¿Neomexicanismos? (Selección)
¿Neomexicanismos? (Selección)
Presentacin
Identidad y arte
13
Ejes temticos
14
Anexos
19
Presentacin
El Museo de Arte Contemporneo de Monterrey, MARCO y el Museo de Arte Moderno, MAM, de la
ciudad de Mxico presentan Neomexicanismos? Ficciones identitarias en el Mxico de los
ochenta, la revisin a una dcada de intensa produccin plstica que exalta el valor esttico y
sociopoltico de toda una generacin artstica, la cual se apropi de acervos icnicos diversos
provenientes de la cultura popular, los medios masivos, la religin, la herencia prehispnica y
la historia nacional.
El neomexicanismo, nombre que agrupa la produccin artstica creada a partir de la segunda mitad
de la dcada de los ochenta cuya revisin crtica juega con los acervos de imgenes que constituyen
los estereotipos de la identidad nacional y de lo considerado como mexicano, es representado en
esta muestra a travs de obras de Enrique Guzmn, Julio Galn, Nahum B. Zenil, Georgina Quintana,
Javier de la Garza, Adolfo Riestra, Adolfo Patio, Dulce Mara Nez, Mnica Castillo, Rolando de la
Rosa, Francisco Toledo, Germn Venegas y Magali Lara, entre otros, quienes ocupan un lugar
destacado en la plstica mexicana y en la reflexin que se ha dado desde el arte sobre la identidad
mexicana.
Neomexicanismo. La presente exposicin no solo busca revalidar una etapa de intensa produccin
artstica y aquilatar sus aciertos plsticos. Tambin se propone indagar sobre sus expectativas de
legitimacin estilstica y comercial, a travs de un sello autctono de perfil nacionalista de
creciente formalizacin, inmerso en un nuevo contexto globalizado. Dicho momento plstico se
impuso como una eclosin dispersa en los marcos de un postmodernismo neoexpresionista,
aunque nunca se estructur como un movimiento. Ms bien present coincidencias investigativas,
incluso desde posturas estticas dismiles, y algunas veces encontradas; por lo que hemos preferido
en esta muestra hablar de Neomexicanismos, en plural.
Muchas de las obras cuestionan y transgreden las nociones establecidas en torno a temas como la
religin, la patria, los roles de gnero y la sexualidad. Una buena parte de los artistas focalizaron sus
investigaciones tanto plsticas como identitarias en el cuerpo; entendindolo como receptculo
artstico en el que las identidades colectivas fueron diluyndose para dar paso a la construccin de
identidades personales. Muchas de estas prcticas de lenguaje, con sus construcciones semnticas,
abrieron a nuevos lenguajes (pos)conceptuales, marcando la entrada al arte mexicano de la
siguiente generacin.
La muestra Neomexicanismos? Ficciones identitarias del Mxico de los ochenta exalta el valor
esttico y sociopoltico de toda una generacin artstica, cuya obra delata cmo toda identidad es
una construccin; si no ficticia, al menos ficcional. Una produccin que, al hacer nfasis en las
fragilidades simblicas y de cohesin lo nacional-mexicano, evidenciaba tambin la naturaleza
anacrnica y caduca de su manipulacin estatista. Ello, en un Mxico que lejos de estar a un paso de
la grandiosidad y el progreso prometidos entonces por el Estado, se encontraba ya inmerso en una
fuerte crisis econmica, poltica y social.
Texto en exposicin.
Identidad y arte
A mediados de los ochenta, la investigadora y crtica de arte Teresa del Conde agrup bajo el
trmino neomexicanismo a un conjunto amplio y diverso de artistas de la escena plstica
mexicana2, el cual haca referencia a la identidad nacional, ya fuera de manera directa o mediante el
acercamiento a distintas fuentes de imgenes que nutren el imaginario social mexicano como son la
iconografa religiosa, el arte popular del siglo XX, los smbolos patrios y el arte indgena, este ltimo
en la forma de artesanas o de las monumentales construcciones prehispnicas. Dichas imgenes
sirven como referentes de la sociedad mexicana, y su presencia remite inmediatamente a la imagen
de Mxico como pas. A lo largo de todo el territorio mexicano, y fuera de l en otras poblaciones de
origen mexicano en el extranjero, estos elementos sirven para cohesionar a una sociedad que
presenta en s misma muchas divergencias y, a la vez, se extiende a lo largo de un territorio cultural
geogrficamente heterogneo.
