Explorando la Complejidad del Conocimiento
Explorando la Complejidad del Conocimiento
Tomando como base las lecturas propuestas en el curso, presento lo que los
autores exponen al debate. En esta línea es importante comenzar por un pensador
iniciador, fundamental, trascendental, influenciador y trasversal: Edgar Morin, y desde
su planteamiento abordaremos la pregunta ¿Qué es la complejidad? A primera vista, la
complejidad es un tejido complexus (lo que está tejido en conjunto) de constituyentes
heterogéneos inseparablemente asociados, ésta presenta la paradoja de lo uno y lo
múltiple. Según Morin (1999), la complejidad es, efectivamente, el tejido de eventos,
acciones, interacciones, retroacciones, determinaciones, azares que constituyen nuestro
mundo fenoménico la complejidad lo es todo, incluso lo que a primera vista se nota fácil
fue o va a ser complejo. Es fundamental no asociar complejo a difícil, ya que la
dificultad en sus grados es más un conjunto de variables asociadas al ser y al hacer.
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comprender a este. Se requiere identificar, capturar y ordenar, como dinámicas del saber
parcial.
Esta inteligencia con carácter de ciega muestra que tenemos muchos conocimientos
pero poca conciencia, y el saber no es suficiente para solucionar problemas, es solo un
insumo que apoya los procesos de reflexión conducentes a preguntas complejas que
buscan una toma de posturas modificables. Estas posturas son los pilares para arriesgar
decisiones que posibiliten la transformación. Posturas que nos permiten llegar a
resultados cuestionables pero necesarios al momento de a adoptar decisiones
medianamente definitivas.
E. Morin, uno de los autores capitales del pensamiento complejo afirma que un punto
de partida importante es pensar en el error.
“La causa profunda del error no está en el error de hecho (falsa percepción) de por
sí sabemos dónde está el error, ni en el error lógico (incoherencia), sino en el
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modo de organización de nuestro saber en sistemas de ideas (teorías, ideologías)” [
CITATION Mor99 \l 9226 ].
En ese sentido, Morin afirma que hay una nueva ignorancia ligada al desarrollo
mismo de la ciencia, que avanza y a su vez arrasa. Un ejemplo de esto son los avances
tecnológicos que, a pasos agigantados, van modificando y alterando las dinámicas
sociales, sin embargo, sus aportes afectan la memoria, la ubicación y las relaciones
interpersonales. Nuestras dinámicas sociales se trasforman, y no siempre de manera
positiva debido al impacto de la tecnología.
Para Morin hay una nueva ceguera ligada al uso degradado de la razón;
ocasionado por el progreso ciego del conocimiento, impulsado por el poder, bajo reglas
del mercado. La ciencia al servicio del capital deja de lado los pensamientos divergentes
y olvida las lógicas sociales del conocimiento. Por esta razón, Morin nos advierte que
las amenazas más graves que enfrenta la humanidad están ligadas al progreso ciego e
incontrolado del conocimiento (armas termonucleares, manipulaciones de todo orden,
desarreglos ecológicos, etc.). Incluso, se podría llegar a pensar que tanto avance
tecnológico está llevando a la destrucción.
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Paradigma de la simplificación en diálogo con la complejidad
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elemento irreductible que es el desorden es como se puede reducir el comportamiento
de cada molécula, de cada átomo; en un proceso termodinámico, únicamente se puede
hacer con el determinismo estadístico en el caso de los sistemas cerrados. La irrupción
del desorden y también del tiempo, de la irreversibilidad del tiempo, significaron una
brecha en el mundo clásico. Fue Ashby quien dio una definición al decir que
complejidad es un modo de medir el grado de diversidad que se encuentra en un
sistema. La intención de Ashby no es la de indicar lo complejo que es la diversidad;
sino unir las dos nociones que son antagonistas: unidad y multiplicidad o diversidad.
Darwin introduce las variaciones al azar, como uno de los elementos que permite
el porvenir. Fue con la irrupción a principios del siglo XX de la microfísica, de la física
cuántica, que llegó la necesidad de tratar la incertidumbre, la necesidad de tratar la
aparente confusión. Se empezó así una primera revolución científica.
En la actualidad se habla de una “Teoría de los sistemas complejos” o la idea de
“Ciencias -ciencias en plural - de la Complejidad”. La oficialización de la noción de
Complejidad se inicia en el Instituto de Santa Fe, en 1984. Hasta hoy teóricos de
distintos campos y tendencias propician seminarios y publicaciones para, desde
múltiples miradas, actualizar críticamente el tema.
