolla en la superficie del
ovario. Una vez que el antro ha alcanzado su tamaño máximo, estalla
produciendo la ovulación, es decir, se expulsa al ovocito secundario
fuera del ovario.
Además del folículo maduro, el ovario contiene folículos en varias etapas
del proceso de degeneración, los folículos atrésicos. Esto significa que,
habitualmente, varios folículos comienzan a aumentar su tamaño
simultáneamente pero solamente uno alcanza la madurez suficiente
como para liberar su ovocito o los otros son reabsorbidos.
Luego de la ovulación, el folículo que contenía al ovocito secundario
queda vacío transformándose en una glándula endócrina temporaria, el
cuerpo lúteo. Este cambio implica una hipertrofia (aumento en el
tamaño) e hiperplasia (aumento en el número) de las células que lo
forman. La cavidad folicular se llena de sangre que luego es reemplazada
por una masa de células luteínicas que comienzan a producir hormonas
sexuales femeninas.
Si no se produce el embarazo, el cuerpo lúteo comienza su regresión
entre 7 y 8 días después de la ovulación. Su actividad funcional dura
entre 10 y 12 días luego de los cuales es reemplazado por tejido
conectivo.
El ovocito secundario liberado a la cavidad abdominal es capturado por
las fimbrias del pabellón de la trompa de Falopio. Una vez dentro de la
trompa el ovocito desciende lentamente, impulsado por los
movimientos de las paredes musculares de ésta, tardando
aproximadamente entre 5 y 7 días en llegar al útero.
Si el ovocito es penetrado por un espermatozoide, se completa la
segunda división meiótica, a través de la cual el ovocito secundario se
convierte en un óvulo maduro. Luego se unen el núcleo del óvulo y del
espermatozoide (fecundación), formando el huevo o cigoto. El embrión
se implanta en el endometrio uterino, 6 o 7 días después de la
fecundación.
Si el ovocito no es fecundado, es eliminado o degenera y el endometrio
que tapiza el útero se elimina durante la menstruación.
Ciclo sexual femenino
La producción de ovocitos es cíclica e implica cambios en las células
foliculares del ovario y en las paredes del útero, que son regulados por la
acción de hormonas
Estos cambios cíclicos producidos en el ovario y el útero se denominan
ciclo ovárico y ciclo uterino respectivamente y ocurren
simultáneamente.
Este patrón recurrente de cambios en respuesta a niveles hormonales
variables se conoce en conjunto como ciclo sexual femenino o ciclo
menstrual, ya que se halla asociado a las hemorragias vaginales o
menstruación que se producen en promedio cada 28 días y que sólo son
interrumpidas por el embarazo.
Ciclo ovárico
El ciclo ovárico se divide en dos fases secuenciales, la fase folicular que
comienza con el inicio de la hemorragia menstrual y culmina con la
ovulación, y la fase luteínica que posee una duración de 13 a 14 días y
termina con el comienzo de la hemorragia menstrual.
Si bien este perfil mensual se origina en cambios cíclicos en las
gonadotrofinas hipofisiarias, las hormonas foliculoestimulante (FSH) Y
Luteinizante (LH), este patrón de secreción se encuentra críticamente
regulado por retroalimentación negativa y positiva por parte de las
hormonas ováricas (estrógeno y progesterona).
En el comienzo de la fase folicular, el hipotálamo produce factor
liberador de gonadotrofinas (GnRH), que estimula la secreción de las
gonadotrofinas FSH y LH que se encuentran en sus niveles más bajos.
Luego de transcurrir la primera mitad de la fase folicular, los niveles de
FSH y LH se incrementan. El efecto sobre el ovario de la influencia de las
gonadotrofinas es el crecimiento de los folículos ováricos, caracterizado
por la proliferación de las células de la granulosa que rodean al ovocito.
Estas células producen inicialmente bajos niveles de estrógenos, que van
aumentando a medida que los folículos crecen.
El nivel moderado de los estrógenos producidos por los folículos en
crecimiento produce inhibición por retroalimentación negativa del factor
liberador de gonadotrofina hipotalámico y de esta forma se inhibe la
producción de FSH y LH.
La reducción de los niveles de FSH causa la interrupción del crecimiento
de los folículos menos desarrollados e incluso su degeneración, proceso
llamado atresia, sólo continúa el crecimiento del folículo más
desarrollado.
En niveles elevados, los estrógenos producen el incremento de LH y de
FSH. Bajo la influencia de las gonadotrofinas, las células de la granulosa
del folículo dominante (el que alcanzó el mayor tamaño durante el
crecimiento y que será el que ovule) producen mayores niveles de
estrógeno (pico estrogénico), que desencadena un incremento notable y
transitorio de la secreción de LH por la hipófisis y algo menor de FSH.
El efecto del pico de LH consiste en la ruptura del folículo maduro y la
consiguiente liberación del ovocito hacia las trompas de Falopio
denominado ovulación.
Las células de la granulosa del folículo remanente aumentan de tamaño
y llenan la cavidad (luteinización) produciendo el cuerpo lúteo o cuerpo
amarillo.
El tiempo que transcurre desde la formación del cuerpo lúteo hasta su
reabsorción constituye la fase luteínica. La característica más distintiva
de la fase luteínica es el aumento de la progesterona, que proviene del
cuerpo lúteo, bajo la influencia de la hormona LH. Hacia la segunda
parte de la fase luteínica los estrógenos aumentan, producidos por el
cuerpo lúteo.
La liberación constante de estrógeno y progesterona desde el cuerpo
lúteo ejerce retroalimentación negativa sobre la hipófisis, haciendo
declinar tanto a la LH como a la FSH.
Si no hay embarazo, el cuerpo lúteo comienza a atrofiarse y a disminuir
su secreción hormonal. Este descenso da lugar a la interrupción de la
inhibición, lo que permite la elevación de FSH que reinicia el próximo
ciclo.
El ciclo uterino y la menstruación
El ciclo reproductor se conoce con el nombre de ciclo menstrual o
bifásico, en la mujer normal no embarazada se extiende desde el
comienzo de un período de hemorragia uterina hasta el comienzo del
siguiente.
Los cambios cíclicos en la actividad de las trompas, útero y vagina
dependen de los estrógenos y la progesterona circulante.
Los cambios que se producen durante la fase preovulatoria o fase
folicular dependen de la secreción de estrógenos, los generados durante
la etapa post-ovulatoria o luteínica ovárica, del estrógeno y la
progesterona.
La primera parte del ciclo uterino, que comienza con el fin de la
menstruación y finaliza en el momento de la ovulación (entre 8 y 10
días) está caracterizada por la proliferación del aparato reproductor y se
conoce como fase proliferativa o folicular. En su transcurso el
endometrio experimenta un proceso de reparación y rápido crecimiento
por acción de los estrógenos.
Los cambios que experimenta el endometrio lo hacen adecuado para la
implantación del huevo o cigoto producto de la fecundación.
La parte del ciclo uterino, que se inicia luego de que el ovocito es
expulsado del folículo, se conoce como fase secretora o luteínica. El
aumento creciente en la secreción de progesterona transforma al
endometrio proliferado en un órgano que posee glándulas capaces de
segregar gran cantidad de glucógeno. De esta manera, el útero culmina
la preparación para la anidación.
De no producirse embarazo el cuerpo lúteo involuciona debido a que la
concentración de progesterona en sangre disminuye. Esta situación
produce un retraimiento de los vasos sanguíneos de la pared uterina, la
degeneración del endometrio y su destrucción. El endometrio que se
desprende la pared uterina cae a la cavidad uterina y sale por el canal
vaginal, constituyendo la menstruación, que tiene una duración de 4 a 6
días.
Debido a la caía de la concentración de progesterona en sangre se
produce un aumento en la secreción de FSH que estimula el desarrollo
de nuevos folículos y el ciclo se reanuda.
En caso de producirse un embarazo la menstruación no se produce,
debido a que el endometrio no se degenera.
Desarrollo fisiológico del aparato reproductor femenino
Desde el nacimiento hasta su muerte, la mujer atraviesa distintos
períodos en su vida sexual: infancia, adolescencia, madurez sexual,
climaterio y senectud.
Infancia: se extiende desde el nacimiento hasta aproximadamente los 8 o 10
años de edad. Durante esta etapa el aparato genital permanece en absoluto
reposo. Los órganos genitales tienen escaso desarrollo, los caracteres sexuales
accesorios se hallan en estado rudimentario y el sistema hipotálamo-
hipofisiario apenas ejerce influencia sobre las gónadas. Entre los 8 y 10 años se
produce el despertar funcional del ovario, finalizando la infancia y comenzando
la adolescencia.
Adolescencia: etapa de la vida comprendida aproximadamente entre los 9 y
los 18 años, que comienza con la reactividad de las gónadas a las
gonadotrofinas endógenas (hormonas producidas por la hipófisis). La menarca
(aparición de la primera menstruación), la telarca (desarrollo mamario) y la
pubarca (aparición del vello sexual) son fases de este período de desarrollo.
Madurez sexual: es el período de la plenitud del desarrollo somático y psíquico
que se extiende desde los 18 hasta los 45 años. El hecho característico es la
vigencia del ciclo sexual bifásico (ciclo menstrual sin embarazo) y
eventualmente el trifásico (embarazo).
Climaterio: es una etapa transicional entre la madurez reproductiva y la
disminución de la función ovárica. La menopausia es un momento dentro de la
madurez sexual que marca la fecha de la última menstruación.
Senectud: sobreviene cuando el climaterio termina y el organismo alcanza un
nuevo equilibrio hormonal, tras el cese de las funciones ováricas.
Aparato reproductor masculino
Los órganos que componen el aparato reproductor masculino son los
testículos, un sistema de conductos (que incluye el epidídimo, el
conducto deferente, los conductos eyaculadores y la uretra), glándulas
accesorias (las vesículas seminales, la próstata y las gandulas
bulbouretrales) y varias estructuras de sostén, como el escroto y el
pene. Los testículos (gónadas masculinas) producen espermatozoides
(secreción externa) y secretan hormonas (secreción interna).
El sistema de conductos transporta y almacena los espermatozoides,
participa en su maduracion y los conduce al exterior. El semen contiene
espermatozoides. Las estructuras de sosten tienen varias funciones. El
pene libera los esperamatozoides dentro del aparato sexual femenino y
el escroto sostiene a los testículos.
Testículos: son glándulas pares ovales ubicados en la parte anterior de la
región perineal o perineo. Están contenidos en el saco escrotal. Cada testículo
esta recubierto por una capsula fibrosa blanca que se extiende hacia el interior
formando tabiques que dividen el testículo en una serie de compartimientos
internos llamados lóbulos. Cada uno de los lóbulos contiene de uno a tres
túbulos muy enrollados denominados túbulos seminíferos donde se producen
los espermatozoides. El proceso por el cual los túbulos seminíferos producen
espermatozoides se conoce como espermatogénesis.
Los túbulos seminíferos contienen dos tipos de células: las células que
por meiosis producen espermatozoides y las células de Sertoli,
encargadas de varias funciones en el mantenimiento de la
espermatogénesis.
Durante el proceso de espermatogénesis (en la meiosis I) los
espermatocitos primarios (2n) se dividen en dos células de igual tamaño
(n) haploides, denominados espermatocitos secundarios. En la segunda
división meiótica, los dos espermatocitos secundarios originan cuatro
espermátidas de igual tamaño.
Distribuidas entre las células espermatogénicas en los túbulos
seminíferos se encuentran las células de Sertoli, estas células nutren a
las distintas células espermáticas en desarrollo, producen líquido para el
transporte de espermatozoides y secretan una hormona llamada
inhibina.
En el intersticio que separa a dos túbulos seminíferos adyacentes hay
grupos de células llamadas células de Leydig. Estas células secretan la
hormona sexual masculina, testosterona.
Control y regulación hormonal de los testículos
Los testículos poseen una doble función: formar las gametas y producir
hormonas. La gametogénesis depende en gran parte de la producción de
testosterona por el testículo. Estas dos funciones están reguladas por la
hipófisis anterior y el hipotálamo.
Al inicio de la pubertad el aumento de la secreción hipofisiaria de
hormonas foliculoestimulante y luteinizante estimula a los túbulos
seminíferos y a las células de Leydig, éstas proliferan y comienzan a
sintetizar andrógenos, de los cuales el principal y más potente es la
testosterona.
Esta hormona es la responsable del desarrollo y crecimiento de los
órganos sexuales masculinos y del desarrollo de los caracteres sexuales
secundarios.
La producción y liberación de testosterona es regulada por un sistema
de retroalimentación negativa que implica, entre otros mensajeros
químicos a la hormona gonadotrófica luteinizante, producida por la
hipófisis anterior, bajo la influencia del hipotálamo a través del factor
liberador de gonadotrofina (GnRH). La hormona luteinizante volcada a la
circulación sanguínea estimula a las células de Leydig de los testículos
para secretar testosterona. Cuando aumenta el nivel de testosterona en
sangre, la liberación de LH desde la hipófisis disminuye
(retroalimentación negativa).
Los testículos, además, están bajo la influencia de la hormona
gonadotrófica foliculoestimulante. Esta actúa sobre las células de Sertoli
de los testículos, que son las encargadas de nutrir a los espermatozoides
en desarrollo, estas células producen la hormona inhibina que controla
por retroalimentación negativa a la hormona folículo estimulante.
En el varón la tasa de liberación de testosterona es constante, aunque
puede ser afectada por variables sociales o clima emocional.
Trabajo práctico 11
Ritmos biológicos
Introducción
Un ritmo biológico es la recurrencia de cualquier fenómeno dentro de
un sistema biológico a intervalos más o menos regulares. Los ritmos
poseen un carácter de hereditario, es decir, están genéticamente
determinados. Gran parte de los ritmos biológicos están sincronizados
por factores del entorno. Estos factores externos capaces de sintonizar o
reajustar el ritmo de un individuo a la evolución del ciclo externo se
denominan Sincronizadores.
Somos organismos periódicos en fase con dos ciclos geofísicos de gran
regularidad: el día y el año. Lo cual nos hace depositarios tanto de un
reloj como de un calendario biológico.
La cronobiología como disciplina independiente, es una ciencia
relativamente joven que está orientada al estudio de los ritmos
biológicos en las funciones corporales de los organismos, sus
alteraciones y los mecanismos que la mantiene.
