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El y los peligros que representa para la sociedad moderna

Guillermo Dvila Rascn* ero el objeto de mi pregunta no es saber cules son los objetos de las ciencias sino conocer lo que es la ciencia en s misma Tal es el principal propsito de Platn en Teetetes, uno de sus famosos dilogos1, donde analiza con profundidad el concepto de conocimiento y en el cual trata de dar una respuesta a lo que es la ciencia, as como dar sentido a la actividad racional. Sin llegar a una respuesta definitiva, abre el camino para un debate filosfico que ha perdurado por ms de dos mil trescientos aos y parece no terminar, pues hasta ahora la filosofa, y particularmente la epistemologa, no han logrado dar una definicin universalmente aceptada de conocimiento. En este trabajo me limitar a explorar ciertos aspectos inherentes a la falta de conocimiento, concretamente en el llamado anumerismo, explicar cmo se presenta en nuestra vida diaria y advertir los peligros que representa para una sociedad como la nuestra, basada en la tecnologa y en el conocimiento. Esta palabra es relativamente nueva y no se le encuentra en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Espaola, pero se usa para hacer referencia a la pobreza o a la falta de los conocimientos ms elementales de las matemticas. As, se puede decir que el anumerismo es a las matemticas lo que el analfabetismo es a las letras. El trmino anumerismo, que bien podramos sustituir por analfabetismo numrico, se ha popularizado por el ttulo del libro El hombre anumrico2, traduccin al espaol de Innumeracy: Mathematical Illiteracy and its Consequences3. Paulos propone en su libro que el anumerismo es la incapacidad de manejar adecuadamente las nociones fundamentales de nmero y azar, situacin que es compartida por un amplio nmero de individuos en nuestra sociedad. Incluso un gran nmero de personas con una educacin elevada tienen dificultades para interpretar datos o no son capaces de entender las matemticas de lo cotidiano. El anumerismo tiene consecuencias de diversa ndole. Hace a las personas ms susceptibles a la manipulacin y a aceptar conclusiones sin discusin alguna, o bien, a caer en errores de apreciacin que imposibilitan tener juicios y opiniones objetivas sobre una situacin o evento particular. Ocurre tambin que, a menudo, no se le da sentido a cifras bastante grandes. Podra el lector escribir el nmero cincuenta mil

anumerismo
P

* Doctor en Matemticas, profesor de Tiempo Completo del Departamento de Matemticas de la Universidad de Sonora. [email protected] 17

En nuestra sociedad de orientacin tecnolgica, el anumerismo ha reemplazado al analfabetismo como nuestro principal vaco educativo.

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treinta y nueve millones ciento catorce mil dos, cifra cercana, en millones de dlares, a la estimada en el mega fraude perpetrado por Bernard Madoff, que recientemente sali a la luz pblica? En realidad ste es un nmero pequeito comparado con otras cifras, como por ejemplo, cul es el nmero de granos de arena que llenaran una esfera de aproximadamente 1 billn de millas de radio, si se supone que en una pulgada lineal caben 15 granos de arena? Para nuestra sorpresa, el clculo ya fue realizado por Arqumedes cerca del ao 250 a. C. y resulta ser un nmero algo grande, aproximadamente 1054 (1 seguido de 54 ceros), aunque dista mucho de ser uno realmente grande. Un aspecto desfavorable para el individuo anumrico es que su condicin lo hace mucho ms dependiente de los dems, al igual que lo eran, no hace mucho tiempo, las personas analfabetas (sin nimo de ser peyorativo) que buscaban quin les leyera un documento o les escribiera una carta. Una situacin ms delicada, por sus implicaciones para la salud de pacientes diabticos, ha sido reportada por varios

La pseudociencia y el anumerismo son socios inseparables, ya que la primera invoca la certeza de las matemticas para apoyar cifras numricas sin sentido.
equipos de investigadores estadounidenses4; algunas de sus conclusiones son las siguientes: Es comn que personas con diabetes tengan muy pocas habilidades numricas para el manejo de cifras relacionadas con la enfermedad (por ejemplo, calcular la ingesta total de caloras y de dosis adecuadas de insulina) y ese diabeto-anumerismo5 est asociado con un escaso conocimiento de la enfermedad y con una menor percepcin de la autosuficiencia. En pacientes que usan insulina, el pobre desempeo en el manejo de estas cifras est tambin asociado con una menor participacin en comportamientos de autocontrol de la enfermedad.

