Organic Electronics II More Materials and Applications 1st Edition Hagen Klauk - Downloadable PDF 2025
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Organic Electronics II More Materials and Applications
1st Edition Hagen Klauk Digital Instant Download
Author(s): Hagen Klauk
ISBN(s): 9783527326471, 3527326472
Edition: 1
File Details: PDF, 6.80 MB
Year: 2012
Language: english
Edited by Hagen Klauk
Organic Electronics II
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Brabec, C., Scherf, U., Dyakonov, V. (eds.)
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Methods and Reactions Organic Photovoltaics
Materials, Device Physics, and
2011 Manufacturing Technologies
ISBN: 978-3-527-32267-1
2008
ISBN: 978-3-527-31675-5
Leclerc, M., Morin, J.-F. (eds.)
Organic Electronics II
Cover
The Cover was provided by Huai-Yuan Library of Congress Card No.: applied for
Tseng working in the group of Vivek Sub-
ramanian at the University of California, British Library Cataloguing-in-Publication
Berkeley. Data
It shows an optical micrograph of a self- A catalogue record for this book is available
aligned organic transistor manufactured from the British Library.
entirely by inkjet printing.
Printed in Singapore
Printed on acid-free paper
Contents
Preface XIII
List of Contributors XV
Part I Materials 1
Index 413
XIII
Preface
Organic Electronics is not only a fascinating field of research and development, but
also one that continues to move ahead at a swift pace. And thus six years after the
first installment of this book series (Organic Electronics – Materials, Manufacturing,
and Applications, Wiley-VCH, 2006) it was time for an update. The 12 chapters of the
sequel provide a detailed look at some important new developments and advance-
ments in the field of organic thin-film transistors, including novel semiconductors
for p-channel and n-channel organic transistors, advanced thin-film characteriza-
tion techniques, new insights into charge transport in organic semiconductors,
research into low-voltage electrolyte-gated transistors, solution-processing tech-
niques and high-resolution printing approaches for the manufacture of organic
transistors, the science and technology of organic light-emitting transistors, and
advanced design strategies for large-scale organic integrated circuits.
Once again, I am deeply indebted to the many professionals who have contributed
to this book. First and foremost I would like to extend my sincere gratitude to the
42 authors who have taken time out of their busy schedules to share their wisdom
and knowledge. Second I want to thank Martin Preuss, Bernadette Gmeiner, and
Bente Flier at Wiley-VCH for the encouragement and organizational oversight to
make this book happen. And finally my thanks go out to the readers of both the
first and second book of this series for their interest.
List of Contributors
Part I
Materials
Organic Electronics II: More Materials and Applications, First Edition. Edited by Hagen Klauk.
© 2012 Wiley-VCH Verlag GmbH & Co. KGaA. Published 2012 by Wiley-VCH Verlag GmbH & Co. KGaA.
3
1
Organic Semiconductor Materials for Transistors
David Ian James, Jeremy Smith, Martin Heeney, Thomas D. Anthopoulos,
Alberto Salleo, and Iain McCulloch
1.1
General Considerations
Organic Electronics II: More Materials and Applications, First Edition. Edited by Hagen Klauk.
© 2012 Wiley-VCH Verlag GmbH & Co. KGaA. Published 2012 by Wiley-VCH Verlag GmbH & Co. KGaA.
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FADRÍQUE FURIÓ CERIOL 235 Muy cierta señal es de torpe
ingenio, dice, el hablar mal y apasionadamente de su contrario, o de
los enemigos de su príncipe, o de los que siguen diversa secta, o de
peregrinas gentes, agora sean judíos, agora moros, agora gentiles,
agora cristianos; porque el grande ingenio ve en todas tierras siete
leguas de mal camino-, en todas partes hay bien y mal; lo bueno loa
y abraza, lo malo vitupera y desecha, sin vituperio de la nación en
que se halla. . . No hay más de dos tierras en todo el mundo: tierra
de buenos y tierra de malos. Todos los buenos, agora sean judíos,
moros, gentiles, cristianos o de otra secta, son de una mesma tierra,
de una mesma casa y sangre; y todos los malos de la misma
manera. Bien es verdad que, estando en igual contrapeso el deudo,
el allegado, el vecino, el de la misma nación y el extranjero,
entonces la ley divina y humana quieren que proveamos primero a
aquellos que más se allegaren a nosotros; pero pesando más el
extranjero, primero es él que todos los naturales. . . Ésta es regla
certísima y sin excepción, que todo hipócrita y todo avariento es
enemigo del bien público, y también aquellos que dicen que todo es
del rey, y que el rey puede hacer a su volutad, y que el rey puede
poner cuantos pechos quisiere, y aun que el rey no puede errar.^^
La Institución del Principe de Furió Ceriol hubiera sido, sin duda, más
realista que la Institutio de Erasmo, pero también tan humana como
ésta. En cuanto a la cuestión de la guerra y de la paz, no está
ausente, por cierto, del pensamiento español en la época de Carlos
V. Pero preocupa a hombres que se han quedado al margen del
erasmismo o que hasta le han sido más o menos hostiles. Fr.
