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La Lectura Como Proceso Cognitivo

Este documento discute la lectura y escritura como procesos cognitivos, sociales y comunicativos que implican la construcción de significados en contextos socioculturales. Explica que la lectura y escritura son actividades complejas que requieren enseñanza explícita. También destaca que la comprensión de textos es un proceso constructivo e interactivo que depende de las características del lector, el texto y el contexto.

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La Lectura Como Proceso Cognitivo

Este documento discute la lectura y escritura como procesos cognitivos, sociales y comunicativos que implican la construcción de significados en contextos socioculturales. Explica que la lectura y escritura son actividades complejas que requieren enseñanza explícita. También destaca que la comprensión de textos es un proceso constructivo e interactivo que depende de las características del lector, el texto y el contexto.

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LA LECTURA COMO PROCESO COGNITIVO, SOCIAL Y COMUNICACIONAL

Leer y escribir son actividades que implican


la construcción de significados y que ocurren
en contextos comunicativos y socioculturales.
Frida Díaz y Gerardo Hernández.

Leer para comprender y comprender textos inteligentemente son dos procesos de aparente
sencillez pero de gran complejidad. Decimos que son de aparente sencillez, porque generalmente
ocurren en los círculos de educación básica y media, y la atención que se les proporciona es a
todas luces insuficiente. En varios estudios realizados, por ejemplo, ha quedado demostrado que
en las aulas apenas se destina tiempo para enseñar dichos procesos de forma explícita,
desplegando prácticas ingenuas o estereotipadas que escasamente conducen a aprender dichos
procesos como verdaderas actividades constructivas y estratégicas con sentido.

En esta breve introducción quisiéramos dejar en claro algunos presupuestos sobre nuestra
concepción de estos procesos, antes de comenzar su problematización y la presentación de
estrategias para su enseñanza.

1. En principio tenemos que partir del hecho de que la alfabetización de ningún modo
termina con el mero aprendizaje del código (las habilidades de codificación y
descodificación), sino que se prolonga hasta las formas más sofisticadas de hablar, leer,
escribir, pensar de forma competente (Garton y Pratt, 1991). La alfabetización genuina
_llamada por algunos “alfabetización funcional” (Cook-Gumperz, 1988); Verhouven,
1994)_ debe permitir desarrollar la competencia cognitiva y comunicativa de los
educandos en el más amplio sentido (Lomas, Osoro y Tusón, 1988), hacerlos educados y
educables, e incluso, yendo más allá, posibilitar el desarrollo social, cultural y político de la
sociedad o comunidad cultural en que se encuentran inmersos. En tal sentido, las formas
más complejas de alfabetización lecto-escrita las constituyen la comprensión crítica y
reflexiva de textos y la comprensión escrita, como actividades de construcción de
significados.

2. La escritura es un instrumento histórico-cultural que tiene una importancia crucial en


nuestra sociedad (Kozulin, 2000; Shneuwly, 1992). Es un mediador poderoso que tiene
propiedades que la distinguen del lenguaje oral (por ejemplo, registro permanente,
descontextualización, etc.) la escritura como instrumento cultural ha influido en el
desarrollo del pensamiento de la humanidad y puede decirse que también en los modos
de aproximación de los educandos a su realidad cultural y en su propio desarrollo
intelectual (el lenguaje escrito es una función psicológica superior, véase Vigotsky, 1979).

3. La comprensión y la producción de textos deben considerarse como formas de actividad


que permiten nuevos modos de pensamiento y de acceso a la cultura letrada. Requiere de
un agente activo y constructivo que realice actividades sofisticadas que le obligan a
emplear sus recursos cognitivos, psicolingüísticos y socioculturales, previamente
aprendidos de manera inteligente, ante situaciones novedosas de solución de problemas.
Un texto comprendido le demanda un problema complejo a quien lo comprende, analiza o
discute; un texto producido implica la solución de un problema que exige comunicar ideas
con suficiente destreza retórica para lograr los propósitos comunicativos deseados.
Cuando nos enfrentamos a textos por la vía interpretativa o productiva _al fin y al cabo
ambas actividades implican construir significados_ aprendemos nuevas formas de
pensamiento (pensamiento autorregulado) y discurso que no sería imaginables sin ellos.

4. Se puede decir que no se aprende a comprender un discurso escrito por mera ejercitación
y práctica, ni es algo que emerja de manera automática o como producto de una
maduración “natural”, después de haber adquirido las aptitudes básicas de acceso al
código escrito. El lenguaje escrito como función psicológica superior (y aquí incluíos la
capacidad de escribir y comprender) se adquiere gracias a la asistencia de otros que saben
más; se aprende y se desarrolla cuando se practica con ellos en ciertas prácticas
socioculturales y educativas.

