0% encontró este documento útil (0 votos)
185 vistas29 páginas

Explorando la Complejidad del Conocimiento

El documento resume las ideas principales de Edgar Morin sobre la complejidad. Morin define la complejidad como un tejido de elementos heterogéneos asociados que presentan la paradoja de lo uno y lo múltiple. La complejidad implica incertidumbre y ambigüedad, por lo que se requiere ordenar los fenómenos para comprenderlos. Morin también advierte sobre los peligros de un conocimiento ciego que está al servicio del poder y el capital. Existen diferentes corrientes que observan la complejidad de maneras diferentes.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
185 vistas29 páginas

Explorando la Complejidad del Conocimiento

El documento resume las ideas principales de Edgar Morin sobre la complejidad. Morin define la complejidad como un tejido de elementos heterogéneos asociados que presentan la paradoja de lo uno y lo múltiple. La complejidad implica incertidumbre y ambigüedad, por lo que se requiere ordenar los fenómenos para comprenderlos. Morin también advierte sobre los peligros de un conocimiento ciego que está al servicio del poder y el capital. Existen diferentes corrientes que observan la complejidad de maneras diferentes.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
Está en la página 1/ 29

La complejidad es una palabra solución

Pensar en la complejidad es ya una tarea compleja, lo que la hace un reto


enriquecedor que aporta desde las distintas maneras en que sea abordado. Reflexionar
entonces desde la complejidad soluciona problemas, y a su vez genera nuevos
interrogantes haciendo de este campo de análisis un espacio de rutas que se encuentran
y se bifurcan. En este texto abordaremos la complejidad desde distintas miradas, que la
definen y a su vez la replantean; para esto presentaremos autores capitales que han
abordado el concepto a la luz de diversas disciplinas. El objetivo es evidenciar la
complejidad desde distintos momentos, escuelas y pensadores que la resignifican
críticamente como ejercicio de valoración y construcción permanente. Conocer el
problema y hacerse a la herramienta no siempre es la solución, pero se intentará estar
sobre esa ruta que tiene como destino comprender la complejidad en las búsquedas
disciplinares.

Acercamientos a una parcial definición de complejidad

Tomando como base las lecturas propuestas en el curso, presento lo que los
autores exponen al debate. En esta línea es importante comenzar por un pensador
iniciador, fundamental, trascendental, influenciador y trasversal: Edgar Morin, y desde
su planteamiento abordaremos la pregunta ¿Qué es la complejidad? A primera vista, la
complejidad es un tejido complexus (lo que está tejido en conjunto) de constituyentes
heterogéneos inseparablemente asociados, ésta presenta la paradoja de lo uno y lo
múltiple. Según Morin (1999), la complejidad es, efectivamente, el tejido de eventos,
acciones, interacciones, retroacciones, determinaciones, azares que constituyen nuestro
mundo fenoménico la complejidad lo es todo, incluso lo que a primera vista se nota fácil
fue o va a ser complejo. Es fundamental no asociar complejo a difícil, ya que la
dificultad en sus grados es más un conjunto de variables asociadas al ser y al hacer.

La complejidad de lo enredado, de lo inextricable, del desorden, de la


ambigüedad, de la incertidumbre requiere de unas salidas. De allí la necesidad, para el
conocimiento, de poner orden en los fenómenos rechazando el desorden que implica
descartar lo incierto, es decir, de seleccionar los elementos de orden y de certidumbre,
de quitar lo ambiguo, de clarificar, distinguir y jerarquizar. Estructurar un orden o
entender el orden que reina un proceso es entonces la base para usar, modificar y

1
comprender a este. Se requiere identificar, capturar y ordenar, como dinámicas del saber
parcial.

El Cosmos no es una máquina perfecta, sino un proceso en vía de desintegración y, al


mismo tiempo, de organización. ¿Será predecible u modificable? En una investigación
alrededor de este tema se buscaría comprender el mayor número de variables sin
descartar por completo la incertidumbre. “La dificultad del pensamiento complejo es
que debe afrontar lo entramado (el juego infinito de ínter-retroacciones), la solidaridad
de los fenómenos entre sí, la bruma, incertidumbre, la contradicción” [CITATION Edg83 \l
9226 ]. Ese reto de ampliar el pensamiento, de romper las fronteras de las áreas del
saber, de cuestionar los cánones es -a su vez- una manera de deconstrucción
constructiva. Un pensamiento mutilante conduce, necesariamente, a acciones
mutilantes. Mientras que el pensamiento complejo nos permitiría civilizar nuestro
conocimiento. El gran reto es entender esta manera de acercarse a lo real y abordarla
desde la mirada que más comparta, e incluso adelanta una mezcla de teorías. Lo
importante es entender para poder aplicar, y a su vez, intentar enseñar.

“El pensamiento (distingue o desarticula) y une (asocia, identifica); jerarquiza (lo


principal, lo secundario) y centraliza (en función de un núcleo de nociones
maestras). Estas operaciones, que utilizan la lógica, son de hecho comandadas por
principios «supralógicos» de organización del pensamiento o paradigmas,
principios ocultos que gobiernan nuestra visión de las cosas y del mundo sin que
tengamos conciencia de ello” [ CITATION Edg83 \l 9226 ].

Esta inteligencia con carácter de ciega muestra que tenemos muchos conocimientos
pero poca conciencia, y el saber no es suficiente para solucionar problemas, es solo un
insumo que apoya los procesos de reflexión conducentes a preguntas complejas que
buscan una toma de posturas modificables. Estas posturas son los pilares para arriesgar
decisiones que posibiliten la transformación. Posturas que nos permiten llegar a
resultados cuestionables pero necesarios al momento de a adoptar decisiones
medianamente definitivas.

E. Morin, uno de los autores capitales del pensamiento complejo afirma que un punto
de partida importante es pensar en el error.

“La causa profunda del error no está en el error de hecho (falsa percepción) de por
sí sabemos dónde está el error, ni en el error lógico (incoherencia), sino en el

2
modo de organización de nuestro saber en sistemas de ideas (teorías, ideologías)” [
CITATION Mor99 \l 9226 ].

Es decir, no le sacamos el mayor provecho al conocimiento, llegando incluso a incurrir


en el error conociendo de este. Un ejemplo claro es que sabemos cuáles comidas son
perjudiciales para nuestro organismo (sal, azúcar, etc.), aun así, las consumimos,
conscientes pero al mismo tiempo haciéndonos los que no sabemos las repercusiones
que estas tendrán a largo plazo.

En ese sentido, Morin afirma que hay una nueva ignorancia ligada al desarrollo
mismo de la ciencia, que avanza y a su vez arrasa. Un ejemplo de esto son los avances
tecnológicos que, a pasos agigantados, van modificando y alterando las dinámicas
sociales, sin embargo, sus aportes afectan la memoria, la ubicación y las relaciones
interpersonales. Nuestras dinámicas sociales se trasforman, y no siempre de manera
positiva debido al impacto de la tecnología.

Para Morin hay una nueva ceguera ligada al uso degradado de la razón;
ocasionado por el progreso ciego del conocimiento, impulsado por el poder, bajo reglas
del mercado. La ciencia al servicio del capital deja de lado los pensamientos divergentes
y olvida las lógicas sociales del conocimiento. Por esta razón, Morin nos advierte que
las amenazas más graves que enfrenta la humanidad están ligadas al progreso ciego e
incontrolado del conocimiento (armas termonucleares, manipulaciones de todo orden,
desarreglos ecológicos, etc.). Incluso, se podría llegar a pensar que tanto avance
tecnológico está llevando a la destrucción.

El problema de la organización del conocimiento que opera mediante la


selección de datos significativos y el rechazo de datos no significativos separa; pero
¿quién define qué datos son o no los significativos?, ¿bajo qué criterios se seleccionan
los datos?, y finalmente, ¿qué validez y difusión se le da a los datos encontrados?

Existen diferentes corrientes que observan la complejidad de maneras diferentes

La palabra complejidad tiene distintas definiciones, dependiendo del contexto.

“La idea de complejidad estaba mucho más diseminada en el vocabulario común


que en el científico. Llevaba siempre una connotación de advertencia al
entendimiento, una puesta en guardia contra la clarificación, la simplificación, la
3
reducción demasiado rápida. De hecho, la complejidad tenía también delimitado
su terreno, pero sin la palabra misma, en la Filosofía: en un sentido, la dialéctica,
y en el terreno lógico, la dialéctica hegeliana, eran su dominio, porque esa
dialéctica introducía la contradicción y la transformación en el corazón de la
identidad”[ CITATION Mor99 \l 9226 ].

