0% encontró este documento útil (0 votos)
22 vistas20 páginas

Justicia social y doctrina cristiana

El documento aborda la respuesta de la Iglesia a la injusticia social y la necesidad de justicia económica, destacando la importancia de la dignidad del trabajador y el derecho a un salario justo. Se critica tanto el capitalismo como el comunismo, proponiendo un enfoque que promueva la solidaridad y el desarrollo integral de las personas y naciones. Además, se enfatiza la importancia de la participación de los laicos en la vida social y política, así como la necesidad de una economía que priorice el bien común y la justicia social.

Cargado por

i.ochoaseg
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
22 vistas20 páginas

Justicia social y doctrina cristiana

El documento aborda la respuesta de la Iglesia a la injusticia social y la necesidad de justicia económica, destacando la importancia de la dignidad del trabajador y el derecho a un salario justo. Se critica tanto el capitalismo como el comunismo, proponiendo un enfoque que promueva la solidaridad y el desarrollo integral de las personas y naciones. Además, se enfatiza la importancia de la participación de los laicos en la vida social y política, así como la necesidad de una economía que priorice el bien común y la justicia social.

Cargado por

i.ochoaseg
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

1

2
3
4
5
6

CONSECUENCIAS: La Iglesia paralizó la «descristianización» de las masas


trabajadoras. La credibilidad de la Iglesia se veía disminuida debido a que los sectores
populares de la cristiandad e incluso del clero, se inclinaban por las ideas
revolucionarias o que las soluciones vendrían de las acciones conjuntas de la Iglesia, del
estado, el patrón y los trabajadores.
Precisó los principios para buscar la justicia social en la economía y la industria.
Es la carta de fundación de la democracia cristiana.
“Disueltos en el pasado siglo los antiguos gremios de artesanos, sin ningún apoyo que viniera a llenar su vacío, desentendiéndose las
instituciones públicas y las leyes de la religión de nuestros antepasados, el tiempo fue insensiblemente entregando a los obreros,
aislados e indefensos, a la inhumanidad de los empresarios y a la desenfrenada codicia de los competidores.” RN 1
Al Socialismo: “Al pretender los socialistas que los bienes de los particulares pasen a la comunidad, agravan la condición de los
obreros, pues, quitándoles el derecho a disponer libremente de su salario, les arrebatan toda esperanza de poder mejorar su
situación económica y obtener mayores provechos.” Derecho del trabajador a un salario suficiente para llevar una vida digna.
Condena la lucha de clases como motor de la sociedad e historia y reconoce el Derecho laboral de «formar uniones o sindicatos».
Al Liberalismo: Derecho de la propiedad privada pero no como derecho absoluto y el distribucionismo. Introduce una visión
personalista del trabajo y supera el concepto solo mercantil del salario.
Al Capitalismo: Lo condenó como causa de la pobreza y degradación de muchos trabajadores, retomando el concepto de John Locke
de que la apropiación excesiva era injusta: “no deben considerar al obrero como un esclavo; que deben respetar la dignidad de la
persona y la nobleza que a esa persona agrega el carácter cristiano”. “Cada trabajador debe recibir un salario que le permita
subsistir y tener una vida razonablemente cómoda y, si acepta malas condiciones laborales debido a la necesidad o al temor, el
trabajador es una víctima de la injusticia”. Medidas en favor de los obreros, con la consiguiente intervención del Estado (normas de
higiene y seguridad en el trabajo, tutela del descanso dominical, limitación de horarios y jornadas laborales, etc.).

Sindicalismo: Fomentó las asociaciones obreras católicas, estímulo para el incipiente catolicismo social. Recomendó a los católicos,
si lo deseaban, organizar partidos laboristas propios y uniones de trabajadores bajo principios católicos. Se marcan
los deberes de los obreros: “poner íntegra y fielmente el trabajo que libre y equitativamente se ha contratado; no perjudicar de modo
alguno al capital, ni hacer violencia personal contra sus amos; al tratar de defender sus propios derechos, abstenerse de la fuerza y no
armar sediciones, ni asociarse con hombres malvados y pérfidos que falsamente les hagan concebir desmedidas esperanzas”.

En la época, su apoyo a los sindicatos de trabajadores y un salario justo fueron vistos como radicalmente izquierdistas.
7
8

Contenido: Tras resumir y elogiar la Rerum novarum


recuerda sus frutos: la reconstrucción del mundo tras Primera
Guerra Mundial se rigió por sus principios, la mejora de la
situación de los obreros y las líneas dadas sobre sus
asociaciones. Luego justifica su intervención en los problemas
económicos y sociales por parte del Magisterio.

“Quienes niegan el carácter social y público del derecho a la


propiedad pueden caer en el individualismo; pero quienes
disminuyen o rechazan este carácter caen el en colectivismo. De
ahí que, como se dice en la Rerum novarum el derecho de
propiedad se distinga de su ejercicio” (QA 19).

Defiende Pío XI el salario no tanto como “contratos de trabajo”


sino como “contratos de sociedad”. El sueldo se ha de fijar por
diversos factores y no solo por el valor del fruto producido por el
trabajador. Debe afrontar el sustento de su familia y si tal
sustento es afectado por inflación también el sueldo; también la
situación de la empresa se tendrá en cuenta; y necesidad del
bien común para que haya trabajo para todos -ni muy altos ni
muy bajos-.

Condena el comunismo por los crímenes Europa del Este y


Asia. Es incompatible con los dogmas de la Iglesia católica. QA
117
En respuesta a la Gran Depresión de 1929 propone un nuevo
orden social y económico basado en la subsidiariedad. Ante
la ambición y la avaricia, propone los valores, virtudes y doctrina
cristiana.

El principio rector de la economía es la unidad del cuerpo


social que no se basa ni en la lucha de clases ni debe dejarse
al libre mercado que cae fácilmente en el olvido de su propio
carácter social y moral. La caridad y justicia social debe ser el
alma del nuevo orden, defendida y tutelada por la autoridad
pública.

Defiende la existencia de los sindicatos pero prohíbe las


huelgas QA 94; critica las organizaciones socialistas y propone
la Acción Católica («participación de los laicos en el apostolado
jerárquico», concibiéndola como una fuerza activa que agrupara
a los fieles bajo la autoridad episcopal para lograr una
recristianización de las costumbres y de la vida pública).

Ataca la acumulación de poder y recursos en manos de unos pocos porque produce tres tipos de lucha: por la hegemonía
económica, por adueñarse del poder público y entre los diferentes Estados.

Critica al capitalismo con dureza: la libre concurrencia del mercado mezcla y confunde estado y economía olvidando el bien común
y la justicia. Son funestos el "nacionalismo o imperialismo económico" y el "internacionalismo" del dinero, que sólo tiene patria en sí.