5. Con la lectura y la escritura se abre la posibilidad de dialogar con otros más allá del tiempo
y del espacio inmediato. Se abren nuevos horizontes en el aprender, al compartir voces y
discursos de otros, al hacer que los pensamientos se estructuren a partir de tales discursos
y al ir más allá de la real creando nuevos mundos posibles.

En el ámbito académico, leer y escribir pensando son habilidades muy apreciadas. La mayor parte
de la información que tiene que aprenderse, desde la educación básica hasta la profesional, es a
partir de textos. La escritura no es menos importante, además de involucrar en gran medida la
lectura, su papel en la producción de conocimientos es fundamental. En los programas curriculares
actuales se manifiesta una evidente toma de conciencia por ello; pero aún falta un largo camino
para que se modifiquen significativamente las prácticas tradicionales de su enseñanza.

Hoy sabemos que la comprensión y la producción de textos pueden enseñarse desde una óptica
distinta a la tradicional. Los avances logrados en los últimos años sobre dichos temas, desde la
perspectiva cognitiva y constructivista, han hecho aportaciones valiosas sobre cómo comprender
dichos procesos y cómo mejorarlos.

COMPRENDER UN TEXTO

La comprensión de textos es una actividad constructiva compleja de carácter estratégico,


que implica la interacción entre las características del lector y del texto, dentro de un contexto
determinado.

Se considera que es una actividad constructiva porque durante este proceso el lector no
realiza simplemente una transposición unidireccional de los mensajes comunicados en el texto a
su base de conocimientos (Colomer, 1992; Díaz-Barriga y Aguilar, 1988; Solé, 1992). El lector trata
de construir una representación fidedigna a partir de los significados sugeridos por el texto (para
lo cual utiliza todos sus recursos cognitivos pertinentes, tales como habilidades psicolingüísticas,
esquemas, habilidades y estrategias), explotando los distintos índices y marcadores
psicolingüísticos y los de formato que se encuentran en el discurso escrito. La construcción se
elabora a partir de la información que le propone el texto, pero ésta se ve fuertemente
enriquecida por las interpretaciones, inferencias e integraciones que el lector adiciona con la
intención de lograr una representación fiel y profunda de lo que el autor quiso comunicar (por
supuesto, el lector en un momento dado puede incluso ir más allá del mensaje comunicado). De
este modo, se puede afirmar que la construcción realizada por el lector tiene siempre un cierto
matiz especial de su persona (aspectos cognitivos, afectivos, actitudinales y volitivos), de manera
que es imposible esperar que todos los lectores que leen un mismo texto puedan lograr una
representación idéntica.

Así, la forma específica que asuma la interpretación dependerá de las interacciones


complejas que ocurran entre las características del lector (sus intereses, actitudes, conocimientos
previos, etc.), del texto (las intenciones presentadas explícita o implícitamente por el autor) y el
contexto (las demandas específicas, la situación social, etc.) en que ocurra. Esto último hace que
se considere al proceso de comprensión de lectura una actividad esencialmente interactiva (De
Vega, 1984, León y García Madruga, 1989).

Las interacciones entre las características del lector y del texto ocurren dentro de un
contexto en el que están inmersos ambos. Por ejemplo, no es lo mismo leer un texto determinado
cuando existe una demanda externa propuesta por el docente que cuando no la hay, tampoco es
igual enfrentarse a un texto para pasar un examen de admisión que para simplemente divertirse.
Asimismo, no es lo mismo un texto propio (en cuanto a género y estilo) de la comunidad social
específica en donde el estudiante se encuentra, que otro que no es tan característico de su
contexto sociocultural.
Por tanto, debe reconocerse que el contexto desempeña un papel determinante en la
naturaleza y calidad con que se conduce el lector frente a situaciones de comprensión de la
información escrita.

Por último, también se considera que la comprensión de la lectura es una actividad


estratégica porque el lector reconoce su alcance y limitaciones de memoria (especialmente de la
memoria de trabajo), y sabe que de no proceder utilizando sus recursos y herramientas cognitivas
en forma inteligente y adaptativa, el resultado de su comprensión de la información relevante del
texto puede verse sensiblemente disminuido o no alcanzarse, el aprendizaje conseguido a partir
de ella puede no ocurrir. En ese sentido, el lector que intenta comprender un texto y que desea
“leer para aprender” debe planear el uso de distintos procedimientos estratégicos, los cual
también deben ponerse en marcha y supervisarse de manera continua, en función de un
determinado propósito o demanda contextual planteada de antemano (Solé, 1992).
BIBLIOGRAFÍA

Díaz-Barriga A., Frida y Hernández R., Gerardo. 2006. Estrategias para un aprendizaje significativo.
Una interpretación constructivista. México: McGraw-Hill Interamericana.
(Adaptación a la unidad curricular Pensamiento, Lenguaje, Comunicación y Sociedad del PNFEI por la
profesora María Benavides).

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