1ER CONGRESO ONLINE DE SALUD MENSTRUAL
REALIZADO EN MAYO-JUNIO 2020
ORGANIZADORAS: LORENA ROLDÁN Y ZULMA MOREIRA
CONGRESO DEDICADO A LA CONSCIENCIA CÍCLICA Y AL
EMPODERAMIENTO FEMENINO A TRAVÉS DE NUESTRA CONCEPCIÓN,
CICLICIDAD Y UNA MENSTRUACIÓN SALUDABLE.
(Transcripción del audio de voz por Ana Rosa Paredes Aguilar para reflexión y
estudio en el Grupo ONLINE “de MUJER a MUJER” - MUJERES, A.C)
UN NUEVO PARADIGMA DE SALUD MENSTRUAL
30 SEPTIEMBRE 2020
FLORENCIA CARBAJAL es Licenciada en Filosofía, docente, investigadora
nacional, postgrado en diseño y gestión de políticas públicas, especialista en
planificación y coordinación de programas destinado a poblaciones en situación
de vulnerabilidad social. Terapeuta y facilitadora de Círculos de Mujeres.
Actualmente trabaja en la investigación acerca del Poder biopolítico que implica
menstruar en Latino América hoy. Ella nos viene a hablar sobre los efectos éticos
políticos que implica el nuevo paradigma de Salud Menstrual.
Según como indica el título ¿Qué estamos diciendo cuando hablamos de
paradigma?
Un paradigma es lo que nos rodea, lo que nos sostiene, en este caso relacionado
con la menstruación; desde donde hablamos y qué es eso que rodea la
menstruación que hace que sea una cosa, o sea otra. Al investigar con respecto
a este tema sobre lo que está sucediendo con el paradigma vinculado a la
menstruación llegamos a la conclusión que hay como una convivencia de distintos
paradigmas.
Un paradigma es un conjunto de prácticas y saberes que en un momento
histórico, político y otras muchas causas que determinan que las cosas sean así.
La menstruación es según el paradigma en que está, un paradigma condicionado
por la historia, la economía, la política y una cantidad de factores, y qué es lo que
se estudia, y qué es lo que no se estudia, cuál es el objeto, de qué manera se
aborda. Entonces, el paradigma no es un concepto, no es una idea sino que es
una matriz; es como una red para pescar; no son los pescaditos que están dentro
de la red, es la forma como cada quien entiende la menstruación sino la red con
lo que arrastra. Un paradigma es esa red que hace que nos contenga.
Lo que planteo es que hay una convivencia entre tres paradigmas acerca de la
menstruación. Uno, que es el antiguo: Menstruar es un tabú. Otro paradigma es el
que menstruar es un síntoma de salud, y un tercero es el paradigma biopolítico.
Ahora, no es como se fue pasando de un estadío a otro, pero no en términos
históricos sino como conviven estos tres paradigmas en sus diferentes etapas en
un mismo ciclo.
En el primer estadío, partimos de que la menstruación es una experiencia
personal, del orden de la intimidad, que me pertenece a mí, y cuando estamos en
ese paradigma vemos el sangrado como molesto, doloroso, que tiene ese peculiar
olor, hay un desconocimiento del cuerpo, entonces creo que me duelen son los
ovarios, y lo autodenominamos diciendo es que “estoy indispuesta”; eso quiere
decir que no estoy dispuesta ni disponible a las necesidades que me demanda el
entorno, pues hay una gestión menstrual que ocupa mi energía, y la forma de
gestionar este sangrado es con métodos descartables como tampones y toallas
que generan efectos en nuestro cuerpo y se manifiestan en irritación, alergia,
ovarios poliquísticos, vaginitis, endometriosis, desequilibrios físicos y emocionales
que cuando los experimentamos generalmente consultamos al ginecólogo que son
quienes –aunque no todos- sostienen este ciclo de miedo y del tabú; ginecólogos
sin empatía, ni sensibilidad; ni siquiera preguntan cómo es su sangrado; al final te
medican, por ejemplo, tómate estas cápsulas, aplícate estos óvulos, y así se
vuelve a sostener el círculo que yo llamo el paradigma de la Higiene Femenina,
Nosotras elegimos la fecha del mes de mayo para el primer congreso de Salud
Menstrual porque en muchos países se conmemora el día 28 de mayo como el
“Día de la Higiene Menstrual”. Creemos que desde el discurso la palabra es
creadora, entonces, nos adherimos a una visibilización de una Salud Menstrual.
