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¿Neomexicanismos? (Selección)

musicales que surgieron en el siglo XX en México. El documento describe el movimiento artístico conocido como Neomexicanismo que surgió en la década de 1980 y se caracterizó por obras que exploraban y cuestionaban la identidad nacional mexicana a través de la apropiación y reinterpretación de símbolos e imágenes culturales como la religión, la historia y la herencia prehispánica. La exposición presentada reúne obras de varios artistas reconocidos de este movimiento a través de medios como la pintura,

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¿Neomexicanismos? (Selección)

musicales que surgieron en el siglo XX en México. El documento describe el movimiento artístico conocido como Neomexicanismo que surgió en la década de 1980 y se caracterizó por obras que exploraban y cuestionaban la identidad nacional mexicana a través de la apropiación y reinterpretación de símbolos e imágenes culturales como la religión, la historia y la herencia prehispánica. La exposición presentada reúne obras de varios artistas reconocidos de este movimiento a través de medios como la pintura,

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ndice

Presentacin

Identidad y arte

Entre mitos y mscaras

13

Ejes temticos

14

Anexos

19

Presentacin
El Museo de Arte Contemporneo de Monterrey, MARCO y el Museo de Arte Moderno, MAM, de la
ciudad de Mxico presentan Neomexicanismos? Ficciones identitarias en el Mxico de los

ochenta, la revisin a una dcada de intensa produccin plstica que exalta el valor esttico y
sociopoltico de toda una generacin artstica, la cual se apropi de acervos icnicos diversos
provenientes de la cultura popular, los medios masivos, la religin, la herencia prehispnica y
la historia nacional.
El neomexicanismo, nombre que agrupa la produccin artstica creada a partir de la segunda mitad
de la dcada de los ochenta cuya revisin crtica juega con los acervos de imgenes que constituyen
los estereotipos de la identidad nacional y de lo considerado como mexicano, es representado en
esta muestra a travs de obras de Enrique Guzmn, Julio Galn, Nahum B. Zenil, Georgina Quintana,
Javier de la Garza, Adolfo Riestra, Adolfo Patio, Dulce Mara Nez, Mnica Castillo, Rolando de la
Rosa, Francisco Toledo, Germn Venegas y Magali Lara, entre otros, quienes ocupan un lugar
destacado en la plstica mexicana y en la reflexin que se ha dado desde el arte sobre la identidad
mexicana.

Nombre de la exposicin: Neomexicanismos?

Ficciones identitarias en el Mxico de los


ochenta.
Organizador: Museo de Arte Moderno, MAM.
Curadura: Josefa Ortega.
Localizacin: Salas 1 a 4.
Duracin: Del 3 de febrero al 27 de mayo, 2012.
Tcnicas: Pintura, escultura, fotografa, video,
objetos, tcnicas mixtas, y material grfico.
Nmero de obras: Alrededor de 150 piezas.

Herencia, 1991 / Nahum B. Zenil / leo sobre tabla

Neomexicanismos? Ficciones identitarias en el Mxico de los ochenta


Por Josefa Ortega1
Hacia mediados de la dcada de los ochenta, la escena plstica mexicana se caracteriz por una
creciente produccin enfocada a los imaginarios estereotpicos o reciclados histricamente
relacionados con lo mexicano y lo nacional. A travs de la figuracin, las obras se apropian
mediante la cita, el collage, la parodia o la alegora de diversos acervos icnicos, provenientes de
la cultura popular, los medios masivos, la religin, la herencia prehispnica y la historia nacional.
Los artistas, mayoritariamente de una misma generacin, se interesan por los valores tradicionales
de mexicanidad, y revisitan sus fuentes, logrando a veces cuestionarlas y subvertirlas. Estos
lenguajes seran reconocidos y algunas veces estigmatizados por la crtica de la poca como

Neomexicanismo. La presente exposicin no solo busca revalidar una etapa de intensa produccin
artstica y aquilatar sus aciertos plsticos. Tambin se propone indagar sobre sus expectativas de
legitimacin estilstica y comercial, a travs de un sello autctono de perfil nacionalista de
creciente formalizacin, inmerso en un nuevo contexto globalizado. Dicho momento plstico se
impuso como una eclosin dispersa en los marcos de un postmodernismo neoexpresionista,
aunque nunca se estructur como un movimiento. Ms bien present coincidencias investigativas,
incluso desde posturas estticas dismiles, y algunas veces encontradas; por lo que hemos preferido
en esta muestra hablar de Neomexicanismos, en plural.
Muchas de las obras cuestionan y transgreden las nociones establecidas en torno a temas como la
religin, la patria, los roles de gnero y la sexualidad. Una buena parte de los artistas focalizaron sus
investigaciones tanto plsticas como identitarias en el cuerpo; entendindolo como receptculo
artstico en el que las identidades colectivas fueron diluyndose para dar paso a la construccin de
identidades personales. Muchas de estas prcticas de lenguaje, con sus construcciones semnticas,
abrieron a nuevos lenguajes (pos)conceptuales, marcando la entrada al arte mexicano de la
siguiente generacin.
La muestra Neomexicanismos? Ficciones identitarias del Mxico de los ochenta exalta el valor
esttico y sociopoltico de toda una generacin artstica, cuya obra delata cmo toda identidad es
una construccin; si no ficticia, al menos ficcional. Una produccin que, al hacer nfasis en las
fragilidades simblicas y de cohesin lo nacional-mexicano, evidenciaba tambin la naturaleza
anacrnica y caduca de su manipulacin estatista. Ello, en un Mxico que lejos de estar a un paso de
la grandiosidad y el progreso prometidos entonces por el Estado, se encontraba ya inmerso en una
fuerte crisis econmica, poltica y social.

Texto en exposicin.

Identidad y arte
A mediados de los ochenta, la investigadora y crtica de arte Teresa del Conde agrup bajo el
trmino neomexicanismo a un conjunto amplio y diverso de artistas de la escena plstica
mexicana2, el cual haca referencia a la identidad nacional, ya fuera de manera directa o mediante el
acercamiento a distintas fuentes de imgenes que nutren el imaginario social mexicano como son la
iconografa religiosa, el arte popular del siglo XX, los smbolos patrios y el arte indgena, este ltimo
en la forma de artesanas o de las monumentales construcciones prehispnicas. Dichas imgenes
sirven como referentes de la sociedad mexicana, y su presencia remite inmediatamente a la imagen
de Mxico como pas. A lo largo de todo el territorio mexicano, y fuera de l en otras poblaciones de
origen mexicano en el extranjero, estos elementos sirven para cohesionar a una sociedad que
presenta en s misma muchas divergencias y, a la vez, se extiende a lo largo de un territorio cultural
geogrficamente heterogneo.
A este primer punto hay que agregar un segundo, el cual demarca la peculiar manera en la que el
neomexicanismo muestra la identidad nacional. Este grupo de artistas realiz su revisin de la
identidad desde una postura siempre personal, privilegiando lo individual por encima de lo
colectivo. Desde la personalidad de cada cual, su singularidad geogrfica, temporal y psicolgica, la
identidad colectiva es vista con gracia y parodiada, buscando su valor en el sentido que pueda tener
a nivel individual. Sin embargo, la actividad artstica marcadamente individualista tiene
consecuencias a nivel a social, en la proyeccin que tiene la sociedad mexicana de s misma. Con ello
se abre lugar a la crtica de los discursos oficiales respecto a la misma idea de una identidad nacional
que se repite invariablemente en cada uno de los mexicanos. Estos dos puntos que definen y
caracterizan al neomexicanismo son expresados por Adolfo Prez Cuenca:

