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El Jurista y El Simulador Del Derecho

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IGNACIO BURGOA ORIHUELA NACIONAL ATTONOMA DE MEICO EL JURISTA Y EL SIMULADOR DEL DERECHO 19% edlicisn Primera reimpresion EDITORIAL PORRUA ‘NX REPUBLICA ARGENTINA 13 MEXICO, 2010 Pinte ein, 988 Cop © 2010 poe Tonncie Buon OxBURLA Balasio Bominger 10, ‘oyoucts, DF ‘at bea ys cartes won poled de ‘BDITORIAL FORRUA, SA de CV 2 ‘A. Repin Argentina 13a, cl Cent, 0600, Mi, DE ee poruacon ‘uae basho at dapsito que men ey ISON s-o- TIS A la memoria del querido maestro De, Auronso Nonusca Cawré, jurista eminente ¢ insigne universitario, PRESENTACION Este opisculo esté dirigido primordialmente 2 los estu- ddantes de Derecho, Tiene como finalidad resaltar la importancia y trascendencia de la Ciencia y Arte jurt dicos, asi como enfatizar la fancién social del jurista en sur cardcter de jurisprudente, abogado, maestio y juez. Pretende, ademés, exaltar Ia grandeza del Derecho y concitar el desprecio hacia sx simulacién. En. prosecu cién de este doble objetivo se ofrece a los lectores una deseripeién de los mencionados tipos desde un punto de vista cualtativo ideal © deontol6gico. En contraste, también en este breve ensayo se exhiben las caracteristcas del simulador del Derecho. La oposi- cién entre éste y el jurista puede signifcar una especie de propedéutica para un curso de ética juridica que tanto necesitan nuestros estudiantes. Asi, desde la inicia- cién de su carrera podrn calificar a sus profesores como verdaderos maestros del Derecho 0 como mediocres do- ‘eentes de ficeién y apariencia; y siposteriormente. se entregan al estudio de la ciencia juridica y a su ejercc pragmitico, starin en condiciones de distinguir al juri prudent, al abogado y al juez auténtiens, dl simulador fn cada una de estas categoria, a efecto de que puedan optar por el luminoso camino del Derecho o por la senda tortuosa que conduce a su desvituaci6n, Coyoacin, D. F,, julio de 1988. Toxaco Burcoa Onmusia. Carfroto paaceno NECESIDAD DEL DERECHO COMO ORDEN NORMATIVO DE LA SOCIEDAD 'Y DEL ESTADO El Derecho es un orden normative jerarquizado. Por eso pertenece al mundo del deber-ser, desde la norma jurk- ddica positiva, escrita 0 consuetudinaria, hasta los postu lads ideales. Ese orden normativo es la estructura formal de toda sociedad. Sin éta no podria existir ni sub- sistir, pues la vida social, a través de sus miltiples ¢ incontables manifestaciones de toda especie, es una com- plicada urdimbre de relaciones de variadisima indole que requieren imprescindiblemente una regulacién que les ‘proporcione seguridad dentro de su permanente diver- sidad y de su dinamismo coincidente, divergente y hasta ‘opuesto. Reza un proverbio sociolégico: Ubi homines societas, ubisocietas jus, que no expresa sino la indis- pensabilidad del orden jurfdico formal integrado por normas bilaterales, imperativas y_coercitivas, indepen ientemente de su’ contenido miltiple ad infinitum, su- jeto siempre a factores tempo-espaciales en permanente movimiento y transformacion, Tales nonmas, traducidas ‘en leyes. postivas de vigencia limitada y por esencia cambiantes, pueden tener cualidades 0 defectos, revelar 0 no el ideal diversificado de justicia, ser 0 no conve ates en un pais o en una época determinada, regre- sivas 0 progresivas, buenas © malas, pero siempre ab- solutamente necesarias para estructurar a la sociedad R PL SURISTA YE SIMUEABOR DEE DERECHO hhumana. No debe olvidarse, a cate respecto, lo que el expt juriico romano aseveraba en des conoesee pos, vetbios: “Dura lex, sed lex” © “Injustum jus, injuria”, dureza injusticia que no despojaban 4 una oa giro desu Tacs pst, sea cual aya sido au fuente formal, variable también ‘en expecifcos regfmenes poll ticos histricamente dados. ee Sc ha sostenido por una importante corsiente jusfilo- séfca que la seguridad socal et un fin del Deseo de, Pendiente de la justcia a que éte debe propender. Sin embargo, més que un telos, la seguridad es un elemento csencial del orden juridico. Este puede ser injusto pero Jamis prescindir dela seguridad, ya que sin éxta no dale {irfa en el mundo social aunque no en el mbito de la ‘idealidad. Ya dijimos que sin el Derecho que implanta al orden normative necesario para la vida social, &ta no podria desarrllarse. La normatividad juridiea es para toda coleetvidad humana lo que el agua para los pects © sea, que dichos elementos son imprescindibles para la vida en sus respectivos casos. En toda comunidad, inde. pendientemente de sus condiciones tempo-espaciales,serm. Bre ha funcionado el Derecho, cualesquiera que