Si tu presencia no va
conmigo, no me lleves a
ningún lado
domingo, 23 junio 2024
Y Moisés respondió: «Si tu presencia no ha de ir conmigo, no nos
saques de aquí», Éxodo 33:15.
Si tu presencia no va conmigo, no me lleves a ningún lado.
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La presencia de Dios es lo más importante que un creyente puede tener,
experimentar ese respaldo y protección que solo el Padre Celestial
puede brindar; es lo mas hermoso que se puede llegar a experimentar.
Moisés lo entendió muy bien, por lo que reconoció que sin Dios no podía
continuar dirigiendo al pueblo en el camino a la tierra prometida.
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Una de las características mas importantes de Moisés, es que tenia a
Dios por amigo, la palabra dice que hablaba con Dios cara a cara, y por
tanto halló gracia ante sus ojos. Éxodo 33:11-14.
Este es un gran ejemplo de que el hombre separado de Dios no puede
hacer nada. No fueron las capacidades de Moisés las que lo llevaron a
guiar al pueblo de Dios, sino que fue la fuerza que recibía cada vez que
estaba en comunión con el Señor, Juan 15:5.
Es decir que todos los beneficios de un cristiano se encuentran
escondidos en su presencia; es allí donde se reciben las fuerzas, el
consuelo, la libertad, y aun las peticiones y los deseos que están en el
corazón, son concedidos mediante la búsqueda de su rostro.
Así que es necesario aprovechar cada momento para ir a ese lugar de
intimidad, y allí hablar con el Padre; porque esa es la garantía de obtener
todas las victorias.
El Espíritu Santo es el mejor amigo del creyente; Él lo acompaña en todo
momento, es esencial que los hijos de Dios hablen cada día con Él.
La palabra dice que en su presencia hay plenitud de gozo
(Salmos 16:11). Por eso el cristiano debe mantenerse lleno
constantemente para que ese gozo arrope su vida.
«Me has dado a conocer los caminos de la vida; me llenarás de
alegría en tu presencia» Hechos 2:28
EL PODER DE LA PRESENCIA DE DIOS
La escritura nos provee de infinitos ejemplos de cómo la presencia
de Dios empodera a su pueblo para vivir para él. Uno de los
ejemplos más poderosos es la vida de Moisés.
Sin la presencia de Dios, Moisés sabía que era inútil hacer cualquier
cosa. Cuando el habló cara a cara con Dios, permaneció con una
actitud sumisa,“Y Moisés respondió: Si tu presencia no ha de ir
conmigo, no nos saques de aquí.” (Éxodo 33.15). Él estaba
diciendo, “Dios, si tu no estas con nosotros, no lo vamos a lograr.
No daremos un simple paso si no estamos seguros de tu presencia.”
Moisés sabía que la presencia de Dios entre ellos era lo que los
separaba de las demás naciones. Hoy en día, lo mismo es real para
el pueblo de Dios. Lo único que nos mantiene aparte de los
incrédulos es la presencia de Dios “con nosotros”, liderándonos,
guiándonos, trabajando su voluntad en y a través de nosotros.
La actitud de Moisés era, “Operamos bajo un solo principio. La
única manera para nosotros de ser guiados o gobernados, para hacer
la guerra y sobrevivir en estos tiempos, es teniendo la presencia de
Dios con nosotros. Cuando su presencia esta en nuestro medio,
nadie puede destruirnos. Pero sin él estamos desamparados,
reducidos a nada. Que todas las naciones del mundo confíen en sus
poderosos armamentos, carros de guerra y hábiles soldados, pero
nosotros confiaremos en la manifestación de la presencia de Dios.”
Dios le dio a Moisés una promesa: “él dijo: Mi presencia irá
contigo, y te daré descanso.” (33.14). La palabra hebrea para
“Descanso” aquí significa “un confortable y pacifica confianza.”
Dios estaba diciendo, “Sin importar las batallas o tribulaciones que
ustedes enfrenten, siempre serán capaces de encontrar un descanso
tranquilo donde puedan estar confiadamente en mí.”
El antiguo testamento está lleno con
acontecimientos de
lasmaravillosasbendiciones que
vinieron a aquellos quienes tenían la
presencia de Dios con ellos.
Considera los siguientes ejemplos:
1. La presencia de Dios era muy evidente en la vida de Abraham, aun los paganos
alrededor de él reconocían la diferencia entre sus vidas y la de el: “… habló
Abimelec, y Ficol príncipe de su ejército, a Abraham, diciendo: Dios está
contigo en todo cuanto hagas.” (Génesis 21.22) Este rey pagano dijo: “Hay algo
diferente acerca de ti, Abraham. Dios está contigo dondequiera que vas.”
2. Un Ángel le dijo a Gedeón, “Y el ángel de Jehová se le apareció, y le dijo:
Jehová está contigo, varón esforzado y valiente.” (Jueces 6.12) Y el Señor
mismo le dijo a Gedeón, “Y mirándole Jehová, le dijo: Ve con esta tu fuerza, y
salvarás a Israel de la mano de los madianitas. ¿No te envío yo?” (6.14) Aunque
Gedeón se consideraba un cobarde, Dios le llamo“varón esforzado y valiente.”
Dios quería probar que cualquiera puede hacerlo cuando su presencia está con
aquella persona.
3. Dios le dio a Isaías una promesa especial a aquellos que El ama.“Ahora, así dice
Jehová, Creador tuyo, oh Jacob, y Formador tuyo, oh Israel: No temas, porque
yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú. Cuando pases por las aguas, yo estaré
contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te
quemarás, ni la llama arderá en ti. Porque yo Jehová, Dios tuyo, el Santo de
Israel, soy tu Salvador;“(Isaías 43.1-3) Con la presencia permanente de Dios,
puedes pasar cualquier fuego – y no solo vas a sobrevivir, sino que vas a ser
resguardado y protegido durante todo el trayecto.
Estos acontecimientos del antiguo testamento, no son historias
muertas. Ellas están para darnos ánimo para confiar en la presencia
de Dios en nuestras vidas. Como Abraham, Gedeón y muchos otros,
nosotros tenemos un poderoso testimonio de lo que la presencia de
Dios ha hecho por nosotros: guiar nuestros pasos, abrir puertas,
mover obstáculos, quitando preocupaciones y miedos.
Dios requiere una condición para
tener su presencia en nuestras vidas.
Considera el Rey Asa. Este hombre lideró al pueblo de Dios en una
victoria milagrosa sobre millones de hombres armados de Etiopía.
Después él testificó que fue la presencia de Dios quien dispersó al
enemigo: “Y clamó Asa a Jehová su Dios, y dijo: ¡Oh Jehová, para
ti no hay diferencia alguna en dar ayuda al poderoso o al que no
tiene fuerzas! Ayúdanos, oh Jehová Dios nuestro, porque en ti nos
apoyamos, y en tu nombre venimos contra este ejército. Oh Jehová,
tú eres nuestro Dios: no prevalezca contra ti el hombre. Y Jehová
deshizo a los etíopes delante de Asa y delante de Judá; y huyeron
los etíopes.”
Cuando Asa lideró su triunfante armada a Jerusalén, el profeta
Azarías lo recibió en la puerta principal de la ciudad con este
mensaje: “Vino el espíritu de Dios sobre Azarías hijo de Obed; Y
salió al encuentro de Asa, y le dijo: Oídme, Asa, y todo Judá y
Benjamín: Jehová estará con vosotros, si vosotros estuviereis con él:
y si le buscareis, será hallado de vosotros; más si le dejareis, él
también os dejará. Muchos días ha estado Israel sin verdadero Dios
y sin sacerdote que enseñara y sin ley; pero cuando en su tribulación
se convirtieron a Jehová Dios de Israel, y le buscaron, él fue hallado
de ellos.” (15.1-4)
Dios le dijo a Asa el secreto de obtener y mantener la presencia de
Dios en su vida: “Nunca olvides como obtuviste esta victoria.
Cuando estabas en problemas me buscaste con todo tu corazón, y te
envié mi presencia. Recuerda, era mi presencia que te trajo tu
victoria.”
Sin embargo, cuando la presencia de Dios está faltando, todo está
fuera de lugar, sin ley, sin guía o enseñanza de justicia. Cada quien
se vuelve ley para sí mismo, haciendo sus propias cosas. Qué
imagen de muchos hogares cristianos hoy en día: todos fuera de
orden, sin paz ni descanso, todos haciendo lo que a él o ella les
place. Dios en su gran misericordia se apena sobre ese desorden.
Pero no necesita ser así. Las promesas de Dios son inquebrantables,
y su palabra promete, “Para el resto de tu vida, si continúas
buscándome, estaré contigo. Cuando tú clames, seré encontrado por
ti.”
Esta no es una teología complicada. Cualquiera puede tener la
permanente presencia de Dios si el o ella simplemente lo llama con
fe. Recibimos una promesa, “Dios, ... será encontrado por ti.” (15.2)
Moisés busco a Dios por una
continua manifestación de su
presencia “que te pueda conocer”
(Éxodo33.13)
Aquí está cómo contestó Dios a su siervo: “Y él dijo: Mi presencia
irá contigo, y te daré descanso.” (Éxodo 33.14). La petición de
Moisés aquí sería suficiente para muchos cristianos. ¿Quién de
nosotros no le gustaría la promesa de Dios de paz y descanso? ¿Qué
más podría desear cualquiera? Teniendo la seguridad de la presencia
de Dios no fue suficiente para Moisés. Él sabía que había más, y el
clamó, “El entonces dijo: Te ruego que me muestres tu gloria.”
(33.18)
Dios si le mostró a Moisés su gloria. Su gloria no apareció en una
nube luminosa o un terremoto como demostración de su poder. En
lugar de eso, Dios expresó su gloria en una simple revelación de su
naturaleza: “Y pasando Jehová por delante de él, proclamó:
¡Jehová! ¡Jehová! fuerte, misericordioso y piadoso; tardo para la ira,
y grande en misericordia y verdad; que guarda misericordia a
millares, que perdona la iniquidad, la rebelión y el pecado, y que de
ningún modo tendrá por inocente al malvado; que visita la iniquidad
de los padres sobre los hijos y sobre los hijos de los hijos, hasta la
tercera y cuarta generación. (34.6-7) ¿Lo puedes ver? La gloria de
Dios fue una revelación de su grandeza, misericordia, amor y
compasión.
Muchos podrían argumentar, “Pero ¿qué acerca de la increíble
experiencia de los discípulos en el Monte de la Transfiguración?
¿No era eso una manifestación de la gloria de Dios? Ahí hubo una
luz resplandeciente y la milagrosa aparición de Moisés y Elías.”
En ese increíble momento, la Gloria de Dios no era en Moisés o
Elías o la luz espectacular. Sino que su radiante gloria estaba en
Jesús “y se transfiguró delante de ellos, y resplandeció su rostro
como el sol, y sus vestidos se hicieron blancos como la luz.
Mientras él aún hablaba, una nube de luz los cubrió; y he aquí una
voz desde la nube, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo
complacencia; a él oíd. “(Mateo 17.2,5).
Aquí está la gloria de Dios personificada en Cristo. Jesús es la
revelación de todo lo que Dios dijo que era a Moisés: compasivo y
generoso, abundantemente en bondad y verdad, misericordioso para
con miles, perdonador de pecados. En el monte de la
Transfiguración, Dios reveló una imagen viviente de su propia
gloria: “Todo está encarnado en mi Hijo.”
Mi amado, Dios quiere abrir tus ojos a “las riquezas de la gloria de
su herencia en los santos,” (Efesios 1.18). Esto significa, en esencia,
que toda la gloria revelada a Moisés está encarnada en el Hijo de
Dios. Y ahora Cristo ha sido dado a nosotros como su herencia.
“Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad,”
(Colosenses 2.9).
¿Dónde podremos encontrar esta
revelación de Cristo?
Solo la podemos encontrar cuando venimos confiadamente en
oración a la palabra de Dios. Pablo dice que, así como permitamos a
la escritura darnos un incremento de la revelación de Jesús, iremos
siendo transformados: “Por tanto, nosotros todos, mirando a cara
descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos
transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el
Espíritu del Señor.” (2 Corintios 3.18)
Esta revelación de la gloria de Cristo nos proveerá un constante
poder en nuestras vidas: “Y creará Jehová sobre toda la morada del
monte de Sion, y sobre los lugares de sus convocaciones, nube y
oscuridad de día, y de noche resplandor de fuego que eche llamas;
porque sobre toda gloria habrá un dosel,” (Isaías 4.5) En otras
palabras, su gloria mantendrá nuestra mente en el cielo en las peores
horas.
Mientras más continuamente reflejes esta revelación y comunión
con él, te transformarás más y más como Cristo. Y entre más
experimentes su misericordioso amor, tu confiarás en él más y más
para verlo en tus tribulaciones. Su palabra lo hace claro: “Porque los
ojos de Jehová contemplan toda la tierra, para mostrar su poder a
favor de los que tienen corazón perfecto para con él.” (2 Crónicas
16.9)
Búscalo con todo tu corazón, y desea su presencia en tu diario vivir.
Después sabrás y experimentarás su increíble gloria. Jesús ira
caminando contigo a través de tus tribulaciones o problemas. Él se
regocija en ti. Tú lo vas a lograr, querido victorioso. Dios te ama y
te mantendrá en su presencia. Amen.
Si tu presencia no ha de ir conmigo, no
nos saques de aquí
PorJosé R. Hernándezdiciembre 10, 2012
Predicas Cristianas
Predicas Cristianas Predica de Hoy: La presencia de Dios
Tema: Si tu presencia no ha de ir conmigo, no nos saques de aquí
Predicas Cristiana Texto bíblico: Éxodo 33:13-15
Introducción
Una gran realidad acerca de la vida es que en ocasiones las cosas
se nos pueden dificultar. En otras palabras, en ocasiones
experimentamos situaciones, o nos toca atravesar por
circunstancias que nos debilitan y/o desaniman. En ocasiones nos
toca atravesar por situaciones que nos roban la paz, y que intentan
que perdamos de vista la solución.