Entonces, ¿cuál es la diferencia entre Higiene Femenina y Salud Menstrual?
Higiene Femenina tiene que ver con un día de la salud; un día avalado por la
organización mundial de la salud (OMS), financiado por la organización de
naciones unidas (ONU) donde se conmemora, es el día de la higiene, y el
paradigma de Higiene supone un cuerpo sucio, algo que hay que limpiar, algo que
hay que ocultar, algo que está manchado y no debe verse de ese modo; por eso
todas las imágenes que nos vienen como dos chicas altas, rubias, de ojos claros
que están como secreteando y hablan por lo bajo.
Supone una sangre azul, es esa publicidad que traigo a mi mente por ejemplo,
quien dice que estos tampones no puedan tener estilo, quizás estos colores te
distraigan del infierno que estás pasando. Trata la menstruación como un infierno,
como del pecado; hay toda una vieja idea de generar períodos dolorosos,
medicación y fármacos para todo, es la solución mágica, sugiere cuerpos
perfectos. Hay un control biopolítico de la fertilidad, la sangre es azul, hay tabú,
hay anticonceptivos de larga duración, ya no es la pastilla sino la desaparición
del sangrado por tres y hasta por cinco años. Hoy día hay más mujeres que están
adoptando por dejar de menstruar, y esto implica un peligro que lleva en sí este
paradigma de Higiene Femenina al extremo.
Entonces, qué pasa con este paradigma, es importante ponerlo en tela de juicio; si
recordamos los síntomas como la irritación, los ovarios poliquísticos, lo que fuere
de lo que está sucediendo en lugar de poner esa pregunta por los síntomas; lo que
sucede es que necesito cierta valentía, entablar conversaciones, un diálogo con
otras mujeres para enfrentar esas preguntas porque esas preguntas son del
orden de la deconstrucción de los prejuicios del patriarcado interno, pues como el
médico, obvio que tiene la verdad, con lo cual se ponen en tela de juicio un
montón de pensamientos que operan sobre nosotras, por ejemplo, qué hago para
gestionarme, y conocerme, para ocuparme, para sanarme, entonces, y si todo eso
lo ponemos entre paréntesis, aparecen nuevas alternativas de cómo gestionar el
sangrado, y aparece la pregunta por la sustentabilidad y sobre todo por la salud
bien entendida; no quiero ni contaminar el planeta ni contaminarme el cuerpo,
menstruo, sí, pero no quiero lastimarme ni lastimar a otros. ¿Esto es posible? Sí,
es posible, con la aparición de las copas menstruales, las toallas de tela, entonces
ahí pasamos de estos métodos descartables a estos métodos sustentables, pues
hay un cambio de percepción, de autopercepción distinta del sangrado. Ahora
disminuye esos síntomas, veo que la sangre no tiene olor, veo los colores, hay
otros grados de autonomía, empiezo a sentir la presencia del útero; siento que ya
no duelen los ovarios, entonces esa aceptación, ese autodescubrimiento de la
ciclicidad; me lleva a estar menstruando, ya no tengo tabú, ahora no digo que
estoy indispuesta; digo que estoy menstruando así incomode al otro, y eso es el
reconocimiento de la ciclicidad, del ciclo ovulatorio, del olor, de lo astrológico que
nos está brindando mucha información; el ciclo de vida-muerte, la suspensión de
los prejuicios; experiencias del cuerpo como cíclico vinculado al ciclo lunar, y todo
ello nos lleva a un entramado entre las mujeres y los cuerpos menstruantes
diversos de solidaridad. Acá estamos ya en el segundo paradigma de salud
menstrual que tiene que ver con cuerpos diversos menstruantes; hay hombres
que también menstrúan. Y los dispositivos de salud menstrual, son dispositivos
sustentables, se lavan, se rehúsan, que tienen larga duración; hay una
consciencia en el consumo, hay una visibilización del sangrado, hay un montón
de cambios, entonces el ciclo pasa a ser un ciclo saludable, la sangre pasa a ser
roja, la fertilidad consciente, autonomía en las decisiones de mi propio cuerpo y
la menstruación es un síntoma de salud y esto sería es el gran cambio de
paradigma.