Propuestas: Se centran en la vuelta a la doctrina evangélica, de las que defiende su intemporal validez. Algunas más concretas
son:
◆​ Reforma ajustada de la economía a la razón iluminada por la caridad cristiana.
◆​ Colaboración mutua y armoniosa de todas las actividades humanas en la sociedad.
◆​ Reconstrucción del plan divino para todos los hombres. Los primeros e inmediatos apóstoles de los obreros han de ser
obreros. QA 141
◆​ El enriquecimiento es lícito siempre que no menoscabe los derechos ajenos.
9

◆​ "Ley de la templanza cristiana" contra los apegos desordenados, que son una afrenta a los pobres, y que se basa en
"buscar ​primero el reino de Dios y su justicia".
◆​ "Ley de la Caridad", mucho más amplia que la pura justicia.
◆​ Igualdad radical de todos los hombres en la misma familia de hijos de Dios, encarnado en el hijo de un carpintero, para
​ potenciar mutuo amor entre ricos y pobres.
10

Mater et Magistra 1961


La cuestión social tiene una dimensión mundial, así como hay personas pobres, también hay sectores pobres y naciones pobres.
Un problema de fondo es cómo proceder para reducir el desequilibrio entre el sector agrícola, y el sector de la industria y los
servicios; y para que mejore la calidad de vida de la población agrícola-rural.

La justicia y la equidad exigen que los poderes públicos actúen para que las desigualdades entre zonas económicamente más
desarrolladas y menos desarrolladas sean eliminadas o disminuidas y en las zonas menos desarrolladas se aseguren los
servicios públicos esenciales.
Reafirma el carácter de "derecho natural" de la propiedad privada y también de su efectiva difusión entre todas las clases sociales.

Enfatiza en el derecho de los trabajadores de sindicalizarse y en la necesidad de que los salarios estén de acuerdo con la
dignidad humana del trabajador y de su familia.
Una economía justa no sólo depende de la abundancia y distribución de bienes y servicios sino que incluye el papel de la persona
humana como sujeto y objeto del bienestar. La vocación de la Iglesia y de cada cristiano es superar la excesiva desigualdad.

Pacem in Terris 1963 (programa Sputnik 1950-70, el apogeo de la Guerra Fría 1947-89 y Muro de Berlín, la Crisis de los
misiles de Cuba 1962, la Guerra de Vietnam1955-75 y la posibilidad de guerra nuclear).

En general hace énfasis en los derechos y deberes (da un catálogo PiT 11-34) que dimanan de su naturaleza, son universales,
inviolables, irrenunciables y que deben observar los seres humanos y los estados, en las relaciones entre si y en las relaciones
con otros seres humanos y otros estados, con la finalidad de conseguir la paz y el bien común; señala además que el ser humano
debe tener paz interior para poder conseguir la paz social. PiT 9

Reivindica el papel de la mujer en la sociedad y respetar derechos de los exiliados y las minorías étnicas. PiT 94-97

En el plano internacional, invita a las naciones a frenar la carrera armamentista y a prohibir las armas nucleares y puntualiza la
responsabilidad de la ONU para la paz y la importancia de los DDHH. Las relaciones internacionales se regirán por la verdad, la
justicia, la solidaridad activa y la libertad. PiT 86-125

En la era atómica resulta impensable que la guerra se pueda utilizar como instrumento de justicia. Esto implicó que el concepto
de guerra justa resultase virtualmente abolido por la encíclica.

[...] la justicia, la recta razón y el sentido de la dignidad humana exigen urgentemente que cese ya la carrera de armamentos; que, de
un lado y de otro, las naciones que los poseen los reduzcan simultáneamente; que se prohíban las armas atómicas; que, por último,
todos los pueblos, en virtud de un acuerdo, lleguen a un desarme simultáneo, controlado por mutuas y eficaces garantías.​
[...] en nuestra época, que se jacta de poseer la energía atómica, resulta un absurdo sostener que la guerra es un medio apto para
resarcir el derecho [Link] 112 y 127
11

​ ​ ​ ​

GAUDIUM ET SPES: 1965


Los tres primeros capítulos de la primera parte tratan sobre el hombre (antropología cristiana:¿Qué es el hombre?) y preparan
el camino para la cuarta parte que presenta la posición que la Iglesia quiere asumir ante el mundo y el hombre.
La segunda parte va de los problemas principales concretos de la familia hasta los más generales de toda la humanidad. Visión
cristiana de 6 cuestiones fundamentales:
​ el matrimonio y la familia ("la decisión sobre el número de hijos depende del recto juicio de los padres... Dése al hombre
también conocimiento sabiamente cierto de los progresos científicos con el estudio de los métodos que pueden ayudar a los
cónyuges en la determinación del número de hijos, métodos cuya seguridad haya sido bien comprobada y cuya concordancia
con el orden moral esté demostrada. "GS 87 )
​ la cultura (multiplicidad y respeto a las culturas; características de la actual; compaginar progreso técnico y espiritual; que la
especialización no excluya a las mayorías; obligaciones culturales y educación integral de los cristianos...)
​ la vida económico-social (trata de las desigualdades, principios reguladores (el trabajo, la participación y la sindicación, el
destino común de los bienes de la tierra, el acceso a la propiedad...)).
​ la comunidad política (la participación, la vocación, Iglesia sin privilegios, Iglesia con libertad de decir su palabra...)
​ la paz (y la guerra, exterminio, terrorismo, objeción de conciencia, legítima defensa, no armas químicas o masivas...
“Bienaventurados los constructores de la paz”)

​ y, finalmente, la comunidad internacional (cooperación internacional, crecimiento demográfico, ordenar el comercio, ayudar
a países pobres, ...).
12

Populorum Progressio:1967 Creó la


Comisión “Justicia y paz” y motivó el movimiento
Misioneros Siervos de los Pobres del Tercer
Mundo. La encíclica está dedicada a la
cooperación entre los pueblos y al problema
de los países en vías de desarrollo. El Papa
denuncia el desequilibrio entre países ricos y
pobres que se va agravando, critica al
neocolonialismo, el choque de civilizaciones y
afirma el derecho de todos los pueblos al
bienestar. Presenta una crítica al capitalismo y
al colectivismo marxista. Finalmente propone
la creación de un fondo mundial para ayudar a
los países en vías de desarrollo. El derecho de
los pueblos a rebelarse incluso con la fuerza
contra un régimen opresor (criticado por
conservadores).