hayan Sido sus modalidades orgénicas y telealgicas, asf como su fuente y su estimation axiolgica Sin embargo, en la actualidad han surgido algunas cortientes, principalmente entre economistas, scidlogos ¥ “politélogos", que consideran que el Derecho no solo esta en crisis, sino que es un obsticulo para los cambios sociales, Tales cortientes y sus propugnadores parten del desconocimiento de lo que es el orden juridico en x mis- mo considerado, es decir, con independencia de su mal. tiple y variable contenido. El Derecho es en sf una es: tructura nomnativa susceptible de acoger denteo de Ta substancialidad de sus normas, principios, reglas 6 ten dencias de diferentes disciplinas tanto culturales ‘como tonics y ciemtificas. Ademas, el Derecho, como orden de 2 DERECHO COMO OKDEN NoRMATIVO 13 ormativ, debe refejaren sus prescriptions fandamen- tales ns transformacones socials, econdmicas culturales as que se regen dent de la vide dnkmica {stevens nan, eon eto de comaliar ice remade de dichas tansfonmaciones y de rulat imperativamente lat rlaconescomritars conforte 2 dlbe. Sin ext normacign judi, nga cambio gue opere ens dvenoe Ambit vials dels ace podta Tener vigencia,veopelaiided ni operatividad ‘eae, Ya ae ln powtladen de dicho cambio no poean impor Jot vdldacnate pra reir an oltre toda vez Gue eotalan spoyils excuvaente en a fuera, No Sener, poos ftficncion algun las afimaacooes incon salts contra el Derecho, puesto que fate no silo es ning Ge para el proses sia nw el conducto Dorel que oeteariumente fos Js @anderastoacs que fpertence l soceda eben canine En resumen, el Derecho. como orden normativo de sachet imperative 7 svelte en fio eomlderad, ts der con abstracein de su variado variable cor- teak, nos ni infacstrutura i mperetuctra de ba sociedad), pussio que enw dimensin formal, no sth tule af A dempt ef alespacin Lo que cambia y debe Cambiar consantemente en el Derecho esau contenido, or bo be expcsr nn lo Gunton sociale, Lia et as contra l Devece ge han rg, y muchas vet cinta rn cana een de as nora Ghean, sl que tea liga ni realmente pone enfocarlas ae Chae ca tune ili ch decu, peetindenie de su contenido, Es mds toda las tanformaciones soins pulca, econbmicas 7 cultures tienen la tendenca fatural de plasmas chun orden juice determinado, bien mitujed a une antesior © modifica execial- therts cl exten, Nowe requcre enlia mocha nl ew rene enjundine ml comple edie para eides- Zia le anteriores neta, pues In bistorin Je todor Tos 4 {EL JURISTA ¥ HL snULABOR DEL DaaECHO paises del mundo es el testigo fidedigno e inobjetable que los confirma. La transcendencia del Derecho se corrobora si se toma en cuenta que de él surge el Estado como persona ‘moral suprema y omnicomprensiva, y en la cual se e5- tructura toda sociedad humana, Esta estructuracién la forma y sistematiza el Derecho para hacer posible la vida social dentro del orden normativo que establece y en el que cxisten y actéan, sin excepeién, les érganos de go- Demo y los mismos gobernados. Tan es asi, que Georges Bardeau y Hermann Heller, entre otros, sustentan este criterio mutatis mutandis, Sostene el primero que “La formacién del Estado, coinei- ‘de con una cierta forma dal poder, y esta forma particular del poder resulta de una concep dominate en el grupo, y Seeptado por los gobemantes mismon, en cuanto la natura Jen de la fuera © potencia poltica, He ahi un hecho de sonciencia. Pero este hecho no constituye por x solo e wporte del Estado, Provoca el cumplimiento de un acto jusdien so iin el cual el poder so convierte efectivamente, en el pln fe las realdades, en lo que lor gobemantes y gobernades ‘ean en él Ese acto es la instituclonaliacin del poder que tiene por objeto dsacar el poder de sus agentes de ejercco 4. de fundario sobre Ia insttucién la cual incorpors i idea de derecho dirgente en el grupo. Eetaoperacisn de int ‘uciénalizaciéa del poder puede tener Iugar por modo con suetadinario 9 realzarse mediante us acto juridico formal Ja consitucin, Pero cualquiera que sea la manera como icha operacin se elect, presenta sempre ese triple carde- ter de Ser un acto jurlico, de modifiear Ia aturalesa del poder y de dar nacimiento al Estado. Hay, pus, en defini tha, en In diferencacin sobre la que reporan Inv sociodades polities, una ruptura de continaidad, un momento en el que orden expirco ve transforma en orden jurdico y ex ent fxs cuando aparece el Estada.” Por su parte, Hiller afirma que “Sin et carter de eres: dor de poder que el Derecho entra, no existe valides jun Y Troi de Science Poltgae Taso Il, "LB", yp 38 y 9. 