Guía de Discipulado: Crecer en Cristo
Guía de Discipulado: Crecer en Cristo
CRECER
ETAPA II
¿QUÉ ES SER UN DISCÍPULO?
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¡BIENVENIDOS!
Estudiar la Escritura no solo transforma tu mente, sino que moldea tu carácter para reflejar
más a Cristo. A medida que profundizas en Su Palabra, descubrirás nuevas riquezas, respuestas
a tus preguntas y fuerzas renovadas para enfrentar los desafíos del discipulado.
Recuerda que el estudio de la Biblia es un encuentro vivo con Dios. Él anhela hablarte,
enseñarte y equiparte para cumplir Su propósito en tu vida. Aunque algunas enseñanzas
puedan parecer difíciles o desafiantes, confía en que cada verdad revelada es una pieza clave
para tu crecimiento y madurez espiritual.
Haz de la Palabra tu ancla en las pruebas, tu brújula en las decisiones y tu alimento diario para
el espíritu. Dedica tiempo a memorizarla, meditarla y ponerla en práctica. Permite que su
mensaje no solo habite en tu mente, sino que transforme tu corazón y tus acciones.
No estás caminando solo. Como discípulo, formas parte de un cuerpo que te sostiene y te
anima. Sigue avanzando con fe y determinación, sabiendo que el Señor, que comenzó Su obra
en ti, la perfeccionará cada día.
¡Sigue adelante con pasión y entrega! Tu compromiso será luz para otros y traerá gloria al
nombre de Aquel que te llamó.
Con amor,
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● Leer con anticipación las lecciones y cumplir con las tareas requeridas del maestro.
● Durante la clase, recuerde tener buenos modales, respeto y disciplina, alzar la mano para
hacer preguntas sin salir del tema y guardar silencio durante el desarrollo de la misma.
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SEGUNDA ETAPA: CRECER II - ¿QUÉ ES SER UN DISCÍPULO DE JESÚS?
Formar discípulos de Cristo que vivan conforme a los fundamentos bíblicos, comprendan su
identidad como discípulos de Jesús y estén capacitados para discipular a otros, extendiendo el
Reino de Dios de manera activa y comprometida.
Objetivos específicos:
PROGRAMA DE ESTUDIO
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CLASE N°1
La palabra "discípulo" proviene del latín "discipulus", que significa "alumno" o "estudiante".
Esta palabra se deriva de "discere", que significa "aprender". Así que un "discípulo" es,
literalmente, alguien que aprende, un seguidor o estudiante de una enseñanza o un maestro.
En el contexto bíblico, la palabra "discípulo" se utiliza para describir a aquellos que seguían a
un maestro, especialmente a Jesús. En el caso de los discípulos de Jesús, no solo se trataba de
aprender de sus enseñanzas, sino también de seguir su ejemplo, vivir de acuerdo con sus
principios y formar una relación cercana con Él. En resumen, ser discípulo de Jesús significaba
ser un aprendiz comprometido, no solo en teoría, sino en la práctica y en la vida diaria.
Ser un discípulo de Jesús implica seguir sus enseñanzas, vivir según principios claves, amarle
profundamente, obedecer sus mandamientos y compartir el Evangelio con otros. Es un camino
de transformación personal, dedicación y crecimiento espiritual, en el cual se busca imitar a
Jesús en todas las áreas de la vida.
Lucas [Link] "Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y
sígame."
Juan 13:34-35: "Un mandamiento nuevo os doy: que os améis unos a otros; como yo os he
amado, que también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si
tenéis amor los unos por los otros."
Juan 8: 31 “Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis
en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos;
Juan 15: 8 “En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis
discípulos.”
Lucas 14: 33 “Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede
ser mi discípulo.”
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3. Jesús, maestro discipulador
a. Invitación Personal
Jesús comenzó llamando a personas de su entorno de manera personal, como hizo con los
primeros discípulos. No era una invitación general, sino algo que les decía directamente:
"Sígueme" (Mateo 4:19). Jesús invitaba a cada persona a seguirle de forma individual,
mostrándoles que los valoraba como individuos.
• Juan [Link] "No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he
puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca."
• Juan [Link] "Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros
también hagáis."
• Marcos [Link] "Y estableció a doce, para que estuviesen con él y para enviarlos a
predicar."
d. Desarrollo Gradual
Jesús no esperaba que sus discípulos lo entendieran todo de inmediato. A lo largo del tiempo,
les fue dando más entendimiento a medida que crecían en su fe. A veces, les hacía preguntas o
les daba enseñanzas más profundas para hacerles pensar, ayudándolos a madurar
espiritualmente paso a paso.
• Juan [Link] "Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis soportar."
• Mateo 16:13-16: (Jesús preguntando quién creen que Él es, guiándolos hacia una
comprensión más profunda de su identidad).
e. Acompañamiento en el Envío
Después de enseñarles y prepararlos, Jesús envió a sus discípulos a compartir lo aprendido con
otros. Les dio la responsabilidad de hacer discípulos, lo que muestra que el discipulado no es
solo para uno mismo, sino que debe ser compartido y multiplicado.
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• Mateo 28:19-20: "Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos
en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden
todas las cosas que os he mandado; y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días,
hasta el fin del mundo."
f. Transformación Personal
Jesús también sabía que ser un discípulo implicaba un cambio profundo en el corazón. Sus
enseñanzas desafiaban a sus discípulos a cambiar su forma de pensar, actuar y ver el mundo.
El discipulado es, por lo tanto, un proceso de transformación, en el que el discípulo se va
convirtiendo poco a poco más en la imagen de Cristo.
• Romanos [Link] "No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la
renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena
voluntad de Dios, agradable y perfecta."
• Lucas [Link] "El discípulo no es superior a su maestro; mas todo el que fuere
perfeccionado, será como su maestro."
¿He respondido al llamado personal de Jesús para seguirlo, o estoy solo "asistiendo" al
cristianismo?
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¿Cómo experimento en mi vida diaria el hecho de que Jesús me ha elegido y me valora como
individuo (Juan 15:16)?
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¿Estoy aprendiendo de Jesús no solo con sus palabras, sino también al observar cómo vivió?
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¿Qué aspectos de mi vida podrían ser un mejor reflejo del ejemplo de Jesús (Juan 13:15)?
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¿Estoy dedicando tiempo para construir una relación cercana y personal con Jesús como lo
hicieron sus discípulos (Marcos 3:14)?
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¿Busco discipular a otros invirtiendo tiempo en relaciones auténticas, basadas en amor y
confianza?
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¿Qué pasos puedo dar hoy para profundizar en mi entendimiento de las enseñanzas de Jesús?
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¿Qué áreas de mi vida necesitan una transformación más profunda para reflejar a Cristo
(Romanos 12:2)?
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¿Estoy permitiendo que el Espíritu Santo me perfeccione para ser más como mi Maestro (Lucas
6:40)?
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CLASE N°2
Guiar a los participantes a identificar áreas de su vida que necesitan sanidad interior,
entendiendo cómo la sanidad emocional y espiritual fortalece el proceso de discipulado y
permite una relación más profunda con Cristo y con los demás.
“Dijo entonces Jesús a los discípulos que habían creído en él: Si vosotros permanecéis en mi
palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad y la verdad os hará
libres.” Juan 8:31-32
Cuando alguien conoce a Jesús como Señor y Salvador personal, viene a ser un hijo de Dios,
lavado con su sangre; si esta persona se muere, irá directamente al cielo. A pesar de este
hecho tan importante, no quita que el creyente ya sea totalmente libre y que todos sus
problemas se hayan terminado.
Hay creyentes que tienen muchas ataduras del pasado y son libres al conocer sobre la sanidad
interior que ya fue ganada por nuestro Señor Jesucristo. Aprenderemos que la liberación
puede ser practicada por cualquier creyente. También aprenderemos que la falta de
arrepentimiento y la falta de perdón producen heridas en nuestra alma.
Es el proceso mediante el cual una persona es liberada y sanada de heridas y de traumas del
pasado, producidas por otras personas o hechos. Estas heridas son las que le impiden disfrutar
la vida abundante en Cristo. Esto implica una transformación y una renovación de nuestra
alma, voluntad, emociones y mente, por medio de la Palabra de Dios y del Espíritu Santo.
La Sanidad Interior no es recordar y abrir todo nuestro pasado o nuestros pecados. No tiene
que ver con la psicología del mundo. Es confesar y ser sanado de heridas pasadas.
La obra de Jesús en la cruz del Calvario ofrece mucho más que el perdón de pecados; también,
ofrece el pago por completo del ser integral: espíritu, alma y cuerpo.
Si hay creyentes que todavía no andan en completa libertad, es porque no se han apropiado de
la obra completa de nuestro Señor. Veamos que nos dice 2 Corintios 5:17.
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5. ¿POR QUÉ LOS CREYENTES NECESITAN SANIDAD INTERIOR?
Hay muchos creyentes que han nacido de nuevo, son hijos de Dios y el Espíritu Santo vive en
ellos. Sin embargo, siguen atados al pasado y a las heridas recibidas; continúan atados a vicios
y son víctimas de la depresión; dejándose dominar por sentimientos de rechazo, complejos de
inferioridad, ataduras sexuales, temores, inseguridades, y además, arrastran maldiciones
generacionales; por esa razón, necesitan recibir la sanidad interior y la liberación.
La sanidad interior está relacionada con la persona y su pasado. En la vida emocional, no hay
tiempo ni espacio. Lo que afectó a la persona en el pasado, haya sido en su niñez o en su vida
adulta, tiene vigencia en el presente.