Francisco de Vitoria, considerado con justo título padre del moderno
derecho de gentes, abordó el problema^^ como teólogo y como
jurista cuidadoso de definir la guerra justa, no como moralista o
como psicólogo cuidadoso de remontarse hasta las fuentes de toda
guerra y de exorcizar la guerra en las almas. Sepúlveda, en su Dentó
cr ates, que alcanzó en 1541 los honores de una traducción
española, se esfuerza en demostrar que no es imposible ser 30 El
concejo y consejeros del Príncipe ha sido reimpreso por Adolfo de
Castro en el tomo XXXVI de la B. A. E.: Curiosidades bibliográficas,
Madrid, 1855, págs. 317 Véanse, en particular, las págs. 324 b y 329
a-b, y el soneto preliminar en que el libro declara al lector: "Mi padre
es un hombre que profesa/tener más libertad que el albedrío". En la
epístola dedicatoria a Felipe II es donde Furió Ceriol presenta el plan
del monumental tratado que proyecta. 31 En sus Relectiones. Las
dos más famosas, y también las más importantes para la cuestión
que aquí nos ocupa, son fácilmente accesibles en una edición
moderna con traducción: Francisco de Vitoria, Relecciones de indios
y del derecho de guerra^ texto latino y versión al español por el
Marqués de Olivart, Madrid, 1928.
236 EL ERASMISMO Y LA LITERATURA PROFANA a la vez
cristiano y soldado.^^ Pero su miles christianus no es un caballero
metafórico como el de Erasmo. Es un guerrero de bastante noble
especie, capaz de perdonar las injurias en vez de lavarlas en sangre,
y para quien la honra, la gloria, no se funda más que en la virtud.
Ahora bien, esta honra, esta gloria, es el más grande de los bienes
exteriores, y por ese razonamiento se afana Sepúlveda en legitimar
la ética de las sociedades guerreras, al paso que la philosophia
Christi no quería conocer más ética que la del Sermón de la
Montaña. Aludiendo tal vez a ciertas controversias del racionalismo
paduano, denuncia de paso el error de las personas que creen que
el cristianismo perjudica a la solidez de los imperios, pero es para
mostrar allí el reverso de otro error, el que consiste en negar que un
cristiano pueda ser soldado.^^ Su diálogo —él mismo lo dirá en la
dedicatoria del Denwcrates alter^'^— se dirige precisamente contra
los herejes modernos que dicen que toda guerra está prohibida por
la ley divina. Erasmo, indiscutiblemente, participaba de esta
"herejía'*. Sepúlveda no lo menciona, pero se observa en él algo así
como un invertir de la posición de la philosophia Christi. Ésta partía
de las paradojas del Evangelio como de la verdad más excelsa, y se
esforzaba en encontrarle precursores en la filosofía pagana.
Sepúlveda se empeña en definir una sabiduría cristiana conforme al
"sentido común", y en demostrar que, en el fondo, la enseñanza de
Cristo no está reñida con la sabiduría de los más grandes filósofos,
de un Aristóteles, por ejemplo. En esta España de Carlos V, que
combatía en tantos campos de batalla, en que muchos clérigos
persistían en la ilusión de una paz cristiana impuesta por las armas
del Emperador, no hubo un solo erasmista que tomara contra
Sepúlveda la defensa del pacifismo radical y utópico. Cuando el
Democrates alter planteó, después de las Relectiones de Vitoria, el
problema de la guerra justa a propósito del caso concreto de la 32 El
título completo del libro es Dernocrates sive de convenientia vnlitiae
cum christiana religione (Roma, 1535). La traducción de Antonio
Barba, secretario del cardenal Quiñones, se publicó con el título
siguiente: De cómo el estado de la milicia no es ageno de la religión
christia-na (Sevilla, 1541). El texto latino se encontrará en
Sepúlveda, Opera, ed. cit., t. IV, págs. 221-328. Véanse en particular
las págs. 312-313 sobre el verdadero honor y el perdón de las
injurias. Uno de los primeros libros de Sepúlveda se llamaba
Dialogus de appetenda gloria qui inscribitur Gonsalus, Roma, 1523.
33 Democrates, pág. 315. 34 Democrates alter sive de justis belli
causis apud Indos, edición con traducción española por Menéndez y
Pelayo, en el Bol. Ac. Hist., t. XXI (1892), págs. 257-369. Hay una
nueva edición del texto y de la traducción con un estudio de Manuel
García Pelayo: Juan Ginés de Sepúlveda, Tratado sobre las justas
causas de la guerra contra los indios, México, 1941. Véase el
principio del diálogo (págs. SQss.), donde parece que hay
reminiscencias de la Qnerela pacis en boca del pacifista Leopoldo.
LOS TRATADOS DE VIVES 237 conquista de América, no se
vió tampoco que los erasmistas interviniesen en el debate. Fácil es
adivinar que ninguno de los clérigos capaces de filosofar acerca de
esta conquista estaba de acuerdo con Sepúlveda en legitimarla. Un
Páez de Castro duda en algún lugar que Sepúlveda sea un cerebro
bien equilibrado."^^ Un Furió Ceriol, por una fugaz alusión a Las
Casas, nos deja suponer que simpatizaba con el Apóstol de las
Indias. Pero, en suma, lo que hay que consignar es la ausencia del
erasmismo español, después de la muerte de Alfonso de Valdés, en
los grandes debates sobre la guerra y la paz. Otro campo a que
Erasmo había aplicado con predilección sus dotes de moralista era la
cuestión del matrimonio y de la educación de los hijos, y de modo
más general el arte de vivir para la humanidad media. Cuando
lleguemos al tema de la literatura dialogada, veremos que en este
campo tuvo por lo menos un imitador en la persona del sevillano
Pedro de Luxán. Pero es difícil, en estas materias, separar la
influencia de Erasmo de la de su discípulo Vives, que trató las
mismas cuestiones colocándose en el punto de vista de la mujer.
