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Cuando Callaron Las Armas

El documento narra la historia de Fátima, una profesora de piano en un contexto de guerra, que enfrenta el miedo y la violencia mientras intenta brindar un momento de paz a su alumna Sara a través de la música. A medida que los sonidos de disparos y explosiones se intensifican, Fátima y Sara logran tocar juntas una melodía, simbolizando un breve respiro en medio del caos. La narrativa también incluye la perspectiva de Ahamed, un niño que se enfrenta a los peligros de las minas terrestres en su entorno, resaltando la fragilidad de la vida en tiempos de conflicto.

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El documento narra la historia de Fátima, una profesora de piano en un contexto de guerra, que enfrenta el miedo y la violencia mientras intenta brindar un momento de paz a su alumna Sara a través de la música. A medida que los sonidos de disparos y explosiones se intensifican, Fátima y Sara logran tocar juntas una melodía, simbolizando un breve respiro en medio del caos. La narrativa también incluye la perspectiva de Ahamed, un niño que se enfrenta a los peligros de las minas terrestres en su entorno, resaltando la fragilidad de la vida en tiempos de conflicto.

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Cuando callaron las armas Edna Iturralde rae 18. “Combats! Ew Ide cone (ps La Aen = Bae =O Ec Kern 307 ep ak: 30cm (Cee Tc depp Treat i) ends pong pie hen enwere obi ane, ‘Cooma srede carn Cenc wma» ‘Centon Coton poe Cho rains [Xin Olga TI Sen sssea aust? ‘Cemno e Rapsen anes Lait Ange Ange Copyright @ Edna ede, 2086 ibiesda de suc ot noes, ‘Coppngit © Edie Noo, §.A 2007, pr Estados ‘Cason, Méuco, Ganemala, Peo Ric, Cor Rica, ‘Niarua, Honduran EI Saar, epics Donicana, Panur Colonia, Vaerats, Pet, Bava, Parag, ‘Uruguay Arg y Chile ‘A.A 51530, Hopes Colin Rescrrnon tdi os desk Prohibit veyed tao pci de ea abe in permis ects de Etna lenero por ato Boena Scns tepren ca Colombia rise Colaba ‘At, 2010 Aheiaciomes: a Licla Alin git: Cities Pett Dior igs y td: Blanes IRS P Eistracin ecuses: Paula Gunes coum Isa areoas.o7480. Contenido Cuando callaron ls armas Mariposas ‘Unos segundos mis de vida Cumpht con una mision Puentes La magia del len Pirdmides Lacana Aleluya La medalla de oro Los tigres no tienen alas gual, higa de la Tierra Problemas bélicas 7 3 3 al 51 6 B 1 109 ng ‘Allosniiasyninas del mundo que no eden prowestar por los eimenes de las ghee 1 como reflexion para tds aquellos adleos que cemen hacerio. Edna Iturralde Cuando callaron las armas ‘nos en ls boils de Ta Targa gabardina os- cura que rocaha sus tobillos y se abria, como falas, con eada paso. que daba, Un puduelo negro de seda ocultaba sus cabellos y cubria, su frente, bordeande las pobladas cejas. Sus jos grandes y alenideados miraban sin ver cl astalto de la calle. Era una mujer de medina edad, robusta sin sor ganda, se tez pia ligetamenteoliva. Sacé el uno del bolsillo, mir la hata en ss reloj de pulseray luego Iles la mano, de de- dos lasgos y delicados, su pecha. Respite profunda, Adm sentia el trepidat de su eora- ‘tn. exe palpitar ripido y angustioso que se producfa cada ver que tenfa que pasar por el conaral entre Iss dos sonas. Hoy habla sido peor que otras veces. El guandia, renso, sin oder seubean ia iersicalets We tctonad con mucha desconanza mientras examinaba sus papeles, demor‘ndola mis de la cuenta, para dar el visto buco y permitir su paso ha- cia lotto lado. El dia anterior, en tertoriossraet, un coche bomba habfa esallado junto aun restaurante yhabla matado acatoree personas, entre ells, varios nifos. Fétima reenrdd au propia hijita ¥ aquella noche de terror cuando sti harreo, 6h teritorio palestino, fue bombardeako por el ejgrcito israeli en retaliactin a otro stage jecutado por los miembros de tas. fuereas palestinas, La mujer sintié un escozor en sus jes, pero no se permit lorar..Noen ese mo mento. Ya casi legaba a la casa donde darts fa leccién de piano y sabfa lo sensible