Vega Infantas Maribel. Proyecto Final
Vega Infantas Maribel. Proyecto Final
PROYECTO DE TESIS
“”
LAMBAYEQUE – PERÚ
2019
Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo
Escuela de Posgrado
Unidad de Posgrado
RESUMEN
La investigación analiza el principio acusatorio y la legitimidad del Ministerio Público de sostener una
pretensión en segunda instancia sin haber impugnado una sentencia absolutoria. Como objetivo principal es
determinar si el principio acusatorio legitima, sin previa interposición del recurso de apelación por el fiscal
provincial, introducir una pretensión impugnatoria al órgano fiscal superior en instancia de apelación. Es un
estudio con un paradigma cualitativo, transversal, descriptivo, utilizando el método hermenéutico, análisis
documental y del discurso, en virtud al corpus consistente en veinte resoluciones expedidas por la Primera
Sala Penal de Apelaciones de Lambayeque del año 2017, obtenida de una muestra probabilística aleatoria
simple. Se desarrolla como marco teórico el Principio Acusatorio, el Ministerio Público, la Impugnación Penal,
Legalidad del proceso impugnatorio y la Sentencia Casatoria N°413-2014- Lambayeque.
PALABRAS CLAVE: Ministerio Fiscal, Principio de legalidad, Impugnación, legitimación, acción civil.
ABSTRACT
The investigation analyzes the accusatory principle and the legitimacy of the Public Ministry to sustain a claim
in the second instance without having challenged an acquittal. The main objective is to determine whether the
accusatory principle legitimizes, without prior filing of the appeal by the provincial prosecutor, introducing a
claim to the superior fiscal body in the case of appeal. It is a study with a qualitative, transversal, descriptive
paradigm, using the hermeneutical method, documentary and discourse analysis, by virtue of the corpus
consisting of twenty resolutions issued by the First Criminal Court of Appeals of Lambayeque of 2017,
obtained from a probabilistic sample simple random. The Accusatory Principle, the Public Prosecutor's Office,
the Criminal Appeal, Legality of the challenge process and the Cassatory Judgment No. 413-2014-
Lambayeque is developed as a theoretical framework
KEY WORDS: Fiscal Ministry, Principle of legality, Challenge, legitimation, civil action.
CONTENIDO
RESUMEN 2
ABSTRACT 2
CONTENIDO 3
CAPITULO I 8
ASPECTOS INFORMATIVOS 8
CAPITULO II 11
ASPECTOS DE LA PROBLEMÁTICA 11
2.4. OBJETIVOS 17
CAPITULO III 18
MARCO TEÓRICO 18
3.3.6.2. Dimensiones: 44
▪ Ministerio Público 44
▪ Autonomía y Jerarquía 44
3.3.7.2. Dimensiones: 45
▪ Debido proceso 45
3.3.8.5 Agraviado 47
CAPITULO IV 52
HIPÓTESIS 52
4.1. HIPÓTESIS 52
4.2. VARIABLES 52
CAPITULO V 54
MARCO METODOLÓGICO 54
55
CAPITULO VI 57
ASPECTOS ADMINISTRATIVOS 57
6.2. PRESUPUESTO 57
6.2.2. Financiamiento 58
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS 59
ANEXOS 63
PROYECTO DE INVESTIGACIÓN
CAPITULO I
ASPECTOS INFORMATIVOS
Principio Acusatorio y legitimidad del Ministerio Público para introducir pretensión sin
haber impugnado sentencia absolutoria.
Enfoque :Cualitativa.
CAPITULO II
ASPECTOS DE LA PROBLEMÁTICA
En el contexto internacional sobre la actuación del Ministerio Público y la vigencia del principio
acusatorio en segunda instancia, existe investigaciones a nivel latinoamericano como en el derecho
procesal colombiano (Fierro, 2008) admite que el único sujeto procesal legitimado para introducir
una pretensión impugnativa relacionada intrínsecamente al objeto penal es el fiscal provincial.
Cualquier impugnación de sujeto distinto del Ministerio Público, como la víctima o el agraviado no
puede ser admitida pues tal presupuesto implicaría tener dos acusadores en el proceso penal,
generando desigualdad e indefensión sobre el absuelto. En este sentido la norma constitucional
colombiana en el artículo 120° prescribe la función del titular de la acción penal en los términos
siguientes: “El Ministerio es un órgano independiente con autonomía funcional y autarquía financiera
que tiene por función promover la actuación de la justicia en defensa de la legalidad, de los
intereses generales de la sociedad, en coordinación con las demás autoridades de la República”
El proceso penal mexicano en su fase impugnativa reconoce la vigencia irrestricta del principio
acusatorio (Escalante y Quintero, 2016,) y la posibilidad de la víctima u ofendido de requerir al
órgano fiscal la presentación del recurso impugnativo ante el pronunciamiento absolutorio del
órgano jurisdiccional. El papel protagónico del fiscal y el acceso a obtener un pronunciamiento para
satisfacer los derechos del agraviado o víctima del hecho punible tiene sustrato procesal en la
disposición normativa prevista en el 459° del Código Nacional de Procedimientos Penales, al
señalar que la víctima u ofendido puede solicitar al Ministerio Público la interposición de los recursos
que sean pertinentes y si esta autoridad fiscal no presenta la impugnación, explicará por escrito al
solicitante la razón de su proceder a la mayor brevedad. En consecuencia, sólo el Ministerio Público
se encuentra legitimado para introducir pretensiones impugnatorias relacionadas al objeto penal del
delito.
tribunal independiente examine el cumplimiento del principio de legalidad por parte de la fiscalía
(Fleming y López, 2007). El citado mecanismo ha sido instaurado para la protección de los derechos
públicos subjetivos del ofendido del hecho punible, derivados del principio de legalidad y del
monopolio acusatorio del Estado; en efecto, es un tribunal independiente al Ministerio Público quien
evalúa los criterios fácticos, jurídicos y dogmáticos de su resolución, con el propósito de requerir al
fiscal el ejercicio de la promoción o instauración de la acción penal, ante la eventualidad de la
aceptación del pedido de la víctima, sin embargo no se extiende tal posibilidad a la fase de la
impugnación penal, en la cual tiene el atributo persecutorio el órgano fiscal
Los magistrados supremos en lo penal a través del Acuerdo Plenario N°4-2019- CIJ/-116, de fecha
10 de setiembre de 2019, establecieron los lineamientos para la reparación civil solicitada por el
actor civil ante sentencias absolutorias, reconociéndole la legitimidad en el ámbito civil del proceso
penal. El citado acuerdo es coherente al principio acusatorio y al texto constitucional, en cuanto no
reconoce facultades de impugnación en el extremo del objeto punitivo al agraviado o actor civil por
ser una potestad exclusiva del Ministerio Público.
El criterio asumido por la judicatura nacional establece que el Ministerio Público en audiencia de
Apelación se encuentra legitimado para introducir una pretensión de disconformidad, en instancia
superior, conforme lo señala la Casación N°413-2014-Lambayeque de fecha 7 de setiembre de
2015. La actuación del fiscal superior conlleva asumir cualquiera de las dos posibilidades,
● La instancia judicial superior revisará el recurso de los otros impugnantes, llámese actor civil
(art.104) o agraviado (art.95 1d), tanto se le consulte en la Audiencia de Apelación al fiscal
superior, su conformidad o discrepancia, si expresara su conformidad con la sentencia de
primera instancia, tendrá la condición de firme el fallo absolutorio, a pesar de las
impugnaciones presentadas por los otros sujetos procesales.
La investigación doctoral está orientada a demostrar que la posición adoptada por la jurisprudencia
nacional y en especial la Primera Sala Penal de Apelaciones del Distrito Judicial de Lambayeque,
lesiona el principio acusatorio., vulnera principios del proceso penal: legalidad e igualdad procesal, y
¿El principio acusatorio legitima al Ministerio Público para introducir pretensión sin haber impugnado
una sentencia absolutoria?
1. ¿El Ministerio Público es parte legitimada para intervenir en segunda instancia en el juicio de
apelación de las sentencias absolutorias ante el recurso de apelación interpuesto únicamente por la
víctima?
2. ¿Cuáles son los alcances del principio acusatorio en segunda instancia ante la no interposición
del recurso de apelación del fiscal provincial en sentencias absolutorias?
3. ¿Existe coherencia entre la actuación del Ministerio Público en segunda instancia conforme a los
criterios establecidos en la Casación N°413-2014- Lambayeque con el principio de legalidad y
principios de la impugnación penal, cuando no tiene la condición de impugnante en sentencias
absolutorias?