Vives fué, como su maestro, un escritor por encima de las naciones.
Nos pertenece, aquí, únicamente en la medida en que fué conocido
y amado por su España natal. Ahora bien, si se hace abstracción de
los Ejercicios espirituales mencionados en el capítulo anterior, los dos
únicos libros de Vives que se hicieron populares en traducciones
españolas son la Institución de la Tímjer cristiana^ célebre en la
historia literaria por sus invectivas contra la literatura inmoral, y la
Introducción a la sabiduría. El gran español desterrado en Brujas no
tenía pretensión de ser profeta en su patria; no tenía muy buena
opinión de sus compatriotas. Se resignaba a ser poco leído entre
ellos, y a ser comprendido menos todavía.^^ Sin embargo, la
Institución de la Tnujer cristiana, adoptada por España en 1528, 35
"En lo del doctor Sepúlveda no sé qué me diga sino que le tengo por
hombre non sani capitis que ni en sus cartas ni en su diálogo sabe lo
que dize por falta de principios". Pasaje inédito de una carta de Páez
a Zurita (Trento, 8 de junio de 1546), publicada incompletamente
por Uztarroz y Dormer, Progresos^ ed. cit., pág. 538 (B. A. H., Col.
Velázquez, t. XIV, fol. 42 v°). El diálogo de Sepúlveda a que alude
Páez no parece, por lo demás, ser el Democrates, sino el De
correctione cmni (Venecia, 1546). 30 Cf. supra, pág. 146, nota 17; e
iniray Apéndice, pág. 441, sobre ia respuesta del erasmista Bej
araño a Sepúlveda. S7 Juan Luis Vives, Opera, ed. cit., t. VII, pág.
222: "Invidos habere me non credo, in Hispania praesertim, multis
de causis; primum quod absum; deinde quod opera mea legunt
isthic pauci, pauciores intelligunt, paucissimi expendunt aut curant,
ut sunt frígida nostrorum hominum ad litteras studia". Carta de Vives
a Juan Maldonado (Breda, 16 de diciembre de 1538).
238 EL ERASMISMO Y LA LITERATURA PROFANA en lo más
vivo del movimiento erasmista, alcanzó un éxito que no había de ser
efímero. El libro había encontrado traductor en el círculo de la reina
Germana de Foix, en la persona del valenciano Juan Justiniano. Éste
no manejaba el romance de Castilla con perfecta seguridad. Por otra
parte, se había permitido añadir cosas al original latino, y quién sabe
por qué había omitido ciertos capítulos. Al año siguiente la obra fué
corregida y completada por un castellano que la reeditó en
Alcalá.^^ Juan Justiniano había tenido conciencia de la novedad del
tratado de Vives. Éste daba a las mujeres una mano de auxilio,
mientras que tantos ilustres misóginos, desde Eurípides hasta el
Arcipreste de Talavera, "les dieron el pie". Es verdad que ya el LUbre
de les dones de Francesc Eximenic había tratado de las mujeres con
un sentimiento cristiano de respeto y caridad. Pero este libro no
había salido casi de las regiones en que se habla catalán. La
histitiición de Vives, escrita en latín, hablaba ahora en castellano,
lengua común a la Península y que aspiraba a la universalidad. La
animaba, además, un espíritu nuevo. Este libro austero, exigente
para las mujeres, las elevaba a la igualdad intelectual con los
hombres, demostrando para con ellas, al mismo tiempo, aquella
humana y amistosa comprensión en que se había basado el gran
éxito de los Coloquios de Erasmo entre el público femenino. Situaba
la educación de las doncellas en una atmósfera ideal, hecha de
ternura, de severidad también, y, sobre todo, de pureza escrupulosa.
Se recordará en qué términos proscribe Vives de esta educación las
novelas. Los libros que pone en manos de su discípula son los
Evangehos, las Epístolas, los Hechos de los Apóstoles, el Antiguo
Testamento, San Cipriano, San Jerónimo, San Ambrosio, San Hilario,
San Gregorio, Boecio, Lactancio, Tertuliano, Platón, Séneca, Cicerón
y otros autores semejantes. Y esto quiero que se entienda, añade el
traductor español, de las mujeres que son latinas. Las otras busquen
otros libros o de sanctos sacados de latín en romance, como son las
Epístolas de Sant Hierónimo y las de Sancta Catalina de Sena, los
Morales de Sant Gregorio (sobre todo los Evangelios), el Instrucción
de la muger christiana: donde se contiene cómo se ha de criar una
doncella hasta casarla: y después de casada cómo ha de regir su
casa y vivir biemventur adamenté con su ?narido, y si fuere biuda lo
que deve de hazer. Agora Tmevamente corregido y enmendado y
reduzido en buen estilo castellano. Año MDXXIX (Alcalá, 10 de
noviembre de 1529). Respecto a la primera edición (Valencia, 1528),
véase Bonilla, Luis Vives, 2^ ed., t. III, págs. 192-193, que describe
también las ediciones de Sevilla, 1535, Zaragoza, 1539, Zamora,
1539, Zaragoza, 1545, Zaragoza, 1555, Valladolid, 1584.