Cada sistema se puede considerar complejo por su naturaleza y por su
organización, a su vez la complejidad también está relacionada con quien aborde el
problema, de allí la auto-eco-organización de la vida. Entonces, si la complejidad se
encuentra en las organizaciones de todos los tipos, ésta no se puede limitar a los
sistemas complicados, ya que el pensamiento complejo suele superar la idea de ley, e
incluso puede trasformar paradigmas en relaciones lógicas entre algunos contextos
fundamentales que son maestros, que son guías de todos los pensamientos y las teorías.
Es decir, un paradigma complejo, es un paradigma que pudiera entender la relación
compleja entre la parte biológica del humano y la parte mental-biológica del humano,
ritos culturales y bilógicos la vida.
La complejidad se encuentra en la noción misma de sistema mismo, nosotros no
podemos ser humanos totalmente humanos si no tenemos un lenguaje, un sistema de
comunicación necesario para la organización, pero la organización social también
impide la manifestación de algunas de nuestras independencias individuales, impide
también la manifestación de la autonomía y de la libertad. Digamos, una organización
tiene dos rasgos, podemos saber cuáles organizaciones son las mejores, las que permiten
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las cualidades deseadas, la más grande autonomía, y cuáles no permiten estas
cualidades.
Por esta razón se habla de auto-eco-organización, pues en el modo lógico
podemos, a partir de la auto-eco-organización, entender la relación entre autonomía y
dependencia. Entonces, es muy importante que este fenómeno de morir (vivir de
muerte, morir de vida) signifique procesos de regeneración permanente, de
rejuvenecimiento permanente. La muerte está asociada a esta capacidad de ser cada vez
más joven.
“La relación individuo-sociedad-especie y los procesos de reproducción. Los
individuos humanos son los productos de un proceso de reproducción biológica,
pero el proceso de reproducción biológica no puede continuarse sin que dos
individuos, una pareja, realice la reproducción. Nosotros somos los productos y
los productores del proceso biológico de la especie”[CITATION Com00 \l 9226 ].
Lo mismo ocurre en la sociedad, en ésta está el producto de las interacciones entre los
individuos, si hay más individuos, si hay una bomba de neutrones que destruye todos
los individuos y quedan los monumentos, las instituciones, el parlamento, la casa del
jefe del Estado, pero no hay más sociedad; entonces, estos individuos son los que hacen
vivir a la sociedad, que producen la sociedad, pero la sociedad produce a los individuos
con la cultura, con el lenguaje, con sus normas. Somos los productos y los productores.
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2- Complejidad Generativa. Longitud del conjunto de instrucciones que se deben
dar para suministrar una recete que produzca el sistema del caso. Ya en esta instancia se
deben poner a prueba instrucciones que permitan llegar a resultados. Evaluar no solo
conocimientos, también procesos.
3- Complejidad Computacional. Cantidad de tiempo y esfuerzo implicado en la
resolución de un problema y al mismo tiempo en la sistematización de este. En esta
línea, en el aula el hacer forma parte fundamental del insumo y evidencia de las
instancias del proceso.
4- Complejidad Constitutiva. Número de elementos constitutivos o de
componentes de un sistema o estructura, verificables y funcionales a nivel estructural.
5- Complejidad Taxonómica (Heterogeneidad). Variedad de elementos
constituidos en número de diferentes especies de componentes en sus configuraciones
físicas.
6- Complejidad Organizacional. Variedad de diferentes modos posibles de
ordenar componentes en modos diferentes de interrelación.
7- Complejidad Jerárquica. El grado de elaboración de las relaciones de
subordinación en los modos de inclusión y subsunción. Desagregación organizacional
en subsistemas. Las unidades de orden superior son siempre más complejas que las
unidades inferiores.
8- Complejidad Operativa. Variedad de modos de operación o tipos de
funcionamiento.
9- Complejidad Nómica- Grado de elaboración e intrincación de las leyes que
gobiernan el fenómeno del caso.
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“Ya desde el primer volumen del Método, Morín introduce la necesidad de
concebir o de desarrollar un nuevo método, distinto al de la ciencia clásica, el cual es
designado por Morin esencialmente como un anti – método” [ CITATION Mal99 \l 9226 ].
De hecho, la metodología surgió como uno de los tres grandes componentes de la lógica
formal clásica, conjuntamente con la lógica y la semiología. La otra gran concepción del
método en la historia de la ciencia y de la filosofía es introducida por Kant y por la
filosofía transcendental. Me refiero al método como criterio, esto es, como canon.
Uno de esos retos heredados es la idea expresada por Marx en las Tesis sobre
Feuerbach, según la cual la filosofía (o el pensamiento) se reduce a ser tan sólo una
interpretación del mundo, creo que de la obra de Morin como tal, no tiene otra finalidad
que la de elaborar una propedéutica de o hacia la complejidad.