4. ¿Qué vacíos normativos existen en el Código Procesal Penal sobre la actuación del Ministerio
Público no impugnante en segunda instancia, ante el recurso de apelación interpuesto por la víctima
contra las sentencias absolutorias?
El criterio de autonomía y jerarquía desarrollado en el ámbito fiscal debe estar vinculado al principio
de legalidad procesal, si bien el artículo 5 de la Ley Orgánica del Ministerio Público, Decreto
Legislativo N°052, preceptúa que las autoridades fiscales están jerárquicamente organizados y
deben sujetarse a las instrucciones que pudieran impartirles sus superiores, no puede inferirse que
el fiscal superior manifieste oralmente en el juicio de apelación su disconformidad a la sentencia
absolutoria sin tener la condición de impugnante. En este sentido, el Ministerio Público sostiene la
acusación en la fase de impugnación, a través de la presentación del recurso de apelación, por lo
que ante la ausencia de recurso el Fiscal Superior se encontraría impedido de pronunciarse en
virtud a un recurso acusatorio inexistente.
2.4. OBJETIVOS
Demostrar que el principio acusatorio no legitima al Ministerio Público para introducir una pretensión
sin haber impugnado sentencia absolutoria.
2. Analizar los alcances del principio acusatorio en segunda instancia frente a la no interposición
del recurso de apelación del fiscal provincial en sentencias absolutorias.
4. Describir y analizar los vacíos normativos existentes en el Código Procesal Penal sobre la
actuación del Ministerio Público no impugnante en segunda instancia, ante el recurso de
apelación interpuesto por la víctima contra las sentencias absolutorias.
CAPITULO III
MARCO TEÓRICO
empero, no profundiza las causas o etiologías que origina la desigualdad de la víctima en el proceso
penal acusatorio
Pérez (2017) desarrolla en su tesis la función fiscal y el principio de igualdad de armas, como
hipótesis de trabajo, señaló que el Ministerio Público por mandato constitucional, es responsable de
la conducción de la investigación de los delitos, así como de la defensa de la legalidad y de las
actuaciones de la administración de justicia, cumpliendo una dualidad de funciones, tanto
constitucionales como procesales, por lo que es probable que los conflictos jurídicos que se
presentan en la función del fiscal, afectan el principio de igualdad de armas en el proceso penal
peruano, como objetivos analizó cuáles son los conflictos jurídicos que se presentan en la función
del fiscal y que afectan del principio de igualdad de armas en el proceso penal peruano y pretende
identificar y explicar las funciones que cumple el fiscal al interior del proceso. La metodología
utilizada por el investigador es de carácter básica, no experimental y propositiva, empleando como
instrumento de campo la encuesta realizada a los fiscales de la ciudad de Arequipa con una
muestra de cien magistrados, cuyos datos los evidenció en la matriz de su registro, como resultado
de su investigación señala que el modelo acusatorio origina una transformación sustancial del
López (2017) formula su problema de investigación en la incidencia de las limitaciones del art. 95
del CPP con relación a la vulneración de la tutela de derechos del agraviado en los Juzgados de
Investigación Preparatoria del Distrito Judicial de Moquegua, Provincia de Ilo, 2013-2014, tiene por
objetivo determinar la incidencia de las limitaciones del art. 95 del CPP en la vulneración de la tutela
de derechos del agraviado en el ámbito geográfico citado, como método aplicó un cuestionario
estructurado a una muestra de 118 personas entre magistrados (jueces y fiscales), defensores
privados, defensores públicos .El diseño de la investigación resultó ser no experimental, transversal,
socio jurídica. Para la recolección de datos, se empleó el cuestionario, aplicado bajo la técnica de la
encuesta y la cédula de entrevista, bajo la técnica de la entrevista, y se obtuvo como resultado la
comprobación de la hipótesis, es decir el art.95 del CPP limita la tutela de derechos de la parte
agraviada, y atenta contra la garantía de la igualdad procesal, sin embargo el investigador no
aborda si esta afectación conforme lo identifica se extiende a la víctima en la doctrina y legislación
comparada, lo cual permitiría mayor firmeza y sustento en su posición. Esta investigación tiene
utilidad en cuanto se le reconoce normativamente garantías y derechos a la víctima sin embargo
estos deberán ser ejercidos dentro del ámbito que no genere incompatibilidad con la norma
fundamental.
García y Morales (2011) han centrado su investigación abordando el principio de legalidad penal
desde la Jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, en el que precisan los
aspectos más relevantes del criterio interpretativo y jurisprudencial del principio de legalidad desde
la perspectiva del derecho internacional de los derechos humanos y dentro del sistema
Interamericano de protección de derechos humanos, señalando que la jurisprudencia o el criterio
interpretativo de los fuentes, no pueden crear disposiciones normativas cuyo órgano por
antonomasia le asigna la Constitución al Poder Legislativo de un Estado. o por delegación al Poder
Ejecutivo.
que su origen es en Grecia, extendiéndose a Roma y se vincula con una concepción democrática,
tan es así que fue adoptado por los antiguos regímenes democráticos y republicanos y prevaleció
hasta el siglo XIII, cuando fue sustituido por el sistema inquisitivo. La denominación de Sistema
Acusatorio se produce porque en él ubicamos de manera vigente el principio acusatorio. El proceso
penal debe tener como fundamento axiológico el respeto por la dignidad humana y los derechos
fundamentales, que se llevará a cabo bajo el respeto de un principio acusatorio que sigue una
concepción democrática y que significa en lo esencial que son personas distintas quien acusa y
juzga.
Habiendo identificado los caracteres más importantes del sistema acusatorio, es preciso manifestar
que el sistema inquisitivo aparece con los regímenes monárquicos, consolidándose en el Derecho
Canónico inquisitio ex officio y se materializa en las legislaciones europeas de los siglos XVI,XVII y
XVIII. Su construcción se atribuye a la Iglesia, desde sus inicios con el Pontificado de Inocencio III
hasta los decretos del Papa Bonifacio VIII. El sistema inquisitivo, en contrapartida al sistema
acusatorio puro, se fundamenta en que es derecho-deber del Estado promover la represión de los
delitos, lo cual no puede ser encomendado ni delegado a los particulares. Maier(1996) al referirse a
este sistema señala que el objetivo fundamental del procedimiento era averiguar la verdad, sin
reparar que los medios eran humillantes para el acusado, la tortura fue considerada como el medio
idóneo para obtener la confesión del acusado.
Asimismo coexistió con el vetusto Código de Procedimientos Penales, no sólo el sistema inquisitivo
sino también un sistema mixto, el cual con el advenimiento del Iluminismo y de la Revolución
Francesa, significó un relativo avance en el proceso penal. Leone (1963) refiere que este sistema
armoniza dos exigencias aparentemente opuestas: que ningún culpable escape del castigo y que
nadie sea sometido a pena si no se demuestra su responsabilidad y solamente en los límites de
ella. En el sistema mixto, el proceso penal se estructura en dos etapas: la fase de instrucción,
inspirada en el sistema inquisitivo (escrita y secreta) que se realiza ante el juez. y la fase de juicio
oral, con marcado acento acusatorio (contradictorio, oral y público) que se realiza ante un tribunal.
El estado actual del proceso penal en el Perú, es producto de la convergencia de distintos factores:
económicos, políticos, sociales, culturales; los cuales determinan la producción de normas
sustantivas y procesales, postulando el equilibrio entre el valor garantía y el de seguridad, brindando
un serie de posibilidades para que el imputado afronte el proceso dentro del marco de las garantías
que establecen la Constitución y los Tratados Internacionales de Derechos Humanos que son
incorporados al derecho interno, pero al mismo tiempo posibilitando al sistema de justicia penal, la
utilización de las herramientas necesarias para redefinir los conflictos penales y cumplir con la
obligación del Estado de garantizar la seguridad ciudadana.