Se divide en 2 partes:

●​ 1ª parte: “Por un desarrollo integral de la persona”

​ 1. Datos de la realidad: “Verse libres de la miseria, hallar con seguridad la propia subsistencia, la salud, una ocupación
estable; participar en las responsabilidades, ...ser más instruidos; ...tal es la aspiración de los hombres y mujeres de hoy,
...un gran número de ellos se ven condenados a vivir en condiciones que hacen ilusorio este legítimo deseo” (nº 6; nº 9).
​ 2. “El tener más, lo mismo para los pueblos que para las personas, no es el fin último. Todo crecimiento es ambivalente.
Es necesario para permitir que la persona sea más persona,...desde el momento en que se convierte en el bien supremo
impide mirar más allá. Entonces los corazones se endurecen y los espíritus se cierran; los hombres no se unen ya por
amistad, sino por interés, que pronto les hace oponerse unos a otros y desunirse” (nº 20).
​ 3. Hay que cambiar modos de pensar: “La propiedad privada no constituye para nadie un derecho incondicional y
absoluto. No hay ninguna razón para apropiarse en uso exclusivo de lo que supera la propia necesidad cuando a los
demás les falta lo necesario” (nº 23). De aquí que se haya de aceptar que: “El bien común exige algunas veces la
expropiación ... algunas posesiones sirven de obstáculo a la prosperidad colectiva” “No es lícito en modo alguno que
ciudadanos, provistos de rentas abundantes, provenientes de recursos y trabajos nacionales, las transfieran en su
mayor parte al extranjero, ...sin consideración alguna para su patria, a la cual producen un daño evidente”.(nº 24).​
“Por desgracia, sobre estas nuevas condiciones de la sociedad ha sido construido un sistema que considera el lucro
como motor esencial del progreso económico; ...sin límites ni obligaciones sociales correspondientes. Este liberalismo
sin freno, que conduce a la dictadura, justamente fue denunciado por Pío XI como generador del imperialismo
internacional del dinero” (nº 26)... “Porque el hambre de cultura no es menos deprimente que el hambre de
alimentos: un analfabeto es un espíritu subalimentado”.(nº 35)
​ 4. Concluye: “Es un humanismo pleno el que hay que promover” y hace una llamada “al desarrollo integral de toda la
persona y de todas las personas” (nº 42). “El desarrollo integral de la persona no puede darse sin el desarrollo
solidario de la humanidad” y “El hombre debe encontrar al hombre; las naciones deben encontrase entre sí como
hermanos y hermanas, como hijos de Dios” (nº 43). “Este deber concierne en primer lugar a los más favorecidos…
bajo un triple aspecto: deber de solidaridad, en la ayuda que las naciones ricas deben prestar a los países en vías
de desarrollo; deber de justicia social, enderezando las relaciones comerciales” (nº 44).
●​ 2ª parte: “El desarrollo solidario de la humanidad”

​ 5. Hoy, el deber de solidaridad se realiza en la lucha contra el hambre con ... inversiones ... ayudas y préstamos, no
basta. No se trata sólo de vencer el hambre, ni la pobreza… Se trata de construir un mundo donde toda persona,
sin excepción de raza, religión o nacionalidad pueda vivir una vida plenamente humana, emancipado de las
servidumbres” (nº47). Añade: “Lo superfluo de los países ricos debe servir a los países pobres.” (nº 49). “Pedimos
en Bombay la constitución de un gran Fondo Mundial alimentado con una parte de los gastos militares, a fin de
ayudar a los más desheredados. Esto que vale para la lucha inmediata contra la miseria, vale igualmente a escala
del desarrollo” (nº 51). Para lo cual “es indispensable que se establezca entre todos el diálogo”...”Con ello los países en
vías de desarrollo no correrán en adelante el riesgo de estar abrumados de deudas” (nº 54). Surgió el 0,7%
​ 6. El deber de equidad en las relaciones comerciales es urgente dado que “las naciones poco industrializadas
encuentran grandes dificultades cuando han de contar con sus exportaciones...Los pueblos pobres permanecen
siempre pobres, y los ricos se hacen cada vez más ricos” (nº 57). Hay que ir más allá del liberalismo: “una
economía de intercambio no puede seguir descansando sobre la sola ley de la libre concurrencia, que engendra
también demasiado a menudo una dictadura económica. El libre intercambio sólo es equitativo si está sometido a las
exigencias de la justicia social” (nº 59) “otros obstáculos que se oponen a la estructuración de un mundo más
justo...: nos referimos al nacionalismo y al racismo”. (nº 62)
​ 7. El deber de la caridad universal viene a curar un mundo enfermo por la falta de fraternidad. De aquí el deber de la
hospitalidad en especial para los trabajadores emigrantes (nn. 67 y 69), especialmente para los jóvenes que van a
estudiar a países más avanzados(nº 68). Y en esta línea se muestra satisfecho de que “en ciertas naciones el 'servicio
militar' puede convertirse en un 'servicio social', un simple servicio” (nº 74).
13

​ 8. El desarrollo es el nombre nuevo de la paz (nº 87) y esto significa que “Combatir la miseria y luchar contra la
injusticia es promover, a la par que el mayor bienestar, el progreso humano y espiritual de todos y, por consiguiente el
bien común de la humanidad. La paz no se reduce a una ausencia de guerra, fruto del equilibrio siempre precario de las
fuerzas. La paz se construye día a día, en la instauración de un orden querido por Dios que comporta una justicia más
perfecta entre todos” (nº 76).

Humanae Vitae: 1968 Sobre la regulación de la natalidad, el aborto, los métodos anticonceptivos y sexualidad.31 puntos.
Estructura:
Nuevos aspectos del problema y competencia del magisterio: La transmisión de la vida​ ​ Nuevo enfoque del problema​ Competencia del Magisterio
​ ​ ​ ​ ​ Estudios especiales​ ​ La respuesta del Magisterio​
Principios doctrinales:​ ​ ​ ​ Una visión global del hombre​ El amor conyugal​ ​ Sus características
​ ​ ​ ​ ​ La paternidad responsable​ Respetar la naturaleza y la finalidad del acto matrimonial
​ ​ ​ ​ ​ Inseparables los dos aspectos: unión y procreación​ ​ ​ Fidelidad al plan de Dios
​ ​ ​ ​ ​ Vías ilícitas para la regulación de los nacimientos​ ​ ​ Licitud de los medios terapéuticos
​ ​ ​ ​ ​ Licitud del recurso a los periodos infecundos​ Graves consecuencias de los métodos de regulación artificial de la natalidad
​ ​ ​ ​ ​ La Iglesia, garantía de los auténticos valores humanos
Directivas pastorales:​ ​ ​ ​ La Iglesia, Madre y Maestra​ Posibilidad de observar la ley divina​ Dominio de sí mismo
Crear un ambiente favorable a la castidad​ ​ ​ Llamamiento a las autoridades públicas
A los hombres de ciencia​ ​ A los esposos cristianos​ ​ Apostolado entre los hogares
A los médicos y al personal sanitario​ A los sacerdotes​ ​ A los obispos​Llamamiento final

