“LA NEURODIVERSIDAD”
Araselly T. Gamboa
Hai F. Wen
Haziel S. Reyes
Jimena T. Arellano
Melannie L. Osorio
Stanlin I. Chávez
Educación Secundaria: Historia, Geografía y CC. SS, Universidad Nacional del Santa
3370-0018, Epistemología de la Educación
Dra. Karin del Rosario Gamboa Carranza
Nuevo Chimbote, Perú 2025
INTRODUCCIÓN
Actualmente, en el ámbito educativo se observa una creciente sensibilidad hacia la
necesidad de reconocer y valorar la diversidad de los modos de aprender y procesar el
mundo. Entre estos avances, el enfoque de la neurodiversidad ha cobrado especial
relevancia, al cuestionar modelos centrados en la uniformidad cognitiva y en la corrección
de las diferencias. Este modelo propone una transformación profunda en la forma de
entender el aprendizaje, desafiando la visión tradicional que busca estandarizar el
comportamiento y el pensamiento. Condiciones como el Trastorno del Espectro Autista
(TEA), el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) y la dislexia, que en el
pasado eran tratadas exclusivamente desde una perspectiva biomédica, ahora son
comprendidas como expresiones distintas, pero legítimas, de experimentar la realidad.
Diversos estudios a nivel internacional han comenzado a aportar evidencia en este aspecto.
Uno de los autores revisados es Lopes (2021), quien realizó una investigación cualitativa
con docentes universitarios en Maringá, Brasil, utilizando la Técnica de Asociación de
Palabras Libres (TALP), y halló que la mayoría de los participantes desconocía el significado
científico del concepto de neurodiversidad. Este desconocimiento, acompañado de
percepciones prejuiciosas, representa una barrera importante para la inclusión de
estudiantes neuroatípicos en la educación superior. Por ello, el estudio concluye en la
necesidad urgente de ampliar la investigación y difusión académica sobre este enfoque.
Asimismo, Rodríguez & Alonso (2024) abordan el concepto de neurodiversidad desde una
perspectiva inclusiva y participativa. En su investigación, subrayan que reconocer la
neurodiversidad no solo implica modificar las estrategias pedagógicas, sino también
transformar el modelo social de comprensión de la diferencia, alejándose de una lógica
basada en diagnósticos clínicos y acercándose a un paradigma de derechos, autonomía y
respeto. Los autores argumentan que esta transformación requiere una implicación activa
de las instituciones educativas, promoviendo entornos donde todas las formas de
funcionamiento cognitivo sean consideradas igualmente valiosas.
En este contexto, el estudio de la neurodiversidad en el ámbito educativo resulta necesario
y pertinente, especialmente en un escenario actual donde la inclusión y la equidad son
principios fundamentales de una educación de calidad. Reconocer que existen distintas
formas de aprender, procesar la información y comunicarse implica asumir que las
diferencias neurológicas como el autismo, la dislexia o el TDAH no deben ser vistas como
trastornos o deficiencias, sino como expresiones legítimas de la diversidad humana.
Abordar la neurodiversidad desde una perspectiva pedagógica permite repensar las
prácticas docentes, fomentar entornos educativos más flexibles y diseñar estrategias
metodológicas que respondan a las necesidades individuales de todos los estudiantes. +
En cuanto al enfoque metodológico, el presente artículo se desarrolló mediante una revisión
bibliográfica de tipo cualitativo, orientada al análisis, comparación y reflexión crítica sobre
diversos aportes teóricos y estudios previos relacionados con el enfoque de la
neurodiversidad en el ámbito educativo. A través de la consulta de fuentes académicas
actualizadas, se recopilaron conceptos, experiencias y evidencias científicas que sustentan
la importancia de promover una educación inclusiva, así como la necesidad de adaptar las
metodologías de enseñanza a las particularidades cognitivas, emocionales y sociales de
cada estudiante
Por ello, el objetivo del presente artículo de revisión es analizar la importancia del enfoque
de la neurodiversidad en la educación, identificando sus aportes, desafíos y propuestas
pedagógicas, con el fin de promover prácticas inclusivas que respondan a las necesidades
de todos los estudiantes. Este análisis se sustenta en una revisión de referencias recientes
que permiten comprender la evolución teórica del concepto, así como sus implicancias
prácticas en distintos niveles del sistema educativo.
DESARROLLO
LORENA:
En estos últimos años, la neurodiversidad se ha posicionado como un enfoque innovador en
el ámbito educativo, cuestionando los modelos tradicionales que priorizan la
homogeneización del aprendizaje y la conducta. Este paradigma sostiene que las
particularidades neurológicas, como el autismo, la dislexia o el TDAH, no deben
interpretarse como trastornos a erradicar, sino como manifestaciones válidas de la
diversidad humana que requieren ser comprendidas, valoradas y respetadas. Desde esta
perspectiva, diversas investigaciones han promovido una revisión crítica del sistema
educativo, subrayando la importancia de implementar estrategias pedagógicas que
respondan a la pluralidad cognitiva del estudiantado.