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no lineal. Es un mundo, dicho en el lenguaje de los economistas, diferente de suma cero.
En términos generales, esta es, aproximadamente, la lógica de la vida; que es, en el
lenguaje de F. Jacob, un juego de posibles. Precisamente por ello, la teoría de las
probabilidades surge como una herramienta esencial en el estudio de la complejidad.
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El sistema abierto y cerrado cumple una función fundamental dentro de los
sistemas. La de sistema abierto es, originalmente, una noción termodinámica, cuyo
carácter primario es el de permitir circunscribir, de manera negativa, el campo de
aplicación del segundo principio que requiere la noción de sistema cerrado, es decir, que
no dispone de una fuente energética material exterior a sí mismo. Un sistema cerrado,
como una piedra, una mesa, está en estado de equilibrio, es decir, que los intercambios
de materia y energía con el exterior son nulos. Ambos son susceptibles a modificación,
solo que las dinámicas de estas varían.
Información / Organización
La organización
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del universo), ya sea de la sociedad humana; así es que toda una corriente
sociológica, en el siglo último, quiso ver en la sociedad una analogía del
organismo animal”[ CITATION Mor99 \l 9226 ].
La auto-organización
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debe permitir la auto-consideración crítica del conocimiento, enriqueciendo la
reflexividad del sujeto cognoscente. Lo que quiere decir que requerimos puntos sólidos
sobre los cuales edificar la incertidumbre, bases teóricas comprobables y posibles de
socializar. En muchos casos estas bases no las edificamos, las tomamos de otros
estudios, además, los avances pueden ser abordados e incluso trasformados con o sin el
conocimiento u autorización de quienes las generan. Mucho del conocimiento abordado
en la formación universitaria es fragmentado, ya en los grupos de investigación se
abordan más detenidamente líneas o tendencias del pensamiento de manera más crítica.
Los conceptos
Los conceptos que manejamos están mutilados y son mutilantes, saber esto es
importante, pues en todo proceso investigativo tendremos carencias que no podremos
solucionar. Así mismo los problemas que nos atan a la actualidad, exigen que nos
despeguemos de ellos, esa distancia nos aporta perspectiva, puntos de vista, que debe
ser ordenados en una articulación para la cual se requiere reorganización de la estructura
del saber. Pensar críticamente es cambiar y ordenar constantemente el modo en que
pensamos.
El hombre en un concepto trinitario, individuo-sociedad-especie, no se puede
subordinar un término al otro. Es allí donde la organización como concepto original de
doble articulación antropo/social entre física y biología cumple un papel determinante
en cuanto a las relaciones que se puedan establecer. Aunque estas relaciones nos lleven
por terrenos contrarios, no es sano investigar para nuestra complacencia, la escuela de la
investigación es una escuela del duelo, investigar es renunciar a lo que nos enseña la
universidad, pues la ciencia es más cambiante que la teología. El conocimiento humano
es incertidumbre y al mismo tiempo debe tener cierta circularidad para que conceptos se
unan.
La realidad antroposófica depende de la realidad física y viceversa, a su vez un
concepto puede reflexionar sobre sí mismo. No es necesario la totalidad de
conocimientos; es más, solo se necesitan los cruciales de cada esfera, los puntos
estratégicos, los nodos de comunicación. El término enciclopedia ha cambiado, este
debe ser pensado no como acumular saber sino como aprendizaje que pone al saber en
ciclos, o sea, en/ciclo/pediar es aprender a articular los puntos de vista distintos en un
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ciclo activo, no se pretende abarcar todo el saber, la totalidad no es la verdad, afirmaba
T. Adorno.
Una relación compleja es la que se entabla entre saber y poder, debería existir
una ciencia desinteresada, pero lastimosamente investigar es costoso, y solo el poder
financia la investigación, entonces estamos en muchos casos ante una investigación
atada, medida por propósitos económicos y que depende de presupuestos estatales
(escasos e inestables).
Reaprender el aprender
Experimentamos al comer, caminar, amar, las búsquedas pueden ser colectivas,
pero los procesos son en solitario, por momentos en compañía y en otros acudiendo al
conocimiento y a la intuición. Nuestro pensamiento debe investir lo impensado que lo
rige, es nuestro pensamiento el que se encarga de reparar nuestro propio pensamiento,
pues en definitiva estamos solos en esa dupla de pensamiento y conciencia. Nuestro
pensamiento debe regresar a las fuentes en bloques interrogativos y críticos o sino la
estructura seguirá generando un pensamiento petrificante que solo repite sin espacios
reflexivos, tampoco es procedente polemizar ante el error, pues este renace. El error se
encuentra lejos de la conciencia polémica, refutar no tiene sentido, solo un nuevo
fundamento puede revocar al antiguo y por esto se hace pertinente reorganizar nuestro
sistema mental para reaprender el aprender.