El matrimonio cristiano es válido sólo bajo los fundamentos de la unión, el amor, la fidelidad y la fecundidad. Por ello, el acto
conyugal no puede separar los dos principios que lo rigen: el unitivo y el procreativo. De esta forma, la Iglesia católica se opone a
todo tipo de anticoncepción, sea cual sea su naturaleza. Aun así, cuando existen serios motivos, la encíclica propone como lícito
el uso de los métodos naturales para espaciar los nacimientos, limitando las relaciones conyugales a los períodos de infertilidad.
El aborto, aún cuando sea para fines médicos, hay que excluirlo de forma absoluta al igual que la esterilización quirúrgica, aún
temporal. Cualquier acción terapéutica que tenga como propósito prevenir la procreación es ilícita, incluyendo métodos
químicos y aquellos que crean barreras físicas para evitar el embarazo. Sin embargo, no condena los métodos que causan
infertilidad como un efecto secundario, si la esterilización no lo busca.
Luego, indica diversas consecuencias que podrían darse del uso de medios no naturales para el control de la natalidad: se abriría
el camino para la infidelidad conyugal y la degradación moral, se perdería el respeto por la mujer que podría verse como objeto de
placer, y se "permitiría" a algunos estados la posibilidad de intervenir en temas íntimos de la pareja.
Argumentos en contra de los anticonceptivos, en contra de la ley natural, serían: el excesivo poder que otorgan a las autoridades
públicas; una supuesta pérdida del respeto del hombre a la mujer (No respeta el deseo sexual femenino y ¿ley natural?).
En la tercera parte, "Directivas pastorales", se dirige a diversos grupos para solicitar su apoyo: a las autoridades públicas que
se opongan a las leyes que deterioren las leyes naturales de moralidad; a los científicos que estudien mejores métodos y a los
doctores, enfermeras, y sacerdotes para que promuevan los métodos naturales sobre los artificiales.
La última sección contó con una fuerte influencia del obispo de Cracovia, Karol Wojtyła, luego Juan Pablo II: Amor y responsabilidad,
1960 y en 1978, Teología del Cuerpo, detalló más a fondo las ideas de Humanae Vitae.
Recepción: Ideas rechazadas abiertamente por muchos grupos de católicos. Dos días después un grupo de teólogos, liderado
por Charles Curran, en una declaración decían que la conciencia individual de cada católico debía de prevalecer en un dilema
tan personal. Joseph Komonchak de la Gregoriana en 1978 dijo que sólo el 29% del clero bajo estaba de acuerdo. Dos meses
después, un grupo de obispos canadienses publicaron la Declaración de Winnipeg, afirmando que aquellos católicos que no
siguieran la encíclica obraban bien, siempre y cuando hubieran intentado previamente aceptar las directivas de la encíclica. En
2008 un numeroso grupo de católicos canadienses pidieron a sus obispos que se retractasen de dicha declaración. El papa Juan
Pablo II respondió a los obispos canadienses en Evangelium Vitae y Veritatis Splendor reafirmando la Humanae vitae. Es apoyada por
Opus Dei y el Camino Neocatecumenal.

Octogesima Adveniens:​ 1971=80 años de RN. Introducción y cuatro partes:

El Papa parte de tres supuestos: el llamamiento universal a una mayor justicia, la diversidad de situaciones de los cristianos en el
mundo y el mensaje específico de la Iglesia.

1° Nuevos problemas sociales. Los problemas a los que se enfrentan los cristianos son: la urbanización, el desarrollo humano,
la formación de la juventud, el puesto de la mujer en la sociedad, el paro, los medios de comunicación, la emigración, las
discriminaciones y el medio ambiente. La función de la DSI ante los nuevos problemas es facilitar al cristiano un modelo para
analizar y tomar decisiones en conciencia ante la nueva realidad. Pablo VI da una clave fundamental: el cambio de corazones y
de estructuras deben darse al tiempo, pues el uno sin el otro no es eficaz para promover una justicia mayor.

2° Aspiraciones fundamentales y corrientes ideológicas. Siguiendo la línea de PT de Juan XXIII, Pablo VI distingue entre ideologías
y movimientos históricos; el Papa analiza con profundidad la ideología marxista y liberal, así como los movimientos históricos del
capitalismo, el comunismo y el socialismo; y el nacimiento de las utopías para concluir analizando la ambigüedad del progreso.
14

3° Los cristianos ante los nuevos problemas. Es posible que los cristianos, desde la misma fe, tomen opciones políticas distintas
como ya había afirmado el Vaticano II. Este legítimo pluralismo no debe perjudicar la unidad de las comunidades cristianas. La DSI
no puede dar orientaciones genéricas a problemas concretos; son las comunidades cristianas y las decisiones en conciencia de
sus miembros las que procurarán encontrar las soluciones precisas. Lo que queda muy claro para todos los cristianos es la
necesidad de comprometerse en la acción sociopolítica, aunque haya pluralismo en las concreciones de la militancia.

4° Llamamiento a la acción. «Los seglares deben asumir como su tarea propia la renovación del orden temporal; si la función
de la jerarquía es la de enseñar e interpretar auténticamente los principios morales que hay que seguir en este campo, pertenece a
ellos, mediante sus iniciativas y sin esperar pasivamente consignas y directrices, penetrar del espíritu cristiano la mentalidad y
las costumbres, las leyes y las estructuras de su comunidad de vida» (OA 48) “En las situaciones concretas, y habida cuenta de
las solidaridades que cada uno vive, es necesario reconocer una legítima variedad de opciones posibles. Una misma fe cristiana
puede conducir a compromisos diferentes” (OA 50)

Laborem Exercens: 1981=90 años de RN


El trabajo es la clave de la cuestión social (n° 3). Respondió a
dos factores emergentes:

■​ El contexto socio-económico de una progresiva


deshumanización del trabajo, por excesiva
competencia y tecnificación en el primer mundo; o
la centralización y burocratización en los ex países
comunistas. Las empresas (privadas o estatales) se
fueron concentrando cada vez más en el producto
o rédito objetivo que podía generar cada trabajador,
deteriorándose muchos de los beneficios
conseguidos en occidente en el “Estado de
bienestar” en décadas precedentes; o también
perdiéndose el valor de la persona en el marco de
un Estado megalómano. La crisis del petróleo, en
el primer lustro de los 70, aniquiló el “pleno empleo”.
La “plata dulce” de los petrodólares, de
multimillonarios jeques árabes, prestada por los
bancos del norte a países del tercer mundo y
combinada con dirigentes corruptos, acabó con el
pesado lastre de una deuda externa en la práctica
impagable.

■​ La dimensión humana del trabajo El Papa


propone dos acepciones de trabajo: el trabajo en
sentido objetivo, es decir en cuanto “técnica” y
producto (nº 5), y el trabajo en sentido subjetivo, es
decir en cuanto realizado por el hombre que se
dignifica (y dignifica) a partir del mismo (n° 6). Juan
Pablo II reafirma la clásica doctrina del principio de
prioridad del trabajo frente al capital (n° 12;14).
Por su dimensión personalizante no es rueda de un
engranaje (n° 15). Inserta el trabajo en el más
15

amplio contexto de los derechos humanos y dignidad de la persona(nº 16).

