2.
RECUERDOS PERSONALES-MEMORIAS
INSTITUCIONALES: HACIA UNA METODOLOGÍA
DE INDAGACIÓN HISTÓRICO-INSTITUCIONAL
Alicia Corvalán de Mezzano
A todos los que me han demandado
y permitido oír su historia
PIERA [Link]
INTRODUCCIÓN
Este escrito se enmarca en un camino conceptual y metodológico
que estamos recorriendo tras la búsqueda de una definición de la
psicología institucional y sus particulares métodos.
Intentaremos mostrar los diversos referentes conceptuales que re-
cogemos de disciplinas afines, para utilizarlos en el análisis y el abor-
daje de las organizaciones y las prácticas profesionales instituidas.
En el siguiente cuadro, la psicología institucional se ubica metafó-
ricamente como una tolva. 1 De esta manera, es considerada un conti-
nente que selecciona, clasifica, integra conceptos originados en otras
disciplinas, con toda la riqueza que los recipientes o continentes tie-
nen para moldearlos interdisciplinariamente, dándoles un cariz con-
ceptual particular, diferente.
Continu~mos un trabajo de investigación iniciado hace más de
treinta años, por otros autores en nuestro país, particularmente en la
Facultad de Psicología de la UBA.
En esta oportunidad, vamos a centrar la mirada en un vector espe-
cífico: el de la perspectiva histórica en las instituciones.
La historia está conformada pQr historias de vida singulares, que
transcurren en el seno de las instituciones. En ellas se enlazan aconte-
l. Tolva: "Caja en forma de tronco de pirámide o de cono invertido y abierta por
abajo, dentro de la cual se echan granos u otros cuerpos para que caigan poco a poco
entre las piezas del mecanismo destinado a triturados, molerlos, limpiarlos, simple-
mente clasificarlos o para facilitar su descarga".
RECUERDOS PERSONALES- MEMORIAS INSTITUCIONALES 41
Gráfico de una "psicología institucional"
como propuesta globalizadora
PSICOLOGÍA
INSTITUCIONAL
42 PENSANDO LAS INSTITUCIONES
cimientos laborales, cuestiones de poder, vínculos libidinales indivi-
duales y grupales, insertos en la cultura recortada de cada organización
particular, que es sostenida por mitos a través de ritualizaciones coti-
dianas. ¿Quiénes sino los que viven esa historia son los testigos princi-
pales de ella? ¿Quiénes sino los que la "hacen" pueden narrar, testimo-
niar, a través de sus relatos orales, el devenir de las instituciones?
Es propósito de este escrito mostrar, mediante el trabajo de re-
construcción histórica de la memoria institucional, el papel funda-
mental del recordar. Este recordar se constituye en un articulador
principal entre la subjetividad individual y la intersubjetividad grupal
en la vida organizacional. Vamos a desarrollar la temática institucio-
nal desde el eje histórico, particularmente desde el aporte de la histo-
ria oral. La extensa bibliografía institucionalista, hasta el presente, ha
remarcado los ejes político y psicoanalítico, que por supuesto inclu-
yen el histórico. Pero la particular mirada que pretendemos remarcar
es el entrecruzamiento de los aspectos inconscientes, políticos, socia-
les, a partir de la historia cotidiana; intentando aunar lo social y lo
intersubjetiva desde la diacronía.
Debemos reconocer en este punto de nuestra investigación los apor-
tes precedentes de diversos autores del campo organizacional e insti-
tucional en nuestro país: Bleger, Ulloa, Malfé, Schlemenson, y de
autores extranjeros como Castoriadis, Mendel, Lourau y Lapassade.
A los que agregamos la específica contribución del campo histórico
que tomamos como referente: Jules Michelet, Marc Bloch, Luden
Febvre, J acques Le Goff, Paul Thompson, entre otros.
El basamento psicoanalítico parte de los escritos de Sigmund Freud.
Además de otros autores como Kaes, Enriquez y Anzieu, en los que
nos respaldamos en lo atinente al tema de la memoria y el recordar
colectivo.
Nuestro reconocimiento a la licenciada Liliana Barela y su equipo,
con quienes intercambiamos conocimientos de disciplinas afines: la
historia y la psicología institucional (Barela y otros, 1992).
Como psicólogos institucionales nos cabe dedicarnos a recoger
historias de las instituciones desde el primer momento diagnóstico, es
decir desde el primer contacto para conocerlas y establecer los poste-
riores pasos estratégicos de intervención. Es desde entonces que, a mi
entender, somos un poco "historiadores en busca de pruebas" -en
términos de Piera Aulagnier- en el terreno institucional, para recupe-
rar memorias colectivas que definen identidades sociales.
RECUERDOS PERSONALES- MEMORIAS INSTITUCIONALES 43
Los últimos trabajos de historiadores orales a los que accedimos
(Tourtier-Bonazzi, 1991; Prins, 1993) siguen enriqueciendo y refor-
zando nuestro objetivo: definir una metodología de indagación histó-
rico-institucional, que considere el cruce que se establece entre re-
cuerdos personales y memorias institucionales.
El aporte de nuestra perspectiva de investigación persigue la fina-
lidad de centrarnos en un aspecto psicológico, el de la memoria, con
la posibilidad de llegar a cruzar indicadores de orden subjetivo con
indicadores de la realidad social que se evidencian en las organiza-
ciones por analizar.
Ciertos indicadores del primer tipo se reconocen en la disponibili-
dad individual y grupal para escuchar-relatar recuerdos cuando pro-
ponemos recordar en el dispositivo grupal, en el grado de interés o
resistencia a recordar grupalmente, en la capacidad más o menos plástica
para recordar-olvidar.
Estos indicadores subjetivos en juego tienen su equivalente en la
mayor o menor disposición para sostener la consulta, indagando soli-
dariamente los orígenes de los acontecimientos pasados en relación
con los presentes.
UNA CONSULTA INSTITUCIONAL: EL RIESGO DEL OLVIDO
Al intentar relatar esta consulta buscamos nuestros registros es-
critos en aquellas circunstancias. Al no encontrarlos, optamos por
reconstruirla a partir de la memoria personal de quien escribe y la
de uno de los integrantes del equipo constituido en aquel momento. 1
La pérdida de aquéllos es coincidente con el motivo de consulta,
debiendo recuperar su trabajo el propio equipo mediante el relato
oral.
Nuestra transmisión, entonces, se apoya también en la reconstruc-
ción histórica de la consulta aplicando el método de historia oraP
l. Agradezco la colaboración del licenciado Juan José Santoro por su aporte en la
reconstrucción de la consulta.
2. La historia oral valora la "historia desde abajo". Su método consiste en tomar
registro escrito de testimonios orales; con la aplicación de la técnica de la entrevista
traslada a la escritura los testimonios orales. Los planteas de Thompson (1987) son
referentes ineludibles, así como los re~ursos de la entrevista psicológica semidirigida
referidos a historias de vida (Magrassi y Rocca, 1980/1986).
44 PENSANDO LAS INSTITUCIONES
El recordar del propio institucionalista acerca de su quehacer con
frecuencia utiliza este método sin advertirlo, cuando relata sus con-
sultas institucionales dando testimonio de ellas frecuentemente por
vía oral, entre los colegas.
El director de una escuela técnica secundaria del conurbano bo-
naerense solicita una consulta al entonces titular licenciado Ricardo
Malfé de la cátedra Psicología Institucional, en épocas de la reanuda-
ción de la democracia en nuestro país.
Se constituyó un equipo de ~es consultores, con docentes de la
cátedra mencionada, dado que el titular no se haría cargo personal-
mente de la demanda. Sin embargo, se mantenía la expectativa de que
quien hubiera recibido el pedido fuera el consultor directo. Mantuvi-
mos reuniones con el director de la escuela. En la primera de ellas nos
centramos en el motivo de consulta y en explicar la modalidad del
trabajo institucional en equipo, que transcurriría durante el período
que iríamos determinando hasta tener un panorama diagnóstico.
El motivo de consulta se refería a la profunda preocupación por la
desaparición, en el área de laboratorio, de probetas y sustancias quí-
micas de alta toxicidad, el mercurio entre ellas.
En el momento de la consulta estaban ampliando el edificio con la
intención de poner en condiciones de uso una construcción existente,
ubicada en los fondos del terreno escolar, con salida hacia la calle de
atrás del edificio.
Junto a la construcción central había boxes para guardar perros;
ese predio había pertenecido al cuerpo de la policía bonaerense. Fu~
durante las entrevistas iniciales que nos llevaron a recorrer terreno é
instalaciones, explicándonos su anterior uso, si bien la intención del
director era mostrarnos la ampliación en marcha del edifico escolar.
Al entrar en el edificio en reparación, donde habían funcionado
oficinas, nos encontramos con algunos obreros que estaban constru-
yendo las aulas para el uso escolar. En el área central interna se veía
una gran habitación que no estaba siendo remodelada, y nos infor-
maron que había funcionado como alojamiento de detenidos-de-
saparecidos, es decir como cárcel clandestina o "chupadero". 3 Más
3. En la fecha de cierre de este escrito se hacen públicas las declaraciones del
capitán Scilingo en el diario Página/12 del 3 de marzo de 1995, lo cual promueve la
profundización -tanto por parte de la autora como de los lectores- de la temática aquí
desarrollada.
RECUERDOS PERSONALES- MEMORIAS INSTITUCIONALES 45
que una habitación parecía una cámara frigorífica sin ventilación ni
iluminación.
Es casi obvia la relación directa entre el motivo de consulta y la
historia de esta construcción aledaña que se pensaba anexar. La histo-
ria terrorífica sufrida en nuestro país, en la época denominada "de
Reorganización Nacional", se encarnaba en el mismo territorio físico
de la escuela y debía develarse, ponerse en palabras. Nos pregunta-
mos cómo era posible, para esos alumnos, aprender en un ámbito
colectivo donde escuela y cárcel clandestina confluían en un mismo
espacio con un síntoma social común: la desaparición. Como si esos
adolescentes jugaran, con lo que de sintomático y de elaborativo a la vez
tiene el juego, a unfort-da (juego de desaparecer-aparecer descrito por
Freud), en este caso colectivo. Juego que en esta institución era más que
elaborativo, fallido y sintomático, en tanto que el pedido de consulta era
el recurso que intentaban para lograr alguna forma de recuperación y
explicación, en el nivel institucional, de lo que les acontecía.