Una de las autoras que estudia este tema es Arboleda (2024), la cual sostiene una postura
firme a favor del modelo de la neurodiversidad como base ética y pedagógica para repensar
los sistemas educativos actuales. Desde su artículo “Neurodiversidad y educación: Una
aproximación más allá del trastorno”, plantea que las condiciones tradicionalmente
denominadas “trastornos” del neurodesarrollo, como el Trastorno del Espectro Autista
(TEA), el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), la dislexia, entre otros,
deben dejar de ser abordadas únicamente desde una lógica biomédica o patológica. En
cambio, propone que estas diferencias sean comprendidas como expresiones legítimas de
la diversidad humana, es decir, no solo ver al alumno como un paciente con un problema a
corregir, sino ver sus capacidades, intereses o potencial. Arboleda Sánchez (2024) remarca
que "el objetivo no es adaptar al sujeto a un sistema rígido, sino transformar los entornos
para que puedan acoger la variabilidad neurológica", destacando así el carácter estructural
del cambio educativo que demanda este paradigma. Desde esta perspectiva, la educación
inclusiva ya no se limita a la integración de estudiantes con diagnósticos específicos, sino
que implica una reconfiguración de las prácticas, espacios y relaciones escolares para
acoger la diferencia como valor.
Además, uno de los aportes más relevantes de la autora es su propuesta de asumir una
pedagogía centrada en el potencial y no en la carencia, promueve una práctica educativa
que fortalezca las capacidades comunicativas, creativas y sociales de los estudiantes
neurodivergentes, mediante estrategias adaptativas, personalizadas y emocionalmente
seguras. Plantea que esta transformación no solo beneficia a quienes presentan
diagnósticos del neurodesarrollo, sino que enriquece la experiencia educativa de todos,
favoreciendo entornos más empáticos y democráticos. Asimismo, destaca la urgencia de
superar el uso de etiquetas que reducen a las personas a sus diagnósticos, sugiriendo una
mirada más holística del sujeto en su contexto. En este sentido, Arboleda (2024) aporta una
base teórica y práctica sólida para sustentar modelos educativos inclusivos que trasciendan
la mera atención a la “discapacidad”, y se enfoquen en promover justicia cognitiva, equidad
y reconocimiento de la diversidad neurológica.
TAHINA:
El artículo de Cruz Puerto y Sandín Vázquez (2024) destaca la importancia de adoptar un
enfoque de neurodiversidad en la educación, reconociendo la diversidad cognitiva como una
variación natural del desarrollo humano que desafía el modelo biomédico tradicional. Bajo
esta perspectiva, condiciones como el autismo, el TDAH, la dislexia o el síndrome de
Tourette dejan de considerarse trastornos a corregir y se reconocen como manifestaciones
legítimas de la diversidad humana. Esto implica que no se debe buscar “normalizar” a los
estudiantes neurodivergentes, sino crear entornos educativos que se adapten y permitan su
participación efectiva y equitativa.
Por otro lado, el texto enfatiza la importancia de situar la neurodivergencia dentro del
modelo social de la discapacidad, que atribuye las barreras para la inclusión no al individuo,
sino a las limitaciones estructurales y sociales presentes en el entorno. Esta visión es
fundamental para desarrollar estrategias pedagógicas inclusivas que superen el enfoque
biomédico, el cual tiende a imponer metodologías rígidas y estandarizadas centradas en
corregir déficits, restringiendo la autonomía y el bienestar de los estudiantes. En lugar de
ello, el apoyo educativo debería ser flexible y razonable, orientado a potenciar las fortalezas
de cada estudiante en contextos inclusivos. No obstante, el artículo también reconoce que
es necesario equilibrar la valorización de la diversidad con el derecho a apoyos
especializados, evitando tanto la invisibilización del sufrimiento real como la imposición de
normas de normalidad.
Finalmente, aunque no presenta propuestas concretas, el marco teórico permite inferir
algunas orientaciones pedagógicas relevantes, tales como la implementación del Diseño
Universal para el Aprendizaje (DUA), que diversifica las formas de enseñanza y evaluación
para atender distintas maneras de procesar la información. Además, se subraya la
importancia de ajustes razonables y flexibles en tiempos, contenidos y modalidades de
participación, así como el rechazo a las prácticas estandarizadas basadas en diagnósticos
clínicos rígidos. Asimismo, se destaca el empoderamiento estudiantil, promoviendo la
participación activa de los estudiantes neurodivergentes en la toma de decisiones sobre su
aprendizaje. En conjunto, estas ideas apuntan a una educación inclusiva entendida como
justicia educativa, que responde auténticamente a las diferencias individuales y transforma
la escuela desde una lógica de derechos, equidad y diversidad.