Sin embargo los propósitos que confluyen en el actual sistema procesal para la instauración de un
sistema acusatorio caracterizado por la separación de funciones entre distintos organismos del
Estado, inmediación judicial del debate, formalidades como garantía del debido proceso, el
imputado es sujeto de derechos y parte procesal, no se condicen en la Sentencia Casatoria N°413-
2014- Lambayeque, la cual establece criterios jurisprudenciales de estricta observancia a la
judicatura nacional, al introducir un procedimiento no regulado en el CPP sobre la singular
pretensión de disconformidad del fiscal superior ante una sentencia absolutoria no impugnada por el
órgano fiscal provincial, es decir, ¿en qué momento se legitimó la exigencia de la opinión del Fiscal
Superior en la Audiencia de Apelación para resolver el recurso presentado por el actor civil y/o
agraviado?, con tal proceder se trasgrede el principio de congruencia recursal, igualdad, legalidad
procesal, y afectación al debido proceso, pues los agravios deben estar contenidos en la apelación
interpuesta, los cuales deben ser objeto de debate y merecedores de una respuesta del órgano
jurisdiccional, al no existir agravios y por ende recurso impugnativo, no es posible el análisis del
objeto penal por la Sala Penal de Apelaciones, tal actuación colisiona los principios de la
impugnación penal y desde luego es incompatible a las funciones del Ministerio Público que por
mandato constitucional se le atribuye.
contrario a la garantía del debido proceso, por cuanto el imputado deberá ser sometido a la
Audiencia de Apelación, pese a que el órgano fiscal no impugnó la sentencia absolutoria, lo cual
acredita su conformidad al fallo. En puridad, los magistrados supremos han establecido
jurisprudencialmente un requisito de procedibilidad, sin advertir que el artículo 407 del CPP
prescribe que el ámbito del recuso que corresponde al actor civil no tiene implicancia en la
pretensión del Ministerio Público. Si el propósito de la sentencia Casatoria es salvaguardar los
derechos del actor civil y o del agraviado a fin de obtener tutela jurisdiccional, recordemos que sus
intereses legítimos se circunscriben al aspecto indemnizatorio o de contenido patrimonial no es
posible en virtud a la norma constitucional que la víctima asuma el rol de acusador en lo injustos
penales públicos, cuya monopolio es ejercido por el Ministerio Público, razón por la cual no sería
viable la impugnación de un sentencia absolutoria en los términos del objeto penal del proceso, sin
embargo la decisión adoptada en la Casación N°413-2014, pretende no afectar los derechos del
actor civil ante su pretensión impugnatoria en perjuicio del absuelto, siempre y cuando el fiscal
superior expresa la disconformidad a la absolución.
ABSOLUTORIA
El ordenamiento procesal penal edificado bajo los alcances del sistema acusatorio, garantista y de
tendencia adversarial identifica que sin persecución, defensa y fallo, entendidas como funciones
diferenciadas y a cargo de su correspondiente sujeto procesal, no es posible predicar la existencia
de un proceso justo, debido y legal (Reyna, 2011) En efecto, para lograr este cometido, propone
desarrollar los aspectos teóricos, dogmáticos y jurisprudenciales del Principio Acusatorio, la
legitimidad del Ministerio Público, el ámbito de la pretensión de la segunda instancia y los
presupuestos de la sentencia absolutoria en sede jurisdiccional, las citadas categorías conceptuales
contribuirán a la obtención de resultados en la presente investigación
El principio acusatorio se caracteriza con la fórmula nullum iudicium sine accusationes (nulo es el
juicio sin acusación) y rige en aquellos sistemas procesales en los que la función de acusar es
realizada por un sujeto distinto al que sentencia, representa el eje medular de la reforma procesal
penal implementada a partir del año 2004, las funciones de persecución han de estar claramente
separadas de la tarea de impartir justicia. En el litigio penal no es admisible que la parte que
investiga, y en su caso, solicita la declaración de culpabilidad y la pena sea la misma que luego
decida el conflicto. El proceso está estructurado de tal manera que el acusador (Ministerio Público)
actúa la prueba de cargo que respalda la imputación penal para que, gracias a la inmediación o al
contacto del juez imparcial con la prueba, y el contradictorio, el órgano jurisdiccional emita
sentencia. Como lo sostiene Peña (2012) tiene como principal función dividir o separar las funciones
de acusar y juzgar en dos órganos estatales distintos, que implicó colocar en un plano de igualdad a
las dos partes confrontadas: el Ministerio Público y el imputado, pues, el Juez en un modelo
procesal acusatorio-garantista, solo se encarga de juzgar, de imponer las medidas de coerción
(personal y real); las medidas limitativas de derecho a solicitud del agente fiscal y de controlar la
legalidad del desarrollo del proceso, en concreto, que la actuación de los órganos de persecución,
no vulneren los derechos fundamentales de los sujetos, tanto del imputado como de la víctima.
La situación jurídica del procesado se resuelve en la sentencia judicial, para tal efecto debe existir
una acusación previa aprobada por el órgano judicial (Juez de Investigación Preparatoria),y por
tanto la acusación o juicio de imputación es lo que el Juez Unipersonal o Juzgado Colegiado
comprobará o desvirtuará en el juzgamiento, estadio en el cuál no puede condenarse ni por hechos
distintos ni a persona distinta de la acusada y donde no pueden atribuirse al juzgador poderes de
dirección material que cuestionen su imparcialidad. La acusación constituye el aspecto medular del
principio acusatorio, permite distinguir con nitidez las funciones del fiscal de las del órgano judicial.
Tal distinción permite garantizar la imparcialidad en el procedimiento penal, que constituye factor
esencial en un sistema procesal y el principio de igualdad de armas, pues el juzgador no se
involucra con la acusación ni con la defensa, es un tercero imparcial que acogerá en su resolución
final los argumentos que le generen mayor convencimiento. Afirma Carnelutti (2018) “de esto surge
la exigencia de la igualdad entre Ministerio Público y defensor, en la cual se funda el equilibrio del
proceso penal” (p.218).
Sin acusación no hay posibilidad de pasar al juzgamiento y esta facultad reposa en las atribuciones
requirentes del persecutor público. La acusación delimita el objeto del juicio y de las pruebas que
serán materia de juzgamiento. El tribunal no podrá incorporar hechos que no se encuentran
descritos en el requerimiento fiscal. Esto garantiza que el tribunal sentenciador no pueda condenar
por tipos penales no incluidos en el escrito de acusación fiscal (correlación entre la acusación y
sentencia) con relativas excepciones (Peña 2006).
La vigencia del principio acusatorio tiene un contenido constitucional de ineludible cumplimiento por
los poderes públicos.
El principio acusatorio, además de ser una característica del sistema acusatorio adversarial, es
también una de las diversas manifestaciones del ius puniendi, en virtud de este principio los
aparatos fiscales coadyuvados con las autoridades policiales ponen en marcha los aparatos del
sistema de justicia. La formulación de la hipótesis acusadora por parte de un órgano distinto del
juzgador permite establecer los atributos del principio acusatorio en los términos siguientes:
- La acusación privada determina los ámbitos objetivo y subjetivo del proceso, es decir el
hecho punible y la persona que se va a procesar, facultándole al querellante particular esta
prerrogativa.
- Rige el brocardo iuxta allegata et probata, es decir el juez no investiga los hechos ni
practica pruebas que no han sido denunciados ni ofrecidas por las partes
- El juez no puede condenar a una persona distinta de la acusada ni por hechos distintos a
los imputados. Es el principio de inmutabilidad de la imputación, extiéndase que ante la
ausencia de pretensión impugnativa el órgano revisor no podrá alterar la condición de
absuelto del imputado.
El principio acusatorio actúa como una garantía esencial del proceso penal, que integra el
contenido del debido proceso, está sustentado en el respeto de los derechos humanos
estipulados en instrumentos internacionales, en la Constitución Política y el ordenamiento
procesal penal. Establece límites o barreras en el poder sancionador del Estado, que impiden
un ejercicio abusivo, arbitrario o ilegal del poder en relación a la persona sometida a la
jurisdicción, en efecto, si el imputado ha obtenido como respuesta del órgano jurisdiccional un
pronunciamiento absolutorio de los cargos, no corresponde un nuevo procesamiento penal por
una pretensión impugnativa de apelación no postulada por el representante del Ministerio
Público.
Este principio determina bajo qué distribución de roles y bajo qué condiciones se realizará el
enjuiciamiento del objeto procesal penal (Gimeno, 2015), entre sus notas esenciales se
encuentra en primer lugar, que el objeto del proceso lo fija el Ministerio Público, es decir los
hechos que determinan la incriminación y ulterior valoración judicial son definidos por el fiscal,
de suerte que el objeto del proceso se concreta en la acusación, y en segundo lugar , que la
función de acusación es privativa del Ministerio Público y por ende el juzgador no ha de
sostener la acusación, La acusación se extiende a la pretensión impugnativa en sede de
apelación, en consecuencia, si no existe pretensión impugnativa no se sostiene acusación
alguna.