¿Aquellas sustancias desaparecidas no expresaban acaso lo tóxico
que para la sociedad y sus individuos fue la desaparición de tantos
ciudadanos? ·
En este relato el uso del término "ciudadano" tiene el propósito de
remarcar el aspecto político que posee esa condición. Las personas
desaparecidas de nuestra sociedad, en ese nefasto período del '76 al
'82, perdieron sus vidas y sus identidades, y fueron olvidadas oficial-
mente. Todo ello dejó una huella de profundo dolor social que espera,
para resolverse, recuperar la memoria de un pueblo, historizando su
cotidianidad institucional. Es decir, espera reencontrar el poder de la
memoria social como única forma de recuperar en forma vital lo in-
eludiblemente perdido.
Después de acordar con el director la siguiente entrevista, que
incluiría a los profesores del Departamento de Laboratorio, se produ-
ce la interrupción de la consulta, de una manera difusa en lo referente
a los motivos.
Todavía perdura en nosotros el fuerte impacto visual que, como
testimonio de una historia social, queda expresado desde el orden
físico en la organización escuela.
El motivo de consulta, así como la interrupción abrupta, sin la
debida explicación, agregada a la posterior pérdida de nuestras notas,
refuerza nuestra interpretación en torno al síntoma, institucional y
social a la vez, de la desaparición.
46 PENSANDO LAS INSTITUCIONES
Esta consulta reafirma la idea de que la sociedad reproduce sus
síntomas en la escala organizacional; de allí el propósito de obtener
un mapa de la vida social argentina a partir de las exploraciones ins-
titucionales, como paso final de la investigación.
Rescatar la historia del contexto expresada en la historia de las
organizaciones cubre una finalidad de la investigación, a partir de la
cual se logra, conjuntamente, rescatar las historias personales cotidia-
nas que por transcurrir en las instituciones se refieren a la Historia.
LOS INSTITUCIONALISTAS PROPICIAMOS
RESCATAR LA MEMORIA INSTITUCIONAL
Nuestra disponibilidad para escuchar los relatos histórico-institu-
cionales del director pudo servir para rescatar y remarcar un dato que,
por obvio, quedaba silenciado. Pudimos contribuir a ello siendo testi-
gos de la historia pasada represiva del país que atravesaba en el aquí-
ahora de esa escuela la institución del aprendizaje. Nuestra presen-
cia y escucha institucional pudieron contribuir a hacer consciente lo
que estando a la vista se hacía invisible, por miedo a recordar los
sufrimientos vividos.
El institucionalista se desempeña, en el sentido histórico, como un
testigo de segundo orden o testigo de alguien que testimonia. Ocupa
un lugar de terceridad, con la involucración y la distancia que ello
significa. Su implicación y el análisis concomitante serán parte del
trabajo que el propio equipo profesional deberá efectuar en el dispo-
sitivo que más adelante desarrollaremos con referencia al "obrador de
la memoria".
Como testigo de segundo orden, aquél funciona como el psicoana-
lista en su intento de reconstrucción de experiencias pasadas, tratan-
do de armar puentes entre las huellas de éstas, las lagunas de la me-
moria y el presente, aparentemente desligado del pasado. Propone
activamente hablar, poner palabras al pasado y al presente en relación
con las circunstancias vividas, configurando un tiempo en movimien-
to tras la búsqueda y el encuentro, siempre relativo pero eficaz, de la
verdad histórica. Verdad histórica que no es sólo cronológica, la que
sigue la secuencia del tiempo real, sino que también incorpora las
vivencias afectivas, los componentes inconscientes distorsionantes.
Se intenta así liberar el pasado, diferenciándolo, a la vez que conec-
RECUERDOS PERSONALES- MEMORIAS INSTITUCIONALES 47
tándolo con el presente; también discriminando los tiempos subjetivos
del psiquismo de los tiempos institucionales de la realidad externa.
La eficacia que la función del institucionalista posee está ligada a
la importancia y necesidad psicológica que, para los consultantes,
tiene el escuchar y ser escuchados, con la finalidad de ir eslabonando
sucesos aparentemente desconectados. Eslabonamiento mental que
es proceso de historización de los diversos acontecimientos según las
diversas versiones singulares que se compartan, cargadas con mayor
o menor mistificación. Se intenta de esta manera rearmar, a través de
los recuerdos personales, lazos de intercambio que permitan recupe-
rar la trama saludable de la memoria colectiva.
El institucionalista aparece como garante para poder oír a otros,
oírse y decirse aun las historias más dolorosas, como sostén de con-
tención psicológica.
Una función inherente al rol del institucionalista que remarca el
eje histórico es la de propiciar el recordar colectivo, aun a través de
una única persona, como en la consulta citada. La eficacia lograda
por el rastreo de la memoria institucional refiere directamente al res-
cate de una identidad historizada. Es importantísimo para los con-
sultantes escuchar versiones de otros y ser escuchados por otros, esla-
bonando sucesos que hasta entonces pudieron haber sido desestima-
dos, a la vez que fuente de sufrimiento colectivo.
En esta consulta no llegamos a poder construir el dispositivo gru-
pal para que las versiones individuales confluyeran en el ámbito ins-
titucional. Quizá lo que aún era un reciente acostumbramiento al si-
lencio llevó a la desaparición de la consulta, habiendo sido el propio
equipo consultor atravesado por la falta de ejercicio democrático y
las apreciaciones construidas en estos diez años sobre la temática
aquí desarrollada.
Tenemos algunas hipótesis respecto de la interrupción y de las
características que tuvo esta consulta. Ellas son:
a) Razones inherentes al motivo de consulta: la desaparición de
sustancias tóxicas.
b) Factores transferenciales en relación con la insistencia de tener
como consultor al jefe de cátedra.
e) Factores de implicación del propio equipo consultor en relación
con la reciente historia social en común con los consultantes. Impli-
cación manifestada en la reproducción del silencio por parte del equi-
po, en la no insistencia para aclarar los motivos de la interrupción.
48 PENSANDO LAS INSTITUCIONES
Esta consulta siguió como tal el destino de lo que era el motivo de
la demanda: la desaparición. Si bien algo se repitió, después pudimos
rescatar, en relación con los relatos del director, el cruce explicitado
entre el plano social (desaparición de personas) y la preocupación
institucional (desaparición de sustancias tóxicas), como un ejemplo
paradigmático que reaparece en toda la consulta.
A su vez, esta desaparición queda en la memoria de los
institucionalistas, y posibilita recuperar los recuerdos del terrorismo
de estado que, en el caso de esta escuela, se instalaba en el presente
como síntoma doloroso, repetido, del que no se habla y se actúa. Ésta
es una historia de una organización y del país. Para superar el fenó-
meno de atravesamiento de la institución del terror sobre la institu-
ción de la educación es necesario relatar los hechos con la carga
afectiva concomitante en situación colectiva, es decir rescatar la me-
moria para ser sujetos activos de la historia.
PUNTO DE PARTIDA IDSTÓRICO-EMPÍRICO DE NUESTRO ENFOQUE
Nos proponemos un desarrollo conceptual que incluirá sugeren-
cias técnicas de aplicación en abordajes institucionales, centradas en
el método de historia oral colectiva que aplicamos los institucionalistas
mediante la recolección de recuerdos individuales, para reconocer o
reconstruir las memorias institucionales.
Entendemos las instituciones como reservorios sociales de re-
cuerdos individuales que constituyen una trama social valiosísima,
a la que recortamos desde una temática: la memoria institucional.
Es a través de su rastreo que los institucionalistas reconstruimos la
historia de las instituciones. Y así recorremos, desde nuestra práctica,
el devenir y las transformaciones de la vida institucional mientras
rescatamos los recuerdos individuales que se confrontan, corrigen,
amplían, en los intercambios grupales.
Desde una visión globalizadora proponemos:
• Analizar el material recogido desde los abordajes de la psicología
institucional para rescatar la memoria colectiva en tanto las insti-
tuciones son reservorios sociales de ella.
• Producir una confluencia entre el método de historia oral y el de
entrevista psicológica aplicados a los abordajes institucionales.
• Develar las tramas institucionales de nuestra sociedad propiciando
RECUERDOS PERSONALES - MEMORIAS INSTITUCIONALES 49
el encuentro de metodologías que confluyen desde distintos cam-
pos disciplinarios: la sociología, la antropología, la historia, la
psicología psicoanalítica, la psicología política.
Cuando lleguemos a obtener un mapa institucional de la sociedad
de nuestro tiempo, se cubrirá un aspecto necesario en este país y en
Latinoamérica respecto de la recuperación de identidad, que requiere
procesamientos históricos de las subjetividades incluidas en la vida
de las organizaciones.
La justificación de nuestro proyecto de investigación se asienta en
la siguiente afirmación: la historia de los pueblos requiere de un reco-
rrido vital -vital es la memoria- que transite por el recordar las histo-
rias vividas con placer y con sufrimiento en las instituciones.
Nuestro objetivo se sostiene a partir del reconocimiento de la pro-
fundización de las heridas de la memoria que los fenómenos del
neonazismo y los terrorismos de estado determinan en las institucio-
nes y en los sujetos, tanto a nivel nacional como internacional.
Nuestro campo de trabajo, el de la psicología institucional, posibi-
lita encontrar a través de los articuladores grupales las memorias co-
lectivas que las instituciones de la cultura conforman e instauran en
las subjetividades personales y en los modos organizacionales. En-
tendemos por modos organizacionales las cristalizaciones singulares
de las instituciones sociales, es decir, las formas concretas de plas-
maciones sociales, instituidas en tiempo y espacio observables deno-
minadas organizaciones o instituciones (en sentido restringido).
