UNIDAD I: LA PSICOTERAPIA
Puntos del programa
1. Desarrollo histórico y delimitación del concepto de psicoterapia (Brandolin;
Fiorini; Freud).
2. Aspectos de la formación del psicoterapeuta (La formación y el entrenamiento
(Beatríz Gómez y Alejandra Pérez)
3. La psicoterapia como dispositivo (Brandolin)
1. DESARROLLO HISTÓRICO Y DELIMITACIÓN DEL CONCEPTO DE
PSICOTERAPIA (Brandolin; Fiorini; Freud)
Brandolin (video)
La Psicoterapia es un tipo especial de relación/vínculo que se establece entre los seres
humanos, compuesta (en principio) dos partes:
1. Consultante (persona, familia, grupo, institución). Este se dirige o es enviado al
psicoterapeuta en búsqueda de X alivio al malestar que experimenta.
2. Psicoterapeuta
Psicoterapia es un tipo de relación, conformada por 2 personas el consultante, y el
psicoterapeuta, en busca de algún grado de alivio al malestar que está buscando. El
vínculo que se establece va a dar lugar a la psicoterapia. No tiene más de 120 años, en
el pasado por ejemplo era el chamán el que encarnaba ese rol, o en Grecia el filósofo.
Concepto de psicoterapia: el concepto aparece a fines del siglo XIX, tanto en Europa,
como en Viena con Freud, quien fue el primer neurólogo que se ocupó de abordar las
patologías de la época, por medio de la conversión.
En EEUU, Filadelfia, aparece el laboratorio de psicología, con Witmer, fundador de la
psicología clínica.
Freud en ese año explicó quienes podían acceder a la terapia: haciendo referencia a un
paciente en forma individual, culto, edad joven, sin patologías mentales severas, y la
cuestión del costo.
Alrededor del Siglo XX esto se fue modificando, de lo individual se amplía a lo grupal,
a familias, a parejas y a personas con dolencias físicas. Se produjo una flexibilización
del encuadre, y se fue rompiendo el modelo médico.
Psicoterapia contemporánea: es un tratamiento con naturaleza psicológica, con recursos
de ese orden, que sirven para abordar el sufrimiento humano en sus niveles, tanto físico
y psíquico, y promover alguna modificación en la experiencia de los pacientes, en el
modo de entender su existencia.
La psicoterapia no tiene un enfoque específico, sino que es una práctica que puede estar
fundamentada en diferentes dominios teóricos y que sean sostenidos por comunidades
científicas.
Definición: disciplina que se encuentra dentro del campo de la psicología clínica, lo
compórtate con el psicodiagnóstico y la investigación clínica. Son interdependientes.
Familia de Psicoterapias
Dinámicas o Psicodinámicas: Modelos que utilizan las teorías psicoanalíticas como
fundamentos. Ejemplos: Psicoanálisis, Psicoterapia focalizada, etc.
Humanísticas y Existenciales: Modelos basados en la Psicología Humanista, la
Fenomenología y el Existencialismo. Ejemplos: Terapia Gestalt, Análisis Existencial,
Logoterapia, etc.
Sistémicas: Modelos basados originalmente en la epistemología sistémica y el
pensamiento batesoniano. Ejemplos: Terapia Estructural Familiar, Terapia Estratégica,
Terapia Narrativa, etc.
Cognitivas/Comportamentales: Modelos que integran la perspectiva comportamental,
combinados con desarrollos cognitivos posteriormente. Ejemplos: Terapia de la
Conducta, Terapia Cognitiva-Comportamental, Terapia Cognitiva Posracionalista, etc.
La Federación Española de Asociación de Psicoterapeutas (FEAP)
Definición de psicoterapia
Todo tratamiento de naturaleza psicológica que, a partir de manifestaciones psíquicas o
físicas de sufrimiento humano, promueve el logro de cambios o modificaciones en el
comportamiento, la adaptación al entorno, la salud física o psicológica, la integración de
la identidad psicológica y el bienestar bio-psico-social de las personas y grupos tales
como la pareja o la familia.
No presupone un enfoque definido, denomina un amplio espectro científico-profesional
especializado que se especifica en diferentes y peculiares orientaciones teóricas,
prácticas y aplicadas.
La psicoterapia se encuentra dentro del campo de la psicología clínica, compartiendo
campo con el psicodiagnóstico y la investigación clínica. Las 3 disciplinas están
relacionadas. Ejemplo, en cada modelo de psicoterapia hay un área de problemática
sobre la evaluación y el diagnóstico de las personas a tratar, y una herencia en
investigación (da respaldo a su accionar y es performativa de nuevos rumbos para la
práctica)
Teoría y Técnica de la Psicoterapia. Fiorini
En este texto se presentan algunas ideas para acercarse al campo de las psicoterapias.
Para Fiorini (Médico, psiquiatra) constituye una actitud científica-técnica para abordar
el campo de las psicoterapias. (Agregado: plantea que un terapeuta tiene que tener una
amplia perspectiva)
Entre las prioridades de éste libro está incluir un enfoque que intenta constituir una
teoría de las técnicas de psicoterapia que incluya una consideración crítica de algunas de
sus bases ideológicas.
Se trata de estudiar las técnicas en cuanto campo de una práctica que, cuidadosamente,
investigada, revisada, conceptualizada, remite inevitablemente a una teoría.
