Ciclo vital de la familia
Más que un ciclo, nos referimos aquí a ciertas etapas por las que pasan
muchas familias. Aunque cada familia tiene su evolución desde que se
crea la pareja hasta la muerte de los cónyuges, tendemos a pensar en
términos de un ciclo porque hay una serie importante de eventos que se
repiten en otras familias y en los hijos de las familias que estamos
considerando. Estos eventos repetitivos, muchas veces de gran alegría y
estímulo, como el nacimiento de un bebé y otras veces triste o muy
traumático como la muerte de un ser querido, son por la misma razón
descriptibles, predecibles y. lo que es mas importante. susceptibles de
una intervención anticipada por los profesionales de la salud.
La razón para estudiar cuidadosamente las etapas del desarrollo de la
familia estriba principalmente en aquella guía anticipatoria que facilita la
utilización óptima de los recursos para cumplir las tareas esperadas en
cada período y para que aquellos puntos de transición de una fase a la
siguiente se tomen como oportunidades de crecimiento, lo que muchos
consideran, y evidentemente lo son, momentos de crisis y de estrés.
Las familias se forman, se desarrollan, avanzan. Los estudiosos hacen
esfuerzos por clasificar las etapas y las transiciones.
Muchas de estas clasificaciones son útiles, sobre todo si tenemos en
cuenta que no son descripciones absolutas sino encasillamientos
prácticos para facilitar nuestras acciones.
Incluímos aquí el cuadro, adaptado por Geyman (1980), (Tabla 2) en el
que se dan ejemplos de clasificaciones del ciclo vital familiar. La familia
pasa por las etapas de formación, expansión, dispersión, independencia y
muerte de uno de los cónyuges. En cada una de las etapas hay ciertos
riesgos y ciertas tareas. Los riesgos pueden encontrarse en los campos
biológico, psicológico o social, si uno quiere verlo así. Sin embargo, lo
usual es que haya una mezcla de fenómenos biopsicosociales que afectan
a las personas de una manera u otra. Por ejemplo: un hombre de 52 años
puede presentarse con un infarto del miocardio, el cual lleva a una serie
de consecuencias físicas, psicológicas y sociales. A su vez las causas de
la oclusión coronaria tienen que ver con su herencia, su estilo de vida, su
residencia geográfica, posiblemente con su personalidad y tal vez pudo
relacionarse con el estrés social y con relaciones de apoyo o falta del
mismo por sus familiares y compañeros.
En esta presentación no señalaremos todas las posibles crisis que se dan
en las familias. Es bueno recordar que hay una relación entre aquellos
procesos del ciclo individual en cada uno de los miembros y las etapas
por las que pasa todo el grupo familiar. Cuando nosotros pensamos en
los procesos por los que pasa el adolescente en su búsqueda de identidad,
debemos hacer una composición relacional de lo que esto implica para
todo el sistema familiar.
Las múltiples interrelaciones son lo que hacen que la familia se comporte
como sistema. El libro de Medalie (1987) es un texto excelente para
profundizar sobre este tema del ciclo vital de la familia. Sin embargo es
recomendable leer a Geyman (1980), Doherty (1983), Duval (1967),
Carter (1980), Wohlroos (1978), Shires y Hennen (1980) y Taylor
(1983). Hemos querido en cada etapa tornar una pregunta fundamental
Tabla 2. Varias clasificaciones del ciclo de vida familiar
Conferencia Nacional de la Vida Duval (1957)
Familiar (1948) Worby (1971)
Etapa del Ciclo
Pareja sin hijos
Pareja sin hijos
I Formación de la Fam
Hijo mayor: 30 meses
Hijo mayor: 30 meses
II Nacimiento del prim
Hijo mayor: 2 1/1-6 años
Hijo mayor: 2 1⁄2-5 años Individualización te
III
mayor
Hijo mayor: 6-13 años
Hijo mayor: 5-12 años Emergencia de la se
IV
el hijo
Hijo mayor 13-20 años
Hijo mayor 13-19 años
V Adolescencia del ma
Desde que el primero abandona
Desde que el primero abandona
hasta que el último se va
VI hasta que se va el último
Desde el nido vacío hasta la
Ultimos años jubilación
VII (VI) Padres solos
De la jubilación hasta la muerte
de ambos cónyuges.
