Uniagustiniana
Erich Estuardo García Cotí
Eclesiología
José Alarcón
DOGMAS MARIANOS
El concepto de Dogma debe ser revisado y entendido de manera más amplia.
No es simplemente una verdad que hay que creer obligados. No es simplemente una
verdad que hay que creer obligados porque si no quedamos por fuera de la Iglesia.
Al dogma se llega después de años de reflexión, búsqueda teológica, aclaración
doctrinal y contraste de opiniones diversas
El dogma no es, por tanto, un límite sino más bien una etapa en el camino de la
verdad, donde se establecen ciertos contenidos con claridad y desde cuya base se va
a continuar elevando el edificio doctrinal de la Iglesia. Hasta ahora la Iglesia ha
declarado cuatro verdades sobre María en forma dogmática: María de Dios, María
siempre virgen, la inmaculada concepción de María y la Asunción de María.
El proceso dogmático de la Iglesia no se agota: al contrario, se va
profundizando cada vez más: el Espíritu de la verdad los guiara hasta la verdad
completa (Jn 16,13). Las verdades sobre María han ayudado a comprender las
verdades sobre Cristo y sobre la Iglesia, y seguramente seguirán ayudando a
comprender mejor las verdades sobre la historia de la salvación, en el
enfrentamiento con el mal por parte de la Iglesia, las realidades escatológicas, todo
lo que sea necesario en el devenir de la Iglesia y en la lucha por alcanzar el reino del
Padre a lo largo de la historia humana.
LA MATERNIDAD DIVINA
Madre de Dios El dogma de la Maternidad Divina se refiere a que la Virgen
María es verdadera Madre de Dios. Fue solemnemente definido por el Concilio de
Éfeso (año 431). Tiempo después, fue proclamado por otros Concilios universales, el
de Calcedonia y los de Constantinopla. El Concilio de Éfeso, del año 431, siendo
Papa San Clementino I (422-432) definió:
"Si alguno no confesare que el Emmanuel (Cristo) es verdaderamente Dios, y que
por tanto, la Santísima Virgen es Madre de Dios, porque parió según la carne al
Verbo de Dios hecho carne, sea anatema."
El Concilio Vaticano II hace referencia del dogma así:
"Desde los tiempos más antiguos, la Bienaventurada Virgen es honrada con el título
de Madre de Dios, a cuyo amparo los fieles acuden con sus súplicas en todos sus
peligros y necesidades" (Constitución Dogmática Lumen Gentium, 66)
LA INMACULADA CONCEPCIÓN
Inmaculada El Dogma de la Inmaculada Concepción establece que María fue
concebida sin mancha de pecado original. El dogma fue proclamado por el Papa Pío
IX, el 8 de diciembre de 1854, en la Bula Ineffabilis Deus.
"Declaramos, pronunciamos y definimos que la doctrina que sostiene que la
Santísima Virgen María, en el primer instante de su concepción, fue por singular
gracia y privilegio de Dios omnipotente en previsión de los méritos de Cristo Jesús,
Salvador del genero humano, preservada inmune de toda mancha de culpa original,
ha sido revelada por Dios, por tanto, debe ser firme y constantemente creída por
todos los fieles."
LA PERPETUA VIRGINIDAD
María Siempre Virgen El dogma de la Perpetua Virginidad se refiere a que
María fue Virgen antes, durante y perpetuamente después del parto. "Ella es la
Virgen que concebirá y dará a luz un Hijo cuyo nombre será Emanuel" (Cf. Is., 7, 14;
Miq., 5, 2-3; Mt., 1, 22-23) (Const. Dogmática Lumen Gentium, 55 - Concilio Vaticano
II).
"La profundización de la fe en la maternidad virginal ha llevado a la Iglesia a
confesar la virginidad real y perpetua de María incluso en el parto del Hijo de Dios
hecho hombre. En efecto, el nacimiento de Cristo "lejos de disminuir consagró la
integridad virginal" de su madre. La liturgia de la Iglesia celebra a María como la
'Aeiparthenos', la 'siempre-virgen'." (499 - catecismo de la Iglesia Católica)
LA ASUNCIÓN
El dogma de la Asunción se refiere a que la Madre de Dios, luego de su vida
terrena fue elevada en cuerpo y alma a la gloria celestial. Este Dogma fue
proclamado por el Papa Pío XII, el 1º de noviembre de 1950, en la Constitución
Munificentisimus Deus:
"Después de elevar a Dios muchas y reiteradas preces y de invocar la luz del
Espíritu de la Verdad, para gloria de Dios omnipotente, que otorgó a la Virgen María
su peculiar benevolencia; para honor de su Hijo, Rey inmortal de los siglos y
vencedor del pecado y de la muerte; para aumentar la gloria de la misma augusta
Madre y para gozo y alegría de toda la Iglesia, con la autoridad de nuestro Señor
Jesucristo, de los bienaventurados apóstoles Pedro y Pablo y con la nuestra,
pronunciamos, declaramos y definimos ser dogma divinamente revelado que La
Inmaculada Madre de Dios y siempre Virgen María, terminado el curso de su vida
terrenal, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria del cielo".
La Santísima Virgen es nombrada también bajo los títulos de:
Coronación Madre de la Iglesia y Madre de los hombres: la Virgen no puede
ser objeto de culto de adoración o latría (la adoración sólo corresponde a Dios). Pero
sí se honra a la Virgen de una manera especial, a la que la Iglesia llama "hiperdulía"
que es una veneración mayor a la que se da a los santos del cielo, ellos son objeto de
culto de "dulía" o veneración.