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370 Doctrina de La Iglesia

El documento resume la doctrina bíblica de la iglesia en tres puntos principales: 1) La iglesia es la familia espiritual de Dios creada por el Espíritu Santo a través de Jesucristo para continuar su obra por el poder del Espíritu. 2) La misión de la iglesia es adorar a Jesucristo como su cabeza y obedecer su voluntad de proclamar el reino de Dios. 3) La iglesia se describe en la Biblia de diferentes formas como el pueblo de Dios,

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370 Doctrina de La Iglesia

El documento resume la doctrina bíblica de la iglesia en tres puntos principales: 1) La iglesia es la familia espiritual de Dios creada por el Espíritu Santo a través de Jesucristo para continuar su obra por el poder del Espíritu. 2) La misión de la iglesia es adorar a Jesucristo como su cabeza y obedecer su voluntad de proclamar el reino de Dios. 3) La iglesia se describe en la Biblia de diferentes formas como el pueblo de Dios,

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LA DOCTRINA DE LA IGLESIA

DEFINICIÓN DE LA IGLESIA

Cada uno de nosotros está relacionado directamente con una iglesia y su


manera de ser, y por eso conviene que estudiemos el asunto, buscando conocer la
iglesia conforme al Nuevo Testamento.
La palabra griega para iglesia é ekklesia, aparece 114 veces en el Nuevo
Testamento. Significaba la asamblea pública de los ciudadanos de una localidad.
Por consiguiente, en el Nuevo Testamento el término alude a la congregación
del Dios viviente que se reúne en torno a Jesús su Mesías.

De esta manera, la iglesia es la familia espiritual de Dios, la comunión de los


cristianos creada por el Espíritu Santo mediante el testimonio de los hechos
poderosos de Dios en Jesucristo.
Dondequiera que el Espíritu une a los que adoran a Cristo y a ellos entre sí,
allí está el ministerio de la iglesia.

Todos sus dones y actividades continúan la obra de Cristo por el poder del
Espíritu Santo, provienen de Cristo y son coordinados por él para alcanzar la meta
final. Después, la iglesia aparecerá en la era venidera como el pueblo de Dios unido
en una congregación ante el trono, como la ciudad celestial: la nueva Jerusalén.

MISIÓN DE LA IGLESIA

Nuestro Señor Jesucristo es el sol en torno al cual gira toda la misión de la


iglesia. El culto público es el encuentro del Redentor resucitado con su pueblo; el
evangelismo consiste en llamar a los hombres al Salvador.
Publicar la ley de Dios es proclamar su señorío; el desarrollo cristiano se
funda en alimentar y disciplinar al rebaño.

En toda la obra y testimonio de la iglesia, Jesucristo debe ser reconocido


como Señor, su cometido es obedecer su voluntad, proclamar el reino de Cristo y no
el de ella. Jesús ha sido entronizado con toda autoridad para dar arrepentimiento y
remisión de pecados (Mt 28:18; He 5:31). Gracias a su intercesión tenemos acceso
al trono de la gracia para alcanzar misericordia y ayuda en todo tiempo de
necesidad.

PERSONAJES DE LA IGLESIA EN LA BIBLIA

1- Pueblo de Dios:
En el Antiguo Testamento, Israel era designado el pueblo de Dios (Ex 6:7). A
partir de Jesucristo, el nuevo pueblo de Dios es la iglesia, el nuevo Israel (Gálatas
6:16, 1 Pe 2:9, Ap. 21:3). La iglesia es el pueblo del reino, donde Dios manifiesta y
realiza su voluntad Soberana.

2- Cuerpo de Cristo:
La iglesia está relacionada con Cristo, así como el cuerpo está relacionado
con la cabeza. Ella es gobernada por Cristo y vive por Él (Col 1:18). Los miembros
son parte de ese cuerpo y deben estar sujetos a las orientaciones de Cristo (Ap 2:7).

3- Templo del Espíritu Santo:


Aquí se destaca el carácter espiritual de la iglesia, como una creación del
Espíritu Santo y lugar de su habitación.

"¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?"
(1Cor 3:16);
"en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en
el Señor; en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de
Dios en el Espíritu." (Ef 2:21-22).

HISTORIA BÍBLICA DE LA IGLESIA

La existencia de la iglesia es una revelación del corazón bondadoso de Dios.


El Padre escogió a su Hijo eterno para que fuera el Salvador de los pecadores, el
Mesías de todo el Israel de Dios. En Él, Dios eligió a un pueblo para sí y lo llamó a
esta comunión.

Este pueblo único de Dios incluye a los patriarcas, la congregación del


antiguo Israel, Jesús y sus discípulos, la comunidad primitiva de su resurrección y la
iglesia cristiana. Para el pueblo de Dios, el período del Antiguo Testamento fue la
dispensación de la promesa, el del Nuevo Testamento la del cumplimiento.

Jesucristo no reveló un nuevo Dios, sino una nueva manera de adorar al


mismo Dios. En el Nuevo Testamento se reconoce también una unidad con el
pueblo de Dios del Antiguo Testamento (Mt 8:11; 1 Co 10:1-4).
El Dios del Antiguo Testamento habla de tal forma que la iglesia del Nuevo
Testamento es el cumplimiento de la congregación del Antiguo.

Las diversas etapas en la formación del nuevo Israel de Dios incluyen el


llamado de los discípulos a reunirse como ovejas alrededor de su pastor, la
confesión de Pedro, la última cena, la cruz, la resurrección, Pentecostés y el envío
de los apóstoles como testigos oculares de la resurrección.
A la comunidad reunida en torno a la autorrevelación salvadora de Dios en el
Mesías, Jesús le dio el kerigma (proclamación del evangelio), el Padre Nuestro, los
sacramentos con alabanza en común después de la última cena, y un código
distinto con enseñanzas especiales en temas como el divorcio, los maestros
autoritativos, y tesorero comunes.

La relación de Dios con la humanidad está marcada en primer lugar, por un


estrechamiento del canal que pudo haber profundizado la corriente de la revelación,
para que después la bendición llegara a todo el mundo.
Por consiguiente, trató primero con la raza humana, luego con la nación de
Israel, posteriormente con el remanente de ella y, por último, con las pocas familias
piadosas de las que surgieron Juan, Jesús y los primeros discípulos.

Cuando el buen pastor fue arrestado, los discípulos lo abandonaron y


huyeron, de manera que el Israel de Dios llegó a ser una persona, el Salvador que
murió en el Calvario por los pecados del mundo.

Pero Dios resucitó al Señor Jesucristo y envió al gran Pastor a reunir una vez
más al rebaño. Más de 500 se reunieron con él en la montaña señalada, 3.000 se
convirtieron en Pentecostés, y el Señor continuó añadiendo diariamente a los que
habían de ser salvos.
Sobre la base del Antiguo Testamento y la preparación del evangelio, Cristo
derramó el Espíritu Santo en Pentecostés para constituir a la comunidad reunida
como iglesia de Dios.

El Espíritu ungió, bautizó y selló a cada miembro de la asamblea. El Espíritu


vino del Cristo exaltado para ser la vida de la iglesia y dirigirla hasta el regreso del
Señor. Cuando Dios llevó el evangelio al mundo gentil, estableció un nuevo centro
misionero: Antioquía; suscitó una nueva voz: el apóstol Pablo; y aprobó un nuevo
nombre para su pueblo: cristiano.

NATURALEZA DE LA IGLESIA

Pablo llama al conjunto y a cada grupo local como "la iglesia", del mismo
modo que emplea el término para referirse a una familia de creyentes o reuniones
más grandes.
Por lo tanto, no es la suma de iglesias lo que forma la iglesia entera, ni la
iglesia como un todo está dividida en congregaciones separadas. Donde quiera que
la iglesia se reúne está completa, es la iglesia en aquel lugar.