Ejerce por mandato constitucional la legitimación del objeto punitivo de la pretensión penal y el
ejercicio de la acción penal en los delitos de persecución pública; no existiendo tal posibilidad de
extender esa legitimación a otros sujetos procesales, salvo en los delitos de acción privada que
corresponde tal labor al querellante particular. El artículo 159.5 de la Constitución señala que el
ejercicio de la acción penal de oficio o a petición de parte es atribución del Ministerio Público, en
concordancia con el art. 11 del Decreto Legislativo 052 LOMP, ratifica la vigencia del monopolio en
la investigación penal. El Código Procesal Penal regula, que el Ministerio Público es el titular del
ejercicio público de la acción penal en los delitos y tiene el deber de la carga de la prueba conforme
se colige del art. IV numeral 1 del Título Preliminar y el artículo 60 del citado dispositivo legal define
el ejercicio de su actuación. El CPC, entrega la dirección de toda la etapa de investigación al fiscal,
sin admitir interferencias judiciales en la indagación del delito; de ahí que considere al Ministerio
Público como titular del ejercicio público de la acción penal, responsable de la carga de la prueba y
de la investigación criminal desde su inicio
La sociedad no solo se intranquiliza cuando el delito queda impune o no es dilucidado sino también
cuando las incriminaciones son equívocas o abusivas. Sobre esta base descansa el principio de
objetividad de la labor fiscal y así es el sentido asumido por el CPP, que tempranamente le hace
responsable de indagar los hechos que determinen o acrediten tanto la responsabilidad como la
inocencia del imputado, previsto en el artículo IV numeral 2 del Título Preliminar o le exige que
pesquise las circunstancias que permitan comprobar la imputación y también las que sirvan para
eximir o atenuar la responsabilidad del imputado (art.61.numeral 2). Las manifestaciones del
principio de objetividad, tienen un correlato en el ordenamiento procesal vigente, por verbigracia, en
su prerrogativa de retirar la acusación en juicio cuando considera que los cargos formulados han
sido enervados (art.387 numeral.4), como en la facultad de impugnar o de recurrir a favor del
imputado (art.405. numeral 1. inciso a), e incluso por este principio, el fiscal advierte que no existe
propósito para continuar con la persecución penal en otra instancia superior, cuando se ha
determinado la absolución del acusado, en este sentido, es facultad del fiscal provincial de consentir
el extremo absolutorio o impugnar la sentencia, pero asumir una posición distinta contraviene no
solo el debido proceso sino el principio de objetividad imperante en la actuación fiscal.
procedimiento ha sido instaurado para la protección de los derechos públicos subjetivos del
ofendido del hecho punible derivados del principio de legalidad y del monopolio acusatorio del
Estado. (Fleming y López, 2010). Sin embargo, en este modelo es el órgano jurisdiccional quien
determina si es viable la instauración de la acción penal, lo cual no es factible en nuestro sistema,
por la vigencia del principio acusatorio.
En Colombia, el ejercicio del objeto penal no sólo es exclusivo de la fiscalía sino que el juez puede
asumir esta prerrogativa, conforme es regulado en el artículo 188 del Código Procesal Penal de la
Nación: la interacción del Ministerio Fiscal con el juez competente, sin limitar al segundo la
posibilidad de impulsar la acción penal (Fleming y López, 2010).Este supuesto no es asumido en
nuestro ordenamiento procesal vigente por cuanto no resulta compatible con el mandato
constitucional del principio acusatorio, afectaría el debido proceso y expondría en estado de
indefensión al imputado quien tendría dos acusadores en términos prácticos.
El sistema procesal peruano garantiza el acceso al recurso ante una decisión del Ministerio Público
adversa a los intereses de la víctima y/o actor civil como es la queja de derecho en sede fiscal o el
recurso de apelación a las decisiones contenidas en los autos de sobreseimiento o sentencias
absolutorias, los cuales deben circunscribirse al objeto punitivo, como agente legitimado el
Ministerio Público y al objeto civil (actor civil), de lo contrario, la víctima irrogaría atribuciones que
por mandato constitucional y por imperio de la ley no le corresponde. Ferrajoli (2011) afirma:
El CPP entrega la dirección de toda la etapa de investigación al fiscal, sin admitir interferencias
judiciales en la indagación del delito; de ahí que considere al Ministerio Público como titular del
ejercicio público de la acción penal, responsable de la carga de la prueba y de la investigación
criminal desde su inicio. En el modelo acusatorio (Rodríguez, 2011) el Ministerio Público reserva
para sí o monopoliza el ejercicio de la acción penal para con los delitos de persecución oficial.
Resulta lógico, entonces, que conduzca la investigación desde su inicio para obtener los elementos
de convicción que acrediten los hechos punibles y las responsabilidades de sus autores o
partícipes.
El pronunciamiento acusatorio del fiscal durante la etapa intermedia previsto en el artículo 349 del
CPP, al emitir acusación no sólo configura su pretensión procesal punitiva, sino que además ofrece
los medios de prueba que actuará en la etapa central del proceso (juzgamiento) para probar su
imputación con respecto al acusado, a partir de este momento la fiscalía adquiere la condición de
parte, en igualdad de condiciones o armas que la defensa, puesto que ambos sectores postularán
en el juicio los relatos que pretender acreditar ante el juez imparcial.
El CPP, prescribe un sistema reglado y restringido de los recursos, en este sentido el artículo I del
Título Preliminar inciso 4 del CPP, refiere que las resoluciones son recurribles, en los casos y en el
modo previsto por la ley. Las sentencias o autos que ponen fin a la instancia son susceptibles de
recurso de apelación. En efecto, ¿será posible que el Fiscal Superior introduzca una pretensión
impugnatoria en la Audiencia de Apelación de sentencia, cuando el Fiscal Provincial no interpone
recurso de apelación? pareciera que la respuesta podría encontrarse en el precepto legal señalado.
Por mandato de la Cuarta Disposición Final de la Constitución, es imperativo acudir a los Tratados
sobre Derechos Humanos ratificados por el Estado Peruano, y sobre la interpretación que de éstos
realizan los Tribunales Internacionales competentes. Sobre el particular, el artículo 8°, inciso 2,
literal h), de la Convención Americana Sobre Derechos Humanos (CADH), establece que “durante el
proceso, toda persona tiene derecho, en plena igualdad”; como garantía mínima, “a recurrir del fallo
ante juez o tribunal superior”, en este sentido, serán los sujetos procesales dentro del ámbito del
objeto de pretensión sea penal (Ministerio Público) o civil (actor civil o agraviado legitimado) quienes
dentro del plazo legal podrán impugnar y ejercitar válidamente el derecho a los medios
impugnatorios, a través del ejercicio de la pretensión (expresión de agravios).
En tal sentido, la impugnación debe entenderse como el acto procesal de la parte que se siente
perjudicada por una resolución judicial, ya sea por la ilegalidad advertida de la decisión primigenia, o
por criterios de injusticia; la norma procesal penal prevé el procedimiento que deberá cumplir cada
uno de los sujetos procesales que pretenden ejercitar el derecho a la pluralidad de instancia, han de
señalar en su escrito de impugnación, el agravio provocado en la resolución de vista, e identificar el
error incurrido, el cual debe ser manifiesto y trascendental para el propósito del objeto de litis. La
impugnación, confiere al persecutor público y a la víctima (actor civil), la potestad subjetiva conferida
por ley, manifiesta en el agravio y la fundamentación adecuada del recurso.
Estos criterios de legalidad y agravio de los recurrentes deben corresponder a los objetos del
proceso común, un objeto punitivo y un objeto civil, el primero de ellos de monopolio exclusivo del
Ministerio Público y el segundo con relación al actor civil para efectos resarcitorios. Las partes se
vinculan procesalmente a uno de los objetos conforme al interés y legitimidad procesal atribuida por
la Constitución y la ley.
El poder punitivo, se expresa en castigo y aflicción del imputado (imposición de sanciones penales,
medidas de coerción personales y reales, entre otras); entonces resulta legítimo determinar la
configuración y su ejercicio, el cual se concreta en actos específicos realizados por personas
investidas de titularidad punitiva, fiscales y policías, y por personas investidas de jurisdicción para
adjudicar castigo. Los operadores están vinculados conforme a su rol al ejercicio del poder punitivo
y la ley actúa como límite al poder punitivo. Mendoza (2017) afirma:
A fin de resolver esta controversia, la decisión adoptada por la judicatura en un Estado democrático
de Derecho, debe guardar simetría en el marco de la ley procesal y los derechos fundamentales,
única forma legítima de resolver el conflicto punitivo. La ley no es fundamento del proceso punitivo,
la ley es su límite; y como tal representa la garantía limitante del proceso punitivo. La ley penal solo
es fundamento si favorece la libertad o los derechos del imputado, Mendoza, (2017) sostiene: “la ley
procesal es una garantía central; es un medio jurídico- institucional de Derecho Público que la
Constitución y la ley contemplan para hacer posible el ejercicio controlado del poder punitivo y el
ejercicio de los derechos y libertades de los imputados” (p.270).