Las afirmaciones sostenidas tienen su sustento práctico en consul-
tas personales realizadas desde consultoras privadas y públicas, en la
Asociación de Psicólogos de Buenos Aires y en la Facultad de Psico-
logía de la UBA, compartiendo experiencias de campo en supervisiones
con otros consultores.
Dicha experiencia me lleva a afirmar el valor de rescate vital que
tiene el recorrido histórico institucional en el plano social como en el
individual. El abordaje de las instituciones desde la psicología insti-
tucional promueve un rescate de la identidad colectiva tanto como de
la individual, en simultaneidad.
Otra fuente empírica es el banco de datos programado y coordinado
bajo mi supervisión, para uso interno de la cátedra a mi cargo, Psicolo-
gía Institucional, en la Facultad de Psicología de la Universidad de
Buenos Aires, con actual asiento operativo en el Departamento de In-
50 PENSANDO LAS INSTITUCIONES
vestigaciones. Esta fuente sustenta una investigación de mi autoría de-
nominada "La memoria colectiva a través del rastreo histórico de las
instituciones", 4 de la que más adelante puntuaremos sus objetivos.
Esta propuesta de indagación histórica para el diagnóstico y trata-
miento institucional se apoya en el recorrido histórico realizado en
los trabajos de campo de alumnos de la cátedra, así como en la inves-
tigación bibliográfica correspondiente. Esta última recibe el fuerte
cuño de mi interés por la metodología testimonial, por el método de
historia oral, iniciado desde un escrito de 1988, denominado: "Histo-
riadores y psicólogos trabajando: el trabajo del recordar".
Allí señalé el acercamiento de las prácticas profesionales de psi-
cólogos y de historiadores orales, diciendo que:
Ningún trabajo puede practicarse sin compromiso anímico; todo trabajo re-
quiere un trabajo psíquico profundo.
Hacer consciente lo inconsciente, recuperar la memoria, son trabajos que
acercan los quehaceres profesionales de historiadores y psicólogos-psicoana-
listas.
El presente escrito intenta brindar una reflexión centrada en el trabajo del
recordar, que, como un aspecto dentro de la compleja labor analítica, es realizado
con ciertos puntos en común por psicólogos e historiadores orales.
Al trabajo del recordar lo consideramos una forma de historización que re-
quiere remover obstáculos cognitivos y afectivos. Es una búsqueda que fascina y
despierta resistencias.
En ese sentido planteamos que el trabajo de ambos confluye -en lo que con-
cierne al trabajo del recordar- en la historización; por eso referimos a ambos
estas ideas de Piera Aulagnier: "Historiadores en busca de pruebas, esto es lo que
somos, pero también historiadores cuya busca tropieza siempre con un 'ya ahí'
de nosotros mismos y del otro, que resiste a nuestra elucidación. Resistencia que
me parece proporcionada al atractivo que ejerce sobre nuestro pensamiento".
Entramos en un campo metodológico que más adelante profundizaremos;
sólo queremos puntualizar que acudir a las fuentes vivas de información introdu-
ce un cambio cualitativo que implica más directamente al historiador en su que-
hacer, lo cual significa sostener una "carga mental" nada despreciable debida al
monto de nostalgia que en el diálogo puede producirse.
La palabra "nostalgia" (del griego nostos: "regreso" y algas: "dolor", "mal")
4. El equipo básico de colaboradores operativos está constituido por los docentes
licenciada Sandra Scarlato, con tareas de clasificación y ordenamiento de la informa-
ción, y el licenciado José Rehin, con tarea de operador técnico para el ingreso
computarizado de la información. El cuerpo docente completo de la cátedra colabora
haciendo una evaluación y primera selección de los trabajos en terreno, elaborados
por los alumnos cursantes.
RECUERDOS PERSONALES- MEMORIAS INSTITUCIONALES 51
significa una regresión hacia el pasado vivido y enfrenta al dolor de la ausencia
de seres queridos, de espacios, de circunstancias vitales, etcétera.
El recordar nostalgioso compromete afectivamente tanto al que rememora
como al que escucha, siendo éste un aspecto que acerca nuestras labores profe-
sionales y sería delusorio no considerarlo parte de nuestros trabajos.
Las características similares de ciertas metodologías antropológi-
cas como las observaciones de campo, así como las sociológicas refe-
ridas a la recolección de historias de vida, llevan a situarlas en un
campo teórico-práctico de encuentro interdisciplinario que bien pue-
de ser el de la psicología institucional. Subrayo la expresión de Fran-
co Ferraroti "Es necesario que lo cotidiano se convierta en historia
para que la historia sea de todos" agregando: para que la historia sea
usada críticamente en la cotidianidad de las instituciones.
Otro punto para la justificación se asienta en una cuestión prácti-
ca: en estos últimos diez años de docencia universitaria hemos tenido
un vastísimo número de producciones de cursantes de la materia, que
exploraron diversos sectores socioinstitucionales, con aplicación de
una metodología cualitativa basada en observaciones de campo y en-
trevistas individuales y grupales.
Calculamos que se produjeron más de 2000 monografías, a partir
de trabajos en terreno. Desde el inicio nos preocupó la protección
intelectual del proceso creativo que alumnos y docentes merecían
por el esfuerzo invertido. Era necesario conservar, a la vez que revi-
talizar, esos trabajos producidos con el esfuerzo individual y gru-
pal, respetando el marco institucional que los posibilitó, ya que la
construcción del banco de datos es una producción histórico-colec-
tiva en sí misma en el marco de la cátedra. Intentamos hacer útiles
esos trabajos en terreno propiciando la profundización de las temá-
ticas institucionales abordadas de modo que prolonguen el trabajo
de investigación entre sucesivos grupos de alumnos, tanto como
entre alumnos y docentes, favoreciendo así la transmisión de cono-
cimientos.
Se inicia un fichaje manual que en 1993 se transforma, con difi-
cultades y logros lentos, en un banco de datos incipiente, con asenta-
miento en el departamento de investigaciones. Se hacen evidentes las
pérdidas producidas, así como se posibilita recuperar un caudal signi-
ficativo de cuatrocientos (400) trabajos de campo para iniciar la pro-
puesta a la que aludo. Importa remarcar que la transferencia de cono-
cimiento de los grupos de alumnos de una cursada a la siguiente es
52 PENSANDO LAS INSTITUCIONES
también un intento de subrayar en la propia producción colectiva el
carácter de memoria de la institución cátedra.
Una perspectiva, entre otras, aplicada en el diseño exploratorio
que realizan los alumnos pone énfasis en el eje histórico abordando el
conocimiento de organismos singulares o instituciones en sentido res-
tringido, por ejemplo una escuela. También el eje histórico requiere
un recorrido de las instituciones en sentido amplio, por ejemplo la
institución de la educación.
El conocimiento exploratorio de las organizaciones requiere usar
una metodología de observación para reconocer aspectos edilicios, de
ubicación urbana, presencia y/o ausencia de público, etcétera. Para
conocer la organización actual, tal como en el presente existe, es muy
importante tener datos del pasado, de su fundación, como también de
las transformaciones posteriores. Para cubrir el eje histórico se re-
quiere entonces cierta metodología de recolección de datos del pasa-
do, del presente y del futuro. En ese punto es cuando recurrimos a la
entrevista psicológica. Mi propuesta es que la entrevista psicológica,
en la exploración de instituciones, se puede asimilar al método de
historia oral, si bien ambos desde una mirada tradicional están referi-
dos a campos disciplinarios diversos: la psicología y la historia. Mien-
tras los referentes teórico-interpretativos son distintos, ambas meto-
dologías de exploración se apoyan en un aspecto discursivo-narrativo
similar: en las dos se pretende la narración espontánea. Los entrevis-
tados despliegan con compromiso afectivo sus historias, que incluyen
también al propio entrevistador.
Como planteé en mi trabajo, citado más arriba:
El intenso impacto emocional de oír las voces vivas de los que dejan el
legado testimonial de una época, sus instituciones, de una localidad, una rutina, a
diferencia de las lecturas documentales, más distantes, que implican otro tipo de
intercambio, podría ser motivo psicológico suficiente para explicar el desuso de
este antiguo método de historia oral.
Rastrear historias más allá de la tranquila búsqueda entre fríos e inmóviles
documentos, yendo tras la búsqueda de una historia oral viva, plácida o laceran-
te; en fin, en movimiento, es una aventura difícil.
Tensión entre la vida y la muerte es lo que define a la historia desde una
lectura freudiana. Esa tensión oscila entre la permanencia o la quietud -ligada a
la muerte- y las transformaciones -ligadas a la vida-.
El riesgo de esta propuesta será el rechazo desde ciertas posicio-
nes que sostengan las disciplinas como cotos bien cerrados. Que que-
RECUERDOS PERSONALES- MEMORIAS INSTITUCIONALES 53
de claro, entonces, que pensamos estas cuestiones a partir de la
multidisciplinariedad, de la conjunción, y no de la polarización tanto
disciplinaria como metodológica.
Este campo de la Psicología Institucional es interesante y provocador
de ideas multifocalizadas por ser justamente un terreno de la realidad
en la cual confluyen lo general y lo particular, lo social y lo subjetivo.
Distintos son los caminos metodológicos posibles para abordarlos,
siempre que no se esperen respuestas totales, acabadas ni hegemónicas
desde un solo ámbito disciplinario.
Es un campo intermedio entre lo macro histórico y lo micro histórico.
Provocador por eso mismo de conceptualizaciones teóricas, metodo-
logías prácticas e interpretaciones explicativas múltiples para no des-
cuidar la diacronía y la sincronía presentes en los niveles individual,
grupal e institucional.
Suponemos que muchas de estas afirmaciones serán corroboradas
mediante la investigación "La memoria colectiva a través del rastreo
histórico de las instituciones" que estamos realizando a partir de la
información contenida en el banco de datos.
