LECCIÓN # 5
EL PECADO (Hamartiología Bíblica)
La hamartiologia (en griego antiguo: ἁμαρτία, Hamartia, que significa «errar al blanco» y -λογια, -
Logia Iesu) o doctrina del pecado, es una rama de la teología cristiana que se ocupa del estudio del
pecado.
INTRODUCCIÓN Pasaje: Rom.3:9-23.
Como introducción al estudio de la doctrina del pecado, se transcriben unos párrafos del libro:
"Grandes Temas Bíblicos":
"Puesto que el pecado es un factor dominante en la experiencia humana a la vez que el tema
principal de la Biblia ha sido motivo de discusiones sin fin. Aquellos que rechazan la revelación
escritural tienen con frecuencia conceptos inadecuados acerca del pecado. Una característica
familiar del modo no bíblico de enfocar la cuestión es considerar el pecado hasta cierto punto como
una ilusión, es decir, que el pecado es sólo un mal concepto basado sobre la falsa teoría de que
existe el bien y el mal en el mundo. Por supuesto, esta teoría fracasa al enfrentarse a los hechos de
la vida y a la maldad del pecado y niega la existencia de un Dios y principios morales.
Otro antiguo enfoque del problema del pecado es mirarlo como un principio inherente, lo
opuesto de lo que Dios es, y relacionarlo con el mundo físico. Esto se encuentra en la filosofía
oriental y también en el gnosticismo griego y es el trasfondo, tanto para el ascetismo, la negación del
cuerpo, como para epicureísmo, que aboga por la indulgencia del cuerpo. El hecho, sin embargo, es
que se niega que le hombre peque realmente y que sea responsable ante Dios. Un concepto común,
aunque inadecuado, es que el pecado es nada más que egoísmo. Si bien es cierto que el pecado es
a menudo egoísmo, este concepto no es aplicable a todos los casos, porque el hombre peca a veces
contra sí mismo.
Todas esta teorías no alcanzan el nivel bíblico y son una negación de la revelación bíblica del
carácter del pecado"
EL ORIGEN DEL PECADO.
El pecado se originó en Satanás (Ez.28:16). Satanás fue el instrumento para introducir el pecado en
la esfera de los hombres (Gen.3:11-15).
La Biblia enseña que el pecado no se originó en el hombre sino que antecede a éste
(Rom.5:12).
Satanás y sus demonios son sumamente activos buscando la caída de cada hombre, utilizando
diversos métodos para alcanzar su propósito (Mt.13:19,28,38; Lc.22:31; 2.Cor.11:3,13-15; 1.P.5:8),
IDEAS ERRONEAS SOBRE LA NATURALEZA DEL PECADO
El pecado como una debilidad inconsecuente.
Dicen que Dios no se va a preocupar de las acciones de los hombres.
El pecado como una enfermedad pasajera.
La biblia enseña:
Todo pecado es abominación a Dios, una violación de su voluntad, por tanto no es cosa de poca
importancia (Ex.34:7; Ez.8:4,20; Rom.6:23). La Biblia afirma la condición permanente del pecado en
el hombre (Rom.5:12).
DEFINICIONES BÍBLICAS DE PECADO.
La Biblia no define el pecado pero da una larga serie de referencias y descripciones que permiten
fijar la idea de pecado (Pr.21:4; 24:9; Jn.16:8,9; Rom.14:23; Stg.4:17; 1.Jn.3:4; 5:17).
El concepto de pecado en el Antiguo Testamento se define como “ERRAR EN EL
BLANCO”(Jue.20:16).
Con todos sus derivados, esta palabra se aplica a cualquier desvío moral del blanco divino.
Otras definiciones:
Transgresión (Sal.51:3; Pr.28:2).
Revolución contra la autoridad debidamente constituida.
Apostasía o salida fuera de la ley.
Rebelión. 2.1.5. "Traspasar la línea"
Pasar de los límites establecidos (Os.6:7; 8:1).
Vanidad
Dureza del corazón (Ex.4:21).
Falta (Gen.41:9).
Desobediencia" (Heb.2:2).
LA REALIDAD DEL PECADO.
La humanidad testifica de la realidad del pecado. La situación general de la sociedad lo manifiesta a
través de la presencia de gobiernos autoritarios, cárceles, abogados, jueces, tribunales de justicia,
policías, ejércitos, estas medidas testifican la realidad del pecado en todas partes.
El hombre lo reconoce así en sus escritos.