En una entrevista de la periodista Anne Kalosh al reconocido cientfico Carl Sagan6, ste afirma lo siguiente: Vivimos en una sociedad que depende profundamente de la ciencia y de la tecnologa, y aun as, hemos dispuesto las cosas con bastante ingenio, de tal manera que casi nadie entiende lo que son la ciencia y la tecnologa. sa es una frmula segura para el desastre. Desafortunadamente, a ms de una dcada, el panorama luce ms desolado, particularmente en lo que concierne a las matemticas. Aqu podemos observar una situacin bastante contradictoria: por un lado, las sociedades modernas mantienen una dependencia absoluta con la tecnologa y, por otro, la gran mayora de los individuos rechaza involucrarse en la generacin del conocimiento, piedra angular y fundamento de los avances tecnolgicos. Estamos construyendo nuestro propio camino hacia el desastre, como lo afirma Sagan? Notemos, por otro lado, que la cita de Sagan es perfectamente vlida y tiene

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Benjamn Rosales, Autorretrato vomitando, Tinta s/papel, 2005

sentido si reemplazamos la ciencia y la tecnologa por las matemticas. La conclusin es la misma. Para documentar ms este punto, citamos las palabras de Arthur Jaffe7: En el ltimo cuarto de siglo, las matemticas y las tcnicas matemticas han llegado a ser un componente integral, penetrante y esencial de la ciencia, la tecnologa y los negocios. En nuestra sociedad de orientacin tecnolgica, el anumerismo ha reemplazado al analfabetismo como nuestro principal vaco educativo. Podramos comparar la contribucin de las matemticas a nuestra sociedad con la necesidad de aire y alimento para la vida. Ms adelante, Jaffe menciona: Ninguna reflexin sobre las matemticas a nuestro alrededor estara completa sin la omnipresente computadora La revolucin computacional no es simplemente una revolucin en la ingeniera. Es una revolucin matemtica, pues las ideas centrales para la invencin y uso diario de las computadoras son matemticas sofisticadas.

Una gran variedad de ejemplos sobre el anumerismo se pueden encontrar en el libro de Paulos y son vlidos en nuestro contexto. Este libro fue un xito de ventas en los Estados Unidos y documenta una diversidad de casos que nos muestran qu tan vulnerables somos por no ser capaces de manejar adecuadamente mucha de la informacin que diariamente se nos presenta en forma de nmeros (estadsticas, grficas, mediciones, mapas, proporciones, probabilidades de ocurrencia de eventos, etctera.). Un ejemplo de la vida diaria es el siguiente: El cajero que no saba cmo dar cambio. En una tienda de autoservicio un cliente paga en la caja por varios artculos y el cajero le anuncia un total de 263 pesos por su compra. El cliente le entrega al cajero un billete de quinientos pesos y enseguida le tiende varias monedas que suman un total de trece pesos. El cajero se turba y no sabe qu hacer ante esa situacin. Llama a otro empleado, digamos el supervisor, y finalmente, despus de varios minutos, aciertan a regresarle al cliente el cambio que le corresponde: 250 pesos. En cuanto a los medios, cuntas veces hemos ledo en un diario o hemos odo de un periodista esa frase tan peculiar La situacin ahora ha dado un giro de 360 grados para referirse al cambio drstico de un evento. Tambin es comn orla en muchas conversaciones: Mi vida ha dado un giro de 360 grados. Cambi o no cambi? Es claro que un giro de 360 grados nos lleva exactamente a la posicin en la que estbamos antes de girar. Realmente, si queremos usar los giros medidos en grados para expresar que nuestra vida dio un vuelco, se debera decir: Mi vida ha dado un giro de 180 grados. Otro ejemplo que documenta Paulos es el de una persona que presentaba el reporte meteorolgico en un noticiero de televisin: anunci que haba 50% de probabilidades de lluvia para el sbado siguiente y para el domingo tambin eran del 50%. Por lo tanto, conclua el presentador, haba un 100% de probabilidades de lluvia para ese fin de semana. As de fcil? Se suman estos porcentajes? ste es otro ejemplo de anumerismo y es bastante habitual esta confusin con