que era Sara, su alumna, Seguro que lanifia caerta en cuenta, de inmediato, de sus Higrimas. Entr6 por una calle angosta con filas de cdifiios pequefios, de ruéxina ocho pits 8 cada lado, Estaban pintados todos de Blanco [Link] que los dferenciaka unt de otros cra las distineas formias de las ventanas, Bue no, casi toxls porque uno de ellos tena. pe quefios balcones de cemento delante de las ventanas, mas por adorno que por urilidad, Fim se cncaminé hacia ese edificio. A ta lianla ecu luda de area, dea tiller Se deruvo delante de una puerta de hierra sss, Junto estaba el panel deo timbres. Nie “gun renfa nombre. Escogiéel cuarto timire, {p presiond dos veces seguilas y una tercera luego de una ligera pausa, Esa era la manera acordada en la que debfatimbrar, por precau- iin, ‘Una wor de mujer salié enue por el pare dante preguntd si era Fétima. Si, soy yo. Fatima. La vor volvié a peeguntar, —Sefora Rosemberg, soy yo, Fatima, la profesora de plano, No hay cuidado, por favor ejeme pasar- FEtima se impacienté, pero al rato se saree iid de hacer. Todas se sentietn merviosos quel dia. ¥estaban jusificados, Pero... qué di nomereefa laexcusade losnervios ye te- ‘mor en esa guerra continua en laque vivian? La puerta se abrié con un clic seco y Fax tima subié Tas esealeras de Tos cuatro pisos, Una mujer pecosa, de cabellos rojas y ra dlos la espetaba debajo del intel de In puer- ta abjerta Sonris con amabilidad y extends amas manos con fas palmas hacia arriba. ‘halon, Fatima —forrulé en hebeo el saludo dep: a trece alos, pero su pequetio cuerpo parcela el de una eratura de seis. Llevaba el pelo 10, como el de su madre, peinado en una larga tenia [Link] lado, amarrada con un cordén de apatos. ‘Las das mujeres se apioximaron a ella, Fatima se adelane6 y poniéndose en cvcills toms las manos de la nifiaen las suyas, Sara, qué bien luces can este nuevo peinado. Dime, iqué sorptesa me tlenes este dial Antesde que la nifia pudiera contest, es uch6 nuevamente el ruido de artillerta mss intenso. La nifia se qued6 en silencio, Fétima se pusode piey te acereé ala ventana, nervio. sa. En la lena se velan columnas de humo clevarse sobre la sona donde ella vivta —Ercucha lo que ya puedo tocar —ahijo Sara Movig su slla de ruedas hasta quedar fente al péano, y puso sus manes tabre las te- clas Hlancas [Link] un piano de paredde ‘una madera hermosa, crazada por vetasde dis tintos tonos mattones. Tenta dos candelabros de bronce que sslian de la tapa vertical donde adn quedoan restos de unas velas rojas. Sara ensayé unos acordes en el piana y volted 2 vera sumaestra con una mirada bri are. Fatima regress asu lado y 4 senné en ‘un banquite de madera, junto a fa nif. LasefioraRosemberg te aceres aellas. Pero ahora el ruido de armas, de disparos yexplosiones, son muy eetea del edificio. A ‘Sara se le oscurecieron los fos, Fatima recordé los de su hija y vio el mise m0 miedo, Pens en el miedo que opeea la ‘mirada de ls seres humans como loda sobre el -crstal, pero sscudié la cabeza para disipar 208 pensamientos —iMuy bien, Sara! Ahora podremos tocar juntas —sonrié—. 1A cuatro manos! —Pero las dispatos... Sara se incerrum: Pid. Le temblaban los labs. La seftora Rosemberg puso con serenidad ‘una mano sobre el homnbro de Sara y otra sor bred dela profesora. Fitima colocé tas manos de la niia sobre tas teelas de la tequietda, las de la seals alea Laego, ala las suyas con gracia mientras con taba hasta tres y con un movimiento de ca- besa indice a Sara que comensara a tocar el planoal mismo tiempo que ella ‘La misiea se esparei6 por toda Ia habi «ibn, Yen ese instante callaran las armas. 