Hay un dicho en el mundo que dice que el tiempo borra las heridas, pero eso es una mentira
porque Jesús es el único que vino a sanar los corazones quebrantados.
Jesucristo pagó por completo, por aquellos que vienen con heridas del pasado. Él les sana y les
da una libertad completa. Ver Isaías 53:1-5.
Las distintas etapas de nuestras vidas, en las cuales podemos recibir heridas, son las
siguientes: En la edad prenatal, en la niñez, en la adolescencia, en la edad adulta y en la etapa
matrimonial.
El deseo del enemigo es herir a las personas de todas las formas y en todas las etapas de su
vida. Él lo intentó con el Señor Jesucristo y lo intenta con cada uno de nosotros día tras día, sin
descansar. Todos hemos sido heridos en alguna etapa de nuestra vida y hemos entendido que,
al venir a Jesús, todas las heridas no se sanarán por sí solas.
Esto implica que hay que pasar por un proceso llamado sanidad interior y liberación, por
medio del cual Dios nos restaura de las cosas del pasado. No podemos esperar que el tiempo
borre las heridas, porque eso no sucederá.
Solamente la sanidad interior, por medio de la Palabra y la unción del Espíritu Santo, nos hará
libres.
El pecado afecta nuestra sanidad interior porque rompe nuestra relación con Dios, genera
culpa, vergüenza y cargas emocionales que nos alejan de la paz y plenitud que Él desea para
nosotros. Cuando vivimos en pecado, nuestro corazón se endurece y nos resulta difícil
experimentar el amor, el perdón y la libertad que vienen de Dios.
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¿Cómo nos afecta el pecado?
"La paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor
nuestro." (Romanos 6:23)
Nos separa de Dios: El pecado nos aleja de la comunión con Dios, quien es la fuente de nuestra
sanidad.
Genera culpa y vergüenza: El pecado no confesado crea una carga emocional y espiritual que
roba nuestra paz.
Endurece el corazón: Cuando vivimos en pecado, nos volvemos insensibles a la voz de Dios y
Su guía.
Dios nos ofrece sanidad y restauración a través de Jesús. Cuando confesamos nuestros
pecados y nos arrepentimos, Él nos perdona y nos limpia. La verdadera sanidad interior
comienza al reconciliarnos con Dios, permitiendo que Su amor transforme nuestro corazón.
"Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y
limpiarnos de toda maldad." (1 Juan 1:9)
Las prácticas ocultistas afectan profundamente nuestra sanidad interior porque nos exponen a
influencias espirituales negativas, distorsionan nuestra relación con Dios y generan
consecuencias emocionales y espirituales que afectan nuestra paz, libertad y bienestar.
Nos separan de Dios: El ocultismo implica buscar poder, conocimiento o protección fuera de
Dios. Esto viola Su mandato y rompe nuestra comunión con Él.
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Roban la paz interior: En lugar de la paz que Dios nos da, el ocultismo introduce temor,
inquietud y desconfianza en nuestras vidas.
• Adivinación
• Astrología
• Espiritismo
• Brujería y hechicería
• Participación en cultos, sectas o congregaciones opuestas a las enseñanzas Bíblicas.
• Amuletos y talismanes
• Meditaciones o rituales esotéricos
Las heridas emocionales o traumas afectan nuestra sanidad interior porque dejan cicatrices en
nuestra mente y corazón que influyen en cómo pensamos, sentimos y actuamos. Estas heridas,
causadas por situaciones dolorosas como el rechazo, el abandono, el abuso o la pérdida,
pueden bloquear nuestra capacidad de experimentar paz, amor y alegría.
Generan dolor interno: Las heridas emocionales no sanadas pueden causar tristeza, ansiedad,
ira o resentimiento, afectando nuestra estabilidad emocional.
Crean patrones de pensamiento negativos: Estas heridas pueden hacernos sentir que no
somos dignos de amor o que estamos condenados al fracaso.
Afectan nuestras relaciones: El dolor no resuelto puede llevarnos a desconfiar de los demás,
aislarnos o reaccionar de forma exagerada ante ciertas situaciones.
Nos alejan de Dios: A veces, las heridas emocionales nos hacen creer que Dios no nos ama o
que no estuvo presente en momentos difíciles.
Roban nuestra paz y alegría: Los traumas no sanados pueden hacernos vivir en un estado
constante de tensión o vacío interior.
La sanidad que Dios ofrece: Dios entiende nuestro dolor y desea sanar nuestro corazón. Él
puede transformar nuestras heridas en fuente de fortaleza si las llevamos a Él con humildad.
"Él sana a los quebrantados de corazón, y venda sus heridas." (Salmo 147:3)
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"Visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que
me aborrecen." (Éxodo 20:5)
Creencias limitantes: Frases o pensamientos heredados como "no vales nada" o "en nuestra
familia siempre fracasamos" pueden marcar nuestra autoestima y limitar nuestro crecimiento
personal.
Aunque estas herencias pueden ser fuertes, la Biblia nos enseña que Dios tiene el poder de
romper cualquier atadura generacional. Él nos da una nueva identidad y libertad en Cristo.
"Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición." (Gálatas 3:13)
Cada persona es responsable ante Dios: Aunque heredemos influencias, somos responsables
de nuestras decisiones y podemos elegir romper con esos patrones.
"El alma que pecare, esa morirá. El hijo no llevará el pecado del padre, ni el padre llevará el
pecado del hijo." (Ezequiel 18:20)
Dios trae sanidad y renovación: Él promete sanar nuestras heridas y darnos un nuevo
comienzo, libre de las cadenas del pasado.
"De modo que, si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí,
todas son hechas nuevas." (2 Corintios 5:17)
La falta de perdón afecta profundamente nuestra sanidad interior porque nos carga con
emociones negativas, como el rencor, la culpa o la vergüenza, que dañan nuestro corazón y
nuestra relación con Dios y con los demás. El perdón es esencial para vivir en paz, libertad y
plenitud.
No aceptar el perdón de Dios: Cuando no creemos que Dios nos perdona, vivimos con culpa y
vergüenza que nos roban la libertad y la alegría. Nos sentimos indignos y distantes de Dios.
Nos cuesta perdonarnos a nosotros mismos. Nos limitamos a experimentar el amor y la gracia
de Dios.
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No perdonar a otros: Cuando no perdonamos, cargamos con resentimiento y amargura, lo que
afecta nuestras emociones, relaciones y salud espiritual.
"Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios
también os perdonó a vosotros en Cristo." (Efesios 4:32)
No pedir perdón: No reconocer nuestras fallas ni pedir perdón a quienes hemos herido nos
llena de culpa, nos aleja de relaciones saludables y nos impide avanzar espiritualmente.
"Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados."
(Santiago 5:16)
¿Cómo perdonar a Dios? Hay que reconocer que Él no es el autor del mal, sino nuestro refugio
en medio del dolor
"Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; y salva a los contritos de espíritu."
Salmo 34:18
El perdón es la llave para la sanidad interior. Nos libera de cadenas emocionales y espirituales,
y nos permite vivir en la paz y el amor de Dios.
"Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como
la nieve serán emblanquecidos." (Isaías 1:18)
¿Encuentras alguna conducta o patrón negativo heredado que sientas que estás repitiendo?
¿Te sentís perdonado por Dios? ¿Te cuesta perdonar a otros? ¿Te cuesta perdonarte a ti
mismo? ¿Guardas en tu corazón rencor por alguna situación o persona?
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CLASE N°3
La Biblia nos muestra, que la moral del mundo se derrumba cada vez más (2 Timoteo 3:1- 5).
Dios quiere un pueblo santo (1 Pedro 2:9), que viva en la justicia de Jesús.
Los cristianos que no han desarrollado su carácter no pueden sostenerse en un mundo lleno
de peligros.
Dones o experiencias nos hacen pensar, que no necesitamos un desarrollo interior, que no
importa su carácter, madurez o crecimiento interior. Eso trae tarde o temprano problemas
consigo.
Contrariamente a nosotros, los seres humanos. Dios no mira primeramente los dones y las
capacidades de una persona, sino que está más interesado en su ser, su estilo de vida, y su
carácter.
• Dones, capacidades y talentos nos son dados por Dios, sin que hayamos hecho algo para
tenerlos. Son un regalo, un favor de Dios. Simplemente ha sido “su” voluntad equiparnos con
ellos.
Ejemplos de personas a quienes les faltó carácter y por eso fracasaron: el Rey Saúl, Judas, etc.
Ejemplo de personas que se dejaron transformar: David, Pablo, los héroes de la fe en Hebreos
11, etc.
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Dios busca un equilibrio (Balance) entre los dones y el carácter en nuestra vida. Ni una cosa, ni
la otra se debe de acentuar o ignorar.
Hasta que no hayamos reconocido la necesidad del desarrollo del carácter en nuestra vida, no
vamos a estar preparados para dejarnos transformar.
2. LO QUE NO ES CARÁCTER:
3. ¿QUÉ ES CARÁCTER?
• Carácter es el total de todas las cualidades positivas y negativas del ser humano, las cuales se
expresan en sus pensamientos y valores interiores, en su motivación, actitud y obras.
• Carácter es lo que las personas no ven, pero es visto por Dios. (1 Samuel 16:7).
(¡Pero esto no debemos usarlo como disculpa para los errores de nuestro carácter!)
Carácter no es solo como una persona actúa, sino también el contenido de los motivos
interiores y la actitud. Pensamientos, aun cuando estén escondidas muestran el verdadero
carácter de una persona. Carácter es expresado en la Biblia con la palabra imagen. Viene de la
palabra griega “charassó” y significa:
Jesús es el exacto retrato del Padre, porque el sello del ser y la naturaleza de Dios fueron
marcados sobre Jesús. Por eso pudo decir Jesús en Juan 14:9 “Quien me ve a mí, ha visto al
Padre” (ver también Juan 12:45).