Todas las funciones fisiológicas, bioquímicas y comportamentales son
periódicas.
La cronobiología estudia los ritmos biológicos definidos como la
variación regular de una función biológica en el curso del tiempo.
Tipo de ritmo Período Ejemplo
0.1 seg Electroencefalograma
1 seg Ritmo cardíaco
Ultradiano 6 seg Ritmo respiratorio
60 min Secreciones hormonales
90 min Alternancia del sueño
Circadiano 24 hs Vigilia-sueño/
temperatura
Infradiano 28 días Ciclo menstrual
365 días Hibernación
Ritmos circadianos
Cuando un organismo se los somete a la ausencia de patrones
ambientales definidos, se dice que se encuentra libre de curso,
mostrando variaciones en sus ritmos biológicos con un período cercano
al experimentado antes del aislamiento. Esta observación sugiere la
existencia de un reloj endógeno cuya periodicidad es de
aproximadamente 24 horas. De manera que cuando nos referimos a los
ritmos diarios es más correcto hablar de ritmos circadianos, ya que se
ha demostrado que los periodos los relojes biológicos liberados de una
sincronización externa adoptan periodos solo próximos al del reloj
geofísico, es decir, la rotación diaria de la tierra.
De manera que los factores ambientales actúan como sincronizadores
biológicos, ajustando la periodicidad al reloj circadiano a la de 24 horas
del medio ambiente.
Sincronización es el nombre del proceso por el cual los ritmos
circadianos se ajustan a los ciclos ambientales, generando una relación
de fase estable entre ambos ciclos.
Una importante propiedad de los ritmos circadianos es su plasticidad
ante la presencia de un sincronizador externo. Los períodos de luz-
oscuridad, temperatura, ciclos estacionales, etc., cuya periodicidad los
actuar como sincronizadores ambientales de predictibilidad que generan
los ritmos endógenos en los sistemas biológicos.
El sincronizador ambiental más poderoso es el ciclo luz-oscuridad.
Dichos factores afectan significativamente a los ritmos circadianos en
muchas circunstancias.
El sistema circadiano
Dado que en ausencia de sincronizadora ambiental (en un individuo en
aislamiento) los ritmos circadianos se mantienen, se postuló la
existencia de un reloj biológico endógeno que origina la oscilación. Entre
estos 3 componentes se dan los procesos de sincronización y de
acoplamiento.
El ritmo circadiano es endógeno, es decir, que está determinado
genéticamente dependiendo de un reloj interno cuya acción es
independiente del ambiente. Sin embargo, debido a que la duración del
ritmo es ligeramente superior a las 24 horas, el reloj necesita
sincronizarse con la variable ambiental.
Si bien el reloj es capaz de generar ritmos, en aislamiento, el valor
adaptativo de su funcionamiento reside en su capacidad de sincronizarse
con los ciclos ambientales, acoplando su oscilación con las funciones
orgánicas, de manera que éstas se presenten en armonía entre sí y con
el ambiente.
Entonces un reloj biológico es un temporizador auto sustentado y con
capacidad de ajustar su hora con determinadas señales del ambiente.
Otra de sus propiedades en la independencia de la temperatura dentro
de ciertos límites.
En el momento del nacimiento, la mayoría de los animales, incluido el
hombre, presentan ritmos ultradianos en la mayoría de sus variables. La
maduración de los ritmos implica un cambio de ritmicidad: de ultradiano
circadiana. En la maduración de los ritmos, exigen una serie de
influencias de la madre y del ambiente, como la luz y el acceso a la
comida.
Como ya se ha dicho, la alternancia luz-oscuridad, el principal de los
ciclos ambientales, con periodicidad diaria y uno de los principales
componentes del sistema circadianos será su conexión anátomo-
fisiológica con la percepción de la luz.
El sistema circadiano está compuesto por un sistema fotorreceptor por
las vías aferentes que llevan información del zeitgeber1 exógeno al reloj
que elabora un código neuroendocrino a dicha información y las vías
eferentes que conducen esta información para el control temporal de
1
Es un sincronizador externo. Pueden ser período de luz-oscuridad, temperatura, ciclos estacionales, etcétera.
Cuya periodicidad los hace actuar como sincronizadores ambientales de predictibilidad que generan los ritmos
endógenos en los sistemas biológicos.
los sistemas efectores, generando los ritmos manifiestos en los
organismos.
Componentes del sistema circadiano
El sistema circadiano consta de 3 componentes principales:
Un sincronizador ambiental (zietgeber).
Un componente endógeno de generación de ritmicidad (reloj biológico).
Los ritmos biológicos controlados por el reloj.
Sin embargo, tanto o más importante que estos componentes son las
relaciones entre ellos, lo que constituyen un verdadero sistema: el mecanismo
de sincronización entre el zietgeber y el reloj (la vía de entrada) y el
mecanismo de acoplamiento entre el reloj biológico y los ritmos que controla.
Organización funcional del sistema circadiano en el
hombre
1. Ciclo ambiental sincronizador (luz-oscuridad).
[Link] componente visual (fotorreceptores de la retina).
3.Vías de entrada o aferentes.
[Link] reloj biológico central o marcapasos que genera la señal circadiana.
5.Vías eferentes desde los marcapasos a los sistemas efectores (sistema
endocrino, sistema nervioso autónomo).
El reloj biológico o marcapasos central se encuentra ubicado en el
sistema nervioso central en el Hipotálamo, en un núcleo gris del mismo,
que recibe el nombre de núcleo supraquiasmático (NSQ) y se encuentra
inmediatamente por encima del entrecruzamiento (quiasma) de los
nervios ópticos. El núcleo supraquiasmático, por tanto, es un núcleo gris
localizado en la base del cerebro en el hipotálamo sobre el quiasma
óptico. Allí se generan las señales oscilatorias intrínsecas con un período
cercano a las 24 horas.
Sin embargo, existen otros sitios de generación de ritmos cuya
sincronización no parece depender del ciclo luz-oscuridad, sino más bien
de ciertas rutinas, patrones de alimentación o de actividad social.
De todos modos, los NSQ constituyen el reloj central más importante en
mamíferos, siendo el ciclo luz-oscuridad la señal ambiental más
importante es su sincronización. Este oscilador central está conectado a
un sensor de luz prominente, que es la retina del ojo. También está
conectado de múltiples maneras con sus efectores, que pueden ser
otros núcleos del hipotálamo que controlan funciones neurovegetativas
y endócrinas. El reloj se conecta con sus efectores mediante tractos
nerviosos, es decir, mediante una conexión neuronal y también
mediante la secreción de mensajeros químicos.
La vía de entrada para la información fótica lleva la información lumínica
desde el receptor visual a través de la retina directamente al reloj y lo
sincroniza el ciclo luz-oscuridad.
La retina está formada por los fotorreceptores que responden a la
radiación lumínica, liberando neurotransmisores que permiten el paso
de la señal lumínica a las neuronas ganglionares del nervio óptico.
Existen 3 tipos de neuronas ganglionares: dos de ellas participan en el
complejo análisis de la visión y la tercera, que actúa como un dosímetro
de luz, cuyos axones forman la vía rápida hipotalámica, la principal vía
de entrada de la información lumínica, los NSQ.
La secuencia, luz-oscuridad detectada en la retina produce
sincronización de la oscilación interna a la hora local.
En nuestra especie, los ritmos circadianos requieren de intensidades
luminosas grandes, mayores que las provistas por la iluminación artificial
común, para modificarse. Es así que el ritmo circadiano humano es
relativamente insensible a la radical modificación de nuestro medio
ambiente introducida por la iluminación artificial.
Acoplamiento, oscilador-efector
La diferencia fundamental de los NSQ es hacia otros núcleos del
hipotálamo (núcleo paraventricular, ventro y dorso mediano,
hipotálamo posterior), a núcleos del sistema reticular, al tálamo y al área
preóptica. Los ritmos efectores son sincronizados por los NSQ a través
de 2 tipos de proyecciones, funcionalmente individualizables a los dos
grandes sistemas de comunicación: el endocrino y el sistema nervioso
autónomo.
Una de estas proyecciones está dirigida a las zonas del Hipotálamo Basal
que controlan la función del director de orquesta del sistema endocrino:
la glándula hipófisis. De allí la actividad rítmica circadiana de las
hormonas de la hipófisis anterior.
La segunda proyección de los NSQ se dirige hacia las zonas del
hipotálamo que controlan la actividad simpática. A través de estas
conexiones, el sistema simpático adquiere una señal circadiana que a su
vez se distribuye por casi la totalidad de los sistemas del organismo.
El órgano responsable del acoplamiento foto endocrino es la glándula
pineal, que actúa a través de su hormona melatonina. La síntesis y
liberación de melatonina está acoplada al ciclo de luz-oscuridad. Así
pues, la mayor o menor duración del día se traduce en una señal
hormonal. La melatonina, cuya concentración es proporcional a la
duración de la fase de oscuridad, por tanto, el ritmo diario de
concentración de melatonina en sangre aumenta el comienzo de la
noche. De esta manera, la glándula actúa como un transductor
neuroendocrino: integra señales neurales procedentes de la retina
dependientes de la duración e intensidad de la iluminación ambiental y
en respuesta a ella sintetiza y libera al Torrente circulatorio una señal
hormonal que proporciona a todas las células del organismo información
temporal básica para la sincronización de numerosos ritmos circadianos.
La iluminación ambiental controla el ritmo de secreción de la melatonina
a través de una vía multi sináptica que tiene su origen en la retina y la
vincula con el núcleo supraquiasmático, cuya actividad oscilatoria en
virtud de la información así recibida, tiene una sincronización de 24
horas. La melatonina controla la actividad oscilatoria del núcleo
supraquiasmático y este controla, a su vez, la secreción de Melatonina
en la glándula pineal. El núcleo supraquiasmático por sus proyecciones
hacia zonas de centros simpáticos y endocrinos armoniza la anarquía de
los osciladores primarios celulares y la ajusta a las variaciones del reloj
geofísico.
Melatonina
La secreción de la hormona Melatonina está influenciada por diferentes
factores:
a. La edad: Las diferencias día-noche en la concentración de melatonina
plasmática son de 3 a 5 veces mayores en los niños que los ancianos.
b. La estación del año: En el hombre la Melatonina presenta un patrón de
secreción que implica que los niveles de melatonina comienzan a
aumentar gradualmente a partir del momento de la transición luz-
oscuridad para alcanzar su valor máximo hacia la mitad del periodo de
oscuridad. El pico de secreción de Melatonina, por tanto, se producirá
entre las dos y las 6:00 H de la mañana. Por lo tanto, durante el verano
el comienzo del pico de Secreción se adelanta y en invierno se retrasa en
relación a la diferencia en la duración del periodo oscuridad en cada una
de las estaciones.
c. Ciclo menstrual: En la fase Preovulatoria se ha observado un descenso
en la cantidad de melatonina secretada.
d. El estilo de vida: Tipo de trabajo o cualquier otro factor que condicione
el tiempo de exposición al sol.
e. Drogas: Varios fármacos disminuyen la amplitud del pico nocturno, tales
como los bloqueantes betaadrenérgicos o las benzodiazepinas.
f. El tipo de luz: La luz brillante artificial de una intensidad de 2500 Lux (la
intensidad del atardecer en verano) anula el pico nocturno dentro de los
10 a 20 minutos de la exposición, retornando la Melatonina su valor
luego de 40 minutos de oscuridad.
La variación luz-oscuridad en la síntesis de melatonina es el hecho
esencial que explica la participación de la glándula pineal en la fisiología
de los ritmos biológicos. La función de la melatonina es doble: por un
lado, abre las puertas del sueño al inhibir la actividad promotora de la
vigilia de los NSQ al caer la tarde. A su vez, la melatonina es la hormona
de la oscuridad, código químico de la duración de la noche, habiéndose
establecido el papel de la glándula pineal en la transmisión de
información luminosa al sistema neuroendocrino.
Ritmos circadianos y conducta anticipatoria
El término homeostasis se refiere a aquellos mecanismos especializados
únicos de los seres vivos que preservan el equilibrio interno ante un
mundo variable y que sentó las bases para entender las conductas
reactivas de los sistemas fisiológicos. Es decir, dicho mecanismo, solo
inicia la corrección cuando hay un disturbio en el sistema, nunca lo
predicen. Son así típicamente reactivos. Ejemplos de esto fueron
analizados en la regulación endocrina.
Sin embargo, debe tenerse en cuenta que muchos de estos mecanismos
correctivos tienen una latencia prolongada antes de comenzar a ejercer
sus efectos.
Hoy se acepta que existirían dos tipos generales de Homeostasis:
Homeostasis reactiva: Aquella en la cual el cuerpo reacciona frente a un
estímulo con mecanismos tendientes a restablecer los niveles de ciertas
variables relativamente constantes.
Homeostasis predictiva: En este caso, el organismo posee mecanismos
endógenos de variación que predicen los cambios que ocurrirán un
tiempo más tarde. En cierta forma, la respuesta antecede al estímulo.
Un significativo aporte del sistema circadiano es la predicción de la
variable ambiental y la preparación anticipatoria de la respuesta
fisiológica. Siempre por supuesto que la variable ocurra periódicamente.
En el hombre distintos ritmos circadianos muestran esta conducta
anticipatoria, la temperatura corporal y el ritmo de hormonas
plasmáticas como el cortisol, se modifican horas antes del despertar.
Nuestro sistema digestivo se pone en marcha tiempo antes de la hora
habitual de las comidas. Nuestro sistema cardiovascular se prepara de
antemano para el cambio postural de cada noche.
El reloj circadiano humano
Los NSQ regulan la expresión rítmica del sistema circadiano a través de
los dos grandes sistemas de comunicación del organismo, el sistema
endocrino y el sistema nervioso autónomo.
Con relación a la función del sistema nervioso autónomo, pueden
obtenerse evidencias de su variación diaria a partir del análisis de la
actividad de distintos órganos y sistemas entre ellos y en forma
particular, el cardiovascular. Existen ritmos diarios de la presión arterial,
frecuencia cardíaca y volumen plasmático, así como también ritmos
circadianos en la excreción diaria al riñón y en la temperatura corporal.