La reconstrucción de la vida institucional nos permite justificar
nuestra exploración apoyándonos en el reconocimiento del método
oral pam recoger historias cotidianas. Es un instrumento de un desta-
cado valor mediante el cual construimos "una memoria histórica de la
colectividad que supere y se oponga a las censuras, las mutilaciones y
las discriminaciones de la oficialidad y de la historiografía tradicio-
nal", al decir de Ferraroti.
Toda sociedad moldea con sus valores instituidos, según cada
momento histórico, formas organizativas particulares. Cualquiera
que sea el modelo teórico-práctico aplicado a la comprensión del
objeto institucional, este eje histórico es ineludible, tanto sea el aná-
lisis institucional francés, el sociopsicoanálisis, el análisis organi-
zacional o la perspectiva histórico-colectiva de la psicología institu-
cional psicoanalítica el aplicado en la comprensión del objeto insti-
tucional.
Pero retomemos ahora la investigación antes mencionada -"La
memoria colectiva a través del rastreo histórico de las instituciones-
para puntuar los objetivos fijados:
l. "Rescatar la memoria colectiva mediante el análisis del material
institucional subrayando la importancia del método de historia oral.
2. Recuperar, en otro nivel de investigación, las exploraciones
54 PENSANDO LAS INSTITUCIONES
indagatorias realizadas por los alumnos conjugando fines pedagógi-
cos, de investigación y de extensión.
3. Propiciar, a partir de esta investigación, otras líneas interdis-
ciplinarias de investigación conjunta ...
4. Ordenar, clasificar e interpretar tipos de instituciones del país
centradas en el eje histórico, intentando correlacionar la organización
con el momento sociohistórico de su fundación, además de marcar el
momento histórico en que los alumnos realizaron el trabajo de campo
eligiendo determinados tipos de instituciones.
5. Analizar críticamente el material y la metodología implementa-
da, intentando obtener una metodología específica de indagación vá-
lida para el campo institucional.
6. Obtener un mapa institucional a partir de las exploraciones de
campo para tener un panorama de la vida social argentina en tiempos
y espacios definidos.
Un objetivo de gran interés en relación con este escrito es el quin-
to, ya que el proyecto de investigación presentado intenta modelizar
con especificidad para este campo institucional una metodología ya
reconocida con validez en campos aledaños, como el de los estudios
antropológicos y sociológicos: el método de historia oraP
El sexto objetivo es fundamental, porque obtendremos un conjun-
to extenso de memoria colectiva de nuestra sociedad, que una vez
logrado reafirme el carácter de ciencia social que tiene este ámbito de
estudio de las instituciones. El especialista, que rescata la memoria
colectiva priorizando el eje histórico en el conocimiento de las insti-
tuciones abordadas, alcanza un fuerte y válido objetivo social con su
investigación.
EN LA BÚSQUEDA DE HERRAMIENTAS METODOLÓGICAS
La mirada psicológica le da un tinte especial al método de histo-
ria oral, relacionándolo con el método de la asociación libre, prove-
niente del campo psicoanalítico, en el que se considera valioso todo
recuerdo, aun con distorsiones y lagunas. Desde el psicoanálisis, a los
5. Existen múltiples referencias bibliográficas sobre el método de historia oral
que exceden las señaladas al final de este escrito.
RECUERDOS PERSONALES- MEMORIAS INSTITUCIONALES 55
recuerdos se les adjudica un valor que no deja de ser testimonial, por
más que no sean "objetivos", exactos. La verdad histórica -según el
planteo freudiano- tiene un valor equivalente a la verdad material
que alude a los hechos acaecidos en la realidad.
El intento es aunar metodologías diversas pero compatibles, dán-
dole el cariz particular que la situación colectiva institucional exige, a
la vez que considerar las peculiaridades del recordar que la subjetivi-
dad de la memoria individual impone desde los involucrados, insertos
en ámbitos colectivos. 6
Estas metodologías diversas deben combinarse, en tanto unas apun-
tan al objeto social colectivo -como por ejemplo, las características
históricas de una sociedad de feriantes de un barrio- y otras, al reco-
rrido histórico personal de los recuerdos individuales, como sería el
rescatar el traslado generacional, entre padres e hijos, del rol ocupa-
cional de feriantes.
Estas metodologías diversas deben combinarse, en tanto algunas
nos permiten acceder a datos acerca del objeto social colectivo, y
otras, a los recuerdos personales. Por ejemplo, para informarnos so-
bre las características organizativas de una sociedad de feriantes de
un barrio en una época determinada, así como para rescatar los re-
cuerdos personales de la modalidad con la que se traspasó
generacionalmente -de padres a hijos- el rol ocupacional.
Los institucionalistas nos dedicamos, así, a encarar metodológica-
mente esta doble vertiente de lo sociohistórico y de la subjetividad
individual de los consultantes. De la misma manera, los propios con-
sultores deben revisar su práctica profesional desde el contexto socio-
histórico y desde su subjetividad, como veremos más adelante.
A mi entender, es ineludible la consideración de cuestiones subje-
tivas en los abordajes institucionales por razones diversas:
-porque en toda institución viven personas;
-porque las instituciones son plasmaciones sociocolectivas de su-
jetos humanos que "hacen" instituciones en las que se realizan deseos
individuales y/o revisan destinos personales en ámbitos colectivos (es
decir desde lo inconsciente puesto en juego en el ámbito social);
6. Kaes (1989, 1991 y 1993). Las afirmaciones del autor en cuanto a "las forma-
ciones y espacios psíquicos comunes que la institución fomenta, produce y adminis-
tra ... " (la bastardilla es mía) son articulaciones de las que partimos para nuestra
formulación.
56 PENSANDO LAS INSTITUCIONES
-porque a partir de los dos puntos precedentes, en las institucio-
nes se alojan historias individuales e historias colectivas, y si no se
las aborda interpretativamente, si no se las diferencia unas de otras,
se fomentan tiempos intersubjetivos indiscriminados, ambiguos. Esa
indiscriminación perturba la capacidad de pensar, sentir y actuar de
los sujetos entre sí;
-porque los propios institucionalistas se ven envueltos, implica-
dos, en las historias que recogen, ya que está en juego su propia
subjetividad.
Con frecuencia debemos transitar en esos bordes psicológicos
-entre lo personal y lo institucional- para comprender e interpretar
los sufrimientos y dolores institucionales, así como las satisfacciones
logradas.
Los institucionalistas, aquellos que observamos, escuchamos, mi-
ramos la vida institucional, marcamos en un aquí-ahora situacionalla
historia de esa institución y de los sujetos. Sujetos que desde sus
particulares roles y funciones son producidos subjetivamente a lo lar-
go del tiempo por las instituciones sociales como el lenguaje, la mo-
ral, etcétera.
El análisis psicológico de las instituciones tiene, entre otras inten-
ciones, rescatar la memoria colectiva, historizar desde la cotidianidad
recogiendo la multiplicidad de voces-recuerdo, imágenes-recuerdo,
contradictorios a veces, concordantes, otras. Memoria colectiva plas-
mada en los monumenti-documenti7 que son las instituciones socia-
les. Abordamos sus olvidos-recuerdos instituidos al intentar compren-
derlas, los que constituyen, en el conjunto instituido, los mitos circu-
lantes. Según la formulación freudiana, los mitos son los sueños co-
lectivos de los pueblos, y recordamos esos mitos tal como fueron
construidos socialmente.
Entender las instituciones sociales requiere una conceptualización
histórica de la institución y del macrocontexto a la vez que una con-
sideración psicoanalítica de la memoria individual, la que siempre
incluye datos de aquéllos.
7. Le Goff, J. (1991). Este concepto del autor es aplicado aquí en tanto los secto-
res sociales de poder son quienes pueden erigirlos. Los "documentos psicológicos",
cotidianos, "intrascendentes" y desvalorizados por la historiografía clásica, son to-
mados en cuenta como parte de historias "pequeñas", no monumentales pero de gran
peso en el transcurrir institucional.
RECUERDOS PERSONALES - MEMORIAS INSTITUCIONALES 57
Diagnosticar los procesos institucionales implica recordar el fun-
dacional pasado junto con los actores sociales, cotejándolo con el
presente y presuponiendo un futuro transformado. El rol histórico de
los institucionalistas lo es en tanto recogemos y reconstruimos las
historias por quienes "las hacen".
El enfoque institucionalista es puro movimiento comprensivo para
descubrir lo estático, fijo, establecido, así como lo renovador y trans-
formador. Pares éstos en tensión constante, que implican un tiempo-
espacio en el que tienen lugar los sucesos institucionales.
Aconteceres inesperados son, a veces, causa de demanda para los
institucionalistas cuando nos ocupamos de recortadas organizacio-
nes, así como de valores sociales instituidos, de disciplinas estableci-
das, de subjetividades institucionalizadas.
Una vez establecida la consulta, intentamos reconstruir con nues-
tros consultantes la historia organizacional específica, así como el
macrocontexto sociopolítico en el que ella se fundó y desarrolló. Es
preciso remarcar que la función subjetiva del recordar cobra coinci-
dencias con los aspectos que encierra; dije en "Espacio y memoria"
que " ... el recordar es un acto colectivo tanto por su contenido como
por su proceso". 8
Allí marcamos la falta de determinación que las instituciones como
representantes de alteridad tienen en los procesos intra e interpsíquicos
ligados a la memoria.
Los pactos inconscientes de olvidos y repeticiones que se estable-
cen sintomáticamente son indicadores de frecuente observación en el
abordaje institucional.
Es función de la memoria el recordar y el olvidar; para qué, con
qué nivel de salud y/o enfermedad, es también trabajo a dilucidar por
el institucionalista. Corresponde al psicólogo institucional desde su
quehacer colaborar con el recordar para olvidar con permeabilidad,
en el mejor sentido freudiano.