Lo que enseña a aprender es el método, su importancia radica en que este funda
las dinámicas, moldea las preguntas y dinamiza las variables. Para el autor del texto “El
espíritu del Valle”, idealizar es creer que la realidad puede absorber la idea;
racionalizar es querer meter la realidad en un orden o un sistema; y normalizar es
eliminar lo extraño, lo misterioso, lo irreductible. Llegando a la conclusión de que el
único conocimiento que vale es aquel que se nutre de la incertidumbre, y que el único
pensamiento que vive es aquel que se mantiene en la temperatura de la construcción
permanente, de remodelación de conceptos, susceptible a la duda.
El paradigma de complejidad
“Cada ser tiene una multiplicidad de identidades, una multiplicidad de
personalidades en sí mismo, un mundo de fantasmas y de sueños que acompañan su
vida. Por ejemplo, el tema del monólogo interior, tan importante en la obra de Faulkner,
era parte de esa complejidad” [ CITATION Mor99 \l 9226 ]. Somos tan complejos que
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entendernos es la tarea de nuestras vidas, cambiamos de manera constante por
dinámicas y motivaciones internas o externas. Cada uno se conoce muy poco, sólo
conocemos una apariencia del sí mismo; uno se engaña acerca de sí mismo.
Para comprender el problema de la complejidad hay que saber, antes que nada,
que hay un paradigma de simplicidad. Esta dualidad es necesaria ya que sin complejidad
o habría simplicidad y viceversa. El término paradigma, empleado a menudo, está
constituido por un cierto tipo de relación lógica -extremadamente fuerte- entre nociones
maestras, nociones clave, principios clave. Esa relación y esos principios van a gobernar
todos los discursos que obedecen, van a dar una forma de entender las relaciones, de
medirlas, de valorarlas.
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dependiente. Es paradójico que la autonomía sea regulada socialmente, es decir,
poseemos y somos poseídos por nuestros genes, y esto mismo se reproduce a nivel
social. Somos producto y resultado social.
Complejidad y la totalidad
Anteriormente al llegar a una contradicción se pensaba que era un error, y había
que dar marcha atrás, hoy se piensa que es una capa insondada que se debe considerar, y
para esto debe ser traducida a nuestras lógicas. Entender el error puede incluso ser parte
de la solución, gran parte de la educación debe inducir al error, enseñar a lidiar con la
frustración. Es verdad que pensamos que no podemos aislar los objetos unos de otros,
pero tenemos sentido de la complejidad, tenemos sentido de la solidaridad. Más aún,
tenemos sentido del carácter multidimensional de toda realidad. No hay realidad que
podamos comprender de manera unidimensional, pues es la pluralidad la que nos
garantiza niveles de observación. No hay que confundir complejidad y complicación. La
complicación, que es el entrelazamiento extremo de las inter-retroacciones, es solo un
aspecto, de los elementos de la complejidad.
La totalidad es la no verdad, pues no es finalmente el todo o es un todo temporal.
Estamos condenados al pensamiento incierto, a un pensamiento acribillado de agujeros,
a un pensamiento que no tiene ningún fundamento absoluto de certidumbre, pero aun así
confiamos en este hasta que llegue otro que reformule el paradigma.
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Nos damos cuenta ahora que racionalidad y racionalización tienen exactamente
la misma fuente, pero al desarrollarse se vuelven enemigas una de otra. Es muy difícil
saber en qué momento pasamos de la racionalidad a la racionalización; no hay fronteras;
no hay señales de alarma. No hay una frontera neta. No hay que tratar nunca de definir a
las cosas importantes por las fronteras. Las fronteras son siempre borrosas, son siempre
superpuestas. Hay que tratar, entonces, de definir y se requiere, a menudo, macro-
conceptos; llegando a acuerdos sustentados.
Lo dialógico y el orden
Lo que he dicho del orden y el desorden puede ser concebido en términos
dialógicos. Orden y desorden son dos enemigos: uno suprime al otro, sin embargo, en
ciertos casos, colaboran y producen la organización y la complejidad. El principio
dialógico nos permite mantener la dualidad en el seno de la unidad. Asocia dos términos
complementarios y antagonistas.