Entonces, ¿cuáles son los efectos que tiene ese nuevo paradigma?
¿Qué provoca que estemos cambiando de paradigma? Hay dos proyectos en
Argentina, uno para sacar los productos de higiene menstrual, y el otro para la
distribución gratuita de productos de higiene menstrual en espacios como
cárceles, en escuelas y hospitales, en algunos países esto ya se implementó, sin
embargo nosotros estamos atrasados en políticas públicas.
Estos son proyectos que están impulsados por economías feministas como la
organización social que implementó la campaña “Menstruación” y ha habido
cambios que sucedieron desde el año 2016 hasta ahora, y donde hubo un
crecimiento de esta tercera ola del feminismo, donde renació el activismo
menstrual, por ejemplo recuperado por las activistas latinoamericanas de los años
sesenta, dando lugar a que parecieron cientos de miles de cuentas en las redes
sociales visibilizando sobre la matriz, la vulva, la sexualidad consciente; fue como
un estallido de información, también apareció la terapia menstrual, además se
organizaron y se vienen organizando el circulo de mujeres en espacios de
autogestión para hablar de educación menstrual.
Hoy día, hay infinitas cantidad de marcas de copas menstruales más de 180
marcas en todo el mundo. Es una producción en serie, se publicaron libros;
además, nació el arte menstrual; el mundo está hablando de menstruación, al
punto que el año pasado en los premios Oscar de cortometrajes se premió con
un Oscar para la menstruación; está en las modas, en la literatura, en la
arquitectura, una artista iraquí, diseñó un estadio en forma de vulva, recibiendo
multitud de críticas, apareció también en la música.
En el arte contemporáneo, una artista japonesa estuvo presa por mucho tiempo
porque hizo una canoa con forma de vulva, pero la realidad es que Japón es una
de las más grandes industrias de pornografía. Todas esas cosas están empezando
a suceder, sin embargo hay que estar alerta, poner la lupa, porque esas cosas
me fuerzan a pensar, pues también sigue pasando que la situación es
completamente alarmante.
Hay un movimiento en todos los ámbitos, y esto nos llama a reflexionar sobre los
cuidados que debemos tener pero, ¿cuál es esa situación que llamas alarmante?
Esta situación alarmante tiene que ver con lo económico, lo ambiental y la forma
de gestionar la vida, y como la menstruación atraviesa todo esto. Por ejemplo, los
productos descartables de higiene menstrual como los aplicadores, los tampones,
los plásticos son el quinto contaminante de los océanos a nivel mundial, ya se
sabe que los descartables tienen poli propileno glifosfato están prohibidos para la
ingesta, sin embargo todo lo que contenga estos químicos no pueden ser
ingeridos por un ser humano por vía bucal, pero no están regulados en los
productos de higiene menstrual, y si podemos insertarlos en la vagina; pero qué
pasa cuando introduzco esos químicos al cuerpo, si no sólo está contaminando al
planeta sino también está contaminando el útero.
Cada mujer produce en su vida fértil 2600 kilos de basura menstrual, estos son
residuos patógenos que no son biodegradables, y siguen contaminando el planeta.
Por otra parte, la accesibilidad de los productos de higiene menstrual no está
garantizada en Latino América; hay una disparidad económica entre el 30% y 50%
es la brecha salarial entre hombres y mujeres, entonces menstruar es una
disparidad que marca en una de las peores condiciones de vida; dos de cada
cinco mujeres no pueden asistir a clase cuando están menstruando, esto
demuestra que el problema sigue existiendo.
Entonces, el cambio de paradigma, yo la llamo una decisión política. Hoy, usar la
copa menstrual, la toalla, tener conocimiento sobre mi ciclicidad, encontrarme con
otras mujeres, no tener miedo; generar una sustentabilidad vincular; tener un
vínculo más cercano con la tierra; darnos cuenta que la contaminación hoy está
haciendo tanto de la semilla que plantamos en la tierra como alimento, está
contaminando transgénicamente esa semilla como también está contaminando los
úteros, que son la semilla de la vida; las mujeres podemos dar la vida y así no
podemos generar hijos creativos, espirituales, artísticos, por eso lo llamo que
depende de una decisión política.