FENG:
El autor Pumayalla (2024) en su artículo llamado “Estrategias metodológicas en estudiantes
neuro diversos en una institución educativa del nivel primaria de Piura “,estudia cómo la
aplicación de estrategias metodológicas influyen en el desarrollo cognitivo y socioafectivo de
estudiantes neuro diversos en una institución educativa de primaria en Piura. Su objetivo es
comprender cómo estas estrategias pueden mejorar el aprendizaje y la inclusión.
Pumayalla (2024) nos define que un estudiante neurodiverso es aquel cuyo cerebro
aprende, funciona o procesa información de manera diferente a lo que espera la sociedad.
Esto incluye condiciones como:
● Discapacidad intelectual
● Autismo
● Dislexia
● TDAH
● Discalculia
● Síndrome de Tourette
● Entre otros perfiles neurológicos distintos.
Estos estudiantes no tienen un déficit, sino una forma distinta de aprender, por lo tanto
requieren estrategias específicas y adaptadas. De tal forma que Pumaya (2024) nos brinda
las siguientes estrategias metodológicas para utilizar en una aula neuro diversa :
● Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP):
Promueve el pensamiento crítico, la autonomía y el trabajo en equipo.
● Diseño Universal para el Aprendizaje (DUA):
Permite atender la diversidad de estudiantes desde la planificación, brindando
múltiples formas de enseñar y evaluar.
● Actividades lúdicas y juegos didácticos:
Estimulan la atención, el interés y la motivación.
● Uso de tecnología y recursos audiovisuales:
Facilita la comprensión y el acceso al contenido.
● Promoción de valores como la empatía y el respeto:
Favorece el desarrollo socioafectivo y un clima inclusivo.
● Adaptaciones curriculares personalizadas:
Según el diagnóstico y observación de cada estudiante.
El llega a concluir que los docentes reconocen la importancia de aplicar estrategias
diferenciadas y muestran predisposición para hacerlo, pero aún se encuentran en una fase
inicial, debido a la falta de capacitación, recursos adecuados y acompañamiento
profesional. A pesar de estas limitaciones, las estrategias aplicadas hasta el momento han
evidenciado mejoras en la autoestima, la participación y el desarrollo cognitivo de los
estudiantes.
Se resalta la necesidad de valorar la neurodiversidad como una riqueza y no como una
limitación, reconociendo que cada estudiante aprende de manera distinta. En ese sentido, la
observación constante y el diagnóstico individual son fundamentales para atender
adecuadamente las necesidades específicas de cada alumno. Además, se considera que la
capacitación continua del profesorado es clave para lograr aprendizajes significativos y
efectivos en estudiantes neuro diversos.
HAZIEL:
Desde ell punto de vista de Salais y Guerrero (2025) exponen que el concepto de
neurodiversidad surge en los años 90 como un movimiento social impulsado inicialmente
por personas diagnosticadas con trastornos del espectro autista, con el objetivo de ser
reconocidas como diferentes, no discapacitadas. Este enfoque ha evolucionado y
actualmente incluye otras condiciones como el TDAH, la dislexia, la discalculia, la dispraxia
y el síndrome de Tourette, entre otras.
La neurodiversidad es presentada como una forma de entender la diversidad humana desde
una perspectiva no patologizante, reconociendo la variabilidad natural del funcionamiento
cerebral y cognitivo de las personas. Así, se posiciona como un paradigma que reivindica
los derechos, capacidades y particularidades del estudiantado neurodivergente, con una
visión positiva de sus habilidades y formas de aprendizaje.
Características del estudiantado neurodivergente
El artículo detalla las particularidades de los principales trastornos incluidos bajo el
paraguas de la neurodiversidad:
● TDAH (Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad): Se caracteriza por
inatención, hiperactividad e impulsividad. Estos síntomas se manifiestan en distintos
contextos y requieren una intervención educativa específica, que tome en cuenta la
variabilidad en la atención y la necesidad de estímulos constantes.
● TEA (Trastorno del Espectro Autista): Implica deficiencias en la comunicación
social y patrones de comportamiento restrictivos y repetitivos. Las manifestaciones
son amplias y pueden variar según el nivel de desarrollo, edad y apoyos recibidos.
Las autoras insisten en que no debe tratarse como una condición única, sino
como un espectro con múltiples niveles y necesidades.