Preguntas:
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• ¿El retrato de quién soy yo?
• El verdadero carácter se reconoce (es visible) cuando alguien reacciona bajo presión. La
presión de la vida muestra en que tanto el carácter puede ser desarrollado en nosotros.
• Dios nos deja pasar por pruebas, (tentaciones). (1 Corintios 10:13 / Santiago 1:2-4 /
Romanos 5:3-5 / 1 Pedro 1:6-7 / 1 Pedro 4:12-14).
Dios purifica a través de apuros, contrariedades y aflicción. El “calor” que resulta de todo eso,
separa la impureza, como la falta de perdón, el enojo, la envidia y otros, del carácter de Dios
en nuestras vidas.
Decide en que tanto Dios puede “marcar su retrato en nuestras vidas” (su carácter), porque
Dios no nos obliga a nada.
Muchas personas rechazan a Dios y de esta manera se van por el camino más duro. A pesar de
eso Dios tiene buenas intenciones en su actuar con nosotros.
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Ser “transfigurado” o “creado de la misma forma” significa metamorfosis: Un cambio total de
una forma a otra.
Para purificar el oro se tiene primero que moler y mezclar con una especie de sustancia
líquida. Después esa mezcla es llenada en un horno y es llevado a derretirse a muy altas
temperaturas. Las espesuras e impurezas son traídas a la superficie por la sustancia líquida.
Por el contrario, el oro pesado se queda en el fondo del horno. Las sustancias ajenas, llamadas
también escoria, (cobre, hierro y zinc en unión con la sustancia líquida), son apartadas y un
metal puro surge. La última “suciedad” que tuvo que ser sacada del oro verdadero es la Plata.
En el fuego, el oro puro es suave y flexible. Un corazón puro es como el oro puro, suave,
formable, flexible.
Hebreos 3:13 dice: que un corazón puede ser cambiado por el engaño del pecado.
Cada vid que (sin excepción) da frutos es limpiada. Ejemplo: podada. Si Dios nos poda, lo hace
porque tiene buenas intenciones con nosotros. ¡Tenemos la elección entre ser “podados” o ser
“cortados”!
Dios quiere hacer de nosotros vasijas que Él pueda ocupar. Observemos el procedimiento del
alfarero.
Primero el barro es golpeado hasta que todo el aire esté fuera, es entonces cuando el alfarero
comienza a formar la vasija y luego es llevado al horno caliente.
Si nos negamos a pasar por el proceso de ser golpeados formados y horneados, entonces
nuestras vasijas tendrán defectos. Esas vasijas serán desechadas.
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Aquí se trata sobre todo de tener un corazón ampliado. No debemos construir techos sobre
nuestras vidas.
A menudo interpretamos mal las dificultades y pensamos que Dios nos abandonó. Dudamos de
su bondad y su amor, en cambio Él quiere ser la única fuente de ayuda para nosotros.
Tenemos que aprender a buscar y a encontrar a Dios en momentos difíciles (Salmos 71:3 /
27:1).
Solo cuando nos humillamos y morimos a nosotros mismos es cuando Dios podrá (en nuestros
pensamientos y ser) trabajar en nosotros, para así poder ayudarnos a ser igual a Jesús.
Jesús enseñó lo siguiente: “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los
cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en
aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera
demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os
conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.” (Mateo 7:21-23).
Fíjate que advertencia tan clara que Jesús nos dejó. Está hablando de personas que conocían al
Señor, personas que ejercían dones como profecía, milagros, echaban fuera demonios,
podríamos decir que estamos hablando de personas “ungidas”, con dones y talentos
sobrenaturales.
Pero ¿Cuál era su problema? Dios los rechaza porque no estuvieron dispuestos a rendirse a Él,
y no solamente eso, sino que habla de personas que “hacen” maldades. ¿Qué significa esto?
Personas inmaduras en su carácter que aún no ha sido moldeado y transformado por Dios.
Siguen en pecados, tienen maldad. Es como si en ellos hubiera un doble mensaje. Por un lado,
milagros, poder y autoridad espiritual para echar demonios. Por otro lado, falta de rendición a
Dios, maldad en sus corazones.
¿Qué es lo que más le interesa a Dios, que ejerzas el don que Él te ha dado, o que tengas un
corazón genuino?
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Te invitamos a dedicar un momento personal para reflexionar, abrir tu corazón y
permitir que Dios hable a tu vida
¿En qué medida ya ha podido Dios estampar el sello de su carácter sobre mi vida?
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¿Qué áreas de mi carácter no reflejan aún la imagen de Cristo, y cómo puedo someterlas al
trabajo transformador del Espíritu Santo?
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¿Estoy cultivando los frutos del Espíritu (Gálatas 5:22-23) en mi vida diaria? ¿Qué fruto
necesito desarrollar más y por qué?
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¿Cómo reacciono ante las pruebas o conflictos? ¿Estoy permitiendo que estas situaciones
moldeen mi carácter para parecerme más a Cristo?
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CLASE N°4
CORAZÓN DE SIERVO(1°PARTE):
LA ESENCIA DEL DISCIPULADO
Objetivo:
Introducir el concepto del corazón de siervo como el fundamento del discipulado cristiano,
ayudando a los participantes a comprender la humildad y el servicio como actitudes esenciales
para seguir a Jesús.
El servicio a Dios es la expresión tangible de nuestra fe y amor hacia Él. Ser un discípulo implica
seguir a Jesús, aprender de su ejemplo y permitir que nuestras vidas sean transformadas por
sus enseñanzas. Sin embargo, la verdadera madurez en el discipulado se alcanza cuando
damos el paso de ser aprendices para convertirnos en siervos de Dios, dedicados a Su obra con
humildad y disposición.
Ser un siervo de Dios significa vivir para glorificarlo, sirviendo a los demás con amor y
utilizando los dones que Él nos ha dado para edificar Su Reino. Este llamado requiere un
corazón dispuesto, como el de Jesús, quien dijo: "Porque el Hijo del Hombre no vino para ser
servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos" (Marcos 10:45).
El servicio a Dios no solo transforma nuestras vidas, sino que también impacta profundamente
a quienes nos rodean, reflejando el carácter de Cristo en el mundo.
• Asistir en cualquier tarea que pueda servir a los intereses de otros. (1 Corintios 9:19)
Jesús se identificó con la humanidad, por eso se llama “El Hijo del hombre”, por eso se dedicó
al servicio. Ese es el espíritu de Jesús. Cualquiera que tenga el mismo espíritu, tendrá la misma
marca, pues es una marca de la naturaleza divina.
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b) El Espíritu Santo sirve a Dios Padre, a Dios Hijo y también a los creyentes (Juan 14:16)
El Espíritu Santo es servidor del Padre y del Hijo, enviado para que esté con nosotros y sea
nuestro ayudador y consolador. Esta es la naturaleza. ¡Servir es una virtud divina!
c) Los ángeles sirven a Dios en el cielo y también a los cristianos (Hebreos 1:14).
“Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres”
Colosenses 3:23
• El tamaño de la tarea es irrelevante. El punto en cuestión es: ¿SE NECESITA HACER ESTO?.
Jesús se especializó en tareas humillantes que otros evadían.
• Él nunca se consideró por encima de nada porque vino a servir. Él hizo todas estas cosas y no
fueron molestia para su grandeza, lo hizo porque quiere que sigamos su ejemplo.
• Las tareas pequeñas a menudo demuestran un gran corazón. Tu corazón de siervo se revela
en hechos pequeños que otros no piensan hacer, como cuando Pablo juntó la madera para
hacer una fogata y calentar a todos después del naufragio. Ninguna tarea te molesta cuando
tienes un corazón de siervo.
“Porque el que se cree ser algo, no siendo nada, a sí mismo se engaña”. Gálatas 6:3
La Biblia parafraseada dice: “si piensas que eres demasiado importante para ayudar a alguien
en necesidad, te engañas a ti mismo, no eres tan importante”.
“Cuando tengan dificultades, ayúdense unos a otros. Ésa es la manera de obedecer la ley de
Cristo. Si alguien se cree ser importante, cuando en realidad no lo es, se está engañando a sí
mismo. Cada uno debe examinar su propia conducta. Si es buena, podrá sentirse satisfecho de
sus acciones, pero no debe compararse con los demás. Cada uno es responsable ante Dios de
su propia conducta”.
Los siervos terminan sus tareas, cumplen con sus responsabilidades, mantienen sus promesas
y completan sus compromisos. No dejan el trabajo a medias ni lo abandonan cuando se
desaniman; son dignos de confianza y responsables.
La fidelidad siempre ha sido una cualidad excepcional. (Proverbios 20:6; Filipenses. 2:19- 20).
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voluntarios nunca se prepararon o nunca llegaron o nunca llamaron para decir que no podrán
asistir.
¿Puedes contar con otros? ¿Tienes promesas, votos que cumplir, compromisos que necesitas
honrar? Esta es una prueba. Dios prueba tu fidelidad.
Si pasas el examen, estás en buena compañía: Abraham, Moisés, Samuel, David, Daniel,
Timoteo y Pablo fueron llamados siervos fieles de Dios. Aún mejor, Dios ha prometido
recompensar tu debilidad en la eternidad. Imagínate lo que sentirás cuando Él te diga:
“¡Hiciste bien, buen siervo fiel! ¡En lo poco ha sido fiel; te pondré a cargo de muchos más!