En el campo de la psicoterapia la más simple de las intervenciones implica la puesta en
juego de vidas, proyectos, rumbos de individuos y grupos. Ante esto plantea como
necesario un desarrollo científico/técnico en psicoterapias: si realmente se toma en serio
la responsabilidad social y humana que implica la práctica no nos quedaremos solo con
la dimensión relacional de la psicoterapia sino que buscaremos perfeccionarla y
desarrollarla científicamente.
Mencionaré direcciones claves de una actitud científico-técnica comprometida con el
desarrollo de este campo:
1) Entender la psicoterapia como un campo experimental pleno (su riqueza radica en ser
un campo abierto) Terreno fértil para la exploración científica; mientras se sigue con el
propio método que otros reclamen también un lugar. Las nuevas técnicas obligan a
replantear las indicaciones específicas de cada una de las técnicas, y más
profundamente, los soportes teóricos de cada enfoque. Los nuevos aportes originales
conllevan a revisar las limitaciones de los anteriores y a construir una teoría que dé
cuenta de éstas limitaciones y de aquellos efectos.
2) Necesidad de construir teorías, inventar conceptos y modelos. Existen muchas en
este momento pero sin valor alguno.
Identificar entonces como uno de los puntos de urgencia la necesidad de construir
teoría, arriesgarnos a inventar conceptos y modelos de procesos; aventurar hipótesis que
podamos cambiar al primer paso dado por su luz provisoria. Las investigaciones sobre
psicoterapias de los últimos 20 años han sido pobres, lejos de la riqueza de la
experiencia clínica. El déficit no es metodológico en principio, las limitaciones están en
las categorías que operacionalizan, en el restringido edificio teórico del que se las
desprende. No han superado el nivel descriptivo, no han propuesto teorías sobre el
cambio. Por ello entendemos que la tarea de construir teoría es prioritaria en este
campo.
3) La necesidad de inscribir toda teoría y método terapéutico en una teoría del hombre.
Que enmarque el incesante esfuerzo de construcción y reconstrucción de totalidades
singulares concretas es condición para que toda manipulación correctiva, pueda aspirar
a una inserción en el nivel humano. Esto es importante pensando en que Fiorini está
marcando como límite a esta totalidad, que haya en las psicoterapias trabajos recortados,
que trabajen sobre partes y no hacen la dialéctica integradora totalidad / parte. Entonces
la actividad queda limitada, recortada y reducida.
4) Profundizar toda descripción de los hechos. Debe producirse un saber transmisible.
Profundizar todo esfuerzo de descripción de los hechos en la experiencia
psicoterapéutica, exigir el máximo a las palabras para obligarlas a dar cuenta de toda la
riqueza del acontecer en la situación terapéutica, detectar su enjambre de
significaciones, sus secuencias, sus leyes todavía oscuras.
5) Vivir y estudiar más de una técnica de psicoterapia. Cierta tradición de escuela ha
propuesto que el terapeuta se forme en una técnica y con una teoría "para evitar
confusiones". Esa temida confusión es seguramente evitable para cualquier terapeuta de
cociente intelectual medio. Lo peligroso está en que todo experto en una técnica es
proclive a intentar con ella abarcar el mundo.
6) Interés por las técnicas individuales y qué relación pueden tener con las grupales.
Las psicoterapias individuales son las más estudiadas y aplicadas. Particularmente he
constatado que muchos de los conceptos teóricos-técnicos surgidos de los métodos
individuales encuentran entera aplicación en contextos grupales; aunque los métodos
individuales limitados en sus alcances asistenciales, siguen constituyendo instancias de
investigación teórico-técnica capaz de nutrir en ciertas dimensiones incluso la tarea con
grandes grupos. A la vez no hay duda de que las aperturas grupales pueden cuestionar
profundamente y llevarnos a replantear los enfoques individuales.
7) Las psicoterapias más antiguas y difundidas son las verbales (poder de la palabra):
Surgen nuevas que se centran en el cuerpo y la acción (ejemplo: Psicodrama), en la
necesidad de comprometerse.
Brandolin: “Experiencias que facilitan un acceso pleno a ese nivel de sensibilización y
contacto consigo mismo y con los otros”.
La tradición terapéutica se ha asentado en la premisa de no actuar para poder pensar,
quedarnos quietos para poder concentrarnos. Lo cierto es que una nueva línea de
experiencias grupales, psicodramáticas, de trabajo corporal, su convergencia en los
laboratorios de interacción social, han venido a cuestionar aquellas premisas sobre las
cuales surgen los problemas del deterioro de la palabra. En estas experiencias lo que se
constata es la posibilidad de invertir en parte la premisa, subrayando la necesidad de
actuar, de comprometer también el cuerpo para poder sentir-pensar-verbalizar con una
intensidad y veracidad nuevas.
Estos nuevos contextos de experimentación grupal abren el aprendizaje de nuevos
lenguajes, plásticos, corporales, dramáticos, que una cultura represiva mantiene
relegados a la época de los añorados juegos infantiles.
8) Toda psicoterapia parte de premisas sobre salud/enfermedad: Por ello, deben ser
colocadas bajo una rigurosa crítica ideológica y epistemológica.
Brandolin: NO tomar las teorías como recetas.