Con relación al sistema endocrino, numerosas hormonas muestran
ritmos diarios en su secreción, entre ellas tanto el cortisol como la
melatonina tienen importancia como señales de sincronización. La
secreción de Cortisol por las glándulas Suprarrenales fluctúa diariamente
con un máximo en el amanecer, disminuyendo a niveles bajos durante la
tarde, el cortisol y la melatonina son verdaderos marcapasos químicos
internos de otros procesos fisiológicos.
Sin embargo, entre todas las funciones que presentan Ritmicidad
Circadiana en el hombre, el ritmo de sueño-vigilia es la más importante.
Desde el punto de vista circadiano, el sueño es un requerimiento básico
que no puede ser postergado por mucho tiempo. Si se priva a un
individuo del sueño de forma prolongada, la carencia puede llevar a
episodios de micro sueño consistentes en crisis fugaces de sueño que
pasan inadvertidas.
La disrupción de los ritmos circadianos en el hombre
Existen varias razones por las cuales los individuos que presentan una
enfermedad crónica grave que han sido sometidos a una cirugía mayor o
que están internados en una sala de terapia intensiva tienen alterados
sus ritmos biológicos.
Tomemos como ejemplo la rutina más o menos constante de una sala de
terapia intensiva: el tratamiento del paciente es continuo y arrítmico y
su percepción a menudo está suprimida o disminuida por la
inconsciencia o la inmovilidad. Las alteraciones circadianas que se
presentan en estos casos son variadas. Estas alteraciones son en muchos
casos corregibles, por ejemplo, con una rutina ambiental adecuada en
las salas de terapia intensiva que aporte los elementos de sincronización
necesarios para una recuperación cronobiológica racional.
Otra situación de alteración cronobiológica común es el proceso de
envejecimiento. A medida que la edad avanza a la amplitud de los
ritmos, disminuye y aparece una irregularidad mayor, tendiendo a
acelerarse la oscilación intrínseca al reloj circadiano. Una forma habitual
de alteración es la patología del sueño de la edad avanzada. Son cambios
comunes el levantarse temprano, tomar siestas durante el día y
presentar una temprana inducción del sueño.
Otro tipo de alteración de la estructura temporal es la desincronización
externa. Un ejemplo de esta desincronización es el síndrome de cambio
de hora de zonas horarias que aparece después de haber realizado un
viaje en tras meridiano, cruzando varias zonas horarias. El sistema
circadiano endógeno del sujeto permanece sincronizado con la hora
ambiental previa al viaje y el ajuste al nuevo horario es muy lento.
El trabajo en turnos rotatorios es otro de los casos de desincronización
externa. Tanto en el trabajo en turnos como en el trabajo extendido,
existen posibilidades de aparición de alteraciones cronológicas. Sea cual
sea la longitud de los turnos, el trabajador rotatorio nunca está
sincronizado durante el turno nocturno debido a la relación conflictiva
de su biología con las señales ambientales y sociales. Dado que el
sistema circadiano establece el tiempo para el sueño y la vigilia, se
producen alteraciones tanto en la duración del sueño como en el estado
de alerta.
Otro caso típico de irregularidades de la ritmicidad circadiana lo
constituye la enfermedad depresiva que se acompaña de variaciones
diurnas del estado de ánimo. Alteraciones del sueño con insomnio
matutino y anomalías en el patrón de secreción de varias hormonas
dentro de este síndrome tienen una identidad propia en los trastornos
afectivos estacionales que se caracterizan por episodios recurrentes de
depresión en otoño, alternando con estado de ánimo normal o
hipomanía en primavera y verano.
Los genes y los ritmos biológicos
Existen genes específicos cuya expresión está involucrada en la
generación de los ritmos. Existen diferencias individuales en las horas
del día preferidas para la actividad y el reposo. Los sujetos
caracterizados como “Alondras matutinas” típicamente prefieren
destinar las horas de actividad a las horas tempranas de la mañana y el
comienzo del sueño a horas tempranas de la noche. Por otra parte, en
los sujetos caracterizados como “búhos nocturnos”, la actividad tiene
lugar preferentemente durante la noche temprana y el comienzo del
sueño es usualmente tarde durante la noche.
Esta diferencia entre la fase de los dos tipos de sujetos está
aparentemente causada por diferencias entre los sistemas circadianos
de los individuos, y no por factores ambientales.
Trabajo práctico 12
Sistema Inmunológico
Introducción
En la lucha por la existencia, los organismos están expuestos a una
legión de invasores, (agentes patógenos) microorganismos como virus,
bacterias, protozoos, hongos o las moléculas producidas por ellos
(toxinas).
Para impedir el efecto tóxico de estos, los animales, incluido el hombre,
han desarrollado a lo largo de la evolución y una serie de mecanismos de
defensa que contribuyen al mantenimiento de la homeostasis.
Existen dos mecanismos de defensa:
No específicos.
Especifico.
El primero comprende una serie de procesos que proporcionan una
respuesta a general contra la invasión. En cambio, las defensas
específicas o inmunidad consisten en la apuesta en acción de células y/o
sustancias que dan una respuesta determinada para cada invasor.
El sistema inmune está involucrado en procesos que no tienen relación
aparente con la infección o la enfermedad. Años después se propuso
que la característica funcional que define al sistema inmune es la
capacidad de distinguir lo propio de lo no propio.
Mecanismos de defensa no específicos
La primera línea de defensa: barreras físicas y químicas
La primera línea de defensa de nuestro cuerpo la constituye la piel y las
membranas mucosas (barreras físicas). La piel proporciona una efectiva
barrera que impide la entrada de patógenos. Además, su descamación
periódica ayuda a eliminar los microorganismos de su superficie. Las
membranas mucosas son las membranas que recubren las cavidades del
cuerpo que se abren en el exterior, como por ejemplo las del sistema
digestivo, respiratorio, Urinario y reproductor. La capa epitelial de las
mucosas secreta un líquido llamado moco que evita que las cavidades se
resequen y gracias a su consistencia viscosa tiene la capacidad de
atrapar microorganismos y sustancias extrañas.
No obstante, algunos patógenos se desarrollan bien en las húmedas
mucosas, como así también en las superficies cutáneas dañadas. Para
combatirlos existen otros mecanismos que actúan en la defensa del
individuo, por ejemplo, en la sangre y la linfa existen productos químicos
que dificultan el crecimiento bacteriano que ayudan a proteger las
superficies de la piel y las mucosas. El sudor, las lágrimas, la saliva y los
jugos digestivos, las bacterias de la flora intestinal y los ácidos grasos
producidos por las glándulas sebáceas son barreras químicas muy
eficaces.
La segunda línea de defensa: la respuesta inflamatoria y los
interferones
Si un patógeno logra atravesar la primera línea de defensa, encuentro
una segunda línea que consiste en una variedad de agentes
transportados por la sangre y la linfa circundantes. Esta respuesta se la
conoce con el nombre de respuesta inflamatoria.
La respuesta inflamatoria se caracteriza usualmente por cuatro signos:
Enrojecimiento debido a la vasodilatación en la zona afectada.
Dolor como consecuencia de la liberación de sustancias que estimulan a
los nociceptores.
Aumento de la temperatura.
Tumefacción.
En algunos casos, el quinto síntoma puede ser la pérdida de función del
área lesionada.
Las células vecinas al área dañada liberan histamina y otras sustancias
químicas que incrementan el flujo de sangre en el área, así como la
permeabilidad de los capilares, lo que favorece que los glóbulos blancos
puedan llegar y desarrollar su acción fagocítica.
El aumento de la temperatura local crea a sí mismo un ambiente poco
propicio para la proliferación de los patógenos que son eliminados junto
con los glóbulos blancos muertos, formándose el pus. Además, los
coágulos tienden a delimitar la zona de infección, de manera que esta no
se propague.
Tanto la respuesta inflamatoria como la respuesta inmune dependen de
la interacción de varios tipos de glóbulos blancos.
La producción de células sanguíneas se produce principalmente en la
médula ósea de los huesos.
Dentro de los glóbulos blancos o leucocitos que participan en la
respuesta inflamatoria se encuentran dos grupos:
Granulocitos o polimorfonucleares: Neutrófilos, Eosinófilos y Basófilos.
Agranulocitos: Macrófagos, natural killer y linfocitos.
GRANULOCITOS
Son glóbulos blancos con núcleo de forma irregular y muestran en su
citoplasma gránulos específicos. De acuerdo con la afinidad tintorial de sus
gránulos, se distinguen 3 tipos de granulocitos: neutrófilos, basófilos y
eosinófilos.
Neutrófilos: Se los encuentra principalmente donde se ha producido una
infección. Acuden al lugar de infección atravesando la pared de los
capilares sanguíneos para llegar a los tejidos y fagocitar a los gérmenes
patógenos. El resultado de la batalla origina el pus, un montón de
cadáveres de patógenos y fagocitos.
Eosinófilos: Su número se incrementa durante las infecciones
parasitarias cuando los agentes nocivos son demasiado grandes para ser
fagocitados. En su citoplasma se hallan proteínas tóxicas y en ciertas
circunstancias se desencadena un mecanismo por el cual son capaces de
localizar al agresor y liderar el contenido de sus lisozimas. Estas lesionan
las membranas del parásito y por lo tanto lo destruye.
Basófilos: Contienen en su citoplasma gránulos que se rompen
fácilmente, liberando compuestos químicos como la histamina, que
incrementa la respuesta inflamatoria debido a que produce
vasodilatación local.
AGRANULOCITOS
Son glóbulos blancos que poseen un núcleo con forma más regular y no
poseen granulaciones específicas en su citoplasma. Hay 3 tipos de
agranulocitos: los monocitos, los natural killer y los linfocitos.
Monocitos: Son atraídos al sitio de la infección por compuestos químicos
liberados por las células bacterianas y las células atacadas. Suelen acudir
después que los neutrófilos y una vez en el lugar, se transforman en
macrófagos con capacidad fagocítica. Los macrófagos que se dirigen a las
zonas a defender se denomina Macrófagos errantes y los que
permanecen en guardia en determinados tejidos y órganos para atrapar
cualquier partícula extraña que pudieran haber sorteado las barreras de
defensas iniciales se los denomina macrófagos fijos.
Fagocitosis
Es la unión del patógeno a la superficie de la célula fagocitaria,
especializada por un mecanismo inespecífico de tipo ameboide, emisión
de pseudópodos y endeudamiento para crear un fagosoma al que se le
unen Lisosomas. La fusión de los gránulos de los fagocitos origina la
destrucción del patógeno en unos pocos minutos.
La respuesta inflamatoria local está acompañada con una respuesta
inflamatoria sistémica que se conoce como respuesta de fase aguda y se
caracteriza por la inducción de fiebre, aumento de la síntesis de
hormonas esteroideas y proteínas hepáticas. Esta respuesta se inició
como consecuencia de la activación de los macrófagos que secretan
mensajeros químicos denominados citoquinas proinflamatorias: los
interferones. Estas citoquinas inducen la coagulación, modifican la
permeabilidad vascular y facilitan la migración de neutrófilos y
monocitos hasta el sitio de infección.
INTERFERONES: Son proteínas pequeñas producidas por células infectadas por
virus. Los interferones difunden a las células vecinas y se unen a receptores de
superficie. Así, estimuladas, estas células producen enzimas que bloquean la
replicación del virus. Asimismo, los interferones establecen interacciones con
receptores de la superficie de varios tipos de glóbulos blancos, estimulando la
respuesta inflamatoria e inmune.
Funciones principales de los interferones:
Inhiben la replicación viral. Su afecto de siempre paracrino, es decir, la
célula infectada inicia la producción de interferón, que convierte a las
células vecinas en resistentes a la replicación viral.
Activan la función de lisis de las células infectadas, función que llevan a
cabo un tipo particular de linfocitos denominados natural killer. Liberan
también interferón y estimulan la lisis de los patógenos.
Se encuentran algunos patógenos que pueden ser fagocitados, pero no
necesariamente destruidos por los glóbulos blancos. El fagolisosoma es
una estructura constituida por el lisosoma y la vesícula fagocitaria. El
fagolisosoma contiene una enzima (la lisozima) que degrada las partes
celulares microbianas y enzimas digestivas que degradan los
carbohidratos, las proteínas, los lípidos y los ácidos nucleicos. Es una
estructura elemental en la etapa de instrucción del proceso de
fagocitosis.
SISTEMA DE COMPLEMENTO: Son un conjunto de proteínas que son
sintetizadas en el hígado y circulan en el plasma sanguíneo de forma inactiva
en condiciones normales. En presencia de patógenos, estas proteínas se
activan y complementan o aceleran ciertas respuestas inmunes, como la lisis o
destrucción de microbios. Promueven la fagocitosis y potencian la respuesta
inflamatoria.
Mecanismos de defensa específicos
La tercera línea de defensa: respuesta inmune
La respuesta inmune específica difiere de otros mecanismos de defensa
en que realiza una identificación altamente específica el invasor a través
estructuras de la superficie de un tipo especial de glóbulos blancos, los
linfocitos. Cuando los linfocitos responsables de la respuesta inmune
son los linfocitos B, dice que la respuesta inmune es humoral. En
cambio, si los linfocitos responsables son los linfocitos T, la respuesta
inmune es celular.
Dos propiedades distinguen la inmunidad específica a las defensas no
específicas:
Especificidad: Las sustancias extrañas que no sean inmunidad se
denominan antígenos y las partes de estas moléculas, que generalmente
son proteínas o polisacáridos que activan a las células del sistema
inmunitario, se llaman determinantes antigénicos.
Memoria: El primer contacto del sistema inmune con un antígeno
origina una respuesta primaria, a que no solo lleva a la eliminación del
patógeno, sino que simultáneamente provoca la diferenciación de
células pre adaptadas a un nuevo contacto con el mismo antígeno. En
encuentros posteriores con el mismo antígeno, se produce entonces una
respuesta secundaria. Estas respuestas son más rápidas, mayores y
cualitativamente distintas de la respuesta.
Los protagonistas del sistema inmunológico
Contrariamente a los demás sistemas del cuerpo que poseen un centro y
varias divisiones dependientes de él, este sistema no tiene un centro en
particular, pero se asemeja a los demás en que es una unidad funcional
integrada.
El escenario donde operan los linfocitos B y T se conoce como sistema
inmunológico.