1RL DERECHO COMO ORDEN NORAEATIVO 18 ica normativa ni poder enata” de lo que se candluje que fs el orden jurdico el que crea y organiza el Estado, el cual to podiia existe in &? Seria demasiado prolijo aludir al pensamiento de tras muchos autores que proclaman la idea de que el Derecho es la fuente normativa del Estado, es decir, el clemento que organiza y estructura a la sociedad humana en una entidad extatal. Esta circunstancia confirma la trascendencia del Derecho’ que sus incoasultes impagna- ores desconccen, 7 Peoe dat Baad, pie. 208 Captrozo srouxno SEMBLANZA DEL JURISTA Es el jurista el cultor del Derecho. La importanci gente de su tarea social deriva puntualmente de la tras- ccendencia del orden juridico.* Su actividad primo mente estriba en construirlo para perfeccionar su norma- jidad positiva y en vigilar su respeto. Por ello, el jusista es un garante de la sociedad en euanto que debe procurar que en ella imperen la justicia y la seguridad. Esta ‘procuracién por si sola justifica su conducta que se ma- nifiesta en diferentes quehaceres vinculados todos a su noble misién que es simulténeamente cientifica, artistica, ‘moral y eivica, atributes que concurren en la integracién dela cultura juridica como expresién sefiera y esencial del bbumanismo, que no puede concebirse sin el Derecho como instrumento vital imprescindible. A esto respect Rail Carranch Rivas atovera que “el Derecho ex experiencia hitérica, vital, senibe; experiencia que es necearie eaptar y entender. Lo que pasa es que te fata ane. partee-~ de una experiencia, en sumay cultural ‘aya alma eaté en la norma que yo identiion con fa jurdi- 3 Tat teucendencia In expone Rodello Thviog en eas palates te donde et por el Eads magn teats el orden Por st eben, ‘yun tas te verdaders rpuiady velo donde el Gecko damien, frpers el Blenetar ncn, of omerclo Ie fi se velen oe ‘Steuer ao all's Geral la fora moray pce! ibe blo ena" vigae pln” Et deecho er le ple biew eomprenide EEF der, wo ta pola lope el momento, Inte del nant, ano ia eho io mi fo xen Ba ie fh Derecho, pag 278) " 18 BL JORISTA ¥ HL SIMULADOR DEL DEREGHO sidad. La norma cultural se vacve as jutdicn Pero ‘nis lj el Derecho ere munde tal con lo occ, fa, suanecto soil c hitccn, No pucde haber wn vitan Set undo soy put, mcg, Exacy Po Ain deberes y oblgacone, sin derechos’ caramel exon ‘doe Incuso ls Hea reioras eee undo de que hablo son expecticas: paz, Hbertad, justia, conivenla orden hha progrso, Nada de eto seria to que cy lo que dake set sn una sie do derechon et ei de lee, de Sega de formas; pero de nonnas que aunque rds debe fom, ted de jurdicidad a a clara, ear tenor judi, hecha.jriidad, Cuando alglen Toba ne Curie ea un compartment anton, Por qu? Rorgos ‘ota Tastina lat bass ena eomiven gurttoals Be tin conjunto de prineipon,o ta, de leyes Use conve Pr peso, de derecho. La Gonstucln y las Iyer sc? Ghrias no sdlo operan ea el aparsto adnistntoo y de foiemo, La sociedad enters, en devemlviment pee Ge de ls, Lew derechor del indivduo, por ean fos Tee chor husace, as garuns constuconles”son inwocales t= cualquier epsoio 0 psa dela vide cana Lo oe teario ot a bacbrie 1b que no 1 busbar se distngue Precaente, por Io que yolshorn. Guero lamar judi ¥ que depen de lo que vengo explcando, & iaber ae ik tute d's nay de I ee Bl vale de i deterinada celts, su sentido orient, se miden por se contends Ii, He sho contend, qu equae © utes 2 cvencin La vide cspiital de una cara es sempre ice ome su vida ora pass Para cumplir su insigne y excelso cometido social, el jurista, principalmente como abogado, debe ser libre. La libertad en este sentido signifiea que no debe estar vinculado permanentemente a ningén sector piiblico, pri- vado o social, ni patrocinar solamente los intereses que este sector represente. Tal vinculacién entrafia la merma 9 el menoscabo de su libertad para seleecionar los asune tos juridicos que estime justos, honrados, rectos y respal- dados por el Derecho. Esta escogitacién no se puede (BE Atte del Derecho, pg. 188 7 108 [SEMBLANZA DEL JURISEA 19 realizar si el abogado esta al servicio de cualquiera de dichos sectores. Su libertad profesional lo faculta para tender cualesquiera negocios independientemente de los ‘sujetos que en ellos sean protagonistas. Asi, puede indis- criminadamente defender al rico y al pobre, al ejidatario y al pequefio propietario, al trabajador y’al patrén, all xobernado y al gobernante, con la tiniea limitacién de sa sentido ético y de justcia. Estas reflexiones conllevan a Ia consideracién de que no es posible que haya “abogados de empresa” 0 “abogados al servicio del Estado”. Por ‘nde, los licenciados en Derecho afiiados a las agrupa- ciones cuyo objeto esencial conssta. en prestar es0s ser- vicios