Lo complejo no se puede definir de manera concreta, pero podemos aproximarnos y


articular algunos de sus principios a manera de definición temporal.

¿Qué es la complejidad? A primera vista, es un fenómeno cuantitativo, una


cantidad extrema de interacciones e interferencias entre un número muy grande de
unidades. Entre más unidades más complejo. La relación cantidad complejidad no es el
único indicador, pues hay complejidad en relaciones simples. De hecho, todo sistema
auto-organizador (viviente), hasta el más simple, combina un número muy grande de
unidades, del orden del billón, ya sean moléculas en una célula, células en un organismo
(más de diez billones de células en el cerebro humano, más de treinta billones en el
Organismo). Para que estos sistemas funcionen con esa cantidad de unidades, se
presentan -de manera inevitable- procesos complejos.

Pero la complejidad no comprende solamente cantidades de unidades e


interacciones que desafían nuestras posibilidades de cálculo; comprende también
incertidumbres, indeterminaciones, fenómenos aleatorios. En un sentido, la complejidad
siempre está relacionada con el azar. La incertidumbre es habitual en la complejidad, lo
mismo que el error. La historia que entregue, principalmente los aciertos, esconde los
múltiples fracasos que implica un logro, en la historia de la investigación compleja
muchos buscaban la A, pero en esa tarea hallaron el 8, y este terminó siendo más
importante, porque se construye un camino, pero el paisaje que se vislumbra en su
tránsito puede ser inesperado.

Frente a La patología del saber, la inteligencia ciega también nos enfrentamos a


un afán por acumular títulos, conocer y saber para tener poder, pero lastimosamente es
un saber fragmentario, poco reflexivo, lleno de datos inconexos. Esa escasa profundidad
nos deja pocas herramientas para cuestionar, como resultado, descubrimos el agua tibia,
y llegamos -casi sin saberlo- a los lugares comunes del pensamiento que el poder y la
institución desean como estrategia de dominación.

4
Paradigma de la simplificación en diálogo con la complejidad

“Vivimos bajo el imperio de los principios de disyunción, reducción y


abstracción, cuyo conjunto constituye lo que llamo el «paradigma de simplificación».
Descartes formuló ese paradigma maestro de Occidente, desarticulando al sujeto
pensante (ego cogitans) y a la cosa”[ CITATION Mor99 \l 9226 ]. Esa búsqueda constante
de lo rápido, lo fácil, lo sencillo, que en principio busca facilitarnos la vida, es a su vez
una trampa donde descartamos cualquier asunto que presenta un grado de complejidad.
La apuesta está en pensar en “Extensa (res extensa), es decir, filosofía y ciencia, y
postulando como principio de verdad a las ideas «claras y distintas», es decir, al
pensamiento disyuntor mismo. Este paradigma controla la aventura del
pensamiento”[ CITATION Mor99 \l 9226 ]. Es bajo esta aventura de la incertidumbre donde
logramos trasformar los paradigmas. Pensar de manera crítica debería llegar a
cuestionar el conocimiento controlado, regulado y mediado por gobiernos que
responden a intereses de grupos económicos que luego nos venden los problemas que
ellos mismos crean.

Encuentros y desencuentros en las diferentes corrientes y perspectivas de la


complejidad

La noción de complejidad no se halla en la filosofía, ni en la tradición filosófica;


sin embargo, se encuentra en los grandes pensadores de la filosofía que elaboraron una
complejidad para la visión del mundo. Es decir, la complejidad está presente de manera
directa y fundamental. La noción de complejidad no se encuentra tampoco en la
tradición científica. Al contrario, se puede decir que la ciencia clásica, la ciencia que se
desarrolla a partir del siglo XVII hasta el siglo XX y que empieza su crisis en el siglo
XX, rechaza la complejidad. ¿Por qué? Porque para la ciencia clásica la confusión es
algo muy superficial y cuando busca la verdad científica la encuentra en nociones y
categorías muy sencillas, muy claras, muy evidentes. Pero a pesar de este rechazo, está
vigente y es abordada constantemente.
Pero ¿qué significa la palabra complejidad en su origen? Complexus es tejido
común, es como restituir, es como re-encontrar el tejido común. Y ¿cómo llegó la
palabra complejidad a la conciencia? Aquí va un acercamiento a la respuesta. Una
primera irrupción fue la irrupción de la termodinámica al siglo XIX, con dos cosas, un

5
elemento irreductible que es el desorden es como se puede reducir el comportamiento
de cada molécula, de cada átomo; en un proceso termodinámico, únicamente se puede
hacer con el determinismo estadístico en el caso de los sistemas cerrados. La irrupción
del desorden y también del tiempo, de la irreversibilidad del tiempo, significaron una
brecha en el mundo clásico. Fue Ashby quien dio una definición al decir que
complejidad es un modo de medir el grado de diversidad que se encuentra en un
sistema. La intención de Ashby no es la de indicar lo complejo que es la diversidad;
sino unir las dos nociones que son antagonistas: unidad y multiplicidad o diversidad.
Darwin introduce las variaciones al azar, como uno de los elementos que permite
el porvenir. Fue con la irrupción a principios del siglo XX de la microfísica, de la física
cuántica, que llegó la necesidad de tratar la incertidumbre, la necesidad de tratar la
aparente confusión. Se empezó así una primera revolución científica.
En la actualidad se habla de una “Teoría de los sistemas complejos” o la idea de
“Ciencias -ciencias en plural - de la Complejidad”. La oficialización de la noción de
Complejidad se inicia en el Instituto de Santa Fe, en 1984. Hasta hoy teóricos de
distintos campos y tendencias propician seminarios y publicaciones para, desde
múltiples miradas, actualizar críticamente el tema.
Cada sistema se puede considerar complejo por su naturaleza y por su
organización, a su vez la complejidad también está relacionada con quien aborde el
problema, de allí la auto-eco-organización de la vida. Entonces, si la complejidad se
encuentra en las organizaciones de todos los tipos, ésta no se puede limitar a los
sistemas complicados, ya que el pensamiento complejo suele superar la idea de ley, e
incluso puede trasformar paradigmas en relaciones lógicas entre algunos contextos
fundamentales que son maestros, que son guías de todos los pensamientos y las teorías.
Es decir, un paradigma complejo, es un paradigma que pudiera entender la relación
compleja entre la parte biológica del humano y la parte mental-biológica del humano,
ritos culturales y bilógicos la vida.
La complejidad se encuentra en la noción misma de sistema mismo, nosotros no
podemos ser humanos totalmente humanos si no tenemos un lenguaje, un sistema de
comunicación necesario para la organización, pero la organización social también
impide la manifestación de algunas de nuestras independencias individuales, impide
también la manifestación de la autonomía y de la libertad. Digamos, una organización
tiene dos rasgos, podemos saber cuáles organizaciones son las mejores, las que permiten

6
las cualidades deseadas, la más grande autonomía, y cuáles no permiten estas
cualidades.
Por esta razón se habla de auto-eco-organización, pues en el modo lógico
podemos, a partir de la auto-eco-organización, entender la relación entre autonomía y
dependencia. Entonces, es muy importante que este fenómeno de morir (vivir de
muerte, morir de vida) signifique procesos de regeneración permanente, de
rejuvenecimiento permanente. La muerte está asociada a esta capacidad de ser cada vez
más joven.
“La relación individuo-sociedad-especie y los procesos de reproducción. Los
individuos humanos son los productos de un proceso de reproducción biológica,
pero el proceso de reproducción biológica no puede continuarse sin que dos
individuos, una pareja, realice la reproducción. Nosotros somos los productos y
los productores del proceso biológico de la especie”[CITATION Com00 \l 9226 ].
Lo mismo ocurre en la sociedad, en ésta está el producto de las interacciones entre los
individuos, si hay más individuos, si hay una bomba de neutrones que destruye todos
los individuos y quedan los monumentos, las instituciones, el parlamento, la casa del
jefe del Estado, pero no hay más sociedad; entonces, estos individuos son los que hacen
vivir a la sociedad, que producen la sociedad, pero la sociedad produce a los individuos
con la cultura, con el lenguaje, con sus normas. Somos los productos y los productores.

