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Escolástica en La Colonia

Este documento resume el papel de las instituciones educativas durante la colonia en Colombia entre los siglos XVI y XVIII. Sostiene que las universidades y colegios mantuvieron el orden colonial impartiendo una educación basada en la escolástica, con énfasis en Aristóteles y Santo Tomás. Esto justificó la conquista y dominación española. La enseñanza se centró en la dialéctica, retórica y teología para propagar las verdades religiosas mediante silogismos. El proceso educativo imitaba el método medieval

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Escolástica en La Colonia

Este documento resume el papel de las instituciones educativas durante la colonia en Colombia entre los siglos XVI y XVIII. Sostiene que las universidades y colegios mantuvieron el orden colonial impartiendo una educación basada en la escolástica, con énfasis en Aristóteles y Santo Tomás. Esto justificó la conquista y dominación española. La enseñanza se centró en la dialéctica, retórica y teología para propagar las verdades religiosas mediante silogismos. El proceso educativo imitaba el método medieval

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Vanessa Ariza Hernández

Seminario de manuscritos coloniales


Juan Felipe Gonzáles Calderón
Español y Filología Clásica
Universidad Nacional de Colombia

Las corporaciones del saber y escolástica en la Colonia

La colonia abarca un período histórico de 3 siglos en el territorio actualmente conocido


como Colombia, del XVI al XVIII. Según Renán Silva, las corporaciones del saber se
encargaron de mantener el orden hegemónico instaurado durante la primera mitad del siglo
XVI, convirtiéndose en la organizadora cultural de la colonia; velaba por la justificación de
la conquista y posteriormente el mantenimiento de las instituciones y aprobación de los
gobernados (2012, pág. 35). Lo anterior quiere decir, en la práctica académica, que el
discurso impartido en las instituciones era controlado para que los estudiantes, que
posteriormente serían doctrineros, se equiparan con argumentos sólidos heredados de la
escolástica medieval para mantener las relaciones de poder instauradas en la conquista
[CITATION Ren12 \p 49 \l 3082 ]. En el interior, las instituciones funcionaban como sociedad
del discurso, es decir, perpetraban los discursos hegemónicos mediante diferentes
estrategias de aislamiento del conocimiento. Por otro lado, en el exterior, los estudiantes se
convertían en doctrineros y así la educación funcionaba como un grupo doctrinal. Debido a
que, el papel social de los sujetos formados era evangelizar a los naturales y mantener la
coherencia de la doctrina española en respuesta a la reforma luterana [CITATION Ren12 \p
38 \l 3082 ]. No obstante, podemos ver a lo largo de la colonia intelectuales que
contradecían de alguna manera el discurso hegemónico y así fue creciendo paralelamente
hasta hacer contraposición a la educación sistemática a finales del siglo XVIII. El estudio
de ambas caras de la moneda nos permitirá observar desde un enfoque holístico, la
transmisión del saber en este periodo; más importante aquella carga histórica que aún pesa
en nuestra educación.

Presupuestos filosóficos en la colonia

En la primera parte de la historia que nos preocupa, cabe resaltar que las universidades
no entraron plenamente en funcionamiento hasta mediados del siglo XVII. Sin embargo, la
producción filosófica de esta etapa prefigura el desarrollo de la cuestión sobre los nativos y
los esclavos africanos. Francisco de Vitoria y Bartolomé de las Casas se cuestionaron la
legitimidad de la conquista y el trato hacia los nativos. El primero, mediante proposiciones
ilícitas y licitas en De indis, prima et secunda muestra el panorama de la discusión acerca
de la valides de la conquista. El segundo, va más lejos y declara inhumano el trato a los
nativos, les adjudica alma [CITATION Arg95 \p 13 \l 3082 ]. Finalmente, Juan del Valle discute
el sistema esclavista, el derecho de alguien sobre otro ser humano para venderlo y
someterlo [CITATION Arg95 \p 14 \l 3082 ]. Estos autores defendieron a los grupos oprimidos
basándose en argumentos tomistas que sus adversarios también usaban. Así, nos
encontramos en principio en una educación fundamentada en Aristóteles, que, cristianizado
por Santo Tomás, instauraría un puente inquebrantable entre la religión y la filosofía; Dios
sería la causa eficiente del entendimiento del sujeto [CITATION Ren12 \p 52 \l 3082 ].