■​ Incidencia del empresario indirecto En los 80 el análisis de los factores que indirectamente afectan a la vida de la empresa
y el mundo del trabajo, el Papa los denomina “empresario indirecto”: “entran tanto las personas como las instituciones de
diverso tipo -transnacionales también-, así como también los contratos colectivos de trabajo y los principios de
comportamiento” (n° 17). Hay que revisar la eficacia de los organismos internacionales vigentes, para que apunten a
promover un orden más equitativo y contrarresten los efectos negativos de las impersonales fuerzas del mercado (ib.).

■​ El flagelo del desempleo estructural En los 80’ era necesario establecer planificaciones racionales que iban a
agudizar la informática y la robótica, que producían un desplazamiento permanente de trabajadores del sector formal al
informal, y que ha provocado el desempleo de millones de personas. El Papa concluye la Cuarta parte del documento
hablando en concreto del salario y de otras prestaciones sociales (nº 19), de la importancia de los sindicatos (nº 20),
de la dignidad del trabajo agrícola (nº 21), del trabajo de los minusválidos (nº 22) y del problema laboral vinculado a
la emigración (nº 23). Finaliza con una apreciación teológico-pastoral: la Iglesia ayuda a descubrir que el trabajo es
participación de la obra del Creador (nº 25), y que fue redimido por Cristo que lo asumió con sus propias manos (nº 26).

Sollicitudo Rei Socialis(Preocupación social) 1987=20 años. Relectura de PP.


Tras 20 años el mundo es más dual, “con ricos cada vez más ricos y pobres cada vez más pobres”. Hay un nuevo dinamismo de
inequidad en el mundo de finales de los 80’: un norte cada vez más desarrollado (de riqueza inhumana) y un sur subdesarrollado
(carente de lo más básico para la subsistencia).

1.​ El verdadero sentido del desarrollo “La falta de vivienda, que es un problema en sí mismo bastante grave, es digno de ser
considerado como signo o síntesis de toda una serie de insuficiencias económicas, sociales, culturales o simplemente
humanas; y, teniendo en cuenta la extensión del fenómeno, no debería ser difícil convencerse de cuan lejos estamos del
auténtico desarrollo de los pueblos”.(nº 17) El tema del empleo y de la deuda externa son emblemáticos de la situación.

Sin la virtud de la solidaridad no es posible resolver los acuciantes problemas que padece el mundo hoy. Y ésta sólo es posible
en el marco de una noción más amplia y humana del verdadero desarrollo, el cual consiste en “ser más” y no tanto en “tener
más”. Recrudece la tentación de la violencia y el armamentismo, y como para Pablo VI “el desarrollo es el nuevo nombre de la
paz”. Por eso después de echar una mirada al mundo contemporáneo (III), se detiene en la fundamentación del auténtico desarrollo
humano (IV), que “no es un proceso rectilíneo, casi automático y de por sí ilimitado” de crecimiento meramente económico (n° 28). “No
sería verdaderamente digno del hombre un tipo de desarrollo que no respetara ni promoviera los derechos humanos,
personales y sociales, económicos y políticos, incluidos los derechos de las naciones y de los pueblos” (nº 33).

2.​ Interdependencia y solidaridad Realiza una lectura teológica de los problemas modernos (V); constata la existencia de
“una conciencia creciente de la interdependencia entre los hombres y entre las naciones”, e insiste de cara a las
situaciones de inequidad que revelan un “pecado estructural” en el cultivo de la virtud de la “solidaridad”, que
consiste en “la determinación firme y perseverante de empeñarse por el bien común; es decir, por el bien de todos y cada
uno, para que todos seamos verdaderamente responsables de todos” (nº 38). Ante problemas específicos como “el afán de
ganancia exclusiva”, o el imperialismo hegemónico (que excluye, oprime y anula a los demás), propone orientaciones
particulares en clave de esa misma solidaridad (VI) bajo “la opción o amor preferencial por los pobres y la hipoteca
social de la propiedad privada”: la reforma del sistema internacional de comercio, hipotecado por el proteccionismo y el
creciente bilateralismo; la reforma del sistema monetario y financiero mundial, reconocido hoy como insuficiente; la cuestión
de los intercambios de tecnologías y de su uso adecuado; la necesidad de una revisión de la estructura de las
Organizaciones internacionales existentes, en el marco de un orden jurídico internacional. (n° 42). En orden a promover su
propio desarrollo, son las naciones las que deben “individuar sus prioridades y detectar bien las propias
necesidades” (n° 43). “Cuanto se ha dicho no se podrá realizar sin la colaboración de todos, la comunidad internacional”, y
que “las mismas naciones en vías de desarrollo tienen el deber de practicar la solidaridad entre sí y con los países más
marginados del mundo” (nº 45).

Centesimus Annus 1991=100 años y relectura de RN El carácter trascendente de la persona humana


Entre las “cosas nuevas” la caída del muro de Berlín, símbolo del sistema soviético asentado desde 1917. Es sobre todo este evento,
que da el título a la tercera parte (“El año 1989”), pues su vida y obispado en Polonia estuvieron bajo “la cortina de hierro”.

1.​ 1. Rol del Estado y dignidad del hombre Su función es solidaria y subsidiaria en relación a la sociedad civil (n° 16);
evitando tanto el ausentismo alentado por corrientes liberales, como una excesiva intromisión en las instancias menores
de organización social (totalitarismos). Es a raíz de esta convicción que, al analizar 1989, más que en cuestiones
socio-económico, insiste sobre todo en la inconsistencia de un sistema político ideológico que no se había centrado en la
verdad sobre el hombre, o al menos no en el hombre respetado según esa dignidad que solo Dios puede garantizarle.

2.​ 2. Desarrollo de los pueblos e integración internacional Analiza a continuación el tema de la propiedad privada y del
destino universal de los bienes (IV); también el desafío vinculado al desarrollo de personas y pueblos que actualmente
quedan excluidos de toda posibilidad de crecimiento. En LE, el desempleo parecía resoluble con políticas
adecuadas. Pero ante el aislamiento (bloque comunista), hoy se hace imprescindible una integración internacional.
“El mayor problema está en conseguir un acceso equitativo al mercado internacional, fundado no sobre el principio unilateral
de la explotación de los recursos naturales, sino sobre la valoración de los recursos humanos” (nº 33).
16

3.​ 3. Libertad y trascendencia de la persona humana A la ideología neoliberal:“la libertad económica es solamente un
elemento de la libertad humana” (nº 39); y a la ideología marxista: “la libertad sólo se ve salvaguardada por la obediencia a
la verdad sobre Dios y sobre el hombre” (nº 41), vertiente trascendente que impide que caiga en reduccionismos ideológicos
(nº 44). Por eso el Estado debe garantizar un pleno reconocimiento de la dignidad de la persona humana y un marco
institucional seguro; que beneficie a quien trabaja sin “fuentes impropias de enriquecimiento y de beneficios fáciles” (nº 48).