Hasta este punto

Lógica de la complejidad en la enseñanza (mirada personal)


De acuerdo con el principio de causalidad, la causa es exterior y ajena al efecto,
de tal suerte que el conocimiento pleno o suficiente de la causa nos permite anticipar o
determinar el efecto. Existen dos situaciones adicionales, así: de un lado, se trata del
aprendizaje reciente según el cual una sola causa puede tener más de un efecto y, de otra
parte, varias o múltiples causas pueden producir un solo y mismo efecto. Carlos
Maldonado comparte las siguientes categorías[ CITATION Mal99 \l 9226 ]:

1-Complejidad Descriptiva. Longitud de la información que debe darse para


suministrar una descripción adecuada del sistema del caso. Sin esta no es posible una
aproximación al fenómeno. En la enseñanza es tarea del docente propiciar este
acercamiento.

7
2- Complejidad Generativa. Longitud del conjunto de instrucciones que se deben
dar para suministrar una recete que produzca el sistema del caso. Ya en esta instancia se
deben poner a prueba instrucciones que permitan llegar a resultados. Evaluar no solo
conocimientos, también procesos.
3- Complejidad Computacional. Cantidad de tiempo y esfuerzo implicado en la
resolución de un problema y al mismo tiempo en la sistematización de este. En esta
línea, en el aula el hacer forma parte fundamental del insumo y evidencia de las
instancias del proceso.
4- Complejidad Constitutiva. Número de elementos constitutivos o de
componentes de un sistema o estructura, verificables y funcionales a nivel estructural.
5- Complejidad Taxonómica (Heterogeneidad). Variedad de elementos
constituidos en número de diferentes especies de componentes en sus configuraciones
físicas.
6- Complejidad Organizacional. Variedad de diferentes modos posibles de
ordenar componentes en modos diferentes de interrelación.
7- Complejidad Jerárquica. El grado de elaboración de las relaciones de
subordinación en los modos de inclusión y subsunción. Desagregación organizacional
en subsistemas. Las unidades de orden superior son siempre más complejas que las
unidades inferiores.
8- Complejidad Operativa. Variedad de modos de operación o tipos de
funcionamiento.
9- Complejidad Nómica- Grado de elaboración e intrincación de las leyes que
gobiernan el fenómeno del caso.

Las aportaciones a la complejidad que realizan Morin, De Sousa Santos,


Maldonado, Prigogine y Gell-Mann
La complejidad como cosmovisión comprende a la Escuela de Palo Alto (E.U.),
y encuentra en el nombre de G. Bateson su más claro representante. La complejidad
como ciencia es, de lejos, la rama más amplia e importante y está representada por
nombres como los de I. Prigogine, H. Maturana y F. Varela, S. Kauffman, P. La
complejidad como ciencia no es precisamente muy popular dado que se trata de
verdadera investigación de punta, y debido seguramente al lenguaje matemático,
biológico y físico que marca fuertemente este camino.

8
“Ya desde el primer volumen del Método, Morín introduce la necesidad de
concebir o de desarrollar un nuevo método, distinto al de la ciencia clásica, el cual es
designado por Morin esencialmente como un anti – método” [ CITATION Mal99 \l 9226 ].
De hecho, la metodología surgió como uno de los tres grandes componentes de la lógica
formal clásica, conjuntamente con la lógica y la semiología. La otra gran concepción del
método en la historia de la ciencia y de la filosofía es introducida por Kant y por la
filosofía transcendental. Me refiero al método como criterio, esto es, como canon.
Uno de esos retos heredados es la idea expresada por Marx en las Tesis sobre
Feuerbach, según la cual la filosofía (o el pensamiento) se reduce a ser tan sólo una
interpretación del mundo, creo que de la obra de Morin como tal, no tiene otra finalidad
que la de elaborar una propedéutica de o hacia la complejidad.

La complejidad como cosmovisión


La segunda comprensión de la complejidad está formulada por G. Bateson, y es
posible decir que una continuidad de la misma se encuentra en la trama de la vida de F.
Capra. En rigor, es cierto que este camino de o hacia la complejidad no se denomina a sí
mismo como complejidad, sino más propiamente como pensamiento sistémico.
La contribución más grande de la Escuela de Palo Alto se encuentra, sin duda,
en la configuración de verdaderas áreas de trabajo científico como propiamente
sistémicas: existe una psicología sistémica, una comprensión sistémica de la salud, una
administración de empresas sistémica, y otros más.
No es gratuito que el pensamiento complejo se desarrolle en la forma misma de
pensamiento sistémico, tanto menos cuanto que el problema fundamental que constituye
el eje del pensamiento de G. Bateson es lo que él mismo denomina búsqueda de “la
pauta que conecta”.
La inteligencia artificial y la vid artificial. Exactamente en este sentido, se
produce un entrecruzamiento y una interdependencia que, en el lenguaje de los años
sesenta y setenta llamábamos inter, trans y multidisciplinariedad, pero que propiamente
se configura como un “territorio de frontera” en el cual existe un diálogo horizontal y
abierto entre las ciencias y la filosofía, entre las ciencias y las artes, entre al filosofía y
las artes, en fin, entre el conocimiento basado en la percepción natural, espontánea del
mundo y los procesos de simulación del mismo.
Vivimos un mundo cambiante, con un muy elevado ritmo y que adopta
velocidades crecientes; un mundo alta y crecientemente interdependiente, y por lo tanto

9
no lineal. Es un mundo, dicho en el lenguaje de los economistas, diferente de suma cero.
En términos generales, esta es, aproximadamente, la lógica de la vida; que es, en el
lenguaje de F. Jacob, un juego de posibles. Precisamente por ello, la teoría de las
probabilidades surge como una herramienta esencial en el estudio de la complejidad.

El diseño y el designio complejos

La virtud sistémica es: “haber puesto en el centro de la teoría, con la noción de


sistema, no una unidad elemental discreta, sino una unidad compleja, un «todo» que no
se reduce a la «suma» de sus partes constitutivas” [ CITATION Mor08 \l 9226 ]. Es decir,
todo es un sistema, del mismo modo todo debe estar compuesto de partes que a su vez
podrían hacer parte de otros sistemas, pero el todo no es la suma de sus partes ya que
cada componente del sistema obedece a una relación dentro de este. Hay partes del
sistema que pueden llegar a fallar sin afectar sustancialmente el funcionamiento, otras
son indispensables. Un ejemplo de esto son las investigaciones que se adelantan sobre
el daño a largo plazo que los tratamientos dentales de conducto le hacen al organismo
ya que al cancelar conductos de los dientes -sin pretenderlo- también se está cortado la
capacidad de circulación y dejando sin poder combatir las bacterias que quedan alojadas
en estos conductos. Es decir, un sistema es más que la suma de sus partes en la relación
que estas partes ejercen.

“Haber concebido la noción de sistema, no como una noción «real», ni como


una noción puramente formal, sino como una noción ambigua o fantasma” [ CITATION
Mor08 \l 9226 ]. Un sistema obedece a los órdenes naturales o mediados por la
intervención. En ese sentido todo sistema puede ser modificable, preferiblemente para
mejorar. Parte del avance de las computadoras es que desde sus inicios fue un sistema
abierto, donde muchas personan lo modificaron y lograron reinventarlo y adaptarlo.
Tarea que aún continúa.

No es posible abarcar todo el saber, y es por esto que la transdisciplinariedad


permite -desde distintas miradas y escenarios- abordar un problema, situarse en un nivel
transdisciplinar que permite concebir, al mismo tiempo, tanto la unidad como la
diferenciación de las ciencias, no solamente según la naturaleza material de su objeto,
sino también según los tipos y las complejidades de los fenómenos de
asociación/organización.

10
El sistema abierto y cerrado cumple una función fundamental dentro de los
sistemas. La de sistema abierto es, originalmente, una noción termodinámica, cuyo
carácter primario es el de permitir circunscribir, de manera negativa, el campo de
aplicación del segundo principio que requiere la noción de sistema cerrado, es decir, que
no dispone de una fuente energética material exterior a sí mismo. Un sistema cerrado,
como una piedra, una mesa, está en estado de equilibrio, es decir, que los intercambios
de materia y energía con el exterior son nulos. Ambos son susceptibles a modificación,
solo que las dinámicas de estas varían.

Información / Organización

“La información es una noción nuclear pero problemática. De allí, toda su


ambigüedad: no podemos decir casi nada acerca de ella, pero tampoco podemos
prescindir de ella”[ CITATION Mor99 \l 9226 ]. Somos seres comunicantes,
comunicacionales compuestos por átomos que se comunican y a su vez nosotros somos
nuestras relaciones comunicantes bajo un signo/lenguaje común. Lo que comunicamos
es información, en muchos niveles y formatos. Cerebro, lenguaje y comunicación logran
de manera consiente e inconsciente.