VIII
Adaptado de Rowe C.P. Citado por Geyman J.P. (1980).
presentada por los autores García Shelton y Howard Brody en el libro de
Taylor por considerarlas interesantes y casi que un resumen del proceso
en cada etapa de la vida.
1. Etapa inicial: el noviazgo y primera fase del matrimonio
Es una etapa de preparación y ajuste mutuo, previos a una unión más
permanente. La selección de la pareja no es tan casual como parece. Hay
ciertos ambientes propicios para el encuentro que dependen del
vecindario, del lugar de estudio o de trabajo, de los sitios donde se
comparten aficiones o ritos como deportes, iglesias, clubes, teatros,
juegos, exposiciones, bibliotecas. Algunos de estos escenarios tienen que
ver con el nivel social, económico y educativo o con la creencia religiosa
que se profese. Sin embargo, la gran movilidad y flexibilidad del mundo
actual está llevando cada vez más a uniones de personas muy
heterogéneas lo cual puede conducir a crecimiento personal de cada una
de ellas pero también llevan un alto riesgo cuando las diferencias
culturales y la apreciación de valores no se resuelven de manera
armónica. Ya se han señalado algunos de los posibles factores
relacionados con la selección de la pareja. En el mundo occidental
estamos acostumbrados a pensar que hay una libre elección del futuro
cónyuge. Aunque esto es aparentemente así, hay una serie de fenómenos
psicológicos
y familiares que influyen en los llamados matrimonios de ”libre
elección”. Por un lado hay ciertos atractivos psícológicos muchas veces
positivos, otras veces relacionados con aquellas personas que nos llevan
a experimentar ciertas emociones (rabias, temor, tristeza) a las que
estamos propensos como lo señala Berne en los “Juegos en los que
participamos”. También en las familias de manera expresa o un poco
sutil se da aprobación o rechazo a las personas elegidas como amigos o
novios. Existen los “matrimonios arreglados”.Esto es más propio de
algunas culturas orientales y son los familiares los que eligen o negocian
el matrimonio. También hay “matrimonios forzados”, que tienen que ver
con situaciones de embarazo no deseado o relaciones prematrimoniales
no aceptadas por los padres de la novia.
Factores asociados a un matrimonio exitoso:
Los puntos señalados anteriormente inciden sobre el éxito o fracaso del
matrimonio. También el conocimiento previo de la pareja. Cuando hay
amor a primera vista e inmediato matrimonio se encuentra una mayor
frecuencia de divorcio. Es recomendable un noviazgo mayor a los dos
años. La motivación hacia el matrimonio y la vida familiar es un factor
importante en el éxito. Esto está dado por las etapas previas de la
maduración de los cónyuges, sus identificaciones previas, el ejemplo
recibido en casa y el logro de una actitud sexual de entrega.
Para esta etapa de transición debe haber una aceptación de separación y
diferenciación del sistema familiar al cual pertenecían los cónyuges y un
compromiso serio con el nuevo sistema.
Cambios y tareas en esta etapa:
. a) La diferenciación del individuo con relación a la familia de origen o
sea cierto grado de autonomía.
. b) El desarrollo de relaciones estrechas con sus contemporáneos
. c) E establecimiento en el trabajo.
. d) La formación de un sistema marital, con una filosofía de la vida
como pareja. También el ajuste del hogar, de la economía, de las
relaciones sexuales, de la comunicación de pareja. Hay pues un
replanteamiento, un compartir de valores.
. e) Reajuste de las relaciones con las familias extendidas y las
amistades para incluir a! cónyuge en las redes de apoyo de cada
uno.
En esta etapa el acoplamiento sexual es de vital importancia. Además de
una educación sexual apropiada, la pareja debe conocer anticipadamente
algunos problemas y temas que ocurren con frecuencia en esta etapa:
Planificación familiar, respuesta sexual humana adecuada, eyaculación
precoz, dispareunia, impotencia, cistitis de la luna de miel. variaciones en
el himen y en el sangrado etc.
García y Brody señalan como la pregunta clave en esta etapa del ciclo la
siguiente : ¿Cómo hace esta pareja su transición de las familias de origen
y sus vidas individuales a una vida de pareja, balanceando sus
necesidades de autonomía y modo privado de vivir con las necesidades
de intimidad y de compartir valores?