4.​ 4. Nuevamente, “el hombre, camino de la Iglesia” La “única finalidad de la Iglesia es la atención y la responsabilidad
hacia el hombre” (nº 53). La DSI promueve al hombre en la plenitud de su verdad trascendente; es un “instrumento de
evangelización” que busca la promoción integral del hombre. “La DSI mira al hombre, inserido en la compleja trama de
relaciones de la sociedad moderna”. Desde la convicción de que “solamente la fe le revela plenamente su identidad
verdadera” (n° 54). Concluye que “el mundo actual es cada vez más consciente de que la solución de los graves problemas
nacionales e internacionales no es sólo cuestión de producción económica o de organización jurídica o social, sino que
requiere precisos valores ético-religiosos” (nº 60).

Después de 1991 (sólo el Compendium de la DSI [2004]), una laguna, ya que el mundo ha sufrido una transformación vertiginosa a
partir de los 90, al multiplicarse el volumen de información, comercio y movimientos financieros globales en el marco de políticas
neoliberales prácticamente “sin controles ni contrapesos”; y cuyas consecuencias en el plano social se han hecho sentir sobre todo en
los países más pobres y en la clase media mundial.

Deus Caritas Est 2005 «Hemos creído en el amor de Dios: así puede
expresar el cristiano la opción fundamental de su vida» (nº 1). Ese es el mayor
tesoro que tiene y que puede transmitir a esta humanidad de nuestro tiempo tan
dañada por el odio y la violencia. «La actividad caritativa cristiana ha de ser
independiente de partidos e ideologías. No es un medio para transformar el mundo
de manera ideológica y no está al servicio de estrategias mundanas, sino que es la
actualización aquí y ahora del amor que el hombre siempre necesita» (nº 31 b). Así
corta iniciativas de las últimas décadas que buscando la justicia social han
estado más atentas a la política, a veces revolucionaria, que a llevar el verdadero
rostro amoroso de Dios, según él.

Se hace preguntas
:

🡺​ 1.- La primera pregunta: ¿no sería mejor promover un orden de


justicia en el que no hubiera necesitados y la caridad se convirtiera en algo superfluo? (nº 26) La finalidad de la
política es crear un orden justo en la sociedad, ... promover la justicia, así como la paz sin la cual no puede existir la
justicia. Pero por su propia naturaleza, la Iglesia no hace política en primera persona, más bien respeta la autonomía del
Estado y de sus instituciones. Eso no quiere decir que se desentienda, pues la búsqueda de este orden de justicia
corresponde a la razón común, y la política es algo que afecta a todos los ciudadanos... Sin embargo, también en lo que se
refiere a la búsqueda de la justicia, la razón queda cegada por intereses y por la voluntad de poder. La fe sirve para
purificar la razón, para que pueda ver y decidir correctamente. Por tanto, es tarea de la Iglesia curar la razón y reforzar la
voluntad por hacer el bien. En ese sentido, sin hacer política, la iglesia participa apasionadamente en la batalla por la
justicia. A los cristianos comprometidos en el servicio público, corresponde, en la acción política, abrir siempre nuevos
caminos para la justicia.
Cuando haya un orden de justicia, ¿no será la caridad algo superfluo? Respuesta clara: no. La justicia no hace nunca superfluo
el amor. Más allá de la justicia, el hombre tendrá siempre necesidad de amor, que es el único capaz de dar un alma a la justicia.
Ante esa necesidad de amor, hay un hecho positivo en nuestros días, y es la existencia de una fuerte sensibilidad social hacia
los necesitados.
🡺​ La segunda pregunta: ¿no podría la Iglesia desentenderse de este servicio para concentrarse en otros que no hace
nadie, dejando este campo a las organizaciones filantrópicas que ya se ocupan de él? (nº 30-31). La respuesta es no.
17

La Iglesia no lo puede hacer. La Iglesia debe practicar el amor hacia el prójimo incluso como comunidad, pues de lo contrario
anunciaría de modo incompleto e insuficiente al Dios del amor. A la vez, es muy importante que la actividad caritativa de la
Iglesia mantenga todo su esplendor y no se diluya en una organización asistencial genérica, convirtiéndose simplemente en
una de sus variantes.
🡺​ La tercera pregunta: ¿cuáles son los elementos que constituyen la esencia de la caridad cristiana y eclesial? (nº 31)
La respuesta comienza por mirar al Evangelio y aprender de la predicación de Jesús, más en concreto a la parábola del buen
Samaritano. Según este modelo, la caridad cristiana es ante todo y simplemente la respuesta a una necesidad inmediata en una
determinada situación: los hambrientos han de ser saciados, los desnudos vestidos, los enfermos atendidos para que se recuperen,
los prisioneros visitados, etc.

Caritas in Veritate 2009=42 años de PP (por la crisis de 2007, ya la tenía hecha pero esperó y reformuló).
Para entender esta encíclica hay que saber 3 cosas:

1.-LA CUESTIÓN SOCIAL En el primer capitalismo, León XIII consideró que “la cuestión social” eran las relaciones
entre el capital y el trabajo: “Un número sumamente reducido de opulentos y adinerados ha impuesto poco menos que el yugo de la
esclavitud a una muchedumbre infinita de proletarios” (RN 1). Así, “cuestión social” se identificaba con “cuestión obrera”; la
relación patronos y obreros.

En los tiempos gloriosos del Estado de Bienestar implantado en los países industrializados,Juan XXIII dijo que “La cuestión social”
ahora es la relación de los países ricos y los países pobres y Pablo VI afirmó: “Hoy el hecho más importante del que todos deben
tomar conciencia es el de que la cuestión social ha tomado una dimensión mundial” (PP 3). En 1967 era obvio, en efecto, que el
sistema capitalista había “exportado” a los países periféricos gran parte de las penurias que en los primeros tiempos
sufrieron los trabajadores europeos. “La cuestión social” pasa a ser su tema central como desarrollo integral.

El subtítulo de Caritas in veritate precisa el tema central de Benedicto XVI: “sobre el desarrollo humano integral en la caridad y en
la verdad”.

2.- NIVELES El magisterio social de la Iglesia se desarrolla en tres niveles: “principios de reflexión, normas de juicio y
directrices de acción” (OA 4 a):

EL PRIMER NIVEL OFRECE principios –la dignidad de la persona humana, el bien común, el destino universal de los bienes, la
opción preferencial por los pobres, los principios de solidaridad y de subsidiariedad, la participación en la vida social, etc- y valores (la
libertad, la verdad, la justicia y la caridad). Las enseñanzas de este primer nivel son las que tienen carácter permanente (aunque no se
hable ex cathedra, puede haber error). Por ejemplo, la afirmación de que los trabajadores tienen derecho a asociarse para defender
sus intereses hecha por León XIII hace casi 120 años (RN 34) sigue teniendo validez hoy y seguirá teniéndola siempre.