profesionales parcializados, no son verdaderos abo- gados, pues éstos, como afirma el insigne Angel Ossori, ddeben ser los més libres de los hombres. Estar “al servi- cio” de alguien, sea persona fisica 0 moral, piblica 0 privadla, obliga a obedecer siempre las consignas que dé el que reciba el servicio. El abogado no debe ser asala- riado de nadie, No debe tener patréa que lo instruya en lo que tiene que hacer. No es un trabajador sino un rofesionista que dicige al cliente en los eases en que éste tolicta su patrocini, No debe tener “eapacidad de obe- diencia”, que es el signo caracteristico del politico, segtin expresi6n de Manuel Moreno Sénchez, sino facultades dde mando, Debe gobernar a su patrocinado y no seF g0- bbemado por éte. Por esas razones no es admisible que los liceneiados o doctores en Derecho, que estén al ser- vicio de algiin sujeto sea quien fuere, se llamen abogados, por mas competentes, capaces e inteligentes que sean. Ios directores juridieos de las dependencias oficiales no son abogados, puesto’ que estin al servicio de ellas y de sus superiores jerirquicos. Esta situacién de subordina- ién, por motives andloges, se registra en lo que se refiere a las empresas de Ia llamada inicitiva privada. No hay, pues, abogados de empresa ni abogados al servicio del Estado, La libertad profesional es sagrada y muy dificil 20 BL Justa ¥ BL aneuLADOR DRL DEREGHO ejercer, pero quien la desempefia, no puede enajenarla ‘Por ningtin sueldo por més elevade que se suponga. Estas reflexiones explican porqué los juristas estén deja de existir, su funcién no s6lo es innccesaria sino Peligrosa. Por esta raaén se le sucle perseguir y acosar ©; al menos impedir que “contagie” con la dignidad Ii bertaria los circulos politicos donde se respira servlismo Y abyoceién en varias ocasiones y circunstancias Ades de ser libre, el jurista debe ser auténtico, La autentcidad se revela'en’ un comportamiento. acorde com Jo que se piensa y se siente. Es, por tanto, una calidad ‘puesta al vicio de la falsedad e hipocresa, refractaias de la confiabilidad, Nadie, a menos que esté engaiato, confia en el falo o en el hipéerita, estigias que jamie dlebe tener el jursta en ninguna de las actividades que 4 son inherentes. Sin la autenticidad no podria conve. birse la idea ética del hombre de Derecho en ninguno de sus divers tipos funcionales. La veracidad es otro de los ingredientes morales del jursta,atributo que no implica, obviamente, que posea Ja verdad como valor absoluto muchas veces inasequible al entendimiento humano. Ser veraz entrafia simplemente rectitud de pensamiento, no certeza trascendemte en Io que se piensa. El acierto o la equivocaciGn, resultados aleatories de Ia natural falibilidad del hombre, son inde, pendientes de la veracidad que se funda en Ia buena fo y en Ia misma autenticidad. Externar una idea que no se considera cierta por quien la emite, es proceder contra ‘esa cualidad e incidir en falsedad, generadora de la no credibilidad, y un jurista a quien no.se cree traiciona su noble tare Sin valor civit ningin “homo juridicus” puede ima- sinarse, Esta cualidad civica es otra importante carac- SENDLANZA DBL. JunisTA a teristica del jurista. El cobarde, por naturaleza 0 por conveniencia, no representa jams al “caballero del De- recho” ni al “luchador por 1a Justicia”. De nada serviria a la sociedad la sapiencia sin la conciencia de seguridad y firmeza en lo que se eree y sin el propésito de combat’ or un ideal, que en el jursta esté encarnado en ia jus- ticia y en la observancia del Derecho, La combatividad, que no debe confundirse con la agresividad, es un impulso propio del temperamento humano, Quien sea apitico & indiferente a lo injusto y a To antijuridico es en gran medida un cobarde aunque sea erudito, La lucha por el Derecho y la Justicia no admite pasividad alguna y mu- ‘cho menos complacencia con los que los violan, vicio ste titimo que por si mismo implica la negacién del valor civil. No es concebible tun jurista apocado y asus- tadizo que no tenga cardeter ni fortaleza y que sea cém= plice encubierto de la sujecién exclavizante con que suele aherrojarse a un pueblo, “Donde ts morat del pueblo, dice Terng, conte en sometene, et ibrar, en le pea dela tguctdad, Aria atic, de To desire, del smetinieats raster, no se ponien formar earacter; on terreno semen sl Tie Seory at asin ue aan oe Sein de amas, no son min gue Iaceyon dracon don= adores bras contra onde aj, eects ysis an lon de arb. arn ef dear Gel castor hace falta alot hmbre ded temprano el setiiono de saartad, Pos cate setnieno inte sobre do sgn, tne por Condi a seguridad exer, oben, dentro de a wecedad, Yet