V IA J A R M E N T A LM E N T E E N E L T I E M PO
2 junio, 2017
Juan Fernando Álvarez Céspedes
Instituto de Filosofía
Universidad de Antioquia
Recuerde la última vez que visitó un restaurante lujoso, su última fiesta de cumpleaños o su último
viaje por fuera de la ciudad que normalmente habita. ¿Puede recordar dónde y cuándo se llevaron a
cabo estos episodios? ¿Puede recordar alguna de las conversaciones que tuvieron lugar en medio de
ellos? ¿Recuerda quiénes estuvieron involucrados? ¿Puede configurar una imagen suya en cada uno de
los episodios mencionados? Si tiende a responder afirmativamente a estas preguntas, entonces es
posible que usted haya viajado mentalmente al pasado. Ahora imagine su próxima cena, su próxima
fiesta de cumpleaños o su próximo viaje por fuera de la ciudad. ¿Puede imaginar dónde y cuándo se
darán estos episodios? ¿Puede imaginar alguna conversación que se dará en ellos? ¿Imagina quiénes
podrían estar involucrados? ¿Puede formarse una imagen suya en cada uno de los episodios? Si
responde afirmativamente, los más posible es que usted haya viajado mentalmente hacia el futuro.
“Viaje mental en el tiempo” es una expresión que fue acuñada por los psicólogos Suddendorf &
Corballis (1997), para referirse a la capacidad que les permite a los seres humanos proyectarse atrás en
el tiempo y re-vivir episodios, o proyectarse en el tiempo hacia adelante y pre-vivir episodios. Los viajes
mentales en el tiempo requieren de cierto sistema de memoria que, al parecer, es único a los humanos:
la memoria episódica. En 1985 Endel Tulving propuso una suerte de definición de este sistema de
memoria, según la cual rememorar un episodio es recuperar cierta información almacenada, a
saber, qué me pasó, cuándo me pasó y dónde me pasó. Ocho años más tarde, Tulving (1993) añadió
que la memoria episódica está íntimamente relacionada con la conciencia autonoética. Ésta es una
experiencia subjetiva en la que recordar un evento experimentado personalmente está caracterizado
por una conciencia (awareness) distinta y única de re-experimentar aquí y ahora algo que me ocurrió
en otro tiempo y en otro lugar. En términos de Perrin (2016), la consciencia autonoética “refiere a la
capacidad de estar consciente del yo propio como temporalmente extendido” (p. 45). Como se ve, la
consciencia autonoética (y, por tanto, los viajes mentales en el tiempo) requieren de los conceptos del
yo y de tiempo subjetivo, es decir, del viajador y de la dimensión mediante la cual se viaja (Suddendorf
& Busby, 2003).
El viaje mental en el tiempo es un sistema cognitivo que compromete muchos mecanismos subsidiarios,
tales como, imaginación, autoreconocimiento, memoria episódica y semántica, pensamiento recursivo,
teoría representacional de la mente. Además, existe cierta evidencia neurofisiológica que sugiere que
los viajes mentales en el tiempo están ligados a la expansión del cerebro en general y del córtex
prefrontal en particular (Suddendorf & Corballis, 2007). Como se ve, viajar mentalmente en el tiempo
es una capacidad compleja que demanda otras capacidades complejas; no obstante, los viajes mentales
en el tiempo nos proveen de una ventaja selectiva crucial: la flexibilidad cognitiva en situaciones nuevas
y la versatilidad para desarrollar planes estratégicos a largo plazo, en aras a satisfacer metas
individuales. Cuando, por ejemplo, anticipo mi siguiente ponencia e imagino dónde y cuándo será,
sobre qué problema será, quiénes podrían estar en el público y me hago una imagen de ella puedo
desarrollar estrategias que hagan que la ponencia sea exitosa.
Como cuenta Dorothea Debus (2014), este asunto de los viajes mentales en el tiempo ha suscitado
preguntas de gran interés en diferentes disciplinas (incluida la filosofía). En las neurociencias, se han
preguntado si hay una base neurofisiológica unificada que subyace a los viajes mentales hacia el pasado
y futuro (Cf. Addis et al., 2007; Schacter et al., 2008; Viard et al., 2011). En la psicología del desarrollo,
se han preguntado cómo la habilidad de participar en viajes mentales en el tiempo se desarrolla en los
niños (Cf. Perner et al., 2010). Otros investigadores experimentales se han cuestionado acerca de la
relación entre las deficiencias cognitivas y la capacidad de viajar mentalmente en el tiempo (Cf. Klein &
Loftus, 2002). Además, algunos psicólogos han investigado si los animales no-humanos podrían tener
la capacidad en cuestión (Cf. Suddendorf & Corballis, 1997, 2007; Clayton & Dickinson, 1998;
Suddendorf & Busby, 2003; Corballis, 2013a; Suddendorf, 2013).