A finales del siglo XVI, el imperio de Felipe II se extendía por todo el continente, otros
países europeos reclamaban tierras en el nuevo mundo. Por lo cual, España se clausuró y
cerró sus fronteras no solo terrenales, sino intelectuales al resto de Europa [CITATION
Arg95 \p 15 \l 3082 ]. Lo anterior ocasionó, si no un atraso, sí una diferenciación con el
movimiento intelectual europeo que se abría paso a la modernidad. Finalmente, para el
establecimiento del vasto imperio se crearon 3 instituciones bajo el mandato del monarca:
la Casa de Contratación, el Consejo de Indias y el Patronato Regio [CITATION Arg95 \p 15 \l
3082 ]. Así, quedan selladas las estructuras de poder español, en un imperio que se aisló del
resto de Europa e intelectualmente se encargó de repetir los pasajes de Aristóteles con
comentarios de Santo Tomás hasta el cansancio, es decir, se continuo la escolástica durante
el siglo XVII y XVIII en el nuevo mundo.

Escolástica como vehículo del saber

El escenario se inaugura en el siglo XVII con la crítica al sistema esclavista como


respuesta a los maltratos inhumanos a los que eran sometidos los africanos contrabandeados
en Cartagena de indias, sin embargo, no fue hasta la llegada de Franscisco Jose de Jaca que
se planteó la cuestión sobre lo absurdo de la esclavitud [CITATION Arg95 \p 18 \l 3082 ]. No
obstante, estas reacciones resultaron movimientos impopulares que no hacían parte de la
formación sistemática que impartían las instituciones. El saber sistemático lo encontramos,
en primer lugar, en la servidumbre dada por Dios a los descendientes de Cam “Dios
agrandará a Jafet, y habitará en las tiendas de Sem; Y Canaán será su siervo” (Génesis 9:
20-27). En segundo lugar, Aristóteles establece en el ordenamiento del Estado, una
existencia necesaria por naturaleza del esclavo (Ar. pol. 125a). De esta manera trabaja la
formación en la Colonia; religión y filosofía se encargaban de designar la verdad. Sobre
estos presupuestos se impartían las lecciones en los nuevos centros de educación
colombianos: la universidad Javeriana, el colegio mayor del Rosario, el colegio de
Popayán, etc. Estos, bajo el mando de la teología, impartieron un modelo escolástico de la
enseñanza.
1. Dialéctica, retórica y teología

La lógica desde la escolástica trabaja casi que exclusivamente el silogismo, de esta


manera se establecían las condiciones de verdad y se tenían que enunciar las verdades que
se enseñaban y se aprendían. El silogismo era el cuerpo de la argumentación, por lo cual, la
retórica formó un vínculo necesario con la este. Puesto que, para convencer es necesario
demostrar y argumentar [CITATION Ren12 \p 58 \l 3082 ]. Desde el medioevo, la escolástica
acogió ambas disciplinas, retórica y dialéctica, como instrumentos para la gran ciencia del
momento; la teología. Tan importantes disciplinas que formarían junto a la gramática el
Trivium medieval [CITATION Ren12 \p 57 \l 3082 ]. Así, las verdades religiosas se establecían
por este sistema para su entendimiento y sobre todo propagación.

En la colonia este método resultó idóneo para el cumplimiento del papel como
organizadora cultural de las corporaciones del saber. Puesto que, “a través de un conjunto
de verdades de fe y formulaciones morales, que buscaba no sólo desterrar los cultos
religiosos indígenas, que eran un medio de afirmación de grupo, sino mantener la cohesión
del grupo español tras las tareas de conquista y sometimiento “[CITATION Ren12 \p 60 \l
3082 ]. La escolástica era un sistema que ya no solo servía a la teología como en la edad
media europea, sino que en las instituciones transmitía discursos que producían verdades
convenientes a la afirmación del poder español. Así, por ejemplo, en las clases de gramática
se impartía dialéctica y retórica, creando un puente comunicativo especial en las
instituciones bastante particular; los estudiantes hablaban y argumentaban mediante este
silogismo retorizado que, como disciplinas al servicio de la teología determinaban el tipo
de sociedad que buscaban, los fines de la formación y el tipo de sujeto que querían
[CITATION Ren12 \p 61 \l 3082 ].