Así es que el concepto de información presenta grandes lagunas y grandes


incertidumbres. Esta es una razón no para rechazarlo, sino para profundizarlo. Esto
equivale a decir que la información no es un concepto terminal, sino que es un concepto
punto de partida. No nos revela más que un aspecto limitado y superficial de un
fenómeno a la vez radical y poliscópico, inseparable de la organización. La información
es necesaria, es por esto que las fuentes y maneras como llegamos a esta hacen parte
escencial de las dinámicas de investigación. Esta es entonces es un insumo útil en la
medida que logremos organizarla para relacionar y generar nuevas preguntas y saberes.

La organización

“El organicismo es un concepto sincrético, histórico, confuso, romántico.


Parte del organismo concebido como totalidad armoniosamente organizada, si
bien lleva en sí mismo al antagonismo y a la muerte. Partiendo del organismo, el
organicismo hace de él el modelo ya sea de macrocosmos (concepción organicista

11
del universo), ya sea de la sociedad humana; así es que toda una corriente
sociológica, en el siglo último, quiso ver en la sociedad una analogía del
organismo animal”[ CITATION Mor99 \l 9226 ].

Algunos seres humanos no se ven como animales dándole a la humanidad


características superiores, y es solo estudiando los sistemas de los seres vivos cuando
logramos identificar estructuras complejas en todo ser vivo, estructuras elaboradas y
muy eficientes, muchas de estas son la base del comportamiento humano.

La auto-organización

“La teoría de la auto-organización estaba hecha para comprender lo viviente.


Pero permaneció demasiado abstracta, demasiado formal para tratar los datos y los
procesos físico-químicos que hacían a la originalidad de la organización
viviente”[ CITATION Mor84 \l 9226 ]. La auto-organización es un proceso en el que alguna
forma global de orden o coordinación surge de las interacciones locales entre los
componentes de un sistema inicialmente desordenado, ejemplo es la manera como el
reino animal se adapta al entorno, incluso modificando su estructura. Este proceso es
espontáneo: no está dirigido ni controlado por ningún agente o subsistema dentro o
fuera del sistema; sin embargo, las leyes seguidas por el proceso y sus condiciones
iniciales pueden escogerse o ser causadas por un agente que a su vez puede canalizar la
organización resultante para sus fines. El proceso es generalmente desencadenado por
fluctuaciones aleatorias que son amplificadas por realimentación positiva, todo líder es
en suma un conductor y canalizador de estas reacciones. La organización resultante está
completamente descentralizada o distribuida sobre todos los componentes del sistema;
esta organización resulta típicamente muy robusta, capaz de sobrevivir y auto-reparar
daños o perturbaciones sustanciales dependiendo de su grado de complejidad.

Coherencia y apertura epistemológica

La epistemología tiene la necesidad de encontrar un punto de vista que pueda


considerar nuestro propio conocimiento como objeto de conocimiento, es decir, un
meta-punto de vista, como en el caso en que un meta-lenguaje se constituye para
considerar al lenguaje devenido al objeto. Al mismo tiempo, este meta-punto de vista

12
debe permitir la auto-consideración crítica del conocimiento, enriqueciendo la
reflexividad del sujeto cognoscente. Lo que quiere decir que requerimos puntos sólidos
sobre los cuales edificar la incertidumbre, bases teóricas comprobables y posibles de
socializar. En muchos casos estas bases no las edificamos, las tomamos de otros
estudios, además, los avances pueden ser abordados e incluso trasformados con o sin el
conocimiento u autorización de quienes las generan. Mucho del conocimiento abordado
en la formación universitaria es fragmentado, ya en los grupos de investigación se
abordan más detenidamente líneas o tendencias del pensamiento de manera más crítica.

Los conceptos
Los conceptos que manejamos están mutilados y son mutilantes, saber esto es
importante, pues en todo proceso investigativo tendremos carencias que no podremos
solucionar. Así mismo los problemas que nos atan a la actualidad, exigen que nos
despeguemos de ellos, esa distancia nos aporta perspectiva, puntos de vista, que debe
ser ordenados en una articulación para la cual se requiere reorganización de la estructura
del saber. Pensar críticamente es cambiar y ordenar constantemente el modo en que
pensamos.
El hombre en un concepto trinitario, individuo-sociedad-especie, no se puede
subordinar un término al otro. Es allí donde la organización como concepto original de
doble articulación antropo/social entre física y biología cumple un papel determinante
en cuanto a las relaciones que se puedan establecer. Aunque estas relaciones nos lleven
por terrenos contrarios, no es sano investigar para nuestra complacencia, la escuela de la
investigación es una escuela del duelo, investigar es renunciar a lo que nos enseña la
universidad, pues la ciencia es más cambiante que la teología. El conocimiento humano
es incertidumbre y al mismo tiempo debe tener cierta circularidad para que conceptos se
unan.
La realidad antroposófica depende de la realidad física y viceversa, a su vez un
concepto puede reflexionar sobre sí mismo. No es necesario la totalidad de
conocimientos; es más, solo se necesitan los cruciales de cada esfera, los puntos
estratégicos, los nodos de comunicación. El término enciclopedia ha cambiado, este
debe ser pensado no como acumular saber sino como aprendizaje que pone al saber en
ciclos, o sea, en/ciclo/pediar es aprender a articular los puntos de vista distintos en un

13
ciclo activo, no se pretende abarcar todo el saber, la totalidad no es la verdad, afirmaba
T. Adorno.
Una relación compleja es la que se entabla entre saber y poder, debería existir
una ciencia desinteresada, pero lastimosamente investigar es costoso, y solo el poder
financia la investigación, entonces estamos en muchos casos ante una investigación
atada, medida por propósitos económicos y que depende de presupuestos estatales
(escasos e inestables).

Reaprender el aprender
Experimentamos al comer, caminar, amar, las búsquedas pueden ser colectivas,
pero los procesos son en solitario, por momentos en compañía y en otros acudiendo al
conocimiento y a la intuición. Nuestro pensamiento debe investir lo impensado que lo
rige, es nuestro pensamiento el que se encarga de reparar nuestro propio pensamiento,
pues en definitiva estamos solos en esa dupla de pensamiento y conciencia. Nuestro
pensamiento debe regresar a las fuentes en bloques interrogativos y críticos o sino la
estructura seguirá generando un pensamiento petrificante que solo repite sin espacios
reflexivos, tampoco es procedente polemizar ante el error, pues este renace. El error se
encuentra lejos de la conciencia polémica, refutar no tiene sentido, solo un nuevo
fundamento puede revocar al antiguo y por esto se hace pertinente reorganizar nuestro
sistema mental para reaprender el aprender.
Lo que enseña a aprender es el método, su importancia radica en que este funda
las dinámicas, moldea las preguntas y dinamiza las variables. Para el autor del texto “El
espíritu del Valle”, idealizar es creer que la realidad puede absorber la idea;
racionalizar es querer meter la realidad en un orden o un sistema; y normalizar es
eliminar lo extraño, lo misterioso, lo irreductible. Llegando a la conclusión de que el
único conocimiento que vale es aquel que se nutre de la incertidumbre, y que el único
pensamiento que vive es aquel que se mantiene en la temperatura de la construcción
permanente, de remodelación de conceptos, susceptible a la duda.

El paradigma de complejidad
“Cada ser tiene una multiplicidad de identidades, una multiplicidad de
personalidades en sí mismo, un mundo de fantasmas y de sueños que acompañan su
vida. Por ejemplo, el tema del monólogo interior, tan importante en la obra de Faulkner,
era parte de esa complejidad” [ CITATION Mor99 \l 9226 ]. Somos tan complejos que

14
entendernos es la tarea de nuestras vidas, cambiamos de manera constante por
dinámicas y motivaciones internas o externas. Cada uno se conoce muy poco, sólo
conocemos una apariencia del sí mismo; uno se engaña acerca de sí mismo.
Para comprender el problema de la complejidad hay que saber, antes que nada,
que hay un paradigma de simplicidad. Esta dualidad es necesaria ya que sin complejidad
o habría simplicidad y viceversa. El término paradigma, empleado a menudo, está
constituido por un cierto tipo de relación lógica -extremadamente fuerte- entre nociones
maestras, nociones clave, principios clave. Esa relación y esos principios van a gobernar
todos los discursos que obedecen, van a dar una forma de entender las relaciones, de
medirlas, de valorarlas.