El segundo principio es el de recursividad organizacional. Para darle significado
a este término, yo utilizo el proceso del remolino. Cada momento del remolino es
producido y, al mismo tiempo, productor. Un proceso recursivo es aquél en el cual los
productos y los efectos son, al mismo tiempo, causas y productores de aquello que los
produce. Los individuos producen la sociedad que produce a los individuos. El principio
hologramático está presente en el mundo biológico y en el mundo sociológico. En el
mundo biológico, cada célula de nuestro organismo contiene la totalidad de la
información genética de ese organismo.
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A partir del desorden surge el orden, es allí donde la complejidad estudia las
transiciones orden/desorden. Trata de indagar y explicar de qué manera el orden se
rompe, por así decirlo, y emerge el caos. La complejidad es un problema solución. No
todos los fenómenos, sistemas y comportamientos en el mundo y la naturaleza son
complejos, la “complejidad” debe ser desprovista de cualquier carga psicológica,
emocional, estética o lingüística. Más exactamente, ni es bueno ni deseable que los
fenómenos sean complejos –he aquí un rasgo claro de diferencia con las lecturas de
Morin y sus seguidores-. Pero cuando se hacen complejos o se comportan en términos
de complejidad –por ejemplo, con propiedades de emergencia, autoorganización, no-
linealidad, sinergia y otros-, entonces existe un conjunto de ciencias –las ciencias de la
complejidad, justamente-, que contribuyen a explicar y comprender exactamente de qué
se trata. Es entonces la complejidad un desafío más que una formula aplicable. Por esto
la complejidad es un desafío. Es decir, no existe un (único) algoritmo que sea suficiente
para definir y agotar lo que sea la complejidad y si existiera esto agotaría sus múltiples
posibilidades.
El reconocimiento de que la complejidad del mundo y la naturaleza es el
resultado de las interacciones entre azar y necesidad. La complejidad, así las cosas, no
es, en absoluto, un punto de partida en el sentido preciso de “ver a X en perspectiva
compleja”, si no, más adecuadamente, un lugar intermedio en cuyo extremo opuesto se
abren numerosos otros riesgos, posibilidades, preguntas, desafíos y horizontes.
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Saber y poder en entornos complejos
No hay justicia social sin justicia cognitiva. Entonces si el saber está manejado
por los círculos de poder, los pueblos en vía de desarrollo no podrán acceder a fuentes
de punta que permitan plantear conocimiento acorde a sus necesidades, es desde esta
mirada que la epistemología del sur es pensada para los pueblos oprimidos y explotados
del sur, así estén en el norte, no es geográfico, es antiimperialista.
Es pertinente entonces una ecología de los saberes y prácticas de conocimiento
que permitan intensificar la voluntad de trasformación social que supere el colonialismo
y el capitalismo que continúan entrelazados oprimiendo el saber. Conocer el modelo
dominante de la racionalidad que se extiende a las ciencias sociales como racionalidad
científica permitiría adelantar nuestras propias búsquedas ajustadas a la necesidad local,
en gran parte es investigar para dar respuesta a nuestros conflictos.
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El problema de medir la complejidad
Debe ser posible medir la complejidad de cada sistema complejo. Pero esta
opción tiene un problema filosófico grueso en su base, a saber. Debe ser posible medir
diversos sistemas complejos; por ejemplo, la complejidad del cerebro, relativamente a la
complejidad de los mercados financieros, o incluso la complejidad de un nicho
ecológico. Y al mismo tiempo debe tener una medida común aplicable como referente a
distintos sistemas. En el texto de Maldonado encontramos que algunos sistemas tienen
determinadas unidades de medidas.
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embargo, es algo que depende de nuestra intuición el decidir si estos requisitos
son apropiados o no para ello”[CITATION Frn \l 9226 ].
La tercera línea de trabajo se dedica al estudio del significado de la complejidad.
Sin que sea prioridad de filósofos, es notablemente el caso de científicos con formación
o con preocupaciones sociales tales como de Rosnay (2000), Pagels (1991) y otros. La
moderna teoría matemática de la complejidad que se remonta a Turing, atraviesa por
Von Neumann y que consiste, esencialmente en la idea de la incomputabilidad de
cualquier problema digno de estudio (“any problem worth studying”).
Dado el espíritu transversal e integrado de los fenómenos y sistemas complejos,
una teoría general de la complejidad debe poder ser una teoría que atraviese o en la que
converjan las anteriormente llamadas ciencias exactas y naturales, las sociales y
humanas. El sentido en general de las ciencias de la complejidad, y en particular de una
teoría general de los sistemas complejos adaptativos consiste en superar el dualismo;
por ejemplo, el dualismo entre descripción y significación, o entre demostración e
interpretación, en fin, entre ciencias naturales, exactas y físicas y ciencias sociales y
humanas.