La legalidad procesal es el medio por el cual los operadores jurisdiccionales sustentan el castigo
penal, la tarea de quienes imparten justicia es decidir sobre dos escenarios el interés punitivo estatal
y el interés libertario. El principio de legalidad recursal, representa un límite para el ejercicio de la
acción penal con la interposición del recurso impugnativo. En efecto el proceso impugnatorio deberá
sujetarse estrictamente a los límites establecidos en la ley.
La Corte Suprema de nuestro país, ha establecido que la Sala Penal de Apelaciones no puede
otorgar tutela, cuando el Fiscal Superior no manifiesta la disconformidad con la sentencia
absolutoria, estableciendo como requisito de procedibilidad, para resolver la apelación, la opinión o
posición discrepante del fiscal Superior en audiencia, sin tener la condición de impugnante, al haber
consentido el fiscal provincial los extremos absolutorios de la sentencia, empero, de conformidad
con lo previsto en el artículo 307 del CPP, el ámbito del recurso que corresponde al actor civil, no
tiene ninguna implicancia en la pretensión del Ministerio Público, que sostiene el principio
acusatorio.
En principio, la constitución del agraviado en actor civil, le otorga legitimidad para perseguir la
reparación civil, ante el Juez Penal, desde luego, es el actor civil, quien tiene que formular su
pretensión y solo puede impugnar la decisión judicial que rechaza el objeto civil. Al respecto, el
artículo 12.3 del CPP, es claro al establecer que la sentencia absolutoria o el auto de
sobreseimiento no impedirán al órgano jurisdiccional pronunciarse sobre la acción derivada del
hecho punible válidamente ejercida, cuando proceda. En relación a la naturaleza de la acción civil
en el proceso penal, Ascencio (2015) afirma:
Cuando el actor civil ejerce la acción civil en el proceso penal lo que se produce es una acumulación
heterogénea de acciones, en tanto se tramitan conjuntamente dos acciones distintas e
independientes la una de la otra. En el proceso penal común aparece dos objetos: un objeto punitivo
y un objeto civil, ambos se encuentran vinculados a un supuesto de hecho y tienen efectos diversos
a nivel punitivo o resarcitorio. Las partes se vinculan procesalmente a uno de los objetos; y, la única
forma de vincularse a estos objetos es conforme al interés y legitimidad procesal atribuida por la
Constitución y por la ley. El Ministerio Público ejerce por mandato constitucional la legitimación
constitucional del objeto punitivo; en efecto, corresponde solo al Ministerio Público el ejercicio de la
acción penal en los delitos de persecución pública; no existe posibilidad de extender esa
legitimación a otros sujetos procesales, por mandato imperativo y punitivo del artículo 159.5 de la
Carta Política del Estado Peruano.
La pretensión impugnatoria es una pretensión procesal, y está compuesta por elementos objetivos y
subjetivos. Los elementos objetivos de la pretensión son: a) el petitorio y b) los fundamentos o
agravios. y desde el punto de vista subjetivo los elementos se concretan en el poder que la ley
atribuye a un sujeto para pedir un nuevo examen de la causa y el pronunciamiento de una nueva
decisión respecto a las peticiones planteadas en la instancia. La pretensión procesal se concreta, de
manera excluyente, a dos efectos: i) revocatoria, y ii) nulidad., los cuales deben observar coherencia
lógica con los fundamentos que lo sustentan.
Los agravios en cada una de las pretensiones procesales tienen efecto jurídico distinto, los
fundamentos de una pretensión de nulidad se sustentan en razones de invalidez de la relación
procesal que impide a los jueces pronunciarse sobre el mérito o fondo del proceso; los fundamentos
de la pretensión revocatoria, se sustentan en razones de valoración probatoria, y su objeto es el
mérito del proceso, y tiene como presupuesto la validez de la relación procesal. Las razones de una
pretensión de nulidad no puedan fundamentar una pretensión de revocatoria pues son motivos
esencialmente distintos, sin embargo, los sujetos procesales proponen de manera alternativa una
pretensión de revocatoria o de nulidad con base en los mismos fundamentos.
El proceso impugnatorio debe configurarse como un debido proceso impugnatorio legal, cumpliendo
con los requisitos de procedencia y admisibilidad expresamente previstos en la ley penal . El inicio
del proceso impugnatorio, requiere de una pretensión impugnatoria en el contexto de los
presupuestos procesales y en el marco de los límites legales, sin la observancia de estos elementos
no puede considerarse válida una pretensión impugnatoria.
(Mendoza, 2017) señala que los presupuestos procesales que sustentan el proceso impugnatorio
están referidos a:
● Delimitación del ámbito de competencia sujeto estrictamente a lo decidido por los jueces de
primera instancia;
El ejercicio de la acción civil derivada del hecho punible corresponde al Ministerio Público y,
especialmente, al perjudicado por el delito; además, si éste último se constituye en actor civil, cesa
la legitimación del Ministerio Público para intervenir en el objeto civil del proceso, conforme lo
dispone el art. 11º, apartado 1), del CPP. En tal virtud, la participación del Ministerio Público será
por sustitución, esto es, representa un interés privado. Por ello, su intervención cesa definitivamente
cuando el actor civil se apersona al proceso. En otras palabras, la acumulación de la acción civil al
proceso penal, responde a un supuesto de acumulación heterogénea de pretensiones, con fines
procesales estrictos. Esta tendencia encuentra un beneficio en el hecho de que, con el menor
desgaste posible de jurisdicción, se pueda reprimir el daño público causado por el delito y reparar el
daño privado ocasionado por el mismo hecho.
El actor civil tiene facultad para interponer los recursos impugnatorios que la ley prevé y sólo recurrir
respecto al objeto civil del proceso, en concordancia con los artículos 104 y 407.2 del CPP, la
legalidad es expresa y no existe duda que solo está habilitado para impugnar ese extremo. Empero,
Los problemas interpretativos se presentan con relación a los alcances de la legitimidad del
agraviado ante la impugnación del sobreseimiento o la sentencia absolutoria, asistiéndole el
derecho para la interposición del recurso de apelación conforme al inciso 1 literal “d” del art. 95 del
CPP, claro está sólo respecto del objeto civil (extremo resarcitorio) en concordancia con el principio
acusatorio y el mandato constitucional atribuido al Ministerio Público (legitimidad punitiva). Desde
luego una interpretación literal podría considerarse que el precepto legal enunciado legitima la
intervención de la víctima a nivel del objeto penal del proceso penal e incluso lo habilitaría a
impugnar respecto de este objeto, empero, una interpretación sistemática y conforme a la
Constitución permitía superar cualquier duda.
consecuencia, no se encuentra legitimada para continuar con la persecución pública del objeto
penal del delito. El objeto punitivo es de persecución exclusiva del Ministerio Público, y como
postulado se mantiene hasta la culminación del proceso penal, con la corroboración de su teoría del
caso asumida por el órgano jurisdiccional o aceptando la decisión del juzgador cuando desestime su
acusación, por lo que es legítima su impugnación de no coincidir con lo esperado en el
pronunciamiento judicial.
El derecho de impugnación puede ser definido como aquel derecho abstracto con el que cuenta en
un proceso toda parte del mismo para impugnar, es decir contradecir o refutar una decisión judicial
con la cual no se encuentra de acuerdo, debido a que la misma causa agravio al encontrarse
afectada por error o vicio y que tendrá por objeto que se revoque o anule la decisión jurisdiccional.
Las impugnaciones se dirigen a atacar las resoluciones judiciales con las que los sujetos procesales
no están conformes, por lo tanto implica una declaración de la parte afectada, que busca la revisión
de un pronunciamiento judicial, por considerar que afecta sus intereses o pretensiones, sobre la
base de un incorrecto análisis jurídico, o bien de una deficiente valoración de la prueba, o
simplemente de la inobservancia de normas procesales. El derecho a impugnar las resoluciones
judiciales no puede separarse del contenido del derecho de acción que emana del proceso, es decir
es latente tal posibilidad. Corresponde analizar la cuestión de los principios que rigen en el sistema
impugnatorio y que servirán de base, cuando se observan vacíos normativos.
● Principio de Legalidad: Oré (2010) refiere que los medios impugnatorios deber estar
determinados, cuando corresponde uno normalmente no se admite otro conforme al
principio de singularidad del recurso. Esto es así cuando la propia ley establece un tipo de
recurso para un tipo de resolución (principio de adecuación).
● Principio de Trascendencia: Según este principio, solo puede interponer el recurso cuando
una de las partes haya sido efectivamente agraviada. En tal sentido, la afectación o
gravamen debe surgir de actos procesales o resoluciones jurídicamente perjudiciales.
resolver la materia impugnada, sin embargo el legislador amplía esta competencia para
otorgarle al órgano revisor la capacidad también de declarar la nulidad solo en caso que
advierta la concurrencia de nulidades absolutas o sustanciales que no fueran materia de
impugnación, por cada sujeto legítimamente que impugne la decisión judicial.