Orden y desorden en el universo


El desorden y el orden, siendo enemigos uno del otro, cooperan, de alguna
manera, para organizar al universo, polos opuestos que se atraen y se complementan. La
complejidad de la relación orden/desorden/organización surge cuando se constata
empíricamente que fenómenos desordenados son necesarios en ciertas condiciones, en
ciertos casos, para la producción de fenómenos organizados, los cuales contribuyen al
incremento del orden. El desorden y el orden se incrementan mutuamente en el seno de
una organización que se ha complejizado.
“Vivir, de alguna manera, es morir y rejuvenecerse sin, cesar. Dicho de
otro modo, vivimos de la muerte de nuestras células, así como una sociedad vive
de la muerte de sus individuos, lo que le permite rejuvenecer. Pero hay que
comprender que hay algo más que la singularidad o la diferencia de un individuo a
otro, el hecho de que cada individuo sea un sujeto”[ CITATION Lac09 \l 9226 ].
El término sujeto es uno de los términos más difíciles, más malentendidos que
pueda haber. ¿Por qué? Porque en la visión tradicional de la ciencia en la cual todo es
determinista, no hay sujeto, no hay conciencia, no hay autonomía. Ser sujeto no quiere
decir ser consciente; no quiere tampoco decir tener afectividad, sentimientos, aunque la
subjetividad humana se desarrolla, evidentemente, con Ser sujeto es ponerse en el centro
de su propio mundo, ocupar el lugar del «yo». Es evidente que cada uno de nosotros
puede decir «yo»; todo el mundo puede decir «yo», pero cada uno de nosotros no puede
decir «yo» más que por sí mismo. Nadie puede decirlo por otro, incluso si alguien tiene
un hermano gemelo, homocigótico, que se le parezca exactamente, cada uno dirá «yo»
por sí mismo, y no por su gemelo. Ser sujeto, es ser autónomo siendo, al mismo tiempo,

15
dependiente. Es paradójico que la autonomía sea regulada socialmente, es decir,
poseemos y somos poseídos por nuestros genes, y esto mismo se reproduce a nivel
social. Somos producto y resultado social.

Complejidad y la totalidad
Anteriormente al llegar a una contradicción se pensaba que era un error, y había
que dar marcha atrás, hoy se piensa que es una capa insondada que se debe considerar, y
para esto debe ser traducida a nuestras lógicas. Entender el error puede incluso ser parte
de la solución, gran parte de la educación debe inducir al error, enseñar a lidiar con la
frustración. Es verdad que pensamos que no podemos aislar los objetos unos de otros,
pero tenemos sentido de la complejidad, tenemos sentido de la solidaridad. Más aún,
tenemos sentido del carácter multidimensional de toda realidad. No hay realidad que
podamos comprender de manera unidimensional, pues es la pluralidad la que nos
garantiza niveles de observación. No hay que confundir complejidad y complicación. La
complicación, que es el entrelazamiento extremo de las inter-retroacciones, es solo un
aspecto, de los elementos de la complejidad.
La totalidad es la no verdad, pues no es finalmente el todo o es un todo temporal.
Estamos condenados al pensamiento incierto, a un pensamiento acribillado de agujeros,
a un pensamiento que no tiene ningún fundamento absoluto de certidumbre, pero aun así
confiamos en este hasta que llegue otro que reformule el paradigma.

Razón, racionalidad, racionalización


Razón, cuando ese mundo no está de acuerdo con nuestro sistema lógico, hay
que admitir que nuestro sistema lógico es insuficiente. La racionalidad, de algún modo,
no tiene jamás la pretensión de englobar la totalidad de lo real dentro de un sistema
lógico, pero tiene la voluntad de dialogar con aquello que lo resiste. El universo es
mucho más rico que lo que las estructuras de nuestro cerebro, por más desarrolladas que
sean y más allá de lo que puedan concebir, sabremos siempre lo inabarcable del saber.
La racionalización consiste en querer encerrar la realidad dentro de un sistema
coherente. Y todo aquello que contradice, en la realidad, a ese sistema coherente, es
descartado, olvidado, puesto al margen, visto como ilusión o apariencia. Esta búsqueda
deja de lado entonces todo lo que no es abarcable, y como no se racionaliza no es
coherente.

16
Nos damos cuenta ahora que racionalidad y racionalización tienen exactamente
la misma fuente, pero al desarrollarse se vuelven enemigas una de otra. Es muy difícil
saber en qué momento pasamos de la racionalidad a la racionalización; no hay fronteras;
no hay señales de alarma. No hay una frontera neta. No hay que tratar nunca de definir a
las cosas importantes por las fronteras. Las fronteras son siempre borrosas, son siempre
superpuestas. Hay que tratar, entonces, de definir y se requiere, a menudo, macro-
conceptos; llegando a acuerdos sustentados.

Lo dialógico y el orden
Lo que he dicho del orden y el desorden puede ser concebido en términos
dialógicos. Orden y desorden son dos enemigos: uno suprime al otro, sin embargo, en
ciertos casos, colaboran y producen la organización y la complejidad. El principio
dialógico nos permite mantener la dualidad en el seno de la unidad. Asocia dos términos
complementarios y antagonistas.
El segundo principio es el de recursividad organizacional. Para darle significado
a este término, yo utilizo el proceso del remolino. Cada momento del remolino es
producido y, al mismo tiempo, productor. Un proceso recursivo es aquél en el cual los
productos y los efectos son, al mismo tiempo, causas y productores de aquello que los
produce. Los individuos producen la sociedad que produce a los individuos. El principio
hologramático está presente en el mundo biológico y en el mundo sociológico. En el
mundo biológico, cada célula de nuestro organismo contiene la totalidad de la
información genética de ese organismo.

Las diferentes caracterizaciones de la complejidad según Maldonado


“Las ciencias de la complejidad no son un método ni una cosmovisión. Esta
comprensión ampliamente común se debe a la tendencia natural mediante la cual
el conocimiento es socializad. Luego de presentar qué son las ciencias de la
complejidad, sostengo que no son ciencia de control, y enfatizo que son ciencias
basadas en problemas, a saber: en problemas de frontera. Finalmente sitúo a las
ciencias de la complejidad como ciencia de punta”[ CITATION Mal07 \l 9226 ]. Y
esto se puede evidenciar en la manera como la complejidad cuestiona y es por
medio de los interrogantes que duda y trasforma paradigmas.
La complejidad como método hace referencia, notablemente, a la obra de Edgar
Morin y a sus discípulos. Si bien hay líneas de pensamiento que difieren, de manera
17
parcial o total de sus planteamientos, su trabajo continúa vigente logrando relecturas e
interpretaciones diversas que enriquecen y dinamizan sus propuestas. De otro lado está
la complejidad como cosmovisión, alrededor de ella se reúnen varios autores
provenientes, todos, del enfoque sistémico. En este grupo se pueden nombrar a F.
Capra, Von Bertalanffy, Von Foester, H. Maturana, G. Bateson, y en general a toda la
escuela de Paloalto, en California. Adicionalmente, hay que mencionar la complejidad
como ciencia, que incluye los trabajos de los teóricos e investigadores del Instituto
Santa Fe (en Nuevo México), los trabajos de I. Prigogine, y en general los de la
Universidad Libre de Bruselas (U.L.B.) en Bélgica, y de varios otros centros e institutos
de investigación en el mundo, así como la obra más reciente de I. Wallerstein.
El tema de base constitutivo de las ciencias de la complejidad es el de establecer
por qué razón (o razones) un fenómeno, sistema comportamiento se hace o se vuelve
complejo. Si la razón de su complejidad está en su naturaleza, en la forma de abordarlo,
en sus relaciones, en sus dinámicas propias. Por “complejidad” hay que entender lo
“impredecible” e “incontrolable”. Lo difícil pero posible es justamente llegar a predecir
los sistemas o comportamientos.
“La ciencia clásica es, por definición singular. Esto significa que, desde
sus propios orígenes, se caracteriza por un modo exclusivo o predominante a
expensas de otro(s) basado fundamentalmente en una filosofía: el reduccionismo,
cuya contraparte es el determinismo. Esta misma dúplice idea puede mostrarse de
otra manera, así: de acuerdo con G. Bateson, toda la ciencia clásica, desde Bacon,
Locke y Newton se define por el hecho de que se refiere a todos los problemas en
términos eminentemente cuantitativos”[ CITATION Lac09 \l 9226 ].
Las ciencias de la complejidad, en contraste, implican, de entrada, pluralidad. Vale
reconocer otras miradas como la termo dinámica de I. Prigogine, o los trabajos de E.
Lorenz y la ciencia del caos. En esta misma línea están la teorías de la catástrofe de R.
Thom, el estudio de los fractales por Mandelbrot, las lógicas filosóficas, la lógica del
tiempo, la lógica de le relevancia, las lógicas polivalentes y, en particular, la lógica
difusa, y la lógica cuántica (Beal and Restall, 2006; Garson, 2006; Goble, 2005;
Grayling, 1997; Palau, 2002; Peña, 1993). Y finalmente, las ciencias de la complejidad
se componen de la ciencia de redes (science of connections), conocidas gracias a los
trabajos de D. Watts, Barabasi, y Strogatz (Barabási, 2003; Strogatz, 2003; Watts, 2002;
Solé, 2009; Barrat, et al., 2008).