Los relatos que escuchamos en las consultas institucionales son
recuerdos, y éstos son " ... documentos psicológicos que expresan 'con-
fidencias insignificantes', marginadas de las habituales historias ofi-
ciales. "
8. Mezzano, A. (1989). En ese escrito nos anticipábamos a las conceptualizacio-
nes de Kaes, R. ( 1991).
58 PENSANDO LAS INSTITUCIONES
Por "oficiales" quiero decir aquellas versiones que el poder esta-
blecido o las instancias de poder producen, transmiten, sostienen e
imponen en los colectivos y en los individuos.
Las "historias oficiales" son expresión política de los poderes es-
tablecidos, que van dejando su fuerte marca en el psiquismo, impi-
diendo con frecuencia el libre ejercicio del pensar así como también
del recordar. Esas historias suelen ser incorporadas también pasiva-
mente, por lo que suelen transmitirse sin cuestionamiento crítico re-
afirmando así las versiones oficiales. Es trabajo del psicólogo insti-
tucional intentar diferenciar tanto las historias impuestas desde el
poder como las distorsiones míticas que se instauran en los colectivos
institucionalizados.
Los relatos
También son documentos antropológicos que nos cuentan los ritos, valores y
costumbres ... que expresan simbolismos de una época. a la vez que expresivos
documentos orales de arquitectura y urbanismo.
Pueden desde desplegar las minucias inconscientes que rigen nuestros actos
cotidianos hasta permitirnos descubrir la vida familiar de una época que en tanto
institución social pertenece a una sociedad. Constituyen testimonios ricos para
una lectura múltiple, interdisciplinaria: antropológica, sociológica, psicológica y
por supuesto histórica.
Entreleer en los discursos institucionales datos históricos posibili-
ta comprender los valores instituidos que se plasman en formas
organizacionales y en subjetividades en un cierto momento histórico
del macrocontexto.
Las historias institucionales, en tanto relatos de la vida cotidiana,
son develadoras de sentidos y orientaciones políticas. Develadoras de
políticas valorativas instituidas que, por contraposición, muestran los
gérmenes instituyentes que entre bordes, márgenes y/o indicios di-
versos "cuentan" lo que se vislumbra o descubre finalmente, si se
instalan los dispositivos adecuados.
En los actos primeros de constitución de una organización, es de-
cir en el momento de fundar, instituir, se marca un rumbo histórico,
una senda más o menos instituyente. Tomo aquí el concepto de
instituyente en el sentido de posibilidad creativa, socializante y trans-
formadora.
RECUERDOS PERSONALES - MEMORIAS INSTITUCIONALES 59
MÉTODO HISTÓRICO-INSTITUCIONAL:
LOS DOCUMENTOS Y LOS TESTIMONIOS ORALES
Para rescatar la historia colectiva que se encierra en las organiza-
ciones consultantes el institucionalista realiza dos tipos de rastreo,
sobre la base de:
a) los documentos fundacionales y actuales reglamentos, estatu-
tos, actas, artículos periodísticos, afiches de difusión, etcétera;
b) los testimonios orales de los integrantes de la organización.
A partir del primer punto se obtiene la visión oficial instituida, y
del segundo, el panorama no oficial, informal, de los vínculos libidi-
nales que no constan en ningún documento escrito.
El institucionalista se mueve entre dos métodos:
- el histórico tradicional, en tanto considera los documentos escri-
tos, oficializados, que dan cuenta de los hechos acontecidos y su
cronología;
-el de la historia oral, al recoger datos histórico-afectivos de la vida
institucional que "cuentan" una historia marginada de la historia
oficializada; esta última generalmente se presenta bajo la forma
escrita, como documento.
Recogemos una historia imaginaria en el campo histórico-social
de las instituciones narrada por los actores-autores que las fundan,
sostienen, soportan y hacen vivir y morir.
La historización es un proceso ligado a la temporalidad y a su
apropiación; la temporalidad se inscribe en un orden de discontinuidad
psíquica, por eso mismo ligada a procesos psíquicos tales como la
simbolización y la verbalización.
La representación de sí mismo y del colectivo de pertenencia con
referentes temporales, rememorando quiénes fueron los iniciadores o
fundadores y quiénes sus continuadores, toca de lleno el tema de la
identidad que requiere de referentes históricos.
Hacer memoria de lo acontecido está relacionado con la capacidad
de historizarse, incluyendo en una dimensión temporal el quehacer,
los objetivos y los medios de una organización. Nuestra propuesta
incluye la consideración de los deseos, las fantasías, que constituidos
en mitos colectivos fueron definidos por Freud en relación con la
estructura libidinal.
Cuando en una consulta indagamos cuándo se fundó la organiza-
ción demandante, con qué recursos económicos, en qué predio urba-
60 PENSANDO LAS INSTITUCIONES
no se instaló, recogemos datos fundamentales de los orígenes. Éstos
marcan un devenir más o menos nítido, más o menos conflictivo, que
explica frecuentemente el diagnóstico de crisis que provocó el pedido
de consulta. Al mismo tiempo que recogemos datos diagnósticos pro-
piciamos en los consultantes la reconstrucción de su historia institu-
cional. Así ellos mismos se reconocen en sus roles advirtiendo, en el
transcurrir de sus relatos, el grado de poder o de impotencia de cada
uno en la cotidianidad institucional.
Hay encuadres sociales condicionadores de la memoria, siendo las
instituciones los vehiculizadores del recordar y del olvidar.
Las instituciones son continentes transubjetivos de la memoria in-
dividual, por ello es necesario "trabajar con la memoria" para ligar
simbólicamente los recuerdos que aparecen o bien sin expresión ver-
bal o bien conformados como mitos. Es trabajo de los institucionalistas
tender a rescatar los recuerdos míticos, predominantemente imagina-
rios, y tender a la conformación de recuerdos historizados, que si bien
están profundamente enraizados en lo imaginario, están predominan-
temente ligados a la simbolización crítica.
En la consulta institucional que describiéramos al inicio, puede
advertirse focalizadamente lo que Kaes refiere a la memoria colectiva
cuando dice: "Una rememoración compartida y comunicada es nece-
saria para el esfuerzo requerido para la creación de la historia". Esto
nos enfrenta con dos temas institucionales fuertes: el del peso de la
tradición, de lo establecido institucionalmente, por un lado, y el de la
transformación o los cambios, el porvenir, por el otro.
¿Para qué cuidar el pasado, para qué rescatar su recuerdo como
verdad histórica, en función de qué necesidades sociales que justifi-
quen cambios?, son cuestiones a pensar.
Freud dijo: "Lo que has heredado de tus padres, para poseerlo
tienes que ganarlo". Tomamos estas palabras para decir: lo que trans-
miten tradicionalmente las instituciones, aprópiatelo activamente para
transformarlo. Porque apropiárselo es hacer historia, es asumir el rol
activo y crítico que nos convierte en seres sociales plenos, en tanto
esa apropiación es tomar conciencia, en un sentido social y psicoana-
lítico.
¿De qué tradiciones o herencia colectiva es transmisor inconscien-
te cada sujeto? Responder a esto significa considerar el acto del re-
cordar como una forma de apropiación de los actos ejecutados; es una
forma de apropiarse psíquicamente de las instituciones.
RECUERDOS PERSONALES- MEMORIAS INSTITUCIONALES 61
Elaborar, recuperar lo reprimido, es una manera de aliviarse de los
sufrimientos institucionales para los que pertenecen a ella. Pueden
recuperar su espacio psíquico individual mediante el recordar com-
partido, para reconocer los mitos colectivos distinguiendo los parrici-
dios fantaseados de los genocidios ejecutados. Así sería el proceso de
apropiación de la memoria para los adolescentes de ese colegio se-
cundario, en relación con sus historias personales, diferenciadas de
las matanzas que generaciones anteriores produjeron clandestinamente
en el terreno lindero. Casi dramáticamente quedaba enunciada en esa
escuela una culpa social que no les pertenecía, pero de la que si no
hablaban incorporaban de manera indiferenciada, atentándose contra
la salud mental de docentes, no docentes y alumnos.
Supimos por una de las autoras de este libro, la licenciada Lidia
Fernández, que pese a los años transcurridos este colegio no ha podi-
do instalarse en la anterior construcción que pertenecía a la comisa-
ría. De haberse realizado la consulta institucional, es posible que se
hubieran adueñado de una historia social y organizacional sin que ese
edificio siguiera quedando como un síntoma enajenado. Síntoma ena-
jenado que como tal oculta y denuncia, a la vez, la desaparición de
personas en la sociedad y el efecto que produce, repitiéndose en esa
organización bajo la forma sintomática de desaparición de objetos.
RECORDAR-OLVIDAR EN LA VIDA INSTITUCIONAL
El no recordar desemboca en sujetos que no pueden pensar ni
trabajar en las instituciones con la eficiencia que ellas requieren, ni el
grado de satisfacción que aquéllos precisan para su salud mental.
Nos preguntamos lo siguiente: ¿cuánto de la represión social de la
memoria incide sobre las instituciones que olvidan sus orígenes, su
pasado, sus objetivos fundacionales? Anteriormente señalamos que
con frecuencia nos encontramos con relatos basados en recuerdos
encubridores individuales, aquellos que tienen, según Freud, una co-
rrespondencia con los mitos colectivos. El recuerdo encubridor es
urfa formación de compromiso, igual que el acto fallido o el lapsus. El
mecanismo predominante es el desplazamiento, que implica la co-
existencia de elementos correspondientes a distintos tiempos vitales.
No desecharlos posibilita rescatar material precioso de la vida afecti-
va en las instituciones, habitualmente rechazado por considerárselo
62 PENSANDO LAS INSTITUCIONES
distorsionante, poco valioso. Ese material que una posición positivis-
ta descarta es la materia prima utilizada desde el psicoanálisis para el
trabajo interpretativo con las instituciones.
Es importante para nuestra vida institucional sopesar el efecto del
borramiento de la memoria.