En el hombre, estas células se originan a partir de células indiferenciadas
que sufren un proceso de maduración en la médula ósea y en el timo
(órganos linfoides primarios). El resto de los órganos del sistema
inmunológico actúan como reservorio de Glóbulos Blancos y son
considerados órganos linfoides secundarios (ganglios linfáticos,
amígdalas, apéndice, adenoides, ciertas células del intestino delgado:
placas de Peyer y el bazo).
El bazo, las amígdalas adenoides y placas de Peyer, junto con los vasos y
ganglios linfáticos, forman el sistema linfático, una red de órganos,
conductos y vasos linfáticos.
Los vasos linfáticos producen y transportan linfa desde los tejidos hasta
el Torrente sanguíneo. Son la vía de retorno del flujo intersticial al
sistema circulatorio.
Localizados estratégicamente dentro de este sistema de vasos están los
ganglios linfáticos. Estos están densamente poblados por linfocitos y
macrófagos que atrapan a los patógenos que han podido abrirse paso a
través de la primera línea de defensa. Dentro de los ganglios linfáticos
ocurren las interacciones esenciales entre las células que intervienen en
la respuesta inmune.
La linfa entrante incorpora el ganglio linfático patógenos y los expone a
los linfocitos, obteniéndose células inmunológicamente competentes
que luego circulan a través del cuerpo. Ir.
Timo: Es una glándula ubicada por detrás del esternón. Es grande en los niños
y se atrofia después de la pubertad.
Bazo: Es un órgano ubicado por detrás del estómago en el que se encuentran
abundantes linfocitos. Los materiales extraños entran al bazo a través de la vía
sanguínea y no es linfática, por lo que este órgano es fundamental en las
infecciones llevadas por la sangre.
Médula ósea: En ella se forman los linfocitos.
Adenoides: Son un tejido linfoide de la cavidad nasal.
Amígdalas: Están ubicadas en la entrada de la faringe, atrapan las partículas
que son llevadas a través del aire.
Ganglios linfáticos
Pared del intestino: en ella se encuentran unos manchones de tejido linfoide
que protege al cuerpo de los microorganismos que habitan normalmente en el
intestino.
Vasos linfáticos: son la vía de retorno del líquido extracelular al sistema
circulatorio.
La especificidad de la respuesta inmune deriva de las acciones e
interacciones de 2 poblaciones celulares conocidas como Linfocitos T, y
Linfocitos B pertenecientes al grupo de los agranulocitos.
LINFOCITOS T
Se desarrollan a partir de células indiferenciadas de la médula ósea de
los huesos largos y luego emigran hasta el timo donde maduran y logran
inmuno competencia, es decir, la capacidad para llevar a cabo
respuestas inmunitarias. En el timo, pasan por un proceso complejo de
diferenciación, selección y maduración.
La diferenciación implica adquirir la capacidad para sintetizar diferentes
tipos de proteínas de membrana que determinan tanto su función como
su especificidad antigénica.
La selección implica eliminar aquellos linfocitos t que son incapaces de
reconocer células propias y aquellos que tienen, por el contrario, gran
afinidad por las células del propio cuerpo. De esta manera se evita un
ataque hacia las células sanas.
Los linfocitos t que sobreviven al proceso de selección completan su
maduración dentro del timo y pasan a la circulación en busca de
microorganismos potencialmente dañinos.
Los linfocitos t son los encargados de realizar una respuesta inmune
altamente específica que se ejecuta por interacciones célula a célula.
Esta respuesta se conoce como respuesta mediada por células o
respuesta inmune celular.
Existen diferentes poblaciones de Linfocitos T: Linfocitos T ayudantes,
Linfocitos T Destructores y Linfocitos T de memoria.
LINFOCITOS B
Se desarrollan, al igual que los linfocitos, a partir de células precursoras
de la médula ósea de los huesos largos, con la diferencia que completan
su maduración en la misma médula, en donde adquieren diversas
proteínas en su membrana.
Estos linfocitos son los protagonistas en las respuestas inmunitarias
mediadas por anticuerpos, es decir, la respuesta inmune humoral.
las células B tienen la capacidad de fabricar proteínas denominadas
anticuerpos, también llamados inmunoglobulinas. Existen diferentes
tipos de ig, las mismas se hallan insertas en la membrana celular de cada
linfocito B sobresaliendo de su superficie con una estructura
tridimensional específica. Cuando un linfocito ve encuentra un antígeno
con una estructura tridimensional complementaria con la de su
anticuerpo, comienza a dividirse.
El patógeno también se encuentra multiplicándose durante este tiempo
la aparición de fiebre. Un individuo indica que ha comenzado el proceso
de ataque al invasor.
Las células hijas que resultan de la activación de los linfocitos B se
diferencian en dos tipos: linfocitos B plasmáticos y linfocitos B de
memoria.
los linfocitos B plasmáticos son fábricas especializadas de anticuerpos.
Estos linfocitos viven solo unos pocos días.
En general, la respuesta inmune consta de 3 etapas:
Etapa inicial de reconocimiento de antígenos.
Etapa de diferenciación y proliferación de los linfocitos específicos.
Etapa efectora, donde se ponen en juego una serie de mecanismos de
destrucción del agresor de acuerdo con las características del antígeno.
Respuesta inmune celular y humoral
La respuesta celular es importante para eliminar virus que se
encuentran multiplicándose dentro de las células protegidos de la acción
de los anticuerpos. Sin embargo, su presencia se refleja en la aparición
de antígenos en la superficie de la célula infectada. Asimismo, los
linfocitos t protagonistas de la respuesta inmune celular reconocen
células extrañas como células tumorales y de trasplante.
Al entrar al organismo, un agente extraño es ingerido por un macrófago
que despliega en su superficie los antígenos del invasor. Los receptores
de la membrana plasmática de los linfocitos t ayudantes reconocen
específicamente a ese antígeno y se activan (etapa de reconocimiento).
A partir del aviso de posible invasión proveniente de los macrófagos
(defensa inespecífica) los linfocitos t ayudantes producen mensajeros
químicos denominados citoquinas, que cumplen con acciones
reguladoras de la respuesta inmune.
De acuerdo al patrón de citoquinas que produzcan los linfocitos t
ayudantes, activan una respuesta inmune celular (desencadenando la
división de los demás Linfocitos t ayudantes, los linfocitos t destructores
y los linfocitos t de memoria). paralelamente, las citoquinas también
activan células fagocitarias (neutrófilos y macrófagos) aumentando la
actividad fagocitaria.
Cuando un linfocito t ayudantes activado comienza a dividirse y
especializarse, el resultado es una población de células capaces de
reconocer al antígeno que desencadenó su activación: los linfocitos t
destructores y los linfocitos t memoria (etapa de diferenciación y
proliferación).
los linfocitos t destructores luego de ser activados, se diferencian en
células efectoras que, abandonando el tejido linfoide, se dirigen al lugar
de la invasión, donde reconocen y atacan a las células que tienen el
mismo antígeno que estimuló su activación y proliferación (células
blanco).
los linfocitos t de memoria son células que pueden permanecer
diferenciada durante toda la vida del individuo y reconocen rápidamente
antígenos si vuelve a invadir el organismo, de manera que una nueva
respuesta inmune se dará de forma más acelerada y eficiente que en el
primer contacto (respuesta secundaria). Pudiendo ser el antígeno
destruido antes de que pueda aparecer algún signo de enfermedad.
En la etapa efectora los linfocitos t destructores, luego de interaccionar
con la célula blanco, son capaces de inducir su muerte. Disponen de 2
mecanismos de ataque: uno que consiste en gránulos que contienen
perforina. La perforina produce agujeros en la membrana de la célula
atacada, permitiendo que el líquido extracelular entre en su interior y
esta estalle. El otro modo de ataque es secretando una molécula tóxica
que activa las enzimas lesivas del interior de la célula que se busca
destruir. Estas enzimas lo que hacen es fragmentar el ADN de manera
que la célula muera.
en la respuesta humoral, los tipos celulares más destacados son los
linfocitos T ayudantes y los linfocitos B. el organismo posee diferentes
linfocitos B, cada uno de ellos es capaz de responder a un antígeno
específico.
Los linfocitos B permanecen mayoritariamente en los ganglios, el bazo o
el tejido linfoide del aparato digestivo. Ante un antígeno, se activan.
Para ello necesitan ser coestimulados por los linfocitos t ayudantes a
través de Citoquinas (etapa de reconocimiento).
Una vez activados se diferencian en células plasmáticas secretoras de
anticuerpos y células de memoria (etapa de diferenciación y
proliferación). Las células de memoria conservan, al igual que los
linfocitos t memoria, la información para producir el anticuerpo y
adquieren la particularidad de sobrevivir por largos periodos de tiempo.
en la etapa efectora coexisten una variedad de mecanismos en los que
participan los anticuerpos. Estos circulan por la linfa y sangre hasta llegar
al lugar afectado, pudiéndose unir al antígeno que desencadenó su
producción formando complejos antígeno-anticuerpo (opsonización).
Este complejo inactiva al antígeno y aumenta las probabilidades de ser
fagocitado. También pueden combinarse con el agente nocivo interferir
en el mecanismo de penetración celular de un virus o una bacteria
(neutralización).
Tipos de inmunidad
La inmunidad contra un organismo específico se puede conseguir en dos
situaciones: la introducción de un antígeno que induce la respuesta por
el sistema inmunitario específico. Este proceso se denomina inmunidad
activa (inmunización) y mediante la transferencia de componentes de
un organismo inmunizado a otro que no lo está (inmunidad pasiva).
INMUNIDAD ACTIVA
Natural: Se desarrolla una enfermedad y luego se restablece el equilibrio
(salud), el individuo adquiere una inmunidad producida por mecanismos
del propio organismo.
Artificial: La inmunización se adquiere por medio de vacunas. Se
administra a un agente infeccioso, de modo que no cause la
enfermedad, pero que sí activa el sistema inmunitario.
INMUNIDAD PASIVA
Natural: Los bebés adquieren cierto grado de inmunidad gracias a los
anticuerpos ya elaborados que reciben de sus madres durante el
embarazo y la lactancia. Estos anticuerpos los protegen hasta que su
propio sistema inmunitario sea eficiente.
Artificial: Se adquiere con la aplicación de sueros que poseen
anticuerpos fabricados por otros organismos. Los sueros se utilizan para
enfrentar con rapidez una infección grave.
Regulación de la respuesta inmune
La intensidad de la respuesta inmune debe estar controlada, ya que una
respuesta demasiado intensa podría dañar al organismo. Por tanto, se
han desarrollado mecanismos homeostáticos para mantener regular la
respuesta inmune.
El sistema inmune recibe señales del sistema nervioso a través del
sistema nervioso autónomo, simpático y del sistema endocrino. El
sistema inmune a su vez envía información al cerebro vía citoquinas.
Este sistema de retroalimentación es vital para el funcionamiento
adecuado del organismo en situaciones normales.
Los glucocorticoides son los principales moduladores del sistema
inmune. En concentraciones normales son necesarios para una
respuesta inmune adecuada, regulando la respuesta a través de un
mecanismo de retroalimentación negativa.
Las citoquinas producidas por los distintos tipos celulares involucrados
en la respuesta inflamatoria inmune poseen receptores en Hipotálamo e
hipófisis activando el eje adrenal con un aumento en la producción de
corticoides que regulan la función inmune.
Los glucocorticoides, por tanto, son antiinflamatorios y suprimen la
respuesta inmune inhibido en otras, la proliferación de Linfocitos T y
linfocitos B.
Otras hormonas poseen receptores en las células del sistema inmune,
con la capacidad de activar o inhibir sus funciones. En general, los
glucocorticoides, los andrógenos, como la testosterona, la progesterona
y la ACTH deprimen la respuesta inmune. Mientras que la hormona del
crecimiento, la Prolactina, la tirosina y la insulina estimulan dicha
respuesta.
Trabajo práctico 13
Psicobiología del estrés
Introducción
Resulta necesario comprender la totalidad del ser humano para percibir
los diferentes niveles en que se expresa la conducta, entendiendo al
hombre en su historia, en su cultura, en sus tramas comunicacionales y
en su modo de vincularse consigo mismo y con los otros. Cuerpo y
mente funcionan estrechamente imbricados tanto en los procesos
normales como en los patológicos.
Desde esta perspectiva se aborda el concepto de estrés, entendiendo
que coexisten niveles biológicos, psicológicos y sociales.
Cuando se dice estrés, se piensa en el corazón acelerado, en los
músculos, tensos, en disparos hormonales y en animales huyendo de
depredadores, es decir, en supervivencia. Aunque también cuando se
refiere a estrés, se piensa en agobio, en prisa, en las presiones de la vida
actual, en la sensación de impotencia ante los acontecimientos y en el
malestar.
Estos dos puntos de estrés no son compatibles, puesto que la respuesta
es 3 y constituye como un mecanismo adaptativo que nos ayuda a
ajustarnos a las demandas de un ambiente fundamentalmente
cambiante, pero que bajo determinadas circunstancias puede afectar
seriamente la salud, la calidad de vida y el rendimiento profesional.
Significado del término estrés
Significa el estado de tensión, de violencia o de fuerza que puede estar
sometido al organismo por cualquier causa que actúa sobre él. La
traducción por sufrimiento limita el verdadero significado del concepto.
En concepto de estrés, se asocia a fenómenos físicos como fuerza,
presión, distorsión, etc. El estrés ha sido definido como una fuerza
interna generada dentro del cuerpo por la acción de otra fuerza que
tiende a distorsionar dicho cuerpo.
Se pueden observar tres perspectivas diferentes en su análisis:
Teorías basadas en la respuesta.
Teorías basadas en los estímulos.
Teorías basadas en la interacción.
Teorías basadas en la respuesta
Selye entiende el estrés como una respuesta no específica del organismo
a toda exigencia hecha sobre él. Estresores, por lo tanto, toda gente
nociva para el equilibrio del sistema homeostático del organismo.
Ante los enojos y tensiones, el organismo responde con la misma
reacción de lucha o huida del hombre primitivo con una diferencia
fundamental: se producen los mismos cambios neuroendocrinos
vegetativos, pero con una inhibición o socialización de la respuesta
agresiva.
Basado en los resultados de sus estudios, postuló que la respuesta de
estrés está constituida por un mecanismo tripartito que denominó
síndrome general de adaptación (SGA). El cual consiste en una serie de
frases o respuestas: fase de alarma, de resistencia y de agotamiento,
mediante las cuales se produce la adaptación o no del organismo ante
los diversos agentes del estrés.