Los fines de la formación y la sociedad que organizaban las instituciones educativas se


infieren fácilmente con lo dicho sobre la evangelización de los naturales y la perpetuación
del orden español en las premisas que sostenían su superioridad y la necesidad de sus
instituciones. Sin embargo, es más difícil deducir el tipo de sujeto que se buscaba en base a
la dialéctica y la retórica. Es necesario describir la escena educativa como un ritual del
habla, en el que el sujeto docente imponía unos reglamentos para la construcción del
silogismo retorizado. Por consiguiente, organizaba un conjunto de textos sobre los cuales
podían discurrir, una autoridad, texto y comentario, determinado por sus condiciones
morales y un grupo de leyes que hacía explicito que se encargaran de profesar en su
discurso una doctrina particular necesarios para que arguyera [CITATION Ren12 \p 64 \l
3082 ]. Así, el docente delimitaba las posibles posturas que los estudiantes establecían,
formando sujetos determinados. Sin embargo, estas disciplinas no respondían solas a estas
exigencias prácticas de la colonia, como veremos a continuación, el proceso de aprendizaje
lograba paralelamente los objetivos prácticos del fin educativo, la estructura social y el
sujeto educado.
2. Proceso educativo

La organización del proceso de aprendizaje propios de la edad media que se dividía en


lectio, dictatio y disputatio. La lectio consistía en una lectura en voz alta de los textos
durante la lección que acompañaba una explicación comentada de los mismos. Esta práctica
de estudio individual y colectiva fomentaba la formación de una memoria plena que se
ejercitaba a diario, es decir, se basaba en la imitación y repetición [CITATION Ren12 \p 68 \l
3082 ]. Esta acompañada de un comentario que delimitaba las maneras de comprender el
pasaje, importante en textos que contenían pasajes heréticos como los clásicos. En
conjunto con este primer ejercicio, la dictatio consistía en la escritura de lo dicho en la
lección, esta se realizó bajo dos formas: la escritura simultanea a la lección y la escritura
posterior a esta. Así, la memoria seguía comportando un papel central en esta dupla atando
la práctica de la lectura y escritura a esta [CITATION Ren12 \p 73 \l 3082 ]. Se puede decir
sobre lo anterior que el estudiante se veía obligado a memorizar estrictamente lo dicho en
los textos y comentarios escogidos por el maestro y así interiorizaba su discurso.

Los resultados de los ejercicios de lectio y dictatio se manifestaban en la disputatio, que no


solo cumplía con las características de su forma enunciativa; el silogismo retorizado visto
con anterioridad, sino que era una ceremonia materializada en un combate dialéctico. En
este todo el escenario estaba reglamentado: lugar, tiempo, orden, jerarquía, asistentes y en
especial la palabra para que los participantes llegaran a la verdad de los authores [CITATION
Ren12 \p 77 \l 3082 ]. Los estudiantes discutían un texto filosófico y “ cada proposición
estaba perfectamente explicada con sus pros y sus contra, y antecedida de un juego de
términos de anclaje y relevo que ritmaban la argumentación o la réplica (…) Perfecta
ritualización del discurso que permitía el término feliz del coloquio de oponentes”
[CITATION Ren12 \p 84 \l 3082 ].

Estas discusiones materializan la sociedad del discurso que funcionaba en las instituciones.
No obstante, esto no se daba para que los estudiantes aprendieran a hablar bien, sino para
entrenarlos en su papel social como reguladores de la cultura, estos estudiantes iban a
evangelizar, a discutir con otra corriente de pensamiento teológico. Así en estos métodos y
procesos de aprendizaje filosóficos se encuentra la sociedad del discurso y grupo doctrinal
mencionados al inicio del texto. Estos aprendizajes estaban claramente atados
sistemáticamente a la tradición escolástica del medioevo en forma y contenido. Sin
embargo, hubo en el siglo XVII pensadores de índole moderna en las instituciones que
junto a quienes criticaban las estructuras sociales de la colonia como la esclavitud,
cuestionaron la infusión de los objetos del entendimiento, instauraron la idea moderna del
representacionalismo y la naturaleza del libre albedrio.

La modernidad en la colonia

Denis Mesland, amigo de Descartes llegó a la Santafé en 1658 para una cátedra de
jesuitas. Es probable que Juan Martinez Ripalda, un maestro de la Javeriana, le haya
escuchado y así el germen de la modernidad fue implantado en el escolástico pensamiento
colonial. Ripalda discurrió sobre el entendimiento y la libertad del hombre junto a Dios.
Siguiendo la línea cartesiana, explicó el entendimiento del individuo y el objeto del
entendimiento interrelacionados, el entendimiento recibe el mundo mediante los sentidos;
no infusión1[CITATION Arg95 \p 25 \l 3082 ]. Ahora, lo captado por los sentidos no llega sin
mediación al sujeto, sino que se vuelve un concepto fantasma como la imagen reflejada por
un espejo y luego el sujeto intencionalmente se dirige al objeto. Así, el conocimiento se
encuentra en el objeto expreso al cual se dirige intencionalmente. Finalmente, el concepto
de objeto se encuentra en el alma [CITATION Arg95 \p 27 \l 3082 ]. Así, Ripalda salda la
diferencia con este último punto resalta que la aprehensión del objeto por los sentidos no
desliga al sujeto de Dios, pues este entendimiento está en el alma. Esta aclaración era
pertinente en el contexto, debido a que, los tomistas pensaban que ligar el entendimiento a
los sentidos establecía una negación del espíritu, pues el cuerpo terrenal era parte de este
proceso.

