EMOCIONES
Son las respuestas que elaboramos gracias a nuestro cerebro. Éste no
da información de las distintas situaciones. Nos ayudan a interpretar el mundo que nos
rodea. Por lo tanto, podemos definirlo como un estado complejo del organismo que se
caracteriza por un conjunto de respuestas psicofisiológicas cognitivas y conductuales,
que predisponen a una respuesta organizada. Se generan como respuesta a un
acontecimiento externo o interno. (Sanz, 2018)
Las emociones son reacciones psicofisiológicas que representan intentos de
adaptación al medio”. Básicamente lo que hace nuestro cerebro es modificar nuestras
cogniciones, nuestras reacciones fisiológicas e impulsar una conducta que nos ayude a
sobrevivir. (Matos, 2018)
Los seres humanos venimos de fábrica con un repertorio de emociones muy
diverso. Nuestro comportamiento, aunque creemos que es racional, es mucho más
emocional de lo que creemos. (Matos, 2018)
Las emociones nos ayudan a seguir con vida, pero también modulan nuestras
reacciones sociales. Por ejemplo, mediante las expresiones faciales de nuestras
emociones. Podemos reconocer a una persona triste independientemente de que
hablemos su idioma o no. Simplemente con la comunicación no verbal podemos inferir
cómo se siente. (Matos, 2018)
Robert Plutchik (1994) clasifica las emociones en primarias y complejas.
Emociones primarias: Alegría, tristeza, miedo, enfado, aceptación, rechazo,
anticipación y sorpresa
Las combinaciones de estas emociones darían lugar al segundo grupo:
Emociones complejas: Amor, sumisión, sobrecogimiento, decepción,
remordimiento, desprecio, agresión y optimismo.
Según Reeve (1994) la emoción consta de cuatro dimensiones:
Fisiológica: preparación física para la adaptación ambiental. Por ejemplo, ante la
presencia de un depredador la frecuencia cardiaca sube, la sangre se distribuye por la
musculatura periférica, la respiración es más rápida y las pupilas se dilatan. Todos los
mecanismos están dirigidos a salvar la vida.
Subjetiva: referida a pensamientos, sentimientos e imágenes. Es el significado
subjetivo que otorgamos a la emoción. Por ejemplo la activación fisiológica de una
persona en una montaña rusa será muy similar a la de otra a punto de caer por un
precipicio, pero el significado que le otorgamos es muy diferente.
Expresiva: referida a los gestos faciales y corporales dirigidos a la comunicación
social de la emoción. La expresión facial de la tristeza sirve para reclamar la ayuda de
nuestro entorno social. Es probable que ofrezcamos nuestra ayuda ante una expresión
facial triste de un ser querido.
Funcional: Las emociones surgen como respuesta a acontecimientos vitales,
aunque también pueden ser generadas por pensamientos o imágenes. Nos ayudan a
modular nuestra conducta y en cierta intensidad, frecuencia y duración son adaptativas.
Si vamos tranquilamente cruzando un paso de cebra y vemos que se abalanza sobre
nosotros un autobús surgirá una emoción de miedo que nos preparará para poder
escapar con vida de la situación
Tipos
Existen diversos tipos de clasificaciones en función del grado de activación que
produce la emoción, de la aparición de la emoción (primarias o secundarias) etcétera.
No hay emociones positivas ni negativas son todas necesarias y sin ellas no
podríamos vivir, ya que como hemos comentado, todas tienen un papel adaptativo para
nuestra supervivencia.
En 1973, Ekman, definió las seis emociones básicas (Sanz, 2018):
Alegría: aparece cuando percibimos algo que nos agrada, que está en sintonía
con cosas que nos gustan o nos hacen sentir bien. Es una de las emociones más
deseadas y anheladas, pero como todas ellas, no es permanente.
Tristeza: surge ante las pérdidas que sufrimos a lo largo de nuestra vida (un
familiar, un ser querido, un plan…). Viene caracterizada por una falta de
energía. Como nos genera un gran dolor, en la mayoría de las ocasiones,
tratamos de evitarla o reprimirla y lo único que conseguimos con eso, es
potenciarla.
Ira: se pone en marcha cuando percibimos que algo va en contra de nuestras
creencias o principios morales. También ante objetivos que se han visto
truncados. Sentimos la necesidad de defendernos ante el ataque de alguien o
hacia una persona cercana.
Asco: se manifiesta cuando algo no es de nuestro agrado. Está en relación con
aquello que no queremos en nuestra vida y queremos apartarlo.
Miedo: es el sistema natural de alarma que posee el ser humano. Surge cuando
percibimos un peligro y percibimos que no poseemos las capacidades o
estrategias para hacerle frente.
Sorpresa: tiene lugar cuando vivimos algo que no esperábamos, tanto positivo
como negativo.