La iglesia es una realidad establecida por Dios; es un hecho sobrenatural de


Él. De acuerdo con el testimonio concurrente de ambos Testamentos, esto no es un
mito fraguado por el hombre, sino un hecho dado por Dios.
El mismo Dios que pronunció la palabra de la promesa al antiguo Israel,
declara la palabra de cumplimiento a la congregación cristiana.
Como el Padre revela al Hijo, el Mesías edifica su iglesia (Mt 11:25-30; 16:17-
18).

El Nuevo Testamento describe a la iglesia como edificio de Dios, su siembra,


su viña, su templo, su casa, su olivo, su ciudad y su pueblo. Describe a los ministros
de la iglesia como ejerciendo los dones de Dios (1 Cor 12:28), del Cristo ascendido
(Ef 4:11-12) o del Espíritu Santo (He 20:28).
Pablo reconoció la prioridad de la iglesia de Jerusalén no por la importancia
de los individuos que la formaban, sino porque esta comunidad de hombres y
mujeres era la asamblea de Dios en Cristo.

El evangelio es el poder de Dios que nos salva y nos llama a la fe (Rm 1:16;
15:15-16; 2 Tim 1:8). Observar el funcionamiento externo de la Palabra y los
sacramentos con nuestros sentidos corporales no es menos importante que
contemplar la actividad de Dios en la iglesia con el oído y el ojo de la fe.
Martín Lutero dijo “Dios, el Creador del cielo y de la tierra, te habla mediante
sus predicadores, te bautiza, catequiza y absuelve a través del ministerio de sus
sacramentos".

Los hechos de Dios en la iglesia se realizan en Cristo Jesús. El


reconocimiento adecuado de Jesús el Mesías y de las obras poderosas de Dios en
Él establece la relación integral de la iglesia con su Señor.
EI Rey Mesías y el pueblo de Dios se pertenecen mutuamente. Como el
Siervo justifica a muchos, como el Hijo del Hombre aboga por los santos del
Altísimo, como el Rey conlleva el reino, así el Mesías tiene sus doce y el Señor a su
iglesia.

Jesús habló de "mi iglesia” y "mi rebaño”. Ambos están unidos en Hechos
20:28. Diversas líneas de pensamientos paralelos respaldan el empleo poco
frecuente que Jesús hacía de la palabra iglesia (Mt 16:18; 18:17).
Después de su exaltación, por un solo Espíritu somos todos bautizados en el
cuerpo de Cristo y a cada uno se le da una función especial en él.

Cristo es la iglesia misma dado que es su cuerpo y no obstante, es distinto de


ella ya que mientras es su cuerpo, el es su Cabeza, y a la vez, su Señor, Juez y
Esposo, así como su vida, santidad y unidad están en Él.

La iglesia celestial es la novia que espera a Cristo, su novio (Mc 2:19-20; Ro


7:1-6; 2 Cor 11:2), especialmente Efesios y Apocalipsis. Cristo amó a la iglesia y se
entregó a sí mismo por ella.
Habiéndola limpiado mediante el lavamiento del agua por la Palabra, ahora la
santifica para presentarla sin mancha en el banquete de bodas del Cordero.
SACRAMENTOS Y ORDENANZAS

Ciertos ritos o ceremonias de la iglesia se conocen como sacramentos u


ordenanzas. La Iglesia Católica Romana, la Ortodoxa Griega y algunas otras
iglesias reconocen siete sacramentos: el bautismo, la eucaristía (comunión), la
confirmación, el matrimonio, las órdenes sagradas, la penitencia y la extremaunción.

La mayoría de los protestantes sólo reconocen el bautismo y la comunión, y


sostienen que estos dos fueron instituidos específicamente por Cristo. Los que
consideran estos ritos como sacramentos los ven como "medios de gracia", es decir,
que la gracia se comunica al creyente mediante la participación.

1- Comunión

También llamada Cena del Señor, mesa del Señor o eucaristía, es una
recreación de la última cena de nuestro Señor con sus discípulos antes de que fuera
crucificado. El pan y el vino (o jugo de uva) representan el cuerpo y la sangre de
Cristo. Hay cuatro puntos de vista sobre la comunión, aunque en la práctica cada
una tiene variaciones.

a) Concepto católico romano.