De ahí viene el tercer paradigma, ya no es sólo una cuestión que me admiro con la
ciclicidad y soy una con la diosa, sino lograr una actividad concreta real política en
el mundo en que estamos, donde hay una empatía con esos otros paradigmas,
pero también la responsabilidad en el acompañamiento y en cumplir con la
palabra, y a eso lo llamo ese tercer paradigma donde menstruar es estar
sangrando y esto un problema político mucho más complejo donde ya no es un
síntoma de salud, y al no estar garantizado esa salud, ya es un tema político
donde necesitamos hoy, activistas, ambientalistas, militantes menstruales que
empiecen a visibilizar esta problemática y hagan conocer esos datos, en tanto si
soy sólo un cuerpo menstrual y puedo usar descartables que me va a tener con
olor a rosas la vulva, y sentirme libre de usar un pantalón blanco, y si esa es la
única información que me llega, el cambio es imposible.
Al hablar de activismo menstrual, y justamente esto es el poder que nos da la
información. Por ejemplo, hablamos con muchos panelistas sobre educación
menstrual y está tan incrustado la entrada de las transnacionales sobre las toallas
menstruales que tienen todo arreglado, y no hay reflexión sobre esto, entonces
muchas mujeres que están escuchando que son terapeutas menstruales,
maestras, educadoras, madres, y es necesario poder tomar consciencia de lo que
estás diciendo, y empezar juntas a accionar sobre esto.
Justamente eso es, menstruar es salud, ya avanzamos en registrar ese
paradigma, pero hay que ir más allá, tenemos que reconocer que menstruar
también es un acto político, hoy más que nunca es una decisión política,
menstruar.
Hay una feminista llamada Beatriz Preciado, que llama esta tendencia fármaco-
pornográfica que quiere llevar nuestros cuerpos a dejar de sangrar, y el sangrar
debe ser una elección y una experiencia colectiva.
Lo que yo veo es sobre cuáles son los peligros de lo que está sucediendo. Por
ejemplo, la imposibilidad de la educación menstrual. Hay dos proyectos nacionales
que están trabajando la salud menstrual, pero solo a nivel económico en la esta
distribución gratuita donde le Estado compra a determinadas compañías y reparte
descartables en barrios; esto es una política pública que no tiene ningún impacto
ambiental. Por ejemplo, se necesita nuevas economías comunitarias con
distintas formas de pensar, por supuesto que hay una agenda política, y siempre
van a dar prioridad a la ley de interrupción del embarazo, pero mientras que eso
sucede tenemos que dar esos nuevos debates, y repensarnos en estos ámbitos.
En Argentina está la ley de Educación Sexual Integral desde el año 2006, pero
desde que paradigma nos enfocamos para ver la Educación Sexual, cuando no
hablamos para nada el tema de la Educación Menstrual.
Eso que dices debería estar contemplado en una ley que promulgue la salud
menstrual como una política pública, y esa ley debe ampararse dentro de la
educación sexual integral la generación de nuevos contenidos sobre menstruación
con enfoques y diversidades, con otro tipo de información, con otra tipo de
sensibilidad, y crear espacios para el debate mancomunado para el pensamiento
colectivo y cómo, desde dónde, o vamos a seguir reproduciendo el mismo
paradigma, y esto lo veo como peligro.
Otro peligro es el tema de los mercados de copas menstruales y toallas de tela, no
todas las copas son lo mismo; hoy se ha comercializado a escala global, al punto
que hay copas que no son aprobadas, o son de plástico, que tienen anatomía de
forma enormes que lastiman el cuerpo. Es ahí donde el mercado está impulsando
la venta de un producto de la misma manera que en el paradigma de Higiene
Femenina, porque ya no importa si te venden un tampón con glifosfato o una copa
de plástico.
Estar alerta al producto, de qué forma, con qué narrativa, con qué información
viene acompañado el producto, a qué tipo de audiencia va la publicidad, y esto es
un campo mucho más amplio, y eso también es un peligro. Presentan nuevos
cursos sobre feminismo, sobre educación menstrual; de qué forma lo están
presentando. Se observa la falta de autoría, la falta de los saberes populares, la
falta de reconocimiento, de consciencia, hay competencia, elitismo.