A partir de entonces, el estrés es entendido como una respuesta
específica en sus manifestaciones, pero inespecífica en su causación
dado por cualquier estímulo externo o interno, podría provocarlo.
La fase de alarma sobreviene cuando una vez detectado el factor
condicionante de estrés, el organismo intenta defenderse.
La segunda etapa es la de resistencia: Si el factor amenazante continúa
presente, el cuerpo establece una lucha con el propósito de alejar el
peligro o eliminarlo.
Etapa de agotamiento: si la resistencia se mantiene durante un largo
período, la energía adaptación que el organismo usa para adecuarse a la
situación y no ser rebasado disminuye notoriamente y en diferentes
partes del cuerpo se localizan síntomas de niños.
Teorías basadas en el estímulo
Entiende el estrés en términos de las características asociadas a los estímulos del
ambiente, interpretando que estos puedan perturbar o alterar el funcionamiento del
organismo.
Teorías basadas en la interacción
Se centran en los componentes subjetivos psicológicos, básicamente
cognitivos que median entre los agentes estresantes (estímulos) y las
respuestas fisiológicas del estrés.
Los dos enfoques anteriores tienden a ver a la persona como algo pasivo
en el proceso del estrés. En cambio, la perspectiva interaccional
especifica que el estrés se origina en las relaciones particulares entre la
persona y su entorno.
Lazarus y Folkman definen al estrés como:
Un conjunto de relaciones particulares entre la persona y la situación,
siendo ésta valorada por la persona como algo que excede sus propios
recursos y que pone en peligro su bienestar. El personal. Esta
perspectiva se focaliza en el concepto cognitivo de evaluación.
Se destacan dos puntos: el primero se refiere a las razones o causas por
las que el hombre, a diferencia de toda la escala zoológica, interpreta un
estímulo como estresante y con prescindencia en sus características de
su duración, calidad, cantidad y solo en función de sí mismo, estresante
para él y en esa circunstancia.
El hombre puede estudiarse a sí mismo y esta posibilidad es exclusiva
del mismo. También es exclusivo el aprendizaje, no solo por ensayo y
error, sino también por discernimiento.
El segundo punto se refiere a la diferencia entre la respuesta del
organismo como un todo, la agresión física traumática y la respuesta del
organismo como un todo a lo que interpreta o imagina como agresión
sobre la base de una experiencia previa.
Se investigó sobre el elemento o factor que determina que esos
estímulos de cualquier tipo, de cualquier valor o calidad y de cualquier
origen sean interpretados como perturbadores o estresantes; o sea, el
factor que actúa entre el estímulo y la puesta en marcha de la respuesta
del organismo, lo que se denominó mediador primario y lo atribuyó al
procesamiento emocional. El concepto de la intervención emocional
prestó base para la comprensión del porqué es elemento estimulante de
ácido interpretado y provocado una respuesta adaptativa.
Lazarus es quien desarrolla la teoría cognitiva del estrés, que considera
los diferentes significados que pueden tener similares a agentes
estresantes según los individuos.
DEMANDAS PSICOSOCIALES
Se refiere a los agentes externos causales primariamente del estrés. Esta
dimensión incluiría no solo los factores psicosociales, sino también los
agentes ambientales, naturales y artificiales.
Entre los factores que exigen un exceso de adaptación física, biológica o
psicológica que pueden generar respuesta de un funcionario en la
persona, se pueden mencionar: factores físicos, factores biológicos,
factores psíquicos, factores interpersonales y factores socioeconómicos.
EVALUACIÓN COGNITIVA
Los sucesos mencionados anteriormente ejercen demanda sobre el
organismo, que son valoradas por este, dependiendo de cómo si esta
valoración se producirá o no, la respuesta del estrés. Esto ocurrirá
únicamente si se produce ruptura del balance entre la percepción de la
demanda y la percepción de los recursos personales. A superarla. Esto
sucede porque los individuos difieren percibiendo y evaluando de
manera que en unos habrá condiciones amenazadoras, donde en otros
hay estímulos placenteros.
Los individuos perciben de manera idiosincrásica y se sienten
amenazados de forma desigual. La conducta y sus consecuencias están
moduladas por crónico cogniciones, hipótesis y creencias particulares, lo
que lleva a considerar al estrés como un proceso dependiente de los
significados que tenga para la persona.
La evaluación primaria se produce en cada encuentro o transacción con
algún tipo de demanda externa o interna. Es el primer mediador
psicológico del estrés y puede dar lugar a diversas modalidades de
evaluación: representar el suceso como irrelevante amenaza, pérdida de
desafío, beneficio, etcétera.
La evaluación secundaria se refiere a la valoración de los propios
recursos para afrontar la situación; esto puede determinar que el
individuo se sienta asustado, desafiado, optimista, etcétera.
La reevaluación permite que se produzcan correcciones sobre
valoraciones previas a medida que se desarrolla la interacción entre el
individuo y las demandas.
Considerando estos conceptos, se pueden entender que: el estrés tiene
lugar cuando una estimulación (una cognición amenazadora)
incrementa la activación de un organismo más rápidamente que su
capacidad de adaptación para atenuarla. De esta manera, se considera
que el organismo debe recurrir a estrategias adaptativas y no a una
simple evitación al recibir una sobrecarga o sobre estimulación.
RESPUESTAS DE ESTRÉS
Incluye en primer lugar el complejo de respuestas fisiológicas, tales
como las neuroendocrinas y las asociadas al sistema nervioso autónomo.
En esta fase se incorporan también las respuestas psicológicas que
contribuyen a constituir la respuesta a estrés, tales como las respuestas
emocionales, conductuales y cognitivas.
ESTRATEGIAS DE AFRONTAMIENTO
Se refiere a los esfuerzos conductuales y cognitivos que emplea la
persona para hacer frente a las demandas concretas valoradas como
amenazantes. El individuo puede aproximarse la situación, evitar la
situación, estresora, etcétera.
El afrontamiento se relaciona de forma bastante estrecha con las
dimensiones de evaluación cognitiva de la situación, dado que el tomar
conciencia de los propios recursos de afrontamiento interviene en la
evaluación secundaria.
APOYO SOCIAL
El apoyo social puede amortiguar el efecto de las demandas estresantes
sobre las respuestas de estrés y también parece que puede actuar
directamente sobre la salud, independientemente de que exista o no
estrés.
VARIABLES DISPOSICIONALES
Incluye todo un conjunto de variables que pueden influir sobre las
etapas anteriores. Pertenecen a este nivel variables como los tipos de
personalidad, los factores hereditarios, en general, el sexo en grupo
étnico de pertenencia, etcétera que pueden modular las reacciones del
individuo, las situaciones estresantes.
Se han sugerido varios tipos de conexión entre las variables de
personalidad y los trastornos asociados al estrés. Tales como:
la personalidad puede influir sobre la salud a través de mecanismos
fisiológicos directos y/o indirectos.
Las características de personalidad pueden potenciar la enfermedad al
motivar conductas no saludables.
Ciertos aspectos de la personalidad pueden aparecer como resultado de
procesos asociados a la enfermedad.
ESTATUS DE SALUD
Se trata de un resultado del mismo proceso de estrés. Este estado de
salud, tanto psicológico como fisiológico, depende del funcionamiento
de las fases anteriores y en la interacción de todas ellas con una íntima
relación, según la respuesta de estrés, haya sido adaptativa o
desadaptativa.
La respuesta de estrés
Diferencias entre respuesta atractiva o EUSTRÉS y fracaso adaptativo y
DISTRÉS.
La respuesta de estrés posee un alto valor adaptativo, generando
cambios orgánicos sistémicos con un patrón general de respuesta que
flexibiliza el enfrentamiento de una situación de amenaza, manteniendo
la homeostasis. La misma requiere la activación de recursos fisiológicos,
cognitivos y emocionales y conductuales. Sin embargo, sí dicha
respuesta, en principio adaptativa se mantiene en el tiempo, puede
conducir a un fracaso adaptativo, comprometiendo el estatus de salud
del individuo.
El eustrés inicia cuando en determinadas situaciones la persona evalúa
una situación como amenazante (evaluación mediada por la corteza
cerebral y sistema límbico, principalmente la amígdala) Lo que provoca
una respuesta fisiológica coordinada que incluye cambios a corto plazo y
cambios que se sostienen en el tiempo, implicando la actuación
coordinada de dos sistemas fundamentales: el sistema nervioso
autónomo y el sistema neuroendocrino.
Se trata de un estado biológico de predisposición al consumo de energía.
El organismo se prepara para la acción.
Los cambios neuroendocrinos en respuesta a la percepción de estrés se
producen como consecuencia de la activación, principalmente de
Hipotálamo-Hipófisis-corteza Suprarrenal (HPA). La activación de este
eje tiene como resultado un aumento en la producción hipotalámica del
factor liberador de adrenocorticotrofina (CRH) Con aumento del trofina
hipofisaria adrenocorticotrofina (ACTH) Y cortisol por parte de la corteza
de la glándula suprarrenal.
El incremento de cortisol facilita la presencia de glucosa en los tejidos
que la requieran para poner en marcha la respuesta más adaptativa.
El cortisol ejerce sus efectos en el sistema nervioso a través de 3 tipos de
receptores específicos que se diferencian según el grado de afinidad por
la hormona:
Receptores de alta afinidad: responden a aumentos muy pequeños en
la concentración de cortisol en sangre. Se localizan en todos los tejidos y
en el sistema nervioso, en el hipotálamo y son los responsables de la
regulación homeostática basal del eje según el ritmo circadiano del
mismo.
Receptores de mediana afinidad: responden a valores intermedios en la
concentración de cortisol. Se localizan en el hipocampo y corteza
prefrontal y al unirse a una hormona, incrementan la producción de
glutamato. El glutamato es un neurotransmisor que amplifica la
transmisión neuronal, involucrando por procesos que subyacen a
situaciones de alerta: atención, vigilancia y valoración de la atención.
Receptores de baja afinidad: responden a altas concentraciones de
cortisol. Se localiza en el sistema nervioso, mayormente en el
hipocampo, y son los responsables de la regulación de la respuesta
fisiológica del estrés.
Recordemos que la regulación homeostática del eje Hipotálamo-
Hipófisis-corteza suprarrenal (HPA) Se realiza en concordancia con un
ritmo circadiano de pulsos horarios con subidas en acritud en los
períodos del día de máxima actividad. El factor de liberación de la
hormona adrenocorticotrofina (CRF) secretado por el Hipotálamo,
estimula en la hipófisis la correspondiente hormona hipofisaria, la
adrenocorticotrofina (ACTH). La ACTH estimula la secreción de Cortisol
en la corteza Suprarrenal y ante un mínimo aumento de cortisol por
encima de los valores homeostáticos desencadena una
retroalimentación negativa sobre los receptores de alta afinidad en el
hipotálamo, produciendo la disminución de dicha hormona,
manteniendo la homeostasis.
¿Qué sucede en el eje HPA cuando se percibe una
situación como amenaza?
En la fase inicial de la respuesta de estrés se produce un aumento rápido
en la concentración de cortisol, que permite la adaptación del individuo
a través de las múltiples acciones de los glucocorticoides:
Refuerzan las acciones del sistema nervioso autónomo simpático sobre
el sistema circulatorio y contribuyen a mantener los niveles de glucosa
en sangre.
Facilita la utilización de las grasas como fuente de energía.
Estimula la producción de glucosa a partir del hígado y provoca un
aumento de aminoácidos en sangre para generar glucosa (glucogénesis).
Poseen efectos regulatorios sobre la respuesta inmune y con carácter
permisivo y estimulador en la etapa inicial y en concentraciones
elevadas. Poseen un marcado efecto antiinflamatorio, reduciendo la
respuesta corporal en las lesiones titulares.
Las acciones del Cortisol sobre el sistema nervioso incluyen:
Regulación de los factores de crecimiento a neuronales haciendo una
función neuroprotectora.
Facilitación de procesos de mielinización y regulación de las podas
sinápticas, favoreciendo a los procesos cognitivos y beneficiando a los
procesos de memoria y promover el almacenamiento y consolidación de
la información.
Son mediadores en la amplificación de la transmisión neuronal,
favoreciendo procesos de alerta, atención y vigilancia. Esta mediación se
da a través de la activación de receptores de mediana afinidad que
provoca rápidamente acciones no genómicas, aumentando la
producción del neurotransmisor glutamato, con un aumento en la
estimulación y la excitabilidad, y de esa forma se incrementa el estado
de alerta y vigilancia, favoreciendo procesos cognitivos que permiten
valorar la situación y desplegar conductas adaptativas.
Esta respuesta 3 implican no solo la activación del eje HPA, sino un
despliegue multi hormonal que incluye aumento de prolactina, hormona
de crecimiento, vasopresina, hormonas tiroideas, aumento de
endorfinas, disminución de la insulina y las hormonas sexuales.
La hormona prolactina posee efectos estimuladores sobre el sistema
inmunológico, amplificando la respuesta inmune mediada por los
linfocitos t.
El papel de la hormona de crecimiento es complementario de las
catecolaminas en el sentido de preparar el organismo para la acción, ya
que incrementa el anabolismo proteico, la liberación de azúcar del
hígado y la circulación de ácidos grasos libres; a su vez, ejerce una acción
madurativa sobre el sistema inmunitario al inducir su activación.
El aumento de vasopresina por sus efectos vasoconstrictores contribuye
a aumentar la presión arterial.
El aumento de las hormonas tiroideas tiene un efecto positivo sobre los
procesos cognitivos. Recordemos que estimulan la excitabilidad
neuronal y regulan la neurogénesis en áreas críticas para el aprendizaje y
la memoria.
Las endorfinas, por su parte, son neuromoduladores involucrados en la
inhibición de la percepción del dolor.
El conjunto de cambios en los parámetros fisiológicos mencionados
durante la respuesta de estrés recibe el nombre de ALOSTASIS. Este
término se refiere al proceso por el cual un organismo mantiene la
estabilidad fisiológica, cambiando los parámetros de su medio interno
de manera apropiada ante las demandas del ambiente, permitiendo una
respuesta adaptativa a una situación de emergencia.