LOS TRATADOS DE VIVES 239 Cartuxano, el Enquiridioji de
Erasmo Roterodamo que trata del soldado o caballero cristiano, libro
bien pequeño, mas de muy alta doctrina, como lo son todas las
cosas de aquel excelente varón; Boecio de Consolación, Tulio De
officiiSy Petrarca De próspera y adversa fortuna, Gersón y otros
libros desta calidad.^^ El segundo libro de la Institutio estaba
consagrado a la mujer casada y el tercero a las viudas. Más puritano
que Erasmo en la Christiam ?mtri?núnn institutio, Vives consideraba
el matrimonio "ordenado. . . no tanto. . . para la procreación de los
hijos cuanto por un cierto ayuntamiento y comunicación de la vida
indivisible que el hombre y la mujer han de tener, como sea que el
nombre de marido no es nombre de carnahdad ni deleite, antes de
conjunción y deudo". Esta parte del libro estaba amenizada con
cierto número de anécdotas. Aquí celebraba Vives algunas esposas
ejemplares, en cuyo número había dado el lugar de honor a su
suegra Clara Cervent. Una de las historietas que cuenta para
enseñar a las esposas engañadas el arte de reconquistar a sus
maridos está inspirada, al parecer, en el Uxor Me?npsigamos de
Erasmo. El traductor no dejó de aprovechar esta misma fuente para
hacer más agradable el Hbro; a ejemplo de Eulalia y Xantipa,
imaginó una castellana y una valenciana que intercambian
confidencias y consejos. Ésta anda triste porque los celos la corroen;
pero su amiga la persuade a sonreír, a ser más amable que la
amante que se le prefiere. Ella sigue el consejo y sale con bien.'*^
La Institución de la rmijer cristiana debió de agradar al mismo
público a quien deleitaron los Coloquios erasmianos. Seguramente
no dejó de influir en el fraile franciscano que había traducido del
catalán el Llibre de les dones de Francesc EximenÍ9, y que lo
aumentó con partes nuevas para hacer de él un verdadero "Espejo
de la vida humana". Ya hemos visto lo que su "preparación para la
muerte" debe a la Proeparatio de Erasmo. Agreguemos que su
tratado de las viudas debe mucho al capítulo correspondiente de
Vives."^^ En cuanto a la Introducción a la sabiduría, libro traducido
innumerables veces hasta en nuestros días, no tuvo, en la España
del siglo xvi, la misma popularidad que la Mujer cristiana. No
obstante, circuló por esa época en dos versiones diferentes. La de
Diego de Astudillo es la 3^ Edición de Alcalá, 1529, fol. 13 v°. La
alusión al Enchiridion de Erasmo desaparecerá en la edición de
Valladolid, 1584 (fol. 27 v°). *^ En cuanto a esta adición, véase la
edición de Alcalá, 1529, fol. 112 r°-v^. Cf. supra, pág. 167, nota 43,
y Julia Fitzmaurice Kelly, Vives and the "Carro de las donas", en R.
H., t. LXXXI (1933), págs. 530-544.
240 EL ERASAilSMO Y LA LITERATURA PROFANA primera
en fecha, aunque se haya publicado en segundo lugar, y es la más
fiel. Astudillo, comerciante joven y culto de la colonia española de
Brujas, se había hecho amigo de Vives en los últimos años de su
vida: en esta época, según parece, fué cuando tradujo la
Introducción. Diego de Astudillo murió prematuramente, dejando un
tratado Del alma himiana^ inspirado tal vez en el De cnihna de
Vives. La Introducción a la sabiduría traducida por Diego no apareció
hasta 1551, dedicada por él en 1546 a su hermano Alonso. Éste
juzgó que valía la pena publicarla después de la de Cervantes de
Salazar. Steels la imprimió en Amberes junto con dos escritos de
Plutarco, traducidos igualmente por Astudillo: el diálogo sobre la ira
y una carta *'que enseña a los casados cómo se han de haber en su
vivir".'*^ Francisco Cervantes de Salazar pubUcó su versión en
Sevilla en 1544, con el título de Introducción pa^'a ser sabio .'^^
Dos años después, la reimprimió en el volumen de obras morales
traducidas o glosadas por él, y que contiene asimismo el Diálogo de
la digiiidad del hombre de Pérez de Oliva y el Apólogo de la
ociosidad y del trabajo del protonotario Luis IVIexía, traductor de un
coloquio de Erasmo. Cervantes de Salazar era un buen rhetor,
nutrido en los Adagios, hábil en bordar sobre los temas que otros le
suministraban. A.sí como él había terminado el Diálogo de Pérez de
Oliva y "glosado y moralizado" el Apólogo de Mexía, así también
completó a su manera la Introducción a la sabiduría. Entre sus
adiciones figura una célebre evocación de las doncellas encerradas al
abrigo de los galanes, pero en cuyas manos se ha tenido la
imprudencia de dejar un Avtadís, y que, instruidas por este maestro
de perdición, no sueñan más que en ser nuevas Orianas. No le falta
gracia a este pasaje, pero la idea está tomada de algunas líneas más
vigorosas de Venegas.^^ La Introducción era un manualito de
moral, compuesto, según parece, para fines de enseñanza. Venía a
confirmar las lecciones del Enchiiidion colocándose más
decididamente en el terreno racional: apreciación justa de los bienes
y de los males que se levanta por encima de los juicios del \Tilgo;
conocimiento de sí mismo que lleva al conocimiento de Dios. El
examen de los bienes exteriores ponía en su lugar las riquezas
(desprovistas de valor desde el momento en que exceden la
cantidad necesaria para la subsistencia), la honra y la nobleza (que
no son nada sin el fundamento de la virtud). Vives enseñaba el
desprecio de las vanas 42 Cf. Bonilla, Luis Vives, 2^ ed., t. III, pág.