El problema de una teoría general de la complejidad puede decirse que tiene dos
facetas. De un lado, se posee una teoría semejante, y se introducen en ella cosas, datos,
medidas, procesos y fenómenos según sea necesario. O bien, de otra parte, se
seleccionan determinados fenómenos, acontecimientos, procesos y dinámicas para
intentar componer con ellos la teoría que aún no se dispone. El primer caso es
eminentemente deductivo, y el segundo ha sido el objeto de análisis de Popper, en
particular en Conjeturas y Refutaciones. En cualquier caso, el reto más serio es el de las
restricciones específicas (constraints) para el aumento de la complejidad. Es
exactamente en este punto en donde se implican los temas y problemas relativos a la
medición de la complejidad y los de la posibilidad de una teoría general de la
complejidad.
La ciencia puede operar a partir de problemas resolubles o que se piensa que son
resolubles. La ciencia puede incluso formular descripciones, desarrollar modelos
explicativos y apelar a diversas herramientas, tales como la simulación, por ejemplo,
para dar cuenta de determinados fenómenos y dinámicas. Ciencia semejante es, en
sentido estricto, ciencia normal, en el sentido dado a esta expresión por T. Kuhn. Es
ciencia que funciona, que se enseña y que resuelve problemas o aporta claridad sobre
aspectos del mundo. Puede incluso haber ciencia que no disponga de un aparato teórico
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sólido. En una palabra, puede haber ciencia sin teoría formalizada. La biología es,
quizás, el mejor ejemplo. Pero no con esto podemos decir que a todo se le puede llamar
ciencia.
Un problema propio de la filosofía de la ciencia consiste en establecer qué es
una buena teoría y por qué razón lo es (relativamente a otras). Pues bien, quiero sugerir
que las ciencias de la complejidad plantean un nuevo reto para la filosofía de la ciencia,
a saber: explicar cómo puede ser posible hacer ciencia ¿Es inevitable que haya ciencia
sin teoría? ¿Los modelos y las explicaciones pueden ser anticipaciones de una teoría?
Más aún, ¿cabe pensar que de diversas explicaciones, modelos y teorías en
sentido laxo, puede y debe hacerse el tránsito hacia una teoría general? O bien,
inversamente, ¿no es necesaria una teoría general para la existencia de buena ciencia?
Estos interrogantes valen, sencillamente, como indicadores de lo que podría
denominarse, tentativamente por lo pronto, como una filosofía de las ciencias de la
complejidad.
La historia de la ciencia, entendida como la historia de las teorías científicas no
necesariamente consiste en la historia de las mejores teorías científicas, sino, tan sólo,
de aquellas teorías que pudieron sobrevivir a la selección de las evidencias y las
equivalencias empíricas.
Los sistemas complejos son aquellos que carecen de una teoría general en el
sentido tradicional que la ciencia asigna a este último concepto, por cuanto se trata de
sistemas esencialmente informalizables. Este rasgo exige, precisamente, una radical
apertura metodológica, lógica y heurística.
La luz temprana
Lo que tiene en común todo este proceso es la existencia de un sistema que va de
lo simple a lo complejo y viceversa. En muchos aspectos, cada uno de nosotros funciona
como un sistema complejo adaptativo, de hecho, el término «esquema» se emplea desde
hace tiempo en psicología para referirse a una estructura conceptual de la que el ser
humano hace uso para comprender un conjunto de datos, para darle sentido. En sí el
sentido de la vida se desarrolla de la mano de la adaptación.
“Isaac Asimov, el conocido ex bioquímico, divulgador científico y escritor de
ciencia ficción, me contó que en cierta ocasión mantuvo un debate público con un
físico teórico que negaba que un perro tuviese conocimiento de las leyes del
movimiento de Newton. Indignado, Isaac le preguntó si seguiría pensando lo
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mismo después de ver a un perro atrapando al vuelo un plato de plástico con la
boca. Es obvio que la palabra «conocimiento» no tenía el mismo significado para
ambos”[ CITATION Mur95 \l 9226 ].
¿Si aprendemos somos mejores, y qué se entiende por ser mejores? ¿La
Modernidad es mejor que la Edad Antigua? Pensar en esta línea es a su vez muy
relativo, pues bajo qué parámetros usamos la palabra mejor, es claro que en campos
como la salud o el trasporte vivir en la actualidad es mejor, pero ¿en otros campos
podemos decir que los avances tecnológicos en sí aportan bienestar?, pero ¿qué cobran a
cambio de este?