En otras palabras, circunstancias o situaciones que nos hacen
cuestionar el propósito de Dios. Yo diría que la razón principal por la
que esto nos sucede es porque la gran mayoría de nosotros no
hemos completamente experimentado la presencia de Dios en
nuestra vida. ¿Por qué no hemos completamente experimentado la
presencia de Dios en nuestra vida?
No hemos completamente experimentado la presencia de Dios en
nuestra vida porque en realidad no la estamos buscando
activamente. En otras palabras, solo buscamos de la presencia de
Dios en nuestra vida cuando nos vemos apretados, o cuando
queremos o deseamos algo. ¿Por qué actuamos de esta manera?
¿Cómo debemos buscar la presencia de Dios en nuestra vida?
Actuamos de esta manera porque no hemos llegado al
convencimiento de que la presencia de Dios, es lo único que nos
puede fortalecer y ayudar a vencer los obstáculos que se presentan.
Ahora la pregunta que debemos hacernos es: ¿Cómo debemos
buscar la presencia de Dios en nuestra vida? Pasemos ahora a la
Palabra de Dios para explorar este tema.
Éxodo 33:13-15– Ahora, pues, si he hallado gracia en tus ojos, te
ruego que me muestres ahora tu camino, para que te conozca, y
halle gracia en tus ojos; y mira que esta gente es pueblo tuyo. 14Y él
dijo: Mi presencia irá contigo, y te daré descanso. 15Y Moisés
respondió: Si tu presencia no ha de ir conmigo, no nos saques de
aquí.
Como acostumbro a decir, para tener un mejor entendimiento del
mensaje que Dios tiene para nosotros en el día de hoy, nos será
necesario hacer un breve repaso de historia. Los versículos que
estamos explorando en el día de hoy, forman parte de cuando
Jehová promete estar con Israel, y echar fuera los pueblos que
ocupaban la Tierra Prometida.
Pero en los versículos anteriores a estos encontramos que el Señor
les dice que Él no estaría con ellos debido a la dureza de su
corazón. Esto es algo que queda bien claro en Éxodo 33:1-
3 cuando leemos: “…Jehová dijo a Moisés: Anda, sube de aquí, tú y
el pueblo que sacaste de la tierra de Egipto, a la tierra de la cual
juré a Abraham, Isaac y Jacob, diciendo: A tu descendencia la
daré; 2y yo enviaré delante de ti el ángel, y echaré fuera al cananeo
y al amorreo, al heteo, al ferezeo, al heveo y al jebuseo 3(a la tierra
que fluye leche y miel); pero yo no subiré en medio de ti, porque
eres pueblo de dura cerviz (dura cerviz: de la palabra Hebrea
“qasheh” [pronunciada: cache] que significa: “duro, cruel y severo,
terco)[1],no sea que te consuma en el camino…” Demás esta decir
que al escuchar esto el pueblo se afligió. Esto es algo que queda
evidente en Éxodo 33:4 cuando leemos: “…Y oyendo el pueblo esta
mala noticia, vistieron luto, y ninguno se puso sus atavíos…”
Algo que también sucedió fue que la dureza de corazón de este
pueblo condujo a que Moisés de cierta forma se apartara de ellos.
Esto es algo que queda bien reflejado en Éxodo 33:7 cuando
leemos: “…Y Moisés tomó el tabernáculo, y lo levantó lejos, fuera
del campamento, y lo llamó el Tabernáculo de Reunión. Y
cualquiera que buscaba a Jehová, salía al tabernáculo de reunión
que estaba fuera del campamento…”
¿Por qué es necesario saber estos detalles?
Es necesario conocer estos detalles porque en ellos encontramos
reflejado lo que detiene que podamos experimentar la presencia de
Dios en nuestra vida, y el resultado que esto producirá. ¿Qué les
quiero decir con esto?
Lo que les estoy diciendo es que la dureza de cerviz; en otras
palabras no ser humildes, y no estar dispuestos a abandonar el
orgullo y altivez, producirá que la presencia de Dios se aleje de
nosotros. Y una vez que esto suceda entonces al igual que este
pueblo, nos sentiremos mal y alejados de lo que es la iglesia, es
decir, el Cuerpo de Cristo. Así que manteniendo estas cosas en
mente continuemos ahora con nuestro estudio de hoy.
La presencia de Dios – Lo primero que vemos aquí es que
Moisés le dice a Dios
“…Ahora, pues, si he hallado gracia en tus ojos, te ruego que me
muestres ahora tu camino, para que te conozca, y halle gracia en
tus ojos; y mira que esta gente es pueblo tuyo…” Lo que estamos
viendo aquí es parte de la conversación que Moisés tuvo con Dios,
es decir, la oración de Moisés; y las palabras claves aquí son: “te
ruego que me muestres ahora tu camino.” ¿Por qué digo que estas
son las palabras claves?
Digo que estas son las palabras claves aquí porque como les dije al
inicio, la gran mayoría de nosotros solo buscamos de Dios cuando
nos vemos apretados, o cuando queremos o deseamos algo
(tratamos a Dios como si fuera el genio de la lámpara de Aladino).
¿Qué hacemos?
Lo que hacemos es que inmediatamente buscamos que Dios
solucione nuestra dificultad, o que nos envíe lo que le pedimos. En
otras palabras nos encontramos constantemente llegando a la
presencia de Dios pidiéndole que intervenga en lo que nos está
sucediendo, cuando en realidad esto no es lo que deberíamos estar
haciendo. Ahora me detengo aquí por un breve momento para
hacer una aclaración.
Con lo que les acabo de decir no estoy diciendo, ni implicando, que
no debemos suplicarle a Dios que nos ayude en determinados
momentos; como todos sabemos Dios está atento a nuestras
oraciones y desea ayudarnos. Esto es algo que queda
extremadamente claro en la palabras del Señor según encontramos
en Mateo 7:7-8 cuando leemos: “…Pedid, y se os dará; buscad, y
hallaréis; llamad, y se os abrirá. 8Porque todo aquel que pide,
recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá…”
Pero lo que si les estoy diciendo es que no debemos formar el
hábito de solo buscar de Dios durante momentos de dificultad, o
cuando deseamos o queremos que nos conceda algo; nuestras
oraciones deben buscar algo más que una simple solución o lo
material. ¿Qué es lo que constantemente deberíamos estar
buscando? Lo que deberíamos estar buscando constantemente es
la presencia de Dios en nuestra vida.
¿Por qué es tan importante constantemente buscar la
presencia de Dios en nuestra vida?
Tenemos que buscar la presencia de Dios constantemente en
nuestra vida porque la presencia de Dios es lo que nos cambiara de
ser un creyente mediocre, a ser un creyente con propósito. La
presencia de Dios en nuestra vida es lo que cambiara de la manera
que vemos la iglesia.
La presencia de Dios en nuestra vida es lo que nos fortalecerá
para poder cambiar, y ser de la manera que Dios desea que
seamos. La presencia de Dios en nuestra vida es lo que nos
ayudara en nuestro caminar, y lo que producirá un cambio
dramático en nuestro testimonio. En otras palabras, la presencia de
Dios en nuestra vida es lo único que producirá un cambio total en
nosotros que el mundo no podrá ignorar. ¿Por qué no podrá el
mundo ignorar este cambio?
El mundo no podrá ignorar el cambio que la presencia de Dios
produce en nuestra vida porque la presencia de Dios provee
descanso y nos fortalece para vencer. Es como nos dice el Señor
en Juan 16:33 cuando leemos: “…Estas cosas os he hablado para
que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad,
yo he vencido al mundo…”
Y también en las palabras del apóstol según encontramos
en Filipenses 4:6-7 cuando leemos: “…Por nada estéis afanosos,
sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda
oración y ruego, con acción de gracias. 7Y la paz de Dios, que
sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y
vuestros pensamientos en Cristo Jesús…” Tenemos que llegar más
allá de una experiencia casual en nuestra relación con Dios.
Tenemos que llegar a la verdadera presencia de Dios.
¿Qué sucede cuando logramos esto? La respuesta a nuestra
pregunta queda bien resumida en lo que aconteció con el hombre
Gadareno endemoniado según encontramos en Marcos 5:6-
8 cuando leemos: “… cuando vio, pues, a Jesús de lejos, corrió, y
se arrodilló ante él. 7Y clamando a gran voz, dijo: ¿Qué tienes
conmigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? Te conjuro por Dios que no
me atormentes. 8Porque le decía: Sal de este hombre, espíritu
inmundo…” Hermanos, cuando verdaderamente tenemos la
presencia de Dios en nuestra vida, los demonios tienen que doblar
rodilla y huir. Cuando verdaderamente tenemos la presencia de
Dios en nuestra vida el enemigo grita en pánico. ¿Por qué?
La respuesta a esta pregunta queda bien clara en Filipenses 2:9-
11 cuando leemos: “…Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo
sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, 10para que en
el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los
cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; 11y toda lengua confiese
que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre…” Dile a la
persona que tienes a tu lado: busca la presencia de Dios.
¿Cómo debemos buscar la presencia de Dios?
Continuando con nuestro estudio vemos que Moisés le dijo a Dios:
“…Si tu presencia no ha de ir conmigo, no nos saques de aquí…”
Una gran realidad es que como seres humanos al fin, todos
nosotros tenemos luchas internas, y estas luchas internas en
ocasiones causan que nos apartemos de la voluntad de Dios. Digo
esto porque todos nosotros continuamente peleamos con nuestras
emociones, sentimientos, impulsos, deseos, y ambiciones.
Con esto no estoy diciendo que todos estos sentimientos o deseos
son malos, pero si existen muchos de ellos que son inspirados o
maquinados por el mal. Y es por esa razón que debemos tener
mucho cuidado de que estos deseos no sean cosas que produzcan
que nos convirtamos en personas duras de corazón.
Y es por eso que siempre debemos tener muy en mente lo que
encontramos en Deuteronomio 8:11-14 cuando leemos: “…Cuídate
de no olvidarte de Jehová tu Dios, para cumplir sus mandamientos,
sus decretos y sus estatutos que yo te ordeno hoy; 12no suceda que
comas y te sacies, y edifiques buenas casas en que habites, 13y tus
vacas y tus ovejas se aumenten, y la plata y el oro se te
multipliquen, y todo lo que tuvieres se aumente; 14y se enorgullezca
tu corazón, y te olvides de Jehová tu Dios, que te sacó de tierra de
Egipto, de casa de servidumbre…” Y las palabras claves aquí son:
“…y se enorgullezca tu corazón, y te olvides de Jehová tu Dios…”
Dile a la persona que tienes a tu lado: no te olvides de Jehová tu
Dios.
Una gran realidad es que la mayoría de nosotros en ocasiones
tropezamos y caemos. En otras palabras nos descarriamos de los
caminos de Dios. Esto es algo que queda bien reflejado en Isaías
53:6 cuando leemos: “…Todos nosotros nos descarriamos como
ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él
el pecado de todos nosotros…”
Pero gloria a Dios, que aunque en ocasiones nos desviamos, una
vez que reconocemos nuestras faltas y nos arrepentimos, Él nos
recibe, perdona y restaura. Esto es algo que el Señor dejo bien
ilustrado en los versículos que tratan acerca de la mujer que había
sido sorprendida en adulterio, y que el pueblo buscaba apedrear
como encontramos en Juan 8:10-11 cuando leemos: “…
Enderezándose Jesús, y no viendo a nadie sino a la mujer, le dijo:
Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te
condenó? 11Ella dijo: Ninguno, Señor. Entonces Jesús le dijo: Ni yo
te condeno; vete, y no peques más…” Pero la clave a todo esto lo
encontramos cuando Él dijo: “…y no peques más…»
No se puede vivir en pecado y en la presencia de Dios a la
misma vez
La realidad es que no podemos continuar una vida de pecado y
decir que disfrutamos de la presencia de Dios en nuestra vida. La
realidad es que si pensamos de esta forma, lo único que estamos
haciendo es mintiéndonos a nosotros mismos.
Esto es algo que queda bien reflejado en 1 Juan 2:4 cuando
leemos: “…El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus
mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él…” Dile
a la persona que tienes a tu lado, el pecado nos separa de la
presencia de Dios. ¿Cómo podemos evitar ser separados de la
presencia de Dios?
Podemos evitar ser separados de la presencia de Dios haciendo y
diciendo como dijo Moisés: “…Si tu presencia no ha de ir conmigo,
no nos saques de aquí…” Así es como debemos y tenemos que
buscar la presencia de Dios en nuestra vida.
Tenemos que decirle al Señor: yo solo quiero tu presencia en mi
vida. Tenemos que dejar de buscar de Dios lo material, y buscar lo
espiritual.
Esto es algo que el Señor nos deja claramente expuesto en Mateo
6:33 cuando leemos: “…Mas buscad primeramente el reino de Dios
y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas…”
¿Cuándo fue la última vez que oramos pidiendo la presencia de
Dios?
Ahora pregunto: ¿cuándo fue la última vez que oramos a Dios
pidiéndole Su presencia? ¿Cuándo fue la última vez que oramos sin
ninguna otra agenda o petición? ¿Cuándo fue la última vez que
dijimos: Padre solo quiero tu presencia en mi vida? Si somos
honestos con nosotros mismos, la mayoría de nosotros
reconoceremos que esto es algo que raramente, si acaso, hemos
hecho.
Y es por eso que les digo que tenemos que comenzar a orar
diciendo: “Si tu presencia no ha de ir conmigo, no nos saques de
aquí…” En otras palabras, decirle al Padre: Señor yo no quiero
estar donde Tu no estés. Decirle al Padre: Señor no busco nada
más que tu presencia. Decirle al Padre: Señor no quiero
prosperidad o riquezas, solo quiero tu presencia. Dile a la persona
que tienes a tu lado: busca la presencia de Dios.
Para concluir.