6 Mariposas Lgainaetieeceriees tad a trnvés de los vidios sucios de In ven« tana, resaltando los dibujos geométricos de In alferbra. No habla muchos muebles en la he ascortas ‘comuna tetera de uur hornilo y doscatres de madera —con cole ‘chones eubtertos par cabertores de telas bor- dadas— a lo largo de las paredes. La gruesa alfembra en tonos escarlatas, que cubria el Piso cast por entero, era donde se servi la comida, A un lado se hallaban grandes v pe- quedos altsohadones amontonados. Er una sesquina, wna peda eortina de lana separaba ‘esta estancia del resto de la vivienda. Era uns cats carpesina ubieada en ta re- aién de Nuristén, en lo profunda de las mon- tafias del Hindu Kush, al moreste de Aganis- ‘fn, Declan que los ciméentos de piedra de Ja casa cran casi tan antiguos como el origen de la fama que la habstabs, ys que te pro clamaban descendiemes en linea directa de ‘Alejandeo: Magno, conocido con el. nambee ide Sekandar Kabir, Alejandro Magno, rey de Macedonia, habia conquistado ese terrtorio, sips ate, en su pato para ometer India Si bien los otros habitantes del poblado de Derapech, en la provineia de Kunathar, no ‘aspiraban a tener sangre real, si ascguraban, ‘orgullosamente, ser descendientes de los ri litares gricgos que acompafiaron a Alejandro ‘Magno, y afirmaban que esa era la razén del calor claro de su piel y el arul-verdosa de sus js, caracteristicassobresalientes dela gente de la repon. ‘Abariesl Abedy entes ala habitaciGn em- Pujandola pesada puerta de madera que pro~ test6 con un chiro. Era un mito de once aos, de ojos profundamenteazules, hijo ma~ yor ¥ dnico varén dela familia que contaba con euate nifias menoresque é. ‘Ahamed venta del pablado donde asta a la excuel tres veces por semana para ettudiar 1 Corin, el iro sagrado de fos mavulanes, Levaba cleeto tuncido por la preocupacién. Su macsiro, que era también su tio preferido, lant, les advirei sobre las exiraias minas te nests, os explosivos que lopaviones de gue- mu habian comensado 3 lanzar en los campos ¥ sue estallaban al tocarlos. Lo mis peigeoea eri que estos explosivas eran pequefios, de scobores-brilantes y en forma de mariposs, fo auc les daba una apariencia de juguctes. Esto tata espectalmente alos nifios y nifas qui vies al tatar de rocogeries, moran « queda. ‘hun mutilades. Elmuchseho sabia que debfa advertit asus hetmanas apends tegresaran a casa, Se acerc 1 b mesa yverié un poco de t6 en un vaso ale vidrio. Destaps el arucarero, s¢ sirvis va- tus cucharadas, mecié despacio y tomé el sé sr sarbitas para que no se regara. Cor el vaso sn bs mano, s¢ senté sobre la alfombra apo- ‘ydindose en los almohadones. Tenia los pics desclen, com una media 2 rapa roa. en we talones. Desdeel pobiado legs uno de losllamados ab oracién que entonaba un mula el lider religioso dela comunidad. ‘Ald Ah-Akbur, Dios es grande... ‘Ahamed bused debajo de la mesita y sacd ‘una alfomba pequefia sobre bs cual él rezaba, ‘Salidé de la casa. Se quité los calcetines, Extra- Joapua de un balde con ura jarra ya puso en una palangana. Se lavé manos y pies -—-como exigia cl ritualde purificacién se arrodilla ‘con el rostro en direccidn a La Mec, lugar 9 1 muchacho records lo dicho por su to, lesudaron las manos y se ec la boca ‘Ahamed Abed} ba)é corriendo por la la- ddera junto al camino, Sabia que corria mis répido que cualquiera de sus hermanas, pera ells le aventajabanen distancia ‘Arai, sreasa, S4ansea — el gritosa- ligsimermicente de su garganta. Las nifias se detuvieton y lo miraron. Lue: so, en medio de rsss,continuaron corriendo. ‘Querfan llegar antes que su hermano al lugar donde hablan visio caer los ebjetes de cole- res Pero esa pausa habla sda sufcientey aho- ra Abamed corr cast a su Indo, Una de sus hhermanas se adelanté lend legs junto a uno de los supuestosjuguetes. Era amarillo y ppatecia una mariposa sobre la hierba. La nit se detuvo jadeante y se agiché extendiendo su mano, pero Abamed lle primero ¥ roms la mariposa con una mano prosiguiendo st foca carrera, Finalmente, miles de mariposas amarilasy resplandecientes volaron a su lado, Milles de mariposes amarilas Milesde mariposss. Matiposas. Unos segundos mas de vida Livni anttnen si 1 posarse en las ramas de los drboles, para marcar la hors [Link] bosque hiimedo tropical: ‘eran lasseis y treinta de ln tarde. Jao dej6 de limpinr su fusil yLevancé ta rmitada, “All extn”, pens6, “cuchicheando ‘como camadres en testa de pueblo”, Soni