Peo, nosotras estamos dentro de un microcosmos donde trabajamos el concepto
de Ciclicidad; estamos hablando de menstruar, sin embargo se han estado
incorporando practicas machistas comprometedoras, capitalistas, patriarcales,
sometedoras, que no toma en cuenta nuestro linaje ancestral, el de nuestras
maestras, de nuestras madres de quienes aprendemos, esto también es para mí
un peligro. Entonces para alertarnos de estos peligros hay unos micros donde hay
ginecólogos conscientes sobre el mundo de copas menstruales, activismo por
doquier que habla de Salud Menstrual como un derecho social, como una especie
de una emancipación.
Atravesar el ciclo menstrual ovulatorio es un arma de resistencia política frente a
una industria farmacológica que desarrolla anticonceptivos que amenaza la
existencia del sangrado las corporaciones multinacionales que no paran de
contaminar la semilla de los úteros, la hegemonía pública que genera estereotipos
de belleza opresora; el creciente mercado pirata que produce toallas de tela,
copas menstruales de baja calidad, y todo eso está sucediendo al mismo tiempo.
Lo que nos lleva a reflexionar sobre qué capacidad real tenemos hoy día de
sortear esto, por eso los úteros siempre fueron territorio del conquistado, siempre
lo ha sido, y lo siguen siendo, y hoy más que nunca. De hecho esta situación de
pandemia mundial tiene que ver mucho con esto.
Antes estábamos como sumisas, inhibidas, dormidas, y ahora hay como un
despertar, y ahí está el miedo, y ya nos ven como una competencia y eso es muy
bueno.
Eso es buenísimo!, pero también hay que alertarnos que esto ya sucedió; ya
hubo otros feminismos, y ahora nos dan la palabra de alguna manera cuando, y
hay que hacer una historia de la menstruación para capturar como eran los
productos que construyeron, y como fueron esa prácticas ginecológicas para
desplegar cierta resistencia frente al capitalismo o de qué forma el capitalismo
sigue al frente ejerciendo la captura del feminismo que hoy están conviviendo.
Hoy día hay mujeres de renombre mundial que están hablando de productos que
hacen daño a la salud, que están desinformando, que están pidiendo sangre
menstrual para hacer cirugías para ampliar el clítoris para mujeres que no pueden
sentir el orgasmo. Yo digo: el enemigo está adentro cuando veo esa falta de
respeto, esa falta de empatía dentro del propio movimiento. Por eso estos
debates, estos campos sirven para generar algo más potente. Eso es lo que
estamos debatiendo, los niveles posibles de autonomía o no que tenemos de
nuestro sangrado.
Por eso estamos cocreando este congreso porque sentimos las mismas
preocupaciones, los mismos miedos, entonces estamos trabajando desde mi
lugar, desde lo que siento, desde mi sensibilidad, desde mi energía femenina; sin
críticas de lo que hace la otra sino desde lo que yo puedo ofrecer, y llevar ese
conocimiento a todas las mujeres para que se unan, y mientras podamos ser más,
podamos vencer estos tabúes, estos mitos de manera sana, educativa, y ojala
podamos todas llevar información, y sintonizarnos en salud menstrual. Muchas
gracias por ofrecernos esta investigación.
Acá en Argentina tenemos una marca de copas, y desde ese lugar estamos
trabajando con laboratorios, con empresas y es muy potente el espacio, y lo
siento como un desafío, por eso generamos redes donde estamos llevando al
extremo esas mismas preguntas.
¿Cuáles son los beneficios para usar las copas menstruales?
Usar la copa tiene muchos beneficios, son hipoalergénicas, no contaminan el
cuerpo ni el planeta. Lo más importante es reconocer que una copa no es
cualquier copa. Hoy estamos siendo víctimas del plástico y del maltrato en el
mercado de copas menstruales. Pregunta a quien le compres una copa menstrual
dónde está el certificado, son preguntas fundamentales. Tu entras al mercado libre
y compras una copa, y te queda mal o te lastimaste, no tienes con quien hablar, y
vuelves a ser víctima del sistema.
La importancia fundamental a la hora de comprar una copa es estar acompañada;
eso de los paradigmas es imposible transitarlo sola, sin un grupo, sin una red, sin
otras mujeres. Debes buscar tribu, mujeres que han ya han transitado. Cuando
llega una mujer a comprar , pues no vendemos por vender, lo primero que
hacemos es que te invitamos a tocarte, a conocerte, a explorarte, a saber dónde
estás, para dónde miras y después con el acompañamiento es que sepas todo lo
que te va pasando, por ejemplo si la copa me queda adentro, no me la puedo
sacar. Todo eso se salva con el acompañamiento. Se garantiza con una mirada,
con cuerpos y abrazos, y si tienes tiempo y ganas de acompañarte. Todo eso es
fundamental.