“...jóvenes, estad sujetos a los ancianos; y todos, sumisos unos a otros, revestíos de
humildad...” 1 Pedro 5:5
En la traducción de la Biblia Lenguaje Actual (TLA) dice en 1 Pedro 5:5-7 “Del mismo modo
ustedes, los jóvenes, deben obedecer la autoridad de los líderes de la iglesia. Todos deben
tratarse con humildad, pues la Biblia dice: Dios se opone a los orgullosos, pero brinda su ayuda
a los humildes.”
Por eso, sean humildes y acepten la autoridad de Dios, pues Él es poderoso. Cuando llegue el
momento oportuno, Dios los tratará como a gente importante. Así que pongan sus
preocupaciones en las manos de Dios, pues Él tiene cuidado de ustedes.
Si se les conoce por su servicio, humildemente lo aceptan, pero no permiten que la notoriedad
los distraiga de sus trabajos. Exaltan a Cristo, no a su propio nombre, ministerio o servicio.
Mantienen una actitud de humildad aun cuando el “éxito” los corona. Su mayor preocupación,
anhelo y deseo, es levantar el nombre de Cristo. ¿Qué es lo que más te preocupa, levantar tu
propio nombre, prestigio o el de Dios? ¿Sientes que cuando sirves en una tarea pequeña, es
demasiado insignificante para ti?
Pablo expuso un tipo de servicio que parece ser espiritual pero realmente es puesto en su sitio,
para mostrar un hecho que llama la atención. Él lo llamó “servir al ojo”.
Efesios 6:6-8 nos dice: “No sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino
como siervos de Cristo, de corazón haciendo la voluntad de Dios; sirviendo de buena voluntad,
como al Señor y no a los hombres, sabiendo que el bien que cada uno hiciere, ése recibirá del
Señor, sea siervo o sea libre.”
En la versión TLA dice: “Esto debe hacerlo en todo momento, y no sólo cuando sus amos los
estén viendo. Ustedes son esclavos de Cristo, así que deben hacer con alegría y entusiasmo lo
que Dios quiere que hagan, como si lo hicieran para el Señor y no sólo para sus amos.
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Pueden estar seguro de que el Señor premiará a todos por lo bueno que hayan hecho, sin
importar que hayan sido esclavos o libres.”
Pablo se refiere aquí a los que sirven con la intención de impresionar a las personas para que
vean cuan espirituales son. Este era el pecado de los fariseos, que ayudaban a otros, daban y
siempre oraban unos por los otros en actos públicos. Jesús condena esa actitud y advierte:
“Cuando ustedes hagan una buena acción, no lo anuncien por todos lados; de lo contrario,
Dios su Padre no les dará ningún premio.” Mateo 6:1
En el cielo Él te dará clara recompensa. Quizás varios de sus siervos más desconocidos,
personas a las que nunca oímos en la tierra, que enseñaron a niños trastornados
emocionalmente, asearon a un anciano incontinente, cuidaban pacientes con sida, sirvieron en
miles de maneras inadvertidas, se han puesto en lugar de honra mucho más alto que aquellos
a quienes nosotros humanamente exaltamos.
“Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor
siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano.” 1 Corintios 15:58
Pablo dijo en Filipenses 2:4-5 “No mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también
por lo de los otros. Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús…”
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Cuando dejamos de enfocarnos en nuestras propias necesidades, comenzamos a advertir las
que están a nuestro alrededor. Jesús se despojó de sí mismo tomando forma de siervo.
¿Cuándo fue la última vez que te olvidaste de ti mismo para beneficiar a alguien?
En ocasiones, aún podemos ocultar detrás de nuestro servicio un enorme YO que queremos
satisfacer. Estos son mis planes, mis metas, mis logros, mi visión, mi célula, mi iglesia, mi
ministerio. Esta actitud nos lleva a la manipulación, no a ministrar.
Muchos que enfrentan esta situación se dan cuenta que hemos estado pensando en nosotros
mismos todo el tiempo, cuán buenos somos, cuán maravillosos somos, cuán capaces somos,
cuán ungidos somos, pero quizás hemos hecho poco para ayudar a otros a crecer y
desarrollarse en el ministerio.
Pensar como siervo es difícil porque desafía el problema básico de la vida que por naturaleza
es egoísta. La oportunidad de ser siervo siempre te va a confrontar entre satisfacer tus
necesidades o la de otros o las del Reino de Dios y no tu principado particular. Recuerda que
fue Dios quien trastornó los planes y proyectos que edificaban la torre de babel. Esta torre
representaba para ellos su orgullo, su vanagloria, la grandeza humana. Poco duró sin la
aprobación de Dios. ¡Cuidado cuando queremos levantar nuestro propio nombre y no el de
Dios!
Reconocen que todo le pertenece a Dios. En la Biblia un mayordomo era un siervo al que se le
confiaba una propiedad. Administraba algo de mucho valor que en realidad no era suyo y lo
hacían de la mejor manera. La fidelidad es una cualidad indispensable. Siervos fieles.
¿Cómo manejas los recursos que Dios te dio? ¿Eres fiel en lo que se te ha encomendado?
¿Eres egoísta y avaro al compartir de lo que Dios te ha dado si son dones, talentos, dinero,
personas, ministerios, lideres? Un siervo de Dios no trabaja para sí mismo, trabaja para Dios,
para su reino, para el cuerpo.
Algunos tienen serios problemas con lo que es importante y lo que es prioritario. Algunos
dicen: “cuando logre esto o aquello, entonces voy a servir o ayudar”, “cuando tenga quinientas
células, entonces voy a ayudar a otros”, “cuando me vaya bien, entonces podrán contar
conmigo”, “cuando Dios me prospere, entonces voy a dar”.
Ten cuidado de no estar construyendo una torre de Babel, pues Dios traerá confusión y
destruirá aquello que no es genuino. Son los edificadores de tesoros para sí mismos, pero los
que tienen la mente de un verdadero siervo mayordomo saben que la obra es de Dios y que
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tendrán que dar cuentas de lo que han hecho. El verdadero siervo de Dios sabe y reconoce que
está edificando el Reino de Dios y no su “propio” reino.
No comparan, ni critican, ni compiten con otros siervos o ministerios. Están muy ocupados
haciendo el trabajo que Dios les dió. Pablo dijo en Gálatas [Link] “No nos hagamos
vanaglorioso, irritándonos los unos a los otros, envidiándonos unos a otros”.
La Biblia parafraseada dice: “No se comparen unos a otros, como si uno de ustedes fuera el
mejor o peor que el otro. Tenemos mejores cosas que hacer en nuestras vidas. Cada uno de
ustedes es un original.”
El tiempo que dedicas a criticar a otros, deberías usarlo para ministrar = servir. No es tu trabajo
y responsabilidad evaluar a otros siervos, enfócate en lo que debes hacer. Los enemigos de
Israel cuando Nehemías comenzó a restaurar los muros intentaron distraerlo de su labor, sin
embargo, Nehemías fue sabio y no se dejó enredar: “Estoy ocupado… si bajara yo a reunirme
con ustedes la obra se vería interrumpida.” Nehemías 6:3
No te distraigas, ni te detengas en lo que Dios te ha dado. Si sirves como Jesús, puedes esperar
ser criticado por lo que haces. Jesús fue criticado por sus propios discípulos cuando María
derramó un costoso perfume sobre los pies de Jesús “¡Que derroche! ¡Se lo podría haber
vendido y dado a los pobres!”.
Tu servicio por Cristo no es un derroche, nunca lo consideres como pérdida, aunque otros lo
digan. 1 Corintios 15:58 dice: “Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes,
creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en
vano.”
“Servid a Jehová con alegría; venid ante su presencia con regocijo.” Salmos 100:2
¿Hay gozo en lo que haces, lo haces con alegría? ¿Amas al Señor y estás agradecido por su
favor? Jesús dijo: Juan 12:26 “Si alguno me sirve, sígame; y donde yo estuviere, allí también
estará mi servidor. Si alguno me sirviere, mi Padre lo honrará.”
“Porque Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y el trabajo de amor que habéis mostrado
hacia su nombre, habiendo servido a los santos y sirviéndoles aún. Pero deseamos que cada
uno de vosotros muestre la misma solicitud hasta el fin, para plena certeza de la esperanza, a
fin de que no os hagáis perezosos, sino imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia
heredan la promesa.” Hebreos 6:10-12
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Dios te usará si comienzas a pensar y actuar como siervo. Albert Schweizer dijo: “Las únicas
personas felices son aquellas que realmente han aprendido a servir.”
¿Estoy dedicando lo mejor de mi tiempo y esfuerzo al servicio de Dios, o le doy solo lo que
sobra?
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¿Qué ajustes puedo hacer en mi vida para priorizar más el llamado de Dios en mi servicio?
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¿Estoy dispuesto a sacrificar mi comodidad o mis deseos para beneficiar a otros en el servicio?
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¿Cómo puedo cultivar una actitud de gratitud y gozo en mi servicio, incluso en los momentos
difíciles?
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¿Soy constante en mi compromiso con el ministerio, incluso cuando las circunstancias son
desafiantes?
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¿Estoy utilizando los recursos, dones y talentos que Dios me ha dado de manera sabia y para
Su gloria? ¿De qué manera?
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¿Busco reconocimiento por lo que hago, o estoy dispuesto a servir en lo oculto, solo para
agradar a Dios?
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¿Cómo puedo crecer en humildad y aprender a dar gloria únicamente a Dios por lo que hago?