En segunda instancia, saldó la discusión entre jesuitas y dominicos sobre la libertad y el


papel de Dios en los designios de los hombres. Los primeros, arguyen que “Dios concurre
al mismo tiempo que actúa el hombre, sin violentar su libertad” [CITATION Arg95 \p 28 \l
3082 ]. Puesto que, Dios conoce lo que harían en libertad los hombres. Los segundos,
postulan una predeterminación física dada por Dios, pues sus designios divinos han de ser
cumplidos, sin quitar al hombre su libertad. Ripalda establece que Dios en su poder envía
las mociones que desea y el hombre decide sobre ellas. Así, Dios es omnipotente y el
hombre libre. Con estas discusiones quedan claras no solo las formas, sino los contenidos
que circulaban en el marco académico aparte de la naturaleza de los nativos, la validez de la
conquista e instituciones españolas, la novedad en este momento del siglo XVII en materia
de filosofía se trata acerca de la constitución del sujeto moderno.

Envejecimiento de la escolástica

1
Es decir, no es obra de Dios que los objetos del mundo lleguen a nuestro entendimiento.
En el siglo XVII con el advenimiento de los borbones a la corona española, los franceses
realizaron una serie de reformas que sacaban a España de su aislamiento característico; lo
cual facilitó la entrada a la colonia de la Europa ilustrada [CITATION Arg95 \p 27 \l 3082 ].
Este suceso, junto a las disputas siempre existentes en el campo educativo de la colonia
vistas, propició un movimiento de novatores que en diferentes campos del conocimiento
avanzaron hacía la ilustración obligaron a la modificación de el plan de estudios tradicional,
dada por el fiscal Moreno y Escandón en 1774 [CITATION Ren12 \p 65 \l 3082 ]. El fiscal
neogranadino desarrolló una reforma a la educación granadina por no responder a los
conocimientos ilustrados y así alejó la educación del manejo de las iglesias rompiendo el
estrecho vínculo que hasta ahora tenían religión y educación. De esta manera introdujo
conocimientos pertinentes con el nuevo movimiento de la ilustración como las
matemáticas, álgebra, geometría y trigonometría. Finalmente, como ataque final al modelo
escolástico, dice:
Que se intente desterrar, como pestilente origen del atraso y desórdenes literarios, porque
siempre que hubiere obligación a escuela o a determinado autor, ha de haber
parcialidades y empeño en sostener cada uno su partido, preocupándose los
entendimientos, no en descubrir la verdad para conocerla y abrazarla, sino aún sostener
contra la razón sus caprichos ( Moreno y Escandón).
Sin embargo, esta reforma duró apenas 5 años, de 1774 a 1779, la sacudida que ocasionó en
el mundo intelectual no tuvo vuelta atrás.

Es importante destacar el desarrollo paralelo de las formas de pensamiento sistemáticas en


la colonia y las críticas hacia este saber hegemónico en conjunto para entender cómo al
tiempo en el que se ejercía el poder como sociedad del discurso y grupos doctrinales, se
cultivó un pensamiento que permite explicar las conductas de dominación como las
independentistas[CITATION Ren12 \p 37 \l 3082 ]. En el siglo XVIII se debilitaron estás
estructuras, no solo por presiones exteriores, sino una oposición cultivada desde el siglo
XVI con Vitoria y las Casas al interior de la colonia, luego Ripalda y, finalmente, Moreno y
Escandón.

Más importante resulta observar la cruz, llamada escolástica, que aún cargamos. En los
colegios aún se practica la dictatio, es decir, la memoria aún predomina. La diputatio aún se
practica como batalla dialéctica, que gana aquel que pueda defender más un punto.
Finalmente, el silogismo ha dejado una mentalidad en la cual predomina la forma sobre el
contenido; encontrándonos de alguna manera todavía en una cultura de la disputa y la
autoridad [CITATION Ren12 \p 92 \l 3082 ].
Bibliografía

Argote, G. M. (1995). La filosofía colonial en los siglos XVI, XVII y XVIII en el nuevo reino de
Granada. Univertitas philosophica, 11-40.

Aristóteles. (1988). Política. Madrid: Gredos, Traducción de Manuela Garcia Valdés.

López, C. S. (2012). Reformismo en la educación colombiana. Bogotá: Editorial Jotamar Ltda.

Silva, R. (2012). Los estudios generales en el Nuevo Reino de Granada. La carreta editores.

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