El poema da la bienvenida al viajero cansado a la ciudad de Málaga, alentándolo a olvidar sus penas y celebrar la amistad. Lo invita a caminar por las calles y disfrutar de la libertad del pueblo, así como de los hermosos paisajes de la cordillera de montañas. Le aconseja ir a lugares tranquilos como Peñalisa o los campos de Tequia para escuchar el canto del viento o el rumor de los manantiales y llevarse gratos recuerdos de la ciudad cuando se vaya