204. 43 Ibid., pág. 202. ^ Ibid.y págs. 202-203. Cf. xMenéndez y
Pelayo, Orígenes de la novela, t. I, pág. 267.
LAS MISCELÁNEAS 241 curiosidades, la constante
preocupación de pensar bien y de obrar bien, la disciplina del cuerpo
por un régimen severo del comer, del beber y del dormir. Mostraba
en la ley de amor la condición de la vida social y la fuente de la
verdadera felicidad, y en el culto en espíritu una purificación interior
por la cual el hombre se hace semejante a Dios. Esta Introducción,
bajo forma sentenciosa, un tanto seca, constituía un excelente
memento de la philosophia Christi.^^ Cuando de los tratados
morales pasamos a las misceláneas y a las compilaciones
instructivas, se hace muy difícil no perder el contacto con el
movimiento erasmiano, a menos que nos atengamos únicamente a
los escritores y a las obras cuyos lazos con el erasmismo son fáciles
de distinguir. Los erasmistas españoles compartieron el gusto de su
época por esos libros generalmente informes que solicitaban en
todos sentidos la curiosidad del espíritu. En el siglo xvi, por otra
parte, todo libro corría el riesgo de convertirse en miscelánea, cosa
que hemos visto ya a propósito del Espejo del príncipe cristiano de
Francisco de Monzón. Cuando el Arcediano del Alcor se pone a
compilar unos anales de Falencia, su trabajo resulta una Silva
Palentina, en la cual consigna mil y mil datos que no tienen sino muy
remota relación con la ciudad de Falencia."**^ Este rasgo no es
específicamente erasmista, pero se relaciona estrechamente con las
tendencias por las cuales contribuyeron los erasmistas a una
renovación de la literatura en lengua vulgar. Afanosos de poner en
todas las manos libros verdaderos, coleccionaron amorosamente los
retazos de verdad más heterogéneos y de la calidad más disímil; les
pareció que, cosiéndolos en un todo, se podía hacer con ellos una
especie de traje de arlequín bastante agradable, que fuera al mismo
tiempo un libro provechoso, haciendo que la variedad infinita de los
fragmentos supliera, en cierta medida, el efecto de sorpresa con que
una intriga novelesca retiene al lector, y permitiera alimentar el
espíritu evitando la hartura. Estos libros no tienen interés para
nosotros sino en la medida en que los anima un espíritu ágil, o en
que se inspiran en las grandes lecciones erasmianas de humanidad y
libre juicio. 45 Se puede consultar la traducción de Astudillo en la
reimpresión que de ella ha hecho Adolfo de Castro en el t. LXV de la
B. A. E., Obras escogidas de filósofos, Madrid, 1873, págs. 239-260.
Véanse en particular, sobre el conocimiento de sí mismo, las págs.
240 a y 260 b; sobre los errores del vulgo (cf. Enquir., Regla VI), las
págs. 239 a y 240 b, y sobre el culto en espíritu el cap. ix, De la
religión. 46 La Silva Palentina de Alonso Fernández de Madrid, largo
tiempo inédita, conocida por manuscritos bastante distintos, la
imprimió por vez primera el canónigo archivista de la catedral de
Falencia, Don Matías Vielva Ramos (Falencia, 1932).
242 EL ERASMISMO Y LA LITERATURA PROFANA Ahora
bien, juzgada con esta vara, la Silva de Alexia no debe entretenemos
demasiado tiempo, a pesar de las relaciones epistolares que el autor
mantuvo con el anciano Erasmo. Este mediocre libro fué uno de los
grandes éxitos de librería del siglo xvi, un verdadero éxito
europeo.'*' Era el tipo mismo de la olla podrida que deleitaba a los
robustos apetitos de esta época. Fácil es imaginar, sin embargo, que
un crítico severo como Vives, lleno de desprecio por las Noches
áticas de Aulo Gelio, no habría sido más indulgente con la Silva si
hubiera vivido lo suficiente para leerla. Por lo demás, en la misma
Sevilla, donde el ''magnífico caballero" Pero Mexía pasaba por gran
sabio, astrólogo y casi mago, tocado con siete bonetes, hombre que
se encerraba en su casa antes de la caída de la tarde y se pasaba la
noche inclinado sobre sus libros, se adivinan algunas voces
discordantes en el coro de admiración popular. González
Montano,^^ que lo acusa de usurpar ridiculamente el título de
filósofo, es, sin duda, el portavoz de Egidio, Constantino y sus
discípulos, es decir, de la verdadera posteridad de Erasmo en Sevilla.