sin proponérselo al escuchar los aleteosy uno ‘que otro chillido de las loras que se acomoda- ton para dormir, La noche leg6 de prisa, con algo de viento fresco. Tres ocos amarillos para ahuyentar las masquitos— te prendieton en el portal de wna casa de cemento cereana a la que se encontrabsa Jato, EI muchacho volvi6 si atencidn al arma. Jairo estaba sentado sobre un bance rastico de madera y su lado tenia una lata de aceite de miquinas no es fo mejor, fe habla dicho su comandante, aftadiendo que a falta de arepa bueno ¢s el pan. “Aunque el retin sea die rente, muchacho, icuida exe sil!” Ala tenue elaridad amarillenta, Jairo puso vunas goras de aceite en un trapo, lo pas6 gil mente sobre la superficie de madera de la eu- lata y lusgo por ef cain del arma. El metal se calent6 con la friceidn, Colocd un lado del caiiOn contra su mela y corr fos of, ‘Aguel olor del aceite le record la méquina de coser de su madre, La vio tan elaramente, sesteniendo la tela eon una mano ¥ traque: teando el pedal de la mfquina, que al abrir lot ojos esperd encontratla juntos 4), Se als6 de hombros. La echaba de menos... muchas veces, pera saba que no podia ira wea, Jairo exvendis su Susi horisontalmente, agarrindolo con tas dos manos, para admi- ratlo, Era un X42, lo habla reibide hacfa. dos meses, cuando se unié a las combaticntcs. (Una semana més tarde haba cumplido trece Jairo se habia unido at grupo de insurgen tes despuésde la muerte de su padre. Le insis- tieton, él no pudo negarse ¥ acepté. Ahora se encontraba en un eampamento militar rebel- de en ta Serrania de San Lucas, en In regién Oeeidental de Colombia, el lugar donde los ‘Andes desoparecen y comicnsa una anura tegada por el rio Magdalena en so recorrido hacia el Atléntico, Era una zona de guerra, de conflicto, don- de todas las fusreas luchaban entre 6{ en nombre de la usticia. Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, ef Ejérito de Li- beracign Nacional, ls Autodefensas Unidas de Colombia yel Ejército Colombiano. ‘Tan- tos ideales, intereses y derechos revueltos ¥ antagénices! Alf todos tenfan un poco de heroes yvillanos, de meértires y verdupos. El nid x incorpor6, sostuvo el fusil por Jaculata, apoyado contra su hombre derecho en posieiGn firme y con ba mitado hija Bacla adelante. Luego, apunt6 répidamente practi ceanlo. De pronto, escuchs sas. ‘Des muchachos salieron entre Ia vegeta ‘ifn. Tban vestids con trajes militaresde cam: pasa en tonot vetder y martones. Tambien Hevaban fusiles colgados de los hombros. —iQuiibole, pues, pareero! Miren quien seth practicando... —entoné burlén el ms alto, que tenta apariencia de ser un poca ma yorque air. Jaico se ruboriad ybaj6 el fst. —Dijalo, Rubén —intervina el otto, un muchacho de te plida que exhibia una Fanga -cicatri, ati fresca, en a mefillatequterda. Al, sisolo estoyembroméindolo, Samuel —tepuso Rubén, colocande su rile contra un Jarbol, Se sentd en barca de madera y apayé el pie derecho sobre su rodila iquterda. Se syuit6 una bota y se masc6 losdedos del pie—. iCondenadas garrapatas! se quej6. —La mejor manera de ibrarte de cllas es hamuscindolas con ef pucho de un cigarri- ‘loo mejor quemindatas con fésforo... sexes macho aclaré Jairocontentade poder cam thar ba conversactin, Puso su fst junto al de Rulbén, contra ef Sebo, y se senté en el suelo ale tierra, frente a la bance Samuel loimit6 y Je tres se quedaron slenciosos. Escucharon una misica dela radio que so ta de i casa, iia mosieat Me patece peligzoto que ta data la escuche tan alto —dio Jaira ref Héndose als mujer que haefa ls comida. Norte preocupes, hombre, No es ningtin secrero que estamos aqui para cuidar nuestro, sorreder, Si alguien quiere atacarmos, lo puede hacer sin ningiin problema —apunté Rubén. El coredor al que se referia ema Ia zona que hojaba de ls cocdilerm y en la cual el grupo sarmado actuaba, Alguien aument6 mis el volumen y pu sdieron escuchar la eancién con claridad =A Dins le pile que si me mero sea de 1 Cancion del cantar colombiane Tuanes 2 a) ‘Alito le ented una