A este primer punto hay que agregar un segundo, el cual demarca la peculiar manera en la que el
neomexicanismo muestra la identidad nacional. Este grupo de artistas realiz su revisin de la
identidad desde una postura siempre personal, privilegiando lo individual por encima de lo
colectivo. Desde la personalidad de cada cual, su singularidad geogrfica, temporal y psicolgica, la
identidad colectiva es vista con gracia y parodiada, buscando su valor en el sentido que pueda tener
a nivel individual. Sin embargo, la actividad artstica marcadamente individualista tiene
consecuencias a nivel a social, en la proyeccin que tiene la sociedad mexicana de s misma. Con ello
se abre lugar a la crtica de los discursos oficiales respecto a la misma idea de una identidad nacional
que se repite invariablemente en cada uno de los mexicanos. Estos dos puntos que definen y
caracterizan al neomexicanismo son expresados por Adolfo Prez Cuenca:
Elizalde, Lydia. Ficcin en la plstica de Julio Galn. Ensayos historia y teora del arte. # 14 22-39. En:
http://books.google.com.mx/books?id=K9Db50uLy3wC&pg=PA26&lpg=PA26&dq=neomexicanismo&source=bl&ots=FiSs82BIM
0&sig=SRVjyk8XyrsxVDH28FFDGtyQcgc&hl=es&#v=onepage&q=neomexicanismo&f=false
los
distintos
materiales
Zapata
(1984).
Las
fotografas
de
de
Adolfo
Autorretrato
en
Autorretrato
como
vida
Xipe
Patio
en
muerte,
Totec
Hombre reclinado (1992). Esta diversidad de tcnicas y materiales se encuentra en relacin con la
misma diversidad del neomexicanismo, situacin de la que hizo mencin Jorge Alberto Manrique en
el discurso que pronunci en su ingreso a la Academia de Artes en 1996:
Alberto, Lpez Cuenca. El desarraigo como virtud: Mxico y la deslocalizacin del arte en los 90. Revista de occidente. #285
(2005). Web. 25 enero 2012.
<http://citationmachine.net/index2.php?reqstyleid=1&mode=form&reqsrcid=MLAJournal&srcCode=3&more=yes&nameCnt=1>.
Vanguardias
vanguardias.
de
grado
El
Muralismo
explica
tambin
que
el
Manrique, Jorge Alberto. Artistas en trnsito: Mxico 1980-1995. Arte y artistas mexicanos del siglo XX. Ciudad de Mxico:
Conaculta, 2000, 70-71.
El arte del muralismo, sin embargo, no es el primer intento de realizar una plstica mexicana y de dotar a los
mexicanos de una conciencia como pas y como sociedad. Menciona Roger Bartra: El arte mexicano, encabezado
por los muralistas, realiza una contribucin esencial a la exaltacin del alma popular, aunque es preciso decir que
a su manera la tarea nacionalista ya la haban iniciado el Doctor Atl y, aun, Jos Mara Velasco. Bartra, Roger. La
jaula de la melancola. Ciudad de Mxico: Grijalbo, 2007, 18.
El manifiesto propona un arte pblico, para todos, y por lo tanto monumental; descalificaba
como intil a la pintura de caballete; reconoca como fuente inspiradora al arte popular
mexicano el que pregonaba el mejor del mundo; y peda un arte para la Revolucin, que
actuara sobre el pueblo para encaminarlo a adelantar el proceso revolucionario.6
De esta manera el muralismo constituido como un movimiento se plantea especficamente los
medios a usarse en el arte, la razn de tal uso, as como el objetivo y el papel que tiene en la
sociedad de su momento, aunque a la postre tambin se hagan notorias las diferencias artsticas y
polticas de los adherentes al manifiesto. El neomexicanismo, a diferencia del muralismo, no se
plantea un papel consciente en la conformacin de la identidad mexicana ni augura un futuro a la
sociedad anclado en una idea de progreso. Si el muralismo busc dotar al mexicano de una
identidad colectiva que le permitiera distinguirse del resto de las naciones, el neomexicanismo entra
en otro juego, aquel en el que la identidad colectiva deja de ser tomada como una serie de rasgos
inamovibles y se pone en evidencia el juego personal que se da en todo momento con tales
elementos.
Por medio de la diferenciacin personal, ya fuera por el origen y arraigo a espacios socioculturales
ms inmediatos, una regin en la que se vivi, el lugar de nacimiento o la ciudad en la que se vive, el
neomexicanismo hizo resaltar la existencia de una diversidad de elementos dispares en la
constitucin de lo mexicano, los cuales dispersos y llevados a sus ltimas consecuencias se vuelven
cmicos. El neomexicanismo tambin un trajo a luz las diferentes formas en las que se puede vivir la
pertenencia a un mismo pas mediante la asignacin de nuevos significados a todo esa construccin
nacionalista que haba sido impulsada por el aparato estatal a partir de la dcada de los veinte.
