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Dogmas Marianos

El documento resume los cuatro principales dogmas marianos de la Iglesia Católica: 1) María es la Madre de Dios, 2) María fue concebida sin pecado original, 3) María permaneció virgen antes, durante y después del parto, y 4) María fue asunta en cuerpo y alma a los cielos al final de su vida. Además, explica que los dogmas ayudan a comprender mejor las verdades sobre Cristo, la Iglesia y la salvación.
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Dogmas Marianos

El documento resume los cuatro principales dogmas marianos de la Iglesia Católica: 1) María es la Madre de Dios, 2) María fue concebida sin pecado original, 3) María permaneció virgen antes, durante y después del parto, y 4) María fue asunta en cuerpo y alma a los cielos al final de su vida. Además, explica que los dogmas ayudan a comprender mejor las verdades sobre Cristo, la Iglesia y la salvación.
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Uniagustiniana

Erich Estuardo García Cotí


Eclesiología
José Alarcón

DOGMAS MARIANOS

El concepto de Dogma debe ser revisado y entendido de manera más amplia.

No es simplemente una verdad que hay que creer obligados. No es simplemente una

verdad que hay que creer obligados porque si no quedamos por fuera de la Iglesia.

Al dogma se llega después de años de reflexión, búsqueda teológica, aclaración

doctrinal y contraste de opiniones diversas

El dogma no es, por tanto, un límite sino más bien una etapa en el camino de la

verdad, donde se establecen ciertos contenidos con claridad y desde cuya base se va

a continuar elevando el edificio doctrinal de la Iglesia. Hasta ahora la Iglesia ha

declarado cuatro verdades sobre María en forma dogmática: María de Dios, María

siempre virgen, la inmaculada concepción de María y la Asunción de María.

El proceso dogmático de la Iglesia no se agota: al contrario, se va

profundizando cada vez más: el Espíritu de la verdad los guiara hasta la verdad

completa (Jn 16,13). Las verdades sobre María han ayudado a comprender las

verdades sobre Cristo y sobre la Iglesia, y seguramente seguirán ayudando a

comprender mejor las verdades sobre la historia de la salvación, en el

enfrentamiento con el mal por parte de la Iglesia, las realidades escatológicas, todo

lo que sea necesario en el devenir de la Iglesia y en la lucha por alcanzar el reino del

Padre a lo largo de la historia humana.


LA MATERNIDAD DIVINA

Madre de Dios El dogma de la Maternidad Divina se refiere a que la Virgen

María es verdadera Madre de Dios. Fue solemnemente definido por el Concilio de

Éfeso (año 431). Tiempo después, fue proclamado por otros Concilios universales, el

de Calcedonia y los de Constantinopla. El Concilio de Éfeso, del año 431, siendo

Papa San Clementino I (422-432) definió:

"Si alguno no confesare que el Emmanuel (Cristo) es verdaderamente Dios, y que

por tanto, la Santísima Virgen es Madre de Dios, porque parió según la carne al

Verbo de Dios hecho carne, sea anatema."

El Concilio Vaticano II hace referencia del dogma así:

"Desde los tiempos más antiguos, la Bienaventurada Virgen es honrada con el título

de Madre de Dios, a cuyo amparo los fieles acuden con sus súplicas en todos sus

peligros y necesidades" (Constitución Dogmática Lumen Gentium, 66)

LA INMACULADA CONCEPCIÓN

Inmaculada El Dogma de la Inmaculada Concepción establece que María fue

concebida sin mancha de pecado original. El dogma fue proclamado por el Papa Pío

IX, el 8 de diciembre de 1854, en la Bula Ineffabilis Deus.

"Declaramos, pronunciamos y definimos que la doctrina que sostiene que la

Santísima Virgen María, en el primer instante de su concepción, fue por singular

gracia y privilegio de Dios omnipotente en previsión de los méritos de Cristo Jesús,

Salvador del genero humano, preservada inmune de toda mancha de culpa original,

ha sido revelada por Dios, por tanto, debe ser firme y constantemente creída por

todos los fieles."


LA PERPETUA VIRGINIDAD

María Siempre Virgen El dogma de la Perpetua Virginidad se refiere a que

María fue Virgen antes, durante y perpetuamente después del parto. "Ella es la

Virgen que concebirá y dará a luz un Hijo cuyo nombre será Emanuel" (Cf. Is., 7, 14;

Miq., 5, 2-3; Mt., 1, 22-23) (Const. Dogmática Lumen Gentium, 55 - Concilio Vaticano

II).

"La profundización de la fe en la maternidad virginal ha llevado a la Iglesia a

confesar la virginidad real y perpetua de María incluso en el parto del Hijo de Dios

hecho hombre. En efecto, el nacimiento de Cristo "lejos de disminuir consagró la

integridad virginal" de su madre. La liturgia de la Iglesia celebra a María como la

'Aeiparthenos', la 'siempre-virgen'." (499 - catecismo de la Iglesia Católica)

LA ASUNCIÓN

El dogma de la Asunción se refiere a que la Madre de Dios, luego de su vida

terrena fue elevada en cuerpo y alma a la gloria celestial. Este Dogma fue

proclamado por el Papa Pío XII, el 1º de noviembre de 1950, en la Constitución

Munificentisimus Deus:

"Después de elevar a Dios muchas y reiteradas preces y de invocar la luz del

Espíritu de la Verdad, para gloria de Dios omnipotente, que otorgó a la Virgen María

su peculiar benevolencia; para honor de su Hijo, Rey inmortal de los siglos y

vencedor del pecado y de la muerte; para aumentar la gloria de la misma augusta

Madre y para gozo y alegría de toda la Iglesia, con la autoridad de nuestro Señor

Jesucristo, de los bienaventurados apóstoles Pedro y Pablo y con la nuestra,


pronunciamos, declaramos y definimos ser dogma divinamente revelado que La

Inmaculada Madre de Dios y siempre Virgen María, terminado el curso de su vida

terrenal, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria del cielo".

La Santísima Virgen es nombrada también bajo los títulos de:

Coronación Madre de la Iglesia y Madre de los hombres: la Virgen no puede

ser objeto de culto de adoración o latría (la adoración sólo corresponde a Dios). Pero

sí se honra a la Virgen de una manera especial, a la que la Iglesia llama "hiperdulía"

que es una veneración mayor a la que se da a los santos del cielo, ellos son objeto de

culto de "dulía" o veneración.

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