profunda nostalgia al escuchar la caneién, Traté dereponerse desu tristeza y sacudié la cabeza, tratando de qui- tales iraportaneta a las palabras. (Qué amor ni qué nadal EI ni siquiera sabia que ora el amor, ese amor de las canctoneso de las pe- Meulas. Como si hubiera leido su pensamicnio, Rubén dijo: —No s€ ustedes, pero yo sf conozco de amores. ‘Samuel rio, —No mse diga... pues de pron- to usted se me hiso grande —eontinud, util zando el wed carfoso. St, si—insstié Rubén con aires de per- sona adulta—. S{ soy mayor que ustedes... y ss vive Rubén tenia catoree aftos tecién cume —A ver, Zcuiindo has estado enamorado? —pregum6 Samuel —Bueno, enamorado, enamorado —repi- 1ti6— no sé, pero una vez besé a una mucha- cha/en el. cine de mi barrio. Samuel aull6, burlndose, ‘El cine! A Jairo se le destaparan los re suerdos. A él le gustaba wer peliculas... y chuuparhetados comer palomitas de mate... un segundo mas de vida, yo a. Dios le pido. . —continud la misica de la radio *y chocolates y andar en biccleta. por os dts que me quedan y fas noches “ie ain legan = —ta vor del cantante se rneti6 en el corazén de Jairo. =. ¥ Jos amigos del colegio y los partidos Aetinhol en ef estado. —. que mi pueblo no derrame tanta sangre'y se levante ru gente «-aquel partido cuando Colombia remind “ut un gokazo a: Argentina y la handera de su thnrda onde en cada mano de la hinchada. por ks js de mis hijos'y Jos ios de tos hes ls tes muchachos eseuchasun en silen +e msi pegajosa que se subi a Ins b9- lovenvolviéndase en las rama —Buceeno, me voy a dorms, parcera, La rrinulla vende pronto y rie odenaron salir ‘mt ellos a medlianoche —bostexd Rubén in- ‘[Link] lo suis, Tomaron sas tits que estaban apoyades contea ef drbol y ‘umimaran hacia I casa. Jiro ls vio alejarsey volvi la mirada ha- via su rife que habla resbalado ¥ yacta caido cw suelo. Se agaché pars recogerlo, pero combid de opinin y lo deié alll Su hermoso tile K47 que brillaba, aun a media luz, deo limpao y pulido que estaba, ~Toxies los das, a Bios le pido... que x smawrsea de amor... un segundo msde vida. dum le pidooor... —la canciin termin se snukla por una musiquila de la publicidad de hs gases zl Jai se senté en ta banca y se agarré to cabera con lat manos, pensando, Tendrfaque cevadir alas patrullasno solo de sugrupa, sino de los otras bandos y encontrar el camino en Ia oscutidad, Decfan que al que se entregaba le perdonatan y le daban: ...una palabea di fil que sonaba como... anvnis-tta. Bw era: amnistfa, no sckosonalba dif sino peligrosa, muy peligrosa porque si lo encontraban hu: yendo lo que le darian era fa muerte. Y 30 Soriaba com: tematan. Jhto se fous La nari eon ef put de una mano, —...yooo le pido... —tatared suave ‘mente la letra de la cancion que acababa de escuchar y pensé, ‘Se incorpor6, estreché los hombras hacia ards y comeneé a caminar entre la vegeta cid endireccién opuesta ala casa... alején dose en ta noche, Cumplir con una N. me gusta clolor del ajo, porestrafion aque parezca. Yesque anosotroslos chechenos ros lacina ol ak nosoloct olor, sino comerto en grandes cantidades; en nucstra comida.. © simplemente crudos. como si fueran cara- rmelos, La mejor explicacién de este hecho singulae me ta cant mi abuela, lyana: tos chechenos habitaban, hace muchos, muchos afios, en lo mis alto de las monraias y dentro de animales salvajes, Nuestros antepasados terd de que, durante esos primetos tres meses, cochocientos mil tes fueron asesinados. ‘Apenas salié el sol y apravechando que los soldados estaban distraidos poniendo en fila a lagente, su podre la ayud6 a escapar hacia la calle por una ventana de la sacristia donde foltaba uno de las vidrios. Afuera la esperata el amago que luegs la envié al extranjero para ser adoptada por una familia europea. Recor- daba el miedo que tuvo al despeenderse de los brazos de sus padres incluso el dofor inso- portable de los primeros meses sin su familia, lejos de su hogar. ‘Ahora Janette habfa regresado a su patria

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