Manrique, Jorge Alberto. "El proceso de las artes: 1910-1970." Arte y artistas mexicanos del siglo XX. Ciudad de Mxico:
Conaculta, 2000: 17
diferenciacin de los rasgos de la nacin, junto con los ensayos de los intelectuales nacionales que
critican dicha bsqueda desde el cuestionamiento de los postulados de los que parte la misma,
como son la existencia de un espritu o esencia nacional que hay que conocer para que el desarrollo
del pas, social, cultural y econmico sea posible.
La historia de ese proceso se extiende a lo largo de una buena parte de la historia mexicana. Desde
aos antes de la Independencia, intelectuales novohispanos se haban preguntado por las
particularidades del pas que justificaran su existencia. El siglo XIX haba visto iguales proyectos de
una esencia nacional, ya fuera tomando como principal referente a Espaa o idealizando el pasado
indgena.
Este proceso de cuestionamiento y formacin de una identidad no es exclusiva de Mxico. Preguntas
parecidas se han dado en otros pases, principalmente europeos e iberoamericanos, durante el
periodo en que se consolid la figura del Estado-nacin desde el siglo XVIII hasta el siglo XIX.9 Fue un
proceso natural al momento de delimitarse un territorio con habitantes que tenan que compartir un
mismo sistema poltico y administrativo.
La identidad de una nacin, pero tambin de cada persona, puede ser entendida como una mscara,
a la manera en que Octavio Paz plantea y cuestiona en El laberinto de la soledad:
A m me intrigaba (me intriga) no tanto el carcter nacional como lo que ocultaba ese
carcter: aquello que est detrs de la mscara. Desde esta perspectiva el carcter de los
otros pueblos y sociedades: por una parte es un escudo, un muro; por la otra, un haz de
signos, un jeroglfico. Por lo primero, es una muralla que nos defiende de la mirada ajena a
cambio de inmovilizarnos y aprisionarnos; por lo segundo, es una mscara que al mismo
tiempo nos expresa y nos ahoga.10
La reflexin de Paz recorre los claros y los oscuros de una identidad nacional que permite
identificarnos, vernos pertenecientes a un mismo lugar y a una misma historia pero que tiende a no
tomar en cuenta las diferencias personales. Las imgenes generales de lo mexicano muestran a lo
mucho rasgos comunes a una parte de la sociedad y escoden las particularidades, vase en la
generalizacin que se hace de ciertos eventos, como puede ser un culto que se practica en cierta
parte del pas, el da de Muertos por ejemplo, pero que esconde la forma en la que se vive de
manera particular en cada regin del pas, la forma en la que lo experimenta cada quien, y que se
puede alejar de la heterodoxia religiosa. Altar en Tequila (1987) de Elena Climent sirve a manera de
ejemplo de este fenmeno que pone en relieve la vivencia ntima y popular de lo religioso.
Las mscaras de Octavio Paz marcan la pauta de la sensacin que producen las imgenes de lo
mexicano, el hecho de que la identidad nos muestra pero tambin nos ahoga, limita. En este sentido
es sobresaliente lo cerrado que se volvi el muralismo en cuanto a la forma de llevarse a cabo el
arte en Mxico, y aun ms patente hacia finales de la dcada de 1950 cuando el muralismo se haba
convertido en un reproductor de los estereotipos mexicanos, ya fuera por la imagen que el gobierno
quera proyectar del pas, como una nacin ordenada y civilizada, o por los afanes de presentar una
imagen sencilla y digerible del pas que se pudiera exportar:
El objetivo fue presentar la imagen de un pas civilizado y progresista, y de este modo atraer
a turistas e inversionistas extranjeros; es decir, hubo una modificacin en los contenidos de
9
El moderno concepto de nacin se fragu en el siglo XVIII. En el momento de la eclosin de un nuevo orden
econmico, parejo al desarrollo de la industrializacin [] Paulatinamente, a lo largo de los siglos XIX y XX,
nuestro mundo se ha ido convirtiendo en el mapa-mundi de naciones que cubren la totalidad del planisferio,
fragmentndolo en unidades continuas de distintos colores y con lmites precisos de negras lneas.
