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Técnica de El Volcán de La Rabia

Este documento presenta la técnica del volcán para enseñar a los niños a controlar sus impulsos de ira. La técnica implica identificar las situaciones que provocan enojo, representar los sentimientos usando un dibujo de un volcán, y enseñar técnicas de relajación para mantener los sentimientos por debajo de una línea de límite antes de la erupción. También ofrece consejos para los padres sobre cómo hablar con los niños durante situaciones estresantes y ayudarlos a calmarse.

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Técnica de El Volcán de La Rabia

Este documento presenta la técnica del volcán para enseñar a los niños a controlar sus impulsos de ira. La técnica implica identificar las situaciones que provocan enojo, representar los sentimientos usando un dibujo de un volcán, y enseñar técnicas de relajación para mantener los sentimientos por debajo de una línea de límite antes de la erupción. También ofrece consejos para los padres sobre cómo hablar con los niños durante situaciones estresantes y ayudarlos a calmarse.

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TÉ CNICA DE EL VOLCÁ N DE LA

RABIA

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La técnica del volcán trata de enseñar a los niños cómo pueden controlar sus impulsos
en situaciones de estrés o enfado. El funcionamiento es sencillo, igual que los
volcanes, las personas sienten previamente sentimientos de disgusto, ira o irritación de
forma interior que se asemejan a los temblores previos a una erupción volcánica. Si no
somos capaces de controlarlos, tendemos a expulsar nuestros sentimientos de un modo
dañino mediante palabras o actos, como la expulsión final de la lava a través del volcán.

Con esta técnica trataremos que los niños puedan reconocer estos impulsos y puedan
controlarlos.

Cómo reconocer las situaciones de ira y disgusto

Existen muchas situaciones repetitivas por las que un niño puede enfadarse, es por eso
que debemos decirle que reconozca y anote dichas situaciones que promuevan en él
sentimientos de molestia o disgusto.

¿Qué cosas le enfadan?

Primeramente debemos preguntar cuáles son las cosas que enfadan al niño/a. Identificar
las situaciones conflictivas es el comienzo para tener el control sobre las mismas.

Cada situación debe ser apuntada en un cuaderno en forma de lista. El niño la debe tener
a mano para que pueda identificar dichas situaciones cada vez que ocurran. Podemos
decorar las hojas con divertidos dibujos y colores llamativos para que lo vea todo como
un juego.

Describir cada situación de forma más concreta

Palabras, gestos o actos pueden ser los desencadenantes de que el niño explote por
dentro. Debemos hacer que anote cuáles son dependiendo de la situación. Por ejemplo:
Cuando un niño no quiere comer y sus padres le dicen que si no come se quedará

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castigado en tu cuarto. En este tipo de situación un niño se sentirá muy frustrado y/o
enfadado, por lo que si vamos aplicando la técnica del volcán correctamente, pronto el
niño aprendería a representar su malestar ante una situación como esa en un papel.
Podemos hacer una representación dibujando pequeñas gotas de lava en la parte inferior
del volcán en forma de palabras o acciones.

La mitad y el final del volcán

A continuación debemos hacer una línea horizontal justamente antes de que lleguen al
cráter. En ese momento debemos explicar al niño que ese debe ser el límite fijado para
su enfado, sin tener que llegar a más y evitar que el volcán entre en erupción.

Cuando sienta que puede sobrepasar esa línea, deberemos explicarle que debe hablar
con sus propios padres para resolver esa situación por la que está enfadado, de un modo
relajado y tranquilo y llegando a un acuerdo con ellos.

Técnicas de relajación para niños

Es muy importante enseñar a los niños diferentes técnicas de relajación ante esas
situaciones y cuáles son sus beneficios, de ese modo podrán controlar mucho mejor sus
impulsos y canalizarlos de forma de una forma adecuada.

¿Cómo puedes ayudar como padre a que consiga esa calma?

Existen algunas frases mágicas que te ayudarán. ¡Toma nota!

1. Enfadarse está bien, los adultos también lo hacemos, pero lo que nos
molesta debe solucionarse después de que nos calmemos.

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Es importante que le hagas entender a tu hijo que la ira es una emoción normal y que no
está mal sentirla. La rabia o la molestia hacen que solucionemos lo que nos parece
injusto y decirlo o reclamarlo siempre nos hace sentir mejor. Pero hay que tener cuidado
con las palabras que se utilizan, ya que la calma y el sosiego siempre son los mejores
consejeros.

2. No te entiendo cuando gritas, si utilizas otro tono de voz podré ayudarte


mejor.

Jamás dejes que tu hijo te grite, no está bien, y debes dejárselo claro. Pero no se lo digas
con más gritos porque estarías haciendo exactamente lo mismo que tu hijo.

3. Puedes enfadarte con otro, pero no está bien que le hagas daño. Cuando te
calmes lo solucionaremos.

Nunca debes justificar que tu hijo le pegue a otros o que reaccione a la violencia con
más violencia. Deja que se calme y comprométete con él a solucionar el problema.
Invítalo a que vaya al rincón de la calma (o cualquier otra dinámica positiva) y cuando
salga de allí, buscad una solución juntos.

4. Tirar los juguetes hará que no tengas más y ellos no te han hecho nada.

Es necesario enseñarles a los niños que cuando se está enfadado se pueden destruir
relaciones y cosas que nos agradan y nos ayudan. No tiene sentido destruir nuestras
propias cosas, ni aquello que nos hace feliz todos los días.

Las palabras son mágicas, no solo por las frases que pensamos y decimos, sino también
por el tono de voz que utilizamos. Utiliza estas frases con un tono de voz dulce, no las
digas con más ira, con ironía o con un aire de superioridad.

También puedes probar con la medicina de los abrazos, principalmente cuando el niño/a
tenga motivos para estar enfadado o disgustado. Un abrazo, además de calmarlo,
transmite seguridad y mucho cariño. ¿Puede haber algo más positivo?

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