Acertadamente o no, bajo el rubro neomexicanismo se reuni a unos artistas que


interpretaban en clave muy personal los motivos iconogrficos que haban servido
incuestionadamente como seas de la identidad mexicana: desde las esculturas
prehispnicas al charro pasando por el escudo nacional o la virgen de Guadalupe. En
sintona con las tendencias internacionales, donde la pintura dominaba la escena comercial
del arte tras las experiencias conceptuales y performanceras de los aos 70, el
neomexicanismo fue bien recibido, como lo haba sido el neoexpresionismo alemn o
neoyorquino y la transvanguardia italiana. Sin embargo, una marca distintiva y recurrente
de los trabajos de artistas como Germn Venegas, Eloy Tarcisio, Javier de la Garza o Nahum

Elizalde, Lydia. Ficcin en la plstica de Julio Galn. Ensayos historia y teora del arte. # 14 22-39. En:
http://books.google.com.mx/books?id=K9Db50uLy3wC&pg=PA26&lpg=PA26&dq=neomexicanismo&source=bl&ots=FiSs82BIM
0&sig=SRVjyk8XyrsxVDH28FFDGtyQcgc&hl=es&#v=onepage&q=neomexicanismo&f=false

B. Zenil fue su preocupacin fundamental por la identidad, ya sea cultural, personal o


sexual.3
El neomexicanismo se coloca entre dos extremos, en un polo se encuentra la referencia directa a la
colectividad y en el otro el individualismo ms puro y marcado, desde el cual se aborda el tema de la
identidad. La parodia, la burla, el juego, la irona y la mofa solo ponen en evidencia lo anticuado de
los discursos que buscan establecerse como hegemnicos en la determinacin de la vida social as
como el absurdo que genera la descontextualizacin de ciertas formas de vida caractersticas de un
grupo.
A lo largo de la exposicin se pueden
observar

los

distintos

materiales

tcnicas usadas en la elaboracin de las


obras del neomexicanismo. Se tiene las
obras al leo de Nahum B. Zenil, Herencia
(1991); Julio Galn, Me quiero morir
(1985); Dulce Mara Nez, Homenaje a

Frida (1991) y Enrique Guzmn, Reflejo


(1986). Las pinturas con acrlico de Javier
de la Garza, Preparndose para el ataque
(1986) y Germn Venegas, La muerte de

Zapata

(1984).

Las

fotografas

de

Francisco Mata Rosas, Tenochtitln (1991)


y Graciela Iturbide, Nuestra seora de las

Iguanas, Juchitn, Mxico (1979). La


instalacin
Nuestra seora de las iguanas, Juchitn, Mxico, 1979 / Graciela
Iturbide / plata sobre gelatina

de

Adolfo

Autorretrato

en

Autorretrato

como

vida
Xipe

Patio

en

muerte,
Totec

Autorretrato en el Mictln (1985-1986).


En Tortugas (1994), Francisco Toledo
aplica acrlico sobre caparazones de tortugas, y Javier Marn hace uso del barro en la escultura

Hombre reclinado (1992). Esta diversidad de tcnicas y materiales se encuentra en relacin con la
misma diversidad del neomexicanismo, situacin de la que hizo mencin Jorge Alberto Manrique en
el discurso que pronunci en su ingreso a la Academia de Artes en 1996:

Alberto, Lpez Cuenca. El desarraigo como virtud: Mxico y la deslocalizacin del arte en los 90. Revista de occidente. #285
(2005). Web. 25 enero 2012.
<http://citationmachine.net/index2.php?reqstyleid=1&mode=form&reqsrcid=MLAJournal&srcCode=3&more=yes&nameCnt=1>.

La sola cita de algunos de los rumbos por donde

Vanguardias

transita el arte mexicano, de quienes no tienen sino


acaso quince aos de ejercicio, da idea de la

Movimientos pictricos, literarios y

amplitud de este panorama. Va de la abstraccin


lrica o geomtrica, la figuracin de glosa formas y
obras del pasado, la figuracin libre,
recurrir a ciertas fuentes de la cultura mexicana; el
manejo de tcnicas tan diversas que se sirven tanto
de los instrumentos modernos de la imagen como,
en el otro extremo, incorporan modos artesanales,
o bien usan los pinceles o los soportes

Todo est permitido.4


diversidad

inconformidad con las formas


artsticas del momento, buscan la
renovacin del arte. El cubismo, el
dadasmo, el surrealismo y el

vanguardias.

instalaciones, performances, acciones callejeras

de

progreso del arte y una

expresionismo son ejemplos de

tradicionales. Adems de ensamblajes,

grado

gracias a una marcada conciencia


histrica, la creencia en un

instrumental, la presencia de una intencin de

El

musicales del arte occidental que

Muralismo
explica

tambin

que

el

neomexicanismo no pueda ser planteado como un colectivo


de artistas, ni mucho menos como un movimiento artstico
al estilo de las vanguardias del siglo XX. El conjunto de
artistas que conforman al neomexicanismo lo son ms por
una coincidencia en el tema y en la forma de abordarlo que
por una decisin de dotar a la sociedad de una imagen de s
misma. Esto marca la principal diferencia con otro
movimiento artstico que hiciera tambin un uso amplio del
imaginario mexicano, el muralismo nacionalista de inicios
del siglo XX, con sus tres grandes representantes: Diego

Renombrado movimiento artstico


mexicano que debe su nombre al
formato mural en el que es
realizado. Le caracteriza la
aplicacin de los avances
pictricos europeos de inicios del
siglo XX a los temas mexicanos, lo
cual dio por resultado obras
memorables con un amplio
reconocimiento internacional.

Rivera, David Alfaro Siqueiros y Jos Clemente Orozco. 5


Este movimiento se arm bajo el auspicio de Jos
Vasconcelos, director en ese entonces de la Secretara de Educacin Pblica, y alrededor de un
programa que se expuso en el Manifiesto del Sindicato de Artistas Mexicanos en el cual se
plantearon los objetivos del muralismo:

Manrique, Jorge Alberto. Artistas en trnsito: Mxico 1980-1995. Arte y artistas mexicanos del siglo XX. Ciudad de Mxico:
Conaculta, 2000, 70-71.

El arte del muralismo, sin embargo, no es el primer intento de realizar una plstica mexicana y de dotar a los
mexicanos de una conciencia como pas y como sociedad. Menciona Roger Bartra: El arte mexicano, encabezado

por los muralistas, realiza una contribucin esencial a la exaltacin del alma popular, aunque es preciso decir que
a su manera la tarea nacionalista ya la haban iniciado el Doctor Atl y, aun, Jos Mara Velasco. Bartra, Roger. La
jaula de la melancola. Ciudad de Mxico: Grijalbo, 2007, 18.

El manifiesto propona un arte pblico, para todos, y por lo tanto monumental; descalificaba
como intil a la pintura de caballete; reconoca como fuente inspiradora al arte popular
mexicano el que pregonaba el mejor del mundo; y peda un arte para la Revolucin, que
actuara sobre el pueblo para encaminarlo a adelantar el proceso revolucionario.6
De esta manera el muralismo constituido como un movimiento se plantea especficamente los
medios a usarse en el arte, la razn de tal uso, as como el objetivo y el papel que tiene en la
sociedad de su momento, aunque a la postre tambin se hagan notorias las diferencias artsticas y
polticas de los adherentes al manifiesto. El neomexicanismo, a diferencia del muralismo, no se
plantea un papel consciente en la conformacin de la identidad mexicana ni augura un futuro a la
sociedad anclado en una idea de progreso. Si el muralismo busc dotar al mexicano de una
identidad colectiva que le permitiera distinguirse del resto de las naciones, el neomexicanismo entra
en otro juego, aquel en el que la identidad colectiva deja de ser tomada como una serie de rasgos
inamovibles y se pone en evidencia el juego personal que se da en todo momento con tales
elementos.
Por medio de la diferenciacin personal, ya fuera por el origen y arraigo a espacios socioculturales
ms inmediatos, una regin en la que se vivi, el lugar de nacimiento o la ciudad en la que se vive, el
neomexicanismo hizo resaltar la existencia de una diversidad de elementos dispares en la
constitucin de lo mexicano, los cuales dispersos y llevados a sus ltimas consecuencias se vuelven
cmicos. El neomexicanismo tambin un trajo a luz las diferentes formas en las que se puede vivir la
pertenencia a un mismo pas mediante la asignacin de nuevos significados a todo esa construccin
nacionalista que haba sido impulsada por el aparato estatal a partir de la dcada de los veinte.