Fernndez de Rota, Jos A. Nacionalismo, cultura y tradicin. Editorial Anthropos, Barcelona: 2005 en
http://books.google.com.mx/books?id=BEGKYrITVVoC&printsec=frontcover&dq=nacionalismo&hl=es&redir_esc=y
#v=onepage&q=nacionalismo&f=false
10
Paz, Octavio. Postdata. El laberinto de la soledad. 3ra. Edicin, Ciudad de Mxico: Fondo de Cultura Econmica,
2000, p. 235.
10
las obras, ya que estos murales omitan los aspectos de lucha revolucionaria que
inicialmente haba planteado el movimiento muralista.11
En esta situacin hecha por Roger Bartra en la que el neomexicanismo coloca en la mira la
problematizacin del carcter nacional, pone en escena el juego que se hace con los elementos que
conforman la identidad como actividad que fragmenta lo que pareca en primer momento como un
monolito. El neomexicanismo, con el uso que hace de las imgenes de lo nacional, acaba con los
mitos que lo sustenta y solamente deja una serie de imgenes dispersas que pueden ser reunidas de
distintas maneras:
Lo que aqu propongo al lector es un juego: se trata de penetrar en los mitos sobre el
carcter del mexicano para observarlos como si fueran juguetes o piezas que mueven en un
tablero.12
El juego se da nicamente desde lo que podemos considerar el epicentro del neomexicanismo: la
personalidad de cada artista. Entonces cada obra cuestiona la mscara que representa a los
mexicanos. En conjunto, al reunir cada obra considerada como mscara, se forma una nueva obra,
una nueva mscara.
El neomexicanismo implica un rompimiento con el pasado, un fin de ciertos mitos, pero esto lo hace
retomando el mismo acervo de imgenes nacionalistas desde una postura personal que permite la
experimentacin consciente con los elementos con los cuales juega. Entre la experimentacin y el
juego se desmantela el mito; se dejan a la vista sus partes que, cuando son retomadas, adquieren un
nuevo significado, as como los usos de una sociedad se encuentran en cambio. O como dira
Monsivis, son migraciones:
11
Artes e historia Mxico. El movimiento muralista mexicano. Web. 25 de enero de 2012. <http://www.artshistory.mx/sitios/index.php?id_sitio=1609&id_seccion=6419&id_subseccion=6055>.
12
Bartra. La jaula de la Melancola. 21
13
Monsivis, Carlos. Aires de familia. Cultura y sociedad en Amrica Latina. Barcelona: Editorial Anagrama, 2000, p. 156.
11
cambiante en donde predomina la experimentacin con las distintas facciones que le dan forma a la
mscara.
El neomexicanismo se vuelve una parodia desde el momento en que se sabe que ninguno de esos
elementos con los que juega ofrece una visin de la vida social mexicana permanente al problema
sino que son partes intercambiables, como menciona Bartra:
Iglesia en Tequila, 1997 Elena Climent leo sobre tela Cortesa Galera de Arte Mexicano
14
12
Ejes temticos
Los smbolos patrios: la formacin de Mxico.
La formacin del pas se da alrededor de ciertas figuras, momentos histricos, personajes e incluso
objetos. Los smbolos patrios, principal referente de la nacin y su historia, son parte del proceso
bajo el cual se ha construido Mxico. Los smbolos nacionales, el escudo con el guila y la serpiente,
la bandera y los colores patrios no son tomados en el neomexicanismo en su sentido cvico; no se les
exalta ni se les rinde homenaje, sino que son vistos desde la persona, fuera del contexto oficial. La
falta de complacencia ante dichos smbolos, as como las modificaciones que se les realizan,
connotan cierta crtica e incertidumbre frente a la vida de la sociedad perteneciente a una nacin.
La obra de Adolfo Patio usa de manera predominante el acervo nacionalista, pero nicamente para
poner en relieve los clichs que acompaan esas mismas imgenes: profundiza en las banderas y en
la Virgen de Guadalupe,15 emblema nacionalista desde la colonia para buena parte de la poblacin
criolla, mestiza e indgena.
La crtica no acaba, sin embargo, con la identificacin que se
Herldica
En estos trminos (espacio ms tiempo), es posible llegar a sostener que en efecto existen
algunos rasgos bsicos de la identidad nacional mexicana. El argumento se remonta a
Ernest Renan: la identidad nacional se deriva de una experiencia colectiva compartida, la
15
Arteaga, Agustn. Rediseando el pasado, construyendo el futuro. Un siglo de arte mexicano 1900-2000. Consejo Nacional
para la Cultura y las Artes, Instituto Nacional de Bellas Artes, Ciudad de Mxico: 2000, p. 265.