Las psicoterapias comparten toda la candente problemática ideológica de las ciencias
humanas y deben ser colocadas bajo la lente de una rigurosa crítica epistemológica. Si
bien Fiorini contempla la ideología, primero en lo académico, en las enseñanzas desde
cada espacio de enseñanza – aprendizaje; como ciertos ámbitos que no son abiertos a la
sociedad o a otras áreas de la comunidad científica; en éste caso suelen prevalecer
determinadas teorías hegemónicas, en ciertos ámbitos de aplicación aparecen con cierta
inadecuación, ciertos desfasajes porque no tienen en cuenta ciertas particularidades.
Donde se gesta el conocimiento se entrecruzan cuestiones de poder, cuestiones políticas,
económicas; muchas veces separado de la problemática concreta de las personas en una
comunidad concreta.
El terapeuta puede poseer una noción de salud, enfermedad, concepto de cura, como
también relacionado a discusiones políticas, de clase, de género, etc. Si un terapeuta está
atravesado por una ideología debe cuidar que ésta no termine interviniendo en las
decisiones de un consultante (en clase hablamos de la situación de una consultante con
una decisión de practicarse un aborto y si esto impacta negativamente sobre la ideología
del terapeuta, tendrá que ver éste cómo continuar; de la misma manera que se ha visto
en algunos textos como el de Mahoney, donde la persona del terapeuta solo tiene a la
persona que es y es necesario que ésta trabaje sus heridas en un espacio propio de
terapia para cuidarse a sí mismo).
Sobre Psicoterapia (Freud)
Los términos de abreacción y conversión hoy son conocidos y comprendidos
universalmente. No puedo decir lo mismo del procedimiento terapéutico que
propusimos a nuestros colegas simultáneamente con nuestra doctrina, el cual sigue
luchando hoy por su reconocimiento. Puede ser porque en ese tiempo la técnica del
procedimiento aún no había sido desarrollada.
La psicoterapia sigue pareciéndose a muchos médicos un producto del misticismo
moderno, y por comparación con nuestros recursos terapéuticos físico-químicos, cuya
aplicación se basa en conocimientos fisiológicos, un producto directamente a-científico,
indigno del interés de un investigador de la naturaleza.
En primer lugar, les recordaré que la psicoterapia no es un procedimiento terapéutico
moderno; al contrario, es la terapia más antigua de que se ha servido la medicina.
En segundo lugar, los médicos no podemos renunciar a la psicoterapia, porque la otra
parte (los enfermos) no tiene propósito alguno de hacerlo. Gracias a los aportes de la
escuela de Nancy sabemos que existe un factor que depende de la disposición psíquica
de los enfermos que viene a influir sin que nosotros lo busquemos, sobre el resultado de
cualquier procedimiento terapéutico introducido por el médico. Casi siempre lo hace en
tono favorable pero a veces puede ser desfavorable: a este hecho lo hemos llamado
sugestión.
Y en tercer lugar, ciertos trastornos como la psiconeurosis, son mucho más accesibles a
influencias anímicas que a cualquier otra medicación. A éstas enfermedades no las cura
el medicamento sino el médico, su personalidad, en la medida en que ejerce una
influencia psíquica a través de ella.
Hay muchas variedades de psicoterapia y muchos caminos para aplicarla. Todos son
buenos si llevan a la meta de la curación.
Hemos desarrollado la técnica de la sugestión hipnótica, la psicoterapia basada en la
distracción mental, en el ejercicio, en la suscitación de afectos adecuados. Yo, en
realidad, me circunscribo a un solo procedimiento terapéutico, el método que Breuer
denominó catártico y yo prefiero calificar como analítico.
Algunos esclarecimientos acerca de este método catártico o analítico de la psicoterapia:
A. Muy a menudo se lo confunde con el tratamiento sugestivo hipnótico. En verdad
entre la técnica sugestiva y la analítica hay la máxima oposición posible: la técnica
sugestiva deposita la sugestión que, según se espera, será suficientemente poderosa
como para impedir la exteriorización de la idea patógena. La terapia analítica, en
cambio, no quiere ni agregar ni introducir nada nuevo, sino restar, retirar, y con este fin
se preocupa por el origen de los síntomas patológicos y la trama psíquica de la idea
patógena, cuya eliminación se propone como meta.
Si abandoné muy pronto la técnica sugestiva y la hipnosis, es porque dudaba de que
fuera lo suficientemente fuerte y resistente como se requería para una curación
duradera. En todos los casos graves que vi, la sugestión introducida volvía a
desmoronarse, y entonces reaparecían los mismos síntomas o sustitutos. Ésta técnica
nos impide penetrar en el juego de las fuerzas psíquicas.
B. El instrumento anímico no es fácil de tocar.
C. Sin duda, el tratamiento psicoanalítico plantea elevadas exigencias: al enfermo, se le
exige como sacrificio una sinceridad total, mucho tiempo y le resulta costoso; también
al médico le insume tiempo, y a causa de la técnica que tiene que aprender y practicar,
le es bastante trabajoso. Por eso mismo creo necesario aplicar métodos terapéuticos más
cómodos siempre que haya la perspectiva de lograr algo con ellos. La terapia
psicoanalítica se creó sobre la base de enfermos aquejados de una duradera incapacidad
para la existencia; y su triunfo consiste en que pudo devolverles, a muchos de ellos, de
forma duradera, esa capacidad.