Coleridge declaró: "Soy una criatura caída... una base inicua existía en mi voluntad antes de un acto
dado"
El filósofo Séneca: "Todos hemos pecado, cual más, cual menos"
El romano Ovidio: "Todos nos hemos esforzado en alcanzar lo que está prohibido".
Un antiguo proverbio chino dice: "Hay dos hombres buenos: el uno está muerto y el otro aún no ha
nacido".
La Biblia declara que el pecado es un hecho real. Y da declaraciones directas en las que se acusa al
hombre de ser pecador (Sal.14:1-3; Is.55:1-3,6-7).
Reconoce la condición del corazón humano (Jer.17:9-10). Desde Génesis 3, la Biblia, presenta al
hombre como un ser necesitado de redención. Por medio de la ley de Dios se pone de manifiesto el
pecado del hombre (Rom.3:19-23; 7:7; Stg.1:22-25).
La ley de Dios es una norma que revela lo destituido que queda el hombre de la gloria de Dios
(Rom.3:19,23).
Es como:
Una balanza que señala al hombre sus deficiencias (Stg.2:10).
Un espejo para manifestar al hombre la realidad de su pecado (Rom.7:7; St.1:22-25).
Un médico que descubre la enfermedad (Mt.5:27-37).
Una regla para señalar lo torcido de la vida (Rom.7:14-15).
Un fiscal que demanda la condenación del reo (Gal.3:10).
Un juez que sentenciará al hombre a muerte (Jn.12:48; Rom.7:10).
LA UNIVERSALIDAD DEL PECADO.
Definición: Se entiende por universalidad del pecado que no hay ni una sola persona perfecta que
pueda llegar a alcanzar la perfección de justicia y santidad demandadas por Dios, por medio de sus
propios méritos (Rom.3:10,23, Sal.53:1-3; Rom.3:9-20; 11:32).
El hombre no puede justificar la comisión de sus pecados (Sal.130:3; 143:2; Rom.3:19)de Dios
(1.Cor.2:14).
Todo hombre natural tiene el corazón entenebrecido (Ef. Todo hombre está bajo maldición
(Gal.3:10).
Todo hombre no salvo es hijo del diablo (Jn.8:44; 1.Jn.3:8-10).
Todo hombre no regenerado es ajeno a las cosas 4:18).
La naturaleza moral y mental del hombre está corrompida (Gen.6:5,12; 8:21; Sal.94:11; Rom.1:19-
31).
La conducta del pecador
Es vil y abominable (Ef.2:3; Col.3:5-7; Tit.3:3).
Esclavo del pecado (Rom.6:17; 7:5, 7, 8, 14, 15, 19, 23,24).
Controlado por el príncipe de la potestad del aire (Ef.2:2).
La situación del pecador. (1) Enemigo de Dios (Rom.8:7-8).
Hijo de ira (Ef.2:3).
Muerto en transgresiones y pecados (Ef.2:1).
Condenado a muerte (Rom.6:23).
CONFESIONES DE PECADO QUE APARECEN EN LA BIBLIA.
Caín (Gen.4:13).
Faraón (Ex.9:27; 10:16).
Balaam (Núm.22:34).
Acán (Jos.7:20).
Simei (2.Sam.19:20).
David (Sal.51:4).
Nehemías confiesa el pecado de su pueblo (Neh.1:6).
Judas Iscariote (Mt.27:4). 3.1.9. El hijo pródigo (Lc.15:21).
LOS RESULTADOS DEL PECADO
En la creación (Gen.3:17-18).
El anhelo de la creación (Rom.8:19-23).
En el hombre- La depravación.
Depravación es disposición e inclinación al mal que hay en todo hombre a consecuencia del pecado
que lo incapacita totalmente en orden de la salvación y lo orienta al mal (Gen.6:5; Mr.7:20-23;
Rom.3:9-18).
Depravación no significa que el hombre natural no posea ningún conocimiento de Dios (Rom.1:18-
21). Ni que no tenga conciencia para discernir entre el bien y el mal (Jn.8:9; Rom.2:15).
A consecuencia del pecado el hombre ha quedado totalmente incapacitado para cambiar por sí
mismo su carácter y conducta. En este sentido, el hombre no regenerado no puede ni quiere hacer
un solo acto que alcance el nivel moral prescrito por Dios.
El pecado ha hecho sordo el oído espiritual y por tanto la atención del hombre hacia las cosas de
Dios (Hch.28:27).