13
16
17
18
14
pintor, quien elige qu mostrar o no mostrar de s mismo. La representacin del propio cuerpo
descubre su intimidad y lo exhibe, pero tambin protege.19
Me quiero morir, 1985 / Julio Galn / leo sobre tela / coleccin particular
El artista hace una descripcin de s mismo en la que se va creando conforme l cree que es. La
creacin de la obra implica la seleccin de los elementos que entran en relacin con l y que lo
definen. El artista de esta manera reclama los derechos de autor sobre sus propias historias,
autobiografas y opiniones, as como tambin por los derechos sobre su imagen, convertidos as en
diseadores y empresarios de su propia apariencia.20 Es con dos artistas que el autorretrato se
vuelve el principal elemento de su obra: Nahum B. Zenil y Julio Galn, quienes elaboran un
autorretrato de su personalidad e identidad tanto individual como en relacin a la cultura y la
sexualidad. El autorretrato es un espejo y un filtro, en donde el artista se muestra a s mismo y a la
esconde otros rasgos de su ser, tal vez incluso de s mismo.
Sobre Nahum B. Zenil se dice:
19
20
15
ya como santo dudoso, a menudo cruelmente zaherido y sin embargo siempre con un punto
de irona, sorna y alegre agudeza.21
En el caso de Julio Galn, l mismo expresa el proceso y lo que implicaba la elaboracin de un
autorretrato:
El collage cultural
El collage naci en el siglo XX con los experimentos que
realizaron alrededor de 1911 Pablo Picasso y George
Braque, ambos figuras claves del cubismo, pegando
trozos de papel en sus dibujos. A la postre este
procedimiento se convertira en una de las tcnicas ms
caractersticas del arte contemporneo.23 El collage toma
su nombre del pegamento que se usa para pegar las
distintas partes, pero en realidad lo que es central de este
procedimiento
es:
la
idea
de
incorporar
algo
El proceso de hacer un collage se puede entender incluso de una manera ms amplia que el simple
uso de distintos materiales dentro de una pintura. Esta tcnica artstica sirve tambin para
ejemplificar el proceso sociocultural en el que se juega con distintas caractersticas y costumbres de
diversa procedencia, como es el caso de los encuentros entre culturas al poner un elemento extrao
pero dotado de cierto significado como parte de otro conjunto. Tal vez el mejor ejemplo es la
reelaboracin y el juego con objetos de diversas procedencias en las pinturas que hacen referencia a
ciertas experiencias religiosas, con lo que un arte que podra ser sacro se convierte en una nueva
experiencia.
Esta clase de procesos se pueden observar con varias de las obras que se encuentran en esta
exposicin. Entre el sincretismo y la mezcla, Piedad de Dulce Mara Nez recuerda la superposicin
de la religin indgena y catlica, y La aparicin de la papaya (1990) de Javier de la Garza juega con
21
16
es el
25
oposicin entre un pasado indgena glorioso y una realidad actual nada grata la mayor parte de las
veces. Una pintura como la de Jess de la Garza, Preparndose para el ataque (1985) juega con la
25
Manrique Jorge Alberto. Seales urbanas de la ciudad de Mxico. Una visin del arte de la historia. Vol. V, Universidad
Nacional Autnoma de Mxico, Instituto de Investigaciones Estticas, Ciudad de Mxico: 2001, p. 170.
Paz, Octavio. El laberinto de la soledad. 99.
26
17
misma comercializacin de lo indgena, la puesta en escena que se realiza con los estereotipos que
giran en torno a ello, esto sucede tanto con el estereotipo de la vestimenta y forma de vida indgena
como con las construcciones de la poca prehispnica. El neomexicanismo invita por medio de estas
imgenes a pensar en el significado que su cultura y vestimenta tuvo en otros tiempos y su
significado en la sociedad contempornea.
est en relacin con la diferenciacin entre un arte culto y un arte popular como dos
categoras diferentes. El arte culto, expresin consciente del querer ser de esas sociedades,
sigue los modelos europeos en su afn de alcanzar la modernidad europea; el arte popular,
en cambio, es supervivencia aunque siempre en proceso paulatino de transformacin de
tradiciones de la poca colonial, o aun anteriores. En la poca colonial lo culto y lo popular
eran grados de una misma intencin, y poda pasarse de uno a otro a travs de esos grados,
sin saltos; en la poca independiente se convirtieron en categoras separadas, casi sin
ninguna relacin entre s27
Este fenmeno de uso del arte popular est abierto a varias interpretaciones como un apropiarse
del arte popular para elaborar obras de arte kitsch , como una reivindicacin de dicho arte ya sea
retomando sus tcnicas o explorando nuevas posibilidades, o como en el caso de Germn Venegas
presentando aquellos objetos que lo han acompaado en su vida.28
27
Manrique, Jorge Alberto. Identidad o modernidad? Una visin del arte de la historia. Vol. V. Universidad Nacional
Autnoma de Mxico, Instituto de Investigaciones Estticas, Ciudad de Mxico: 2001, p. 230.