Me duele en lo personal que un montón de emprendimientos, de ventas de copas
y toallas de tela que nacieron de manos de mujeres, y cuando crecen
financieramente son vendidas y dejadas en manos de hombres que empiezan a
usar slogan, y repiten de nuevo el antiguo paradigma. Es enorme el trabajo que
hay que hacer en el ámbito de las copas menstruales.
¿Qué otro tipo de implementos hay en el mercado?
Además de las copas menstruales, hay unas bombachas que son lavables y muy
usadas en el colectivo joven, después las toallas de tela que son lavables y se
reutilizan.
En este congreso hay un taller donde mujeres hacen sus propias toallas.
Hay todo un debate, hay falta de información para garantizar las condiciones de
circulación de estos productos para que puedan llegar a los cuerpos menstruantes
y no llegue solo a unas pocas.
¿Desde qué edad pueden empezar a usar la copa?
Desde tu primer sangrado, pero no sirve cualquier copa, hay una copa de talla
única, es más blandita y pequeña. Es una copa pensada específicamente para
este momento entre los 10 y 15 años para recibir el primer sangrado. Es fácil de
manipular y por supuesto lo más importante es el acompañamiento y el brindar
información sensible y de calidad tanto para la madre como para la niña mujer que
está en ese ritual de paso.
Lo importante es que salga de la mujer el deseo de usar la copa y depende de
ese deseo que implica introducir un objeto en la vagina y que se adapte.
Estamos en contacto con el colectivo joven porque son las que más lo quieren
usar. Una vez una chica decía: Le puede explicar a mi madre –mujer que venía
del paradigma de Higiene Femenina- , y que tenía todos los miedos, y la niña ya
había decidido que iba a usar algo que no va a contaminar su cuerpo ni al planeta.
Tenía una decisión tomada, por eso tenemos que escuchar su necesidad y
acompañar.
La copa no es para todas. Cada mujer que no desea tener esa experiencia va por
otras alternativas. Yo considero que el uso de la copa es algo muy útil para la
mujer citadina, pues la puedes usar hasta ocho horas, está muy bien, y sabes que
no te hace daño, mientras que un tampón al acumularse la sangre tantas horas,
puede generar dolor de cabeza y podría morir, mientras que la copa menstrual
como herramienta sustentable es para la vida de hoy día
Sigamos deconstruyendo. ¿Puede uno perder la sensibilidad?, ¿qué hay respecto
a esto?
La verdad es que el canal de la vagina puede ampliarse hasta un doscientos por
ciento de su capacidad elástica. Como espacio virtual es enorme, pero ahí está el
autoconocimiento y el registro que cada una tiene de su cuerpo, de su necesidad,
no todo el tiempo estamos menstruando de la misma forma ni con la misma
sensibilidad, no es lo mismo una mujer de quince años, o una de cincuenta, o usar
la copa menstrual después de tener un hijo y comenzar de nuevo el sangrado,
estos son momentos muy distintos por el que atravesamos. Es importante tener
claro lo que estoy necesitando yo en este momento. Por eso alentamos al
autoconocimiento, y la escucha efectiva del propio cuerpo.
Muchas gracias por todo el desarrollo del paradigma político de la Salud
Menstrual, por su proyecto. Es todo un tema. Gracias por ese regalo a través de
su investigación, y que nos abre a saber lo que queremos y sentimos. Este
congreso se realiza para fomentar, para reflexionar, y tener pensamientos propios,
y abrir nuestra Consciencia Cíclica y si sangramos o no. Hay una energía que nos
habita y que nos da la fuerza y el poder de hacer lo que queramos hacer.
¿Qué mensaje o cuál es el proceso que están transitando las mujeres hoy día?
Hoy nos están tapando la boca con el tapaboca. Estamos en un momento donde
tenemos que hablar más que nunca. El que tiene la información tiene una
responsabilidad política. Por eso debemos ser capaces de reorganizarnos. Es
realmente muy grande lo que está sucediendo para poder resistir, debemos crear
alianzas y sacarnos el barbijo emocional. Esto es muy importante.