Mexía, se dice, fué uno de aquellos que oHeron la herejía en los
reformadores sevillanos.^^ Su erasmismo fué siempre tímido; o
bien no comprendió lo que había de fuerte en la philosophia Christi,
llamamiento a la fe viva, crítica de la rutina que paraliza lo mismo la
ciencia que la devoción. Los filósofos cristianos castigaron a Mexía
mofándose de su vana "filosofía natural". La Silva es un libro en que
nunca arroja el espíritu del compilador un destello de reflexión
personal sobre alguna cuestión de interés vital. En ella trata Mexía
de ovmi re scihili, pero en vano se busca en su erudición histórica el
menor reflejo de las inquietudes religiosas de su época. ¿Qué cosa
retiene de Erasmo, él que ha leído tantos libros? El adagio
Aequalem. uxorem qitaei'e, un modelo de consolación del De
comcribe)idis epistoliSy una observación del De p'omintiatione, el
coloquio Froble77ía.^^ ELste último punto de contacto es
particularmente notable. Erasmo interesa a Mexía cuando es menos
Erasmo, cuando por azar se ocupa de fenómenos naturales en vez
de ocuparse del hombre. Pero, en este campo mismo, ¡qué enorme
diferencia entre la Silva y el Frobleina! Este coloquio, obrita de
pasatiempo de la ancianidad de Erasmo, plantea y resuelve en
términos sobrios toda una serie de cuestiones sobre el peso y Tuvo
los honores de una reimpresión, que hizo Justo García Soriano para
la Sociedad de Bibliófilos Españoles: Silva de varia leción, Madrid,
1933-1934, 2 vols. 48 González Montano, Artes, op. cit., pág. 301:
"... Pedro Mejía, hombre que ridiculamente se arrogaba el título de
filósofo sin cienzia ninguna úril. . ." 4^ Cf. Menéndez y Pelayo,
Heterodoxos, t. V, pág. 98. ^ Silva de varia leción, ed. cit., t. I, págs.
109, 341 y 385; t. II, pág. 11. El coloquio Problema aparece por vez
primera en la edición de los Coloquios de 1533.
LOS TRATADOS ADAPTADOS POR TRAMARA 243 la
densidad de los cuerpos: es una bonita lección de física para gentes
del mundo; una ciencia todavía escolástica, atestada de acciones
ocultas, entrega en esas páginas su quintaesencia de razón filtrada
por un espíritu reflexivo. Imagínese, por el contrario, una pueril
filosofía natural, que se complace en disertar sobre seres fabulosos
como los tritones y las nereidas o el pez Nicolao; mézclense, a las
curiosidades naturales, las curiosidades de la historia y de la
geografía, desde iMahoma hasta la Papisa Juana, desde Roma hasta
Constantinopla y Jerusalén; añádanse a todo esto las maravillas del
mundo moral, virtudes y vicios, costumbres singulares, emblemas, y
se tendrá alguna idea de la Silva. Ni por el espíritu crítico, ni por la
calidad de la erudición, ni por la penetración psicológica, brilla con
un destello lo bastante vivo en esta literatura verdadera que los
humanistas discípulos de Erasmo querían dar a España. El lector,
como el autor, nada en el océano de una curiosidad sin preferencias,
sin ideas, asiéndose sucesivamente a los despojos más
heterogéneos. Había sin embargo, entre las misceláneas caras a esta
época, ciertos libros en que la curiosidad chismosa del Renacimiento
se orientaba hacia un conocimiento enciclopédico de la humanidad
en el espacio y en el tiempo. . . Otro erasmista, poniendo estos
elementos al alcance de los lectores españoles, mereció sin duda
mejor que Mexía^ de la reforma humanística de los espíritus,
aunque sólo llegó, es cierto, a un público limitado. Pensamos en
Thámara, catedrático de humanidades en Cádiz, adaptador de los
Apotegmas de Erasmo. Thámara tradujo o adaptó, entre 1550 y
1555, tres obras que tenían esa virtud de trazar avenidas en la
inmensidad del saber: el De iitventoribus de Polidoro Virgilio se
ocupaba de los orígenes de todas las cosas, en los campos más
variados, desde la técnica hasta la religión; el Chromcon de Carión
era un manual de historia universal, y el Libro de las costumbres de
todas las geíites, de Bohemo, era el esbozo de una geografía
humana. La gran efervescencia religiosa que había acompañado al
cisma luterano había dado a la obra de Polidoro Virgilio todo su
sentido y toda su amplitud.^^ Compuesta primeramente de tres
libros, se había enriquecido en 1521 con otros cinco consagrados a
la religión cristiana, al origen 51 Las ediciones y traducciones del De
inventoribus las estudia Ferguson en su artículo sobre Polidoro
Virgilio (Archaeologia, t. LI, 1888, págs. 107-141). Pero el erudito
inglés desconoce las traducciones españolas. La de Thámara se
publicó en Amberes en 1550 con el título de Libro de Polidoro
Vergilio que tracta de la invención y principio de todas las cosas.
Está dedicada al Duque de Arcos Don Luis Cristóbal Ponce de León.
A ella remitimos al lector. Un poco después se harán otras versiones
de acuerdo con el texto expurgado por orden de Gregorio XIIL Una
de ellas, sin nombre de traductor, se publicó sin fecha ni indicación
de origen; la otra, que se debe a
244 EL ERASMISMO Y LA LITERATURA PROFANA de sus
instituciones, de sus ritos, de sus prácticas de toda especie. El
espíritu de Polidoro Virgilio es muy afín al de Erasmo. No rechaza
nada, sino que quiere dar cuenta de todo. Disringue en el estado
actual del cristianismo muchos usos de origen hebraico y muchos
que vienen de los romanos o de otros infieles. ¿Para qué disimular
estos préstamos, si las costumbres precristianas han sido
santificadas por el mejor uso que de ellas hacen los cristianos? El
libro, por lo demás, tiende muy claramente a la crítica de las
supersticiones parasitarias que invaden el cristianismo, y se une así
con uno de los temas fundamentales de la doctrina de Erasmo.
Muestra en la antigüedad pagana el origen de los exvotos de cera,
manos, pies o senos ofrecidos en agradecimiento de una curación.