Texto en exposicin.
28
18
Kitsch
considerado estticamente
empobrecido y moralmente
La leyenda de los volcanes, 1963 / Jess Helguera / cromolitografa / coleccin Hermanos Sabinas
29
Palhares Meza, Hctor. Una mujer que pint calendarios en Folleto octubre 2008, Aurora Gil (1919-2008). Suomaya, Web. 25
de enero de 2012. <http://www.soumaya.com.mx/navegar/anteriores/Anteriores08/10/HomenajeAuroraGil.html>.
Monsivis. Aires de familia. 213.
30
19
20
Anexos
a) Artistas participantes:
Lourdes Almeida
Yolanda Andrade
Alejandro Arango
Carlos Arias
David Avalos
Esteban Azamar
Nahum B. Zenil
Jos Bribiesca
Leonard Castellanos
Mnica Castillo
scar Castillo
Elena Climent
Alejandro Colunga
Armando Cristeto Patio
Javier de la Garza
Rolando de la Rosa
Arturo Elizondo
Juan Francisco Elso
R. Espino Borrego
Xavier Esqueda
Ricardo Favela
Miguel Fematt
Julio Galn
Thomas Glassford
Guillermo Gmez Pea
Lourdes Grobet
Silvia Gruner
Arturo Guerrero
Enrique Guzmn
Carlos Hagerman
Jess Helguera
Ester Hernndez
Sergio Hernndez
Graciela Iturbide
Jess J. Gutirrez
Carlos Jaurena
Magali Lara
Leo Limn
Roco Maldonado
Javier Marn
Francisco Mata Rosas
Luca Maya
Gustavo Monroy
Helio Montiel
Dulce Mara Nez
Sylvia Ordoez
Rubn Ortiz-Torres
Adolfo Patio
Gustavo Prado
Georgina Quintana
Nstor Quiones
Rodrigo R. Pimentel
Adolfo Riestra
Froyln Ruiz
Patricia Soriano
Gerardo Suter
Eloy Tarcisio
Francisco Toledo
Michael Tracy
Roberto Turnbull
Jess Urbieta
21
b) Temas de la curadura
Temas
1
Artistas representativos
Gestoras
de
antecedentes.
pertenencia:
Acervos
de
fuentes
imgenes
Jess Helguera.
tanto
Hernndez,
Leonard
Arte chicano. Produccin grafica del movimiento Ester
chicano que retoma imgenes mexicanas en un Castellanos, Ricardo Favela, Leo
Limn.
contexto sociopoltico.
Mara
Nez,
Enrique
parte de los artistas del neomexicanismo de los Guzmn, Rolando de la Rosa, Elena
smbolos e imgenes religiosos, principalmente de Climent, Germn Venegas, Eloy
los
guadalupanos,
uno
de
los
mitos
importantes de Mxico.
la Garza.
Quintana,
Germn
produccin artstica.
3. Patria reapropiada. Apropiacin de los smbolos
nacionales que permite una nueva lectura a los
discursos oficiales provenientes del Estado.
culturas indgenas.
Adolfo Riestra.
cuerpo:
sus
sexos
sus
gneros.
Javier
de
la
Garza,
Roco
Planteamiento del cuerpo como punto de referencia Maldonado, Julio Galn, Nahum B.
de la individualidad y, con ello, del rol de gnero y la Zenil, Javier Marn, Silvia Gruner,
sexualidad personal.
Gustavo Prado.
las
extravagantes
combinaciones
entre
y
lo
solo
ataranta
candiles
Sin ttulo, 2001 / Julio Galn / leo sobre tela / coleccin particular
Entrevista de Silvia Cherem a Julio Galn. La rabia ms prohibida (2). La pintura de Julio Galn. Peridico Reforma, 13 de
mayo de 2001. En Priego, Mara Teresa.
23
con collar de brillantes y ojos azulados tristes y atormentados, que se repite en la pantalla de una lmpara.