En la fase final de la respuesta de estrés, los niveles altos del globo
corticoides retroalimentan negativamente el eje actuando a través de
receptores de baja afinidad en el hipocampo que bloquean el eje HPA,
disminuyendo así la producción de CRH como consecuencia de los
niveles circulantes de cortisol.
Esta respuesta adaptativa del organismo a una situación de emergencia
debe ser transitorio y bloqueada con rapidez por la retroalimentación
negativa para recuperar la homeostasis orgánica.
¿Ahora bien, qué sucede cuando la situación percibida como amenaza se
mantiene el tiempo o se reitera repetidamente?
El organismo se sitúa en un estado de fracaso adaptativo denominado
DISTRÉS o estrés crónico, consistente en una excesiva activación de gran
resonancia emocional.
El estado de distrés implica un mantenimiento crónico de las
concentraciones altas de Cortisol. Esto produce una disminución en la
expresión de los receptores de baja afinidad del hipocampo y por tanto,
no se produce la retroalimentación negativa, dando como consecuencia
una Hipercortisolemia crónica que conduce al fracaso adaptativo.
La hiperactividad crónica de los sistemas a los estáticos tiene un efecto a
largo plazo que se denomina carga alostática que se refiere al precio
que debe pagar el organismo por una ineficaz respuesta alostática, es
decir, se refiere al coste de adaptación a una situación de estrés.
Respuestas psicológicas
La principal respuesta psicológica, social, estrés es de tipo emocional. El
tipo de emociones que suelen acompañar a la experiencia de estrés son
emociones negativas, como, por ejemplo, ansiedad, miedo, ira,
depresión, etcétera.
También se pueden encontrar respuestas cognitivas como la
preocupación, la pérdida de control percibido, la negación, los bloqueos
mentales, la pérdida de memoria, la sensación de irrealidad a los
procesos de disociativo, de la mente, etcétera.
Entre las respuestas conductuales se pueden encontrar: uso de
sustancias como alcohol o drogas, conductas agresivas (por ejemplo,
expresión emocional de la ira) etcétera.
Consideraciones finales
El punto fundamental en lo que estrés se refiere es situar la experiencia
subjetiva y la actividad cognitiva al individuo en el contexto de su
entorno y una estructura de personalidad.
La actividad cognitiva como la capacidad de otorgar significado a la
realidad, incluye contenidos intelectuales, emocionales y evaluativos. Así
entendida toda emoción es resultado de una mediación cognitiva previa.
Es indudable que el proceso de estrés se produce en función del
individuo y no del estímulo. De cómo se reciba, evalúe y reaccione la
realidad dependerá que una determinada situación sea interesante para
él y en esa circunstancia.
Estrés es, en definitiva, una inadecuación entre las expectativas y la
realidad, significa que la alteración se produce cuando el individuo no se
puede adaptar a las realidades de la vida. Reacciona entonces con
tristeza, ira, hostilidad en el ámbito psicológico y el cuerpo reacciona con
un mecanismo que al principio constituye una adaptación, pero ante la
reiteración de la situación, se transforma en permanente produciendo
enfermedad.
La vivencia es 13 simultánea en los 3 niveles de la experiencia humana:
biológico, psicológico y social.
Algunos autores distinguen entre 2 formas de Distrés:
El distrés agudo: Se produce cuando ocurre una agresión única limitada
en el tiempo, habitualmente violenta física o psicosocial, que irrumpe en
la vida del individuo y desborda sus capacidades de defensa y
adaptación.
El distrés crónico: corresponde a situaciones vividas como amenazantes,
pero reiteradas y cercanas entre sí, exigiendo adaptaciones frecuentes
que llevan a un desgaste gradual del organismo.
De lo expuesto, se resume el objetivo de la psicobiología del estrés: la
explicación, el control y la modificación de los procesos biológicos a
partir del estudio de las variables psicológicas. La posición actual sobre la
dualidad cartesiana se basa en que el cerebro humano y el resto del
cuerpo constituyen un organismo indisociable, invisible e integrado
mediante circuitos electrofisiológicos y bioquímicos, mutuamente
interactivos, que son la base de la psiconeuroinmunoendocrinología y
que el organismo interactúa con el entorno como un conjunto. La mente
surge como parte del cuerpo con el fin de poder integrar lo que la
persona siente y piensa con el modo como actúa desde y hacia el
ambiente que lo rodea, con el cual interacciona.
Trabajo práctico 14
Comportamiento humano:
Interacción genes-ambiente I
Los genes: punto de partida de la herencia
Los hijos son semejantes a los padres y a sus hermanos, y esta
generalización se puede extender desde la especie humana a todo el
mundo viviente.
Se podría decir entonces que: herencia es la transmisión de las
propiedades biológicas de los organismos progenitores a sus
descendientes.
El impacto de Mendel o el origen de la genética
En este punto se establecen algunas de las conclusiones a las que arribó
y que condujeron al inicio una nueva ciencia, la genética.
La genética es una de las Ciencias de la biología, encargada del estudio
de los mecanismos y las reglas de la transmisión de caracteres
hereditarios.
Mendel llegó a establecer que:
Las características biológicas de los individuos están determinadas por
factores que pasan de padres a hijos sin que la transferencia modifique
la naturaleza de estos factores.
El comportamiento de los factores hereditarios podría predecirse
aplicando leyes o relaciones matemáticas sencillas.
Los factores de la herencia y los cromosomas
En 1903 se estableció que lo que Mendel denominaba factores eran
transportados por los cromosomas. Además, se propuso que debía
haber menos cromosomas que factores hereditarios; Por lo tanto, estos
debían disponerse de una determinada manera en cada cromosoma.
Esto constituye la llamada teoría cromosómica de la herencia.
Genes y moléculas: la visión moderna
Alrededor de 1910 se cambió la nomenclatura mendeliana de factor al actual
de gen.
Un gen es una unidad hereditaria que se transfiere de los progenitores a
los descendientes y cuya información afecta a la aparición de un rasgo
biológico (estructural o funcional).
¿Cómo fue avanzando la joven ciencia de la genética hasta descifrar la
composición y el mecanismo de acción de un gen?
En 1953 se fijó la base para la interpretación de una de las cualidades
esenciales del ADN, y, por lo tanto, de los genes: la auto duplicación.
La auto duplicación es el proceso por el cual la información contenida en
los genes puede ser transferida sin cambios (en general) a los
descendientes.
De alguna manera, ya se preveía que el gen solo traía las instrucciones
para que el medio adecuado las células correspondientes produjeran el
pigmento en cuestión (en el caso del color de ojos).
Se descubrió que un gen dirige la formación de una única encima y que
está actuar una reacción química definida. Cómo efecto de esta reacción
se obtiene un producto que puede ser considerado el rasgo
característica determinado por el gen.
La propuesta fue conocida como la teoría de un gen-una enzima.
¿Qué significa...? Terminología genética
Ya se tiene una definición de gen y sabemos que se encuentra en
un cromosoma. Ahora es conveniente establecer que cada gen
con información para una característica se encuentra siempre en
la misma localización de un cromosoma específico. Esta
ubicación particular se designa con una palabra latina: locus.
Locus significa “lugar”.
Ahora bien:
Para cada característica ¿hay una única posibilidad de información?
Se podría responder que esto no siempre es verdadero. Un gen que
contiene una información para un determinado carácter puede haber
experimentado a lo largo de la evolución algún cambio en su
constitución química. Estos genes mutados o mutantes conducen en
última instancia a la obtención de proteínas distintas a la original.
Las formas alternativas de un gen se denominan alelos.
Por ejemplo, el color rojo, blanco o miel de los ojos de la mosquita de la
fruta están determinados por alelos diferentes, o sea, formas diferentes
para el gen color de ojo.
¿Cuántos alelos posee un individuo para determinar un rasgo dado?
Cada célula del cuerpo humano posee 46 cromosomas. Estos se
encuentran dispuestos de a pares y por dicha particularidad los
denominamos homólogos. Una célula así se denomina Diploide.
Si cada cromosoma tiene un locus específico para cada gen determinado
en una célula diploide, habrá, por lo tanto, dos loci para cada
característica particular. En otros términos, una célula diploide presenta
dos alelos para cada rasgo.
¿Cómo pueden ser los dos alelos que gobiernan un rasgo dado en un
individuo?
La respuesta es que pueden ser iguales o distintos. Por ejemplo, si
ambos alelos para el rasgo “color de ojos” son iguales el individuo recibe
el nombre de Homocigota para ese rasgo. (A A).
en cambio, cuando ocurre que los dos alelos de un par de cromosomas
homólogos son diferentes, se dice que el individuo es heterocigota para
ese rasgo. (A A´), o bien (A A´´), o bien (A´A´´).
Por tanto:
Se denomina genotipo a la combinación de genes que gobiernan una
característica particular en un organismo.
Un cierto genotipo en interacción con un ambiente dado determina la
aparición de una característica biológica que puede ser morfológica o
fisiológica, externa o interna, macroscópica o no.
A la característica particular resultante de la expresión del genotipo más
el ambiente se la denomina fenotipo.
El concepto de fenotipo se extiende a todas las características del
individuo que constituye la expresión de sus genes. Estos no son
totalmente externos o visibles, sino también internos y latentes. Dado
que hay en juegos dos genes, no siempre puede deducirse qué fenotipo
le corresponde un genotipo dado.
¿Qué ocurre cuando las informaciones difieren, es decir, cuando los dos
genes alelos son alternativos?
Los fenotipos correspondientes a genotipos Heterocigotas no son tan
obvios y se los establece mediante el análisis de cruzamientos
ascendientes y/o descendientes.
Citaremos un ejemplo sencillo, la característica color de pelaje en
ciertos roedores puede estar regida por dos genes alelos:
El gen B determina pelaje negro.
El gen b determina pelaje albino.
Los genotipos y los fenotipos correspondientes son los siguientes:
GENOTIPO FENOTIPO
BB Pelaje negro
Bb Pelaje negro
bb Pelaje albino
Como se puede observar, el heterocigota tiene el mismo aspecto que la
homocigota BB. Esto significa que la acción del gen B ha encubierto o tapado la
acción del gen b.
En un heterocigota, el gen que determina el fenotipo (encubriendo
totalmente el efecto de su alelo), recibe el nombre de gen dominante.
El gen que queda oculto y no puede expresar su información se
denomina gen recesivo.
De lo mencionado, puede deducirse que el gen dominante se expresa
siempre que está presente en un genotipo, ya sea que en el locus
homólogo haya un gen igual o no.
En cambio, el gen recesivo solo se expresa cuando se encuentra en
combinación con otro gen igual a él.
Cuando hay solo dos alelos, como en el caso del color del pelaje que se
expuso, se acostumbra a asignar la misma letra para identificar a ambos:
la mayúscula para el dominante y la minúscula para el recesivo. Según
esta convención, los genotipos y fenotipos correspondientes deben
escribirse así:
GENOTIPO FENOTIPO
BB u homocigota dominante Pelaje negro
bb u homocigota recesivo Pelaje albino
Bb o heterocigota Pelaje negro
Esta será la nomenclatura utilizada en el análisis de los trabajos mendelianos.
¿Cómo se comporta un par de genes?: Primera ley de
Mendel
La notable uniformidad en los resultados de los estudios de Mendel le permitió
formular algunas hipótesis:
Si uno de los caracteres alternativos de los padres no aparece en la
primera generación, pero reaparece en la segunda, puede deducirse que
ese carácter persiste sin modificaciones a lo largo de ese tiempo, aunque
permanezca oculto; y cuando reaparece lo hace en una proporción fija
que permite suponer un mecanismo sencillo para su herencia.
Al analizar sus experimentos, Mendel hizo las siguientes suposiciones:
En un individuo, cada rasgo está determinado por dos genes. Él los llamó
factores.
Cuando en un individuo se forman las gametas, cada una de éstas lleva
solo un gen para el carácter en estudio.
En la fecundación, el gen que transporta la gameta materna y el de la
gameta paterna reconstituye la combinación que determina el rasgo en
estudio.
Cuando la combinación se hallan dos genes distintos, y uno supera o es
más poderoso que el otro y expresa su información; Mendel lo llamó
gen dominante, y al que quedaba latente o escondido gen recesivo.
Estas conclusiones, hoy conocidas como primera ley de Mendel o ley de la
segregación de los genes, pueden resumirse en la siguiente formulación:
En un individuo, dos genes alelos respecto de un carácter no se mezclan
y se modifican uno a otro, y durante la formación de las gametas se
separan o se agregan y pasan a distintas gametas.
Primera generación filial
Se denomina primera generación parental o P1 a los progenitores originales.
Por ejemplo, las plantas puras del primer cruzamiento mendeliano.
P1: Semillas amarillas X Semillas verdes
Estos son los fenotipos de las plantas, pero ¿cuáles son sus genotipos?
Para el carácter “color de semilla”, cada planta debe poseer dos genes, pero si
son plantas puras son seguramente homocigotas, es decir, tienen los genes
iguales.
Si se sigue la Convención de asignarle la letra mayúscula al gen dominante y la
minúscula al recesivo, es decir:
(A) gen que determina semillas amarillas y (a) Gen que determina semillas
verdes.
Entonces los genotipos serán:
Semillas amarillas: AA
semillas Verdes: aa
Segunda generación filial
Cuando Mendel permitió que se auto fecundaran las plantas obtenidas en la
F1, estaba determinando la segunda cruza. En esta dos individuos idénticos de
la F1 constituyen la segunda generación parental o P2.
Para ilustrar los entrecruzamientos se puede utilizar el cuadrado de
Punnet que posee como ventaja mostrar de manera clara y ordenada las
fecundaciones posibles y los descendientes obtenidos de estas.
Para constituirlo, se anotan las gametas de un progenitor en los
casilleros ubicados en el borde horizontal superior y las gametas del otro
en los del borde vertical de la izquierda. Luego se anota a los
descendientes en los casilleros que se encuentran en las intersecciones
de cada par de gametas.
Recordemos que los genotipos heterocigotas se escribe primero la letra
mayúscula y luego la minúscula.
Aa Aa A a
A AA Aa
a Aa aa
Las proporciones genotípicas y fenotípicas de la F2
¿Cómo se expresan los resultados obtenidos en el cuadro anterior,
considerando los genotipos y fenotipos de la descendencia?