No es todavía posible, a consecuencia de las muchas restricciones prácticas que
afectaron mi actividad, señalar de manera definitiva las indicaciones y
contraindicaciones de este tratamiento. No obstante, trataré de elucidar con ustedes
algunos puntos:
1). La psicoterapia analítica no es un procedimiento para tratar la degeneración
neuropática; al contrario, encuentra en esta su límite. Tampoco es aplicable a personas
que no se sienten llevadas a la terapia por su padecer, sino que sólo se someten a ella
por orden de sus parientes.
2). Es preciso limitar la elección a personas que posean un estado normal, pues en el
procedimiento psicoanalítico nos apoyamos en él para apropiarnos de lo patológico. Las
psicosis, los estados de confusión y de desazón profunda (diría: tóxica), son, pues,
inapropiados, al menos tal como hoy lo practicamos.
3). En la medida en que las personas que se acercan a la cincuentena o la sobrepasan
suelen carecer de la plasticidad de los procesos anímicos de la que depende la terapia -
los ancianos ya no son educables- y el material que debería reelaborarse prolongará
indefinidamente el tratamiento. El límite inferior de edad sólo se determina según los
individuos; los jóvenes que no han llegado todavía a la pubertad a menudo constituyen
un terreno óptimo para la influencia terapéutica.
4). No se recurrirá al psicoanálisis cuando sea preciso eliminar con rapidez fenómenos
peligrosos, por ejemplo, en el caso de una anorexia histérica.
e. Una cura analítica realizada debidamente no puede ocasionar daño alguno para el
enfermo.
f. Esta terapia se basa en la intelección de que el carácter inconsciente de ciertos
procesos anímicos son la causa inmediata de los síntomas patológicos. El
descubrimiento y la traducción de lo inconsciente se realizan bajo una permanente
resistencia de parte del enfermo: la emergencia de eso inconsciente va unida a un
displacer, y a causa de éste el enfermo lo rechaza siempre. En términos generales,
pueden concebir el tratamiento psicoanalítico como una post educación para vencer
resistencias interiores.
Resumen:
1) La psicoterapia no es un procedimiento terapéutico moderno, sino la terapia más
antigua de la que se ha servido la medicina.
2) Los médicos no pueden renunciar a la psicoterapia porque los enfermos no
tienen interés en hacerlo. Un factor que depende de la disposición psíquica de los
enfermos influye sobre el resultado de x procedimiento terapéutico inducido por el
médico.
3) Las psiconeurosis son mucho más accesibles a influencias anímicas que a
cualquier medicación. A las enfermedades la cura, en todo caso, la personalidad del
médico (ejerce una influencia psíquica -sugestión- a través del medicamento).
Hay muchas formas de psicoterapia: Todos son buenas si llevan a la meta de la
curación.
Freud marcó el método terapéutico de ese entonces, la Psicoterapia analítica: Método de
acceso individual, y esa persona debe tener ciertas características para poder acceder a
él.
- Debe tener cierto grado de cultura.
- Deben asistir a terapia por su padecer, y no por coacciones ajenas.
- Deben estar dentro de un estado normal (los psicóticos, los que sufren estados de
confusión y desazón son inapropiados para el PSA).
- Deben tener menos de 50 años (los ancianos ya no son educables).
- Debe poder costear el tratamiento, con una concurrencia de 5 a 6 sesiones
semanales.
A lo largo del S. XX y lo que va del XXI, todos estos aspectos se fueron flexibilizando
en los distintos modelos de Psicoterapia. Ejemplo: Paso de abordaje individual a pensar
en abordaje de familias, parejas, grupos, etcétera.
- Se amplió el campo de intervención (aplicable a todo tipo de patología, inclusive
físicas).
- Los sujetos susceptibles de terapia se fueron ampliando. Ejemplo: Adultos
mayores. También, de cualquier grado de cultura y/o capacidad.
- Los encuadres se fueron flexibilizando: No sólo en consultorio particular y
dispositivos como el diván, sino otros espacios, instituciones, en la misma casa del
paciente, etcétera.
2. ASPECTOS DE LA FORMACIÓN DEL PSICOTERAPEUTA
La formación y el entrenamiento (Beatríz Gómez y Alejandra Pérez)
Psicoterapia: “Tratamiento que tiene básicamente una naturaleza psicológica, que sirve
para abordar el sufrimiento humano en cualquiera de sus manifestaciones (ya sea a nivel
físico o psíquico), y el objetivo es promover una clase de modificación en la experiencia
de los pacientes, que puede ser algún cambio en el comportamiento, alguna
comprensión acerca de su propia experiencia vital, y que en todo caso ellas comporten
un alivio”. No tiene un enfoque específico.
Desde 1960, el entrenamiento en habilidades de ayuda ha sido la forma dominante de
formación y entrenamiento para los psicoterapeutas. "Habilidades de ayuda" es un
término genérico que se aplica ampliamente a las intervenciones psiterapeúticas. Es
conveniente enmarcar el entrenamiento como un proceso a través del cual los terapeutas
afinan sus habilidades de comunicación aprendiendo a identificar cuales ya han
utilizado.
Es importante en los estadios iniciales del entrenamiento enfocarse primero en sí
mismos y su desarrollo personal como agentes de ayuda en lugar de centrarse en la
cuestión de los pacientes, así se puede lograr estar más atentos a las cuestiones
personales que puedan interferir en el trabajo.
La instrucción ofrece una sólida base de conocimiento. El modelado brinda ejemplos
para que los estudiantes puedan aprender a través de psicoterapeutas expertos.