Crear conciencia emocional
Teenshealth (2015) nos dice que la conciencia emocional nos ayuda a conocernos y
aceptarnos a nosotros mismos. Así que ¿cómo ser más consciente de sus emociones?
tres sencillos pasos:
1. Trata de revisar lo que sientes en diferentes situaciones durante el día,
hazlo una práctica diaria. Puedes notar que te sientes emocionado después de
hacer planes para ir a algún lugar con un amigo. O que te sientes nervioso antes de
un examen. Puedes sentirte relajado cuando escuchas música, inspirado por una
exposición de arte, o contento cuando un amigo te dice un cumplido. Simplemente
observa cualquier emoción que sientas, y dale un nombre a esa emoción en tu
mente. Hacer esto solo toma unos segundos, pero es muy buena práctica. Date
cuenta de que cada emoción pasa y deja espacio para la siguiente experiencia.
2. Califica qué tan fuerte es el sentimiento. Después que observas y le das
un nombre a una emoción, llévalo un poco más lejos: Califica cuán fuerte sientes
la emoción en una escala del 1 a 10, siendo 1 el sentimiento más leve y el 10 el
más intenso.
3. Comparte tus sentimientos con las personas más cercanas a ti. Es la
mejor manera de practicar poner las emociones en palabras, una habilidad que nos
ayuda a sentirnos más cerca de amigos, novios o novias, padres, entrenadores,
cualquier persona que nos rodee. Haz que el compartir sentimientos con un amigo
o miembro de la familia sea una práctica diaria. Podrías compartir algo muy
personal o algo que es simplemente una emoción cotidiana.
EL AUTOCONTROL
El autocontrol es la capacidad de ejercer dominio sobre uno mismo, es decir, de
controlar las propias emociones, comportamientos, deseos, o simplemente estar
tranquilo. Esta capacidad nos permite afrontar cada momento de la vida con mayor
serenidad y eficacia. La persona que posee un alto autocontrol es capaz de dominar sus
pensamientos y su forma de actuar, lo que puede ser beneficioso en multitud de
situaciones. Por ejemplo, en un conflicto de pareja o una negociación laboral. Las
investigaciones afirman que inteligencia emocional es clave para poder dominar esta
habilidad. (Garcia, n.d.)
Beneficios del autocontrol
El primer paso para controlar nuestro comportamiento y nuestra forma de pensar
es tener un gran autoconocimiento. De esta manera, uno es capaz de reconocer sus
emociones y es capaz de regular su forma de actuar.
El autocontrol aporta muchas ventajas, como por ejemplo las siguientes (Garcia, n.d.):
Permite afrontar las situaciones difíciles con mayor eficiencia
Ayuda a mantener la calma
Ayuda a tener mayor claridad de pensamiento
Beneficia la relación con los demás
Permite controlar el estrés cuando te sientes bajo presión
Ayuda a tomar mejores decisiones
Aumenta la capacidad de concentración
Mejor autoestima
Mejora el bienestar emocional
COMUNICACIÓN INTERPERSONAL
Se llama comunicación interpersonal al intercambio de información que suele
darse entre personas que comparten un espacio físico, es decir, que cohabitan y por ende
se ven en la necesidad de emitir y recibir mensajes para normar u organizar
la convivencia. Esto puede referirse a ámbitos diversos, como el hogar, el trabajo, la
calle, etc. (Equipo concepto, 2018)
Cuando se habla de la comunicación interpersonal, sin embargo, no sólo se alude
a la verbal, es decir, a la protagonizada por el lenguaje. Está claro que los seres
humanos nos distinguimos de los animales por justamente nuestra capacidad de
organizar y comunicar nuestra realidad mediante un sistema de signos representados
sonora y gráficamente (el lenguaje hablado y escrito respectivamente), pero no es
exclusivamente a través de este mecanismo que nos transmitimos información. (Equipo
concepto, 2018)
En la comunicación interpersonal influyen también otros tipos de código, como
la proxémica (el “espacio personal”), la pragmática (el contenido contextual), el
lenguaje corporal y otras formas de comunicación no verbal que, sin embargo, permiten
que dos personas compartan ciertos sentidos y significados.
Entendemos por comunicación interpersonal al conjunto de relaciones de
transmisión y codificación de información que se da entre dos o más personas, o incluso
al conjunto de habilidades que una persona posee para lidiar con dichas relaciones. Ser
es comunicarse. Caille (1984) propone sustituir el clásico postulado de descartes
“Pienso, luego existo” por “Comunico, luego existo (soy)”.
De acuerdo con Scolt y Powers (1985), los tres principios de la comunicación
interpersonal son los siguientes:
1. Las personas se comunican porque esa comunicación es totalmente necesaria
para su bienestar psicológico.
2. La comunicación no es solo una necesidad humana, sino que también es el
medio de satisfacer otras muchas.
3. La capacidad de comunicación interpersonal no debe medirse exclusivamente
por el grado en que la conducta comunitaria ayuda a satisfacer las propias
necesidades, sino además por el grado en que facilita a los otros la satisfacción
de las suyas.