Tenemos que buscar la presencia de Dios en nuestra vida en todo
momento. Tenemos que dejar de fijar nuestra vista en lo terrenal y
buscar lo espiritual. Tenemos que dejar de ser creyentes de
relación a medias con nuestro Padre, y pasar a ser fieles creyentes
que dependemos de la presencia de Dios en nuestra vida.
Recordemos siempre que al igual que el pueblo de Dios de ese
entonces sintió el alejamiento de la presencia de Dios, si nosotros
no buscamos activamente su presencia en nuestra vida, entonces
corremos el riesgo de al igual que ese pueblo, ser distanciados de
nuestro Padre celestial.
Recordemos siempre que buscar y obtener la presencia de Dios en
nuestra vida, es lo único que nos mantendrá firmes en momentos
de dificultad. Buscar y obtener la presencia de Dios en nuestra vida
es lo único que nos entregara la victoria en todo momento.
Es como nos dice el Salmos 114:7 cuando leemos: “…A la
presencia de Jehová tiembla la tierra, A la presencia del Dios de
Jacob…”
El creyente que busca la presencia de Dios en su vida
experimentará un nuevo nivel espiritual, y tanto él como su familia
experimentaran la fortaleza que solo Dios puede dar. Recordemos
siempre que: “…Jehová es la fortaleza de su pueblo, Y el refugio
salvador de su ungido…” (Salmos 28:8).
LA IMPORTANCIA DE LA
PRESENCIA DE DIOS EN
NUESTRAS VIDAS
octubre 8, 2020 por Central de Sermones
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BOSQUEJOS PARA PREDICAR
Prédica de Hoy: La presencia de Dios en nuestras vidas
Propósito: Alentar (hacer entender a la iglesia que sin la presencia
de Dios no somos nada)
Bosquejos Bíblicos Lectura Bíblica: Éxodo 33:9-11-15
La presencia de Dios en nuestras vidas – Introducción
Moisés estaba convencido que sin la presencia de Dios en su vida,
era inútil que él intentara cualquier cosa. Cuando él habló cara a
cara con el Señor, el dijo, “…Si tu presencia no va con nosotros, no
nos saques de aquí.
Él estaba diciendo, “Señor, si tu presencia no está conmigo,
entonces no iré a ninguna parte. ¡No daré un solo paso si no estoy
seguro que estás conmigo!”
Moisés sabía que era la presencia de Dios en Israel que distinguía
al pueblo de otras naciones. Y lo mismo es cierto en la iglesia hoy
en día. Lo único que nos distingue de los incrédulos es que Dios
“está con nosotros” – dirigiéndonos, guiándonos, obrando su
voluntad.
I. LA PRESENCIA DE DIOS EN NUESTRAS VIDAS
NOS DA DESCANSO:
La responsabilidad que Moisés tenía era grande y era de guiar a
más de 600 mil personas, lidiar con cada una de ellas con
caracteres diferentes. Escuchar al pueblo reclamar, ver cómo el
pueblo era rebelde, como se olvidaban fácilmente de Dios y
adoraban a otros dioses.
A) Moisés se sentía cansado: quién sabe Moisés ya no
podía más. Pero Dios le dice mi presencia te dará
descanso.
B) Quien sabe has llegado cansado, has llegado
desanimado, has llegado sin fuerza, dices que no
puedes seguir adelante. Pero Dios te dice mi presencia
te dará descanso.
C) La responsabilidad, la preocupación, los chismes, los
reclamos, hacían que moisés estuviera cansado.
D) Muchas veces las luchas, las pruebas, nos hacen
sentirnos cansado. Pero el Señor dice venid a mí los
que estéis trabajados y cargados y yo os haré
descansar.
II. LA PRESENCIA DE DIOS EN NUESTRA VIDAS
NOS TRAE GOZO:
La presencia de Dios en mi vida. ¿Cuántas veces llegamos a la
casa de Dios sin ganas de alabar, sin ganas de levantar nuestras
manos? Llegamos solamente a hacer acto de presencia, porque si
no voy, el pastor me va a llamar la atención.
A) El coordinador o el predicador el coro tiene poco más
que saltar para que podamos por lo menos levantar las
manos.
B) Hermano cada vez que llega a la casa de Dios usted
debe venir con un corazón dispuesto de alabar. David
decía yo me alegre con los que me decían a la casa de
Jehová iremos.
C) Debemos gozarnos en la presencia de Dios David
dice en tu presencia hay plenitud de gozo. Hay alegría
hay felicidad no hay tristeza hay gozo.
D) Cuando moisés entraba al tabernáculo una nueve
decencia simbolizaba (la presencia de DIOS) y se
ganaba a la puerta del tabernáculo y cuando el pueblo
veía la nube se ganaban a puerta de su tienda y
adoraban…
E) Quien sabe el pueblo decía me gustaría estar adentro
del tabernáculo, me gustaría hablar cara a cara con Dios
y experimentar lo que moisés experimenta. Más no
podían.
F) Hoy en día hay libertad para entrar en la presencia de
Dios por que el velo fue rasgado. El escritor del libro de
los hebreos dice que tenemos libertad para entrar al
lugar santísimo por la sangre de Jesucristo.
G) Gócese en esta tarde gócese el la presencia de
DIOS. Pablo dice regocijaos en el señor siempre que
nada robe tu gozo porque aquí está la presencia de
DIOS.
III. DEBE HABER RESPETO A LA PRESENCIA DE
DIOS:
La presencia de Dios no es algo que se debe mirar en menos, no es
algo que se le deba tener poca importancia, es algo que se debe
respetar, valorar, cuidar.
A) La presencia de Dios no es algo con que se juega y se tiene
en menos.
B) La palabra de Dios declara que David trasladó el arca (ahí
estaba la presencia de DIOS, la shekina) y mientras iban
trasladándola dice la palabra, que Uza extiende su mano y toca el
arca y la sostuvo, y dice que esto encendió el furor de Jehová y lo
hirió allí por aquella temeridad.
C) Debemos respetar la presencia de Dios en nuestro cuerpo,
porque es templo del Espíritu y no perforarlo o tatuarlo, o destruirlo
con vicios. 1 Corintios 3:17 “Si alguno destruyere el templo de Dios,
Dios le destruirá a él; porque el templo de Dios, el cual sois
vosotros, santo es.“
D) Debemos respetar la presencia de Dios en la iglesia no debemos
dañarla herirla porque cuando hablamos mal de la iglesia, la
maltratamos, estamos también dañando al Espíritu Santo.
E) No hable mal del Espíritu Santo por que recibirá juicio de
DIOS. Marcos 3:29 “pero cualquiera que blasfeme contra el Espíritu
Santo no tiene jamás perdón, sino que es culpable de pecado
eterno.“
F) Debemos cuidarla para no perderla. La palabra de Dios dice que
después que David cae en pecado le dice al señor en el libro
de Salmos 51:11 “no me eches de delante de ti, y no quites de mi tu
santo espíritu.” Si había algo que David no deseaba perder era la
presencia de DIOS.
G) La palabra de Dios dice que hubo un hombre que perdió el
espíritu de Jehová, perdió la gracia, perdió el brillo, y ese hombre
fue Saúl. 2 Samuel 16:14 “el espíritu de Jehová se apartó de Saúl.“
F) Por desobediente por no hacerle caso al señor. Dios le dio una
orden y era de matar a Amalec y a todo el pueblo y todo lo que tenia
mas no obedeció. Y Dios se molestó con Saúl.
IV. DEBEMOS CADA DÍA ANHELAR MÁS DE LA
PRESENCIA DE DIOS PARA NUESTRAS VIDAS:
Hoy en día el cristiano se ha envuelto cada vez más en el mundo
queriendo adquirir muchas cosas, plata, lujos, respeto, prestigio,
fama. Pero a descuidado la presencia de Dios y es necesario que
como hijos de DIOS, comprados por la sangre de Cristo, anhelemos
su presencia.
A) Moisés se declara con el señor y le dice yo no quiero nada más
que tu presencia.
B) La palabra anhelar es desear algo con pasión.
C) Todo creyente debe desear la presencia de DIOS, cristiano que
no anhela la presencia de Dios para su vida no vale nada.
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Si tu presencia no ha de ir
conmigo, no nos saques de aquí
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Julio Ruiz5 enero, 2008
2 9 minutos de lectura
Versículo de este estudio sobre la importancia de la presencia
de Dios: Éxodo 33:1-23
Hemos comenzado un año más. Esta es la ocasión para acudir al
“tribunal” del tiempo donde no podemos mentir, y donde los
mejores abogados no nos ayudarán con nuestros alegatos sobre
el uso que hicimos del mismo. No tuvimos si no sólo 365 días, 12
meses, 8.760 horas, 525.600 minutos y 31.536.00 segundos
durante todo el año. ¿Cómo nos acercamos a ese tribunal en
este tiempo? ¿Cómo saldremos de ese juicio?
Si el ocio se hizo presente, en lugar del esfuerzo laborioso, no
nos quejemos si la sentencia es adversa. Pero si la disciplina y la
constancia hicieron posible el logro de nuestros caros sueños, de
ese “juez” solo vendrán loas y el veredicto de lo “bien hecho”.
La vida de Moisés estuvo marcada por el tiempo. Cuarenta años
en el palacio de Egipto. Cuarenta años en el desierto, como
pastor de ovejas. Y cuarenta años dirigiendo al pueblo de Israel
hasta el borde la tierra prometida. A los cuarenta años conoció a
Dios de forma personal. Desde entonces supo que lo más
importante de su tiempo era la presencia de Dios. Él sabía
sobre la necesidad de ella.
El pueblo de Israel tenía una sensible inclinación de cambiar
Dios por otros dioses. En el capítulo anterior ellos tomaron la
decisión de buscar otro guía, representado en un “becerro de
oro”, para que les condujera a la tierra prometida. Tal pecado
produjo la ira de Dios hasta negarles su presencia en la
continuación del viaje debido a su descarrío. Pero la
determinación de Dios no hizo esperar a la de Moisés: “Si tu
presencia no ha de ir conmigo, no me saques de este lugar” v.
15.
Amados hermanos, el comienzo de un nuevo año nos emplaza a
levantar el “campamento” para entrar al año que viene. Y como
no sabemos qué vendrá en ese viaje, requerimos de la
presencia del Señor por cuanto él conoce mejor el camino. Esto
lo afirmamos porque, ¿de qué nos sirve hacer planes y hasta
tomar decisiones si no contamos con la presencia del Señor?
Veamos, pues, la importancia de un llevar a un “baquiano” para
el resto de este viaje. Consideremos las bendiciones de su
presencia para la conquista del año que se aproxima.
No es lo mismo la guía de un angel
que la guía de Dios
Los ángeles no perdonan nuestras faltas.
La idolatría es un pecado condenable. El anuncio del v. 2
produjo gran pesar en el pueblo y preocupación en Moisés,
quien no ignoraba que Israel era “de dura cerviz”. Y es cierto
que es mejor un ángel que un ser humano para que nos
conduzca, pero nosotros sabemos que solamente Dios es
todopoderoso, perdonador y misericordioso para guiarnos en tal
difícil viaje.
Los ángeles no conocen la mente y el
corazón
Es cierto que los ángeles cumplen tareas divinas, pero solo
Dios conoce la mente y el corazón del hombre para darle una
adecuada conducción. Moisés estaba persuadido que sólo la
presencia del Dios que les había sacado con portentos y
milagros de Egipto, era el único que podía conducirles a través
del desierto y pelear las batallas que tenían por delante.
Ya Moisés había tenido una profunda experiencia con él en el
monte Sinaí, como ningún otro mortal la ha tenido. Además, en
este mismo capítulo Dios le va a repetir una y otra vez que él ha
hallado gracia delante de Dios, por lo tanto él sabía que con
nadie más podía gozar de tan plena comunión. El no podría
adorar un ángel como lo haría con su Dios.
Los ángeles no responderían nuestras
oraciones
En esto hay una verdad suprema. Un ángel pudiera hacernos
compañía, pero por cuanto es una criatura, él no podrá darnos el
consuelo que necesitamos. Un siervo de Dios podrá darnos
algún consuelo y palabras de aliento, pero sólo Dios es el único
que nos pueda dar descanso como se lo prometió a Moisés. Para
esto envió el Señor a su Espíritu Santo. Nuestra comunión íntima
no podrá con otro ser creado. Y su comunión íntima es con los
que le temen.
No es lo mismo las misericordias que Dios
que su ira
Hay noticias que no quisieran escucharse
Si la falta de la presencia de Dios para Israel era una mala
noticia, para Moisés no pudo ser peor, toda vez que él era su
guía. Se dice que cuando ellos escucharon esa mala noticia,
“vistieron luto, y ninguno se puso sus atavíos” v. 4. No era para
menos. Y es que el saber que nuestras faltas hacen separación
entre nosotros y Dios tiene que producir un gran dolor en el
alma, pues se trata de una ofensa contra el Dios que nos ama
tanto. Cuando Adán y Eva pecaron interrumpieron esa presencia
de Dios con ellos y por su ira fueron expulsados del Edén.
¿Qué es lo que interrumpe la comunión
con Dios?
Lo único que interrumpe nuestra comunión con Dios son
nuestras propias faltas. El salmista lo dibujó de una manera
dramática, al decirnos que “si en mi corazón hubiese yo mirado
a la iniquidad, el Señor no me habría escuchado” (Salmo 66:18).
Contrario a esto, el mismo salmista, después que había ofendido
a su Dios, dijo: “Al corazón contrito y humillado no despreciarás
tú, oh Dios” (Salmo 51:17). Ahora la Biblia nos exhorta a no
contristar al Espíritu (1 Tes. 5:19; Ef. 4:30). Este pecado
interrumpe la presencia del Señor en nuestras vidas.
Dios no puede ser comparado con un
“becerro de oro”.