Favorecer que observen a sus pares es un modelado valioso porque les brinda la
oportunidad de ver a otros en su nivel aplicando las habilidades, reparando tanto en el
lenguaje verbal como en los gestos y posturas para mejorar sus destrezas y a la vez
minimizar las conductas problemáticas o inútiles.
¿Entrenamiento y sus áreas?
Áreas que todo candidato a psicoterapeuta debe desarrollar. Áreas centrales para un
entrenamiento eficiente en psicoterapia:
1) Teoría: Una sólida formación teórica es indispensable y debe abarcar los tres
componentes de cualquier modelo:
a) Teoría de la mente: Da cuenta del funcionamiento de la actividad psíquica.
b) Modelo psicopatológico: Conceptualizan los procesos disfuncionales. Explica
las razones de un trastorno, tanto de la génesis como del curso de la perturbación y el
pronóstico para cada situación clínica. Establece la índole del problema y severidad.
Abarca la manera en que se conceptualizan los procesos disfuncionales, explica las
razones por las que las personas padecen un trastorno, dando cuenta tanto de la génesis
como del curso de la perturbación y del pronóstico que puede esperarse para cada
situación clínica
c) Programa de cambios: Permite identificar las condiciones que facilitan los
cambios, y las fuerzas que se resisten a ello. Para ello, esta guía se apoya en
herramientas o técnicas de acuerdo al Modelo psicopatológico. Un programa de
cambios que permita conocer cómo se interviene para volver más funcional una
situación de padecimiento. Dicho programa permite identificar las condiciones que
facilitan los cambios, así como las fuerzas de la resistencia que se contraponen a ello.
Estos componentes constituyen la base de todas las estrategias de tratamiento y pueden
guiar a los terapeutas en la selección de las mejores para cada paciente. Incluso el
entrenamiento con manuales de tratamiento específicos no debe realizarse sin una base
sólida de conocimientos psicológicos.
La teoría de la psicoterapia es, entonces, un conjunto de enunciados que están
contenidos en el esquema mental con que trabaja el terapeuta para identificar cómo se
conforma la demanda, cómo se configuran las situaciones clínicas en los contextos
involucrados en dicha demanda y cómo se articulan con la oferta asistencial disponible.
¿Son todas las terapias igualmente efectivas y para todas las situaciones clínicas?
Algunas terapias son mejores que otras para determinadas situaciones clínicas y por ello
vale la pena seguir investigando para encontrar programas de tratamiento aún más
eficientes en el futuro.
Mejorar la formación y el entrenamiento de los terapeutas está fuertemente asociado con
la integración; que hoy en día es una realidad en el mundo de la psicoterapia. Cuando
hablamos de integración, hablamos de una actitud para crear un campo en el cual haya
ciertos patrones básicos, comunes, que sirvan para definir los alcances de la práctica, la
cientificidad de los procedimientos y los criterios de evaluación que usamos: debemos
prepararnos para abordar una instancia situada más allá de la integración para la
unificación del territorio.
2) Entrenamiento: Entrenarse en la práctica clínica: "qué funciona en la terapia". La
psicoterapia no es igualmente efectiva en todas sus aplicaciones.
Dos líneas de desarrollo resultaron claras en la búsqueda de la eficiencia terapéutica: a)
atender a las necesidades de diferentes contextos y aplicaciones y b) identificar
principios generales que fundamentan determinados resultados de un tratamiento, más
allá de las condiciones específicas en que se lo aplique.
La psicoterapia es una actividad práctica, del hacer, de allí la importancia para el
entrenamiento de tener una buena experiencia clínica. Lograr dicha experiencia les
permitirá hacer diagnósticos diferenciales y tener sensibilidad y rapidez para decidir
cuándo un paciente debe ser derivado hacia otras fuentes de ayuda que resulten más
satisfactorias, ya sea porque requiere otro profesional mejor entrenado para tratar su
problema específico o un tipo de asistencia diferente a la psicoterapia.
El terapeuta en formación aprenderá a hacer la indicación del tratamiento, a involucrar
al paciente en el proceso, a definir el contexto significativo en el que se desenvolverá el
tratamiento y a utilizar las técnicas más adecuadas para cada caso.
Para realizar estos procedimientos, el aprendizaje se ampliará con el entrenamiento en:
a) destrezas en la comunicación: las competencias interpersonales, las habilidades de
comunicación del terapeuta, son un componente central del éxito en la psicoterapia. La
herramienta por excelencia es la comunicación simbólica traducida fundamentalmente
en palabras, aunque también es esencial el contacto no verbal. El entrenamiento requiere
de destrezas específicas de escucha, de facilitación de la actividad narrativa del
paciente, capacidad de conseguir que la conversación terapéutica se amolde a las
necesidades del paciente y adopte los ritmos y los énfasis que permitan un trabajo
productivo. Además debe utilizar un tono expresivo en consonancia con el clima de la
sesión y la capacidad de hablar con fluidez.
Propósito: Co-creación (paciente/terapeuta) de narrativas alternativas a las que trae el
primero. Generación de competencias lingüísticas (p/ desentramar frases de pacientes y
su significado).