Creo que es la primera vez que cuelgo algo mo en mi casa, me vuelve el dolor y siento el tormento de cuando
los pint. Mimetizado con su entorno, aparece de repente el personaje Galn, perfumado con un elixir que
compr en Nueva York y que sirve para enamorar a quien lo huela. Se debate entre ser nio, payaso
tragicmico o ngel de la muerte. Soy el demonio personificado, he vivido en el infierno...
Sus ojos estn ensombrecidos de azul; sus pestaas de blanco; su pelo espantado, morado. Me gusta
maquillarme para provocar y provocarme. Con ello, no me oculto de m mismo; son todos los dems quienes
se inquietan y se esconden de m. Su inseguridad les impide entenderme, no quepo en su esquema. En cada
uno de los dedos tiesos y gordos de sus manos, cuyas uas muestran los restos descarapelados de barniz
negro, porta cinco o seis anillos de brillantes que, como sucede con su casa, al verse amontonados, sin candor
ni elegancia, parecieran baratijas del mercado... Listo el escenario. Listo el personaje.
(Estoy harto de las historias que se inventan de m, que solo se diga que colecciono cosas, que me parezco a
Frida Kahlo, que me disfrazo, que estoy loco o que vengo de Venus o Marte. Quiero que encuentres otras
venas en mi vida, pero si te atreves a reflejar mi imagen como la de un degenerado o como enfermo mental, te
mato).
Los crticos dicen que tu sensibilidad te permite captar la soledad universal. Sin embargo, a m me parece
que a Julio Galn no le interesa el mundo y que tu pintura, que yo percibo transparente, sirve como catarsis de
tu tragedia personal.
Veo que diste en el clavo. A veces trato de darle gusto a la gente para que deje de preguntarme necedades,
pero ya me cans de que digan que vivo disfrazado, asumiendo una pose. Soy igualito cuando estoy solo, de
noche a veces me disfrazo cien veces y les hago desfiles de modas a mis muecas. Si me pinto el pelo de
morado o de verde, si me maquillo con moretones, si me pongo treinta anillos de brillantes es porque necesito
esconderme, ser otro, proyectar mi ser y mi obra. Soy complicado hasta para m mismo. Con mi ropa y mi
pintura me pongo laberintos, enredos, pistas y obstculos. S que no me parezco de un retrato a otro, de un
da a otro, de un momento a otro, de una forma de pintar a otra, pero desde los cinco aos, para poder
sobrevivir, siempre he sido as.
Has dicho que empezaste a pintar para poder sobrevivir.
S, por eso empec a pintar y todava por ello lo hago. Detesto la pintura, pero es mi nico espejo para filtrar
la realidad, para vengarme de mi pasado. Soy pintor porque no puedo ser otra cosa. Cuando tena cinco o seis
aos pintaba con crayones o con lo que fuera, era mi posibilidad de poder respirar, me estaba muriendo.
Por qu?
Porque pas cosas muy difciles que nadie ha podido entender, ni yo mismo, y que solo puedo expresarlas
pintando o hablndole a mis juguetes. Es curioso, yo no soporto el contacto fsico, ni siquiera que me rocen,
me da miedo y, sin embargo, a mis muecos los abrazo todo el tiempo. Hace tres das me enferm, estaba
oyendo msica y al lado estaba Teodoro (el oso de la diadema), lo abrac, me acord de mam con los boleros
24
de Tania (Libertad), y mi reaccin repentina fue hacerlo a un lado. Luego me acord que mis muecos son de
trapo, que no tienen alma y que puedo aceptar su contacto. Cuando era nio as quera ser: de trapo.
25
Entender a Mxico
Fueron ejercicios que me ayudaron a establecer lo que quera con lo que era la materia, con mi idea sobre
esa. Desde un principio empec a trazar lo que es la tragedia del mexicano por medio de lo que lea y vea,
como a Octavio Paz, quien me ayud a reconocer en sus lecturas lo que era el Mxico contemporneo y cmo
cargaba la esencia de su origen. Siempre he sentido que Mxico ha estado sumergido en una gran tragedia
desde que los aztecas entran al valle y construyen un imperio a partir de una pequea isla. Esta historia se
convierte en un eje central de mi trabajo. He querido hablar del mexicano contemporneo por medio de esa
simbologa del pasado.
Alrededor de ese eje giran otros temas, como las relaciones interpersonales y la mujer en su esencia. Explica:
Entro al ser humano, a la pareja, de la misma manera que entro a nuestra sociedad, nuestro cotidiano, que
vemos da con da en los peridicos y que nos asemejan como si la evolucin del tiempo no sucediera, como si
estuviramos parados en un mismo momento, donde todas las circunstancias suceden sin transcurrir el
tiempo, seala.