18
A partir del desorden surge el orden, es allí donde la complejidad estudia las
transiciones orden/desorden. Trata de indagar y explicar de qué manera el orden se
rompe, por así decirlo, y emerge el caos. La complejidad es un problema solución. No
todos los fenómenos, sistemas y comportamientos en el mundo y la naturaleza son
complejos, la “complejidad” debe ser desprovista de cualquier carga psicológica,
emocional, estética o lingüística. Más exactamente, ni es bueno ni deseable que los
fenómenos sean complejos –he aquí un rasgo claro de diferencia con las lecturas de
Morin y sus seguidores-. Pero cuando se hacen complejos o se comportan en términos
de complejidad –por ejemplo, con propiedades de emergencia, autoorganización, no-
linealidad, sinergia y otros-, entonces existe un conjunto de ciencias –las ciencias de la
complejidad, justamente-, que contribuyen a explicar y comprender exactamente de qué
se trata. Es entonces la complejidad un desafío más que una formula aplicable. Por esto
la complejidad es un desafío. Es decir, no existe un (único) algoritmo que sea suficiente
para definir y agotar lo que sea la complejidad y si existiera esto agotaría sus múltiples
posibilidades.
El reconocimiento de que la complejidad del mundo y la naturaleza es el
resultado de las interacciones entre azar y necesidad. La complejidad, así las cosas, no
es, en absoluto, un punto de partida en el sentido preciso de “ver a X en perspectiva
compleja”, si no, más adecuadamente, un lugar intermedio en cuyo extremo opuesto se
abren numerosos otros riesgos, posibilidades, preguntas, desafíos y horizontes.

Las ciencias de la complejidad no son ciencia de control


Las ciencias de la complejidad forman parte de ese grupo reciente de
investigaciones que han puesto de manifiesto que hay una clase de sistemas que no se
pueden controlar, bajo el riesgo de que, si se las controla, sencillamente se las elimina
físicamente. Toda la racionalidad moderna, en confluencia con lo anterior, se
caracteriza por el hecho de que aborda, siempre, primero, los problemas fáciles y
posterga y desplaza a lugares secundarios los problemas difíciles.
Los problemas formulados y, eventualmente, resueltos por parte de la
investigación científica –y filosófica- no necesariamente son los más relevantes,
importantes, fundamentales o necesarios, sino, tan sólo, aquellos que pudieron ser
abordados y solucionados con base, justamente, en la filosofía del control, la predicción
y el análisis (fragmentación).

19
Saber y poder en entornos complejos
No hay justicia social sin justicia cognitiva. Entonces si el saber está manejado
por los círculos de poder, los pueblos en vía de desarrollo no podrán acceder a fuentes
de punta que permitan plantear conocimiento acorde a sus necesidades, es desde esta
mirada que la epistemología del sur es pensada para los pueblos oprimidos y explotados
del sur, así estén en el norte, no es geográfico, es antiimperialista.
Es pertinente entonces una ecología de los saberes y prácticas de conocimiento
que permitan intensificar la voluntad de trasformación social que supere el colonialismo
y el capitalismo que continúan entrelazados oprimiendo el saber. Conocer el modelo
dominante de la racionalidad que se extiende a las ciencias sociales como racionalidad
científica permitiría adelantar nuestras propias búsquedas ajustadas a la necesidad local,
en gran parte es investigar para dar respuesta a nuestros conflictos.

¿Y por qué no hacer una propia ciencia del sur?


La ciencia como modelo global es un modelo totalitario, por esto niega toda
forma de conocimiento que no tome sus principios epistemológicos y sus reglas
metodológicas. El punto radica en la manera como usamos los modelos, y así como se
pueden conocer las leyes de la naturaleza, se pueden conocer las leyes de la sociedad del
sur, que debido a sus particularidades representan retos distintos.

La sociedad y la ciencia en lo complejo


En la ilustración, para estudiar los fenómenos sociales como decía Durkheim,
era necesario reducir los fenómenos sociales a dimensiones observables y mesurables,
pero esto se ha replanteado, y la noción de ley ha venido a ser sustituida por la noción
sistema y, posteriormente, por la noción de proceso, modificando con esto las dinámicas
de cuestionamiento y, a su vez, los resultados.
La industrialización de la ciencia contrató a los científicos y puso a los mejores a
trabajar al servicio de las grandes multinacionales, logrando resultados y enfocando
estos en la búsqueda de ganancias económicas, en muchas ocasiones en contra del
sistema. La ciencia posmoderna no desprecia la tecnología, pero entiende que debe
llevar al autoconocimiento. El desarrollo tecnológico debe traducirse en sabiduría ante
la vida; al final, todo conocimiento es autoconocimiento, y a su vez, todo
desconocimiento es auto desconocimiento.

20
El problema de medir la complejidad
Debe ser posible medir la complejidad de cada sistema complejo. Pero esta
opción tiene un problema filosófico grueso en su base, a saber. Debe ser posible medir
diversos sistemas complejos; por ejemplo, la complejidad del cerebro, relativamente a la
complejidad de los mercados financieros, o incluso la complejidad de un nicho
ecológico. Y al mismo tiempo debe tener una medida común aplicable como referente a
distintos sistemas. En el texto de Maldonado encontramos que algunos sistemas tienen
determinadas unidades de medidas.

¿Qué clase de ciencias son las ciencias de la complejidad?


Las ciencias de la complejidad se ocupan, como caso general y no específico, de
los fenómenos, sistemas y comportamientos no-lineales. Es decir, el tema de base de la
complejidad es el estudio de las transiciones orden/desorden, teniendo en cuenta los
siguientes principios.
• Trabajo con no linealidad.
• Incorporación del principio de incertidumbre.
• Identificación de los puntos críticos o los estados críticos de un sistema y el estudio de
las transiciones de fase y el trabajo con espacios de fase.
• Reconocimiento de la aleatoriedad.
• Bucles positivos y negativos de retroalimentación.
• Importancia del tiempo y de la flecha del tiempo.
En primer momento, la medición informática. Medida de la incertidumbre
existente ante un conjunto de mensajes, del cual va a recibirse uno solo. La explicación
de fenómenos complejos y dinámicas no lineales gracias a la ayuda de experimentos
adelantados con el computador (simulación). Un requisito importante en el trabajo en
complejidad ha sido la capacidad de simulación. Podría decirse que es de laboratorio,
experimental, de ensayo y error. En esto los ordenadores aportan la velocidad y
exactitud en los procesos computacionales.
Una segunda línea de trabajo se dedica a la medición de tipos de complejidad.
“La tarea de desarrollar una medida matemáticamente bien definida para la
complejidad se ve obstaculizada por la falta de un objetivo claramente definido.
Vamos a presentar algunos requisitos previos y algunas de las restricciones que
deben postularse para obtener una medida de complejidad válida. Al final, sin