Entendemos la psicoterapia como un proceso de desarrollo narrativo, como un relato
compartido que será más eficiente cuanto más amplio y más rico. La capacidad
empática del terapeuta es una competencia natural para establecer un puente de
resonancia vivencial con el paciente que sirve para que él perciba la conexión que el
terapeuta tiene con su problema y pueda, en consecuencia, confiar en él. Hay otras
cualidades para generar motivación, como la inteligencia, que es la dotación que abre
las puertas a la comprensión de los problemas planteados por el paciente y sus posibles
soluciones.
b) procedimientos de intervención: aquí se incluyen las diferentes técnicas disponibles
que sirven para promover los procesos de cambio. Lo que se debería tener en cuenta es
evitar aprender solo técnicas y ser un terapeuta en un sentido general. Técnicas
(verbales, dramáticas, gráficas, lúdicas, corporales, etcétera). Debe adquirir
conocimientos de cuándo y cómo aplicarlas, qué cambios promueven. Cuidado en no
caer en tecnicismos (mera aplicación).
c) sistemas de evaluación: este aspecto ocupa un lugar muy relevante. Lo primero a
tener en cuenta es que un terapeuta es un operador de cambios, de un paciente.
Una consecuencia importante es que un terapeuta trabaja bajo la presión de tener la
mejor ecuación entre los costos de su intervención y los beneficios a obtener. Esto vale
para todos los aspectos de la terapia, incluida la dedicación que puede darse a la
evaluación misma. Los terapeutas recurren a ella para cubrir diversas necesidades. Los
fines se agrupan en tres categorías: vinculadas al diseño terapéutico, diseñadas para
conocer los cambios que produce la psicoterapia y dirigidas a estimar la eficiencia de la
terapia y los beneficios potenciales que produce.
Es frecuente que los programas de formación y entrenamiento se centren en las
primeras, dirigidas al desarrollo de las evaluaciones útiles para el diseño de la
psicoterapia.
Una primera modalidad está constituida por las evaluaciones que se hacen antes de
comenzar un tratamiento, una segunda forma son las que se llevan a cabo para
monitorear el curso de la terapia y una tercera corresponde a los modelos de evaluación
de los procesos al finalizarla.
La relación entre teoría y entrenamiento se palpa en el ejercicio profesional a través de
preguntas que le sirven al terapeuta en su accionar. Ejemplos:
- ¿Qué viene a buscar la persona que tengo enfrente?
- ¿Qué espera de mí?
- ¿De qué procedimientos dispongo para ofrecerle ayuda?
- ¿Cómo imagino que reaccionaría frente a la propuesta terapéutica?
3. Trabajar sobre sí mismo: se trata de enfocar nuestra atención en la persona del
terapeuta.
El mismo deberá aprender sobre sí mismo y auto reflexionar, no solo para potenciar su
trabajo sino para asegurar su cuidado personal. Por tratarse de un trabajo
emocionalmente tóxico, el desgaste psíquico suele ser muy insidioso, y justamente por
eso el terapeuta debe estar bien preparado, teniendo en cuenta tres valiosos pilares:
a) cultivo de competencias y cualidades en la vida cotidiana: Ejercicio de la tolerancia
frente a la diversidad (una persona con pocos prejuicios, que logre la mayor flexibilidad
posible en su sistema de valores y creencias), máximo desarrollo del repertorio
comunicacional (la P como relato compartido, mientras más rico y amplio, mejor),
balance del momento en que se encuentra su labor (la situación vital designa aspectos
circunstanciales -situaciones de duelo, enfermedades físicas, etcétera- que afectan la
participación del terapeuta, y ante las que a veces es mejor suspender la P y evitar actuar
negativamente sobre el paciente).
b) terapia personal: ésta necesidad se asocia con la posibilidad de elaborar conflictos
personales propensos a dificultar el trabajo y acrecentar la autoconsciencia del
terapeuta. Además ayuda a mejorar la condición clínica (equilibrio emocional) y al
aprendizaje del dispositivo (entrenamiento). Tiene dos funciones (mejorar la condición
clínica -alivia el estrés y carga inherente a la profesión- y el aprendizaje del dispositivo -
lo pone en el lugar del paciente, favorece la internalización del rol del curador, favorece
convicción sobre efectividad de la P-).
c) supervisión: se trata de exponer lo que pasa en el trabajo cotidiano a la observación
de otros. El objetivo central es ampliar la capacidad de observación, generar otras
perspectivas. La experiencia por sí sola no aumenta la eficiencia, así que, ayudará
incrementar la consciencia del terapeuta y las habilidades para manejar las
complejidades del trabajo con el paciente. La supervisión reduce la ansiedad del
supervisado y la ambigüedad del rol e incrementa la confianza en la práctica guiada.
Se trata de un intercambio que ayude al supervisado a expandir sus propias capacidades
y que estimule la autorreflexión sistemática. Resulta muy recomendable que se lleve a
cabo no sólo con expertos sino también entre grupos de pares.
El mejor terapeuta tiene los siguientes atributos: son aprendices voraces, extraen de la
experiencia, valoran la complejidad y ambigüedad cognitiva, son receptivos
emocionalmente y sanos mentalmente y pueden atender a su propio bienestar
emocional, son conscientes de cómo su salud emocional afecta su trabajo, tienen fuertes
habilidades para relacionarse y son capaces de utilizar estas habilidades para
relacionarse en la terapia.