El pueblo de Israel había cambiado la presencia poderosa de
Dios por un becerro de oro que no podía hacer absolutamente
nada por ellos como no lo hacen los demás ídolos. Cualquier
ídolo que tengamos lo único que hace es llevarnos a cometer
pecado. Mientras que la presencia del Señor lo único que
produce es una vida santa y llena de profundo significado. ¿Qué
hay en nuestras vidas que está interrumpiendo nuestra
comunión con el Señor y traer su ira?
No es lo mismo tener a Dios dentro
que fuera
El tabernáculo fuera del campamento
El tabernáculo era el lugar donde Dios hablaba cara a cara con
Moisés. En no pocas veces el pueblo fue testigo de la gloria
manifestada. Pero debido a su pecado, Moisés decidió sacar el
tabernáculo en medio de ellos. El texto dice: “Y Moisés tomó el
tabernáculo, y lo levantó lejos, fuera del campamento, y lo llamó
el Tabernáculo de Reunión. Y cualquiera que buscaba a Jehová,
salía al tabernáculo de reunión que estaba fuera del
campamento” v. 7. Con esto el pueblo de Israel estaba pagando
el precio de su extravío. Los que anhelaban tener un encuentro
con él tenían que emprender una búsqueda. Aquello era una
decisión seria.
La comunión con Dios debe lucharse
La comunión con Dios no es un asunto fácil ni se logra con una
liviandad espiritual. Con frecuencia requiere de una lucha que
hay que ganar contra nuestra propia comodidad. A lo mejor
demanda largos tiempos de gemir y de quebrantamiento. Es
posible que sea una lucha, tipo Jacob, quien no soltó al varón
con quien luchó hasta que no lo bendijo.
Israel tenía el tabernáculo dentro de ellos. Esto les daba una
gran confianza y al parecer no se preocupaban de nada. Pero
ahora se va a comprobar quienes eran los verdaderos
adoradores, pues tenían que emprender la búsqueda. Jesús dijo
que “los verdaderos adoradores le adorarán en espíritu y en
verdad”. Esto plantea una búsqueda que necesariamente no
tiene que ver con un sitio en especial. ¿Se ha sentido alguna vez
lejos del Señor? ¡Emprenda la búsqueda hoy!
No es lo mismo adorar a Dios con un
corazón frío que hacerlo con un
amor ferviente
Dando el ejemplo
Obviamente en esta historia Moisés es el primer adorador. Él
disfrutaba del compañerismo divino a tal punto que las
Escrituras nos dicen: “Y hablaba Jehová a Moisés cara a cara,
como habla cualquiera a su compañero…” v. 8. La actitud de
Moisés como líder fue determinante para que Israel entendiera
que “a Jehová tu Dios adoraras y a él sólo servirás”, pues
cuando él tomaba la decisión de ir a lo que era su “retiro
espiritual”, el pueblo estaba pendiente de sus movimientos.
De esta manera ellos se levantaban de sus tiendas y en frente
de ellas hacían su “culto de adoración” vv. 8, 9. Es una
bendición para una iglesia cuando sus propios líderes son
ejemplos de adoración a quienes ellos puedan imitar.
Necesitamos levantar al pueblo a la adoración.
La adoración colectiva
El estar consciente de tal presencia tiene que movernos hacia
una auténtica adoración. Tenemos que admitir que muchas
veces hay tanta frialdad en nuestras vidas que nos olvidamos
rendirnos en adoración a Dios. Cuando otros ídolos, al estilo del
“becerro de oro” son levantados, la presencia de Dios pareciera
no hacer nada en nuestras vidas que nos haga salir de nuestra
propia “carpa” para adorarle. Tenemos todas las razones para
adorarle.
Contamos con las más variadas formas para hacerlo.
Disponemos de las más seguras libertades. ¿Por qué pasamos
tanto tiempo sin hacerlo? Se nos ha dado el Espíritu Santo, cuya
principal función ha sido la de glorificar al Hijo, ¿por qué no lo
adoramos? Salgamos hoy de donde estamos y adoremos con
amor ferviente. Recordemos el ejemplo de los ángeles, los
pastores y los magos cuando nació Cristo. La presencia de Dios
en nuestras vidas no es solo para suplir, sino para adorarle.
No es lo mismo comenzar el viaje a solas
que contar con la presencia del que
conoce mejor el camino
Si no vas no voy
El liderazgo de Moisés nos muestra que en la vida espiritual no
debe haber tratos a medias. Que para emprender la ruta de un
nuevo tiempo, así como Moisés emprendería la ruta hacia la
tierra prometida, no debe haber un conformismo con lo que
hasta ahora hemos vivido.
De manera que cuando él tuvo la experiencia del encuentro cara
a cara con el Señor, se atrevió a decirle: “Si tu presencia no va
con nosotros, no nos hagas partir de aquí” v. 15. Es como si
hubiese dicho: “Señor, si tu presencia no esta conmigo,
entonces no iré para ninguna parte. ¡No moveré un solo paso si
no estoy seguro que estas conmigo!”. En esto hay coraje,
firmeza y resolución.
Este hombre sabía que sin la presencia de Dios en su vida, todas
las cosas que emprendieran eran inútiles. Nadie como él para
saber que la presencia de Dios en Israel era tan distinta a los
dioses de las demás naciones. De modo que sin esa presencia él
prefería no avanzar.
Necesitamos dirección correcta
Antes de esta resolución Moisés le había pedido a su Dios que le
mostrara el camino v. 13. No podía ser de otra manera. Dios no
solo conoce el camino, sino que puede abrir el camino; pero lo
que es más importante, él mismo es el camino.
A veces no sabemos que camino tomar. Muchos de ellos son
inciertos y llenos de peligros. Solo un baquiano como el Señor
podrá conducirnos. Un nuevo año es un camino nuevo a
transitar. Desconocemos las sorpresas que aguardan. Es sabio
pedir, al igual que Moisés, que Dios nos muestre el camino. Su
presencia en el camino es luz para las noches oscuras y frías,
pero nube arriba sobre el sol avasallante del desierto.
Esta debe ser la resolución para el nuevo
año.
Si la presencia de Dios no nos acompaña en el inicio de un
nuevo año, lo demás que hagamos, emprendamos, vivamos…
no vale la pena. Muchas veces nos preguntamos por qué no hay
victorias y respuestas para lo que hacemos o lo que pedimos al
Señor.
Deberíamos revisar hasta dónde estoy dejando que la presencia
del Señor me guía. La lucha que esto plantea es la de un Dios
que quiere guiarnos para que vivamos victoriosos, y mi propia
voluntad que toma la iniciativa para guiar mi vida. Pero siempre
descubrimos que no podemos guiar nuestras vidas. Que ella
necesita del “baquiano” a quien debemos seguir un día a la vez.
Si tu presencia no ha de ir conmigo,
no nos saques de aquí
La respuesta de Dios para su siervo no pudo ser más alentadora:
“Mi presencia irá contigo, y te daré descanso” v. 14. Cuando
Dios es nuestro “baquiano” tenemos seguridad para hacer el
viaje y descansar frente a la presión de lo que está por delante.
Pero allí no se quedó todo con Moisés. La próxima petición se
eleva a las alturas: “Te ruego que me muestres tu gloria” v. 18.
¡Qué osadía la de este creyente! ¿Acaso no la había visto ya en
la montaña y en el tabernáculo? Y note la forma cómo Dios
respondió a su otro deseo vv. 19-23. Dios le reveló su gloria
para que siguiera el camino, no de una manera sobrenatural
como en el Sinaí, sino bondadosa, compasiva y amorosa. Dios le
dijo a Moisés: “…verás mis espaldas; mas no se verá mi rostro”.
La única forma de conocer a Dios es siguiéndole.
Dios no está interesado en que le “veamos”, pero sí en que le
sigamos. Ahora tenemos su Espíritu en nosotros. Jesús dijo que
“él os guiará a toda verdad”. ¿Dejaremos que su presencia nos
guíe para este nuevo año? ¡Espero que así sea!
NO CAMINES SIN LA PRESENCIA
DE DIOS
NOVIEMBRE 6, 2013 / MINISTERIOS SEMILLAS DE FE
Y Moisés respondió: Si tu presencia no ha de ir conmigo, no
15
nos saques de aquí. 16¿Y en qué se conocerá aquí que he
hallado gracia en tus ojos, yo y tu pueblo, sino en que tú
andes con nosotros, y que yo y tu pueblo seamos apartados
de todos los pueblos que están sobre la faz de la tierra?
Existe un dicho común que dice: dime
con quien andas y te diré quien eres, porque si andas con
personas de mala reputación lo mas fácil de creer es que tu
también lo eres. Si andas con personas honorables no es
difícil imaginar que tú lo eres también. De cierta manera las
personas que reúnen las características como líder tienden a
ser seguidos por otros. Lo siguen porque creen en sus ideales.
Y generalmente adoptan las características, las cualidades de
sus lideres. En el Éxodo de la Biblia encontramos la narrativa
de cómo Moisés caminó con Dios, y en ese recorrido cada día
Moisés se parecía mas a Jehová. Se parecía en su carácter, en
su dedicación, en su manera de interceder, en su paciencia y
sobre todo en su amor hacia un pueblo que constantemente
lo atacaba. Además se cuenta en este libro de cómo Moisés
guía al pueblo de Dios hacia la tierra prometida. Son muchas
las adversidades que enfrenta Moisés, rebeliones,
desobediencia y murmuración son la constante diaria que
debe soportar este líder. Pero en este libro se narra también
sobre las grandes manifestaciones gloriosas realizadas por
Dios para salvar a su pueblo.
En ningún momento Moisés camino solo, menos actuó solo en
esta enorme tarea, siempre fue guiado por la mano poderosa
de Dios, cada guerra que libró fue ganada porque Dios peleó
por ellos. Además cada necesidad fue suplida por Dios. El
Maná, el agua, la sombra de día, la luz de noche, y el sustento
de ellos durante 40 años de tal manera que ni su ropaje se
desgastaba. Pero, pese a toda esa divina protección y
provisión el pueblo siempre se propuso renegar de todas sus
circunstancias, murmuraba en contra de su líder, a cada paso
que daba, mostraba su poca fe, no le creían a Dios, se
rebelaron vilmente en contra de Él cuando honraron al
becerro de oro, fueron tan desagradecidos que le atribuyeron
a dicha imagen labrada la gloria de su éxodo. Fueron muchas
las formas en las cuales desagradaron a Dios que lo llevaron a
Él a tomar una decisión:
1
Jehová dijo a Moisés: Anda, sube de aquí, tú y el pueblo que
sacaste de la tierra de Egipto, a la tierra de la cual juré a
Abraham, Isaac y Jacob, diciendo: A tu descendencia la
daré; 2y yo enviaré delante de ti el ángel, y echaré fuera al
cananeo y al amorreo, al heteo, al ferezeo, al heveo y al
jebuseo 3(a la tierra que fluye leche y miel); pero yo no subiré
en medio de ti, porque eres pueblo de dura cerviz, no sea que
te consuma en el camino. (Éxodo 33:1-3).
Moisés que caminaba con Dios desde el día de su llamado fue
transformado completamente, después de ser un asesino se
convirtió en el hombre más
manso que todos los hombres sobre la faz de la tierra (Num
12:3). Dios hizo de Moisés una nueva persona. Todo en él fue
renovado. El carácter de Dios se podía observar en la
personalidad de Moisés casi en su totalidad. Cuando Dios
tomó la decisión de no caminar mas con ellos, sin lugar a
dudas causó grandes reacciones en el pueblo pero también
en Moisés, porque el pueblo ciertamente llegaría a su destino
pero no lo haría caminando con Dios. Era demasiado
deshonroso todo lo que habían hecho que Dios decide no
caminar mas con ellos. Casi puedo imaginar los rostros
desencajados del Pueblo, la desilusión de Moisés, si
caminando con Él todo este tiempo las cosas habían sido
bastante complicadas con sus hermanos, que podía esperarse
en adelante para él si Dios no iba guiándolo. Si Dios no iba
respaldándolo, como podría Moisés ir seguro en su misión si
Dios no lo acompañaba. De ahí que la reacción del pueblo es
la siguiente: 4Y oyendo el pueblo esta mala noticia, vistieron
luto, y ninguno se puso sus atavíos.
Sin embargo Moisés pese a ser manso, no tomó a la ligera
esta decisión de Dios, él no podría quedarse tranquilo de
ninguna manera, esta decisión jamás podría satisfacerlo,
simple y sencillamente porque Él amaba a Dios, disfrutaba
caminar con Dios, encontraba enorme satisfacción dialogar
con Él, escuchar sus planes, recibir sus ordenes, Moisés no
podía dejar ir tanta bendición tan fácilmente, y esa es la razón
por la cual no daría un paso adelante si Dios no lo
acompañaba. Dice el mismo capitulo en su verso once
que 11hablaba el Señor con Moisés cara a cara, como quien
habla con un amigo. Después de eso, te puedes imaginar
entonces, quien va querer terminar una enorme relación de
amistad con el mismo Dios. Esta es la razón por la cual siento
enorme admiración por Moisés, por esa clase de relación que
mantuvo con Dios, por esa clase de determinación, porque
siempre anheló mas de Dios, siempre quiso estar mas cerca
de Dios. La tierra prometida no era el objetivo de la relación
con Dios, ese no era el fin primario para Moisés, el fin primario
para Moisés era caminar con Dios.
Pregunto ¿crees que se siente lo mismo lograr tus metas sin
haberlo hecho caminando con Dios? Acaso ¿será igual de
satisfactorio llegar a tu destino si Dios no va contigo?