Manrique, Jorge Alberto. "El proceso de las artes: 1910-1970." Arte y artistas mexicanos del siglo XX. Ciudad de Mxico:
Conaculta, 2000: 17

Entre mitos y mscaras


La identidad nacional que es criticada en el neomexicanismo es una concepcin que le fue muy cara
a toda aquella parte de la sociedad que buscaba el progreso del pas una vez terminada la
Revolucin; era una realidad que una vez revisada permitira establecer los parmetros en los que
se podra lograr el progreso de la sociedad mexicana a partir de sus particularidades. La identidad
nacional era tomada como un elemento que permita delimitar claramente a cada nacin y
distinguir a sus pobladores:

La identidad nacional recuerda


sospechosamente al carcter
nacional, quimera conceptual que,
no hace mucho, tomaban en serio los
cientficos sociales que crean que las
naciones mostraban caractersticas
profundamente arraigadas y hasta
biolgicas, determinantes de su
comportamiento.7

Border Brujo, 1989


Guillermo Gmez-Pea (en colaboracin con Isaac Artenstein) / video

El neomexicanismo toma parte en tal


proceso, el de la bsqueda y

diferenciacin de los rasgos de la nacin, junto con los ensayos de los intelectuales nacionales que
critican dicha bsqueda desde el cuestionamiento de los postulados de los que parte la misma,
como son la existencia de un espritu o esencia nacional que hay que conocer para que el desarrollo
del pas, social, cultural y econmico sea posible.

La historia de ese proceso se extiende a lo largo de una buena parte de la historia mexicana. Desde
aos antes de la Independencia, intelectuales novohispanos se haban preguntado por las
particularidades del pas que justificaran su existencia. El siglo XIX haba visto iguales proyectos de
una esencia nacional, ya fuera tomando como principal referente a Espaa o idealizando el pasado
indgena.
Este proceso de cuestionamiento y formacin de una identidad no es exclusiva de Mxico. Preguntas
parecidas se han dado en otros pases, principalmente europeos e iberoamericanos, durante el

Knight, Alan. La identidad nacional mexicana. Nexos. 01/08/2010.Web. 25 enero 2012.


<http://www.nexos.com.mx/?P=leerarticulo&Article=248554>.
Bartra. La jaula de la Melancola, 14

periodo en que se consolid la figura del Estado-nacin desde el siglo XVIII hasta el siglo XIX.9 Fue un
proceso natural al momento de delimitarse un territorio con habitantes que tenan que compartir un
mismo sistema poltico y administrativo.
La identidad de una nacin, pero tambin de cada persona, puede ser entendida como una mscara,
a la manera en que Octavio Paz plantea y cuestiona en El laberinto de la soledad:

A m me intrigaba (me intriga) no tanto el carcter nacional como lo que ocultaba ese
carcter: aquello que est detrs de la mscara. Desde esta perspectiva el carcter de los
otros pueblos y sociedades: por una parte es un escudo, un muro; por la otra, un haz de
signos, un jeroglfico. Por lo primero, es una muralla que nos defiende de la mirada ajena a
cambio de inmovilizarnos y aprisionarnos; por lo segundo, es una mscara que al mismo
tiempo nos expresa y nos ahoga.10
La reflexin de Paz recorre los claros y los oscuros de una identidad nacional que permite
identificarnos, vernos pertenecientes a un mismo lugar y a una misma historia pero que tiende a no
tomar en cuenta las diferencias personales. Las imgenes generales de lo mexicano muestran a lo
mucho rasgos comunes a una parte de la sociedad y escoden las particularidades, vase en la
generalizacin que se hace de ciertos eventos, como puede ser un culto que se practica en cierta
parte del pas, el da de Muertos por ejemplo, pero que esconde la forma en la que se vive de
manera particular en cada regin del pas, la forma en la que lo experimenta cada quien, y que se
puede alejar de la heterodoxia religiosa. Altar en Tequila (1987) de Elena Climent sirve a manera de
ejemplo de este fenmeno que pone en relieve la vivencia ntima y popular de lo religioso.
Las mscaras de Octavio Paz marcan la pauta de la sensacin que producen las imgenes de lo
mexicano, el hecho de que la identidad nos muestra pero tambin nos ahoga, limita. En este sentido
es sobresaliente lo cerrado que se volvi el muralismo en cuanto a la forma de llevarse a cabo el
arte en Mxico, y aun ms patente hacia finales de la dcada de 1950 cuando el muralismo se haba
convertido en un reproductor de los estereotipos mexicanos, ya fuera por la imagen que el gobierno
quera proyectar del pas, como una nacin ordenada y civilizada, o por los afanes de presentar una
imagen sencilla y digerible del pas que se pudiera exportar:

El objetivo fue presentar la imagen de un pas civilizado y progresista, y de este modo atraer
a turistas e inversionistas extranjeros; es decir, hubo una modificacin en los contenidos de
9

El moderno concepto de nacin se fragu en el siglo XVIII. En el momento de la eclosin de un nuevo orden
econmico, parejo al desarrollo de la industrializacin [] Paulatinamente, a lo largo de los siglos XIX y XX,
nuestro mundo se ha ido convirtiendo en el mapa-mundi de naciones que cubren la totalidad del planisferio,
fragmentndolo en unidades continuas de distintos colores y con lmites precisos de negras lneas.
Fernndez de Rota, Jos A. Nacionalismo, cultura y tradicin. Editorial Anthropos, Barcelona: 2005 en
http://books.google.com.mx/books?id=BEGKYrITVVoC&printsec=frontcover&dq=nacionalismo&hl=es&redir_esc=y
#v=onepage&q=nacionalismo&f=false
10
Paz, Octavio. Postdata. El laberinto de la soledad. 3ra. Edicin, Ciudad de Mxico: Fondo de Cultura Econmica,
2000, p. 235.

10

las obras, ya que estos murales omitan los aspectos de lucha revolucionaria que
inicialmente haba planteado el movimiento muralista.11
En esta situacin hecha por Roger Bartra en la que el neomexicanismo coloca en la mira la
problematizacin del carcter nacional, pone en escena el juego que se hace con los elementos que
conforman la identidad como actividad que fragmenta lo que pareca en primer momento como un
monolito. El neomexicanismo, con el uso que hace de las imgenes de lo nacional, acaba con los
mitos que lo sustenta y solamente deja una serie de imgenes dispersas que pueden ser reunidas de
distintas maneras:

Lo que aqu propongo al lector es un juego: se trata de penetrar en los mitos sobre el
carcter del mexicano para observarlos como si fueran juguetes o piezas que mueven en un
tablero.12
El juego se da nicamente desde lo que podemos considerar el epicentro del neomexicanismo: la
personalidad de cada artista. Entonces cada obra cuestiona la mscara que representa a los
mexicanos. En conjunto, al reunir cada obra considerada como mscara, se forma una nueva obra,
una nueva mscara.
El neomexicanismo implica un rompimiento con el pasado, un fin de ciertos mitos, pero esto lo hace
retomando el mismo acervo de imgenes nacionalistas desde una postura personal que permite la
experimentacin consciente con los elementos con los cuales juega. Entre la experimentacin y el
juego se desmantela el mito; se dejan a la vista sus partes que, cuando son retomadas, adquieren un
nuevo significado, as como los usos de una sociedad se encuentran en cambio. O como dira
Monsivis, son migraciones:

desplazamientos de hbitos, costumbres y creencias, los migrantes culturales son


vanguardias a su manera, que al adoptar modas y actitudes de ruptura abandonan lecturas,
devociones, gustos, usos del tiempo libre, convicciones estticas y religiosas, apetencias
musicales, cruzadas del nacionalismo, concepciones juzgadas inmodificables de lo
masculino y de lo femenino. Estas migraciones son, en sntesis, otro de los grandes paisajes
de nuestro tiempo.13
La relacin que se tiene con los estereotipos y las costumbres es cambiante, la forma en la que uno
se ve a s mismo vara, y lo mismo sucede con la sociedad. Lo mexicano, eso que los muralistas e
intelectuales de inicios del siglo XX conceban como el germen desde el cual se podra entender a
todos los mexicanos e impulsar un desarrollo ininterrumpido de la sociedad, es una realidad

11

Artes e historia Mxico. El movimiento muralista mexicano. Web. 25 de enero de 2012. <http://www.artshistory.mx/sitios/index.php?id_sitio=1609&id_seccion=6419&id_subseccion=6055>.
12
Bartra. La jaula de la Melancola. 21
13
Monsivis, Carlos. Aires de familia. Cultura y sociedad en Amrica Latina. Barcelona: Editorial Anagrama, 2000, p. 156.