Psicoterapia Constructiva. Una guía práctica. Mahoney
Inicialmente terapia comportamental, luego cognitiva, y se identifica como terapeuta
constructivista. Una capacidad que tiene que desarrollar una habilidad: sufrimiento
vicaria (cuando aprendemos por imitación). Es una tarea paradójica porque frente al
dolor hay que trabajar con la esperanza de la mejoría o alivio. Buscar la metáfora del
“Sanador- Herido”. Para aprender a sanar hay que saber de nuestras heridas.
Sufrimiento vicario: Vivido cuando acompañamos a personas que nos relatan su
sufrimiento. Nos otorga flexibilidad, tolerancia y comodidad.
“Pensaba que conocía su significado (de por ejemplo: Trauma, Vida, Muerte), hasta que
me situé de corazón a corazón con las personas”: Se refiere a que la teoría no lo preparó
lo suficiente para las cosas que tuvo que escuchar y ver cuándo comenzó a ejercer como
psicoterapeuta, de sus primeros clientes. Las categorías se mostraron insuficientes para
la cruda realidad. Sólo pudo comprenderlas cuando se ubicó corazón a corazón con los
pacientes. Ese es el sentido del título del capítulo, “ser persona y terapeuta”: no
podemos entrar al consultorio como terapeuta y salir como persona, no dejamos de serlo
nunca.
Son “protectores de la esperanza”: Somos los encargados, profesionalmente hablando,
de ayudar al paciente a soportar el sufrimiento que le genera haber compartido los
secretos que hay en su corazón con nosotros. Debemos alimentar en ellos la idea de que,
en el proceso de la terapia, de a poco el sufrimiento irá desapareciendo, que la vida
merece ser vivida y que ellos pueden con todo lo que se propongan.
5 aspectos significativos sobre la vida personal del psicoterapeuta:
- La psicoterapia es un reto extremadamente difícil y complejo tanto para el
terapeuta como para el cliente;
- El terapeuta cambia, al menos en la misma medida que el cliente, durante el
proceso psicoterapéutico;
- Muchos terapeutas soportan el peso de una expectativa que dicen que
deben/debemos ser extraordinariamente felices, iluminados o sabios para ser
profesionales legítimos;
- El cuidado propio, la compasión por uno mismo, es esencial para el bienestar
personal y para las responsabilidades profesionales de los psicoterapeutas;
- La terapia personal y la práctica espiritual pueden ser recursos inestimables para
nuestra evolución.
Psicoterapia como “servicio espiritual”: El psicoterapeuta es un «sanador de heridos»,
que incluso puede hacerlo a pesar de portar sus heridas (propias de su condición
humana, no siendo ninguna divinidad sino alguien con un conocimiento sobre cómo
atender a ese sufrimiento).
Rol de “terapeuta constructivo”: Implica estar abierto constantemente a la
individualidad y la diversidad, entendiendo que no todo vale para todas las personas ni
todo el tiempo. Toda elección o procedimiento terapéutico debe hacerse teniendo en
cuenta todo un panorama de cuestiones, incluso reconociendo que su conocimiento tiene
sus límites. También, de que no puede hacerlo siendo neutral u objetivo, sino que
conlleva una implicación emocional, un “sufrimiento vicario”.
La psicoterapia como dispositivo
La psicoterapia como dispositivo: perspectiva desde Foucault, dentro del dispositivo
aspectos interrelaciones: conjunto heterogéneo de discursos, reglamentos, leyes
enunciados, instituciones, tanto desde lo dicho como lo no dicho. Entre estos existe
una red de relaciones, vínculos de poder, cambios de posicionamiento, esta red es
dinámica, cambiante, y el tercer aspecto es que todo dispositivo cumple la función de
emergencia de acuerdo al momento histórico, siempre responde a una necesidad del
contexto. Elementos: marco filosófico, teórico y metodológico. Encuadre (una constante
de variables, aspectos para llevar a cabo la relación de ayuda) que determinan el diseño.
Hay que entender porque surgen cuando surgen las distintas psicoterapias y a que han
querido responder. Elementos del dispositivo: cada una de las psicoterapia tienen una
concepción antropológica sobre el hombre, sobre cómo entiende su existencia, que es el
ser humano, que es el mundo, la realidad, en qué consiste estar sano, y como se puede
recorrer el camino inverso. También hay una concepción distinta sobre cómo se
entiende el vínculo entre terapeuta y consultante, la cuestión de los objetivos
terapéuticos también.
Apuntes sobre las psicoterapias y sus elementos constitutivos. Brandolín
Aquí entendemos a la Psicoterapia también como un dispositivo, al modo en que lo
define Foucault. Para él, se pueden desglosar tres aspectos de éste concepto:
1. Se trata de un conjunto decididamente heterogéneo, que comprende discursos,
instituciones, instalaciones arquitectónicas, decisiones reglamentarias, leyes, medidas
administrativas, enunciados científicos, proposiciones filosóficas, morales, filantrópicas.
Esos elementos del dispositivo pertenecen tanto a lo dicho como a lo no dicho.
2. Foucault señala a la naturaleza del vínculo que puede existir entre estos elementos
heterogéneos, pues entre ellos existe una red de conexiones que se compone de juegos,
cambios de posición, modificación de las funciones que persigue.
3. El dispositivo tiene la función de responder a una urgencia en un momento histórico
y en un contexto social dado. En tal sentido, para Foucault tiene una posición estratégica
dominante desde su génesis.
Si tomamos la versión del dispositivo según Foucault, es necesario circunscribir al
conjunto de elementos que componen a la psicoterapia, y en ese conjunto de elementos
la red que los une, entonces podremos visualizar o comprender a esta red, como una red
emergente, de emergencia social.