2. La pareja que espera un bebé:
Es bueno desde ahora decir que son ambos cónyuges quienes esperan al
nuevo habitante de su hogar. Con frecuencia las acciones se toman para
apoyar y preparar a la madre para este acontecimiento. Esta etapa es
especialmente importante para educar a los padres sobre la forma de
cuidar a su futuro hijo. El embarazo es también una época crítica en la
que hay más permeabilidad entre las fronteras del subconsciente y la
conciencia y por lo tanto hay más apertura y comunicación para terapia y
cambio actitudinal.
Hay una serie de cambios orgánicos y riesgos específicos que no
mencionaremos aquí porque se explican bien en los cursos y libros de
obstetricia. También hay cambios fisiológicos y emocionales hacia los
aspectos de tipo sexual. El marido, según sus experiencias previas y
según las actitudes que tuvieron sus padres presentará una actitud de
motivación hacia la familia que crece y hacia los diferentes roles que le
corresponderá asumir. También es posible que tome actitudes regresivas
o de celos hacia su próximo hijo.
Además de los cambios normales y los riesgos comunes del embarazo se
pueden presentar ciertas patologías y situaciones especiales como virosis,
incompatibilidad de grupo sanguíneo, diabetes gestacional, abuso del
alcohol o del cigarrillo, hiperemesis gravídica, amenazas de aborto o de
parto prematuro, hemorragias, etc. sobre las cuales
hay que actuar tempranamente dando el apoyo científico y emocional
necesario según las circunstancias.
El principio esencial en esta etapa de transición es la aceptación de un
tercer miembro de la familia con todas las implicaciones afectivas,
económicas y de espacio que este hecho implica.
3. El primer hijo
En esta sección podríamos incluir todos los asuntos de la neonatología y
buena parte de lo que es la pediatría. Sin embargo, estos aspectos son
frecuentemente presentados en nuestras facultades de salud con
suficiente información y práctica. En el programa colombiano para
“Vigías de la Salud’ se tratan los temas de la enfermedad diarréica
aguda, de las infecciones del tracto respiratorio superior, de las vacunas,
de la nutrición y de la deprívación afectiva. Medalie en su libro dedica a
este último tema casi todo el capítulo sobre el primer hijo y con mucha
razón. En él reconoce el proceso mismo de la separación, la duración de
la separación, la edad en la que el niño es separado físicamente de la
presencia de sus padres o cuando ese abandono es más bien afectivo por
la indiferencia de los padres.
Un factor determinante es la edad en la que el niño es abandonado.
Cuando la madre que sustituye es adecuada, no es muy grave el cambio
si el evento ocurre antes de los tres primeros meses de vida. El período
más delicado es el comprendido entre el cuarto mes y la edad de un año,
teniendo en cuenta, sin embargo, que los primeros tres años son
especialmente peligrosos. Aún una madre sustituta puede ser rechazada.
Es importante el tipo de sustitución de los padres y la calidad de la
persona o de la institución que toma esa obligación.
Es, pues, muy crítica la aceptación de un nuevo miembro en la familia en
esta etapa. También son muy importantes los nuevos roles de cada uno
de los padres, tanto en el cuidado del bebé como en las otras tareas del
hogar. Un hecho esencial es la inclusión de otros miembros de la familia
extendida para que los nuevos abuelos tomen su papel de apoyo afectivo
y en otros órdenes.
García - Shelton y Brody señalan como pregunta fundamental la
siguiente: ¿ Cómo está aceptando la pareja la dependencia total,
emocional y física del bebé, reevaluando su propia relación y las
interacciones con las familias de origen?
4. La familia con un niño escolar
Aquí la familia debe distinguir el límite entre los asuntos del hogar y
aquellos relacionados con la escuela.
El niño aumenta su grado de socialización, hace comparaciones y
empieza a recibir nuevas normas de comportamiento y exigencias que a
veces son trasladadas a la familia. Es importante para la pareja poder
aceptar el papel de participante en la formación e instrucción de su hijo y
a la vez conservar la relación conyugal, equilibrando ambos roles.
También acomodarse a la comunidad de padres de familia con escolares
para actuar colaborando positivamente. La pregunta especial para esta
etapa según García y Brody es: ¿ Cómo está manejando la familia
aquellos límites que se originan cuando un miembro de ella asiste a la
escuela y a la vez estimula al niño para que domine nuevas habilidades?