11

cambiante en donde predomina la experimentacin con las distintas facciones que le dan forma a la
mscara.
El neomexicanismo se vuelve una parodia desde el momento en que se sabe que ninguno de esos
elementos con los que juega ofrece una visin de la vida social mexicana permanente al problema
sino que son partes intercambiables, como menciona Bartra:

la irona se encuentra en el hecho de que no existe una inocente, sublime y dialctica


totalidad ni en los hechos ni en la teora, sino que nos enfrentamos a un mundo
heterogneo y dividido al que en este ensayo he querido encerrar no sin una sonrisa en
la jaula de las metforas14
Dato irnico es que los juegos de significado se encuentran no nicamente hacia adentro del
neomexicanismo, sino que tambin se hayan dado en el escenario internacional del arte. La
presencia de los estereotipos mexicanos, que si bien son usados de manera personal, no dejaron de
lado su carga como elementos que conforman y delimitan a una nacin. Ah el porqu en el exterior
lleg a ser tomado como un nuevo mexicanismo pictrico.

Iglesia en Tequila, 1997 Elena Climent leo sobre tela Cortesa Galera de Arte Mexicano

14

Bartra. La jaula de la Melancola. 25

12

Ejes temticos
Los smbolos patrios: la formacin de Mxico.
La formacin del pas se da alrededor de ciertas figuras, momentos histricos, personajes e incluso
objetos. Los smbolos patrios, principal referente de la nacin y su historia, son parte del proceso
bajo el cual se ha construido Mxico. Los smbolos nacionales, el escudo con el guila y la serpiente,
la bandera y los colores patrios no son tomados en el neomexicanismo en su sentido cvico; no se les
exalta ni se les rinde homenaje, sino que son vistos desde la persona, fuera del contexto oficial. La
falta de complacencia ante dichos smbolos, as como las modificaciones que se les realizan,
connotan cierta crtica e incertidumbre frente a la vida de la sociedad perteneciente a una nacin.
La obra de Adolfo Patio usa de manera predominante el acervo nacionalista, pero nicamente para
poner en relieve los clichs que acompaan esas mismas imgenes: profundiza en las banderas y en
la Virgen de Guadalupe,15 emblema nacionalista desde la colonia para buena parte de la poblacin
criolla, mestiza e indgena.
La crtica no acaba, sin embargo, con la identificacin que se

Herldica

da entre la sociedad y los smbolos oficiales la bandera y el


escudo nacional, que a manera de los escudos familiares que
se producen en la herldica permiten identificar a un
individuo como perteneciente a una familia, regin, o pas.
La pintura de Julio Galn se aleja de todo corte marcial o
nacionalista pero pone en juego la relacin de identificacin
con la bandera, la cual utiliza como un objeto ms entre
muchos otros.

Arte y estudio de la elaboracin de


los escudos de armas que se
origin en la Edad Media. La
herldica establece reglas y
significados a la distribucin de los
elementos pictricos utilizados en
los escudos.

Los hroes constituyen otro elemento de los procesos que


dan origen a una nacin. Tanto por su participacin en momentos cruciales de la historia como por
el significado que adquieren posteriormente, los hroes toman parte en la configuracin esttica de
la fisonoma de las ciudades y los pueblos. Sus nombres y rostros se reproducen en billetes y
monumentos haciendo recordar la historia de la sociedad; los hroes nacionales permiten
fundamentar una construccin de un pas ms que una identidad determinista:

En estos trminos (espacio ms tiempo), es posible llegar a sostener que en efecto existen
algunos rasgos bsicos de la identidad nacional mexicana. El argumento se remonta a
Ernest Renan: la identidad nacional se deriva de una experiencia colectiva compartida, la
15

Arteaga, Agustn. Rediseando el pasado, construyendo el futuro. Un siglo de arte mexicano 1900-2000. Consejo Nacional
para la Cultura y las Artes, Instituto Nacional de Bellas Artes, Ciudad de Mxico: 2000, p. 265.

13

cual abarca tanto al territorio como a la historia; y la experiencia es al mismo tiempo


altamente contingente y en buena medida autnoma de los atributos religiosos o
lingsticos.16
A lo largo de la exposicin se constata que los smbolos y hroes no son los objetos sagrados e
intocables que se quiere mostrar en los libros de historia. Cambia el uso de la imagen, con
irreverencia y humor, pero se le sigue reconociendo cierto valor o significado. Dejan entrever a su
vez el mismo proceso que Monsivis detecta en la sociedad mexicana, y en la sociedad
iberoamericana, en la cual se da un cambio en el uso de los smbolos, un cambio respecto a la
manera de tratar y reflejar la Patria, el Pueblo, el Patriarca, la Mujer, la Honra, la Decencia, el

Herosmo, la Gratitud Nacional, la Fe, los Dones de Dios, la Santidad, la Devocin.17

El autorretrato: la representacin de uno mismo


Dentro de la exposicin se encuentran mltiples autorretratos elaborados de las ms diversas
maneras, en los cuales se encuentra, junto con los rostros de los autores, otros objetos e imgenes
que hacen que la obra sea ms que una autodescripcin. Es desde la representacin que hacen de s
mismos artistas como Julio Galn, Nahum B. Zenil, Mnica Castillo y Enrique Guzmn, entre otros,
que comienzan a darle un nuevo significado a los smbolos colectivos.
El autorretrato es un ejercicio de representacin que se hace frente a uno mismo y frente a otros.
Este recurso temtico hace que el neomexicanismo marque su distancia del arte chicano, que
tambin retoma el imaginario mexicano en su produccin pictrica pero lo hace en una declaracin
socio-poltica, como un grupo que se encuentra en el margen de dos sociedades, mientras que el
neomexicanismo resalta la personalidad del artista en juego con esa sociedad.
Por medio del autorretrato, el neomexicanismo se emparenta con la pintura de Frida Kahlo y sus
numerosos autorretratos. La afamada pintora mexicana es tambin una presencia constante en las
obras de los neomexicanistas. La aparicin de los artistas en su propia pintura convierte a la obra en
un espejo de lo que ellos ven en s mismos, es una obsesin por la propia imagen y por un velado

desnudar de su interior ante el espectador18


Sin embargo, el autorretrato no es el espejo prstino que refleja cada detalle del alma y la
personalidad; hace eco del concepto de mscara de Octavio Paz, ya que el autorretrato muestra
pero tambin oculta. Es un disfraz que al mismo tiempo que ensea esconde su ser porque es l, el

16
17
18

Knight, Alan. La identidad nacional mexicana.


Monsivis. Aires de familia. 157.
Manrique. Arte y artistas mexicanos. 66-67.