Benjamn Rosales, Autorretrato con sombrero, Aguafuerte, 2006

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los porcentajes o las probabilidades. Muchas perlas de este tipo aparecen en los diarios y los noticieros de todo el mundo, lo cual puede corroborar el lector con una simple bsqueda en Google de la frase de los 360 grados y constatar la gran cantidad de sitios en la Internet que documentan este error tan comn en los medios. Mentiras, mentiras detestables y estadstica En los Estados Unidos es comn escuchar una frase que Mark Twain populariz y l mismo atribuy errneamente a Benjamin Disraeli: Hay tres tipos de mentiras: mentiras, mentiras detestables y estadstica8. Es incomprensible cmo personajes famosos, reconocidos lderes en sus propios campos, son proclives a cometer errores cuando se involucran con cuestiones de nmeros o estadsticas. Algunos, como en este caso, quedan para la posteridad9. De la frase de Twain, lo que podemos concluir es su profunda incomprensin de la estadstica y, seguramente, su ignorancia de la metodologa de esta disciplina. Es comn leer en los diarios o escuchar en los noticieros frases como las siguientes: segn las estadsticas, de acuerdo con las estadsticas o bien, las estadsticas demuestran que, las cuales se usan para apoyar conclusiones que supuestamente se infieren de datos estadsticos. Podemos confiar en las conclusiones estadsticas? Todo depende de la calidad de los datos que se analicen y del tipo de anlisis que

se les aplique; pero determinar qu tan buenos son esos datos y el anlisis estadstico que se realiz, no siempre es una tarea fcil. Un libro muy popular de Darrell Huff, Cmo mentir con estadstica10, nos previene de algunos usos inadecuados que pueden darse a conjuntos de datos estadsticos con fines sensacionalistas, para confundir o hacer simplificaciones excesivas. El autor tambin nos advierte sobre la informacin que no aparece en las estadsticas y cmo, con frecuencia, lo que no est puede ser lo ms relevante. Las encuestas de opinin son una fuente comn de errores estadsticos: mal diseo de las preguntas del instrumento, poca claridad de lo que se quiere medir, poca atencin en la muestra seleccionada, etctera. Sin embargo, mucha gente cae en el engao y por el hecho de que la informacin est arropada con muchas cifras y nmeros, se le da la credibilidad que se busca. Qu pensaramos si leemos en el encabezado de un diario de la ciudad X: Se incrementa el nmero de homicidios en ms del 60% con respecto al ao pasado? Claramente, esto nos induce a pensar que la ciudad X es muy insegura. Pero, qu pensamos si en lugar de ese encabezado sensacionalista se nos dice que en el ao anterior ocurrieron 8 homicidios y en ste han ocurrido 13? Se marca una diferencia, y sin pretender menospreciar el valor de una vida humana, los nmeros hablan por s solos. Se trata de casos claros de manipulacin de la informacin. Las encuestas publicadas en los medios a menudo ocultan in-

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Benjamn Rosales, Autorretrato con el dedo ndice sangrando, Tinta s/papel, 2005