Los sistemas complejos adaptativos muestran una tendencia general a generar
otros sistemas de la misma categoría. Dado que nada puede medirse con una precisión
absoluta, el caos da origen a una indeterminación efectiva en el nivel clásico que se
superpone a la indeterminación cuántica. La interacción entre estas dos clases de
impredictibilidad es un aspecto fascinante y todavía poco estudiado de la física
contemporánea
“¿Qué se entiende por complejo cuando hablamos de sistema complejo
adaptativo? De hecho, no hace falta que la palabra complejo tenga un significado
preciso en esta frase, que es puramente convencional. Su presencia implica la
convicción de que tales sistemas poseen un grado mínimo de complejidad
convenientemente definido. La simplicidad hace referencia a la ausencia (o casi)
de complejidad. Etimológicamente, simplicidad significa sin complicación,
mientras que complejidad a manera de ejemplo podemos mirar la ciencia
informática, y ver el tiempo requerido por un ordenador para resolver un
problema determinado. Dado que este tiempo depende también de la competencia
del programador, el que se toma en consideración es el más corto posible, lo que
se conoce habitualmente como complejidad computacional del
problema”[ CITATION Mur95 \l 9226 ].
Prigogine y la complejidad
Todo saber lleva a una construcción, la realidad no es ya algo dado en sí, la
ciencia clásica está inmersa en la reconceptualización. Partamos de que hay fenómenos
reversibles e irreversibles, entonces, el redescubrimiento del tiempo es al mismo tiempo
el redescubrimiento de la utopía.
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“La complejidad puede entenderse, por lo tanto, como un paradigma científico
emergente que involucra un nuevo modo de hacer y entender la ciencia,
extendiendo los límites y criterios de cientificidad, más allá de las fronteras de la
ciencia moderna, ancladas sobre los principios rectores del mecanicismo, el
reduccionismo y el determinismo”[ CITATION Sot06 \l 9226 ].
No existe en la actualidad, una teoría unificada de la complejidad, que sintetice y
sistematice de modo explícito los aspectos fundamentales de las distintas y variadas
teorías, métodos y algoritmos de complejidad elaborados en el marco de ciencias y
disciplinas disímiles. La no existencia puede ser tomada como un elemento bueno o
malo dependiendo del enfoque. Leonardo G. Rodríguez Zoya1 [CITATION Zoy11 \l 9226 ]
presenta una gama de teorías que, de alguna manera, pueden entregar un aporte
significativo a este asunto. Entre ellas: la cibernética (Wiener 1985), la cibernética de
segundo orden (Foerster 1996), la epistemología genética (Piaget 1978), la teoría de la
auto-organización (Ashby 1962), la teoría general de los sistemas (Bertalanffy 1968), la
geometría fractal (Mandelbrot 1987), la teoría de los autómatas celulares (Neumann
1966, 1968), la termodinámica de los procesos irreversibles (Prigogine y Nicolis 1987),
la teoría de la autopoiesis (Maturana y Varela 1972), y la teoría de las catástrofes
(Thom 1976), además de otras.
Respecto a la complejidad y a la organización, la existencia de fenómenos
organizados permite suponer la existencia de un principio opuesto a la dispersión. Es
decir, hay organización cuando hay algo que se resiste a la dispersión, a la disgregación,
a la disolución, si esta organización no se diera, el fenómeno se perdería.
Acerca de la organización y el sistema, se puede decir que la distinción y
vinculación entre estos conceptos se encuentra presente en la Teoría General de los
Sistemas formulada por Bertalanffy (1968). La noción de sistema remite a la idea de
totalidad, de unidad, de conjunto; la cual agrupa, reúne, contiene, a distintos elementos
interrelacionados. Son los sistemas entonces la base de toda dinámica, pues es por
medio de estos, que es posible la totalidad.
En cuanto a la complejidad y los sistemas, su articulación es quizás la más difícil
de precisar, puesto que constituye el tema con menor tratamiento en la bibliografía
especializada. La definición de sistema como totalidad organizada de elementos
heterogéneos interrelacionados, no permite distinguir un sistema complejo de un
sistema no complejo, lo que podríamos llamar un sistema simple.
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Para L. G. Rodríguez Zoya1 el interrogante a despejar consiste en saber, cómo
es posible distinguir lo que en términos discretos podemos llamar la complejidad y la no
complejidad; o lo que en términos de un continuo podemos denominar grados de
complejidad de un sistema. Medir es entonces un referente complejo. Una respuesta
posible, consiste en introducir una dimensión cuantitativa en la definición de sistema, a
partir de la cual resulta factible afirmar que un sistema complejo es aquel compuesto por
muchos elementos y muchas relaciones.
La mayoría de los problemas fundamentales de la civilización contemporánea
(hambre, pobreza, desigualdad, degradación de la biósfera, etc.) deberían ser
reconocidos como problemas complejos, aunque no tratables ni reductibles a términos
matemáticos/cuantitativos, exclusivamente, aunque sí abordables de manera sistémica.
