Santuario.
Puesto que los 2.300 años se proyectan hasta bien avanzada la era cristiana, el santuario
no puede referirse al templo de Jerusalén que fue destruido en el año 70 d. C. El santuario
del nuevo pacto es inequívocamente el santuario celestial, "que levantó el Señor, y no el
hombre" (Heb. 8: 2; CS 463 - 470). Cristo es el sumo sacerdote de este santuario (Heb. 8:
1). Juan previó un tiempo cuando se dirigiría especial atención hacia " "el templo de Dios,
y el altar, y a los que adoran en él" " (Apoc. 11: 1). Los símbolos que usa el revelador son
notablemente parecidos a los que se emplean en Dan. 8: 11-13.
Será purificado.
Del hebreo tsadaq , "ser justo", "ser recto". La forma nifal, nitsdaq, sólo aparece aquí, lo
que puede sugerir que se deba dar a este término un significado especial. Los lexicógrafos
y traductores sugieren varios significados, tales como "ser puesto en rectitud", o "ser
puesto en una condición correcta", "ser rectificado", "ser declarado recto', "ser
justificado', o "ser vindicado'. La traducción "será purificado" es la forma en que aparece
en la LXX que aquí usa la forma verbal katharisthesetai . No se sabe si los traductores de la
LXX dieron un significado adaptado al vocablo hebreo nitsdaq o tradujeron de manuscritos
que tenían otra palabra hebrea, quizá tahar , que significa "estar limpio", "limpiar". La
Vulgata usa la forma mundabitur , que también significa "limpiado" . Ver com. cap. 9: 24.
Para ayudar a determinar a cuál acontecimiento relacionado con el santuario celestial se
hace referencia aquí, será útil examinar las ceremonias del santuario terrenal, porque los
sacerdotes de ese santuario servían " "a lo que es figura y sombra de las cosas celestiales"
" (Heb. 8: 5). Las ceremonias del santuario del desierto y del templo estaban divididas en
dos grupos principales: el culto diario y el anual. El ministerio diario de Cristo como
nuestro sumo sacerdote estaba simbolizado por las ceremonias diarias. El día anual de la
expiación era símbolo de una obra que Cristo debía emprender al final de la historia. Para
un estudio detallado de estas dos fases del ministerio sacerdotal ver com. Lev. 16; ver
también CS 470 - 485. La profecía de Dan. 8: 14 anuncia el tiempo cuando debía comenzar
esta obra especial. La purificación del santuario celestial abarca toda la obra del juicio final
que comienza con la fase de la investigación y termina con la fase de la ejecución, que da
como resultado la erradicación permanente del pecado del universo.
Un aspecto importante del juicio final es la vindicación del carácter de Dios ante todas las
inteligencias del universo. Debe demostrarse que no tienen ninguna base las acusaciones
falsas que Satanás ha presentado contra el gobierno de Dios. Se debe mostrar que Dios ha
sido completamente justo al elegir a ciertos individuos para que formen parte de su reino
futuro y al impedir la entrada de otros allí. Los actos finales de Dios arrancarán de los
hombres estas confesiones: "Justos y verdaderos son tus caminos" (Apoc. 15: 3); "Justo
eres tú, oh Señor" (Apoc. 16: 5); "tus juicios son verdaderos y justos" (Apoc. 16: 7). Satanás
mismo será impulsado a reconocer la justicia de Dios (CS 728 - 730). La palabra griega de
esos pasajes del Apocalipsis que se traduce por "Justo" es díkaios , equivalente al Heb.
tsaddiq , derivado de tasadaq , raíz del verbo que se traduce " "será purificado" en Dan. 8:
14. De esta manera el Heb. tasadaq puede transmitir el pensamiento adicional de que el
carácter de Dios será completamente vindicado como el clímax de "la hora de su juicio"
(Apoc. 14: 7), el cual comenzó en 1844. Ver Problems in Bible Translation (Problemas en la
traducción de la Biblia), pp. 174 - 177.
15.
Procuraba comprenderla.
Daniel no comprendió el significado de lo que había visto. Muchas veces los mismos
portadores de un mensaje profético necesitan estudiarlo para descubrir su significado (1
Ped. 1: 10-12). Es el deber del profeta relatar fielmente lo que ha visto y oído (cf. Apoc. 1:
11).
16.
Gabriel.
En el AT el nombre Gabriel sólo aparece aquí y en el cap. 9: 21. El NT relata la aparición de
este ser celestial para anunciar el nacimiento de Juan el Bautista (Luc. 1: 11-20), y también
para anunciar a María el nacimiento del Mesías (Luc. 1: 26-33). El visitante angélico dijo de
sí mismo: "Yo soy Gabriel, que estoy delante de Dios" (Luc. 1: 19). Gabriel ocupa el lugar
del cual cayó Satanás (DTG 643; cf. DTG 73). Gabriel fue también el portador de los
mensajes proféticos a Juan (Apoc. 1: 1; cf. DTG 73). Ver com. Luc. 1: 19.
17.
El tiempo del fin.
La visión abarcaba hasta el tiempo cuando el poder desolador sería destruido,
acontecimiento relacionado con la venida de Jesús (2 Tes. 2: 8).
Cuando se busque una interpretación de los símbolos de esa visión, debe recordarse que
los últimos acontecimientos representados en la visión se cumplirán al final de la historia
de este mundo. Cualquier exposición que encuentre su completo cumplimiento durante
un período anterior, como por ejemplo el tiempo de los Macabeos (ver com. cap. 8: 25),
no llena cabalmente las especificaciones indicadas por el ángel y debe considerarse
errónea y engañosa.
19.
Al fin de la ira.
Ver com. vers. 17.
20.
Carnero.
Ver com. vers. 3-4.
21.
Macho cabrío.
Heb. Ña'ir , como adjetivo, peludo", "lanudo"; como sustantivo, "macho cabrío" (Gén. 37:
31; Lev. 4: 23, etc.). Respecto a la interpretación, ver com. Dan. 8: 5.
Cuerno grande.
Es un símbolo de Alejandro Magno, el "primer rey" del Imperio 872 mundial Greco-
macedónico que habría de reemplazar al Imperio Persa (ver com. vers. 5-8; cap. 7: 6).
22.
Cuatro reinos.
Comparar con vers. 8; cap. 11: 4. Ver com. cap. 7: 6 respecto a los reinos helenísticos que
surgieron del imperio de Alejandro. El cumplimiento preciso de estos detalles de la visión
nos garantiza que lo que ha de seguir se cumplirá en la forma predicha.