Instaurar, instituir el olvido por represión personal y social trae
sus consecuencias en la vida institucional:
a) en la convivencia social es productor de ruptura vincular, par-
ticularmente de los vínculos solidarios, propiciador de conflictos ex-
presados con fuerte carga de violencia como contracara del desinterés
social o la pasividad;
b) en el psiquismo personal produce desligamientos psíquicos.
Desde rupturas del entramado simbólico-libidinal hasta escisiones pa-
tológicas en relación con alteraciones perceptuales de la realidad así
como también de la conciencia moral, sobre la que se asienta la vida
en sociedad.
Rescatar las memorias institucionales, reconociendo las formas
oficiales instituidas, valorizadas, así como las marginadas, desvalori-
zadas y escondidas, es intentar restablecer una ligazón vital, plural,
heterogénea, de la convivencia. La lectura y el abordaje institucional
requieren de una confrontación crítica de esas historias opuestas, para
recoger una versión más o menos armónica resultante de esas diver-
sas versiones relatadas. ¿Cuáles son las historias en las consultas ins-
titucionales? Las historias narradas son de dos tipos:
a) hj$torias fundacionales y de refundación, si la hubo. Estas his-
torias generalmente aparecen ligadas a mitos y ritos;
b) historias vocacionales-profesionales o laborales, que relatadas
como recorridos formativos y laborales dan cuenta de expectativas
realizadas o frustradas en cada integrante en sus puestos de trabajo.
Toda organización, entonces, es punto de convergencia interinsti-
tucional, es decir punto de encuentro de diversas instituciones de re-
ferencia para los miembros de esa organización, en tanto éstos son
portadores de historias presentes y pasadas de aquéllas.
Cada organización expresa valores propios de su tiempo y cultura
social, dando cuenta así de la historia del macrocontexto (país, re-
gión, barrio) en el que está inserta.
Recibimos consultas de grupos autogestivos de profesionales que
organizaron sus vidas personales básicamente en torno a ellos, por lo
que funcionaron como fuente de abastecimiento total en lo económi-
RECUERDOS PERSONALES - MEMORIAS INSTITUCIONALES 63
co, en lo formativo y en lo terapéutico. En casi todos los casos, estos
grupos o asociaciones profesionales se crearon en un momento polí-
tico del país en el que imperaba el terror y se constituyeron como
lugares protectores que paradójicamente reprodujeron ese terror del
cual intentaban escapar.
Por eso consideramos que las situaciones histórico-políticas auto-
ritarias son facilitadoras y propician la constitución de organizacio-
nes endogámicas fascinantes y atrapantes por el aspecto de protec-
ción con las que se presentan.
Comprobamos que las consultas con estas características se pro-
ducen en períodos políticos de democracia, dado que es en este con-
texto cuando se hacen evidentes el malestar y el sufrimiento personal
e institucional previamente vivido, así como también se descubre la
engañosa protección institucional.
Por eso, rescatar las memorias de las instituciones que nos consul-
tan cubre otro objetivo, más allá del inmediato y explícito: reconocer
a la sociedad actual en función del tipo de instituciones que genera,
de sus particulares crisis y sus posibles resoluciones.
El institucionalista, a través del dispositivo que construye con su
objetivo de historización, colabora en el rescate de lo olvidado, inten-
tando reconstruir con miras al futuro.
Las organizaciones están ligadas a valores propios de una época
y a su reformulación, siendo lo habitual que se acomoden a la reali-
dad social de su época. En sus exploraciones los alumnos suelen
elegir organizaciones características de ese momento actual, por lo
cual advertimos que también hay lineamientos sociales que
invisiblemente marcan sus elecciones interesados en aprender sobre
ciertos tipos de organizaciones. Así como actualmente estudian
empresas de bingo, empresas matrimoniales, sectas religiosas, hace
diez años indagaban mayoritariamente organismos de derechos hu-
manos.
Cuando reprimimos conocimientos desaparecen de nosotros po-
tenciales creativos originales que sólo podemos recuperar rescatando
los orígenes instituidos. Esta afirmación es válida tanto para el mun-
do de las organizaciones como para el de la subjetividad.
Claro que adentrarse en los tiempos del pasado inquieta, y más
aún cuando la arqueología institucional de la sociedad y de las orga-
nizaciones muestra en simultaneidad la coexistencia de distintos tiem-
pos. Coexistencia que se advierte en la convivencia de objetivos de
64 PENSANDO LAS INSTITUCIONES
progreso con tecnologías arcaicas o tecnologías modernas con fines
obsoletos de tiempos pasados, o intenciones democráticas con inten-
ciones autoritarias.
Pensar la historia institucional es atreverse a entrar en un túnel del
tiempo, con el agravante de que éste no es homogéneo, por lo que nos
enfrentamos en el aquí-ahora con simultaneidad de tiempos pasado,
presente y futuro.
Así, en una institución escolar pueden convivir en un mismo tiem-
po y espacio principios escolásticos medievalistas o medidas discipli-
narias esclavistas con tecnologías pedagógicas informatizadas.
Develar tanto las diversas éticas correspondientes a modelos
organizacionales diferentes como su relación directa con distintos
estilos de la organización social es también parte de nuestro arduo
trabajo con los consultantes. Y es también un trabajo de historización
que alude a las relaciones entre organización y sociedad.
En nuestra indagatoria histórica encontramos tres niveles de me-
moria:
a) La memoria individual, expresada mediante recuerdos persona-
les apoyados en tiempo y espacio institucional.
b) La memoria grupal, que constituye la versión mítico-argumental
de la ilusión grupal de cada uno de los diversos sectores de la organi-
zación abordada.
e) La memoria institucional, producto compartido, aunque con
frecuencia en contrapunto, de diversos relatos grupales, que constitu-
yen la trama argumental de la o las estructuras libidinales del conjun-
to de esa particular organización.
EL OBRADOR9 DE LA MEMORIA
El institucionalista instala un dispositivo para narrar, relatar, oír
los relatos mutuos de las historias institucionales, creando así redes
9. Obrador: término que proviene del campo de la construcción. Se refiere al
lugar inserto en un terreno donde se está construyendo, que tiene diversas funciones
según la dimensión de la obra: control de calidad de los materiales, a veces fabrica-
ción de elementos para la construcción, encuentro de distintos gremios y profesiona-
les, dormitorio, baños y duchas. En este escrito se lo aplica en dos sentidos: a) como
en un escrito anterior (Mezzano, A., 1992), referido al espacio de intercambio del
equipo consultor donde el equipo también rememora su propia historia como tal para
RECUERDOS PERSONALES - MEMORIAS INSTITUCIONALES 65
colectivas de memoria compartida. Recordar conjuntamente, propi-
ciando condiciones para la convivencia, justifica la instalación del
obrador de la memoria. Posibilita crear un momento de encuentro con
la memoria del otro, corrigiendo los propios imaginarios y/o corrobo-
rándolos.
Recordar es un recurso saludable de resistencia social (resistir como
lucha social para rescatar la memoria) para no desaparecer individual
y colectivamente en y de las instituciones, que deben posibilitar la
vida en común sobre las bases de un contrato social. Recuperar la
historia de las instituciones es acercarse a la memoria de los pueblos
y al entramado colectivo que producen los acontecimientos comparti-
dos a través de las vivencias afectivas suscitadas.
Los pueblos quedan marcados en sus cuerpos y en la representa-
ción que de ellos tienen. Y el cuerpo también es reservorio de recuer-
dos. Reservorio mudo, con frecuencia de recuerdos sensoriales, afec-
tivos.
Propiciar, favorecer, crear instancias discursivas de intercambio
grupal-institucional es función de psicólogos institucionales, que fa-
cilitan así la recuperación histórica de los hechos en concomitancia
con los afectos que éstos despertaron. Se posibilitan ligazones inter e
intrapsíquicas para sanear los vínculos entre la subjetividad y los pro-
cesos históricos, para superar los silencios-olvidos que dañan al cuer-
po psíquico, al cuerpo biológico y al cuerpo social. Ésta es tarea del
psicólogo institucional en su especificidad profesional.
Quizás el institucionalista consultor sea "un extranjero" que pro-
viene de otra cultura, maneja otros códigos y mira con ojos de extra-
ño lo que para los de "adentro" de la institución es familiar -por lo
mismo, muchas veces siniestro-.
Como plantean Adorno y Horkheimer, "se sofoca la historia en
uno y en los demás por temor a que pueda recordar el desastre de la
evitar escotomas (puntos ciegos) o desconocimientos que pueden tener su incidencia
negativa en el trabajo del recordar con los consultantes. b) Con un sentido incluido
en el presente escrito por primera vez: el obrador como lugar donde reconstruir con
los consultantes la memoria institucional a través de los recuerdos individuales que
se pueden recuperar. Sería el obrador constituido por los consultantes y los consulto-
res con la finalidad de recuperar y contrastar los recuerdos referidos a la institución
de la que se uate. El obrador es así un espacio de trabajo psíquico de conjunto para
recordar.
66 PENSANDO LAS INSTITUCIONES
propia existencia, que consiste, a su vez, en gran parte, en la remo-
ción de la historia". Podemos agregar "de la historia institucional". El
remover olvidos y recuerdos institucionales en este trabajo de recor-
dar produce honda movilización afectiva de fantasías y defensas indi-
viduales y grupales, que se contrastan con la realidad externa.
Al sofocar la historia institucional, también se corre el riesgo de
no poder salir de la crisis para propiciar un cambio posible, un nuevo
proyecto transformador.
Pensar en el trabajo del consultor institucional como un hacer,
rehacer, reconstruir historias institucionales junto con las institucio-
nes consultantes es definir al consultor desde un rol social que sobre-
pasa los límites singulares de la consulta puntual de la organización.
Su trabajo es adentrarse en la sociedad en su conjunto, desde la singu-
lar organización demandante y a través de ella.
Para recuperar la memoria social se instala el obrador con el fin de
indagar:
l. La historia de la organización singular a partir de relatos sobre
la fundación, cuándo y quiénes la fundaron, con qué objetivos. En
esta instancia se reconstruye la novela mítico-fundacional.