14

pintor, quien elige qu mostrar o no mostrar de s mismo. La representacin del propio cuerpo
descubre su intimidad y lo exhibe, pero tambin protege.19

Me quiero morir, 1985 / Julio Galn / leo sobre tela / coleccin particular

El artista hace una descripcin de s mismo en la que se va creando conforme l cree que es. La
creacin de la obra implica la seleccin de los elementos que entran en relacin con l y que lo
definen. El artista de esta manera reclama los derechos de autor sobre sus propias historias,

autobiografas y opiniones, as como tambin por los derechos sobre su imagen, convertidos as en
diseadores y empresarios de su propia apariencia.20 Es con dos artistas que el autorretrato se
vuelve el principal elemento de su obra: Nahum B. Zenil y Julio Galn, quienes elaboran un
autorretrato de su personalidad e identidad tanto individual como en relacin a la cultura y la
sexualidad. El autorretrato es un espejo y un filtro, en donde el artista se muestra a s mismo y a la
esconde otros rasgos de su ser, tal vez incluso de s mismo.
Sobre Nahum B. Zenil se dice:

Nahum Zenil en sus autorretratos obsesivos que pregonan la calidad de un dibujo


extraordinariamente fino crea ambientes de lecturas ambiguas. La presencia de mil signos
de esa cultura marginada es el marco que envuelve su propia imagen, ya como nio malo,

19

Paz, Octavio. El laberinto de la soledad. 38


Vsquez Rocca, Adolfo. Rostros y espacio interfacial; hacia una teora del retrato en Sloterdijk. Web, 25 de enero de 2012
http://www.enfocarte.com/7.33/rocca.html

20

15

ya como santo dudoso, a menudo cruelmente zaherido y sin embargo siempre con un punto
de irona, sorna y alegre agudeza.21
En el caso de Julio Galn, l mismo expresa el proceso y lo que implicaba la elaboracin de un
autorretrato:

Mi arte es un espejo, es el filtro que tamiza mi realidad, la uso para vengarme de mi


pasado No es cierto, no me violaron el cuerpo, me violaron el coco22

El collage cultural
El collage naci en el siglo XX con los experimentos que
realizaron alrededor de 1911 Pablo Picasso y George
Braque, ambos figuras claves del cubismo, pegando
trozos de papel en sus dibujos. A la postre este
procedimiento se convertira en una de las tcnicas ms
caractersticas del arte contemporneo.23 El collage toma
su nombre del pegamento que se usa para pegar las
distintas partes, pero en realidad lo que es central de este
procedimiento

es:

la

idea

de

incorporar

algo

prefabricado, algo que, como dira Braque, constituye


una certeza en medio de una obra en que todo el resto
est figurado, representado o sugerido.24

Piedad, 1990 / Dulce Mara Nez /


coleccin particular

El proceso de hacer un collage se puede entender incluso de una manera ms amplia que el simple
uso de distintos materiales dentro de una pintura. Esta tcnica artstica sirve tambin para
ejemplificar el proceso sociocultural en el que se juega con distintas caractersticas y costumbres de
diversa procedencia, como es el caso de los encuentros entre culturas al poner un elemento extrao
pero dotado de cierto significado como parte de otro conjunto. Tal vez el mejor ejemplo es la
reelaboracin y el juego con objetos de diversas procedencias en las pinturas que hacen referencia a
ciertas experiencias religiosas, con lo que un arte que podra ser sacro se convierte en una nueva
experiencia.
Esta clase de procesos se pueden observar con varias de las obras que se encuentran en esta
exposicin. Entre el sincretismo y la mezcla, Piedad de Dulce Mara Nez recuerda la superposicin
de la religin indgena y catlica, y La aparicin de la papaya (1990) de Javier de la Garza juega con
21

Manrique. Arte y artistas mexicanos. 67


Entrevista de Silvia Cherem a Julio Galn. La rabia ms prohibida (2). La pintura de Julio Galn. Peridico Reforma, 13 de
mayo de 2001. En Priego, Mara Teresa. Un tranva llamado deseo. Peridico El Universal, 16 de diciembre de 2010. Web. 25 de
enero de 2012. <http://blogs.eluniversal.com.mx/weblogs_detalle9501.html>.
23
Wescher, H. La historia del collage. Del cubismo a la actualidad. Editorial Gustavo Gili, Barcelona: 1976, p. 9.
24
Wescher, H. La historia del collage. 9.
22

16

un objeto comn, una fruta, en un ambiente religioso. Se puede identificar el objeto y su


procedencia pero la riqueza radica en la modificacin que causa en el nuevo contexto en el que se
coloca, generando as nuevos significados y escenarios. No solo podemos hablar de un collage
debido a los materiales usados, una pintura que va ms all del lienzo y utiliza objetos o recortes
provenientes de otros lugares. Es en relacin con las distintas fuentes de las que beben los artistas
que retratan un collage cultural, con elementos muy particulares de diversos orgenes.
El neomexicanismo pone en evidencia las posibilidades de los componentes de la identidad fuera del
discurso predominante, en donde se muestra cmo pueden configurarse e interactuar de ms de
una manera, en los encuentros de distintas culturas que sirven de origen a nuevas prcticas
culturales.

Pasado y presente indgena


Lo indgena es un tema constante en la problematizacin
artstica e intelectual de la nacionalidad mexicana. La forma de
presentar y valorar la Conquista por parte de los espaoles
hacia los pueblos indgenas, as como el valor de la antigua
cultura indgena prehispnica y la actual es un tema recurrente
en el pensamiento mexicano. Entre algunas posturas podemos
encontrar la de la poca porfirista, en la que se haba retomado
el pasado indgena como uno de los principales referentes en la
creacin de elementos nacionales, un ejemplo
monumento a Cuauhtmoc en la Ciudad de Mxico.

es el

25

El rostro indgena de Mxico es una de las principales muestras


de lo heterogneo que es la cultura mexicana en varios
sentidos. En primer lugar por la presencia de una poblacin
indgena con sus propios usos y costumbres, pero tambin por
la misma diversidad de tales grupos ya que siempre han
manifestado diferencias en sus creencias y costumbres.26
Giganta con dragn, 1989 / Adolfo

El neomexicanismo muestra la mitificacin de lo indgena, ya

Riestra / barro cocido

sea en su reduccin a pieza de museo o en la plastificacin que


se hace de su cultura desde la publicidad, evidenciando la

oposicin entre un pasado indgena glorioso y una realidad actual nada grata la mayor parte de las
veces. Una pintura como la de Jess de la Garza, Preparndose para el ataque (1985) juega con la
25

Manrique Jorge Alberto. Seales urbanas de la ciudad de Mxico. Una visin del arte de la historia. Vol. V, Universidad
Nacional Autnoma de Mxico, Instituto de Investigaciones Estticas, Ciudad de Mxico: 2001, p. 170.
Paz, Octavio. El laberinto de la soledad. 99.

26

17

misma comercializacin de lo indgena, la puesta en escena que se realiza con los estereotipos que
giran en torno a ello, esto sucede tanto con el estereotipo de la vestimenta y forma de vida indgena
como con las construcciones de la poca prehispnica. El neomexicanismo invita por medio de estas
imgenes a pensar en el significado que su cultura y vestimenta tuvo en otros tiempos y su
significado en la sociedad contempornea.