El Tribunal que decide el recurso conoce del proceso solo en cuanto a los
puntos de la decisión a los cuales se refieren los agravios, de tal modo que la
manifestación concreta del impugnante acerca de los motivos por el que el
fallo resulta injusto constituye la frontera de la competencia funcional del
tribunal ad quem.(p.158)
En efecto, las partes, tienen el poder de influir en el desarrollo del procedimiento recursal:
nacimiento, modificación, extinción; ellas piden una determinada decisión, introducen una
pretensión concreta, se justifica que la ley requiera como presupuesto básico de su ejercicio: el
interés o gravamen
● Principio de doble instancia: La posibilidad de una resolución sea revisada por el ad quem
representa una mayor garantía de correcta aplicación del derecho, permite una decisión
más ajustada y meditada, lo que contribuye a fortalecer la confianza en el Poder Judicial.
En el caso en concreto uno de los temas de debate es respecto a una posible legitimidad del actor
civil para activar una persecución penal pese a que el Ministerio Público no impugnó la sentencia
absolutoria, a fin de abordar esta problemática nos remitimos a los antecedentes que datan del año
2006, cuando la Sala Penal Permanente en la Queja N°1678-2006, conforme al Código de
Procedimientos Penales de 1940, adopta como criterio vinculante para la judicatura nacional lo
siguiente: (…) si el fiscal no formula acusación y el fiscal superior igualmente emite un dictamen no
acusatorio ratificando el parecer del fiscal provincial, no existe la posibilidad jurídica que el órgano
de alzada dicte una resolución de imputación, mecanismo previsto en el art. 220 del Código de
Procedimientos Penales al prescribir si el fiscal opina que no hay mérito para pasar a juicio oral, el
Tribunal podrá alternativamente: (c) elevar directamente la instrucción al Fiscal Supremo, y con el
pronunciamiento del Fiscal Supremo quedan los autos para que el Tribunal expida la resolución
correspondiente.
Bajo los alcances del CPP, la Sala Penal Permanente de la Corte Suprema en la Casación 413-
2014 - Lambayeque, fijó como doctrina jurisprudencial:
● Emitida una sentencia absolutoria y leída la misma en audiencia pública o privada (según
sea el caso), cuando el único impugnante sea el actor civil, y el Fiscal Provincial exprese su
conformidad con la misma, deberá verificarse si, el Fiscal Superior al momento de llevarse a
cabo la audiencia de apelación reiterada su conformidad con la sentencia absolutoria.
numeral vigésimo tercero)
Con la posición adoptada la Corte Suprema introduce un requisito previo, no establecido por ley, al
facultarle al Fiscal Superior introducir una pretensión de disconformidad, en instancia superior. El
ordenamiento vigente no regula al respecto. Ante la discrepancia entre el fiscal provincial y el fiscal
superior sobre la decisión de seguir o no con la persecución penal, es imposible advertir si la
persecución penal debe seguir su marcha o no, debido a que ante una sentencia absolutoria que no
es apelada por el fiscal, tácitamente está mostrando su conformidad con dicha decisión judicial Pero
si el fiscal superior no comparte el mismo criterio y decide expresar su disconformidad con dicha
sentencia el principio acusatorio pierde uniformidad y en consecuencia se vuelve insostenible. Con
el criterio asumido sólo basta la voluntad de impugnar la sentencia absolutoria sin necesidad de ser
parte o no parte recurrente, habilitando a la parte civil de poder desarrollar sus agravios como parte
recurrente.
Con los criterios fijados por la Corte Suprema de la República del Perú en la Casación N°413-2014-
Lambayeque, se ha adoptado como doctrina jurisprudencial un procedimiento que contraviene
principios que a continuación identificamos:
En virtud a este principio, los sujetos procesales legitimados al interior del proceso penal sólo
pueden interponer los recursos expresamente previstos en la ley, en aplicación de los incisos 1 y 2
del artículo 404 del CPP, el cual prescribe que las resoluciones judiciales son impugnables solo por
los medios y en los casos expresamente establecidos por la ley. Los recursos impugnatorios se
interponen ante el juez que emitió la resolución recurrida. La casación analizada vulnera los
preceptos generales de la impugnación, al crear jurisprudencialmente un requisito previo que no se
encuentra previsto en la ley y lesiona el sub principio de reserva de ley previsto en el artículo 45 de
la Constitución Política del Perú.
Solo puede limitarse un derecho hasta donde lo permita, de modo además expreso, una ley. No
cabe la interpretación extensiva, ni la jurisprudencia puede servir para habilitar restricciones no
previstas legalmente. En materia de restricción de derechos fundamentales, la jurisprudencia no es
fuente del derecho, en efecto, las restricciones recaería en el sujeto pasivo del proceso penal, es
decir el absuelto, por cuanto se enfrentaría a otro acusador, distinto del Ministerio Público, por lo
que resultaría en estado de indefensión y desigualdad frente a un sujeto que no tiene la condición
de acusador punitivo
Las partes intervendrán en el proceso con iguales posibilidades de ejercer las facultades y derechos
previstos en la Constitución y en el CPP, tiene un sustento legal en el art. I del Título Preliminar del
CPP concordante con la Convención Americana sobre Derechos Humanos que en su artículo
8.2°.h. prescribe que durante el proceso toda persona tiene derecho, en plena igualdad, al derecho
a recurrir el fallo ante Juez o Tribunal Superior. Sin embargo el acto de disconformidad del fiscal
superior, es una exigencia para resolver el fondo del asunto, ante la impugnación del actor civil o
Peña (2012) refiere que la igualdad de armas es la base sobre la cual se construye el principio de
igualdad, pues, las partes cuentan con los medios parejos a fin de evitar desequilibrios en el
proceso, pues, disponen de las mismas posibilidades y cargas de alegación, de impugnación y de
prueba. Este principio reconoce un trato igualitario entre las partes procesales, y se materializa en el
ejercicio del derecho de defensa, pues, el modelo peruano procesal adversarial, va a potencializar
las posibilidades de la defensa del imputado y la víctima, a través de mecanismos que faciliten el
ofrecimiento, actuación y control de la actividad probatoria.
Principio Acusatorio
3.3.6.2. Dimensiones:
▪ Ministerio Público
▪ Autonomía y Jerarquía
Legitimidad del Ministerio Público para introducir pretensión sin haber impugnado sentencia
absolutoria
3.3.7.2. Dimensiones:
Se erige como derecho fundamental por cuanto es un mecanismo de control del sistema punitivo
estatal en favor de las personas. Actúa como una garantía esencial del proceso penal que integra el
contenido del debido proceso y determina que el Ministerio Público tiene exclusividad en la
delimitación del objeto del proceso penal, pues es este órgano el que establece los hechos objeto
de acusación (Reyna,2011). La vigencia del principio acusatorio plantea el rechazo de la posibilidad
que el juez introduzca en el proceso penal imputaciones o hechos no planteados por el Ministerio
Público en virtud del principio de correlación o congruencia En el proceso penal, las funciones del
fiscal y del juez son diferenciadas, el agente persecutor del delito por un lado es el que acusa, y la
expedición de la sentencia es atributo del órgano judicial, en efecto, si no existe acusación la causa
necesariamente debe ser sobreseída., incluso el Juez no podría condenar por hechos distintos a los
acusados, el respeto irrestricto a estos roles permite la vigencia de un Estado Social de Derecho.
Garantía contra el ejercicio abusivo del poder público, aquel instrumento de la jurisdicción que
incorpora esencialmente, un conjunto de requisitos que implican la necesaria presencia de una juez
independiente, objetivo e imparcial, y la observancia del plazo razonable, doble grado de la
jurisdicción y la legalidad procesal penal. Son las condiciones indispensables del desenvolvimiento
del proceso en los marcos fijados por la Constitución en cuya virtud el Poder Judicial debe actuar de
acuerdo con las reglas preestablecidas y que aseguren ampliamente la participación de las partes
en la solución de las controversias puestas en su conocimiento (Sánchez, 2013). Se adecúa
plenamente a la idea lógica del proceso: dos sujetos que actúan como antagonistas en pie de
perfecta igualdad ante una autoridad que resulta ser el tercero imparcial.