2. La historia vocacional-profesional de los integrantes de la or-
ganización. En esta instancia se reconstruye el pasaje por las institu-
ciones formativas y laborales previas que tienen su incidencia en la
inserción actual.
Dos efectos íntimamente ligados a la recuperación de la memoria
institucional son: a) la apropiación de un potencial psíquico -la me-
moria- que permite discernir entre la identidad subjetiva personal
(apoyada en la memoria individual) y la identidad de la organización
de pertenencia (apoyada en la memoria institucional); b) el restable-
cimiento de un estado de distribución justa en lo que atañe a la res-
ponsabilidad del recordar y el olvidar, sostenida por algunos inte-
grantes de la institución.
Respecto del primer efecto podemos señalar que provoca una dis-
criminación psíquica saludable para los integrantes de una organiza-
ción, entre lo que pertenece al ámbito colectivo y al personal. Al estar
íntimamente ligado al segundo se prolonga en él, produciendo alivio
al decrecer las negaciones e incrementar el compartir, en la red
intersubjetiva, la nostalgiosa carga del recordar.
Aquí es necesario detenerse en una cierta puntuación, dado el cru-
ce entre la memoria y la justicia. Entendemos que tal articulación
RECUERDOS PERSONALES - MEMORIAS INSTITUCIONALES 67
enriquece la comprensión de procesos psíquicos siempre enlazados a
hechos sociales y resalta también la incidencia de aquéllos en la vida
colectiva.
Es el ámbito institucional, con su mediatización grupal, el que
ofrece un campo de observación y de operatividad donde las funcio-
nes psíquicas privadas se expresan en un ámbito público. Es decir,
donde lo considerado desde la psicología individual como íntimo o
privado se hace público.
La justicia es una "virtud que inclina a dar a cada uno lo que le
pertenece". Y los contenidos de la memoria son un capital que conlle-
va un cierto poder, que también es adecuado distribuir. Consideramos
que el poder ligado a la memoria refiere a un poder recordar que es
poder reconocer la realidad, poder decidir, poder elegir, poder trans-
formar. Esto sólo puede obtenerse, en lo que atañe a la dimensión
psíquica, a partir de la distinción entre lo imaginario y la realidad, así
como en una distribución de roles en lo referido a la rememoración.
Ya lo planteamos en otro escrito (Mezzano, A., 1994): el consul-
tor puede tomar un rol autoritario haciendo presión para rescatar las
historias, pero no hará más que reproducir con su accionar ejercicios
autoritarios, que repiten los ejecutados por diversos personajes socia-
les. Desde un punto de vista psicoanalítico, es necesario tomar en
cuenta la validez de los mecanismos de defensa para graduar tal
rememoración.
¿Qué nos dice la historia institucional? Con frecuencia, al indagar
inicialmente tal historia provocamos una movilización de recuerdos,
que requiere de los consultantes un considerable esfuerzo anímico. El
no encontrar las actas fundacionales y los documentos históricos de
distintos momentos de la organización es frecuente expresión de re-
sistencia psicológica.
La dificultad de la reconstrucción se produce por el esfuerzo de
llegar a rescatar grupalmente recuerdos contrapuestos sobre los mis-
mos hechos, por tener que confrontar diferentes recuerdos que parten
de los mismos datos.
Expectativas que delinearon claros objetivos del pasado, que per-
duran como piedras fundacionales, pueden obturar posibles cambios
presentes, en tanto es doloroso revisar el pasado contrastándolo con
la actualidad.
Con nuestra indagación propiciamos temporalizar etapas institu-
cionales, pasar de un tiempo mítico a un tiempo histórico, que como
68 PENSANDO LAS INSTITUCIONES
lo- señala Ida Butelman en su artículo consistiría en favorecer el pasa-
je de un tiempo circular a uno lineal. Reflexionar sobre los fundado-
res heroicos permite revisar el poder que se les atribuye, un poder
imaginario que llega a obstaculizar, frecuentemente, la conducción
actual en la medida en que aquéllos son idealizados, por lo menos en
tanto fueron las figuras creadoras del primer proyecto. Cuando predo-
mina una versión mítica de esta índole se advierte la desvalorización
empobrecedora de los actuales actores institucionales.
No es la misma situación diagnóstica y pronóstica cuando los
consultantes pueden relatar la historia institucional que cuando en-
contramos versiones míticas. En este último caso nuestro trabajo es
ayudar a develar esos mitos fundacionales que indudablemente cons-
tituyen el inicio de cualquier forma organizativa. Pero esa fuerte ma-
teria prima libidinal cohesionante requiere de transformaciones reno-
vadoras que no siempre pueden plasmar con el tiempo los fundadores
o sus continuadores, poniendo en riesgo las necesidades de modifica-
ciones organizacionales.
Aun siendo los mismos fundadores los resistentes a los cambios,
se advierte el peso "muerto" de los mandatos institucionales primeros
o iniciales que se contraponen a los cambios requeridos y aun desea-
dos con el paso del tiempo.
Para enfrentar esta tarea es preciso recuperar la memoria de las
instituciones y la memoria del institucionalista.
Memoria de las instituciones
¿Cuál es la memoria de las instituciones para rescatar desde el
abordaje institucional? La memoria olvidosa y rememorable, la amnesia
organizada, según la denomina Micheline Enríquez, será nuestro prin-
cipal objetivo. También encontrar el límite que se impone desde una
memoria no rememorable, inmutable, desorganizada, no ligada.
En la memoria colectiva que rastreamos encontramos:
1) la memoria de las instituciones que diagnosticamos y aborda-
mos como consultores, siendo los aspectos fundacionales esenciales
para entender la crisis que los perturba;
2) la memoria personal de sus integrantes, particularmente referi-
da a los procesos de formación y ejercicio laboral que refiere a aspec-
tos instituidos e instituyentes, de su pasaje por las instituciones.
RECUERDOS PERSONALES- MEMORIAS INSTITUCIONALES 69
Por supuesto, ambas memorias se reconstruyen a partir de los rela-
tos personales en dos recorridos complementarios entre sí.
Memoria del institucionalista
¿Cuál es la memoria a rescatar desde los institucionalistas respec-
to de sí mismos?
El obrador de la memoria de los propios institucionalistas se instala
para rescatar los recuerdos de su propia formación profesional y sus
propias raíces vocacionales marcadas por las instituciones sociales.
Campos vitales, recorridos de vida, incluyen un perfilamiento vo-
cacional anticipado desde la niñez que es necesario recapturar para
historizar la propia práctica profesional.
Recuerdo l. Medio familiar. Escena con una familia "no tipo". El
trabajo los unifica en un colectivo quizá social más que familiar.
Distintos colores de piel informan acerca de diversas procedencias: el
interior del país y el Viejo Mundo. Credos religiosos, ateísmos tam-
bién los diversifican. Posiciones políticas encontradas sólo en su base
popular, vista desde diversos ángulos.
De Radio El Mundo a Radio Nacional, de la música clásica al
folclore, pasando por lo melódico: en esto también se juegan de-
sacuerdos.
Edades variadas, estados civiles diversos. Malestar, sufrimiento
en las instituciones.
Todo amasado con porciones de desconcierto: mirado con ojos de
niño o de filósofo ... , o de institucionalista.
Ahora, esa escena parece toda una maqueta social.
Recuerdo 2. La Noche de los Bastones Largos en 1966 produce la
deserción universitaria de profesores de la carrera por faltas de garan-
tías al ejercicio libre de la docencia. Se instala la pérdida: se instala
ese "oscuro objeto del deseo" para algunos futuros institucionalistas.
Y así podrían seguir otros muchos recuerdos ... Se requiere enton-
ces instalar ese dispositivo grupal: un obrador específico o particular
para la memoria de los institucionalistas con el fin de: a) indagar sus
raíces libidinales profesionales, b) indagar sus historias instituciona-
les previas.
Seguramente por nuestro rol de formadores nos preguntamos con
frecuencia ¿cómo se "construye" un institucionalista? Recuperando
70 PENSANDO LAS INSTITUCIONES
su subjetividad con curiosidad y memoria para indagar sobre su pro-
pia historia político-libidinal de su quehacer profesional: es posible
que así descubra determinaciones vocacionales ligadas a momentos
tempranos de su vida personal, conectados a momentos sociales que
lo marcaron. En el dispositivo grupal del "obrador de la memoria del
institucionalista" se favorece el trabajo de reconstrucción histórica
institucional al que se dedica el institucionalista. Recordar en forma
colectiva las propias instituciones de origen y las posteriormente atra-
vesadas que a su vez lo atravesaron, es rescatar su cierto asombro
permanente, quizá su cierta dosis de extranjeridad que siempre renace
con cada consulta. En ese recorrido de recuerdos con los otros
institucionalistas advertirá su involucración en la Historia y las histo-
rias. También su capacidad para recordar y olvidar colectivamente en
el grupo su implicación histórico-institucional, así como la perma-
nente lucha interior entre Letos y Eros, que se presentifica en cada
rastreo histórico-institucional. También en el obrador de la memoria
verifica cómo el recordar colectivo produce entramado social, tanto
en los participantes directos como con el conjunto social.
Así, el institucionalista vivencia a través de su trabajo del recor-
dar personal-profesional cómo la memoria recuperada rearma tra-
mas sociales reconociendo que los olvidos son mutilaciones socia-
les a reparar.
Este trabajo del recordar acerca de su institucionalización profe-
sional, que es trabajo de historización, lo capacita para el trabajo de
historización con las instituciones.
Los institucionalistas que recuperamos la memoria institucional
convocamos metafóricamente a Mnemosyne. Son los recuerdos obje-
tivos los que, confrontándose, producen la reconstrucción de aquella
memoria institucional que, a su vez, conduce hacia la memoria social.
El rescate del imaginario social promueve lazos solidarios, identida-
des colectivas más firmes, y supera aislamientos individualistas cuando
se lo historiza.