Esto puede hacerse en porcentajes, en fracciones o en números enteros:
Proporción genotípica:
AA Aa aa
25% 50% 25%
1/4 2/4 1/4
1 2 1
Proporción fenotípica:
Amarillas Verdes
75% 25%
3/4 1/4
3 1
La siguiente consideración es muy importante:
Independientemente del modo de expresión, las proporciones solo
indican la probabilidad estadística de que aparezca uno u otro tipo de
descendientes. Esto significa que el recuento de una F2 determinada,
sobre todo si es poco numerosa, puede no responder a lo esperado.
Considérese como ejemplo las mismas mediciones de Mendel: a un
contando alrededor de 8000 semillas, las proporciones no fueron
exactas.
¿Cómo se comportan varios pares de genes?: Segunda
ley de Mendel
Después de dilucidar el mecanismo de herencia de un rasgo, venden,
seguramente se habrá preguntado cuáles serían los resultados si se
consideraba simultáneamente dos rasgos. Para averiguarlo, hizo un
cruzamiento entre 2 plantas puras, unas cuyas semillas eran amarillas y de
contorno liso, y otras cuyas semillas eran verdes y de contorno rugoso.
Por los experimentos previos, sabía que:
A = gen dominante, que determina semillas amarillas.
a = gen recesivo, que determina semillas verdes.
Y que otro par de alelos diferentes:
B = gen dominante, que determina semillas de contorno liso.
b = gen recesivo, que determina semillas de contorno rugoso.
De acuerdo con esto, si el comportamiento de los genes era semejante al del
cruzamiento, donde se consideraba solo un carácter, podría esperar que el
100% de la F1 resultante en este caso tuviera un fenotipo dominante para los
dos caracteres. Es decir, que fueran todas plantas de semillas amarillas y de
contorno liso. Y ese fue precisamente el resultado que obtuvo.
Luego dejó que los miembros de la F1 se auto fecundaran y analizó los
descendientes que correspondían a la F2. El resultado era:
75% semillas amarillas.
25% semillas verdes.
Esto significaba que la F2 respondía a la proporción 3:1 predicha por la primera
ley.
En cambio, si consideraba el contorno de las semillas, el recuento era:
75% semillas lisas.
75% semillas rugosas.
Nuevamente obtenía una proporción de 3:1.
Pero la pregunta importante por plantear era la siguiente:
¿El carácter “color de la semilla” se heredaba independientemente del
carácter “contorno de la semilla”?
¿O bien se mantenía un vínculo entre ambos, de tal modo que solo
apareciera las combinaciones originales, es decir, color amarillo +
contorno liso o color verde + contorno rugoso?
Cuando Mendel hizo el recuento, pero ahora considerando ambos caracteres a
la vez, obtuvo los siguientes resultados:
315 semillas amarillas y lisas.
101 semillas amarillas y rugosas.
108 semillas verdes y lisas.
32 semillas verdes y rugosas.
¿Qué le indicaban a Mendel estas parejas de caracteres, algunas “viejas” (o
parentales) y otras “nuevas” (recombinadas)?
Las combinaciones nuevas le daban la pauta de que los caracteres, color
y contorno no quedaban ligados según la combinación parental, sino
que se separaban y recombinaban independientemente.
La conclusión a la que arribó mendel luego del análisis de la cruza dihíbrida (de
dos caracteres) se conoce como segunda ley de Mendel o ley de la disyunción
o transmisión independiente de los genes y expresada en términos actuales
puede redactarse así:
En un individuo, los genes pertenecientes a un par de alelos se separan
durante la formación de las gavetas, sin influir sobre la separación de
otro u otros pares de alelos diferentes.
En concreto, esto significa que la probabilidad de que un individuo herede un
determinado carácter es independiente de la probabilidad de heredar otro
distinto.
Genes de herencia no mendeliana
Dos aspectos cobran importancia de la labor de Mendel:
El más superficial y difundido es que pone énfasis en las proporciones
fenotípicas que deben obtenerse en las cruzas monohíbrida y dihíbrida.
El más profundo y conceptual que se refiere a la identidad de las
unidades de herencia, factores o genes, ya que esto se transmiten por lo
general inalterados de una generación a otra: no aparecen ni
desaparecen en la herencia.
Se analiza a continuación la herencia de algunos de estos genes
“desobedientes” a las leyes de Mendel.
Genes transportados por el cromosoma X
Hay ciertos genes diferenciadores de las características sexuales primarias cuya
acción se observa tempranamente en el embrión, determinando el sexo del
individuo.
Los genes diferenciadores del sexo se encuentran en cromosomas
particulares: los cromosomas sexuales.
De modo que los cromosomas de un individuo se pueden clasificar en dos
tipos:
los autosomas, que son aquellos que no se diferencian en uno u otro
sexo.
Los cromosomas sexuales, que difieren ya se trate de un individuo
femenino o masculino.
Las células de la especie humana poseen 46 cromosomas dispuestos a pares
que se denominan homólogos.
De los 23 pares resultantes, 22 pares son autosomas y un par es sexual.
En todos los mamíferos hay dos cromosomas sexuales diferentes en
morfología y tamaño que se denominan X e Y. Las células de los individuos
femeninos tienen dos cromosomas X. Las células de los individuos masculinos
tienen un cromosoma X y un cromosoma Y
Al formarse las gavetas, los cromosomas sexuales se separan, tal como lo haría
una pareja de autosomas. De acuerdo con esto:
El individuo masculino origina por meiosis dos tipos de espermatozoides,
el 50% lleva al cromosoma X y el otro 50% lleva el cromosoma Y.
El individuo femenino origina un solo tipo de óvulos que llevan un
cromosoma X.
En la especie humana, el sexo de un descendiente queda determinado
en el momento de la fecundación, dependiendo del cromosoma sexual
que aporta el espermatozoide (X o Y), ya que el óvulo siempre aporta un
X.
Por otra parte, el sexo depende de la presencia o ausencia de cromosoma y
que lleva genes determinantes de las características masculinas. El cromosoma
X, en cambio, no lleva genes determinantes de las características femeninas,
sino que esta se desarrolla cuando no hay agente masculinizante que se
expresen.
Los genes que dependen del cromosoma sexual
Durante la meiosis se observa que los cromosomas X e Y de las células
masculinas se aparean parcialmente y se comporta como un par homólogo.
Esto significa que algún sector de los dos cromosomas sexuales está integrado
por genes referidos a las mismas características. Este segmento común a
ambos se denomina homólogo. Las partes restantes de cromosoma X e Y
llevan genes particulares y exclusivos de cada uno que constituyen los
sectores heterólogos.
Los genes ubicados en los sectores homólogos tienen una herencia similar a la
de los genes autosómicos, es decir, no hay diferencias debidas a un sexo u
otro.
Por el contrario, los genes de los sectores hetero logos de los cromosomas
sexuales presentan mecanismos de herencia y expresiones peculiares.
Dado que el sector heterólogo del Y es sumamente reducido, se supone que
presenta un escaso número de genes, además de los determinantes del sexo
masculino, hasta ahora se han determinado pocos genes ubicados en esa zona.
Por ejemplo, el gen que causa la presencia de pelos en el pabellón de la oreja.
Teniendo en cuenta que el cromosoma Y es privativo de los varones y que solo
se transmite a sus descendientes del mismo sexo, la herencia de estos genes es
exclusivamente masculina. Recibe el nombre de herencia holándrica.
En cambio, son mucho más numerosos los genes que se hallan en el sector
heterólogo del X y es clásico el estudio de algunos que causan conocidas
afecciones, como son el daltonismo y la hemofilia.
El daltonismo: Hay varios tipos de daltonismo, el más frecuente es la
incapacidad para discriminar los colores rojo y verde.
La hemofilia: es un trastorno de la coagulación de la sangre producido
por la carencia de una proteína plasmática. Se caracteriza porque la
sangre no coagula en contacto con el aire, de modo que se producen
hemorragias fácilmente. Con un tratamiento terapéutico apropiado, los
afectados pueden sobrevivir con normalidad.
Tanto en lo alto mismo como la hemofilia, están regidos por genes recesivos
ubicados en el sector heterólogo del X. Los respectivos genes dominantes
determinan visión normal y coagulación normal.
Todos estos genes reciben el nombre de genes transportados por el
cromosoma X.
¿Por qué la herencia de estos genes depende del sexo?
Para responder a este interrogante se deben hacer varias consideraciones:
los varones tienen un solo cromosoma X y, en consecuencia, un solo gen
para determinar un carácter dado. Debido a ello, el gen en estudio se
expresará en el fenotipo, tanto si es dominante como si es recesivo, ya
que no hay ninguna información alternativa que pudiera oponerse o
solaparlo.
En cambio, las mujeres poseen dos cromosomas X, de modo que:
La expresión de un gen dominante se dará tanto en heterocigotas como
en homocigotas para ese gen.
La expresión de un gen recesivo exigirá la condición homocigota para él
mismo por este motivo, a las mujeres heterocigotas que llevan el gen de
una afección pueden transmitirlo a su descendencia. Sin que ellas
mismas se vean afectadas, motivo por el cual se las denomina
portadoras o portadoras sanas.
Para que un hijo varón presente un trastorno o enfermedad ligada al
sexo debe recibir un cromosoma x con el gen afectado de su madre.
Para que una hija mujer presente un trastorno enfermedad ligada al
sexo debe recibir un cromosoma x con el gen anormal de su madre y
otro cromosoma X con el gen anormal de su padre y que, en
consecuencia, también presenta el trastorno o la enfermedad.
Como se puede concluir, los varones tienen una mayor probabilidad de
presentar trastornos regidos por los genes ligados al sexo.
En el siguiente caso se analizará lo expuesto utilizando la simbología
para la herencia de genes transportados por el cromosoma X.
Una mujer ha solicitado asesoramiento genético, dado que su padre tiene
hemofilia y aunque ella no presenta la enfermedad, tiene temor de que sus
futuros hijos sean hemofílicos. Su pareja no presenta la enfermedad. ¿Cuál es
la probabilidad de que sus hijos, varones y mujeres sean hemofílicos?
Se les asigna a los genes los siguientes símbolos:
d = gen recesivo que determina hemofilia.
D = Gen dominante completo que determina coagulación normal de la sangre.
Como estos genes están transportados por el cromosoma de X se los
representa de la siguiente manera:
Si el padre de la mujer presenta hemofilia debió transferirle a esta su gen
anómalo, pero dado que ella no es enferma, se deduce que es heterocigota
para el rasgo en cuestión (portadora sana).
Entonces el genotipo de la mujer es:
el genotipo de su pareja sin hemofilia es:
Del cruzamiento de ambos individuos se obtendrá:
Esta pareja puede esperar en consecuencia:
que ninguna de sus hijas mujeres presenta hemofilia, aunque hay una
probabilidad del 50% de que sean portadoras sanas.
Que la mitad de sus hijos varones presentan hemofilia.
Una mutación es el cambio de un gen de una forma alélica a otra o el cambio
heredable de la secuencia del ADN en un cromosoma.
Las mutaciones suelen producirse durante la auto duplicación del ADN.
Aunque este proceso por lo general no presenta fallas, cuenta con mecanismos
de reparación. Hay ocasiones en que se realizan apareamientos erróneos entre
bases Nitrogenadas, inserción o pérdida de nucleótidos, etcétera, que
modifican la estructura original del ADN.
Los efectos de algunas mutaciones pasan inadvertidos, es decir, que no son
importantes para el organismo. Pero otros efectos pueden llegar a ser letales
dependiendo del segmento del ADN que se vea afectada.
las mutaciones en las células somáticas no se transmiten a la
descendencia, mientras que las mutaciones de las células sexuales pasan
a los descendientes.
Existen 3 tipos de mutaciones:
Genómicas
Las mutaciones que consisten en el aumento del número normal de
juegos de cromosomas.
Las mutaciones que provocan un descenso en el número de juegos de
cromosomas.
Las mutaciones que afectan solo al número de ejemplares de un
cromosoma o más, pero sin llegar al número completo. Estas pueden ser
monosomía, las trisomías, tetrasomía, etcétera, cuando en lugar de 2
ejemplares de cada tipo hay 1 solo o 3 o cuatro, etcétera. Por ejemplo, el
síndrome de Down es una trisomía. Hay 3 cromosomas 21.
Cromosómicas
La alteración se produce en una parte del cromosoma, es decir, que
afecta a un grupo de genes. Existen varios tipos:
Deleción: cuando hay pérdida del material cromosómico.
Duplicación: Cuando un segmento del cromosoma está representado
varias veces.
Inversión: Cuando se produce una rotación de 180º en un segmento del
cromosoma.
Traslocación: Cuando un segmento cromosómico cambia de posición
dentro del mismo cromosoma o se transfiere a otro.
Génicas
Son cambios que se producen en la secuencia de bases del ADN. Por lo
general tienen lugar durante su replicación auto duplicación. La
mutación afecta a un solo gen por alteración de la secuencia normal de
nucleótidos que la componen. Esta mutación se llama génica o puntual,
y es el mecanismo por el cual se originan los genes alelos. Su resultado
de la síntesis de una proteína diferente de la codificada por el gen
original. La diferencia puede radicar tan solo en un aminoácido, como
ocurre con muchas hemoglobinas anómalas que se han encontrado. En
otras ocasiones, afectan numerosos aminoácidos. Existen varios tipos:
Sustitución: cuando una o más bases son reemplazadas por otras.
Deleción: Cuando hay pérdida de una o más bases.
Inserción: cuando una base se inserta en una de las cadenas sin tener su
correspondiente par en la cadena homóloga.
Agentes que producen mutaciones
Las mutaciones pueden producirse espontáneamente o bien pueden ser
inducidas. En este último caso, los agentes que provocan mutaciones se
denominan mutágenos y se clasifican en:
Agentes de tipo físico, como las radiaciones Alfa, beta, gamma, X y
ultravioleta que producen rupturas o lesiones cromosómicas.
Agentes de tipo químico, como algunas sustancias que aparecen en el
humo del cigarrillo.
Agentes de tipo biológico, como ciertos virus que afectan al material
genético de la célula que parasitan.
Herencia y genética humana. Anomalías cromosómicas
Aunque no es la intención discutir en extenso los trastornos que surgen debido
a anomalías en los cromosomas si tenemos algunos relativamente frecuentes
en los seres humanos.