La respuesta es absolutamente NO, porque todo tiene sentido
cuando Dios es el autor de todas las cosas. Es mas
satisfactorio graduarte del colegio o de la universidad cuando
es Dios quien siempre motivó tus esfuerzos, es mejor casarte
con la persona indicada cuando fue Dios quien te dio a la
mujer idónea. Es de mayor estima cuando alcanzas un
excelente trabajo, o tu negocio crece si es Dios quien otorga
todo. Por lo tanto no camines solo, no vivas tu vida de manera
independiente, no des un paso hacia adelante si la presencia
de Dios no va contigo. Nunca dejes que tu vida vaya sin la
protección de la Nube, o sin la Luz de la Columna de Fuego,
nunca pongas tu destino final basándote en tu propia brújula,
la tierra prometida aguarda por ti pero no tiene ningún valor
si cuando llegues no está Dios ahí. No vayas sin el Dios que te
provee el Maná, no camines sin que Dios sea el que te provee
y mantiene intacta tu ropa. No camines sin que sea Dios el
que satisfaga toda tu sed y sacie toda tu necesidad. Procura
como Moisés decirle a Dios: Si tu presencia no ha de ir
conmigo, no nos saques de aquí. Has tu lo posible y deja
que Dios haga lo imposible.
Comparte esto:
Salmo 139: oración sobre la
presencia de Dios con uno
Se dice que esta plegaria fue escrita por el rey David y es
una de las oraciones más centrales del cristianismo en
todas sus denominaciones, debido a las profundas
expresiones sobre la relación de Dios y el hombre, y la
manera en la que este último experimenta Su presencia
PorJuan Sánchez Romero
21 Mar, 2024 12:16 [Link]: 21 Mar, 2024 01:50 p.m. EST
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La
presencia de Dios, descrita en el Salmo 139, es tan profunda y
tan sobrecogedora que afecta la totalidad del ser humano -
crédito Getty
Una de las oraciones más reconocidas en medio de los
creyentes del cristianismo, sin considerar denominaciones o
grupos, es el Salmo 139; un conjunto de versos que resalta de
manera profunda el conocimiento y la presencia determinante
de Dios en la vida del ser humano.
Este texto, que se manifiesta en forma de oración, hace un
relato muy detallado y descriptivo sobre la íntima relación entre
el Creador y su creación. De hecho, el cierre de esta porción
bíblica es, si no el más usado, uno de los versos de mayor
preferencia que usan los creyentes para indicar cuán presente se
hace un ser divino como Dios en los rincones y pasadizos del
corazón de las personas.
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Dicen los dos últimos versos de la composición poética:
“Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y
conoce mis pensamientos; y ve si hay en mí camino de
perversidad, y guíame en el camino eterno”.
Tales solicitudes están supremamente ligadas a las frases con
las que comienza el Salmo en sus primeros 5 versos: “Jehová,
tú me has examinado y conocido. Tú has conocido mi
sentarme y mi levantarme. Has entendido desde lejos mis
pensamientos. Has escudriñado mi andar y mi reposo, y
todos mis caminos te son conocidos”, dice el texto.
Y aunque pueda parecer una coincidencia, el hecho de que tanto
el cierre como la introducción aparenten ser una herramienta
poética y de estilo, esta porción escrita siglos antes de Cristo
esconde grandes significados para la vida.
La
presencia de Dios está en todo lugar, según el Salmo 139 -
crédito Getty
La presencia de Dios es eterna
En primer término, David, también conocido como el salmista,
ha rescatado hechos que reflejan la omnisciencia de Dios sobre
cada aspecto de la vida humana, desde mucho antes del
momento de la concepción de la vida hasta la muerte.
Es decir, Dios ha estado presente desde antes del nacimiento,
está presente en el mismo tiempo presente, y estará presente en
el futuro. Tal afirmación podría resumirse en que su presencia
es eterna. Ya el salmista reconoció lo difícil que puede llegar a
ser esta verdad: “Tal conocimiento es demasiado maravilloso
para mí. ¡Alto es, no lo puedo comprender!”.
La presencia de Dios es ineludible
Pero así como Dios, con su presencia, se presenta desde
siempre y hasta siempre sin límites de temporalidad, el escritor
dedicó unas líneas para detallar con su pluma que los límites de
espacialidad tampoco son determinantes para su Creador: “¿A
dónde me iré de tu espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu
presencia? Si subiera a los cielos, allí estás tú; y si en el seol
hiciera mi estrado, allí tú estás. Si tomara las alas del alba, y
habitara en el extremo del mar, aún allí me guiará tu mano
y me asirá tu diestra”, como se lee en los versos 7-10.
Es aquí donde tal grandiosidad de la presencia de Dios, tan
vasta y tan majestuosa, se acerca y contempla las necesidades
del ser humano: “me guiará tu diestra”, dijo el autor. Por eso,
para los creyentes se vuelve increíble entender que estas
verdades, en principio incomprensibles, se vuelven
comprensibles cuando se asevera que la magnitud inmedible de
Dios se acerca a los individuos; incluso, para hacer planes de
vida que ya están registrados aún antes del momento en el que
el individuo sale del vientre de su madre.
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La presencia de Dios según el salmo 139, para reflexionar en
Semana Santa - crédito @juanncelis/TikTok
“Tú formaste mis entrañas, me hiciste en el vientre de mi
madre. Te alabaré porque formidables y maravillosas son tus
obras. Estoy maravillado y mi alma lo sabe muy bien. No fue
encubierto de ti mi cuerpo, aunque en lo oculto fui formado y
entretejido en lo más profundo de la tierra. Mi embrión vieron
tus ojos, y en tu libro estaban escritas todas estas cosas que
luego fueron formadas sin faltar una de ellas”, dice en los
versículos del 13 al 16.
Es por ello que el lector puede identificar que Dios se hace
presente en cada plan de la vida de cada persona, aunque esta
no lo permita, según el texto, porque este sugiere, además, que
la divinidad es consciente de todo, incluso lo más encubierto, de
su creación. En otras palabras, según, Dios conoce a cada
individuo mejor de lo que este puede aprender de sí mismo
y aún así, Dios está dispuesto a guiarlo, y a tomarlo de la
mano (”me asirá tu diestra”).
La presencia de Dios es deseable
Es así como se llega a una conclusión muy especial para el
escritor: la petición de que Dios siga conociendo su vida,
aunque ya la conoce de antemano, y sabe “todos sus caminos”.
Ese es el recorrido del Salmo 139, según el relato del salmista:
una aclaración contundente de que Dios conoce al hombre, una
descripción temerosa y sorprendente de que no hay cómo
escapar de la presencia de Dios y de su conocimiento, pero una
garantía certera de que, aún así, Dios tiene cuidado de sus
hijos y los abraza, pese a que conoce cada detalle, sea bueno
o malo. Eso hace que su presencia para los creyentes sea
deseable. Después de poder comprender la dimensión de lo
que Dios puede hacer, el salmista, en sumisión, pide que su
vida sea conocida por Él.
Uno de los teólogos más representativos de la fe cristiana, RC
Sproul, alguna vez afirmó que “saber que Dios sabe todo acerca
de mí y, sin embargo me ama, es, de hecho, mi mayor
consuelo”.
De esa manera, la presencia de Dios, que ya ha sido afirmada
desde el inicio del salmo, más allá de una realidad, un dato, un
hecho, se convierte en un deseo. Se vuelve en un motivo de
súplica: “Examíname y conoce mi corazón; pruébame y conoce
mis pensamientos; y ve si hay en mí camino de perversidad, y
guíame en el camino eterno”, dicen los versos 23 y 24.
Este es el salmo 139, que escribió el rey David
Omnipresencia y omnisciencia de Dios
1. Oh Jehová, tú me has examinado y conocido.
2. Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme; has
entendido desde lejos mis pensamientos.
3. Has escudriñado mi andar y mi reposo, y todos mis
caminos te son conocidos.
4. Pues aún no está la palabra en mi lengua, y he aquí, oh
Jehová, tú la sabes toda.
5. Detrás y delante me rodeaste, y sobre mí pusiste tu mano.
6. Tal conocimiento es demasiado maravilloso para mí; alto
es, no lo puedo comprender.
7. ¿A dónde me iré de tu Espíritu?, ¿Y a dónde huiré de tu
presencia?
8. Si subiere a los cielos, allí estás tú; y si en el Seol hiciere
mi estrado, he aquí, allí tú estás.
9. Si tomare las alas del alba, y habitare en el extremo del
mar,
10. Aun allí me guiará tu mano, y me asirá tu diestra.
11. Si dijere: Ciertamente las tinieblas me encubrirán;
aun la noche resplandecerá alrededor de mí.
12. Aun las tinieblas no encubren de ti, y la noche
resplandece como el día; lo mismo te son las tinieblas que
la luz.
13. Porque tú formaste mis entrañas; tú me hiciste en el
vientre de mi madre.
14. Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus
obras; estoy maravillado, y mi alma lo sabe muy bien.
15. No fue encubierto de ti mi cuerpo, bien que en oculto
fui formado, y entretejido en lo más profundo de la tierra.
16. Mi embrión vieron tus ojos, y en tu libro estaban
escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas,
sin faltar una de ellas.
17. ¡Cuán preciosos me son, oh Dios, tus pensamientos!,
¡Cuán grande es la suma de ellos!
18. Si los enumero, se multiplican más que la arena;
despierto, y aún estoy contigo.
19. De cierto, oh Dios, harás morir al impío; apartaos,
pues, de mí, hombres sanguinarios.
20. Porque blasfemias dicen ellos contra ti; tus enemigos
toman en vano tu nombre.
21. ¿No odio, oh Jehová, a los que te aborrecen, y me
enardezco contra tus enemigos?
22. Los aborrezco por completo; los tengo por enemigos.
23. Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón;
pruébame y conoce mis pensamientos;
24. Y ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame
en el camino eterno.
Jehová es tu guardador
Cántico gradual.
121 Alzaré mis ojos a los montes;
¿De dónde vendrá mi socorro?
2 Mi socorro viene de Jehová,
Que hizo los cielos y la tierra.
3 No dará tu pie al resbaladero,
Ni se dormirá el que te guarda.
4 He aquí, no se adormecerá ni dormirá
El que guarda a Israel.
5 Jehová es tu guardador;
Jehová es tu sombra a tu mano derecha.
6 El sol no te fatigará de día,
Ni la luna de noche.
7 Jehová te guardará de todo mal;
Él guardará tu alma.
8 Jehová guardará tu salida y tu entrada
Desde ahora y para siempre.
Adán y Eva tuvieron comunión íntima en la presencia de Dios antes de la
caída (Génesis 3:8). Desde ese momento, el pecado ha impedido nuestra
capacidad para estar en la presencia física de Dios (Éxodo 33:20). Ahora
sólo los santos, y los ángeles sin pecado, están en la presencia física de Dios
(Lucas 1:19). Pero los cristianos tenemos la presencia de Dios dentro de
nosotros gracias a que el Espíritu Santo habita en nosotros (Juan 14:23;
15:4), y esa presencia sólo viene a través de la fe en el Señor Jesucristo.
Somos conscientes de la realidad de esta presencia como resultado de
nuestra obediencia a su Palabra. "Mas vosotros sois linaje escogido, real
sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las
virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable" (1 Pedro
2:9). Fijémonos que Pedro dice "linaje escogido . . . adquirido por Dios". Si
nosotros fuimos adquiridos por Dios, ¿no estará Él presente entre nosotros?
Nosotros nunca perdemos la realidad de la presencia de Dios, no importa
cuán terrible sea nuestro fracaso; nunca el exceso de nuestro pecado nos
hará perder nuestra salvación; nunca nos hundiremos tan lejos como para
alejar el Espíritu Santo. Podemos hacer que Dios se enfade por nuestros
pecados, pero los verdaderos creyentes nunca pierden la presencia del
Espíritu Santo. Pese a que nunca perderemos la realidad de la presencia de
Dios, podríamos perder el "sentido" de su presencia.
Inevitablemente, cada hijo de Dios alguna vez pasa por esta sensación de
perder la presencia de Dios, similar a un propietario que ha dejado su casa y
se ha ido en plan de negocios por un tiempo. Él no ha dejado la casa
completamente vacía, porque si así fuera, Él se habría llevado todas sus
pertenencias. Pero ya que Él ha dejado todos sus muebles y pertenencias en
esa casa, ¿no quiere decir eso que Él volverá otra vez? Cualquier creyente
sabe que hay momentos de flaqueza espiritual, cuando quizás el Señor
determina probar nuestra fe. ¿No nos empuja Dios a través de las llamas de
aflicción para que podamos ser más puros (Job 23:10; 1 Pedro 1:7)?
¡Pero el resultado práctico de estar en la presencia de Dios es el gozo!
Muchos cristianos parecen tristes y desanimados porque carecen de este
sentido de la presencia de Dios. La comunión es dulce para aquellos que
caminan con el Señor en obediencia y en fe. Pero la dulce comunión que
viene como resultado de la obediencia y la confianza en el Señor, no es un
sentimiento pasajero. Esto es lo que nos sostiene, especialmente durante
las pruebas, porque "el gozo de Jehová es vuestra fuerza" (Nehemías 8:10).
Jacobo, el hermano del Señor, escribe, "Hermanos míos, tened por sumo
gozo cuando os halléis en diversas pruebas" (Santiago 1:2), porque las
pruebas producen fe y desarrollan perseverancia. Cuando perseveramos a
través de las pruebas, demostrándonos a nosotros mismos y a los demás
que nuestra fe es real, aumenta nuestro sentido de la presencia de Dios, al
igual que nuestro gozo.
David habla de un gozo que solo los justos pueden saber (Salmo 16:11) —
un gozo que no es sino un anticipo de un gozo mucho mayor y eterno
cuando veamos el rostro del Señor en la gloria por venir.
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Lastimosamente, el concepto de la “presencia de Dios”
ha perdido profundidad entre los cristianos. ¿En dónde
está Dios? Muchos ven a Dios en paisajes naturales muy
bellos, en la salud de una persona que se curó
milagrosamente del cáncer, en el predicador que enseñó
la Biblia apasionadamente y en la fortaleza que alguien
tiene al atravesar una prueba.
Y, aunque en todo esto hay algo de razón, el concepto de
la presencia de Dios es algo mucho más complejo,
sublime y fundamental en la Biblia. Más allá de describir
un momento de adoración o algún lugar hermoso, la
presencia de Dios abarca la historia misma de la
redención, es el corazón el propósito por el cual Él creó el
mundo, y es fundamental para la misión de todos los
cristianos.