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CLASE N°5
CORAZÓN DE SIERVO(2°PARTE):
LA ESENCIA DEL DISCIPULADO
Objetivo:
Profundizar en las prácticas del servicio cristiano, identificando cómo vivir el llamado de ser
siervos en la iglesia, en la comunidad y en el mundo, siguiendo el ejemplo de Jesús.
Entienden que fueron amados y aceptados por gracia, no tienen que aprobar méritos, no
compiten. Voluntariamente, aceptan tareas que otras personas inseguras consideran
inferiores. Su servicio no “amenaza”, su imagen, su estatus.
Si piensas en ser un verdadero siervo, debes tener tu identidad muy definida en Cristo. Es
Cristo en ti, es buscarle, es amarle, es levantarle a Él, donde tu vida está en sus manos, Él brilla
más que tu nombre, que tu servicio, que tu ministerio, se ve a Cristo en ti.
Las personas inseguras siempre se preocupan en cómo pueden ser vistos por los demás,
temen manifestar su debilidad, lo ocultan. Son inseguras, pero debajo de este manto protector
de aparente humildad y dependencia del Señor, aparece el orgullo y sus pretensiones por
encima del propósito y plan de Dios. Mientras más inseguro seas, más buscas que te sirvan y
más necesidad de aprobación manifiestas.
En cambio, cuando basas tu valor e identidad en Cristo, te libras de las expectativas erradas de
otros que tratan de impresionarte a mantener una imagen externa, lo cual te permite servir
mejor al Señor.
Los siervos no necesitan cubrirse de ínfulas de superioridad, exclusividad, talento. Cuanto más
se acercan a Jesús, menos necesitan promocionarse, mantienen una actitud de humildad. No
hay servicio demasiado humilde, no hay competencia, ni ingratitud. Ejemplo: Juan 13:2-17
(Jesús lava los pies de sus discípulos).
Nuestra naturaleza humana es débil, y aún el más ungido está expuesto a ella.
Es por eso que es importante entender quién es el que hace la obra, a quién servimos y de
quién son los méritos de lo que acontece. En 1 Reyes 19:10-18 encontramos la historia de
Elías, Dios se había glorificado en forma muy poderosa respaldándolo frente a todo el pueblo
de Israel y aún frente a los sacerdotes de Baal. Después de semejante victoria, Elías enfrenta
las amenazas de la esposa del Rey Acab. Desilusionado, triste, aún podríamos llegar a decir
“deprimido” huye al desierto deseando morirse. Se sentía solo, pensaba que él era el único fiel
que había quedado, que no había otro como él y se puso en una postura de víctima y de
exclusividad.
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Dios rápidamente reacciona y lo pone en su justo juicio. Hay más de siete mil cuyas rodillas no
se doblarán ante los baales. En otras palabras, Dios le dijo: “Elías, no eres el único, yo tengo a
muchos más que tú que ni conoces.”
Cuidado cuando tú te sientes que eres el “único”, cuidado cuando te pones en una postura “no
hay otro como yo”, cuidado cuando crees ser “exclusivo”, etc. Si aún Dios usara tu vida en
forma extraordinaria, aparte de tu madurez y crecimiento, se verá que “no te la creas” y sigas
manteniendo una relación de humildad con Dios y con tus semejantes. “Somos pequeños
siervos de un gran Dios.”
“Debemos siempre dar gracias a Dios por vosotros, hermanos, como es digno, por cuanto
vuestra fe va creciendo, y el amor de todos y cada uno de vosotros abunda para con los
demás; tanto, que nosotros mismos nos gloriamos de vosotros en las iglesias de Dios, por
vuestra paciencia y fe en todas nuestras persecuciones y tribulaciones que soportáis.” 2
Tesalonicenses 1:3-4
¡Qué hermosa actitud que se refleja aquí del corazón que tenía Pablo! Se gloriaba de la fe, del
crecimiento de sus propios discípulos, la propia iglesia que él había fundado. No tuvo celos, no
tuvo envidia, tampoco menciona que debido a que ahora habían crecido, él les impediría
seguir adelante, sino con un justo reconocimiento se goza en los logros alcanzados por otros.
¿Te puedes gozar en los logros y en el agradecimiento que alcanzan otros a tu lado?
¿Puede gozarte aun cuando alguien que está debajo de ti, crece y Dios le ha dado fruto y
testimonio y el Señor lo comienza a usar de forma poderosa? ¿Cuál es nuestra actitud frente al
crecimiento de los demás? Nos gozamos, los apoyamos o nos da envidia, celos, un espíritu de
competencia y surgen la carnalidad que hay en nosotros.
4. LOS VERDADEROS SIERVOS DEL SEÑOR, DESEAN CRECER EN SU COMUNIÓN CON DIOS
AUN MÁS ANHELAN SER SUS “AMIGOS”.
Si todo lo que hacemos en la obra del Señor, lo hacemos con la actitud de un verdadero siervo,
hemos de construir algo. Dios quiere tener una relación aún más cercana y maravillosa con
nosotros. Esto es lo que Dios les enseño a sus discípulos.
“Nadie tiene mayor amor que éste, que uno ponga su vida por sus amigos. Vosotros sois mis
amigos, si hacéis lo que yo os mando. Ya no os llamare siervos, porque el siervo no sabe lo que
hace su Señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he
dado a conocer. No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto
para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al
Padre en mi nombre, él os los dé. Esto os mando: Que os améis unos a otros.” Juan 15:13-17
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SI QUEREMOS CRECER EN NUESTRA COMUNIÓN CON DIOS, HACE FALTA ENTENDER LO QUE
JESÚS LES DIJO A SUS DISCÍPULOS:
B. JESÚS ENSEÑÓ HACER: “…SI HACÉIS LO QUE YO OS MANDO”. Esto nos habla de acciones
concretas y prácticas, habla de obedecerlo.
C. JESÚS ENSEÑÓ QUE “…EL SIERVO NO SABE LO QUE HACE SU SEÑOR…” El siervo obedece, no
necesita muchas explicaciones, necesita directivas claras, que se le diga y enseñe lo que ha de
hacer, pero no necesariamente tenemos que darle explicaciones de todo.
D. JESÚS ENSEÑÓ QUE PARA LLAMAR A ALGUIEN AMIGO, EXISTE OTRO TIPO DE RELACIÓN:
“… os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre os la he dado a conocer”.
Juan 15:15. Con un amigo tenemos otro tipo de comunicación, de intimidad. Hay diálogo, hay
comunión, hay compañerismo, nos contamos “nuestras cosas”, lo que nos pasa, lo que
escuchamos, lo que vemos. Esta es la clase de relación que Jesús quiere tener con nosotros, no
sólo de alguien que le sirve, que cumple órdenes, que es obediente, sino alguien que edifica
una “relación” con Él. En otras palabras, lo que Jesús les dijo a sus discípulos es que para Él ya
no eran simples siervos, habían llegado a ser mucho más, se transformaron en sus “amigos”.
¡Qué enorme privilegio, que glorioso y maravilloso puede llegar a ser para tu vida entender
que en lo que sirves a Dios, estás sirviendo a un amigo, a alguien que te ama, a alguien que
quiere tener comunión contigo, y te brinda su amistad! ¡Impresionante!
TODO LO QUE JESÚS TENÍA, LO COMPARTIÓ CON ELLOS, SU RELACIÓN CRECIÓ AL NIVEL DE
“AMIGOS”.
No te conformes con solo hacer, obedecer, sujetarse y servir. Aunque lo hagas con la mejor
actitud, ¡Jesús quiere ser tu amigo!
Pero para llegar a ser sus amigos, tenemos que aprender primero a ser sus siervos, y en esa
relación de siervos surgirá en tu corazón una mayor hambre, un anhelo más grande de
conocerle más a Él, de tener comunión con Él.
E. JESÚS TE “…ELIGIÓ”: Ser un verdadero siervo del Señor es un enorme privilegio, pero ser su
amigo es una honra aún mayor. Él nos eligió para tener esa clase de relación con Él. Cultiva tu
vida espiritual en una amistad con Jesús. Él es tu Señor y Salvador, y quiere ser tu amigo.
F. JESÚS NOS DICE QUE ESTA AMISTAD TIENE UN PROPÓSITO: “os he puesto para que vayáis y
llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca” (v.16).
Si la base y la relación con Dios son sólidas y está edificada, todo lo que construyamos allí ha
de permanecer, Dios quiere que el fruto que estás dando para su gloria, permanezca, no que
sea algo momentáneo, pasajero, algo que está de moda. Permanece en Él siempre y tu fruto
permanecerá.
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G. UN AMIGO AYUDA A SU AMIGO, EN ESTO TAMBIÉN JESÚS NOS ENSEÑA: “…para que todo lo
que le pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé” (v.16). Esta realmente es una promesa
maravillosa. ¡Van a encontrar respuestas a sus peticiones!
H. JESÚS TAMBIÉN NOS DEJA UN MANDATO, UNA ORDEN, QUE ES MUY ESPECÍFICA: “…esto os
mando: que os améis unos a otros” (v.17). El Apóstol Juan, del cual se dice, el discípulo amado
de Jesús, lo expresa de forma tajante “Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida,
en que amamos a los hermanos. El que no ama a su hermano, permanece en muerte. Todo
aquel que aborrece a su hermano es homicida; y sabéis que ningún homicida tiene vida eterna
permanente en él. En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros;
también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos”. 1 Juan 3:14-16.
Y sigue diciendo en el capítulo 4:19-21 “Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero.
Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su
hermano a quien ha visto, ¿Cómo puede amar a Dios a quien no ha visto? Y nosotros tenemos
este mandamiento de él: El que ama a Dios, ame también a su hermano.”