Gina ex garamimaa ‘2s hoes por el dees Fim eincanmovible como a sreyente ens fen In divine Gadel el hore oe doen af ene derhoy © ime dicho antes no confan to wn nlgy qu te encuren fern do cl sino que sientn Din y d derecho en Sy Sime nia ng cnt fe a mimes, ue jutamente or ei ningan poder deta Sra pune tpararo de ll, sno gr prc desta lon entry con ll Extn cso To fee de 2 EL JURIGTA ¥ Rt aIMULADOR DEL DERRENO vigor. La angustia del yo en ef mundo, que es la sensucisn natural del étomo anittado puramente a meroed des nism, fia angustia deapareee con el poder superior en que, ha tomad su refugin, I sent en fy asf ris en él Ex lugar de In angusta y del miado aparecié un sentiniento firme © Inguebrantable de seguridad. Seatimiento inguebrantabe de seria eat 2 mb oo In eps eat pr ol we timiento que el derecho y Ia relgiin, donde comesponden 4 mt ides, producen en los Sere: manos. El ders lv da el sentimiento de seguridad en lp que ae rfiere au relaciones Juamanas la elga eno que ie eis wu seas con _ Una de las imprescindibles cualidades morales del juista ob Ia honestidad que en su sentido amplio equivale ‘a no ser corrupto. La corrupeiéa es un concepto que en- sgloba simulténeamente varias implicaciones, Asi, corrom- per equivale a trastocar o alterar la forma de alguna cosa, echar a perder, depravar, dafiar, podrir, sobomar © cohechar al juez 0 a cualquier persona con dédivas, estragar, viciar, perverti, ineomodar, fastidiar, manchat © mancillar, alterar o trastomar algdn asunto. Atendien- do a tan miltiples acepciones la corupcién entrafia 1. Deshonestidad; 2. Ineficacia dolosa; 3. Ineptitud © incompetencia perseverantes; 4. Engafio o falacia; 5. Des- vio doloso de conducta; 6. Adulacién y servilismo; 7 Complicidad y encubrimiento; 8, Indiferencia y apatia. A propésito de Ja corrupciin ex interesante recordar to ‘que José Tngenieros afima acerca de lew serviles eine. rents: “Las bribones, dic, se jactan de au bigardia y des~ versienza, equivoctndolas con el ingeno; lo servile los parapoco pavonéanse de honestos, como” sla. incapacidad del mal pudiera en easo alguno confundise con In virtud” “Indiferentes von ls. que viven sin que a2 advierta st exs- tencia. La sociedad piensa y quiere por ellon No tienen wor sino eco. No hay Tineas definidas a en sa propia soma, que © apenas, una penumra” "Lor expt afebrados por TH Fi ex at Derecho, ps. 200 y 01 SRACLANZA DEL JURISTA 23 algin ideal son adverse de 1a mediocridad: soiadores ‘contra lor ultaros, entusistas contra los apstica, genero- {ov contra lot calulstas, indiptinadee contra los dogmas {ion Son alguien o-algo contr lor que ‘mo som nadie ni naa? * También Ariséeles hablaba dela eorrupeién de loc fobiemos, Avevera ol lustre estagirea que. "Muchas veces 1 gobiemo. pasa de la arstocracia a Ia oligayais. por la ‘cocrupelin de fos gobernantes, que se feparten entre sila for- tuna publica cont toda junicia; que conservan pare solos Ia totaidad 0, por lo menos, Ia mayor parte de los bienes sociales; que mantienen siempre el poder en las mismas ma- how y ponen la riquees por encima de todo lo demis. En Taga? do goberar lor clidadanor més dignos y_honredes, son ngs cantor depravads los que’ gobieran”.” Por si parte, Dionisio de Halicamaso estimaba que “Un buen go- Thermo produce cludadsor que se distnguen por mi valor, fs aimor 8 Ia justein y otras buenas cualidades, Un mal go hemo le hace cobardes, rapaces y esclaves de todos los deoot delezables™* Es evidente que el jurista debe tener un hondo senti- do de justicia no s6lo en lo que tradicionalmente se con- sidera como justicia conmutativa (constans et perpetua nalumntas suum euigue tribuere) sino, por modo primor- dial, en lo que debe entenderse por justicia social. cultor del Derecho no s6lo tiene que atender a la pro- Dlemética individual, sino abocarse a las cuestiones 30- ciales, ya que es un servidor de la sociedad. La justicia social entrafia un concepto y una situacién que consisten en una sintesis arménica y de respetabilidad reciproca entre los intereses sociales y los intereses particulares del individuo, Sin esa esencia sintética no puede hablarse vilidamente de justicia social, ya que al romperse el cequilibrio que supone, se incide fatalmente en cualquiera de estos dos extremos indeseables, que son: el totalitaris- Gaugeedees Romana a EL JURISTA ¥ RE sMEULADOR DEL, DERECHO ‘mo colectvista y el ingividualismo, que sblo atiende a la csfera particular de cada quien Si un régimen juridico se estructura tomando exclu- sivamente en cuenta los intereses de los grupos mayor tarios de ta sociedad sin considerar los intereses indivi El magister juris debe tener fe ardiente e