Solo una lectura detallada de las Escrituras nos puede
explicar lo que es la presencia de Dios. Por eso quiero
compartir aquí 10 ideas sobre el significado de la
presencia de Dios a la luz de toda la historia bíblica.
1. Dios es inmanente porque es
trascendente
El Señor “es Dios arriba en los cielos (trascendente) y
abajo en la tierra (inmanente)” (Jos 2:11). Pero, para
entender a Dios en Su totalidad, debemos reconocer que
Su acercamiento a la creación proviene de Su condición
de ser distinto de la creación. En otras palabras, no hay
ninguna deficiencia en Dios que la creación satisfaga. El
Señor no se relaciona con este mundo porque carezca de
algo dentro de Sí mismo. No, Dios se acerca por la
abundancia de quien es.
La trascendencia de Dios lo distingue del orden creado y
pone las cosas en su justa perspectiva. Dios no viene a
nosotros necesitado y con carencias, sino que viene
“para vivificar el espíritu de los humildes y para vivificar el
corazón de los contritos” (Is 57:15). Es el Santo y Justo
en las alturas quien restaura a los quebrantados y
necesitados que están aquí abajo.
El Señor “es Dios arriba en los cielos (trascendente) y
abajo en la tierra (inmanente)”. / Foto: Unsplash
2. La Biblia enfatiza la presencia
manifiesta de Dios, no solo Su
omnipresencia
Hay una diferencia entre decir “Dios está en todas partes”
y decir “Dios está aquí”. La primera es la categoría por
defecto para la mayoría de los cristianos. Hablamos de
que la presencia de Dios es ineludible y que está
“presente en todas partes” (Sal 139:5-12; 1R 8:27).
Pero parece que la Escritura se preocupa más por Su
presencia manifiesta en las relaciones personales y en la
redención. Ahora, aunque estas realidades divinas no
están ciertamente en desacuerdo, la historia bíblica gira
en torno al hecho de que Dios está presente con Su
pueblo en el Edén, el tabernáculo y el templo, la
encarnación de Cristo y el nuevo cielo y la nueva tierra.
3. La historia de las Escrituras comienza y
termina con la presencia de Dios
En el libro de Génesis, el Edén es el hogar de la primera
pareja, pero, más importante aún, es el santuario de Dios,
el templo del jardín donde el Creador y los portadores de
Su imagen se relacionan (Gn 3:8).
Cuando llegamos al final de nuestras Biblias, vemos una
imagen muy similar, pero a una escala mucho mayor.
Todo el cielo se ha unido con la tierra para hacer un
santuario perfecto para que Dios habite con el hombre
(Ap 21:1-4). En el libro de Apocalipsis, el Edén ha
regresado y se ha expandido a un nuevo cielo y una
nueva tierra donde todo el pueblo de Dios disfruta de Su
presencia eternamente.
La historia de las Escrituras comienza y termina con la
presencia de Dios. / Foto: Getty Images
4. La misión de la humanidad y la
presencia de Dios son inseparables
Dios le dio al hombre y a la mujer un propósito. Les
ordenó: “Sean fecundos y multiplíquense. Llenen la tierra
y sométanla” (Gn 1:28). Adán y Eva debían hacer esto en
el Edén, el epicentro de la presencia relacional de Dios
en la creación. A medida que la familia de la primera
pareja se expandía, también lo harían los límites del
jardín y, con él, la presencia de Dios. De la misma
manera, la presencia de Dios se extendería al resto de la
tierra a través del ejercicio del dominio de Adán y Eva
(Nm 14:21; cf. Sal 72:19; Is 11:9).
5. El pecado socava la misión de la
humanidad y la experiencia de la
presencia de Dios
Pero hay un problema. Adán y Eva reemplazan las
bendiciones por maldiciones cuando comen el fruto
prohibido. Estas maldiciones afectan directamente lo que
son y para lo que fueron hechos. Para Eva, el dolor
abruma la promesa de un pueblo. Para Adán, el sudor y
las espinas impedirán la promesa de un lugar.
Ahora el pecado lo afecta todo, especialmente la
experiencia del hombre en cuanto a la presencia de Dios.
Debido a su desobediencia, Adán y Eva son exiliados, y
su misión entra en un estado caótico ahora que están
fuera del Edén. La presencia de Dios, la cual conocieron
libremente, ha dejado de ser libre.
Adán y Eva reemplazaron las bendiciones por
maldiciones cuando comieron el fruto prohibido. Estas
maldiciones afectaron directamente lo que eran y para lo
que fueron hechos. / Getty Images
6. Dios hace un pacto para devolver Su
presencia a Su pueblo
Pero, por Su gracia, Dios interviene para pagar el precio.
Para superar el pecado del hombre y asegurar Sus
propósitos, el Creador se convierte en el Redentor. A
través de las promesas de Su pacto, el Señor restaura lo
que Adán no pudo hacer. Dios hace un pueblo y un lugar
a través del pacto mientras mantiene Sus promesas a la
humanidad.
Dios hace todo esto para que Él pueda ser nuestro Dios y
nosotros Su pueblo (Gn 17:7; Ex 6:7, 29:45; Ap 21:3). En
el corazón mismo de lo que es el pacto hay una relación,
una que se hace según Sus términos. Dios entra en Su
creación para crear un pueblo y un lugar para Su
presencia. Así, el pacto se da como el Señor declara en
el Sinaí: “Habitaré entre los israelitas, y seré su Dios. Y
conocerán que Yo soy el Señor su Dios, que los saqué de
la tierra de Egipto para morar Yo en medio de ellos” (Ex
29:45-46).
7. La presencia de Dios es el medio y el fin
de la redención
Muchos cristianos hablan bastante sobre la presencia de
Dios, pero cometen el error de no ir a Su Palabra para ver
qué significa. Sin embargo, la presencia de Dios es un
fundamento para toda la historia bíblica. Hay un doble
patrón a lo largo de todas las Escrituras.
Primero, es claro que la presencia de Dios es
un objetivo central en Su misión redentora. Toda Su obra
termina con el Señor habitando con el hombre. Segundo,
la presencia de Dios no es sólo un objetivo, sino también
el medio por el cual se cumple la misión redentora. Dios
escribe Su nombre en Su propia historia para traer la
salvación de la humanidad.
Para superar el pecado del hombre y asegurar Sus
propósitos, el Creador se convierte en el
Redentor. / Foto: Unsplash
8. La presencia de Dios encuentra su
mayor expresión en Emanuel, Dios con
nosotros
Dios mismo viene a salvar. Jesucristo, el Hijo de Dios,
entró en la historia de la humanidad para dar Su vida en
rescate por muchos (Mt 20:28; Mr 10:45). En Su gracia,
Dios nos compra de la manera más inimaginable: Cristo
se hizo hombre, caminó entre la humanidad y murió por
Su pueblo. En este acto misericordioso, Cristo nos
reconcilia consigo mismo y nos vuelve a abrir el acceso al
Padre para que los que una vez fueron exiliados de Su
presencia puedan acercarse de nuevo a Él (Heb 4:16,
7:19).
9. Los propósitos de la iglesia están
ligados a la presencia de Dios
La presencia de Dios tiene enormes implicaciones en la
forma en que entendemos la iglesia (1Co 3:16-17; 2 Co
6:14 ― 7:1; Ef 2:13-22). El Nuevo Testamento llama a la
iglesia “templo” por una razón: a través de esta imagen,
vemos que la comunidad de Cristo es, en este tiempo de
espera del regreso de Cristo, el instrumento que el Señor
usa para esparcir Su presencia en un mundo perdido y
pecaminoso.
Por consiguiente, la iglesia tiene dos propósitos claros.
Primero, la iglesia trabaja hacia adentro para la
santificación de sus miembros, a fin de preparar al pueblo
de Dios para la presencia presente y futura de Dios.
Segundo, la iglesia trabaja hacia afuera para compartir el
evangelio, de modo que los perdidos también puedan
disfrutar de la presencia de Dios ahora y para siempre.
La presencia de Dios tiene enormes implicaciones en la
forma en que entendemos la iglesia. / Foto: Unsplash
10. Ser un cristiano gozoso es conocer la
presencia de Dios
Si somos honestos, muchos de nosotros podemos pensar
en Dios como nuestro “genio de la lámpara” de vez en
cuando. Por así decirlo, dejamos a Dios en “el estante”,
inactivo, hasta que surgen problemas o hay algo que
nuestro prójimo tiene y que nosotros realmente
queremos. El problema es que las relaciones reales no
funcionan así, especialmente con el Dios trino. Él, el
Señor sobre todas las cosas, no se quedará en el estante
de la vida de nadie.
En cambio, las Escrituras son claras en cuanto a que
toda la vida, y principalmente la vida en el evangelio, se
trata de estar en la presencia relacional de Dios. Por eso
David proclama: “En Tu presencia hay plenitud de gozo;
en Tu diestra hay deleites para siempre” (Sal 16:11).
Cuando dejamos por fuera todos nuestros asuntos
secundarios, este gozo en la presencia de Dios es todo lo
que queda y lo que realmente importa.
Cómo buscar la
presencia de
Dios
JAIRO NAMNÚN | 24 Febrero, 2021
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¿Alguna vez te has sentido frío espiritualmente? No necesariamente
que las cosas no te están saliendo bien (aunque puede ser), o que
estás en medio de un desierto espiritual (aunque seguro has estado
ahí). Es más que no estás sintiendo que Dios está caminando de
cerca contigo, o que tú no estás caminando de cerca con Dios. Sabes
que Dios está, pero necesitas su presencia.
En Éxodo 33 nos encontramos en un momento como ese. Luego de
que ellos cometieran un gran pecado (el becerro de Oro), Dios les
prometió que Él cumpliría su parte del pacto (los llevaría a la Tierra
Prometida). Pero, debido a la dureza de su corazón, Él les dijo “Yo no
subiré” (Éxodo 33:3). Israel contaría con las bendiciones de Dios, pero
no contaría con el Dios de las bendiciones: no contaría con Su
presencia.
Estas fueron terribles noticias para el pueblo de Dios (v.4), a tal punto
que todos hicieron duelo, y Moisés de inmediato empezó a interceder
con Dios en búsqueda de una solución. Él, muy osado, le dijo a Dios:
“Si Tu presencia no va con nosotros, no nos hagas salir de aquí”
(Éxodo 33:15). Moisés y el pueblo de Israel sabían que era preferible
morir en el caluroso desierto que vivir cómodamente en la tierra
prometida sin el Dios que la prometió.
Hay una gran lección ahí para todos nosotros. Como decía el gran
Teólogo Agustín: “Nos creaste para ti, Señor, y nuestro corazón
andará siempre inquieto mientras no descanse en ti”. No hay nada en
la tierra, ni siquiera aquello que Dios nos da, que pueda satisfacer
nuestras almas como aquello que Dios es. Como Su presencia.
Y si bien es cierto que Dios es omnipresente, que Él está en todo
lugar, nos estamos refiriendo a algo más. Hay una clave en la palabra
que se usa para hablar de presencia, y es la palabra “Panim”, que
literalmente significa “Rostro”. ¿Quieres algo más personal que un
rostro”? Dios está dejando ver que su presencia tiene que ver con su
persona, con quien Él es. Cuando decimos que queremos la presencia
de Dios, estamos diciendo que queremos Su rostro, Su persona, Su
voluntad, Sus deseos, Su guía, Su control. Su aprobación.
Entonces, ¿cómo podemos buscar la presencia de Dios? Lo que quiero
compartirte son algunas cosas que deben ocurrir para que la
presencia de Dios sea una realidad en nuestras vidas. Nota algo: no
son cosas que tienes que hacer, no son pasos a seguir, porque Dios
no es un toro que puedas guiar hacia donde quieras. Pero a la luz de
este pasaje de Éxodo 33, aquí hay algunas cosas que deben ocurrir si
queremos que la presencia de Dios nos acompañe.
Dios tiene que querer hacerse
presente
Nosotros no podemos obligar a Dios a hacer nada. Nosotros no
podemos forzar a Dios a que vuelva a nosotros. Por nuestros pecados,
los que cometemos cada día, nosotros estamos todo el tiempo
separándonos de Dios, y la santidad de Dios nos repela de Él.
Para que Dios se haga presente en nuestra vida lo fundamental, lo
más importante, lo único que no puede faltar es que Dios quiera
hacerlo. Él es Dios, y Él hace lo que Él quiera, y todo lo que Él quiere
hacer es bueno. Ahora, déjame decirte, Dios tiene un deseo profundo
en su corazón de perdonar. Dios ha atado Su gloria a Su bondad. En
este mismo pasaje donde Moisés le pide a Dios su presencia, mira lo
que pasa unos versículos más tarde:
Entonces Moisés dijo: «Te ruego que me muestres Tu gloria».
19 Y el SEÑOR respondió: «Yo haré pasar toda Mi
bondad delante de ti?
-Señor, muéstrame tu Gloria:
-Ok, Moisés: yo te voy a mostrar mi Bondad.
-Pero, Señor, es tu gloria que yo quiero ver.
-Sí, Moisés, yo te escuché, perfectamente. Y yo te digo que te voy a
mostrar mi bondad.
Y un poco más adelante le dice que esa bondad se mostraría en
perdón, en misericordia, en compasión. Así que, si de alguna manera
vamos a estar cerca de Dios, es por su inmensa misericordia. No hay
otra manera de contar con Su presencia y Su favor en nuestras vidas
si no es por Su gracia. Y la increíble bendición que tenemos es que
Dios le encanta perdonar, y se goza en estar en medio nuestro.
Arrepentimiento
Nuestro problema no está afuera: está adentro. El común
denominador de todos los problemas alrededor de nosotros es
nuestro pecado. Y es nuestro pecado la principal razón por la que nos
alejamos de Dios.