La complejidad, por su lado, es planteada más como una noción lógica-cualitativa
vinculada con la complejidad organizada (Morin, 1990). Siguiendo esta distinción
podemos inferir que sería posible pensar en sistemas complicados y sistemas complejos.
Una de las conceptualizaciones epistemológicamente más sólidas de sistemas
complejos es la elaborada por Rolando García (2006), quien concibe a los sistemas
complejos como totalidades organizadas compuestas por elementos “no separables”. El
requisito de no separabilidad conlleva una presunción antirreduccionista, ya que, si los
elementos no son separables, entonces, no pueden ser estudiados de manera aislada.
“Esta distinción entre separabilidad / no separabilidad permite a su vez distinguir
entre dos tipos de sistemas; por un lado, los sistemas descomponibles, por el otro
los sistemas no descomponibles. En los primeros, las partes del sistema pueden
ser aisladas y estudiadas de modo independiente; mientras que en los segundos,
los componentes del sistema están determinados mutuamente. Esta
conceptualización le permite a García introducir y precisar el término de
interdefinibilidad, el cual supera el concepto de interacción o
interrelación”[ CITATION Sot06 \l 9226 ].
La interdefinibilidad exige que los componentes de un sistema sean definidos y
estudiados en función del resto y, por lo tanto, no resulta posible el estudio separado de
sus partes[ CITATION Rol00 \l 9226 ].
“En cuanto a la segunda concepción, es conocida genéricamente como el
pensamiento complejo. Mientras que la primera hace referencia a diversos,
incluso numerosos, autores y líneas de trabajo e investigación, en el segundo caso
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se trata prioritariamente de la obra de un solo autor, aunque sean numerosos sus
seguidores y epígonos”[ CITATION Mal07 \l 9226 ].
Mi planteamiento se centra en que si el mero criterio cuantitativo no es suficiente para
precisar el grado de complejidad de un sistema, menos lo es para clarificar las tensiones
y los antagonismos entre estos dos modos de abordaje: ciencias vs. pensamiento de la
complejidad. Es decir, el hecho que el pensamiento complejo sea el producto de un solo
autor, no invalida su propuesta, pero tampoco los exime de la crítica. Más aún, si las
ciencias de la complejidad constituyen la visión hegemónica o dominante dentro del
campo, la pregunta inteligente y necesaria consiste en saber por qué esto es así. Es decir,
qué intereses rigen la producción de conocimiento en ciencias de la complejidad, y a
quiénes benefician los saberes por ellas elaborados. Rolando García se pronuncia en
estos términos: “Edgar Morin contribuyó a demoler las bases del racionalismo
tradicional que había penetrado tan profundamente en el sistema educativo francés. Dice
Morin. La complejidad “es un cierto número de principios que ayudan al espíritu
autónomo a conocer”[ CITATION Edg83 \l 9226 ].
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de los fenómenos con algunas categorías que vienen de la mente humana. Eso es
entonces, lo que parece ser el porvenir de la ciencia; lo que hace falta ahora, es lo que ha
demostrado también el filósofo Bertrand Russell, la conciencia de sí mismo, los
científicos no tienen una invisibilidad de sí mismos porque pesa únicamente la
visibilidad de los conocimientos objetivos.
En el Siglo XX empezaron dos revoluciones científicas, una que significó la
introducción en el mundo de la microfísica y otra que devino en la cosmofísica, ambas
de una exactitud y de una complejidad extraordinarias. Nació pues, la revolución de las
ciencias a partir de la unión de disciplinas separadas. Las ciencias de la Tierra
permitieron, a partir de los años 60, reunir a la Meteorología, la Geología, la
Vulcanología y otras ciencias. Además, la principal es la Ecología que, como ciencia,
permite agrupar una multitud de disciplinas y de integrarlas naturalmente en el curso del
conocimiento. De estas revoluciones debe salir una Ciencia Nueva. Parafraseando a
Heidegger, la orgía no se encuentra detrás de nosotros, la orgía se encuentra delante de
nosotros. Debemos ver y luchar por una nueva orgía.
Bibliografía
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Morin, E. (2008). Fundamentos teóricos del pensamiento complejo. Revista Educare,
XII(2).
Sotolongo, P. y. (2006). La revolución contemporánea del saber u la complejidad
social. Hacia unas ciencias sociales de un nuevo tipo. Buenos Aires: Campus
virtual. CLACSO Libros.
Zoyal, L. G. (2011). 17 Teorías de la complejidad y ciencias sociales. Nuevas
estrategias Epistemólogicas. Nómadas. Revista crítica de Ciencias Sociales y
Jurídicas(30).
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