intenso amor por el Derecho ¥ sus valores humanos para contagiar con entos a sus alumnos. El camino para ello es la emotividad, la pasién y 1a vehemencia con que debe inflamar sus exposiciones. "Si dejamos a un lado el covsatn,dien Carranci,eneremes fen cl pozo del virtua. Y que conste que donde hay vie {osm suelen tener eabida vrtudes de snuy variada y Tica ‘especie. Un téenico del Derecho ee slempre un individu tee petable, publemente cargade de ideas y de concepts rgidor Conoce & inclu demina una miquina; lo curios ee quel ‘maguinaria juridiea de poca com sive sino leva en su eh- irafa el ingrediente de la emocién| Serd uns méquina que segue y hasta que organice. Nada min” * Complement a pensamiento tan fino este con ese mensaje Inpidario: “Yo Fienso que el boride babi, nada mis hil earece de cimen- ‘Sin para ccupar la citedsa. Le ocupa en cambio, & gran altura el que piensa con todas Ine fibrs de su es, el que ne ceva, No es magiser jus el puslinime oi mucho mence fl tranquil; porgue usa cova er In exposicién vrena, a veces dena de gracia interior, y otra el voledn que hace faego, que semueve las pasiones adormiladas de lor fumes y lea des ‘ore el velo de la vide, Exponer nada més una clave, us tema, es en realidad may poco. Y seguirésendo poco aunque 1 profesor use la. podagopia 2Qué aprendera el alumni? {Los movimientos del Derecho, de innegable importancia para. Iitigar’ aunque sovimentot al fin yal cabo. Ee como sel factor slo supra ir de um lado a ot#o, moverse en el eioe rari, sin verdadera conciencia de sz papel, Y en el Derecho Ja conciencia es todo 0 cari todo, El actor legiine, ya que ‘estoy en ol ejemplo, ef gran actor, vive el papel y se trae forma en su persnje. El abogado, a si vey debe vivir ls Br Ante dl Deeco, pg. 129, Opie ng 8 srroLodia net JuRIseA 6 awa que lta, Muchas voces el Derecho, y noo so ato fucederi en otras profesions, nos sorprende por sa fuerza de Iimprovisacén, e nenovacién, Yo no digo que lo aprendan lee que no tienen la menor idea de dl; pero quienes la tenemos selemos deeubrir de pronte, a, de pronto un Angulo har fntonces desconncido y que ofrece la vida. La vida, hay que ‘iecnio, poses un enorme sentido comén, una especie de log Interna." A veces les casos not proporcionan 1a sohucién, lo rismo que Tee problemas, A mime ba sucedido al dictar Ja citedea al entedarme en oa idea, que el asunto me da la clave, me abre la puerta, me ensefia la hz. La vida es macs Yy hay que sabetla escuchae. Por es0 10 piensa como debe Pensar el que so alela de la realidad palpitante’ “Enséietele 1 alunno cuantas reglas de Derecho Se quera, cuants prin tipios normatives haya y teria diversas, pero no ae abandone nunca la idea de imbusle vide, de hacerlo vivir. © sea, de (que sienta tanto la realidad como la idealidad del Derecho. De qué srve, me pregunto, un sacerdote que no haya per- ‘bide de alguna manera la sentidad y también Ia maldad? Debe conoceas no alo con el inteecto, Debe apreiare, cemocere a si mismo en lo que tenga de santo y de malvado, {gue todos enema” = Bs la autenticdad otra de las prendas del magiter juris en cuanto educador. Coniste, ya lo hemos dicho, én vivir y actuar como se piensa y sient, en predicar con el propio ejemplo, en aplicar como hombre, ciuda- dno y profesionsta lo que ensfa in cathedra, Hipoeitas y falsos,y por ende indignos de confianza, son los que traicionan en su eondacta externa lo que pregonan en la conferencia, en Ia clase 0 en la obra cscrita, causando rave dafio moral a sit alumnos y a sf mimos. Aunque estén prefiades de erudicién son despreciables por insn- ceros ¥ cobardes. “La honestdad substancal, cantina Carranf, es ser limpio en los penssmientes, en las pa- labras y en las acciones; con To que he defiido la regia de condvcta del abogado. A nosoton sicede To mismo OP, iy is 157 y 18, 6 [BL JORISTAY EL SIMULADOR DEL. DERECKO que a los sacerdotes: lo que reclamamos lo debemos La autenticidad magisterial tiene.en Séerates su prin- cipal testimonio, Sus ensefianzas civicas, morales y relic ssasas las vivi6 hasta su muerte y jamés abjuré de sus ideas. Fue condenado por ellas a beber la cicuta. Lejos de arrepentirse ante el tribunal que lo sentenci6, reafirmé su verdad que fue la tinica pauta de su vida terrenal. Paton, su discipulo, leg6 a la postcridad la autenticidad socrdtica impresa en estas bellas palabras que hace brotar de los labios de su maestro: “No aon los palabras, ateniemtes, las que me ha fltado; ‘la impudencia de no haberos dicho cosas que hubierais agustado mucho de ic. Hubiera sido para vortros una grat Satisfaccie haberme visto lamentae, susprat, Horar, spliear Y cometer todas las dems