La potestad jurisdiccional se ejerce con arreglo a la Constitución y a las leyes, en este sentido el
proceso penal se disciplina mediante una norma con rango de ley, conforme al principio de reserva
de ley. San Martín (2015) refiere que la legalidad procesal penal comprende el respeto por el
procedimiento, derechos y garantías de las partes procesales, Aborda las etapas, los términos y
plazos, incoación, ejercicio y desarrollo de la acción penal, órganos competentes, oportunidades,
medidas provisionales e instrumentales, decisiones. Esta garantía resulta implícita en el debido
proceso y comprende dos perspectivas, la primera de carácter objetivo, la legalidad procesal
significa que todos los actos del proceso penal han de ser tramitados de conformidad con el
procedimiento adecuado y las normas previstas en el CPP y de manera subjetiva importa que todos
los sujetos procesales han de acomodar su actuación a lo prescrito por el ordenamiento procesal
vigente
3.3.8.5 Agraviado
Es un sujeto procesal penal con determinados derechos de participación y deberes procesales, pero
sin el estatus de una parte procesal Peña (2012) refiere que es aquél que resulta directamente
ofendido por el delito o perjudicado por las consecuencias del mismo, sobre quien ha recaído el
menoscabo al bien jurídico señalado en la ley penal Tiene derecho a ser informado del resultado del
proceso, a ser oído antes de que se adopten decisiones que importen la extinción o la suspensión
de la acción penal, cuando lo solicite, y a impugnar el sobreseimiento y el fallo absolutorio. No se le
reconoce al agraviado derecho alguno a instar la sanción penal del imputado y, menos, de
reemplazar al fiscal cuando este no inste la acción o la pretensión penal.
Sujeto legitimado en el proceso, que al momento de adquirir personería está facultado para
interponer los recursos y remedios procesales, que sean necesarios para asegurar el pago de una
reparación civil proporcional al daño sobrevenido por la comisión del delito. Para que una persona
pueda constituirse en actor civil, éste deberá hacerlo antes de culminar con la Investigación
Preparatoria, debiendo cumplir con las facultades otorgadas por la Ley. Gómez (2013) señala que el
actor civil es la persona pejudicada por el delito que ejercita la acción de naturaleza resarcitoria
(pretensión civil) acumulado en el proceso penal. Coadyuva con el esclarecimiento del hecho
delictivo y la intervención de su autor o partícipe, él persigue un propósito de esclarecer ambos
aspectos, pues sin la prueba del objeto penal,no existe título de imputación civil, por cuanto se trata
de la legitimidad de la acción privada de contenido patrimonial. Cuando el actor civil ejerce la acción
civil en el proceso penal lo que se produce es una acumulación heterogénea de acciones, en tanto
se tramitan conjuntamente dos acciones distintas e independientes la una de la otra.
Es el instrumento legal puesto a disposición de las partes destinadas a atacar una resolución judicial
expedida en un proceso penal para provocar su reforma o su anulación o declaración de nulidad, su
presupuesto es siempre una resolución judicial. San Martín (2015) señala que es un derecho que
tienen los sujetos procesales ligados al valor seguridad jurídica como un medio para evitar los
errores judiciales en el caso concreto, y como necesidad social de que las decisiones judiciales
sean correctas o cumplan su función pacificadora, y el derecho sea aplicado de un modo uniforme y
equitativo .Toda resolución aspira a constituir el punto final de una determinada situación fáctica o
jurídica existente en un proceso, sin embargo el órgano jurisdiccional no puede resolver esta
situación arbitrariamente, sino que debe hacerlo con arreglo a determinados requisitos,
3.4.1. En la Carta Política del Estado Peruano el Ministerio Público surgió como un órgano
encargado de la persecución del delito, y estableció las bases constitucionales para el surgimiento
de un nuevo sistema procesal de carácter acusatorio, en el que las funciones de persecución y de
decisión estén separadas y que convierte al fiscal en titular del ejercicio de la acción penal y de la
carga de la prueba. Pese a tener una función claramente diferenciada de la jurisdiccional, posee
una organización que sigue los esquemas del Poder Judicial. Si bien, los miembros del Ministerio
Público gozan de autonomía interna en el ejercicio de sus funciones, al pertenecer a una
organización jerarquizada, se impone entre los mismos la necesidad de una comunidad y
uniformidad de criterios. En cuanto a las funciones del Ministerio Público, a partir de 1979 se
considera un organismo autónomo constitucional y jerárquicamente organizado, asignándosele las
siguientes atribuciones: defensa de la legalidad, custodiar la independencia de los órganos
jurisdiccionales y la recta administración de justicia, entre otras, convirtiéndose en una magistratura
independiente.
3.4.4. En estricta observancia de la Ley Orgánica del Ministerio Público, los Fiscales actúan
independientemente en el ejercicio de sus atribuciones, las que desempeñarán según su propio
criterio y en la forma que estimen más arreglada a los fines de su institución, siendo un cuerpo
jerárquicamente organizado deben sujetarse a las instrucciones que pudieren impartirles sus
superiores, en efecto se reconoce la autonomía interna del Ministerio Público. Los principios de
unidad y dependencia jerárquica son características orgánicas del órgano persecutor, por unidad se
entiende en el sentido de que cuando actúa un fiscal representa a la institución en su totalidad, y
dependencia jerárquica implica que todas las cuestiones técnicas y estrategia han de surgir desde
el cuerpo de instrucciones y del principio de obediencia jerárquica; empero, ello en modo alguno
puede ser obstáculo a la independencia del fiscal en sus decisiones jurídicas, ha de estar fundada
en la independencia de su opinión jurídica Además, esta institución se rige por dos grandes
principios; el de legalidad, en cuya virtud los fiscales actúan con sujeción a la Constitución, a las
leyes y a las demás normas del ordenamiento jurídico vigente; y el de imparcialidad, en mérito al
cual los fiscales deben actuar con plena objetividad e independencia en defensa de los intereses
que le están encomendados.
3.4.5. El principio de taxatividad regula que la admisión de todo recurso está condicionada a que se
encuentre taxativa o expresamente previsto en la ley. En efecto, cada recurso tiene su propia
regulación, pues está diseñado para cada situación específica, en cuya virtud no se admite un
recurso cuando corresponde otro, lo cual es propio del principio de singularidad. El gravamen o
agravio integra el presupuesto procesal de carácter subjetivo del recurso. La admisión de un recurso
ésta condicionada a que perjudique el derecho o interés legítimo de la parte procesal impugnante, y
la demostración del perjuicio invocado, que debe provenir de la parte resolutiva de la resolución
judicial, criterios que han sido incorporados en mérito a la interpretación del órgano superior penal
en el Acuerdo Plenario N°4-2009/CJ-116, resulta aplicable la legalidad en el procedimiento
recursal.
3.4.7 Aborda el tratamiento del Principio Acusatorio desde el ámbito constitucional; en la Sentencia
2005-2006-PHC/TC, de los fundamentos se establece que en este caso concreto se cuestiona una
resolución que concedía a la parte civil la apelación contra el auto que declara el sobreseimiento de
la acción penal, de acuerdo a la decisión del Ministerio Público de no emitir acusación, en este
supuesto si el fiscal decide no acusar, y dicha resolución es ratificada por el fiscal supremo (en el
caso del proceso ordinario) o el fiscal superior (para el caso del proceso sumario), al haber desistido
de formular acusación el titular de la acción penal, el proceso penal debe llegar a su fin. Iter procesal
que se encontraba previsto en el Código de Procedimientos Penales y que en el actual modelo sólo
es aplicable por mandato taxativo ante la discrepancia del juez en el requerimiento de
sobreseimiento del fiscal provincial, sin embargo se pretende replicar en la fase impugnativa para
legitimar una pretensión de disconformidad no introducida en el estadio de apelación de la
sentencia.
3.4.8. La Sentencia de Casación N°353-2011- Arequipa, refiere que el Estado debe garantizar y
establecer las condiciones mínimas de los derechos de las víctimas y/o agraviado debiendo de
facultar su activa participación dentro del proceso para lograr el resarcimiento de su pretensión, esto
es, resarcimiento del daño causado por parte del autor de la comisión del delito, en este sentido lo
único que puede discutir a nivel de apelación es lo referido a la acción civil, esto es, a la existencia
de un hecho ilícito lesivo y sostener con base en el estándar probatorio civil, la existencia de un
hecho dañoso y el pago de una reparación, pero bajo ningún concepto violentar el principio
acusatorio y terminar dándole al actor civil, o al agraviado la facultad de poder llevar un nuevo juicio
cuando el Ministerio Público consintió el pronunciamiento judicial absolutorio.
CAPITULO IV
HIPÓTESIS
4.1. HIPÓTESIS
H1: El principio acusatorio no legitima al Ministerio Público para introducir pretensión sin haber impugnado
sentencia absolutoria.
1. El Ministerio Público no cumple la función de parte legitimada en segunda instancia para solicitar la
revocatoria de una sentencia absolutoria.