Se conoce que los genes que pertenecen a cada cromosoma, el orden en que
está dispuesto y el número total de cromosomas por célula constituye
constantes características de cada especie de organismos. La alteración de
cualquiera de estos parámetros implica cambios en la información hereditaria
que pueden traducirse en trastorno de diversa gravedad de los individuos que
la presentan.
Algunas anomalías parecen ser tan graves que no se han descrito casos que las
presenten; se supone que impiden aún el desarrollo embrionario más
temprano. Otras, en cambio, se presentan con alguna frecuencia relativamente
baja.
Trabajo práctico 15
Comportamiento humano:
interacción genes-ambiente II
Introducción
Hoy existe consenso en comprender a la conducta/comportamiento como un
fenómeno complejo multi causal, que puede ser abordado por varias
disciplinas, entre ellas la genética y más específicamente, la genética del
comportamiento, colaborando en la comprensión y el estudio que la propia
psicología realiza al interpretar al comportamiento como una forma de
expresión fenotípica.
La genética del comportamiento es, sin lugar a duda, uno de los principales
campos de investigación psicológica que aplica dos disciplinas del campo de la
genética: La genética molecular, ciencia que permite identificar genes y
conocer su actividad específica; Y la genética cuantitativa, ciencia que a través
de estudios poblacionales estima qué proporción de las diferencias fenotípicas
observadas se debe a diferencias genéticas o a factores ambientales concretos.
Los avances científicos producidos en los últimos años en las disciplinas de
genética cuantitativa y molecular han dado cuenta que los genes juegan un
papel importante en la conducta humana, aportando asimismo la mejor
evidencia disponible sobre la importancia del ambiente en las diferencias
individuales de los caracteres psicológicos complejos.
Sin perder de vista la complejidad del comportamiento, los aportes de la
genética molecular. Nos han permitido comprender el rol de los genes en la
estructura y bioquímica, el sistema nervioso central y otros sistemas que
intervienen en la coordinación y control, influyendo así en determinadas
conductas o comportamientos.
Hemos analizado durante el desarrollo de la cursada, de qué manera en los
procesos de transcripción y traducción, el ADN dirige la síntesis de proteínas,
las cuales, en el caso de estar relacionadas con el sistema nervioso,
condicionan determinados aspectos funcionales del mismo. Si esto se ve
afectado, pueden verse alteradas algunas funciones, tales como la atención, la
memoria auditiva y visual, el razonamiento, las relaciones Viso espaciales y las
habilidades para la comunicación, entre otras. Por lo tanto, los cambios
modulados por los genes pueden enlazarse así a los mecanismos básicos de
funcionamiento cognitivo, que a su vez se encuentran implicados en el
comportamiento.
Interacción genes y ambiente = fenotipo
La expresión de un gen en un fenotipo determinado puede ser influenciada en
varios niveles desde el momento de la transcripción hasta la influencia del
medio ambiente intracelular, extracelular y externo al organismo. Por lo tanto,
la expresión fenotípica de cualquier gen puede variar en un amplio rango
dependiendo del medio ambiente en el que se expresa. Lo que determina la
expresión de los genes es su interacción con el ambiente, un proceso
interdependiente a través de toda la vida del individuo. Es por ello que por lo
que actualmente se considera que no existe un mensaje determinista en
nuestros genes, sino tendencias genéticas como predisposiciones a cierta
expresión de los mismos.
En el desarrollo de la genética del comportamiento han sido fundamentales los
aportes de la genética cuantitativa para su mejor comprensión. Recordaremos
en primer lugar las características de la genética clásica o mendeliana, lo que
permitirá diferenciarlos de aquellos fenómenos que no pueden ser explicados
por la herencia monofónica fenómenos comprendidos hoy en la herencia
Poligénica.
De la herencia mendeliana a la herencia poligénica
En los orígenes de la genética, el análisis genético clásico se centró en rasgos
que normalmente están determinados por la variabilidad génica en un único
gen, presentando un modo mendeliano simple de transmisión, donde la
posibilidad de expresión fenotípica queda definida por la presencia de un
determinado par de Alelos. Los genotipos alternativos son fácilmente
distinguibles, ya que las diferencias entre ellos, al ser cualitativas, son
evidentes. Por lo que observaríamos semillas amarillas o verdes, pelaje rizado
o Lacio, presencia o ascendencia de alguna estructura Albino o no Albino, entre
muchos otros ejemplos.
Así, en el análisis genético clásico, dos genotipos se reconocen como distintos
cuando los fenotipos de sus portadores son diferentes. En el caso que un alelo
sea dominante, se necesitará llevar a cabo un cruce genético simple para
distinguir el genotipo heterocigoto del genotipo homocigoto dominante. En
este tipo de análisis se observa una relación simple entre genotipo y fenotipo y
las diferencias observables son diferencias cualitativas.
De esta manera, cuando se hace referencia a medidas de tipo discreto,
hablamos de diferencias cualitativas en las que no existen diferencias de grado
entre los posibles valores.
Por su parte, la mayoría de los caracteres y trastornos de interés para la
psicología están determinados por varios pares de genes cuyo modo de
herencia recibe el nombre de herencia poligénica.
A diferencia de los rasgos de localización única, los rasgos poligénicos no
poseen un tipo de herencia sencilla reconocible, por lo que resulta complejo
analizar las contribuciones relativas de varios pares de genes y el ambiente
sobre un mismo rasgo. Esto ocurre por rasgos en los cuales el aspecto de los
descendientes parece ser el resultado de la mezcla de caracteres paternos.
En este caso se trata de diferentes alternativas no cualitativas que permiten
mediciones intermedias entre los extremos con grabaciones de valores.
Ejemplos de este tipo de medidas son las correspondientes al peso, la estatura,
el color de ojos y la piel. Las diferencias en la presión arterial, distintos
parámetros psicológicos donde existen múltiples grados intermedios entre 2
extremos posibles, que a su vez dependen de la unidad de medida empleada,
por ejemplo, kilogramos, gramos o miligramos en el caso del peso. O bien
metro, centímetro o milímetro en el caso de la altura.
El hecho de que la mayoría de los caracteres varíen de forma continua, no
significa que esta variación sea el resultado de algún mecanismo genético
diferente del analizado en la herencia mendeliana, sino que esta continuidad
resulta de 2 fenómenos:
Los fenotipos están determinados por varios pares de alelos que aportan
dosis idénticas, dando lugar a un modelo aditivo donde el fenotipo es el
resultado de la acción acumulativa de los efectos combinados de
muchos genes. En este tipo de análisis resulta imposible asignar
inequívocamente en el fenotipo particular a un genotipo.
Los caracteres cuantitativos, presentan una fuerte influencia ambiental,
la interacción entre determinados genes y ambientes confiere a los
individuos diferentes grados de susceptibilidad en la aparición de un
rango determinado. La expresión diferencial de los genes dependiendo
del ambiente, se denomina norma de reacción y alude a genes que
pueden expresarse de una manera diferente en distintos individuos,
dependiendo del ambiente en que esos individuos se desarrollen. La
norma de reacción es el conjunto de vías que puede seguir un genotipo
en todos los ambientes favorables y desfavorables hasta dar lugar a los
diversos fenotipos posibles.
Por lo tanto:
se denominan poligenes a los genes de varios loci que tiene un efecto
parcial y pequeño sobre un mismo carácter y que suplementan para dar
cambios cuantitativos observables. Estos efectos son aditivos y originan
fenotipos que son la suma total de la acción de los polis. Genes
individuales, más la interacción con el ambiente.
De lo expuesto se desprende que las principales diferencias existentes entre
caracteres cualitativos y cuantitativos radican en el número de genes que
contribuyen al fenotipo y en el grado de modificación del fenotipo por factores
ambientales.
Parentesco genético
El modelo polifónico permite explicar el parecido entre familiares. Si los
factores genéticos afectan a un determinado carácter cuantitativo, el parecido
fenotípico de los miembros de una familia debería aumentar a medida que se
incrementa el grado de parentesco genético. Los parientes de primer grado,
(padres e hijos y hermanos) tienen una semejanza genética del 50%. Un hijo
hereda la mitad del material genético de cada padre. Si un hermano recibe un
alelo concreto de 1 de sus padres en otro hermano tiene un 50% de
probabilidad de heredar el mismo alelo.
Ambiente
En este marco, la investigación genética cambió la forma de pensar el
ambiente. Precisamente en genética cuantitativa, la palabra ambiente incluye
todas las influencias, salvo la herencia, lo cual implica un uso mucho más
amplio del término del que se hace en psicología. Según esta definición, el
ambiente incluye no solo los factores familiares y los relativos a la
socialización, sino también, por ejemplo, los acontecimientos prenatales y
circunstancias biológicas como la nutrición o la enfermedad.
Asimismo, la contribución ambiental se distinguen componentes compartidos
y no compartidos. Las influencias compartidas, como las prácticas de crianza o
los ingresos económicos pueden ser el sustrato de similitudes fenotípicas entre
los individuos de una familia. Por el contrario, las influencias no compartidas,
como las relaciones con los compañeros de colegio, pueden crear diferencias
entre los individuos de una misma familia. Esta relación de ambientes
compartidos y no compartidos permite hablar de parentesco ambiental en
función de las influencias compartidas más allá de la proporción de
información genética compartida.
Contrariamente a lo que cabría de esperar, los aportes más interesantes de la
genética del comportamiento tienen que ver con el estudio de las influencias
ambientales, ya que las mismas investigaciones que han puesto de manifiesto
la influencia genética sobre el comportamiento proporcionan la mejor
evidencia sobre la importancia de los factores ambientales. Por ejemplo, una
investigación que afirma que el 60% de la varianza poblacional para determinar
la dimensión del comportamiento se debe a diferencias genéticas, Deja
expuesto que el otro 40% de la varianza poblacional para esta dimensión se
debe, entonces se las diferencias ambientales.
Métodos de la genética del comportamiento
La genética del comportamiento intenta ver en qué medida las variaciones en
el comportamiento pueden ser explicadas por variaciones genéticas o por
variaciones ambientales. En los estudios con seres humanos se deben emplear
métodos indirectos de observación y medición fenotípica para poder calcular
las varianzas genéticas o ambientales de la población. Uno de los principales
métodos consiste en analizar las variaciones conjuntas de sujetos que difieren
o no en su similitud genética.
Estudios familiares: indagan la prevalencia de caracteres y trastornos en
sucesivas generaciones de un determinado grupo familiar.
Estudios en gemelos: estos estudios comparan gemelos idénticos,
monocigóticos (MZ) con gemelos dicigóticos (DZ) (mellizos). A diferencia
de los gemelos MZ, que derivan del único cigoto, los DZ proceden de 2
óvulos fecundados. Son parientes en primer grado relacionados en un
50%, al igual que otros hermanos cualesquiera, pero comparten el
ambiente pre y generalmente el post natal. Si los factores genéticos son
importantes en un determinado carácter, los gemelos MZ eran más
similares que los DZ. El estudio de gemelos permite estudiar los efectos
ambientales sobre la expresión de las características biológicas
hereditarias. El método más sencillo al analizar el parecido entre
gemelos consiste en determinar si para cada carácter en estudio son
concordantes, o discordantes. La comparación del grado de
concordancia entre gemelos, mono y dicigóticos informa acerca de la
influencia respectiva de los factores genéticos y ambientales.
Estudios de adopción: La adopción origina parientes genéticos y
parientes ambientales. La concordancia y discordancia dentro y entre
ambos grupos puede utilizarse para analizar hasta qué punto el parecido
entre los familiares genéticos y ambientales se debe la herencia o el
ambiente.
Estudios combinados: Son métodos de estudio que combinan los
estudios de familias de adopción y de gemelos con el fin de obtener
análisis más potentes.
Todos los estudios presentados ofrecen información sobre la transmisión
hereditaria de ciertos caracteres y trastornos del comportamiento humano,
pero es el análisis conjunto de los datos obtenidos de diversos estudios en
gemelos de adopción y combinados los que permiten aclarar la contribución
relativa de los factores ambientales y genéticos. Se podría agregar que es muy
difícil todavía saber con seguridad cuánto influye el ambiente y cuánto los
genes, pero ya está casi fuera de discusión que ambos influyen.
Estos estudios, lejos de ser reduccionistas, proporcionan la mejor evidencia
sobre la importancia de comprender la conducta desde las interacciones entre
genotipo y ambiente.
La heredabilidad
En los caracteres complejos de interés en psicología es posible plantearse no
solo sin influencias genéticas importantes, sino hasta qué punto incide en el
carácter, ya que justamente esta implica una significación estadística. Por
ejemplo, podemos preguntarnos si el parecido entre los padres genéticos y sus
hijos dados en adopción es significativo o si los gemelos MZ son
significativamente más semejante que los DZ.
La medida estadística que representa la magnitud del efecto genético se
denomina heredabilidad, la cual estima qué proporción de diferencias
observadas entre individuos puede atribuirse a diferencias genéticas.
Desde la habilidad puede estimarse a partir de las correlaciones entre
los parientes. Por lo tanto, hace referencia a la contribución genética de
las diferencias individuales, no al fenotipo de un único individuo.
¿Cómo interpretamos la heredabilidad?
La heredabilidad es un dato estadístico que se refiere a poblaciones
concretas, no a individuos.
Es el análisis de un rasgo en un conjunto de individuos con una
diversidad genética concreta que viven en un ambiente concreto.
Se refiere a las diferencias en una cualidad y no a la magnitud de esa
cualidad.
No implica determinismo genético, solo porque un carácter presente,
influencia genética no significa que no se pueda hacer nada para
cambiarlo.
Los rasgos complejos del comportamiento y los trastornos generalmente se
encuentran influidos por múltiples genes y factores ambientales. Por este
motivo, la influencia genética implica una propensión probabilística más que
una programación determinada. En otras palabras, la complejidad de la
mayoría de los sistemas implicados en el comportamiento indica que nuestro
destino no está escrito en los genes.
La heredabilidad para el trastorno afectivo bipolar y la esquizofrenia es
aproximadamente de 50 al 60%. Por lo tanto, otros factores diferentes a los
genes deben desempeñar un papel importante a la hora de determinar el
inicio de la enfermedad en estos trastornos poligénicos.
Aunque se están identificando algunos genes específicos que influyen en
trastornos complejos, como el Alzheimer tardío, estos genes solo representan
factores de riesgo en la medida que aumenta la probabilidad de aparición del
trastorno, pero no lo aseguran.