Según Ruesch y Bateson (1984) este tipo de red presenta las siguientes características:
1. Los individuos participantes presentan potencialidades iguales, es decir hay una
distribución equitativa en la capacidad de recepción, transmisión y evaluación de
los mensajes. Por ello es posible corregir la información ya que ambos
participantes (emisor y receptor) conocen la procedencia y destino de los
mensajes.
2. La persona que de forma obligatoria realiza la observación de otras, es dentro de
la misma experiencia, parcialmente observadora y parcialmente participante;
siendo ambos tipos de información complementarias aunque no de una forma
completa.
3. El individuo ha de elegir de forma constante entre uno y otro modo de
experiencia, con la consecuente pérdida de información.
4. Debido a la relación complementaria y a la imposibilidad de recoger una
información total, se puede inferir que exista la posibilidad de que la persona
nunca se perciba de forma completa en su relación con los demás.
Factores de riesgo
El servicio de salud y riesgo laborales de centros educativos (n.d.) nos da a
conocer las barreras a la comunicación
Barreras físicas (del canal comunicativo). Están presentes en el ambiente como
ruidos (procedentes del exterior, charlas de fondo); locales muy amplios donde el
sonido se dispersa; paredes u otros objetos que se interponen entre los comunicantes, o
bien una distribución espacial de éstos que dificulta su contacto visual (por ejemplo,
para realizar una dinámica de grupo mantener la distribución habitual de la clase, en vez
de colocar las mesas en semicírculo en para que todos pueden verse entre sí).
Barreras semánticas (del código). Los símbolos, es decir, las palabras, imágenes,
acciones con que nos comunicamos tienen generalmente varios significados, por lo que
existe el riesgo de que emisor y receptor no escojan el mismo. Por otra parte, están las
connotaciones que cada término tiene asociadas.
Barreras personales (del individuo). Interferencias provenientes del individuo,
sus emociones, valores y creencias, hábitos de escucha, etc. En el caso de los docentes,
pueden tener especial relevancia los problemas de voz.
Ejemplos de conductas y actitudes del individuo que suelen dificultar la
comunicación son:
Acaparar la conversación sin permitir que el otro se exprese. La actitud opuesta,
mantenerse al margen permaneciendo callado o respondiendo sólo con
monosílabos (de forma cerrada, sin ofrecer al interlocutor algo más que pueda
comentar).
La orientación hacia sí mismo por encima de la tarea y del otro, dando lugar a una
comunicación egocéntrica en la cual la persona habla únicamente sobre ella y sus
asuntos excluyendo los de la otra parte. De esta forma se pierde la esencia de la
comunicación que es poner en común y compartir.
El otorgar total credibilidad a rumores puede ser peligroso para una comunicación
sana debido a los procesos de distorsión a los que este tipo de información está
expuesta. Estos cotilleos o chismes circulan con extrema rapidez, poseen gran
audiencia potencial y alta capacidad de convencimiento.
Actitudes rígidas en que las opiniones propias son consideradas indiscutibles, o
bien se tienen multitud de prejuicios. Cuando ambas partes mantienen este
comportamiento, existe una alta probabilidad de que se dé el denominado diálogo
de sordos. En estos casos, nada se avanza tras la conversación.
REFERENCIAS
Caille, P. (1984). Introduction à la grille de lecture systémique. Psychology
Scolaire, 50. pp. 21-31.
Equipo de redacción. (2018). Concepto de comunicación interpersonal. Obtenido
de https://concepto.de/comunicacion-interpersonal/
García, J. (n.d.). Autocontrol: 7 concejos psicológicos para mejorarlo. Obtenido
de https://psicologiaymente.com/psicologia/autocontrol-consejos
Matos, (2018). Emociones. Obtenido de https://enequilibriomental.net/que-son-
las-emociones/
Plutchik, R.(1994). Emotion: A osychoevolutionary analysis. NewYork, EEUU:
Editorial. Harper and Row.
Servicio de salud y riesgos laborales de centros educativos (n.d.). Comunicación
interpersonal. Obtenido de
https://www.educarex.es/pub/cont/com/0055/documentos/10_Informaci
%C3%B3n/05_Relaciones_interpersonales/Comunicaci
%C3%B3n_interpersonal.pdf
Sanz, T. (2018). ¿Qué son las emociones?. Obtenido de
https://luapsicologia.com/que-son-las-emociones/
Scott, M. y Powers, V. (1985). La comunicación interpersonal como
necesidad. Madrid: Narcea.
Reeve, J. (1994). Motivación y emoción. Madrid, España: Editorial. Mc Graw
Hill.
Ruesch, J. y Bateson, G. (1984). En Bateson y Ruesch (autores). Individuo grupo
y cultura: Una reseña de la Teoría de la Comunicación
Humana. Comunicación. La matriz social de la Psiquiatría. Pp. 226-238
Barcelona: Paidós.
Teenshealth (2015). Comprender tus emociones. Obtenido de
https://kidshealth.org/es/teens/understand-emotions-esp.html