2. No es posible sostener el principio acusatorio en segunda instancia cuando el Ministerio Público no tiene la
condición de impugnante en sentencias absolutorias.
4. En el Código Procesal Penal existe regulación genérica sobre la actuación del Ministerio Público en
segunda instancia.
4.2. VARIABLES
V2: Legitimidad del Ministerio Público para introducir pretensión sin haber impugnado sentencia absolutoria.
V1 Ministerio Público Conformidad del fiscal provincial ante la sentencia absolutoria Análisis
Principio Acusatorio documental.
CAPITULO V
MARCO METODOLÓGICO
Diseño : Transversal
Es ejecutada con un enfoque básico, partiendo de una posible relación entre las dos variables a
fin de postular una respuesta al problema de investigación, a través de la aplicación de
conocimientos establecidos y aceptados como válidos desde la teoría de la impugnación penal, Es
correlacional pues pretendo analizar la relación existente entre el principio acusatorio y la legitimidad
del Ministerio Público cuando no interpone recurso impugnativo ante una sentencia absolutoria y se
le da la posibilidad de introducir en instancia superior una pretensión de disconformidad para
sostener el principio acusatorio, y compatibilizar tal proceder con los principios de la impugnación
penal.
Está constituida por las sentencias penales emitidas por el Tribunal Superior en un número de
(20) veinte expedientes tramitados en la Primera Sala Penal de Apelaciones del Distrito Judicial de
Lambayeque en el año 2017, pronunciamientos judiciales que evidencian la forma de resolución de
los magistrados superiores conforme a los parámetros jurisprudenciales establecidos en la Casación
Será seleccionada la muestra mediante la técnica del muestreo probabilístico, por cuanto el
corpus es de sesenta sentencias judiciales en materia penal expedidos por el órgano superior penal
del año 2017, de las cuales serán seleccionados veinte sentencias, conforme se explica a
continuación: las sentencias penales emitidas por la Primera Sala Penal de Apelaciones,
delimitadas en un espacio temporal (año 2017) será obtenida bajo el procedimiento de muestreo
aleatorio simple que atribuye a cada elemento del corpus objetivo y a cada posible muestra, la
misma posibilidad de ser seleccionado, para su análisis e interpretación.
● Análisis Documental: Versará sobre el análisis objetivo de cada una de las resoluciones
judiciales verificando el sustento normativo y jurisprudencial que justifican el fallo.
● Análisis del discurso: El investigador entenderá las prácticas discursivas elaboradas por los
Jueces Superiores Penales en las sentencias judiciales de la Primera Sala Penal de la
Corte Superior de Justicia de Lambayeque, a fin de identificar la vigencia del principio
acusatorio en la fase impugnativa y estos elementos servirán de fundamento conceptual
para abordar el problema de investigación
● Las fichas bibliográficas permitirán ubicar las fuentes consistentes en libros, artículos de
revista en materia penal y procesal penal. nacional y extranjera.
CAPITULO VI
ASPECTOS ADMINISTRATIVOS
6.2. PRESUPUESTO
Materiales
Detalle Cantidad Valor (S/.) Total (S/.)
Útiles de escritorio: papel bond,
2 millares 30.00 60.00
y fichas
Material bibliográfico (libros y
8 250.00 2000.00
revistas)
Copias 1000 0.20 200.00
Sub Total 2260.00
Servicios
Otros Varios
Detalle Cantidad Valor (S/.) Total (S/.)
Asesor 3 400.00 1200
Impresiones y escaneados 200 1.00 200
6.2.2. Financiamiento
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
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San Martín, C. (2015). Derecho Procesal Penal. Lecciones conforme al Código Procesal Penal de 2004.
ANEXOS
02. MATRIZ
Efecto 1DE CONSISTENCIA DEL PROYECTOEfecto
DE INVESTIGACIÓN
2 Efecto 3
Objetivos c) Diseño d
específicos
Problemas d) Técnicas
específicos Acopio doc
-Técnica de
1. ¿El Ministerio Público es parte -Interpretac
legitimada para intervenir en segunda 1. Determinar si el Ministerio Público es parte
(Constitucio
instancia en el juicio de apelación de las legitimada para intervenir en segunda instancia
sentencias absolutorias ante el recurso en el juicio de apelación de las sentencias
Variable 1 e) Plan de A
de apelación interpuesto únicamente absolutorias ante el recurso de apelación
Principio Acusatorio En virtud a
por la víctima? interpuesto únicamente por la víctima.
Hipótesis Especificas se prescind
2.¿Cuáles son los alcances del principio Variable 2
acusatorio en segunda instancia ante Legitimidad del Ministerio
2. Analizar los alcances del principio acusatorio
no interposición del recurso de Público para introducir
en segunda instancia frente a la no 1. El Ministerio Público no cumple la función
apelación del fiscal provincial ante pretensión sin haber
interposición del recurso de apelación del fiscal de parte legitimada en segunda instancia
sentencias absolutorias? impugnado sentencia
provincial ante sentencias absolutorias. para solicitar la revocatoria de una absolutoria
3.¿Existe coherencia entre la actuación sentencia absolutoria.
del Ministerio Público en segunda
instancia conforme a los criterios 3. Analizar la coherencia entre la actuación del
establecidos en la Casación N°413- Ministerio Público en segunda instancia
conforme a los criterios establecidos en la 2. No es posible sostener el principio
2014- Lambayeque con el principio de acusatorio en segunda instancia cuando el
legalidad y principios de la impugnación Casación N°413-2014- Lambayeque con el
principio de legalidad y principios de la Ministerio Público no tiene la condición de
penal, cuando no tiene la condición de impugnante en sentencias absolutorias.
impugnante en sentencias absolutorias? impugnación penal, cuando no tiene la
condición de impugnante en sentencias 3. Con la aplicación de la Casación N°413-
4.¿Qué vacíos normativos existen en el absolutorias. 2014- Lambayeque se trasgrede el principio
Código Procesal Penal sobre la de legalidad penal y los principios que rigen
actuación del Ministerio Público no la impugnación penal.
impugnante en segunda instancia, ante 4.Describir y analizar los vacíos normativos
el recurso de apelación interpuesto por existentes en el Código Procesal Penal sobre
la víctima contra las sentencias la actuación del Ministerio Público no 4. En el Código Procesal Penal existe
absolutorias? impugnante en segunda instancia, ante el regulación genérica sobre la actuación del
recurso de apelación interpuesto por la víctima Ministerio Público en segunda instancia.
contra las sentencias absolutorias
Lee los descriptores con atención, luego valora con objetividad y honestidad tu proyecto de investigación
escribiendo la puntuación que consideres adecuada, según la escala gradual de valoración:
NIVEL DE
COMPETENTE LOGRADO EN PROCESO INICIO NO COMPETENTE
LOGRO
Cumple con
Cumple con Cumple con CASI Cumple con Cumple con NINGUNA o
POCAS
TODAS las TODAS las ALGUNAS CASI NINGUNA de las
Valoración característica
características del características del características características del
s del
indicador. indicador. del indicador. indicador.
indicador.
Puntaje por
5 4 3 2 1
Criterio (PC)
E E E Tt
DIMENSIÓN N° INDICADOR
1 2 31 .
Identifica los datos del autor (es) del Proyecto de Investigación, según
2
el formato institucional.
Marco Teórico 7 Explica las teorías o principios que sirven de base al estudio del
del Problema problema de investigación, utilizando no menos de 10 citas y
referencias de fuentes bibliográficas distintas de bases de datos y
1
E3: Autoevaluació n E3: Coevaluació n E3:
Heteroevaluació n
Estilo
Redacta cada secuencia con más de 4 signos de puntuación distintos,
internacional y 23
Adecuaci según las normas ortográficas de tildación y uso de grafías (letras).
personal
ón
(Pragmáti Redacta el proyecto, adecuando el contenido y formato a un estilo
co) internacional (APA, Chicago, Vancouver, etc.), contexto, situación
Esquema 24
comunicativa y lenguaje personal, utilizando recursos TIC de la Web 2.0
y del Word para desarrollar las diferentes actividades de escritura.
Puntaje Total ( P )
Nota Vigesimal = P / 6
El Proyecto de Investigación está bien diseñado en lo teórico-conceptual, formal y adecuado al estilo de redacción institucional.
Cada componente del Proyecto de Investigación está rigurosamente construido: Problema de investigación, Marco Teórico, Marco
Metodológico, Marco administrativo, Referencias bibliográficas y Anexos)
La redacción del Proyecto de Investigación está adecuado a las normas gramaticales y ortográficas de la Real Academia Española y a
un estilo internacional de escritura científica (APA, CHICAGO, VANCOUVER, ETC).