No es posible ser amigo de Jesús y amarle con todas nuestras fuerzas y corazón, sino
aprendemos a amar a nuestros hermanos.
“Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es
nacido de Dios, y conoce a Dios. El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor.
En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al
mundo, para que vivamos por Él. En esto consiste el amor, no en que nosotros hayamos
amado a Dios, sino en que Él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por
nuestros pecados. Amados, si Dios nos ha amado así, debemos también nosotros amarnos
los unos a los otros”. 1 Juan 4:7-11
Y por último, recuerda que ese amor genuino es verdadero: “Hijitos míos, no amemos de
palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad” 1 Juan 3:18
Ese amor genuino y verdadero debe ser el combustible que nos impulsa a servir al Señor.
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Desafío: Evaluando mi Corazón de Siervo de Dios
Dedica tiempo esta semana para reflexionar y evaluar tu corazón como siervo
de Dios a través de estas acciones:
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CLASE N°6
UNIDOS EN CRISTO:
LAS ALIANZAS DEL DISCÍPULO
Objetivo:
Una alianza es un acuerdo, pacto o trato establecido entre dos o más partes con un objetivo
en común. En un sentido más amplio, también puede referirse a una unión, coalición,
asociación, confederación, liga, sociedad o compañía. Además, en contextos personales,
puede significar matrimonio, compromiso o convenio.
Desde una perspectiva funcional, una alianza también puede ser entendida como la unión de
cosas que concurren a un mismo fin, destacando la importancia de la colaboración y el
compromiso para alcanzar un objetivo determinado.
Sinónimos de Alianza:
• Acuerdo • Liga
• Pacto • Sociedad
• Trato • Compañía
• Coalición • Matrimonio
• Asociación • Compromiso
• Confederación • Convenio
Alianzas de un discípulo
En el contexto de la vida cristiana, una alianza adquiere un significado espiritual y práctico muy
profundo. Es un compromiso con Dios, fundamentado en la fe y la obediencia, que tiene como
propósito afirmar nuestra identidad como discípulos de Jesucristo.
La alianza con Dios no es solo un acto simbólico, sino una unión intencional que busca alcanzar
un mismo fin: vivir conforme a Su voluntad y cumplir el propósito que Él tiene para nuestras
vidas.
Una Alianza con Propósito: establecer una alianza con un propósito significa comprometerse
de manera genuina y firme a:
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• Afirmarse como discípulo: Vivir una vida que refleje los valores y enseñanzas de
Jesucristo.
A) El discípulo debe tener la Biblia como única regla de fe y referencia de conducta. Por lo
tanto, como miembro de la Iglesia será un ministro (servidor) con sus dones, vivirá en
santidad, disciplina y amor, para que, juntamente con los demás miembros, sea de un mismo
parecer en conformidad con la Palabra de Dios.
‘’Toda la escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para
instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para
toda buena obra’’. 2 Timoteo 3:16-17
“ Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y
hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te
levantes. Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos; y
las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas.” Deuteronomio 6:6-9
‘’Porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de
Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo’’. 2 Pedro 1:21
‘’Para siempre, oh, Jehová, Permanece tu Palabra en los cielos’’. Salmos 119:89
‘’La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma; El testimonio de Jehová es fiel, que hace
sabio al sencillo. Los mandamientos de Jehová son rectos, que alegran el corazón; El precepto
de Jehová es puro, que alumbra los ojos’’. Salmos 19:7-8
B) ESTUDIO DE LA PALABRA
El discípulo tendrá conciencia de que su iglesia estimula el estudio de la Palabra de Dios, que
es enseñada en las redes de crecimiento y en los diferentes niveles formativos.
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Todos los miembros deben integrar, voluntariamente, y participar de forma efectiva de esos
procesos formativos, para crecimiento espiritual y la comunión con los hermanos, de acuerdo
con la visión ministerial de su pastor y de su iglesia.
El discípulo deberá cultivar una vida de oración y comunión con los hermanos. Tendrá la
libertad para decidir por la santificación de su vida. Será responsable por interceder en
comunión por las necesidades de sus hermanos. Siguiendo el ejemplo de Cristo Jesús, nadie
toma su vida, él mismo la da.
‘’Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie vera al Señor’’. Hebreos 12:14
‘’Santificaos, porque Jehová hará mañana maravillas entre vosotros’’. Josué 3:5
‘’Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo,
sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo’’.
1 Tesalonisenses 5:23
El discípulo debe desarrollar la sensibilidad espiritual para compartir sus necesidades con su
discipulador y, como seguidor de Jesús, sensible a la necesidad de la comunión de los
miembros del Ministerio de la Iglesia y especialmente de aquellos que están desprovistos de
gracia, adoptando la siguiente orden de prioridad en su vida: Dios, la familia, el trabajo y la
iglesia. Las personas indiferentes cansan a la gente. Son preferibles las flores con espinos, que
prueban que no son artificiales.
‘’Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales,
restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también
seas tentado. Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo’’
Gálatas 6:1-2
‘’En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros; también nosotros
debemos poner nuestras vidas por los hermanos. Pero el que tiene bienes de este mundo y ve a
su hermano tener necesidad, y cierra contra él su corazón, ¿Cómo mora el amor de Dios en
él?’’. 1 Juan 3:16-17
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4. ALIANZA DEL OBRERO
‘’Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de que
avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad’’. 2 Timoteo 2:15
MUCHOS QUE SE DICEN SER CREYENTES GUSTAN DE SEÑALAR CON EL DEDO, SERÍAN
MUCHO MÁS CREYENTES SI APRENDIERAN A EXTENDER SUS MANOS.
‘’Pero es necesario que el obispo sea irreprensible, marido de una sola mujer, sobrio, prudente,
decoroso, hospedador, apto para enseñar; no dado al vino, no pendenciero, no codicioso de
ganancias deshonestas, sino amable, apacible, no avaro; que gobierne bien su casa, que tenga
a sus hijos en sujeción con toda honestidad (pues el que no sabe gobernar su propia casa,
¿Cómo cuidará de la iglesia de Dios?’’ 1 Timoteo 3:2-5
‘’Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios; orando
en todo tiempo con toda oración y suplica en el Espíritu, y velando en ello con toda
perseverancia y suplica por todos los santos; y por mí, a fin de que al abrir la boca me sea dada
toda palabra para dar a conocer con denuedo el misterio del evangelio’’. Efesios 6:17-19
5. ALIANZA DE TRANSPARENCIA
El discípulo es alguien que aprendió a ser confrontado y ser templo del Espíritu Santo y
también miembro del Cuerpo de Cristo, hablará la verdad en amor, franca y directamente
acerca de sus expectativas, creencias y opresiones. Su creatividad y libertad han de ser
disciplinadas por el Espíritu Santo. La transparencia es una marca significativa del ministerio de
la Iglesia, debiendo impregnar a todos sus miembros en cualquier actividad, consistiendo en
un continuo rendimiento de cuentas y reconociendo sus errores siempre que sea necesario.
‘’Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo
puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de
alabanza, en esto pensad’’. Filipenses 4:8
‘’Pero sea vuestro hablar: Si, sí; no, no; porque lo que es mas de esto, de mal procede’’.
Mateo 5:37
“La única carta de recomendación que necesitamos son ustedes mismos. Sus vidas son una
carta escrita en nuestro[a] corazón; todos pueden leerla y reconocer el buen trabajo que hicimos
entre ustedes. 3 Es evidente que son una carta de Cristo que muestra el resultado de nuestro
ministerio entre ustedes. Esta «carta» no está escrita con pluma y tinta, sino con el Espíritu del
Dios viviente. No está tallada en tablas de piedra, sino en corazones humanos.”
2 Corintios 3:2-3
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“Pero ahora dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras
deshonestas de vuestra boca. No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo
hombre con sus hechos, y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se
va renovando hasta el conocimiento pleno”. Colosenses 3:8-10
El discípulo predicará con su vida práctica y cuando sea necesario hablará bajo la dirección del
Espíritu Santo y como miembro, cualquiera que sea su función, rendirá cuentas de su trabajo
en el Cuerpo de Cristo, la Iglesia instituida por el Señor Jesús. ¡SER CONFIABLES!
‘’Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y a dar su vida en rescate
por muchos’’. Marcos 10:45
‘’Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis’’.
Juan 13:15
‘’Tu, pues, hijo mío, esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús. Lo que has oído de mi ante
muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a
otros’’. 2 Timoteo 2:1-2
‘’Acordaos de vuestros pastores, que os hablaron la palabra de Dios, considerad cual haya sido
el resultado de su conducta, e imitad su fe’’. Hebreos 13:7
El discípulo debe ser consciente de que fue discipulado para hacer discípulos, buscar las almas
perdidas por medio de los dones que el Señor le ha concedido, enseñándoles a guardar los
preceptos enseñados en la Sagrada Biblia. Dios confió la evangelización a seres imperfectos
como nosotros.
‘’Y les dijo: id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura’’. Marcos 16:15
‘’Por tanto, id y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y
del Hijo, y del Espíritu Santo’’. Mateo 28:19
‘’Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos
en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra’’.
Hechos 1:8
El discípulo luchará por la comunión del Cuerpo, esto para que los miembros se mantengan
saludables y se reproduzcan, perseverando unánimes en el Templo, en el partimiento del pan
de casa en casa, en la comunión y en las oraciones.
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El amor verdadero al prójimo y la intensa comunión entre hermanos se expresa de forma
permanente.