Arte popular y consumo


Las muestras de arte popular en Mxico se encuentran en las artesanas, las canciones populares, la
vestimenta tpica de cada regin y las pinturas que se elaboraban a manera de ofrenda por un
milagro concedido. Todas estas artes cuentan con su esttica peculiar que se aleja del canon
acadmico; es un arte que responde a necesidades especficas ya sea vitales, por sus uso cotidiano,
como es el caso de las artesanas, fuera de su carcter actual principalmente decorativo en muchos
casos o como expresin de algn sentimiento, como sera el religioso en las pinturas antes
mencionadas. Lo popular es retomado por el neomexicanismo e incorporado a lo que podra
llamarse arte culto, proceso que implica sacarlo de su contexto original para llevarlo a otro,
cuando no darle un significado distinto.
La separacin entre un arte popular y un arte culto es cuestionable, y es una divisin que no ha
existido todo el tiempo y tiene su origen, al menos en Mxico, en el siglo XIX:

est en relacin con la diferenciacin entre un arte culto y un arte popular como dos
categoras diferentes. El arte culto, expresin consciente del querer ser de esas sociedades,
sigue los modelos europeos en su afn de alcanzar la modernidad europea; el arte popular,
en cambio, es supervivencia aunque siempre en proceso paulatino de transformacin de
tradiciones de la poca colonial, o aun anteriores. En la poca colonial lo culto y lo popular
eran grados de una misma intencin, y poda pasarse de uno a otro a travs de esos grados,
sin saltos; en la poca independiente se convirtieron en categoras separadas, casi sin
ninguna relacin entre s27
Este fenmeno de uso del arte popular est abierto a varias interpretaciones como un apropiarse
del arte popular para elaborar obras de arte kitsch , como una reivindicacin de dicho arte ya sea
retomando sus tcnicas o explorando nuevas posibilidades, o como en el caso de Germn Venegas
presentando aquellos objetos que lo han acompaado en su vida.28

27

Manrique, Jorge Alberto. Identidad o modernidad? Una visin del arte de la historia. Vol. V. Universidad Nacional
Autnoma de Mxico, Instituto de Investigaciones Estticas, Ciudad de Mxico: 2001, p. 230.
Texto en exposicin.

28

18

Otra vertiente del arte popular se encuentra en las pinturas

Kitsch

de Jess Helguera y Aurora Gil, en los calendarios que fueron


representativos de la industria grfica mexicana del siglo XX.
Desde ah se crearon muchas de las imgenes que
permearon en la conciencia de una buena parte de la
sociedad mexicana, como es la imagen del charro y los mitos
indgenas. Estos calendarios:

objeto esttico empobrecido


con mala manufactura, significado
ms con la identificacin del
consumidor con un nuevo estatus
social y menos con una respuesta

poblaron los hogares, los talleres, las tiendas y las

esttica genuina. Lo kitsch era

oficinas entre los aos treinta y setenta del siglo

considerado estticamente

pasado. Escenas que dieron cuenta del folclor, la

empobrecido y moralmente

patria, el deporte, las escenas taurinas, las actrices

dudoso. Adriana Navarro.

de cine y las leyendas prehispnicas, entre otros


grandes temas.29
Desde la recuperacin de esta clase de imgenes y de esta tradicin pictrica fue que el
neomexicanismo empez a acercarse y hacer menor la distancia entre un arte culto y uno popular.
El neomexicanismo jug con estas imgenes, pero no buscndolas como fuentes originales para
retratar el verdadero mundo popular sino evidenciando los constantes procesos de mezcla,
reelaboracin y su reasignacin de sentido.30

La leyenda de los volcanes, 1963 / Jess Helguera / cromolitografa / coleccin Hermanos Sabinas

29

Palhares Meza, Hctor. Una mujer que pint calendarios en Folleto octubre 2008, Aurora Gil (1919-2008). Suomaya, Web. 25
de enero de 2012. <http://www.soumaya.com.mx/navegar/anteriores/Anteriores08/10/HomenajeAuroraGil.html>.
Monsivis. Aires de familia. 213.

30

19

20

Anexos
a) Artistas participantes:
Lourdes Almeida
Yolanda Andrade
Alejandro Arango
Carlos Arias
David Avalos
Esteban Azamar
Nahum B. Zenil
Jos Bribiesca
Leonard Castellanos
Mnica Castillo
scar Castillo
Elena Climent
Alejandro Colunga
Armando Cristeto Patio
Javier de la Garza
Rolando de la Rosa
Arturo Elizondo
Juan Francisco Elso
R. Espino Borrego
Xavier Esqueda
Ricardo Favela
Miguel Fematt
Julio Galn
Thomas Glassford
Guillermo Gmez Pea
Lourdes Grobet
Silvia Gruner
Arturo Guerrero
Enrique Guzmn
Carlos Hagerman
Jess Helguera

Ester Hernndez
Sergio Hernndez
Graciela Iturbide
Jess J. Gutirrez
Carlos Jaurena
Magali Lara
Leo Limn
Roco Maldonado
Javier Marn
Francisco Mata Rosas
Luca Maya
Gustavo Monroy
Helio Montiel
Dulce Mara Nez
Sylvia Ordoez
Rubn Ortiz-Torres
Adolfo Patio
Gustavo Prado
Georgina Quintana
Nstor Quiones
Rodrigo R. Pimentel
Adolfo Riestra
Froyln Ruiz
Patricia Soriano
Gerardo Suter
Eloy Tarcisio
Francisco Toledo
Michael Tracy
Roberto Turnbull
Jess Urbieta

21

b) Temas de la curadura
Temas
1

Artistas representativos

Gestoras

de

antecedentes.

pertenencia:
Acervos

de

fuentes

imgenes

Jess Helguera.

tanto

tradicionales como contemporneas que son


retomados, usados y transformados.

Iconos mexicanos para el consumo cotidiano.


Diseos de los productos consumidos en Mxico en
el siglo XX.

Hernndez,
Leonard
Arte chicano. Produccin grafica del movimiento Ester
chicano que retoma imgenes mexicanas en un Castellanos, Ricardo Favela, Leo
Limn.

contexto sociopoltico.

Representacin de la urbe. La ciudad como punto Xavier Esqueda, Lourdes Grobet,


de encuentro de las distintas regiones mexicanas Alberto Gironella.
con la consiguiente mezcla y surgimientos de
nuevas estticas.

Tradiciones locales. Reivindicacin de la artesana Sergio Hernndez, Gustavo Prez,


Graciela Iturbide, Jess Urbieta,
y del arte local, especialmente del oaxaqueo.
Francisco Toledo.

2. Relicarios y guadalupanismo. Apropiacin por Dulce

Mara

Nez,

Enrique

parte de los artistas del neomexicanismo de los Guzmn, Rolando de la Rosa, Elena
smbolos e imgenes religiosos, principalmente de Climent, Germn Venegas, Eloy
los

guadalupanos,

uno

de

los

mitos

ms Tarcisio, Gustavo Monroy, Javier de

importantes de Mxico.

la Garza.

Presencia de lo ntimo. Resalta lo domstico y lo Georgina

Quintana,

Germn

ntimo mediante la presencia constante de objetos Venegas, Arturo Guerrero, Magali


comunes. Se hace patente cierto estilo comn en la Lara, Patricia Soriano, Alejandro
Arango.

produccin artstica.
3. Patria reapropiada. Apropiacin de los smbolos
nacionales que permite una nueva lectura a los
discursos oficiales provenientes del Estado.

Lo popular y las cosmogonas indgenas. Toma de Francisco Toledo, Gerardo Suter.


conciencia de la diversidad de la cultura indgena.

El pasado prehispnico y la ruina como locacin

Javier de la Garza, Gerardo Suter,

cultural. Desmitificacin del pasado indgena y Carlos Arias, Nstor Quiones,


puesta en uso de valores provenientes de las Adolfo Patio, Rubn Ortiz Torres,
22

culturas indgenas.

Adolfo Riestra.

Smbolos patrios. Uso de los smbolos patrios Guillermo Gmez-Pea, Francisco


Mata Rosas, Roberto Turnbull,

desde la irreverencia y el humor.

Rodrigo Pimentel, Enrique Guzmn.


4. Frida y yo. Referencia directa a la produccin Nahum B. Zenil, Luca Maya,
pictrica de Frida Kahlo como medio de apropiacin Enrique Guzmn, Mnica Castillo,
de diversos valores sociales, culturales, polticos y Dulce Mara Nez.
de gnero presentes en la cultura popular.
5. El

cuerpo:

sus

sexos

sus

gneros.

Javier

de

la

Garza,

Roco

Planteamiento del cuerpo como punto de referencia Maldonado, Julio Galn, Nahum B.
de la individualidad y, con ello, del rol de gnero y la Zenil, Javier Marn, Silvia Gruner,
sexualidad personal.