Ha dañado la capacidad Ha oscurecido los ojos del entendimiento (Ef.4.18).
Ha depravado el corazón y los afectos (Mt.13:15).
Ha desviado los pies de un andar correcto (Is.53:6).
Ha hecho carnal el pensamiento de la mente, de modo que el hombre natural no puede ni quiere
sujetarse a la ley de Dios del intelecto en relación con el discernimiento de las cosas de Dios
(1.Cor.2:9-14).
Ha convertido al hombre en un muerto espiritual sin capacidad alguna para hacer nada en el terreno
espiritual conforme a Dios (Rom.5:12; Ef.2:1,4.5).
Ha puesto al hombre bajo el poder del diablo (Ef.2:2).
La Palabra de Dios hace algunas comparaciones del hombre en el pecado
Áspid por su veneno (Sal.140:3).
Pollino de asno montés por su obstinación (Job.11:12).
Perro por su suciedad (Pr.26:11).
Zorra por su astucia (Lc.13:32).
León por su voracidad (Sal.22:13).
Polilla por su fragilidad (Job.27:18).
Oveja por su desorientación (Is.53:6)
Cerdo por su inmundicia (2.P.2:22).
Víbora por su veneno (Mt.23:33).
Lobo por su ferocidad (Jn.10:12).
EL CASTIGO POR EL PECADO.
La pena por el pecado, la muerte (Gen.2:17).
El primer aspecto se refiere al salario del mal que se consigue con el pecado, al afrontar la ira de
Dios (Jn.3:36; Rom.1:18; 6:23). El segundo es aplicable a una situación que se adquiere pecando
(Pr.5:22).
La Biblia presenta la muerte como lo contrario a la vida. Si la vida arranca de la íntima comunión con
Dios, la muerte comporta primordialmente el apartamiento, separación de Dios.
Muerte espiritual (Gen.2:17).
Adán no murió físicamente en aquel día, pero en ese momento comenzó su muerte espiritual.
En este estado está toda persona no regenerada (Mt.8:22; Lc.15:32; Jn.5:24; 11:25-26; Rom.5:12,14;
Ef.2:1; 5:14; 1.Tim.5:6; 1.Jn.3:14.
Muerte física es una consecuencia visible del pecado (Gen.3:19). (Sal.90:7-9; Is.38:17-18;
Rom.5:12,14; 1.Cor.15:21-22).
Muerte segunda o muerte eterna, es el estado definitivo para todo aquel que muere sin Cristo
(Ap.20:6,14).
Los que no mueren en Cristo serán levantados para juicio al final de los tiempos (Ap.20:11-15). El
pecador no arrepentido tendrá un destino definitivo en el lago de fuego, con el diablo, sus ángeles, la
muerte y el Hades (Mt.25:41; Ap.20:10,14.15).
EL PECADO EN EL CREYENTE.
Algunas consecuencias que acarrea el pecado en la vida de un creyente.
Pérdida de la comunión con Dios (1.Jn.1:6).
Excomunión eclesial en algunos casos (1.Cor.5:4-5).
Disciplina divina (Heb.12:6).
Enfermedades e incluso muerte física (1.Cor.11:30).
La evidencia de que el creyente peca (1.Jn.1:8-10).
Cuando el creyente peca debe confesar su pecado para restarse a una correcta comunión con Dios
(1.Jn.1:9).
La evidencia de que es un verdadero creyente está en que no practica, como cosa habitual, el
pecado (1.Jn.1:6-7). La verdadera vida cristiana debe ser apartada del pecado (1.Jn.3:6).
El que practica el pecado como cosa natural es hijo del diablo, por tanto no ha nacido de nuevo
(1.Jn.3:8-9).
El pecado del creyente no le hace perder su salvación.
Quien ha sido realmente salvo no se perderá jamás. (Jn.3:16,36; 10:27-30; Rom.8:1).
La provisión del creyente para una vida victoriosa (Gal.5.16-18,22-25).
La Palabra de Dios meditada y obedecida (Sal.119:11).
La intercesión de Cristo (Jn.17:15).
La provisión abundante del Espíritu Santo (Jn.7:37-39).
El pecado no es cosa de poca importancia ya que todo pecado es una abierta oposición y rebeldía
contra Dios.
Dios no puede tener comunión con el pecado ni la tiene con los creyentes que viven en pecado
(1.Jn.1:6).
El verdadero creyente debe vivir una vida santa como corresponde a quien ha nacido de nuevo
(1.Jn.2:6).