‘’Un mandamiento nuevo os doy: que os améis unos a otro; como yo os he amado, que también
os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los
unos por los otros’’. Juan 13: 34-35
‘’Y la multitud de los que habían creído era de un corazón y un alma; y ninguno decía ser suyo
propio nada de lo que poseía, sino que tenían todas las cosas en común’’.
Hechos 4:32
‘’No debáis a nadie nada, sino amaos unos a otros; porque el que ama al prójimo, ha cumplido
la ley’’. Romanos 13:8
‘’Sino que, siguiendo la verdad en amor, Crezcamos en todo en aquel que es la Cabeza, esto es,
Cristo’’. Efesios 4:15
9. ALIANZA DE UNIDAD
El discípulo luchará para mantener la unidad del Cuerpo de Cristo en la iglesia local,
sabiendo que esta es la voluntad del Señor Jesucristo. Creemos que el Señor opera en los
diferentes ministerios y en la unidad del Cuerpo.
‘’Y el mismo constituyo a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros,
pastores y maestros.’’ Efesios 4:11
‘’Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían
juntos con alegría y sencillez de corazón, alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo.
Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que debían ser salvos.’’ Hechos 2:46-47
‘’Para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en
nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste.’’ Juan 17:21
‘’Un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra
vocación; un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos y por
todos, y en todos.’’ Efesios 4:4-6
CONCLUSIÓN:
Esos discípulos así llamados eran apenas personas curiosas que no estaban dispuestas a
colocar al Señor en primer lugar en sus vidas. Por lo tanto, el discípulo es alguien
comprometido con el Señor Jesús en un proceso creciente de aprendizaje acerca de ese
compromiso, aumentando su conocimiento de la Palabra, y en un relacionamiento sano con
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los demás miembros del cuerpo, demostrando eso al mundo, con una vida caracterizada por el
conocimiento de las escrituras y por los frutos del Espíritu.
Por eso como discípulos debemos entender la importancia de estas alianzas en nuestra vida,
en nuestro discipulado, para poder no solo formar si no sentar bases sólidas de un trabajo que
perdure y se reproduzca para las próximas generaciones de discípulos.
¿Cómo evalúo las intenciones y valores de las personas con las que formo alianzas?
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¿Estoy siendo guiado por el Espíritu Santo al tomar decisiones sobre mis alianzas?
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¿Reconozco que no puedo hacerlo todo solo y necesito a otros para cumplir la misión que Dios
me ha dado?
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CLASE N°7
Motivar a los participantes a cultivar una vida de lealtad a Cristo, a la iglesia y a su llamado,
identificando los desafíos de la deslealtad y aprendiendo cómo perseverar con fidelidad en el
discipulado.
Las personas desleales han causado grandes heridas en la iglesia, en los matrimonios, las
familias y en las empresas; por eso es importante que podamos identificar en todas partes, a
aquellas personas con un espíritu infiel.
Fidelidad y lealtad
La fidelidad y la lealtad son dos conceptos relacionados, pero tienen matices diferentes.
La fidelidad tiene que ver con ser constante y comprometido con alguien o algo, sin importar
las circunstancias. Es un compromiso profundo de mantener nuestra palabra y apoyo a lo largo
del tiempo, especialmente en las relaciones.
Ejemplo: Ser fiel en el matrimonio significa ser fiel a tu pareja, mantener tu amor y respeto por
ella a lo largo de los años, sin ser influenciado por tentaciones o dificultades.
La lealtad tiene que ver con ser devoto y fiel a un grupo, causa o persona, incluso cuando las
cosas no son fáciles. La lealtad implica apoyar en situaciones difíciles y permanecer firme, pero
también tiene una cualidad de solidaridad o defensa.
Ejemplo: Ser leal a un amigo significa apoyarlo cuando enfrenta problemas, incluso si a veces
hay opiniones diferentes, y defenderlo cuando otros lo critican injustamente.
Resumen de la diferencia:
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Ambos son importantes en las relaciones, pero la lealtad tiene una dimensión de protección y
defensa, mientras que la fidelidad resalta el compromiso constante.
Un discípulo fiel es aquel a quien se le puede confiar un trabajo, un ministerio, una posición,
un grupo pequeño, un área de servicio ministerial, gente, dinero, con la seguridad de que no
abandonará la función encomendada. La fidelidad en el servicio es muy importante en el Reino
y es digna de gran recompensa.
“Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré;
entra en el gozo de tu señor.” Mateo 25:21
El proceso de deslealtad se puede comparar con el pecado en muchos aspectos, ya que ambos
implican una ruptura de la confianza, el compromiso y el propósito original de una relación, ya
sea con Dios o con los demás. Al igual que la deslealtad, el pecado es un proceso progresivo
que comienza con pequeños deslices y termina con una ruptura más grande y dañina.
• Santiago 1 13 al 15
• Rut 1: 16-17
• 1 Samuel 20: 14-17 y 42
1. LA ETAPA DE LA INDEPENDENCIA.
2. LA ETAPA DE LA OFENSA
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El espíritu de ofensa da lugar al espíritu de traición o deslealtad. Querido líder, usted debe
observar a quienes han sido lastimados por un suceso u otro, porque pueden ser futuros
traidores.
3. LA ETAPA DE LA PASIVIDAD
Cuando una persona está en la etapa de la pasividad, no se involucra; se sienta y observa con
indiferencia, haciendo la transición a otra etapa.
4. LA ETAPA DE LA CRÍTICA
Una persona desleal no es pasiva para siempre; progresa a la etapa de la crítica, donde nota y
magnifica las faltas. En la iglesia, encuentra fallas en la predica, el orden del servicio, analiza el
edificio y da cuenta de todas sus deficiencias. Miriam había seguido el liderazgo de Moisés
desde Egipto, pero aquí comienza a criticarlo porque algo que el hizo la ofendió.
“María y Aarón hablaron contra Moisés a causa de la mujer cusita que había tomado; porque
él había tomado mujer cusita.” Números 12:1
5. LA ETAPA DE LA CONTAMINACIÓN
Cuando una persona está contaminada, trata de involucrar a otros en sus ideas y filosofías,
como Absalón, el hijo de David.
“Entonces Absalón le decía: mira, tus palabras son buenas y justas; mas no tienes quien te oiga
de parte del rey.” 2 Samuel 15:3
Absalón fue lastimado (ofensa), pasó dos años en silencio (pasividad); en ese tiempo, analizó la
política de David (crítica), y aquí está tratando de involucrar a otras personas en sus planes
desleales (contaminación). Cuando una persona está en la etapa de la contaminación, tiene
tres frases favoritas:
Cuando la gente se revela, está seriamente engañada, y termina destruida. Mucha gente
rebelde es engañada con el pensamiento de que son mayores que sus superiores. A Jesús no le
preocupaba el hecho de que sus discípulos pudieran hacer más milagros que él. Es más, Él
predijo que sus alumnos harían mayores obras, y esto le agradó.
“De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y
aún mayores hará, porque yo voy al Padre.” Juan 14:12
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7. LA ETAPA DE LA REBELIÓN ABIERTA
Esta es la etapa en que el insurrecto, engañado, pelea abiertamente contra su autoridad. Esta
pelea abierta se da por la confianza que ha desarrollado a través de meses y años. Él gana
apoyo psicológico a través del respaldo de las personas que se han aliado, como lucifer obtuvo
el apoyo de la tercera parte de los ángeles del Cielo. Pero el tiempo dará los méritos a la
persona contra quien se haya revelado.
8. LA ETAPA DE LA EJECUCIÓN
El final de todo rebelde es uno y el mismo: la ejecución. Porque como pecado de adivinación es
la rebelión, y como ídolos e idolatría, la obstinación.
“Por cuanto tu desechaste la palabra de Jehová, él también te ha desechado para que no seas
rey.” 1 Samuel 15:23
Cuando nuestra autoridad nos encarga un servicio, con amor debemos hacerlo, ya que, toda
autoridad es puesta por Dios (Romanos 13:1), y obedeciendo a la autoridad, obedecemos a
Dios.
“De cierto se oye que hay entre vosotros fornicación, y tal fornicación cual ni aun se nombra
entre los gentiles; tanto que alguno tiene la mujer de su padre. Y vosotros estáis envanecidos.
¿No debierais más bien haberos lamentado, para que fuese quitado de en medio de vosotros el
que cometió tal acción?” 1 Corintios 5:1-2
Todo tiene su precio; la educación tiene un precio, aun la salvación tuvo un precio (la Biblia
dice que fuimos comprados). Ser leal a alguien, significa que no se puede ser leal a todos,
cuesta relaciones y amistades. Mi lealtad a Cristo me ha costado la perdida de mis antiguas
amistades.
¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios?
Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios. Santiago 4:4
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6. LA LEALTAD PUEDE COSTAR BIENES MATERIALES
“Por la fe Moisés, hecho ya grande, rehusó llamarse hijo de la hija de Faraón, escogiendo antes
ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del pecado”.
Hebreos 11:24-25
Durante la crisis tendrá que analizar, hacer un estudio detallado de la información presentada
para poder mantenerse leal.
Si una persona quiere irse, es mejor bendecirlo y dejarlo ir, sino causará problemas. Una
persona que no quiere estar con usted es una traidora en potencia. Lo mejor es presentarle la
manera para que pueda salir pacíficamente.
“Porque si primero hay la voluntad dispuesta, será acepta según lo que uno tiene, no según lo
que no tiene.” 2 Corintios 8:12
1. Velar y orar: “Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está
dispuesto, pero la carne es débil.” Mateo 26:41
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¿CUÁL ES EL FINAL DE UN TRAIDOR?