EN ELSEGUNDO NIVEL OFRECE juicios éticos sobre distintos problemas sociales (por repetir las palabras de Benedicto XVI,
“ilumina con una luz que no cambia los problemas siempre nuevos que van surgiendo”). Esos juicios son los que tienen carácter
histórico porque, al referirse a situaciones concretas, sólo son válidos mientras esas situaciones no cambian. Por decirlo de un
modo gráfico, son enseñanzas con “fecha de caducidad”. Por ejemplo, hoy no debemos repetir aquello de que “el comunismo es
intrínsecamente perverso” (DR 60) porque el comunismo actual no es el comunismo estalinista analizado por Pío XI en 1937.

EN EL TERCER NIVEL OFRECE directrices de acción, el magisterio es prudente porque sabe que el paso de los principios
teóricos a las realizaciones prácticas resulta complejo y difícil. Por una parte, la actividad económica se desarrolla siempre en
un contexto de escasez: para alcanzar los fines deseados disponemos de medios limitados y susceptibles de usos alternativos, de
modo que no todo lo deseable es posible aquí y ahora. Además, las distintas variables –gasto público, inflación, tipos de
interés, tasa de desempleo, presión fiscal, etc.– están interrelacionadas; no es posible actuar sobre una sin afectar a las demás.
Debido a eso, decidir la conducta precisa que conviene seguir en cada caso particular tiene generalmente un cierto margen de
discrecionalidad y el magisterio de la Iglesia se detiene casi siempre antes de llegar ahí, reconociendo a los católicos un pluralismo
legítimo (GS 43 c; OA 50 a).

Caritas in veritate se sitúa en los dos primeros niveles: En el primero –el de los principios– destaca sobre todo la reflexión
sobre el amor inteligente. En el segundo -los juicios éticos- (la mayoría de la encíclica), iluminando desde la fe y la razón los
distintos problemas del mundo actual. Nadie debe buscar recetas en sus páginas –ese sería el tercer nivel- pero sí preciosas
orientaciones para inspirar la toma de decisiones. Inspira, pero no hace política.

3.- MÉTODO Antes del Concilio Vaticano II, el magisterio social de la Iglesia empleaba un método deductivo: partía de los
principios teóricos y deducía aplicaciones para las diversas situaciones.

Juan XXIII propugnó un método inductivo (MM 236): partir de la realidad (“Ver”), iluminarla después con la luz de la revelación y de
la razón (“Juzgar”) y, por último, buscar el modo de que esa realidad responda mejor al plan de Dios (“Actuar”). Ese nuevo método lo
consolidó el Concilio Vaticano II con la invitación a interpretar los signos de los tiempos (GS 4 a). Desde entonces estábamos
18

acostumbrados a que todas las encíclicas sociales comenzaran analizando la realidad. Las diversas situaciones se convertían en un
“lugar teológico” a partir del cual se intenta descubrir la voluntad de Dios.

Caritas in veritate ha vuelto a emplear el método deductivo. Evidentemente, esto no quiere decir en absoluto que no se interese
por los acontecimientos –basta ver los temas que aborda–, pero el punto de partida no es la realidad, sino los principios.

En una primera parte examina las enseñanzas de sus dos predecesores:Pablo VI y Juan Pablo II. Los dos estaban convencidos
de la capacidad del corpus de la denominada DSI para dar la luz necesaria a un mundo que busca esperanza y claridad.
En la segunda parte recorre las grandes amenazas que se ciernen sobre la humanidad:la globalización y la crisis económica, la
ecología y la bioética, el trabajo y el desempleo, el turismo y los medios de comunicación social, etc. Siempre el punto de partida es
la falta de consideración de la dignidad de la persona humana, y su conclusión será el ataque a la propia vida humana, con malas
consecuencias en la pobreza, la guerra, el terrorismo, el medio ambiente. El Papa proporciona los principios morales para afrontar
estos problemas sociales y económicos, promoviendo una verdadera cultura de la vida y de la paz. Adicionalmente, Benedicto
XVI, propone la insuperable necesidad de encontrar la responsabilidad social (caridad), a través de la verdad y la humildad.
Aborda con realismo y esperanza los problemas creados por la crisis financiera de 2007, por la falta de instituciones
internacionales capaces de reformar la ineficacia burocrática que alarga el subdesarrollo de muchos pueblos y por la falta de
ética de muchas mentalidades que predominan en las sociedades opulentas. “Los agentes financieros han de redescubrir el
fundamento ético de su actividad para no abusar de aquellos instrumentos sofisticados con los que se podría traicionar a los
ahorradores” (CV 65). El tema del turismo sexual (CV 61b). La defensa que hace el Papa de lo que podríamos llamar “alternativas
dentro del capitalismo” (menciona por su nombre varias de ellas: los microcréditos, las inversiones éticas, la economía de
comunión, etc.). Su motivación no es la búsqueda del mayor beneficio posible, sino la promoción del bien común (cfr. CV 36,
37, 46). Son, y deben considerarse, un modelo para toda la economía (CV 45b). Eduardo Galeano, “son cosas chiquitas. No acaban
con la pobreza, no nos sacan del subdesarrollo, no socializan los medios de producción y de cambio, no expropian las cuevas de Alí
Babá. Pero quizá desencadenen la alegría de hacer, y la traduzcan en actos. Y al fin y al cabo, actuar sobre la realidad y cambiarla,
aunque sea un poquito, es la única manera de probar que la realidad es transformable”. Se trata, dicho en cristiano, de sembrar una
semilla, aunque parezca tan pequeña como un grano de mostaza”.
Benedicto XVI considera que sólo uniendo la caridad y la verdad puede alcanzarse el verdadero desarrollo. Las referencias a
esa simbiosis entre la caridad y la verdad se encuentran, como digo, en todos los capítulos, pero es en la Introducción (CV 1-9).
Caritas in veritate sería “caridad en la verdad” o “amor inteligente”. Para construir un mundo más humano, la caridad necesita
estar iluminada por la inteligencia y la inteligencia impulsada por la caridad. La caridad cristiana es “no sólo el principio de las
micro-relaciones, como en las amistades, la familia, el pequeño grupo, sino también de las macro-relaciones, como las relaciones
sociales, económicas y políticas” (CV 2a). La verdad es “proyecto de vida verdadera que Dios ha preparado para nosotros” (CV
1). ¿Quiere decir Benedicto XVI que sólo los creyentes –cristianos– podríamos humanizar el mundo? Algunas de sus frases
parecen sugerirlo: “Sin Dios el hombre no sabe dónde ir ni tampoco logra entender quién es” (CV 78) y “termina por promover un
desarrollo deshumanizado” (CV 11), de modo que “la cerrazón ideológica a Dios y el indiferentismo ateo (…) se presentan hoy como
uno de los mayores obstáculos para el desarrollo. El humanismo que excluye a Dios es un humanismo inhumano” (CV 78), etc. Los
cristianos deben “aunar sus esfuerzos con todos los hombres y mujeres de buena voluntad de otras religiones, o no creyentes” (CV
57)
Para el Papa la técnica, último capítulo, es un instrumento desarrollado por el amor inteligente para promover el desarrollo,
pero advierte que eso no puede aplicarse a cualquier técnica. Ej. la bioética (CV 74-75). Precisar primero en qué consiste el verdadero
desarrollo humano y después desarrollar únicamente aquellas técnicas que faciliten el camino hacia esa plenitud.