La doctrina romana se conoce como transubstanciación. En ella se afirma que la
"sustancia" del pan y el vino (cuando los elementos están debidamente
consagrados) cambia real y físicamente en el cuerpo y la sangre de Cristo, aun
cuando la apariencia física se mantenga sin cambio.

b) Concepto luterano.
Llamado consubstanciación, sostiene que el cuerpo y la sangre de Cristo están
sustancialmente presentes con el pan y el vino consagrados, aun cuando estos
elementos no cambian físicamente.

c) Concepto conmemorativo.
Participar del pan y el vino es una conmemoración: "en memoria" del sacrificio
expiatorio de Cristo. Se entiende que los elementos son símbolos que representan
el cuerpo y la sangre de Cristo, si bien su presencia no está presente en ellos física
o sustancialmente.

d) Concepto calvinista / reformado.


Acentúa la comunión mística y espiritual entre el creyente y Cristo mediante el
Espíritu Santo. El cuerpo y la sangre de Cristo están verdaderamente presentes en
los elementos, pero sólo espiritualmente.

2- Bautismo
El bautismo es el rito cristiano de iniciación que simboliza identificación y
compromiso con Cristo, renacimiento espiritual (o regeneración) y purificación. Los
modos del bautismo, que difieren entre las iglesias, incluyen inmersión, efusión
(derramamiento) y aspersión.

Algunos ejemplos:

- La iglesia católica romana y la ortodoxa, se cree que el bautismo posee beneficios


salvíficos, por lo que se administra a los niños así como a los conversos de
cualquier edad.

- Los reformados / presbiterianos, creen que el bautismo significa la relación de


pacto que existe Dios y su pueblo (como en el rito de la circuncisión del Antiguo
Testamento), por lo que se ofrece a los niños de padres creyentes, así como a los
conversos adultos. Afirman que el bautismo carece de efectos salvíficos.

- Por último ejemplo, los bautistas y otros, reservan el bautismo (a veces llamado
bautismo de creyentes) para los que profesan fe en Cristo.

MINISTERIO DE LA IGLESIA

El ministerio esencial de la iglesia es, por consiguiente, el ministerio de su


Señor y Salvador Jesucristo. Hebreos y Apocalipsis revelan al Cordero en medio del
trono, y al Sumo Sacerdote que intercede siempre en el altar celestial de la oración
como el centro del culto cristiano.

Por su ministerio celestial todo el pueblo de Dios tiene acceso al trono de la


gracia. En la iglesia del Nuevo Testamento no hay separación entre clero y laicos.
Todos son herencia de Dios (clero), real sacerdocio, pueblo (laicos) adquirido por y
para Él (1 Pe 2:9, 5:2-3).

Cristo designó como pastores primeramente a los apóstoles que lo habían


acompañado a lo largo de su ministerio y fueron testigos de su resurrección.
Mediante el kerigma apostólico, Dios dio a los que no habían visto a Jesús una fe
tan preciosa como la de los apóstoles.

Como ellos representaban directamente a Cristo y hablaban con la autoridad


que les confirió, no había manera de que hubiera desvíos en torno al testimonio
apostólico respecto de él. Ellos predicaron a Cristo Jesús como Señor y a sí mismos
como siervos por causa de él (2 Co 4-5).

Mientras que la iglesia pertenece a Cristo, los apóstoles pertenecen a la


iglesia, y no la iglesia a ellos (1 Co 3:22). Para que nadie pensara que bautizaban
en su propio nombre, los apóstoles acostumbraban que sus colaboradores
bautizaran a los creyentes (He 10:47; 1 Cor 1:13-17).

Después de los apóstoles estaban los profetas, que hablaban de parte de


Dios para resolver los problemas prácticos de la vida y eran responsables a la
iglesia. Luego, había evangelistas capacitados que presentaban el evangelio para
atraer a los pecadores a Cristo, y maestros que los instruyan en la vida cristiana.

En las congregaciones locales había una pluralidad de oficiales: ancianos,


que supervisaban el trabajo y la conducta de la iglesia; y diáconos, que distribuían
los bienes según las necesidades de los santos. En este último servicio, Ias mujeres
ministraban con habilidad.