La costumbre, observa PoHdoro Virgilio, ha alcanzado una extensión
tal, que se hacen votos por las bestias y se colocan en los templos
figurillas de animales domésticos, bueyes, caballos u ovejas; "en lo
cual algún escrupuloso podrá por ventura decir (aunque no sin
reverencia) que no sabe si nosotros imitamos en esto la religión de
los antiguos o antes la superstición dellos". Los retablos y letreros
conmemorativos de milagros tienen sus precedentes entre los
griegos, particularmente en el culto de Esculapio. A los cirios que se
encendían ante el altar de Saturno han sucedido los de la
Purificación de la Virgen o Candelaria: así una costumbre pagana ha
suplantado los sacrificios de corderos, palomas o tórtolas prescritos
por Moisés para la purificación de las paridas. Los banquetes festivos
de los antiguos tienen su continuación en los festines a que invitan a
sus compañeros y amigos los sacerdotes que dicen su primera misa:
el Amo de oro de Apuleyo nos habla de las fiestas sacerdotales
celebradas con grandes comilonas.^^ Comprendemos, después de
esto, que Polidoro Virgilio se complazca en evocar los principios del
cristianismo; el tiempo en que Cristo y sus apóstoles practicaban la
verdadera pobreza sin que por eso estuvieran entregados a una
mendicidad degradante; en que auténticos ermitaños ^Pablo,
Antonio, Hilarión, Basilio, Jerónimo— se retiraban libremente al
desierto para vivir una vida ascética sin regla y sin votos; el tiempo
en que la religión cristiana, una e indivisible, no estaba escindida en
Vicente de Millis, se imprimió en xMedina del Campo en 1599. No
tienen para nosotros el interés que tiene la de Thámara. Éste, en su
prefacio, insiste en el interés de los cinco últimos libros. Señala las
cosas que Pero Mexía ha tomado de Polidoro Virgilio para su Silva.
52 Trad. de Thámara, fol. 193 v°. 53 Ibid., fols. 195 r°-196 r^. La
cuestión "religión o superstición", lo mismo que el pasaje relativo a
la Candelaria, desaparecerán del texto expurgado. Los banquetes de
"misa nueva" excitaron la vena del autor del Crotalón (canto XVII).
LOS TRATADOS ADAPTADOS POR THÁMARA 245 multitud
de sectas y de órdenes. Todo esto pasó a la traducción de Thámara,
que, sin ser literal, es bastante fiel. Lejos de atenuar el atrevimiento
del libro, lo acentúa a veces, por ejemplo, cuando opone a la
primitiva Iglesia el clero moderno, dominado más que ninguna otra
categoría social por la ambición, la codicia y el apetito de
placeres.*'^* El traductor procedió más libremente en su adaptación
del Chronicon de Carión.^^ Tomó seguramente como base, no las
ediciones alemanas, sino la traducción latina de Hermann Bonn, y
quizá en una edición parisiense, como la que Morel había
enriquecido, para el período posterior a 1532, con una cronología
compuesta especialmente para uso del público francés. Thámara
redacta de la misma manera la cronología de los años recientes
desde un punto de vista sobre todo español; registra en particular la
muerte de los personajes seglares o eclesiásticos que han ocupado
en España puestos de importancia. Cuando da cuenta de las
vicisitudes del Concilio de Trento, y sobre todo las de los Coloquios
de religión verificados en Alemania, lo hace como buen imperial. No
se preocupa de omitir una profecía que promete al Emperador Carlos
la hegemonía de Europa y el honor de reformar la Iglesia, no sin
tribulaciones para la navecilla de San Pedro. Registra la muerte de
Budé en París, la de Alciato en Pavía, la del "buen maestro Antonio
de Lebrija", que expulsó la barbarie de España. Le parece, sobre
todo, que resumiría incompletamente su época si no escribiera: En
este mismo tiempo, como la luz entre las tinieblas, se ha
demostrado y señalado sobre todos Desiderio Erasmo Roterodamo,
el cual con muchos trabajos y vigilias sacó a luz como del otro
mundo las buenas letras y descansó en el Señor siendo de ochenta
años a tres de julio de mil y quinientos y treinta y seis. 54 Itid., fols.
271 v°-274. He aquí el pasaje añadido por Thámara (fol. 272 r°): **.
. . y de aquí ha provenido que no ay otra orden ni estado oy en el
mundo que sea más ambiciosa ni cobdisiosa y se vaya más tras los
deleytes del nvjndo. Todas estas cosas truxo consigo la grandeza de
las riquezas, las quales desti moncra que avemos dicho fueron
admitidas. Y assí podemos dezir que la abundancia sola fué la causa
de la desorden y desconcierto de la vida y ésta primeramente
comentó a pervertir la disciplina y doctrina assí Evangélica como
Apostólica. . ." 55 Suma y compendio de todas las chrónicas del
mundo desde su principio hasta el año presentCy traduzida por el
bachiller Francisco Thámara cathedrático en Cádiz. Es la Chrónica de
Juan Carión, con diligencia del traductor quitado todo lo superfino y
añadidas muchas cosas notables de Españay Medina del Campo,
1553. — Existe otra edición publicada ese mismo año en Amberes.
Respecto a la importancia de la crónica de Carión, revisada por
Melanchthon, véase Pontien Polman, op. cit., pág. 208. — Pérez
Pastor, La imprenta en Medina del Campo, núm. 103, ofrece algunos
extractos de la cronología del Carión español adaptado por Thámara.