Gustavo Prado.

c) Entrevista a Julio Galn (fragmentos)31


Permite que el espectador observe
confundido
turbadoras

las

extravagantes

combinaciones

entre

y
lo

refinado y lo rampln que ha acumulado


en los diez aos que lleva viviendo en su
departamento en Monterrey. Desde que
tena cinco aos comenc a coleccionar
cosas, es como una enfermedad que no
mata,

solo

ataranta

candiles

checoslovacos que, para que cupieran


en un techo tan bajo, los rompi y
recost sobre los muebles; un leo
antiguo de un graduado de rostro
verdoso que cort en dos con la intencin
de que sirviera de cortina divisoria entre
la sala y su cuarto, y que finalmente
enmarc y coloc de manera invertida en
la pared de su departamento; As soy yo,
lo ms vulgar combinado con lo refinado,
pap y mam, tendrs que adivinar quin
es quin...

De su obra solo destaca, sobre la

Sin ttulo, 2001 / Julio Galn / leo sobre tela / coleccin particular

persiana, un autorretrato minimalista


31

Entrevista de Silvia Cherem a Julio Galn. La rabia ms prohibida (2). La pintura de Julio Galn. Peridico Reforma, 13 de
mayo de 2001. En Priego, Mara Teresa.

23

con collar de brillantes y ojos azulados tristes y atormentados, que se repite en la pantalla de una lmpara.
Creo que es la primera vez que cuelgo algo mo en mi casa, me vuelve el dolor y siento el tormento de cuando
los pint. Mimetizado con su entorno, aparece de repente el personaje Galn, perfumado con un elixir que
compr en Nueva York y que sirve para enamorar a quien lo huela. Se debate entre ser nio, payaso
tragicmico o ngel de la muerte. Soy el demonio personificado, he vivido en el infierno...
Sus ojos estn ensombrecidos de azul; sus pestaas de blanco; su pelo espantado, morado. Me gusta
maquillarme para provocar y provocarme. Con ello, no me oculto de m mismo; son todos los dems quienes
se inquietan y se esconden de m. Su inseguridad les impide entenderme, no quepo en su esquema. En cada
uno de los dedos tiesos y gordos de sus manos, cuyas uas muestran los restos descarapelados de barniz
negro, porta cinco o seis anillos de brillantes que, como sucede con su casa, al verse amontonados, sin candor
ni elegancia, parecieran baratijas del mercado... Listo el escenario. Listo el personaje.
(Estoy harto de las historias que se inventan de m, que solo se diga que colecciono cosas, que me parezco a
Frida Kahlo, que me disfrazo, que estoy loco o que vengo de Venus o Marte. Quiero que encuentres otras
venas en mi vida, pero si te atreves a reflejar mi imagen como la de un degenerado o como enfermo mental, te
mato).
Los crticos dicen que tu sensibilidad te permite captar la soledad universal. Sin embargo, a m me parece
que a Julio Galn no le interesa el mundo y que tu pintura, que yo percibo transparente, sirve como catarsis de
tu tragedia personal.
Veo que diste en el clavo. A veces trato de darle gusto a la gente para que deje de preguntarme necedades,
pero ya me cans de que digan que vivo disfrazado, asumiendo una pose. Soy igualito cuando estoy solo, de
noche a veces me disfrazo cien veces y les hago desfiles de modas a mis muecas. Si me pinto el pelo de
morado o de verde, si me maquillo con moretones, si me pongo treinta anillos de brillantes es porque necesito
esconderme, ser otro, proyectar mi ser y mi obra. Soy complicado hasta para m mismo. Con mi ropa y mi
pintura me pongo laberintos, enredos, pistas y obstculos. S que no me parezco de un retrato a otro, de un
da a otro, de un momento a otro, de una forma de pintar a otra, pero desde los cinco aos, para poder
sobrevivir, siempre he sido as.
Has dicho que empezaste a pintar para poder sobrevivir.
S, por eso empec a pintar y todava por ello lo hago. Detesto la pintura, pero es mi nico espejo para filtrar
la realidad, para vengarme de mi pasado. Soy pintor porque no puedo ser otra cosa. Cuando tena cinco o seis
aos pintaba con crayones o con lo que fuera, era mi posibilidad de poder respirar, me estaba muriendo.
Por qu?
Porque pas cosas muy difciles que nadie ha podido entender, ni yo mismo, y que solo puedo expresarlas
pintando o hablndole a mis juguetes. Es curioso, yo no soporto el contacto fsico, ni siquiera que me rocen,
me da miedo y, sin embargo, a mis muecos los abrazo todo el tiempo. Hace tres das me enferm, estaba
oyendo msica y al lado estaba Teodoro (el oso de la diadema), lo abrac, me acord de mam con los boleros

24

de Tania (Libertad), y mi reaccin repentina fue hacerlo a un lado. Luego me acord que mis muecos son de
trapo, que no tienen alma y que puedo aceptar su contacto. Cuando era nio as quera ser: de trapo.

25

d) Entrevista a Eloy Tarcisio (fragmentos)32


Para Eloy Tarcisio el Mxico del sufrimiento se remonta al sometimiento de los aztecas que subyugaron a
varios pueblos mediante la sangre, as como la conquista sangrienta de los espaoles que mat a miles de
mexicanos, y esta constante provocacin de los poderosos hacia los pobres que los sigue sangrando. Vemos
los problemas que suceden, de Atenco, o de Quintana Roo, de varios estados, donde el poderoso inflige su ley
por medio de la sangre, la agresin. Y vemos este sufrimiento del mexicano pobre que padece ese abuso de
poder de los que asumen el control.
Cuando el entrevistado empez su trabajo artstico se imponan los grupos. Integrante del Saln 76/77,
asegura que a diferencia de los dems ramos individuos en nuestro quehacer. Aunque hacan una obra que
tena un discurso y valores estticos muy parecidos a los que sucedan en el mundo contemporneo del arte,
senta que el contenido de la obra no deca lo que tena que decir, que faltaba un valor de identidad.
El artista, entonces, se aboc a su bsqueda personal: Cerr mi discurso en ese momento y me tard unos
tres o cuatro aos en analizar lo que deba contener mi obra. Me puse a estudiar el Mxico antiguo, los
orgenes de Tenochtitln, me enfoqu en la cultura de los aztecas y decid permear mi trabajo con esos valores
de contenido. En vez de recurrir a los valores populares del arte contemporneo, ver el mercado, la feria, el
contexto de lo que las artesanas dejaban en nuestro quehacer cotidiano, quiso ver lo que los sostenan.
Particip mucho como laboratorio en el festival del Partido Comunista, que despus fue Partido Socialista,
gracias a Cristina Payn, gran amiga y admiradora de mi obra. Eso de alguna forma me permiti hacer obras
monumentales que no hubiera hecho en otro lugar, ejercicios de paisajes de nopales, de magueyes, de tunas,
que me permitieron ver el impacto de mi obra frente a la gente.

Entender a Mxico
Fueron ejercicios que me ayudaron a establecer lo que quera con lo que era la materia, con mi idea sobre
esa. Desde un principio empec a trazar lo que es la tragedia del mexicano por medio de lo que lea y vea,
como a Octavio Paz, quien me ayud a reconocer en sus lecturas lo que era el Mxico contemporneo y cmo
cargaba la esencia de su origen. Siempre he sentido que Mxico ha estado sumergido en una gran tragedia
desde que los aztecas entran al valle y construyen un imperio a partir de una pequea isla. Esta historia se
convierte en un eje central de mi trabajo. He querido hablar del mexicano contemporneo por medio de esa
simbologa del pasado.
Alrededor de ese eje giran otros temas, como las relaciones interpersonales y la mujer en su esencia. Explica:
Entro al ser humano, a la pareja, de la misma manera que entro a nuestra sociedad, nuestro cotidiano, que
vemos da con da en los peridicos y que nos asemejan como si la evolucin del tiempo no sucediera, como si
estuviramos parados en un mismo momento, donde todas las circunstancias suceden sin transcurrir el
tiempo, seala.