Laudato Si(,mi’ Signore) 2015


Sobre el cuidado de la casa común.

Inicio del “Cántico de las criaturas” de S.


Francisco [Link]. Entre el Protocolo de
Kioto 2005 (2008-12 reducir 5% 6 gases de efecto
invernadero) y la Cumbre del clima de Paris
2015(Reducir 40-70% de 2020-2050=2º).

Se centra en el planeta Tierra como lugar


en el que viven las personas, defendiendo
la naturaleza, la vida animal y las reformas energéticas en seis capítulos.
Realiza una «crítica mordaz del consumismo y el desarrollo irresponsable con un alegato en favor de una acción mundial rápida y
unificada “para combatir la degradación ambiental y el cambio climático”».
Capítulo 1: Lo que esta pasando en nuestro hogar común Identifica los problemas ecológicos: La contaminación y el cambio
climático (20-26); El tema del agua (27-31); La pérdida de biodiversidad (32-42); Disminución de la calidad de vida humana y la
destrucción de la sociedad (43-47); y la desigualdad global (48-52 ). ​ ​ ​ Con respecto al cambio
19

climático: El clima es un bien común. Hay un consenso científico consistente de calentamiento por la acción humana. (23). Es un
desafío de la humanidad de graves dimensiones. (25) Hay que reemplazar combustibles fósiles por energía renovable. (26) Hay una
“deuda ecológica” entre países del norte y del sur. (51) Hay demasiados intereses particulares sobre el bien común. (54)

Capítulo 2: El Evangelio de la Creación Relata creencias cristianas: Dios creó todo con bondad intrínseca. (65, 69) Todos los seres
humanos son creados únicos y llamados a ejercer un gobierno responsable sobre la creación en nombre del Creador. (67-68) Toda
creación es un misterio, la diversidad y la unidad que reflejan y meditan al Creador (76-92) El derecho a la propiedad privada no es
“absoluta ni inviolable” pero “subordinado… al destino universal de bienes” (93). “El destino de toda creación está ligado con el
misterio de Cristo” (99) Quizás lo más fundamental, el Papa subraya que el daño al medio ambiente es causado por el pecado
entendido como relaciones rotas “con Dios, con el prójimo y con la misma tierra” (66). Porque los hombres “presumen tomar el lugar
de Dios y se niegan a reconocer nuestras limitaciones como creaturas” y toman “tener dominio” sobre la creación (Gn 1,28) como
licencia de explotación en vez de una vocación para “cultivar y cuidar de” el regalo de la creación de Dios (Gn 2,15)

Capítulo 3: Raíz Humana de la Crisis Ecológica: Critica “el antropocentrismo” (115-118) que devalúa la creación y lleva al
“relativismo practico” =creación como utilidad. (118, 122) Critica el “paradigma tecnocrático” = desarrollo tecnológico en función del
rédito, sin consecuencias negativas. Las finanzas ahogan a la economía real.” (109) Afirma la enseñanza Católica que dice que “el
mercado por sí mismo no garantiza el desarrollo humano integral y la inclusión social y debe ser regulado a promover el bien común”.
Reitera la interconexión de toda la creación, conecta el cuidado de la creación con la protección de la vida y la dignidad humana-
especialmente en cuanto al aborto, la pobreza, los minusválidos y las pruebas en embriones humanos vivos. ( 117, 120, 137)

Capítulo 4: Una Ecología Integral “ No está de más insistir en que todo está conectado”. ( 138 ) Junto con todos los aspectos de la
vida humana: academia, economía, gobierno, cultura y cada parte de la vida cotidiana. ( 139-155) Reitera que el cuidado de la
creación está íntimamente relacionada con la promoción de una opción preferencial para los pobres ya los que menos tienen son
los más perjudicados por la degradación ecológica. ( 158 ) Afirma que a la luz de la degradación ecológica y el cambio climático , la
justicia y la solidaridad, es decir, el compromiso con el bien común, tiene que ser entendido como “intergeneracional.” ( 159 )

Capítulo 5: Algunas Líneas de Orientación y Acción Trata la subsidiariedad, más responsabilidad en el bien común a quien tiene
más poder. “La tecnología basada en combustibles fósiles muy contaminantes... necesita ser reemplazada.” (165) “Mientras no haya
energías renovables, ...es legítimo optar por la alternativa menos perjudicial.” (165) Pero “los bonos de carbono puede dar lugar a una
nueva forma de especulación”. (171) “Algunos países con escasos recursos necesitarán ayuda para adaptarse” (170) “Hay
responsabilidades comunes pero diferenciadas...más de los países que se han beneficiado” (170)

Capítulo 6: Educación y Espiritualidad Ecológica. Invita a las personas a vivir estilos de vida animados por virtudes ecológicas,
de buenos hábitos. (202-215) “Los movimientos de consumidores deben dejar de adquirir ciertos productos para modificar el
comportamiento de las empresas e impacto ambiental.” (206) “Educación ecológica en la escuela, la familia, los medios de
comunicación, la catequesis… instituciones políticas y varios otros grupos sociales… y todas comunidades cristianas. (213-214)

Concluye con reflexión sobre Trinidad, la Virgen y “una oración por nuestra tierra” y “una oración cristiana con la creación.”
(238-246)
20

Tras esto hay que ver el BLOQUE 4 TEMA 1 LA CIVILIZACIÓN DEL AMOR
(Trabajo 2 días sobre Generaciones de DDHH, ¿cuáles son las Generaciones de Derechos Humanos y en qué valores se
​ ​ ​ sustentan esos derechos? ¿Cuáles son los Deberes Humanos y cuándo ​ aparecen?
TEMA 3 PRESENCIA PÚBLICA DE LOS CRISTIANOS EN LA SOCIEDAD
TEMA 4 LOS CRISTIANOS EN UNA SOCIEDAD PLURAL
PELÍCULA ST VINCENT.
CUCHIPANDA DE FIN DE CURSO.

También podría gustarte