246 EL ERAS.MISMO Y LA LITERATURA PROFANA Por lo
demás, lo que constituye el principal interés de la adaptación
española de Canon es su cronología de la época contemporánea. La
parte consagrada a la Edad Media, tal como la había establecido
Melanchthon, constituía, a decir verdad, una renovación de la
historia universal por la atención que concedía a los acontecimientos
rehgiosos. Pero esta parte había sido podada por Thámara a tal
grado, que casi no se parecía al Chroniccni alemán. Por lo menos, la
idea era la misma: poner al alcance de todos un compendio de la
historia de la humanidad, desde sus orígenes revelados en la Biblia
hasta los tiempos presentes. Al adaptar el Libro de las costu?72bres
de todas las gentes, nuestro humanista tuvo conciencia de
ensanchar de otra manera el horizonte de sus lectores. ¡Qué
espectáculo tan asombroso el de ese abigarrado conjunto de
naciones, diferentes por el color, los rasgos, las costumbres, los
hábitos, los ritos, las ceremonias, las leyes y las formas de gobierno!
;Qué pasmo para la humanidad civilizada cuando se conoce a sí
misma como una minoría ínfima concentrada en espacio tan
pequeño! ¡Y cuánto más reducido todavía es el número de los
cristianos que siguen el verdadero camino de la salvación, en
comparación de la multitud de los bárbaros infieles, de los malvados
idólatras y de los hombres per\xrsos! La reacción de un corazón puro
y sano, al descubrir estos lejanos rincones del mundo, debe ser la de
dar gracias a Dios. "A los limpios todas las cosas son limpias, como
dice el Apóstol". Ciertas costumbres repugnan a nuestra conciencia
moral, otras son honestas y santas. Es preciso saber desenredar las
intenciones de entre las apariencias, y descubrir, en la acción que
nos desconcierta, al hombre que obra. E^ preciso finalmente fiarse a
la providencia de Dios, cuyos secretos son impenetrables. Démosle
gracias por habernos rescatado a su aprisco, por habernos hecho
cristianos y no infieles, civilizados y no bárbaros, españoles y no
moros o turcos. El espectáculo de esta diversidad infinita no será
desmoralizador si llevamos siempre "por bordón y aguijón" nuestra
razón, que nos permite distinguir el bien y el mal.^^ En este libro,
como en la Swna de las crónicas, Thámara añadió y suprimió cosas.
Bohemo, humanista de erudición libresca, estaba mejor informado
acerca de las poblaciones antiguas de cada país que acerca de sus
habitantes modernos. Por eso Thámara completó a Bohemo en
ciertos capítulos, en particular acerca de España. Por lo demás, no
vaya a buscarse en su pluma una crítica de las costumbres
españolas como la que Servet había insertado en sus comentarios
sobre Ptolomeo, y que ^•6 El libro de las costumbres de todas las
gentes, traduzido y copilado . . . , Amberes, 1556. Prefacio al lector,
fols. 4 ss.
GONZALO FERNÁNDEZ DE OVIEDO 247 provocó una
interesante réplica de Damiáo de Gois.^' El libro de Thámara no
tiene pullas contra nadie. El papel de la Inquisición, el lugar que
tienen en el país las órdenes mendicantes, se presentan en su
aspecto más favorable. El principal enriquecimiento debido al
adaptador español es un libro III, enteramente consagrado al Nuevo
Mundo, y para el cual Gonzalo Fernández de Oviedo había
suministrado una documentación sobreabundante. Además, el
propio Fernández de Oviedo debe tener su lugar en esta rápida
ojeada de los libros de verdad que el erasmismo español opuso a las
invenciones fabulosas de los libros de caballerías. La epopeya de los
conquistadores de América no planteaba tan sólo problemas
jurídicos o morales. Abría rutas nuevas al conocimiento del hombre y
del mundo. Entre los soldados y clérigos que la vivieron, se
encontraron hombres más o menos imbuidos de humanismo que,
conscientes de este enriquecimiento, quisieron darlo a conocer a sus
contemporáneos. Oviedo se hizo el cronista de esta conquista que
era un descubrimiento. Y su Historia general y natural de las Indias
siguió siendo, aun después del éxito más brillante de la Historia de
Gómara, una mina de informes sobre las curiosidades naturales de
América, su flora, su fauna, sus poblaciones salvajes. Pues bien,
Oviedo fué tocado visiblemente por el erasmismo. Cita con elogio la
Freparación para la muerte de Erasmo; piensa en sus Coloquios
cuando pinta el poco edificante espectáculo que ofrecía una turba de
sacerdotes más pi'eocupados de amasar oro que de evangelizar a los
indios.^^ Él, que desde su juventud había entrado en con57
Menéndez y Pelayo, Heterodoxos, t. IV, pág. 332, cita el pasaje más
signiñcativo del retrato de España hecho por Servet. La Hispania de
Damiáo de Góis se publicó en Lovaina en 1542 en casa de Rutger
Rescius. Este ensayo, retocado —en particular en la lista de los
españoles ilustres—, fué reproducido por el mismo impresor en 1544
en Damiani a Goes. . . aliquot opuscula. Se encontrará esta segunda
edición junto a la primera en el ejemplar de la B. N. P. (4*^ 01).
Damiáo de Góis se empeña en lavar a España del reproche de
producir pocos libros: "Quod si nunc non tot chartas oblinunt
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