5. La familia con un adolescente
Son diferentes los asuntos críticos según que la adolescencia esté
empezando, cuando el niño empieza a tener cambios fisiológicos muy
rápidos; la adolescencia media; y la adolescencia tardía, cuando el joven
se está acercando a la adultez y está tratando de emanciparse. Hay varios
temas del desarrollo: cambios corporales, entendimiento con las demás
personas, independencia, logro de un estatus económico o una
preparación para estudiar una profesión, reafirmación en su sexo y logro
de una identidad. Se presentan algunos problemas medico quirúrgicos,
frecuentemente poco severos como faringoamigdalitis, lesiones
traumáticas de la piel y los huesos, catarros, acné, cambios menstruales,
cefaleas. Es de especial importancia la labor del equipo de salud familiar
para estimular un estilo de vida que promueva el bienestar como una
dieta adecuada, ejercicio, deportes, acciones cívicas, y el evitar
problemas como el cigarrillo, el alcohol, otras drogas, así como
embarazos no deseados, promiscuidad, enfermedades de transmisión
sexual, etc.
En esta etapa el joven tiene una actitud altruista y es muy propenso a
vincularse a grupos, sectas o instituciones que le ofrezcan apoyo afectivo
y cierta estabilidad, ya que está ansioso por buscar una identidad. A su
vez su actitud hacia las personas del otro sexo es más bien explicada por
una tendencia a reafirmar su propio papel sexual. Sin
embargo, esta fase es una preparación para la siguiente etapa de su vida,
la cual implica una verdadera intimidad y entrega madura. La meta es
buscar un balance de libertad con responsabilidad. Esta edad del hijo
adolescente corresponde a una en la que se replantean asuntos de la
misma pareja y de los alcances de la carrera o profesión que los padres
han escogido. También se tienen en consideración las relaciones con la
generación mayor y la facilitación para que el hijo pueda aspirar a salir
exitosamente del sistema, logrando más autonomía e independencia.
La pregunta crucial planteada por García y Brody es: ¿Cómo maneja la
familia aquellos asuntos que emergen en este período, como son: la
independencia, la identidad y la sexualidad?
6. La familia en plataforma de lanzamiento”
Se llama así a esta edad de la familia, en la que los hijos mayores
empiezan a abandonar el hogar por distintas razones. Anotemos como las
más importantes las de irse para el ejército, viajar a estudiar a una
universidad fuera de la ciudad de residencia, contraer matrimonio o
iniciar la vida laboral independiente. Cada partida de un hijo es un
evento estresante y que afecta en mayor o menor grado a los miembros
de la misma, según que e! evento haya tenido un anuncio o preparación.
También depende de las experiencias anteriores en la familia misma o en
otras familias cercanas. Es la etapa de independencia de los hijos que
debió ser manejada satisfactoriamente en la adolescencia. Es importante
tratar de celebrar con un rito solemne o especial este paso de
emancipación. A medida que la familia va dando salida a cada uno de sus
hijos, se van reestructurando los roles y las relaciones de apoyo entre los
que quedan en casa. Los padres al ir quedándose con menos obligaciones
deben reforzar el mantenimiento de sus propias relaciones de pareja y
emprender actividades sociales, cívicas y de compromiso con sus
mayores que van necesitando más de ellos.
García y Brody preguntan en este período: ¿ Cómo se replantea esta
familia sus relaciones de rol y de aprendizaje para tratar a sus hijos como
adultos interdependientes cuando ellos empiezan a vivir por su cuenta?
7. La edad mediana de los padres
Cuando los hijos se casan o abandonan el hogar para irse a otro sitio a
estudiar o a trabajar se presenta en el hogar la situación del “nido vacío".
En familias numerosas este proceso se hace lentamente y a veces la
presencia de hijos y nietos que vuelven al hogar puede hacer que esta
situación nunca ocurra. Sin embargo, en las familias con hijo único o
pocos hijos, esta etapa puede llegar súbitamente y crear un momento de
crisis, particularmente cuando la hija se casa sin haberlo planeado
previamente o cuando por otras razones el hijo o los hijos abandonan la
casa. Actualmente es uno de los períodos más largos de la familia, ya que
cada vez más las familias tienen menos hijos y éstos buscan
oportunidades de estudio o de trabajo en sitios diferentes. Esta etapa
postfilial vuelve a la pareja a una situación de reencuentro ya que está
sola. Para muchos esta es una etapa feliz, pero otras parejas que se han
dedicado a los hijos y a otras tareas, encuentran difícil readaptarse a una
situación de soporte y preparación para la siguiente etapa, que es aquella
en la que se dan cuenta de su envejecimiento. En esta edad hay
replanteamiento acerca de los logros, acerca de cómo están mirando la
vida y en la que se da una mayor reflexión hacia el futuro. Se viven otras
etapas críticas de los padres y de los hijos. Es posible que alguno de los
miembros de la generación mayor sufra de
una enferme dad crónica o que muera y también es posible que sus hijos
tengan nuevos miembros en la familia y se deban desempeñar roles como
los de suegros y abuelos.