32

Entrevista de Merry MacMasters a Eloy Tarcisio publicada en el Peridico La Jornada, 5 de de junio de 2006. Web 25 de
enero de 2012 http://www.jornada.unam.mx/2006/06/05/index.php?section=cultura&article=a10n1cul

26

Para Eloy Tarcisio la evolucin de su trabajo est en la forma de expresar su temtica: A veces se ha
convertido en ms cruda, a veces en ms fina o sofisticada. El uso de la materia me ha ayudado mucho a eso.
Pas del leo tradicional sobre la tela a la materia, que fue sustituyendo lo que el primero quera decir. De
pronto, en lugar de utilizar el rojo, pas a la sangre misma. De all me fui a otros materiales zapote,
huitlacoche, pitaya que ya haba probado a finales de los 70, principios de los 80. Ahora, hago obras con
mole, un material orgnico de identidad profunda.
Tambin reconocido promotor cultural, Eloy Tarcisio expresa que en Mxico las artes no han podido difundir
y promoverse como deberan por las grandes limitaciones econmicas en que nos han sumido. Ex Teresa (el
cual fund y dirigi) fue una experiencia que me ense que s se puede hacer una relacin mundial entre
artistas que pueda ayudar a que pudiramos conocer qu es lo que dicen de los nuestros, y qu es lo que
decimos en otro lugar.
De acuerdo con el artista sigue siendo necesario un espacio como Ex Teresa, pero evolucionado, porque
habra que reflexionar primero en lo que es el arte: No creo que el arte deba estar en funcin de lo que es el
escaparate y de lo que los tericos dicen que debe ser. El arte debe de tener un poco ms de sentido en
nuestra evolucin humana, en nuestro ser social.

e) Octavio Paz, El laberinto de la soledad33


A todos, en algn momento, se nos ha revelado nuestra existencia como algo particular, intransferible y
precioso. Casi siempre esta revelacin se sita en la adolescencia. El descubrimiento de nosotros mismos se
manifiesta como un sabernos solos; entre el mundo y nosotros se abre una impalpable, transparente muralla:
la de nuestra conciencia. Es cierto que apenas nacemos nos sentimos solos; pero nios y adultos pueden
trascender su soledad y olvidarse de s mismos a travs de juego o trabajo. En cambio, el adolescente vacilante
entre la infancia y la juventud, queda suspenso un instante ante la infinita riqueza del mundo. El adolescente
se asombra de ser. Y al pasmo sucede la reflexin: inclinado sobre el ro de su conciencia se pregunta si ese
rostro que aflora lentamente del fondo, deformado por el agua, es el suyo. La singularidad de ser pura
sensacin en el nio se transforma en problema y pregunta, en conciencia interrogante.
A los pueblos en trance de crecimiento les ocurre algo parecido. Su ser se manifiesta como interrogacin:
qu somos y cmo realizaremos eso que somos? Muchas veces las respuestas que damos a estas preguntas
son desmentidas por la historia, acaso porque eso que llaman el genio de los pueblos solo es un complejo de
relaciones ante un estmulo dado; frente a circunstancias diversas, las respuestas pueden variar y con ellas el
carcter nacional, que se pretenda inmutable. A pesar de la naturaleza casi siempre ilusoria de los ensayos de
psicologa nacional, me parece reveladora la insistencia con que en ciertos periodos los pueblos se vuelven
sobre s mismo y se interrogan. Despertar a la historia significa adquirir conciencia de nuestra singularidad,
momento de reposo reflexivo antes de entregarnos al hacer. Cuando soamos que soamos est prximo el
despertar, dice Novalis. No importa, pues, que las respuestas que demos a nuestras preguntas sean luego
corregidas por el tiempo; tambin el adolescente ignora las futuras transformaciones de ese rostro que ve en

33

Paz, Octavio. El laberinto de la soledad. 11-13.

27

el agua: indescifrable a primera vista, como una piedra sagrada cubierta de incisiones y signos, la mscara del
viejo es la historia de unas facciones amorfas, que un da emergieron confusas, extradas en vilo por una
mirada absorta. Por virtud de esa mirada las facciones se hicieron rostro y, ms tarde, mscara, significacin,
historia.
as como el adolescente no puede olvidarse de s mismo pues apenas lo hace deja de serlo nosotros no
podemos sustraernos a la necesidad de interrogarnos y contemplarnos. No quiero decir que el mexicano sea
por naturaleza crtico, sino que atraviesa una etapa reflexiva. Es natural que despus de la fase explosiva de la
Revolucin, el mexicano se recoja en s mismo y, por un momento, se contemple. Las preguntas que todos nos
hacemos ahora probablemente resulten incomprensibles dentro de cincuenta aos. Nuevas circunstancias tal
vez produzcan reacciones nuevas.

f) Roger Bartra, La jaula de la melancola34

Fragmento de La muerte de Zapata, (1984) / Germn Venegas / acrlico sobre tela / coleccin Gobi Stromberg

La nacin es el ms hollado y a la vez el territorio ms impenetrable de los territorios de la sociedad


moderna. Todos sabemos que esas lneas negras en los mapas polticos son como cicatrices de innumerables
guerras, saqueos y conquistas; pero tambin sospechamos que, adems de la violencia estatal fundadora de
las naciones, hay antiguas y extraas fuerzas de ndole cultural y psquica que dibujan las fronteras que nos
separan de los extraos. Estas fuerzas sutiles, sometidas a la inclemencia de los vaivenes de la economa y de
la poltica, son sin embargo responsables de la opacidad fenmenos nacional. Entre otras cosas, esta opacidad
oculta los motivos profundos por los cuales los hombres toleran un sistema de dominacin y con su paciencia
le imprimen un sello de legitimidad a la injusticia, la desigualdad y a la explotacin. En este ensayo me
propongo penetrar en el territorio del nacionalismo mexicano y explotar algunas de sus manifestaciones, para
avanzar en el estudio de los procesos de legitimacin del Estado moderno.
Es obvio que la sociedad no est organizada de tal modo como si estuviera esperando que los cientficos
llegaran a descifrar sus secretos; al contrario, siempre es necesario ejercer una cierta violencia para que las
cosas entreguen, por decirlo as, las claves de su conformacin. Por eso la propia violencia social es la que
mejor revela los misterios de la sociedad. Pero la escritura, a su manera, tambin es capaz de violentar la
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Bartra. La jaula de la melancola. 13-15.

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realidad para penetrar en sus arcanos. Con esta intencin me parece haber encontrado un punto dbil, una
resquebrajadura por la que es posible penetrar provechosamente en el territorio de los fenmenos
nacionales. Este punto dbil est formado, curiosamente, por los mismos estudios sobre la configuracin del
carcter nacional mexicano (y, especialmente, las reflexiones sobre lo mexicano). Me interesan dichos
estudios porque su objeto de reflexin (el llamado carcter nacional) es una construccin imaginaria que ellos
mismos han elaborado, con la ayuda decisiva de la literatura, el arte y la msica. En realidad, los ensayos
sobre lo mexicano se muerden la cola, por as decirlo: son una emanacin ideolgica y cultural del mismo
fenmeno que pretendo estudiar: por ello los he escogido como punto de entrada para el estudio de la cultura
poltica dominante que se desarrolla en Mxico despus de la Revolucin de 1910
As, la cultura poltica hegemnica ha ido creando sus sujetos peculiares y los ha ligado a varios arquetipos
de extensin universal. Esta subjetividad especficamente mexicana est compuesta de muchos estereotipos
psicolgicos y sociales, hroes, paisajes, panoramas histricos y humores varios. Los sujetos son convertidos
en actores y la subjetividad es transformada en teatro Como se ver, he elegido los lugares comunes del
carcter del mexicano: se trata de un manojo de estereotipos codificados por la intelectualidad, pero cuyas
huellas se reproducen en la sociedad provocando el espejismo de una cultura popular de masas.

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