● Trastornos específicos del aprendizaje (dislexia, disgrafía, discalculia): Se trata
de dificultades persistentes en áreas académicas esenciales como lectura, escritura
o razonamiento matemático, no atribuibles a otros factores como discapacidad
intelectual o problemas sensoriales. Requieren acompañamiento individualizado y
estrategias pedagógicas diferenciadas
Papel de las instituciones educativas y el profesorado
Las autoras advierten que, si bien algunas universidades en México han comenzado a
implementar políticas inclusivas, los esfuerzos aún son insuficientes. El principal desafío
identificado es la falta de formación teórica y práctica del profesorado en temas de
neurodiversidad e inclusión.
Los estudios revisados en el documento (Lobos Araya et al., 2024; Blanco Montañez, 2024;
Márquez y Ramos, 2023) muestran que:
● Hay desconocimiento por parte de docentes y estudiantes sobre qué implica ser
neurodivergente.
● Las estrategias educativas no están suficientemente adaptadas a las necesidades
particulares del alumnado.
● La formación docente sigue siendo limitada, y existe una brecha entre el discurso
institucional y la práctica real en el aula
Las autoras recomiendan una capacitación continua, así como el diseño de planes
institucionales que involucren a toda la comunidad educativa, no solo a los docentes de
aula.
Marco normativo y enfoque internacional
El texto enmarca la necesidad de inclusión dentro de políticas y compromisos globales
como:
● La Agenda 2030 y el ODS 4, que busca garantizar una educación inclusiva y
equitativa de calidad para todos.
● La visión de la UNESCO, que entiende la inclusión como un principio que acoge la
diversidad y elimina las barreras de exclusión social.
● Las propuestas de ANUIES (México), que enfatizan que la inclusión en la educación
superior debe ser no sólo flexible, sino también promotora de equidad social
En este marco, las autoras critican que muchas veces la inclusión se trata como una idea
utópica, cuando en realidad debe ser la base para una transformación profunda y sostenible
de los sistemas educativos.
Propuestas pedagógicas y recomendaciones clave del texto
El artículo concluye con una serie de orientaciones prácticas para avanzar hacia una
verdadera educación inclusiva para la neurodiversidad:
● Reconocer y valorar la diferencia como riqueza, no como déficit.
● Reformular el currículo para permitir ajustes razonables y metodologías activas
adaptadas.
● Crear comunidades educativas inclusivas, donde se promueva el respeto mutuo, el
trabajo colaborativo y la participación activa del estudiantado.
● Formar al profesorado en competencias inclusivas y psicopEl artículo de Cruz Puerto
y Sandín Vázquez (2024) destaca la importancia de adoptar un enfoque de
neurodiversidad en la educación, reconociendo la diversidad cognitiva como una
variación natural del desarrollo humano que desafía el modelo biomédico tradicional.
Bajo esta perspectiva, condiciones como el autismo, el TDAH, la dislexia o el
síndrome de Tourette dejan de considerarse trastornos a corregir y se reconocen
como manifestaciones legítimas de la diversidad humana. Esto implica que no se
debe buscar “normalizar” a los estudiantes neurodivergentes, sino crear entornos
educativos que se adapten y permitan su participación efectiva y equitativa.
● Por otro lado, el texto enfatiza la importancia de situar la neurodivergencia dentro del
modelo social de la discapacidad, que atribuye las barreras para la inclusión no al
individuo, sino a las limitaciones estructurales y sociales presentes en el entorno.
Esta visión es fundamental para desarrollar estrategias pedagógicas inclusivas que
superen el enfoque biomédico, el cual tiende a imponer metodologías rígidas y
estandarizadas centradas en corregir déficits, restringiendo la autonomía y el
bienestar de los estudiantes. En lugar de ello, el apoyo educativo debería ser flexible
y razonable, orientado a potenciar las fortalezas de cada estudiante en contextos
inclusivos. No obstante, el artículo también reconoce que es necesario equilibrar la
valorización de la diversidad con el derecho a apoyos especializados, evitando tanto
la invisibilización del sufrimiento real como la imposición de normas de normalidad.
● Finalmente, aunque no presenta propuestas concretas, el marco teórico permite
inferir algunas orientaciones pedagógicas relevantes, tales como la implementación
del Diseño Universal para el Aprendizaje (DUA), que diversifica las formas de
enseñanza y evaluación para atender distintas maneras de procesar la información.
Además, se subraya la importancia de ajustes razonables y flexibles en tiempos,
contenidos y modalidades de participación, así como el rechazo a las prácticas
estandarizadas basadas en diagnósticos clínicos rígidos. Asimismo, se destaca el
empoderamiento estudiantil, promoviendo la participación activa de los estudiantes
neurodivergentes en la toma de decisiones sobre su aprendizaje. En conjunto, estas
ideas apuntan a una educación inclusiva entendida como justicia educativa, que
responde auténticamente a las diferencias individuales y transforma la escuela
desde una lógica de derechos, equidad y diversidad.
● edagógicas.
● Involucrar a toda la institución, no solo a los docentes, en la gestión de la diversidad.