21
embargo, es algo que depende de nuestra intuición el decidir si estos requisitos
son apropiados o no para ello”[CITATION Frn \l 9226 ].
La tercera línea de trabajo se dedica al estudio del significado de la complejidad.
Sin que sea prioridad de filósofos, es notablemente el caso de científicos con formación
o con preocupaciones sociales tales como de Rosnay (2000), Pagels (1991) y otros. La
moderna teoría matemática de la complejidad que se remonta a Turing, atraviesa por
Von Neumann y que consiste, esencialmente en la idea de la incomputabilidad de
cualquier problema digno de estudio (“any problem worth studying”).
Dado el espíritu transversal e integrado de los fenómenos y sistemas complejos,
una teoría general de la complejidad debe poder ser una teoría que atraviese o en la que
converjan las anteriormente llamadas ciencias exactas y naturales, las sociales y
humanas. El sentido en general de las ciencias de la complejidad, y en particular de una
teoría general de los sistemas complejos adaptativos consiste en superar el dualismo;
por ejemplo, el dualismo entre descripción y significación, o entre demostración e
interpretación, en fin, entre ciencias naturales, exactas y físicas y ciencias sociales y
humanas.
El problema de una teoría general de la complejidad puede decirse que tiene dos
facetas. De un lado, se posee una teoría semejante, y se introducen en ella cosas, datos,
medidas, procesos y fenómenos según sea necesario. O bien, de otra parte, se
seleccionan determinados fenómenos, acontecimientos, procesos y dinámicas para
intentar componer con ellos la teoría que aún no se dispone. El primer caso es
eminentemente deductivo, y el segundo ha sido el objeto de análisis de Popper, en
particular en Conjeturas y Refutaciones. En cualquier caso, el reto más serio es el de las
restricciones específicas (constraints) para el aumento de la complejidad. Es
exactamente en este punto en donde se implican los temas y problemas relativos a la
medición de la complejidad y los de la posibilidad de una teoría general de la
complejidad.
La ciencia puede operar a partir de problemas resolubles o que se piensa que son
resolubles. La ciencia puede incluso formular descripciones, desarrollar modelos
explicativos y apelar a diversas herramientas, tales como la simulación, por ejemplo,
para dar cuenta de determinados fenómenos y dinámicas. Ciencia semejante es, en
sentido estricto, ciencia normal, en el sentido dado a esta expresión por T. Kuhn. Es
ciencia que funciona, que se enseña y que resuelve problemas o aporta claridad sobre
aspectos del mundo. Puede incluso haber ciencia que no disponga de un aparato teórico

22
sólido. En una palabra, puede haber ciencia sin teoría formalizada. La biología es,
quizás, el mejor ejemplo. Pero no con esto podemos decir que a todo se le puede llamar
ciencia.
Un problema propio de la filosofía de la ciencia consiste en establecer qué es
una buena teoría y por qué razón lo es (relativamente a otras). Pues bien, quiero sugerir
que las ciencias de la complejidad plantean un nuevo reto para la filosofía de la ciencia,
a saber: explicar cómo puede ser posible hacer ciencia ¿Es inevitable que haya ciencia
sin teoría? ¿Los modelos y las explicaciones pueden ser anticipaciones de una teoría?
Más aún, ¿cabe pensar que de diversas explicaciones, modelos y teorías en
sentido laxo, puede y debe hacerse el tránsito hacia una teoría general? O bien,
inversamente, ¿no es necesaria una teoría general para la existencia de buena ciencia?
Estos interrogantes valen, sencillamente, como indicadores de lo que podría
denominarse, tentativamente por lo pronto, como una filosofía de las ciencias de la
complejidad.
La historia de la ciencia, entendida como la historia de las teorías científicas no
necesariamente consiste en la historia de las mejores teorías científicas, sino, tan sólo,
de aquellas teorías que pudieron sobrevivir a la selección de las evidencias y las
equivalencias empíricas.
Los sistemas complejos son aquellos que carecen de una teoría general en el
sentido tradicional que la ciencia asigna a este último concepto, por cuanto se trata de
sistemas esencialmente informalizables. Este rasgo exige, precisamente, una radical
apertura metodológica, lógica y heurística.

La luz temprana
Lo que tiene en común todo este proceso es la existencia de un sistema que va de
lo simple a lo complejo y viceversa. En muchos aspectos, cada uno de nosotros funciona
como un sistema complejo adaptativo, de hecho, el término «esquema» se emplea desde
hace tiempo en psicología para referirse a una estructura conceptual de la que el ser
humano hace uso para comprender un conjunto de datos, para darle sentido. En sí el
sentido de la vida se desarrolla de la mano de la adaptación.
“Isaac Asimov, el conocido ex bioquímico, divulgador científico y escritor de
ciencia ficción, me contó que en cierta ocasión mantuvo un debate público con un
físico teórico que negaba que un perro tuviese conocimiento de las leyes del
movimiento de Newton. Indignado, Isaac le preguntó si seguiría pensando lo

23
mismo después de ver a un perro atrapando al vuelo un plato de plástico con la
boca. Es obvio que la palabra «conocimiento» no tenía el mismo significado para
ambos”[ CITATION Mur95 \l 9226 ].
¿Si aprendemos somos mejores, y qué se entiende por ser mejores? ¿La
Modernidad es mejor que la Edad Antigua? Pensar en esta línea es a su vez muy
relativo, pues bajo qué parámetros usamos la palabra mejor, es claro que en campos
como la salud o el trasporte vivir en la actualidad es mejor, pero ¿en otros campos
podemos decir que los avances tecnológicos en sí aportan bienestar?, pero ¿qué cobran a
cambio de este?
Los sistemas complejos adaptativos muestran una tendencia general a generar
otros sistemas de la misma categoría. Dado que nada puede medirse con una precisión
absoluta, el caos da origen a una indeterminación efectiva en el nivel clásico que se
superpone a la indeterminación cuántica. La interacción entre estas dos clases de
impredictibilidad es un aspecto fascinante y todavía poco estudiado de la física
contemporánea
“¿Qué se entiende por complejo cuando hablamos de sistema complejo
adaptativo? De hecho, no hace falta que la palabra complejo tenga un significado
preciso en esta frase, que es puramente convencional. Su presencia implica la
convicción de que tales sistemas poseen un grado mínimo de complejidad
convenientemente definido. La simplicidad hace referencia a la ausencia (o casi)
de complejidad. Etimológicamente, simplicidad significa sin complicación,
mientras que complejidad a manera de ejemplo podemos mirar la ciencia
informática, y ver el tiempo requerido por un ordenador para resolver un
problema determinado. Dado que este tiempo depende también de la competencia
del programador, el que se toma en consideración es el más corto posible, lo que
se conoce habitualmente como complejidad computacional del
problema”[ CITATION Mur95 \l 9226 ].

Prigogine y la complejidad
Todo saber lleva a una construcción, la realidad no es ya algo dado en sí, la
ciencia clásica está inmersa en la reconceptualización. Partamos de que hay fenómenos
reversibles e irreversibles, entonces, el redescubrimiento del tiempo es al mismo tiempo
el redescubrimiento de la utopía.

24
“La complejidad puede entenderse, por lo tanto, como un paradigma científico
emergente que involucra un nuevo modo de hacer y entender la ciencia,
extendiendo los límites y criterios de cientificidad, más allá de las fronteras de la
ciencia moderna, ancladas sobre los principios rectores del mecanicismo, el
reduccionismo y el determinismo”[ CITATION Sot06 \l 9226 ].
No existe en la actualidad, una teoría unificada de la complejidad, que sintetice y
sistematice de modo explícito los aspectos fundamentales de las distintas y variadas
teorías, métodos y algoritmos de complejidad elaborados en el marco de ciencias y
disciplinas disímiles. La no existencia puede ser tomada como un elemento bueno o
malo dependiendo del enfoque. Leonardo G. Rodríguez Zoya1 [CITATION Zoy11 \l 9226 ]
presenta una gama de teorías que, de alguna manera, pueden entregar un aporte
significativo a este asunto. Entre ellas: la cibernética (Wiener 1985), la cibernética de
segundo orden (Foerster 1996), la epistemología genética (Piaget 1978), la teoría de la
auto-organización (Ashby 1962), la teoría general de los sistemas (Bertalanffy 1968), la
geometría fractal (Mandelbrot 1987), la teoría de los autómatas celulares (Neumann
1966, 1968), la termodinámica de los procesos irreversibles (Prigogine y Nicolis 1987),
la teoría de la autopoiesis (Maturana y Varela 1972), y la teoría de las catástrofes
(Thom 1976), además de otras.
Respecto a la complejidad y a la organización, la existencia de fenómenos
organizados permite suponer la existencia de un principio opuesto a la dispersión. Es
decir, hay organización cuando hay algo que se resiste a la dispersión, a la disgregación,
a la disolución, si esta organización no se diera, el fenómeno se perdería.
Acerca de la organización y el sistema, se puede decir que la distinción y
vinculación entre estos conceptos se encuentra presente en la Teoría General de los
Sistemas formulada por Bertalanffy (1968). La noción de sistema remite a la idea de
totalidad, de unidad, de conjunto; la cual agrupa, reúne, contiene, a distintos elementos
interrelacionados. Son los sistemas entonces la base de toda dinámica, pues es por
medio de estos, que es posible la totalidad.
En cuanto a la complejidad y los sistemas, su articulación es quizás la más difícil
de precisar, puesto que constituye el tema con menor tratamiento en la bibliografía
especializada. La definición de sistema como totalidad organizada de elementos
heterogéneos interrelacionados, no permite distinguir un sistema complejo de un
sistema no complejo, lo que podríamos llamar un sistema simple.