En la filosofía el punto de vista ha sido principalmente crítico. Matthen (2010) y Byrne (2010) objetan
que la metáfora “viajar mentalmente en el tiempo” es engañosa. Los autores apuntan que cuando se
viaja mentalmente al pasado esa experiencia se siente, más bien, como presente. Debus (2014)
sostiene que el paradigma de viaje mental en el tiempo bajo el cual opera la psicología y la neurociencia
es erróneo, pues asume que viajar mentalmente atrás y adelante en el tiempo son ocurrencias
mentales del mismo tipo, cuando, en realidad, no lo son. Finalmente, Perrin (2016) también hace
énfasis en la asimetría que hay entre viajar mentalmente al pasado y al futuro, y plantea que tanto un
viaje como el otro tienen asimetrías causales y epistemológicas.
En principio, puede que la expresión metafórica “viajar mentalmente en el tiempo” parezca extraña e
incluso problemática. ¿Recordar y anticipar episódicamente son viajes mentales en el tiempo?
Abiertamente, Suddendorf & Corballis (2007) afirman que “el viaje en el tiempo puede que nunca sea
físicamente posible. Por ahora, al menos, los humanos pueden viajar en el tiempo únicamente en sus
mentes” (p. 299). De todos modos, quedan abiertas preguntas como ¿cuál es la mejor forma de
interpretar la metáfora?, ¿será más adecuado proponer otra expresión para nuestros recuerdos y
anticipaciones episódicas? y ¿cómo sería la nueva expresión menos problemática?
Nota: En una muy informal y poco seria encuesta que hice en Twitter pregunté “¿creen ustedes que es
posible ‘viajar mentalmente en el tiempo’? (Recordar sería viajar al pasado e imaginar sería viajar al
futuro)”. De 15 participantes (no filósofos ni científicos aún), 10 respondieron afirmativamente y 5
respondieron negativamente. Una de las personas que respondió negativamente justificó su respuesta
diciendo que, tal vez, sería posible decir que se viaja mentalmente al pasado, pero que no se puede
afirmar que uno viaja mentalmente al futuro, pues eso implicaría que nuestras predicciones serían
todas exactas. Quizá, quienes quieren cambiar la metáfora existente deberían consultar ciertos
habitantes de ese mundo extraño que llamamos “sentido común”.
Referencias
• Addis, et al. (2007). Remembering the past and imagining the future: Common and distinct
neural substrates during event construction and elaboration. Neuropsychologia, 45, 1363–
1377.
• Byrne, A. (2010). Recollection, perception, imagination. Philosophical Studies, 148, 15–26.
• Debus, D. (2014). “Mental Time Travel”: Remembering the Past, Imagining the Future, and the
Particularity of Events. Review of Philosophy and Psychology, 5(3), 333–350.
• Clayton, N. & Dickinson, A. (1998). Episodic-like memory during cache recovery by scrub
jays. Nature, 395(6699), 272–274.
• Corballis, M. (2013). Mental time travel: A case for evolutionary continuity. Trends in Cognitive
Sciences, 17, 5–6.
• Klein, S. & Loftus, J. (2002). Memory and temporal experience: The effects of episodic memory
loss on an amnesic patient’s ability to remember the past and imagine the future. Social
Cognition, 20, 353–379.
• Matthen, M. (2010). Is memory preservation? Philosophical Studies 148: 3–14.
• Schacter, D et al. (2008). Episodic simulation of future events: Concepts, data, and
applications. Annals of the New York Academy of Sciences, 1124, 39–60.
• Suddendorf, T. (2013). Mental time travel: Continuities and discontinuities. Trends in Cognitive
Sciences, 17, 151–152.
• Suddendorf, T. & Busby, J. (2003). Mental time travel in animals? Trends in Cognitive
Sciences, 7(9), 391–396.
• Suddendorf, T. & Corballis, M. (2007). The evolution of foresight: What is mental time travel,
and is it unique to humans? Behavioral and Brain Sciences, 30(3), 299–313.
• Perner, J. et al. (2010). Retro- and prospection for mental time travel: Emergence of episodic
remembering and mental rotation in 5- to 8-year old children. Consciousness and Cognition, 19,
802–815.
• Perrin, D. (2016). Asymmetries in subjective time. In K. Michaelian, S. B. Klein, K. K. Szpunar
(eds.), Seeing the Future: Theoretical Perspectives on Future Oriented Mental Time Travel (pp.
39–61). Oxford: Oxford University Press.
• Tulving, E. (1985). Elements of Episodic Memory. Oxford University Press.
• Tulving, E. (1993). Varieties of consciousness and levels of awareness in memory. In A. D.
Baddeley & Lawrence Weiskrantz (eds.), Attention: Selection, Awareness,and Control. Oxford:
Oxford University Press
• Viard, A. et al. (2011). Mental time travel into the past and the future in healthy aged adults:
An fMRI study. Brain and Cognition, 75, 1–9.