Nos proponemos dar cuenta de los aspectos generales que están presentes en la
psicoterapia como dispositivo definido por el momento histórico y el contexto social
presentes.
Elementos que componen al dispositivo psicoterapéutico
-En primer término, cualquier modelo de psicoterapia cuenta con un marco
epistemológico, filosófico y científico. Desde ahí podemos ver de qué se trata la realidad
para cada marco, que es el ser humano, cual es el sentido de la vida, que es la salud, la
enfermedad, y sobre todo con qué noción de conflicto se trabaja. Ese conflicto estará en
la base del sufrimiento humano y qué modo puede tener el terapeuta de actuar, para
poder restituir el bienestar de las personas. En algunos modelos habrá mayor pretensión
de objetividad, mientras que en otros evitarán las definiciones concretas.
-En segundo lugar, debe existir un pedido de ayuda: para constituir el dispositivo
psicoterapéutico es condición necesaria que alguien lo requiera. Es una cláusula
indispensable. Es necesario ver cómo es mediado este pedido de ayuda: familia, escuela,
organizaciones, por la justicia, por la propia persona, etc. Si ese pedido de ayuda se
instala empieza la provisión de herramientas expuestas por el terapeuta para examinar el
caso, la situación, el momento, la circunstancia. Por ejemplo a través de
psicodiagnósticos o estableciendo pautas de trabajo en el esclarecimiento de la ayuda, o
para poder esclarecer la demanda y ver si el terapeuta puede o no cubrir ese pedido de
ayuda. También para que la persona revise la ayuda en sí misma, que solicita. Esto es
importante para ver si la persona se compromete a resolver el pedido de ayuda que ha
formulado. En un principio puede ser atendible o no, es decir, que se sostenga o no. En
la medida en que se desarrolla esta primera parte, entramos en una segunda parte de la
terapia que refiere a que si es necesaria la continuación del trabajo, o dicho de otra
forma con que se encuentra la persona trabajando con lo que le pasa.
-El tercero de los elementos que componen el dispositivo es el encuadre y los
problemas atinentes a su establecimiento. El término encuadre comprende significados
diversos en nuestro idioma: poner algo dentro de un marco o cuadro, encajar, ajustar
una cosa dentro de otra, determinar los límites de algo, incluyéndose en un esquema u
organización. La clásica definición propuesta por Bleger del encuadre dice que son las
constantes dentro de cuyo marco se da el proceso, haciendo alusión al proceso
psicoanalítico, pero no queda muy claro qué comprende. Aquí tomamos al encuadre
como la selección y recorte por parte del psicoterapeuta de determinados aspectos que
se utilizarán para construir la relación terapéutica, y se mantendrán estables o con un
margen de flexibilidad mínimo a lo largo del tratamiento.
Aquí debe enfatizarse que es el psicoterapeuta el que elige los términos del encuadre.
Nosotros señalaremos cuatro dimensiones comunes a todos los casos: marco concreto,
rol del paciente y del terapeuta, tipos de intervenciones y definición de objetivos.
1. Marco concreto: lugar, horario, frecuencia y duración de las sesiones; estos aspectos
son por lo general definidos claramente al inicio del tratamiento y así debe suceder para
no generar confusión al consultante y producir un vínculo de confianza donde apoyar el
trabajo clínico.
-Manejo del ambiente: este aspecto tendrá diversas variantes de acuerdo al marco
teórico utilizado, las características del paciente y a las condiciones de la oferta
psicoterapéutica. Algunas líneas teóricas presentan mayor flexibilidad en el uso del
espacio, mientras que otras consideran que si no se cumplen determinadas condiciones
en este aspecto no es posible establecer el dispositivo.
-Pago de honorarios: en la consulta privada debe establecerse claramente el pago en
tiempo y forma, señalando cómo se manejan las situaciones excepcionales que pudieran
surgir en el transcurso del tratamiento, por ejemplo si se le cobrará la sesión en caso de
ausencia.
2. Rol del paciente y del terapeuta: forma parte de la definición del encuadre también la
especificación de los roles. El paciente deberá tener claro qué puede hacer y qué no en
el marco de la consulta.
Además, la persona que va a iniciar un tratamiento tiene derecho a saber, si lo requiere,
qué puede obtener o esperar de la terapia.
El terapeuta también debe definir como parte del encuadre qué tipo de vínculo intentará
establecer con el paciente, que variará según el modo de psicoterapia (habrá mayor o
menos relación de simetría o asimetría). También se pueden definir cuáles ámbitos de la
vida del paciente serán de incumbencia en la terapia y cuáles no.
3. Tipos de intervenciones: todo aquello que el terapeuta comunica al paciente dentro y
fuera de las sesiones, engloba todo el comportamiento del terapeuta en relación al
paciente mientras dura un tratamiento. Existen varios criterios por los cuales se pueden
clasificar las intervenciones:
a. Existen intervenciones directivas y no directivas. Por ejemplo, el silencio del
psicoanalista como respuesta a una pregunta.
b. Existen intervenciones dirigidas a terceros, para producir efectos en el paciente.
c. También existe otro modo de clasificación: las intervenciones verbales y no verbales.
4. Definición de objetivos: las metas que se esperan obtener de la aplicación del
dispositivo, el cual puede tener un carácter más o menos ambiguo.