25
Para L. G. Rodríguez Zoya1 el interrogante a despejar consiste en saber, cómo
es posible distinguir lo que en términos discretos podemos llamar la complejidad y la no
complejidad; o lo que en términos de un continuo podemos denominar grados de
complejidad de un sistema. Medir es entonces un referente complejo. Una respuesta
posible, consiste en introducir una dimensión cuantitativa en la definición de sistema, a
partir de la cual resulta factible afirmar que un sistema complejo es aquel compuesto por
muchos elementos y muchas relaciones.
La mayoría de los problemas fundamentales de la civilización contemporánea
(hambre, pobreza, desigualdad, degradación de la biósfera, etc.) deberían ser
reconocidos como problemas complejos, aunque no tratables ni reductibles a términos
matemáticos/cuantitativos, exclusivamente, aunque sí abordables de manera sistémica.
La complejidad, por su lado, es planteada más como una noción lógica-cualitativa
vinculada con la complejidad organizada (Morin, 1990). Siguiendo esta distinción
podemos inferir que sería posible pensar en sistemas complicados y sistemas complejos.
Una de las conceptualizaciones epistemológicamente más sólidas de sistemas
complejos es la elaborada por Rolando García (2006), quien concibe a los sistemas
complejos como totalidades organizadas compuestas por elementos “no separables”. El
requisito de no separabilidad conlleva una presunción antirreduccionista, ya que, si los
elementos no son separables, entonces, no pueden ser estudiados de manera aislada.
“Esta distinción entre separabilidad / no separabilidad permite a su vez distinguir
entre dos tipos de sistemas; por un lado, los sistemas descomponibles, por el otro
los sistemas no descomponibles. En los primeros, las partes del sistema pueden
ser aisladas y estudiadas de modo independiente; mientras que en los segundos,
los componentes del sistema están determinados mutuamente. Esta
conceptualización le permite a García introducir y precisar el término de
interdefinibilidad, el cual supera el concepto de interacción o
interrelación”[ CITATION Sot06 \l 9226 ].
La interdefinibilidad exige que los componentes de un sistema sean definidos y
estudiados en función del resto y, por lo tanto, no resulta posible el estudio separado de
sus partes[ CITATION Rol00 \l 9226 ].
“En cuanto a la segunda concepción, es conocida genéricamente como el
pensamiento complejo. Mientras que la primera hace referencia a diversos,
incluso numerosos, autores y líneas de trabajo e investigación, en el segundo caso

26
se trata prioritariamente de la obra de un solo autor, aunque sean numerosos sus
seguidores y epígonos”[ CITATION Mal07 \l 9226 ].
Mi planteamiento se centra en que si el mero criterio cuantitativo no es suficiente para
precisar el grado de complejidad de un sistema, menos lo es para clarificar las tensiones
y los antagonismos entre estos dos modos de abordaje: ciencias vs. pensamiento de la
complejidad. Es decir, el hecho que el pensamiento complejo sea el producto de un solo
autor, no invalida su propuesta, pero tampoco los exime de la crítica. Más aún, si las
ciencias de la complejidad constituyen la visión hegemónica o dominante dentro del
campo, la pregunta inteligente y necesaria consiste en saber por qué esto es así. Es decir,
qué intereses rigen la producción de conocimiento en ciencias de la complejidad, y a
quiénes benefician los saberes por ellas elaborados. Rolando García se pronuncia en
estos términos: “Edgar Morin contribuyó a demoler las bases del racionalismo
tradicional que había penetrado tan profundamente en el sistema educativo francés. Dice
Morin. La complejidad “es un cierto número de principios que ayudan al espíritu
autónomo a conocer”[ CITATION Edg83 \l 9226 ].

No se puede aislar la ciencia de su contexto social


La ciencia clásica es un cuadrúpedo, tiene cuatro patas que funcionan en un
modo complementario y antagonista; y a pesar de la simplificación, del dogmatismo, de
todo eso, la ciencia progresó con dificultad, pero progresó. Una pata es la empírica, que
incluye el conocimiento del mundo exterior con la observación, la experimentación. La
otra pata es la teórica, que es lógica, que son teorías que pueden integrar los datos
empíricos. Existe una tercera pata que es la imaginación, porque todo lo humano
científico parte de una imaginación muy potente para crear las nuevas visiones. La
cuarta pata es la verificación.
Karl Popper que dice que una teoría es científica no porque tenga una exactitud
absoluta, sino porque permite demostrar su credibilidad, su falsabilidad. Una teoría
científica está abierta a las contradicciones, a las oposiciones, al descubrimiento de
nuevos hechos.
Pero hay una zona de incertidumbre. Una cosa que no es científica puede entrar
en la ciencia; y otra cosa que es científica se puede ver fuera de la ciencia, como el
principio de reducción, por ejemplo. También, las teorías científicas no necesitan
únicamente de demostraciones empíricas, todo conocimiento traduce la realidad.
Emmanuel Kant, demostró que nosotros podemos entender el mundo natural, el mundo

27
de los fenómenos con algunas categorías que vienen de la mente humana. Eso es
entonces, lo que parece ser el porvenir de la ciencia; lo que hace falta ahora, es lo que ha
demostrado también el filósofo Bertrand Russell, la conciencia de sí mismo, los
científicos no tienen una invisibilidad de sí mismos porque pesa únicamente la
visibilidad de los conocimientos objetivos.
En el Siglo XX empezaron dos revoluciones científicas, una que significó la
introducción en el mundo de la microfísica y otra que devino en la cosmofísica, ambas
de una exactitud y de una complejidad extraordinarias. Nació pues, la revolución de las
ciencias a partir de la unión de disciplinas separadas. Las ciencias de la Tierra
permitieron, a partir de los años 60, reunir a la Meteorología, la Geología, la
Vulcanología y otras ciencias. Además, la principal es la Ecología que, como ciencia,
permite agrupar una multitud de disciplinas y de integrarlas naturalmente en el curso del
conocimiento. De estas revoluciones debe salir una Ciencia Nueva. Parafraseando a
Heidegger, la orgía no se encuentra detrás de nosotros, la orgía se encuentra delante de
nosotros. Debemos ver y luchar por una nueva orgía.

Bibliografía

Caparrini, F. S. (s.f.). Cómo medir la complejidad. http://www.cs.us.es/~fsancho/?e=81.


Complejidad restringida y Complejidad generalizada o las complejidades de la
complejidad. (2000). 12.
García, R. (2000). Capítulo 4: Los procesos cognoscitivos. En R. García, El
conocimiento en construcción. De las formulaciones de Jean Piaget a la teoría
de los sistemas complejos (págs. 95-113). Barcelona: Gedisa.
Gell-Mann, M. (1995). El Quark y el Jaguar. Madrid: Tusquets, Metatemas.
La complejidad es un problema, no una cosmovisión. (mayo de 2009). UCM Revista de
Investigación(13), 42-54.
Maldonado, C. E. (1999). Esbozo de una filosofía de la lógica de la complejidad.
Bogotá: Colciencias/Fepafem/Academia Nacional de Medicina.
Maldonado, C. E. (2007). Complejidad: ciencia, pensamiento y aplicaciones. Bogotá:
universidad Externado de Colombia.
Morin, E. (1983). El método. Buenos Aires: Gedisa.
Morin, E. (1984). Ciencia con ciencia. Barcelona: Anthropos.
Morin, E. (1999). Introducción al pensamiento complejo. Buenos Aires: Gedisa.

28
Morin, E. (2008). Fundamentos teóricos del pensamiento complejo. Revista Educare,
XII(2).
Sotolongo, P. y. (2006). La revolución contemporánea del saber u la complejidad
social. Hacia unas ciencias sociales de un nuevo tipo. Buenos Aires: Campus
virtual. CLACSO Libros.
Zoyal, L. G. (2011). 17 Teorías de la complejidad y ciencias sociales. Nuevas
estrategias Epistemólogicas. Nómadas. Revista crítica de Ciencias Sociales y
Jurídicas(30).

29

También podría gustarte