Como discípulos, debemos velar constantemente para que ningún acto de deslealtad se filtre
en nuestras vidas, debemos de ser guardianes y enseñar el valor de la fidelidad y lealtad, sobre
el cual debe ser construido nuestro trabajo, enseñando el amor y respeto hacia las autoridades
de la casa, solo así podremos garantizar el éxito en nuestro trabajo de discipular a futuros
líderes, discípulos, etc.
1. Judas y su traición a Jesús. La traición de Judas Iscariote a Jesús es uno de los ejemplos más
claros de traición en la Biblia. Su acto de traicionar a Jesús por treinta piezas de plata tuvo
consecuencias terribles.
"Y respondiendo Jesús, le dijo: 'Amigo, ¿a qué vienes?' Entonces se acercaron, echaron mano a
Jesús y le prendieron. Y Judas, el que le entregaba, les había dado una señal, diciendo: 'Aquel a
quien yo besare, ese es; prenderle.'" (Mateo 26:50)
La traición de Judas resultó en su condena y suicidio. Después de darse cuenta de lo que había
hecho, se arrepintió, pero no encontró forma de restaurar su relación con Jesús. Su fin fue
trágico:
"Y arrojando las piezas de plata en el templo, salió y fue y se ahorcó." (Mateo 27:5)
"Y vio Ahitofel que no se había ejecutado el consejo, y dijo a su asno: 'Levántate, y huye a tu
casa; porque he visto que no se ejecutará el consejo que he dado.'" (2 Samuel 17:23)
Ahitofel, al ver que su consejo no fue seguido y que la rebelión fracasaba, se ahorcó, al igual
que Judas. Su traición no solo lo destruyó a él, sino que también afectó la vida de muchos.
3. El castigo de los traidores en tiempos de Cristo. La Biblia también habla de cómo Dios
traerá juicio sobre los traidores y los que se apartan de Su voluntad.
Mateo 12:30
Esta cita refleja que aquellos que traicionan a Dios, ya sea a través de la desobediencia o el
rechazo de su verdad, terminan enfrentando las consecuencias de su rebeldía, que pueden
incluir la separación eterna de Dios.
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Desafío: identificar en el último capítulo de Romanos qué personaje bíblico era
fiel y quién era desleal.
¿Cómo puedo fortalecer mi relación con Jesús para evitar que la deslealtad o la indiferencia
afecten mi compromiso con Él?
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¿En qué áreas de mi vida he permitido que el descuido o la tibieza espiritual me lleven a
traicionar los principios de mi fe?
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¿Cómo trato a las personas que me han fallado o traicionado, reflejando el perdón y la gracia
que Jesús me ha mostrado?
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¿Reconozco las actitudes de mi corazón, como el orgullo o el egoísmo, que podrían hacerme
desleal a los propósitos de Dios y a mi llamado como discípulo?
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CLASE N°8
Equipar a los discípulos para descubrir su propósito en Cristo, reconocer los dones que Dios les
ha dado y aprender a usarlos eficazmente para glorificar a Dios y edificar Su Reino.
Vivir con propósito significa alinear nuestra vida con el plan eterno de Dios, entendiendo que
somos creados con una razón divina. Este propósito trasciende nuestras metas personales o
deseos temporales y está centrado en glorificar a Dios, edificar a los demás y cumplir Su misión
en la tierra. Es una vida guiada por la convicción de que cada momento tiene un significado
eterno.
“Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios
preparó de antemano para que anduviésemos en ellas” Efesios 2:10
“Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por
profeta a las naciones.” Jeremías 1:5
Nuestro propósito no proviene de nuestras propias ideas o ambiciones, sino de Dios, quien nos
diseñó y nos preparó para realizar obras que reflejen Su gloria. Una vida con propósito se
enfoca en amar a Dios con todo el corazón y amar al prójimo como a uno mismo. Incluye servir
a los demás, ser luz en un mundo oscuro y anunciar el mensaje de salvación. Cuando vivimos
con propósito, nuestras acciones trascienden lo inmediato y dejan un impacto eterno.
EL LLAMADO
El llamado es la invitación personal de Jesús a seguirlo, dejando atrás una vida enfocada en el
ego y el mundo, para comprometerse plenamente a vivir conforme a Su voluntad y propósito
eterno. Este llamado es una expresión de la gracia divina, que transforma vidas y establece el
punto de partida para el discipulado. El llamado no es simplemente un acto humano de
decisión, sino una respuesta a la iniciativa de Dios que nos escoge y nos capacita para una
misión.
El llamado de Jesús implica un cambio radical: dejar nuestras redes, nuestras seguridades y
nuestras prioridades terrenales para abrazar Su plan divino. No se trata de estar capacitado
previamente para la tarea, sino de permitir que Jesús nos transforme y nos dé las
herramientas necesarias para cumplir Su propósito. Este llamado es una invitación a entrar en
una relación íntima con Él, basada en la obediencia y el amor.
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Puntos clave:
1. El Llamado de Jesús:
2. Responder al Llamado:
○ El discípulo debe estar dispuesto a dejar atrás lo que no honra a Dios y a vivir
según sus enseñanzas (Mateo 16:24).
LA META
La meta del discipulado es llegar a ser como Cristo, permitiendo que Su carácter, amor,
obediencia y santidad se reflejen en cada área de nuestra vida. Es un proceso de maduración
espiritual que busca conformarnos a la imagen de Cristo y llevarnos a vivir plenamente como
hijos de Dios, cumpliendo con Su voluntad en la tierra.
“Hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón
perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo” (Efesios 4:13).
La meta no es simplemente recibir la salvación, sino crecer en nuestra fe y vivir una vida que
glorifique a Dios. Este proceso implica rendirnos al Espíritu Santo, permitirle moldearnos y
desarrollar los frutos del Espíritu (Gálatas 5:22-23). Ser como Cristo no significa perfección
inmediata, sino un compromiso constante de reflejar Su amor, humildad y verdad en nuestras
palabras, pensamientos y acciones.
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LOS DONES QUE DIOS DA A CADA UNO
Los dones espirituales son capacidades, talentos y habilidades especiales otorgados por Dios a
cada creyente a través del Espíritu Santo. Podremos identificarlos en la medida que
busquemos y anhelemos la presencia de Dios Estos dones no son para beneficio personal, sino
para la edificación del cuerpo de Cristo, el servicio a los demás y el cumplimiento de la misión
de Dios en el mundo.
“De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, usémoslos”
(Romanos 12:6a).
“Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores
de la multiforme gracia de Dios.” 1 Pedro 4:10
Cada don que recibimos es una expresión de la gracia de Dios y debe usarse con humildad,
responsabilidad y amor. Los dones espirituales incluyen sabiduría, fe, sanidad, enseñanza,
servicio, exhortación, entre otros (1 Corintios 12:8-10; Romanos 12:6-8). Identificar nuestros
dones y usarlos activamente es esencial para cumplir con nuestro llamado y contribuir al
fortalecimiento de la Iglesia y su misión en el mundo.
Ser un discípulo de Jesús significa vivir en una relación transformadora con Él, obedecer Su
llamado, caminar con propósito, aspirar a Su carácter y usar los dones que nos ha dado para Su
gloria. Es un estilo de vida que requiere entrega total, un compromiso diario y una
dependencia absoluta del Espíritu Santo.
Como discípulos de Cristo, se nos ha encomendado una gran comisión que no es solo un
mandato puntual, sino un llamado a vivir cada día con la misión de hacer discípulos. 'Por tanto,
id, y haced discípulos a todas las naciones...' (Mateo 28:19-20). Este mandato no se limita a un
momento específico, sino que nos invita a ir, a respirar la vida diaria con la misión de compartir
el amor y la enseñanza de Cristo en todo lo que hacemos.
“Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame”
Lucas 9:23
El discipulado no es un evento puntual, sino un viaje continuo que requiere rendir nuestra vida
a Cristo. Incluye aprender, crecer, servir y perseverar en medio de los desafíos. Es una vida de
obediencia y amor que da testimonio de la transformación que Jesús obra en nosotros y a
través de nosotros.
¿Estoy verdaderamente dispuesto a seguir el llamado de Jesús, aun si esto implica sacrificios o
cambios en mi vida?
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¿Qué cosas debo dejar atrás para seguir a Cristo con mayor fidelidad?
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¿Estoy viviendo de acuerdo con el propósito que Dios tiene para mí, o estoy siendo distraído
por metas temporales?
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¿Cómo puedo alinear mis prioridades diarias con el propósito eterno de Dios?
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¿Cómo estoy trabajando para cultivar los frutos del Espíritu (Gálatas 5:22-23) en mi vida
diaria?
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¿Reconozco y valoro los dones que Dios me ha dado, o los estoy dejando sin usar?
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Durante esta semana, identifica una forma concreta de aplicar cada uno de los aspectos del
discipulado (el llamado, vivir con propósito, la meta y los dones) en tu vida diaria. Escribe tus
experiencias y reflexiones al final de la semana para evaluar tu crecimiento.
Para el llamado: Dedica tiempo a orar y escuchar la voz de Dios. Pregúntale dónde te está
llamando a seguirlo de manera más radical.
Para una vida con propósito: Realiza una acción que refleje el propósito de Dios en tu vida,
como servir a alguien necesitado o compartir el Evangelio con una persona.
Para la meta: Identifica un área de tu carácter que necesite cambio y trabaja conscientemente
en ello, pidiendo la guía del Espíritu Santo.
Para los dones: Usa uno de tus dones para edificar a otros, ya sea en tu iglesia, familia o
comunidad.
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PALABRAS FINALES
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