bajenas que ets viendo todos los ‘iss en los acusados, Pero en mrdio del peligro, no he creido ‘que debia rebajarme a un hecho tan cobarde y tan vergon oso, y después de vuedea sentencia, no me arrepiento de no haber’ cometdo. eta indignidad, porque quiero ane more eexpués de huberme defendido como me he defendio, que vivir por haberme arrastrado ante vosotos, Nien los trib rales de justici, ni en medio de Ia guerra, debe a! howhre hhonrado salvar sa vids por tales medion Sucede muchas veces Tos commbates, que se puede salvar la vida muy fécilmente, frrojando las arias y pdiendo euartel al enemigo,y lo tno ‘suoede en todos los demas pligos; hay mil expedentes para fevitar la muerte, cuando eth uno en poriciin de poder de rlo todo o hacerlo todo, i AR! atenienss, ao es lo difell teva Ta muerte; lo cs mucho mis evitar ia deshonva, que ‘marcha mis ligera que la muerte, Bea es la razéa, porjue, viejo y pesado como estoy, me he dejado llevar por la mis ppesada de las dos, la muerte; mientras que le mds Bigea, el rimen, estdadherida a mis scutadores, que tienen vigor ¥ Tigerea. Yo voy a sufr la muerte, a la que me Babli con dena; pero eles sutiein la Seiguided y In infamia a que la verdad les condena. Con reapecto a miy ie ago a ml ca tigo, y ellos se atendrin al suys, Bn efecto, quick las comas BOF iy phy 88 ‘nP0L0GiA DEL, JURISTA a haan dsbido pasar asl y en mi opinién no han podido pasar de mejor modo.” Para ser auténtico se requiere indiscutiblemente va~ Jor civil. El pusilénime, el timorato y el que carece de ‘convicciones firmes es susceptible de convertrse en hipé- ‘rita y falso, defectos éstas subvencionados por la inse- {guridad 0 las conveniencias personales. El profesor que adolece de estas Iacras no puede considerarse ‘magister juris, ya que, bajo Ia presién de tales vicis, tiende a engafiar a sus alumnos o a rehuir toda polémica, so pena de perder la posicién politica, econémica 0 buro- cerética en que se encuentre. Es més, se despoja del ‘epiritu exitico, si alguna vez lo tuvo, y oculta sus ideas [para no comprometerse con su externacién, Por ello se toma complaciente y porfia en no tener munca adver sarios que lo pongan en riesgo de “caer en desgracia”. La medrosia que lo earacteriza le resta toda hombrtia yen sus actitudes traiciona su misién docente. No educa Sino desvia a sus alunos hacia la mentira y las aparien- ias alejéndolos de Ia verdad. Es, en resumen, un sujeto ‘que deshonra la excelsa condicién de maestro de Derecho confinéndose en su mediocridad. Las afirmaciones anteriores, que pudieren antojarse exageradas, surgen de la cuesti6n de si un politico, sea ‘0 no funcionario pablico, puede ser maestro de Derecho cen [a estricta connotacién del concepio respectivo que se acaba de exponer, Ain a riesgo de que se nos tilde de “‘maniqueistas” 0 “maniqueos” estimamos que entre ambas categorias hay incompatiblidad en lo que con- cieme a la funcién educativa, ya que el politico y el max ister juris tienen atributes’ diferentes. El catedrético debe scr abierto, prodigar sus ideas hacia sus alumnos, dscutic con ellos temas culturales diversos, desnudarse intelectualmente para darse a conocer en su integtidad Bilotor de Pate, Apolgtede Sterter, Tomo icin 1921 Se In Unimenténd Nacional de Masco 68 JBL JONSTA ¥ BL SICULADOR DEL BERECHO animica y expitiual, comunicar todo lo que sepa en el terreno de si especalidad, y s\ no s6lo es docente sino investigador, plasmar honradamente si pensamiento en su obra escrta sin reticence ni limitacines que lo de- formen o anublen. El politica, como hombre de Estado, debe ser, por lo contearo, discreto, no st debe prodigar para que se le etime, debe hablar poco para mostratse reservado, “no debe decir sino lo que conviene decir”, como anota Azorin quien agrega que “debe conservarse en cl ict de la balanza” para no. perder el equlbrio, debe asesorarse de personas doctas que lo aconsjen eon sinceridad y sin partidismos en lo graves asunts de go- bicmo, debe abstenerse de manifesar “su” verdad cuan- do &ta pueda tratomar Ia marcha normal del Estado 9 provocar conflicts entre las faeciones politias, en una palabra, debe renunciar a su "0" para preserva la ‘stabilided y continaidad en sus funciones Atendiendo a la incompatbilidad mencioneda, que emerge del simple parangén de las caractristcas rescha- das no es posible que en una persona determinada, espe- ‘ifia, se retinan ambos tipes ualitativos. Por ello, el pox Itico metido a profesor univensitario, por mis brillante aque sea, ser& un docente que nose entre gue integramente 2 la ensefianza, pues su condiién lo obliga a soslayar les aributos que en étaconeuren, Contrariamente, el