En Éxodo 33, fue la terquedad de Israel lo que había alejado a Dios
del Pueblo. Y este Texto nos muestra entonces la necesidad de que, si
queremos acercarnos a Dios, tenemos que hacerlo en
arrepentimiento. El Pueblo de Israel lo sabía: por eso dice la Biblia
dice en Éxodo 33:4 “ninguno de ellos se puso sus joyas… A
partir del monte Horeb los israelitas se despojaron de sus
joyas”.
Ellos saben que este no es un momento para estar adornándose con
joyas: este es un momento de dolor. Esta es una muestra externa de
su arrepentimiento interno. Moisés les había dicho que se quitaran las
joyas, pero el versículo 6 dice que ellos se “despojaron” de sus joyas.
Este era un momento de verdadero arrepentimiento en el pueblo.
Si Dios se va a hacer presente en medio nuestro, hay cosas de las
que nosotros tenemos que despojarnos. Él va a quemar impurezas a
nuestro alrededor, y tenemos que tener la actitud correcta, la actitud
de arrepentimiento, si queremos que eso pase.
Buscar a Dios por lo que Él es, no lo
que Él da
Dios no tiene ningún problema con bendecirnos. Al contrario: Él ama
bendecir a sus hijos. Él hace salir el sol sobre buenos y malos y llover
sobre justos e injustos (Mateo 5:45). Pero esas cosas no requieren de
Su presencia.
Podemos ir donde y Dios pedirle que bendiga nuestros planes, que
cumpla nuestras peticiones, que prosperenuestros caminos, y que
afiance nuestros pasos. Y Él puede hacerlo. Pero de qué sirve, si Sus
pensamientos no son nuestros pensamientos, y Sus caminos no son
nuestros caminos. Los de Él son más altos, más puros, más santos,
más perfectos.
Lo que Él quiere es que vayamos y consultemos cuáles
son sus buenos planes para nosotros, cuáles son sus deseos para
nuestras vidas, cuál es su voluntad para nuestro futuro, y cuáles son
las buenas obras que Él preparó de antemano para nosotros.
Podemos vivir una vida exitosa y alegre sin Él: pero una vida plena y
sobrenatural requiere de Su presencia, requiere de buscar lo que Él
es, no lo que Él da. Su corazón, no sus manos. Su voluntad, no sus
beneficios.
Hay una diferencia monumental entre creer en Dios y creerle
a Dios, entre creer en Dios y querer a Dios. Entre querer lo
que Dios da y querer lo que Dios es. Entre escuchar acerca de
Dios y conocer a Dios íntimamente. Y es doloroso admitirlo, pero
es el sufrimiento lo que tiende a llevarnos a entender esta realidad.
Humildad y contemplación
Éxodo 33:7-10 nos hablan de un lugar interesantísimo, llamado aquí
la tienda de reunión. Esta era una tienda en las afueras del pueblo,
donde solo Moisés podía entrar, para encontrarse con Dios e
interceder por el pueblo. Pero aunque esta era solo una tienda para
Moisés y Dios, era un evento corporativo:
Todo el pueblo reconocía que no era digno de que Dios habitara en
medio de ellos. (Un recordatorio constante de su condición).
Cualquiera dentro del pueblo que quisiera encontrarse con Dios,
debía ir donde Moisés y clamar por su intercesión. (No es difícil
pensar en cuántos hombres y mujeres debieron luchar con su
propio orgullo, pensando que ellos también eran dignos de hablar
con Dios).
Cuando Moisés iba hacia la tienda, todo el pueblo detenía sus
actividades y seguía a Mosiés con la mirada. (¿¡Te imaginas!? En
medio de tu trabajo, detenerte a ver a otro ir hacia el lugar de
reunirse con Dios).
Cuando Dios se hacía presente, todo el pueblo se levantaba a
adorar, dejando lo que sea que estuviera haciendo, en expectativa
de lo que Dios fuera a hacer.
Hoy en día, nos acercamos a Dios con confianza, por el sacrificio de
Jesús. Pero lo hacemos con humildad, reconociendo que Él es Dios.
Que Él y solo Él es completamente santo, completamente digno, y
enteramente separado de nosotros. Que Él está en un plano donde
solo Él pertenece. Que nosotros no somos dignos de entrar en Su
presencia. Que el mero hecho de que Él nos escuche no es más que
misericordia y gracia. Nosotros venimos como mendigos. Lo que sea
que caiga de la mesa del cielo, es gracia. Y damos gracias por ello.
Y junto con esa humillación y humildad, debemos buscar la presencia
de Dios con un sentido de contemplación. así como el pueblo debía
levantarse y seguir a Moisés con la mirada, y adorar, y volver a su
tienda, y volver y salir: todo eso lleva un sentido de esperar, de
meditar, de reflexionar, de pensar, de contemplar. Nosotros vivimos
una vida muy automática, muy acelerada. Con poca reflexión, poca
contemplación, poco detenernos a ver: ¿qué será lo que Dios va a
hacer ahora? Pero Dios no anda de prisa. Si Dios se mueve entre
silbidos apacibles, a veces no lo vamos a escuchar en medio del
bullicio.
Un mediador
Así como solo podemos buscar la presencia de Dios si Él quiere
revelarse, solo podemos buscar a Dios si hay alguien quien interceda
por nosotros. En el Antiguo Testamento, el mediador por excelencia
fue Moisés, quien siempre estuvo ahí para interceder por los pecados
de Israel, así como vimos en Éxodo 33; quien pidió perdón por los
pecados del pueblo, quien le rogó a Dios que les acompañara, quien
pidió a Dios que mostrara Su gloria. Pero Éxodo 33:20 nos dice que
Moisés no podría ver el rostro de Dios y vivir, y la historia de la Biblias
nos muestra que por su propio pecado, en este momento Moisés no
podría entrar a la tierra prometida (Num. 20).
Pero hoy, nosotros conocemos a aquel que vendría después de
Moisés. A aquel que fue considerado de más gloria que Moisés. A
aquel en quien vimos Su rostro, lleno de gracia y verdad. Aquel que
vino a revelar al Padre. Aquel que fue la presencia misma de Dios en
medio nuestro. El mediador perfecto, quien intercede por nosotros
aún hoy a nuestro favor.
Dios mismo nos ha provisto un Mediador para su presencia: el verbo
hecho carne, quien habitó entre nosotros (Juan 1:14). Por el perdón
que Él ha ganado por la cruz, podemos clamar a Dios y pedirle nos
revele su voluntad, su compañía, sus deseos, y Su rostro.
No podemos obligar a Dios a estar con nosotros: Él es Dios, y todo lo
que Él hace es bueno. Pero si Él quiere, si lo buscamos en
arrepentimiento, por lo que Él es, en humildad y contemplación, y en
en el nombre del Hijo, quiera el Señor que Su presencia nos
acompañe.
Si te interesa escuchar más de este tema, puedes querer escuchar el
sermón que prediqué este domingo pasado “El peso de la presencia
de Dios” basado en Éxodo 33. El contenido de este blog se basó en el
manuscrito de esa predicación.
¿CÓMO ENTRAR EN LA
PRESENCIA DE DIOS?
Por MCI Church
June 24, 2019
DESCARGAR ESTUDIOS DE CÉLULAS
Hebreos 4:16 NTV
“Así que acerquémonos con toda confianza al trono de la gracia de
nuestro Dios. Allí recibiremos su misericordia y encontraremos la
gracia que nos ayudará cuando más la necesitemos.”
ALGO EN QUE PENSAR
A través de la oración podemos derramar nuestro corazón en Su
presencia, podemos ofrendar nuestras vidas en el altar,
presentándonos como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios.
Cuando experimentamos la presencia de Dios, Su amor y bondad nos
inundan, y es como si estuviéramos recibiendo un bálsamo
refrescante que llena todo nuestro ser.
Cuando estamos delante del trono de la gracia de Dios, sentimos que
Él toma nuestras debilidades, las convierte en fortalezas y
desaparece la angustia, la ansiedad y todo aquello que nos oprimía, y
a cambio nos da la plena confianza de que somos más que
vencedores
DESARROLLO
1. POR MEDIO DE LA CRUZ
¡Qué gran privilegio el poder tener acceso directo a la presencia de
Dios! Es importante entender que lo único que nos puede separar de
la plenitud de Su presencia y que pone barreras entre Dios y el
hombre es el pecado y la naturaleza pecaminosa, pero todo esto fue
resuelto y conquistado por Jesús en la Cruz.
El mismo Dios condenó el pecado en la carne de Su propio hijo
Jesucristo, haciendo que se convirtiera en una ofrenda perfecta. En el
cuerpo de Jesús se acabó con el pecado una vez y para siempre,
desatando libertad de toda atadura y culpabilidad. Por medio de la
Cruz recibes ese intercambio divino: toda tu naturaleza pasada y llena
de maldad queda clavada en ese madero (que está en un presente
continuo para tu vida), y a la vez, recibes una naturaleza
completamente transformada por el poder de Dios.
2. CONFIANZA EN LA SANGRE DE JESÚS
Hebreos 10:19
“Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar
Santísimo por la sangre de Jesucristo”.
La Sangre de Jesús es el arma más poderosa que podamos tener
como hijos de Dios. Desde el momento en que la primera pareja,
Adán y Eva, permitieron ceder a la tentación y a la desobediencia, el
enemigo se encargó de dominar y esclavizar al ser humano a una
vida de pecado y maldición. Es por esa razón que el mismo Dios,
estableció un plan de redención para la humanidad, y solamente
podía ser por medio de Su Hijo Jesucristo. Para que Dios pudiera
rescatarnos solamente había una manera: por medio del
derramamiento de sangre. Pero no cualquier sangre, sino la de
alguien que nunca se hubiera contaminado con pecado: la Sangre de
Jesús.
Debemos recordar que solo por medio de esta sangre preciosa
tenemos libertad para entrar en la presencia de Dios, porque cuando
la confesamos y aplicamos esta sangre preciosa sobre nuestra vida,
ningún espíritu opresor o destructor puede tocarnos, porque
inmediatamente viene una protección sobre nuestra vida y lo que
representamos. Así que antes de comenzar tu tiempo de oración,
inicia declarando lo que la Sangre de Jesús hace por ti: te redime,
perdona todos tus pecados, te justifica y te santifica. De esta manera
entrarás ante el trono de la gracia confiadamente y sin argumentos
en tu contra.
3. NEGARSE A SÍ MISMO
El camino por el cual Jesús anduvo, es el mismo que nosotros
debemos recorrer: es un camino de negarse a uno mismo, de
obediencia, sacrificio y muerte.
1 Pedro 2:21
“Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por
nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas”.
¿Qué significa negarse a sí mismo? Esto no se refiere simplemente a
dejar de comer cierta clase de alimentos, o dejar de hacer ciertas
actividades. El Señor hablaba de decirle “no” al ego, es decir, negarse
al “yo quiero”, “yo siento”, y “yo pienso”. Lo que nosotros pensamos
es irrelevante frente a los planes de Dios. Negarnos a nosotros
mismos es someter a Dios nuestra voluntad que muchas veces
pueden llegar a ser indomable y tiende a sobreponerse por encima de
Su voluntad perfecta.
Jesús es el más grande ejemplo de negarse a sí mismo. Al estar en el
jardín del Getsemaní, después de ser traicionado por uno de sus
discípulos, sabía que se avecinaba el momento más difícil: su entrega
y su muerte. Estando en esa agonía, oraba intensamente diciendo:
“Padre, que no se haga mi voluntad, sino la Tuya”. Jesús nos enseñó a
negarnos a nosotros mismos, tomar nuestra cruz y seguirlo.
Para entrar en la oración es necesario dejar nuestro “yo” a un lado y
determinar que nuestro tiempo de comunión y de intimidad con Dios
se basará no en nosotros, sino en quién es Él, Su bondad y Su
misericordia.
Salmo 5
Buscar continuamente la presencia
de Dios.
DEBATES:AdoraciónHerederosoración
PUBLICADO POR: FUTRERA JULIO 28, 2018
Contenidos
Herederos del Reino de los cielos.
o Capítulo 3. Buscar continuamente la presencia de
Dios.
o Dios es Espíritu.
o Como se manifiesta la presencia de Dios.
o Acciones espirituales para que Dios manifieste su
Presencia.
1. Orar.
2. Alabar
3. Obediencia
o ¿Para qué acercarnos a la presencia de Dios?
Herederos del Reino de los cielos.
Capítulo 3. Buscar continuamente la presencia
de Dios.
La biblia nos habla sobre a importancia que tiene buscar la presencia
de Dios en nuestras vidas, el hacerlo traerá innumerables bendiciones
a nuestras vidas, en este tercer capítulo de la serie Herederos del
Reino de los cielos hablaremos sobre este tema.
Éxodo 25:8 (RVA60)
8 y harán santuario para mí, y habitaré en medio de ellos.
Esta palabra nos expresa el anhelo del señor de estar en medio de su
pueblo, pero para hacerlo necesitaba de un santuario un lugar Santo
apartado para que Él se manifestara a su pueblo.
Dios es Espíritu.
Juan 4:24 (RVA60)
24 Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es
necesario que adoren.
La escritura anterior nos habla de la naturaleza espiritual de Dios, por
lo que la presencia de Dios es la manifestación espiritual de Él mismo,
el anhelo del Señor es manifestara sobre su pueblo.
La biblia nos habla que Dios es:
Omnipotente, todo lo puede.
Omnipresente, esta en todas partes.
Omnisciente, que todo lo sabe.
Dios esta en todas partes, sin embargo no se manifiesta en todas
partes por eso es importante saber que es lo que podemos hacer para
que el haga palpable su presencia.
Como se manifiesta la presencia de Dios.
La Biblia describe las dos formas en que Dios se manifestaba una
según el antiguo testamento y la otra, que es la que vivimos
actualmente, que nos muestra el nuevo testamento.