LA MEMORIA. FUNCIÓN CONECTIVA ENTRE
LOS SUJETOS Y LAS INSTITUCIONES
La memoria fue reconocida como una función de la personalidad
en la psicología clásica. Desde este planteo institucional el concepto
RECUERDOS PERSONALES- MEMORIAS INSTITUCIONALES 71
clásico sufre modificaciones: la memoria no es una función de or-
den meramente individual sino que se considera una institución que
en la subjetividad individual está determinada por condicionamien-
tos sociales. Éstos son vehiculizados por las instituciones que mol-
dean identidades personales así como particulares funcionamientos
del psiquismo.
A continuación reproduzco un párrafo del texto "Espacio y memo-
ria" de mi autoría, con la finalidad de sintetizar articulaciones psico-
lógicas del plano individual y del colectivo, a través de las nociones
de memoria, tiempo e instituciones de la cultura.
Sigmund Freud escribe un ensayo en el año 1925, "El block maravilloso", en
cierta forma relacionado con un escrito posterior, "Duelo y melancolía", en el
cual resalta los procesos anímicos que acontecen frente a las pérdidas. La memo-
ria en tal sentido libra una intensa batalla psíquica para recuperar lo perdido-
olvidado, en tanto el recordar mismo es una vital y creativa función en cuanto
recuperación de ideas-representaciones y afectos.
Freud concibe desde una perspectiva tópica el concepto de huella mnémica,
recurriendo a marcar dos topos e ilustrándolo con el funcionamiento del "block
de notas mágico". Una de sus capas corresponde a la función receptiva de la
percepción de estímulos, otra conserva las huellas dejadas por ellos.
Esas "huellas" constituyen "documentos psicológicos" que con frecuencia
desde el nacimiento encuentran un lugar adecuado de inscripción en nuestra piel,
que funciona como verdadero papiro. Piel y pensamiento constituyen un conti-
nuo ontogenético en el devenir humano que aluden al espacio psíquico construi-
do mediante las "transformaciones de las cualidades sensibles de elementos de
fantasías, símbolos, pensamientos". (D. Anzieu) Así, el yo se apoya sobre la piel
para la constitución de sus funciones.
Con el término "tiempo" los griegos aludían, en su significado más origina-
rio, a la "fuerza de vida" o "fuente de vitalidad".
Además de estar ligado por su significado a la vida, también lo está al movi-
miento que se temporaliza en módulos de presente, pasado y futuro.
La noción de tiempo conlleva en sí las de vida y muerte en tanto finitud, la de
generaciones sucesivas, la de terceridad en tanto cultura, la de discontinuidad.
En este sentido, el mito de Edipo es fuerte paradigma de las nociones señala-
das. El personaje de la tragedia griega recorre un espacio geográfico (Tebas), uno
corporal (el cuerpo de Yocasta en tanto madre y mujer) y finaliza con la adquisi-
ción de la noción simbólica del tiempo al conocer su historia, reconocer a su
padre y su condición de hijo. En el desarrollo individual no es casual que recién
pasada la llamada resolución del complejo de Edipo, alrededor de los cinco años,
los niños ingresen al mundo del conocimiento escolar y al manejo posterior de la
noción abstracta de tiempo.
El pasaje del tiempo siempre tiene que ver con la historia universal, con la
familiar y la personal.
72 PENSANDO LAS INSTITUCIONES
Noción central que, como cuarta dimensión claramente en el mundo pictóri-
co cubista, incidió modificando la expresión plástica tridimensional que existía
previamente, es decir resignificando las tres dimensiones espaciales.
Las alternantes ensoñaciones diurnas y nocturnas son tiempos espacializados
o espacios temporalizados.
Los gestos cotidianos remiten a un pasado realizado en el presente para un
proyecto futuro. Son los gestos humanos milenarios.
Si los hacemos sintiéndonos autores de ellos, abandonando su carácter ruti-
nario en el sentido opuesto de lo creativo, entramos en la dimensión de lo psíqui-
co que trasciende la dimensión física o geométrica que poseen.
Desde la psicología institucional marcamos, entonces, la fuerte
relación entre la subjetividad y las instituciones sociales, siendo la
memoria una institución subjetivada de la cultura.
Afirmamos que:
- la institución subjetiva de la memoria es reproductora y producto-
ra de recuerdos-olvidos; .
-la memoria es la organización subjetiva del trabajo del recordar,
constituida según determinaciones psíquicas y sociales instituidas,
a la vez que generadora de aspectos instituyentes productivos,
novedosos;
- los recuerdos son productos íntimos, individuales y colectivos a la
vez, tanto por su estructura como por su contenido.
Así como las sociedades producen formas representacionales par-
ticulares según los valores de una determinada cultura, tal como los
imaginarios sociales, también propician la recuperación de recuerdos
tanto como la producción de olvidos. Estas afirmaciones requieren
todavía de la profundización de investigaciones en el campo institu-
cional, que es precisamente donde se obtiene la recuperación colecti-
va de recuerdos personales.
El rescate de la memoria colectiva requiere del armado de un
dispositivo grupal como el obrador, donde se instituye, a través de
consignas particulares, el intento de recordar sin censura y muy espe-
cialmente tolerando los diversos, antagónicos, plurales, recuerdos.
Recordar para no repetir es un intento saludable para las subjetivi-
dades personales y para los procesos históricos de las comunidades,
aun debiendo enfrentar las dispares versiones que implican heridas
narcisistas.
Las instituciones sociales son bancos de datos cotidianos en los
que encontramos los recuerdos relatados por personas que esperan de
RECUERDOS PERSONALES- MEMORIAS INSTITUCIONALES 73
nuestra función como institucionalistas que, a la manera de "historia-
dores en busca de pruebas", ayudemos a configurar una memoria
social. Los bancos de datos que cada uno de nosotros somos espera de
tiempos de encuentros, donde nos narremos nuestras historias, las
pertinentes en cada momento, para enlazarnos colectivamente. Y a
sean estos enlaces colectivos los de las distintas instituciones de las
que formamos parte, ya sean los enlaces que nuestras prácticas profe-
sionales conllevan en sí mismas.
Desde la habitual línea freudiana de lectura institucional hablamos
de la estructura libidinal cuya forma argumental, sostén psíquico de
las organizaciones, refiere a una distribución de amor igualitario des-
de el líder hacia los miembros de la masa.
Pensamos que en la convivencia social una ley universal que rige
es la justicia social, que podemos considerar equivalente al amor igua-
litario. Al hablar de la memoria, nosotros aludimos a un tipo particu-
lar de bienes: el de los recuerdos, que, aunque desvalorizado en la
sociedad actual, es un capital de posesión y de intercambio valioso.
Es justo también promover la recuperación del capital de la memoria
propiciando la distribución de los recuerdos como forma de recuperar
poder subjetivo, que no deja de ser poder social.
Luego de este recorrido, podemos preguntarnos: ¿quiénes son
los poseedores de la memoria colectiva, si algunos poseen el poder
de imponer el olvido?, ¿somos dueños de nosotros mismos y de
nuestras instituciones si no podemos historizarnos a través del re-
cordar mutuo?
Y podemos inquietarnos por las instituciones que imponen el olvi-
do como una forma de silencio, de sometimiento, de empobrecimien-
to, de impotencia, dado que la injusticia reinará en ellas y cada vez
más se romperán los entramados sociales.
Proponemos, desde este campo de la psicología institucional, el
rescate .de las historias institucionales que abren camino de salud a
través del trabajo colectivo del recordar. Éste es uno de los posibles
caminos que con justicia requiere del recordar de todos, dando valo-
ración vital y social a la memoria y propiciando la recuperación de
identidades.
La justicia es un acto de unión libidinal para los pueblos, para las
instituciones de cada cultura. Ella misma es un valor, una idea que
unifica como equivalente simbólico del amor del líder que Freud des-
cribió en Psicología de las masas y análisis del yo, con una ventaja
74 PENSANDO LAS [Link]
superadora, inherente a la justicia: no ser engañosa, como lo es la
ilusión que encierra toda estructura libidinal, a la vez que fortalecedora
de alianzas fraternas.
Indagar historias institucionales posibilita apropiarse de la historia
y que la historia sea de todos, tanto como recuperar el valor que la
"historia desde abajo" ha perdido en el estado de nuestras sociedades.
Valor olvidado en la actualidad, que importa recuperar escuchando
las historias olvidadas, contadas por los no expertos, los de abajo de
la sociedad, y desde las distorsiones que sus inconscientes producen.
En síntesis, nuestras conclusiones nos llevan a afirmar que:
-hay memoria colectiva inserta en las instituciones u organizacio-
nes que es posible rescatar mediante el abordaje institucional, si se
instala un dispositivo adecuado;
- los recuerdos personales son la vía regia para recuperar la memo-
ria institucional;
- y es tarea del institucionalista reconstruir la historia institucional
para encontrar esa memoria;
- el dispositivo propuesto, al que denominamos "el obrador de la
memoria", crea las condiciones de posibilidad para reencontrar los
recuerdos colectivos, mediante los relatos personales. Desdobla-
mos el obrador en uno específico para los institucionalistas y otro
para los consultantes;
-las técnicas grupales, junto al recurso de la historia oral, que se
aplican en el "obrador", son las herramientas adecuadas para
cruzar los recuerdos personales que relatan historias institucio-
nales.
El psicólogo institucional, con esta perspectiva que prioriza el eje
histórico en el abordaje, recoge la memoria "desde abajo", es decir no
la de los expertos o las versiones oficializadas sino la de los propios
actores, los propios hacedores de historia que, por este dispositivo, la
podrán reconocer como propia, aun con todos los niveles de repro-
ducción que el medio social les impone y con todos los elementos de
distorsión debidos a factores inconscientes.
Ese desde abajo refiere tanto al abajo social (los no expertos, los
que no escriben la historia sino que la viven) como al abajo psicoana-
lítico' (del inconsciente, de los olvidos y las distorsiones, efecto de
deseos y represiones psíquicas).
RECUERDOS PERSONALES - MEMORIAS INSTITUCIONALES 75
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