DONES Y HABILIDADES

Un don espiritual es un atributo especial dado por el Espíritu Santo a cada


miembro del cuerpo de Cristo, según la gracia de Dios para su uso en el contexto
del cuerpo.

1- ¿Cuáles son los dones?

Hay 27 dones espirituales en las listas de la Biblia: profecía, servicio,


enseñanza, exhortación, generosidad, liderazgo, misericordia, conocimiento, fe,
sanidades, milagros, sabiduría, discernimiento de espíritus, lenguas, interpretación
de lenguas, apóstol, ayuda, administración, evangelista, pastor, celibato, pobreza
voluntaria, martirio, hospitalidad, intercesión, misionero y exorcismo.

La gran mayoría de los dones espirituales se mencionan en tres capítulos


fundamentales: Romanos 12, 1 Corintios 12 y Efesios 4. Uno de los ejercicios
espirituales primordiales para cualquier cristiano es descubrir, desarrollar y usar su
don espiritual o combinación de dones.

2- ¿Cuáles no son dones?

a) Talentos naturales: Cada persona tiene ciertos talentos naturales, pero los dones
espirituales están reservados exclusivamente para los cristianos. En algunos casos,
Dios toma el talento natural de un incrédulo y lo transforma en don espiritual
cuando esa persona entra al cuerpo de Cristo. Pero incluso en esos casos el don
espiritual es algo más que un talento natural sobredimensionado; es dado por Dios.

b) Fruto: El fruto del Espíritu se describe en Gálatas 5:22-23: amor, gozo, paz,
paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y dominio propio (templanza). El
fruto no se descubre como los dones. Se desarrolla a medida que el creyente
camina con Dios. Mientras que los dones espirituales ayudan a definir lo que un
cristiano hace, el fruto del Espíritu determina lo que un creyente es.

c) Roles: Los roles son las prácticas cristianas tales como tener fe o ser testigo del
evangelio. Difieren ligeramente del fruto del Espíritu en que suponen más hacer que
ser. Y son diferentes a los dones espirituales y similares al fruto en que se esperan
de todo cristiano.

La fe no solo es don espiritual y fruto del Espíritu, también es un rol. El don


de la fe es mucho más que el fruto de la fe y el rol de la fe que vemos en un
cristiano común y corriente.
Otro ejemplo es el celibato. Algunos pueden llevarlo, pero todos los cristianos
deben estar dispuestos a practicarlo si se es soltero o viudo, o incluso cuando se
vive aparte del cónyuge.

3- Los beneficios de los dones

¿Qué sucede cuando la gente descubre, desarrolla y utiliza uno o más dones
espirituales? Llega a ser mejor y puede hacer mas para Dios. Los que conocen sus
dones espirituales tienen una mejor noción de su "descripción de trabajo espiritual".
Encuentran con más facilidad su lugar en la iglesia. Saben que son importantes para
Dios y pära el cuerpo, sin importar cuales sean sus dones.

a) La iglesia es más saludable. En Efesios 4 se afirma que cuando los dones


espirituales están activos, todo el cuerpo madura, y cuando "cada parte funciona
bien, todo [el cuerpo] va creciendo. Hay una relación bíblica evidente entre los
dones espirituales y el crecimiento de la iglesia.

b) Dios es glorificado. El apóstol Pedro aconseja a los cristianos que usen sus
dones espirituales y luego agrega la razón para ello: "para que en todas las cosas
Dios sea glorificado por medio de Jesucristo (1 Pe 4:10-11). ¿Qué otro objetivo
puede ser más digno que glorificar a Dios?

DESTINO DE LA IGLESIA

La iglesia tiene un destino seguro y cierto, garantizado por Jesucristo. Ella


será conducida a la perfección y gloria con su Señor (Ef. 5:27, Col 1:22).
Ella se hará triunfante, celestial y feliz en la gloria de su Señor. ¡Su destino es
el cielo!
¡Su origen y su destino no son de ese mundo, sino del mundo venidero, de
dónde vino y hacia dónde fue su Señor!

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