formacin estadstica clave, sin la cual es imposible formarse un juicio adecuado de la certeza de las conclusiones. No es que la estadstica sea mentirosa o engaosa, son mentirosos quienes hacen mal uso de ella, manipulando los datos, su anlisis o su interpretacin, con la limitante que les marcan sus muy particulares intereses. Conclusiones Sobre las causas que originan el anumerismo en las sociedades modernas, dice Paulos: Por qu el anumerismo est tan extendido incluso entre gente que, en otras circunstancias, pudiera considerarse educada? Las razones, siendo un poco simplistas, son educacin deficiente, bloqueos psicolgicos y una concepcin errnea y romntica sobre la naturaleza de las matemticas. Estas conclusiones de Paulos son correctas, aunque habra que responder tambin algunas otras preguntas, como por ejemplo, por qu en las sociedades modernas se insiste en que los nios aprendan matemticas? Ms an, qu matemticas deben ser impartidas en la educacin bsica? Cmo ensearlas? Para dar una respuesta es necesario primero entender la naturaleza de las matemticas, que no es, como muchos creen, la ciencia de los nmeros. sta es una percepcin equivocada de la sociedad hacia esta disciplina y hacia lo que hacemos los matemticos. En realidad, la mayora de los matemticos no somos muy buenos con los nmeros. Lo que realmente nos ensean las matemticas es a pensar, a seguir razonamientos lgicos, a no involucrar inadvertidamente hiptesis que no forman parte del problema que resolvemos, a ser crticos con los supuestos que se asumen para un problema. Una mejor definicin de la matemtica11 es sta: la matemtica es la ciencia de los patrones. Los matemticos son insuperables si de buscar patrones se trata. Por ejemplo, en el clculo se estudian los patrones del movimiento; la geometra es el estudio de los patrones de las formas; la lgica matemtica investiga los patrones del razonamiento; la teora de las probabilidades estudia los patrones del azar, etctera. Son las matemticas difciles? S lo son, como tambin es difcil correr un maratn o interpretar en una orquesta la novena sinfona de Beethoven. Se requiere un fuerte entrenamiento para ello y las matemticas no son la excepcin. Sin embargo, es lamentable la forma en que son enseadas a los nios en las escuelas elementales, al preferir la memorizacin al razonamiento. Hacer que el nio se aprenda una tabla de multiplicacin a base de puras repeticiones, sin que el maestro le muestre el panorama general y las motivaciones para introducir esta operacin, representa un esfuerzo enorme para la mente de un infante. En realidad ese proceso de memorizacin va en contra de nuestra mayor destreza mental: el reconocimiento de patrones.

Lo que realmente nos ensean las matemticas es a pensar, a seguir razonamientos lgicos, a no involucrar inadvertidamente hiptesis que no forman parte del problema que resolvemos, a ser crticos con los supuestos que se asumen para un problema.

1 Platn, Dilogos, Mxico, Porra, 1998. 2 Paulos, J. A., El Hombre Anumrico, Barcelona, Tusquets, 1990. John Allen Paulos es doctor en matemticas y profesor de la Universidad Temple de Filadelfia. Investigador con una abundante produccin matemtica y autor de varios libros de divulgacin cientfica. 3 Id., Innumeracy: Mathematical Illiteracy and its Consequences, 2a. ed., New York, Hill and Wang, 1988. 4 Cavanaugh, K. et al, Association of Numeracy and Diabetes Control, Ann. Intern. Med., 148:10, May 2008, pp.737-749; Montori, V. M., Rothman, L. R., Weakness in Numbers. The Challenge of Numeracy in Health Care, J. Gen. Intern. Med., nm. 20, 2005, pp. 1071-1072. 5 Trmino introducido por el autor, que hace alusin a la poca o nula familiaridad de los pacientes diabticos con cifras asociadas a su enfermedad, como el nmero de caloras y carbohidratos, manejo de niveles de glucosa y dosis apropiadas de insulina. 6 Head, T., Conversations with Carl Sagan, 2006. Carl Sagan, doctor en fsica y astrnomo. Muy popular en los ochenta por su serie de televisin Cosmos. Escritor prolfico que gan varias veces el Premio Pullitzer por sus libros de divulgacin de la ciencia. 7 Jaffe, A., Renewing U.S. Mathematics. Critical Resources for the Future. Report of the Ad Hoc Committee on Resources for the Mathematical Sciences, National Academy Press, Washington, D. C., 1984. Arthur Jaffe, doctor en matemticas y profesor de la Universidad de Harvard. Fue presidente de la American Mathematical Society de febrero de 1997 a enero de 1999. Miembro de varias comisiones cientficas del gobierno de los Estados Unidos de Amrica. 8 Para un estudio histrico sobre el origen de esta frase, ver Lee, Peter M., (2008) http://www.york.ac.uk/depts/maths/histstat/lies.htm 9 Ver ms ejemplos en Ibez Torres, R., Un paseo por los medios de comunicacin de la mano de unas sencillas matemticas, SIGMA, Revista de Matemticas, No. 32, septiembre de 2008. 10 Huff, D., How to lie with statistics, New York, Norton, 1954. 11 Devlin, K., The Mathematical Gene. How Mathematical Thinking Evolved and Why Numbers are Like Gossip, Basic Books, 2000.

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