Los principios esenciales de la transición están relacionados con una
serie de salidas y entradas en el sistema familiar. Hay un
redescubrimiento de la pareja que busca nuevas satisfacciones. Además
de replantear las interacciones con padres, hijos y otros parientes, se
adapta la vivienda para recibir los nietos y otros visitantes. En el trabajo
se hacen nuevos ajustes para una búsqueda de la estabilidad económica
en los años futuros. Al mismo tiempo se hace reflexión sobre aquellos
valores que se estime deben permanecer y guiar las acciones individuales
y de la familia.
García y Brody presentan la siguiente pregunta para esta etapa: ¿ Cómo
aprende esta familia a relacionarse de nuevo como pareja sin otras
personas en el hogar, a la vez que se enfrenta a los efectos del
envejecimiento?
8. La tercera edad
Aunque para cada edad hay ciertos riesgos como ya se señaló al
principio, el envejecimiento frecuentemente trae consigo la posibilidad
de enfermar y la falta de flexibilidad o acomodación de las funciones de
varios órganos a los estreses que imponen algunas enfermedades. Vale la
pena mirar en el capítulo sobre mantenimiento de la salud aquellas
entidades sobre las cuales hay que hacer una guía anticipatoria o una
intervención temprana. Hay asuntos relacionados con la nutrición, con
los órganos de los sentidos, con las facultades mentales, con la
adaptación sexual, con la estabilidad, etc. que deben tenerse muy en
cuenta.
Según lo señala Erikson, es la etapa de la “Integridad del ego”. La
jubilación y la disminución de ciertas habilitades llevan a las personas a
desligarse de varios de los sistemas sociales a los cuales pudieron estar
muy íntimamente atados como son el trabajo, grupos deportivos, comités
cívicos, etc. En la familia, los mayores se deben adaptar a ciertos roles
específicos. Se espera el consejo de los ancianos cuya experiencia los
capacita para decisiones cargadas de sabiduría. Es muy importante ver
cómo ciertos elementos se enlazan unos con otros en esta etapa: Es
posible un ingreso económico menor que a su vez lleva a cambiar sus
hábitos alimentarios y de recreación. Al mismo tiempo los cambios
orgánicos, como dentadura postiza o ausencia de piezas dentarias y
alteraciones en el gusto y el olfato, también influyen en la selección de la
dieta. Hay un
uso aumentado de los servicios de salud, más que todo debido a
enfermedades limitantes.
El principio esencial en la transición a la vejez es la aceptación del
cambio en los roles generacionales. Hay, pues, unas tareas relacionadas
con los puntos señalados anteriormente. Se deben mantener los intereses
y las funciones a pesar del deterioro orgánico. Se deben jugar papeles de
consejeros para las demás generaciones, conservando prudencia en
ejercer esta función. Se debe manejar la situación relativamente frecuente
de asistir a la muerte de familiares y amigos de la misma generación. Se
debe aceptar cierto grado de desprendimiento para aceptar la declinación
y la muerte. La pregunta de García y Brody para la familia anciana es:
¿Cómo está la pareja manteniendo su integridad del yo ante los estreses
del envejecimiento y de la creciente dependencia de sus hijos adultos?
9. El proceso de la muerte
Esta sección del ciclo vital merece un capítulo especial. Mencionaremos
aquí sólo algunos puntos. Señalemos que la muerte puede ocurrir en
cualquier etapa del desarrollo de la familia, aunque es más frecuente que
ocurra en los ancianos. Sin embargo, implícita o expresamente
aprendemos actitudes hacia la muerte en todas las etapas de nuestra vida.