maes- aro que incursiona en el terreno de la politica tiene que ‘eformar su indole para acoplala a las exigencias del pole, defraudando asl a ts alunos que requloren Sinceridad, autentcidad y veracidad en sus mentores A los estudiantes no se les debe decir una verdad a me- dias, Se es debe hablar sin reservas ni dsimulo, notas fstas que son caractersicas del politico 1a diferente y hasta opuesta posicén que el maestro de Derecho y el politico ocupan, no excluye la idea de ‘que éte pueda Ser una persona ctlta yun excelente expositor. Sin embargo, estas cualidades Se mengvan en ‘rpovoots px. jumsta, cy Ja realidad por el temor, escrapulo o sentido de disciplina que en la mentalidad del politico imperan como factores condicionantes de su conducta. Su falta de observancia sc considera por el politico como grave riesgo de truncar su carrera o de perder el puesto piblico que desempeiic ‘merced al “posible desgrado” que su actividad académica libre pueda causar en la mente de sus superiares o de los jerarcas del “sistema” de gobiemo imperante. Este solo pensamiento impide al politico desempefiarse cabalmente como catedritico, ya que, para él, es més importante la cautela (término con que suele disfrazarse Ia pusilani- midad) que la veraciciad y la autenticidad que requiere todo magister juris. En otras palabras, el espiritu eritico que éste debe tener como elemento esencial de su misién, se merma a tal grado en el “politico-catedritico” que llega a desaparecer de su comportamiento docente, ya ‘que generalmente se inclina por conservar inalterada su situacién burocratica a) El Juez Una de las més excelsas aspiraciones de todos los ppueblos del mundo ha sido la realizacion de la justcia como fin trascendental del Derecho. En tomo a ese auhe- lo universal han surgido en la Historia las figuras del Juez y del Abogado como necesariamenté complemen: tarias integradas en un haz inesindible. Sin embargo, antes de Ta aparicién historia del jurispradente, juris consulto y abogado, en varios pueblos del orbe tao su presencia el juez como delegado del monarea, e incluso ‘de Dios, en lo que a las altas funciones de administrar justicia concieme. Con este caricter se erearon los pris- tinos tribunales que en nombre del soberano o de la di- vinidad debian desempefiar tan importante tarea social. Asi se explica Ta existencia del “ribunal supremo de Joxlea”, lamado el “Sanhedrin”, que dictaba sus senten- 7 BL JURISTA ¥ EL, SIMULABOR DRL DERECHO clas en representacién de Jehovd ante ef mismo pueblo judio y en un recinto’sagrado llamado “Gaaith” de la Ciudad de Jerusalén. En el mundo greco-atino, por su parte, se eablecieron tribunales esotériens, como el de Jos pontifices en Roma, bajo la inspiracién de los dioses, Y que fueron con el tiempo susttuides por funcionarios judiciales y érganos jurisdiceionales del Estado implan- tados ya por el Derecho. En la Espavia vsigética el supremo juez del Estado era el mismo rey, cuyo deber sis elevado consstia en “facer justia” entre sus sibdi- tos que le imponfa el Fuero Juzgo, expedido en el si silo vm de nuestra era, a través de Ia formula "Si ficieres Justicia serds rey, et si non la ficeras non serds rey", con Ja que se le amonestaba en el acto mismo de su consa- sgracion electiva. ‘Abarcarfa un volumen de amplias proporciones la referencia a hechos,instituciones, doctrinas y hasta anée- dotas que a lo largo de los siglas, y quizd milenios, han ddemostrado que la funcién social més relevante y tras- cendental ha sido la administracin de justia y que el juez, su impartidor, enearnada en el mismo soberano © en funcionarios delegadas de éste, es el personaje pi blico més antiguo de la historia de la humanidad. Para los objetivos de la presente semblanza, que de ninguna manera aspira a ser una historia judicial de in- ole universal, y ni siquiera verndcula, nos contraeremos ‘8 descrbir, aunque muy imperfectamente, la personal dad ideal del juez, Mimese magistrado o tribunal, no antes hacer algunas breves y someras alusiones sobre 1a “jusicia”, sin ningin afin de formular al respecto con- ideraciones de cardcter jusfloséfico, sino de exponer algunas reflexiones en relacién a ese valor supremo del hhombre que, segtin Cicerén, es la més grande de todas Jas virtues. Ya hemos dicho reiteradamente que es muy dificil, por no decir imposible, definir a la justcia con- forme’ su substancialidad social, de suyo variable en el y srrozocia pet. yontsta n tiempo y en el espacio. A la pregunta “qué es la justicia” se pueden dar muchas, contrarias y divergentes respues- tas, mismas que estén condicionadas a estas

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