1. Antiguo Testamento. Dios se manifestaba en el Tabernáculo.
2. Nuevo Testamento. Entramos a la presencia a través de Jesús.
Hebreos 10:19-21 (RVA 60)
19 Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar
Santísimo por la sangre de Jesucristo, 20 por el camino nuevo y vivo
que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne, 21 y teniendo
un gran sacerdote sobre la casa de Dios,
La escritura anterior nos habla entrar al Lugar Santísimo, que era la
sección del Tabernáculo, donde se manifestaba la presencia de Dios.
Ahora ese lugar no es físico sino espiritual y solo podemos accesar si
creemos en Jesucristo.
Acciones espirituales para que Dios manifieste
su Presencia.
La biblia nos habla de algunas acciones espirituales que nos
permitirán experimentar la manifestación de la Presencia de Dios.
1. Orar.
Mateo 18:20 (RVA 60)
20 Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí
estoy yo en medio de ellos.
La oración es una de las acciones fundamentales que nos ayuda a
hablar con Dios y a manifestar su presencia.
2. Alabar
Salmos 22:3 (RVA 60)
3 Pero tú eres santo, Tú que habitas entre las alabanzas de
Israel.
Aquí vemos como la palabra habitar habla de manifestar su presencia
en medio de las alabanzas de su pueblo.
3. Obediencia
Jeremías 35:18 (RVA 60)
18 Y dijo Jeremías a la familia de los recabitas: Así ha dicho Jehová de
los ejércitos, Dios de Israel: Por cuanto obedecisteis al
mandamiento de Jonadab vuestro padre, y guardasteis todos sus
mandamientos, e hicisteis conforme a todas las cosas que os
mandó; 19 por tanto, así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de
Israel: No faltará de Jonadab hijo de Recab un varón que esté en
mi presencia todos los días.
Esta escritura se refiere a que cuando somos obedientes a la palabra
de Dios, eso nos hace permanecer en su presencia.
¿Para qué acercarnos a la presencia de Dios?
[Link]
Hebreos 4:16 (RVA 60)
16 Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para
alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.
Esta escritura nos dice con claridad que nos acerquemos al trono de
la gracia, su presencia, para tener misericordia y gracia que obtener
ayuda ante cualquier situación que nos enfrentemos.
Es mu importante acercarnos a Dios con una actitud de fe y humildad
para que el manifieste su presencia en todas las áreas de nuestra
vida.
Introducción
La presencia de Dios es real, llena de amor y completamente
transformadora. Toma lo que está roto y lo restaura. Acepta al
que estaba perdido y lo conduce al lugar que le corresponde
en el Padre. La presencia de Dios calma el cansancio, trae luz
a la oscuridad y derrama la lluvia refrescante del amor de
Dios en las zonas más áridas y profundas del alma. Hoy
comenzamos una nueva serie, centrada en comprender más
profundamente la presencia de Dios, concentrándonos en la
manifestación de su presencia. Que Dios abra nuestros ojos y
nuestros corazones para ver y sentir su cercanía de manera
significativa hoy.
Pasaje Bíblico
“¿A dónde podría alejarme de tu Espíritu? ¿A dónde podría
huir de tu presencia? Si subiera al cielo, allí estás tú; si
tendiera mi lecho en el fondo del abismo, también estás
allí”. Salmo 139:7-8
Adoración
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Cielo | Maverick City Música
Devocional
En el cristianismo actual es preocupante el hecho de que
muchos creyentes no conocen o no están experimentando un
encuentro continuo con la presencia real y manifiesta de Dios.
La Biblia contiene gran cantidad de historias de encuentros
con la presencia de Dios que cambiaron vidas y que alteraron
el mundo. Desde Moisés y la tienda de reunión hasta los
discípulos en Pentecostés, continuamente leemos que Dios se
encuentra sobrenaturalmente con su pueblo en formas reales
y transformadoras. Jesús murió para que podamos caminar en
comunión con nuestro Padre celestial, no solo en el cielo, sino
también aquí en esta tierra. Los personajes bíblicos mostraron
lo que era experimentar a Dios constantemente tanto en el
Nuevo como en el Antiguo Testamento. Dios, habiendo
restablecido la relación contigo, ha hecho que la realidad de
su presencia esté completamente disponible para ti. A través
de la muerte de Cristo no hay nada que te separe de él. Antes
de sumergirnos en diferentes historias de la presencia
manifiesta de Dios en la tierra, tomemos tiempo para
enfocarnos en las bases bíblicas para encontrarnos con Dios.
Abre tu corazón y tu mente a la verdad acerca de la cercanía
de Dios y permite que tu fe se despierte a todas las formas en
que tu Padre celestial puede transformar tu vida a través del
encuentro con él.
El Salmo 39:7-8 dice: “¿A dónde podría alejarme de tu
Espíritu? ¿A dónde podría huir de tu presencia? Si subiera al
cielo, allí estás tú; si tendiera mi lecho en el fondo del abismo,
también estás allí”. Hechos 17:26-28 dice:
“De un solo hombre hizo todas las naciones para que
habitaran toda la tierra; y determinó los períodos de su
historia y las fronteras de sus territorios. Esto lo hizo Dios
para que todos lo busquen y, aunque sea a tientas, lo
encuentren. En verdad, él no está lejos de ninguno de
nosotros, ‘puesto que en él vivimos, nos movemos y
existimos’. Como algunos de sus propios poetas griegos han
dicho: ‘De él somos descendientes’”.
La Biblia es clara: Dios es omnipresente y su presencia puede
ser tangible para nosotros. David describe la presencia de
Dios de esta manera: “Me llenarás de alegría en tu presencia,
y de dicha eterna a tu derecha” (Salmo 16:11).
Los hijos de Coré escribieron en el Salmo 84:1-2: “¡Cuán
hermosas son tus moradas, Señor Todopoderoso! Anhelo con
el alma los atrios del Señor; casi agonizo por estar en ellos.
Con el corazón, con todo el cuerpo, canto alegre al Dios de la
vida”. Luego, en los versículos 10-12 declaran:
“Vale más pasar un día en tus atrios que mil fuera de ellos;
prefiero cuidar la entrada de la casa de mi Dios que habitar
entre los impíos. El Señor es sol y escudo; Dios nos concede
honor y gloria. El Señor brinda generosamente su bondad a
los que se conducen sin tacha. Señor Todopoderoso,
¡dichosos los que en ti confían!”.
No hay duda, al leer la Biblia, de que la presencia de Dios es
real, buena y que está disponible para nosotros. Descansa en
la verdad de eso por un momento. Siempre puedes entrar en
la presencia tangible de tu Padre celestial en cualquier lugar y
en cualquier momento. Ten fe hoy en que Dios te creó para
experimentarlo. Encontrar su presencia es posible por su
gracia, por lo tanto, está disponible más allá de cualquier cosa
buena o mala que hagas. Pero recuerda que Dios nunca
forzará su presencia en ti: sólo llena lo que está abierto y listo
para recibir. Él te llama dulcemente para que te reúnas con él
y te espera a que hagas espacio en tu vida para recibir lo que
él desea dar.
No hay una búsqueda más importante que puedas emprender
que la búsqueda de la presencia de Dios. Pasar tiempo
descansando en él es la satisfacción que sienta las bases para
que vivas la vida de abundancia que se te ofrece a través de
Jesús. Tu papel en esta tarea de encontrarte con Dios es
simplemente buscarlo. Si tomas tiempo para encontrarte con
él, abrir tu corazón y tener fe en su palabra, descubrirás la
fuente de la vida, la alegría, el amor y la transformación que
es la presencia de nuestro Padre celestial.
Deuteronomio 4:29 dice: “Pero, si desde allí buscas
al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma, lo
encontrarás”. Busca y encuentra hoy la presencia del Dios
vivo mientras meditas. Su palabra y su oración.
Guía de Oración
1. Medita en la disponibilidad de la presencia de
Dios. Permite que tu fe sea avivada como respuesta a la
palabra de Dios.
“El Señor está cerca de los quebrantados de corazón, y salva
a los de espíritu abatido”. Salmo 34:18
“¿A dónde podría alejarme de tu Espíritu? ¿A dónde podría
huir de tu presencia? Si subiera al cielo, allí estás tú; si
tendiera mi lecho en el fondo del abismo, también estás
allí”. Salmo 139:7-8
“De un solo hombre hizo todas las naciones para que
habitaran toda la tierra; y determinó los períodos de su
historia y las fronteras de sus territorios. Esto lo hizo Dios
para que todos lo busquen y, aunque sea a tientas, lo
encuentren. En verdad, él no está lejos de ninguno de
nosotros, ‘puesto que en él vivimos, nos movemos y
existimos’. Como algunos de sus propios poetas griegos han
dicho: ‘De él somos descendientes’”. Hechos 17:26-28
2. Ahora medita en la bondad de la presencia de
Dios. Permite que tus deseos se enciendan al leer acerca de
las maravillas de encontrarse con el Dios vivo.
“Me has dado a conocer la senda de la vida; me llenarás de
alegría en tu presencia, y de dicha eterna a tu
derecha”. Salmo 16:11
“¡Cuán hermosas son tus moradas,
Señor Todopoderoso! Anhelo con el alma los atrios del Señor;
casi agonizo por estar en ellos. Con el corazón, con todo el
cuerpo, canto alegre al Dios de la vida”. Salmo 84:1-2
3. Abre tu corazón para recibir su presencia. Pídele al
Espíritu que te dé a conocer la cercanía de Dios. Busca su
presencia y ten fe en su palabra de que cuando lo busques, lo
encontrarás.
“Pero, si desde allí buscas al Señor tu Dios con todo tu
corazón y con toda tu alma, lo encontrarás”. Deuteronomio
4:29
“En realidad, sin fe es imposible agradar a Dios, ya que
cualquiera que se acerca a Dios tiene que creer que él existe
y que recompensa a quienes lo buscan”. Hebreos 11:6
Lectura Complementaria
En su libro El conocimiento del Dios Santo, A.W. Tozer
escribió: “Con nuestra pérdida del sentido de majestad ha
llegado la pérdida adicional del temor y la conciencia religiosa
de la Presencia divina. Hemos perdido nuestro espíritu de
adoración y nuestra capacidad de retirarnos interiormente
para encontrarnos con Dios en un silencio de adoración”. Que
esta declaración no sea cierta de ti. Que descubras la
majestad de tu Dios. Que seas un hijo de Dios que
constantemente pasa tiempo en la presencia del Padre. Que
seas un creyente que esté facultado con la presencia misma
de Dios trabajando en y a través de tu vida. Crece en tu
búsqueda de su presencia esta semana. Comprométete a
buscarlo seriamente y permite que esta semana sea
transformadora en la forma en que pasas tiempo con Dios.
Lectura Complementaria: Salmo 84 o ve el video de el
Proyecto La Biblia en Salmos.
Oración de bendición de Balaam
¿Qué significa la presencia de Dios?
Dios es omnipresente, es decir, está presente en todo
momento y en todo lugar. ¿Qué significa, entonces, estar
en la presencia de Dios?
Al principio de la historia de la humanidad, Dios
disfrutaba de una presencia cercana con Adán y Eva en
el Jardín del Edén (Génesis 3:8 ). Después de su pecado,
quedaron separados de esta presencia. En todo el
período del Antiguo Testamento, encontramos varias
formas en las que Dios reveló Su presencia de manera
especial. Por ejemplo, hablando, como hizo con Noé; en
forma física, como describe Génesis 17-18 ; y en forma
visible, como hizo con los israelitas en los cuarenta años
en el desierto.
El Salmo 114:7 recuerda el viaje de Israel por el desierto
y describe la presencia de Dios como algo que podría
hacer temblar de miedo a alguien: "A la presencia del
Señor tiembla la tierra, a la presencia del Dios de Jacob".
Jeremías 3:17 habla de un tiempo en el que la presencia
de Dios habitará de manera especial en Jerusalén,
diciendo: "En aquel tiempo llamarán a Jerusalén: Trono
del Señor, y todas las naciones vendrán a ella en el
nombre del Señor en Jerusalén; ni andarán más tras la
dureza de su malvado corazón". Lamentaciones
2:19 invita al arrepentimiento en presencia del Señor:
"Derrama como agua tu corazón ante la presencia del
Señor".
En Jonás, vemos que la presencia de Dios se describe
como el tiempo de escuchar al Señor. Después de que
Jonás escuchó la voz de Dios, leemos: "y pagando su
pasaje, entró en ella para irse con ellos a Tarsis, lejos de
la presencia del Señor" (Jonás 1:3 ).
En el Nuevo Testamento, el ángel Gabriel dijo que vivía
en la presencia de Dios: "Yo soy Gabriel, que estoy
delante de Dios; y he sido enviado a hablarte, y darte
estas buenas nuevas" (Lucas 1:19 ). En 1 Corintios 1:28-
29 , Pablo habla de la presencia de Dios como un
momento en el que las personas hablan con Dios: "y lo
vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que
no es, para deshacer lo que es, a fin de que nadie se
jacte en su presencia".
Segunda de Tesalonicenses 1:9 habla de la presencia
del Señor de otra manera: "los cuales sufrirán pena de
eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y
de la gloria de su poder". Esta presencia del Señor es
similar a la mencionada por Gabriel, hablando de estar
ante el Señor en el cielo. Esto también es similar a lo
que Pablo le dice a Timoteo en 1 Timoteo 5:21 : "Te
encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, y de
sus ángeles escogidos, que guardes estas cosas sin
prejuicios, no haciendo nada con parcialidad".
Aunque la presencia de Dios está en todas partes, la
Biblia también se refiere a la presencia de Dios en el
cielo, a Su presencia especial en ciertos lugares (como
en Jerusalén), y a otras ocasiones en las que se reveló
en un momento o lugar concreto de forma única. Hoy en
día, el Espíritu de Dios vive dentro de los que creen en
Él (Juan 14:23 ). No necesitamos ir a algún lugar especial
para buscar Su presencia, sino que estamos llamados a
adorarle y vivir guiados por Su Espíritu que vive en
nosotros. Puede que a veces sintamos la presencia de
Dios de una forma emocional especial, sin embargo, Dios
está presente en todo momento y en todo lugar y en cada
creyente.