32
Entrevista de Merry MacMasters a Eloy Tarcisio publicada en el Peridico La Jornada, 5 de de junio de 2006. Web 25 de
enero de 2012 http://www.jornada.unam.mx/2006/06/05/index.php?section=cultura&article=a10n1cul
26
Para Eloy Tarcisio la evolucin de su trabajo est en la forma de expresar su temtica: A veces se ha
convertido en ms cruda, a veces en ms fina o sofisticada. El uso de la materia me ha ayudado mucho a eso.
Pas del leo tradicional sobre la tela a la materia, que fue sustituyendo lo que el primero quera decir. De
pronto, en lugar de utilizar el rojo, pas a la sangre misma. De all me fui a otros materiales zapote,
huitlacoche, pitaya que ya haba probado a finales de los 70, principios de los 80. Ahora, hago obras con
mole, un material orgnico de identidad profunda.
Tambin reconocido promotor cultural, Eloy Tarcisio expresa que en Mxico las artes no han podido difundir
y promoverse como deberan por las grandes limitaciones econmicas en que nos han sumido. Ex Teresa (el
cual fund y dirigi) fue una experiencia que me ense que s se puede hacer una relacin mundial entre
artistas que pueda ayudar a que pudiramos conocer qu es lo que dicen de los nuestros, y qu es lo que
decimos en otro lugar.
De acuerdo con el artista sigue siendo necesario un espacio como Ex Teresa, pero evolucionado, porque
habra que reflexionar primero en lo que es el arte: No creo que el arte deba estar en funcin de lo que es el
escaparate y de lo que los tericos dicen que debe ser. El arte debe de tener un poco ms de sentido en
nuestra evolucin humana, en nuestro ser social.
33
27
el agua: indescifrable a primera vista, como una piedra sagrada cubierta de incisiones y signos, la mscara del
viejo es la historia de unas facciones amorfas, que un da emergieron confusas, extradas en vilo por una
mirada absorta. Por virtud de esa mirada las facciones se hicieron rostro y, ms tarde, mscara, significacin,
historia.
as como el adolescente no puede olvidarse de s mismo pues apenas lo hace deja de serlo nosotros no
podemos sustraernos a la necesidad de interrogarnos y contemplarnos. No quiero decir que el mexicano sea
por naturaleza crtico, sino que atraviesa una etapa reflexiva. Es natural que despus de la fase explosiva de la
Revolucin, el mexicano se recoja en s mismo y, por un momento, se contemple. Las preguntas que todos nos
hacemos ahora probablemente resulten incomprensibles dentro de cincuenta aos. Nuevas circunstancias tal
vez produzcan reacciones nuevas.
Fragmento de La muerte de Zapata, (1984) / Germn Venegas / acrlico sobre tela / coleccin Gobi Stromberg
28
realidad para penetrar en sus arcanos. Con esta intencin me parece haber encontrado un punto dbil, una
resquebrajadura por la que es posible penetrar provechosamente en el territorio de los fenmenos
nacionales. Este punto dbil est formado, curiosamente, por los mismos estudios sobre la configuracin del
carcter nacional mexicano (y, especialmente, las reflexiones sobre lo mexicano). Me interesan dichos
estudios porque su objeto de reflexin (el llamado carcter nacional) es una construccin imaginaria que ellos
mismos han elaborado, con la ayuda decisiva de la literatura, el arte y la msica. En realidad, los ensayos
sobre lo mexicano se muerden la cola, por as decirlo: son una emanacin ideolgica y cultural del mismo
fenmeno que pretendo estudiar: por ello los he escogido como punto de entrada para el estudio de la cultura
poltica dominante que se desarrolla en Mxico despus de la Revolucin de 1910
As, la cultura poltica hegemnica ha ido creando sus sujetos peculiares y los ha ligado a varios arquetipos
de extensin universal. Esta subjetividad especficamente mexicana est compuesta de muchos estereotipos
psicolgicos y sociales, hroes, paisajes, panoramas histricos y humores varios. Los sujetos son convertidos
en actores y la subjetividad es transformada en teatro Como se ver, he elegido los lugares comunes del
carcter del mexicano: se trata de un manojo de estereotipos codificados por la intelectualidad, pero cuyas
huellas se reproducen en la sociedad provocando el espejismo de una cultura popular de masas.
29