Las enfermedades severas y potencialmente fatales muestran una parte de
lo que debemos considerar sobre el proceso de la muerte. Se cita con
frecuencia a Kubler-Ross (1969) en este campo, por sus investigaciones
y publicaciones acerca de la muerte y el morir. Aunque ella señaló cinco
etapas por las que pasan las personas, no es necesario que todas ocurran
y tampoco en el estricto orden señalado. Estas clasificaciones tienen un
valor práctico y de sistematización por lo que podrían tener alguna
utilidad para comprender ciertos aspectos como los de negación, rabia y
agresividad, negociación, depresión, aceptación y desprendimiento. etc.,
de los pacientes próximos a morir.
Vale la pena señalar aquí las implicaciones de índole económica y los
derechos de orden legal que tienen los pacientes de conocer la verdad,
pero nos parecen más importantes aquellos aspectos relacionados con el
apoyo y el afecto sincero que son más fáciles de lograr con una
comunicación más transparente y más franca. Es obvio que tiene más
importancia la manera de comunicar los hechos que el mismo contenido
a veces muy técnico, y desprovisto de calidez. El apoyo humano y
terapéutico de una comunicación dosificada y cariñosa es lo que se
espera en esta situación.
También las personas que van a morir tienen derecho a una muerte digna
y, hasta donde sea posible, desprovista de dolor, de sufrimiento y de
traumas producidos por una lucha intensa y frecuentemente inútil contra
la muerte. Cada vez hay más rechazo hacia la actitud de aplicar una
excesiva tecnología hasta el último minuto en los casos de una muerte a
todas luces inevitable. Esto se ejemplifica a menudo en las unidades de
cuidado intensivo en las que el paciente, conectado a sueros, monitores,
aspiradores, respiradores, etc., es aislado del contacto humano, sin que
pueda distinguir el día de la noche y sin el calor y apoyo de los seres
queridos. La preparación psicológica para morir se va alcanzando a
través de un paso adecuado por las distintas etapas del hombre. Después
de haber logrado y reafirmado cierto grado de confianza básica, de
autonomía, de habilidades y de una identificación apropiada, el ser
humano se prepara para una vida de intimidad madura en la que aprende
a entregarse a otros seres y está preparado para desarrollar una labor o
una profesión. Proporciona a las generaciones menores parte de su
trabajo y sus experiencias a través de una “generatividad’ que ocurre en
la adultez.
Atiende a sus mayores y se habilita para un retiro en el que consolida sus
valores y sirve el rol de sabio para sus allegados y para la sociedad.
Cuando ha pasado por estas etapas señaladas por Erikson (1961), está
preparado para una verdadera integración de su ego, contrario a un
sentimiento de desesperación y de no haber cumplido. En este momento
puede irse desprendiendo en forma madura de las cosas y de las personas
al aceptar la declinación progresiva de sus facultades. Al parecer, el
cumplimiento de esas tareas que hemos señalado a lo largo de este
capítulo, es lo que mejor prepara al individuo y al sistema familiar para
una muerte digna.
Es una labor del equipo de salud dar apoyo a la persona que va a morir y
a su familia desde mucho antes del desarrollo final. Esta labor no se
puede prescribir como una receta prefabricada. El arte de apoyar a la
familia se va dando con una educación activa. Con lenguaje verbal y no
verbal. Escuchando en forma atenta y comprensiva. Contestando
preguntas de una manera discreta pero veraz, que permita una
comunicación franca y libre de recelos. Muchas veces lo que se espera es
solamente la presencia del profesional en ciertos momentos cruciales;
otras veces el alivio del dolor, en lo cual no debemos ser avaros ni
cientifistas; otras veces es que se calmen algunas incomodidades como la
incontinencia, la dificultad respiratoria, las naúseas, la depresión o la
angustia. En muchas circunstancias lo que se requiere es un apretón de
manos o una afirmación de que estaremos con ellos cuando nos
necesiten. Así como se va ayudando al paciente que va a morir, se van
explorando con los miembros de la familia los recursos más adecuados
para esta etapa crítica: ¿Cuáles son las personas que la familia que
pueden dar mejor apoyo? ¿ Cuáles vecinos y amigos pueden ayudar? En
muchas ocasiones las creencias religiosas y los sacerdotes juegan un
papel muy útil. Cuando esto ocurre, el profesional de la salud puede
ejercer un papel catalizador para que la familia, con su propia autonomía
y decisión, vaya reorganizando los roles para un realineamiento del
sistema que le permita funcionar y evolucionar de la mejor manera
posible.